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FIAIZ

Apocalipsis 13

CVA 

Domingo 12 de enero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

13. Ap 5,9.13

 

Introducción:

 

                El tema pasado versaba sobre amores universales. Pero hay posibilidad de dar un paso más y hablar de “amores cósmicos”. Es que el amor, al ser difusivo de por sí, puede extenderse hasta más allá de las personas, al conjunto de los seres creados. Hasta ahora nos parecía que eso de amar al cosmos era cosa para los poetas. Pero, en realidad, el amor a las criaturas de toda índole desvela la calidad del amor que tenemos a las personas. Amar a estas y menospreciar a aquellas no tiene sentido. O dicho positivamente: cuanto más amemos a las criaturas, más capacitados nos veremos para el amor a las personas. No hay porqué avergonzarse o minusvalorar  el amor a las criaturas. Avanzar en ese amor, como decimos, nos puede abrir la puerta del misterio del amor en general, nos puede humanizar en lo más hondo de nuestro ser.

                Es que el texto breve de Apocalipsis que proponemos para la oración de esta semana habla de amores cósmicos, en los que están implicadas todas las criaturas “del cielo, de la tierra, de bajo la tierra y del mar”. Es decir, el amor que brota de la entrega de Jesús termina apuntando al cosmos entero, a cualquier cosa que hace parte, hoy por hoy, del horizonte de la vida. Así el amor abarcante y cósmico de la realidad nos pone en las puertas del misterio del amor. Para amar a otros hay que amar a todo. Caminar en esa dirección nos mejora como personas.

 

***

 

Texto:

 

                        7Los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ente el Cordero…9cantaban un cántico nuevo:

- Tú mereces recibir el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y  con tu sangre adquiriste para Dios

hombres de toda raza y lengua

pueblo y nación;

10hiciste de ellos linaje real

y  sacerdotes para nuestro Dios,

y  serán reyes en la tierra.

13Oí entonces que todas las criaturas del cielo, de la tierra, de bajo la tierra y del mar, todo lo hay en ellos, respondían:

-          ¡Al que está sentado en el trono y al Cordero.

la alabanza, la gloria, el honor y el poder

por los siglos de los siglos.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Esta  es una aurora boreal fotografiada por Kjetil Skogli. Dicen que era difícil hacerles fotos, pero ahí están. La hermosura del cosmos se evidencia en ellas. ¿Cómo no “amar” esa hermosura? No se trata únicamente de quedarse maravillado, no es poco. Se trata de que algo dentro se “encienda” y conecte con ello. Tiene que ver con el amor, sin duda. Porque el amor es expansivo y abarcante, ya lo decimos. El amor a las criaturas nos humaniza.

                Oramos: Que contemplemos las criaturas con amor maravillado; que agradezcamos su compañía; que brote en nosotros el respeto y el agradecimiento.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Según Apocalipsis el amor a la criaturas, su inclusión en el plan de recreación global del cosmos, proviene del amor del que ha sido “degollado”, del Jesús entregado. Es algo más que un mero lirismo; dimana de la entrega. O sea, que no parece posible amar a las criaturas si no brota de la fuente de la entrega. O lo que es lo mismo: cuanto más entregado, más amarás al cosmos, cuanto más ames al cosmos, más habrías de animarte a la entrega.

                Oramos: Que la entrega de Jesús nos empuje al amor; que la entrega de Jesús nos lleve al cuidado de las criaturas; que la entrega de Jesús desbloquee nuestras dificultades para amar.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Dice el texto que todas las criaturas del cielo y de la tierra son las beneficiarias del amor del “degollado”. O sea, que no hay criatura despreciable, odiable, maltratable. Se trata de una nueva manera de mirar lo creado y, lo que es más importante, de una forma nueva de situarnos ante la realidad. Es aquella que han tenido los místicos sencillos (San Francisco, por ejemplo) que han entendido de manera directa que si uno era el mismo Padre, todos somos familiares. Desde ese momento está prohibida toda violencia contra quienes son familiares y se abre el camino del amor inclusivo y del cuidado respetuoso.

                Oramos:  Que no despreciemos las criaturas; que las miremos como familiares; que no seamos violentos con ellas.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Cuando nos reunimos en asamblea siempre procuramos hacerlo en entornos naturales que sean hermosos. Es una suerte poder disfrutar de tales parajes. Es un anuncio de que estamos llamados a un amor y disfrute cósmico. Esto es también un beneficio de nuestra comunidad orante. Por ello hay que estar agradecido al Padre que nos lo da y a nosotros que hacemos lo posible por regalárnoslo.

                Oramos. Que disfrutemos en comunidad con simplicidad; que nos alegren las hermosas criaturas siempre; que nos ayudemos a los disfrutes sencillos.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Como un gran sol naciente iluminó mi vida

Y mi alma abrió a beberlo como una flor de aurora;

Amor! Amor! bendita la noche salvadora

En que llamó a mi puerta tu mamita florida.

.

Mi alma vibró en la sombra como arpa sorprendida

Las aguas del silencio ya abiertas, en la aurora

Cantó su voz potente misteriosa y sonora.

Mi alma lóbrega ëra una estrella dormida!

.

Hoy toda la esperanza que yo llorara muerta

Surge a la vida alada del ave que despierta

Ebria de una alegría fuerte como el dolor;

Y todo luce y vibra, todo despierta y canta,

Como si el palio rosa de su luz viva y santa

Abriera sobre el mundo la aurora de mi amor.

 

***

 

Para estos días:

 

                Ten una mirada agradecida y contemplativa a las criaturas. Medita cuando pasees; mira la naturaleza a tu alcance.

 

***

 

 

Retiro en la Navidad de 2013

 

Retiro en la Navidad de 2013          

 

 

LO INMENSO EN LO PEQUEÑO

PUEDE ENCONTRAR MORADA

 

            Cada vez que uno se pone conscientemente ante el Misterio ha de aquietarse, ha de hacer silencio por dentro, tiene que aguzar la mirada interior, esa que capta intuiciones y alimenta anhelos. Ponerse limpiamente ante el Misterio, sin intentar penetrar en él y sin poner tampoco trabas que no son misterio. Estar ante el “misterio abrupto” de la Navidad (U. von Baltasar). Abrupto porque es misterio de hondura y de pobreza; difícil porque trata de cómo lo nuestro, tan pobre, es morada suya.

         Precisamos cada Navidad hacer este trabajo de ahondamiento para que el ruido social de las fiestas no ahogue, también en nosotros, la hermosura de lo que quiere sugerirnos el Misterio. Tan somos tan despistadizos que cualquier cosita nos desvía del lugar del Misterio. Mucho más si eso está consagrado y apadrinado por una sociedad que respira, en su gran mayoría, otros aires.

         ¿Cómo nombrar a ese Jesús del Misterio? ¿Cómo acercarse a aquello que nos es muy difícil de asimilar porque, a la postre, es el misterio de la pobreza con Dios dentro? ¿Cómo hacerlo de manera que nos ilusiones hoy? Los modos tradicionales de entender la encarnación, modos de origen dogmático, aunque cordialmente aceptados quizá hayan perdido su capacidad de sugerencia y, con ello, su fuerza para renovar en nosotros el estremecimiento del Misterio. Si así fuera, habría que intentar otras maneras de nombrar al Jesús que es carne, a Dios que es carne por amor.

         Eso es lo que vamos a intentar con el deseo de experimentar en modos más vivos aquello en lo que creemos.

 

 

 1. “Dentro de mí”

 

         El poeta Eloy Sanchez Rosillo nos ha dado en su libro Oír la luz (Ed. Tusquets, Barcelona 2008, p.137) un hermoso poema que nosotros leemos desde la perspectiva del misterio de la encarnación. Es la luz de quienes ven más hondo y más sutilmente que nosotros:

 

Lo que mis ojos ven

y lo que sueño,

la luz de cada día,

la extensión de las noches, 

el misterioso amor

y el largo olvido, 

todo el dolor

y toda la alegría. 

En un solo pecho

cabe el mundo. 

Lo inmenso en lo pequeño

puede encontrar morada,

y aún sobra mucho espacio.

