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FIAIZ

Pregón en la Cuaresma de 2014

 

 

“NO TE CIERRES A TU PROPIA CARNE”

Una cuaresma de conversión social

(Pregón en la Cuaresma de 2014)

 

 

1. Escuchar la voz que no se oye

 

Mucho es el ruido,

mucha la música,

muchas las palabras,

muchos los teléfonos,

muchos los wasáps.

No es fácil escuchar

la música que no se oye:

la de los frágiles,

la de los exiliados,

la de los silenciados,

la de los olvidados,

la de quien pasa a tu lado

hablando en su soledad,

la de quien vive cerca

y es como si viviera lejos.

Aguza el oído en esta Cuaresma,

porque hay debajo

una música que no se oye.

Silencio y atención.

 

2. Una melodía que viene de lejos

 

Viene de lejos esa música,

de aquellos tiempos de los profetas,

de desierto abrasador

y de voz potente:

“Este es el ayuno que yo quiero:

abrir las prisiones injustas,

dejar libres a los oprimidos,

partir tu pan con el hambriento,

hospedar a los pobres sin techo” (Is 58,6).

Siguen quemando estas palabras,

porque nadie podrá apagar

el ardor de su verdad,

la evidencia de su necesidad,

el grito de quien las sufre.

 

3. No te cierres a tu propia carne

 

Cerrarse a la carne,

echar el cerrojo al corazón,

endurecerse con mil razones

que encubren el egoísmo.

Cerrarte a la carne del débil

que es tu carne;

cerrarte a la carne del herido

que es tu carne;

cerrarte a la carne de deprimido,

que es tu carne;

cerrarte a la carne de quien no es de tu tierra,

pero es tu carne.

Ama la carne del otro

como a tu propia carne.

Ábrete a la carne del otro

con la misma compasión

con la que te abres a la tuya.

 

 

4. Odres nuevos para una Cuaresma nueva

 

Pesan los viejos odres,

están ahí desde siempre,

aunque estén casi vacíos.

Los odres de nuestros ritos rutinarios,

los odres de tradiciones superficiales,

los odres de nuestras palabras de siempre.

Cambiemos a odres nuevos,

el odre nuevo del amor social,

el odre nuevo de la compasión ciudadana,

el odre nuevo de la respuesta al sufrimiento ajeno.

Odres nuevos para una cuaresma nueva,

para una Cuaresma con carne social,

la carne de quien anda en necesidad.

 

5. Hay otras cuaresmas

 

Porque no existe solamente

la cuaresma cristiana.

Hay otras cuaresmas:

la de quien no pude dar el desayuno a niños

porque no hay de dónde;

la de quien no logra pagar el alquiler del piso,

porque no hay sueldos;

la de quien tiene problemas

para pagar los libros del colegio,

porque no alcanza de verdad el dinero;

la de quien cree que no tiene a nadie que le ampare

porque quien podría hacerlo está lejos.

Cuaresmas largas,

de muchos meses,

de años incluso.

 

6. ¿Cuándo y dónde te vimos?

 

¡Qué sorpresa!

Según aquella escena del Evangelio

en que Jesús dice:

“Tuve hambre y me disteis de comer…”.

Preguntan unos y otros:

“¿Cuándo te vimos, dónde?”

Hicieron el bien, sin ver a Jesús,

fueron solidarios, sin ver a Jesús.

Pero él estaba allí,

no se le veía,

pero estaba allí,

no brillaba en medio de aquella pobreza,

pero estaba allí,

su miseria era de escándalo,

pero estaba allí.

Se escucha el canto que avisa:

“Oh vosotros que buscáis a Dios en la nubes,

no veréis jamás su rostro”.

 

7. Cuaresma contra la miseria

 

Escucha lo que dice

nuestro hermano mayor,

el Papa Francisco:

“Los cristianos estamos llamados

a mirar las miserias de los hermanos,

a tocarlas,

a hacernos cargo de ellas

y a realizar obras concretas

con el fin de aliviarlas.

La miseria no coincide con la pobreza;

la miseria es la pobreza sin confianza,

sin solidaridad,

sin esperanza”.

Si hoy escuchas esta voz,

no endurezcas el corazón.

 

 

 

 

8. A un kilómetro de tu casa

 

Esta llamada a una Cuaresma social

es para que la vivamos

en nuestro metro cuadrado

de la vida cotidiana,

en el kilómetro cercano a tu casa.

Abramos bien los ojos,

no desviemos la mirada,

no nos desentendamos,

no digamos: no es mi problema,

no nos inhibamos

echando la culpa al pobre.

Bastante tiene con lo suyo.

Pregúntate con la Biblia:

“¿Soy yo, acaso,

guardián de mi hermano”?

Sí lo eres,

sí te concierne,

sí te incumbe

Por una sencilla razón:

es tu hermano,

es de tu familia,

es de tu carne.

 

9. Como quien espera la aurora

 

No te desalientes;

no digas:

no hay remedio,

todo seguirá igual,

cada cambiará por mucho que yo haga.

Escucha lo que de dice quien sabe:

“no cambiaremos la vida,

si nosotros no cambiamos de vida”

Da igual que puedas poco,

haz poco;

da igual que únicamente puedas rezar,

reza;

da igual que tu tiempo sea escaso,

da ese poco de tiempo;

da igual que tus recursos económicos sean estrechos,

sé generoso;

da igual que no puedas decir más que una palabra amable,

dila.

Dice la voz del viejo profeta:

“Entonces romperá tu luz como la aurora,

enseguida te brotará la carne sana”.

La solidaridad te hace persona nueva,

la compasión renueva tu corazón,

la generosidad te abre horizontes,

la entrega ilumina tus pasos.

 

10. Otra Cuaresma…otra Pascua

 

Anímate a vivir este año

otro tipo de Cuaresma:

más social,

más solidaria,

más entregada,

más ayudadora,

más compasiva.

Eso te llevará a vivir otra Pascua:

más fraterna,

más humana,

más luminosa,

más esperanzadora,

más tierna,

más nueva.

Una Cuaresma nueva

para una Pascua nueva

Escucha la voz de la profecía:

“Todo lo hago nuevo” (Ap 21,5).

Esta novedad hemos de forzarla

para que pueda ser.

Por eso este pregón

es una oferta,

un envite,

un reto.

Jesús, incansable caminante,

va a nuestro lado

en el itinerario cuaresmal.

Hagamos camino con él

abriéndonos a toda carne,

sobre todo la más necesitada,

a la más doliente,

a la más humilde.

 

 

 

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús,

siempre compasivo,

siempre benigno.

Te pedimos que nuestras parroquias

no se cierren a la carne del débil.

Suscita en nosotros

la bondad que se da sin pedir a cambio,

la solidaridad que se conduele

con el sufrimiento ajeno,

el anhelo de la justicia

que sufre con la opresión,

la compasión

que se activa con facilidad.

Así iremos haciendo

un camino de cuaresma

que nos lleve a la experiencia

de una Pascua nueva.

Te lo pedimos a ti,

nuestro hermano y nuestra luz.

Amén.

