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FIAIZ

Apocalipsis 24

CVA 

Domingo, 30 de marzo de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

24. Ap 7,4-8

 

Introducción:

 

                El amor entre humanos tiende por su propia estructura a reducirse a hacer único, a amar a una persona sobre todo y algunas más en torno a ella. Por eso decimos que lo importante es nuestra familia y nadie más. Y siendo eso cierto, que la familia es importante, hay personas que compatibilizan este amor con otras muchas personas. Son genes de amores amplios, universales casi, de horizontes abiertos. Es un amor de gran calidad que, además, tiene una virtud: no debilita los amores familiares. El amor tiende a ser productivo para todos, un amor no debilita otro amor. Más aún, quizá la manera de fortalecer un amor inmediato sea el lanzarlo a horizontes más amplios. Esta mezcla entre el amor cercano y el amplio es muy fructífera.

                Es que cuando el autor de Apocalipsis habla de los marcados como de doce por doce mil (144000) está indicando la total totalidad. Es decir, todos estamos marcados para la entrega, para el bien, para el amor. Más aún, cuando el vidente omite la tribu de Dan conocida por su infidelidad y mete en su lugar la de Manasés que es parte de la tribu de José , no se da cuenta de que su restricción no hace sino reforzar el principio básico: por mucho que excluyas no podrás detener el caudal de amor que anida en el corazón de toda persona. Todos estamos destinados al amor y somos capaces de él. Es preciso desvelar esta posibilidad incluso en quienes se resisten a amar. Hay que decirles, con palabras y con hechos que el camino del amor también es para ellos.

 

***

 

Texto:

 

                4Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel:

                5de la tribu de Judá, doce mil marcados,

de la tribu de Rubén, doce mil,

de la tribu de Gad, doce mil,

6de la tribu de Aser, doce mil,

de la tribu de Neftalí, doce mil,

de la tribu de Manasés, doce mil.

7de la tribu de Simeón, doce mil,

de la tribu de Leví, doce mil,

de la tribu de Isacar, doce mil,

8de la tribu de Zabulón, doce mil,

de la tribu de José, doce mil,

de la tribu de Benjamín, doce mil marcados.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

 

El 24 de septiembre de 2013 murió en la aldea de los indígenas Tapirapé, en el Araguaia, la Hermanita de Jesús Genoveva, francesa de origen. Ella y sus compañeras han vivido una experiencia que el antropólogo Darcy Ribeiro consideraba una de las más ejemplares de toda la historia de la antropología: el encuentro y la convivencia de alguien de la cultura blanca con la cultura indígena. Aprendieron su lengua, vivieron como ellos, ayudaron al pueblo Tapirapé a sobrevivir. Gentes de amores amplios que no se han quedado en su pequeño círculo personal.

                Oramos: Gracias, señor, por quien amplía su círculo de amor; gracias por quien ama con horizontes amplios; gracias por quien hace de la patria de otros su patria.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Para el Apocalipsis el número mil es el número del Mesías. Ese número se aplica a toda la realidad de Israel, a todas las tribus, a toda la historia. Todo está influenciado por la orientación de amor de Jesús. De ahí que le mejor manera de estar adherido a Jesús sea caminar con decisión en la dirección del amor. Así es, lo suyo no es buscar adeptos para una religión, sino suscitar amor en el fondo del corazón, sobre todo en el de aquellas personas que, por la causa que sea, han desistido de amar.

                Oramos: Gracias, Señor, por envolvernos en amor; gracias, por empujarnos al amor; gracias por llenarnos de tu amor.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Al decir que el amor apunta a la totalidad de la historia estamos proponiendo una nueva perspectiva social, y aun cósmica. Es la perspectiva de quien lee el hecho social desde la benignidad, la fraternidad y el amor. Eso da un resultado muy distinto de quien enfoca la vida desde la competitividad, el rechazo y el desamor. Por eso, como decía Gandhi, el amor tiene una fuerza política, una capacidad real para ser elemento de transformación social.

                Oramos: Que amemos para cambiar la sociedad; que amemos para generar amor; que amemos para mirar de otro modo la vida.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual nos ayuda a amar en cuanto que nos pone en una dinámica de ampliación de las relaciones y con ello del amor. No aspiramos a ser muchos, pero sí a estar siempre abiertos para acogernos y para acoger a quien quiera estar, orar, caminar con nosotros. Este amor ampliado es uno de los mejores frutos de la comunidad virtural porque nos sitúa mejor en la perspectiva que Jesús tiene sobre las personas y sobre las cosas.

                Oramos: Que seamos personas de mente abierta; que seamos personas de corazón amplio; que acojamos con facilidad para amar con facilidad.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Hoy has sabido

que es bueno dejar a las palabras

con las puertas abiertas:

                               se acercarán a ver su corazón,

o, al menos,

                podrán picotearlo las palomas.

 

 

(Mercedes Marcos Sánchez)

 

***

 

Para estos días:

 

                Trata de que tu manera de relacionarte con las personas y las cosas sea benigna y bienhumorada.

***

 

 

Apocalipsis 23

CVA 

Domingo, 22 de marzo de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

23. Ap 1,1-8

 

Introducción:

 

                Hay por el mundo un sinnúmero de vidas egoístas. Parece que es lo normal mirar solo a lo mío y quedarse en ese castillo cerrado de mi propio bienestar. Pero lo cierto es que también abundan vidas compartidas, personas que entienden que si su corazón está habitado y ocupado por otras personas su persona no pierde sino que gana. Hay gente que ha hecho del compartir un estilo de vida y ha llegado a flexibilizar y disipar la frontera entre lo tuyo y lo mío. Hemos conocido a personas ágiles para dar y para darse, de tal manera que se van de este mundo sin llevarse nada, excepto el amor que ha suscitado su entrega y generosidad. Los humanos estamos llamados a una vida compartida porque nuestra vocación última es vivir con y para el otro.

                Habla el prólogo del Apocalipsis de un testimonio que se comparte, el del vidente, el de Jesús y el de quien lee hoy esta profecía del libro. Es cierto que no todos comparten del mismo modo: el vidente comparte desde el dolor con los que se conduelen con él y excluye a quienes le zahieren. Jesús comparte, es testigo, de otra manera, sin excluir a nadie con generosidad total, en un abrazo universal. Y quienes leen este libro comparten como pueden, en el camino irregular y tortuoso de la vida, dando un paso adelante y con frecuencia otro atrás en la hermosa y dificultosa senda del compartir. Peero todos saben que en ese afán hay encerrado un secreto: que el compartir lleva a la dicha, más allá de su amarga cáscara.

 

***

 

Texto:

 

                1,1Revelación de Jesús Mesías. Lo que Dios le encargó mostrar a sus siervos sobre lo que tiene que suceder en breve, y él comunicó enviando su ángel a su siervo Juan. 2Diciendo todo lo que ha visto, éste se hace testigo de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús Mesías.

                3Dichoso el que lee y los que escuchan esta profecía y hacen caso de lo que está escrito en ella, porque el momento está cerca.

