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FIAIZ

Apocalipsis 7

CVA 

Domingo 3 de noviembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

7. Ap 19,11-16

 

Introducción:

 

                Hay quien se pone en la vida siempre el objetivo de vencer. A costa de lo que sea, a costa de quien sea. El éxito personal coincide con la derrota del otro porque ese otro es el enemigo a vencer. Esta actitud no para mientes en los daños colaterales de un triunfo logrado a base de vencer. El corazón del vencedor se endurece ante el sufrimiento del vencido y ya no le importa su situación ni su desastre. Habría, sin embargo, otro camino: convencer.  Es decir, trabajar para que las ideas, las valoraciones, los anhelos personales sean visto por el otro como asuntos dignos de ser tenidos en cuenta. Y todos sabemos que quiere convencer ha de estar dispuesto también a dejarse convencer por los valores del otro. A la larga este camino es mucho más productivo y el triunfo, al ser común, no tiene daños colaterales y potencia y reafirma a todos. Convencer es el camino de lo humano.

                Es que el texto de Apocalipsis de esta semana es un texto, desde la perspectiva del vidente, de victoria, de derrota del otro, de machaque de adversario. No importa el destrozo que se haga. Lo importante es vencer, que venza “el jinete” a quien se identifica con Jesús, para más inri. Una victoria de Jesús a costa de lo que sea. Pero el teólogo parece respirar de otro modo: el jinete lleva la capa tinta en su propia sangre; es desde su sangre, desde su entrega, como Jesús “vence”: vence amando hasta el extremo. Su “arma” es la Palabra, arma de paz y de convencimiento. El salmo 2 dice no tanto que “regirá”, sino que “pastoreará”. La victoria de Jesús es más próxima a un pastoreo que a una batalla. La tropa, peculiar, va vestida de blanco que es el color de la paz, de la fiesta fraterna del amor. Es decir, algo dice por lo bajo que entender la victoria de Jesús como un triunfo militar es el peor de los caminos para entender la propuesta del reino. Se trata de vencer desde el amor, no desde la imposición y la fuerza.

***

 

Texto:

 

                11Vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco; su jinete se llama el fiel y el leal, porque lleva razón en el juicio y en la guerra. 12Sus ojos llameaban, ceñían su cabeza mil diademas y llevaban grabado un nombre que sólo él conoce. 13Iba envuelto en una capa tinta en sangre y lo llaman Palabra de Dios. 14Lo seguían las tropas del cielo en caballos blancos, vestidos con lino puro. 15De su boca salía una espada aguda para herir con ella a las naciones, pues él va a regirlas con cetro de hierro (Sal 2), y a pisar el lagar de vino de la furiosa cólera de Dios, soberano de todo. 16En la capa y en el muslo llevaba escrito un título: “Rey de reyes y señor de señores”.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Esta mujer es Carmen Hernández, mujer de José María Pedrosa, concejal del PP asesinado por ETA en Durango. Es de esas mujeres admirables, como Maixabel Lasa, que han optado por la vía de la comprensión, del perdón y de la paz. Su testimonio de vida es como una victoria del dolor y del sufrimiento sobre el mal. Son personas que no emplean la palabra dura, la condena extrema, el rechazo a cualquier vía de reconciliación. En el fondo, su derrota es una verdadera victoria.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes optan por el camino de la paz y del perdón; gracias por quien es generoso con quien le ha hecho daño; gracias por quienes no se instalan en el odio y el dolor.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido uno que tratado de convencer, nunca de vencer. Numerosas páginas del Evangelio lo evidencian. Recordamos aquella de Zaqueo: Jesús no pretende que se convierta ni le conmina a ello. Solo quiere comer con él, hacerle ver que su maldad no le ha alejado de su corazón. Es justamente ese afán de no vencer lo que termina por convencer a Zaqueo para que cambie radicalmente de vida.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque no quisiste vencer, sino convencer; te alabamos por tus palabras de bondad y por tu acogida incansable; te alabamos por tu corazón siempre dispuesto a mirar la bondad del otro.

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Una sociedad dividida entre vencedores y vencidos es siempre una sociedad maltrecha porque el bienestar y el triunfo de unos están asentados sobre el sonrojo y el olvido de los otros. Es preciso dar con esos caminos nuevos que son beneficiosos para todos. Son caminos que están hechos de humanidad, de perdón, de generosidad, de respeto, de mirada en la dirección del otro. Instalarse en el afán de ser más a costa del otro es caer en una espiral de desencuentro y de odio. La sociedad nos ofrece muchas posibilidades para poder iniciar un camino de encuentro y de familia.

                Oramos: Que aprendamos del amor de quienes perdonan y ensancha su corazón; que agradezcamos a quienes trabajan por mediar y reconciliar a los humanos; que valoremos los esfuerzos de los sembradores de la paz.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                El mejor valor de nuestra comunidad no es ni siquiera el que lleguemos a convencernos los unos a otros. Es simplemente acogernos y aceptarnos como somos, sin pretensiones de ninguna clase. Es un paso más allá que el humano convencimiento. Por eso mismo no habríamos de dar nunca marcha atrás en ese afán por aceptarnos como somos. Aunque parezca poca cosa, es lo más que podemos hacer.

                Oramos: Que nos aceptemos con facilidad; que nos aceptemos con cordialidad; que nos aceptemos con gozo.

 

***

 

Palabras de luz:

 

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

 

***

 

Para estos días:

 

                No quieras imponerte a los demás dando voces o con amenazas. Trata de ser dialogante hasta el final.

 

***

 

 

 

 

 

 

 

 

Apocalipsis 6

CVA 

Domingo 27 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

6. Ap 19,17-18

 

 

Introducción:

 

Asistimos con frecuencia, así ocurre estos días en España, a una especie de borrachera de ira social.  A propósito de la anulación de la llamada “doctrina Parot” se desata la ira social de quienes, afectados o no, demandan un cumplimiento de penas penitenciarias alargado hasta el final, hasta que se “pudran en la cárcel”. Se pasa por alto las doctrinas jurídicas (por las que una persona que delinque es condenada en una u otra medida) y no hablemos de reinserción, o no hablemos ya de humanidad y no nombremos la palabra perdón. La ira lo invade todo, lo desborda todo, lo corroe todo. No deja lugar al raciocinio y, menos todavía, a la benignidad. Encontramos justificación para la ira (y la tiene) pero no la encontramos para el civismo y, menos todavía, para el perdón. ¿No podría existir otro camino de convivencia y racionabilidad? Quizá el silencio y la meditación es lo que podrían hacer de dique de contención a la ira que tiende a arrasarlo todo.

                Es que el pasaje de este semana, la segunda de las siete visiones, dice que el vidente anuncia una orgía de ira y destrucción contra todo lo que se mueve. Cree ese vidente que la única respuesta al tremendo dolor que le causan sus perseguidores crueles es responder con la ira aniquiladora de un Dios que arrasa todo a favor de sus siervos (?). Y ¿qué hace el teólogo? Calla ante tal estallido de ira. Su silencio, el mismo silencio de Dios que no secunda tal explosión de “un ángel”, quizá esté queriendo sugerir que tiene que haber otros caminos para responder a la agresión de los malvados, que es preciso dar con estructuras sociales de integración que no nos hagan ir siempre, siguiendo la ley del péndulo, de la herida al golpe, del daño a una destrucción mayor. ¿Cómo superar la sensación de que el silencio es cobardía, la amistad cívica cesión al mal, la indulgencia debilidad?

 

***

 

Texto:

 

17Vi entonces un ángel de pie en el sol, que dio un grito estentóreo, diciendo a todas las aves que vuelan por mitad del cielo: ‘Venid acá, reuníos para el gran banquete de Dios, comeréis carne de reyes, carne de generales, carne de valientes, carne de caballos y de jinetes, carne de hombres de toda clase, libre y esclavos, pequeños y grandes’.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

Jorge Arsuaga inició el pasado sábado en la Puerta del Sol una huelga de hambre para exigir la dimisión del Gobierno de Rajoy con un lema sencillo: 'Solo no hacer nada no sirve para nada'. Hasta hoy, otras cinco personas se han sumado a su protesta. Tres en Madrid, uno en Sevilla y otro en Zaragoza. Este de la foto es Javier, un chico que se ha puesto también de huelga de hambre en la plaza del Pilar de Zaragoza. Son gente que entiende que la respuesta al mal social no puede ser el mero cabreo, la ira, el desplante, sino la movilización por pequeña que sea. Son profetas de otro camino, de otra posibilidad, de una alternatividad a la ira.