Retiro en la cuaresma 2014

 

Retiro en la Cuaresma de 2014

 

 

EN TIERRA DE NADIE

Vivir la Cuaresma como quien espera la aurora

 

        Muchos inmigrantes subsaharianos esperar en el monte Gurugú de Marruecos, durante meses, la oportunidad de saltar la valla de Ceuta. Están en tierra de nadie porque son habitantes de un mundo que les olvida. Pero ellos, a su manera, esperan la “aurora” de una vida mejor.

Estar en tierra de nadie esperando la aurora. Esa es también la situación de bastantes creyentes. Hay quien no necesita esperar nada, porque está bien donde está. Hay quien no espera nada, porque ha desesperado de todo. Pero hay también personas creyentes que están una especie de tierra de nadie, tanto espiritual como práctica, pero no han dejado de esperar una aurora, un tiempo de novedad como el que anunció el Vat.II y que, luego, en gran medida se ha visto truncado. Siguen a la espera, “como centinelas”, atentos y con los ojos abiertos, lúcidos y críticos, benignos más allá de cualquier dolor.

Nos preguntamos si la Cuaresma no podría ayudarnos a vivir este momento no con un sentimiento de derrota, apocamiento y, menos todavía, amargura, sino lo contrario: un tiempo que anuncia la aurora, que habla de atisbos que merece la pena tener en cuenta, que mantiene la utopía de una vivencia de lo cristiano en una razonable actualidad. Lo hacemos en ese afán por dar también un sentido al tiempo de la Cuaresma, tiempo que prepara la Pascua, el gran anuncio de la aurora del Reino.

 

1. La voz de quien anda en tierra de nadie

 

        Que, de alguna manera, somos todos, porque la itinerancia, el peregrinaje, el ser caminante, pertenece a la esencia de lo humano. Y darse por totalmente satisfecho sin necesidad de moverse es algo parecido a una muerte. Lo hacemos escuchando la voz de un poeta:

 

¿Volver? Vuelva el que tenga,

tras largos años, tras un largo viaje,

consciencia del camino y la codicia

de su tierra, su casa, sus amigos.

Del amor que al regreso fiel le espere.

 

Más ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,

sino seguir libre adelante,

disponible por siempre, mozo o viejo,

sin hijo que te busque, como a Ulises,

sin Ítaca que guarda y sin Penélope.

 

Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto.

 

(Luis Cernuda, Desolación de la Quimera, Ed. Cátedra, Madrid 20097, p.187).

 

  • Sin codicia, y “sin amor”: Quizá esa sea nuestra situación de adultos cristianos, “viejos árboles” que diría Labordeta. No tenemos codicia en el ámbito cristiano (mucho más en el eclesiástico). Y el “sin amor”, sin una especial acogida, sin un reconocimiento grato, quizá sea escaso. Por eso, volver al viejo planteamiento no nos parece adecuado.
  • Sigue libre adelante…no regreses: Ya no estamos para volver a “las ollas de Egipto”. Ya no nos atraen los viejos parámetros, ni los fastos que les suelen acompañar. Por eso, como sea, lo importante es seguir adelante en la búsqueda con la mayor benignidad posible. 
  • Fiel hasta el fin del camino y de vida: Porque esa fidelidad no es terquedad, cabezonería y querer salir triunfador por encima de todo. Es sentir que en esa dirección puedo vivir mejor, que la dicha se hace más palpable ahí, a pesar de todos los interrogantes. 
  • La tierra antes no hollada…lo antes nunca visto: Ya que eso existe, aunque nuestros ojos no lo vean. Pero intuimos que eso está ahí y merece la pena ir en esa dirección de lo nuevo, de la tierra amasada en la novedad.

 

2. La voz de la Palabra: como quien espera la aurora

 

        Igual que el “buen escriba” del reino que saca del arca lo nuevo y lo viejo (Mc 13,52) traemos a la luz un oráculo de Is 21 11-12:

 

Oráculo contra Duma:

Uno me grita desde Seír:

        Vigía, ¿qué queda de la noche?

        Vigía, ¿qué queda de la noche?

Responde el vigía:

        Vendrá la mañana

        y también la noche.

        Si queréis preguntar, preguntad,

        venid otra vez.

 

  • Es un oráculo para quien está en un “silencio mortal” (eso significa Duma), en una gran desolación. Y viene “desde la tormenta” (eso significa Seír). Maneras de decir: gran desolación.
  • El “vigía” es alguien que ve más claro, el “centinela” del pueblo (Ez 3,16), la persona más crítica, la más esperanzada, la más buscadora. Hay que preguntar a ellos para que nos iluminen.
  • La pregunta angustiada: ¿qué queda de la noche? ¿Cuánta noche queda? ¿Cómo ayudar a desbloquear esa pregunta, a que no sea la pregunta más importante a que sea sustituida por esta otra: cómo vivir la noche sin que todo sea noche? ¿Cómo hacer sitio a algo de luz y de gozo cuando las tinieblas pretenden engullirlo todo?
  • La persistencia de la noche es grande (3 veces se dice la noche, una sola la mañana). El vigía no puede negar esa persistencia pero tendría que insistir más en la mañana. Hay mañana, a pesar de cualquier noche.
  • La ironía del final (“preguntad, venid otra vez”) puede ser entendida como una vuelta a la espera: por mucha que sea la oscuridad, la pregunta de la espera es lícita y tiene un sitio.
  • Cuando Jesús dice en Mc 3,15 “se ha cumplido el plazo, está cerca el reinado de Dios” está anunciando la ruptura de ese círculo vicioso que, como una tormenta que vuelve, no puede despegarse de la oscuridad. Con Jesús, eso es posible. Bien lo entendió san Pablo cuando dice en Hech 26,23 que “el mesías…anunciaría un amanecer lo mismo para el pueblo que para los paganos”. Un amanecer, no una filosofía, una moral, una religión: un amanecer (promesa de posibilidades).

 

3. Decir la fe cuando se está en tierra de nadie

 

        Quien está en tierra “oficial” no tiene dificultad para decir la fe (en realidad, otros se la dicen): tiene los documentos, el CIC, el CDC, y otras herramientas que le solucionan el problema. Quien está en tierra de nadie tiene que elaborar una respuesta. ¿Cómo decir, por ejemplo, la centralidad de la persona de Jesús? ¿Cómo elaborar una espiritualidad sobre Jesús útil para quien está en esta tierra de nadie, hermosa, que es la vida social, el momento histórico en que vivimos? Hagamos un intento:

  1. 1.   Jesús, presencia fiable de Dios en la historia: Porque el rastreo de Dios en la historia ha generado mil fantasmas en torno a él hasta llegar a decir que “Dios no es de fiar” (Saramago, mirar Caín). Sin embargo, de Jesús podemos fiarnos por respuesta positiva ante el dolor humano. Su conmoción por lo nuestro es garantía de su fiabilidad (Mc 6,30-34).
  2. 2.   Jesús, acompañamiento de Dios en el camino humano: Por él sabemos que no estamos solos, que “nuestra tierra tiene marido” (Is 62,1-5), que es nuestro buen levir que nos ampara (Jn 1,27). Una historia acompañada: es la nuestra; lo sabemos por el acompañamiento de Jesús inserto en la base de lo humano (Jn 14,23).
  3. 3.   Jesús, el que nos introduce en el Misterio: En ese misterio que es “no otro” y que no tiene límites. Por su ahondamiento en los caminos de la espiritualidad (la oración, la Palabra, el dolor humano, la preocupación por la suerte de los pobres) sabemos que nos lleva bien hacia el Misterio.
  4. 4.   Jesús, disponible para el bien: Porque la bondad, ideal divino, ha brillado de manera eximia en Jesús que pasó haciendo el bien, que creía en un Dios bueno para todos y que propuso a quienes ejercen la bondad como ciudadanos ejemplares del nuevo reino (Mt 5,45; Hech 10,38).
  5. 5.   Jesús, habitante de la profundidad: Porque la profundidad, la verdadera dimensión de lo que somos (en lo bueno y en lo no tan bueno) es el lugar donde él ha puesto su morada. Y, según el argumento de P. Tillich antes citado, porque sabe de la profundidad, sabe también de Dios. En la profundiad del corazón está la verdad de Dios y de la persona (Mt 15,18).
  6. 6.   Jesús, puerta para la experiencia de Dios: Porque muchas son las puertas que llevan a los umbrales del misterio, a la experiencia viva de lo divino. Para el cristiano Jesús es esa puerta que ayuda a franquear lo que la religión considera inaccesible (Jn 10,7). Es puerta que no excluye, sino que abraza y valora las otras puertas.
  7. 7.   Jesús, miembro luminoso de la comunidad de Dios: Con una luz que es capaz de iluminar la senda de lo humano. Es luz en el mundo y para el mundo (Jn 8,12). Tampoco excluye a las otras luces. Es, más bien, luz humilde y menor, pero utilísima y animadora.
  8. 8.   Jesús, eliminador de barreras hacia la total fraternidad: Ya que la historia humana es un continuo elevar barreras a la fraternidad, a la relación, al entendimiento. Jesús es uno que, a su manera, ha tendido a eliminar barreras, a hacer de “los dos pueblos (de toda variedad social) uno” (Ef 2,14). De ahí que una visión de lo cristiano que mantenga viva la barrera de la religión es algo que se aleja del Evangelio.
  9. 9.   Jesús, camino hacia la profunda humanidad: Porque esa ha sido la meta de su descenso, de la kénosis que da sentido a su existencia histórica (Filp 2,6-11). Eso marca la dirección de la experiencia cristiana: ahondar huyendo de la superficialidad hasta dar con la verdad última que anida en los pliegues profundos del alma.
  10. 10.                    Jesús, que hace innecesaria la distancia entre lo humano y lo divino: Como queda claro en el Evangelio al poner como absoluto único no el de Dios, sino el de la persona. No es el “amor más grande” el amor a Dios sino el de quien entrega su vida por amor (Jn 13,18).
  11. 11.                    Jesús, seguridad que nos confirma en la posibilidad de lograr la plenitud: Ya que la dura experiencia histórica lleva a pensar que el logro de la plenitud es una quimera. Pero Jesús confirma a la persona que está destinado a la dicha y que su mayor pecado sería no lograrla. Por eso el suyo es un programa de felicidad (“Dichosos”).
  12. 12.                    Jesús, facilitador de vida: Por lo que la religión no puede ser un impedimento más en la vida sino un cauce facilitador. Eso ha demandado a Jesús una fuerte resituación del planteamiento religioso: allí donde hay conflicto en religión y persona, Jesús opta por la persona asumiendo con valentía el conflicto (Mt 12,1-8). Su propuesta es “ligera”, tiende a facilitar al máximo los duros caminos de los pobres (Mt 11,30).
  13. 13.                    Jesús, revelador de la fuente del ser: Porque sin ser la fuente del ser ha sido un revelador prístino de esa fuente diciendo que se ha quedado en él (Jn 1,32) y en toda persona (Jn 14,23), en toda realidad. Por él sabemos los cristianos que tal fuente mana aunque, al ser gentes de superficie, no la percibamos e, incomprensiblemente, traicionemos al ser.
  14. 14.                    Jesús, profeta de la plenitud del mañana: Ya que la pregunta por ese lugar que llaman el “mañana” surge en la vida de los débiles (E. Dickinson). Y Jesús no ha anunciado doctrinas, ni leyes, ni morales, ni religiones, sino “un nuevo amanecer”, un posibilidad en las manos (Hech 26,23).

 

4. Acompañar a quien está en tierra de nadie

 

        Para “aprender” a situarse mejor en esta tierra de nadie que anhela la aurora un buen ejercicio práctico es animarse a acompañar a quien anda en tales lugares.

  • Acompañar a quien está decepcionado del sistema, de la Iglesia, de la sociedad: Acompañarle tratando de relativizar, matizar, situar mejor, valorar elaborando el conflicto, de manera que el resultado no sea tan demoledor y ayude a levantar los hombros con un poco más de esperanza.
  • Acompañar a quien está marcado desde el punto de vista moral o social: Hacer nuestros sus anhelos; no quitar hierro banalizando su situación. Sembrar la certeza de que la deshonra no la llevan ellas sino quienes les victimiza; abrirles la sonrisa, las manos y la vida lo más que se pueda.
  • Acompañar a quien camina sin estructuras familiares, sociales, psíquicas: Intentar si no entenderles, al menos no cargarles de más peso. Respetar sus para nosotros “extrañas” decisiones. Implicar al hecho social en el asunto: son parte del hecho social.
  • Acompañar a quien vive en la tierra de nadie de la soledad, el silencio, la vida vivida con disgusto, el dolor siempre presente: No dar ánimos insensatos; estar ahí de la manera más callada posible; intentar aportar algo de luz de la manera más sensata y ceñida a la realidad posible; aguantar con ellas que son quienes más aguantan.
  • Acompañar a quien ha olvidado cómo se canta, cómo se disfruta, cómo es la alegría simple: Hacerlo con el mejor talante posible; asumir esa pena sin contagiarse de ella; insistir mil veces en que hay zonas de sol y de disfrute sencillo.

No son acompañamientos sencillos, ni “agradables”. Pero esta es la verdadera “penitencia”, el cambio real que se nos demanda en la Cuaresma. Hay que creer que estos comportamientos contribuyen al acercamiento de la “aurora” anhelada.

 

5. Itinerario cuaresmal

 

1ª semana: Toma como texto de la semana Jn 10,10 y trata de no colaborar a la decepción de quien está quemado.

2ª semana: Toma como texto Jn 8,11 y no digas palabras duras contra quien no vive la moral que vives tú.

3ª semana: Toma como texto Mc 3,21 y trata de ser fraterno con quien vive en desestructura social.

4ª semana: Toma como texto Mc 7,37 y comparte un poco el silencio obligado de los sin voz.

5ª semana: Toma como texto Jn 3,29 y trata de sembrar en tu entorno gusto por la vida.