               

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Una foto impactante: Dos inmigrantes auxilian a un compañero herido en Melilla, el 18 de marzo de 2014. Su rostro acusa el sobreesfuerzo que han realizado en la casi imposible tarea de saltar la valla. Es una trinidad de pobres que nos gritan en silencio doliente su derecho a vivir y a su parte de felicidad. El suyo es un testimonio de vida solidaria en los inframundos de la pobreza. Testigos verdaderos de una humanidad sin derechos. Hay que escucharlos.

                Oramos: Que escuchemos a los testigos más doloridos de la historia; que apreciemos el valor de quienes testimonian amor en la dificultad; que valoremos sobremanera el testimonio de quienes más sufren.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                El testimonio de la vida en amor de Jesús se resume en palabras simples: curar, compartir, acompañar. Curar como expresión primera de la necesidad humana. Compartir vida y caminos como evidencia de que Dios es alguien a nuestro lado. Acompañar para que la mordedura de la honda soledad no nos afecte hasta el punto de renunciar a ser testigos del amor. Esta ha sido la tarea de Jesús; la tarea que continúa haciendo con nosotros en los subsuelos de la vida.

                Oramos: Gracias, Señor, por curarnos con generosidad; gracias por compartir nuestra vida sin protestar por nuestros abandonos; gracias por acompañarnos más allá de nuestros días lejos de ti.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                En la vida se puede afirmar que compartiendo se gana. El egoísta, el centrado solamente en lo suyo, quien no sale de su exigua fortaleza piensa que no, que compartir es debilitarse. Por eso, freudianamente hablando, hace un esfuerzo titánico para que no salga nada de él en la dirección de los demás. Pero otros piensan y experimentan que no, que darse es ganancia, que compartir no es pérdida, que abrirse es enriquecimiento. Ojalá nos contemos en este segundo grupo.

                Oramos: Que nos demos para ganar; que compartamos para ganar; que nos abramos para ganar.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Podemos decir que una de las ganancias de la comunidad virtual es experimentar la alegría de compartir cuando nos reunimos. Compartir comida, gozo, oración, noticias, vivencias, sonrisas, etc. Todo un conjunto de pequeñas cosas que, a la larga, dejan bien claro eso de que el compartir enriquece. Ese es el testimonio mejor como fruto de nuestro trabajo orante: que cada vez nos sea más fácil compartir. Un testimonio que, por lo demás, agrada y entiende toda persona.

                Oramos: Que oremos para compartir más fácilmente; que leamos la Palabra para compartir más generosamente; que recordemos a Jesús para compartir más alegremente.

 

***

 

Palabras de luz:

 

Para siempre me tienes a tu vera, 
la querencia me aposta a tu costado, 
y si acaso me ausento de tu lado, 
tendida junto a ti dejo mi estera. 

Para siempre me tienes, compañera, 
para siempre me tienes aferrado, 
parra que alzas, rosal que te ha trepado, 
yedra tenaz, osada enredadera. 

Yo nunca cejo, amor, yo nunca cejo, 
a menudo me vuelvo en el camino 
y en el rostro me llevo tu reflejo. 

Nunca me alejo, amor, nunca me alejo, 
de pájaros me lleno y me culmino 
y me venzo hacia ti, por ti me inclino. 

 

***

 

 

 

 

Para estos días:

 

                No hables mucho del amor con palabras; trata de ser testigo amando de manera sencilla, hablando con humanidad.

 

***

 

Apocalipsis 22

CVA 

Domingo, 16 de febrero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

22. Ap 1,4-8

 

Introducción:

 

                El trajín y follón que es, a veces, nuestra vida puede llevarnos a olvidar la perspectiva principal de la existencia humana: estamos hechos para amarnos. Hay a quien esto les resulta, por principio, inaceptable, visto el daño enorme que nos hacemos los humanos. Y quizá sea, en parte, así. Pero, vueltas las aguas al cauces de la sensatez, y mirando al fondo del corazón, algo nos dice que en, en realidad, estamos hechos para amar y que el horizonte de la historia no es otro que el amor. Desposeer a la existencia de esta perspectiva es reducirla a sus mínimas posibilidades, empobrecerla sin más. Por eso, conviene repetirse frecuentemente, sobre todo cuando las cosas vienen mal dadas: la persona, toda persona, está hecha para amar. Si ese pensamiento penetra al subsuelo de nuestra vida, el fruto será un fruto de humanidad y de gozo.

                Es que en el prólogo del Apocalipsis que leemos esta semana, se califica a Jesús como “el que nos ama”. Esa habría de ser la perspectiva de lectura de lo que ocurre, aunque sea doloroso: hay alguien que nos ama. El autor del libro abandonará muchas veces esa perspectiva para tomar la de la ira, la venganza, la destrucción amparándose, incluso, en Dios. Pero esa no será la perspectiva de lectura correcta: tendría que ser la del amor, la comprensión, la fraternidad, la benignidad. Desde ahí se podría entender muy bien el sentido de la vida y harían menos daño las circunstancias adversas. Al amor está llamada la historia y la creación.

 

***

 

Texto:

 

                4Juan, a las siete iglesias de la provincia de Asia.

                Gracia y paz a vosotros de parte del que es y que era y que viene, de parte de los siete espíritus que están ante su trono 5y de parte de Jesús Mesías, el testigo fidedigno, el primero en nacer de la muerte y el soberano de los reyes de la tierra.

                Al que nos ama y con su sangre nos rescató de nuestros pecados, 6al que hizo de nosotros linaje real y sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos, amén.

                7Mirad, viene entre las nubes: todos lo verán con sus ojos, también aquellos que lo traspasaron, y plañirán por él todas las razas de la tierra. Así es. Amén (Dn 7,13; Zac 12,10-14).

                8Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que era y que viene, el soberano de todo.

***

 

La luz de la vida:

 

 

 

            Este esquema sobre la evolución del cosmos descubierto estos días habla de que, en as primeras milésimas de segundo hubo una explosión expansiva. Estamos hablando de 13.800 millones de años. Ningún científico dice que en esa explosión inicial, tan decisiva, estaba ya la orientación del cosmos hacia el amor pleno. Sería risible plantearlo así. Pero, en realidad, eso era lo que latía en aquel primero y formidable estallido: la vocación a amar y ser amado.

                Oramos: Gracias por nuestra vocación a amar y ser amados; gracias por el amor que subyace a todo; gracias porque todo ser está inmerso en una dinámica de amor.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Cuando dice el texto que a Jesús han de darse “gloria y poder” es preciso salirse de la mera fórmula ritual: hay que darle la gloria del amor que es un brillo íntimo y humano y el poder del amor que es debilidad que ampara, abrazo que sostiene, mano tendida al que anda flojo. No se trata de meras epifanías religiosas. Es del amor humilde del que hablamos, el amor que tuvo y mantuvo el mismo Jesús. Un amor a Jesús desposeído de cordialidad, en ternura, de regocijo no es el amor que él tuvo y nos tuvo.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu amor tierno; gracias, Señor, por tu amor vivo; gracias, Señor, por tu amor compasivo.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Es difícil mantener el amor en la debilidad, en el fracaso, en la persecución, en la tormenta. Pero lo que se mantenga ahí, aunque fueren unas briznas, es el amor verdadero. Porque vivir el amor cuando las cosas van bien es bueno y hermoso; pero el banco de pruebas del amor es cuando las cosas se tuercen, cuando el dolor acogota, cuando la depresión ronda, cuando el desaliento hinca los dientes en nosotros. Si en esas circunstancias el amor sigue vivo, aunque se tambalee, estamos en el buen camino.