 

  • Lo que ven mis ojos y lo que sueño: eso es lo que encierra el misterio: la pobreza del Jesús histórico que “hemos visto” (1 Jn 1,1) y lo que hemos soñado de él, su hondura creyente, porque a ella tiende nuestra adhesión. Las dos cosas van juntas.
  • La luz de cada día y las extensiones de las noches: todo el vivir, respirar, y hacer de Jesús: sus días entregados y sus noches  de fuerte acercamiento al secreto del padre.
  • El misterioso amor y el largo olvido: el amor apasionado con que ha amado esta vida y el increíble olvido del agravio que le ha llevado a darse por entero.
  • Todo el dolor y la alegría: porque ambas cosas han cabido en el ser histórico de Jesús y en su ser creyente. Su dolor y su alegría e, incluso, muchos de nuestros dolores y alegrías.
  • En un solo pecho cabe el mundo: en aquel pecho humano, limitado, destinado a la muerte cabía, de hecho, todo el mundo. Por eso podía derrochar misericordia y empatía con todos; los llevaba dentro.
  • Lo inmenso en lo pequeño puede encontrar morada: esa es la verdad del Misterio: que lo inmenso, el amor inabarcable del padre, puede encontrar morada en lo pequeño de aquel Jesús pobre y de su pobre familia.
  • Y aún sobra mucho espacio: el suficiente para que todo siga entrando a esa casa del misterio del amor que anida en el fondo de la existencia.

 

2. La luz de la Palabra: Mt 1,21.23

 

“Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados… Se le pondrá por nombre Emmanuel (que significa “Dios con nosotros”) (Mt 1,21.23)”.


         Son los nombres que, según Mateo, se impondrán a Jesús. Los nombres tienen en la antropología hebrea una densidad que no tienen en la nuestra (que son casi meramente ornamentales). Indican algo de la entidad de la persona a quien se nombra así.

  • Jesús: nombre que llevaban muchas personas en aquella época. Indica el anhelo de salvación que Israel ha madurado a lo largo de siglos. Es salvación “para su pueblo”, es decir, para Israel. Tiene un indudable componente nacionales, mesianista. Un Jesús al que se entiende como salvador de Israel nada más, en el sentido exclusivista de las religiones. Jesús mismo tendrá que luchar en su vida contra la cerrazón mesiánica de sus discípulos y contra la suya propia para ampliar el nombre de Jesús a toda persona, para fundar la nueva relación que luego llamaría “el reinado de Dios”.
  • Emmanuel: nombre que “corrige” el anterior porque lo amplía. Jesús revelará que Dios Emmanuel, es decir, que es el fundamento del ser, la base de la existencia, la verdad última de toda criatura, la certeza de la presencia de Dios a perpetuidad en el fondo de lo humano (como luego dirá Jn 14,23). Las personas, la creación incluso, como decía san Francisco, pueden tener por segura la salud por el hecho de un que se revela en la pobreza y hermosura de Jesús. 

 

3. Nombrar a Jesús en otros modos

 

         ¿Cómo nombrar a Jesús en otros modos que los de la tradición dogmática, aunque sigamos valorándolos? ¿Cómo decir lo que hay dentro de Jesús en maneras que nos cautiven un poco más, que nos han valorar con un brillo nuevo en la mirada eso que decimos desde siempre, que en Jesús aparece lo divino? Intentémoslo:

  1. 1.    Jesús, presencia fiable de Dios en la historia: Porque el rastreo de Dios en la historia ha generado mil fantasmas en torno a él hasta llegar a decir que “Dios no es de fiar” (Saramago, mirar Caín¡¡¡¡¡¡¡¡). Sin embargo, de Jesús podemos fiarnos por respuesta positiva ante el dolor humano. Su conmoción por lo nuestro es garantía de su fiabilidad (Mc 6,30-34).
  2. 2.    Jesús, acompañamiento de Dios en el camino humano: Por él sabemos que no estamos solos, que “nuestra tierra tiene marido” (Is 62,1-5), que es nuestro buen levir que nos ampara (Jn 1,27). Una historia acompañada: es la nuestra; lo sabemos por el acompañamiento de Jesús inserto en la base de lo humano (Jn 14,23).
  3. 3.    Jesús, el que nos introduce en el Misterio: En ese misterio que es “no otro” y que no tiene límites. Por su ahondamiento en los caminos de la espiritualidad (la oración, la Palabra, el dolor humano, la preocupación por la suerte de los pobres) sabemos que nos lleva bien hacia el Misterio.
  4. 4.    Jesús, disponible para el bien: Porque la bondad, ideal divino, ha brillado de manera eximia en Jesús que pasó haciendo el bien, que creía en un Dios bueno para todos y que propuso a quienes ejercen la bondad como ciudadanos ejemplares del nuevo reino (Mt 5,45; Hech 10,38).
  5. 5.    Jesús, habitante de la profundidad: Porque la profundidad, la verdadera dimensión de lo que somos (en lo bueno y en lo no tan bueno) es el lugar donde él ha puesto su morada. Y, según el argumento de P. Tillich antes citado, porque sabe de la profundidad, sabe también de Dios. En la profundiad del corazón está la verdad de Dios y de la persona (Mt 15,18).
  6. 6.    Jesús, puerta para la experiencia de Dios: Porque muchas son las puertas que llevan a los umbrales del misterio, a la experiencia viva de lo divino. Para el cristiano Jesús es esa puerta que ayuda a franquear lo que la religión considera inaccesible (Jn 10,7). Es puerta que no excluye, sino que abraza y valora las otras puertas.
  7. 7.    Jesús, miembro luminoso de la comunidad de Dios: Con una luz que es capaz de iluminar la senda de lo humano. Es luz en el mundo y para el mundo (Jn 8,12). Tampoco excluye a las otras luces. Es, más bien, luz humilde y menor, pero utilísima y animadora.
  8. 8.    Jesús, eliminador de barreras hacia la total fraternidad: Ya que la historia humana es un continuo elevar barreras a la fraternidad, a la relación, al entendimiento. Jesús es uno que, a su manera, ha tendido a eliminar barreras, a hacer de “los dos pueblos (de toda variedad social) uno” (Ef 2,14). De ahí que una visión de lo cristiano que mantenga viva la barrera de la religión es algo que se aleja del Evangelio.
  9. 9.    Jesús, camino hacia la profunda humanidad: Porque esa ha sido la meta de su descenso, de la kénosis que da sentido a su existencia histórica (Filp 2,6-11). Eso marca la dirección de la experiencia cristiana: ahondar huyendo de la superficialidad hasta dar con la verdad última que anida en los pliegues profundos del alma.
  10. 10.                      Jesús, que hace innecesaria la distancia entre lo humano y lo divino: Como queda claro en el Evangelio al poner como absoluto único no el de Dios, sino el de la persona. No es el “amor más grande” el amor a Dios sino el de quien entrega su vida por amor (Jn 13,18).
  11. 11.                      Jesús, seguridad que nos confirma en la posibilidad de lograr la plenitud: Ya que la dura experiencia histórica lleva a pensar que el logro de la plenitud es una quimera. Pero Jesús confirma a la persona que está destinado a la dicha y que su mayor pecado sería no lograrla. Por eso el suyo es un programa de felicidad (“Dichosos”).
  12. 12.                      Jesús, facilitador de vida: Por lo que la religión no puede ser un impedimento más en la vida sino un cauce facilitador. Eso ha demandado a Jesús una fuerte resituación del planteamiento religioso: allí donde hay conflicto en religión y persona, Jesús opta por la persona asumiendo con valentía el conflicto (Mt 12,1-8). Su propuesta es “ligera”, tiende a facilitar al máximo los duros caminos de los pobres (Mt 11,30).
  13. 13.                      Jesús, revelador de la fuente del ser: Porque sin ser la fuente del ser ha sido un revelador prístino de esa fuente diciendo que se ha quedado en él (Jn 1,32) y en toda persona (Jn 14,23), en toda realidad. Por él sabemos los cristianos que tal fuente mana aunque, al ser gentes de superficie, no la percibamos e, incomprensiblemente, traicionemos al ser.
  14. 14.                      Jesús, profeta de la plenitud del mañana: Ya que la pregunta por ese lugar que llaman el “mañana” surge en la vida de los débiles (E. Dickinson). Y Jesús no ha anunciado doctrinas, ni leyes, ni morales, ni religiones, sino “un nuevo amanecer”, un posibilidad en las manos (Hech 26,23).

