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FIAIZ

UN DIOS QUE HABLA DE MODOS DIVERSOS

UN DIOS QUE HABLA EN MODOS DIVERSOS

La contribución de los no creyentes

a la lectura de la Biblia 

 

 

Introducción:

 

            Podría decirse con propiedad que los estudios bíblicos conocen una edad de oro. La actividad de las editoriales bíblicas, la incorporación de biblistas jóvenes provenientes de la VR o del laicado, el trabajo de los grandes estudios potenciados por las modernas tecnologías están logrando que la Palabra ocupe un lugar de privilegio en al pensamiento teológico e, incluso, en ámbitos laicos. Además, nunca como ahora el pueblo cristiano había tenido tanta oportunidad de formación bíblica[1].

            Pero también hay que decir que todas estas realidades ignoran los “trabajos” bíblicos de personas que no pertenecen al ámbito oficial religioso, que no acreditan títulos académicos al respecto y que, simplemente, son escritores/as que quieren escribir algo sobre la Biblia. Basta acercarse a la mesa de novedades literarias de cualquier librería para ver que se escribe mucho sobre Jesús y algo menos, aunque también, sobre el resto de la Biblia. Esto viene de lejos[2].

Además, muchos de ellos, son escritores de primer nivel, con lo que sus textos tienen gran altura y sus análisis no están exentos de profundidad. Quizá algunos de ellos hayan buscado la notoriedad y la venta masiva de sus libros[3]. Pero la mayoría construye textos de tiradas moderadas. El simple hecho de que salgan al mercado, tiene ya su valor[4].

            Y estas son nuestras preguntas: ¿No aportan nada al acervo bíblico? ¿Es mera literatura sin pretensiones de interpretación? ¿Conectan con el fondo de la Palabra aunque sus formas sean discutibles? ¿Logran desvelar el fondo del discurso bíblico donde se mueven las verdaderas realidades espirituales? ¿No merecerían, por ello, ocupar un lugar en la hermenéutica bíblica?

            Ocurre que muchos de estos autores se enmarcan en la increencia o en un proclamado agnosticismo. Pocos son militantemente contrarios a la religión[5]. ¿Es este un obstáculo insalvable? ¿No pueden los ateos leer con benignidad y creatividad el texto bíblico? «Los ateos podemos enfrentarnos a La Biblia y disfrutar de su lectura, sin que eso tenga que ofender a nadie. Podemos no creer en el origen divino de Cristo y emocionarnos profundamente con él como personaje porque los evangelios son cuatro versiones de una historia excepcional y literariamente sublime. Particularmente, el tramo final de su vida conforma una trama perfecta que conduce a un clímax idóneo (la muerte) y se cierra con un epílogo soberbio (la resurrección). Además Jesucristo, literariamente, es un mito y un arquetipo cuya esencia dramática podemos rastrear en otros anteriores (en Egipto y Grecia) y que ha influido en obras literarias posteriores (la figura del redentor, del revolucionario).Y, en cualquier caso, se trata de una fábula ética universal”[6].  

 

  1. 1.      Construir un proceso de sentido

 

Antes de entrar en la producción bíblica de los autores elegidos para el análisis, es preciso limpiar el campo ideológico. De lo contrario será imposible dar un paso adelante. Precisamente porque la dificultad mayor al leer un texto es trabajar el ancho y multiforme campo del sentido, el escritor de tema bíblico habrá de hacer, conscientemente o no, un continuado esfuerzo por ir creando un proceso de sentido en esas condiciones, cultivo del aspecto crítico y cultivo del aspecto existencial, que hacen viable esta tarea.

 

            ä La semantización de la palabra. Es como un misterio. Se trata de darle unos ámbitos concretos de referencia para arrancar la existencia, el ser, la significación y el sentido del inerte sistema de la lengua. Esto quiere decir que el trabajo hermenéutico es un verdadero trabajo, una dura búsqueda. Plantear el trabajo en el sentido del texto como algo que va de sí es desconocer la ardua y hermosa tarea de la semantización de la palabra. Esto es lo que conjura postura simplistas que toman rápidamente partido a favor o en contra del texto. Porque “decir que nada hay fuera del texto es, en principio, tan arbitrario como decir que todo está fuera de él”[7]. El tejido de referencias que se va creando al leer el texto, tanto diacrónica como sincrónicamente, ese es el verdadero lenguaje en el que hoy habla el texto. Semantizar el texto es algo más que explicarlo exegéticamente. Y esta tarea las hacen, por necesidad, quienes escriben desde una perspectiva creativa, no oficial.

 

            ä Un proceso interactivo. El proceso de la creación de sentido del texto es un proceso interactivo. Ello quiere decir que en él se entremezclan e imbrican diversos estratos en mutua incidencia: 1) Está, en primer lugar, el contexto receptor que, en el caso del NT, se remite, de modo general, a las primeras generaciones cristianas. Es el momento en el que aparece la verdad. Esto es complicado en el caso del NT por su componente comunitario, ya que no es una mera adecuación a la posible verdad de la oralidad. 2) En segundo lugar, está la historia del texto, las múltiples resonancias que ha tenido en la larga serie de lectores del mundo de la fe, lo que constituye una nueva forma de presente para el mismo texto. 3) Finalmente, la pregunta actual del texto, ya que no hay una recepción inocente, ni tampoco la iluminación del texto es algo aséptico. Estos tres niveles se interrelacionan en una móvil fecundidad para cada uno, dependiendo de muchos factores colaterales. Lo que deja a las claras la vitalidad que anida en el texto trasmitido, más allá de su círculo histórico inicial hasta llegar a la morada de cada escritor que toma un tema bíblico para su trabajo narrativo.

 

            ä Elaboración de nuevos sentidos. Si se llega a entender la escritura leída más como nueva confirmación, como una alteridad, que como identidad fija se hará posible la mecánica que elabore nuevos sentidos y que se moverá en tres anchos campos: 1) La construcción de significaciones, algo así como el sistema operativo sobre el que se construirán los otros campos. 2) La organización de experiencias, ordenándolas en la verdad de su diversidad de pertenencia a la realidad histórica. 3) La determinación de la praxis, modo concreto de diálogo con la realidad de la que uno hace parte. Es así como el sentido va siendo elaborado de una forma completa, dinámica e interaccionada. La complejidad del sentido requiere que ninguno de estos tres campos quede descuidado.

 

            ä Un texto para el diálogo. Todos los textos lo son. Cuaquier texto, y la Biblia lo es, no tiene sentido si no se convierte en diálogo. “El habla filosófica lleva dentro del autor glosado los sintagmas de un problema que el autor interpretado expone, pero, sobre todo, la reestructuración, en el lenguaje de la vida, del lenguaje de la memoria, y el reflejo de las mediaciones de ese tiempo inmediato en que se hace presente el pasado”[8].  Convertir el texto en diálogo es algo vital para garantizar la fecundidad de la propuesta narrativa del autor. Tal vez en esto se halla una de las mejores bazas de las narraciones de tema bíblico que crean los autores.

 

            ä Una hermenéutica biográfica. Se escribe sobre lo que se lleva dentro. “En ese llevar dentro influye el horizonte de sensibilidad, inteligencia, pasiones, deseos, frustraciones de cada hombre”[9]. Lo que hemos hecho con nuestro ser y lo que somos determina la lectura del texto. Y ello hasta constituirse en el principio rector de todo el hecho hermenéutico. Efectivamente, la orientación del acto lector está tan intrínsecamente ligada a la biografía real del lector que ésta se constituye en la fuerza ordenadora de la empresa de leer. No se postula aquí ninguna clase de ideología subjetivizadora. Simplemente se describe el mecanismo de interpretación y su principio real de orientación.

 

             ä Una hermenéutica abierta. Esta orientación nos es necesaria cuando, como ya lo hemos consignado, “nos hemos acostumbrado a pensar la obra escrita como un proceso acabado, perfectamente, por su autor[10]. Es  preciso superar esta mentalidad dejando paso a todas las posibilidades que ofrece una lectura flexible y con las necesarias raíces antropológicas. Tal vez sea cuestionable, por global, este principio de E. Lledó, pero da que pensar: “Precisamente, el hecho de que no hay nada antes del texto implica que no hay tampoco nada después de él. O mejor dicho, que no hay nada objetivo y que el después se quiebra en los infinitos prismas que reflejan las mentes de todos los posibles lectores”[11]. No cabe duda de que los textos elaborados por los autores increyentes o agnósticos facilitan esa variedad de primas que generan relatos vivos.

 

  1. 2.      Actitudes básicas

 

Desvelamos en estos autores una serie de actitudes que, aunque también las tengan en parte los exégetas oficiales, nos parece que se encuentran en ellos de manera más evidente.

 

  • La pasión de contar: los autores que tocan temas bíblicos está afectados por la pasión de contar. Esa pasión es la que les lleva a ver en los relatos de la Biblia un trampolín para su lanzarse al mar de la narración. «Creo que la pasión de contar es inherente a la naturaleza humana. Que contar es volver a vivir, pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida. […] También creo que para que exista una historia es preciso que se tenga el sentimiento de lo prodigioso. […] Necesitamos historias que nos cuenten lo que es el mundo y lo que pasa en nuestro interior, pero sobre todo que nos hablen de lo prodigioso, porque la vida es indisociable de la espera y la realización del prodigio»[12]. Es preciso dar a esta pasión márgenes amplios, no fiscalizados por una autoridad externa. De lo contrario, el vigor de la narración muere y se convierte en un tratado inerte.
  • Obligada humildad: podría parecer que esta clase de autores presentan sus textos desde un orgullo manifiesto y desde un cierto descaro literario. En realidad, ellos saben que, al no contar con el apoyo de un aparato oficial, al estar solos con su propuesta interpretativa, está mucho más expuestos. Eso hace que, a la postre, sus libros sean propuestas de corto recorrido social. Pocas veces encuentran eco en los suplementos literarios y raramente logran un premio literario[13]. Saben que sus textos no van a ser apreciados por el estamento religioso y que tampoco van a tener excesiva acogida en el público no religioso que huye de temáticas que han sido rechazadas con el conjunto de su visión de la religión.
  • Seducidos por el texto: muchos de estos autores experimentan una auténtica seducción por el texto bíblico que va acompañado por un fuerte rechazo por el uso que creen que le ha dado el sistema oficial. Lo cierto es que tal seducción transforma sobre todo a las figuras bíblicas en auténticas heroínas y se propone como tal, aunque la lectura que se haga de ellas se aleja de los estrictos moldes narrativos del texto bíblico[14]. El que, a veces, acompañe a tal seducción una vertiente de crítica a la lectura oficial de los textos bíblicos e, incluso, a la estructura eclesiástica no empaña el atractivo que la Palabra sigue ejerciendo sobre estos autores[15].
  • Cuando recrear es interpretar: El cauce hermenéutico es, normalmente, el explicativo: un exégeta explica el texto leído queriendo llegar a desvelar la intención del autor, «lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos»[16], empeño que suele saldarse numerosas veces con un fracaso o con la frágil certeza de que eso es lo que dice el texto cuando, a la par, otro exégeta dice cosas diversas. Los autores no creyentes raramente se sitúan en tal perspectiva. Más bien ellos interpretan recreando. Puede creerse que eso es una arbitrariedad inaceptable, de no ser como simple literatura ficticia. Pero, en realidad, hay algo más: con frecuencia se llega a tocar el fondo de las cuestiones de una manera más viva que aquella otra que se queda en las formas, en el simple análisis textual. Cuando se recrea el fondo, la pregunta por lo histórico y por el entramado literario pasa a un segundo término y aparece la belleza interna del texto, sus preguntas y sus planteamientos de fondo. La recreación del texto no está exenta del peligro de superficialidad y de esnobismo. Pero también puede abrir la puerta a abismos que deslumbran[17]. Leer recreando es una forma de lectura menos inclinada a ser base de un sistema ideológico, pero cautiva el alma y “hacer arder” el corazón[18].
  • Leer con “carne”: la lectura exegética tiene el peligro de ser una lectura sin carne, descarnada. Es, claro está, una lectura valiosa y necesaria, pero, al final de todo proceso de lectura, hay que preguntarse si ese texto ha logrado llegar a la playa de la intimidad, si ha conseguido saltar la valla que rodea el huerto del propio corazón. Creemos que esto es imposible si no se pone “carne” a la lectura. No quiere decir que se haya de narrar con superficialidad, con fantasías desenfocadas y, menos todavía, con embustes torticeros. La palabra es la carne de la idea cuando esa carne es la propia del narrador, aquello que nace del hondo corazón de quien narra. Muchas de estas publicaciones, huyendo de cualquier polémica, narran desde las vibraciones del alma. Eso es lo que las hace auténticas, atractivas, dulces incluso[19].
  • Asumiendo una cierta orfandad: la temática bíblica, incluso la extraexegética, está condenada a una cierta orfandad social, cuando no a un indudable menosprecio. La conexión entre Biblia y religión ha llevado, junto con el desprestigio de la religión, al desprestigio del relato bíblico. Ha sido menospreciado por sangriento, por ilógico, por contradictorio, por nocivo incluso. Los autores que narran a partir de la Biblia tienen que asumir su parte de desprestigio[20]. Solamente el vigor de la narración hará que salgan de la mediocridad y se fije en ellos la mirada del lector. Y, aunque digan que no les importa, y quizá sea así porque no todos tienen la misma sensibilidad, habrán de asumir el frío del rechazo del sistema religioso que, a veces, entorpece la vida del escritor y puede llegar a sembrar en él una indudable amargura[21].
  • El fecundo fluir de las narraciones bíblicas: porque parece que, a priori, tenía que ser ya un tema agotado. Pero, todo lo contrario, los autores siguen encontrando en las narraciones bíblicas una fuente primaria de inspiración. Muchos de los grandes autores se han visto tocados por las páginas de la Escritura y han sentido la necesidad de recrear la narración. Es una necesidad tan imperiosa como la del amor. Bien lo dice G. Martín Garzo: «Hay un momento en la Biblia que resume lo que quiero decir. Se trata de la lucha de Jacob con el ángel. Jacob se lo encuentra en la noche y lucha con él. O mejor dicho, lo agarra, le impide que desaparezca. No importa lo agotado y herido que pueda estar, pues no suelta su presa. El ángel, mitad conmovido, mitad harto, le pregunta al fin lo que quiere. No te soltaré hasta que me bendigas, le dice Jacob. Y el ángel le da su bendición. Para saber en qué cosiste ese gesto de suprema intimidad tendríamos, una vez más, que preguntar no a los sacerdotes, sino a los amantes. Cada palabra, cada caricia que se dan es un acto de bendición del otro. Y eso es ser bendecido, descubrir el acceso a esas palabras que ya no hace falta entender que se comen, porque son dulces”[22]

 

  1. 3.      Cuatro modos de narrar

 

Para adentrarnos en este mundo de las narraciones extraexegéticas vamos a analizar cuatro obras de algunos autores que han creado notables textos de contenido bíblico.

 

1)      El lenguaje de las fuentes de G. Martín Garzo[23]

 

Es, sin duda, la obra bíblica por excelencia de la producción literaria de Garzo, aunque después ha escrito otros libros de temática bíblica[24]. Dicho de modo global, narra la relación de María y de José desde el lado de José, desde la derrota de este hombre que quiso a María, pero ni soportó ni entendió la relación de aquella con el misterio, a través de los ángeles, que le amargaron la existencia y le llevaron a la muerte ya que ellos eran guardianes del misterio[25]. Perfectamente describe C. Ortega los pilares sobre los que se sustenta esta obra de nuestro autor[26]:

 

-          Pilar iconográfico: “La figura que acaba teniendo un ascendiente sobre el novelista apenas tiene que ver con el mítico José de Galilea que la tradición católica ha transmitido con los trazos banales que acostumbra a utilizar cuando se trata de sujetos muy accesorios desde el punto de vista de su arquitectura teológica. Pero es inevitable referirse a alguno de ellos, porque sin querer se hacen presentes (y se le tuvieron que hacer presentes al autor), aunque luego la lectura de la novela los eclipse”[27].

-          Pilar narrativo: “Los santorales afirman inútilmente que José callaba para dejar hablar a Dios. En El lenguaje de las fuentes se le restituye la voz y la memoria. Tal es otra de las tareas fundamentales del escritor. Contar a veces consiste en tomarse revancha del curso impuesto por la historia o por la Providencia, como en el caso de José; tiene algo de acto justiciero. Por eso en el interior del relato es otra la ley que rige. El autor adopta perspectivas inusitadas, activa su vivísima imaginación y su impresionante potencial de asociaciones con el fin de iluminar la pasión de José por María”[28].

-          Pilar ideológico: “De ahí que en El lenguaje de las fuentes, no sea inocente la elección de José para oponerse a una de las perturbaciones que más trastornan y lastiman el espíritu humano, como es la presencia de lo divino: nadie mejor para ese juego de apariencias que todo misterio moviliza que un hombre leal, silencioso, discreto hasta la invisibilidad, humilde hasta ser tosco, un hombre que desempeñe el papel de testigo mudo que desempeñan todos los personajes secundarios en las grandes historias”[29].

-          Pilar “teológico”: “Pero la historia le pertenece a José, o más bien a la gozosa disponibilidad con que cumple con la misión de cuidar a María. Esta obediencia es el tema principal de la novela por donde la misma nos conduce a la nostalgia  de la dulzura de la vida”[30].

 

Sobre estos pilares se asienta el edificio narrativo de El lenguaje. Por esos caminos se va accediendo no solamente al misterio de la figura de José sino, más bien, al de cada persona, ya que la referencia a la propia verdad del lector se hace imparable:

 

«No, no estoy hablando de sexo ni de pureza. Estoy hablando de lo más escondido, del secreto presentimiento del cuerpo del amor. Ese cuerpo que está en cada uno de nosotros, pero callado, escabulléndose, aparentemente fuera del comercio de la vida; y sin embargo haciéndose presente en los momentos más decisivos y delicados»[31].

 

            Para explicar mejor ese otro cuerpo que está en nosotros, recurre el autor a la figura de la hermanilla de la esposa del Cantar de los Cantares a la que, por norma social, según la tradición semítica, el marido de la esposa ha también de cuidar[32]. MG dice que esa hermanilla está en el fondo de la misma Esposa, es su realidad honda no desposada, más existencialmente suya:

 

«No creo que esa hermanilla del Cantar sea una figura que haya que ver al margen de la Esposa, sino como esa parte de sí misma que queda fuera, que tiene que ver con el tiempo de su infancia, con aquello que fue antes de la boda, pero también con esos otros deseos que esa relación excluyente que mantendrá a partir de ese instante con su nuevo esposo, con lo real, le impiden expresar. Y entonces lo que la esposa del Cantar le está diciendo a su amado es que el amor debe servirles también para recibir a ese ser no desposado»[33].

 

            José es el que ha aceptado y ha sufrido por el ser no desposado de María al que no tiene acceso. Su aceptación está hecha de entrega, de acompañamiento, de sufrimiento en la incomprensión, de fidelidad honda, de deterioro asumido. Así es como se entiende a sí mismo; de esa manera anda la senda de su propio misterio y, por lo mismo, de su propia verdad. José, según Martín Garzo, es quien sabe vivir respetando ese secreto de María: ahí está su gozo y su sufrimiento. Ya que vivir el secreto puede ser la gran iluminación por parte de la figura de María incluso a la sociedad de hoy:

 

«Y esto tiene que ver con mi convicción de que el secreto es el fundamento del amor. Pero ¿qué podía decir a las mujeres y a los hombres de hoy la historia de una muchacha que a espaldas de todos, incluso de su propio esposo, tiene tratos los ángeles? Mucho, porque el secreto es la expectación, ofrecimiento y llamada. Consiste en arriesgar nuestra alma, en transgredir las ideas y las normas de la moderación recibidas, y en aceptar todas las contradicciones de la vida»[34].

 

2)      Penúltimas noticias acerca de Yeshua/Jesús, de Erri de Luca[35]

 

Este es uno de los muchos libros de temática bíblica escritos por el autor. Él dice que no es creyente, sino “leyente”[36]. Por eso la Palabra, un Dios que habla, le cautivó y le llevó a aprender y gustar el hebreo. En  Penúltimas noticias el autor no se sale del marco general de la comprensión exegética. Pero, con frecuencia, incluye pequeñas disquisiciones lingüísticas en las que vamos a reparar porque añaden una visión distinta, de cierta novedad, a la manera común de valorar los textos bíblicos. 

 

1)      Abatidos de viento

 

Poniendo en conexión Is 57, 15 («estoy con el oprimido y abatido de viento») en la expresión shefal ruaj y las bienaventuranzas proclamadas por Jesús concluye que la expresión “pobres de espíritu” se diluye. El “abatido de viento” es el que boquea con el esternón pegado al suelo, los labios a la altura de las sandalias de los otros. Ese puede estar alegre porque el reino le pertenece.

 

«Jesús estaba con el abatido de viento, con el shefal ruaj. La traducción habitual ‘pobres de espíritu’ pierde por el camino la carga preciosa de Isaías…Era la subversión más novedosa, daba la precedencia a los oprimidos, los elevaba al rango de los elegidos. Proclamaba quiénes eran los vencedores, relegaba a los otros. El reino pertenecía a los vencidos, a los desposeídos…Ninguna revuelta ha llegado a este grado de anulación de los rangos”»[37]

 

2) Buscar con urgencia

 

            Pone de relieve la búsqueda expresada en el Sal 63,1: «De madrugada te buscaré». El verbo shajar indica buscar con urgencia. También significa la aurora, lo que busca quien pasa una larga noche de penalidades, insomnio y persecución. La búsqueda de Dios es, según la Palabra, una búsqueda de urgencia, algo que no se puede postergar sine die.

 

«Buscar la divinidad como se busca la aurora en la noche. Ashajareka, te buscaré, ashajareka evoca ya en su sonido la respiración entrecortada, sedienta, de quien suspira por la llegada del día. Otra razón para este tembloroso verbo de la búsqueda está en un versículo de los Proverbios: “Quienes me buscan (meshajarai) me hallarán” (Prov 8,17). David se apodera del verbo: si quienes te buscan con este verbo auroral te hallarán, yo te buscaré con este verbo»[38].

 

3)      Su voluntad

 

En el marco de la escena de la matanza de los Inocentes causada por Herodes el Grande, el autor se enfrenta a la difícil aceptación de la voluntad de Dios sobre la historia. Cree que aquello se convirtió para el Jesús en un dolor: «El atroz sufrimiento de aquellas madres fue su cáncer»[39]. Aún más difícil será comprender tal voluntad cuando Jesús esté en el patíbulo:

 

            «No lograba entender aquella retzonká que lo había plantado en una matanza de niños, que le había garantizado la supervivencia a costa del llanto de las madres. Por eso, al cesar su aliento dijo con amor y con rabia: tu voluntad. Y se rindió. A la edad de unos treinta y tres años saldó en un solo día toda su deuda con aquellos niños que habían sido asesinados en su lugar»[40].

 

4)      La desatadura de Isaac

 

El autor comenta la escena de Gen 22, el sacrificio de Isaac, al que denominará la “atadura” de Isaac y, por contraste, reflexionará sobre la “desatadura” del mismo no narrada. Es el fruto de la obediencia de Abrahán, el resultado de un camino de fe.

 

«Ha plantado el verbo de la atadura en mitad del versículo 9, ha utilizado para la atroz acción de Abrahán un verbo que no tendrá otro uso en la lengua sagrada: akod. Akod aparece únicamente aquí, en ningún otro lugar. Después de esta acción quedará inservible. Otros verbos hebreos lo reemplazarán para significar “atar”. Así es: el terminar la atadura de Isaac falta la desatadura. Isaac no ayuda a Abrahán a realizar el sacrificio de sustitución. Isaac quedará atado para siempre, porque su padre no lo desatará, no deshará los nudos que han apretado los tobillos y las muñecas»[41]

 

3) Judas de Amós Oz[42]

 

Esta obra de Amos Oz tiene un alto componente biográfico. El autor ha sido muchas veces calificado de “traidor” por promover la posibilidad política de la convivencia de dos estados convivientes en Palestina, el hebreo y el árabe. Ha tenido que sobrellevar con ese estigma hasta su muerte[43]. No es, pues, de extrañar que este libro tenga como hilo conductor de sus distintos niveles narrativos el tema de la traición.

      Ahí es donde encaja la reflexión sobre el personaje evangélico de Judas, algo que se inscribe en una interminable lista de autores, desde los inicios del cristianismo hasta hoy. La gran pregunta, nunca resuelta, es comprender como uno de los doce, que convivió con Jesús hasta el último momento, pudo traicionar y entregar a Jesús a una condena segura. Quizá la respuesta que evoca el libro de Oz, por paradójica, tampoco resulte satisfactoria. Pero el ponerla en pie está indicando la posibilidad de una línea de lectura diversa a la historicista que es la que se presupone en la exégesis y la catequesis habitual[44]. ¿Cuáles son los estratos básicos sobre los que se asienta la figura de Judas según Oz?

 

1)      La pretensión de liberar a Judas del calificativo de traidor

 

Porque, si se logra, quizá se consiga liberar al judaísmo de una carga histórica que ha suscitado muchas desgracias para ese pueblo. En realidad, el Judas de Oz conseguira justo lo contrario: acentuar el sentimiento de traición con sus terribles consecuencias históricas. Según Oz, Judas, rico y perteneciente al consejo sanedrítico[45], es uno que cree en el proyecto mesiánico de Jesús, «el más fervoroso de los creyentes…el más fiel de los apóstoles»[46]. Su plan es simple: arrastra a Jesús a Jerusalén para que allá sea crucificado y, ante la multitud que celebra la Pascua, baje de la cruz y demuestre así con evidencia que es el Mesías de Dios[47]. Él es un gestor de la crucifixión ante las autoridades religiosas y civiles, un gestor al que le mueve la adhesión a un Jesús que entiende como Mesías verdadero e Hijo de Dios.

 

«Tenía que realizar en Jerusalén, frente a todo el pueblo y delante de todo el mundo, un milagro sin parangón desde que Dios creara el cielo y la tierra…ante toda Jerusalén él descendería vivo de la cruz y se plantaría sano y salvo sobre la tierra a los pies de la cruz…todos se postrarían para venerarlo. Así comenzaría el reino de los cielos. En Jerusalén. Ante el pueblo y ante el mundo»[48].

 

Hablar de traición resulta impropio. Es, más bien, un acto de amor y de fe en Jesús. Judas no abandona a Jesús sino que lo sostiene en sus dudas y lo hace parte del mecanismo de la crucifixión que es lo que va a dar pie al nacimiento del reinado de Dios. En su papel de gestor de la crucifixión demuestra su adhesión a Jesús.

 

«No le resultó fácil a Judas convencer a sus amigos de la casta sacerdotal de que llevasen a su profeta a juicio; Jesús no les parecía más peligroso que decenas como él que andaban por Galilea y por las provincias remotas. Judas Iscariote tuvo que mover los hilos, utilizar sus influencias en los círculos de los fariseos y de los sacerdotes, cambiar voluntades, puede que incluso pagar sobornos, para arreglar la crucifixión de Jesús entre dos delincuentes de poca monta poco antes de las fiestas de la Pascua»[49]

 

El milagro de bajar de la cruz no se produce y la fe de Judas se quiebra[50]. Es en ese momento de la crucifixión cuando Judas pierde la fe en Jesús[51] y ya no quiere seguir viviendo[52]. Y lo que es peor, en ese momento cae sobre él el estigma de la traición que ya no le abandonará nunca jamás.

 

      «Resulta irónico que el primer y último cristiano, el único cristiano que no abandonó a Jesús ni por un instante y que no lo negó, el único cristiano que creyó en la divinidad de Jesús hasta su último momento en la cruz…el único al que se le rompió el corazón cuando murió Jesús, precisamente él sea considerado por cientos de millones de personas en los cinco continentes y durante millones de años el judío más indiscutible. La encarnación de la traición, la encarnación del judaísmo y la relación existente entre judaísmo y traición»[53].

 

2)      Reinterpretación de las monedas, el beso y la muerte de Judas

 

Entendidas como ruindad del traidor, la lectura que se ha hecho de estos elementos narrativos tiene por denominador común el de denostar la figura de Judas emponzoñándola con toda clase de leyendas coadyuvantes que han colaborado al menosprecio del judaísmo e, incluso, a su persecución. La propuesta de Oz es diversa:

 

      «Por lo que respecta a las treinta monedas de plata, eso fue una invención de los enemigos de Israel en las siguientes generaciones. O puede que el propio Judas se inventara lo de las treinta monedas de plata para completar la historia. Porque ¿qué eran para el rico hacendado de la ciudad de Cariot treinta monedas de plata?…el beso de judas Iscariote, el beso más famoso de toda la historia, no fue un beso de traidor: los emisarios de los sacerdotes del Templo que fueron a prender a Jesús después de la última cena no tenían ninguna necesidad de que judas Iscariote les señalase a su maestro. Todo Jerusalén lo conocía ya. La traición de Judas co ocurrió cuando supuestamente besó a Jesús al llegar los captores. Su traición, si eso es que fue traición ocurrió en el momento de la muerte de Jesús en cruz. Ese fue el momento en el que Judas perdió la fe. Y junto con la fe, perdió también el deseo de vivir, porque su vida dejó de tener sentido…¿Acaso no hay ni un solo creyente que se pregunte cómo es posible que un hombre que ha vendido a su maestro por la insignificante cantidad de treinta monedas de plata, inmediatamente después, se ahorque movido por la pena? Ninguno de los otros apóstoles murió con Jesús de Nazaret. Judas fue el único que no quiso seguir viviendo tras la muerte del Salvador»[54].

 

3)      La importancia de la figura de Judas para el decurso de la fe

 

Cree el autor que Judas ha sido decisivo para el decurso ulterior de la fe porque al gestionar la crucifixión y al haber fracasado, eso ha dado pie a toda la espiritualidad y doctrina sobre el cristianismo. Hay lógica en su argumentación narrativa, pero la fe en Jesús no depende del fracaso de Judas, sino de la opción personal por el Nazareno. Con crucifixión o sin ella, el tema de la adhesión resulta definitivo.

 

«Sin embargo, Shmuel no encontró en ningún texto que él conociese ni el más mínimo intento de salir en defensa de aquel hombre, de ese hombre sin el cual no habría habido crucifixión, ni cristianismo ni Iglesia, sin el cual aquel hombre de Nazaret habría caído en el olvido al igual que otras decenas de milagreros y predicadores pueblerinos de la remota Galilea»[55].

 

 

4) El evangelio según María Magdalena de C. Fallarás[56]

 

Aunque la autora confiese en su última página que “no hay jactancia en lo escrito”[57], lo cierto es que no resulta fácil dialogar con un texto tan volcánico, tan duro a veces, y tan deliberadamente insultante[58]. Quizá sea la militancia feminista tan aguda de la que la autora es firme defensora para marcar posturas claras[59]. Pero lo cierto es que, si se pretende dialogar, habría que hacer una ofrenda por ambas partes. Creemos que se puede ser leal a las propias ideas e incluso provocador sin descender a esos niveles de  rechazo.

Además hay que decir que el marco histórico en el que inserta el relato, aunque retrabaje muchas de las escenas del evangelio, merecería estar más ajustado. Por ejemplo: ella atribuye una influencia decisiva en la ruina de Jesús al grupo de los zelotes, cuando sabemos que nunca hubo celotismo organizado en tiempos de Jesús, una vez desaparecido el de Judas el Galileo y sin amanecer todavía el de la guerra judía[60]. O la lectura indiscernida de la nota lucana que dice que Jesús echó “siete demonios” de María Magdalena, lo que configura su perfil de mujer mesianista alejada de los caminos de paz, cosa que no aparece para nada en el texto de la autora[61].

Pero aún habrá que superar una serie de dificultades de mayor calado tales como el profundo descrédito y menosprecio que le merecen a la autora los textos canónicos, aunque haga continua referencia a ellos e, incluso, los cite textualmente y, en definitiva, haga uso de ellos para construir su relato, aunque lo lleve por otros cauces narrativos[62]:

 

«Por si algo ocurriese, hago saber que lo narrado por Pablo de Tarso y el resto de los supuestos concurrentes, todos los miserables testimonios de los que, sin haber acompañado al Nazareno, se alimentan del él, no son sino patrañas…No fueron sus discípulos, que ahora se arrogan la narración de lo que sucedió como si no hubieran huido, abandonado y traicionado al Nazareno. Relatan su muerte, la dejan por escrito, colocan en el centro de todo su mensaje el hecho de la crucifixión y aseguran que resucitó de entre los muertos. Yo los maldigo. Los maldigo por mentirosos, por usar la mentira para construir más mentira de la que sacar provecho y poder»[63].

 

Otro gran acierto, a nuestro juicio, es haber potenciado el escenario de los relatos de la pasión como lugar literario e ideológico más acertado para desvelar el sentido de la, para ella, absurda entrega de Jesús. Ciertamente, los relatos de la pasión condensan la verdad histórica y espiritual de Jesús. Y subrayar esas páginas otorga a la narración una densidad y un pathos indudable, aunque la autora considera todo ello se salda con un fracaso.

 

«Aquello que pudo ser revolución contra lo establecido se va convirtiendo en otra forma de lo establecido, de una costumbre llamada ignorancia. Así lo siento. Veo, leo, oigo los frutos de los idiotas y me estremezco. Aquellas palabras prendieron, pero no alimentan ni alimentarán aquello que estrictamente eran»[64].

 

Aun, pues, con dificultades, creemos que el texto de Fallarás, además de rico literariamente, es provechoso en valoraciones bíblicas que enriquecen la visión más “sometida” que tiene un exégeta de oficio.

 

  1. 1.      El encuentro con Jesús entendido como cambio radical

 

Este encuentro se da tanto en Leví, el cobrador de impuestos, o en el caso de la misma Magdalena. Tal encuentro es el que genera la adhesión a la persona de Jesús desde la más honda cordialidad, no desde el interés o desde la perspectiva meramente religiosa. La autora entiende esta adhesión cordial como el verdadero motor para estar (humana y hondamente) en la persona de Jesús. Y la entiende como adhesión a través de la palabra. Tal camino es el andado por muchos que, desde diversas perspectivas, se han acercado al texto.

 

«Leví celebraba un cambio radical en su vida. Había decidido cortar todo trato con Roma, abandonar su labor recaudatoria y unirse a los seguidores del Nazareno, algo que en ese momento me resultaba absolutamente incomprensible…Cuando nos retiramos a descansar, ya sabía yo que aquel hombre iba a arraigar en mí, como así ha sido. Pero esa certeza fue solo la primera, el principio. La palabra fue el principio, un atisbo que era semilla, aún solo eso. Y decidí permanecer, no apartarme de su posible crecer. Después, mucho después, fui entendiendo que la palabra es la vida, la vida frente al cuerpo, sobre el cuerpo o el cuerpo mismo»[65].

 

2) Una visión liberadora de Jesús

 

            Se entiende a Jesús como un libertador, aunque esa liberación se lea como frustrada y fracasada de cara al pueblo. Pero María Magdalena, en el laberinto de sus propios caminos vitales, lee a Jesús como una salida para su vida. Ese doble aspecto, liberador de las pobrezas y liberador personal, es el que ha movido a muchas personas que se han acercado a Jesús desde perspectivas diversas. Pero la autora censura el camino de liberación política de Jesús por considerarlo sin salida. Es la compleja certeza de que la liberación de Jesús apunta a estructuras hondas de la persona.

 

            «¿Estás ciego, Leví? ¿Por qué crees que los zelotes se han unido al Nazareno? ¿Por qué forman ya parte de los discípulos que le siguen? Para ellos es el enviado que liberará al pueblo judío. Esta vez del poder de Roma. Recuerda a Moisés, la liberación del yugo egipcio, de la tierra prometida, todo eso. Los zelotes harán cualquier cosa, cualquiera, por conseguir la libertad del pueblo de Israel, esa torpe idea suya de libertad, territorial, esa idea suya de pueblo judío»[66].

 

3) La recreación de los textos emblemáticos

 

            Liberada de servidumbres exegéticas, la autora recrea escenas importantes de la narración evangélica. Una de ellas es el signo de la multiplicación de panes y peces que ella describe como la simple generosidad de Leví y de ella misma que subvienen al mantenimiento de la multitud que busca a Jesús en los aledaños de Magdala. Hay una voluntad de destruir la narración recibida (Jesús multiplica) sustituyéndola por otra mucho más razonable (Leví y Magdalena reparten). Pero, en el fondo, es lo mismo: el milagro no es que Jesús reparta, sino que quien tiene (sea un muchacho como en Jn 6.9 o el tándem Leví/Magdalena)  acabe repartiendo. Porque, repartiendo, llega. Esa es la tesis del relato.

 

            «Era tal la fuerza que sentíamos, alimentábamos, contagiábamos, que emprendimos aquella locura de peces y panes sin dudar ni un instante de que tendría éxito…Entonces nos pusimos en marcha. Arrancamos nosotras y después, de aquí para allá, quienes se nos unieron empezaron a repartir también los panes y el pescado que llevábamos días acumulando, conservando. Una pequeña organización compuesta por centenares de mujeres, algunos hombres y los niños. Pronto cientos se unieron al reparto de alimento. Hombres y mujeres salieron del sopor en hondas circulares, formaron corros, las criaturas pasaron del llanto al nerviosismo, y cundió la celebración básica, humilde, de algo que sucede inesperadamente y es festivo. El alimento surgía de ningún lugar cuando los ánimos ya mermaban»[67].

 

            Otro texto novedosamente recreado es el de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén. Aquí la narración queda envuelta en un auténtico realismo mágico y  se acerca a la posibilidad real más allá de los escuetos datos de la narración bíblica. Refleja muy bien la perplejidad de quien asiste a una imposibilidad, a algo que estaba abocado al fracaso, de una perspectiva que, entendida desde parámetros de liberación meramente política, naufraga si no se le da un contenido existencial de mayor hondura.

 

            «La masa no tenía fin. Sobre el asno avanzaba su idea de salvación. Algunos pensaban en el espíritu. Otros en la guerra. La mayoría eran solo cuerpos empapados en sudor entregados al trance…Las gentes tenían que tocar el pollino como una forma de alcanzar a su Mesías. Trataban de arrancar pelo del animal. Coceaba y tras él iban quedando en el suelo seres que ya no parecían personas a los que parecía faltarles algo. Allá arriba, apenas arriba, el Nazareno sonreía como si no surcara un cardumen humano, la argamasa homogénea de la que emanaba un éxtasis de humores»[68].

 

            Resulta, así mismo, de interés que se entienda el fondo de la cena última de Jesús  como la verdad antropológica de la necesidad de alimento, la solidaridad que se establece con quien, simplemente, tiene necesidad de comer. Conectar esta necesidad con la básica solidaridad humana, con la necesidad del cuidado, con la entrega a la persona, en definitiva, creemos que es un acierto y una plataforma de conexión entre perspectivas distintas de lectura.

 

«Aquella noche los gestos de mi amado eran escuetos y hacia dentro. Le había visto compartir alimentos en todo tipo de lugares y con toda clase de personas de forma jocosa y siempre festiva, su forma de reír y contagiar la risa. Ahí, justo ahí se levantaba una de las columnas sobre las que se había construido todo, en el alimento. Sembrar el alimento, hacerlo crecer, compartir y repartirlo, celebrar el alimento. El alimento como representación de sí mismo, nuestra representación. Además, a eso y no a otra cosa se había dedicado siempre mi familia»[69].

 

-4) Vivo en la palabra

 

            La autora rechaza la resurrección de Jesús de forma tajante: «Sencillamente, él jamás resucitó»[70]. Suponemos que se posiciona en contra de la fe dogmática y confesante de la religión católica que sostiene como central el hecho de la resurrección de Jesús. Pero situándose en otro terreno, en el de la palabra y el amor, sí que hay una especie de “confesión” en la certeza de la vida nueva de Jesús. Ambas cosas son compatibles porque una dogmática sin ese dinamismo de la vida de Jesús es una realidad vacía. Posiblemente de eso es de lo que la autora acusa abiertamente a las personas creyentes. Pero no es difícil afirmar con ella:

 

«El Nazareno está vivo, pero qué os importa eso a vosotros que huisteis como ratas cuando más os necesitaba. Está vivo, no importa cómo ni dónde. Está vivo porque su palabra permanece y permanecerá en el alma de aquellos que vieron su vida transformada al escucharle»[71].

 

  1. 4.      Un Dios que habla en modos diversos

Atribuir a priori a Dios una unicidad de discurso, buscar con ansia el sentido objetivo que Dios quiere dar a su Palabra, es entender la mecánica del texto en modos muy primitivos. La orfandad del texto la gestiona el ojo, el corazón, del lector/a. Por eso, hay tantas perspectivas de lectura cuantas miradas se vuelquen sobre el texto. Por extraño que parezca, aunque muchos no lo crean, esto lleva a la confluencia, no a la disgregación. Y ello por una razón muy simple: porque el dinamismo del amor tiende a confluir, incluso aunque se parta de posiciones muy alejadas. Desde esta perspectiva queremos hacer algunas valoraciones al terminar nuestra reflexión:

 

  • La diversidad de lenguajes: riqueza y problema: siempre es difícil construir con materiales diversos. Hay que hacer un esfuerzo por situarse en el planteamiento del otro para poder ver cómo encaja con el propio. La imposición de criterios de lectura y de interpretaciones bíblicas nunca ha llevado a buen puerto. Por el contrario, el esfuerzo de confluencia desde la diversidad ha logrado auténticos hitos en el campo bíblico[72]. La confluencia de lenguajes no se dará sin una auténtica ofrenda de lecturas. Si no se está dispuesto a ceder, si se leen deliberadamente desde una única perspectiva, la historicista, muchas situaciones de vida de hoy entrarán en el torbellino del conflicto[73]. Esa ofrenda habría de poner entre paréntesis la supuesta superioridad de una lectura avalada por un estamento religioso potente. Toda lectura es digna de ser acogida y valorada desde los argumentos que esgrima, no desde el aval social o religioso con el que cuente.
  • Lenguaje de palabras vivas: hablar de la Palabra de Dios conlleva un problema de lenguaje, como cuando se habla de cualquier texto escrito. Si el lenguaje es vivo, el texto brillará. Si el lenguaje es cansino, frío, el texto se apagará. Habría que medir el “brillo” del lenguaje para hablar de una Palabra que se la quiere viva. Los textos antiguos pueden ser explicados con ese brillo y adquirir un resplandor nuevo en cada momento de la cultura[74]. En el fondo es la  «luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado»[75]. Porque la explicación viva de un texto es proporcional a la vibración del amor, más que a la competencia académica. Las palabras agotadas, envejecidas, son las que muchas veces matan al texto bíblico que se vuelve irrelevante para la persona y para la cultura[76]. El riesgo de inventar palabras nuevas se ve recompensado por un adentramiento en el texto que nutre el alma.
  • Tierra de todos: ya hemos dicho que pretender en exclusiva la propiedad del texto bíblico no solamente es una arrogancia que queda desautorizada sin más, sino una mala comprensión del texto, de cualquier texto. Los humanos hemos encontrado muchas veces nuestra patria en los textos. Ellos han sido casa de acogida para todo el que busca amparo y sentido. Saber que el corazón sediento de amor tiene una casa donde no se le pregunta por sus días de extravío es un gran consuelo. Eso es el texto bíblico. La lectura diversa reivindica es tierra común donde puede brotar cualquier planta, cualquier anhelo[77].
  • La diversidad de un texto “único”: básicamente, y más allá de las variantes textuales, el texto bíblico es único. Pero la diversidad de lecturas lo hace diverso. Las lecturas del texto son biográficas, sociales e incluso políticas. No se lee igual bajo una dictadura que en un sistema democrático. No lo lee igual una persona que pertenece al núcleo duro del sistema que otra que está en las afueras. No se lee del mismo modo desde una preocupación feminista que desde un machismo instalado. Eso es lo que hace diverso al texto. ¿Cómo respetar y discernir sin condenar, sin excluir pero manteniendo firmes las lecturas que uno cree que debe sostener? Es necesaria una agilidad que abandone o, al menos, mitigue la discutible certeza de que el único sentido es el que uno propone. El que sea un texto diverso en las perspectivas de lectura habría de ser acicate para buscar la mejor de las confluencias[78].
  • Comunidad de narradores: quienes de una u otra manera trabajan en torno al texto bíblico hacen parte de una comunidad de narradores con el interés común de estar volcados a la Palabra con aprecio. Eso les lleva a considerarse trabajadores de la Palabra y de las palabras que construyen el interior de la persona. Por ello, no tiene sentido entrar en pugnas que diferencian, separan y excluyen. La mesa de la Palabra tiene asientos para todos y nadie queda excluido de ella. Hacer trabajos bíblicos con una mentalidad de comunidad libra de alejamientos que en nada benefician a los lectores y que abren sus horizontes al máximo.
  • “Soy yo, el que habla contigo (Jn 4,25)”: el lugar específico del Mesías considerado por el evangelio de Juan no es ni la raza judía, ni el templo, ni las ideas de partidismos interesados. Su lugar adecuado es la palabra, el acto de comunicarse, el intercambio de corazones a través del habla. Para hablar hace falta un cerebro que funcione y un aparato fonador adecuado. Jesús es el aparato fonador de Dios. A través de él escuchamos la voz que nadie oye, en su palabra de misericordia reconocemos el amparo misericordioso del Padre que perdona y espera siempre. Los autores, muchos incluso de los no creyentes, siguen viendo en Jesús la figura más evocadora en los escritos bíblicos. Él sigue siendo atractivo por más que sea expuesto a ser malinterpretado y deformado[79]. Él sigue hablando y a él se le sigue escuchando.

 

Conclusión

 

            Tras este largo recorrido, recuperamos un pensamiento de E. De Luca: «El Dios bíblico es una divinidad que habla, que dice, y esto fue una novedad en la historia. Las palabras permitían ponerse en contacto con él y entenderle. Y no solamente comunicarse, sino también crear. Creaba a través de la palabra»[80]. Mantener viva esa creatividad es una apuesta que hacen las diversas lecturas de la Biblia ante el Dios que habla y sigue hablando a través de la Palabra y de las palabras[81].

 



[1] Para elaborar un documento de antropología cristiana jamás se había consultado a una comisión bíblica. El Papa Francisco lo ha hecho dando como resultado el denso tratado de la PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, «¿Qué es el hombre?». Un itinerario de antropología bíblica,  BAC, Madrid 2020.

[2] Ya estaba muy presente en la magna obra de CH. MÖLLER, Literatura del siglo XX y cristianismo, Ed. Gredos, Madrid 1970 y ss.

[3] Como fue el fenómeno de los “caballos de Troya” de J. J. Benítez.

[4] Otros autores como Erri de Luca, del que hablaremos luego, ha vendido muchos ejemplares de sus libros con temática bíblica en Italia. Pero es una excepción.

[5] J.J.Bnítez es uno de ellos. C. Fallarás, de la que luego hablaremos, también.

[6] La Biblia como literatura,  en  Proscritos. La Revista,  16 enero 2008.

[7] E. LLEDÓ, El silencio de la escritura, Ed. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1992, p. 95.

[8] Ibid., p. 74.

[9] Ibid., p. 30.

[10] Ibid., p. 66.

[11] Ibid., pp. 69-70.

[12] G. MARTÍN GARZO, El hilo azul. La pasión de contar, el secreto placer de leer, ed. Aguilar,  Madrid 2001, pp. 85, 87, 89.