                Oramos: Que mantengamos el amor cuando las cosas no van bien; que mantengamos el amor cuando nos muerda el desaliento; que mantengamos el amor humilde cuando no brille el sol.

               

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                En nuestra comunidad hay una especie de amor, el amor que proviene del hecho de estar creyendo juntos, que tiene su valor. Es cierto que no es el amor de todos los días, de todas las horas. Eso es otra cosa. Pero no cabe duda de que la buena relación, el trabajo orante, la fe puesta en común, la pequeña ayuda en un momento puntual son el lenguaje del amor. Por eso, orar y amar son dos realidades que siempre van juntas.

                Oramos: Que oremos y que amemos; que leamos la Palabra y que amemos; que compartamos la fe y amemos.

 

***

 

Palabras de luz:

 

No los viajes. No el sexo. 

No aventura ninguna. No el deporte.

No los libros. Ni el arte. Ni la música. 

¿Quién nos redime

de la totalidad de la melancolía,

de la totalidad de la tristeza,

de la totalidad

del dolor en el alma, sino Tú, 

tu delicada perpendicular

hecha sólo de amor?

 

                           Juan Antonio González Iglesias

 

***

 

Para estos días:

 

                Ten viva estos días la conciencia de que estás hecho/a para amar y que tus días tienen un sentido desde ahí.

 

***

 

Apocalipsis 21

CVA 

Domingo, 9 de marzo de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

21. Ap 1,9-20

 

Introducción:

 

                Lo humano se pierde, a veces, en la jungla de la inhumanidad, de la superficialidad, del despiste, del desamor. Lo humano tiende a perderse fácilmente, de tan frágil que es. A veces hasta la misma religión constituye un oscurecimiento y una pérdida de lo humano, aunque debería ser su gran aliada. Por eso, una de las grandes tareas de la vida es recuperar lo humano, repescarlo, ponerlo otra vez delante, hacerlo brillar. Quienes se empeñan en que lo humano cuente son los grandes benefactores de la sociedad, aunque no se lo reconozcan. Para darse a la tarea de recuperar lo humano hay que estar deslumbrado por su humilde hermosura. Así es, quien menosprecia la vida, quien se escandaliza de su pobreza, quien pisotea la vida de los sencillos, ¿cómo va a dedicarse a recuperar lo humano? Por el contrario, quien se enamora de la vida, quien es sensible a la historia de los rostros y los corazones, quien ama lo pequeño, tratará lo humano con delicadeza y lo recuperará con más facilidad allí donde más perdido se halla.

                Es que en el pasaje extraño que tenemos esta semana toda la parafernalia religiosa no logra oscurecer la más evidente verdad: la figura central es UNA FIGURA HUMANA. Es cierto que todo el folló que el autor monta en torno a ella parece que la engulle. Pero, al final, la figura humana es el corazón de la descripción. No habrá montaje religioso que pueda con ella, nadie podrá desvirtuar su más elemental componente: es humana, pertenece a lo humano y desde ahí habrá de ser entendida. Es como si el vidente dijera: no olvidéis que vuestra fe se asienta sobre una figura humana, sobre el valor básico de lo humano. La humanidad como base de la experiencia cristiana.

***

 

Texto:

 

                9Yo, Juan, hermano vuestro, que comparto con vosotros la lucha, el linaje real y la constancia cristiana, me encontraba en la isla de Patmos para proclamar el mensaje de Dios y dar testimonio de Jesús. 10Un domingo me arrebató el Espíritu y oí a mis espaldas una voz vibrante, como una trompeta que decía: 11”Lo que vas a ver, escríbelo en un libro y mándalo a las siete iglesias: Éfeso, Esmira, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.

                12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; al volverme vi siete candelabros de oro 13y en medio de los candelabros una figura humana vestida de túnica talar con una faja dorada a la altura del pecho. 14El pelo de su cabeza era blanco como lana, como nieve; sus ojos llameaban, 15sus pies parecían bronce incandescente (Dn 10,5-6) en la fragua y era su voz como el estruendo del océano. 16Con la mano derecha sostenía siete estrellas, de su boca salía una espada aguda de dos filos y su semblante resplandecía como el sol en plena fuerza.

                17Al verlo caí a sus pies como muerto. Él puso su diestra sobre mí, diciéndome: “No temas, yo soy el primero y el último, 18el que vive. Estuve muerto, pero como ves estoy vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del abismo. 19Escribe esto que has visto: lo que está sucediendo y lo que va a suceder después. 20Este es el simbolismo de las siete estrellas que viste en mi diestra y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas significan los ángeles de las siete iglesias; los siete candelabros, las siete iglesias.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Esta simpática foto muestra a un voluntario payaso en un campo de refugiados en Siria. Mediante cosas sencillas lleva un poco de alegría a la vida atribulada de los niños desplazados. En el lugar mismo de lo inhumano florece la humilde planta del gozo por vivir. Es una metáfora que habla de posibilidad, de caminos abiertos, de horizontes que no se nublan nunca del todo. Por eso, acentuar lo humano es abrir caminos a la esperanza.

                Oramos: Que sembremos humanidad para sembrar esperanza; que abramos horizontes a la vida siendo simplemente humanos; que seamos justos y humanos a la vez.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                La religión envuelve lo humano en el temor. Con eso lo destruye. Por eso, la figura humana del pasaje dice: “No temas”. Lo humano solamente se puede entender desde el no temor, desde la confianza. Jesús quiere devolver esa confianza en lo humano. En El Evangelio dice muchas veces “no temas”. El suyo es un mensaje de confianza en lo humano, por débil y pobre que se quiera.

                Oramos: Que nunca nos apeemos de lo humano; que siempre mantengamos la prioridad de lo humano; que crezca en nosotros el gozo de ser humanos.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Lo humano queda desplazado por intereses desalmados, espurios. Es más importante mi interés que el triunfo de lo humano. Pero la sociedad, la parte buena de la sociedad, siempre valorará el camino de lo humano, la senda del corazón. Hay en el fondo de muchas personas un sentido de la bondad que les hace valorar los caminos humanos de manera sencilla y directa. De ahí que quien se empeñe en enturbiar las sendas de lo humano está abocado al fracaso.

                Oramos: Que nada enturbie en nosotros la hermosura de lo humano; que apreciemos la bondad del corazón ante todo; que creamos en un día de humanidad y de gozo.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Como en otras ocasiones, hay que decir aquí también que uno de los mejores frutos del contacto con la Palabra es, justamente, hacernos más humanos. Quizá el avance es en pequeñas cosas, tanto que, a veces, ni nos damos cuenta. Pero, en realidad, el contacto con el Mensaje desde una perspectiva humanizadora enriquece el caminar humano. Cuanto más orantes, cuanto más ceñida nuestra vida a la Palabra, más humanos. La humanidad creciente es test para medir nuestra buena comprensión del texto bíblico.