                Oramos: Gracias, Señor, por los profetas sociales; gracias por quienes se movilizan y actúan; gracias por quienes no sucumben a la ira.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

Dice Mt 26,63 que en el interrogatorio nocturno que le hizo del Consejo la noche de su condena, “Jesús siguió callado”. Respondía a aquel estallido de ira que se lo llevó por delante con un silencio tenaz que, en el fondo, desenmascaraba las razones de su condena: era una víctima injusta y así se lo hacía ver a sus condenadores. No se puede interpretar su silencio como un olvido o fuga. Era una denuncia. Y seguramente que así lo percibían sus jueces.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu increíble y profético silencio ante la injusticia; te bendecimos por no responder con ira a quien te condenaba con ira; te damos gracias por enseñarnos el camino de la paz y del silencio tenaz.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

Hemos de valorar con precisión las respuestas sociales de silencio y de paz aque no son huida de la realidad, sino denuncia callada con modos humildes pero tenaces. Los círculos de silencio, las más de treinta mil manifestaciones habidas en España en un año, las múltiples iniciativas de denuncia con la simple presencia, las múltiples cartas, firmas, manifiestos que, desde la simple voz, piden otro comportamiento social. Todo un torrente de palabras y de silencios, de maneras que no empujan en la dirección de la ira y de la venganza, sino de la humanidad.

                Oramos: Que nunca nos pasemos al lado de la ira y la violencia; que abracemos un camino de paz y de racionabilidad; que creamos en la fuerza política del amor.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

A veces nos cuesta estar en silencio, escuchar con respeto silencioso, valorar a quien asiente y acoge. Creemos que si no hablamos, no colaboramos. Pero no es así. Estar en silencio ante el otro, acoger lo que dice con respeto, valorar y ponderar sus pequeñas experiencias de vida es una forma de fraternidad. Y, por supuesto, no ponerse nervioso y menos airado ante las maneras de ser de quien tengo delante. Esa paciencia fraterna es la semilla buena que nos alejara de toda ira.

                Oramos: Que nos airemos por la manera de ser del otro; que seamos pacientes con los modos de vida que no nos cuadran mucho; que ofrezcamos silencio y acogida a quien quiere darnos su punto de vista.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Me quedaré en silencio

en el blanco infinito de este día.

                 

  Me quedaré en silencio

en el nuboso gris de esta mañana

 

Me quedaré en silencio acomodada

en el vacío caracol

ausente de mis ojos.

 

Me quedaré en silencio

entre las olas

del encrespado mar de la conciencia

 

Me quedaré en silencio quieta

hasta que el sol me toque con sus múltiples brazos

y me traiga de regreso al crepitante fuego

del lenguaje.

 

***

 

Para estos días:

 

Trata de no airarte; tiende a estar en silencio valorativo y reflexivo ante el conflicto; únete a quienes se movilizan por causas justas.

 

 

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apocalipsis 5

CVA 

Domingo 20 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

1. Ap 19,19-21

 

Introducción:

 

                                          Algunas personas reciben un calificativo de estos tiempos: son unos “alternativos”. La palabra engloba de todo: medio hippies, antisistema, anarcos, ocupas, gente de pelaje raro, personas que no van en la corriente general. Son los “alternativos”. Pero, en realidad, la mayoría de ellos son personas interesantes porque se han puesto ante el sistema haciéndole frente no tanto con una oposición cuanto con la búsqueda de un camino alternativo. Cuando hablamos de vidas y de acciones alternativas nos referimos a modos de proceder que son una auténtica locura en un mundo en el que la pérdida del buen sentido es lo corriente. Pero se trata de la verdadera sensatez. Los testigos alternativos nos hacen salir de lo ilusorio y nos revelan la verdad de las cosas, el sentido profundo de la vida, la dirección recta hacia la utopía que nos puede iluminar y mover. Son gente que nos dirige una palabra viva e inquietante que nos anima a dar cara a situaciones engañosas en las que fácilmente nos sentimos atrapados.

                                          Es que el vidente del Apocalipsis es cierto que quiere hacer frente al sistema, porque el sistema le está machacando. Pero, como decimos, lo hace por el camino de la confrontación, la lucha contra “la fiera”. Pero el teólogo propone el camino de lo alternativo: el “jinete” (que es Jesús) vencerá al sistema porque se ha situado en modos alternativos de vida, no tanto por haber desplegado un poder superior al del cruel sistema. El muerto “fuera de las murallas” es fuerza para irse situando en la alternatividad.

 

***

 

Texto:

 

                                          19Vi a la fiera y a los reyes de la tierra con sus tropas reunidos para hacer la guerra contra el jinete del caballo y su ejército. 20Capturaron a la fiera y con ella al falso profeta que efectuaba señales a su vista, extraviando con ellas a los que llevaban la marca de la fiera y veneraban su estatua. 21A los dos los echaron vivos en el lago de azufre ardiendo. A los demás los mató el jinete con la espada que sale de su boca, y las aves todas se hartaron de su carne.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                                          Este muchacho es Pablo Llobera, un educador medioambiental de Madrid. Da el perfil de un alternativo. Está muy metido en la red de huertos ecológicos de Madrid y en todo lo que lleva a una vida alternativa, sostenible, sencilla y disfrutante con el medio ambiente. Su cabeza bien amueblada y su anhelo sencillo de otro estilo de sociedad hace que uno crea en el valor de lo alternativo, por mucho que el sistema se empeñe en decir que no hay otro camino de futuro sino el suyo. Como él hay muchas personas que ignoramos, pero que están ahí. Crean futuro.

                                          Oramos: Te damos gracias, Señor, por quienes miran con otra mirada la realidad; te bendecimos por quienes bendicen la tierra con humanidad; te alabamos por quienes construyen caminos de novedad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                                          El “jinete” que tipifica el Mesías podrá hacer frente al sistema por una razón simple: Jesús ha sido uno que se ha situado fuera del sistema, lo ha cuestionado cuando se ha considerado incuestionable, su misma muerte “fuera de las murallas” es un dato no sistémico. Él ha propuesto y ha empujado en la dirección de lo alternativo (Mc 9,42-49). Su fuerza radica en sus propias acciones vitales.

                                          Oramos: Gracias, Jesús, por tu visión profunda de lo alternativo; gracias por tu generosidad que ha superado la tentación del lucro y del egoísmo; gracias por tu fuerza que nos contagia.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                                          Solamente desde fuera, desde el no hacer parte, se puede soñar en poder vencer a la enorme fuerza del sistema. La “nube de testigos” que hablan de caminos alternativos en la sociedad son el verdadero respiro y el horizonte que siempre estará abierto para quien anhele otro tipo de sociedad.  A los alternativos sociales se les acusa con facilidad de falta de realismo. Pero ellos son los verdaderamente realistas porque leen la realidad con más humanidad.

                                          Oramos: Que leamos la realidad con humanidad; que no se agote en nosotros el deseo de un horizonte social nuevo; que agradezcamos la “nube de testigos” que nos hablan de otra realidad posible.

                                         

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                                          Los que hacemos parte de la comunidad virtual somos gente normal. No se nos podría conceptuar de alternativos puros. Pero sí que hay una tendencia a lo distinto, a lo no común, a no dejarse atrapar del todo por el sistema. Todo lo que nos ayudemos en esa dirección nos hará mucho bien. Y en pequeñas cosas, podemos ayudarnos.

                                          Oramos: Que nos ayudemos a ser personas más auténticas; que confrontemos nuestras actitudes para mejorarlas; que valoremos a quien plantea caminos alternativos, aunque sean sencillos.

 

 

***

 

Palabras de luz:

 

Es una locura malgastar los recursos del mundo con instrumentos militares de muerte mientras la miseria social y la desesperación colocan a nuestro alrededor toda una corte de condenados.

 

Es locura crear la ilusión de un cambio político y social mientras se mantienen firmes hábitos engañosos.

 

Es locura renegar de las propias palabras con actos que hacen el juego a aquello que se pretendía sustituir.

 

Es locura rechazar con brutalidad y determinación particulares las actividades fecundas y entusiastas que surgen entre nosotros.

 

La locura avanza, prolifera intensamente. Tras una fachada de moderación y de acción paciente los peores instintos del hombre son armados, recompensado y lanzados sobre este mundo. ¿Cómo no soñar en la alternatividad?

 

Ph. Berrigan

 

***

 

Para estos días:

 

                                          No tengamos vergüenza en vivir pequeños modos alternativos de vida, más allá de las opiniones del “sentido común”.

 

Espíritu de Asís 2013

 

ESPÍRITU DE ASÍS 2013

 

1

ORACIÓN

 

PRIMER MOMENTO:

1.- Me encuentro con Dios en el rostro del pobre

 

Lectura de Mt 25, 31-40

 

Animador de la oración.        Detengámonos unos momentos a mirar con valentía la realidad de nuestro mundo y pidamos la gracia de contemplar el rostro de Dios en el rostro empobrecido y sufriente de nuestros hermanos, mirando, contemplando y escuchando con un corazón tocado por la gracia de Dios que ve donde otros no logran descubrir nada.