 

4. Caminos de ahondamiento en el Misterio

 

         Son caminos que el ambiente social no propicia mucho, pero que si se está atento, tampoco son tan difíciles y ya los vamos experimentando desde hace años:

  • El camino del silencio deseado: no impuesto, sino deseado, buscado, personalizado. Navidad es buen tiempo para el silencio, porque el silencio fue el envoltorio encarnacional en los días de su nacimiento y sigue siendo ahora una puerta al Misterio.
  • El camino del compartir sencillo: no solamente la mesa, la liturgia, la oración, al fiesta. También la palabra: hablemos algo de la navidad como misterio de pobreza y alegría. Confiémonos nuestros itinerarios personales.
  • El camino de la cercanía al débil: al que le cuesta más celebrar por lo que sea, a quien está más frío, más solo, más despegado, a quien pasa ya de estas cosas porque las tiene sabidas. Estar ahí diciendo con sencillez y con pocas palabras que el misterio sigue siendo atrayente si lo mira con ojos vivos.
  • El camino de la Palabra rumiada: porque Navidad es tiempo bueno para rumiar la Palabra, la “carta de la Encarnación y del amor” que es la 1 Jn. Tiempo para hacer más sitio a la Palabra.
  • El comino de la contemplación creacional: porque aunque es invierno, la creación sigue siendo hermosa, la hermosa tierra que acogió a Jesús como nos acoge a nosotros. Mirar la tierra, tocarla, besarla, abrazarla, llamarla hermana y madre.
  • El camino de la música profunda: la sencilla música que puede ser nuestro canto y que se prepare mejor que en otras ocasiones. O la gran música que podemos escuchar en el tocadiscos: el Mesías de Händel, siempre hermoso o el “Oratorio de Navidad” de Bach, enorme como toda su música religiosa.
  • El camino de la sencillez que comparte: la de quien sabe celebrar y la de quien sabe compartir porque, a la vez que mira el Misterio, mira su prolongación en el misterio humilde la vida de quien anda en necesidad, como la anduvo Jesús y su familia.

 

Conclusión

 

         No hemos de temer acostumbrarnos a celebrar la Navidad “de otra manera”. No es menos disfrutante que la que nos quiere contagiar el hecho social. Tiene otros gozos, otros valores, otras sensaciones, otros escalofríos. Pero, a la larga, puede ser mucho más satisfactoria. Asomarse al Misterio es, de alguna manera, contagiarse del Misterio.

 

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Apocalipsis 12

CVA 

Domingo 8 de diciembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

12. Ap 7,9-17

 

Introducción:

 

                Los humanos tendemos a empequeñecer todas las cosas, a cortarles las alas, a domesticarlas, a hacerlas a nuestra pequeña medida. Por eso, la hermosa y amplia realidad del amor queda reducida a amores pequeñitos, excluyentes, egoístas. Pero sigue habiendo personas que no recortan las alas del amor sino que lo dejan libre para que abarque cada vez a más personas, a más situaciones, a más necesidades. Hay gente que vive amores universales donde caben todos, donde no hay fronteras ni vallas, donde no se echa la cerradura a las puertas. Por increíble que nos parezca, hay de esa clase de personas. Y hay otras que, desde su amor pequeño, quieren cada día ensanchar los límites y hacer un poco más de sitio a otras personas y realidades. Han descubierto que el amor no se empobrece cuanto más se ensancha, sino que ocurre justamente al revés.

                Es que el texto de esta semana habla de amores universales, de personas de toda raza y pueblo, de toda clase de gente  que han salido de la gran persecución y se han lanzado a los caminos del amor, gente que, porque ha secado las lágrimas de muchos ojos, las de los suyos también serán enjugadas. Estos son los que cantan las bodas del Cordero, de Jesús que se ha entregado por todos sin hacer compartimentos, sin excluir a nadie. Él sí tuvo un corazón universal; lo mismo quien se dedica a darse a los otros: dice con su vida que al amor no lo maniatará nadie porque es propio del amor extenderse a todo rincón, con libertad, sin que nadie le ponga cortapisas. ¿Resulta esto creíble?

 

***

 

Texto:

 

                9Después de esto apareció en la visión una muchedumbre innumerable de toda nación y raza, pueblo y lengua; estaban de pie ante el trono y ante el Cordero, vestidos de blanco y con palmas en la mano; 10aclamaban a gritos:

                -¡La victoria pertenece a nuestro Dios,

                que está sentado en el trono

                y al Cordero.

                11Todos los ángeles que estaban de pie rodeando el trono, los ancianos y los cuatro vivientes, cayeron rostro en tierra ante el trono y rindieron homenaje a Dios, 12diciendo:

                -Amén.

                ¡La alabanza, la gloria , la sabiduría,

                las gracias, el honor,

                la potencia, la fuerza

                se deben a nuestro Dios

                por los siglos de los siglos.

                Amén.

                13Se dirigió a mí uno de los ancianos y me preguntó: “Esos vestidos de blanco, ¿quiénes son y de dónde han venido?” Yo le respondí: “Señor mío, tú lo sabrás”. 14Él me contestó: “Ésos son los que han salido de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero, 15por eso están ante el trono de Dios, sirviéndole día y noche en su santuario; el que está sentado en el trono habitará con ellos; 16no pasarán hambre ni sed, ni el sol del bochorno pesará sobre ellos, 17pues el Cordero que está ante el trono será su pastor y les conducirá a las fuentes de agua viva (Is 49,10) y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos (Is 25,8).

 

***

 

La luz de la vida:

 

                Parecen dos pobres mujeres árabes. Y en realidad, sí, son dos pobres mujeres, una española (de Vitoria) y otra de la India. Son dos carmelitas vedrunas que trabajan en los desiertos del Sahel con los refugiados de Darfur. Podrían llevar otra vida, con otra comodidad y otras seguridades. Pero han elegido la pobreza, la arena del desierto y el riesgo. Sus amores universales de misioneras en África las hace valientes desde su fragilidad. Prueba de que existen vivos los amores universales.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes aman arriesgándose; gracias por quienes aman saliendo de su comodidad; gracias por quienes caminan al lado de quienes son menos amados.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Dice el texto que el pastor de quien tiene un corazón que ama universalmente va a ser el Cordero, Jesús que sabe de entregas. Es decir, quien ama no está en la cuerda floja, al borde del abismo, en el desamparo. No, hay alguien que se ocupa de él: Jesús el entregado. Aunque nos cueste creerlo la vida de quien ama con amplitud es una vida cuidada, acompañado. No está solo quien ama.

                Oramos: Tú, Señor, amas y cuidas a quien ama; tú, Señor, estás cerca de quien se pone cerca del débil; tú, Señor, amparas a quien no tiene mucho amparo.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Los que han salido de la “gran persecución” son los que han luchado y bregado en la vida y han llegado a la conclusión de que la vida les ha derrotado. No, su lucha no ha sido en vano. La Palabra y el amor les aseguran de que su lucha no ha sido baldía, aunque nadie haya reconocido ni aplaudido su generosidad. La vida se encargará de hacer ver que su ofrenda no ha sido inútil.

                Oramos: Agradezcamos a quien lucha en la vida con humanidad; bendigamos a quien ampara a los pequeños contra cualquier desamparo; demos gracias a quienes trabajan por sostener la vida de los frágiles.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                No vamos a decir que nuestra comunidad virtual es un lugar de amores universales. Pero un beneficio de ella es ampliar no solamente número de relación sino también hacer subir el nivel de aprecio a esas mismas relaciones. O sea, que un favor del trabajo orante es, sencillamente, ayudarnos a amar más. Solamente por eso habríamos de estar contentos/as.

                Oramos: Démonos las gracias por las buenas relaciones; démonos las gracias por el amor que crece; démonos las gracias por los amores que se amplían.

 

***

 

 

 

 

 

Palabras de luz:

 

 DENTRO DE MÍ

 

LO que mis ojos ven

y lo que sueño,

la luz de cada día,

la extensión de las noches, 

el misterioso amor

y el largo olvido, 

todo el dolor

y toda la alegría. 

En un solo pecho

cabe el mundo. 

Lo inmenso en lo pequeño

puede encontrar morada,

y aún sobra mucho espacio.

 

Eloy Sánchez Rosillo,  Oír la luz,

Tusquets, Barcelona 2008,137.

 

***

 

Para estos días:

 

                Trata de ampliar un poco el círculo de tus “amores”. Acoge con benignidad a quien anda un poco más solo.

 

***

 

 

Apocalipsis 11

CVA

Domingo 1 de diciembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

Plan de oración con el Apocalipsis

 

11. Ap 11,16-19

 

Introducción:

 

                Con mucha frecuencia vemos en la televisión o leemos en la prensa que tales o cuales políticos o empresarios firman un tratado de colaboración, un pacto. Luego resulta que, en la mayoría de los casos, eso queda en papel mojado. Pactos al viento. Pero hay personas sencillas que lo que pactan lo cumplen, que se esfuerzan por ser fieles a las promesas que hicieron, que devuelven lo prestado en los plazos asignados, que creen todavía en la palabra que dan y se les da. Hay personas que cuando dicen que te harán tal favor, se empeñan en hacértelo, que cuando prometen acompañarte te acompañan, que cuando te dicen “aquí tienes tu casa, ven cuando quieras” es verdad. Sólo se puede cumplir lo pactado cuando hay amor. Y si esto no existe, lo pactado se esfuma.