                Oramos: Que la Palabra nos humanice; que la Palabra haga más amado el camino humano; que la Palabra ablande nuestras inhumanidades.

 

 

***

 

Palabras de luz:

Yo quisiera poder aplacar una fiera terrible Yo
quisiera poder transformar tanta cosa imposible Yo
quisiera decir tantas cosas que pudieran hacerme
sertir bien conmigo Yo quisiera poder abrazar mi
mayor enemigo

Yo quisiera no ver tantas nubes oscuras arriba
Navegar sin hallar tantas manchas de aceite en los
mares Y ballenas desapareciendo por falta de
escrúpulos comerciales Yo quisiera ser
civilizado como los animales Lá, lá,
lá, lá... Yo quisiera ser civilizados
como los animales.

Yo quisiera no ver tanto verde en la tierra
muriendo Y en las aguas del río los peces
desapareciendo Yo quisiera gritar que ese tal oro
negro no es más que un negro veneno Ya
sabemos que por todo eso vivimos ya menos

Yo no puedo aceptar ciertas cosas que ya no
comprendo El comercio de armas de guerra de
muertes viviendo Yo quisiera hablar de
alegría en vez de tristeza mas no soy capaz
Yo quisiera ser civilizado como los animales
 
Yo
quisiera ser civilizado como los animales

 Yo
quisiera ser civilizados como los animales
Yo no estoy contra el progreso si existiera un
buen consenso Errores no corrigen otros eso es lo
que pienso Yo no estoy contra el progreso si
existiera un buen consenso Errores no corrigen
otros eso es lo que pienso

 

***

 

Para estos días:

 

                Intenta esta semana tener una actitud explícita de aprecio de lo humano que te encuentras en tu camino cotidiano.

 

***

 

Apocalipsis 20

CVA 

Domingo, 2 de marzo de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

20. Ap 2,1-7

 

Introducción:

 

                Dicen las canciones amor que los amores primeros son los más dulces y verdaderos, pero son también los primeros que se pierden justamente por eso, por ser primeros. De tal manera que, una vez perdidos, recuperarlos es casi imposible. Por eso, muchos terminamos por dejarlos en el olvido, o en el simple y buen recuerdo de lo que no pudo ser. Sin embargo, por causa de su verdad, porque realmente ahí anidó el amor, quizá merezca la pena recuperarlos pero desde otro lado, desde el lado del mayor desinterés, del respeto, del agradecimiento y, por qué no, desde una amor vivo pero menos egoísta, más sosegado y compartidos, más amable.  Pretender recuperar dando marcha atrás al tiempo, volviendo a aquel punto que abandonamos es poco menos que imposible. Pero recuperar desde un lado más amable, más humano más generoso, sin pretensiones, tal vez no sea tan imposible.

                Es que el texto de esta semana habla de una comunidad que ha abandonado el amor primero, ya no se acuerda del brillo inicial que suscitaba la propuesta cristiana, ha dejado de lado la entrega generosa que provocaba el Evangelio con toda su frescura. La comunidad se cansó y abandonó. Ahora sigue pero de manera renqueante, con paso cansino, si el vigor de un amor vivo. El autor echa en cara a la comunidad tal abandono, pero tampoco da muchas pistas para intentar recuperarlos. Quizá como “vidente” se le da bien el censurar, pero peor el dar pistas de novedad. Había tenido que explotar más el aguante y el no rendirse a la fatiga de esa comunidad. Aún hay vida y verdor en el centro de su tronco.

 

***

 

Texto:

 

            21Al ángel de la iglesia de Éfeso escribe así: esto dice el que tiene las siete estrellas en su diestra y anda entre los siete candelabros de oro: 2Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu entereza; sé que no puedes sufrir a los malvados, que pusiste a prueba a esos que se llaman apóstoles sin serlo y hallaste que son unos embusteros. 3Tienes aguante, has sufrido por causa mía y no te has rendido a la fatiga, 4pero tengo en contra tuya que has dejado el amor primero.

            5recuerda de dónde has caído, enmiéndate y vuelve a proceder como al principio; si no, como te enmiendes, vendré a quitar el candelabro de su sitio. 6Es verdad que tienes una cosa a tu favor: aborreces las prácticas de los nicolaítas, que yo también aborrezco.

            7Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las iglesias. Al que salga vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el jardín de Dios.

 

***

 

 

 

 

 

 

La luz de la vida:

 

 

            Esta foto recoge el momento en que un niño sirio, Marwan, que atravesó el desierto de Siria camino de Jordania él solito, con cuatro años y su bolsa de plástico, es recibido por miembros de ACNUR. Una mujer se inclina hacia él como diciéndole: ¿de dónde sales? Y también con una actitud de abajamiento y cariño. Es el amor básico de lo humano, la ternura por el débil. Eso habría que recuperar siempre como “amor primero”.

                Oramos: Gracias por quienes aman con sencillez; gracias por quienes se inclinan ante el débil; gracias por quienes acompañan lo pasos de los pequeños.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús está siempre recuperando el amor primero que nos tiene. Lo hace en la una entrega continuada, en un estar siempre a favor del camino humano. Es su modo de recuperar el amor que nosotros perdemos, porque el suyo no se pierde. Nos sigue manado como el primer día, acrecienta el respeto, aumenta la dosis de amor, vierte una medida más grande de alegría. Así logra él reorientar esa tendencia nuestra al cansancio, al abandono e incluso a la traición.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu amor siempre vivo; te bendecimos por tu amor siempre nuevo; te damos gracias por tu amor siempre respetuoso.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                A veces no nos resulta posible volver “al principio” de un amor, de una relación, de una vivencia, de una obra. Pero sí podemos dejar la puerta abierta para un posible nuevo capítulo en esa relación que no tendrá como finalidad volver a los días pasados (imposible) sino construir un camino nuevo juntos. Al amor de verdad le basta una grieta para renacer y siempre es posible dar con esa pista nueva que nos abra a otros horizontes. Una actitud derrotista que abandona la relación “acabada” no es positiva. Siempre hay resortes. Hay que animarse.

                Oramos: Que creamos en la posibilidad de una nueva relación; que tengamos siempre fe en las posibilidades de renacer; que abramos posibilidades y nunca tendamos a cerrarlas.

 

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                El camino que vamos recorriendo es largo de años; quizá haya alguna pequeña amenaza de cansancio. No debería ser así por encima de cualquier reducción de número o de cambios que hay que aceptar a lo largo de los años. Siempre hay una pequeña posibilidad de crecer, de alimentarse, de dar con caminos que nos alienten. Esto debería ser suficiente, y el ampro fraterno, para alejar el fantasma del cansancio.

                Oramos: Que no nos pueda nunca el cansancio; que levantemos los hombros con facilidad; que respiremos el aire de lo nuevo.