La comunidad del discípulo a quien Jesús quería

LA COMUNIDAD DEL DISCÍPULO A QUIEN JESÚS QUERÍA

Para una eclesiología del Evangelio de Juan

 

            En el marco apasionante de los estudios neotestamentarios, muchos estudiosos han trabajado sobre la eclesiología del cuarto Evangelio. Su época, el final del siglo I, la irrupción de muchas corrientes ideológicas como un vendaval (el gnosticismo, por ejemplo), el desmembramiento consumado del cristianismo del tocón común del judaísmo, el ambiente convulso del imperio romano, la evolución de las primeras comunidades paulinas, etc., son elementos más que suficientes para que la tenaz aportación de los especialistas haya tomado la páginas de san Juan como campo de análisis.

            Sin embargo nosotros no vamos volver sobre esos magníficos estudios, siempre recomendables, sino que vamos a releer el texto joánico desde una actitud algo más experiencial: ¿cómo suscitar en el lector de hoy una vivencia más anhelante de una comunidad evangélica mirándonos en el reflejo de aquella comunidad de primera hora que fue la del cuarto Evangelio? Releeremos una serie de textos desde esa perspectiva.

 

1. Un amor desde el principio (1,19-28): Así fue el amor de los primeros seguidores, al decir del pagano Flavio Josefo. Efectivamente, en las páginas iniciales tenemos este pasaje en donde se dice que el Bautista “no es quién para desatarle la correa de la sandalia”. La expresión no significa humildad; alude a la Ley del Levirato (amparar a la mujer sola) en donde se censuraba a quien no la cumplía con ese gesto atávico.  A Jesús nadie le ha soltado la sandalia porque ha sido un buen levir,  se ha llevado a la mujer sola, ha amparado al pueblo. La comunidad de Jesús es, desde el principio, una comunidad amparada por el abrazo benigno y reconfortante de su “esposo” que siempre la amará.

2. Una comunidad de difíciles inicios (2,1-11): Porque María y sus discípulos representan en la escena de Caná al Israel fiel a quien le cuesta dar el paso de la adhesión. Pesan mucho las viejas ideas religiosas. Se le considera con el poder de un nuevo José (“Haced lo que él os diga” viene en la historia de José: Gen 41,55). Por eso empiezan de cero: “sus discípulos comenzaron a darle su adhesión”). El camino será largo.

3. Una comunidad inicialmente abierta (4,4-44): Ya que ese ha sido el gran caballo de batalla del primitivo cristianismo: el universalismo. Esta comunidad cree que también los samaritanos, gente tenida en menos, son sujetos del reino, mientras que la cerrada comunidad judía queda fuera (“Se quedó con ellos dos días…ahora creemos y sabemos”). Sin apertura, la comunidad se ahoga y el Mensaje perece.

4. Una comunidad de necesaria libertad (5,1-9a): La comunidad joánica experimenta esa certeza de que la salud de Jesús llega cuando ya casi no hay remedio (treinta y ocho años, cuarenta menos dos, toda la vida). En ese resquicio llega la libertad de Jesús, la de poder “llevar la camilla”, toda suerte de pesos legales, religiosos o personales. Una comunidad que no ensancha su corazón desde la liberación del Evangelio, no sería la comunidad de Jesús.

5. Una comunidad en conflicto religioso (7-8): Todo la novedad del Evangelio no ha sido suficiente para que esta comunidad tratara su mayor herida, la separación del judaísmo, con humanidad. Estos dos capítulos de Juan los más convulsos de todo el NT (junto con Gálatas). No han tenido recursos para un  diálogo constructivo o una amistosa separación. El maltrato, el insulto incluso, ha estado a flor de piel. Es uno de los “pecados” de la comunidad que habrá que sanar.

6. Una comunidad que busca incansable la luz (9,1-12): Porque el relato del ciego de nacimiento alude a la realidad personal y a la comunitaria. Juan está cierto de que “Dios es luz” (1 Jn 1,5) y que su amor quiere iluminar los niveles más oscuros de la existencia, milagro semejante como devolver la vista a un ciego de nacimiento. Ser comunidad de luz implica expandir la luminosidad en las zonas de tiniebla que envuelven el hecho histórico.

7. Una comunidad que “quita losas” (11,1-17): El gran signo del Jn 11 no es tanto la resurrección de Lázaro, cuanto que aquellos que están en torno a su tumba echen mano de la losa fiados en Jesús que dice, contra toda evidencia, que bajo la losa hay vida. Cuando quitan la losa, Jesús da gracias al Padre (el muerto sigue en la tumba). Quitar losas es el gran milagro resurreccional que la comunidad puede vivir ya desde ahora, no es necesario esperar al “último día”.

8. Una comunidad que mira de recelo al “grano caído” (12,12-36): Ya que no dice el texto evangélico cómo se marcharon de decepcionados aquellos “griegos” que habían venido a ver al mesías judío cuando les dijo que él era “un grano caído en la tierra”. Pero la misma decepción habría de tener la comunidad porque la voz del cielo tiene que venir en ayuda de Jesús, voz que es “por vosotros”. Tendrían aún que aquilatar mucho su vida y su fe para entender la espiritualidad de la entrega.

9. Una comunidad que sirve (Jn 13,1-12): Porque el servicio es la ley que constituye la comunidad. No es por razones religiosas por las que se es seguidor de Jesús, sino por razones “sociales”: si sirves crees, si no sirves no crees. Un planteamiento que el autor del cuarto Evangelio subraya con el diálogo de Pedro: “si no te dejas lavar, no tienes nada que ver conmigo”. Es que el servicio entendido y, sobre todo practicado, dice quién es quien en la comunidad de Jesús.

10. Una comunidad que sabe que Dios y Jesús están en el fondo de la vida (14,23): este es el texto culminante de la mística joánica: la comunidad sabe que la suya es una vida siempre acompañada, porque el padre y Jesús han venido a quedarse para siempre en el fondo de la existencia. Mientras esta certeza anide en lo pliegues del alma, la comunidad conservará el deseo de Jesús.

11. Una comunidad que brota de la verdad misma de Jesús (Jn 19,31-37): No otra cosa quiere decir Juan cuando narra que del costado de Cristo salió “sangre y agua”. La sangre es la entrega total (porque la sangre vertida ya no se puede recuperar). El agua es la vida que se da en el Espíritu de donde la comunidad renace: “nacer de agua y de Espíritu”. Es decir, la comunidad tiene como elementos integrantes la espiritualidad y la justicia, la entrega y la mística, ambas cosas mezcladas.

12. Una comunidad que reconoce al resucitado tocando llagas (20,24-29): Ya que cuando Tomás en invitado a “meter la mano” en el costado se le empuja a tocar con decisión no solamente las llagas del muerto en la cruz, sino las de toda persona. Este es camino seguro para reconocer al resucitado porque para el cuarto Evangelio la resurrección no es tanto una creencia cuanto una norma de acción, un camino para el bien.

 

¿Se puede construir una auténtica eclesiología joánica con estos elementos? Creemos qí, si por eclesiología entendemos una manera de ser creyente en medio del mundo. Así es, la fe que propone Juan no es tanto un conjunto de normas, cuanto un camino de vida, de experiencia. Su famoso “venid y lo veréis”  (Jn 1,39) se aplica aquí con todo rigor: quien experimenta este camino de comunidad termina por ser seguidor de Jesús en modos de vida y gozo.