[13] A veces un suplemento literario se hace eco de un texto como del C. FALLARÁS, El Evangelio según María Magdalena, ed. B, Madrid 2021 en: A. CABALLÉ, “La Biblia a examen”, en, Babelia, 20-2-2021, p.7.

[14] Ejemplo paradigmático es el personaje de Caín en la novela homónima de J. Saramago (ed. Debolsillo, Madrid 2015). Saramago ya había trabajado el tema bíblico en su espectacular El evangelio según Jesucristo (ed. Debolsillo, Madrid 2015)  controvertido e innovador.

[15] Muy comedidamente lo expresa H. ABAD FACIOLINCE,  El olvido que seremos,  ed. Seix Barral, Barcelona 2007, p.79: «Aunque me contara las historias vergonzosas del cristianismo guerrero para comentar las torturas padecidas por sus mártires, mi papá no había dejado de sentir un profundo respeto por la figura de Jesús, pues no encontraba nada moralmente despreciable en sus enseñanzas, salvo que eran casi imposibles de cumplir, sobre todo por los católicos recalcitrantes –tan hipócritas-, quienes por lo tanto vivían en la más honda de las contradicciones vitales. También le gustaba la Biblia, y a veces me leía pedazos del libro de los Proverbios, o del Eclesiastés, y aunque le parecía que el Nuevo Testamento era mucho menos buen libro que el Antiguo, literariamente hablando, reconocía que, moralmente, en los Evangelios, había un salto hacia delante y un ideal de comportamiento humano mucho más avanzado que el que se desprendía del más bello, pero mucho menos ético Pentateuco, donde estaba permitido azotar a los propios esclavos, si se portaban mal, hasta provocarles la muerte».

[16] DV 12.

[17] ¿Es solo literatura el intento extremo de describir el embarazo de una María adolescente en el libro de G. MARTÍN GARZO, Y que se duerma el mar,  ed. Lumen, Barcelona 2012?

[18] En expresión de Lc 24,32.

[19] «En una antigua escuela rabínica los maestros, para enseñar a leer, dejaban caer sobre las letras un hilo de miel. Los niños debían pasar por ellas su dedo, y llevárselo luego a los labios. Así, al tiempo que aprendían a memorizar las letras, saboreaban la miel que había en sus trazos»: G. MARTÍN GARZO, “Los comedores de letras”, en AA.VV., La Biblia contada a todas las gentes, ed. Anaya, Madrid 1997, p.8.

[20] ¿Cuántos lectores van a comprar el libro de C. Fallarás con ese título “El evangelio de María Magdalena”?

[21] J. Saramago tuvo que exilarse de Portugal por la “persecución” a razón de la publicación de El evangelio según Jesucristo.  «L´Osservatore Romano" cargó con despiadada crudeza contra el que fuera ateo convencido y crítico de la jerarquía eclesial. "Populista extremista", lo llamó, "anclado en una proterva confianza en el materialismo" y con intención "de hacer banal lo sagrado". La frase que situaba a Saramago "en la parte de la cizaña en el Evangelio" parece destinada a recordar el polémico libro, que no es ni mucho menos el mejor de Saramago, pero sí uno de los más valientes»: en El Faro de Vigo, 28-6-2010.

[22] “Los comedores de letras”…p.12.

[23] Valladolid 1948.

[24] Cf G. MARTÍN GARZO, Y que se duerma el mar,  ed. Lumen, Barcelona 2012.

[25] “Los ángeles la velan. Ellos no son los compañeros sexuales, sino los guardianes”: Sobre “El lenguaje de las fuentes”... p.49.

[26] Cf G. MARTÍN GARZO-C. ORTEGA, Sobre “El lenguaje de las fuentes”, ed. Límite, Santander 1999.

[27] Ibid., p.18-19.

[28] p.23.

[29] p.22.

[30] p.25.

[31] p.41.

[32] Cf Cant 8,8-10.

[33] Sobre “El lenguaje...”, p.44.

[34] Ibid., p.46.

[35] Nápoles 1950. E. DE LUCA, Penúltimas noticias acerca de Yesuha/Jesús,  ed. Sígueme, Salamanca  2016.

[36] Cf B. GONZÁLEZ HARBOUR, “La lucha continua”, en El País semanal, 20 de enero 2021, p. 52 y ss.

[37] Penúltimas noticias…, p.22.

[38] Ibid., p.54ss.

[39] Ibid., p.61.

[40] Ibid., p.62-63.

[41] Ibid., p.83-84.

[42] A. OZ (1939-2018), Judas,  ed. Debolsillo, Barcelona 2017.

[43] Acaecida en 2018. «He escrito esta novela porque me han llamado muchas veces traidor. La primera vez, cuando tenía ocho años, en Jerusalén. Mis amigos me acusaban de traición por hablar con un sargento inglés, por no secundar la Intifada judía contra los británicos. La última vez que me llamaron traidor fue en el verano de 2014, cuando critiqué la actuación de Israel en la guerra con Hamás en Gaza. A veces un traidor es alguien que está un poco por delante de su época. Alguien que cambia a los ojos de los que nunca cambian. A Lincoln le llamaron así millones de estadounidenses porque liberó a los esclavos negros. O a Gorbachov, por los cambios que propició en el bloque soviético… El principal traidor en la novela es Shmuel: no quiere a su padre ni a su madre»: J. C. SANZ, “Amós Oz: critico a Israel y no soy antisemita”, en Babelia,  31-10-2015.

[44] El mismo Oz cita a N. Bistrizky que va en la misma dirección: Judas, p.252.

[45] No sabemos de dónde saca estos datos que mantiene todo el tiempo como evidentes.

[46] Judas, p.209, 154.

[47] Algo parecido a la postura de sus parientes de Jesús en Jn 7,3-4.

[48] Judas, p.154-155.

[49] Ibid., p.156.

[50] El relato sobre la muerte de Jesús en cruz resulta estremecedor: pp.262 y ss.

[51] Judas,  p,250-251.

[52] Ibid., p.195.

[53] Ibid., p.193.

[54] Ibid., p.156, 250-251, 195.

[55] Ibid., p.195.

[56] Zaragoza 1968.

[57] C. FALLARÁS, El Evangelio según María Magdalena,  ed. Ediciones B, Barcelona 2021, p.236.

[58] Calificar reiteradamente a Simón Pedro de “alimaña” nos parece excesivo: Ibid., pp.201.204.

[59] «Yo, María Magdalena, aún conservo sin merma la furia que me enfrentó y me enfrenta a la idiotez, a la violencia y al hierro que imponen los hombres sobre los hombres y contra las mujeres»: Ibid., p.9. Introduce en el relato a un personaje coral denominado “las doctoras” que son las mujeres que siembran humanidad, curan y mantienen la vida cuando ésta peligra. Son las verdaderas gestoras de lo humano.

[60] GIBLET, J., “Un mouvement de résistance armée au temps de Jésus?”, en RTL 5 (1974) 409-426. Discrepamos de la opinión de A. CABALLÉ, “La Biblia a examen”, Babelia, 20-2-2021, p.7 que dice: «Cristina Fallarás reivindica su historia con inteligencia narrativa y una notable preparación histórica».

[61] Cf Lc 8,2: los “demonios” aluden, en el entramado evangélico, al mesianismo violento, al “fuego” restaurador de la teocracia en Israel (Mc 1,29-31).

[62] Califica el kerigma de 1 Cor 15,1-8 como de “disparate”: Ibid., p.233.

[63] Ibid., p.200, 216.

[64] Ibid., p. 232.

[65] Ibid., p.85, 108.

[66] Ibid., p.137.

[67] Ibid., p.143, 165.

[68] Ibid., p.168-169.

[69] Ibid., p.191. Compárese con el poema de J. A. VALENTE, titulado Memoria, que aparece editado en Fragmentos para un libro futuro, ed. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lecto­res, Barcelona 2000, p.74. «Como pan vino la palabra,/como fragmento de crujiente pan fue dada,/igual que pan que alimentase el cuerpo/de materia celeste./Vino, compartimos su íntima sustancia/en la cena final del sacrificio. Y nos hicimos hálito,/sólo soplo de voz./Palabra,/cuerpo,/espíritu./El don había sido consumado». 

[70] El Evangelio…, p.132.

[71] Ibid., p.229.

[72] Todos los esfuerzos realizados en las traducciones “interconfesionales”  (TOB, BTI) de la Biblia han dado resultados positivos.

[73] Sobre todo las cuestiones actuales de bioética. Pretender buscar argumentos en la Biblia a favor o en contra de cuestiones tan debatidas como el aborto, la eutanasia, el cambio de sexo, etc., es forzar los textos. Habría que ir a cuestiones más de fondo que iluminen esas situaciones en lugar de justificarlas o rechazarlas.

[74] ¿No siguen cautivando textos sobre la antigüedad explicados con brillo como lo hacen Emilio Lledó o Irene Vallejo?

[75] EG 6.

[76] Si, a veces, atraen al lector los textos de autores no exégetas es porque su lenguaje resulta evocador. ¿Cómo no quedar sobrecogido por la escena de la unión sexual entre José y María en el libro de J. SARAMAGO>, El evangelio según Jesucristo (ed. Debolsillo, Madrid 201, p.27):  «...en verdad hay cosas que el mismo Dios no entiende, aunque las haya creado. Habiendo, pues, salido al patio, Dios no pudo oír el sonido agónico, como un estertor, que salió de la boca del varón (...) y menos aún el levísimo gemido que la mujer no fue capaz de reprimir».

[77] En tiempos del nazismo los Bibelforscher se opusieron al mismo de manera radical y sus sufrimientos en los campos de exterminio fue muy grande: Cf S. GRAFFAR-L.TRISTAN, Los Bibelforscher y el nazismo, ed. Tiresias, Barcelona 1997. Posiblemente que también encontraron consuelo en ella.

[78] ¿No se saca una impresión de lectura única la del documento de la PCB sobre antropología que no lleva ni una sola cita a pie de página? ¿Cómo entender hoy  que  «La Biblia da algunas indicaciones que deben ser consideradas absolutamente fundamentales para todos» (P. Bovatti, de la PCB).

[79] Cf C. A. EVANS, El Jesús deformado,  ed. Sal Terrae, Santander 2007.

[80] La lucha continua…, p.58.

[81] «Los mitos tienen por objeto explicar lo desconocido y lo inconmensurable y la Biblia es el compendio de los mitos fundacionales más grande que existe» (E. Mendoza) en: R. DE QUEROL, “La cultura religiosa contada a los laicos”, en  El País,  27-12-2020, p.25.

AÚN ES TIEMPO

AÚN ES TIEMPO: un libro para la Cuaresma 2021

 

                Nos consta que hay personas que se asoman a las páginas de este blog. Quizá les pueda interesar un libro que acabo de publicar en Fe adulta: AÚN ES TIEMPO. En búsqueda de caminos nuevos para la fe. Lo pueden pedir en una librería religiosa o en la web: www.feadulta.com/librería, al módico precio, como se suele decir, de 10 euros.

La fe necesita ser pensada si se la quiere viva. La fe languidece cuando se empobrece el pensamiento, cuando se menosprecia lo pensado. Podría argumentarse diciendo que los evangelios no son un libro de pensamiento, un tratado de filosofía, sino una sencilla propuesta de vida. Y eso es cierto. Pero tal propuesta de vida, por sencilla que se la conciba, está anclada en un sólido pensamiento espiritual. Se arguye diciendo: “el evangelio es para sencillos; los biblistas y teólogos lo complican”. Puede que sea esto cierto en parte. Pero quizá haya que decir que el evangelio es para personas que piensan, que profundizan, que ahondan. La superficialidad, el mayor enemigo de la vida, es también el mayor enemigo de la fe. Quien sabe de la profundidad puede saber también de Dios.

Miércoles de ceniza

LA “CENIZA” CON SAN FRANCISCO DE ASÍS

(17 de febrero 2021)

 

                Hermanos y hermanas: este año hemos de variar un poco el rito de la ceniza. No pasaremos a recibirla individualmente. Al tenerla aquí delante con un cirio que la ilumina, estamos diciendo que aceptamos el sentido verdadero de la ceniza que no es otro sino el de animarnos a la conversión al Evangelio.

                Para hacer más cercana esta certeza espiritual vamos a realizar un gesto que ya, en su tiempo, hacía Francisco de Asís. Cuando él quería conocer la voluntad de Dios sobre su vida, abría tres veces el Evangelio y lo que ahí se leía era la norma que había que seguir. Eso mismo vamos a hacer esta mañana (tarde) nosotros: abriremos tres veces el Evangelio para escuchar la llamada a la conversión que nos hace el Evangelio en este miércoles de ceniza al comenzar la Cuaresma:

 

Lc 5,32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se conviertan”.

 

               Todos estamos llamados a la conversión. No importan cuáles sean nuestras limitaciones e incoherencias. Hoy el Evangelio te llama a la conversión.

 

Lc 13,8-9: “Señor, deja a la higuera estéril un año más sin cortarla a ver si da fruto”.

 

Nosotros somos esa higuera muchas veces estéril, con pocos frutos de humanidad y de bondad. Dios no corta la higuera de nuestra vida ni después de un año ni nunca. Siempre espera que demos fruto.

 

Lc 15,7: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que    por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.

 

Cuando nuestra vida mejora, cambia, se entrega a los demás, se convierte, hay alegría en el cielo. Estamos llamados en la Cuaresma a ser alegría para Dios mejorando nuestra vida, viviendo en bondad y amor.

 

Oración final (todos)

 

 

Señor Jesús,

hermano totalmente convertido

al corazón del Padre,

acompaña nuestros caminos cuaresmales

que iniciamos hoy.

 

Tú llamas a pecadores,

nos sentimos llamados y agradecidos.

Tú no cortas la higuera,

nos sentimos con la responsabilidad

de dar frutos de humanidad.

Tú dices que somos alegría del cielo

cuando amamos con generosidad.

Enséñanos a amar

para que la Cuaresma de este año

sea un tiempo de vida

que nos adentre

en el corazón de la Pascua.

Te lo pedimos por JSNS. Amén.

Retiro de Cuaresma 2021

 

  Cuaresma 2021

 

 

AMAR EL SUEÑO ROTO DE LA VIDA

La Cuaresma, conversión al gusto por la vida

 

            Quizá sea mucho decir que en este último año la vida se nos ha roto. No, la vida sigue terca, tenaz, luchadora a la vez que nuestro planeta continúa dando vueltas. La vida sigue pero reconocemos con facilidad que, además de complicada, se ha vuelto sosa, fría, triste. Las pequeñas alegrías que la sostenían (encuentros, abrazos, fiestas, movilidad, etc.) se han venido abajo en razón del control de la pandemia, sin conseguirlo. A ello se añade la pesadilla de no saber hasta cuándo vamos a tener que estar en semejante situación. De tal manera que se está tambaleando la certeza de que vivir así merezca la pena. Hay quien dice: “volveremos a lo de antes”. Y otros dicen: “volveremos a otra cosa”. Nadie lo sabe. Mientras tanto, el día a día está delante nosotros.

            Ante una situación así hay quien se deja llevar por la desesperanza, ensombrece su alma y vive con disgusto desde que se levanta por la mañana. Pero también hay quien sigue tratando de mirar con agradecimiento lo que hay y vive con un gozo comedido abierto siempre a lo nuevo que, así lo cree, habita en lo frágil. No sueña tanto con lo distinto, sino con mirar de otra manera lo que se tiene. El filósofo Séneca decía: “El buen piloto, aun con la vela rota y desarmado y todo, repara las reliquias de su nave para seguir su ruta”. Pues de eso se trata, de seguir viviendo en una situación distinta y no fácil, y de seguir viviendo agradecidos.

            Por eso hablamos de mantener vivo el gusto por la vida. Si, por la razón que sea, se pierde ese gusto, todo se vuelve gris, sin relieve, rutinario, soso. Si, por el contrario, se gusta lo que se tiene, se agradece lo que se recibe, se contempla lo que la vida nos da en la oferta de cada día, elaboraremos de otro modo las dificultades y la pesadumbre no entrará tan fácilmente en nuestra casa.

            De manera que quizá podamos decir que la conversión cuaresmal puede entenderse como convertirse cada día al gusto por la vida, no perderlo, aumentarlo si es posible, contagiar amor por estos caminos nuestros tan pobres pero que, además de no tener otros, encierran dentro una belleza escondida. Es una sabiduría y un arte saber gustar esa belleza humilde. Quizá el tiempo de Cuaresma de este año nos pueda ayudar a ello con lo que nuestro caminar diario tendrá otro color. Si aprendemos a vivir con gusto la vida, viviremos también con más gusto la fe.

 

  1. 1.     La luz de la poesía

 

Tiene el gran poeta Francisco Brines un poema que puede parecer algo desesperanzado, pero que, bien leído, infunde ánimo.

 

La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.

 

  • La vida nos rodea: podemos despreciarla, minusvalorarla, renegar de ella. Pero, fielmente, la vida está ahí, dándonos lo mejor y mezclándose al precio pesado de su logro. Las dos cosas juntas. Nos rodea más como quien abraza que como quien ahoga. Rodeados de vida, mezclados a ella.
  • Yo aún soy la vida: ya que no podemos mirarla como una extranjera, como si no fuésemos parte de ella, familia de ella. La vida nos ha hecho suyos, por más que digamos barbaridades de ella.
  • Un amor fatigado: porque es muy cierto que los ojos envejecen la mirada y que el amor llega a cansarse. Pero eso no hace perder esplendor a la vida. Quizá lo oculta, lo vela, lo cubre de niebla, pero su brillo sigue ahí, por encima de oscuridades pasajeras.
  • Mientras se agota el corazón: porque merece la pena que se agote en los hermosos trabajos de amar un mundo fiel, aunque perecedero. Que el estar destinado a perecer no le quita la hermosura. Al contrario, por su fragilidad resulta más hermoso.
  • Amar el sueño roto de la vida: este es el hermoso desafío: amar la limitada perfección de una vida con fragilidad, con fallos, con penas, pero brillante en su sencillez, gozosa en sus alegrías pequeñas, amable en sus caricias leves.
  • No maldecir el engaño de lo eterno: porque no es un engaño deliberado, sino el fruto de un anhelo, de un sueño, de un horizonte al que, quizá, no se llega nunca. Y tal vez lo que no pudo ser de la manera en que lo habíamos soñado, lo pueda ser en otra manera que ignoramos.
  • El mundo pudo ser una bella verdad: y tal vez lo sea. No en la manera en la que queremos, sino en la que es y procede de la fuente de la vida. ¿Se puede creer en el valor de esta vida con esta clase de certezas tan inciertas? Es necesaria la fe en la vida.

 

  1. 2.     El espejo de la Palabra: 7,36-50

 

«Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: “Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!”. Pero Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. “Di, Maestro”, respondió él. “Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?”. Simón contestó: “Pienso que aquel a quien perdonó más”. Jesús le dijo: “Has juzgado bien”. Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados. Por eso demuestra mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco demuestra poco amor”. Después dijo a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”. Los invitados pensaron: “¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?”. Pero Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”».

 

  • Suele entenderse este texto como un relato de perdón; pocas veces como una vida rota que se rehace. Sin embargo, hay muchas marcas que nos llevan a ello: la primera es que la mujer, al ser pecadora pública, es una mujer estigmatizada, destrozada socialmente, sin posibilidad de recomponerse. La sociedad la ha destrozado, no hay manera de rehacer aquello. Al ser acogida por Jesús se demuestra que siempre hay posibilidad de rehacer los ámbitos rotos de la vida. 
  • Por otra parte es una mujer reducida al silencio. Ni habla, ni se le deja hablar. Por ello utiliza el lenguaje de los gestos. Jesús entiende ese lenguaje y “habla” con ella, viniéndole a decir que su dignidad está intacta. No puede “hablar” con Simón y sus invitados porque para ellos, aquella mujer no es sujeto de dignidad.
  • Además, un amor acogido y perdonado es un amor que rehace a la persona. La mujer queda en una situación de novedad. Así lo entienden los fariseos y quieren neutralizar ese punto, porque la persona rehecha habla a favor de quien la rehace, Jesús. Rehacer a la persona es un beneficio para todos os que aman y una amenaza para quien entiende la vida desde el rechazo al otro.
  • Es la mujer misma quien, sobre todo, rehace su vida. No es únicamente el perdón de Jesús, sino la decisión de la mujer de ir, perfumar, besar. Ella es la principal gestora de su rehacerse. No rehacen sobre todo los demás, sino uno mismo con sus decisiones, por sencillas que sean.
  • Dice el texto que la fe ha salvado a la mujer. No se refiere a la fe en Jesús, sino en un Dios que está del lado de la persona frágil y que empuja todo dinamismo que apunte a reconstruir los caminos frágiles y desarbolados de la historia. La mujer rota, sale reconstruida del encuentro de Jesús, más entera, más amada.

 

  1. 3.     Profundización

 

a)     Un paraíso al final: el imaginario religioso nos ha hecho creer que el paraíso estaba al principio y que se perdió. Pero, en realidad, el paraíso está al final y hay que ganarlo. O sea: el empeño por construir la vida a partir de lo que hay, por humilde que sea, es connatural al ser humano. Esto habría de hacernos fuertes, resistentes, tenaces, vacunados contra el desaliento.

b)     Nacemos con responsabilidad original: no solo con bendición original (nunca con pecado), sino con responsabilidad de unos para con otros. Lo que quiere decir que la vida toda, frágil, hemos de repararla entre todos y de unos a favor de otros. Dejar el trabajo de amar la frágil vida al albur de una persona sola es hacerla más frágil, exponerla aún más a la ruptura. La colaboración facilita la reconstrucción de la vida.

c)     Retrocesos y avances: hay épocas, como esta en la que estamos ahora, donde parece que todo se desmorona. Otras veces, creemos que avanzamos con las velas desplegadas. Es que en la construcción del camino humano hay avances y retrocesos. Lo interesante es que no nos creamos los reyes del mambo cuando se avanza y tampoco nos creamos unos desgraciados cuando toca retroceder.

d)     En nuestra limitación anida una fuerza: porque en el fondo de lo frágil está el anhelo de una vida más hermosa. Por eso, verse frágil no ha de llevarnos a la mera desesperanza. Hay posibilidades ocultas en lo más hondo de nuestro ser. Lo interesante es sacar a flote tales recursos.

 

  1. 4.     Un decálogo

 

Con la intención de concretar un poco, vamos a proponer una especie de decálogo para amar el sueño de la vida, aunque a veces parezca que se rompe. Nos inspiramos para ello en la espiritualidad de la Fratelli tutti:

 

1)     Creerás firmemente en la inalienable dignidad humana: la vida se desmorona, se deshace, si se apea uno de la conciencia de la dignidad. Habrá que preguntarse si la fragilidad de la vida, si la pérdida de sentido viene porque no hemos construido todavía una espiritualidad de la dignidad humana en los comportamientos diarios. Creer que esto es teoría lleva a un empobrecimiento. Creyendo de verdad en la dignidad, los golpes que da la vida se encajan con mayor humanidad y hasta pueden ser trampolín para experiencias humanas enriquecedoras.

2)     Tendrás como certeza firme que los humanos somos familia: porque la vida se rompe cuando se rompe el sentido de familia humana o cuando es muy débil. Sabernos familia tendría que llevar a vivir la vida con más gozo. Saber que el otro es de tu familia y que puede obrar contigo con un amor familiar es un bálsamo para las heridas de la vida y una orientación para no caer en el desaliento.

3)     Colaborarás decididamente en una cultura del encuentro: ya que muchas de las amarguras de la vida provienen del desencuentro en el que vivimos nuestras relaciones humanas. Si tendemos al encuentro, si hambreamos la cercanía del corazón, si tenemos fe en el diálogo con los demás, nuestros caminos humanos se mantendrán más fuertes y las rupturas de la vida se alejarán de nosotros.

4)     Te alejarás del neoliberalismo que utiliza a la persona para su beneficio: porque el neoliberalismo está dentro de nosotros cuando utilizamos a las personas únicamente para nuestro beneficio, cuando valoramos a los demás solo por el interés, por las ganancias que nos aportan. El egoísmo que nos invade a veces es el mayor destructor del sentido de la vida. No nos quejemos de que estamos pasando una mala racha sin hacernos una pregunta sobre nuestro egoísmo. Quizá sea el mayor destructor de sentido, la peor siembra de desaliento.

5)     Huirás del pensamiento único que confunde valor y precio: ya que valoramos a las cosas por su alto precio y por ello nos parece que merecen la pena. Pero las cosas con mucho valor (la amistad, la solidaridad, el gozo, el amor, etc.) no tienen precio pero nos son imprescindibles. Si queremos que la vida tenga sentido, hay que valorar cada vez más lo que no tiene precio, incluso lo gratuito. Ahí está el secreto del disfrute y del sentido.

6)     Revisarás tus actitudes políticas para ver si criticas sin colaborar: porque es muy fácil criticar las actuaciones de los gobernantes y acusarlos de todo con amargura. Pero hay que mirar el nivel de colaboración ciudadana en el que me muevo. Hay que ver si vivo von interés lo bueno de nuestra comunidad social y si colaboro decididamente en algo, aunque sea en pequeñas cosas. No colaborar y criticar es algo que no se tiene en pie.

7)     Reafirmarás cada día tu compromiso con la paz y la no violencia activa: porque en el disgusto de nuestra vida hay mucha violencia en palabras, en sentimientos en odios poco controlados. Uno de los frutos de la violencia es el empobrecimiento de sentido y la desaparición del gusto por la vida. ¿Cómo vamos a disfrutar de la vida, por pobre que sea, manteniendo dentro un corazón violento? ¿Cómo vamos a llegar a una sociedad pacificada si no nos movemos de nuestro sillón y no hacemos nada para que adelante el día de la paz?

8)     Creerás que la amabilidad es herramienta buena para reconstruir los caminos rotos: porque parece que la amabilidad es un valor de poca incidencia en la vida. Pero la amabilidad es la puerta que abre al gozo y a la convivencia satisfactoria. Querer vivir la vida en épocas difíciles de manera hosca, desabrida y áspera es un imposible.

9)     Intentarás ir creciendo en el amor social: porque el amor social es una variante muy importante del amor. No se trata solamente de estar en una sociedad, en una ciudad, en un colectivo. Se trata de amar esos ámbitos, de creer que han de ser objeto de amor y que, por ello, he de comportarme con ellos como uno que los ama. Al fin y al cabo, las situaciones sociales difíciles provienen, en parte, de una carencia de amor social.

10)Creerás en el Jesús del Evangelio que reconstruye vidas por el amor: creer en Jesús no es, sobre todo, dar adhesión a un conjunto de verdades religiosas. Es ante todo dar adhesión a un Jesús que se comporta de una determinada manera: él, como el Padre, reconstruye vidas con el amor. Es un reconstructor de vidas, un reparador de fragilidades. Por eso sus seguidores/as se empeñan en lo mismo y saben que cuando se ama, se está cerca de Jesús. Y cuando no se ama, andamos por sendas lejanas a él.

 

Conclusión:

 

            No estamos bien en estos tiempos; no es fácil vivir en este no saber muy bien cuándo saldremos de aquí. Pero la fe habría de llevarnos a vivir con ánimo, a seguir colaborando, a continuar creyendo en el regalo de la vida, a seguir viviendo con gozo el día a día que nos toca. La Cuaresma de este año podría ayudarnos a convertirnos al gusto por la vida si es que se nos ha debilitado o lo hemos perdido. Al fin y al cabo, vivir la resurrección de Jesús sin gusto por la vida es una contradicción, ya que la resurrección es la explosión de la vida entre nosotros.

 

Itinerario cuaresmal:

 

  1. Semana del 21 al 27 de febrero: Leer con gusto: dedicar un rato a la lectura reflexiva y subrayada de, al menos, un capítulo de la Fratelli tutti.
  2. Semana del 28 de febrero al 6 de marzo: Orar con gusto: disfrutar de la oración litúrgica y de la oración personal. Poner en pie, si no se tiene, un “rincón de oración” en el propio cuarto.
  3. Semana del 7 de marzo al 13 de marzo: Colaborar con gusto: creer que el lenguaje de la colaboración es lenguaje de gozo. Hacer algo que no esté obligado a hacer.
  4. Semana del 14 al 20 de marzo: Ser ciudadano/a con gusto: informarme, participar en un acto ciudadano contando con las restricciones sociales. Si no se puede físicamente, hacerlo telemáticamente.
  5. Semana del 21 al 27 de marzo: Disfrutar de la naturaleza con gusto: porque la naturaleza nos conecta con la vida que se expande. Vivir la Pascua como tiempo de vida gozosa, por encima de limitaciones.

 

Ver el mundo con los ojos de Francisco y Clara de Asís

 

ESEF 2020-2021

 

VER EL MUNDO CON LOS OJOS DE

FRANCISCO Y CLARA DE ASÍS 

 

            Todos los carismas de la Iglesia tienen un gran valor. Pero hace ya tiempo que se nos dijo que “los Institutos tienen que reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad de sus fundadores y fundadoras como respuesta a los signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy” (VC 37). Es que la opción cristiana no nos saca del contexto social del que hacemos parte; por el contrario, nos anima a mezclarnos al caminar de las personas con más intensidad. Ser franciscanos/as no nos exime de ser ciudadanos/aas. Además, la responsabilidad ante el otro se concreta en nuestra responsabilidad social.

            Es que el seguimiento con Jesús tiene dos componentes entremezclados, el místico y el político. El místico es todo aquello que nos lleva a contemplación del rostro de Jesús: la Palabra, los sacramentos, la oración, la celebración de fe, la espiritualidad carismática. en nuestro caso el franciscanismo. Y el componente político es lo que hace referencia a nuestro ser en el mundo: la participación ciudadana, el compromiso cívico, la amistad social, la ecología, la preocupación real por la suerte de los empobrecidos, etc. Ambos elementos, el místico y el político, han de estar presente, y lo más equilibradamente posible, en todas las opciones dentro de la vida cristiana.

            Más aún: un presencia casi exclusiva de lo místico nos ha podido llevar a creer que los aprendizajes sociales no encierran carga inspiracional, que de la sociedad no podemos aprender nada para nuestra opción de vida cristiana. Pero eso  no es así: una parte notable de nuestro bagaje inspiracional lo adquirimos por los aprendizajes sociales, por lo que la sociedad nos va enseñando: mucho de lo que sabemos del amor, de la relación, de la economía, de la salud, del respeto, etc. lo aprendemos por caminos sociales. La sociedad nos ayuda en nuestro camino cristiano y se convierte en escenario de la verdad de nuestra fe. Apartarse de la sociedad es empobrecer la fe.

            Dice el papa Francisco en EG 231: “La realidad es superior a la idea”. Es decir, la que manda es la realidad. El edificio ideológico ha de estar a su servicio, para iluminar, orientar, acoger la mera realidad. Por eso mismo, una lectura social del carisma franciscano quiere ser algo rendido a la realidad tal como es para tratar de influir en ella para su logro y beneficio. En este curso miraremos al mundo no solo para ofrecerle la espiritualidad franciscana, sino también para aprender franciscanismo de él.

            A Francisco y a Clara no se les suele aplicar el calificativo de “ciudadanos”. Pero, desde su opción de itinerancia, minoridad y pobreza contribuyeron de manera decisiva en su época a la construcción de la arquitectura ciudadana. Y ellos mismos fueron moldeados por la época en la que vivieron y de la que tomaron orientación para sus anhelos espirituales.

            Quiere ser este Curso un intento de mirar nuestro mundo de hoy con los ojos de Francisco y de Clara para entenderlo mejor, amarlo más, aprender de él y verter ahí, como una dádiva, la hermosura del carisma franciscano.

 

 

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LEER SOCIALMENTE/LEER ESPIRITUALMENTE 

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

Aunque hay quien dice que cada vez leemos menos, lo cierto es que, a lo largo del año pasan por nuestras manos muchas publicaciones de toda índole. Quizá han terminado los tiempos en que se hacía “lectura espiritual”, pero seguimos leyendo libros de espiritualidad y de franciscanismo. Creemos que ese tipo de lecturas resulta imprescindible para mantener verdeante la ilusión por nuestro carisma. No leer, menospreciar la lectura, es empobrecerse.

Por nuestra condición de religiosos es, quizá, más probable que no leamos tanto, o poco, libros sociales, textos laicos que nos expliquen de una manera u otra cómo va caminando la sociedad en este hoy. Pero sería bueno incorporar a nuestra formación permanente un hábito de lectura mantenido, incluyendo lecturas sociales. ¿No aportaría una visión del mundo que nos espera el grueso libro de la estadounidense S. ZUBOFF, La era del capitalismo de vigilancia? ¿No ayudaría a entender mucho de la realidad latinoamericana la novela del peruano VARGAS LLOSA Tiempos recios? ¿No ayudaría al tema de la belleza leer alguno de los poemarios del uruguayo M. BENEDETTI? ¿No nos daría una visión nueva del cosmos el libro de D. O’MURCHU Teología cuántica editado en Abya Yala de Quito?

Necesitamos leer más. Leer lleva a ampliar el horizonte de la vida y a encontrar más sentido a nuestra misma fe. A veces se arguye diciendo que el evangelio es para sencillos. Y es cierto: para sencillos que profundizan, no para sencillos superficiales. Y hoy no estamos en la época del analfabetismo, sino de la cultura. Por eso hay que preguntarse si un empobrecimiento de la vida franciscana no viene, en parte, siquiera pequeña, por nuestro alejamiento de la cultura social.

Leer en consonancia con el hecho social amplía nuestra visión del mundo que tiende a ser excesivamente local, pequeña, particular. Abre también vías nuevas para la vivencia del carisma franciscano porque si no se tiende a poner el acento del franciscanismo en cosas meramente externas sin ir al meollo de la espiritualidad. Nos hace también más sensibles a la vivencia social ya que, al entender mejor el mundo en que vivimos, es probable que seamos mejores hermanos con él. Y, finalmente, nos vincula a la pertenencia social, al gozo de ser pueblo, a la certeza de que es justo como vamos a ir adelante.

Leer socialmente es, pues, leer espiritualmente porque los caminos espirituales son muchos y todos confluyen en el misterio de Dios y en el misterio de la persona. El franciscanismo no ha cultivado en exceso la lectura social de su carisma y de sus textos. Ha trabajado más el lado espiritual y teológico. Estos son muy útiles y hay que seguir en ellos. Pero trabajar los textos y la espiritualidad con mentalidad social puede ser una gran aportación al caudal del carisma.

  1. 2.      La visión social de Francisco y Clara

 

No podemos pedir a Francisco y Clara una manera de leer el hecho social en la forma tan clara como lo hacemos hoy. Pero en ellos podemos desvelar semillas que nos animen. Tomamos dos textos de los escritos:

 

a)      Rnb 9,2

 

«Y deben gozarse cuando conviven con personas de baja condición y despreciadas, con pobres y débiles y enfermos y leprosos y los mendigos de los caminos».

 

  • Contexto: viene tras el cap. 7 (servir y trabajar), y el cap. 8 (no recibir dinero). El tema del cap. 9 es la mendicación entendida no como actividad económica, sino como subsistencia y exigencia de justicia cuando no se recibe salario por el trabajo. Pedir es exigir justicia e imputar vergüenza a quien no paga, no a quien pide. El texto habla de la connivencia con quienes sufren esa situación laboral o ni siquiera llegan a ella porque están aún más bajos en el escalafón social. 
  • Estructura: 

-          Mandato: “deben gozarse cuando conviven” (debent gaudere quando conversantur)

-          Especificaciones de la serie:

  1. “personas de baja condición y despreciadas” (inter viles et despectas personas)
  2. “pobres y débiles” (inter pauperes et débiles)
  3. “enfermos y leprosos” (et infirmos et leprosos)
  4. “y los mendigos de los caminos” (et iuxta viam mendicantes)
  • Contenido:

-          El significado de “conversor” es habitar, vivir con el matiz de “en modos fraternos”, de manera igualitaria y cálida, como quien hace familia. Indica una cierta estabilidad de relaciones.

-          Por eso tiene que “alegrarse”, no solamente soportar las duras inclemencias de la pobreza.

-          La serie se carga de sentido en “los mendigos de los caminos” que son los excluidos sociales de cualquier tipo de salario. Ellos son quienes tienen más derecho que nadie a la justicia que se les niega porque por no tener no tienen ni trabajo.

-          La serie de despectas personas refleja la exclusión social en caída libre: pobres-débiles-enfermos-leprosos-mendigos.

  • Lectura social:

-          Pregunta por la idea y el interés que tenemos del mundo de las pobrezas y su confluencia con ellas.

-          Pregunta por el estilo de presencia que se tiene y a la que se contribuye y su posible desplazamiento hacia ese mundo

-          Pregunta por el tipo de relaciones, de amistades, de presencia real de los excluidos en nuestras familias.

-          Pregunta por la economía de inclusión que podemos practicar. Y por el eco de las nuevas economías en nuestro estilo de vida (decrecimiento, sobriedad feliz, bien común, etc.)

-          Pregunta por la necesidad de un replanteamiento de la visión social y su confluencia con la religiosa.

 

b)      PCl 9,3:

 

«Dijo también que, en otra ocasión, alguien dijo a la dicha madonna Clara que la ciudad de Asís iba a ser entregada; y que entonces la madonna llamó a sus hermanas y les dijo: “Muchos bienes hemos recibido de esta ciudad, y por ello debemos rogar a Dios que la guarde”. Y les mandó que de madrugada fuesen a donde estaba ella. Las hermanas lo hicieron así y se presentaron junto a ella muy temprano. Y cuando estuvieron reunidas, la dicha madonna se hizo traer ceniza, se descubrió por completo la cabeza y mandó a todas hacer lo mismo. Después, tomando ceniza, ella se puso gran cantidad sobre su cabeza, recientemente rapada, y a continuación la puso también sobre la cabeza de todas las hermanas. Hecho esto, mandó que todas fuesen a la capilla a hacer oración. Y de tal modo lo cumplieron, que al día siguiente, de mañana, huyó aquel ejército, roto y a la desbandada. Y en aquel día de oración las hermanas hicieron penitencia, ayunando a pan y agua, y algunas no probaron bocado».

 

  • Contexto: la cita se inscribe en el número de veces en que en el PCl se cita el milagro clariano de la liberación de los sarracenos. Federico II quiso recuperar el ducado de Espoleto. Y para ello montó un ejército que incluía a musulmanes. Al mando de Vidal de Aversa pusieron cerco a la ciudad  (aunque parece que respetaron san Damián que está a 800 metros de la muralla). Según testimonian en PCl seis testigos (7,6; 9,3, 10,9; 12,8-9; 13,9; 14,3) las tropas amenazantes levantaron el cerco.  Analizamos el segundo testimonio (9,3).
  • Estructura:
    • Escenario 1: La ciudad que va a ser entregada: sentir la angustia de una ciudad al borde del abismo. Clara lo siente, aunque su monasterio sea preservado. La expresión “ciudad de Asís” sale 10 veces en el PCl.
    • Centro y motivación: la ciudad nos ha dado muchos bienes hay que devolver el bien de la oración a su favor. Indica un componente de conciencia ciudadana: la elección de un determinado tipo de vida (el monasterio) no ha cortado la conexión ciudadana.
    • Mecanismo de colaboración ciudadana: día penitencial con el mecanismo ceniza (cabeza rapada)-oración-ayuno extremo. Las actividades del monasterio hacen parte del mecanismo de defensa de la ciudad. Un mecanismo, por cierto, de paz.
    • Escenario 2: el ejército huye roto y disperso. Ha triunfado la ciudadanía pacífica, la resistencia orante. La comunidad clariana fuera de los muros es parte de la ciudad intramuros.
  • Contenidos:

-          Todos los relativos a la pertenencia social: se pertenece a la ciudad en la medida en que hay preocupación por ella.

-          La comprensión de la ciudadanía como un trasvase de bienes: unos ciudadanos aportan una cosa, otro otra.

-          La espiritualidad como aportación a la ciudadanía: una ciudad es más fuerte si es espiritual.

-          La pluralidad de los componentes de la ciudadanía desde la diversidad de sus opciones vitales, siempre que estas se vivan con intensidad.

  • Lectura social:

-          La opción franciscana de vida, en cualquiera de sus formas, no conlleva necesariamente un corte con la vida social y ciudadana.

-          La espiritualidad de la fraternidad franciscana ha de promover con más fuerza la amistad cívica que dice que, al tener proyectos comunes, se crean vínculo de relación  humana de mucho valor.

-          Se invita a sacudir lejanías sociales que tienen como fuente la comodidad de no querer ser molestado. Una buena información social es muy necesaria.

 

  1. 3.      Pistas para hacer una lectura social de la espiritualidad franciscana

 

Proponemos una serie de pistas que nos ayuden a hacer una lectura social de los textos franciscanos. Una lectura social es aquella que brota de la sensibilidad de quien tiene interés en que el mensaje franciscano y la vida social coincidan y se encuentren.

  1. Una espiritualidad necesita “carne”, historia, conexión social. Si queremos que el franciscanismo siga vivo hay que ponerle esa carne. Y esta carne nos la ofrece la conexión con el hecho social. Se precisa estar abiertos al hecho social, sentirse parte implicada. Las opciones religiosas no nos desvinculan del hecho social. Somos ciudadanos y ciudadanas franciscanos.
  2. Hay que mezclar los anhelos humanos con la espiritualidad franciscana. Necesitamos una espiritualidad franciscana con arraigo antropológico, con base en la persona. No algo en las nubes. Todos lo sabemos: si falla el componente humano, la espiritualidad se queda en el aire. Por ejemplo: la opción religiosa de obediencia se quedaría sin cimiento si no se descubre, a la vez, que la fraternidad es espacio libertad. Desde esa libertad se obedece, no principalmente desde una norma impositiva.
  3. Se puede ser persona espiritual y social a la vez. Esa mezcla es algo muy potente. Lleva a la profecía. Se pueden espiritualizar los caminos sociales. Por ejemplo: se puede hacer una lectura de los “descartados” (como dice el Papa Francisco) desde el lado de la itinerancia, ya que tales “descartados” son los verdaderos itinerantes.
  4. La espiritualidad franciscana demanda místicos/as de ojos abiertos, místicos horizontales, personas que ahondan en la espiritualidad y ahondan en los caminos humanos que han entendido que ser sirve a Dios en el servicio a la historia. Para ello son necesarios el  interés, acercarse, preguntar. Para ello es imprescindible la información, la lectura, la reflexión. Y luego está la colaboración, la implicación tanto a nivel personal como fraterno.
  5. Para leer franciscanamente el hecho social se necesita de la benignidad crítica. Es una herramienta estupenda. Esa benignidad habrá de contener: la fe inquebrantable en la bondad creacional, un sentimiento activado de pertenencia a la familia humana, la flexibilización de los “comportamientos tribales”, un verdadero enamoramiento de la pluralidad creacional y humana,  la certeza de la pertenencia en la dependencia, no en el aislamiento y el individualismo. Adem ás habrá que ser crítico. El sentido crítico que contiene estos elementos: no da igual ser justo que no serlo, no da igual que algo esté bien o mal hecho, quien hace el mal no puede irse sin arrostrar sus consecuencias, habrá que  ir a las causas, el no quedarse únicamente en la dureza de los efectos de las situaciones complicadas de vida, superando el estadio de las apariencias sin dejarse enredar por ellas, sin aliarse con el sistema, amando la libertad en todas sus variantes sorteando el peligro de caer en partidismos que exigen servidumbres, con un horizonte más amplio que los propios intereses. No se trata de excusar lo inexcusable, sino de empatizar con la sociedad en la que se vive.
  6. Hay que cultivar el amor social: amar el tiempo en el que se vive, la sociedad de la que se hace parte, amar a la sociedad por encima de sus deficiencias evidentes. Un amor social que se mantiene activo y se traduce en colaboración ciudadana. Hasta llegar a configurar los elementos del proceso, hasta crear un imaginario social de bondad y de solidaridad en lo profundo. Escapar de una negativización que no lleva a ninguna parte. Y no echar un velo sobre lo que fuimos y lo que somos como personas dentro de la sociedad.
  7. Se precisa cultivar el sentido de pertenencia al camino humano y cósmico. La verdadera fraternidad es la cósmica. El franciscano/a se siente hermano/a en verdad con personas y criaturas por encima de condicionantes.
  8. Para leer franciscanamente la realidad cuanto más pueblo se sea, mejor; cuanto menos nos aleje nuestro modo de vida de las maneras sencillas de vivir del pueblo, mejor. Hay que experimentar el gozo de ser pueblo (EG 268-274)-
  9. La espiritualidad franciscana aspira a la gran fraternidad universal, como el Evangelio. Es un anhelo a mantener y a ponerlo en pie en las relaciones que cada persona tiene a diario.

10.  Toda esta espiritualidad se resuelve en prácticas concretas, en pequeños intentos, en gestos humildes pero significativos. Si no afloran, esto se agosta.

 

4. Un pensamiento de Fratelli tutti

 

Tenemos la suerte de contar en este momento con una encíclica que tiene, justamente, como contenido el amor social y la fraternidaduniversal, que es un poco el tema de este curso. Haremos en cada tema un breve subrayado para dar más ánimo y contenido a la lectura social de la espiritualidad franciscana.

«Es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos» (FT 86).

  • La catequesis/predicación (este es una especie de catequesis franciscana) ha de tratar de incluir “el sentido social de la existencia”. Hay que hacerlo de modo “directo”, afrontando el hecho social como miembros pertenecientes con derechos y obligaciones respecto a la construcción de la casa común. Quizá el franciscanismo necesite una dosis mayor de compromiso social actualizado, no meramente caritativo.
  • Otro elemento que incluye esta catequesis social es “la dimensión fraterna de la espiritualidad”. Aquí la espiritualidad franciscana entra de pleno y por eso ha de apoyar todo movimiento social que apunte a la fraternidad humana, venga de donde venga.
  • Un tercer elemento de esa catequesis social es “la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona”, principio fontal de la FT. Repensar la dignidad desde la visión franciscana  puede ser algo muy enriquecedor.
  • Y un cuarto elemento serían “las motivaciones para amar y acoger a todos” que no es sino apuntar al corazón de las personas necesitadas siempre de amparo y de escucha.

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

  1. 1.      Leer este texto:

 

Estas serían las notas constitutivas de la antropología y de la sociología franciscanas que permiten construir su propio discurso: la presencia, la relación, el encuentro, la acogida, la mirada, y el comportamiento fraternal.

• La presencia: entendida a partir de la vinculación al otro y a los otros, reconociendo su singularidad, su dignidad, su trayectoria vital, en la cual se establecen conexiones de hermandad.

• La relación: en la misma medida que se entiende la presencia en vinculación con la alteridad, en esa misma medida se puede entender la relación en conexión permanente con Dios, con los otros, con las circunstancias.

• El encuentro: no se reduce a un lugar o espacio físico, el encuentro se comprende más allá de esa definición, es decir, la capacidad de ir en la permanente búsqueda del otro y de la realidad. De ahí que el ser humano necesitado de educación asuma una actitud básica, vigilante y constante.

• La acogida: es el proceso por el cual el sujeto es acogido por las visiones humanas, culturales y sociales. Sin embargo, para el franciscanismo la actitud de la acogida tiene que realizarse de manera fraterna y hospitalaria, sensibilizarse ante la realidad de los otros.

• La mirada: se entiende como aquella capacidad humana de observar y comprender el mundo y la misma naturaleza en todo su conjunto. El cántico de las creaturas en San Francisco es un ejemplo de ello.