 

            Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • “La parábola gigantesca del rico Epulón y el pobre Lázaro” y descubrir que en este banquete de la humanidad que Dios preparó para todos sus hijos, hay muchos a quienes no se les permite entrar y están a la puerta, como Lázaro, esperando que les echen las migajas de la mesa.

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • “La parábola del Buen samaritano”. A todos esos tirados en la cuneta de la vida, apaleados por la insolidaridad de tantos que pasan de largo, haciendo la vista gorda como el levita y el sacerdote, para no toparse con ellos ni complicarse la vida y siguen su camino de egoísmo con un corazón cerrado e indiferente.

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • A esos niños abandonados con su soledad a cuestas, de esos jóvenes que deambulan por nuestras calles sin rumbo, porque se les cerraron las puestas de la esperanza para encontrar un trabajo digno que les hiciera sentirse alguien y soñar con un proyecto de futuro.

 

Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • Esas filas interminables en las oficinas de empleo, y los rostros entristecidos de tantos padres y madres que cada mañana buscan traer un trozo de pan y afecto a sus hijos y regresan con las alforjas vacías y se sienten derrotados y desesperados, porque, a pesar de sus esfuerzos, no tienen cómo alimentar y educar a sus hijos.

 

Todos: Haznos sensibles, capaces de dejarnos afectar al escuchar…

  • Los llantos de esos niños golpeados por la pobreza antes de nacer y que arrastrarán por toda su vida secuelas irreparables por falta de alimentación adecuada y de condiciones dignas de toda persona humana

 

Todos: Haznos sensibles, capaces de dejarnos afectar y mirar con ojos compasivos…

  • Esos campos de refugiados en tierra extraña, privados de un techo acogedor, de un trabajo digno que les haría sentirse alguien, de una esperanza cierta cuyo horizonte no se vislumbra por ninguna parte.

 

Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • La cara inexpresiva de tantos ancianos que se sienten un estorbo y un peso para la sociedad de la eficiencia y del éxito y casi les da vergüenza vivir

 

Todos: No permitas, Señor, que nuestros oídos se cierren ante…

  • El clamor, sordo a veces y amenazante otras, de tantas personas varadas por la marea de una sociedad sin entrañas de misericordia y convertidas en unos “don nadies”, sin voz ni voto en el concierto de su país.

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • La brecha que se ensancha y ahonda cada día más entre hombres y mujeres que tienen una misma dignidad: la de ser hijos de Dios.

 

Canto:¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Animador de la oración A muchos nos escuece por dentro el corazón ante situaciones inhumanas e injustas de indiferencia, desprecio, marginación del otro, y que no revelan el espíritu evangélico que nos lleva a descubrir a Dios en todos y muy especialmente en los más empobrecidos y marginados.

            El mundo tiene que ver a hombres y mujeres que sepan identificarse con los que sufren, con los que viven a la intemperie, con los que sobran en este mundo de eficacia, hasta dar la vida en su ayuda. Y todo porque están convencidos, desde una fe vigorosa, que con todos ellos se identifica el Señor. Por eso esta tarde rezamos juntos y pedimos:

 

La mirada del Evangelio. (recitamos pausadamente a dos coros) 

 

1.- Ayúdanos a cambiar, Señor, nuestra mirada mundana, egoísta, acomodada, poco comprometida, temerosa.

Ayúdanos a cambiar para mirar las cosas, el mundo, la vida, con tu mirada y desde tus ojos.

 

2.- Quítanos las anteojeras que vamos construyendo a lo largo de los años, que  nos aíslan del dolor y del sufrimiento de los que caminan a nuestro lado. Sacude nuestro corazón para aprender a ver con los ojos llenos de Evangelio y Esperanza de Reino. Corre ya el velo de nuestros ojos para que viendo, podamos conmovernos por los otros y movernos desde lo profundo de cada uno para acudir a dar una mano (y la otra, y la vida toda…) a los que están caídos al borde del camino, los que esta sociedad ciega ha tirado a un lado porque no cuentan o no interesan a las leyes del mercado.

 

1.- Convierte nuestra mirada para hacer posible y cotidiano el milagro del Buen Samaritano, ver al otro y acercarse, no pasar de largo, compartir, ser generoso, darlo todo por el hermano.

¡Cuántas cosas son posibles, mi buen Dios, si cambiamos la mirada, si no damos la espalda, si no vivimos encerrados!

Abre nuestros ojos, ten compasión de nosotros, como pedía el ciego del evangelio, que no veamos borroso, no sea que confundamos el camino y creamos encontrarte donde tú no estás, donde tú no te has quedado.

 

2.- Descúbrenos, Señor, tu presencia viva entre los pobres. Que te reconozcamos en el desnudo, el hambriento, el que está solo, en el preso, el enfermo, y tantos otros, Señor, en quienes nos sales al encuentro cada día, sin que a veces lo advirtamos, por tener el corazón endurecido y los ojos cegados.

 

1.- ¡Conviértenos, Señor! Devuélvenos la mirada confiada de los niños, la transparencia que habla de lo que abunda en el alma. No permitas que cerremos los ojos y creamos hallarte dentro nuestro, sin buscarte y encontrarte por donde andas a diario.

 

2.- Que la ambición, el conformismo, la comodidad y las falsas seguridades no nublen nuestra mirada. Desata ya mismo un vendaval que se lleve la nube de nuestras explicaciones fáciles, y también las difíciles. A Dios no vale con explicarlo, hay que vivirlo y contemplarlo donde a Él se le antoja estar y no donde a nosotros nos conviene ver.

Será tan difícil, Señor, que nos demos cuenta que no estás en el crucifijo de madera tallada que adoramos, sino ahí, tirado entre los que ni siquiera miramos.

 

Todos. Ayúdanos, Señor, a ver… y a cambiar…, a verte… y a optar…, a utilizar esos lentes maravillosos que nos dejaste para mirar el mundo, la realidad, la vida: La mirada del Evangelio, para ver con los ojos de Dios.

 

 

SEGUNDO MOMENTO:

2.- Bienaventuranzas de la Solidaridad

 

Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

 

1.- Felices los que siguen al Señor por la senda del buen Samaritano.

Los que se atreven a andar tras sus pasos, a superar las dificultades del camino, a vencer los cansancios de la marcha.

Los que al andar van trazando sendas nuevas para que otros sigan, entusiasmados, y continúen la obra del Señor.

Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre, tan presente en estos tiempos, tan cercano para algunos, para otros tan lejano.

 

2.- Felices los que dan la vida por los demás. Los que trabajan duro por la justicia anhelada. Los que construyen el Reino desde lugares remotos. Los que, anónimos y sin primeras planas, entregan su vida para que otros vivan más y mejor. Los que con su diario sacrificio abren huellas de humanidad nueva en un mundo mellado por el egoísmo del “dios-mercado”.

 

1.- Felices todos los que trabajan por los pobres. Desde los pobres. Junto a los pobres. Con corazón de pobre.

Contemplando a diario la hermana muerte, temprana, injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados, sin salud, ni educación, ni juegos (infancias robadas por miles desde antaño).

Felices los que viven solidarios dejando el asfalto limpio y prolijo para caminar por senderos pedregosos, polvorientos, que abren al mundo de los que no cuentan en los números o estadísticas de los ministerios de turno.

 

            Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

2.- Felices los que aman al hermano concreto. Los que no se van en palabras, sino que muestran su amor verdadero en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.

Felices los que sueñan, los que intentan que todos aprendan sin distinciones de color, piel o dinero.

Felices los que comparten sus bienes, Don-Regalo del buen Dios, para vivir como hermanos y demostrarlo en la práctica. Los que no guardan con egoísmo sino que brindan y comparten.

 

1.- Felices los que caminan juntos, en búsqueda comunitaria del Reino de Vida Nueva y Fraternidad Realizada. Los que se ayudan en las buenas y en las malas, los que aprenden que más pueden dos juntos que uno solo.

 

2.- Felices todos los que piensan en el hermano y que encuentran su alegría y el gozo y el sentido de la vida en trabajar por los demás, y por el Reino, y por el Señor vivo en medio de nosotros, olvidado, marginado, solo y abandonado en los rostros de los jóvenes, de indígenas, de ancianos, de mujeres solas, de desamparados, y de tantos otros.

 

1.- FELICES,

-Y alzo la voz para que escuchen todos-

LOS QUE VIVEN EL MANDAMIENTO PRIMERO QUE ES AMOR A DIOS Y AL HERMANO.

FELICES, los que encuentran que este amor hoy, se revela en un camino:

SER SOLIDARIO.