                Es que el vidente del Apocalipsis cree que el pacto de Dios con los humanos ha de ser restrictivo: solo se puede pactar con los buenos, con los creyentes, con los “nuestros”. Los otros, los malos, los ajenos al grupo, los que no nos comprenden y maltratan han de ser  excluidos. Pero he aquí que en el texto de esta semana se dice, tras un himno de exclusión y de condena, que “en el santuario del cielo apareció el arca de la alianza”. O sea: Dios no va a dejar de cumplir su pacto con la historia porque haya humanos que no cumplan su parte del pacto. No va a abandonar esa alianza por su amor inquebrantable en primer lugar. Y además, porque hay muchos que cumplen su pacto, muchos que aman. Por ellos sabemos que siempre aparecerá en el cielo el arca de la alianza, el signo de que Dios sigue amándonos y acompañándonos.

 

***

 

Texto:

 

                16Los veinticuatro ancianos que está sentados delante de Dios cayeron rostro a tierra rindiendo homenaje a Dios,17 y decían:

-¡Gracias, Señor Dios, soberano de todo,

el que eres y el que eras,

por haber asumido tu gran potencia

y haber empezado a reinar!

18Montaron en cólera las naciones,

pero tu cólera ha llegado:

el momento de juzgar a los muertos,

pequeños y grandes;

para recompensar a tus siervos los profetas,

a los consagrados y a los que respetan tu nombre,

para destruir a los que destruyen la tierra

19aSe abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza.

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Todos hemos oído hablar del tema de los microcréditos. En muchos lugares difíciles del planeta están siendo una solución. Todos los “prestamistas” coinciden en que los beneficiarios devuelven en los plazos determinados el dinero prestado y sus intereses. Cumplen lo pactado porque perciben que, más allá del dinero, hay un afán por ayudar. Una cuestión de “amor social”.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes aman por encima de egoísmos; gracias por quienes socorren con generosidad; gracias por quienes devuelven con agradecimiento.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha traducido el viejo tema bíblico de “la alianza” en el tema de “la familia”. Para Jesús, somos familia. Así lo dice en Jn 14,20 y en 20,17. Sabernos de la familia de Jesús habría de empujarnos a ser mejores cumplidores de los pactos de amor que vamos estableciendo a lo largo de nuestra vida: pactos de familia, de amistad, de vecindario, de relación creyente, etc. Si Jesús ha pactado con nosotros y cumple, del mismo modo tendríamos que funcionar nosotros.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu fidelidad inquebrantable; te bendecimos porque no abandonas nuestros caminos, te damos gracias por haber cuidado tus pactos de amor.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Respectar lo pactado es imprescindible para la credibilidad de un pacto. A nivel social se rompen los pactos con excesiva facilidad. Pero quien se empeña en mantener sus pactos sociales contra viento y marea, aunque sea tildado de “pobre hombre” es, en verdad, profecía de ciudadanía. Porque una ciudadanía sobre lo reversible de la palabra, del pacto, del compromiso deriva en una sociedad de tiburones. Mientras que ser fieles a lo pactado humaniza y lleva a la fraternidad social.

                Oramos: Que cumplamos lo que pactamos, que no avalemos con nuestros votos a quien no cumple lo prometido; que tengamos fe en una humanidad que establece pactos y alianzas.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                El pacto de nuestra comunidad está basado en la cercanía, el aprecio y el amor, más que en la misma actividad orante. Lo hemos dicho muchas veces: nuestro valor es nuestra relación. Más aún: la misma oración es más un elemento de relación que estrictamente religioso. De ahí que nos convenga cuidar nuestra relación por encima de distancias y situaciones diversas.

                Oramos: Que cuidemos nuestra relación; que amemos nuestros compromisos; que no decaiga nunca el aprecio.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto

quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

 

M.Benedetti

 

***

 

Para estos días:

 

                Trata de cumplir lo que prometes; tiende a ser unificador, más que causa de ruptura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apocalipsis 10

CVA 

Domingo 24 de noviembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

10. Ap 14,1-5

 

Introducción:

 

Dentro de la violencia que anida y se desarrolla en el mundo, no deja de ser una maravilla que haya colectivos, pueblos enteros que, siendo oprimidos, no reaccionan con violencia. Son los pueblos resistentes. Todos los llamados “pueblos no contactados” de las selvas de América Latina que son perseguidos, masacrados, arrasados por los madereros, petroleros, terratenientes. Y ahí siguen. O más cerca: los saharauis en su desierto de Tinduf. Más de cuarenta años sin recurrir a la violencia, en un exilio inhumano, sosteniéndose no se sabe de qué, resistiendo. Es que hay en la naturaleza humana unos ocultos valores: el de la resistencia que espera incansable el día del bien, de la justicia y del amor. El de la resiliencia que convierte una desgracia en una fuente de fortaleza. Son valores que conforman el rostro del amor. Y se dan en pueblos enteros y en la persona concreta, en ti y en mí.

                Es que Apocalipsis elabora una mística de resistencia no desde la violencia, el rencor y el desasosiego (como se ve en el vidente), sino desde el aguante, la tenacidad, la resistencia, la resiliencia, desde el amor en suma (como se ve en el teólogo). Resistir desde el amor. Por eso, como vemos en el texto de hoy, a su manera y en un lenguaje que nos cae muy lejano, pinta el ejército de resistentes desde el amor que ha de ser el futuro de la historia. Porque el triunfo no es de los poderosos, ni de los vengativos, ni de los crueles, ni de los que triunfan a costa de otros. Es de la tenacidad de los humildes, de la resistencia de los que aman, del estar ahí, en la brecha, de quienes son injustamente maltratados por la vida. Ellos, como el resistente Jesús, hablan de futuro, de dicha, de justicia, de amanecer. Por ellos tenemos futuro.

***

 

Texto:

 

                14,1En la visión apareció el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevan inscrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

                Oí también un fragor que bajaba del cielo, parecido al estruendo del océano y al estampido de un trueno fuerte: era el son de citaristas que tañían sus cítaras delante del trono, de los cuatro vivientes y los ancianos, cantando un cántico nuevo.

                Nadie podía aprender aquel canto fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, los adquiridos de la tierra. Estos son los que no se han manchado con mujeres, porque son vírgenes; estos son los que siguen al Cordero adonde quiera que vaya; los adquirieron como primicias de la humanidad para Dios y para el Cordero. En sus labios no ha habido mentira, no tienen falta.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

 

Esta es una mujer saharaui sentada sobre la ardiente arena de los desiertos de Tinduf, ese lugar tierra de nadie donde aguarda desde hace 40 años el pueblo saharaui a que se le haga justicia. Esa sonrisa es más “peligrosa” que un arma porque en ella se dicen muchas cosas: la injusticia que ha caído sobre ese pueblo y la esperanza que no muere por mucho que el mal, la opresión, el olvido y el menosprecio se ceben sobre todo un colectivo. Esa sonrisa dice que el amor resiste y que triunfará, de una forma u otra.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes resisten con amor; gracias por quienes cantan con amor en las duras noches; gracias por quienes levantan la cabeza y no se hunden en la adversidad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

Esta liturgia que leemos en el texto al terminar la serie de las siete trompetas se celebra ante “el Cordero de pie”. Es decir, ante el resistente Jesús que se ha entregado pero que no ha sido vencido. No es una liturgia de venganza, de rencor, de odio, sino de amor entregado. Pero es un amor especial, tenaz, que mira a los ojos de quien le hiere de frente, que no se cansa de decir: mi amor es más grande que tu odio. Hay muchos/as que, como Jesús, viven en esa tenacidad luchadora, fuerte y a la vez respetuosa y hasta amasada con un cierto amor. La “liturgia” de la vida se celebra ante ellos.

                Oramos: Tu entrega, Señor, nos libera; tu entrega, Señor, nos fortalece; tu entrega, Señor, nos hace fuertes en amor.