• Comportamiento fraternal: es la síntesis que recoge todas las anteriores notas constitutivas. El pensamiento franciscano, centra su fuerza en la dimensión relacional del ser humano resaltando la relación consigo mismo, con los demás y con el cosmos. El ser humano en relación consigo mismo, con los demás, con el cosmos.

 

(W.A. PATIÑO MORALES, franciscano colombiano)

 

  1. 2.      Responder por escrito a estas dos cuestiones (máximo cada una 8 líneas)

 

a)      ¿Cuál es para ti la mayor dificultad para leer los textos franciscanos desde una perspectiva social?

b)      ¿Te ha ayudado algún libro en esta tarea? ¿Cuál y por qué?

 

 

2

MIRAR LA RELACIÓN

ENTRE LOS PUEBLOS DE LA TIERRA

(La globalización)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

Algo que nadie discute y que lo palpamos en lo cotidiano: la interrelación de los países se palpa en lo cotidiano, en la economía, en la información, en las relaciones, en las decisiones políticas, en los modos de ver la vida. Si algo ha venido para quedarse, eso es la globalización, guste más o guste menos.

Hay quien dice que más que globalización es globalismo. Es decir, hay una cultura dominante (la cultura del mercado y del consumo) que impone su ley de manera inexorable. En el rincón más remoto del planeta, donde no hay electricidad ni acceso al agua corriente, habrá una botella de Coca Cola, por poner un ejemplo visual.

La potentísima herramienta de los medios de comunicación hacen el gran trabajo de globalizar ideas, gustos, consumo, modas, itinerarios. Lo hace de manera solapada pero inexcusable: nadie puede escapar a la imposición, a veces tiránica, de modelos culturales uniformados, troquelados por la sociedad de consumo y por la impronta de los países económicamente fuertes (USA sobre todo). Esa es la verdadera colonización que sufrimos todos; la de otras épocas, una bagatela del pasado.

Hay quien dice que la globalización, además de colonizadora, es una realidad envenenada. Y su veneno no es otro, como luego diremos, que el acaparamiento de su fuerza en beneficio de un exclusivo y excluyente sector del mundo que es la llamada cultura occidental. Eso contradice su sentido básico, porque una globalización para un sólo sector del mundo es una contradicción. La privatización de los valores humanos que pretende la globalización actual la desautoriza y la envenena sin posibilidad de curación. Solamente su universalización podría hacer florecer los aspectos positivos que encierra en sí mismo el concepto de globalización.

Más aún, un  monstruo crece en las entrañas de la globalización: el capitalismo de la vigilancia. ¿Qué es? Es una realidad que reclama unilateralmente para sí la conducta humana, entendiéndola como materia prima gratuita que puede traducir en datos de mercado. Algo de una envergadura de la que no somos conscientes.

Pues bien: en esta realidad globalizada, con su valores, desvalores e interrogantes es donde habrá que intentar hacer la siembra franciscana de la fraternidad universal y de la amistad cívica, siembra, en definitiva de amor a la persona y a la creación por su hermosa e inalienable dignidad. Desde ahí se puede esperar una relación entre los pueblos de auténtica hermandad, una civilización del amor.

 

  1. 2.      La manera de mirar a los otros pueblos de Francisco y Clara

 

Como fácilmente podemos comprender, no hay en los textos franciscanos una teoría espiritual sobre el moderno problema de la globalización, pero podemos rastrear unas huellas que nos pueden ser elocuentes.

 

a)      Crónica de Jordán de Giano 17

 

«Al final de este Capítulo o, mejor, cuando estaba a punto de terminar, le vino a la memoria al bienaventurado Francisco que la Orden no había conseguido todavía implantarse en Alemania; encontrándose entonces delicado de salud, todo lo que tenía que comunicar al Capítulo lo decía por medio de fray Elías. El bienaventurado Francisco, sentado a los pies de éste, tiró de su hábito, quien, inclinándose hasta él y escuchando lo que quería, se irguió y dijo: «Hermanos, el Hermano -entendiendo por tal al bienaventurado Francisco, que entre ellos era llamado el hermano por excelencia- dice que existe un país, Alemania, donde viven hombres cristianos y devotos; como bien sabéis, éstos pasan muchas veces por nuestra tierra con sus largos bastones y grandes botas, cantando alabanzas a Dios y a sus santos, y aguantando, sudorosos, los ardientes rayos del sol, y visitan los sepulcros de los santos. Pero como los hermanos que fueron antes entre ellos volvieron maltratados, el Hermano no obliga a nadie a que vaya. Pero si algunos, inspirados por el celo de Dios y de las almas, quieren ir, les dará la misma obediencia e incluso más amplia que la que daría a cuantos van a ultramar. Y si hay algunos que tienen intención de ir, que se levanten y se pongan en un grupo aparte». Inflamados por el deseo, se levantaron cerca de 90 hermanos, dispuestos a ofrecerse a la muerte y, sentados aparte según se les había dicho, esperaban saber quiénes, cuántos, cómo y cuándo debían partir».

 

  • Contexto: Es el gran “Capítulo de las Esteras” de 1221 al que asistieron 3.000 hermanos (5.000 según otros) y que no fue muy eficaz para regular aquel enorme flujo de religiosos. De su temática poco se sabe, aunque el texto que presentamos trata de un asunto muy concreto: los hermanos habían sido enviados de dos en dos a predicar el Evangelio a las regiones de Alemania y, al ir desprovistos de documentos, y vista su extraña novedad, fueron, con frecuencia agredidos y maltratados. Volvieron al Capítulo con la decisión de no retornar a Alemania. Francisco es de otra opinión.
  • Estructura:

-                     Problema: El asunto de Alemania no queda cerrado con los maltratos sufridos. Francisco cree que eso hay que superarlo y volver a la misión. El problema lo plantea Francisco “cuando estaba terminando” del Capítulo, es decir, dentro del debate fraterno, no “al final” como un apéndice. El tema tiene rango capitular. Para Francisco es importante. El autor lo pone bajo el paraguas de “la implantación de la Orden”. ¿Era tema prioritario para Francisco o él lo veía, más bien, desde la evangelización?  De manera colateral veremos la idea de Alemania que maneja Francisco.

-          Paréntesis: Francisco actúa de manera extraña: se comunica por medio de Elias, sentado a sus pies, le tira del hábito, Elías le escucha inclinado, se yergue y da el mensaje del “hermano” que se hace llamar así a vista de todos. Es como si Francisco dijera al Capítulo: discutís como grandes señores de una organización que es muy fuerte yo; pero yo renuncio al sitial y me siento en el suelo, renuncio a la voz  y Elías habla por mí. Soy un menor, pero no renuncio al Evangelio. Gesto de ultimidad, voz sin voz de profecía.

-          Valoración de los alemanes:

  1. En sí mismos: “hombres cristianos y devotos” (homines christiani et devoti): pertenecen al conjunto de la cristiandad y a su manera son tan piadosos como cualquier católico de Asís que puede llegar a creer que tiene la piedad y el catolicismo en propiedad por su cercanía al papado. Para Francisco la catolicidad es amplia.
  2. En su actividad peregrinante: “cantan alabanzas” (laudes Deo et sanctis eis decantando) y “visitan los sepulcros de los santos” (limina sanctorum visitant): se refiere a los sepulcros de los mártires y santos romanos. Ellos valoran lo mismo que nosotros, en nuestra tierra. Unidos en un aprecio religioso común. También valora el texto el componente penitencial: “empapados en sudor y bajo los ardientes rayos del sol” (in sudore et solis ardore transeunt). Son tan penitentes como nosotros.
  3. Más allá de toda diferencia: “con largos bastones y grandes botas” (cum longis baculis et largis ocreis), lo que, unido a su lejana procedencia, les daría un aspecto un tanto feroz. Es preciso superar el aspecto externo.

-          Propuesta de colaboración: Volver a la misión evangelizadora entendiéndola como un proceso. No se puede pretender que, a la primera, el distinto acepte la propuesta del visitante. Esto hay que verlo desde una amplia fraternidad. Por eso, no se obliga a nadie.

-          Colofón: hay una cierta mística martirial en la respuesta aguerrida de aquellos noventa hermanos (“ofreciéndose a la muerte”: morti se offerentes).

  • Contenido:

-          Francisco, un hombre de mentalidad medieval, quiere que sus hermanos amplíen el horizonte de la catolicidad sin circunscribirla al ámbito romano solamente.

-          Hay una semejanza entre la fe de los alemanes y la de los que están en Asís, tanto en los contenidos como en las formas. La fe no está sujeta a fronteras.

-          Detenerse en las apariencias es empobrecerse. Incluso reaccionar cerradamente a las dificultades del proceso de inclusión creyente sería un error.

  • Lectura social:

-          El Evangelio y sus seguidores habrían de ser adalides en una globalización de vida y de fe que tiene el concepto de frontera y de nacionalidad por algo cada vez más diluido en la fraternidad universal.

-          Es preciso mirar la realidad de los pueblos desde su común dignidad y desde anhelos similares, incluidos los religiosos.

-          La relación entre pueblos ha de verse como un itinerario de ida y vuelta: uno da lo que tiene (la fe incluso) y recibe del otro loque el otrotiene (sy fe y su piedad).

-          Si la fe mantiene verdeantes los nacionalismos excluyentes estamos fuera de la órbita del evangelio.

 

b)      4CtaCl 4-8

 

La princesa Inés, hija del rey Prémysl Ottokar I de Bohemia fundó un monasterio a orillas del río Morava. Enterada de la fundación de san Damián por medio de los franciscanos, surgió con Clara de Asís una correspondencia que debió de ser abundante y densa como lo muestran las cuatro cartas de Clara que se conservan. Estos textos encierran cercanía y “globalización” entre personas de ámbitos sociales y geográficos muy diferentes.

 

«¡Oh madre e hija, esposa del Rey de todos los siglos!, aunque no te haya escrito con frecuencia, como tu alma y la mía lo desean y anhelan por igual, no te extrañes, ni creas de ninguna manera que el incendio de la caridad hacia ti arde menos suavemente en las entrañas de tu madre. Este ha sido el impedimento: la falta de mensajeros y los peligros manifiestos de los caminos. Pero ahora, al escribir a tu caridad, me alegro mucho y salto de júbilo contigo en el gozo del Espíritu (cf. 1 Tes 1,6), oh esposa de Cristo, porque tú, como la otra virgen santísima, santa Inés, habiendo renunciado a todas las vanidades de este mundo, te has desposado maravillosamente con el Cordero inmaculado (cf. 1 Pe 1,19), que quita los pecados del mundo (cf. Jn 1,29)».

 

  • Contexto: Es un problema práctico: la lentitud en la correspondencia con Inés “por la falta de mensajeros y los peligros manifiestos de los caminos” (defectus nuntiorum et viarum pericula manifesta). Que hayan llegado cuatro cartas de esta correspondencia es un “milagro”. Lo normal habría sido su desaparición en el olvido, en la dificultad de conservación y en el mismo hecho de mandarse cartas a distancias entonces tan lejanas y problemáticas.
  • Estructura:

-          Inclusión 1: lo hermoso de la conexión entre Clara e Inés es la sintonía creyente en  “el Rey de todos los siglos” (Regis omnium saeculorum). El amor que se tienen contiene un cimiento creyente. La amistad creyente como una forma eximia de amistad.

-          Anhelo: la correspondencia entre ambas se hace en la forma de un mutuo anhelo: “anhelan a la par tu alma y la mía” (Prout anima tua et mea pariter desiderat). No es una correspondencia de oficio, ni meramente informativa. Es la conexión de dos almas que se anhelan por el empeño vital y creyente común.

Más aún, hay un “fuego de amor” (incendium caritatis) que arde en Clara hacia Inés y que, se supone que es correspondido por esta. Hace falta mucha libertad de corazón para expresarse así.

-          Gozo epistolar: las cartas suponen un encuentro gozoso: “salto de gozo y exulto contigo” (congaudeo et exulto tibi). Es un gozo  “del espíritu” (in gaudio spiritus) pero incluye todo el gozo humano y el cristiano. Son expresiones de honda libertad que van más lejos que las meras fórmulas de cortesía afectuosa.

-          Inclusión 2: aquí se da la razón principal que ya estaba anunciada en el encabezamiento del párrafo: esa razón es el desposorio con Jesucristo. La esponsalidad común es la que posibilita el trasvase del gozo del encuentro. Son expresiones de más hondura que la mera expresión: hay una mística vital compartida que se convierte en soporte de la opción cristiana.

  • Contenido:

-          Fe y afecto se mezclan con intensidad. Una llama al otro y viceversa. No se puede entender uno sin el otro.

-          Para nada son obstáculo la lejanía geográfica, la diferencia cultural, los orígenes familiares. Hay una vinculación englobante que elimina diferencias nacionalistas.

-          Los modos expresivos tan cálidos indican no solo la hondura de la amistad, sino también la hondura de la fe común vivida en modos de exaltación contenida.

  • Lectura social.

-          Se puede entablar una relación de fe con cualquier persona de cualquier país más allá de coyunturas.

-          La fe vivida puede ser un elemento de interdependencia social no tanto en línea de pertenencia asociativa sino en la de responsabilidad entre humanos.

-          Una fe que no sabe superar los nacionalismos, el mundo de socios que se mueve por intereses, no tiene un nivel de calidad suficiente.

-          El carisma franciscano habría de ser una ayuda para la creación de una globalización fraterna, humanizadora y verdaderamente universal.

 

  1. 3.      La civilización de la pobreza

 

Quizá pueda existir un camino de verdadera globalización promoviendo otro tipo de cultura. I. Ellacuría, nos hablan de revertir el dinamismo de la actual globalización hasta constituir lo que él llama una “civilización de la pobreza”. Afirma programáticamente:

 

«Una civilización…donde la pobreza ya no sería la privación de lo necesario y fundamental debido a la acción histórica de grupos o clases sociales y naciones o conjunto de naciones, sino un estado universal de cosas en que está garantizada la satisfacción de las necesidades fundamentales, la libertad de las opciones personales y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura, nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás hombres, consigo mismo y con Dios».

 

 

 

            Permítasenos explicitar esta frase para establecer lo que entendemos por bases de una civilización de la pobreza:

            * Requisito previo: la lucha contra la pobreza: Ha de ser una lucha denodada, secular, porque no se trata de hacer pobres sino de hacer dignas a todas las personas. La dialéctica riqueza-pobreza quiebra la dignidad que se logra a base de luchar contra la pobreza. Es preciso hacerlo en todos los frentes, desde el signo minúsculo hasta el plan macropolítico. En esta lucha denodada se curte quien anhela una sociedad de estilo distinto.

            * La garantía de las necesidades fundamentales: La civilización de la pobreza se opone tanto al empobrecimiento por quien se queda excluido como al enriquecimiento quien excluye. El criterio de la necesidad, viejo como el tiempo, sigue siendo válido. Cuando las necesidades de una vida digna, a las que es lícito aspirar, se vean colmadas se habrá dado un paso decisivo en el camino de la vida. Hoy por hoy, los obstáculos para el nacimiento de esa realidad son, sin duda, la riqueza acumulada y las personas y países que la acumulan. La reclamación continua que los pobres hacen de su parte de felicidad no lograda es su gran aportación.

            * Las otras necesidades: Ellacuría cita explícitamente “la libertad de opciones personales”. Si la globalización, entendida en los modos del liberalismo económico, lleva a algo es a la más profunda despersonalización. Lo que rige la vida ya no es la persona, ni siquiera el Estado. La verdadera patria de esa globalización envenenada son las multinacionales que están en cuestión de presupuesto, como lo hemos dicho, e incluso en cuestión de decisiones, por encima de los estados. La civilización de la pobreza reivindica la centralidad e innegociabilidad de la persona. Y mantiene esa certeza con la tenacidad de quien se sabe en el camino correcto.

            * Nuevas formas de vida y de cultura: Habla también Ellacuría de “un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura”. La civilización de la pobreza no está reñida con la creatividad. Más bien es el dinero el que termina por ahogar la cultura. Las formas culturales sufragadas en modos oficiales por la cultura dominante tienen encima una gran hipoteca. Por el contrario, la pobreza superada en modos humanizadores podría dar pie a formas de cultura estables porque modifican realmente la estructura humana. Los modos de la riqueza extrema adulteran la cultura; la demanda de los pobres recuerda las posibilidades de una cultura humanista.

            * Nuevas relaciones: No ha de extrañar que la cultura de la riqueza llegue a deteriorar las relaciones en todas sus dimensiones. Ha sido así desde la antigüedad. Mientras que la cultura de la pobreza pone las relaciones en primer plano, no solo porque ha entendido lo qué significan las carencias más básicas, sino porque esa vivencia ha desatado la ternura y el amparo a los débiles. Cuando la ambición queda controlada por una perspectiva distinta de la vida y de la historia, fluye la relación. Cuando la insaciable sed de bienes resulta ser el centro de la vida, la buena relación personal y social tiene contados sus días.

 

  1. 4.      Un pensamiento de FT

 

El documento enfoca el problema de la globalización desde muchas perspectivas, incluida la religiosa. Señalamos un párrafo que contiene una advertencia muy real:

«A veces me asombra que, con semejantes motivaciones, a la Iglesia le haya llevado tanto tiempo condenar contundentemente la esclavitud y diversas formas de violencia. Hoy, con el desarrollo de la espiritualidad y de la teología, no tenemos excusas. Sin embargo, todavía hay quienes parecen sentirse alentados o al menos autorizados por su fe para sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios e incluso maltratos hacia los que son diferentes. La fe, con el humanismo que encierra, debe mantener vivo un sentido crítico frente a estas tendencias, y ayudar a reaccionar rápidamente cuando comienzan a insinuarse. Para ello es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos» (86).

 

            Las motivaciones evangélicas (parábola del samaritano) no han sido suficientes, según el Papa, para una condena contundente de la esclavitud y la violencia. Los franciscanos, en general, lo han hecho, pero en particular ha habido siempre casos de flagrante connivencia. Es preciso estar siempre alerta para que se mantengan claros los criterios básicos del Evangelio.

            Justificar el maltrato a los diferentes con la fe es una aberración. Esta postura es conocida en muchos regímenes y formaciones políticas que reivindican para ellas el componente cristiano y funcionan con esquemas de nacionalismo excluyente, con xenofobia explícita y con un menosprecio público hacia los diferentes y extranjeros. Que un/a franciscano/a apoye a tales formaciones políticas es algo muy cuestionable porque va en contra de la dignidad humana, del Evangelio de Jesús y del carisma franciscano de la fraternidad universal.

            Es preciso ser crítico ante tales actitudes y desenmascararlas desde el principio. Del mismo modo al menos que se censuran conductas irregulares (abusos sexuales, corrupción económica, etc.) esto habría de ser causa de cuestionamiento inmediato. Tolerar esto, mirar hacia otro lado, apelar a las opciones personales, etc., puede que no sea más que una cortina de humo para no hincar el diente al problema o, peor, una connivencia encubierta con el mismo.

            Es necesario dar más carga social a la catequesis, a la predicación y a la pastoral evangelizadora en general. Habiéndonos situado casi siempre en el lado espiritual (con peligro de espiritualismo) habrá que reequilibrar los componentes místico y político del seguimiento incidiendo de manera más decidida en el segundo.

            Dice el Papa que los temas básicos de esta catequesis más social son el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos. Ahí es donde habrá que trabajar sin desfallecimiento.

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

Planetización/globalización (L. Boff)

 

En el momento presente hay una fuerte confrontación con el proceso de globalización, exacerbada por Donald Trump, que ha reforzado fuertemente "Estados Unidos en primer lugar", o mejor dicho, "solo Estados Unidos". Promueve una guerra contra las corporaciones globalizadas en favor de las corporaciones dentro de Estados Unidos.

Es importante entender que se trata de una lucha contra los grandes conglomerados económico-financieros que controlan gran parte de la riqueza mundial, en manos de un número pequeñísimo de personas. Según J. Stiglitz, premio Nobel de economía, tenemos un 1% de multimillonarios contra un 99% de dependientes y empobrecidos.

Este tipo de globalización es de carácter económico-financiero, dinosáurica; al decir de Edgar Morin, la fase de hierro de la globalización. Pero la globalización es más que la economía. Se trata de un proceso irreversible, una nueva etapa de la evolución de la Tierra a partir del momento en que la descubrimos viéndola desde afuera, como nos lo comunicaron los astronautas desde sus naves espaciales. Ahí quedó claro que Tierra y Humanidad forman una única entidad compleja.

A partir de esta experiencia se vuelven proféticas y provocadoras las palabras de Pierre Teilhard de Chardin ya en 1933: «La edad de las naciones ha pasado. Si no queremos morir, es el momento de sacudirnos los viejos prejuicios y construir la Tierra. La Tierra no será consciente de sí misma por ningún otro medio sino por una crisis de conversión y de transformación». Esta crisis se ha instalado en nuestras mentes: ahora somos responsables de la única Casa Común que tenemos. Y hemos inventado los medios para nuestra propia autodestrucción, lo que aumenta aún más nuestra responsabilidad sobre todo el planeta.

Inicialmente la globalización se llevó a cabo en forma de occidentalización del mundo. Europa comenzó la aventura colonial e imperialista de conquista y dominación de todas las tierras descubiertas y por descubrir, puestas al servicio de los intereses europeos corporificados en la voluntad de poder que bien podemos traducir como voluntad de enriquecimiento ilimitado, imposición de la cultura blanca, de sus formas políticas y de su religión cristiana.

Desde las víctimas de este proceso, esta aventura se hizo bajo una gran violencia, con genocidios, etnocidios y ecocidios. Ella significó para la mayoría de los pueblos un trauma y una tragedia, cuyas consecuencias se dejan sentir hasta hoy en día, también entre nosotros que hemos sido colonizados, que introdujimos la esclavitud y nos rendimos a las grandes potencias imperialistas.

Hoy tenemos que rescatar el sentido positivo y esencial de la palabra planetización, palabra mejor que globalización, debido a su connotación económica. El 22 de abril de 2009 las Naciones Unidas oficializaron la nomenclatura Madre Tierra para darle un sentido de algo vivo que debe ser respetado y venerado como hacemos con nuestras madres. El papa Francisco divulgó la expresión Casa Común para mostrar la profunda unidad de la especie humana que habita en un mismo espacio común.

Este momento es un paso adelante en el proceso de geogénesis. No podemos retroceder y cerrarnos en nuestros límites nacionales con una conciencia disminuida. Tenemos que adecuarnos a este nuevo paso que la Tierra ha dado, este superorganismo vivo, según la tesis de Gaia. Nosotros somos el momento de conciencia y de inteligencia de la Tierra. Por eso somos la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Somos los únicos seres de la naturaleza cuya misión ética es cuidar de esta herencia sagrada, hacer que sea un hogar habitable para nosotros y para toda la comunidad de vida.

 

1. Escribe una breve reflexión sobre este artículo (10 líneas)

2. ¿Cómo hacer crecer la mentalidad universalista en tu comunidad?

 

 

3

MIRAR LA CAUSA DE LOS DESAJUSTES SOCIALES

(La desigualdad)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

El fantasma de la desigualdad no hace sino crecer en nuestras sociedades. La desigualdad es la madre de todos los desajustes sociales. Los esfuerzos de quienes, durante siglos, han luchado por la desigualdad se ven hoy coronados de éxito. La desigualdad es un desequilibrio tan arraigado en la sociedad actual que muchas personas no son conscientes de su existencia en el día a día. Sin embargo, millones de personas en el mundo la padecen y viven marginados de la sociedad, sin posibilidades de volver a ingresar a ella. Muchas situaciones catastróficas, muchas guerras, tienen aquí su origen.

Cualquier estadística que se tome (las estadísticas no terminan de movernos) va en la misma dirección que ha cuajado en una certeza popular que todo el mundo suscribe: los pobres cada vez más pobres, los ricos cada vez más ricos. Lo más desalentador es que no se ha encontrado un freno a este apocalipsis.

Se puede decir que el aumento de la desigualdad es el fracaso del capitalismo. El mundo está cerca de alcanzar la riqueza necesaria para beneficiar a todos. Pero aún no hemos resuelto cómo hacer un reparto equitativo de esa riqueza. Los mayores problemas del capitalismo actual, con su globalización y su alta tecnología, son el aumento implacable de las desigualdades, la falta de empleo estable y bien remunerado y el imperio de la tecnología sobre nuestras vidas.

            Todos los hemos visto si vivimos en una ciudad: los barrios de los poderosos está rodeados de barrios humildes, cuando no miserables. Conviven riqueza y pobreza en una amalgama que ya no hiere nuestra sensibilidad humana (las “villas miseria” de Buenos Aires, las favelas de Rio de Janeiro, barrios marginales de Bogotá o la Cañada real de Madrid). Nos faltan resortes de reacción. Como franciscanos/as frecuentamos tales barrios humildes aportando lo que podemos. Pero luego volvemos a nuestros lugares que, con frecuencia, se sitúan en los centros. Lo hacemos con buena voluntad, pero sin que nos cause un problema moral. Quizá, sin darnos cuenta, estamos justificando  socialmente una situación que, en sí misma, resulta injustificable.

            Los niños y las mujeres pobres son quienes más sufren la desigualdad. En un mundo donde los gobiernos dan beneficios fiscales a las grandes empresas en lugar de invertir en la educación de los niños, no se puede esperar otra cosa que el crecimiento del desequilibrio social. Y en cuanto a las mujeres pobres se da ese fenómeno denominado  como feminización de la pobreza: se refiere a aquellos mecanismos y barreras sociales, económicas, judiciales y culturales que generan que las mujeres y otras identidades feminizadas se encuentren más expuestas al empobrecimiento en nuestra calidad de vida.

 

  1. 2.      La mirada igualitaria de Francisco y Clara de Asís

 

La agudeza con que hoy percibimos el problema asocial de la desigualdad quizá no lo vieran Francisco y Clara con tanta nitidez. Pero su perspicacia es luminosa apara nosotros:

 

a)      Rnb 7,1-2:

 

«Todos los hermanos, en cualquier lugar en que se encuentren en casa de otros para servir o trabajar, no sean administradores ni provisores, ni estén al frente de las casas en que sirven; ni acepten ningún oficio que engendre escándalo o cause detrimento a su alma (cf. Mc 8,16); 2sino que sean menores y súbditos de todos los que están en la misma casa».

  • Contexto: Es el primer capítulo del bloque de la Rnb que habla del modus vivendi económico y social de los hermanos (caps.7-10). Quiere un modo de vida que, en oposición a lo que ve en la sociedad de su época, genere otro tipo de relación social. ¿Qué ve Francisco? Se puede responder con el texto de un contemporáneo, Philippe de Beaumanoir: «Vemos muchos ejemplos de nobles villas en las que los pobres y los medianos no tienen parte alguna en la administración de la ciudad, y sin embargo los hombres ricos la controlan por entero, pues temen por su hacienda y su linaje. Y así sucede que unos son alcaldes, o magistrados, o recaudadores y, al año siguiente, eligen a su hermano o a su sobrino, o a su pariente próximo, de modo que en diez o doce años todos los hombres ricos controlan todas las administraciones de las nobles villas; y, después, cuando el común quiere conocer sus cuentas, se justifican diciendo que se han mostrado las cuentas unos a otros». Francisco quiere huir de este mecanismo de desigualdad y propone la minoridad como correctivo.
  • Estructura:

-          Escenario 1: el trabajo “en casa de otros”, trabajo o servicio por cuenta ajena en estructuras económicas ajenas a la comunidad franciscana. Ese es el escenario para poner a funcionar un freno a la relación desigualadora en el lugar mismo de la desigualdad.

Formas: servir (ad servandum: pastoreo) o trabajar (vel laborandum: trabajos agrícolas). En cualquier caso parecen ser actividades laborales ajenas a la administración.

-          Mecanismos de contención 1:

  • “No sean administradores” (non sint camerarii: encargados de la administración financiera)
  • “Ni provisores” (neque cellarii: los encargados de llevar la cuenta de la cella, el almacén; otros mss leen cancellarii: escribanos).

En los dos casos son funciones de cierta preeminencia que solían ejercer, dice Manselli, los religiosos en razón de su competencia y honradez. Francisco pone un dique a ello porque entra en juego  la minoridad y su valor de contención de la desigualdad

  • “Ni estén al frente” (neque praesint) equivale a ocupar la presidencia, ejercer la dirección y el mando.

-          Mecanismos de contención 2:

  • “No acepten oficio…de escándalo” (nec recipiant… officium…quod scandalum). Tiene que tratarse de un escándalo económico y social, llamarse pobres y hacer el juego a un sistema desigualdor.
  • “Ni daño a su alma” (anime sue faciat detrimentum): la pérdida del “alma” entendida como pérdida de sentido más que como condenación religiosa.

-          Escenario 2: La minoridad (sint minores) entendida como mecanismo de contención para no ahondar en las desigualdades sociales y para hacer ver la igual dignidad de las personas. No es tanto una virtud moral o religiosa cuanto un mecanismo de contención social de desigualdades.

 

b)      PCl 3,9:

 

Hay un detalle en la vida de Clara que recoge el PCl en la deposición nada menos que de cinco testigos: que Clara durante toda su vida cuidó de las enfermas y se reservó el servicio humildísimo de limpiar sus orinales (1,12; 2,1; 3,9; 6,7; 7,5). La comprensión de la fraternidad igualitaria adquiere significados en esta clase de extremos.

 

«Aseguró también que fue tanta la humildad de la bienaventurada madre, que se despreciaba totalmente a sí misma, y anteponía a las demás, haciéndose inferior a todas, sirviéndolas y dándoles agua a las manos, y lavando con sus propias manos los bacines de las hermanas enfermas, y hasta lavando los pies de las serviciales».

 

  • Contexto: El testimonio de este número proviene de sor Felipa de Leonardo de Gislerio. Hay que notar que el de esta hermana es, con mucho, el testimonio más largo de los veinte testigos del proceso. Ello indica que el tribunal ha juzgado de mucho interés la deposición de esta hermana como fuente de información sobre la realidad espiritual de Clara.

Como las testigos anteriores, posiblemente sea interrogada sobre la humildad de Clara. Su respuesta es tópica pero encadena una serie de valores que, al final, terminan dibujando el perfil de alguien dedicada por entero a la comunidad.

  • Estructura:

-          Topos: Comienza diciendo que «se despreciaba totalmente a sí misma y anteponía a las demás, haciéndose inferior a todas» (Che despreççava al tutto se medesima, et ponevase innante le altre Sore, facendose inferiore de tucte). Puede ser esto considerado como un topos, pero quien ha vivido junto a ella treinta y ocho años y sigue teniendo esta valoración está indicando una cierta verdad antropológica.

-          Concreción: En un segundo momento se concreta esto en tres acciones:

  1. «dándoles agua a las manos» (Dando l’acqua alle mane), como tarea de higiene cotidiana en manos que no debían ser muy pulcras dada la inexistencia de agua corriente y la escasez de jabón, a pesar de su existencia, cosa por la que hay quien aduce esto como una de las causas de la peste negra en el siglo XIV;
  2. «lavando con sus propias manos los bacines de las enfermas» (Et lavando le sedie de le Sore inferme con le propie mane): como la testigo de II,1 el inciso con le propie mane está hablando de una notable dedicación;
  3. «y hasta lavando los pies de las serviciales» (Et lavando li piedi etiamdio de le Servitiale): alude a las hermanas externas (Insirvientes extra monasterium). También lo había dicho la testigo anterior (2,3). Por lo que sea, la testigo considera que este servicio era más arduo que el de los bacines. Se ve que el embarramiento de los caminos y la suciedad de las poblaciones hacían que los pies de esas hermanas estuvieran particularmente sucios.

En esta tarea se inserta el acto puntual del golpe que una de estas serviciales dio, involuntariamente suponemos, a Clara en el rostro cuando le lavaba los pies y que varias testigos reseñan (2,3; 10,6). Da la impresión que esta clase de detalles tienen para el tribunal eclesiástico tanto o más valor que los milagros que la testigo, ésta en concreto, atribuyen a los supuestos milagros en vida de Clara.

  • Contenido y lectura social:

-          El texto puede reflejar los modos tardíos de la fraternidad de san Damián que se habían decantado hacia una fraternidad mayor igualdad (inclusión de las serviciales en el mecanismo de servicio de Clara). Una fraternidad desigualdadora no puede hablar de igualdad.

-          La igualación se verifica en la inclusión de los miembros más frágiles en la corriente de la fraternidad.

-          También la comunidad ha de generar mecanismos de contención de la desigualdad en su propio interior.

-          Un modo de vida igualador es un apostolado social: el entorno lo capta y frena el desaliento de que los humanos nunca podremos vivir como hermanos.

 

3. Reducir la desigualdad

 

¿Cómo reducir la desigualdad? Es, sin duda, la pregunta del millón. Recurriendo a planteamientos éticos, A. Cortina (en su libro Aporofobia) hace cuatro propuestas para reducir la desigualdad: a) mantener vivo el derecho a una vida sin pobreza: el derecho a una vida sin pobreza es un derecho de las personas al que corresponde el deber de las sociedades de procurarles los medios para satisfacerlo; b) asentar el anhelo en los valores de una ética cívica: se trata de unir el poder de la economía a los ideales universales en un mundo globalizado c) que las empresas atiendan a las expectativas de sus afectados: asumir la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), no como una cuestión cosmética, sino de prudencia y justicia; d) dado que existen modelos alternativos de empresa que funcionan (como la economía del Bien Común o la economía colaborativa, importa promover el pluralismo de los modelos de empresa; e) finalmente, economía y empresa tendrían que cultivar otras motivaciones de la racionalidad económica: actuar solo por el autointerés es suicida, son también esenciales la reciprocidad y la cooperación, la capacidad de sellar contratos y cumplirlos, generando instituciones sólidas. ¿Es puro angelismo esta clase de planteamientos? El asunto es dónde encontrar voluntad política de darles cuerpo.

Todo el planteamiento de la igualdad brota de la conciencia de la dignidad de las personas. San Pablo habla en 2 Cor de “los consagrados” (Tous hagious: v.4b). Efectivamente, cuando se conculca la igualdad, es la dignidad la que sale conculcada. Construir un planteamiento económico sin el componente explícito de la dignidad es estar abocado a la peor de las desigualdades. Una ética de la razón cordial es consciente del valor para la vida política, económica y social, pero también que hunden sus raíces en esa otra forma de vínculo humano, que es la alianza. La alianza de quienes se reconocen mutuamente como personas dotadas de dignidad, no de un simple precio, como personas vulnerables, necesitadas de justicia, pero también de cuidado y de compasión.

La desigualdad encuentra un muro compacto que resulta difícil de sobrepasar en la cuestión de género. No se ha entendido todavía que la igualdad de género conlleva la igualdad económica y al revés. Por eso, mantener la diferencia es perpetuar la desigualdad. Las mujeres científicas escriben con visión clarividente: La maternidad tiene mucho que ver en la inversión de los porcentajes (de mujeres investigadoras). Siendo tan deseada, alabada y celebrada, la maternidad en muchos casos trunca la carrera profesional de las mujeres, al igual que les sucede a otras que asumen los cuidados de personas mayores, enfermas y/o dependientes. Son necesarias medidas que ayuden a paliar estas situaciones. Es la igualdad que se acerca, pero que todavía queda aún muy lejos. Las semillas de los textos paulinos empujan, siquiera de lejos, en esta dirección.

 

  1. 4.      Un pensamiento de Fratelli tutti

 

El tema de la igualdad atraviesa FT porque pensar en la fraternidad universal y el amor social sin el recurso a la fraternidad es imposible.

 

«Tampoco la igualdad se logra definiendo en abstracto que “todos los seres humanos son iguales”, sino que es el resultado del cultivo consciente y pedagógico de la fraternidad. Los que únicamente son capaces de ser socios crean mundos cerrados. ¿Qué sentido puede tener en este esquema esa persona que no pertenece al círculo de los socios y llega soñando con una vida mejor para sí y para su familia?» (FT 104).

 

Cuando se habla de temas como el de la igualdad se corre el peligro de hablar “en abstracto”, como si fueran conceptos, ideas, planteamientos ideológicos. Pero la igualdad es algo concreto: situaciones concretas, rostros concretos, posicionamientos  concretos. Si falta esa concretez, estamos aún lejos de lo que pretende el Evangelio, el carisma franciscano y de lo que demanda la sociedad.

La igualdad, como todos los valores humanos es el resultado en un “un cultivo”, ideológico y, sobre todo, práctico. Si no se hacen experiencias de igualdad, por pequeñas que sean, la igualdad será siempre algo teórico. Prácticas de igualdad son poner coto a la jerarquización, controlar lo posible el ansia de poder que todos llevamos, ser partidario de repartir el poder como modo bueno de control desigualado.

También es algo “pedagógico”, algo que se puede aprender poco a poco si se pone interés en ello. De ahí que no es despreciable toda la espiritualidad relativa a la igualdad o a la minoridad como control de la desigualdad. Eso sí, hay que saber que la teoría es buena si se orienta a la práctica. Si no hay práctica, estamos ante un flatus vocis.

Ser socio es bueno. El sentido corporativista no es totalmente negativo si está abierto. Ser socios de economía, de trabajo, de club, de congregación religiosa puede ser algo bueno si está abierto. Si se cierra, si se utiliza para medrar, si es una herramienta de presión social y por ello de desclasamiento se genera una desigualdad que no es aceptable desde el punto de vista cristiano y humano.

El Papa hace una aplicación concreta al tema de quienes llegan soñando una mejor para sí y su familia, tienen que emigrar. Si está uno asentado sobre el grupo cerrado de socios, excluirá al emigrante ahondando así la desigualdad con la que ya viene.

El franciscano/ est

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

Las causas de la desigualdad social:

  1. 1.      La globalización ha dado la posibilidad a las empresas de contratar empleados en las zonas "más baratas". De esta manera, se han perdido millones de puestos de trabajo.
  2. 2.      El avance tecnológico también ha supuesto cambios en el mercado laboral, generando nuevos puestos por un lado (para personas con acceso y conocimiento de dichas tecnologías) y reemplazando puestos por otros (actividades más repetitivas).
  3. 3.      La riqueza ha pasado principalmente a manos privadas, es decir que las personas ricas tienen mayores recursos que muchos países. Esto provoca que los gobiernos no inviertan como deberían en sus habitantes menos privilegiados.
  4. 4.      Aumento de la subcontratación y los trabajos temporales, que desembocan en menores sueldos.
  5. 5.      Los sistemas fiscales que recaudan en mayor medida de las clases trabajadoras (a través del IVA por ejemplo).
  6. 6.      La evasión fiscal que realizan los más pudientes al enviar su dinero a paraísos fiscales con poco o nulo control.

 

1)      Haz una breve reflexión sobre estos datos (10 líneas)

2)      Di una causa que, a tu juicio, genere desigualdad.

 

 

 

 

 

 

 

4

MIRAR LOS GRANDES SUFRIMIENTOS AJENOS

(Los grandes sufrimientos)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

No vamos a descubrir nada nuevo: el dolor acompaña el caminar humano. Es parte del costoso trabajo por el logro de la dicha. Una de las tareas de tal trabajo es mirar los grandes sufrimientos humanos para colaborar, por poco que sea, en una respuesta que mitigue el sufrimiento y ensanche el horizonte del gozo. Esta respuesta al dolor ajeno es la que nos hace sujetos morales, dice qué tipo de personas somos: si respondes al sufrimiento ajeno eres buena persona; si no, no lo eres.

La universalización de la pandemia del Convid-19 nos ha hecho ver la hermandad planetaria en el sufrimiento que no sabe de fronteras ni de excepciones sociales. Si hay hermandad en el sufrimiento, tendría que haberla también en la respuesta (nada más lejos de lo humano que las respuestas “nacionalistas”).

Atrapados por el sufrimiento personal, los grandes sufrimientos ajenos se nos antojan lejanos y por ello, como algo que no nos concierne. Sin embargo hay que decir que la pertenencia a la historia humana hace que nazcamos con una responsabilidad original, no tanto con un pecado. Entrar en la corriente de la vida nos hace corresponsables con la vida, con todo ser vivo, máxime si es humano. Hacer dejación de tal responsabilidad es volverse inhumano.

Además, no se puede negar que, en notable parte, e incluso en los sufrimientos lejanos, estamos implicados en tales sufrimientos. Una parte importante del caudal de dolor en el que navegamos es el generado por los mismos humanos entre ellos. Creer que la lejanía de los escenarios de dolor mitiga nuestra participación en ellos es una ingenuidad, cuando no una maldad. Razón de más para elaborar una espiritualidad de responsabilidad ante los sufrimientos ajenos.

La amplitud y hondura de los grandes sufrimientos ajenos puede inducirnos a pensar que son invencibles. Pero en parte no es así. Las grandes luchas humanas dependen en parte del hacer ciudadano, de la mera política. Depende de la dirección que esta tome, el resultado irá en un sentido o en otro (cómo se explica si no que en Bolivia en 14 años de Gobierno, el MAS ha sacado de la pobreza extrema a más de dos millones de personas, el 20% aproximado de la población).

La persona de hoy tiene en la ciencia y en la economía grandes herramientas para ir mitigando los sufrimientos ajenos, Pero también la espiritualidad, en nuestro caso el franciscanismo, ha de intentar colaborar en esa empresa titánica y hondamente humana de reducir el nivel del sufrimiento histórico de los humanos y de la misma creación. Hacer dejación de este aporte sería ir en la dirección opuesta de la identidad franciscana que está hecha de fraternidad condoliente y creativa con quien es el “leproso” de hoy en día. Nos jugamos mucho de nuestra identidad franciscana.

 

 

 

 

  1. 2.      Los grandes problemas vistos por Francisco y Clara de Asís

 

El mundo de Francisco y el de Clara sobre todo es de unas dimensiones mucho más reducidas que el nuestro de hoy, planetizado y globalizado. Por eso los grandes sufrimientos de la época son, en comparación de los actuales, de más reducidas dimensiones. Pero ello no es obstáculo para que su luz pueda sernos útil a nosotros en nuestros actuales escenarios.

 

a)      2 Cel 30:

 

«Cuando el ejército de los cristianos asediaba Damieta, estaba presente el santo de Dios con sus compañeros, que habían atravesado el mar con ansias de martirio.

Y como los nuestros se preparasen a la batalla para el día señalado, oyéndolo el Santo, se dolió en lo profundo. Y dijo al que le acompañaba: «Si el encuentro tiene lugar en ese día, me ha dado a entender el Señor que no se les resolverá en éxito a los cristianos. Pero, si descubro esto, me tomarán por fatuo; y, si me callo, la conciencia me lo reprochará. Dime: ¿qué te parece?» Respondió el compañero: «Padre, no se te dé nada ser juzgado por los hombres, que no es precisamente ahora cuando vas a empezar a ser tenido por fatuo. Descarga tu conciencia y teme, más bien, a Dios que a los hombres».

Corre luego el Santo y se enfrenta a los cristianos con consejos saludables, disuadiéndoles de la batalla, anunciándoles la derrota. Los cristianos hacen escarnio de la verdad: se endurecieron en su corazón y no quisieron tomar en consideración el aviso. Se van. Se entabla el combate. Se lucha. Muchos de los nuestros se ven acorralados por el enemigo. Durante el combate, el Santo, con el alma en vilo, hace que el compañero se levante a observar, y como ni a la primera ni a la segunda ha visto nada, le manda observar por tercera vez. Y ve ahí que todo el ejército cristiano se da a la fuga, reportando de la batalla la deshonra en vez del triunfo. Y fue tal el desastre de los nuestros, que quedaron muy reducidos, pues entre muertos y cautivos perdieron 6.000. Consumía, por tanto, al Santo la compasión que sentía de ellos, y no menos a ellos el arrepentimiento de lo que habían hecho. Y lloraba, sobre todo, por los españoles, al ver que su arrojo los había diezmado».                           

 

  • Contexto: Dentro de ese “cajón de sastre” que es 2Cel, el pasaje se incluye en el apartado dedicado al espíritu de profecía de san Francisco (entre la predicción del fallo de Tomás de Spoleto y las murmuraciones de Leonardo de Asís) porque predice la derrota de los cristianos en Damienta. Pero el telón de fondo es un tema de grandes proporciones en la época, las cruzadas, causa también de grandes sufrimientos a muchos países tanto a los de un bando como a los del otro. Hay dos maneras de entender las cruzadas: una, en conexión indiscutida con la estructura eclesiástica o de una cierta objeción de conciencia (a la que tendían los movimientos pauperísticos, y también el franciscanismo). Este es uno de los temas “a la contra” de Francisco con la Iglesia oficial (quizá por eso se aprobara la regla con resistencias). Parece que Francisco fue a la 5ª cruzada decretada por Honorio III que tuvo como objetivo la conquista de Egipto. Ahí se encuadra la toma de Damieta.
  • Estructura:

-          Trasfondo: es el tema del martirio (“con ansias de martirio”) que Francisco ha tenido siempre presente en su espiritualidad personal. No tiene que ver con  los grandes sufrimientos, pero hay una cierta conexión sobre el sentido de sufrir por la oferta de la fe.

-          Problema de conciencia: profetizar la derrota o no.

  • Resolución 1: “la conciencia me lo  reprochará”. La solución de “descarga tu conciencia”: cualquier resolución ha de ser conforme a la verdad de uno mismo. Los conflictos han de tratar de incluir la verdad.
  • Resolución 2: confrontación “se enfrenta a los cristianos”. Riesgo de menosprecio, alejamiento o repulsa. “Los cristianos hacen escarnio a la verdad”. Los dolores se causan muchas veces de espaldas a la verdad.   

-          Derrota: Se “reporta derrota en vez de triunfo”. En el fondo “con el alma en vilo” ¿esperaba Francisco una victoria cristiana?

-          Compasión y arrepentimiento: compasión de Francisco por los muertos (¿los de los dos bandos?) y arrepentimiento de los litigantes (¿con intención de no volver a litigar?).

  • Contenido:

-          Es un pasaje muy mezclado que plantea muchas preguntas: ¿se ve la cruzada realmente como un grave problema de orden internacional? Sí y no. ¿Se sitúa Francisco claramente en el terreno de la no violencia? Sí y no. ¿Se propone una tercera vía de diálogo y negociación? Sí y no.  El correcto enfoque de los grandes sufrimientos es complejo.

-          Le falta tomar distancia (“los nuestros”. Hay quien en los grandes conflictos abominan de la “distancia”. Pero a veces, como herramienta de discernimiento, puede ser útil).

-          Se intuye que los caminos de la confrontación no llevan a nada, pero no se termina de proponer una vía alternativa. Necesidad de procesos.

-          Se desprecia la “sabiduría del pobre” dice LM 11,3. Esa sabiduría intuye un camino de novedad relacional pero no termina de hallarlo. ¿Hubiera sido posible para Francisco oponerse directamente a la Cruzada? Ciertamente no. No habría sabido elaborarlo con el elemento de su fe en la Iglesia.

  • Lectura social:

-          La cercanía a los escenarios de grandes sufrimientos es, de una u otra forma, necesaria. No se puede tratar de estas cosas “a distancia” (información, búsqueda en cercanía, colaborar con instituciones cercanas a esos escenarios, AI por ejemplo, etc.).

-          Hay que trabajar el “preconflicto”, no solamente cuando este estalla. Y también el “postconflicto”, cuando ya ha ocurrido la catástrofe.

-          El franciscanismo no se habría de cansar de las terceras vías solo porque aparezcan utópicas o porque los resultados sean pocos.

-          Es una gran ayuda (que la sociedad de Francisco no tenía tan clara como nosotros) la perspectiva de los derechos humanos. Cuando estos son conculcados, hay que reaccionar.