 

            Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

 

TERCER  MOMENTO:

3.- Oración y letanía.

 

(Tomado de una oración del Obispo Munib Younan, Iglesia luterana de Jordania y Palestina)

"He aquí a Dios mi salvador; estaré seguro y no temeré." (Isaías 12:2)

Padre celestial, te alabamos por haber enviado a tu Hijo, Jesucristo, a nacer en Belén para ser uno de nosotros. Una vez más, y como casi siempre, nos encontramos sumidos en la violencia, el derramamiento de sangre y el odio que parecen no tener fin. Nos sentimos desamparados frente al poder político y militar de este mundo. Miramos en torno y no encontramos salvación en los seres humanos, sino sólo en nuestro Señor encarnado.

Te pedimos que limpies nuestros corazones de sentimientos de rencor y de odio, de frustración y temor. Haz que todos nos volvamos a ti arrepentidos y llénanos de confianza y seguridad en ti, que eres nuestra salvación. Pedimos que todo nuestro sufrimiento nos acerque a ti, y nos haga crecer en fe y confianza en ti, y en amor a todos nuestros vecinos.

Envía tu Santo Espíritu para que consuele a las familias sufrientes, facilite la recuperación de los heridos y mutilados, y cambie los corazones de todos nosotros para hacernos ver que tu voluntad en Tierra Santa es que palestinos e israelíes convivan en justicia e igualdad. Cambia las mentes de los políticos para que transformen las espadas en rejas de arado.

Bendice a tu Iglesia para que sea tu instrumento de paz, llevando consuelo a los afligidos, promoviendo la justicia para los débiles y menesterosos y dando testimonio de tu amor a todas las personas.

En Jesucristo oramos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te glorificamos y alabamos. Eres nuestro único refugio en este mundo turbulento.

      Te glorificamos y alabamos, Dios nuestro.

Dios misericordioso, en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo en Belén te hiciste uno de nosotros, compartiendo y entendiendo nuestra humanidad, nuestros sufrimientos y nuestros problemas.

      Te glorificamos y alabamos, Dios nuestro.

Te agradecemos que te hayas refugiado en Egipto, identificándote con todos los refugiados y las víctimas del poder político.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Te agradecemos que hayas crecido en Nazaret y predicado al pueblo en Galilea, extendiendo tu reino de una manera nueva.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Te agradecemos que hayas sido crucificado en Jerusalén, identificándote con cada persona que sufre y vive bajo la ocupación y la injusticia. En la cruz llevaste el pecado y el sufrimiento de todos los seres humanos y nos reconciliaste contigo y con todos nuestros congéneres humanos.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Oramos por todas las víctimas de la injusticia y la violencia en la actual situación. Oramos también por los responsables de la injusticia y de todas las formas de violencia.

      Señor, ten piedad de nosotros.

Oramos por nuestras madres que están hartas de sangre derramada, asesinatos y uso de las armas. Oramos por las familias afligidas que han perdido sus seres queridos. Oramos por la pronta recuperación de los heridos. Oramos especialmente por los que tienen que vivir con una incapacitación permanente.

      Señor, ten piedad de nosotros.

Jesús, Salvador nuestro, nuestra mirada se dirige a ti, nuestra única ayuda en estos tiempos de congoja

Señor, escucha nuestra oración.

Te pedimos que abras los ojos del mundo a la justicia y la reconciliación. Ayúdanos a ver que la seguridad y la libertad de un pueblo dependen de la seguridad y la libertad del otro.

      Señor, escucha nuestra oración.

Pedimos por los políticos, para que se den cuenta de que la seguridad y la paz que todos deseamos no vendrán por medio de las armas y la fuerza, sino haciendo justicia de modo que los pueblos puedan reconciliarse y forjar juntos una coexistencia equitativa para el futuro.

      Señor, escucha nuestra oración.

Señor Jesús, nos has llamado a ser tus seguidores. Danos tu amor para todos nuestros hermanos. Líbranos y libra a nuestros hijos del odio, el rencor y la denegación de los derechos del prójimo; y llénanos de amor, verdad y justicia, para que podamos reconocer y respetar la dignidad y los derechos de cada uno.

      Señor, escucha nuestra oración.

Señor Jesús, nos has enseñado que el perdón no es el olvido de los derechos de cada uno sino su afirmación. Sabemos que perdonar es ver a Cristo en nuestros enemigos y amarlos como nuestros vecinos. Llévanos a todos a afirmar y respetar nuestra humanidad como don que procede de ti, pues todos hemos sido creados a tu imagen. Danos valor para reconocer mutuamente los derechos humanos, religiosos, civiles y políticos de cada uno.

      Señor, escucha nuestra oración.

Espíritu Santo, dispensador de vida y de nuevos comienzos, ayúdanos a responder fielmente a la llamada de Dios para ser ministros de reconciliación.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Ayúdanos a encontrar maneras de alentar a las personas a abrir sus corazones y confesar su parte en las pasadas injusticias y a encontrar maneras de construir un futuro justo y seguro para nuestros hijos. Danos sabiduría y coraje en este difícil empeño. Cuando las presiones de la situación nos lleven a desesperar, ven con tu Santo Espíritu y renueva nuestra fuerza y nuestra esperanza.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Ven, Espíritu Sanador, y cámbianos y abre caminos para que nosotros cambiemos a otros. Aparta toda injusticia y llena nuestra tierra con una paz justa. Aparta todo el odio y llénanos con amor verdadero.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Dios misericordioso, acepta nuestra oración y nuestra súplica. Tú eres nuestra única fuerza. Nadie puede arrebatarnos el poder de la oración. En nombre de Jesús, nuestro Señor y Redentor, te rogamos.

      Amen.

 

Padre nuestro.

            En esta vigilia de oración, hemos visto cómo nuestras acciones recaen directa e indirectamente en los demás, y cómo nuestro compromiso continuo y conjunto ha de empezar desde una conciencia clara de que el pan nuestro de cada día es derecho de todos. Por eso, ahora, le pedimos a nuestro Padre cantando que nos dé el pan de cada día:

PADRENUESTRO

 

Oración.

            Señor Jesús, líbranos  de las ataduras para entender que tu Reino se construye hoy y aquí. Haz que nuestra vida sea servicio a la verdad, servicio de los que lo necesiten y los que practican la justicia. Danos, Señor, espíritu de lucha para proclamar la Verdad de tu Evangelio, espíritu inconformista para no pactar con cualquier Reino que halague nuestro vivir, espíritu de libertad para renunciar a la hipocresía interesada. Reina en nosotros, y acepta nuestros deseos de trabajar por un mundo en el que estés Tú.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. R/ AMÉN.

(Se termina cantando o impartiendo la bendición de san Francisco)

 

 

 

 

2

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

 

 

Canto inicial: Himno de la alegría

 

Ambientación

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también en este encuentro ecuménico de oración rememoramos y renovamos el Espíritu de Francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz.

 

Decálogo de Asís

 

            En ambiente de oración y de sosiego, vamos a recordar el DECÁLOGO DE ASÍS con el que los líderes de todas las confesiones religiosas adquirieron un compromiso allá en 1986. Al traerlo hoy a nuestra memoria, nos unimos nosotros a él con nuestro compromiso personal.

            (Lo leen entre varios lectores/as)

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.

2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.

3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.

4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.

5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.

6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

 

 

 

8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

 

            (Silencio con música de fondo)

Oración común

 

         Vamos a desgranar, en clima de oración, una serie de oraciones religiosas que todas demandan el don mesiánico de la paz. Que al orar con ellas se renueve en nosotros el sueño de la paz.

 

1. ORACIÓN BUDISTA POR LA PAZ

 

¡Que se liberen rápidamente a todos los acosados por los sufrimientos del

cuerpo y de la mente!

¡Que sean libres los esclavizados!

¡Que los débiles recuperen la fortaleza!

¡Que toda persona piense en hacer amistad con otros!

¡Que aquellos – niños, jóvenes, adultos y ancianos – que se encuentran en

un desierto, temerosos y sin rastro, sean protegidos por fuerzas celestiales y

que rápidamente logren la paz y la serenidad de Buda!

 

2. ORACIÓN BAHA´I POR LA PAZ

 

Sed generosos en la prosperidad,

y agradecidos en la adversidad.

Sed justos en vuestros juicios

y cuidadosos en vuestros discursos.

Sed lámpara para los que caminan en la oscuridad

y un hogar acogedor para el extranjero.

Sed ojos para los ciegos,

y luz para guiar los pies de los equivocados.

Sed aliento que dé vida al cuerpo de la humanidad,

rocío al corazón humano,

y fruta del árbol de la humildad.