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Apocalipsis 18

CVA 

Domingo 16 de febrero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

18. Ap 2,12-17

 

Introducción:

 

                Casi cada día se presentan ante la vista noticias de intolerancia religiosa. Generalmente las situamos en los países islámicos; pero, en los nuestros, también existen los “talibanes”. No les falta del todo la razón a quienes aseguran que las religiones han hecho al mundo mucho más mal que bien y que han sido la cusa de mortandades inmensas. Siempre hay que matizar, pero los hechos están ahí. La muerte de una persona por causas religiosas es el fracaso mayor de cualquier religión. Éstas tienen sentido con la fraternidad; si se rompe la fraternidad la religión ha fracasado. Por eso mismo, por su intolerancia, a las religiones les acompaña su fracaso.

                Es que, mirémoslo como lo miremos, el vidente del Apocalipsis es alguien envuelto en la intolerancia religiosa. Es verdad que felicita a la iglesia de Pérgamo por “mantenerte conmigo”, por seguir las huellas de Jesús. Pero no tolera más doctrina que la suya, por esono ni la secta de Balaán, ni los nicolaítas y sus prácticas festivas son lugar recomendable para los cristianos. Quizá se pueda interpretar el v.17 desde el lado del teólogo: Dios dará un maná escondido y un guijarro blanco con un nombre grabado a quien se mantenga con Jesús. Esos dos regalos (maná escondido y guijarro blanco con nombre oculto) son signo del amor que Dios da y que se mantiene en lo oculto, en lo profundo, más allá de lo externo de las diversas religiones. Por eso, el problema no es a qué religión perteneces sino cómo andas de amor. Porque si andas bien de amor, tu religión tiene sentido; y no andas bien de amor, tu religión no tiene sentido, aunque la creas verdadera.

 

***

 

Texto:

 

                12Al ángel de la iglesia de Pérgamo escribe así: Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos: 13Sé dónde habitas, donde Satanás tiene su trono. A pesar de eso, te mantienes conmigo, y no regeneraste de mi fe ni siquiera cuando a Antipas, mi testigo fiel, lo mataron en vuestra ciudad, morada de Satanás. 14Tengo, sin embargo, algo en contra tuya: tienes ahí algunos que profesan la doctrina de Balaán, el que enseñó a Balaac a tentar a los israelitas incitándolos a participar en banquetes idolátricos y a fornicar. 15Además otra cosa: también tú tienes algunos que profesan la doctrina de los nicolaítas.

                16A ver si te enmiendas, que si no iré enseguida y los combatiré con la espada de mi boca.

                17Quien tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

                Al que salga vencedor le daré maná escondido y le daré también un guijarro blanco; el guijarro lleva escrito un nombre nuevo que sólo sabe el que lo recibe.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

            Esta foto recoge una manifestación antiabortistas de las que abundan en estos tiempos. Nos llama la atención esas dos religiosas mayores, conservadoras por el aspecto de su atuendo. Posiblemente ellas de adhieren a esa postura por razones “religiosas” (de moral religiosa). ¿Ha de ser esa la posición de un creyente en Jesús? ¿No habría de ser, más bien, buscar la “tercera vía” de la comprensión, la acogida y el amparo a toda persona que lo necesite, aborte o no? ¿No es posible ser tolerante incluso con pociones morales que no coincidan con la moral religiosa?

                Oramos: Que la tolerancia no nos abandone nunca; que la compasión no nos abandone nunca; que la buena acogida no nos abandone nunca.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús da maná escondido y un guijarro blanco. Son los dones del amor que subyace a cualquier posición de vida o de fe. Si ese amor persiste, la religión puede ser valiosa. De lo contrario, es un peligro. El amor escondido es la savia de la vida y la certeza de que andamos por un camino humano. El amor publicitado se puede pervertir. Amar desde lo profundo es lo que puede sembrar tolerancia en sociedad y posturas personales de intolerancia.

                Oramos: Que no nos abandone el anhelo de ser tolerantes como Jesús; que no dejemos de ser acogedores como Jesús; que nos abramos a otras maneras de vivir sin recelo, como Jesús.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                No resulta fácil convivir cuando es distinta la manera de pensar, la manera de vivir o la manera de creer. La dificultad está servida. Pero la pluralidad abre también muchas posibilidades a las personas. La riqueza de la pluralidad es mayor que su dificultad. De ahí que no hayamos de temer la pluralidad y, menos todavía, combatirla. Es preciso una mente y un corazón abierto para que puedan ir cabiendo en él otra realidad, sabiendo que un corazón habitado por otros no nos despoja de nuestros más genuinos valores, sino que los enriquece.

                Oramos: Que creamos en el valor de la pluralidad; que abramos nuestra mente a las posturas de otras personas; que nuestro corazón acoja otras maneras de estar en la vida.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                A nuestra comunidad nos resulta fácil la tolerancia porque nos vemos poco y porque nos apreciamos. Pero siempre tendremos que estar dispuestos a una cierta “gimnasia” interior e ideológica para mantener la puerta abierta por si alguien, piense como piense, quiera alguna vez entrar a nuestra casa. No lo dudemos: la ocasión se presentará.

                Oramos: Que nos amemos con flexibilidad; que nos acojamos sin prejuicios; que valoremos lo distinto con cuidado.

 

***

 

Palabras de luz:

 

PADRE,

que miras por igual a todos tus hijos

a quienes ves enfrentados.

NUESTRO, de todos.

De los cerca de 7.000 millones de personas,

que poblamos la tierra,

sea cual sea nuestra edad,

color o lugar de nacimiento.

QUE ESTÁS EN EL CIELO,

y en la tierra, en cada hombre,

en los humildes y en los que sufren.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,

pero no con el estruendo de las armas,

sino con el susurro del corazón.

VENGA A NOSOTROS TU REINO,

el de la paz, el del amor.

Y aleja de nosotros

los reinos de la tiranía y de la explotación.

HÁGASE TU VOLUNTAD

siempre y en todas partes.

En el cielo y en la tierra.

Que tus deseos no sean obstaculizados por los hijos del poder.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA

que está amasado con paz, con justicia, con amor.

Aleja de nosotros el pan de cizaña

que siembra envidia y división,

porque mañana puede ser tarde:

la guerra amenaza y algún loco puede iniciarla.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS

no como nosotros perdonamos,

sino como Tú perdonas, sin dar lugar al odio.

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

de almacenar lo que nos diste,

de acumular lo que otros necesitan,

de mirar con recelo al de enfrente.

LÍBRANOS DEL MAL QUE NOS AMENAZA EN ESTE TIEMPO:

de las armas, del poder, de la sociedad de consumo,

de vivir montados en el gasto, porque somos muchos, Padre,

los que queremos vivir en paz.

 

AMÉN.

 

***

 

Para estos días:

 

                Intenta estos días que la intolerancia, social o religiosa, no haga mella en ti.