 

 

b)      PCl 3,28:

 

«Manifestó también la dicha testigo que madonna Clara había referido a las hermanas que, cuando su madre estaba encinta de ella, fue a la Iglesia y, estando ante la cruz, mientras oraba devotamente, rogando a Dios que la socorriese y ayudase en el peligro del parto, oyó una voz que le dijo: «Alumbrarás una luz que iluminará mucho al mundo».

 

  • Contexto: el testimonio corresponde a Sor Felipa, el más largo de todo el PCl y el que parece que goza de cierta prestancia a juicio del tribunal (también lo reporta sor Cecilia en PCl 6,12). Puede ser entendido como las leyendas medievales piadosas o como un juego de palabras con el nombre de Clara. Pero no hay que olvidar que se está ante un tribunal oficial que hace una indagación rigurosa.
  • Estructura:

-          Relato: es Clara la que lo cuenta (Ortolana, su madre, murió en 1238). Vigencia de los recuerdos maternos (Clara no conoció a su padre)

-          Situación de Ortolana: oración devota ante la cruz, rogando por el buen parto. Un asunto preocupante y propio de toda madre primeriza.

-          Audición: certeza interior (recordar lo de Francisco con el Cristo de san Damián).

-          Núcleo clariano: luz que iluminará al mundo:

  • Triple alusión a la luz (alumbrará-luz-iluminará), total luz.
  • Al mundo: conciencia de universalidad
  • Contenido:

-          Contenido profético: leer la vida desde perspectivas proféticas, no mera ingenuidad a posteriori (recordamos que el testimonio es de 1253, el mismo año de la muerte de Clara).

-          Conciencia de universalidad no siendo obstáculo la incipiencia del movimiento clariano en 1253, por más que la cosa prometiera.

-          Iluminación: ¿qué se entiende por ello? ¿Relevancia o significatividad?

-          El testigo de la luz que recogen sobre todo las clarisas, encargo y tarea (BenCl 5).

  • Lectura social:

-          Luz en lo oculto, pero luz. No es el mensaje de Clara una luz que deslumbra sino que ilumina la vida desde la hondura.

-          Iluminar los conflictos es una gran tarea clariana: los cercanos y, de alguna manera (oración, sencilla solidaridad), los  lejanos. Es preciso sentirse concernidas.

-          No renunciar a la iluminación por la dificultad de conexión con el mundo de hoy. Trabajar esa conexión.

-          No conocemos los trabajos de las clarisas en los grandes conflictos (clarisas de  Sierra Leona, por ejemplo). Pero con certeza que los habrán trabajado.

 

 

 

 

  1. 3.      Los grandes conflictos: genocidios

 

Son escenarios de locura que nos desbordan. Pero hay que asomarse a esos abismos porque son hermanos que sufren enormemente y porque tenemos responsabilidad sobre ellos.

 

Los rohingya en Myanmar

 

Quizás el peor genocidio de los últimos años es el de los rohingya, que viven en el estado de Rakhine, al noroeste de Myanmar. A diferencia de la mayoría budista del país, los rohingya son musulmanes, y durante mucho tiempo han sido tratados como ciudadanos de segunda en Myanmar porque la mayoría de la población los considera inmigrantes ilegales y «terroristas» de Bangladesh. Han huido en número superior a los 800. Sin patria, sin documentos, sin medios de vida, echados de la tierra. El Papa los visitó en 2017 y les pidió perdón.

 

Los nuer y otros grupos étnicos en Sudán del Sur

 

Sudán del Sur se convirtió en 2011 en el país más nuevo del mundo, pero desde 2013 ha estado inmerso en una brutal guerra civil. Durante el complejo y poliédrico conflicto el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, perteneciente al grupo étnico de los dinka, ha utilizado al ejército para emprender una campaña de genocidio y limpieza étnica contra su principal grupo rival, los nuer, así como contra otros grupos minoritarios de la zona. Los nuer también han participado en la limpieza étnica contra los dinka.

 

Cristianos y yazidíes en Irak y Siria

 

Mientras el grupo terrorista Estado Islámico esculpía su califato en Siria y en Irak, asolados por la guerra, en 2014 y 2015 también puso en su punto de mira a varias comunidades y grupos étnicos no musulmanes como los yazidíes y chiítas iraquíes, así como a los cristianos asirios que viven en Siria e Irak.

En brutales campañas de genocidio perpetradas en ambos países, el Estado Islámico llevo a cabo un proceso de exterminio sistemático de los yazidíes, chiítas y cristianos y destruyó sus aldeas. También cometieron violaciones masivas en el seno de estas comunidades. Aunque las cifras siguen sin estar claras, miles de personas han sido asesinadas en estos genocidios.

 

Darfuris en Sudán

 

A mediados de los 2000, el de Darfur fue reconocido como el primer genocidio del siglo XXI por observadores internacionales y por los embajadores de Estados Unidos de la época. Aunque han desaparecido de los titulares, las atrocidades cometidas en esta región occidental de Sudán no se han detenido. Las matanzas étnicas comenzaron en 2003 cuando las milicias árabes, apoyadas por el presidente sudanés Omar Hassan al-Bashir, empezaron el exterminar a la población no árabe y a destruir sus aldeas. Las principales víctimas de estas campañas han sido los fur, pero otros grupos minoritarios no árabes también se han visto afectados.

 

  1. 4.      Un pensamiento de Fratelli tutti

 

«En efecto, «la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. Las tres juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas. La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón. Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos. Cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas. La violencia engendra violencia, el odio engendra más odio, y la muerte más muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible» (227).

 

            Las herramientas para el logro de la paz son la verdad, la justicia y la misericordia. Son inseparables. En mantenerlas unidas estriba mucho del éxito de una tercera vía a la opresión y a la violencia. Son los ingredientes para sanar, o al menos paliar, los grandes sufrimientos humanos.

            El gran enemigo y el potenciador de los sufrimientos humanos llevados al extremo es la venganza. FT está muy preocupada por ese tema (14 veces aparece el vocablo). La venganza, en cualquiera de sus formas es una de las grandes causas de sufrimiento. Siempre lo ha sido.

            La verdad tiene sus exigencias: contar lo ocurrido (comisiones de la verdad), el uso de los menores para acciones de violencia (niños soldado), explicitar la violencia usada contra las mujeres (abuso sexual en tiempos de guerra, una constante). Todo ello ha de ser aclarado lo más posible y los franciscanos/as habríamos de estar ahí (el franciscano Uriel Molina está en la Comisión de la Verdad en Nicaragua). El apoyo a Franciscans International es fundamental.

            Y esto hay que hacerlo porque el maltrato a la dignidad del otro lo es también a la propia dignidad. Mientras no nos veamos como afectados esto parecerá cosa lejana y que nos atañe. Pero la herida que se hace a una parte del cuerpo la sufre todo el cuerpo.

            Hay que salir del bucle violencia-odio-muerte como engendrado de más violencia, odio y muerte. Hemos de creer que la espiritualidad franciscana y la presencia franciscana puede contribuir, siquiera un poco, a esa ruptura.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

Visiona el video: https://www.msf.es/actualidad/bangladesh/tres-anos-del-exodo-masivo-rohingyas-tres-anos-vida-precaria-y-suspenso

 

  1. 1.      Escribe sobre el video una reflexión personal (máximo 10 líneas)
  2. 2.      ¿Cómo acercarse en comunidad a los grandes sufrimientos humanos?

 

5

MIRAR LA ESPIRITUALIDAD DE HOY

(La espiritualidad)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

                        Puede decirse que en los últimos cincuenta años la espiritualidad ha sufrido una verdadera revolución. Lo comprobamos en:

  • La denominación: Aunque aún se mantiene el término de “espiritualidad”, entre otras cosas porque no se ha dado con otro mejor, hay quienes se sienten incómodos con él por la historia que arrastra y por las connotaciones que conlleva. Éstas se resumen en un dualismo materia/espíritu no superado todavía. Quienes anhelan otra terminología creen que la espiritualidad se enmarca en la historia, no en parámetros como el religioso que, con frecuencia, huyen de ella (mística de ojos abiertos, mística horizontal).
  • La definición: Precisamente por su componente histórico, la definición de espiritualidad se traslada a los ámbitos de la misma historia. Y se define como «una dimensión profunda del ser humano, que, en medio incluso de la corporalidad y la materialidad, trasciende las dimensiones más superficiales y constituye el corazón de una vida humana con sentido, con pasión, con veneración de la realidad y de la Realidad: con Espíritu» (J. M. Vigil).
  • Distinción frente a religión: Este cambio es decisivo. Las religiones habían creído, vanamente, que la espiritualidad era patrimonio exclusivo suyo. Pero la secularidad, las mismas ciencias físicas y microbiológicas, han hecho ver que la espiritualidad es, simplemente, patrimonio de lo humano. No es la espiritualidad un subproducto de la religión, es algo que se da en todo ser humano. Esto ha dejado ver, para sorpresa de personas no creyentes y de muchas creyentes, que lo que la cultura secular pone en crisis no es la espiritualidad, sino la religión. Aquella goza de buena salud, mientras que ésta se sume en una cierta perplejidad e incertidumbre, a pesar de los rebrotes de ciertos movimientos que podrían hacer pensar en una vuelta a lo sagrado.
  • Espiritualidad laica: En el ámbito de la laicidad puede haber una esperanza para la espiritualidad ya que, como decía P. Tillich, es la sociedad de hoy la que si redescubre la dimensión profundidad, podrá saber realmente de la realidad de Dios, porque esta realidad anida en lo profundo. Al ser la espiritualidad un elemento constitutivo de la persona, quien ahonda en la estructura humana genera auténticas obras de espiritualidad, aunque no tenga el formato ni el componente de la experiencia religiosa explícita.
  • Una religiosidad posaxial: Hay analistas que concluyen que la espiritualidad enmarcada en la vivencia religiosa que hemos heredado corresponde una época de sociedades agrarias, ya que en el paleolítico no parece que haya religiones organizadas. O que esta vivencia corresponde al “tiempo axial” de la cultura humana que se produjo en el milenio anterior a Cristo, tiempo de densificación de la conciencia humana, privilegiado momento acelerado de humanización. Desde ahí se preguntan si no estaremos en un tiempo posaxial nuevo (“deutero axial” lo llaman) en que aparecerá un tipo de experiencia religiosa más allá de las religiones, situada en experiencias personales e intransferibles de lo trascendente.
  • Un bien social: Este enmarque en lo histórico hace que la preocupación por la espiritualidad pase de ser una preocupación religiosa (que se traduce en número de practicantes) a una preocupación social. Se anhela la recuperación de la espiritualidad, el deseo de que el espíritu no muera en nuestra cultura, pero no por razones religiosas sino, simplemente, porque la pérdida de los valores más constituyentes del espíritu humano lleva a la persona a una situación sin salida en la historia. Desde aquí se puede anhelar, sin el componente religioso, una historia humanamente espiritual.

 

  1. 2.      Ser espiritual según Francisco y Clara

 

Tal como hemos iniciado el tema, hay que decir que el problema social de la espiritualidad pasa por encima de la realidad histórica de Francisco y Clara. Sin embargo, ellos hablan muy precisamente de qué se trata cuando queremos decir qué es ser espiritual. Tomemos dos textos a modo de ejemplo:

 

a)      Rnb 7,15-16

 

«Y dondequiera que estén y en cualquier lugar donde se encuentren unos con otros, los hermanos han de tratarse espiritualmente y con amor, y honrarse mutuamente sin murmuración (1 Pe 4,9). Y guárdense de mostrarse exteriormente tristes e hipócritamente sombríos (cf Mt 6,16); antes bien, muéstrense gozosos en el Señor (cf Filp 4,4) y alegres y convenientemente agradables».

 

  • Contexto: Podrían aducirse muchos textos de Francisco sobre el modo espiritual de comportamiento del hermano menor. Pero este texto, en su simplicidad, conecta con la espiritualidad secular tal como la vivimos hoy. Rnb 7 es un capítulo de gran novedad para la época porque entiende el trabajo de los hermanos como medio de vida y, esto es interesante, realizado en medio de la sociedad. Es ahí en ese medio social donde no solamente habrá que trabajar honradamente, sino vivir espiritualmente como lenguaje de fraternidad.
  • Estructura:

-          Escenario: cualquier lugar. No hay un lugar específico, religioso, para el comportamiento espiritual. Cualquier lugar es el idóneo.

-          Lenguajes espirituales ad intra del grupo:

  • comportamiento espiritual. Mirando a los valores hondos del hermano, no quedándose en superficialidades.
  • comportamiento amoroso: que el amor fraterno sea el verdadero lenguaje espiritual, tan básico que nunca debe faltar.
  • comportamiento que no murmura: porque decir detrás lo que no se es capaz de decir delante denota una ausencia de espiritualidad (cf Adm 25).

-          Lenguajes espirituales ad extra:

  • Alejamiento de la hipocresía: porque quiere hacer ver lo que uno no es realmente ante Dios (Adm 19). Es lo opuesto a un lenguaje espiritual que es lenguaje de verdad.
  • Gozo-alegría-porte agradable: porque la turbiedad de la tristeza manifestada sin pudor imposibilita la vida espiritual y la relación espiritual con la persona.
  • Contenido:

-          La espiritualidad franciscana no necesita apartarse del escenario del mundo y de las relaciones para poder ser vivida con intensidad. Es ahí mismo donde Dios quiere ser servido y amado en la persona.

-          La espiritualidad franciscana es una espiritualidad común, no hace divisiones ni entre las personas ni entre los creyentes. Todos están llamados a ella.

-          Los lenguajes humanos se transforman en lenguajes espirituales. No hace falta emplear lenguajes específicos, arcanos, elitistas.

  • Lectura social:

-          Es un texto que lleva a un saludable humanismo. Nadie queda excluido, toda persona puede ser espiritual si trabaja el fondo de lo humano, donde anida el fondo de la fe.

-          En su sencillez, es un texto de hondura existencial que apunta a la verdad de la persona. No son superestructuras añadidas, sino valores constituyentes del ser humano.

-          Ello podría llevarnos a una ciudadanía amigable y a la certeza de que una sociedad espiritual goza de mejor salud que una que deseche los valores espirituales.

 

b)      3CtaCle 24-28

 

«24Por consiguiente, así como la gloriosa Virgen de las vírgenes lo llevó materialmente, 25así también tú, siguiendo sus huellas (1 Pe 2,21), ante todo las de la humildad y pobreza, siempre puedes, sin duda alguna, llevarlo espiritualmente en tu cuerpo casto y virginal, 26conteniendo a Aquel que os contiene a ti y a todas las cosas (cf. Sab 1,7; Col 1,17), poseyendo aquello que, incluso en comparación con las demás posesiones de este mundo, que son pasajeras, poseerás más fuertemente. 27En esto se engañan algunos reyes y reinas del mundo, 28pues aunque su soberbia se eleve hasta el cielo y su cabeza toque las nubes, al fin se reducen, por así decir, a basura (cf. Job 20,6-7)».

 

  • Contexto: en la 3CtaCl Clara de Asís se revela como una de las cimas de la mística cristiana. Son puntos dignos de atención el seguimiento del Jesús pobre y humilde, la vocación eclesial de sostenimiento de los miembros vacilantes, la relación entre la vocación contemplativa y la tipología mariana. También habla de la espiritualidad esponsal propia de quien ha hecho una opción total por Jesús. Ahí es donde entroncamos con nuestro tema.
  • Estructura:

-          Llevar a Jesús, entendido esto desde la identificación con el Jesús pobre:

  • Materialmente: como María que lo llevó materialmente además de espiritualmente (Lc 11,27-28).
  • Espiritualmente: siguiendo sus huellas en humildad y pobreza.
  • Ambas identificaciones se corresponden y, sin solaparse, se complementan.

 

-          Modos:

  • Conteniendo a quien te contiene: creando procesos de identificación en los modos de la pobreza y humildad.
  • Poseyendo fuertemente, más en verdad, que quien pretende poseer lo máximo en este mundo.
  • Contenido:

-          Aquí estalla el tema místico de la identificación con Jesús. El camino para Clara es evidente: pobreza y humildad como la de Jesús, caminos de minoridad.

-          Para Clara se encierra aquí algo de gran densidad espiritual que puede dar sentido a su opción franciscana: sin esta identificación el modo de vida de san Damián queda vacío.

-          Es el paradójico modo de poseer en la desposesión: se tiene todo cuando nada se tiene, se accede a lo más profundo cuando se aleja uno de lo más superficial.

  • Lectura social:

-          Se pueden entrever aquí las bases espirituales de la socialización de la economía: cuanto más se comparte, más se multiplica.

-          Hay una valoración del presente como momento propicio para la vivencia de una espiritualidad profunda que no depende de lo que se tiene, sino de lo que se es.

-          Desde la sencillez clariana se propone una reorientación de los roles sociales: los honores, el brillo, el rango social quedan muy cuestionados desde la identificación con el Jesús pobre.

 

  1. 3.      Otra espiritualidad es posible

 

            Así lo proponen los actuales analistas del fenómeno de la espiritualidad. La proponen no solamente como posible, sino como necesaria porque siguen creyendo que la espiritualidad es una dimensión insustituible del grupo humano ya que nosotros no nos relacionamos con la realidad únicamente en base a nuestras necesidades, sino también en relación con algo que está ahí independientemente de nosotros, ese anhelo de lo absoluto que anida en la realidad humana, por insignificante que se la considere. Desde aquí la necesidad de la espiritualidad es real y que esa necesidad se vaya concretizando en nuestras nuevas sociedades industriales resulta perentorio.

            Pero, ¿puede el mensaje franciscano nacido en sociedades preindustriales ser instancia de iluminación para el logro de una nueva espiritualidad en un contexto social totalmente distinto? Sí podría, con tal de que se racionalicen los textos y se los sitúe en el ámbito de las más elementales y básicas experiencias de lo humano. Además será necesario situarlos en la dinámica del cambio continuo en el que vive nuestra sociedad, lejos de la intangibilidad de cualquier dogmatismo apriorístico.

            En ese marco pueden encontrar un nuevo lugar tanto la Palabra como las mismas tradiciones religiosas: “La nueva espiritualidad si no se apoya en creencias, ni es religiosa, carecerá de  sacralidades, será laica. Sin embargo, precisamente porque no es ni religiosa ni creyente, podrá heredar toda la riqueza espiritual de las tradiciones religiosas de la humanidad” (M. Corbì). Es cierto que, por falta de suficiente perspectiva histórica, no hemos logrado saber en qué formas reales puede concretarse esta nueva espiritualidad. Pero el anhelo está sembrado en el corazón de muchas personas y la espiritualidad franciscana puede ser hoy una herramienta, un camino, una oferta para quien anda tras las búsquedas de una espiritualidad de componente más histórico.

            Esta manera de entender la espiritualidad franciscana, ya lo hemos insinuado, demanda una nueva mística, aquellos que algunos denominan “horizontal”, o de “ojos abiertos” que no es otra sino la que ve que Dios emerge en la mismísima densidad de las cosas, personas y acontecimientos, y es ahí donde se siente que quiere ser escuchado, servido, amado. El mundo y la historia, lejos de ser obstáculo para el encuentro con Dios, se convierten en mediación obligada.

            Todo este entramado de variables constituye no solamente un telón de fondo donde enmarcar la espiritualidad franciscana y sus retos. Es, además, una declaración de principios hermenéuticos: desde esta perspectiva de la espiritualidad inserta en el hecho humano habrá que intentar no solamente leer sino “explotar” el mensaje de los textos. Y, para nuestra sorpresa y gozo, veremos que los textos tienen mucho que decir a la persona inmersa en los torbellinos de las nuevas sociedades industriales.

 

  1. 4.      Un pensamiento de FT

 

«A veces me asombra que, con semejantes motivaciones, a la Iglesia le haya llevado tanto tiempo condenar contundentemente la esclavitud y diversas formas de violencia. Hoy, con el desarrollo de la espiritualidad y de la teología, no tenemos excusas. Sin embargo, todavía hay quienes parecen sentirse alentados o al menos autorizados por su fe para sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios e incluso maltratos hacia los que son diferentes. La fe, con el humanismo que encierra, debe mantener vivo un sentido crítico frente a estas tendencias, y ayudar a reaccionar rápidamente cuando comienzan a insinuarse. Para ello es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos» (86).

Es un número que contiene una fuerza especial. Es el último número del cap. II en que se glosa la parábola del samaritano compasivo y que es un poco el eje doctrinal de FT. En este nº 86 se sacan algunas consecuencias de la espiritualidad de la compasión.

Lo primero que resulta reseñable es el asombro manifestado por el Papa de que la espiritualidad cristiana no le haya llevado a condenar como la cosa más natural la esclavitud y las diversas formas de violencia. ¿Para qué ha servido una espiritualidad que no tiene consecuencias sociales, que naufraga en los comportamientos éticos? ¿Qué es lo que ha pasado para que una espiritualidad tan hermosa como la evangélica se haya vuelto estéril? ¿Cómo devolverle su fecundidad? Dice el Papa que con el “desarrollo de la espiritualidad” hoy ya no puede haber excusas. Es decir: toda espiritualidad, la franciscana entre ellas, ha de colaborar a una mejoría del panorama ético social. De lo contrario, se vuelve infecunda.

Y denuncia el texto algo increíble: hay quienes “alentados por su fe” siguen manteniendo esta mentalidad antisocial, antifraterna y de maltrato hacia los que son diferentes. Es una aberración espiritual que desnaturaliza la fe cristiana y que ensucia el Evangelio. Dice el Papa que es preciso ser “crítico” frente a tales maneras de ver la vida y que habría que reaccionar ante ellas en cuanto se insinúen. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Por eso, y esta conclusión la creemos muy importante, «la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos». Es decir, hay que construir una espiritualidad de contenidos más sociales, menos descontextualizada y etérea, más mirando a los problemas reales de la sociedad.

Creemos que aquí encaja bien la espiritualidad franciscana que, como hemos dicho, se sitúa en el escenario normal de la vida y que, partiendo de la condición humana, trata de iluminar los comportamientos éticos del creyente.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

  1. 1.       Escribe una breve reflexión (10 líneas) sobre la definición que J. M. Vigil da en el inicio del tema.
  2. 2.       Di en pocas líneas (5, más o menos) cuál es la biografía de san Francisco o de santa Clara que más te han gustado y por qué.

 

 

6

MIRAR A LOS NÁUFRAGOS DEL SISTEMA

(La exclusión)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

            Cuando hablamos de “náufragos” hacemos alusión a la conocida imagen del trasatlántico que cruza las aguas de este mundo. Es un barco de lujo, iluminado, bien abastecido, lleno de músicas y placer. Pero si uno se asoma por la borda observa que, en las negras aguas de la noche, arracimados, a la deriva, ahogándose unos y pidiendo auxilio otros, hay un sin fin de náufragos. Son los que no pueden acceder al mundo del trasatlántico; algunos, incluso, han sido arrojados desde él.

            Esta es una dura imagen de nuestro mundo actual. Los grandes colectivos de los naufragados económicamente porque desde su origen están ya excluidos del mercado y de sus implacables leyes; los que no sobrevivirán de ese naufragio porque de ahí solo se sale teniendo acceso a la cultura y eso es algo que les está vedado desde su origen; y luego, ese mundo inmenso y oculto de náufragos afectivos, ateridos en un mundo roído por el más estremecedor de los fríos. Mientras la persona posmoderna, sometida a la rigidez de sus propias leyes económicas y sociales, no se decida a mirar y a preguntarse por ese mundo de náufragos, quizá no haya salida para ellos. Porque el otro dinamismo, el de la conciencia de su dignidad por encima de su naufragio, todavía es algo de mucho más difícil logro.

            Los datos de la exclusión son tan abundantes que basta abrir las páginas del periódico local más insignificante para acceder a ellos todos los días. Aunque, por lo que sea, conocer los datos no nos saca de nuestra órbita sistémica, digamos algo muy general: La riqueza del mundo no sólo sigue en manos de una pequeñísima minoría sino que, el año pasado, la brecha entre los superricos y los pobres se agrandó aún más. Esa es la afirmación de la organización británica Oxfam, que asegura que 82% del dinero que se generó en el mundo en 2017 fue al 1% más rico de la población global. Mientras tanto, la mitad más pobre del planeta no vio ningún incremento en sus ganancias. Más aún: el problema que verdaderamente debería llamarnos la atención de la actual distribución mundial de la riqueza no es la desigualdad: es la enorme pobreza (especialmente patrimonial) que todavía subsiste entre grandes capas de la población mundial.

            Son el colectivo más náufrago, porque añaden a su pobreza patrimonial la indefensión de la infancia y el trauma de la guerra: durante el transcurso de los últimos diez años, se estima que más de un millón de niños han fallecido en conflictos armados. Las guerras afectan gravemente a los niños, debido a su vulnerabilidad, de muchas maneras distintas. Solos e indefensos a causa del caos reinante, algunos son reclutados a la fuerza en milicias y otros explotados. Los derechos fundamentales de estos niños son descaradamente ignorados, en beneficio de actos bárbaros y crueles. Muchos de ellos acaban profundamente traumatizados, malheridos e incluso discapacitados.

            Pero reflexionando sobre los datos, lo más duro es ver cómo nuestro mundo de hoy camina en la más absoluta divergencia entre los ricos y los pobres, fuente básica de exclusión. Hay economistas que sostienen que la convergencia es posible si se aplican correctivos técnicos, políticos, de cooperación, de natalidad, etc. Pero lo cierto es que el sistema en el que vivimos genera una galopante y ahondada divergencia que no hace sino acrecentar imparablemente la lista de excluidos. Otros sostienen que aunque la diferencia entre las rentas esté aumentando en términos absolutos, es posible que en términos relativos esté disminuyendo y que, contrariamente a las apariencias, los países más atrasados estén acercándose a los avanzados.

            El colmo del cinismo del sistema neoliberal es querer emplear las potencialidades de lo espiritual para activar los mecanismos del mercado. Con ello, sin darse uno cuenta y con la mejor buena voluntad, se puede estar colaborando al ahondamiento del sistema, más que a su cuestionamiento. Ciertos modos de colaboración indiscernidos desde el punto de vista social, laboral o político agrandan el abismo que existe entre dominadores y excluidos.

            Pero también hay que hacer un hueco a la certeza de que en el mundo de los excluidos se encierran valores que el creyente y el buen lector de la realidad tendrían que desvelar. Los excluidos “cargan ante todo con nuestro pecado, nos ofrecen inspiración y aliento para vivir humanamente” (M. L. Vigil). Ellos son, quizá sin saberlo, los que viven la utopía, los que empujan a la creatividad, los que tienden a una economía distinta, los que dan pruebas inagotables de generosidad y de perdón. Y todo esto no en discursos razonados, sino en la dinámica de esa vida extrema en la que se hallan situados. Quien sea capaz de vislumbrar una luz en ese mundo de oscuridad sería alguien que no solamente se ha asomado al mundo de los náufragos sino que empieza a tender puentes solidarios.

            En  conclusión, los excluidos interpelan nuestra propia identidad franciscana, lo que realmente somos y lo que decimos querer ser. Precisamente porque no se trata de una toma de postura meramente ideológica sino vital, la actitud ante el mundo de la exclusión puede llegar a unificar la vida. Ese sería el máximo logro, porque constituiría la mejor expresión de la solidaridad con ellos.

 

  1. 2.       Experiencia de exclusión en Francisco y Clara

 

a)      VerAl 11-15

 

«Y, al insistir yo de nuevo, responde: -Largo de aquí. Tú eres un simple y un inculto. Ya no vienes con nosotros. Nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos. Y yo vuelvo a la puerta y digo: -Por amor de Dios, acogedme por esta noche. Y él responde: -No lo haré. Vete al lugar de los crucíferos y pide allí. Te digo que, si he tenido paciencia y no me he turbado, en esto está la verdadera alegría, y la verdadera virtud y la salvación del alma».

 

  • Contexto: El marco socioeconómico en el que se mueven Clara y Francisco es, ciertamente, muy distinto del nuestro. Pero en algunos puntos puede haber una coincidencia. El tema del trabajo por cuenta ajena y  la mendicidad  entendida como justicia han sido en ellos una opción de enorme novedad respecto al tipo de Vida Religiosa de la época. El “no apropiarse de nada” y el “vivir sin posesiones” ha sido innegociable en Francisco y Clara. Eso, ciertamente, no ha sido un simple modo económico de situarse en la sociedad, sino una auténtica experiencia de marginación. Vivir como vivían los excluidos era, según lo creían, un camino asegurado al núcleo del Evangelio. Ellos han tenido esta certeza y el increíble vigor para vivirla con inmediatez a pesar de cualquier oposición.

Pero queremos subrayar un aspecto de la exclusión particularmente doloroso para Francisco: la vivencia de exclusión fraterna al final de su vida con la institucionalización de la Orden ya en marcha. Eso queda reflejado muy bien en VerAl que narra con una crudeza fraterna la exclusión planteada de frente a Francisco o, quizá, a quienes se situaban en su misma perspectiva.

  • Estructura:

Es el final del relato. Depende en su estructura del conjunto, pero nosotros lo tomamos como un relato aparte:

1)      Primer rechazo (v.11): “eres simple e inculto”: se niega la capacidad de liderazgo para un colectivo que comienza a asentarse sobre la predicación técnica y su necesidad de cultura.

  • Consecuencia 1ª: “no vienes con nosotros”. No es que no vayamos contigo, sino que tú no vienes con nosotros porque el liderazgo real lo hemos tomado nosotros. Ya no representas nuestros valores. Ruptura general de valores.
  • Consecuencia 2ª: “no te necesitamos”: la institución ha encontrado un nicho nuevo donde Francisco no tiene lugar. El marco referencial de las opciones evangélicas ha cambiado y no coincide con el de Francisco. No es que te echemos fuera, sino que, de hecho, estás fuera. Fuera del Evangelio. El mucho número (“tantos y tales”) avala la correcta opción de la institución; el desamparo numérico deja a Francisco fuera de juego.

2)      Segundo rechazo (vv.12-13): Sin acogida (“no lo haré”), poniendo en riesgo lo innegociable: la fraternidad. Se pone a Francisco entre la espada y la pared: si no vienes con nosotros, si te separas, rompes la fraternidad. Hay que elegir entre una fraternidad que se institucionaliza o una fraternidad rota. Como puede, con su “querer sin querer” (signos de ultimidad), Francisco elegirá lo primero.

  • Desafío 1º: “vete a los crucíferos”. Los crucíferos era una Orden hospitalaria, fundada en Italia en 1169, que en tiempos de Francisco estaba al frente de una de las varias leproserías existentes en la comarca de Asís. Quizá Francisco tuvo contacto en ella en los inicios de su proceso vocacional. Remitir a los crucíferos era una forma de indicar que empezara de nuevo el camino evangélico ya que el de la institución y el suyo se habían diversificado. Empezar de cero es venir a decir que se ha errado la trayectoria vital, que no se ha acertado en los sueños y anhelos que alimentaron la opción franciscana.
  • Desafío 2º: “pide allí”: pregunta otra vez al Evangelio porque éste se ha hecho mudo para ti. No solamente tienes que pedir albergue: tienes que pedir orientación evangélica básica porque estás perdido.

3)      Conclusiones:

  • Conclusión 1ª: Paciencia. Tiene que ser algo más que una mera virtud. Se trata de un valor existencial y evangélico: enfocar el hecho fraterno desde una perspectiva más amplia que el rechazo puntual para encontrar la clave de discernimiento necesario.
  • Conclusión 2ª: No turbarse. Es decir, se trata de controlar el anhelo de dominio, la imposición como método de rectificación, el recurso a méritos o a títulos acreditativos. Ese control antropológico disipará las nieblas del dolor por el rechazo y la exclusión.
  • Contenido:

-          La exclusión inherente al camino evangélico: como ha ocurrido en el caso de Jesús. No se busca la exclusión, pero la toma de ciertas opciones lleva indefectiblemente a ella.

-          La exclusión inherente al camino relacional: porque la entrega del fondo de la persona al otro es, con frecuencia, algo casi imposible y causa de disfunciones y sufrimientos.

-          La exclusión inherente a la fraternidad: porque una comunidad en continuo estado de acogida, aunque deseable, es, con frecuencia, una utopía más que una realidad.

  • Lectura social:

-          Mírese por donde se mire, la exclusión social y económica son injustificables. La lucha contra ellas está en el fondo del evangelio. Una actitud sumisa no tiene nada que ver con los sueños de Jesús. En este plantarles cara tiene que olerse el Evangelio.

-          La lucha por la dignidad puede concitar la mística de lucha contra la exclusión. El enfoque desde la dignidad reorienta la mística cristiana y contribuye al bien social.

-          La experiencia de exclusión como resiliencia: algo que se da y que por ello habrá que fomentar: ¿cómo salir más fuertes de experiencias de exclusión personales o sociales?

 

b)      RCl 6,2-5:

 

«Y considerando el bienaventurado padre que no temeríamos pobreza alguna, ni trabajo, ni tribulación, ni afrenta, ni desprecio del mundo, sino que, al contrario, todas estas cosas las tendríamos por grandes delicias, movido a piedad, escribió para nosotras la “forma de vida” en estos términos: “YA QUE, POR DIVINA INSPIRACIÓN, OS HABÉIS HECHOS HIJAS Y ESCLAVAS DEL ALTÍSIMO Y SUMO REY, PADRE CELESTIAL, Y OS HABÉIS DESPOSADO CON EL ESPÍRITU SANTO, ELIGIENDO VIVIR SEGÚN LA PERFECCIÓN DEL SANTO EVANGELIO, QUIERO Y PROMETO DISPENSAROS SIEMPRE, POR MÍ MISMO Y POR MEDIO DE MIS HERMANOS, Y COMO A ELLOS, UN AMOROSO CUIDADO Y UNA ESPECIAL SOLICITUD”. Lo que cumplió diligentemente mientras vivió y quiso que los hermanos cumplieran siempre».

 

  • Contexto: el pasaje pertenece al bloque de los caps. 6-8 donde se recogen los orígenes de la vocación clariana y se expresa una larga lucha por la fidelidad. La vocación de Clara y sus hermanas está anclada en Francisco, pero, no olvidemos, ella no sigue a Francisco, sino al Jesús pobre: su vocación es cristológica a través de la mediación de Francisco. Los escritos de Francisco que este cap. 6 nos proporcionan (FVCl y UltVol) son textos que apuntan al amparo fraterno ante la exclusión y al irrenunciable seguimiento a la pobreza de Jesús.
  • Estructura:

Se trata de mostrar cómo el afecto fraterno es el mejor antídoto contra los sufrimientos derivados de la exclusión social.

1)      Experiencia de exclusión: la que han sufrido Clara y sus hermanas en el inicio y después de la desaparición de Francisco. La vida inicial de san Damián ha sido de una dureza extrema, tanto en lo vital como en lo social (el dolor eclesial se agudizaría después).

a)      Sufrimientos:

  • Pobreza: un grupo grande de hermanas y serviciales en el estrecho cauce de una casa y un huerto reducido con medios de vida muy exiguos.
  • Trabajo: no cualificado y no reglado con lo que no es herramienta para salir de la pobreza, sino para permanecer siempre en ella.
  • Tribulación: pues según demuestra claramente el PCl los itinerarios espirituales de las primeras hermanas tuvieron sus momentos de turbación y desasosiego fuertes.
  • Afrenta: porque la comunidad clariana no reflejaba la estratificación social de la época, constituyendo con ello una especie de “agravio” social de difícil aceptación.
  • Desprecio del mundo: porque una vida de clausura sin posesiones se hacía despreciable ya que no generaba ni riqueza, ni prestigio, ni brillo social.

b)      Delicias:

  • Grandes delicias: se ve la exclusión desde otra perspectiva: parte del precio que hay que pagar a una opción que se anhela.

2)      Prueba de afecto: FVCl es el antídoto contra la exclusión: el amparo fiel que siempre acompañará la vida del hermano.

a)      Amoroso cuidado: no un cuidado sin más, que es bastante, sino “amoroso”: el amor como fuente del cuidado. No son unos actos, sino una actitud.

b)      Especial solicitud: porque especial fue la sorpresa de Francisco de que aquellas mujeres se animasen a entrar por un camino tan difícil.

 

3)      Colofón:

  • Francisco cumplió (notemos que RCl se escribe muchos años después de la muerte de Francisco).
  • Quiso que cumplieran: quizá esto era un aviso para navegantes de cara a los hermanos en el momento en que Clara redacta su texto.
  • Contenido:

-          El texto refleja sumariamente los duros trabajos de Clara y sus hermanas para elaborar el peso de exclusión que les ha correspondido por su opción evangélica.

-          Como hemos dicho, el amparo fraterno es el mejor antídoto contra la exclusión (el mismo Francisco lo ha tenido en Clara y sus hermanos y la misma Clara en personas que la han sostenido en su opción, como el mismo Fr. Elías: 2CtaCle 15).

-          Notemos que es una promesa cumplida por Francisco pero que heredan otros. Desde esta perspectiva del amparo mutuo habría que revisar la relación hermanos-hermanas franciscanos/as.

  • Lectura social:

-          Queda fuera de duda la tarea amparadora de la sociedad. Dejar al ciudadano en desamparo es lo más opuesto al hecho de la convivencia social. El amparo social no es un regalo, sino un derecho.

-          Para que el desamparo mengüe hay que combatir con fuerza las causas de la exclusión y no solamente sus efectos.

-          Es notorio el amparo que muchas veces se dan los excluidos a sí mismos (aunque, a veces, también se exploten entre ellos). Es el mismo amparo de Dios con nosotros.

 

3. Colaborar

           

El franciscano/a no cierra ninguna puerta por donde pueda colarse la justicia, aunque fuere en dosis mínimas. Los fugaces latidos de la justicia con los que, a veces, respondemos a los gritos de los ahogados, de los náufragos del sistema, son muy censurados hoy por el peligro de paternalismo y caritativismo. Y, ciertamente, pretender solucionar el problema con unas migajas es una postura cínica. Pero todo lo que hable el lenguaje de la cercanía, la sensibilidad, el mantener viva la pregunta por el débil, el gesto que se inclina a la oscuridad del doliente, la utopía de la participación que conjura la exclusión, todo eso tiene un valor y el franciscano/a lo aprecia. Pero, claro está, añade a ello la crítica directa del sistema del que también hace parte y la pregunta más implicativa posible en la colaboración de soluciones prácticas.

            Esa crítica apunta, ante todo, a los propios modos de organizar la solidaridad, cuestionando maneras indiscernidas, rechazando apropiaciones de los bienes de los pobres y colaborando con aquellas instancias que se revelan como más eficaces y directas en el trabajo con el mundo de la exclusión.

            Tal vez, por eso mismo, el franciscano/a es uno que se empeña en denunciar la inexcusable realidad de la desigualdad. La sociedad neoliberal pretende hacernos creer que, por el mero hecho de estar todos en el mismo sistema, ya no existen problemas y desigualdades en él, cuando justamente ocurre todo lo contrario. Denunciar la desigualdad exige, además de palabras, un compromiso visible y creciente con ese lado débil que soporta el peso de una sociedad desigual. Por eso mismo, la neutralidad social no va con el franciscano, por el simple hecho de que ser neutrales socialmente hablando es estar del lado de los vencedores.

            Y si de algo tendría que hacer experiencia el franciscano/a es de estar cerca de los vencidos: de los que vagan por la noche sin ningún rumbo porque lo tienen perdido ya hace mucho; de los que precisan apoyo y vivienda para intentar, quizá por enésima vez, su reinserción; de los que mantienen la dignidad de su persona teniendo que empeñar mucho de sus vidas para sobrevivir poniendo en peligro esa misma conciencia de su dignidad; de los que están abriéndose paso en mundos laborales difíciles con pocos medios y al amparo de modos sociales solidarios. Estar cerca de los vencidos supone una mentalidad de acogida total para con ellos en la máxima igualdad y una fortaleza a prueba de decepciones para no desistir jamás en la utopía de una estructura social radicalmente distinta a la que hoy vivimos.

            Desde esta clase de experiencias podría hacerse el franciscano/a la gran pregunta: ¿Cómo es el mundo de los náufragos? ¿Cómo se estructuran? ¿Qué valores tienen? ¿Qué desesperanzas suyas jamás podrán ser curadas? Son preguntas enormes que solo en modos fuertemente solidarios pueden tener algún atisbo de respuesta. De cualquier manera, el franciscano/a tendría que ser un detector y fustigador de la explotación manifiesta de los excluidos. La riqueza generada con la explotación de los débiles, en cualquiera de sus manifestaciones, es tan rechazable que ahí no tendría que haber ninguna clase de contemplación. Más allá de esta barrera no queda sino el caos y la oscuridad impenetrable.

 

  1. 4.      Un apunte de Fratelli tutti

 

«Frecuentemente se ha ofendido a los últimos de la sociedad con generalizaciones injustas. Si a veces los más pobres y los descartados reaccionan con actitudes que parecen antisociales, es importante entender que muchas veces esas reacciones tienen que ver con una historia de menosprecio y de falta de inclusión social. Como enseñaron los Obispos latinoamericanos, «sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres de hoy, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres» (234).

Es un número particularmente duro de los varios que en FT se habla de los descartados y excluidos. Esas “generalizaciones injustas” hacen referencia no solo al lenguaje, sino a la desposesión patrimonial y, en definitiva, a la opresión. Las reparaciones históricas más el reconocimiento de la dignidad son caminos inexcusables.

Desde ahí habrá que comprender ciertas “reacciones antisociales” de los descartados, cierto violencia incluso. No tanto para justificarla, sino para acercarse a su dura situación y para acoger con más valor sus justas demandas. El menosprecio histórico y la falta de inclusión en el devenir actual de la sociedad tienen que ver con ello.

La cercanía puede ser camino para la amistad o al menos para una empatía que nos haga más cercana la suerte y las desventuras de los desafortunados, de los empobrecidos, de los expoliados. Quedan interpelados estilos de vida franciscana que, de una manera u otra, han desconectado del mundo de las pobrezas.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora):

 

  1. 1.      ¿Qué opinas de la noticia aparecida en la prensa del traslado masivo de rohinyas  a la isla de Bhasan Char, una remota e inhabitada isla de la bahía de Bengala que emergió a la superficie hace apenas dos décadas y suele inundarse durante la época del monzón? (10 líneas máximo).
  2. 2.      Comentar esta foto desde la espiritualidad franciscana (10 líneas)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7

MIRAR A LOS SUEÑOS Y A LOS SOÑADORES

(Las utopías)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

            Los sueños están frecuentemente desvalorizados. Son algo tan volátil, tan subjetivo y tan equívoco que pasan por ejemplo de lo inatrapable, de lo gaseoso y, en definitiva, de lo inútil. Sin embargo, los sueños pertenecen a ese conjunto de fuerzas que llamamos dinamismos y que hacen parte del núcleo de lo humano; son el combustible de muchos movimientos del alma y, en consecuencia, de muchos planes de vida. Solo los muertos carecen de sueños. Pero mientras se está vivo, queda más que demostrado que los sueños mueven gran parte de nuestras decisiones y que no hay muro capaz de contenerlos. Privarle a una persona, a una obra, a una propuesta, de sus sueños es robarle el alma.

            Quizá haya que matizar estableciendo la diferencia que entre hay soñar y ensoñar. Soñar es anhelar algo nuevo, deseado, perseguido y poner los medios que se tiene, a veces equívocos e ineficaces, para intentar conseguirlo. Los intentos visibilizan el sueño. Por eso, para distinguir un sueño de una ensoñación hay que mirar a los intentos. Ensoñar, sin embargo, es anhelar algo, acariciarlo, suspirar por ello pero sin mover un dedo, sin intentar dar un paso, sumidos en la mera ensoñación como un narcótico que calma pero que, lo sabemos, nunca producirá ningún fruto. En este segundo caso no hay apuesta, no hay riesgo, no hay convulsión vital. Cuando hablamos del sueño de Francisco hacemos referencia a la primera de las realidades.

            Precisamente por la capacidad de movilizar las honduras del alma, los sueños son engendradores de mística. Hace ya tiempo que la espiritualidad dedujo que la mística era un componente de la vida cristiana. Por eso, como hemos dicho antes, comenzaron a hablar de “mística de ojos abiertos” o de “místicos horizontales”. El terreno de la mística no sería un no-lugar fuera de la vida, sino que se sitúa en el centro de la vida. El creyente ha de ser místico de la horizontalidad, porque en ella se juega mucho de la vida cristiana. No es que se menosprecie la verticalidad (la oración, la Palabra, los sacramentos), pero la clave de muchas situaciones está en el diálogo, la tolerancia, la conexión social. Es ahí donde habrá que insistir para construir la horizontalidad. No es difícil que, con los años, la vida franciscana vaya perdiendo su sabor, su encanto. Es entonces cuando entran en juego los sueños como activadores de la mística. Esta, sin los sueños, termina apagándose, diluyéndose en el gris sobre gris de la mera organización, del pensamiento oficial.

            Desde aquí puede ser más verosímil entender el franciscanismo como una espiritualidad de sueños, no tanto de ficciones ensoñadas, sino de algo que tiene dentro el dinamismo de los sueños y la apuesta por el logro de los mismos. Esta manera de ver el franciscanismo sería, para muchos, un empobrecimiento y un absurdo. La doctrina demanda comprensiones del hecho franciscano más sólidas. Y los sueños, ya lo hemos dicho, lindan con la ficción. Pero es lícito preguntarse: ¿qué habría producido más dinamismo en el franciscanismo, más adhesión, más amor en definitiva, dar acogida a los sueños de Francisco (que son los del mismo Jesús) o estructurar su recuerdo en modos de organización religiosa? No se menosprecia la organización, pero ésta, sin sueños, se vuelve norma rígida, coraza que trata vanamente de aprisionar el vuelo de Espíritu. De ahí el interrogante: ¿es más profundo creer que soñar?

            La espiritualidad que ahonda se apoya cada vez más en una fe soñada y soñadora. Que hayamos llegado adonde estamos nos ha dado pie para pensar en un salto cualitativo. Eso hay que agradecerlo siempre. Pero ¿no es precisamente el terreno de los sueños el que provoca más dinamismo, el que abre las puertas a lo nuevo, el que tiene la capacidad de plantear caminos que nos eran ignorados? ¿No es una fe soñada y soñadora la que alimentó y alimentan las nuevas teologías, la que suscita entregas novedosas aunque no sean publicitadas, la que sostiene el pábilo vacilante de quienes siguen quedándose en la comunidad franciscana pero no a cualquier precio?

 

  1. 2.      Las raíces de la utopía en Francisco y Clara

 

a)      1Cel 103

 

«Y aunque el glorioso Padre estuviese ya consumado en gracia ante Dios y resplandeciese en santas obras entre los hombres del siglo, sin embargo, estaba siempre pensando en emprender cosas más perfectas, y, como peritísimo caballero en las milicias de Dios, desafiaba al adversario para reñir con él nuevas peleas. Se proponía llevar a cabo grandes proezas bajo la jefatura de Cristo, y, a pesar de irse descomponiendo sus miembros, y muerto ya su cuerpo, esperaba que con una nueva batalla había de conseguir el triunfo sobre el enemigo. Es que la virtud no conoce el límite del tiempo, porque espera un premio eterno. Ardía por esto en deseos vehementes de poder volver a aquellos comienzos de humildad, y, gozoso en la esperanza por la inmensidad de su amor, cavilaba en reducir su cuerpo, ya extenuado, a la antigua servidumbre.