 

 

 

3. ORACIÓN HINDÚ POR LA PAZ

 

Oh Dios, llévanos de lo irreal a lo real

Oh Dios, llévanos de la oscuridad a la luz

Oh Dios, llévanos de la muerte a la inmortalidad.

Oh, Señor Dios, Todopoderoso:

¡Que haya paz en las regiones celestiales!

¡Qué haya paz en la Tierra!

¡Que las aguas estén agradables!

¡Que las hierbas de mayo sean sanas y que los árboles y las plantas traigan

paz a todos!

¡Que toda cosa sea fuente de paz para nosotros!

¡Que los seres benevolentes nos traigan paz!

¡Que la Ley Védica propague paz por todo el mundo!

¡Que tu paz misma conceda paz a toda la humanidad y a mí también!

 

4. ORACIÓN JUDÍA POR LA PAZ

 

Subamos al Monte del Señor

para que caminemos por los senderos del Altísimo.

Con su fuerza transformaremos las espadas en arados

y nuestras lanzas en herramientas de podar.

Las naciones no alzarán la espada contra otras,

ni se adiestrarán más para la guerra.

Y ninguno tendrá miedo,

porque la boca del Señor ha hablado.

 

5. ORACIÓN MUSULMANA POR LA PAZ

 

En el nombre de Alá,

el Bueno, el Misericordioso.

Alabado sea, el Señor del universo

que nos ha creado y nos ha formado

repartiéndonos en tribus y naciones.

¡Que nos conozcamos y no nos despreciemos!

Si el enemigo está dispuesto a hacer la paz,

dispongámonos también nosotros a buscarla.

Y confía en Dios, porque Alá, el señor, es el único que escucha

y sabe todas las cosas.

Siervos de Dios,

llenos de gracia son aquellos que caminan en la Tierra con humildad

y saludan a sus semejantes diciendo “Paz”.

 

6. ORACIÓN SINTOÍSTA POR LA PAZ

 

Si las personas que viven al otro lado del océano que nos rodea

son nuestros hermanos y hermanas.

¿Por qué hay tantos problemas constantes en este mundo?

¿Por qué suben vientos y olas en el océano que nos rodea?

Yo sólo deseo que el viento sople todas las nubes

que están colgadas en las cimas de las montañas.

 

7. ORACIÓN CRISTIANA POR LA PAZ

 

Señor, haz de mi, un instrumento de tu paz;

donde haya odio, ponga amor;

donde hay ofensa, perdón;

donde hay duda, fe;

donde hay desesperanza, esperanza;

donde hay tinieblas, luz;

donde hay tristeza, alegría.

Oh Maestro,

que no me empeñe tanto.

En ser consolado como consolar.

En ser comprendido como comprender.

En ser amado como amar.

Porque dando se recibe.

Perdonando se es perdonado.

Y muriendo a si mismo

se resucita a la vida eterna.

 

Padre nuestro

 

            Recitamos la oración de Jesús que es la oración de todos los que se saben hijos de Dios y, por ello, constructores de la paz. Padre nuestro…

 

Oración final

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

Canto final: Caminamos hacia el sol

 

 

1.Caminamos hacia el sol

esperando la verdad;

la mentira, la opresión,

cuando vengas cesaran.

 

Llegará con la luz

la esperada libertad. (2)

 

2.Construimos hoy la paz

en la lucha y el dolor;

nuestro mundo surge

ya en la espera del Señor.


 

 

3

CELEBRACIÓN ESCOLAR

 

1. Signo inicial

 

            En el local en que se haga la celebración (o en el patio) se coloca en el centro una gran silueta de la paloma de la Paz. Luego se invita a que los niños dibujen rápidamente el perfil de una de sus manos dentro de la paloma de la paz.

            Mientras tanto se escucha (se puede copiar de Youtube) o se canta:

 

Tus manos son palomas de la paz, 
tus manos son palomas de la paz. 
Puedes tener la suerte de encontrar 
en tus manos palomas de la paz.
 
La paz que estás buscando te la regala Dios, 
Él siembra la semilla en nuestro corazón. 
Tú puedes conseguir que el mundo 
llegue a ser sementera que brota del Amor.
 
No dejes que el rencor destruya tu ilusión, 
que el odio se despierta cuando nace el sol. 
Tú puedes construir, viviendo en libertad, 
un camino a la nueva humanidad.
 
Si luchas en la vida por buscar la paz 
uniéndote a los hombres en un mismo afán, 
al fin podrás cantar gritando la verdad: 
"son mis manos palomas de la paz".
 

2. Decálogo de Asís

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también  rememoramos y renovamos el Espíritu de Francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz. Por eso vamos a leer el DECÁLOGO DE ASIS al que se competieron aquellos líderes religiosos y que hoy hacemos nuestro:

 

            (Lo leen entre 10  lectores/as)

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.

2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.

3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.

4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.

5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.

6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

Oración común

 

         Y como en nuestro colegio tenemos amigos y amigas de otras religiones vamos a rezar juntos con algunas oraciones hermosas de esas religiones

 

            (Se eligen las que convengan)

 

1. ORACIÓN BUDISTA POR LA PAZ

 

¡Que se liberen rápidamente a todos los acosados por los sufrimientos del

cuerpo y de la mente!

¡Que sean libres los esclavizados!

¡Que los débiles recuperen la fortaleza!

¡Que toda persona piense en hacer amistad con otros!

¡Que aquellos – niños, jóvenes, adultos y ancianos – que se encuentran en

un desierto, temerosos y sin rastro, sean protegidos por fuerzas celestiales y

que rápidamente logren la paz y la serenidad de Buda!

 

3. ORACIÓN HINDÚ POR LA PAZ

 

Oh Dios, llévanos de lo irreal a lo real

Oh Dios, llévanos de la oscuridad a la luz

Oh Dios, llévanos de la muerte a la inmortalidad.

Oh, Señor Dios, Todopoderoso:

¡Que haya paz en las regiones celestiales!

¡Qué haya paz en la Tierra!

¡Que las aguas estén agradables!

¡Que las hierbas de mayo sean sanas y que los árboles y las plantas traigan

paz a todos!

¡Que toda cosa sea fuente de paz para nosotros!

¡Que los seres benevolentes nos traigan paz!

¡Que la Ley Védica propague paz por todo el mundo!

¡Que tu paz misma conceda paz a toda la humanidad y a mí también!

 

4. ORACIÓN JUDÍA POR LA PAZ

 

Subamos al Monte del Señor

para que caminemos por los senderos del Altísimo.

Con su fuerza transformaremos las espadas en arados

y nuestras lanzas en herramientas de podar.

Las naciones no alzarán la espada contra otras,

ni se adiestrarán más para la guerra.

Y ninguno tendrá miedo,

porque la boca del Señor ha hablado.

 

5. ORACIÓN MUSULMANA POR LA PAZ

 

En el nombre de Alá,

el Bueno, el Misericordioso.

Alabado sea, el Señor del universo

que nos ha creado y nos ha formado

repartiéndonos en tribus y naciones.

¡Que nos conozcamos y no nos despreciemos!

Si el enemigo está dispuesto a hacer la paz,

dispongámonos también nosotros a buscarla.

Y confía en Dios, porque Alá, el señor, es el único que escucha

y sabe todas las cosas.

Siervos de Dios,

llenos de gracia son aquellos que caminan en la Tierra con humildad

y saludan a sus semejantes diciendo “Paz”.

 

6. ORACIÓN SINTOÍSTA POR LA PAZ

 

Si las personas que viven al otro lado del océano que nos rodea

son nuestros hermanos y hermanas.

¿Por qué hay tantos problemas constantes en este mundo?

¿Por qué suben vientos y olas en el océano que nos rodea?

Yo sólo deseo que el viento sople todas las nubes

que están colgadas en las cimas de las montañas.

 

7. ORACIÓN CRISTIANA POR LA PAZ

 

Señor, haz de mi, un instrumento de tu paz;

donde haya odio, ponga amor;

donde hay ofensa, perdón;

donde hay duda, fe;

donde hay desesperanza, esperanza;

donde hay tinieblas, luz;

donde hay tristeza, alegría.

Oh Maestro,

que no me empeñe tanto.

En ser consolado como consolar.

En ser comprendido como comprender.

En ser amado como amar.

Porque dando se recibe.

Perdonando se es perdonado.

Y muriendo a si mismo

se resucita a la vida eterna.

 

Padre nuestro

 

            Recitamos la oración de Jesús que es la oración de todos los que se saben hijos de Dios y, por ello, constructores de la paz. Padre nuestro…

 

Oración final (todos juntos) 

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones. Amén.

 

Signo final

 

Se distribuye una pegatina con el cartel del Espíritu de Asís de este año (La fe auténtica, constructora de paz).

 

Se escucha el “Himno de la alegría”.