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Estos resistentes que son fieles, enteros, adheridos al mismo amor que el de Jesús, verdaderos, son llamados “primicias de la humanidad”. Porque eso es lo que son. El futuro de la humanidad será lo que ellos profetizan hoy con su resistencia: un futuro de humanidad, de respeto, de amistad, de disfrute, de amor. El tsunami del odio se los lleva hoy por delante. Pero, en realidad, ellos son el cimiento de la nueva humanidad. Esas personas distintas, luchadoras, amables, respetuosas, generosas hasta ser capaces de arriesgar su vida, son el verdadero sentido de este raro peregrinar de los humanos por la historia.

                Oramos: Te damos gracias por quienes no abandonan el amor en sus luchas; te damos gracias por quienes mantienen la amabilidad y el respeto aunque se les hiera; te damos gracias por quien sigue siendo generoso aunque se le menosprecie.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

La comunidad virtual es una pequeña prueba de resistencia. A lo largo de todos estos años muchas personas han hecho tramos del camino con nosotros/as. Se lo agradecemos enormemente. Por diversas razones, muy comprensibles todas ellas, han concluido su andadura con este grupo. Pero aquí estamos un grupito de “resistentes” en esta quijotada de hacer nuestro itinerario espiritual de vida a la sombra de la Palabra. Démonos ánimo y apoyo. Lo que hacemos no es nada del otro mundo, pero se une a ese caudal de resistencia amorosa que fundamenta la aventura humana. Así lo creemos.

                 Oramos: Gracias por seguir juntos en la Palabra y en la amistad; gracias por seguir juntos en el camino del bien; gracias por seguir juntos en la esperanza de un mundo mejor.

 

***

 

Palabras de luz:

 

No te rindas, aun estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

 

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

 

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aun hay fuego en tu alma,

aun hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

 

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

 

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos,

 

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aun hay fuego en tu alma,

aun hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

 

M. Benedetti

 

***

 

 

 

 

Para estos días:

 

Aumenta, si puedes, tu capacidad de aguante a la vez que reivindicas con respeto, ciudadanía y amor.

 

 

Apocalipsis 9

CVA 

Domingo 17 de noviembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

9. Ap 19,1-9

 

Introducción:

 

                Escuchar en la “jungla” de la ciudad la llamada del amor que nos hace la vida, además de ser cosa muy difícil, nos parece algo de ciencia ficción, o de lírica casi infantil. Sin embargo, hay mil situaciones, mil palabras, mil gestos sembrados en las calles, en el interior de las casas, hasta en las instituciones cívicas que te dicen: ama, amar es la meta, amar es la empresa que merece la pena, construir el amor es la gran obra, ama y tu nivel de humanidad crecerá. Este tipo de “voces” corre el riesgo de ser sofocado por otro “coro” que va en línea contraria: no ames, es un cuento, tú a lo tuyo, aprovéchate a costa de quien sea. Tengámoslo por cierto: este “coro”, inmenso, no logrará acallar la voz del amor que sigue, terco, susurrando: ama.

                Porque en el texto de esta semana se plantea algo de esto: el vidente anhela el triunfo por la vía de la justicia, del dolor que exige, de una cierta “venganza” que excluye a quien ha hecho el mal: El triunfo de los buenos sobre los malos (?). Pero el “teólogo”, el reflexivo, el fraterno, dice: a la humanidad le esperan unas “bodas”, una fiesta de amor, un banquete de dicha para todos, porque nadie puede quedar excluido de la tierra del amor. Nadie arrebatará esta dicha (Dichosos los invitados) a ninguna persona, a ninguna criatura. Porque si así fuera, la entrega de Jesús (eso significa el Cordero) habría sido en vano.

 

***

 

Texto:

 

                19,1Oí después en el cielo algo que recordaba al vocerío de una gran muchedumbre; cantaban:

                -Aleluya.

                ¡La victoria, la gloria y el poder

                pertenecen a nuestro Dios.

                2porque sus sentencias son legítimas y justas!

                Él ha condenado a la gran prostituta

                que corrompía la tierra con su fornicación

                y le ha pedido cuenta de la sangre de sus siervos.

                3Y repitieron:

                -Aleluya.

                El humo de su incendio    

sube por los siglos de los siglos.

                4Se postraron los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes rindiendo homenaje a Dios, que está sentado en el trono, y diciendo:

                -Amén. Aleluya.

                5Y del trono salió una voz que decía:

                -¡Alabad a nuestro Dios sus siervos todos

                todos sus fieles,

                pequeños y grandes!

                6Y oí algo que recordaba el rumor de una gran muchedumbre, el estruendo del océano y el retumbar de fuertes truenos; decían:

                -Aleluya.

                ¡Ha empezado a reinar

                el Señor nuestro Dios,

                soberano de todo!

                7hagamos fiesta, saltemos de gozo

                y démosle a él la gloria,

                porque han llegado las bodas del Cordero;

                la esposa se ha ataviado,

                8le han regalado un vestido

                de lino puro, esplendente.

                9Entonces me dijo: “Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”. Y añadió: “Estas palabras verídicas son de Dios”.

 

***

 

La luz de la vida:

 

                Esta es la Casa de Cultura de Villava (el pueblo de Fidel). Ahí, un grupito de vecinos, ha formado una “Escuela de Ciudadanía”. Dada la dificultad existente hoy para un anhelo tan básico como es la convivencia ciudadana, este tipo de asociaciones  quieren ofrecer reflexiones plurales que sitúen al ciudadano en otro terreno que el de la crispación y la condena. Son intentos de dar cabida a la voz del “amor social”, tan necesario.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes promueven la convivencia; gracias por quienes construyen el amor social; gracias por quienes escuchan la voz de la fraternidad.

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Las “bodas del Cordero” son las bodas de la entrega, aquellas que celebran el amor dándose al otro, amando al otro, alegrando al otro. Unas bodas para la dicha del otro, no principalmente para las de uno mismo. Alegrarse por el otro alegrando al otro es la alegría de estas bodas. Salir de ese círculo cerrado de un amor solo para mí, de una alegría solo para los míos, de un bienestar solo para los de mi país, de un triunfo solamente para quienes son mis allegados. Salir de ahí hacia unas “bodas” de amor generoso. Las bodas del Cordero.

                Oramos: Te alabamos, Jesús, por tus bodas de entrega generosa; te bendecimos  por tus bodas de alegría para nosotros; te damos gracias por tus bodas de abrazo universal

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                El teólogo “obliga” a poner al “vidente” eso de que “Estas palabras son verídicas de Dios” para evitar que el dolor y el encono del vidente no borren estas palabras de amor y hable de justicia vengadora, de pago de los malos, de exclusión a la dicha. No, Dios pone sus palabras verídicas de que todo lo creado está llamado a unas bodas, a una terminación de dicha. Frustrar esta dicha, estropearla, bloquearla, impedirla además de un acto de inhumanidad es ir contra el Dios que nos ama.

                Oramos: Que no impidamos la dicha de nadie; que no bloqueemos la alegría de nadie; que no estropeemos la fiesta de nadie.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Cuando la comunidad virtual se reúne, brota fácilmente el componente festivo. Solo verse, hablar, comer juntos, rezar, darse pequeñas noticias, contarse los últimos avatares laborales, mirar jugar a los niños, las pequeñas fiestas nocturnas, todo un entramado de gozos simples, pero hermosos. Es una metáfora de la dicha que el Apocalipsis llama “las bodas del Cordero”. Porque esas bodas se mezclan al entramado de la vida.

                Oramos: Que siempre disfrutemos estando juntos; que hagamos fiesta con los demás para disfrutar todos; que vivamos siempre en clave festiva nuestros encuentros, nuestra oración, nuestra relación.

 

***

 

Palabras de luz:

 

He besado con mis ojos y con mi tacto la adorable superficie de este mundo.
Y, como un velo bordado de árboles y pájaros, lo he plegado sobre mi corazón.
Y tantos pensamientos y sentimientos he vertido en sus días y en sus noches
que mi vida y el mundo se han fundido y son ya una sola sustancia amorosa.
   Y amo mi vida porque amo la claridad del cielo que toda está en mí.
   Abandonar este mundo es una realidad tan poderosa como amarlo.
   Mas si este amor hubiera de ser engañado y burlado por la muerte, el gusano de una
desilusión semejante roería todas las cosas y hasta las estrellas, extinguidas,
se derrumbarían en ceniza.
   Y cuando toco el sitio de mi corazón estoy tocando el mundo y el amor inmortales!

 

R. Tagore.

***

 

Para estos días:

 

                Siembra algún gesto de amor explícito en estos días.