Alejaba de sí con la mayor decisión los estorbos de todos los afanes y ahogaba totalmente el estrépito de todas las preocupaciones. Y cuando por la enfermedad se veía precisado a mitigar el primitivo rigor, solía decir: «Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hemos adelantado». No pensaba haber llegado aún a la meta, y, permaneciendo firme en el propósito de santa renovación, estaba siempre dispuesto a comenzar nuevamente. Le hubiera gustado volver a servir a los leprosos y padecer desprecios, como en tiempos pasados. Le apetecía apartarse de las relaciones con los hombres y marchar a lugares muy retirados, para que, libre de todo cuidado y abandonada toda preocupación por los demás, no hubiera otro muro que le separara de Dios sino el de su propia carne».

 

  • Contexto: 1Cel se escribe en 1228 por encargo del Papa para la canonización de san Francisco. Más allá del estilo de Celano, de los tópicos hagiográficos de la época y del control ejercido por la curia vaticana, hay que decir que Celano escribe sobre Francisco con sinceridad. Él cree en el fondo de lo que escribe. Que haya sido una vida “encargada” no le quita veracidad básica. Por otra parte, Celano conoció a Francisco y escribe también de lo que él sabe, no solamente de las fuentes que emplea. El texto que proponemos para el análisis está en la II parte de la obra, la que narra los dos años últimos de la vida de Francisco. Así es como Celano ve al Francisco del final, con la utopía y el anhelo totalmente vivos.
  • Estructura:

PRIMERA PARTE: LA UTOPÍA VIVA (103a)

1)      Una vida con aguijón: al final siguen vivos los anhelos más profundos. Su vivencia de la fe es “irruptora”, no acomodaticia ni rutinaria.

  • Sueño 1: “cosas más perfectas” porque la perfección es la medida del vigor evangélico en la época; es alguien con vida dentro.
  • Sueño 2: “nuevas peleas”, nuevas estrategias para reinventarse en su camino creyente.

2)      Compatibilidad: este anhelo es compatible con la limitación de un Francisco que apunta hacia el final de su camino:

  • Sin conocer “los límites del tiempo”: sin dejarse atrapar por una debilidad que lo ocupe todo, dejando espacio a la creatividad creyente.
  • Por la espera “de un premio eterno”: según la espiritualidad del tiempo. La luz que proviene de un camino no errado. Un premio ya en el aquí de una vida evangélica con sentido.

3)      Retorno a los comienzos: una vida englobada en un comienzo evangélico de gran anhelo y un final con anhelos similares:

  • La antigua “humildad”: la utópica minoridad como lo más irrenunciable de la opción.
  • Dominio de un cuerpo que puede ser obstáculo a la opción: visión de la época, quizá más que del mismo Francisco (recordar 2Cel 210-211).

 

SEGUNDA PARTE: UN CAMINO ABIERTO (103b)

1)      Mantener despejado el campo de la fe: liberar las sendas del evangelio de obstáculos innecesarios:

  • Los afanes: todo aquello que tenga que ver con la acumulación como fuente de sentido.
  • Las preocupaciones innecesarias que siembran de dificultades el camino interior.

2)      Disposición a recomenzar: “comencemos hermanos”, frase recursiva del franciscanismo que no se sostendría sin el aliento de la utopía.

  • Comienzo 1: leprosos: comienzo de resituación social: el lugar del menor es el lugar de la exclusión compartida.
  • Comienzo 2: desprecios, los que Francisco experimentó en los duros comienzos (incluso con su familia: su padre y su hermano: 2Cel 12).

3)      En busca de lugares retirados como marco más propicio para alimentar la utopía evangélica:

  • Sin cuidados: dejando de lado cuestiones que no sean esenciales y sobre las que se pueda ejercer un control.
  • Sin preocupaciones: al menos sin las preocupaciones excesivas y las innecesarias.

 

CONCLUSIÓN: Romper el muro; llegar a una conexión profunda con el sueño evangélico, mirar la vida con la mirada de Jesús.

 

 

b)      4CtaCl 9-14

 

9Dichosa, en verdad,

aquella a la que se le ha dado gozar

de este sagrado banquete (cf. Lc 14,15; Ap 19,9),

y apegarse con todas las fibras del corazón a aquel

10cuya belleza admiran sin cesar

todos los bienaventurados ejércitos celestiales;

11cuyo amor enamora,

cuya contemplación reanima,

cuya benignidad llena,

12cuya suavidad colma,

cuyo recuerdo suavemente ilumina,

13cuyo perfume hará revivir a los muertos,

cuya visión gloriosa hará dichosos

a todos los ciudadanos de la Jerusalén celestial

(cf. Ap 21,2.10):

14él es esplendor de la gloria (cf. Heb 1,3),

reflejo de la luz perpetua

y espejo sin mancha (Sab 7,26).

 

  • Contexto: 4CtaCl se escribe poco antes de la muerte de Clara en 1253. Es, pues, una carta de total madurez. Asistimos a la evidencia de que Clara se ha mantenido lúcida y creyente hasta el final de su vida, controlando sus limitaciones que no fueron pocas (las de una salud deteriorada incluidas). Es una persona la que la muerte ha encontrado bien viva. Por eso, desvela en este texto las raíces profundas de su utopía evangélica vivida en el camino pobre de la historia. Es un viaje al estrato último de lo que uno cree, aquello que, si no existiera, mostraría las ruinas de toda una vida pero que, dado que está ahí palpitante en el tramo último de la vida, confirma la correcta opción tomada apuntando a Jesús.
  • Estructura: Como decimos, es un viaje a las raíces del anhelo, un descenso a la profundidad y a la verdad sobre las que se ha asentado toda la vida.

1)      Makarismo: ¡Qué suerte, qué disfrute, qué posibilidad abierta, qué acierto! Algo de eso es lo que significa el makarismo inicial.

  • El “banquete sagrado” del amor (que es más amplio que el de la eucaristía). Entender la relación con Jesús como la participación en una cena (Ap 3,20) es dar a la experiencia creyente una dimensión nueva, la del amor vivo.
  • “Apegarse” a Jesús: la expresión latina (adhaerere) indica un fuerte componente afectivo: estar pegado a quien se ama. Ese estar apegado indica que, si se despegara uno de Jesús, perdería la orientación.

2)      La adhesión a Jesús como raíz de la utopía: es la fuente de los anhelos y de los sueños. La descripción tiene a la base el amor que se profesa al amado.

  • Belleza admirada: porque envuelve a quien le admira y lo involucra en un torbellino de amor.
  • Amor que enamora: amor cálido, que deja indiferente o frío a quien ama.
  • Contemplación que reanima: que saca de las garras del letargo, la rutina y la misma muerte.
  • Benignidad que plenifica: no deja en la limitación a quien ama, sino que lo va llevando a terrenos de plenitud.
  • Suavidad que colma: porque quedan satisfechas las ansias más hondas de quien anhela la vida.
  • Recuerdo que ilumina: y no deja en las tinieblas de la historia a quien va caminando.
  • Perfume que da vida: y no solamente alegra su buen olor, sino que  abre horizontes de vida.
  • Visión de dicha para todos: porque nadie queda excluido de la oferta del amor.

3)      Conclusión y síntesis:

  • Esplendor de la gloria: la cual sin Jesús quedaría apagada.
  • Reflejo de luz perpetua para quien anda todavía en los caminos de la historia.
  • Espejo donde el creyente, al mirarse, percibe la presencia viva de Dios en el mundo (el tema del espejo lo desarrollará los vv.19ss).
  • Contenido:

-          El texto deja ver las raíces de la utopía de Clara y sus hermanas mantenidas en una fidelidad al evangelio sorprendente.

-          El enfoque cristológico no es meramente doctrinal sino que, al estar mezclado a un hondo afecto, le da un vigor y un atractivo que lo vuelve camino de vida para el creyente.

-          Toda esta espiritualidad queda expresada en lenguajes vivos, reflejo de la vitalidad interior con la que se viven.

  • Lectura social:

-          El valor de la fidelidad mantenida: aunque socialmente parezca estar en declive, la fidelidad mantenida a las propias opciones es un valor social cotizable.

-          Las raíces cristianas, tan invocadas ahora por algunos políticos, no están en las formas culturas sino de las hondas experiencias en torno a Jesús, en torno al Evangelio.

-          La sociedad debe mucho a los utópicos, a los soñadores e, incluso, a los aventureros. Son los adelantados de caminos que luego son útiles para los demás. Son fruto de la utopía; por eso siguen saliendo aunque se les desprestigie.

 

3. Soñar lo distinto

                                                                                                                                                                                                                              

            Soñar lo que quiere el sistema es hacerle el juego porque él quiere influir hasta en los sueños. No serán tan inútiles como él mismo pretende, a veces, hacerlo creer. Por eso, los sueños son fuertes cuando sueñan lo distinto, lo que aún no se ve, lo que únicamente se intuye. Soñar lo de siempre es la muerte de los sueños. Cuando los sueños mueren, parte del alma muere. Por eso, la manera de mantener viva el alma no será tanto vivir en gracia cuanto vivir en sueños. Cuando se ha querido matar un ideal se ha dicho al idealista: deja de soñar. Y luego: rebaja el nivel, cede ante el realismo de la vida (como dice en Francesco el obispo de Asís a Francisco). La ausencia de sueños termina por limar las aristas, los perfiles de los ideales. Y, al final, sin perfiles, el ideal se asemeja a la pérdida.

            Soñar lo distinto demanda, en primer lugar, cuestionar lo heredado sin acritud valorando lo que la herencia recibida puede incorporar al sueño distinto. No se trata de hacer borrón y cuenta nueva sin más. Pero tampoco se trata de perpetuar lo recibido como una obligación, como una pesada cadena, como una condena. Cuando uno se incorpora a la comunidad franciscana no entra en un club histórico que pesará siempre sobre él; entra en un proyecto de vida y, por ello, el futuro es la pregunta. Y para ir resolviendo tal pregunta los sueños son una herramienta de primer orden. Hasta el punto de que ser cristiano es, más que pertenecer a una organización religiosa, hacer parte de un sueño colectivo al que Jesús dio la forma misma de su alma.

            Para soñar lo distinto se necesita una gran habilidad porque es preciso arriesgarse a caminar en lo equívoco, en el camino sin desbrozar, lo que supone incorporar a la búsqueda creyente el riesgo con todas sus consecuencias. Una trayectoria franciscana que no ha experimentado el riesgo, que no ha olfateado el peligro, que no ha temblado ante el abismo, quizá no sea todavía el camino que brota del fondo del evangelio. Puede ser que la experiencia creyente, ojalá, acumule certezas. Pero somos caminantes y eso incorpora el riesgo al mismo hecho de caminar. Pretender hacerlo sin riesgos es caer en el peligro de quedarse quieto. Más aún, sin ese componente del riesgo, cualquier propuesta de vida deviene anodina.

            Soñar lo distinto tiene un precio: despojarse, o mejor, ser despojado. El fallo de muchas propuestas de renovación es que, con ser sinceras y hermosas, se hacen sin dejar de guardar la ropa. Eso es imposible: lo nuevo conlleva el despojo, en una parte o en mucho, de lo que hasta ahora nos ha sido querido. No estar dispuesto a pagar ese precio es lo que nos inmoviliza. Queremos sinceramente una fe nueva, una Iglesia nueva, una vida parroquial nueva, una vida franciscana nueva, pero se nos hace insuperable el despojo que conlleva esa novedad. El resultado: todo sigue más o menos igual, añadiendo, quizá, otra frustración. A más despojo, más probable novedad; a menos despojo, más persistencia en lo de siempre. ¿Dónde encontrar la fuerza necesaria para cambiar, para dar el paso? ¿Puede hacerse de manera paulatina, de modo que sea asimilable por el sujeto temeroso? El despojo de los soñadores Francisco y Clara podría reconfortarnos, junto con la evidencia de que hay quien se ha lanzado al mar, temible y hermoso, de lo nuevo.

            Para entrar en esta dinámica del sueño que envuelve a la persona es preciso superar el estado de quien termina pensando que todo da igual, que las cosas tienen una trayectoria ajena a la voluntad de uno y que lo que sea sonará. Esta especie de determinismo es demoledora porque mata no solamente el anhelo de los sueños, sino la raíz misma de la belleza. La apatía es la lepra de los sueños, los termina devorando. La fe en los sueños, como la esperanza, ensancha a los seres humanos en lugar de limitarlos.

            Habría que entender los textos franciscanos no como un discurso que apuntala el pensamiento oficial, sino como una invitación a los sueños. Leerlos desde esa perspectiva daría un resultado de lectura evocador y hasta revolucionario. La mejor manera de des-domesticar estos textos sería situarlos en el terreno de los sueños, en ese espacio donde lo que sugiere es lo que propone, dejando luego a la vida que vaya marcando los caminos.

 

4. Un apunte de Fratelli tutti

 

«La caridad política se expresa también en la apertura a todos. Principalmente aquel a quien le toca gobernar, está llamado a renuncias que hagan posible el encuentro, y busca la confluencia al menos en algunos temas. Sabe escuchar el punto de vista del otro facilitando que todos tengan un espacio. Con renuncias y paciencia un gobernante puede ayudar a crear ese hermoso poliedro donde todos encuentran un lugar. En esto no funcionan las negociaciones de tipo económico. Es algo más, es un intercambio de ofrendas en favor del bien común. Parece una utopía ingenua, pero no podemos renunciar a este altísimo objetivo» (190).

Pertenece el nº al cap. V de FT (“La mejor política”) donde el Papa quiere llevar el tema de la fraternidad al campo de la política porque ahí es donde se cuecen las decisiones de las que depende la marcha de la ciudadanía y la suerte de los empobrecidos. Cree el papa que el amor es compatible con la vida política, por más que los hechos cotidianos parezca que son caminos totalmente divergentes. Es verdad que el número está orientado “a quien le toca gobernar” pero, de algún modo, todo ciudadano puede sacar partido de él.

La caridad política ha de abrirse a todos: un amor político elitista, excluyente, es un amor muy limitado. Las utopías han de apuntar al conjunto de la ciudadanía, no solamente al beneficio de los selectos.

La confluencia entre las utopías sociales y la ciudadanía concreta no podrá hacerse sin renuncia, sin despojo. Si no, el encuentro se hará imposible: la utopía caminará desgajada y la sociedad dará las espaldas al potencial del anhelo.

Saber escuchar, armarse de paciencia, son requisitos imprescindibles para llegar al hermoso poliedro del encuentro. En la desatención y en el nerviosismo se agostan las utopías y se vuelves estériles para la ciudadanía. Por eso habla el documento de un “intercambio de ofrendas a favor del bien común”. Sin tal intercambio, las utopías corren el riesgo de desconexión y la ciudadanía se muestra escéptica ante ellas.

El mismo Papa dice que puede parecer todo esto una “utopía ingenua”, pero es, sin esta clase de utopías, la sociedad entra en caminos sin salida. Por eso sigue siendo necesario avivar la utopía de la caridad política.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora):

 

  1. 1.      ¿Cuál es, a tu juicio, el nivel utópico de la vida franciscana actual? (10 líneas máximo)
  2. 2.      ¿Dinos una utopía evangélica que te atraiga y por qué? (10 líneas máximo)

 

 

 

 

8

MIRAR LA ECONOMÍAS Y SUS CAMINOS

(El neoliberalismo)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

            El dinero es el valor central del neoliberalismo; por eso es tan importante mirar a la cartera de los que triunfan, de los vencedores. Al dinero se le considera inocente y se dice que genera salud para todos, estando cualquier otro valor subordinado a éste. Así, el dinero queda descontextualizado sin percatarse de que, en el neoliberalismo, el suyo es un contexto explotador. Es uno de los “valores” de la ideología que nos compone: debajo de la ‘nueva’ ideología están también unos valores concretos: los del neocapitalismo competitivo de alto alcance. Los de las multinacionales. Los de la economía como único argumento inmisericorde: lo que es económicamente bueno, pasa a ser bueno, sin más, aunque deje jirones de desgracia en el camino. Los de la competencia de mercado como medicina salvadora, caiga quien caiga. Es, según el Papa Francisco, la “economía que mata” (EG 53).

            Tenemos que enfocar este asunto como verdaderos afectados, como ciudadanos que se hallan insertos en este movimiento y que afecta desde nuestro armario guardarropa hasta los planes macroeconómicos del país. Y, además, con una variante significativa: el neoliberalismo ha hecho perder la vergüenza al capitalismo. Ahora el capitalismo se presenta sin miedo, sin adversario, sin mala conciencia y sin necesidad alguna de justificación.

            No ha de extrañar que muchos no crean en un futuro que tiene que pasar por un presente así, porque la fuerza destructora de ese presente es de primera magnitud. Por eso es tan decisivo dar razones para esperar hoy, aunque todo lo nuestro se enmarque en lo frágil, en lo no común de la tenacidad que cree en la posibilidad, aún a la mano, de una nueva persona. En esta lucidez y en esta búsqueda se mueve la espiritualidad franciscana de hoy.

            El neoliberalismo económico es un sistema de pensamiento y vida cuyas variables, interaccionadas y reforzadas entre sí, son: el valor central del dinero descontextualizado; la información como instrumento para mantener la hegemonía económica; la “ayuda a los pobres” como mecanismo de control, más que tranquilizador o justificante de la injusticia estructural; la eficacia, ya que se comprende la competitividad como un absoluto; la persona entendida como pieza intercambiable; una manera de valorar la justicia como potenciación del propio sistema; el diálogo siempre practicado en condiciones de desigualdad.

            Cualquiera se percata de que estos “valores” no solo afectan al ámbito de la economía (mercado libre, tecnología, productividad), sino al ámbito social (no intervencionismo del estado, interrelación de países para mejorar la producción de los poderosos, crítica al estado de bienestar) y al ámbito del pensamiento (valoración solo de los fracasos de las economías socialistas, justificación de los fallos del sistema por la certeza de que los beneficios son mayores, ideologías extremizadas).

            De ahí se derivan dos consecuencias decisivas: la colonización del mercado y los crecimientos empresariales como crecimiento de ganancias. El dominio del mercado conlleva el de la producción y el dinero. Por eso, las leyes de mercado se hacen inexorables e incuestionables. Son algo que está ahí porque, como dice la moraleja de los tratados de economía, “en economía, las cosas son como son y no como parece que son”. Esta inexorabilidad de las leyes del mercado es el mayor escollo para una pretensión de economía humanizadora. Y, además, lo vemos diariamente comprobado en la movilidad de las empresas hacia países del Tercer Mundo: la movilidad de las empresas no es por pérdidas de dinero sino por crecimientos de ganancias, pasando por encima de la desertización industrial, del desempleo extensivo y de los problemas que conlleva la emigración por causas laborales.

            La conclusión es clara: un desarrollo excluyente, desequilibrador y desigualador es un sistema que genera víctimas y que no quiere tomar medidas, aunque las conoce, para cambiar el rumbo de la economía. Por eso, hay que decir que la cartera de los vencedores está llena, además de dinero, de víctimas. Un sistema así no encaja con las aspiraciones más básicas del creyente en Jesús y del solidario Francisco. El margen para mantenerse en una postura distinta es mínimo, pero existe.

 

  1. 2.      Las raíces espirituales del pensamiento económico de Francisco y Clara

 

a)      Rnb 14

 

«1Cuando los hermanos van por el mundo, nada lleven para el camino: ni bolsa, ni alforja, ni pan, ni pecunia, ni bastón (cf. Lc 9,3; 10,4; Mt 10,10). 2Y en toda casa en la que entren digan primero: Paz a esta casa (cf. Lc 10,5). 3Y, permaneciendo en la misma casa, coman y beban lo que haya en ella (cf. Lc 10,7). 4No resistan al malvado, sino que, si alguno les pega en una mejilla, preséntenle también la otra (cf. Mt 5,39; Lc 6,29); 5Y a quien les quita el manto, no le impidan que se lleve también la túnica. 6Den a todo el que les pida; y a quien les quita lo suyo, no se lo reclamen (cf. Lc 6,29-30)».

 

  • Contexto: Francisco de Asís sitúa el tema de los recursos económicos y del dinero en el gran tema de la desapropiación, tan importante para él. La propuesta de Francisco es vivir “sin nada propio”. Esta expresión es usada por Francisco al inicio de las dos Reglas. Vivir “sin nada propio” exigía la renuncia a los bienes y su distribución a los pobres cuando se entraba en la Fraternidad, y no apropiarse de nada: “ni casa, ni lugar, ni cosa alguna” (Rb 6,1) Esta opción de vivir sin nada propio aparece claramente en Rnb 14 dedicado a Cómo deben ir los hermanos por el mundo, un capítulo de enorme novedad ya que los que tenía que hacer un buen religioso en la época era permanecer estable, quieto, en su convento. Un texto que, posiblemente, pertenecía a la regla primitiva presentada a Inocencio III en 1109/10. La desapropiación va más allá de la pobreza material –es su dimensión más profunda- y se basa en el anonadamiento de Cristo y en el hecho de que Dios es el dueño de todo y nosotros no podemos retener para nosotros los bienes, materiales y espirituales, que le pertenecen; por el contrario, debemos restituírselos y reconocer que todos los bienes son suyos. La desapropiación abarca a todo tipo de bienes temporales, muebles e inmuebles. Incluye también la no apropiación de los talentos personales, de las propias cualidades morales y su restitución al Señor, porque Dios es el dador de todo bien y si todo pertenece a Dios se le debe restituir todo lo que de Él hemos recibido. El texto, como veremos, es más que un simple copiar las advertencias de Jesús a los apóstoles en los textos de misión de los sinópticos. La elección y disposición del contenido deriva del modo de ver el tema de la economía que tiene el franciscanismo primitivo.
  • Estructura:

1)      Comportamiento económico de quien va por el mundo: todo el conjunto da la impresión de un alejamiento explícito de una economía, la gremial, que parece avasallar la minoridad para poner el dinero como centro. Un paleoliberalismo naciente.         

  • Sin bolsa para guardar dinero.
  • Sin alforja (neque peram), es la pera peregrini, el pequeño zurrón distintivo del peregrino que mendiga. Francisco aleja la mendicidad de la misión.
  • Ni pan: como símbolo de una mesa bien repleta (era época de pan escaso).
  • Ni pecunia: dinero contante, en épocas donde el dinero comienza a sustituir la economía de intercambio.
  • Ni bastón (neque virgam), para defenderse, o para medir y hacer operaciones compra y venta.

2)      Centro: anuncio de la paz. Este ha sido para Francisco una realidad irrenunciable de modo que se puede decir que es el núcleo de la oferta franciscana (Crónica JG 14). La paz tiene muchos niveles. Pero se puede entender que la paz profunda es imposible en la dura lucha por el acaparamiento de las riquezas. La paz tiene, pues, una dimensión de comportamiento económico.

3)      Cimiento: desapropiación. Efectivamente, la desapropiación es el cimiento de una nueva visión de la economía. Cuatro niveles:

  • Permanecer en la misma casa: no andar buscando posiciones de privilegio económico. La permanencia en la casa indica que no se anda tras el dinero.
  • Talante resistente: ofrecer la otra mejilla. No sucumbir al acoso de la pobreza y echarse en brazos de una ganancia económica que empañaría el evangelio.
  • Dar el manto y la túnica: con la certeza de que la generosidad es la mejor manera de acercarse a una vivencia económica distinta.
  • No reclamar: por una sencilla razón: porque lo que te quitan pertenece a los empobrecidos.
  • Contenido:

-          Está en el ambiente de este texto una evidente prevención contra los mecanismos económicos paleoliberales como peligro constante de una opción como la minoridad, algo que Francisco quiere salvar a toda costa.

-          La paz es el fruto de otro plan de vida, de otra manera de mirar las relaciones, incluidas las económicas.

-          La raíz de la manera de estar en el mundo del menor: creer que el mundo camina en humanidad cuando se va estableciendo la economía del compartir.

  • Lectura social:

-          La economía “real” (en oposición a la financiera) es la que mira en la dirección del otro.

-          Otra economía es posible. Lo demuestran las empresas con criterios menos especuladores y de ideario más social (la del Bien Común, por ejemplo).

-          La tarea de poner un rostro humano a una economía que, si no se la controla, es devoradora.

 

b)      RCl 8,7-11

 

«7A ninguna hermana le esté permitido enviar cartas ni recibir algo o darlo fuera del monasterio sin permiso de la abadesa. 8Tampoco le esté permitido tener cosa alguna que la abadesa no le haya dado o permitido. 9Y si sus parientes u otras personas le envían algo, la abadesa haga que se lo den. 10Mas ella, si lo necesita, que pueda usarlo; si no, que lo comparta caritativamente con alguna hermana que lo necesite. 11Pero si le enviaran dinero, la abadesa, con el consejo de las discretas, haga que se la provea de lo que necesita» (RCl 8).

 

  • Contexto: Siendo RCl del año 1253 hay que considerar que la economía de componente neoliberal del bajo Medievo estaba más asentada que en tiempos de Francisco. Por otra parte, el texto (inspirado en la Regla de san Benito: el papel de la abadesa) trata de armonizar algo que parece difícil: la fidelidad al antiguo ideal de pobreza y las formas cambiantes de una vida clariana que también se institucionaliza. Quizá se pueda entrever aquella técnica de san Francisco de “ceder sin ceder”, de actualizarse tratando de conservar lo nuclear de la opción primera. En ese sentido habrá que distinguir lo que se escribe en un documento jurídico y lo que se vive realmente en la vida. Difícil de precisar.
  • Estructura:
  1. ­CRITERIO DE CONTROL: ejercido por la omnipresente abadesa, algo que distorsiona el perfil de la primitiva comunidad clariana y su posterior evolución hacia una comunidad de hermanas para volver de nuevo a formas más rígidas de gobierno

a)      Control 1:

  • Cartas: la correspondencia personal como elemento de posible perturbación.
  • Recibir o dar algo: el descontrol de aquello que no se controla (los monjes no podían dar nada del monasterio bajo penas de excomunión).

b)      Control 2:

  • Permiso para tener algo: porque en ese tener algo que los demás no tienen se pone en peligro el compartir fraterno, no tanto la uniformidad.

c)      Control 3:

  • Lo que envían los parientes: termina en manos de la hermana bajo el control de la abadesa que parece justificarlo.
  1. CRITERIO DE NECESIDAD: Es la forma de armonizar economía y fraternidad. Si el criterio de necesidad está claro, las cosas presentan muchas menos dificultades.

1)      Criterio de necesidad y economía del compartir:

  • Si lo necesita: puede usarlo, no hay cuestión.
  • Si no lo necesita: se comparte para verificar la realidad fraterna.

2)      En cuestiones de dinero:

  • Abadesa y discretas proveen de lo necesario: sigue primando el criterio de necesidad.
  • Contenido:

-          Una economía de dependencia difícilmente puede ser fraterna. El elemento de libertad y de responsabilidad como imprescindibles.

-          La comunidad amenazada por las prácticas neoliberales. ¿Cómo ceder sin ceder? ¿Cómo mantener lo esencial siendo flexible en lo no esencial?

-          El criterio de necesidad está simplemente enunciado (excepto en el caso de las enfermas) (en RCl 8,17-18 aparece con claridad).

  • Lectura social:

-          La economía del Bien Común de Ch. Felber es un ejemplo de economía con rostro humano que desplaza al duro neoliberalismo.

-          La economía de sobriedad feliz puede iluminar otros modos de entender el hecho económico.

-          La economía circular es otro  modo más racional de entender el hecho económico (la economía circular es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible y tiene por objeto la producción de bienes, además de reducir el consumo y la explotación masiva de materias primas, agua y fuentes de energía).

 

3. Colaborar

 

            En esta tela de araña que es la sociedad neoliberal en la que todos nos vemos atrapados con ese canto de sirena del consumo superactivado, el franciscano/a tiene que resistirse con todas sus fuerzas a dejarse llevar por la corriente impetuosa de la irresponsabilidad organizada del neoliberalismo económico que nos paraliza en nuestro tener que decir de cara al otro. El éxito del sistema neoliberal es aislar al individuo y hacerle creer que una “mano invisible” guía la economía haciéndola más productiva cuanto más anárquica es. El franciscano/a se resiste en la moderación de la pasión por el dinero, en la relativización del consumo, dando alternativas de una vida en gozo sin el abundante y exquisito tener y, sobre todo, en la preocupación por el débil en el afán de integrarlo en modos de vida humanizadores que no son los de esta economía que genera, imparable, desechos sociales. Por eso, el franciscano/a tiende a liberar al débil de la tiranía de la socialización de objetivos de la publicidad, haciéndole ver que hay maneras alternativas de vivir con humanidad sin entrar en la rueda del desesperado consumo. Tarea muy difícil en la que aún sigue habiendo personas lúcidas y vigilantes que no se apuntan al río revuelto de una economía deshumanizadora.

            Y como el neoliberalismo emplea la vieja técnica del “divide y vencerás”, el franciscano/a trabaja para que los intereses individuales no hagan fracasar la acción común. Es un convencido/a de que cuando la comunidad social crece, todos salen ganando. La secular sensación de que la solución de lo mío es lo importante sin consecuencias para la vida de los otros es algo a quebrar en una sana mentalidad franciscana.

            Muchas de estas intuiciones se estrellan ante la elemental objeción de “¿qué puedo hacer yo?”. Los modos de actuación existen. Los más eficaces pasan por lo organizado, ya que las fuerzas se multiplican y tienen más visos de continuidad (verdadero quid del asunto) en la dinámica de un grupo. Por eso, agruparse es la garantía del éxito, y el temor de cualquier explotador. Y, además, la acción personal en el lenguaje elocuente de los gestos siempre será algo valioso, ya que los gestos desvelan debilidad e impotencia, pero hablan también el lenguaje del anhelo y de un imparable deseo de humanidad.

            Con una vida modesta, controlada, lúcida y solidaria, el franciscano/a lucha contra el mito de que todo es contabilizable y que lo que no entra en los parámetros de un negocio próspero no sirve para nada. Bien al contrario, porque lo económico no se reduce al mercado marketinizado y a la producción competitiva sino que es un entramado hondísimo de relaciones personales, el franciscano/a cree que los bienes de la paz, del respeto, de la contemplación, de la justicia a los débiles, del recuerdo de los vencidos, de la cercanía al sufriente, de la acogida al improductivo social, etc., son bienes económicos, los que apuntan al verdadero desarrollo humano que postulan ya numerosos organismos internacionales.

            Ciertamente, la cartera de los vencedores rebosa de víctimas. Pero su sistema económico no es el único posible. Quizá sin pretenderlo, y como ocurrió en tiempos de Francisco, el franciscano/a de hoy puede colaborar a mantener viva la utopía hermosa de un mundo de iguales, en equilibrio y sin explotación. El escepticismo ante planteamientos así se cuestiona con modos de vida lúcidos y solidarios.

 

4. Un apunte de Fratelli tutti

 

«El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más, acudiendo al mágico “derrame” o “goteo” —sin nombrarlo— como único camino para resolver los problemas sociales. No se advierte que el supuesto derrame no resuelve la inequidad, que es fuente de nuevas formas de violencia que amenazan el tejido social. Por una parte, es imperiosa una política económica activa orientada a «promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial», para que sea posible acrecentar los puestos de trabajo en lugar de reducirlos. La especulación financiera con la ganancia fácil como fin fundamental sigue causando estragos. Por otra parte, «sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado». El fin de la historia no fue tal, y las recetas dogmáticas de la teoría económica imperante mostraron no ser infalibles. La fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, «tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos (168)».

Como es lógico, pertenece este numeral al cap.V de FT sobre “La mejor política”, aquella que está fundamentada en el amor social. Ya en LS 54 había rechazado el Papa la teoría del “derrame” (que supone que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo) como postulado del neoliberalismo de cara al mercado.  Pero el Papa es contundente: esta manera de ver el mercado no resuelve la inequidad que genera violencia en el tejido social. Hay que crear puestos de trabajo. Pero la economía financiera, no la real, sigue causando estragos.

La confianza social es necesaria para la economía. Esta confianza ha fallado y ha sido el neoliberalismo el más interesado en que esto sea así. Las recetas de la economía neoliberal no han resuelto nada dejando el problema económico más complicado.

La situación ante las pandemias mundiales y su enorme sensación de desamparo social y económico muestran que las pretensiones de solución absoluta por parte del mercado liberal son falsas. La solución, dice el documento, es llevar la dignidad humana al centro y construir sobre ese pilar economías alternativas que humanicen.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

1. Distinguir entre economía real y economía financiera (10 líneas)

2. ¿Suena en tu país el tema de la economía del bien común de Ch. Felber? ¿Hay alguna empresa en esa línea? (5 líneas).

 

 

9

MIRAR LA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA CIUDADANA

(La amistad cívica)

 

  1. 1.      Lo que vemos

 

Con demasiada frecuencia el panorama político nos muestra el espectáculo de personas que, perteneciendo al mismo país, a la misma cultura, al mismo pueblo, incluso a veces a la misma familia, no solamente discrepan en ideas y palabras, sino que escenifican una ruptura y un rechazo que nos dejan perplejos. ¿Cómo siendo conciudadanos, vecinos, familiares, parece haber una distancia que lleva al distanciamiento y, a veces, a la condena? ¿Cómo vamos a enseñar a los niños el respeto, los valores de la convivencia, el lenguaje moderado, las actitudes sosegadas si los adultos, incluso los de más prestancia social, van por caminos opuestos?

            La catedrática de ética de la Universidad de Valencia Adela Cortina ha acuñado el concepto de “amistad cívica”. La define así: “La amistad cívica sería más bien la de los ciudadanos de un Estado que, por pertenecer a él, saben que han de perseguir metas comunes y por eso existe ya un vínculo que les une y les lleva a intentar alcanzar esos objetivos, siempre que se respeten las diferencias legítimas y no haya agravios comparativos.” La evidencia de la mera convivencia habría de llevar a un vínculo de unidad y, por lo mismo, de respeto y de una cierta amistad que excluyera la deslegitimación, el menosprecio y el rechazo.

La amistad cívica es un valor que puede ser plataforma común de encuentro incluso con personas de experiencia religiosa. Una sociedad como la nuestra necesita una cierta amistad cívica; la gente debe darse cuenta de que para llegar a metas comunes han de respetarse las diferencias legítimas. Es importante cultivar una amistad cívica. Puedes tener leyes, pero no son suficientes. La amistad cívica, decían los clásicos, es importante para que la gente se dé cuenta de que están construyendo juntos una sociedad. Que los derechos de todos los ciudadanos se vean respetados. En el trabajo por lograr este tipo de amistad, el papel de la laicidad es decisivo porque, al no tener preocupaciones religiosas, centra su ideal de vida en el marco elemental de la sociedad y, si la mira con interés humano, puede brotar con facilidad el amor cívico que surge del aprecio a la aportación que todo ciudadano hace al hecho social. Son ideales de espiritualidad laica que el Evangelio apoya con toda decisión.

Parece obvio, pero construir la comunidad social demanda, más allá de la “amistad cívica” (algo de por sí muy valioso) un verdadero afecto hacia la sociedad. Querer a la sociedad no es un sentimentalismo barato sino haber llegado a la convicción profunda de su necesidad para el más personal de los desarrollos. Esta convicción toma el rostro del verdadero afecto, de la adhesión cordial e, incluso, de la ternura. ¿Es posible construir la sociedad humana sin realmente amarla? Posiblemente no. Pero para amar la sociedad quizá haya que comenzar a amarse a sí mismo, por obvio que parezca. ¿Cómo puede una persona sentir ternura por otra, por todas las criaturas, por la naturaleza de la tierra y de los cielos, si no consigue sentirse tierno con respecto a sí mismo? De ahí podrá derivar y dar contenido a esa “caridad política”, esa colaboración al bienestar del otro a través de estructuras sociales, que el cristianismo ha invocado y que aún se halla en la zona de las sombras. Todo esto no es posible sin amar la sociedad, sin hacerla objeto del amor más personal. No se trata de amar una entelequia, sino una realidad vida que está ahí y que interpela.

A los franciscanos se les ha identificado muchas veces como “gente del pueblo” por su cercanía a los estratos populares. No estaría mal que, en esta época, se les calificara como buenos ciudadanos, personas que están interesadas en que la convivencia ciudadana marche por sendas de respeto y aprecio, ya que todos estamos en la misma barca. Hay en París un movimiento contemplativo de reciente fundación que se llama “Monjes ciudadanos”. Definen su carisma como “monjes en el corazón de la ciudad”. La vida franciscana, sin ser monástica, también quiere estar en el corazón de la ciudad para generar ciudadanía, que es un rostro actual de la fraternidad.

 

  1. 2.       La ciudadanía en Francisco y Clara

 

a)      2Cel 108

 

«Las palabras de Francisco no sólo tenían eficacia cuando las decía, que a veces, aun transmitidas por otros, no volvían vacías.

Así sucedió una vez cuando llegó a la ciudad de Arezzo al tiempo en que toda la población, revuelta en guerra civil, estaba en trance de exterminio total. Con tal suerte, que el varón de Dios, huésped en un burgo fuera de la ciudad, ve que los demonios se alborozan por aquella tierra y excitan ciudadanos contra ciudadanos con el fin de que se maten. Llamó, pues, a un hermano llamado Silvestre, varón de Dios y de sencillez recomendable, y le mandó, diciendo: «Vete a la puerta de la ciudad y, de parte de Dios todopoderoso, intima a los demonios que salgan cuanto antes de ella». La sencillez piadosa se encamina pronta a cumplir la obediencia, y, dedicándose primero al Señor en alabanzas (Sal 94,2), grita con fuerza ante la puerta: «De parte de Dios y por mandato de nuestro padre Francisco, salíos, demonios todos, de aquí a muy lejos». Poco después, la ciudad vuelve a la paz, y sus moradores observan con gran calma el código de ciudadanía.

Por eso, el bienaventurado Francisco, predicándoles después un día, comenzó el sermón con estas palabras: «Hablo a vosotros como a quienes estuvisteis en una ocasión bajo el yugo y cadenas de los demonios, pero sé que al fin fuisteis liberados gracias a las plegarias de un pobre».

 

  • Contexto: Dentro del cajón de sastre que es 2 Cel, el pasaje va en el apartado relativo a la honda comprensión de las Escrituras y a la eficacia de las palabras de Francisco. Muchas son las variables de lectura que posibilita el texto: el tema de la paz, de la obediencia, de las palabras constructivas. Nosotros lo leeremos bajo el prisma de la construcción de la ciudadanía ya que el texto, hasta en su vocabulario, se aproxima a ello. El nacimiento de lo urbano como movimiento social ineludible es el marco histórico de un relato como este. La preocupación por la ciudad es un elemento del franciscanismo primitivo.
  • Estructura:

1)      Principio general: palabras eficaces. Se cree en la fuerza de la palabra porque tiende al bien, a la paz, a la ciudadanía. Son palabras eficaces porque son palabras buenas (Rnb 11,7).

2)      Arezzo:

a)      La ciudadanía rota:

v  Escenario de extrema violencia; entender la gravedad de una situación de no-ciudadanía es el primer paso.

  • Guerra civil: guerra ciudadana, más devastadora que la guerra convencional contra un enemigo ajeno a la ciudad.
  • Trance de exterminio total: la ciudadanía rota pone en peligro el inmediato presente de la ciudad.

v  Interpretación mítica: los demonios son los causantes. Pero hay que ver que son los ciudadanos quienes se han convertido en demonios.

  • Alborozo: que es correlativo al caos ciudadano.
  • Ciudadanos contra ciudadanos: la evidencia total del triunfo de los demonios.

b)      Mediación fraterna: Silvestre y su conexión honda con Francisco que se manifiesta en la “sencillez” del hermano que cree en el valor de las palabras buenas para la construcción de la ciudadanía.

v  Intima a los demonios: confrontación crítica con la ruptura ciudadana y sus causas.

v  En las puertas de la ciudad: en los lugares donde se manifiesta la no-ciudadanía en modos más crudos.

v  Exorcismo ciudadano: “salid lejos”. El alejamiento de la violencia como imprescindible para la restauración de la ciudadanía rota.

c)      Consecuencias benéficas de la palabra ciudadana:

v  Vuelta a la paz social: se retoma el cauce abandonado porque la paz es el medio natural de la buena ciudadanía.

v  Recuperación del código de la ciudadanía (iura civilitatis) que son los elementos de posibilidad ciudadana: dignidad, respeto, tolerancia, convivencia, perdón.

d)      Conclusión:

v  Liberación del yugo y de las cadenas de una violencia que hace imposible la ciudadanía.

v  Certeza de que la plegaria de un pobre puede cumplir una función social en beneficio de la ciudadanía.

  • Contenido:

-          La preocupación social como uno de los elementos de la espiritualidad franciscana. La opción por el evangelio no desvincula del camino histórico  sino que lo ahonda.

-          El creyente está llamado por ello a un incremento del componente político del seguimiento.

-          La plegaria puede cumplir una función social que le dará una dimensión nueva.

  • Lectura social:

-          Habrá que controlar la génesis de los extremismos ciudadanos que llevan a una siembra de odio de consecuencias imprevisibles para la ciudadanía. Apoyar esos movimientos desde el franciscanismo es una contradicción inaceptable (o una formidable inconsciencia).

-          La construcción del código de la ciudadanía se hace día a día en itinerarios de corto alcance.

-          Es necesario también un sentido crítico para no caer en bulos que corroen el sentido ciudadano.

 

b)      PCl X,2

 

«Preguntada sobre qué había visto ella, respondió que una vez entraron los sarracenos en el claustro del monasterio, y madonna Clara se hizo conducir hasta la puerta del refectorio y mandó que trajesen ante ella un cofrecito donde se guardaba el santísimo Sacramento del Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo. Y, postrándose en tierra en oración, rogó con lágrimas diciendo, entre otras, estas palabras: «Señor, guarda Tú a estas siervas tuyas, pues yo no las puedo guardar». Entonces la testigo oyó una voz de maravillosa suavidad, que decía: «¡Yo te defenderé siempre!» Entonces la dicha madonna rogó también por la ciudad, diciendo: «Señor, plázcate defender también a esta ciudad». Y aquella misma voz sonó y dijo: «La ciudad sufrirá muchos peligros, pero será protegida». Y entonces la dicha madonna se volvió a las hermanas y les dijo: «No temáis, porque yo soy fiadora de que no sufriréis mal alguno, ni ahora ni en el futuro, mientras obedezcáis los mandamientos de Dios». Y entonces los sarracenos se marcharon sin causar mal ni daño alguno».

 

  • Contexto: Este episodio de la vida de Clara lo cuentan casi todas las testigos de PCl (documento de primera magnitud para conocer la primera historia de la vida clariana), se ha popularizado y ha pasado a los grabados que pintan a Clara con la custodia y cosas así (aunque los ostensorios vendrán dos siglos después). Pero más allá de lo anecdótico, se puede desvelar la presencia del componente ciudadano de Clara cuya opción de vida fraterna ha estado muy ligada a la ciudad de Asís. El episodio hace relación al cerco de Asís por las tropas de Federico II al mando de Vital de  Aversa que, incluso con soldados musulmanes, quiso recuperar el dudado de Espoleto del que Asís hacía parte.
  • Estructura:

1)      Escenario: Clara enferma (“se hizo conducir”) se planta con el “cofrecito” (una casetta) de la eucaristía  (no con el ostensorio que es útil de siglos posteriores). Debilidad y eucaristía como oposición a la violencia. Defensa de valores desde lo frágil.

2)      Oración 1: por las hermanas como peligro más inmediato. La ciudadanía incluye a la propia familia en primera instancia. Familia y ciudad no tienen por qué ser realidades opuestas.

  • Plegaria 1: “guarda a tus siervas”. Para Clara, creyente, Dios es garante de los procesos de ciudadanía.
  • Respuesta 1: “te defenderé siempre”. Dios no se inhibe en los procesos sociales.

3)      Oración 2: por la ciudad. Clara ha sido siempre sensible a la pertenencia ciudadana de Asís (en PCl I,3 se dice que “todos los ciudadanos” veneraban a Clara). La convicción de Clara que manifiesta esta mismo testigo en IX,3 no deja lugar a dudas:  «Muchos bienes hemos recibido de esta ciudad, y por ello debemos rogar a Dios que la guarde».

  • Plegaria 2: “plázcate defender la ciudad”: la ciudad es el continente de la comunidad. Ambas realidades van unidas. La preservación de una es preservación de la otra.
  • Respuesta 2: “la ciudad será protegida”. Clara se convierte defensor civitatis, protectora de la ciudad, defensora del pueblo.

4)      Profecía: “no sufriréis mal alguno”. Los “mandamientos”, la vida evangélica como garantía de una ciudadanía humanizadora.

5)      Conclusión narrativa: los sarracenos se retiran.

  • Contenido:

-          La desproporción de fuerzas entre plegaria y violencia no es tal: la plegaria puede ser antídoto de la violencia.

-          Entender la oración como colaboración a la ciudadanía, al nivel espiritual de la sociedad.

-          La profecía aleja de una concepción de la ciudadanía desde el lado del temor.

  • Lectura social:

-          Las diversas opciones personales (la contemplación, por ejemplo) puede ser integradas en la ciudadanía y su especificidad no exime de la colaboración y de la participación.

-          La conciencia ciudadanía puede ser impulsora de la oración dándole más contenido y ahondando en sus raíces.

-          Defender la ciudad o defender la ciudadanía. Esta segunda opción es más amplia y profunda.

 

  1. 3.      Actitudes ciudadanas personales:

 

El logro de la ciudadanía será imposible si no se van cultivando algunos valores personales que deriven en actuaciones sociales. Enumeramos algunos de ellos:

a)      De lado de los débiles: Ese ha de ser un criterio social indudable para franciscanos. Es preciso aprender a ponerse en el lugar de los otros, sobre todo de los más débiles para conocer qué derechos reclaman o qué razones aducen, si no ha lugar a derechos.

b)      Diálogo con la laicidad: Porque tiene sus peligros, pero, en el fondo, no impide la práctica de los valores evangélicos (todo lo contrario) y apoya el pluralismo legítimo sin el cual es imposible la construcción de la sociedad (nada tiene esto que ver con el relativismo general, en la medida en que se da).

c)      Talante crítico: Tanto para superar los procesos de descrédito de lo religioso como para analizar las propuestas sociales en orden a la humanización, que es lo que interesa más al creyente en Jesús.

d)      Demócratas vigilantes: Para que la democracia no sea un mero mecanismo de procedimiento social sino que sea una democracia humanizada, interesada por los lados más débiles de la sociedad. Hay que saber ser demócrata, obrar en consecuencia, y sin embargo poder decir cuando se crea necesario que la democracia se queda, a veces, corta en sus leyes respecto a los derechos de los débiles.

e)      Una conciencia que colabora: No solamente una conciencia que objeta. La objeción solamente puede tener fuerza en la medida en que se colabora, se proponen alternativas, se construye la ciudadanía. Acogerse a Objeciones sin colaborar, no es honesto.

f)       Pluralismos inconfortables: No podemos estar todos de acuerdo, ni en la iglesia ni en la sociedad. Hemos de aprender con paz la lección del pluralismo social y religioso, hemos de intentar entendernos en lo básico, respetarnos en lo fundamental, arbitrar conductas que puedan llagar a entenderse manteniendo las diferencias. Este ejercicio de flexibilidad es difícil, pero necesario.

g)      Sensibles a los derechos humanos: Porque ese es cauce común de fraternidad y, por lo mismo, va en derechura al logro del reino de Dios. Un creyente a quien esto le trae al pairo efectivamente, nada tiene que ver con el perfil del seguidor/a de Jesús. Esto vale para la sociedad y, cómo no, para la misma Iglesia.

h)      Atentos a las demandas de la sociedad: Porque no podemos construir la ciudadanía, aportar algo al caudal de humanización de la vida, si no acogemos seriamente las demandas de la sociedad, aunque, como creyentes, no terminen de gustarnos.

i)        Situarse en lados humanizadores: Dentro del espectro social y político el creyente no habría de funcionar tanto por la ley de mayorías que es la impera en casi todas las democracias occidentales. A nosotros nos interesa la carga humana de las propuestas. Esto nos llevará, a veces, a planteamientos de menor eco político o mediático, a grupos que no tienen poder de presión o negociación pero que vehiculan mejor nuestros anhelos cristianos.