 

***

 

 

Palabras de luz:

 

Diez años esperó que el árbol seco

floreciera de nuevo.

Diez años con el hacha aguzada y temblorosa,

pero el árbol sólo exhibía sus desnudos brazos,

la percha de la urraca y de los cuervos.

Cortóle al fin, y,

de repente, vio su corazón verde,

borbotón de savia; un año más,

y hubiera florecido.

 

José Jiménez Lozano

 

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Para estos días:

 

Trata de ser benigno estos días con los amores perdidos y ábrete a la relación nueva.

 

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Apocalipsis 19

CVA 

Domingo, 23 de febrero de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

19. Ap 2,8-11

 

Introducción:

 

                Esta sociedad del hiperconsumo en la que hemos sido educados, aunque la cosa está llevando su palo con la crisis, nos ha hecho crecer que el mejor sitio para vivir es la abundancia, el despilfarro incluso. Pero no es así. La moderación, la holgada austeridad, el decrecimiento, la economía colaborativa, el buen vivir, etc., son vías que se abren para una nueva manera de situarse en la sociedad. Estamos llegando a la conclusión de que vivir con menos puede contribuir a vivir mejor, que tener un poco menos de dinero y un algo más de relación puede ser beneficioso para la vida. No se trata de instalarse en la pobreza, que no es buena. Se trata de medir los límites de un crecimiento insensato y tratar de ampliar y ahondar en los valores de la relación.

                Es que el texto de esta semana habla de una comunidad que, dentro de la pobreza, ha llegado a ser fuerte, resiliente, firme en sus convicciones de fe y de humanidad. Es que la pobreza con humanidad puede abrir una puerta a otro tipo de convivencia. Lo repetimos, no se trata de consagrar algo que no es bueno, la pobreza. Sino de conjurar el despilfarro, la arrogancia del tener, la falsa seguridad que puede dar la abundancia de dinero, el loco afán de perseguir la felicidad por el camino del tener más. La crisis en la que seguimos estando, por mucho que nos digan que ya hemos salido de ella, nos está llevando, aunque no queramos, a considerar otros tipos de economía o, lo que es lo mismo, otras maneras de estar en el hecho social, otras formas de entender a la persona.

 

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Texto:

 

                8A la iglesia de Esmirna. Escribe así: Esto dice el que es el primero y el último, el que estuvo muerto y volvió a la vida: 9Conozco tu apuro y tu pobreza, y, sin embargo, eres rico; sé también cómo te calumnian esos que se llaman judíos y no son más que sinagoga de Satanás. 10No temas nada de lo que vas a sufrir; el diablo va a meter algunos de vosotros en la cárcel para poneros a prueba, pero vuestro apuro durará diez días. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.

                11Quientenga oídos oiga lo que el espíritu dice a las iglesias. El que salga vencedor no será víctima de la muerte segunda.

 

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La luz de la vida:

 

 

                Este muchacho es Antonin Léonard uno de los inventores del llamado consumo colaborativo.  Esto se define como hábitos de vida y consumo que redefinen la sociedad de "lo mío es sólo mío" y la fascinación por el hiperconsumo, apelando -o intentando apelar- a una sociedad más solidaria e inclusiva. Es una manera de situar no tanto en la pobreza sino en un modo de vida económico sostenible, responsable y solidario. Son caminos que se van abriendo hoy y que, por su alto componente de humanidad, habrían de sernos sugerentes.

                Oramos: Gracias por quienes abren caminos de humanidad; gracias por quienes se empeñan en la fraternidad; gracias por quienes alumbran caminos de amparo.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido el fiel que se ha mantenido sin amargura en un ámbito de pobreza social. No ha ensalzado sin más la pobreza, sino la fuerza de humanidad y el grito de justicia que hay en ella. Por eso su evangelio empuja en la dirección de las pobrezas como lugar de encuentro, más que como una maldición. Quizá por esa fidelidad a un marco social humano, solidario con los empobrecidos y exigente de justicia ha sido “coronado” con la vida.

                Oramos. Te alabamos, Señor, por tu pobreza sin amargura; te bendecimos por tu anhelo insaciable de justicia; te damos gracias por tu empatía con los empobrecidos.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Uno de los mejores cauces para mantenerse en una pobreza humanizadora es la espiritualidad del decrecimiento que pretende vivir mejor viviendo con menos. Va contra el dogma neoliberal del crecimiento a ultranza y  considera que los bienes mayores de la persona son la buena relación, la solidaridad y el amor. Son espiritualidades que nos vienen del terreno de lo social, pero que conecta fácilmente con la hondura del Evangelio. La sociedad nos ayuda hoy mucho a traducir los fondos valiosos del Evangelio.   

                Oramos: Que nos atraiga el anhelo de la buena relación; que nos anime la solidaridad de los más entregados; que nos empuje la sociedad a recrear el Evangelio.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Una vida simple, una relación directa, un uso de los bienes moderado, una alegría inserta en la buena relación, son valores que usamos y que nuestro trabajo orante potencia. Lo hemos dicho otras veces: la prueba del valor positivo de todo este trabajo es, de algún modo, la mejora, la humanización, de nuestra posición en la sociedad. Cuanto más humanos, más sencillos, mejor relacionados, más cerca del núcleo del Evangelio.

                Oramos: Que nuestra vida sea crecientemente simple; que nuestra relación sea crecientemente humana; que nuestra alegría sea crecientemente limpia.

 

 

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Palabras de luz:

 

Llamar al pan y que aparezca

sobre el mantel el pan de cada día;

darle al sudor lo suyo y darle al sueño

y al breve paraíso y al infierno

y al cuerpo y al minuto lo que piden;

reír como el mar ríe, el viento ríe,

sin que la risa suene a vidrios rotos;

beber y en la embriaguez asir la vida,

bailar el baile sin perder el paso,

tocar la mano de un desconocido

en un día de piedra y agonía

y que esa mano tenga la firmeza

que no tuvo la mano del amigo;

probar la soledad sin que el vinagre

haga torcer mi boca, ni repita

mis muecas el espejo, ni el silencio

se erice con los dientes que rechinan:

estas cuatro paredes -papel, yeso,

alfombra rala y foco amarillento-

no son aún el prometido infierno;

que no me duela más aquel deseo,

helado por el miedo, llaga fría,

quemadura de labios no besados:

el agua clara nunca se detiene

y hay frutas que se caen de maduras;

saber partir el pan y repartirlo,

el pan de una verdad común a todos,

verdad de pan que a todos nos sustenta,

por cuya levadura soy un hombre,

un semejante entre mis semejantes;

pelear por la vida de los vivos,

dar la vida a los vivos, a la vida,

y enterrar a los muertos y olvidarlos

como la tierra los olvida: en frutos…

Y que a la hora de mi muerte logre

morir como los hombres y me alcance

el perdón y la vida perdurable

del polvo, de los frutos y del polvo.

 

Octavio Paz

 

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Para estos días:

 

                Intenta moderar tus ansias de tener y potencia tu relación dedicando más tiempo a las personas con las que convives.