 

 

Apocalipsis 8

CVA 

Domingo 10 de noviembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

8. Ap 19,6-9

 

Introducción:

 

                Hay personas que logran, más allá de las heridas de la relación, o de los abandonos y olvidos, o incluso por encima de las dentelladas que da la traición, seguir amando. No han borrado de su horizonte de vida la realidad del amor. Tendrían mil motivos comprensibles para dejar de amar, para encerarse en su caparazón de odio y de resentimiento. Pero no, ellas siguen amando. Hay quien las llama ingenuas o personas sin resortes porque no responden al desamor con el rechazo. Pero ellas tienen ese secreto hondo de la vida: saber que estamos llamados al amor por encima de cualquier limitación, más allá de los razonables rechazos que se impondrían a quien no nos ama. Estas personas son las mejores aliadas de la vida. Hay que agradecerles que sigan amando.

                Es que el texto de esta semana habla de unas “bodas”. Cuando el vidente de Apocalipsis habla de dura respuesta, de ira, de condena, de juicio, de amargura (y tiene toda la razón porque está siendo perseguido), el teólogo reflexivo habla de la pervivencia del amor en la metáfora de las bodas, tópico del amor. Saber que en esta vida se está llamado a unas bodas, al amor, tendría el enorme beneficio de quitar el veneno de las relaciones, podría suavizar y mitigar mil sufrimientos que provienen de la dialéctica desamor-más desamor. Ayudaría muchísimo a ver la vida de otra forma. Esto no es de pusilánimes, ni de gente apocada o débil, Es fuente de humanidad y de gozo porque, no lo olvidemos, el desamor engendra más desamor y el amor crea más amor.

 

***

 

Texto:

 

                6Y oí algo que recordaba el rumor de una gran muchedumbre, el estruendo del océano y el retumbar de fuertes truenos; y decían:

¡Aleluya!

¡Ha empezado a reinar,

el Señor nuestro Dios

soberano de todo!

7Hagamos fiesta, saltemos de gozo y démosle a él la gloria

porque han llegado las bodas del Cordero.

la esposa se ha ataviado,

8le han regalado un vestido

de lino puro, esplendente.

9Entonces me dijo: “Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

Estos muchachos son Enric Gonyalons, Ainhoa Fernández y Rossella Urru ante el avión que les ha trasladado a Madrid después de poner fin al secuestro que les ha tenido durante casi nueve meses en el norte de Mali a manos de un grupo islamista. Los tres fueron liberados tras nueve meses de cautiverio en manos del grupo islamista Movimiento de Unicidad y Yihad en África del Oeste (Mujao). Son personas que, como muchos cooperantes, creen en la bondad y el amor social y están dispuestos a recomenzar su camino de solidaridad y de empeño. Gente de bien que no responde con el mal a la incomprensión y al secuestro.

Oramos: Gracias por quienes aman exponiendo su vida; gracias por quienes se entregan en totalidad; gracias por quienes responden al mal con bien.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido uno que ha hablado bastantes voces de bodas, de banquetes. Él mismo participó en ese lugar del amor (según Jn 2).  Es que su vida no se entendería si, globalmente, no se enfocara como una vida de apasionado amor al sector débil de su pueblo. No le apeó de tal amor ni la ambición de su familia, ni la testarudez de sus discípulos, ni la persecución de los poderosos, ni el rechazo de las autoridades religiosas, ni el poco agradecimiento de los pobres. Él siguió amando, impertérrito, porque creía en el amor como algo que anidaba en su interior. Nunca lo abandonó.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu amor fiel; te bendecimos por tu amor generoso; te damos gracias por tu amor entregado.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Leer la realidad social desde el amor nos daría una perspectiva distinta del hecho social. Puede parecer lírica barata, pero es una realidad. Casi siempre nuestra lectura social está hecha desde prejuicios, valoraciones que distorsionan la realidad, miedos, acusaciones gratuitas, etc. Desde ahí el resultado es una sociedad ante la que hay que defenderse. Si empleáramos otra perspectiva, la del amor, quizá daría como resultado una sociedad hermana, compañera de camino, colaboradora necesaria para la construcción de la aventura humana. Por eso hay que decir que la bondad y el amor son imprescindibles para entender bien el hecho humano.

                Oramos: Que miremos a la sociedad como hermana; que veamos los caminos humanos como casa nuestra; que entendamos los conflictos con benignidad.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                No cabe duda de que la comunidad virtual, siquiera modestamente, nos ayuda a vivir un poco más en ese amor básico que fundamenta lo humano. Por eso, más que un beneficio religioso, orar juntos nos ayuda a ser personas en esa perspectiva de amor que pone un punto de novedad en la vida. La buena relación, el amor en definitiva, es el mejor fruto del trabajo orante.

                Oramos: Que crezcamos en amor y buena relación; que al orar aprendamos a respetarnos y amarnos; que veamos la realidad desde la perspectiva del amor.

 

***

 

Palabras de luz:

 

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

 

***

 

Para estos días:

 

                Trata de ser generoso y no respondas mal a quien no te brinda todo el amor y respeto que mereces.

 

 

Retiro Adviento 2013

Retiro en el Adviento de 2013

 

 

EL HORIZONTE ES BRUMA, ES CIELO Y ES ESCARCHA

El Adviento como tiempo para abrir horizontes

 

         Por mucho que se empeñen los medios de comunicación, los gobernantes y hasta los banqueros que nos expoliaron en hacernos creer, en una extraña euforia, que técnicamente hemos abandonado la recesión, que hay luz al final del túnel, que ha empezado la recuperación y cosas por el estilo, el ciudadano de a pie, y más si pertenece a los frágiles sociales, ve el horizonte cada día más cerrado. Las fechas en las que se habla de “luz” cada día se retrasan más. Así es la cruda realidad.

         De ahí que la espiritualidad tenga que venir en ayuda de la persona (para esto está) y trate de colaborar, por una vía muy distinta a la de los poderes fácticos, a abrir horizontes, a dar esperanza por caminos pequeños pero concretos, a sugerir actitudes de vida que contribuyan a levantar el ánimo y a iluminar un poco el, a veces, oscuro camino de la existencia. Mucho de la espiritualidad es resistencia para sostener la posibilidad de una vida más humana y posibilitadora. 

         Por eso hemos creído que el Adviento, tiempo de esperanza, podía ser entendido como tiempo de abrir horizontes, de poner delante aquellos aspectos de la Palabra y de la vida que colaboren a iluminar un poco el horizonte, que ayuden a levantar los hombros y los ojos para no ceder al desaliento, para que la amargura no nos hunda.

         Al fin y al cabo, la encarnación de Jesús que celebramos en Navidad no es sino la seguridad de que hay horizonte para la vida humana: “Desde que Jesús ha nacido, tenemos segura la salud”·, decía san Francisco. Esta seguridad de que hay salidas a nuestras situaciones vitales es lo que celebraremos tras el Adviento, tras un Adviento vivido como tiempo para abrir horizontes.

 

1. El horizonte es bruma, es cielo y es escarcha

 

         Tiene la joven poetisa Elisa Martín Ortega un poemario dedicado al país de Jesús, a Palestina. Y de él tomamos un poema que aplicamos al tema de abrir horizontes.

 

Hoy el sol de la tarde tiene un nombre escondido.
Se oculta en el abismo
de nuestras manos,
acompaña al silencio de las dunas.
El horizonte es bruma, es cielo y es escarcha,
mientras la tierra, azul y sinuosa,
acoge nuestras sombras, y las borra
entre sus pliegues.

 

Sólo respira el aire:
mi cuerpo a la intemperie.
Y sin embargo,
una voz me reclama
donde acaba la piel,
donde la arena duerme,
la misma voz que sorprende en secreto
a mis ingenuos ojos,
y presta me ha traído
a este valle de ausencias,
a este hermoso campo
que aún guarda el dolor
del paraíso.