Quienes quieren vivir en modos franciscanos esta existencia, don de Dios, que les ha sido regalada no pueden menos de intentar repetir en nuestro hoy los valores hondos de aquella utopía que soñaba la hermosa realidad de una fraternidad universal ajena a cualquier sufrimiento. Desde ahí habrán de interrogarse sobre las situaciones de violencia que les rodea y sobre su propia violencia. Quizá puedan contribuir no solamente a hacer que disminuya el caudal de sufrimiento que hoy anega la tierra, sino también a ofrecer una alternativa de paz y de no violencia que vaya secando las marismas del mal hasta hacer que brote la tierra firme, el jardín hermoso a que están llamadas a ser esta pobre tierra, nuestra hermana, y esta familia única que es la familia humana, aunque ambas estén hoy tan heridas.

 

  1. 4.      Un apunte de Fratelli tutti

 

«Para quienes ya hace tiempo que han llegado y participan del tejido social, es importante aplicar el concepto de “ciudadanía”, que «se basa en la igualdad de derechos y deberes bajo cuya protección todos disfrutan de la justicia. Por esta razón, es necesario comprometernos para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías, que trae consigo las semillas de sentirse aislado e inferior; prepara el terreno para la hostilidad y la discordia y quita los logros y los derechos religiosos y civiles de algunos ciudadanos al discriminarlos» (131).

El numeral hace parte del cap.IV de FT (“Un corazón abierto al mundo entero”). En esa apertura se incluye la ciudadanía más allá del límite de cualquier frontera. Dice el Papa que el concepto de ciudadanía ha de ser aplicado a quienes llegan a un nuevo país. No es privilegio de los nacidos sino de toda persona que vive en el mismo ámbito social.

De ahí surge otro concepto más matizado: el de plena ciudadanía. Esto, dice el documento, hará de contrapeso al peligro de entender las minorías en modos excluyentes con todas sus peligrosas secuelas (inferioridad, hostilidad, discordia), sobre todo, el despojamiento de los derechos civiles y religiosos de la persona.

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

  1. 1.      ¿Crees que la vida franciscana está bien integrada en la ciudadanía? (10 líneas máximo).
  2. 2.      Dar algún ejemplo de integración ciudadana de la comunidad de la que haces parte (5 líneas máximo)

 

 

 

 

 

 

10

MIRAR LA NUEVA VISIÓN DEL COSMOS

 

1. Lo que vemos

 

            La mayoría aprendimos en la escuela en base a la física convencional, euclidiana. Nuestro paradigma mental está organizado desde ahí. Y, en consecuencia, el espiritual. Pero siempre se puede aprender e interrogarse puede ser muy saludable.

            Hay que tener en cuenta que la física cuántica, vieja de más de un siglo, es una ciencia admitida por la comunidad científica. Y hay que ver que muchas de sus aplicaciones (en medicina, electrónica, etc.) están cada día más presentes en la vida de los ciudadanos.

            No es algo fácil de comprender pero podemos hacer acercamientos que nos lleven a una mayor sensibilidad y apertura. Desde ahí se podría pensar las implicaciones de esta nueva física en la espiritualidad. Hay que tener presente que el tratamiento que tal física da al universo ha creado conceptos espirituales que revolucionan el paradigma teológico y espiritual.

            Por otra parte, uno puede preguntarse cómo conectar con tal física mentalidades (la del cristianismo, la del franciscanismo) y textos (los Evangelios, los escritos de san Francisco) que han sido elaborados desde presupuestos euclidianos. Quizá haya que ahondar, bajar al nivel de lo elemental para encontrar caminos de conexión.

            Veamos algunas nociones aproximativas:

 

  1. 1.      A gran escala

 

  • Solos y aislados: Puede ser que nos creamos el centro del Universo. Pero, en realidad, estamos solos y aislados en un pequeño sistema solar como los hay millones, de una galaxia (la vía láctea) que también como ella hay millones (100.000). La estrella más próxima a nuestro sistema solar es Alfa de Centauro que está a 4 millones años luz (la Voyager 2, la nave más rápida, tomaría 70.000 años para llegar hasta ella).
  • Viajando a velocidades increíbles: Puede parecer que la tierra está quieta, que nada se mueve, pero, en realidad, a causa del big bang estamos viajando a velocidades de vértigo: nuestra galaxia y nosotros dentro de ella viaja a razón de dos millones de km por hora. Un universo que se expande.
  • Muchos universos: La cifras que maneja la física cuántica le hace suponer que no solamente hay millones de galaxias, de constelaciones, de estrellas, etc. Sino que probablemente hay muchos universos antes del “muro” sin saber lo que hay detrás de ese “muro”. La medida humana no significa casi nada en comparación con esta medida inmedible.

 

  1. 2.      A pequeña escala

 

  • La danza de los elementos: Los cuánticos usan el término “danza” porque los elementos  (átomos) y sus partículas (neutrones, protones, neutrinos) y otros componente subatómicos están en una frenética danza que, gracias a la gravedad, compone cuerpos con una enorme vida dentro. La idea de quietud no se corresponde con lo que ocurre en el más allá de lo que ven nuestros ojos.
  • Somos vacío: Más que materia, somos vacío, lo que da una idea de otra realidad. Si se eliminara el vacío volveríamos a medidas de insignificancia. Ese vacío, a gran escala, es lo que llamamos agujeros negros: vacíos de materia desconocida donde se organizan las relaciones de los elementos que danzan atómicamente.
  • El caos se organiza: Porque además de vacío, somos caos, lo que no es sinónimo de negatividad porque el caos se organiza caóticamente. La idea de orden, tan querida de la espiritualidad, queda cuestionada por una realidad física distinta.

 

  1. 3.      Cambio de paradigma

 

  • No somos el centro, sino una especie más: Hemos venido a esta “casa común” cuando llevaba millones de años ocupada. Y quizá nos vayamos, y este planeta siga dando vueltas. El no ser el centro no lleva a desimplicación, sino a la moderación de un antropocentrismo que siempre es una amenaza para el planeta.
  • Somos interdependientes: El papa Francisco no se cansa de decirlo en la LS’: todo está conectado, dependemos unos de otros (la polinización es la fuente vida para el planeta; los verdaderos “labradores” de la tierra son los insectos que pueblan el humus, etc.). De modo que se puede hablar de una especie de “familia universal” dice LS’ 89.
  • El mundo sin nosotros: Del mismo modo que antes estuvo sin nosotros, quizá pueda estarlo. El daño que hacemos al mundo, en realidad nos lo hacemos a nosotros. Tal vez el mundo pueda funcionar sin nosotros, pero la acción humana puede ser muy útil para que, mientras poblemos este planeta, funcione mejor.

 

  1. 4.      Cambiar la espiritualidad

 

  • Un Dios dentro: No tanto un Dios, un cielo, una realidad divina externa, sino un Dios en el fondo de lo que existe: “vendremos a él y pondremos nuestra morada en él” (Jn 14,23). La tarea de ahondar en la realidad, en la historia, en el camino cósmico.
  • Nuevas maneras de entender y designar a Dios: Ir dejando las exclusivas maneras teístas para nombra la realidad de Dios de otros modos: fuente del amor, principio de vida, base del ser, origen de la bondad, etc. Ir llenado de “carne” estas expresiones que nos suenan poco.
  • Somos tierra: De ella venimos y a ella volvemos. Imaginar modos de vida eterna menos localistas, menos geográficos y desplazarse a maneras más espirituales que no entren en litigio con lo que nos muestra la física cuántica y las nuevas cosmologías.

 

La tenaz, amplia, militante pregunta que la persona de hoy hace al cosmos es, sin duda, uno de los principales ámbitos de mística social. No solamente se quiere saber qué hay ahí sino qué es la persona en ese inmenso conjunto. Ya no se valora solamente la pequeñez del ser humano en la inmensidad cósmica, sino también la hermosura de hacer parte de ello y la posibilidad de conocer los procesos cósmicos como manera primordial de ser dentro del mundo. Del éxtasis ante el cosmos se pasa a la comprensión del mismo mediante planteamientos de física cuántica que hasta ahora estaban reservados a pocos. La mística cósmica, por la divulgación científica, empieza a ser patrimonio de todos.

 

2. Visión cósmica de Francisco y Clara

 

a)      1Cel 165a

 

«Este feliz viador, que anhelaba salir de este mundo, como lugar de destierro y peregrinación, se servía, y no poco por cierto, de las cosas que hay en él. En cuanto a los príncipes de las tinieblas, se valía, en efecto, del mundo como de campo de batalla; y en cuanto a Dios, como de espejo lucidísimo de su bondad. En una obra cualquiera canta al Artífice de todas; cuanto descubre en las hechuras, lo refiere al Hacedor. Se goza en todas las obras de las manos del Señor (Sal 91,5), y a través de tantos espectáculos de encanto intuye la razón y la causa que les da vida. En las hermosas reconoce al Hermosísimo; cuanto hay de bueno le grita «El que nos ha hecho es el mejor» (7). Por las huellas impresas en las cosas sigue dondequiera al Amado (8), hace con todas una escala por la que sube hasta el trono».

 

  • Contexto: Dentro del intento de poner orden que tuvo Celano en su segunda vida, un rasgo prototípico de la espiritualidad franciscana es la contemplación de Dios en las creaturas que siempre estuvo viva en Francisco. Se puede decir que las creaturas solamente dieron consuelo y ánimo a Francisco, cuando, a veces, la misma vida fraterna fue una fuente de sufrimientos. Este rasgo del franciscanismo ha pasado al imaginario popular y se mantiene vivo (como se demuestra de LS’ 11).
  • Estructura:

1)      Punto de partida: conexión cósmica. Francisco no es un desconectado de las criaturas:

  • Está en un “destierro”: visión medieval común de la realidad.
  • Pero se sirve de las cosas “y no poco”: hay un cierto énfasis en la conexión de Francisco con las cosas (algo que se sale del patrón hagiográfico de la época).

2)      Ambivalencia de lo creado: es una declaración de principios que se salta el estrecho margen de comprensión negativa de lo creado que era muy común en la época. Para los cátaros, por ejemplo, hay dos Principios Supremos: el del Bien, creador de los espíritus, y el del Mal, creador de la materia. Jesús mismo no podía ser contaminado por la materia: su cuerpo era aparente o fantasmal y por tanto no había sufrido ni muerto realmente en la Cruz -sino sólo simbólicamente- ni resucitado corporalmente. Midamos la diferencia con Francisco.

  • Campo de batalla contra el príncipe de las tinieblas; esto sigue pesando en el Celano medieval y quizá en el mismo Francisco.
  • “Espejo lucidísimo de su bondad”: el mismo Celano pone el énfasis en este segundo campo.

3)      CENTRO: Dios en las creaturas. No al modo de un tosco inmanentismo (no hay confusión entre Creador y creatura) sino de una fuerte presencia de lo divino en el seno de lo creado:

  • Artífice: cosa que se descubre “en una obra cualquiera”, es decir en todas.
  • Hacedor: cosa que se ve al reconocer “las hechuras” de las creaturas, cuando se las valora positivamente y con detalle en modos agradecidos.
  • Hermosísimo: un componente de fascinación envuelve la creación mirada por Francisco. Es la espiritualidad de la belleza en toda su pureza.
  • Amado: las creaturas como vía de acceso al Amado; seguir a Jesús por la senda hermosa de las creaturas.

4)      Gozo creacional: múltiples veces experimentado en un contacto constante con las criaturas:

  • Intuición 1: la razón de la vida, del sentido de lo creado.
  • Intuición 2: la causa de la vida: Dios, según la teología de la época (recordar a santo Tomás) como causa de lo creado.

5)      Confesión de fe: “El que nos ha hecho es el mejor” (Qui nos fecit est optimus): no se subraya la grandeza, sino la bondad.

  • Contenido:

-          Francisco ha logrado esa otra mirada de la que habla LS’ 36,110-112,135, 141, etc. Una manera que mira desde dentro, desde el gozo y agradecimiento.

-          Para ello es necesario amar lo creado, haber hecho y superado el curso de amor a la vida que lleva a una correcta visión del hecho creacional y del sentido de la vida de la persona.

-          Es lógico que Francisco tenga una lectura creyente del hecho creacional. Siempre se podrá compatibilizar con la visión laica moderna en aspectos decisivos de valoración y cuidado.

  • Lectura social:

-          No solo estamos en el cosmos, sino que somos tierra (“polvo enamorado” que cantaba Quevedo).

-          Una lectura distinta del hecho creacional demanda salir y superar el antropoceno que es el antropocentrismo despótico que se desentiende y explota a las demás creaturas.

-          Es evidente que, en la parte que nos toca, estamos llamados al cuidado cósmico no solamente para no perjudicar al planeta, sino para no perjudicarnos a nosotros mismos.

 

b)      3CtaCl 20-23

 

«20¿Quién no aborrecerá las insidias del enemigo del género humano, el cual, mediante el fausto de glorias momentáneas y falaces, trata de reducir a la nada lo que es mayor que el cielo? 21En efecto, resulta evidente que, por la gracia de Dios, la más digna de las criaturas, el alma del hombre fiel, es mayor que el cielo, 22ya que los cielos y las demás criaturas no pueden contener al Creador (cf. 1 Re 8,27; 2 Cr 2,5), y sola el alma fiel es su morada y su sede (cf. Jn 14,23), y esto solamente por la caridad, de la que carecen los impíos, 23como dice la Verdad: El que me ama, será amado por mi Padre, y yo lo amaré, y vendremos a él, y moraremos en él (Jn 14,21.23)».

 

  • Contexto: ya dijimos que en la 3CtaCl Clara de Asís se revela como una de las cimas de la mística cristiana. Son puntos dignos de atención el seguimiento del Jesús pobre y humilde, la vocación eclesial de sostenimiento de los miembros vacilantes, la relación entre la vocación contemplativa y la tipología mariana. Como es lógico, también deja entrever su idea del cosmos en relación con su propia espiritualidad que se ajusta a la de la época pero deja también resquicios más personales.
  • Estructura:

1)      Certeza básica: la interioridad de la persona, el alma, está habitada por el que es mayor, por Dios. Lo mayor está en lo pequeño: misterio de generosidad de Dios.

  • Oscurecimiento de la interioridad que  trata de “reducir a la nada” lo más valioso de la realidad humana:
    • Insidias del enemigo con promesas de glorias momentáneas que no dejan poso vital.
    • Insidias falaces porque no encierran en ellas una verdad que sustente a la persona.
    • El alma como la más digna creatura: no tanto un antropocentrismo como una certeza del lugar de la presencia viva del Dios que habita lo creado.
      • “Por la gracia de Dios”: la realidad única de la interioridad es don de Dios, no fruto del trabajo humano. Visión teológica de lo creado.
      • “Mayor que el cielo”: visión cósmica y antropológica del momento: la presencia de Dios se adensa en el alma humana.

2)      Prueba bíblica: Jn 14,23: hay una intuición mística en esta valoración del versículo joánico, cumbre de la espiritualidad del cuarto evangelio: Dios y Jesús han abandonado su cielo para venir a poner la morada en la historia con intención de quedarse allí para siempre (matiz incoativo del verbo menein).

  • El alma fiel es:
    • Morada: a perpetuidad
    • Sede: lugar de encuentro: el cielo está en lo profundo de la historia, en el subsuelo del cosmos.
    • La caridad como lenguaje creacional:
      • Por la caridad: la permanencia de Dios en el fondo de la historia es el gran lenguaje de la caridad.
      • De la que carecen los impíos: valoración restrictiva propia de la época, pero inaceptable hoy.

 

  • Contenido:

-          La historia, lugar de Dios. Aunque no esté dicho de esta manera, el fondo de Clara es compatible con las actual teología (P. Tillich, por ejemplo)

-          El concepto de Dios dentro de lo creado es muy fecundo y todavía no está implantado en el imaginario cristiano.

-          La fraternidad, rostro de la presencia de Dios. Algo que el texto insinúa y que, conociendo la espiritualidad clariana, sabemos que la cosa va por ahí.

  • Lectura social:

-          Valor de la interioridad, un valor en alza con múltiples manifestaciones sociales (a veces menospreciadas por los cristianos): espiritualidad oriental, mindfulness, oración laica, meditación social, etc.

-          Sin dominio de lo creado ya que la certeza de que el interior humano está habitado no debe llevar a la apropiación sino a la donación.

-          Una comprensión más unitaria de la realidad humana sin la división cuerpo -alma.

 

  1. 3.      Fraternidad cósmica

 

Puede ser que haya a quien esto de la “fraternidad cósmica” le suene a una especie de secta. Y no andará equivocado. Eugenio Siracusa fue un siciliano que fundó la “Fratellanza Cosmica”, un movimiento cuyo lema era “non siamo soli” (no estamos solos), haciendo alusión a la relación de la persona con todo el universo. Pero nosotros queremos hablar de la espiritualidad franciscana. Efectivamente, se podría sintetizar el pensamiento de san Francisco diciendo que él pretendía construir la fraternidad cósmica, la integración de todos los elementos del coro de lo creado. El franciscano E. Leclerc ha escrito un comentario al Cántico de las Criaturas donde dice: “Rehusar la fraternidad con la naturaleza es también, en definitiva, hacernos incapaces de fraternizar entre humanos” (El cántico de las fuentes, p.15).  Así, una persona capaz de experimentar vitalmente esa fraternidad cósmica es un ser reconciliado, consigo mismo, con sus raíces y con los demás hombres: ¿Acaso fraternizar con todas las criaturas no es optar por una visión del mundo en la cual la conciliación triunfe sobre el enfrentamiento? ¿No es abrirse por encima de todas las separaciones y las soledades, a un universo de comunión, en un gran hálito de perdón y paz? El mundo pasa, de este modo, de ser un objeto a dominar y poseer, a conformarse como una realidad maravillosa en la que el hombre es admitido para vivir y cooperar en la creación con todo lo que vive. Cuando al depuesto y carismático obispo J.Gaillot le preguntaban cuáles eran sus sueños, respondía: “Sueño con ver a la fraternidad abarcando a todos los vivientes de la naturaleza. Porque somos habitantes de la tierra. Pertenecemos al cosmos. Fraternidad humana y fraternidad cósmica están ligadas”.

            L. Boff ha escrito profundas reflexiones sobre la evidencia de nuestro ser tierra, una nueva manera de enfocar nuestra pertenencia a la tierra. Él dice que esa nueva manera no podrá surgir sin tener una experiencia eco-espiritual: “Vivir en la globalidad del ser, en el sentimiento que se estremece, en la inteligencia que se ensancha infinitamente, en el corazón que queda inundado de conmoción y ternura: eso es hacer una experiencia eco-espiritual” (Ecología, p.251). No se trata de sentimentalismos superficiales. Esta actitud lleva implícita un gran cambio: “Durante siglos hemos pensado acerca de  la Tierra. Nosotros éramos el sujeto de pensamiento y la Tierra su objeto y contenido. Después de todo cuanto hemos aprendido de la nueva cosmología, es importante que pensemos en cuanto Tierra, que sintamos como Tierra y que amemos como Tierra. La Tierra es el gran sujeto vivo que siente, que ama, que piensa y que sabe que piensa, que ama y siente por nosotros y a través de nosotros” (p.252). Esta honda experiencia espiritual es necesaria para avanzar en el camino de fraternidad cósmica.

Cuentan que un monje santo oraba todos los días pidiendo a Jesús que viniese definitivamente a la historia tal como lo había prometido en los mismos evangelios. Toda su oración estaba siempre impregnada de ese anhelo. Una noche, agotado del trabajo y la plegaria, descansaba el monje en su lecho. Y en sueños se le apareció Jesús para decirle: Buen hermano, tu deseo de mi venida es grande, pero has de saber que yo estoy viniendo todos los días a tu vida, en la flor sencilla del camino, en los frutos sabrosos de tu huerto, en la inmovilidad respetuosa de la roca, en la música de las ramas de los árboles, en los silencios de los valles, en las nieblas perezosas, en los días luminosos y brillantes, en las noches de paz y sosiego. Ése es el lenguaje de mi venida. Al despertar, el buen monje miró por la ventana de su cuarto y, aunque el paisaje era el mismo de todos los días, realmente le pareció otro, mucho más hermoso. Bajó a desayunar con sus hermanos y les daba la buena noticia: Jesús ha venido ya. Creían que, por su edad, su mente empezaba a flaquear, pero era el gran anuncio, el que la tierra llevaba dando tantos años.

Sabemos que el paso de la especie humana por la tierra tuvo un comienzo y que, con toda probabilidad, tendrá un fin. La creación estaba ya antes y quizá se quede sin nosotros en el futuro cuando nuestro ciclo vital se acabe. Pero lo cierto es que la orientación de la creación hacia su plenitud depende en gran parte de nuestras buenas relaciones con ella. Ojalá podamos vivir lo que Francisco nos enseña: que la tierra es nuestra casa, que ha puesto a nuestro servicio todo su potencial para que vivamos con ella en modos fraternos y respetuosos. Más aún, tal vez comprendamos un día que, junto con Jesús, la tierra ha sido la gran pedagoga de nuestra fe: nos ha enseñado que el amor del Padre se derramaba día a día, minuto a minuto, sobre nuestra vida.

 

  1. 4.      Una apunte de Fratelli tutti

 

«Dios nos promueve, espera que desarrollemos las capacidades que nos dio y llenó el universo de potencialidades» (123)

Es una frase suelta y descontextualizada. Pertenece al cap. II de FT (Pensar y gestar un mundo abierto) y se dirige a los empresarios que están llamados a producir riqueza como mejora para todos.

Pero dice dos cosas interesantes: la primera, que Dios quiere desarrollemos nuestras capacidades (Jn 1,12). Dios ha hecho su parte con la creación; el desarrollo de la misma incumbe, siquiera en pequeña parte, a la persona. Llamada ante la responsabilidad histórica.

Y una segunda: el universo está lleno de potencialidades por lo que será preciso abrirse a tal universo superando una mentalidad terrícola como si la maravilla de lo cósmico terminara en nuestro pequeño planeta azul. Lo cósmico como tarea pendiente incluso para incorporarlo al imaginario creyente.

 

 

Para el trabajo del alumno/a (1 hora)

 

  1. 1.      Ver el video “El Universo big bang la gran explosión 1 5” y dar una breve apreciación (5 líneas).
  2. 2.      Da una opinión personal sobre LS’ 11 (máximo 10 líneas)

 

 

 

San Francisco de Asís en Siria

SAN FRANCISCO DE ASÍS EN SIRIA 

 

  • Siria era, en tiempos de san Francisco, el país de los sarracenos. Comprendía todo lo que hoy llamaríamos Medio Oriente, Egipto incluido, siendo Jerusalén el corazón de este territorio. En la Edad Media se había generado en la Iglesia una mentalidad de conquista de los santos lugares y una espiritualidad del martirio. Francisco quiso ir a Siria, pero sus tres intentos fracasaron. En el tercero es cuando arribó a Egipto, a Damieta.
  • La espiritualidad del martirio que siempre había tenido mucho predicamento en la Iglesia desde los inicios de la fe, se concretaba en morir por Cristo en tierras de sarracenos, como había ocurrido a cinco hermanos de Francisco en tierras de Marruecos, de los que dijo el santo que, por su muerte, eran verdaderos “hermanos menores”. Francisco también estuvo atraído por esa espiritualidad del martirio propia de la época.
  • Pero lo verdaderamente importante era la mentalidad de conquista que se concretó en las famosas cruzadas promovidas por el Papa. Aquí Francisco se blinda contra la propaganda papal y no entra en la dinámica militar y de conquista que ésta propone. Esto supone una gran novedad.
  • Para hacernos una idea del tema tengamos en cuenta lo siguiente: el Papa Inocencio III en 1213, poco antes del viaje de Francisco a Siria que no llegó a culminar por los malos vientos, publica la bula Quia maior. En este documento se convoca a todos los fieles a “cargar la cruz y a seguir a Jesús…en la lucha”. Porque, dice, “cuando un rey es expulsado de su reino por los enemigos, al regresar, ha de condenar a quienes lo ocuparon”. El Papa amenaza con la pérdida de la salvación a todos aquellos que no se comprometan  “a prestar ayuda al Señor desterrado de Jerusalén” y nieguen sus servicios “al Redentor que se halla en tan graves circunstancias”. La bula contiene diversas disposiciones para implicar a los fieles en la campaña militar: se deben hacer procesiones mensuales por la liberación de Tierra Santa, los predicadores han de empujar a que los fieles recen por esta intención y hagan limosnas para sufragar la campaña. En las misas, los laicos deben postrarse y lamentar con el salmo que los paganos hayan entrado en la heredad del Señor. Quien no colabore, que no se tenga por católico.
  • Francisco, sin embargo, parece desoír totalmente el llamamiento de las autoridades eclesiásticas a la cruzada. No vocea su desacuerdo, pero su actitud de presencia pacífica en el lugar del conflicto deja ver a las claras su desacuerdo y su opción por un camino dialogado, más allá de toda violencia. Es la técnica de san Francisco de “ceder sin ceder”: él acata la autoridad del Papa pero, con libertad, elige el camino de la paz, aunque no sea comprendido. Efectivamente, hay que preguntarse si las dificultades que tuvo san Francisco para que Roma le aprobase su regla no son una revancha contra su desafección por las cruzadas y su opción por el diálogo y no por la violencia.
  • Mirando la historia podría decirse que aquel intento pacificador no sirvió para nada. Pero no es así: hoy día los cristianos están presentes en Siria, ese país tan devastado por una interminable guerra. Las monjas cistercienses del monasterio de Nuestra Señor Fuente de Paz instalado en una aldea maronita siria nos dicen: “Nosotras vivimos junto con los musulmanes en un respeto que nace de vivir la vida frente a Dios, sentimos a Dios presente en la vida. Esto nos permite vivir juntos, un don que recibimos de Dios y que a Dios devolvemos”.
  • Quienes apreciamos a san Francisco hemos de valorar el camino del respeto, del diálogo y de la benignidad como valores innegociables. Hoy, el viaje a Siria de quien valora a Francisco de Asís hay que hacerlo en la propia ciudad, en la propia casa. Contra toda violencia, el amante de san Francisco se coloca con decisión en el lugar de la paz.

1.000 HAIKUS

CONTEMPLACIÓN

1.000 Haikus 

 

            El término contemplación contiene en su origen filológico el cum que indica grupo, comunidad, asamblea y al vocablotemplum, como lugar donde los augures observaban el volar de las aves para descifrar los enigmas de la vida. La contemplación es así, antes que un ejercicio religioso, un mirar en común, un ponerse ante la naturaleza para llegar a entender el simple pertenecer a la vida. Contemplar lo que vive. Esa es la contemplación pura.

         Los haikus son un género poético japonés, una miniatura poética (5-7-5 sílabas sin rima) que, en su puridad, tienen como tema el acontecer de lo que vive, la contemplación más elemental de la naturaleza. No saca lecciones morales ni se hacen derivaciones sociales. Es mirar lo que acontece con hondura y tratar de expresarlo en un destello de belleza literaria.

         Los haikus que se ofrecen en esta colección han sido escritos durante años y en muy diversas circunstancias. Tratan todos ellos sobre lo que acontece en la naturaleza entendida como lugar de contemplación. La mayoría de ellos tienen fecha y lugar, cosa que acredita su valor contemplativo a ras de tierra.

         Permítasenos comenzar con un poema de Asunción Escribano:

 

Le ruego al claro Dios de la mañana

que derrame sus espigas 

                        de luz sobre este día. 

Que no me permita mirar

                        lo mismo en cada cosa. 

Que llene el aire de candiles y mis poros

              como zarzas los perciban. 

Que me diga el nombre verdadero  del delirio

y no me prive de la dicha de ser ascua. 

Que el agua de las horas

humedezca mi canto y que me impulse. 

Que deshaga mis dudas y me asombre

                         el tacto con bengalas. 

Que llene mi camino con guijarros de hogueras. 

Que la madeja de palabras con que nombro

                     sea solo  nudo alado

en el que se desorbite la lógica, 

y que en él dé cobijo  al extravío. 

Que no me prive el Dios  de la infinita lumbre

esta mañana de sentir la desmesura

                           del pábilo inquieto

de este día. 

Que a este universo fúlgido  y hermoso

el júbilo lo sostenga para siempre. 

 

 

1

Mugen los corzos

en los Montes del Pardo,

muge la vida.

         (El Pardo, 24-9-14)

 

2

Año tras año

el olmo centenario

guarda la casa.

         (El Pardo, 25-914)

 

3

¿Adónde viaja

el trino de los mirlos

en la mañana?

(El Pardo, 25-9-14)

4

Árboles de oro

en la luz de la tarde,

viejos destellos.

(El Pardo, 25-9-14)

 

5

¿Graznan las ramas

o es que son las cotorras,

verdes y ocultas?

(El Pardo, 26-9-14)

 

6

El prado verde

va perdiendo su brillo:

llega el otoño.

(Logroño, 29-9-14)

 

7

Las hojas muertas

sobre la tierra muda

como un sudario.

(Logroño, 29-9-14)

 

8

Pasas de largo

al escuchar los trinos

en la enramada.

(Logroño, 30-9-14)

 

9

Se espera el agua

en el curso del río,

el barro huele.

(Logroño, 30-9-14)

 

10

Como de huesos

el ruido de los pies

sobre las hojas.

(Logroño, 30-9-14)

 

11

Las ubres negras

de la vid en otoño

plenas de vida.

(Logroño, 1-10-14)

 

12

El sol del otoño

dora el cauce del río,

oro que corre.

(Logroño, 2-10-14)

 

13

La roca muda

grita desde el silencio

que está bien viva.

(Pamplona, 3-10-14)

 

14

Al cielo apuntan

sus cinco lanzas verdes

los cinco chopos.

(Ilúrdoz, 3-10-14)

 

15

Canta el arroyo

oculto en la espesura

su canto antiguo.

(Ilúrdoz, 3-10-14)

 

16

El verde espejo

de los álamos blancos,

el Duero en Soria.

(Soria, 5-10-14)

 

17

Cae una gota

sobre la frente altiva,

llega la lluvia.

(Logroño, 6-10-14)

 

18

Suave aterriza

sobre el lecho del río

el blanco ánade.

(Logroño, 7-10-14)

 

19

La mariquita

sube, baja, va y vuelve

en la hoja seca.

(Logroño, 7-10-14)

 

20

Surgen del fondo

las hierbas escondidas,

respiran sol.

(Logroño, 7-10-14)

 

21

El arco iris,

paleta de colores,

pinta la tarde.

(Logroño, 8-10-14)

 

22

Cortado el césped,

ya se huele la muerte

de muchos tréboles.

(Logroño, 9-10-14)

 

23

Cae una gota

de la rama a tierra

buscando el río.

(Logroño, 10-10-14)

 

24

El cielo rojo

en la tarde apacible

tiñe las cepas.

(Logroño 11-10-14)

 

25

La humilde flor

al borde del camino

sonríe sola.

(Aránzazu, 12-10-14)

 

26

Entra la garza

en el río apacible,

¿dónde saldrá?

(Logroño, 13,10-14)

 

27

Vigila el monte:

la viña en la llanura

está guardada.

(Calatayud,  17-10-14)

 

28

La hierba seca

en mitad del otoño

bebe la lluvia.

(El Pardo, 17-10-14)

 

29

La viña sola;

al lagar van las uvas,

fin del otoño.

(Calatayud, 23-10-14)

 

30

Semillas de oro

las hojas de los chopos;

cae la tarde.

(Cella, 23-10-14)

 

31

Cruzan los gamos

el sembrado en el otoño;

corre la vida.

(Borja, 26-10-14)

 

32

Vuelan las grullas

en formación de flecha,

lejos la diana.

(Logroño, 27-10-14)

 

33

El labrantío,

grávido por la siembra,

engendra vida.

(Paniza, 26-10-14)

 

34

Las sombras buscan

en las cárcavas grises

algún cobijo.

María de Huerva, 26-10-14)

 

35

Celosamente,

el yermo bajo tierra

engendra vida.

(Monegros, 1-11-14)

 

36

Besa la luz

los campos en silencio;

se muere el día.

(Monegros, 1-11-14)

 

37

Las hojas de oro

de los álamos altos

doran el río.

(Villava, 3-11-14)

 

38

Las flores blancas

bajo la oscuridad

el día aguardan.

(Barcelona, 30-10-14)

 

39

La lluvia llama:

con sus deditos de agua

toca la puerta.

(Logroño, 4-11-14)

 

40

El río lento

esperando las aguas

caídas lejos.

(Logroño, 5-11-14)

 

41

Bajan los troncos

en la turbia corriente

buscando el mar.

(Logroño, 8-11-14)

 

42

El viento fuerte

zarandea el olivo

y tus cabellos.

(Por la autovía Zaragoza-Logroño, 9-11-14)

 

43

Nubes de fuego

cuando cae la tarde

sobre las viñas.

(Por la autovía Zaragoza-Logroño, 9-11-14)

 

44

Lasnubes grises

besan los montes yertos,

rozan las cumbres.

(Camino de Madrid, 15-11-14).

 

45

La rama vieja

muerta ya en el suelo

llora a su árbol.

(Madrid, 17-11-14)

 

46

El cisne altivo

pasea en soledad;

la tarde es fría.

(Madrid, 18-11-14).

 

47

Un ejército

de dorados cipreses

espera al cierzo.

(Madrid, 18-11-14)

 

48

No cuenta días

la lentitud del río

que sueña el mar.

(Zaragoza, 30-10-14)

 

49

Sudario de hojas

sobre la tierra yerma

cuando el invierno.

(Logroño, 14-11-14)

 

50

Empuja el trigo

por salir de la tierra

fría de invierno.

(Egino, 25-11-14)

 

51

El crepitar

de la fina llovizna

sobre las hojas.

(El Escorial, 29-11-14)

 

52

Lágrimas de oro

las hojas cuando caen

en el otoño.

(El Pardo, 28-11-14)

 

53

Interminable

lluvia sobre las fauces

secas del suelo.

(Zaragoza, 30-11-14)

 

54

Levantan vuelo

las raudas garzas negras,

flechas del bosque.

(El Pardo, 4-12-14)

 

55

La nieve asoma:

las cumbres de la sierra

blancura y niebla.

(El Pardo, 4-12-14)

 

56

Las ramas secas

de la higuera en invierno

sueñan con higos.

(Viana, 14-12-14)

 

57

Tres hojas quedan

en la seca enramada

del olmo viejo.

(Arre, 13-12-14)

 

58

La blanca niebla,

cabellera de plata

sobre las cumbres.

(Pamplona, 17-12-14)

 

59

Duerme la niebla

en la cuna del valle,

llega la noche.

(Pamplona, 17-12-14)

 

60

La peña hendida:

su corazón de ramas,

el alma viva.

(Teo, 24-12-14)

 

61

El árbol seco

abraza con sus ramas

las rocas solas.

(Teo, 24-12-14)

 

62

Las flores rojas

Suavizanlas espinas

hasta olvidarlas.

(Cochabamba, 6-1-15)

 

63

Es imposible

impedir a la hoja

que caiga muerta.

(Cochabamba, 8-1-15)

 

64

En el invierno

las raíces trabajan

la dura tierra.

(El Pardo, 15-1-15)

 

65

Duerme el arroyo

esperando las nieves

del frío invierno.

(El Pardo, 15-1-15)

 

66

La tarde gris

anuncia quedamente

que el sol vendrá.

(El Pardo, 15-1-15)

 

67

La niebla oculta

las nieves en su blancura

para guardarlas.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

68

Cae la nieve,

se ocultan los pájaros

quién sabe dónde.

(Madrid-Zaragoza, 15-1-15)

 

69

El beso frío

de la nieve que envuelve

la tierra yerma.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

70

Callan los surcos

cuando la nieve posa

sus alas blancas.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

71

¿A dónde llevan

los caminos nevados

en el invierno?

(Madrid-Zaragoza, 18,1-15)

 

72

Baten las olas

las rocas impasibles

con terquedad.

(Ciutadella, 28-1-15)

 

73

¿Con qué ojos ver

el mar desde la isla

que está a los lejos?

(Ciutadella, 27-1-15)

 

74

Las nubes negras

amenazan la mar

de olas bravías.

(Ciutadella, 27-1-15)

 

75

Galopan locas

las nubes tumultuosas

por sobre el mar.

(Ciutadella, 28-1-15)

 

76

Los talaiots

continúan enhiestos,

cual centinelas.

(Alaior, 29-1-15)

 

77

¿Por qué el azul

de las aguas del mar

no alumbra el fondo?

(Ciutadella, 28-1-15)

 

78

Los chopos borran

sus siluetas que tiemblan

bajo la nieve.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

79

La nieve queda

allí donde se posa

con su silencio.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

80

Muere la luz,

pero nunca la nieve,

aunque es de noche.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

81

Cuando desciende

nadie mira la nieve,

pero ella cae.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

82

En dura lid

lucha el sol con las nubes

y vence el sol.

(Madrid-Valencia (tren) 6-2-15)

 

83

Las lomas suaves

como los senos verdes

de madre-tierra.

(Madrid-Valencia (tren), 6-2-15)

 

84

Siempre paciente

la nieve duerme fría

en su intemperie.

(Madrid-Valencia (tren), 6-2-15).

 

85

La nieve duerme

en los montes que saben

que hay mil desiertos.

(Cumple de Teo, 13-2-15)

 

86

¿Por qué florecen

tan pronto los almendros

si el hielo está?

(Zaragoza, 24-2-15)

 

87

Bebe el azul

en el cauce del río

el cisne blanco.

(El Pardo, 20-2-15)

 

88

Las aguas turbias

los árboles arrastran

secos y yertos.

(Zaragoza, 26-2-15)

 

89

Los patos buscan

remansos en las aguas

turbias del río.

(Zaragoza, 26-2-15)

 

90

La garza negra

que sobrevuela el río,

flecha imparable.

(El Pardo, 28-2-15)

 

91

¿Cuántos los años

del abeto plantado

en el umbral?

(El Pardo, 28-2-15)

 

92

La enredadera

abraza al árbol solo

con amor verde.

(El Pardo, 26-2-15)

 

93

La niebla cae

sobre el bosque que duerme

en la alborada.

(El Pardo, 3-3-15)

 

94

Manto de niebla

que envuelve en el silencio

todas las cosas.

(El Pardo, 3-3-15)

 

95

Honda quietud

cuando la niebla cae

sobre los pinos.

(El Pardo, 3-3-15)

 

96

Reina la urraca

desde lo alto del pino

como en su trono.

(El Pardo, 3-3-15)

 

97

Mira la luna

en su balcón de nubes

la tierra en sombras.

(Madrid-Logroño, 4-3-15)

 

98

Vuelve la nieve

en las alas del viento

fría e hiriente.

(Logroño-Madrid, 5-3-15)

 

99

Entre la nieve

de los montes asoma

la primavera.

(El Pardo, 6-3-15)

 

100

El azul vivo

de las violetas dice:

soy primavera.

(El Pardo, 8-3-15)

 

101

Los tiernos brotes

en el tronco reseco

hablan de vida.

(El Pardo, 7-3-15)

 

102

La nieve altiva

no impide que llegue

la primavera.

(El Pardo, 6-3-15)

 

103

¿Dónde han estado

las tercas abubillas

en el invierno?

(El Pardo, 9-3-15)

 

104

Como las perlas,

las margaritas blancas

sobre la hierba.

(El Pardo, 10-3-15)

 

105

El azul denso

de las violetas tiernas

en la pradera.

(El Pardo, 10-3-15)

 

106

Las aguas vuelven

al cauce primigenio:

es primavera.

(El Pardo, 10-3-15)

 

107

Los gritos verdes

ahuyentan al invierno:

son las cotorras.

(El Pardo, 10-3-15)

 

108

Beben las aguas

los árboles del río

hasta el verano.

(El Pardo, sin fecha)

 

109

Las aguas traen

la nieve por el río

desde los montes.

(El Pardo, sin fecha)

 

110

No queda lejos

el tórrido verano

cuando más nieva.

(El Pardo, sin fecha)

 

111

La luz primera

del día besa al árbol:

beso de oro.

(El Pardo, 11-3-15)

 

112

Bulle la savia

en el árbol dormido:

es primavera.

(El Pardo, 11-3-15)

 

113

Sosiega el vuelo

el pájaro en la rama

y otra vez vuela.

(El Pardo, 11-3-15)

 

114

Todos los trinos

caben en el concierto

de primavera.

(El Pardo, 12-3-15)

 

115

La urraca sola

en el desnudo árbol

vigila y canta.

(El Pardo, 12-3-15)

 

116

Las avefrías

retozan en el agua

del río quieto.

(El Pardo, 12-3-15)

 

117

Manto de nubes

sobre el bosque de pinos,

llega la lluvia.

(El Pardo, 13-3-15)

 

118

Mueven las ramas

con la brisa temprana

sus brazos verdes.

(El Pardo, 13-3-15)

 

119

Tarda en llegar

a los árboles yertos

la primavera.

(El Pardo, 13-5-15)

 

120

El blanco explota

en la flor del almendro

rayando el día.

(El Pardo, 13-5-15)

 

121

Las flores blancas

del almendro, las rojas

de los perales.

(Madrid-Zaragoza, 16-3-15)

 

122

Tímido el sol

entre las nubes grises,

llega la lluvia.

(El Pardo, 17-3-15)

 

123

Lenta y premiosa

entre las nubes grises

la luz del día.

(El Pardo, 18-3-15)

 

124

Se oye el silencio

en la quieta mañana

del día calmo.

(El Pardo, 18-3-15)

 

125

Todavía no,

los pájaros no están,

todavía no.

(El Pardo, 19-3-15)

 

126

El blanco cisne

mira el verde del agua

desde su cuello.

(El Pardo, 19-3-15)

 

127

Como habitante

solitario del río

navega el cisne.

(El Pardo, 19-3-15)

 

128

Mira la mano

que se acerca ofrecida

el confiado cisne.

(El Pardo, 19-3-15)

 

129

El viento loco

zarandea los pinos

con fuerza bruta.

(El Pardo, 20-3-15)

 

130

Gritan los pinos

cuando el viento los saca

de sus ensueños.

(El Pardo, 20-3-15)

 

131

Es en la noche

cuando la nieve cae

blanca y callada.

(Madrid- Zaragoza, 23-3-15)

 

132

No impide el frío

que los árboles broten

en primavera.

(Madrid- Zaragoza, 23-3-15)

 

133

Sobre el almendro

la nieve cae mansa,

beso de hielo.

(Zaragoza-Madrid, 23-5-15)

 

134

El sol de abril

calienta trigo verde

que asoma y nace.

(Rabé, 31-3-15)

 

135

El pajarillo,

va de arbusto en arbusto,

peregrinando.

(Rabé, camino de Santiago, 31-3-15)

 

136

Un mar ver

brota en los sembrados

al fin de marzo.

(Rabé, 31-3-15)

 

137

La luna mira

el verde renacido

del campo en marzo.

(Rabé, 31-3-15)

 

138

Nueva es la luz

que en todas las mañanas

abre la vida.

(El Pardo, 8-4-15)

 

139

Le cuesta al frío

del invierno dejar 

su helado rostro.

(El Pardo, 8-4-15)

 

140

Con lentitud

se despierta el álamo

de su letargo.

(El Pardo, 8-4-15)

 

141

En el silencio

de los árboles mudos

duerme la vida.

(El Pardo, 9-4-15)

 

142

Como esmeraldas

que vuelan con estruendo

son las urracas.

(El Pardo, 9-4-15)

 

143

Se oyen los pasos

del caminante, el pato

levanta el vuelo.

(El Pardo, 9-4-15)

 

144

Perlas de luz

las gotitas del agua

sobre la hierba.

(El Pardo, 9-4-15)

 

145

Aunque hace frío

trinan vivos los mirlos

en la enramada.

(El Pardo, 9-4-15)

 

146

Las nubes grises

no impiden que haya cantos

en la espesura.

(El Pardo, 10-4-15)

 

147

Pobres los trigos

malnacidos. Qué duro

será el verano.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

148

Los olivares

de plata oscura y bronce

sobre las lomas.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

149

Blanco ejército,

las nubes en la tarde

sobre los bosques.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

150

El amarillo

entre los campos verdes,

la colza, el trigo.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

151

Los yertos montes,

túmulos de retama,

encierran vida.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

152

El mes de abril

estrenando color,

llega el verano.

(Antequera, 18-4-15)

 

153

Huele el amor

con el azahar nuevo,

fiesta de vida.

(Antequera, 18-4-15)

 

154

Es fuerte el sol

de la tarde en abril,

vida que muere.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

155

Isla de verde

el campo de naranjos

entre olivares.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

156

Solo las nubes

pueden guardar al sol

sin abrasarse.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

157

Cae la noche

en el negro olivar,

silencio oscuro.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

158

Se muere el sol

tras los montes lejanos,

vida en lo oculto.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

159

La primavera

explotando en los árboles

del verde soto.

(El Pardo, 20-4-15)

 

160

El verde nuevo

en las yemas del árbol,

hojas de vida.

(El Pardo, 20-4-15)

 

161

Estalla el sol

en mil llamas de rosas:

pitiminí.

(El Pardo, 22-4-15)

 

162

Las flores vivas

de las pitiminíes

al sol sonríen.

(El Pardo, 23-4-15)

 

163

El amarillo

del rosal explosiona

en mil estrellas.

(El Pardo, 23-4-15)

 

164

Los abedules

sonríen al buen tiempo

con labios verdes.

(El Pardo, 21-4-15)

 

165

¿A dónde fueron

los olmos centenarios

llenos de vida?

(El Pardo, 21-4-15)

 

166

¿De dónde vienen

los pájaros que llenan

de vida el río?

(El Pardo, 28-4-15)

 

167

Curva del Duero

cantada por Machado,

yo te saludo.

(Soria, 4-10-14)

 

168

De la alta rama

se derrama el zureo

de las palomas.

(El Pardo, 28-4-15)

 

169

La sinfonía

de múltiples perfumes

en primavera.

(El Pardo, 28-4-15)

 

170

¿Respira o canta

el mirlo en la enramada

cuando amanece?

(El Pardo, 29-4-15)

 

171

¿Vuelven los mirlos

cada año al mismo sitio

del bosquecillo?

(El Pardo, 29-4-15)

 

172

Los pinos negros

aguardan quietos al sol

en la mañana.

(El Pardo, 30-4-15)

 

173

La yedras verdes

se entibian con el sol

cuando la aurora.

(El Pardo, 39-9-15)

 

174

De encaje verde

se visten los hayedos

en primavera.

(Urbasa, 3-5-15)

 

175

Música humilde

la del arroyo claro

para las flores.

(Egino, 5-5-15)

 

176

Jaras y espinos

blanquean las montañas,

mayo florido.