 

 

Apocalipsis 17

CVA 

Domingo 9 de febrero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

17. Ap 2,18-29

 

Introducción:

 

                A diario experimentamos la enorme dificultad social que es la tolerancia entre géneros que se salda, en la mayoría de los casos, con tragedias de muerte sobrevenidas sobre todo a las mujeres. Ser mujer es una dificultad añadida para no pocas de ellas a lo largo de la tierra. En algunas culturas las mujeres son seres de segunda categoría alejadas de todo empoderamiento y sometidas de por vida a las estructuras sociales. Eso tiene consecuencias decisivas en todos los órdenes de la vida. En nuestras mismas culturas ciertas dificultades, laborales, sexuales, perviven todavía con fuerza. De ahí que los trabajos por la tolerancia de géneros que se traduce en igualdad están perfectamente vigentes.

                Es que el texto de esta semana habla de una comunidad que va bien, pero tiene, al decir del vidente, un gran fallo: tolera la profecía de Jezabel. Que una mujer se dedique a la profecía, al análisis y discernimiento de la realidad, a la interpretación de las señales que pueden iluminar el camino humano, le resulta al autor intolerable y lanza a la tal profetisa y a sus seguidores a las profundidades del infierno. Dice que a quien resista a esa mujer le dará “poder”. Porque eso es lo que está siempre en el fondo de todas estas cuestiones: el poder. La tolerancia demanda un reparto del poder. No puede haber igualdad con poderes desiguales. Por eso, habrá que corregir al vidente. Tal vez la voz del teológico esté en esa hermosa expresión: “le daré también el lucero de la mañana”, lucero de esperanza que luce para todos, anuncio de vida que lo es para cualquiera, para la creación entera. Mientras sea una parte la empoderada y otra la sometido, la fraternidad es imposible.

 

***

 

Texto:

 

                18Al ángel de la iglesia de Tiatira escribe así: Esto dice el Hijo de Dios, el de ojos llameantes y pies como bronce: 19Conozco tus obras, tu amor fraterno, tu fe, dedicación y aguante, y últimamente tu actividad es mayor que al principio; 20pero tengo en contra tuya que toleras a esa Jezabel, la mujer que dice poseer el don de profecía y que extravía a mis seguidores con su enseñanza, incitándolos a la fornicación y a participar en banquetes idolátricos. 21Le di tiempo para enmendarse pero no quiere enmendarse de su fornicación. 22Mira, la voy a postrar en cama y a sus amantes les voy a poner en grave aprieto si no se enmiendan de lo que hacían con ella. 23ª los hijos que tuvo les daré muerte; así sabrán todas las iglesias que yo soy el que escruta corazones y mentes y que os voy a pagar a cada uno conforme a vuestras obras.

                24Ahora me dirijo a vosotros, los demás de Tiatira que no profesáis esa doctrina ni habéis experimentado lo que ellos llaman las profundidades de Satanás. No os impongo ninguna otra carga, 25basta que mantengáis lo que tenéis hasta que yo llegue.

                26Al que salga vencedor cumpliendo hasta el final mis tareas, le daré autoridad sobre las naciones –la misma que yo tengo de mi Padre- 27las regirá con cetro de hierro y las hará pedazos como a jarros de loza (Sal 2,8-9) 28Le daré también el lucero de la mañana.

                29Quien tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Este es un grupo de mujeres en el Sahel, una de las zonas donde más difícil es ser mujer y donde la igualdad de género es, prácticamente, imposible. Los hombres, empoderados desde siempre, creen que las mujeres son seres secundarios y prescindibles para el hecho social, aunque sean ellas las principales generadoras de actividad económica. Postergadas, pero ellas siguen en pie. Y un día llegará en que la igualdad se atisbe en el horizonte.

                Oramos: Gracias por las mujeres pobres que luchan por vivir; gracias por quienes las apoyan; gracias por sus trabajos por sostener la vida.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido, de algún modo, ese “lucero de la mañana”, esa humilde luz que ha hablado y vivido la fraternidad igualitaria. Pero también ha sido “bandera discutida” porque su manera de pensar y de vivir dejaba a la vista las intenciones de muchos que no eran sino la de hacerse con el poder para vivir a costa de quien somete. Por eso el enemigo del Evangelio raramente es el pobre y frecuentemente el poderoso. Tiene mucho que guardar para seguir por encima del otro. El Evangelio lo confunde.

                Oramos: Jesús es lucero para la igualdad; Jesús es lucero para la bondad; Jesús es lucero contra todo poder injusto.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Cuando el empoderado no tiene otro argumento dice que pagará a cada uno según sus obras. Pero en realidad no es así: paga a quien le alaba, sostiene y le apoya, pero no paga a quien le censura, le critica o le canta las verdades. El poder nunca es justo pagando. Por eso hay que propugnar la fraternidad social, la igualdad, la democracia ya porque ese es el camino para pagar a todos igual, para que también los débiles reciban su parte.

                Oramos: Que anhelemos un pago social igual para todos; que no hagamos distinciones entre personas en las cosas básicas; que no perdamos nunca nuestra capacidad crítica.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Lógicamente y por suerte no tenemos en nuestro grupo problemas con la igualdad de género. Pero, como somos humanos, hay que erradicar hasta la más pequeña planta de quien quiere imponerse al otro mediante el gesto altisonante, el menosprecio o la ironía. No son los camino de quien ora con la Palabra. Además, estamos ciertos de que cuanto más igualitariamente nos comportemos, tanto mayor será el gozo vital que experimentaremos.

                Oramos: Que nuestros gestos nunca sean impositivos; que nuestra vos sea siempre amable; que nuestros argumento procuren ser sensatos.

 

***

 

 

 

Palabras de luz:

 

SI DIOS FUERA UNA MUJER

Juan Gelman

¿Y si dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse

vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina
desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del
infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia

***

 

Para estos días:

 

                Intenta no caer en actitudes discriminatorias de género en ningún detalle.

 

***

 

Apocalipsis 16

CVA 

Domingo 2 de febrero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

16. Ap 3,1-6

 

Introducción:

 

                Hay gente perfeccionista. Su afán es que todo quede atado y bien atado, que todos los detalles cuadren, que no quede nada dejado al azar. No es mala cosa ser cuidadoso hasta en los detalles. Pero cuando eso se convierte en una “enfermedad” es una pesadumbre. Más que todo, porque el perfeccionista no solamente pretende que todo le salga bien, sino que quiere que quienes lo rodean también sean perfeccionistas. Lo contrario, le saca de quicio. Por eso, quizá sea más interesante ser bondadoso en loo que se hace que ser perfeccionista. Ser bondadoso no está reñido con el cuidado del detalle. Pero no es clavo de eso. Le importa más que las cosas tengan buen corazón, el anhelo de que sirvan realmente a la vida de los demás, que no estén inficionadas por la corrupción y el egoísmo.

                Porque la iglesia de Sardis, cuya carta leemos esta semana, hace obras “perfectas” pero no son acabadas a los ojos de Dios. Algo ha fallado. Y eso es que tales obras no son conforme a “lo que oíste”, que no es otra cosa sino la bondad de las obras del mismo Jesús. Si las obras son impecables, pero no tienen dentro el “alma” de la bondad de Jesús, no son obras de recibo para un creyente. De ahí que la verdadera preocupación de quien entiende la Palabra es que su modo de comportamiento esté habitado por una bondad que haga que sus obras sean gratas y útiles para él y para los demás.