 

 

Pregón en la Cuaresma de 2014

 

 

“NO TE CIERRES A TU PROPIA CARNE”

Una cuaresma de conversión social

(Pregón en la Cuaresma de 2014)

 

 

1. Escuchar la voz que no se oye

 

Mucho es el ruido,

mucha la música,

muchas las palabras,

muchos los teléfonos,

muchos los wasáps.

No es fácil escuchar

la música que no se oye:

la de los frágiles,

la de los exiliados,

la de los silenciados,

la de los olvidados,

la de quien pasa a tu lado

hablando en su soledad,

la de quien vive cerca

y es como si viviera lejos.

Aguza el oído en esta Cuaresma,

porque hay debajo

una música que no se oye.

Silencio y atención.

 

2. Una melodía que viene de lejos

 

Viene de lejos esa música,

de aquellos tiempos de los profetas,

de desierto abrasador

y de voz potente:

“Este es el ayuno que yo quiero:

abrir las prisiones injustas,

dejar libres a los oprimidos,

partir tu pan con el hambriento,

hospedar a los pobres sin techo” (Is 58,6).

Siguen quemando estas palabras,

porque nadie podrá apagar

el ardor de su verdad,

la evidencia de su necesidad,

el grito de quien las sufre.

 

3. No te cierres a tu propia carne

 

Cerrarse a la carne,

echar el cerrojo al corazón,

endurecerse con mil razones

que encubren el egoísmo.

Cerrarte a la carne del débil

que es tu carne;

cerrarte a la carne del herido

que es tu carne;

cerrarte a la carne de deprimido,

que es tu carne;

cerrarte a la carne de quien no es de tu tierra,

pero es tu carne.

Ama la carne del otro

como a tu propia carne.

Ábrete a la carne del otro

con la misma compasión

con la que te abres a la tuya.

 

 

4. Odres nuevos para una Cuaresma nueva

 

Pesan los viejos odres,

están ahí desde siempre,

aunque estén casi vacíos.

Los odres de nuestros ritos rutinarios,

los odres de tradiciones superficiales,

los odres de nuestras palabras de siempre.

Cambiemos a odres nuevos,

el odre nuevo del amor social,

el odre nuevo de la compasión ciudadana,

el odre nuevo de la respuesta al sufrimiento ajeno.

Odres nuevos para una cuaresma nueva,

para una Cuaresma con carne social,

la carne de quien anda en necesidad.

 

5. Hay otras cuaresmas

 

Porque no existe solamente

la cuaresma cristiana.

Hay otras cuaresmas:

la de quien no pude dar el desayuno a niños

porque no hay de dónde;

la de quien no logra pagar el alquiler del piso,

porque no hay sueldos;

la de quien tiene problemas

para pagar los libros del colegio,

porque no alcanza de verdad el dinero;

la de quien cree que no tiene a nadie que le ampare

porque quien podría hacerlo está lejos.

Cuaresmas largas,

de muchos meses,

de años incluso.

 

6. ¿Cuándo y dónde te vimos?

 

¡Qué sorpresa!

Según aquella escena del Evangelio

en que Jesús dice:

“Tuve hambre y me disteis de comer…”.

Preguntan unos y otros:

“¿Cuándo te vimos, dónde?”

Hicieron el bien, sin ver a Jesús,

fueron solidarios, sin ver a Jesús.

Pero él estaba allí,

no se le veía,

pero estaba allí,

no brillaba en medio de aquella pobreza,

pero estaba allí,

su miseria era de escándalo,

pero estaba allí.

Se escucha el canto que avisa:

“Oh vosotros que buscáis a Dios en la nubes,

no veréis jamás su rostro”.

 

7. Cuaresma contra la miseria

 

Escucha lo que dice

nuestro hermano mayor,

el Papa Francisco:

“Los cristianos estamos llamados

a mirar las miserias de los hermanos,

a tocarlas,

a hacernos cargo de ellas

y a realizar obras concretas

con el fin de aliviarlas.

La miseria no coincide con la pobreza;

la miseria es la pobreza sin confianza,

sin solidaridad,

sin esperanza”.

Si hoy escuchas esta voz,

no endurezcas el corazón.

 

 

 

 

8. A un kilómetro de tu casa

 

Esta llamada a una Cuaresma social

es para que la vivamos

en nuestro metro cuadrado

de la vida cotidiana,

en el kilómetro cercano a tu casa.

Abramos bien los ojos,

no desviemos la mirada,

no nos desentendamos,

no digamos: no es mi problema,

no nos inhibamos

echando la culpa al pobre.

Bastante tiene con lo suyo.

Pregúntate con la Biblia:

“¿Soy yo, acaso,

guardián de mi hermano”?

Sí lo eres,

sí te concierne,

sí te incumbe

Por una sencilla razón:

es tu hermano,

es de tu familia,

es de tu carne.

 

9. Como quien espera la aurora

 

No te desalientes;

no digas:

no hay remedio,

todo seguirá igual,

cada cambiará por mucho que yo haga.

Escucha lo que de dice quien sabe:

“no cambiaremos la vida,

si nosotros no cambiamos de vida”

Da igual que puedas poco,

haz poco;

da igual que únicamente puedas rezar,

reza;

da igual que tu tiempo sea escaso,

da ese poco de tiempo;

da igual que tus recursos económicos sean estrechos,

sé generoso;

da igual que no puedas decir más que una palabra amable,

dila.

Dice la voz del viejo profeta:

“Entonces romperá tu luz como la aurora,

enseguida te brotará la carne sana”.

La solidaridad te hace persona nueva,

la compasión renueva tu corazón,

la generosidad te abre horizontes,

la entrega ilumina tus pasos.

 

10. Otra Cuaresma…otra Pascua

 

Anímate a vivir este año

otro tipo de Cuaresma:

más social,

más solidaria,

más entregada,

más ayudadora,

más compasiva.

Eso te llevará a vivir otra Pascua:

más fraterna,

más humana,

más luminosa,

más esperanzadora,

más tierna,

más nueva.

Una Cuaresma nueva

para una Pascua nueva

Escucha la voz de la profecía:

“Todo lo hago nuevo” (Ap 21,5).

Esta novedad hemos de forzarla

para que pueda ser.

Por eso este pregón

es una oferta,

un envite,

un reto.

Jesús, incansable caminante,

va a nuestro lado

en el itinerario cuaresmal.

Hagamos camino con él

abriéndonos a toda carne,

sobre todo la más necesitada,

a la más doliente,

a la más humilde.

 

 

 

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús,

siempre compasivo,

siempre benigno.

Te pedimos que nuestras parroquias

no se cierren a la carne del débil.

Suscita en nosotros

la bondad que se da sin pedir a cambio,

la solidaridad que se conduele

con el sufrimiento ajeno,

el anhelo de la justicia

que sufre con la opresión,

la compasión

que se activa con facilidad.

Así iremos haciendo

un camino de cuaresma

que nos lleve a la experiencia

de una Pascua nueva.

Te lo pedimos a ti,

nuestro hermano y nuestra luz.