(Egino, 5-5-15)

 

177

De alas rojizas

pajarillo confiado

en el silencio.

(Urbasa, 1-5-15)

 

178

Manto de nubes

sobre la hierba verde,

calor del cielo.

(Urbasa, 2-5-15)

 

179

Mínimas setas

perdidas en la hierba,

las senderuelas.

(Urbasa, 3-5-15)

 

180

Montes de flores

en el castaño de indias,

árbol de luz.

(Logroño, 4-5-15)

 

181

Desde la roca

en la corriente fresca

bebe la garza.

(Logroño, 4-5-159)

 

182

La rama verde

navega alborozada

en la corriente.

(Logroño, 4-5-15)

 

183

Blancos penachos:

se alinean los olmos,

huestes de luz.

(Egino, 7-5-15)

 

184

El aire fresco

de la mañana nueva

insufla vida.

(El Pardo, 8-5-15)

 

185

¿Qué esconde el río

en sus aguas oscuras

como la noche?

(El Pardo, 9-5-15)

 

186

Discurre el río,

plácido y sosegado,

como quien ama.

(El Pardo, 9-5-15)

 

187

Lluvia de perlas

sobre el manto de hierba:

el aspersor.

(El Pardo, 10-5-15)

 

188

La sombra oscura

atrae al caminante

cuando el sol quema.

(El Pardo, 11-5-15)

 

189

Desde el invierno

mueren en los recodos

pequeñas balsas.

(El Pardo, 11-5-15)

 

190

Canta en la noche

la lechuza escondida:

late la vida.

(El Pardo, 14-6-15)

 

191

Gama de verdes,

el bosque familiar:

calma en los ojos.

(El Pardo, 14-6-15)

 

192

Árboles muertos

en el cauce del río:

tumba de agua.

(El Pardo, 14-4-15)

 

193

La hierba muerta

descansa sobre el campo

tranquila y sola.

(Rabé, 15-5-15)

 

194

El fiero cierzo

cabalga enloquecido

sobre los trigos.

(Rabé, 15-5-15)

 

195

El sol se mira

sobre los lienzos verdes

de los trigales.

(Rabé, 15-5-15)

 

196

El viento azota

los álamos que siguen

mirando al cielo.

(Rabé, 15-5-15)

 

197

Blancura y blanco,

dos mariposas vuelan:

luz sobre luz.

(Rabé, 165-15)

 

198

La rosa humilde

en rosal de pobreza

perfuma el trigo.

(Rabé, 17-5-15)

 

199

Canta el jilguero

sin que nadie lo escuche:

canta de nuevo.

(Rabé, 17-5-15)

 

200

Penacho de oro

entre los verdes campos

la áspera aliaga.

(El Pardo, 19-5-15)

 

201

Las hierbas muertas

viajan en la corriente:

funeral verde.

(El Pardo, 19-5-15)

 

202

Lanzas enhiestas

en la quietud del río

las cañas secas.

(El Pardo, 19-5-15)

 

203

Sombra de nubes

en el azul del cielo,

llega la lluvia.

(El Pardo, 19-5-15)

 

204

Canta un pájaro

y el eco lo repite

dentro, en la fronda.

(El Pardo, 20-5-15)

 

205

Una tras otra

dos palomas cortejan

de rama en rama.

(El Pardo, 20-5-15)

 

206

El pescador

mira al río y el pez

ronda los cebos.

(El Pardo, 20-5-15)

 

207

Son las cotorras,

algarabía verde

de árbol en árbol.

(El Pardo, 21-5-15)

 

208

Se quiebra el árbol,

cae al cauce del río,

muere en silencio

(El Pardo, 21-5-15)

 

209

El sol se mira

en el brillo del agua

sobre la hierba.

(El Pardo, 21-5-15)

 

210

El verde oscuro

del río silencioso

¿qué esconde dentro?

(El Pardo, 22-5-15)

 

211

El duro sol

seca la hierba tierna

de los caminos.

(El Pardo, 22-5-15)

 

212

Con dedos largos

quieren tocar los pinos

el cielo azul.

(El Pardo, 22-5-15)

 

213

El viento fresco

de la mañana nueva

con sus perfumes.

(El Pardo, 25-5-15)

 

214

Abrazo tierno

de las enredaderas,

al arbolillo.

(El Pardo, 25-5-15)

 

215

Amarillea

el río por el polen

que viaja en él.

(El Pardo, 30-5-15)

 

216

Las cañas verdes

brotan entre las secas:

vida en la muerte.

(El Pardo, 30-5-15)

 

217

Lento va el cauce,

pero el agua camina,

lenta se mueve.

(El Pardo, 30-5-15)

 

218

El tronco negro

quemado en el incendio

grita su muerte.

(El Pardo, 30-5-15)

 

219

Luz entre agua,

oro disperso y gozo

sobre la hierba.

(El Pardo, 1-6-15)

 

220

Muere la tierra

con rostro de ceniza,

negra y quemada.

(El Pardo, 1-6-15)

 

221

Nace el sol limpio

y se acompaña en la tarde

de nubes negras.

(El Pardo, 1-6-15)

 

222

Como la muerte,

negro el tronco quemado,

como la muerte.

(El Pardo, 1-6-15)

 

223

Mueve su cola,

pizpireta y graciosa,

la fea urraca.

(El Pardo, 1-6-15)

 

224

Una luz nueva

entra en el verde follaje

por la mañana.

(El Pardo, 1-6-15).

 

225

Serios los pinos

velan el sueño blanco

de las estrellas.

(El Pardo, 1-6-15)

 

226

El pato espera

en el cauce del río

que pase el pez.

(Logroño, 2-6-15)

 

227

Lenta, muy lenta,

camina la cigüeña

por el manglar.

(Logroño, 2-6-15)

 

228

Se ven las piedras

en el fondo del río

como sus huesos.

(Logroño, 2-6-15)

 

229

Gozo infinito

la bandada de alondras

cruzando el cielo.

(Logroño 3-6-15)

 

230

Se ven los peces

en su casa desnuda

de límpida agua.

(Logroño, 4-6-15)

 

231

La sombra oscura

del árbol cierra puertas

al duro sol.

(Logroño, 4-6-15)

 

232

A pocos días

del incendio cruel

brota la hierba.

(El Pardo, 8-6-15)

 

233

Bajo las aguas

sigue la vida calma,

mira las aguas.

(El Pardo, 8-6-15)

 

234

Los pobres cardos

orlan el polvoriento

camino a casa.

(El Pardo, 8-6-15)

 

235

Casa de sombra

la del mirlo que canta

en la espesura.

(El Pardo, 8-6-15)

 

236

La blanca jara

inunda de sonrisas

el monte seco.

(Manzanares, 8-6-15)

 

237

Derrama humilde

su perfume el cantueso

entre los pinos.

(Manzanares, 8-6-15)

 

238

Una tras otra,

millares de cascadas

buscando el río.

(Manzanares, 8-6-15)

 

239

Cabalga el río,

Rápidos y remansos,

corazón de agua.

(Manzanares, 8-6-15)

 

240

Sube la hormiga

por el tronco del árbol

y luego baja.

(El Pardo, 9-6-15)

 

241

Corre el gardacho,

como un verde relámpago,

hacia la sombra.

(El Pardo, 9-6-15)

 

242

Música verde,

el viento entre los pinos

en la tardeada.

(El Pardo, 10-6-15)

 

243

Nubes y viento

en la tormenta airada,

luego la calma.

(El Pardo, 9-6-15)

 

244

Truena a lo lejos;

se esconde el avefría

entre las cañas.

(El Pardo, 10-6-15)

 

245

Suenan los truenos

y enmudecen las aves;

de nuevo cantan.

(El Pardo, 106-15)

 

246

Desde lo alto

las nubes vigilantes

velan las sendas.

(El Pardo, 10-6-15)

 

247

La hierba seca

perfuma los caminos

después de muerta.

(El Pardo, 10-6-15)

 

248

Tímido el sol

asoma entre las nubes

cuando abre el día.

(El Pardo, 10-6-15)

 

249

Retumba lejos

la cascada del trueno;

llega la lluvia.

(El Pardo, 10-6-15)

 

250

Un manto de agua

cae sobre la hierba,

ardor calmado.

(El Pardo, 10-6-15)

 

251

La voz del trueno

se derrumba en la tierra

como un torrente.

(El Pardo, 11-6-15)

 

252

Llama amarilla

la retama a brillante

en el secano.

(El Pardo, 13-6-15)

 

253

Se va y se viene

la tormenta que ruge

como una fiera.

(El Pardo, 11-6-15)

 

254

Huyen las sombras,

estalla la centella

en la tormenta.

(El Pardo, 11-6-15)

 

255

Vuelan los pájaros

a la rama y se posan;

miran, se van.

(El Pardo, 12-6-15)

 

256

Crecen las hierbas

en el jardín, altivas,

siempre rebeldes.

(El Pardo, 12-6-15)

 

257

La enredadera

se agarra a la alambrada

con tesón vivo.

(El Pardo, 12-6-15)

 

258

Tardan las nubes

en irse contemplando

al relámpago.

(El Pardo, 12-6-15)

 

259

¿Cómo es posible

que el árbol esté vivo

y no se mueva?

(El Pardo, 13-6-15)

 

260

Con las tormentas

muchos cardos azules

han florecido.

(El Pardo, 15-6-15)

 

261

El cisne blanco

en el río de aguas negras

hunde su pico.

(El Pardo, 15-6-15)

 

262

Fuera del agua

los patos picotean;

vuelven al río.

(El Pardo, 16-6-15)

 

263

La urraca sola

sobre la rama verde

bizquea y canta.

(El Pardo, 16-6-15)

 

264

Velan las rocas

el discurrir del río

lento y sereno.

(El Pardo, 17-6-15)

 

265

Se oculta el río

entre las verdes sombras

y en su silencio.

(El Pardo, 17-6-15)

 

266

Callan los mirlos,

el relámpago estalla,

vuelven al canto.

(El Pardo, 17-6-15)

 

267

Vienen y van

los vencejos al nido,

entran y salen.

(El Pardo, 18-6-15)

 

268

En el camino,

pisada y olvidada,

muere la hierba.

(El Pardo, 18-6-15)

 

269

¿Por qué está solo

en el río tranquilo

el cisne blanco?

(El Pardo, 18-6-15)

 

270

¿Cómo vivir

sin la lluvia y su tenue

murmullo en tierra?

(Logroño, 22-6-15)

 

271

¿No es el frescor

de la lluvia en la noche

la senda al sueño?

(Logroño, 22-6-15)

 

272

Cuando olvidemos

el ruido de la lluvia,

desmemoriados.

(Logroño, 22-6-15)

 

273

Paz en la noche,

la humilde y tenue lluvia

que nos envuelve.

(Logroño, 22-6-15)

 

274

Se anuncia el día,

la luz recién nacida,

vuelve la vida.

(Logroño, 13-6-15)

 

275

Canta el pájaro

en la ciudad callada:

amanecer. 

(Logroño, 23-6-15)

 

276

En la cascada

se ha bañado la garza

como una reina.

(El Pardo, 12-6-15)

 

277

Tras los insectos

locos van como flechas

negros vencejos.

(El Pardo, 12-6-15)

 

278

En la alta rama

del pino la cigüeña

observa y reina.

(Manzanares, 17-6-15)

 

279

Llegan volando

las cigüeñas; son dardos

partiendo el aire.

(Manzanares, 27-6-15)

 

280

Cloc, cloc, cloquean

las cigüeñas, a la torre

llegan las sombras.

(Manzanares, 27-6-15)

 

281

Duerme en la torre

la cigüeña cansada

de cortar vientos.

(Manzanares, 27-6-15)

 

282

Muerto cayó

el cuerpecillo leve

del petirrojo.

(Zaragoza, 29-6-15)

 

283

¿Por qué se mueren

los pájaros?¿No saben

que ya no hay luz?

(Zaragoza, 29-6-15)

 

284

En la corriente,

los pececillos gozan;

los patos, lejos.

(Logroño, 30-6-15)

 

285

Ya caen hojas

aunque el verano acaba

de comenzar.

(Logroño, 30-6-15)

 

286

Siete cigüeñas

cruzan el cielo azul,

silencio y luz.

(Logroño, 24-6-15)

 

287

Vuelo de locos

a la luz de la luna,

los avioncillos.

(Logroño, 24-6-15)

 

288

En los geranios

rompe el sol de verano

en mil destellos.

(Logroño, 24-6-15)

 

289

Rondan y rondan

los vuelos del avanto

los mallos rojos.

(Logroño, 25-6-15)

 

290

Naves al viento

el vuelo de los buitres

sobre los montes.

(Logroño 25,6-15)

 

291

El rojo vivo

de las cerezas dulces

sobre hojas verdes.

(Logroño, 25-6-15)

 

292

Pálida luna

que miras en silencio

los campos grises.

(Logroño, 25-6-15)

 

293

Trinos tenaces

anuncian la jornada:

amanecer.

(Logroño, 26-6-15)

 

294

Igual que un velo

la niebla oculta el rostro

de la montaña.

(Loiola, 2-7-15)

 

295

Besa la niebla

la aspereza de piedra

del monte gris.

(Loiola, 2-7-15)

 

296

Aguanta el árbol

la canícula dura

estoicamente.

(Loiola, 3-7-15)

 

297

Los avellanos

zarandeados al viento

anuncian lluvia.

(Loiola, 3-7-15)

 

298

Corren las nubes

perseguidas por vientos,

locas y vivas.

(Loiola, 3-7-15)

 

299

Baja la niebla

desde la cumbre altiva

al valle, hambrienta.

(Loiola, 4-7-15)

 

300

Una magnolia

pone luz en el cauce

del río oscuro.

(Loiola, 5-7-15)

 

301

Sobre el magnolio

cae la fina lluvia,

besos de agua.

(Loiola, 5-7-15)

 

302

De carne blanca

las flores del magnolio,

para besarlas.

(Loiola, 5-7-15)

 

303

Llueve en silencio

sobre la huerta humilde

casi sin flores.

(Loiola, 5-7-15)

 

304

¿Dónde la niebla

que ayer, tenaz, velaba

la faz del valle?

(Loiola, 6-7-15)

 

305

¿Cuánto resiste

una magnolia muerta

lejos del árbol?

(Loiola, 6-7-15)

 

306

El tilo bebe

los vientos de la tarde

y se refresca.

(Loiola, 7-7-15)

 

307

Presas las flores

tras las rejas inertes

de la ventana.

(Zaragoza, 8-7-15)

 

308

Sola la adelfa

con sus flores hermosas,

tóxica y sola.

(Logroño, 9-7-15)

 

309

Brotan los lirios

de las profundidades

del río turbio.

(Logroño, 9-7-15)

 

310

Un montoncito,

con algunas plumas, huesos,

el pajarillo.

(Logroño, 11-7-15)

 

311

Sobre una roca

la cigüeña vigila

al pez del río.

(Logroño, 11-7-15)

 

312

En la maraña

la vid del emparrado

del sotobosque.

(Logroño, 11-7-15)

 

313

Como en familia,

la menta junto al río

con las ortigas.

(Logroño, 11-7-15)

 

314

Los incansables

chopos con verde orgullo

tienden a lo alto.

(Burgos, 15-7-15)

 

315

Beben con sed

los árboles del soto,

verdes sus fauces.

(Burgos, 15-7-15)

 

316

En la mañana

se preparan los pinos,

calor de muerte.

(Madrid, 22-7-15)

 

317

Abre sus fauces

la tierra requemada

a la tormenta.

(Madrid, 22-7-15)

 

318

Cae implacable

la tormenta en la tarde,

surge la vida.

(Madrid, 22-7-15)

 

319

¡Ríe, cantuta,

campana del Perú

que mira al suelo!

(Baiona, 26-7-15)

 

320

Lamen las nubes

el rostro de la luna,

lengua en la noche.

(Baiona, 27-7-15)

 

321

Sigue el arroyo

con su cauce ignorado

buscando el mar.

(Baiona, 27-7-15)

 

322

¿Qué esconde el mar

en sus olas oscuras

y tumultuosas?

(Baiona, 30-7-15)

 

323

Golpea el agua

de las tenaces olas

la dura roca.

(Baiona, 30-7-15)

 

324

No se fatigan

las olas incansables

de ir a la playa.

(Baiona, 30-7-15)

 

325

Duerme la tierra

la siesta del verano

inacabable.

(Villanueva de Alcardete, 4-8-15)

 

326

¿Quién no agradece

el olor del espliego

por la mañana?

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

327

Huele la higuera

a creación primera,

a día nuevo.

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

328

¿Con cuántos soles

madurarán las uvas

de tantas cepas?

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

329

Uva de agosto,

hermana agraz y pobre

de la de otoño.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

330

No espera el sol

a que nadie le vea

alborear.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

331

Tres ramas verdes

brotan del tronco viejo

ya cercenado.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

332

Llanura inmensa

vigilada de noche

por las montañas.

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

333

Vuelo rasante

de los vencejos negros

sobre el rastrojo.

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

334

Lleva la hormiga

una carga pesada,

¿sabe por qué?

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

335

En su silencio

las piedras del marcuero

dicen que viven.

(Villanueva de Alcardete, 8-8-15)

 

336

Las vides muertas,

cual campo de batalla,

hondo silencio.

(Villanueva de Alcardete, 8-8-15)

 

337

A borbotones,

como racimos de uvas

dulces endrinas.

(Villahizán de Treviño, 10-8-15)

 

338

Como una estrella

brilla el cardo en el cielo

de la cuneta.

(Villahizán de Treviño, 10-8-15)

 

339

Fieles vigías

los árboles en el río

guardando sueños.

(Villahizán de Treviño, 11-8-17)

 

340

Las hojas secas

danzan en torbellinos

de un viento loco.

(Villahizán de Treviño, 11-8-15)

 

341

Dueña y señora

como reina de Saba

va la cigüeña.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

342

Cubre la luna

de ternura la tierra

con luz humilde.

(Villahizán de Treviño, 18-8-13)

 

343

Un monte de oro

entre las esmeraldas,

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 16-8-13).

 

344

Dunas de oro

en el áspero páramo,

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

345

Libres y altivos,

al sol vuelven la espalda

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

346

La luz que muere

siembra de oro los campos

de girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

347

El blanco espino

y sus humildes frutos,

las manzanitas

(Villava, 15-8-15)

 

348

Rosal silvestre

de escaramujos rojos

en el camino.

(Villava, 15-8-15)

 

349

Las dulces moras

con humildad se ofrecen

al caminante.

(Estercuel, 24-8-15)

 

350

Gota de miel,

los higos pequeñitos

en las higueras.

(Estercuel, 24-8-15)

 

351

Música de harpa,

el viento entre los pinos

cuando atardece.

(Estercuel, 24-8-15)

 

352

Un petirrojo

anida en la quebrada,

hermoso y solo.

(Estercuel, 25-8-15)

 

353

El cielo azul

no recuerda las nubes

de la tormenta.

(Estercuel, 25-8-15)

 

354

El color muerto:

muerta la mariposa

sobre el asfalto.

(Estercuel, 26-8-15)

 

355

El pino muere

en brazos amantes

del verde bosque.

(Estercuel, 27-8-15)

 

356

Sobre la roca

el pino se alza enhiesto,

¿de qué aguas bebe?

(Estercuel, 28-8-15)

 

357

Brillo de luz,

rayo pobre y humilde,

la mariposa.

(Estercuel, 30-8-15)

 

358

El agua limpia,

baño de luz y vida

en la tormenta.

(Logroño, 31-8-15)

 

359

Las hojas secas

del plátano entierran

a las petunias.

(Logroño, 1-9-15)

 

360

Tarde de nubes

que amenazan tormentas

de broncas aguas.

(Logroño, 1-9-15)

 

361

Cae la lluvia

en la ciudad dormida,

mansa y oscura.

(Logroño, 1-9-15)

 

362

La garza gris

pesca en el río turbio,

altiva y quieta.

(Logroño, 1-9-15)

 

363

El río lleva

barros ocres lejanos

buscando el mar.

(Logroño, 2-9-15)

 

364

Música tierna

el agua de la lluvia

en los cristales.

(Logroño, 2-9-15)

 

365

Pena y placer

pisar en el otoño

las hojas secas.

(Logroño, 3-9-5)

 

366

Bien afilado,

el viento del otoño

habla de inviernos.

(Logroño, 3-9-15)

 

367

Las moras secas

recuerdan que el verano

también murió.

(Logroño, 6-9-15)

 

368

Nace y renace

el rosal en el parque

entre abedules.

(Logroño, 6-9-15)

 

369

Los faros velan

la noche y sus caminos,

¿y los del día?

(Costa da morte, 8-9-15)

 

370

Lamen las olas

incansables la arena,

¿hasta qué luna?

(Lekeitio, 10-9-15)

 

371

De rocas y agua

la catedral del mar,

siempre en azules.

(Itziar, 11-9-15)

 

372

Potente trino

en la densa enramada,

jilguero isleño.

(Palma, 16-9-15)

 

373

Luna que crece

iluminando el cielo

de la isla oscura.

(Palma, 17-9-15)

 

374

Los gallos cantan,

coro desharrapado

de la isla pobre.

(Palma, 18-9-15)

 

375

Enhiesta y recta

la palmera, ella sola,

en el jardín.

(Palma, 18-9-15)

 

376

¿De dónde sale

el sol de la mañana

sobre las islas?

(Palma, 18-9-15)

 

377

Las nubes cubren

con su manto de niebla

la isla quieta.

(Palma, 18-9-15)

 

378

Miles de orugas

por el tronco del haya

hasta sus hojas.

(Urbasa, 20-9-15)

 

379

Un viento frío

zarandea los olmos

en el otoño.

(Logroño, 23-9-15)

 

380

Siembra de hojas

sobre el mullido césped,

llega el otoño.

(Logroño, 23-9-15)

 

381

Entre las nubes

la luna viaja sola

en las tinieblas.

(Logroño, 26-9-15)

 

382

Viene el otoño

derrochando los oros

de su luz muerta.

(Logroño, 3-10-15)

 

383

Las aguas verdes

del río llevan lejos

la luz del árbol.

(Logroño, 7-10-15)

 

384

Las garzas negras

miran pasar el río

desde una roca.

(Logroño, 6-10-15)

 

385

Al vendaval

los álamos resisten

con viva fuerza.

(Logroño, 6-10-15)

 

386

Escaramujos,

frutos nunca apreciados

de los otoños.

(Logroño, 9-10-15)

 

387

Caen las hojas,

caricia seca y fría

sobre la hierba.

(Logroño, 9-10-15)

 

388

No hay en la noche

un silencio más denso

que el aire mudo.

(Logroño, 11-10-15)

 

389

Cae la lluvia,

compañía que abraza,

húmeda y gris.

(Logroño, 11-10-15)

 

390

Caen al suelo

las castañas pilongas

muertas y solas.

(Logroño, 11-10-15)

 

391

Lloran los álamos

sobre las aguas verdes

su llanto de hojas.

(Logroño, 11-10-15)

 

392

Pájaro y río

desgranan en la tarde

sus melodías.

(Logroño, 11-10-15)

 

393

Las cuatro tórtolas,

locas y arrebatadas,

buscan el nido.

(Logroño, 11-10-15)

 

394

Saltan los peces

de los fondos del río,

círculos de agua.

(Logroño, 11-10-15)

 

395

Las viñas secas,

vendimiadas, sin uvas,

guardan silencio.

(Logroño, 12-10-15)

 

396

Caen las nueces,

muertas, sobre los brazos

de los olivos.

(Carreteras de Aras, 12-10-15)

 

397

De rojo y ocre

el manto de las viñas,

como unas reinas.

(Carretera de Aras, 12-10-15)

 

398

Lava el rocío

las zarzas del camino,

limpias y bellas.

(Carretera de Aras, 12-10-15)

 

399

Mil instrumentos

resuenan en la orquesta

de la tormenta.

(Logroño, 12-10-15)

 

400

La niebla envuelve

como manto entrañable

al monte en paz.

(Somosierra, 17-10-15)

 

401

Limpias, brillantes,

al alba en el rocío

las zarzamoras.

(Logroño, 18-10-15)

 

402

Viajan las hojas

en carruajes de agua

hasta qué mares.

(Villava, 19-10-15)

 

403

Sembrado el trigo,

los vientos mensajeros

llegan veloces.

(Villava, 19-10-15)

 

404

Canto incansable

el de las olas grises

sobre la playa.

(Santander, 20-10-15)

 

405

Aires de otoño

que desnudan al bosque

de sus colores.

(Haro, 21-10-15)

 

406

Como un relámpago

el salto de la ardilla

entre los pinos.

(Logroño, 21-10-15)

 

407

Arden las hojas

del olmo iluminado

en el otoño.

(Vitoria, 22-10-15)

 

408

Las nubes negras,

lentas, amenazantes,

¿a dónde van?

(Logroño, 22-10-15)

 

409

Tiñen de oro

los árboles de otoño

las aguas del río.

(Logroño, 23-10-15)

 

410

Mueren las viñas

con colores de sangre

cuando atardece.

(Logroño, 23-20-25)

 

411

Paciente espera

el maíz, el postrero

en ser segado.

(Tafalla, 27-10-15)

 

412

El viento sur

frena al otoño frío

en larga espera.

(Tafalla, 27-10-15)

 

413

Crecen los chopos

hace poco plantados

buscando vida.

(El Pardo, 29-10-15)

 

414

¿A dónde fueron

los mirlos que cantaban

en la arboleda?

(El Pardo, 29-10-15)

 

415

El sol se mira

en el brillante espejo

de la bahía.

(Palma, 30-1-15)

 

416

Lame la niebla

los tejados del pueblo

adormecido.

(Espinosa del Camino, 31-10-15)

 

417

Vigila el pato

el río que oscurece,

el pez se esconde.

(Logroño, 31-10-15)

 

 

418

Como helicópteros

de oro, azules y verdes,

unas libélulas.

(Madrid, 16-10-15)

 

419

Un mirlo canta,

rezagado y gozoso,

en el otoño.

(Logroño, 3-11-15)

 

420

La verde hiedra

con las lluvias de otoño,

vive de nuevo.

(Logroño, 3-11-15)

 

421

Las garzas negras

náufragas en el río

helado y turbio.

(Logroño, 4-11-15)

 

422

El árbol duerme

en el largo silencio

de sus raíces.

(Logroño, 4-11-15)

 

423

Caen las gotas

sobre el cauce del río,

agua sobre agua.

(Logroño, 4-11-15)

 

424

Baña la niebla

los árboles dormidos

en la mañana.

(Logroño, 6-11-15)

 

425

Sube la niebla

como aliento del río

hacia lo alto.

(Logroño, 11-11-15)

 

426

Entre las zarzas

las hojas muertas lloran

su fría herida.

(Logroño, 11-11-15)

 

427

Borra la niebla

el rostro de las cosas

hasta la aurora.

(Madrid, 15-11-15)

 

428

Blanca mortaja

sobre la tierra yerta

la niebla fría.

(Madrid, 15-11-15)

 

429

El sol de otoño

besa el trigo nacido,

el hielo acecha.

(Logroño, 16-11-15)

 

430

Se duerme el monte

con la manta dorada

del sol de otoño.

(Logroño, 17-11-15)

 

431

Lágrimas de oro

llora aterido el árbol

en el otoño.

(Logroño, 18-11-15)

 

432

Confiados, fríos,

los árboles aguardan

la primavera.

(Logroño, 18-11-15)

 

433

Últimas rosas

que esperanal invierno

estoicamente.

(Logroño, 18-11-15)

 

434

Con el arrullo

de la lluvia que cae

se duerme el bosque.

(Lesaka, 20-11-15)

 

435

Tamborilea

la lluvia de la noche

sobre el tejado.

(Lesaka, 20-11-15)

 

436

Cuando diluvia,

¿dónde están los pájaros,

su trino y canto?

(Lesaka, 20-11-15)

 

437

Se oye el silencio

en la tarde de lluvia

de los otoños.

(Lesaka, 20-11-15)

 

438

Sin previo aviso

las nubes nos regalan

su carga de agua.

(Donamaría, 21-11-15)

 

439

Viene y van

las nubes alocadas,

¿tienen un rumbo? 

(Donamaría, 21-11-15)

 

440

Se engrisa el cielo

cuando, desde la altura,

bajan las nubes.

(Donamaría, 21-11-15)

 

441

Las hojas secas

revuelan desnortadas

a cuatro vientos.

(Donamaría, 21-22-15)

 

442

Porque ha llovido

se hace joven la hierba

en el otoño.

(El Pardo, 23-11-15)

 

443

Oscuro y negro

el verde de los pinos

luce brillante.

(El Pardo, 23-11-15)

 

444

Se esconde el pato

en las aguas oscuras

del río helado.

(El Pardo, 23-11-15)

 

445

El viento frío

que viene de los montes

ahuyenta al mirlo.

(El Pardo, 23-22-15)

 

446

No ha amanecido

y el pájaro ya canta

en la enramada.

(El Pardo, 27-11-15)

 

447

Son dos silencios,

el del bosque y el río,

en el invierno.

(El Pardo, 28-11-15)

 

448

Destella el sol

en las agujas verdes

del pino joven.

(El Pardo, 28-11-15)

 

449

En gran silencio

revuelan los milanos

por sobre el río.

(El Pardo, 28-11-15)

 

450

Aunque es invierno

quedan uvas heladas

en los viñedos.

(San Asensio, 1-12-15)

 

451

Son dedos secos

los sarmientos podados

entre las cepas.

(San Asensio, 1-12-15)

 

452

En los manzanos

olvidados anida

el petirrojo.

(Egino, 2-12-15)

 

453

Escaramujos,

rojos frutos de dicha

en el invierno.

(Egino, 4-12-1)

 

454

Cae la tarde

y el viento se apacigua

hasta morir.

(El Pardo, 4-12-15)

 

455

Se duerme el mar

en la bahía quieta

entre las sombras.

(Cádiz, 5-12-15)

 

456

Se baña en luz

la gaviota en su vuelo

al alba nueva.

(Cádiz, 5-12-15)

 

457

Las dos gaviotas

se posan suavemente

sobre el mar calmo.

(Cádiz, 7-12-15)

 

458

Cae la noche,

lo oscuro en lo oscuro,

sobre la mar.

(Cádiz, 7-12-15)

 

459

Mueren las hojas

y caen en silencio,

último vuelo.

(Logroño, 16-12-15)

 

460

Nadan los patos,

pacífico escuadrón

en el remanso.

(Logroño, 16-12-15)

 

461

Florece el árbol

cuando aún es invierno,

el hielo observa.

(Logroño, 16-12-15)

 

462

En mil pedazos

se quiebra la corriente

al despeñarse.

(Logroño, 16-12-15)

463

Reloj de invierno

el crotoreo seco

de las cigüeñas.

(Logroño, 17-12-15)

 

464

Las margaritas

brotan en el invierno,

¡bella inconsciencia!

(Logroño, 18-12-15)

 

465

Dulzura y oro,

las hojas de los robles

sobre los prados.

(Orgi, 19-12-15)

 

466

Con el rocío

se lava el praderío

su verde rostro.

(Orgi, 19-12-15)

 

467

Música de oro

las hojas de los robles

contra las ramas.

(Orgi, 19-12-15)

 

468

Como barquitos

navegan las mil hojas

en la laguna.

(Orgi, 19-12-15)

 

469

Verde bufanda

que llena de calor

el musgo al roble.

(Orgi, 19-12-15)

 

470

Mueren las hojas

grandes de los plátanos

sobre la acera.

(Logroño, 20-12-15)

 

471

Bebe del río

la lavandera blanca

el agua helada.

(Logroño, 21-12-15)

 

472

Altiva y bella

en la más alta rama

la garza blanca.

(Logroño, 21-12-15)

 

473

De muerte herida

cae en silencio la hoja

y aún está verde.

(Logroño, 25-12-15)

 

474

Busca cobijo

la garza en la espesura

del denso bosque.

(Logroño, 18-12-15)

 

475

Llega hasta el alma

el humo de la leña,

olor de invierno.

(Logroño, 18-12-15)

 

476

Siguen viviendo

los pájaros del bosque

en el invierno.

(El Pardo, 11-1-16)

 

477

Vuela el gorrión

sin saber que es invierno,

ebrio de vida.

(El Pardo, 12-1-16)

 

478

Mueren las aguas

en silencio en el río

como quien parte.

(ElPardo, 12-1-16)

 

479

Pequeñas moscas

vuelan al trasluz

en el invierno.

(El Pardo, 12-1-16)

 

480

Aviones de oro

los milanos que vuelan

al par que el viento.

(El Pardo, 12-1-15)

 

481

El tibio sol

de un verano muy suave

ríe en el río.

(El Pardo,13-1-16)

 

482

Una gran flecha

de grullas atraviesa

el horizonte.

(ElPardo, 14-1-16)

 

483

Vuelan las grullas,

ejército de luz,

al mediodía.

(El Pardo, 14-1-16)

 

484

¿Dónde la diana

de la flecha potente

que hacen las grullas?

(El Pardo 14-1-16)

 

485

Blanca se oculta

la nieve tras la nube

de la montaña.

(El Pardo 15-1-16)

 

486

Las grises aguas

del río en el invierno

duermen su sueño.

(El Pardo, 17-1-16)

 

487

Echa el anzuelo

el pescador. Los peces

miran callados.

(El Pardo, 17-1-16)

 

488

¿Desde cuándo

las piedras del camino

guardan silencio?

(El Pardo, 17-1-16)

 

489

Tan majestuoso

el vuelo amplio y libre

del cisne blanco.

(El Pardo, 17-1-16)

 

490

Siguen las cañas

velando al río helado,

amores fieles.

(El Pardo, 19-1-16)

 

491

Detrás del velo

de niebla fría, el sol

oculta el brillo.

(El Pardo, 19-1-16)

 

492

El carbonero

anuncia con su trino

la primavera.

(El Pardo, 25-1-16)

 

493

El agua canta

en el desaguadero

de la represa.

(El Pardo, 26-1-16)

 

494

De abrazo frío

la niebla compañera

oprime el alma.

(El Pardo, 27-1-16)

 

495

Tiembla el rocío

sobre las hojas muertas

al alba nueva.

(El Pardo, 27-1-16)

 

496

Se incendia el cielo

con el rojo del alma

del sol que muere.

(El Prado, 30-1-16)

 

497

Van los mosquitos

al ritmo de los pasos

del caminante.

(El Pardo, 4-2-16)

 

498

Billa el arroyo

entre la fronda seca

del bosque helado.

(El Pardo, 5-2-16)

 

499

Cabalgan locas

las nubes con sus alas

ennegrecidas.

(El Pardo,9-2-16)

 

500

Rugen los pinos

movidos por el viento,

harpa gigante.

(El Pardo, 9-2-16)

 

501

Un pato vuela

solo, hacia el pantano.

Llega la noche.

(El Pardo, 15-2-16)

 

502

Sobre la nieve,

la flecha de las grullas

hacia los montes.

(El Pardo, 17-2-16)

 

503

El cisne blanco

navega entre las cañas

del río muerto.

(El Pardo, 18-2-16)

 

504

Brilla la nieve

bajo el sol de febrero,

blancura inmensa.

(El Pardo, 18-2-16)

 

505

Por la mañana,

manta de lana fría,

la niebla abraza.

(El Pardo, 22-2-16)

 

506

Quietos los pinos

reciben el abrazo

frío: la niebla.

(El Pardo, 22-2-16)

 

507

Bruma en febrero

que desdibuja el bosque

y lo disuelve.

(El Pardo, 22-2-16)

 

508

Podan el árbol

y se deja cortar

pacientemente.

(El Pardo, 22-2-16)

 

509

Para las garzas

 el olmo es una percha

en el invierno.

(Logroño, 25-2-16)

 

510

No sé tu nombre,

pajarillo que cantas

en la laguna.

(Logroño, 23-2-16)

 

511

El mirlo canta

en el árbol desnudo,

canto hacia el cielo.

(El Pardo, 29-2-16)

 

512

Nieve de marzo

en los montes lejanos,

agua en verano.

(El Pardo, 2-3-16)

 

513

El árbol viejo

como padre del bosque

abre sus ramas.

(El Pardo, 2-3-16)

 

514

De la espesura

salen cuatro palomas:

dardos al cielo.

(El Pardo, 5-3-16)

 

515

Bajo la lluvia

fría de marzo canta

el mirlo oculto.

(El Pardo, 5-3-16)

 

516

Los estorninos

planean cual ladrones

del olivar.

(San Asensio, 5-3-16)

 

517

Cargadas de agua

las nubes sobrevuelan

el quieto bosque.

(San Asensio, 5-3-16)

 

518

Recién plantados,

los arbolillos tiernos

tiemblan de frío.

(San Asensio, 9-3-16)

 

519

Las nieves lejos

vigilan el viñedo

frío, aterido.

(San Asensio, 9-3-16)

 

520

Grávidas de agua

se encabalgan las nubes

sobre las viñas.

(San Asensio, 9-3-16)

 

521

El solitario

cisne pesca en el río

peces de plata.

(El Pardo, 13-3-16)

 

522

Las aguas muertas

junto al río que corre

lloran oscuras.

(ElPardo, 16-3-16)

 

523

Siguen dormidos

los árboles enormes,

sueño profundo.

(El Pardo, 16-3-16)

 

524

Lento discurre

el río en el silencio

y sus ensueños.

(El Pardo, 17-3-16)

 

525

Enmudecidos,

cae sobre los pinos

la fina lluvia.

(Los Negrales, 18-3-16)

 

526

Como una sábana

la nieve envuelve al bosque:

quietud sublime.

(Los Negrales, 20-3-16)

 

527

Rostro de luz

sobre los pinos negros,

luna dorada.

(Los Negrales, 22-3-16)

 

528

Calienta el sol

los ateridos pinos

en la mañana.

(Los Negrales, 22-2-16)

 

529

Pregunta el árbol

si volverá mañana

el sol que nace.

(Garrapinillos, 27-3-16)

 

530

¿Dónde estuvieron

las margaritas muertas

en el invierno?

(Garrapinillos, 27-3-16)

 

531

Brillan al sol

en todo su esplendor

las caléndulas.

(Garrapinillos, 29-3-16)

 

532

Peinan los cierzos

la cabellera verde

de los trigales.

(Garrapinillos, 31-3-16

 

533

Se calma el viento,

cabecean los pinos

con mansedumbre.

(Garrapinillos, 31-3-16)

 

534

Rompen los rayos

del sol cuando amanece

el gris compacto.

(Garrapinillos, 1-4-16)

 

535

Sorda la lluvia

sobre el pinar callado:

todo silencio.

(El Pardo, 4-4-16)

 

536

Tamborilea

la lluvia sobre el techo

de la cabaña.

(El Pardo, 4-4-16)

 

537

Bajo la lluvia,

canta el mirlo, incansable,

su melodía.

(El Pardo, 4-4-16)

 

538

Cae la tarde

y con ella la lluvia

se hace silencio.

(El Pardo, 4-4-16)

 

539

Las nubes blancas

duermen sobre la nieve,

lecho y blancura.

(El Pardo, 6-4-16)

 

540                                       

Alta la nieve,

lejana en sus montañas,

blanca de orgullo.

(El Pardo, 6-4-16)

 

541

Ya canta el cuco,

por la puerta está entrando

la primavera.

(El Pardo, 6-4-16)

 

542

La rama rota

del imponente álamo

muere en silencio.

(El Pardo, 7-4-16)

 

543

Vuelven las nubes

de nuevo a la carga

con aguas lejanas.

(El Pardo, 9-4-16)

 

544

Duermen los olmos

su postrer sueño, llega

la primavera.

(El Pardo, 10-4-16)

 

545

Del árbol muerto

siguen brotando ramas

año tras año.

(El Pardo, 10-4-16)

 

546

Lenta labor,

pájaro carpintero,

en tu trabajo.

(El Pardo, 11-4-16)

 

547

Largo es el día

cuando la lluvia cae

tan pertinaz.

(El Pardo, 12-4-16)

 

548

El petirrojo

picotea el camino

bajo la lluvia.

(El Pardo, 12-4-16)

 

549

Cae la lluvia

dulce y lenta en la noche,

suave murmullo.

(El Pardo, 12-4-16)

 

550

Lluvia de abril

purificador baño

para la hierba.

(El Pardo, 12-4-16)

 

551

Con agua fresca

se lavan los alerces

siempre que orvalla.

(El Pardo, 12-4-16)

 

552

Sol mañanero

que acaricia la hiedra

y sus temblores.

(El Pardo 13-4-16)

 

553

Viejo de años

olmo quemado y seco

y aún con ramas.

(El Pardo, 13-4-16)

 

554

Ailanto seco

que esperas el sol nuevo

de primavera.

(El Pardo, 13-4-16)

 

555

Las once flores

que fueron arrancadas

mueren calladas.

(El Pardo, 14-4-16)

 

556

El lirio azul

amanece en la aurora

con luz del cielo.

(El Pardo, 16-4-16)

 

557

Temblor, plumaje,

el canto de los mirlos

incendia el árbol.

(El Pardo, 17-4-16)

 

558

A todas horas

resuenan en el bosque

los trinos vivos.

(El Pardo, 17-4-16)

 

559

El verdecillo

ha llegado cantando

con trinos nuevos.

(El Pardo, 17-4-16)

 

560

Bulle la vida

en el cañaveral

sin que se vea.

(El Pardo, 18-4-16)

 

561

Pujante crece

la hierba que han regado

las lluvias cálidas.

(El Pardo, 18-4-16)

 

562

Se nubla el cielo,

no abandona la lucha

el crudo invierno.

(El Pardo, 28-4-16)

 

563

Habláis de cruz,

dulces lirios morados

del mes de abril.

(El Pardo, 28-4-16)

 

564

Ríen al cielo

los lirios llameantes,

fuego amarillo.

(El Pardo, 28-4-16)

 

565

Los caracoles

se ocultan en la broza,

casa escondida.

(El Pardo, 28-4-16)

 

566

De fuego el bosque

ardiendo con el canto

de muchos mirlos.

(El Pardo, 3-5-16)

 

567

La luz del sol

acaricia los tilos

cuando amanece.

(El Pardo, 4-5-16)

 

568

Los tilos blancos

contemplan con sorpresa

los azulados.

(El Pardo, 4-5-16)

 

569

Plantío dulce

el campo de las fresas

de verde y rojo.

(El Pardo, 4-5-16)

 

570

Aun entre nubes

la luz de la mañana

es siempre nueva.

(El Pardo, 6-5-16)

 

571

La tierra espera,

en sosiego y silencio,

la lluvia nueva.

(El Pardo, 6-5-16)

 

572

Gotas de lluvia,

diamantes sobre el verde,

cuando atardece.

(El Pardo, 6-5-16)

 

573

A última hora

la lluvia en el campo:

dulce promesa.

(El Pardo, 10-5-16)

 

574

Sonrisa amarilla

que ilumina el sembrado,

la colza viva.

(El Pardo, 10-5-16)

 

575

Tímidas gotas

anuncian la tormenta

que ya se acerca.

(El Pardo, 10-5-16)

 

576

Nos mira el árbol

cuando sobre él hablamos

con desparpajo.

(El Pardo, 15-5-16)

 

577

El tibio sol

de mayo entre las nubes

se despereza.

(El Pardo, 15-5-16)

 

578

No existe dron

que persiga a los mirlos,

su loco vuelo.

(El Pardo, 15-5-16)

 

579

Danzan las nubes

en el cielo mezclado

de azul y blanco.

(El Pardo, 15-5-16)

 

580

¿Por qué florecen

tan pronto los almendros

si el hielo está?

(Zaragoza, 18-4-16)

 

581

Bebe el azul

en el agua del río

el blanco cisne.

(El Pardo, 18-4-16)

 

582

Campos de colza,

sementera de luz

entre los trigos.

(Pamplona, 19-4-16)

 

583

Bosque de malvas

al borde del camino,

lívida luz.

(El Pardo, 24-5-16)

 

584

Muestra el espino

sus nubes floreadas

de estrellas blancas.

(El Pardo, 24-5-16)

 

585

Vivo amarillo

en las matas de aliagas

cuando florecen.

(El Pardo,24-5-16)

 

586

Las ateridas

hojas de la amapola

al viento frío.

(El Pardo, 25-5-16)

 

587

Perfuma el aire

el límpido azahar

de los arbustos.

(El Pardo, 25-5-16)

 

588

Cae en silencio

la lluvia en primavera

como quien besa.

(El Pardo, 29-5-16)

 

589

Él también ríe

en el tapiz de flores,

el cardo azul.

(El Pardo, 1-6-16)

 

590

Aunque esté verde

la acacia de tres púas,

la enciende el mirlo.

(El Pardo, 1-6-16)

 

591

El viento besa

las hojas de los árboles

recién nacidas.

(El Pardo, 4-6-16)

 

592

El sol humilla

las flores y las hierbas

de primavera.

(El Pardo,5-6-16)

 

593

De las palomas

en lo oculto del árbol

se oye el zureo.

(El Pardo, 6-6-16)

 

594

Nieve sobre agua,

se posan los milanos

en el remanso.

(El Pardo, 6-6-16)

 

595

De dos en dos,

verde mezclado a verde,

van las cotorras.

(El Pardo, 7-6-16)

 

596

Con amarillas

túnicas las retamas

visten su mata.

(El Pardo, 8-6-16)

 

597

Los dedos verdes

de los jóvenes pinos

suben al cielo.

(El Pardo, 21-6-16)

 

598

Las ramas secas

de los árboles muertos

surgen enhiestas.

(El Pardo, 21-6-16)

 

599

Calienta el sol

desde por la mañana:

llega el verano.

(El Pardo, 22-6-16)

 

600

Del olmo viejo

se apodera la hiedra,

abrazo verde.

(El Pardo, 24-6-16)

 

601

La flor del cactus

mitiga la dureza

de sus espinas.

(Tiana, 2-7-16)

 

602

Del altozano

los pinos miran fijos

al mar azul.

(Tiana, 3-7-16)

 

603

El sol que besa

con sus besos de luz

al mar que sueña.

(Tiana, 5-7-16)

 

604

La suave brisa

de la mañana besa

las hierbas secas.

(Tiana, 6-7-16)

 

605

Cuando amanece

la niebla es el tamiz

del sol que nace.

(Tiana, 6-7-16)

 

606

Como alocadas

cabalgan entre los pinos

las nubes rotas.

(Tiana, 7-7-16)

 

607

La cola blanca

del conejo saltón

saluda y ríe.

(Tiana, 7-7-16)

 

608

Bebe en las rocas

el pino vigilante

savia de vida.

(Tiana, 7-7-16)

 

609

Asciende el muro

la inquieta lagartija

y luego baja.

(Tiana, 8-7-16)

 

610

Murió el gran pino

de grave enfermedad,

cansado y yerto.

(Tiana, 9-7-16)

 

611

¿Qué fiero rayo

hirió de muerte al pino

partiendo su alma?

(Tiana, 9-7-16)

 

612

Incendia el sol

las ramas de los pinos

en la alborada.

(Tiana, 9-7-16)

 

613

El pino muerto

espera que lo corten

y lo troceen.

(Tiana, 9-7-16)

 

614

De intenso rojo

se viste el firmamento

rayando el día.

(Tiana, 12-7-16)

 

615

En la mañana

las cigüeñas se beben

la luz que albea.

(Logroño, 18-7-16)

 

616

Amoratados,

los racimos caminan

hacia el dulzor.

(Logroño, 27-7-16)

 

617

Raíces secas

se abrazan a la roca,

seguro el pino.