 

 

4

EUCARISTÍA

 

Monición de entrada:

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también en esta eucaristía rememoramos y renovamos el Espíritu de francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz.

 

Canto de entrada: Qué alegría cuando me dijeron (Estrofa: “Desead la paz a Jerusalén…”).

 

Acto penitencial

 

  • Porque hemos fallado en nuestro compromiso de proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso…Señor, ten piedad.
  • Porque no hemos educado a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria…Cristo, ten piedad.
  • Porque no hemos promovido la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos…Señor, ten piedad.

 

Gloria

 

            Cantemos la gloria de Jesús, el constructor del amor y de la paz.

 

Monición a las lecturas:

 

            La voz potente del libro del Eclesiástico de alza hoy para recordarnos que “los gritos del pobre atraviesan las nubes hasta alcanzar a Dios”. El anhelo de la justicia sigue vivo.

            San pablo nos dice que Dios le dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje de Jesús. Ese mensaje contiene el sueño de un mundo más justo para los pobres.

            El publicano del Evangelio queda justificado por su realismo y su humildad. Esas son las condiciones imprescindibles para ser personas de paz.

 

Preces

 

Oremos a Jesús que dijo, “bienaventurados los constructores de la paz” por las necesidades del mundo, de la Iglesia y de todos nosotros:

 

  • Para que la Iglesia se comprometa a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia. Roguemos al Señor.
  • Para que los gobernantes se comprometan a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca. Roguemos al Señor.
  • Para que las religiones nos comprometamos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz. Roguemos al Señor.
  • Para que los gobiernos locales se comprometan a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.
  • Para que nosotros nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

 

Te lo pedimos con el amparo de todos los que, como Francisco de Asís, han sido constructores de paz en este mundo, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

 

 

Canto de ofrendas: Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz

 

Canto de paz: Quiero ser, oh Señor, instrumento de tu paz

 

Canto de comunión: Cristo te necesita para amar…

 

Oración final:

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

Canto final: María, reina de la paz.

 

 

5

CELEBRACIÓN EN FRATERNIDAD

 

REFLEXIONAMOS

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nuestra comunidad ora también por la paz y se suma a los esfuerzos de todas las personas que construyen la paz en su casa, en su trabajo, en su familia.

 

ORAMOS:

 

Lectura del libro del Eclesiástico 35,15b-17. 20-22ª:

 

El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor y su grito alcanza las nubes. Los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.

 

(Breve silencio y oramos juntos)

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

NOS COMPROMETEMOS:

 

  • Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre las personas, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

 

LEMA: LA FE AUTÉNTICA, CONSTRUCTORA DE PAZ 

 

Apocalipsis 4

CVA 

Domingo 13 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

4. Ap 20,1-3

 

Introducción:

 

                Hay mucha gente que, con sobradas razones, ha llegado a la conclusión de que cada vez vamos a peor de que nuestra sociedad no tiene remedio y se encamina hacia el caos. Hay quien hace de este postulado el principio de sus actividades inhumanas. Pero también son muy numerosas las personas que se levantan cada mañana pensando que hacer el bien es el sentido de su vida. Más aún, hay quien se levanta sin pensar en eso, pero de hecho van dejando tras de sí un rastro de hechos de bondad que reconcilia a los humanos con lo mejor de sí mismos. Derrotan al mal, aunque ellos no lo sepan; ponen cerco al espíritu del mal, aunque ellos no planteen así; arrinconan a quienes explotan a sus semejantes, aunque se extrañarían que se lo dijéramos. Por eso, se puede decir con propiedad que es cierto que el mal no tendrá la última palabra, que el amor radical triunfará por encima de todo desamor y que mantener estas certezas no es cosa de locos utópicos o de ingenuos que no viven en el mundo.

                El pasaje que proponemos esta semana habla de ese sueño, exponer a su manera tal utopía: un mundo, una historia, con el “dragón” sujetado y preso, con el mal arrinconado, con la destrucción enterrada para siempre. Es cierto que el vidente parece querer decir que esas situaciones encerramiento del mal van a durar solo “mil años”, pero que, luego, el mal volverá a las andadas. Pero el teólogo apostilla en 3c diciendo que después el mal estará suelto “por poco tiempo”. Es decir, el mal tiene sus días contados, quizá sus años o siglos contados, pero dejará de manar esa fuente de dolor porque su origen ha sido cerrado con la muerte entregada de Jesús. Vivir en esta esperanza es la que puede alejarnos de cualquier maldad que se cruce en nuestro camino y que no apartemos los ojos de la senda de la bondad, por humilde y modesta que sea.

 

***

 

Texto:

 

                20,1Vi entonces un ángel que bajaba del cielo llevando la llave del abismo y una cadena grande en la mano. 2Agarró al dragón; la serpiente primordial, el diablo o Satanás, y lo encadenó por mil años. 3Lo arrojó al abismo, echó la llave y puso un sello encima, para que no pueda extraviar a las naciones antes de que se cumplan los mil años. Después tiene que estar suelto por un poco de tiempo.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

 

                Este Señor es Christian Felber. Ha escrito un libro: “La economía del bien común”. Viene a ser una alternativa a la economía capitalista de componente humanitario. Un progreso entendido de modo humano. Dice que un buen grupo de empresas están afiliándose a esa filosofía en sus procesos de producción y que los resultados son francamente positivos. Son personas que, de un modo tocable, van haciendo verdad la intuición y certeza de que el mal, la opresión económica, tiene el tiempo contado y que se puede caminar en otra dirección. Debemos mucho a personas así.

                Oramos: Gracias por quienes siembran humanidad; gracias por quienes anteponen la persona al beneficio; gracias por quienes abren vías nuevas de bondad y solidaridad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido uno que, con medios harto modestos, ha “encadenado” al diablo. Y no solo por los relatos evangélicos de “expulsión de demonios”, sino por toda su obra de beneficencia con los débiles. Su actividad exorcista era un símbolo de su actitud vital. Uno que ha hecho retroceder el mal. Daba igual que se le reconociera esa labor o no; daba igual que los notables de este mundo se enteraran de esta actividad o no; era igual que ese humilde trabajo estuviera enterrado en la pequeña e ignorada comarca rural de Galilea. La obra tenía valor más allá de sus límites. El bien avanzaba; el mal retrocedía.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu lucha desigual contra toda maldad; gracias por tu siembra hermosa de bondad; gracias por tu poner un dique al poder que oprime a los débiles.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Estos momentos sociales son especialmente propicios para creer que el mal se hace fuerte y que no retrocede. Pero no es así: cuanto más arrecia la crueldad económica, tanto más brota la solidaridad; cuanto más se empeñan los poderosos en explotar a los débiles, tanto más surgen ideas pequeñas de amparo; cuanto más se menosprecia al desposeído social, tanto se más conmueve el corazón de los sencillos y se ponen en marcha mecanismos de acogida. El hecho social muestra que el embate del mal no se lleva todo por delante.                Oramos: Te alabamos, Señor, por las personas solidarias y humildes; te bendecimos por quienes se conmueven ante el sufrimiento ajeno; te damos gracias por quienes socorren de manera simple y directa a quien anda mal.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Experimentamos en nuestros momentos de relación que tener a raya el mal devastador es fácil entre nosotros porque hay un cimiento de respeto y de amor. Con esos elementos el mal tiene poco que hacer. Por eso, cuanto más los cultivemos, tanto más nos inmunizamos contra la devastación del mal que afecta a toda realidad histórica. En ese sentido, como decimos muchas veces, el mayor bien que nos hace la comunidad virtual quizá no sea tanto la oración cuanto la contribución a humanizar nuestra vida.

                Oramos: Que nos respetemos con cuidado; que nos queramos con delicadeza; que nos preocupemos con sensatez.

 

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Palabras de luz:

 

JESUCRISTO asumió nuestra naturaleza 

entera, hasta el extremo: 

murió, 

antes pasó hambre, sed, perdió un amigo,

otro le traicionó dándole un beso, 

lloró, sintió cansancio, miedo, melancolía...

Una vez escribió, y lo hizo como todos, 

sobre la arena. 

 

Enrique García-Máiquez, 

 

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Para estos días:

 

                Procura durante estos días ser lo más fiel posible a los dictados del corazón cuando te pide ser bondadoso con los demás.