Amén.

Retiro en la cuaresma 2014

 

Retiro en la Cuaresma de 2014

 

 

EN TIERRA DE NADIE

Vivir la Cuaresma como quien espera la aurora

 

        Muchos inmigrantes subsaharianos esperar en el monte Gurugú de Marruecos, durante meses, la oportunidad de saltar la valla de Ceuta. Están en tierra de nadie porque son habitantes de un mundo que les olvida. Pero ellos, a su manera, esperan la “aurora” de una vida mejor.

Estar en tierra de nadie esperando la aurora. Esa es también la situación de bastantes creyentes. Hay quien no necesita esperar nada, porque está bien donde está. Hay quien no espera nada, porque ha desesperado de todo. Pero hay también personas creyentes que están una especie de tierra de nadie, tanto espiritual como práctica, pero no han dejado de esperar una aurora, un tiempo de novedad como el que anunció el Vat.II y que, luego, en gran medida se ha visto truncado. Siguen a la espera, “como centinelas”, atentos y con los ojos abiertos, lúcidos y críticos, benignos más allá de cualquier dolor.

Nos preguntamos si la Cuaresma no podría ayudarnos a vivir este momento no con un sentimiento de derrota, apocamiento y, menos todavía, amargura, sino lo contrario: un tiempo que anuncia la aurora, que habla de atisbos que merece la pena tener en cuenta, que mantiene la utopía de una vivencia de lo cristiano en una razonable actualidad. Lo hacemos en ese afán por dar también un sentido al tiempo de la Cuaresma, tiempo que prepara la Pascua, el gran anuncio de la aurora del Reino.

 

1. La voz de quien anda en tierra de nadie

 

        Que, de alguna manera, somos todos, porque la itinerancia, el peregrinaje, el ser caminante, pertenece a la esencia de lo humano. Y darse por totalmente satisfecho sin necesidad de moverse es algo parecido a una muerte. Lo hacemos escuchando la voz de un poeta:

 

¿Volver? Vuelva el que tenga,

tras largos años, tras un largo viaje,

consciencia del camino y la codicia

de su tierra, su casa, sus amigos.

Del amor que al regreso fiel le espere.

 

Más ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,

sino seguir libre adelante,

disponible por siempre, mozo o viejo,

sin hijo que te busque, como a Ulises,

sin Ítaca que guarda y sin Penélope.

 

Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto.

 

(Luis Cernuda, Desolación de la Quimera, Ed. Cátedra, Madrid 20097, p.187).

 

  • Sin codicia, y “sin amor”: Quizá esa sea nuestra situación de adultos cristianos, “viejos árboles” que diría Labordeta. No tenemos codicia en el ámbito cristiano (mucho más en el eclesiástico). Y el “sin amor”, sin una especial acogida, sin un reconocimiento grato, quizá sea escaso. Por eso, volver al viejo planteamiento no nos parece adecuado.
  • Sigue libre adelante…no regreses: Ya no estamos para volver a “las ollas de Egipto”. Ya no nos atraen los viejos parámetros, ni los fastos que les suelen acompañar. Por eso, como sea, lo importante es seguir adelante en la búsqueda con la mayor benignidad posible. 
  • Fiel hasta el fin del camino y de vida: Porque esa fidelidad no es terquedad, cabezonería y querer salir triunfador por encima de todo. Es sentir que en esa dirección puedo vivir mejor, que la dicha se hace más palpable ahí, a pesar de todos los interrogantes. 
  • La tierra antes no hollada…lo antes nunca visto: Ya que eso existe, aunque nuestros ojos no lo vean. Pero intuimos que eso está ahí y merece la pena ir en esa dirección de lo nuevo, de la tierra amasada en la novedad.

 

2. La voz de la Palabra: como quien espera la aurora

 

        Igual que el “buen escriba” del reino que saca del arca lo nuevo y lo viejo (Mc 13,52) traemos a la luz un oráculo de Is 21 11-12:

 

Oráculo contra Duma:

Uno me grita desde Seír:

        Vigía, ¿qué queda de la noche?

        Vigía, ¿qué queda de la noche?

Responde el vigía:

        Vendrá la mañana

        y también la noche.

        Si queréis preguntar, preguntad,

        venid otra vez.

 

  • Es un oráculo para quien está en un “silencio mortal” (eso significa Duma), en una gran desolación. Y viene “desde la tormenta” (eso significa Seír). Maneras de decir: gran desolación.
  • El “vigía” es alguien que ve más claro, el “centinela” del pueblo (Ez 3,16), la persona más crítica, la más esperanzada, la más buscadora. Hay que preguntar a ellos para que nos iluminen.
  • La pregunta angustiada: ¿qué queda de la noche? ¿Cuánta noche queda? ¿Cómo ayudar a desbloquear esa pregunta, a que no sea la pregunta más importante a que sea sustituida por esta otra: cómo vivir la noche sin que todo sea noche? ¿Cómo hacer sitio a algo de luz y de gozo cuando las tinieblas pretenden engullirlo todo?
  • La persistencia de la noche es grande (3 veces se dice la noche, una sola la mañana). El vigía no puede negar esa persistencia pero tendría que insistir más en la mañana. Hay mañana, a pesar de cualquier noche.
  • La ironía del final (“preguntad, venid otra vez”) puede ser entendida como una vuelta a la espera: por mucha que sea la oscuridad, la pregunta de la espera es lícita y tiene un sitio.
  • Cuando Jesús dice en Mc 3,15 “se ha cumplido el plazo, está cerca el reinado de Dios” está anunciando la ruptura de ese círculo vicioso que, como una tormenta que vuelve, no puede despegarse de la oscuridad. Con Jesús, eso es posible. Bien lo entendió san Pablo cuando dice en Hech 26,23 que “el mesías…anunciaría un amanecer lo mismo para el pueblo que para los paganos”. Un amanecer, no una filosofía, una moral, una religión: un amanecer (promesa de posibilidades).

 

3. Decir la fe cuando se está en tierra de nadie

 

        Quien está en tierra “oficial” no tiene dificultad para decir la fe (en realidad, otros se la dicen): tiene los documentos, el CIC, el CDC, y otras herramientas que le solucionan el problema. Quien está en tierra de nadie tiene que elaborar una respuesta. ¿Cómo decir, por ejemplo, la centralidad de la persona de Jesús? ¿Cómo elaborar una espiritualidad sobre Jesús útil para quien está en esta tierra de nadie, hermosa, que es la vida social, el momento histórico en que vivimos? Hagamos un intento:

  1. 1.   Jesús, presencia fiable de Dios en la historia: Porque el rastreo de Dios en la historia ha generado mil fantasmas en torno a él hasta llegar a decir que “Dios no es de fiar” (Saramago, mirar Caín). Sin embargo, de Jesús podemos fiarnos por respuesta positiva ante el dolor humano. Su conmoción por lo nuestro es garantía de su fiabilidad (Mc 6,30-34).
  2. 2.   Jesús, acompañamiento de Dios en el camino humano: Por él sabemos que no estamos solos, que “nuestra tierra tiene marido” (Is 62,1-5), que es nuestro buen levir que nos ampara (Jn 1,27). Una historia acompañada: es la nuestra; lo sabemos por el acompañamiento de Jesús inserto en la base de lo humano (Jn 14,23).
  3. 3.   Jesús, el que nos introduce en el Misterio: En ese misterio que es “no otro” y que no tiene límites. Por su ahondamiento en los caminos de la espiritualidad (la oración, la Palabra, el dolor humano, la preocupación por la suerte de los pobres) sabemos que nos lleva bien hacia el Misterio.
  4. 4.   Jesús, disponible para el bien: Porque la bondad, ideal divino, ha brillado de manera eximia en Jesús que pasó haciendo el bien, que creía en un Dios bueno para todos y que propuso a quienes ejercen la bondad como ciudadanos ejemplares del nuevo reino (Mt 5,45; Hech 10,38).
  5. 5.   Jesús, habitante de la profundidad: Porque la profundidad, la verdadera dimensión de lo que somos (en lo bueno y en lo no tan bueno) es el lugar donde él ha puesto su morada. Y, según el argumento de P. Tillich antes citado, porque sabe de la profundidad, sabe también de Dios. En la profundiad del corazón está la verdad de Dios y de la persona (Mt 15,18).
  6. 6.   Jesús, puerta para la experiencia de Dios: Porque muchas son las puertas que llevan a los umbrales del misterio, a la experiencia viva de lo divino. Para el cristiano Jesús es esa puerta que ayuda a franquear lo que la religión considera inaccesible (Jn 10,7). Es puerta que no excluye, sino que abraza y valora las otras puertas.
  7. 7.   Jesús, miembro luminoso de la comunidad de Dios: Con una luz que es capaz de iluminar la senda de lo humano. Es luz en el mundo y para el mundo (Jn 8,12). Tampoco excluye a las otras luces. Es, más bien, luz humilde y menor, pero utilísima y animadora.
  8. 8.   Jesús, eliminador de barreras hacia la total fraternidad: Ya que la historia humana es un continuo elevar barreras a la fraternidad, a la relación, al entendimiento. Jesús es uno que, a su manera, ha tendido a eliminar barreras, a hacer de “los dos pueblos (de toda variedad social) uno” (Ef 2,14). De ahí que una visión de lo cristiano que mantenga viva la barrera de la religión es algo que se aleja del Evangelio.
  9. 9.   Jesús, camino hacia la profunda humanidad: Porque esa ha sido la meta de su descenso, de la kénosis que da sentido a su existencia histórica (Filp 2,6-11). Eso marca la dirección de la experiencia cristiana: ahondar huyendo de la superficialidad hasta dar con la verdad última que anida en los pliegues profundos del alma.
  10. 10.                    Jesús, que hace innecesaria la distancia entre lo humano y lo divino: Como queda claro en el Evangelio al poner como absoluto único no el de Dios, sino el de la persona. No es el “amor más grande” el amor a Dios sino el de quien entrega su vida por amor (Jn 13,18).
  11. 11.                    Jesús, seguridad que nos confirma en la posibilidad de lograr la plenitud: Ya que la dura experiencia histórica lleva a pensar que el logro de la plenitud es una quimera. Pero Jesús confirma a la persona que está destinado a la dicha y que su mayor pecado sería no lograrla. Por eso el suyo es un programa de felicidad (“Dichosos”).
  12. 12.                    Jesús, facilitador de vida: Por lo que la religión no puede ser un impedimento más en la vida sino un cauce facilitador. Eso ha demandado a Jesús una fuerte resituación del planteamiento religioso: allí donde hay conflicto en religión y persona, Jesús opta por la persona asumiendo con valentía el conflicto (Mt 12,1-8). Su propuesta es “ligera”, tiende a facilitar al máximo los duros caminos de los pobres (Mt 11,30).
  13. 13.                    Jesús, revelador de la fuente del ser: Porque sin ser la fuente del ser ha sido un revelador prístino de esa fuente diciendo que se ha quedado en él (Jn 1,32) y en toda persona (Jn 14,23), en toda realidad. Por él sabemos los cristianos que tal fuente mana aunque, al ser gentes de superficie, no la percibamos e, incomprensiblemente, traicionemos al ser.
  14. 14.                    Jesús, profeta de la plenitud del mañana: Ya que la pregunta por ese lugar que llaman el “mañana” surge en la vida de los débiles (E. Dickinson). Y Jesús no ha anunciado doctrinas, ni leyes, ni morales, ni religiones, sino “un nuevo amanecer”, un posibilidad en las manos (Hech 26,23).

 

4. Acompañar a quien está en tierra de nadie

 

        Para “aprender” a situarse mejor en esta tierra de nadie que anhela la aurora un buen ejercicio práctico es animarse a acompañar a quien anda en tales lugares.

  • Acompañar a quien está decepcionado del sistema, de la Iglesia, de la sociedad: Acompañarle tratando de relativizar, matizar, situar mejor, valorar elaborando el conflicto, de manera que el resultado no sea tan demoledor y ayude a levantar los hombros con un poco más de esperanza.
  • Acompañar a quien está marcado desde el punto de vista moral o social: Hacer nuestros sus anhelos; no quitar hierro banalizando su situación. Sembrar la certeza de que la deshonra no la llevan ellas sino quienes les victimiza; abrirles la sonrisa, las manos y la vida lo más que se pueda.
  • Acompañar a quien camina sin estructuras familiares, sociales, psíquicas: Intentar si no entenderles, al menos no cargarles de más peso. Respetar sus para nosotros “extrañas” decisiones. Implicar al hecho social en el asunto: son parte del hecho social.
  • Acompañar a quien vive en la tierra de nadie de la soledad, el silencio, la vida vivida con disgusto, el dolor siempre presente: No dar ánimos insensatos; estar ahí de la manera más callada posible; intentar aportar algo de luz de la manera más sensata y ceñida a la realidad posible; aguantar con ellas que son quienes más aguantan.
  • Acompañar a quien ha olvidado cómo se canta, cómo se disfruta, cómo es la alegría simple: Hacerlo con el mejor talante posible; asumir esa pena sin contagiarse de ella; insistir mil veces en que hay zonas de sol y de disfrute sencillo.

No son acompañamientos sencillos, ni “agradables”. Pero esta es la verdadera “penitencia”, el cambio real que se nos demanda en la Cuaresma. Hay que creer que estos comportamientos contribuyen al acercamiento de la “aurora” anhelada.

 

5. Itinerario cuaresmal

 

1ª semana: Toma como texto de la semana Jn 10,10 y trata de no colaborar a la decepción de quien está quemado.

2ª semana: Toma como texto Jn 8,11 y no digas palabras duras contra quien no vive la moral que vives tú.

3ª semana: Toma como texto Mc 3,21 y trata de ser fraterno con quien vive en desestructura social.

4ª semana: Toma como texto Mc 7,37 y comparte un poco el silencio obligado de los sin voz.

5ª semana: Toma como texto Jn 3,29 y trata de sembrar en tu entorno gusto por la vida.