 

  • El sol de la tarde tiene un nombre escondido: No es de extrañar que la luz del horizonte de la vida esté, con frecuencia escondida. Es toda la obra de mal que nos hacemos para decir al otro y a nosotros mismos que no tenemos salida. Pero eso no es cierto, existen las salidas, más cuanta más luz y solidaridad haya en nuestras vidas.
  • El horizonte es bruma, es cielo y escarcha: No es únicamente luz. Hay que admitir la bruma, su lado oscuro, su pena. Pero es también cielo, logro, por humilde que sea, luz, aunque sea tenue, posibilidad. Por eso es escarcha, porque la escarcha al comienzo del día promete una jornada de luz. Pena, luz, promesa, de esos ingredientes está hecho nuestro horizonte.
  • Mi cuerpo a la intemperie: La dura intemperie de la existencia que puede mitigarse cuando amparamos los cuerpos, cuando cuidamos al otro, cuando abrazamos al que camina con nosotros sin prejuicios.
  • Una voz me reclama: La voz de la esperanza que se concretiza en pequeñas posibilidades, en amparos sencillos, en palabras cercanas, en preocupaciones por la suerte del otro, en miradas que sintonizan sin velos, en soledades acompañadas. Todos los elementos que dicen que el horizonte es nuestra herencia y nuestra casa el futuro.
  • Este hermoso campo que aún guarda el dolor del paraíso: Porque guarda el dolor, pero también la hermosura. Así es la vida que podemos soñar, doliente a veces, hermosa otras. Sobre todo esto segundo. Y trabajar por ello, a la vez que se trabaja por mitigar el dolor, es abrir horizonte a quien está hambriento y necesitado del mismo.

 

2. La luz de la Palabra: Ez 36,24-28

 

         Son muchas las luces, los faros, que enciende la Palabra, desde su pobreza, para iluminar el camino humano. Vamos a rescatar una de las páginas del AT:

 

24Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
 

 

25Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;

26y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
 

 

27Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
 

 

28Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios.
 

 

  • Ezequiel era un clérigo. Pero fue arrancado de su ambiente clerical para hacer de profeta en una época terrible para el viejo Israel, aquella en que a punto estuvo de desaparecer del mapa. Pero entonces suscitó Dios a este clérigo cascarrabias, crítico con su propio pueblo, desalentado para hacer obra de apertura de horizontes cuando todo eran nubarrones y tristeza. El pueblo de Israel estaba exilado en Babilonia con la certeza de que nunca más volvería a su amada tierra de Judá. De entre los presos, se alza la voz de este clérigo profeta también preso como ellos.
  • El vendaval de la guerra había dispersado a los hombres fuertes de Israel, a los que sobrevivieron. La profecía dice que Dios los recogerá como se recogen los trozos de un jarrón quebrado. Los irá buscando por todos países como se sigue el rastro de la persona amada que se perdió y se esfumó. Y los llevará a su tierra, a su lugar, al hogar donde uno es él mismo. Volverá las casas a tener habitantes y los hogares encenderán de nuevo el fuego a cuyo amor se pueda vivir. Reunidos, encontrados, abrazados.
  • Pero el clérigo no se resigna a no meter la cuchara: por eso habla de purificar. Como si no hubiese sido suficiente purificación el desastre del exilio, la cadena al cuello, la burla de los cantos robados (Cantadnos un cantar…), el oprobio del rey cegado y desnudo (Sedecías). Él quiere que Israel reconozca que es por sus culpas por las que le ha ocurrido esto. ¿Qué más daba a la hora de necesitar horizonte, en el momento del consuelo, cuando se quería encontrar aliento para no sucumbir?
  • Y el profeta hace la gran profecía: habrá una especie de trasplante de corazón, un corazón nuevo. Porque sin corazón nuevo no puede haber horizonte nuevo, sin el nuevo corazón es imposible soñar un día de humanidad para quien anda mal. Hay que arrancar el corazón de piedra, porque se agarra a sus planteamientos de siempre y poner en su lugar un corazón de carne, de humanidad. Pretender hablar de horizontes sin humanidad es imposible.
  • De tal manera que se andará con el espíritu del Señor, con su valores, con manera de mirar la vida. No tanto para cumplir preceptos y mandatos como añora el clérigo legalista, sino para camina por caminos de humanidad nueva, de economía humana, de política realmente preocupada por los pobres que sufren, de relaciones sociales asentadas sobre la bondad.
  • Y se promete habitar en la tierra de los padres, en una tierra distinta, porque no es tanto la tierra merecida, sino la tierra soñada, no es tanto la tierra del mal sino la tierra de la bondad creciente.  En ese horizonte de humanidad renovada se sabrá que esta pobre realidad que es la historia humana, perdida en el universo, es el pueblo de un Dios de amor.

 

3. Ahondamiento teológico

 

         Quizá haya que hacer un pequeño esfuerzo por enriquecer el imaginario sobre Dios, nuestra manera de entenderlo y de vivirlo:

  • Un Dios para abrir horizontes: No para el castigo, la condena y la ira. Un Dios que le encanta abrir horizontes a esta realidad humilde y limitada que es la historia humana. Un Dios que ha sido desfigurado hasta el extremo cuando se lo ha unido a la violencia, a la coacción, a la exclusión.
  • Un Dios que recoge dispersos: Que recoge la dispersión que tendemos a ser los humanos. Un Dios que recoge las ausencias, los extravíos propios de quien pierde la visión del horizonte. Un Dios que ayuda a unificar la realidad humana en el ámbito básico del amor, de la generosidad, de la benignidad.
  • Un Dios de consuelo que impulsa consuelos: Porque la existencia, a veces, construye enormes desconsuelos, pétreos y sólidos hasta creer que jamás podrán ser disueltos, derribados. Un Dios que lucha denodadamente por consolarnos en las fibras más sensibles de la existencia, sin requerir ninguna clase de moral ni de religión.
  • Un Dios de humanos y para humanos: Para generar humanidad, para modificar en cuanto se pueda el interior cainita que nos compone hasta lograr hacer nacer en nuestra alma el sentido de lo humano, la alegría de gozar como humano, la mentalidad de quien llega a la convicción de que los humanos estamos hechos para vivir el uno con y para el otro.
  • Un Dios para una tierra de bondad: Porque tercamente se empeña en querer hacer ver que más allá de los enormes precios que conlleva el ser histórico esta tierra, esta vida son regalos de bondad, de amor. Y que tales regalos contienen enormes posibilidades si las sabemos desarrollar. Un Dios no para religiosos, sino para buenos. Solo los buenos deberían ser religiosos.

 

4. Caminos que llevan al horizonte

 

         Existen caminos, sencillos y humildes, que llevan al horizonte. Esos caminos son los que podríamos transitar en este Adviento:

  1. 1.    Horizontes humanos: Están hechos de materiales simples: palabras buenas, resistencia a prejuicios-estereotipos-velos, amabilidad explícita, lenguaje laudatorio, amistad cívica, respeto a la diferencia. Se trata de construir lo que los monjes del desierto llamaban la ciudad de los seres humanos y los arquitectos de hoy las ciudades habitables, amigables, medioambientales.
  2. 2.    Horizontes económicos: Tan difíciles de lograr. Economías con rostro humano, de decrecimiento, del bien común. Todas las alternativas que existen y que el sistema niega con una sonrisa hipócrita. Y luego, los pequeños socorros, las ayudas hechas con cabeza y con corazón, las iniciativas sencillas que abren la puerta de la inserción laboral y de la ciudadanía a los más desesperados. Eso sí que es abrir horizontes.
  3. 3.    Horizontes espirituales: Para creer que estos nuestros tiempos puede que no sean muy propicios para la religión pero sí que lo son para la espiritualidad. Apreciar los horizontes espirituales que hablan de la contemplación de la naturaleza, de la vuelta a modos sencillos de vida, de los disfrutes elementales. Entender las tradiciones religiosas más como ofertas de espiritualidad que como proselitismo.
  4. 4.    Horizontes relacionales: Ya que mucha de la oscuridad de nuestros horizontes va pareja con el oscurecimiento de nuestras relaciones humanas. Cuanta más luz en ella, cuanto más brillo en los cuerpos y las vidas que viven juntos, cuanta más alegría en los caminos vividos en común, más se ensancha el horizonte. Y al revés. Una relación susceptible de ser ampliada al infinito, sabiendo que las relaciones ampliadas nunca hacen mal a las relaciones inmediatas.
  5. 5.    Horizontes eclesiales: Para creer que es posible remover los viejos cimientos de una tradición eclesial anquilosada, esclerotizada, deformada. Creer en los “aires nuevos”, en las posiciones nuevas, en los caminos no hollados. Huir como del diablo de quien dice que no hay nada nuevo bajo el sol, porque ese estatismo encierra un poder que no se quiere soltar.