 

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Apocalipsis 3

CVA 

Domingo 6 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

3. Ap 20,4-6

 

Introducción:

 

                Las religiones, y hasta la misma sociedad, han ensalzado siempre la figura de los mártires, de aquellos que se han entregado a la causa hasta el fin. Todos sabemos que eso se presta mucho a la manipulación: ¿mártires de qué, de quién, por qué? Al final, los mártires terminan siendo manipulados por el sistema más allá de sus propias opciones. Por eso, el ideal sería una sociedad, una religión, sin mártires, sin ninguna clase de víctimas. Eso supondría, lógicamente, que no habría victimarios, martirizadores. El anhelo de una sociedad sin mártires no podrá lograrse sin el cimiento de la acogida, del amparo y de la no división. Los mártires develan la herida de la división. Por eso, cuanto más se colabore a la no división, a la fraternidad social, menos mártires habrá, más cerca estaremos de la utopía de la bondad.

                Es que el pasaje con el que vamos a orar deja entrever (siempre en esa lectura especular de que venimos hablando) que el Reino que viene después de los “mil años”  del triunfo de los mártires al que son asociados todos los demás por otros mil años. Es una manera de decir que para todos, mártires y no mártires, habrá un reino de esperanza, de no violencia, de gozo. O sea, la meta de la vida de la vida no puede ser ningún martirio sino la total acogida, el gozo pleno, la alegría inacabable. Cuantos menos mártires tenga la sociedad, las religiones, más próximos estamos del reino de los mil años, de la felicidad tocada con la mano.

 

***

 

Texto:

 

                4Vi también tronos, donde se sentaron los encargados de pronunciar sentencia; vi también con vida a los decapitados por dar testimonio de Jesús y proclamar el mensaje de Dios, los que no habían rendido homenaje a la fiera ni a su estatua y no habían llevado su marca en la frente ni en la mano. Estos tuvieron vida y fueron reyes con el Mesías mil años.

                5(El resto de los muertos no tuvo vida hasta los milo años)

                6Ésta es la primera resurrección. Dichoso y santo aquel a quien le toca en suerte la primera resurrección, sobre ellos la segunda muerte no tiene poder: serán sacerdotes de Dios y del Mesías y serán reyes con él los mil años.

 

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La luz de la vida:

 

 

                Estos son los verdaderos “mártires” nuestra sociedad, los auténticos “crucificados”, ahí echados sobre la arena de la playa como unos crucificados. Son inmigrantes muertos en una playa del sur de Sicilia. La indiferencia de nuestra sociedad y sus terribles lacras les ha llevado hasta ahí. Hay que aspirar a una sociedad sin esos mártires; es preciso colaborar como se pueda a que ese martirio aminore. Si no, ¿para qué sirve el Evangelio? ¿Dónde queda nuestra humanidad?

                Oramos: Que nos conmuevan las duras situaciones de los empobrecidos; que seamos generosos para imaginar acciones de socorro; que pongamos rostro y nombre a los crucificados de la  sociedad.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Dar testimonio de Jesús y sufrir “decapitación” solamente puede ser comprensible desde el punto de vista evangélico si se hace por las mismas razones por las que murió Jesús: por razón de la entrega al bien del otro. Las meras razones religiosas son cuestionables si no van mezcladas a tal entrega. Por eso, es preciso mirar siempre la bondad original del Jesús que se entrega para no creer que el martirio religioso es el mismo que el de Jesús. Hay diferencia. Más aún, los martirios sociales y políticos han de sufrir el mismo discernimiento: si tienen a la base la entrega son válidos; si no, devienen cuestionables.

                Oramos: Que la entrega al otro esté siempre a la base de nuestras opciones; que la entrega de Jesús anime siempre nuestra entrega; que las contrariedades de la vida no derroten a nuestra entrega.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                La utopía de una sociedad sin mártires es algo que se va construyendo: sin mártires excluidos del bienestar; sin mártires que no tienen derechos; sin mártires cuya voz no es tenida en cuenta; sin mártires que lloran y nadie cuenta sus lágrimas; sin mártires que se hunden en la soledad. Esa utopía de una sociedad sin mártires está cada vez más al alcance de la mano, aunque aún siga muy lejos. Hay que forzarlas situaciones para que esa aurora amanezca pronto.

                Oramos: Que contribuyamos al día sin mártires en nuestra sociedad; que nuestros modos de vida no engendren ninguna clase de “mártires”; que creamos en la utopía posible de una sociedad sin mártires.

               

               

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Para tener relación entre nosotros no necesitamos crear mártires de ninguna clase. Esto demuestra que donde están vivas las buenas relaciones queda desplazada la realidad de cualquier martirio. Por eso mismo, un modo sencillo de colaborar a la utopía de una sociedad sin mártires es, justamente, la buena convivencia. En ese sentido, algo aporta nuestra comunidad virtual, aunque sea un poquito.

                Oramos: Que nos amemos para que no haya mártires; que nos amparemos para que no haya mártires; que nos alegremos para que no haya mártires.

 

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Palabras de luz:

 

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen,
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años,
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

W.E.Henley

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Para estos días:

 

                Mantén buen ánimo estos días ante lo difícil de la vida social. Colabora a que sea un poco menos dura la cosa.

 

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APOCALIPSIS 2

CVJ 

Domingo 29 de setiembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

2. Ap 20,11-15 

 

Introducción:

 

                El ansia de condena está a flor de piel en  nuestra sociedad (porque lo está, así mismo, en la estructura humana). Nos daríamos un festín si muchos de los políticos, banqueros, sindicalistas, periodistas que hoy andan en todas las salsas fueran encausados y condenados. ¡Todos a la cárcel! Ese es nuestro grito. Pensamos que con la condena se acaba la corrupción, le maldad política, la opresión económica y todos los males. Pero hay personas que van aprendiendo que, junto a una mirada crítica de la realidad, es preciso tener también un fuerte componente de benignidad. Si no, los problemas se enquistan y no hay manera de salir de las situaciones difíciles. Propugnar hoy la benignidad, la comprensión, el no-juicio, es, tal, vez, situarse al margen de lo que piensa la mayoría. Pero hay que pensar si tal benignidad no es lo que la sociedad y la persona necesitan para ponerse y mantenerse en pie de manera humana.

                Es que el texto de esta semana del Apocalipsis es, por muchas vueltas que se le dé, un texto más de los suyos, donde se dice lo de siempre: que Dios juzgará sin piedad a los malos, que se librarán de ello solamente los inscritos en el registro (Dios apunta todo, dice), los elegidos, la élite moral o religiosa,  y que, en definitiva, se les va caer el pelo a los perversos.  Eso dice el vidente. Pero hay indicios de que el teólogo dice otra cosa: perece que otros, no Dios, los que hacen el juicio (de ahí todos los verbos en tercera del plural: abrieron los libros, juzgaron los muertos, echaron leña al fuego, arrojaron al lago de fuego, etc.). Hay como una pasividad por parte del que está sentado en el trono, como si aquello del juicio no fuera realmente con él. Como si se dijera: lo importante y decisivo no es juzgar, sino amar. ¿Cómo se puede amar a quien hace daño? Esa es la gran pregunta.

 

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Texto:

 

                22,11Vi un trono magnífico y brillante y al que estaba sentado en él; huyeron en presencia de la tierra y el cielo y desaparecieron definitivamente.

            12Vi también a los muertos grandes y pequeños, de pie ante el trono de Dios. Se abrieron unos libros y luego un libro aparte, el registro de los vivos. Juzgaron a los muertos por sus obras, según lo escrito en los libros. 13El mar entregó sus muertos, la muerte y el abismo entregaron sus muertos, y cada uno de ellos fue juzgado por sus obras..

            14A la muerte y al abismo los echaron al lago de fuego.

            El lago de fuego es la segunda muerte.15Y a todo el que no estaba inscrito en el registro de los vivos, lo arrojaron al libro de fuego.

 

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La luz de la vida:

 

 

                Este es Francisco Guzmán, un “diverso funcional”, como el mismo se autodenominaba. Murió en esta primavera. Él dejó un texto final que él mismo tituló “Panegírico”. Es más que un testamento. Es un canto de amor a la vida. Un texto para ser copiado y pegado en el corcho y tenerlo mucho tiempo a la vista. No encontraremos en todo él una frase de amargura, de condena, de juicio, para nada ni para nadie. Todo lo contrario, benignidad, sensatez y gozo por la vida. Así se muestra que es posible vivir sin juzgar, incluso en situaciones que, a priori no son fáciles.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes aman la vida; gracias por quienes nunca sale de sus labios una palabra de condena; gracias por quienes siembran luz y esperanza.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Se parece algo este “silencio” de Dios ante el avasallamiento del fanatismo al de Jesús en su pasión (Mt 26,63). Ante los fanatismos y sus exclusiones a veces no hay otra solución mejor que callar. Pero, a la vez, Jesús es un crítico, incluso en el trance de su pasión (Jn 18,20-21). De manera que la unión entre silencio y sentido crítico puede ser explosiva. Socialmente es también así: la cháchara del fanático no lleva a nada; la capacidad de análisis social es la que puede hacer que surjan caminos posibles en situaciones difíciles.