 

***

 

Texto:

 

                3,1Al ángel de la iglesia de Sardis escribe así: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; nominalmente vives, pero estás muerto. 2Anda vigilante y consolida los restos que iban a morir, pues no he encontrado obras tuyas acabadas a los ojos de mi Dios. 3Recuerda, por tanto, lo que oíste y aún mantienes, haz caso y enmiéndate, que, si no estás en vela, llegaré como un ladrón sin que te des cuenta de la hora de mi llegada. 4ª pesar de todo, tienes ahí en Sardis unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos caminarán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen.

                5El que salga vencedor se vestirá de blanco y no borraré su nombre del registro de los vivos, pues ante mi padre y sus ángeles reconoceré su nombre.

                6Quien tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Esta foto salió en todos los telediarios. Unos sindicalistas roban alimentos en un supermercado para luego repartirlo entre familias con mucha necesidad. No es un método “perfecto”, loable y digno de alabanza por parte del sistema. Pero es algo “bueno”, hecho para el bien de quien lo necesita porque el débil social tiene derecho a algo de los que el sistema le ha arrebatado. Más allá de la perfecta acción moral hay que ver la bondad social de lo que se hace.

                Oramos: Que miremos más a la bondad que a la perfección; que no temamos arriesgar por la bondad; que seamos profetas de la bondad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                A Jesús no le gusta que le llamaran bueno (Mc 10,18). Él creía que solamente Dios era bueno. Aunque luego, cuando lo recuerden, lo dibujarán como “uno que pasó haciendo el bien” (Hech 10,34-38). Él no estuvo preocupado por la perfección, sino por la justicia y el bien. Su bondad se constituye en norma de actuación para el cristiano quien, a su vez, como decimos, ha de mirar mucho más la bondad de lo que hace que la finura con que acaba todo.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu corazón bondadoso; gracias por tus obras llenas de bondad; gracias por alinearte del lado de las personas frágiles.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Dice el texto de esta semana que quienes practican la bondad van “vestidos de blanco”. Es la vestidura de la justicia, ya que bondad y justicia son hermanas. Una bondad que tenga dentro el gusano de la injusticia no puede ser una bondad humanizadora y cristiana. Por eso, si se quiere mirar qué clase de bondad es la que practicamos, habrá que mirar también a qué clase de justicia nos lleva.

                Oramos: Que nuestra bondad vaya emparejada a la justicia; que la justicia sea la medida de nuestra bondad; que la bondad se sitúe siempre del lado de la justicia.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                No es que las demos de bondadosos y, menos aún de perfectos. Pero lo cierto es que el trabajo orante nos ayuda a ser más sensibles a valores como la bondad. Por eso nos cuesta menos abandonar posiciones de perfeccionismo y nos ilusiona más ser mínimamente bondadosos. Más aún creemos que calores como la bondad y sencillez son el núcleo del corazón humano. A síntesis tan elementales nos va llevando el trabajo orante.

                Oramos: Que la bondad se acerque a nuestros caminos; que nos habite la sencillez; que seamos cada vez más sensibles a quienes les alcanza poco la bondad humana.

***

 

Palabras de luz:

 

                “Yo no creo en el bien, yo creo en la bondad…Es la bondad de un hombre para con otro hombre, una bondad sin testigos, pequeña, sin grandes teorías. La bondad insensata podríamos llamarla. La bondad de los hombres más allá del bien religioso o social” (Vasili Grossman).

 

***

 

Para estos días:

 

                Procura tener presente el anhelo de ser y comportarte como una persona sencillamente buena.

 

***

 

Apocalipsis 15

CVA 

Domingo 26 de enero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

15. Ap 3,7-11

 

Introducción:

 

                La constancia es un valor, varias veces lo hemos dicho. Es cosa distinta a la mera tenacidad y, más todavía, a la cabezonería. Esos son modos de comportamiento que encierran una cierta debilidad. Sin embargo, la constancia es la actitud de quien, desde el aprecio e incluso el amor, se mantiene en actitud humanizadora aunque no sea bien aceptado, aunque las cosas no vengan de cara. Por eso, la medida del valor de la constancia es el amor. Si alguien es constante de manera amargada o violenta, o está siempre echando en cara lo que hace por los demás y no se le reconoce, no es una constancia de calidad humana. Ésta, ya que tiene el aprecio y el amor como base, sabe aguantar y, a la vez, sabe decir las cosas con humanidad; sabe sufrir la incomprensión, pero no se doblega ante la injusticia; sabe estar en la trinchera pero no se sitúa en los modos del desprecio. Constancia y amor, ambas cosas van juntas.

                Porque el vidente de Apocalipsis quizá sea realmente el prototipo de alguien constante. Pero, a veces, da la impresión de que su constancia es no solo “frente al otro” sino, incluso, “contra el otro”. Esa constancia que se forja a base de exclusión y rechazo de quien me está jorobando no puede ser de calidad cristiana. La constancia de Jesús, a la que se apela, es aquella que está hecha de su tenacidad y de su amor, de su aguante y de su comprensión, de su no dar un paso atrás ni tampoco empujar violentamente al otro hacia adelante. Lo dicho: una constancia con amor. Ahí está el secreto.

 

***

 

Texto:

 

                7El ángel de la Iglesia de Filadelfia dice así: Esto dice el santo, el veraz, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, cierra y nadie abre (Is 22,22). 8Conozco tus obras; mira, ante ti dejo abierta una puerta que nadie puede cerrar, pues aunque tu fuerza es pequeña has hecho caso de mis palabras y no has renegado de mí. 9Haré que algunos de la sinagoga de Satanás, de esos que dicen ser judíos (pero es mentira, no lo son), vayan a postrarse ante ti y se den cuenta de que te quiero. 10Por haber seguido el ejemplo de mi constancia yo te preservaré en la hora de la prueba que va a llegar para el mundo entero, y que pondrá a prueba a los habitantes de la tierra. 11Llego en seguida, mantén lo que tienes para que nadie te quite tu corona.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

 

                Esta señora es Anna Ferrer, la mujer de Vicente Ferrer. Tras la muerte de éste, ha cobrado un cierto protagonismo. Pero lo bueno de ella no es solamente su dedicación a la causa de los más humildes en la India sino su decisión tenaz de permanecer de por vida en esa línea. Esa constancia en creer que la solidaridad puede cambiar la faz de la tierra es lo más valioso de personas como éstas. Tienen la misma tenacidad que Jesús.

                Oramos: Gracias, Señor, por los solidarios tenaces; gracias por quienes no se alejan nunca de la vida de los débiles; gracias por el amor de que manifiesta su constancia.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Habla el texto del “ejemplo de la constancia de Jesús”. Esa constancia, lo sabemos, está hecha de respeto, acogida, abrazo, amparo y delicadeza. Pues bien, de esa misma materia habría de estar hecha la constancia cristiana. Por eso, todo aquello que lleve a la exclusión, a la condena, al olvido, nada tiene que ver con la constancia de Jesús. En todas las páginas del Evangelio tenemos ejemplo de tal constancia.