 

5. Itinerario de Adviento:

 

  1. 1.    Primera semana (30 nov. Al 6 de diciembre): Trabajar los horizontes de humanidad. Trata de ser humano/a en palabras buenas, en valoraciones ajustadas, en cercanías sencillas. Que lo humano te ensanche el alma. 
  2. 2.    Segunda semana (7 al 13 de diciembre): Trabajar los horizontes económicos. Acércate un poco más a las vidas de quienes lo pasan mal. Trata de aportar algún consuelo o ayuda, por sencilla que sea. Entrevé la posibilidad de pertenecer a alguna organización social de ayuda. 
  3. 3.    Tercera semana (14 al 20 de diciembre): Trabaja los horizontes relacionales. Cuida tus relaciones cotidianas. Aporta algo a ellas esta semana de vitalidad; sugiere caminos de convivencia. Intenta abrirte más a relaciones lejanas; haz alguna conexión con personas conocidas que están lejos. 
  4. 4.    Cuarta semana (21-24 de diciembre): Trabaja estos días los horizontes de espiritualidad. Desea una celebración realmente cristiana de la Navidad, no perdida en el marasmo de las fiestas sociales. Plantéate la posibilidad de hacer una jornada o dos de silencio y retiro persona en estas Navidades para controlar un tanto el embate del consumo y del ambiente bullanguero. 

 

Conclusión

 

         Si un acercamiento a la Palabra no nos sirve para impulsarnos, para animarnos, para activar nuestras vidas titubeantes de cara a abrir más horizonte en los campos en que nos movemos no cumple su cometido. Si se considera el Adviento como tiempo de esperanza pero no superamos la certeza solidificada de que muchos cristianos en realidad no esperan ya nada, el Adviento ha sido poco productivo, mera remembranza cíclica. Si la Navidad que vamos a celebrar no es, realmente, una pequeña iluminación de nuestros horizontes vitales, hemos cedido al planteamiento de una mera sociedad de consumo que dice que hay que celebrar para consumir más. Que no sea así.

 

 

 

 

 

ORACIÓN COMÚN

 

1. Canto:

 

 

ABRE TU TIENDA AL SEÑOR,
RECÍBELO DENTRO, ESCUCHA SU VOZ.
ABRE TU TIENDA AL SEÑOR,
PREPARA TU FUEGO QUE LLEGA EL AMOR.

El Adviento es esperanza, la esperanza salvación;
ya se acerca el Señor,
preparemos los caminos los caminos del amor,
escuchemos su voz.
ESTRIBILLO.

 


2. Lectura laica

 

Muerte y sepultura de la hermanita Genoveva,  partera del pueblo Tapirapé

 

         El 24 de septiembre de 2013 murió en la aldea de los indígenas Tapirapé, en el Araguaia, la Hermanita de Jesús Genoveva, francesa de origen. Ella y sus compañeras han vivido una experiencia que el antropólogo Darcy Ribeiro consideraba una de las más ejemplares de toda la historia de la antropología: el encuentro y la convivencia de alguien de la cultura blanca con la cultura indígena.

         Este es el testimonio de Canuto, que sabe bien de la vida y obra de la Hermanita Genoveva. Así describe su muerte:

         «En la mañana del martes 24 Genoveva estaba bien. Había amasado barro para el arreglo de la casa. Almorzó tranquilamente con la hermanita Odile. Estaban descansando cuando se quejó de dolor en el pecho. Odile fue rápidamente a conseguir transporte para llevarla al hospital de Confresa. En el camino la respiración se fue haciendo más difícil. Murió antes de llegar al hospital.

         De vuelta a la aldea, consternación general. Genoveva había visto nacer casi al 100% de los Apyãwa (así se llamaban a sí mismos los Tapirapé. Así vuelven a autodenominarse hoy), en estos 61 años de vida compartida.

         Los Apyãwa quisieron sepultarla según sus costumbres, como si hubiese muerto otra Apyãwa. Los cantos fúnebres, ritmados con los pasos, se prolongaron por mucho tiempo, durante la noche y el día siguiente. Se oían muchos lloros y lamentaciones.

         Según el ritual Apyãwa, Genoveva fue enterrada dentro de la casa donde vivía. La tumba fue abierta con todo cuidado por los Apyãwa, acompañada de cánticos rituales. A una altura de unos 40 centímetro del suelo fueron colocados dos travesaños, uno en cada extremo. A estos travesaños fue amarrada la hamaca que quedó como una hamaca tendida como quien está durmiendo. Por encima de los travesaños se colocaron tablas y sobre las tablas se colocó la tierra. Toda la tierra que pusieron encima fue peñerada por las mujeres, como es la tradición. Al día siguiente esta tierra se mojó y se moldeó de forma que quedara firme y espesa como la tierra batida. Todo acompañado de cánticos rituales.

         En su hamaca donde dormía todos los días, Genoveva duerme el sueño eterno entre aquellos que escogió para que fueran su pueblo.

         La noticia de su muerte voló por la región, por Brasil y por el mundo. Vinieron muchos Agentes de Pastoral. Los coordinadores del CIMI (Consejo Indígena Misionero) de Cuiabá, llegaron después de un viaje de más de 1.100 kms cuando el cuerpo estaba ya en la tumba, todavía cubierto sólo con las tablas. Los Apyãwa las retiraron para que los que acababan de llegar la viesen por última vez en su hamaca.

         A los cánticos rituales de los Tapirapé se fueron mezclando otros cánticos y testimonios de la caminada cristiana de la hermanita Genoveva. Al final, el cacique dijo que los Apyãwa estaban todos muy tristes con la muerte de la hermanita. Hablando en portugués y en tapirapé resaltó el respeto con el que siempre fueron tratados por las hermanitas durante estos sesenta años de convivencia. Recordó que los Apyãwa deben su supervivencia a las hermanitas, pues cuando ellas llegaron, ellos eran muy pocos y hoy llegan a casi mil personas.

         Plantada en territorio Tapirapé está Genoveva, un monumento de coherencia, silencio y humildad, de respeto y reconocimiento de lo diferente, probando cómo es posible, con acciones simples y pequeñas, salvar la vida de todo un pueblo. Saludos. Canuto”.

 

3. Audición

 


Este lugar,  es tierra sagrada, 

Este lugar, es tierra de Encuentro

Este lugar, es tierra de todos

Este lugar, es tierra de Amor

 

Este lugar, es tierra de vida,

Este lugar, es tierra de gracia,

Este lugar, es tierra de amigos

Este lugar, es tierra de luz.


 

4. Lectura Bíblica: Mt 5,23-24

 

         “Jesús fue recorriendo Galilea entera, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la buena noticia del reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo. Se hablaba de él en toda Siria; le llevaban enfermos con toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados y paralíticos y él los curaba”.

 

         Esta es la manera como Jesús abre horizontes: recorre la galilea, se acerca a la persona. Enseña en las sinagogas, abre las mentes. Proclama la noticia del reino, dice que Dios acompaña nuestra vida. Cura, que es lo mismo que decir que abre horizontes en los lugares mismos del dolor. No es de extrañar que hasta en Siria se hablara de él. No culpabilizaba de las enfermedades, no recriminaba comportamientos morales discutibles, no echaba en cara negligencias reales. Curaba sin más.

 

5. Comentarios personales y peticiones

 

6. Oración común

Si no busco el poder,

ningún poderoso podrá hacerme daño.

Si no ambiciono riquezas,
jamás me sentiré amenazado por la miseria.

Si no corro tras los honores,
convertiré toda humillación en humildad.

Si no me comparo con nadie,
seré feliz con lo bueno que hay en mí mismo.

Si no me dejo invadir por la prisa,
encontraré tiempo para todo lo necesario.

Si no soy esclavo de la eficacia,
daré el fruto que los demás esperan de mí.

Si no me enredo en la competitividad,
entraré en comunión con lo bueno que hay en todo.

Si vivo a fondo el momento presente,
seré dueño absoluto del pasado y del futuro.

Si acepto el fracaso en mi vida,
habré librado mi vida de toda frustración.

Si vivo para el amor,
el amor estará siempre vivo en mí.

 

7. Padrenuestro

 

8. Bendición y canto final

 

 

Vamos a preparar

el camino del Señor.

Vamos a construir

la ciudad de nuestro Dios.

 

Vendrá el Señor con la aurora,

Él brillará en la mañana,

pregonará la verdad.

 

Vendrá el Señor con su fuerza,

Él romperá las cadenas,

Él nos dará la libertad.

 

Él estará a nuestro lado,

Él guiará nuestros pasos,

Él nos dará la salvación.

Nos limpiará del pecado,

ya no seremos esclavos,

Él nos dará la libertad.

 

Vamos a preparar

el camino del Señor.

Vamos a construir

la ciudad de nuestro Dios.

 

Vendrá el Señor con la aurora,

Él brillará en la mañana,

pregonará la verdad.

 

Vendrá el Señor con su fuerza,

Él romperá las cadenas,

Él nos dará la libertad.