                Oramos: Señor, te alabamos por tu capacidad para guardar silencio ante acusaciones absurdas; te damos gracias porque no has perdido tu capacidad crítica nunca; te bendecimos por abrir caminos nuevos a la relación humana.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Hay muchas personas que se afanan por emitir juicios, por construir condenas fuera de los tribunales establecidos, por estigmatizar a quienes no piensan como ellos. No contribuyen a hacer luz. Otros, sin embargo, respetan tanto que son capaces de callar cuando no entienden, tratan de ponerse en situaciones sociales que no son las suyas, valoran los esfuerzos de quienes contribuyen a la construcción de un estilo de vida benigno y compasivo y lo hacen si vergüenza, como quien sabe que hace un bien a lo humano.

                Oramos: Que seamos compasivos sin vergüenza; que seamos benignos con generosidad; que nos pongamos en el lugar de los otros para tratar de tener a raya cualquier afán de juicio.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Creemos que nuestras relaciones de comunidad no se basan en el juicio sino en el respeto. De ahí es fácil que brote la benignidad, incluso en actuaciones de personas que no llegamos a comprender muy bien. Además, esta actitud de benignidad nos lleva a valorar los pequeños esfuerzos que muchos de nosotros hacemos por construir una relación familiar, social, laboral, urbana, saludable. Creemos que esto puede ser fuente de bienestar y de vida.

                Oramos: Que nuestra mirada sobre nuestra familia sea benigna; que nuestra valoración de nuestra ciudad sea positiva; que nuestro aprecio a nuestros compañeros de trabajo se fundamente en el respeto.

 

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Palabras de luz:

 

                Cada mañana

Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte
por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
hoy puedes empezar de nuevo.

Patxi Loidi

 

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Para estos días:

 

                Trata estos días de tener una mirada benigna y crítica sobre situaciones sociales y conflictivas que te afecten.

 

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APOCALIPSIS ORIENTACIÓN

CVA

 

PARA INICIAR

UN TRABAJO ORANTE CON EL APOCALIPSIS

 

 

1. El libro del Apocalipsis

 

            Digan lo que digan, el Apocalipsis es auténticamente infumable. No solo el estilo tan desconocido para nosotros (literatura apocalíptica: la “ciencia ficción” de la época), como sus extraños símbolos (que aún muchos se empeñan en explicar), como su hechura general judía (es un libro “bautizado”) hacen que este libro resulte inservible (y nosotros nos empeñamos en trabajar con él).

            La casi totalidad de los comentarios nos dice que es un libro escrito por la comunidad cristiana primitiva que sufre una gran persecución (la del cruel Domiciano u otra local) y que escribe para resistir en la gran tribulación.

            Pero esta ideología de resistencia tiene en el Apocalipsis unas características de militancia y de condena del enemigo que son evidentes. Su ideología es clara: nosotros ahora estamos sufriendo mucho, nos hacen la vida imposible, nos persiguen hasta masacrarnos. Vendrá un día en que el Dios vengador dará la vuelta a la tortilla y ellos serán los castigados al infierno y nosotros los premiados. Es decir es una resistencia en contra de los enemigos.

            Esto hace de Apocalipsis un libro cruel, duro, inmisericorde con quienes no son cristianos, fanático, en suma. No va a la yihad porque no tienen medios, si no, irían a por los paganos. Evidentemente hay que encontrar otra manera de leer este libro extraño.

 

2. La lectura especular

 

            Nosotros vamos a aplicar una teoría literaria que se llama especularidad narrativa.  Especularidad viene de la palabra speculum: espejo.

            Cuando uno se mira en un espejo ocurre un fenómeno curioso, aunque uno no repare en él: el espejo refleja no solo el rostro que está delante, sino otras muchas cosas que van allá de la mera imagen: ¡qué viejo estás! (dice quien se mira). En realidad eso no “dice” el espejo (que no habla, que no valora), pero sí lo dice. Más aún, se puede formar una cadena especular: uno que escucha a quien se está mirando la valoración ¡qué viejo estás! Puede añadir: ¡Efectivamente, estás hecho un fósil! Esto tampoco lo dice el espejo (que no habla) pero, de alguna manera, sí lo dice.

            Esto se puede aplicar a un texto literario que es una especie de “espejo” que ha creado su autor. Parece que ahí está solo lo que se dice, pero especularmente hay cosas que no se dicen de manera directa, pero si derivadamente. Son cosas que, quizá, no pensó en decirlas ni el mismo autor del “espejo”, del texto, pero yo que leo ahora, las veo, o las valoro, o las tengo en cuenta. Es como si en el texto hubiera no solamente un autor, sino dos, o más.

            Si aplicamos esta teoría al Apocalipsis da como resultado lo siguiente: uno ve a través de todo el libro que hay como dos autores: por un lado está el vamos llamar vidente, el que tiene la visión, el que la ve y la describe; pero hay otro al que llamaremos teólogo, más reflexivo, más ponderado, mejor valorador. La lectura que se ha hecho siempre es la de vidente (Dios castigará a quienes ahora nos persiguen). Pero si leemos desde el teólogo, la cosa cambia: el mundo no es tan malo, siempre hay cauces abiertos de posibilidades nuevas, la tierra encierra la bondad, la sociedad puede regenerarse porque hay mucha gente buena, no hay que elaborar mística de militancia sino de fraternidad (a pesar del mal). Si esto ocurriera en un solo pasaje, quizá habría que sospecha de su arbitrariedad, pero esto pasa en muchos textos.

 

 

 

3. De atrás para adelante

 

            Por otra parte, nosotros vamos a trabajar con Apocalipsis de una manera no corriente: leyendo el texto en sus pasajes principales de atrás para adelante.  Es decir, comenzaremos por el gran sueño del libro (la ciudad nueva, la nueva sociedad de hermanos y de justicia) y de ahí iremos viendo cómo van encajando las demás partes.

            ¿Es de recibo esta manera de leer? Sí, es una manera adulta porque un adulto puede leer de formas diversas y sacarles partido. ¿No leemos con frecuencia el periódico empezando por la última página, yendo para atrás y nos enteramos perfectamente? Creo que tenemos capacidad para hacer con provecho una clase de lectura como esta.

 

4. Espiritualidad social

 

            Además, comenzamos este trabajo con un anhelo que no sabemos si se cumplirá: queremos leer Apocalipsis e incluso orar con él en este momento de la sociedad. Es decir, queremos buscar luz espiritual para actuaciones sociales, para comportamientos de ciudadanía, para creer que se puede seguir siendo hermano en este mundo nuestro.

            Hemos comprobado a lo largo de estos años que uno de los mayores beneficios de nuestro trabajo orante ha sido el hacernos más flexibles, fraternos y acogedores con esta sociedad en la que vivimos tratando de superar sus callejones sin salida. No queremos una fe separada de la vida, no nos interesa una espiritualidad desconectada de la más elemental realidad. Incluso no deseamos una espiritualidad que no tenga que ver con los caminos, a veces peregrinos y errados, de cualquiera de nosotros.

            Desde la Palabra queremos recabar luz para este caminar. Por eso vamos a titular este camino con esa frase de inspiración brechtiana: BUSCAR LUZ EN TIEMPOS OSCUROS. Eso creemos que puede ser la Palabra: una “lámpara para nuestros pasos” (Sal118,115) de hoy. Quizá haya quien piense que no es el Apocalipsis el mejor lugar para encontrar esa luz. Pero con paciencia, deseo y ánimo común podremos lograrlo.

 

5. En grupo

 

            Nuestros trabajos orantes siempre se han hecho, más o menos, en grupo, ayudados por “la comunidad virtual” (y no tan virtual porque aquí estamos al cabo de los años). Por eso, vamos a seguir en esa línea.

            Muchas veces solemos repetir, porque así lo creemos, que uno de los mayores frutos de este trabajo (si no el mayor con mucho) ha sido la amistad que hemos ido forjando, la relación, el querernos, en definitiva. Eso no lo vamos a dejar y, en la medida de lo posibles, seguiremos en el empeño con la mayor fidelidad que podamos.

 

 

6. Un largo caminar

 

            Como dice la canción “de misa”: “un largo caminar, por el desierto bajo el sol”. Nuestros trabajos orantes siempre han sido “largos caminares”, de años. No sabemos lo que este de Apocalipsis nos costará (porque lo vamos a leer en gran parte, pero en su absoluta extensión. De cualquier manera si nos apoyamos como hasta ahora, con paciencia, podremos andar el camino, tan largo como sea.

 

            Ponemos este empeño en manos de Jesús, nuestro hermano, nuestra “lámpara” y en  las manos de todo@s nosotro@s.

 

 

Lardero 21 de setiembre de 2013