                Oramos: Que como la de Jesús, nuestra constancia sea respetuosa; que como la de Jesús, nuestra constancia se acogedora; que como la de Jesús, nuestra constancia sea delicada.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Lo más opuesto a la constancia es dejarse llevar, caer en la rutina, pasar de las cosas. Esa actitud de pasotismo no engendra búsqueda, ni anhelo, ni utopía. La constancia tiene por debajo la pasión por la persona. Una pasión que no se desinfla por las limitaciones, ni siquiera por las traiciones. Es una constancia fuerte y correosa que no se quiebra a la primera dificultad. Por eso mismo, la constancia es virtud de fuertes.

                Oramos: Que nuestra constancia tenga por debajo la pasión por Dios y por la persona; que nuestra constancia no se desinfle ante las limitaciones y traiciones; que nuestra constancia sea correosa para no sucumbir a los embates de la adversidad.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Llevamos años en este camino de oración y fraternidad. Se puede decir que una de las pruebas de su valor es su constancia que nunca ha renegado de nadie, que se alegra con cualquiera que se acerca y que seguimos ahí, aunque no seamos mucho. Cuando la constancia es libre, gustosa, deseada, se parece a la constancia de Jesús. Así es la constancia de calidad, la que engendra comunidad. Por eso, ser constantes es otra forma de amistad y fraternidad.

                Oramos: Que nuestra constancia sea deseada; que nuestra constancia tenga siempre rostro amable; que nuestra constancia se alegre del encuentro.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Quieren ponernos

una venda en los ojos

y no saben que es la cinta

que vamos a cortar

en la inauguración

de una nueva mirada. 

 

José Alcaraz, 

Edición anotada de la tristeza, 

(Valencia 2013), 19. 

 

***

 

Para estos días:

 

                Intenta mantener con una constancia humanizadora tus compromisos laborales, familiares y sociales.

 

Apocalipsis 14

CVA 

Domingo 19 de enero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

14. Ap 3,14-20

 

Introducción:

 

                La comensalía humana, la manera de comer, de invitar a comer, de abrir o cerrar las mesas, de ampliar las mesas o de reducirlas, etc. son un microcosmos, una manera de leer la realidad. Básicamente esa manera puede ser las una mesa amplia, acogedora, tendiendo a lo universal o una mesa cerrada, excluyente, para pocos. Eso denota un mentalidad, una manera de situarse ante la vida: la postura de quien goza invitando, incluyendo, celebrando con otros, o la de quien se siente mejor cerrándose, excluyendo, metiéndose debajo de su propia concha. Ni que decir tiene que nosotros nos proponemos ir por el primer camino.

                Efectivamente, la carta a la Iglesia de Laodicea que tenemos hoy como texto de oración es una carta dura, censuradora incluso, porque parece que la tal comunidad de Laodicea no era precisamente un grupo de ángeles. Tenían sus fallos y grandes. Pero a esa comunidad se le dice que, por encima de debilidades, Jesús quiere autoinvitarse a su cena. Es decir, si Jesús quiere cenar con ellos, con toda l intimidad que conlleva el cenar, es que sigue amándoles y sigue sintiéndose a gusto con ellos. Hemos de reparar en lo hermoso y paradójico de un Jesús que se autoinvita a una cena porque quiere una mesa tan amplia en la que él mismo quepa. Jesús es respetuoso, está ala puerta, y quiere entrar no para presidir esa mesa sino para participar en ella, incluso para servirla. Una mesa tan amplia como para acoger a Jesús, más allá de cualquier limitación.

 

***

 

Texto:

 

                14El ángel de la Iglesia de Laodicea escribe así: Esto dice el amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios: 15Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente, 16pero como estás tibio y no eres ni frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca. 17Tú dices: “Soy rico, tengo reservas y nada me falta”. Aunque no lo sepas eres desventurado y miserable, pobre, ciego y desnudo. 18Te aconsejo que me compres oro acendrado a fuego, así serás rico; y un vestido blanco, para ponértelo y que no se vea tu vergonzosa desnudez, y colirio para untártelo en los ojos y ver. 19 A los que yo amo los reprendo y los corrijo; sé ferviente y enmiéndate. 20Mira que estoy a la puerta llamando: si uno me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Este es el bar Paris 365, un bar cualquiera de la parte vieja de Pamplona. Pero tiene una característica: sus propietarios son un grupo de vecinos de la ciudad que se ha propuesto dar comida y cena gratis (o casi: por 1 euro) a los indigentes que acuden a él. Llevan así varios años. Todos son voluntarios y, como es natural, viven de donaciones populares. Es un ejemplo anónimo de esas mesas amplias que hay por todas partes.

                Oramos: Gracias, Señor, por las mesas amplias que están apoyadas en la solidaridad; gracias por quienes son sensibles a las situaciones de dificultad ajena; gracias por quienes sienten en su corazón y en su bolsillo la situación de los débiles.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Cuando la religiosidad cristiana representa la cena de Jesús, la última cena, siempre lo pone presidiendo la mesa, rodeado de sus discípulos. En esta mesa de Apocalipsis no se habla de presidir, únicamente de entrar. Jesús no quiere presidir nada, solamente quiere participar de nuestra mesa, de nuestra vida. Le da igual que tenga que servir a esa mesa. De ahí que menospreciar la mesa de la vida, cerrarla, maldecirla es no haber entendido la hermosura de una mesa de vida a la que Jesús quiere invitarse.

                Oramos: Gracias, Señor, por la mesa de la vida; gracias por la oportunidad de la mesa de la vida; gracias por la hermosura de la mesa de la vida.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Para ampliar la mesa hay que escuchar a quien llama, hay que ser proclive a los gritos (a veces duros) de aquellos que están excluidos de la mesa. Siempre se puede trabajar en esa dirección manifestado, primeramente, comprensión, después generosidad, quizá finalmente acogida. Escuchar la voz de los millones de personas que aún se sientan a la mesa de la vida. Hacerlo significativamente con alguien que tengamos más cerca.

                Oramos: Que tengamos oídos finos para escuchar los gritos de los pobres; que seamos generosos a la hora de abrir nuestra mesa; que acojamos con mayor agilidad a quienes se dirigen a nosotros.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                No vamos a decir que nuestras mesas sean superabiertas, pero sí experimentamos alegría comiendo juntos, hablando juntos, estando juntos. Eso es un hecho. Quizá sea también uno de los buenos frutos de la oración. Y luego, también experimentamos alegría cuando la mesa se amplía, cuando nos visita alguien, cuando vemos una cara nueva. Son rostros que quedan en el recuerdo y en el “tesoro” del grupo. Otro frutos bueno.

                Oramos: Que nuestra mesa sea siempre acogedora; que disfrutemos viendo nuevos rostros; que vivamos la cercanía del otro como un don.

 

***

 

Palabras de luz:

 

COMO pan vino la palabra,

como fragmento de crujiente pan

fue dada,

igual que pan que alimentase el cuerpo

de materia celeste.

Vino, compartimos su íntima sustancia

en la cena final del sacrificio.

Y nos hicimos hálito, sólo soplo de voz.

Palabra, cuerpo, espíritu.

El don había sido consumado.

 

(José A. Valente)

***

 

Para estos días:

 

                Si tienes oportunidad, abre tu mesa o tu corazón a alguien que ande un poco mal.

 

***