(Gilet, 2-8-16)

 

618

Se escucha el trino

oculto en la maleza,

mirlo emboscado.

(Gilet, 4-8-18)

 

619

Despierta el bosque,

la luz del sol que nace

desde la mar.

(Gilet, 5-8-16)

 

620

La flor de acanto

envidia a las columnas

del viejo templo.

(Mérida, 13-8-16)

 

621

El pino bebe

en las tranquilas aguas

del manso mar.

(La Ramallosa, 19-8-16)

 

622

Las incansables olas

besan la playa,

comen sus algas.

(La Ramallosa, 19-8-16)

 

623

De verde oscuro

se visten los naranjos,

brillarán luego.

(Montiel, 21-8-16)

 

624

El sol que nace

calienta el alma fría

de los naranjos.

(Montiel, 22-8-16)

 

625

Llega la noche,

la flor de los hibiscos

llegará al alba.

(Montiel, 23-8-16)

 

626

Incendia el sol

la dulce serranía

de junto al mar.

(Montiel, 25-8-16)

 

627

Salen a flote

las plantas que se esconden

entre los fondos.

(Logroño, 29-8-16)

 

628

Las aguas verdes

del río en el verano

perezosean.

(Logroño, 31-8-16)

 

629

Muriendo el sol

se tiñe el mar de sangre

para la vida.

(Valdemosa, 5-9-16)

 

630

La luna roja

se ahoga en la bahía:

muerte en la vida.

(Palma, 6-9-16)

 

631

El tibio sol

besando los cipreses

borra las sombras.

(Zaragoza, 9-9-16)

 

632

Cae la niebla

como mortaja gris

sobre el silencio.

(Oporto, 11-9-16)

 

633

Como incansables

marinos las gaviotas

surcan el Duero.

(Oporto, 12-9-16)

 

634

Cae la lluvia,

implacable tormenta,

se encoge el alma.

(Oporto, 12-9-16)

 

635

El cisne negro

se mueve majestuoso

entre los patos.

(Sintra, 17-9-16)

 

636

Jardín de helechos,

verdes palmeras que tocan

las manos tibias.

(Sintra, 17-9-16)

 

637

El lago verde

es morada que esconde

fúlgidos peces.

(Sintra, 17-9-16)

 

638

La fuente humilde

encuentra un eco claro

en el silencio.

(Sintra, 17-9-16)

 

639

La flor del brezo

pinta de humilde morado

la luz del bosque.

(Sintra, 17-9-16)

 

640

Surgen los juncos

de los húmedos senos

del río seco.

(Logroño, 20-9-16)

 

641

Como familia,

patos, garzas, cigüeñas,

pueblan el río.

(Logroño, 26-9-16)

 

642

Una libélula

revuela rumorosa,

avión de gozo.

(Logroño, 27-9-16)

 

643

Cruza la sombra

de un buitre silencioso

por el pinar.

(Logroño, 30-9-16)

 

644

Los abejorros

liban las flores trémulas

aunque es otoño.

(Viana, 11-10-16)

 

645

Con el resol

se han secado las moras,

es tiempo de uvas.

(Viana, 11-10-16)

 

646

Alguien robó

el sol delos membrillos,

se ha hecho oscuro.

(Viana, 11-10-16)

 

647

Fiesta en la boca

el néctar de los higos

en el viñedo.

(Viana, 11-10-16)

 

648

Llueve en otoño;

es agua del verano

que va al invierno.

(Logroño, 12-10-16)

 

649

De ocre y oro

los castaños se visten

para el otoño.

        (Logroño, 1-11-16)             

 

650

Lágrimas de oro

van llorando los sauces

en el crepúsculo.

(Logroño, 1-11-16)

 

651

Ya sin los higos,

la higuera va enfilando

hacia el invierno.

(Logroño, 4-11-16)

 

652

Jinete loco,

la niebla va cabalgando

hacia el invierno.

(Logroño, 4-11-16)

 

653

Las hojas secas

como alfombra de muerte

para quien vive.

(Logroño, 4-11-16)

 

654

Gotas de lluvia

picotean la piel

del río calmo.

(Logroño, 4-11-16)

 

655

Las plumas de oro

de los álamos altos

en las orillas.

(Logroño, 17-11-16)

 

656

En la mañana

la niebla y el sol luchan

en luz y en duelo.

(Logroño, 17-11-16)

 

657

¿Cuándo se agotan

las lágrimas de lluvia

en el otoño?

(El Pardo, 23-11-16)

 

658

Las hojas muertas

a caer se resisten

del árbol de oro.

(El Pardo,23-11-16)

 

659

Cae la nieve

con el primer furor

del crudo invierno.

(El Pardo, 23-11-16)

 

660

El sol se cuela

entre las hojas secas

del avellano.

(El Pardo, 23-11-16)

 

661

Siembra la nieve

semillas de blancura,

yerto está el campo.

(El  Pardo, 24-11-16)

 

662

Terca la lluvia

clava en el duro campo

flechas de agua.

(El Pardo, 24-11-16)

 

663

Vuela la niebla

sobre los montes negros

de oscura luz.

(El Pardo, 24-11-16)

 

664

Yertas las viñas

se cubren de hojas de oro

mientras tiritan.

(El Pardo, 24-11-16)

 

665

Calladamente

nacen los trigos verdes

en el otoño.

(Cizur, 28-11-16)

 

666

El viento helado

del invierno que avanza

hiere al sembrado.

(Cizur, 28-11-16)

 

667

Hojas de muerte

sobre la acera fría,

las hojas secas.

(Logroño, 6-12-16)

 

668

El viento frío

los árboles desnuda,

tiritan solos.

(Logroño, 8-12-16)

 

669

Caen las gotas

que la niebla posa

entre las ramas.

(Vitoria, 10-12-16)

 

670

Túnica verde

el trigo que ha nacido

en el otoño.

(Cizur, 23-12-16)

 

671

El agua fría

del río va diciendo:

pasa el invierno

(Logroño, 24-12-16)

 

672

Los patos grises

sobre el espejo azul

del río quieto.

(Logroño, 29-12-16)

 

673

Se han adueñado

las garzas del islote

del río, oculto.

(Logroño, 3-1-17)

 

674

Con porte altivo

el cisne surca el río

día tras día.

(El Pardo,8-1-17)

 

675

Con gran estruendo

levanta el vuelo el cisne

lleno de fuerza.

(El Pardo, 8-1-17)

 

676

El duro pico

del carpintero muerde

la rama de oro.

(El Pardo,8-1-17)

 

677

Vida escondida

en el cañaveral,

se oyen los patos.

(El Pardo, 10-1-17)

 

678

Cae la nieve

sobre las tres palomas,

blanco con blanco.

(El Pardo, 16-1-17)

 

679

Muere la luz

del sol como un murmullo

de los pinares.

(El Pardo, 17-1-17)

 

680

Uno delante,

otro detrás, los dos patos

nadan callados.

(El Pardo, 22-1-17)

 

681

Vuelan las grullas

en el frío horizonte

de un cielo gris.

(El Pardo, 29-1-17)

 

682

Sigue la niebla

cubriendo con su manto

al pajarillo.

(El Pardo, 30-1-17)

 

683

Como un flagelo

golpea el oleaje

los farallones.

(Menorca, 12-2-17)

 

684

Hiere la luz

del sol la piel tranquila

del mar en calma.

(Menorca, 15-2-17)

 

685

Solo el barquillo

danzando en el espejo

del mar en paz.

(Menorca, 17-2-17)

 

686

En el invierno

se plantó el arbolito

que espera el sol.

(El Pardo, 26-2-17)

 

687

Entre la niebla

los toros ven pasar

al tren ruidoso.

(Sevilla, 25-2-17)

 

688

El caminante

escucha el canto alegre

del mirlo oculto.

(El Pardo, 26-2-17)

 

689

Vuelve el calor

y vuelven los mosquitos,

¿serán los mismos?

(El Pardo, 14-3-17)

 

690

Ha florecido

la rama del espino

con flores nuevas.

(El Pardo, 14-3-17)

 

691

Casa habitada

cañaveral del río,

los patos gozan.

(El Pardo, 14-3-17)

 

692

Quietas las vides

esperan el aliento

de primavera.

(Murcia 5-3-17)

 

693

Anuncio nuevo

la flor de los almendros

en primavera.

(Murcia, 5-3-17)

 

694

Se duerme el páramo

bajo el cielo embrumado

en el invierno.

(Murcia, 5-3-17)

 

695

Vienen los mirlos

al recodo del río,

su vieja casa.

(El Pardo, 15-3-17)

 

696

El tierno verde

de los brotes del árbol

canta la vida.

(El Pardo, 15-3-17)

 

697

Las ramas muertas

en el lecho del río

duermen calladas.

(El Pardo, 15-3-17)

 

698

Se oculta el ave

en la fronda del río,

casa segura.

(El Pardo, 16-3-17)

 

699

El sol caldea

las ramas casi heladas

del río gris.

(El Pardo, 16-3-17)

 

700

Levanta el vuelo

la garza retadora

rompiendo el viento.

(El Pardo, 16-3-17)

 

701

Paciente espera

el cisne majestuoso

que el pez asome.

(El Pardo,16-3-17)

 

702

Arde la hoguera

en la arboleda; el humo

perfuma el aire.

(El Pardo, 21-3-17)

 

703

Agujas finas

sobre la piel del río

la lluvia helada.

(El Pardo, 22-3-17)

 

704

Bajo la lluvia

canta su melodía

el tenaz mirlo.

(El Pardo, 22-3-17)

 

705

Tímidamente

cae lenta la nieve

sobre los bosques.

(El Pardo, 23-3-17)

 

706

Cae la tarde

y su nostalgia envuelve,

sosiega el alma.

(El Pardo, 23-3-17)

 

707

La niebla fría

cala hasta las entrañas

del árbol seco.

(El Pardo, 24-3-17)

 

708

Las margaritas

puntuales en el prado:

es primavera.

(El Pardo, 26-3-17)

 

709

Inacabables

los vuelos hacia el río

de la cigüeña.

(Logroño, 26-3-17)

 

710

Los brotes nuevos

alegremente anuncian

el sol de abril.

(Logroño, 26-3-17)

 

711

Refleja el río

el cielo azul y el rastro

de los aviones.

(El Pardo, 29-3-17)

 

712

Una ramita

colgando de su pico:

construye el nido.

(El Pardo, 29-3-17)

 

713

Lirio morado

que nos anuncias las penas,

brillas al sol.

(El Pardo, 30-3-17)

 

714

Peinan los cierzos

los trigales que brotan

con frío peine.

(Logroño, 23-3-17)

 

715

Suenan los carrizos

con la fuerza azotados

del duro cierzo.

(Zaragoza, 1-4-17)

 

716

El cierzo loco

revuelve los cabellos

de los álamos.

(Zaragoza, 2-4-17)

 

717

Abeto blanco,

escondido en la espesura,

no vives solo.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

718

Baila una sombra

de rama en rama. El mirlo

incendia el árbol.

(El Pardo, 3-4-17)

 

719

El viento azota

el olivar callado,

silencio y luna.

(Cambrills, 28-4-17)

 

720

Lejos el mar,

fina línea azul,

labio de dioses.

(Cambrills, 24-4-17)

 

721

El gris del mar

y el del cielo se unen

a un gris total.

(Cambrills, 26-4-17)

 

722

El olivar

se encamina al invierno

callado y frío.

(Cambrills, 26-4-17)

 

723

Toc, toc, toc, toc,

pájaro carpintero,

tan incansable.

(El Pardo, 4-4-17)

 

724

Se baña el cisne

sacudiendo sus alas,

molino de agua.

(El Pardo, 4-4-17)

 

725

Tres nubecillas

surcan el cielo azul

rumbo a qué mares.

(El Pardo, 5-4-17)

 

726

Luna de día

que esperas con paciencia

el fiel crepúsculo.

(El Pardo, 8-4-17)

 

727

Trina el jilguero

con su trémolo trémulo,

temblor del alma.

(Solsona, 8-4-17)

 

728

La nieve lejos

corona las montañas

con nimbo blanco.

(Solsona, 10-4-17)

 

729

En las montañas

las nubes se encabalgan

amenazantes.    

(Salvatierra, 14-4-17)

730

El árbol seco

en el centro del prado,

marrón y verde.

(El Pardo, 17-4-17)

 

731

La luna aguarda

durante todo el día

la noche oscura.

(El Pardo,17-4-17)

 

732

Sola amapola

en el campo anchísimo

de verde vivo.

(El Pardo, 17-4-17)

 

733

De un modo tímido

revientan los pámpanos

en los viñedos.

(Logroño, 17-4-17)

 

734

Recién nacidas

las hojas del álamo

ya ofrecen sombra.

(El Pardo, 17-4-17

 

735

Que las hormigas

vayan y vengan muchas,

pero van solas.

(El Pardo, 19-4-17)

 

 

736

Van los jilgueros

buscando las semillas:

canto y revuelo.

(El Pardo, 28-4-17)

 

737

En la penumbra

de los juncos del río

atisba el cisne.

(El Pardo, 28-4-17)

 

738

Como un susurro

cae la lluvia fina

en el silencio.

(El Pardo, 30-4-17)

 

739

Las hojas nuevas

después de la tormenta

sonríen verdes.

(El Pardo, 29-4-17)

 

740

Canta el jilguero

bajo la lluvia, terco,

fiel a la vida.

(El Pardo, 29-4-17)

 

741

El verderón

salta de rama en rama

buscando casa.

(El Pardo, 30-4-17)

 

742

Como una flecha

los dos patos perforan

la piel del río.

(El Pardo, 30-4-17)

 

743

Las aves cantan

la libertad perdida,

las enjauladas.

(Zaragoza, 2-5-17)

 

744

Sólo la noche

logrará enmudecer

a los jilgueros.

(Zaragoza, 3-5-17)

 

745

Se fue la nieve

de la cresta del monte;

si volverá…

(El Pardo, 7-5-17)

 

746

El duro enebro

vencido por el viento

y verde aún.

(El Pardo, 8-5-17)

 

747

Persigue el cisne

al pato pequeñito,

blanca amenaza.

(El Pardo, 8-5-17)

 

748

El cauce de agua

va gestando la vida,

madre de río.

(El Pardo, 9-5-17)

 

749

Aunque hace frío,

se huele ya el perfume

del mes de abril.

(El Pardo, 28-4-17)

 

750

Las nubes grises

cabalgan voceando:

¡llega la lluvia!

(El Pardo,10-5-17)

 

<751

Muere la rama

desgajada del tronco,

olvido verde.

(El Pardo, 10-5-17)

 

752

Unos relámpagos

iluminan la cara

gris de las nubes.

(El Pardo, 10-5-17)

 

753

Mansa la lluvia

sobre la tierra mansa

envuelta en noche.

(El Pardo, 10-5-17)

 

754

Silban los vientos

enloqueciendo al árbol,

verdes corceles.

(El Pardo, 11-5-17)

 

755

Perlas de plata

en las hojas del pino,

las gotas de agua.

(El Pardo, 12-5-17)

 

756

Sobre la cresta

de la cornisa lanza

su canto el mirlo.

(El Pardo, 17-5-17)

 

757

La motosierra

doblegó al olmo viejo,

el resistente.

(El Pardo, 17-5-17)

 

758

En el camino

los dos patos exploran

la senda humana.

(El Pardo, 17-5-17

 

759

Vuela el avanto

en majestuoso vuelo

sobre su presa.

(El Pardo, 18-5-17)

 

760

El rincón verde

del río, de los mirlos

casa habitada.

(El Pardo, 18-5-17)

 

761

Tumbas de nadie

los marcueros silentes

en los sembrados.

(El Pardo, 19-5-17)

 

762

Verdes sotillos

en pequeñas vaguadas,

perlas ocultas.

(Zaragoza, 19-5-17)

 

763

Hablan los pinos

cuando el viento enloquece,

verdes cabellos.

(Zaragoza, 19-5-17)

 

764

La luz aprende

el dolor de vivir

en lucidez.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

765

La acacia herida

aguanta el paso lento

de las jornadas.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

766

La hierba crece;

no percibe el oído

su lento medrar.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

767

Mueren las hojas

al cobijo benigno

del seto verde.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

768

Se mezcla el trino

de los muchos pájaros

del bosque oscuro.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

769

La  caléndula brota

sola en el prado llano

siempre verde.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

770

Vuelan con paz

los pájaros oscuros

sobre el tejado.

(Zaragoza, 20-5-17)

 

771

Vigila el bosque

el sueño de la mar

en la montaña.

(Palma, 4-8-17)

 

772

La cabellera

verde de la montaña

pasto del fuego.

(Palma, 4-8-17)

 

773

Descansa el mar

de su oscura fatiga

cuando amanece.

(Palma, 4-8-17)

 

774

Perfuma el aire

la retama; y el brezo

responde altivo.

(Palma 4-8-17)

 

775

Al alba liban

las abejas veloces

el néctar suave.

(Palma, 4-8-17)

 

776

Sorprende el sol

a la hierba que duerme

cuando amanece.

(Palma 5,8-17)

 

777

Duerme la mar

con un manto de nubes

sobre su lecho.

(Palma, 5-8-17)

 

778

Rayos de luz

van trenzando las nubes

en la alborada.

(Palma, 5-8-17)

 

779

La fuentecilla

esconde el hilo de agua,

tímida se oye.

(Palma, 5-8-17)

 

780

Corona el monte

la nube que amenaza:

la tormenta sigue.

(Palma, 6-8-17)

 

781

¿Dónde los mirlos

cuando retumba el trueno

en la tormenta?

(Palma, 6-8-17)

 

782

Tras de la lluvia,

la tierra y su frescor

surgen de nuevo.

(Palma 6-8-17)

 

783

Abraza el mar

las oscuras tormentas,

llegan a casa.

(Palma, 6-8-17)

 

784

Fresca la tarde,

el canto de cigarras

ya no se escucha.

(Palma, 6-8-17)

 

785

Los abanicos

de refulgente verde

en el desierto.

(Palma, 6-8-17)

 

786

Tiene el paisaje

una dimensión nueva

cuando clarea.

(Palma, 7-8-17)

 

787

Palmas de verde

que contagian al viento

verde esperanza.

(Palma, 7-8-17)

 

788

Que caiga la noche

y que se duerma el mar

en el silencio.

(Palma, 7-8-17)

 

789

Sol entre nubes,

luz envuelta en las sombras,

brota la vida.

(Palma, 7-8-17)

 

790

Rayos de verde

de un sol pequeño y tierno,

palmas humildes.

(Palma, 7-8-17)

 

791

Se oculta el mar

tras la niebla engrisada.

¿Dónde los barcos?

(Palma, 8-8-17)

 

792

Se agarra el pino

a la imponente roca,

lucha de vida.

(Palma 8-8-17)

 

793

Velo de nubes

que oculta el sol naciente,

piedad y gozo.

(Palma, 8-8-17)

 

794

Besa la mar

con su brisa a los montes,

beso de vida.

(Palma, 8-8-17)

 

795

Camino lácteo

de nubes, luminoso

en la mañana.

(Palma, 9-9-17)

 

796

En el silencio

de la mañana surge

la voz del viento.

(Palma, 9-8-17)

 

797

Los habitantes

del bosque se despiertan

buscando el sol.

(Palma, 9-8-17)

 

798

Se arremolinan

las nubes en la cumbre,

corona gris.

(Palma, 9-8-17)

 

799

Limpio está el aire

por el baño gozoso

de la tormenta.

(Palma, 10-817)

 

800

Sacia la sed

la sierra con la lluvia,

fuerte y ruidosa.

(Palma, 10-8-17)

 

801

Es más azul

el mar tras la tormenta,

abrazo de agua.

(Palma, 10-8-17)

 

802

Plácido el río,

en la mañana quieta

se despereza.

(Logroño, 13-8-17)

 

803

Cuando amanece,

la luz del sol remueve

el dulce verde.

(Logroño, 13-8-17)

 

804

El canto fiel

del río, un día y otro,

habla de amor.

(Logroño, 13-8-17)

 

805

Procesión verde

de los chopos del río.

¿Hacia qué templo?
         (Villahizán, 14-8-17)

 

806

Seco el rastrojo

tras beberse el rocío,

sigue con sed.

(Villahizán, 14-8-17)

 

807

Miran las nubes

los campos requemados,

lloran sobre ellos.

(Villahizán, 14-8-17)

 

808

Muertos de sed,

los girasoles doblan

su gris cabeza.

(Villahizán, 14-8-17)

 

809

Cardos estoicos

bajo el ardiente sol,

vivos por dentro.

(Villahizán, 14-8-17)

 

810

Tierra mojada,

esponja de la vida,

salve, fecunda.

(Villahizán, 15-8-17)

 

811

Verdes de vida,

álamos de los sotos,

tan solitarios.

(Villahizán, 15-8-17)

 

812

Peinan los vientos

la verde cabellera 

de la enramada.

(Villahizán, 15-8-17)

 

813

Se eleva un pájaro

de la broza del monte;

baja en picado.

(Villahizán, 15-8-17)

 

814

La flor de acacia

alfombra de amarillo

la vieja senda.

(Palma, 16-6-17)

 

815

Vuela el pájaro

luchando contra el viento,

potente y loco.

(Logroño, 28-6-17)

 

816

A toda orquesta,

las hojas sacudidas

de los álamos.

(Logroño, 28-6-17)

 

817

Sombría sombra

del soto en la penumbra,

fresco refugio.

(Logroño, 4-6-17)

 

818

La araña teje

con un hilo de seda

los sueños leves.

(Logroño, 4-6-17)

 

819

La blanca luna

mira al sol que amanece

fuerte y hermoso.

(Logroño, 4-6-17)

 

820

Una incansable

procesión de hormiguillas

que va y que viene.

(Logroño, 12-6-17)

 

821

Se oculta el mirlo

en el bosque sombrío,

el sol ya hiere.

(Logroño, 21-6-17)

 

822

Humilde olivo

al borde del camino

lleno de fruto.

(Montiel, 21-8-17)

 

823

Se desperezan

los naranjos callados,

el sol los llama.

(Montiel, 22-8-17)

 

824

Lenguas sedientas

los matojos del camino,

es la sequía.

(Montiel, 23-8-17)

 

825

Asoma el sol

en la cresta del monte,

ve los naranjos.

(Montiel, 23-8-17)

 

826

Muere el silencio

de la noche callada

y nace el día.

(Montiel, 23-8-17)

 

827

El olivar

duerme su oscuro sueño,

ya milenario.

(Montiel, 24-8-17)

 

828

Los higos chumbos,

ofrenda al caminante

que no los quiere.

(Montiel, 24-8-17)

 

829

Perfil de luz,

la cresta de la sierra

cuando amanece.

(Montiel, 24-8-17)

 

830

Velan el sueño

del olivar las luces

de las estrellas.

(Montiel, 25-8-17)

 

831

Las secas cuencas

de los bosques quemados

miran al cielo.

(Montiel, 25-8-17)

 

832

En los naranjos,

el canto de los mirlos

incendia el verde.

(Montiel, 25-8-17)

 

833

Campos de esparto,

áspero y seco, con sed

nunca saciada.

(Montiel, 26-8-17)

 

834

Lento amanece,

tarda el sol en salir,

huele el otoño.

(Montiel, 26-8-17)

 

835

De día y noche

los vencejos persiguen

a los mosquitos.

(Montiel, 26-8-17)

 

836

Carga de lluvia

van llevando las nubes

hacia otras tierras.

(Montiel, 27-8-17)

 

837

Duerme el naranjo

esperando la aurora

con sueño verde.

(Montiel, 27-8-17)

 

838

La vida rompe

la densa oscuridad,

parto de luz.

(Montiel, 27-8-17)

 

839

Se oye el silencio

cuando, al punto del día,

despierta el alba.

(Montiel, 27-8-17)

 

840

Noche tras noche

los olivos aguardan

el sol de enero.

(Montiel, 29-8-17)

 

841

Las higueruelas

mueren entre las zarzas

sin higos dulces.

(Montiel, 29-8-17)

 

842

Cálices rojos

que el rocío recogen,

bellos hibiscos. 

(Montiel, 29-8-17)

 

843

Esperan quietas

los soles del otoño,

naranjas verdes.

(Montiel, 29-8-17)

 

844

Miran las nubes

el extraño camino

de los humanos.

(Montiel, 29-8-17)

 

845

Cayó la lluvia,

escasa y retenida,

pequeño alivio.

(Montiel, 29-8-17)

 

846

Fruto sin dueño,

las castañas amargas

que nadie quiere.

(Logroño, 4-9-17)

 

847

Muy lentamente

colorea el otoño

los olmos de oro.

(Logroño, 4-9-17)

 

848

No siente el olmo

junto al río la herida

de la sequía.

(Logroño, 4-9-17)

 

849

Ofrece el tilo

su fruto que apacigua

al paseante.

(Logroño 6-9-17)

 

850

Turbias las aguas,

trae el río el recuerdo

de las montañas.

(Logroño, 6-9-17)

 

851

Sol del otoño

que recuerdas los días

de los veranos.

(Logroño, 26-9-17)

 

852

El agua verde

canta la melodía

de la esperanza.

(Logroño, 26-9-17)

 

853

Mueren las hojas

dejando atrás los sueños

de primavera.

(Logroño, 26-9-17)

 

854

Caen las nueces

de la noguera seca,

soles de otoño.

(Logroño, 26-9-17)

 

855

Los olmos brillan

con el sol del otoño

envueltos de oro.

(Logroño, 29-9-17)

 

856

Grávidas de uva,

las cepas a pie firme

aguantan tiesas.

(Logroño, 29-9-17)

 

857

La higuera vieja

ofrece su dulzura

de pura miel.

(Logroño, 29-9-17)

 

858

Fuego en la fronda

del árbol cuando canta

el mirlo hermoso.

(Logroño, 30-9-17)

 

859

Canto de muerte

los pies del caminante

sobre las hojas.

(Logroño, 30-9-17)

 

860

Vida y dulzura

son las uvas cortadas

en el otoño.

(Logroño, 7-10-17)

 

861

Dulce y azul

el jaspe del racimo

recién cortado.

(Zaragoza, 7-10-17)

 

862

Año tras año

los pinos van velando

al peregrino.

(Villimar, 2-10-17)

 

863

Muere el rastrojo

con la muerte del otoño,

llega el invierno.

(Villimar, 2-10-17)

 

864

Peinan los vientos

el agreste cabello

de la hierba seca.

(Villimar, 2-10-17)

 

865

La mariposa

tardía vuela, loca,

hacia el invierno.

(Villimar, 3-10-17)

 

866

Aunque es otoño

apetece la sombra

bajo los pinos.

(Villimar, 3-10-17)

 

867

Huelen a sol

los membrillos maduros

en el camino.

(Villimar, 3-10-17)

 

868

El frío aliento

de las cumbres nevadas

habla de inviernos.

(Villimar, 26-10-17)

 

869

El viento cálido

quiere frenar el frío

de los inviernos.

(Logroño, 20-10-17)

 

870

Oro sobre oro,

las luces del otoño

sobre el follaje.

(Logroño, 26-10-17)

 

871

Mudas las aguas

de la corriente verde.

¿Las cigüeñas, dónde?

(Logroño, 26-10-17)

 

872

Troncos y ramas

navegan por el río,

náufragos secos.

(Logroño, 26-10-17)

 

873

Suena el batir

de las alas del buitre,

vuelo de azul.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

874

Huye el cernícalo

entre los matorrales

que le protegen

(Río Lobos, 30-10-17)

 

875

Cantan los pinos

con cantos verdes hechos

de finas hojas.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

876

Las hojas muertas

se posan en el lago

de los nenúfares.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

877

Temblor y miedo

sobre las cuatro patas

del cervatillo.

(El Pardo, 12-11-17)

 

878

Manto de rojo

el de las viñas frías

en el otoño.

(Logroño, 14-11-17)

 

879

Hiende la nube

el hacha luminosa

de los relámpagos.

(Villahizán, 2-10-18)

 

880

En el silencio

el ruido que ensordece

de los insectos.

(Villahizán, 2-10-18)

 

881

Cruza la sombra

del corzo hacia el riachuelo

cuando atardece.

(Villahizán, 2-10-18)

 

882

Hablan las nubes

su idioma fantasioso

de eternidades.

(Villahizán, 2-10-18)

 

883

Mueren callados

con la vida cumplida

los girasoles.

(Villahizán, 2-10-18)

 

884

Son las alondras

las dueñas del silencio:

les pertenece.

(Villahizán, 2-10-18)

 

885

Fuente escondida

del río que se escucha

aunque no hable.

(Villahizán, 2-10-18)

 

886

Los cervatillos

saltan y sobresaltan

los girasoles.

(Villahizán, 3-10-18)

 

887

En el rastrojo,

lejos de la manada,

pacen dos ciervos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

888

Ha huido el agua

del cauce ahora seco

del arroyuelo.

(Villahizán, 3-10-18)

 

889

En el secano 

del rastrojo ahora muerto

quedan las flores.

(Villahizán, 3-10-18)

 

890

¿A dónde ha ido

el cantar del arroyo,

ahora seco?

(Villahizán, 3-10-18)

 

891

Añil y gris

para lavar las nubes

al sol tendidas.

(Villahizán, 3-10-18)

 

892

Verde que embriaga

el olor de la higuera

que envuelve el alma.

(Villahizán, 3-10-18)

 

893

Hora tras hora

el sol en el camino

siembra su luz.

(Villahizán, 3-10-18)

 

894

Flores azules

para el agua que, muerta,

se marchó lejos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

895

Silencio y frío

en la muda campana

del campanario.

(Villahizán, 3-10-18)

 

896

Locura y vuelo,

la bandada de oncejos

entre los chopos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

897

Perdido sol,

pequeño girasol

ante el tocón.

(Villahizán, 4-10-18)

 

898

Pinar oculto

entre los girasoles,

verde esmeralda.

(Villahizán, 4-10-18)

 

899

Caricia suave,

mariposa ingrávida,

beso de viento.

(Villahizán, 4-10.-18)

 

900

Juegan las nubes

su juego de algodones

en la blancura.

(Villahizán, 4-10-18)

 

901

Quiebran los vientos

el tallo principesco

del girasol.

(Villahizán, 4-10-18)

 

902

¿A dónde van

los pensamientos grises

que el viento lleva?

(Villahizán, 4-10-18)

 

903

Al mar oscuro

donde mueren las penas

y los silencios.

(Villahizán, 4-10-18)

 

904

Cuadros sin luz

en el páramo yerto

del pintor pobre.

(Villahizán, 4-10-18)

 

905

El puente humilde

sobre el arroyo seco

llora sin lágrimas.

(Villahizán, 4-10-18)

 

906

Rueda varada

de molinos antiguos,

vieja y sin sueños.

(Villahizán, 4-10-18)

 

907

Claustro en silencio

de cánticos huidos,

piedras de tumbas.

(Villahizán, 4-10-18)

 

908

Rosal del claustro:

tu llamarada roja

habla de amor.

(Villahizán, 5-10-17)

 

909

Las regañadas

ciruelillas resisten

al frío norte.

(Villahizán, 5-10-18)

 

910

¿Ha sonado tal

la voz gruesa del trueno

desde el comienzo?

(Villahizán, 5-10-18)

 

911

Huir no puedes

del silencio que habitas,

es tu morada.

(Villahizán, 5-10-18)

 

912

Arroyo humilde

que, aunque baja con agua,

baja en silencio.

(Villahizán, 5-10-18)

 

913

Altos castillos

que anheláis cada día

tocar las nubes.

(Villahizán, 5-10-18)

 

914

Loca de vida

va la pequeña ardilla,

de pino en pino.

(Logroño, 25-8-20)

 

915

Brilla la luz

en la mañana nueva,

no estamos solos.

(Logroño, 25-8-20)

 

916

Quejidos de hojas

como de huesos secos

cuando se pisan.

(Logroño, 26-8-20)

 

917

Miran pacientes

los patos pescadores

las aguas mansas.

(Logroño, 26-8-20)

 

918

Descansan muertas

sobre el banco del parque

las hojas secas.

(Logroño, 26-8-20)

 

919

Sueños de plata

va soñando el olivo

bajo la luna.

(Logroño, 27-8-20)

 

920

Grazna la chova

entre el zarzal espeso

y no hay respuesta.

(Logroño, 27-8-20)

 

921

Aún no cantan

los pájaros al alba,

lenta y pausada.

(Logroño, 27-8-20)

 

922

Mudos, callados,

dormitan los árboles

antes del alba.

(Logroño, 27-8-20)

 

923

Vuelan los buitres

en círculos pausados.

¿Dónde la presa?

(Logroño, 30-8-20)

 

924

Rosa caída

en el asfalto, muerta,

del rosal lejos.

(Logroño, 30-8-20)

 

925

Suma de verdes:

el río, la arboleda,

la charca oscura.

(Logroño, 29-8-20)

 

926

Duermen las viñas

con sus últimos sueños,

cantan los gallos.

(Logroño, 1-9-20)

 

927

Caricias de oro

para las secas hierbas

el sol que nace.

(Logroño 1-9-20)

 

928

Sobre el asfalto

camina el caracol.

¿De dónde viene?

(Logroño, 1-9-20)

 

929

Mueren las moras

al terminar agosto,

dulce recuerdo.

(Logroño, 3-9-20)

 

930

Entre las vides

asoman los conejos,

zigzag de vida.

(Logroño, 3-9-20)

 

931

¿Cuántos los ojos

que ven en la ciudad

la luna llena?

(Logroño, 3-9-20)

 

932

Una locura

de vida y de color,

son las surfinias.

(Zaragoza, 3-9-20)

 

933

Percha es el sauce

para las garzas blancas

 junto al arroyo.

(Zaragoza, 4-9-20)

 

934

Los avellanos,

vecindario apacible

del caserío.

(Beruete, 5-9-20)

 

935

Con sirimiri

se refresca el nogal

ante la casa.

(Beruete, 5-9-20)

 

936

Haces de leña

esperan al invierno

en el umbral.

(Beruete, 5-9-20)

 

937

Las balconadas

de geranios que ríen

cantan la vida.

(Beruete, 5-9-20)

 

938

El centenario

roble sigue mirando

a quienes marchan.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

939

Cargado de años

el roble centenario

sigue verdeando.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

940

Los grandes robles

centenarios, ya muertos,

yacen caídos.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

941

Cíclope vivo

de brazos verdeantes,

roble inmortal.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

942

Tu lento fin,

gigante de otro tiempo,

yo lo acompaño.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

943

Tabla redonda

de robles vigilantes

en la espesura.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

944

Brazos gigantes

que se elevan al cielo,

inmenso roble.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

945

Moras delicadas

para labios golosos,

dulzura tierna.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

946

Balas de vida,

caen muchas bellotas

desde la encina.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

947

Como vigías

al borde del camino

dos robles miran.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

948

Salva de brazos

que se elevan a lo alto,

robles silentes.

(Galarreta, 6-9-20)

 

949

Roble quemado,

malherido por el rayo,

vives con fuerza.

(Galarreta, 6-9-20)

 

950

Sombra inmensa

que albergas en tus ramas

a todo lo que vive.

(Galarreta, 6-9-20)

 

951

Roble de siglos,

tu corteza longeva

tocan mis dedos.

(Galarrteta, 6-9-20)

 

952

El verde helecho

en el tronco del roble

encuentra casa.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

953

Con ramas verdes,

el haya, siempre joven,

caída muere.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

954

El fresco hayedo

es un gozo continuo

para el espíritu.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

955

Leve sonido

del arroyo que corre

bajo las hayas.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

956

Haya gigante

caída en el camino,

yo te bendigo.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

957

Hondo silencio

en el bosque, aunque vuelan

las mariposas.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

958

Sublime órgano

con sones de los vientos,

hayedo hermoso.

(Sorogain, 7-9-20)

 

959

El sol envuelve

la espesura benéfica,

sublime luz.

(Sorogain, 7-9-20)

 

960

¿Cuántos romances

desgrana el arroyuelo

en su correr?

(Sorogain, 7-9-29)

 

961

Violeta hermosa

que las hayas envidian,

luz de humildad.

(Sorogain, 7-9-20)

 

962

Pisas las ramas

secas como los huesos,

se queja el alma.

(Sorogain, 7-9-20)

 

963

El arbolito

al borde del barranco

no teme nada.

(Alduides, 8-9-20)

 

964

Anciana encina

de frutos abundantes,

madre de vida.

(Errazu, 8-9-20)

 

965

Cuerno y cuerno,

las ovejas dormitan

en el sestero.

(Errazu, 8-9-20)

 

966

Lloran los sauces

al borde del arroyo,

llanto y llanto.

(Saint Étienne de Baigorri, 8-9-20)

 

967

Suenan esquilas,

lejana soledad, 

latir de vida.

(Izpegi, 8-9-20)

 

968

Cumbres desnudas

sin arboleda verde,

dignas testuces.

(Izpegi, 8-9-20)

 

969

Árbol cortado

con las raíces dentro,

en la tiniebla.

(Errazu, 8-9-20)

 

970

Ríen las dalias

con risas de colores

mirando al sol.

(Errazu, 8-9-20)

 

971

Hermoso avellano

cargado de ricos frutos,

sombra y cobijo.

(Errazu, 8-9-20)

 

972

Sombras amables

al paso del peregrino,

hayas hermanas.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

973

Perenne acebo

de hojas de plata verde,

anuncias paz.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

974

Huerto cuidado,

reflejo de tu alma,

frescura y paz.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

975

¿Por qué la ortiga

no quiere las caricias

de mano alguna?

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

976

La solitaria

nube oculta al sol,

noche en el día.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

977

Dos florecillas

En la mata de aliagas,

azul y espinas.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

978

Las manzanitas

de pastor, perlas rojas

en el camino.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

979

Entran los vientos

por el bosque de abetos

con voz de trueno.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

980

La malva flor

de la espanta pastores

habla de inviernos.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

981

La melodía

simple del arroyuelo

encanta el alma.

(Irati, 10-9-20)

 

982

Dura madera,

el boj se yergue altivo

entre matojos.

(Irati, 10-9-20)

 

983

El árbol muerto

sobre el arroyo turbio

sirve de puente.

(Irati, 10-9-20)

 

984

Alfombra suave

el mullido camino

con hojas de haya.

(Irati, 10-9-20)

 

985

Se cuela el sol

entre el dosel tupido

del bosque de hayas.

(Irati, 10-9-20)

 

986

Las hayas miden

el tiempo sin medida,

sin calendario.

(Irati, 10-9-20)

 

987

Las tiernas hayas

se cobijan en la sombra

del haya madre.

(Irati, 10-9-20)

 

988

El arroyo seco

esconde en su interior

torrentes vivos.

(Irati, 10-9-20)

 

989

Hayas gemelas,

potentes surtidores

subiendo al cielo.

(Irati, 10-920)

 

990

El delicado

musgo abriga el alma

de las rocas.

(Irati, 10-9-20)

 

991

Como no hay moras

es menos dulce la senda,

menos liviana.

(Irati, 10-9-20)

 

992

Es mediodía

y aún dura el rocío

de la mañana.

(Irati, 10-9-20)

 

993

¿De qué velero

serás palo mayor,

haya intrépida?

(Irati, 10-9-20)

 

994

Declina el día,

los pájaros dialogan

entre los robles.

(Irati, 10-9-20)

 

995

Vive de espaldas

al bosque el hombre urbano,

extrañas sendas.

(Irati, 10-9-20)

 

996

Perfuma el boj

la senda del hayedo,

respira el alma.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

997

Perfora el túnel

de verdor el camino

hacia la dicha.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

998

Un arce solo

al borde del camino

se hermana al roble.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

999

Cerrado bosque,

vuelto sobre ti mismo,

ábrete al sol.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

1.000

Dicen las púas

 hirientes del espino:

no me toques, no.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

 

Una valoración de FRATELLI TUTTI

EL SUEÑO DE LA FRATERNIDAD UNIVERSAL Y LA AMISTAD SOCIAL

Una valoración de la encíclica “Fratelli tutti”

 

El domingo 4 de octubre de 2020, festividad de san Francisco de Asís, el Papa Francisco nos ofreció su tercera encíclica titulada  con la expresión franciscana Fratelli tutti que lleva como subtítulo: “Sobre la fraternidad y la amistad social”. Una encíclica es una catequesis eclesial de gran nivel y, más allá de su aspecto magisterial, constituye un espacio de reflexión seria sobre un aspecto de la vida cristiana que el Papa juzga necesario poner de relieve. No se trata aquí, por tanto, de resumir el contenido de la encíclica sino de subrayar lo que nos parece más relevante y de reflexionar sobre la estructura interna del texto, aun a riesgo de que muchas cosas queden en la penumbra.

La prueba de que FT ha suscitado un gran interés es la multiplicidad de reacciones que, desde todo punto de vista, han ido desgranando los periodistas de los diversos medios. Ciertamente ha tocado algo sensible porque el tipo de valoraciones, ha estado en muchos casos, rozando lo visceral[1]. Algunos lo han dicho claramente con los viejos planteamientos: “Es mejor que el Papa hable de Dios y deje la economía a un lado”[2]. La polarización de los políticos ante un texto pontificio creemos que es también novedoso: en contra personas como J. C. Girauta, C. Vidal, etc.; a favor, P. Sánchez, A. Garzón y el mismo P. Echenique. La misma Masonería ha celebrado que el Papa abrazara el principio de la fraternidad universal, muy querido para ellos[3].

Más allá de este maremágnum, es importante caer en la cuenta de que, al poner su pensamiento social en el rango de una encíclica, el Papa viene a decir que no se puede rechazar este  pensamiento desde diversos sectores eclesiales porque se inscribe en el magisterio de la Iglesia. Entra a hacer parte de la doctrina social.

Además, hay que percibir que esta encíclica conecta con una las dos grandes preocupaciones del Papa: la dimensión social del cristianismo y la reforma de la Iglesia. En ambas los obstáculos, dentro y fuera de la Iglesia, son innumerables[4]. La tenacidad de su propuesta adquiere una indudable pasión profética[5].

Otra característica de los documentos de Francisco y de este en particular es que quieren ser propuestas de dialogo con cualquier persona de buena voluntad que esté interesada por los derroteros de esta humanidad nuestra. Hay quien entiende con mucha dificultad un magisterio que dialogue; piensan, más bien, que habría de imponerse por su mera autoridad. Pero, como luego diremos, la fe del Papa en el diálogo parece granítica, como se ve desde el comienzo en el n.6. Un diálogo “con toda persona de buena voluntad” es un diálogo expuesto a incomprensiones, ridiculizaciones y también aprecio, acogida y uso de plataforma de debate. Parece que el documento no teme lo primero y persigue lo segundo. El que tanto Laudato Si’ como  Fratelli tutti toquen temas no religiosos hace a estos documentos más “desprotegidos”, pero más útiles para el diálogo social.

También hay que considerar que, como dice el n.7, el Papa ya había comenzado a redactar este texto, pero el Covid-19 trastocó todo y obligó a ahondar en el sentido de nuestro momento histórico porque «nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos» (32). Los momentos de dificultad histórica son propicios para la reflexión y la profecía.

 

  1. 1.      A primera vista

 

El documento es largo y, creemos que, a veces, reiterativo. Hubiera sido, quizá, más eficaz ser más corto e, incluso, más incisivo[6]. Hay que evitar que un documento así termine reposando en los anaqueles de las bibliotecas eclesiásticas o en las hemerotecas. No es fácil animar a su lectura a creyentes sencillos y a increyentes apresurados con los que se quiere entrar en diálogo.

Todos los comentaristas coinciden en señalar que el texto es un resumen de los siete años de pontificado del Papa Francisco sobre todo en su doctrina más social. Efectivamente, las numerosas autocitas de sus propios documentos lo demuestran[7]. Es una síntesis de sus siete años de pontificado en los textos que él juzga más elocuentes. Pero hay que decir también que es preciso estar atentos para percatarse de las “ampliaciones” que el Papa hace a su propio pensamiento. No es un mero repetir lo dicho, sino un recrear desde lo dicho.

Podría decirse que, de alguna manera, el documento tiene un componente biográfico: el Papa escribe desde él, desde su propia experiencia, personalizando sus afirmaciones, aduciendo vivencias propias. Es algo poco común en esta clase de documentos oficiales, pero eso da al texto un calor de humanidad y de cercanía que invita a su lectura. No creemos que esa manera de escribir, que a algunos parecerá un tanto desenfadada, reste valor a su contenido ideológico.

Por eso, no tiene dificultad en emplear un lenguaje directo, incisivo, profético, hecho, a veces, de preguntas y de exclamaciones[8]. Quiere ser un texto interpelante, no una disertación que deje frío al lector. Creemos que este documento está lejos de la que algunos llamaron “soberbia magisterial”, esa manera heredada de una Iglesia docente a la que nadie tiene que rechistar y cuyos mensajes todos deben acatar. El texto de FT está muy lejos de todo eso. Quizá se perciban algunos ribetes derivados de una cierta conciencia de liderazgo religioso. Pero, en su conjunto, el documento adquiere el aire de una amigable conversación que pretende entender los caminos de la humanidad de hoy en diálogo con cualquier persona, creyente o no.

No cabe duda, ya desde el subtítulo, que estamos ante el documento más “político” del Papa[9]. Es una constante en sus textos y actuaciones pretender situar su pensamiento en el foro de lo público, convencido de que la fe cristiana puede ser una aportación valiosa al concierto social. En otras ocasiones ha manifestado su fe en el valor noble de la política cuando está al servicio de la ciudadanía. En esta encíclica esa confianza, más allá de toda crítica, está en primer plano.

Siempre es orientativo el número y calidad de los autores citados en el texto, además de sus propios documentos y los relativos al magisterio eclesiástico. A los autores propios de un lector eclesiástico se suman otros de corte más filosófico[10]. Lugar aparte ocupa el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed El-Tayeb, máxima autoridad suní en el mundo musulmán. Esta relación del Papa con el Gran Imán cuajó en el “Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común” firmado en bu Dabi el 4 de febrero de 2019[11].

Un conflicto menor, y quizá para algunos superficial, ha sido la polémica en torno al título del documento, pues, aun siendo una cita textual de los escritos franciscanos[12], a ciertos colectivos de mujeres católicas les ha parecido discriminatorio para estos tiempos de igualdad. Así se lo quiso hacer ver la Catholic Women’s Council en una carta abierta[13]. El Papa mantuvo el título, lo que no le impidió escribir números contundentes a favor de la mujer como el n.32[14].

Los analistas parecen coincidir en que el texto no presenta doctrinas nuevas respecto al magisterio de Francisco. Pero la oportunidad, el rigor y el ánimo con los que una persona tan adulta plantea los problemas actuales indican que estamos ante un documento escrito por un autor vigoroso y no exento de liderazgo ideológico y espiritual.

Una lectura superficial y sesgada del documento podría llevar a la conclusión de que el Papa quiere hacer de analista sociológico, que no es un documento propio de una persona creyente. Pero no hay tal: el Papa escribe «desde sus convicciones cristianas» (6). Más aún, quizá en su argumentación podría haber sido un tanto más parco en expresiones religiosas precisamente para suscitar el diálogo en una sociedad secular donde los argumentos religiosos han perdido mucho de su vigencia.

 

  1. 2.      Contenidos principales

 

No resulta fácil sintetizar un documento tan complejo. Intentémoslo poniendo de relieve primeramente algunos de sus principales contenidos.

 

1)      Principio fontal: la inalienable dignidad humana

 

Todo el documento está transido por el pensamiento de la dignidad humana leído desde todas las perspectivas[15]. La dignidad es intrínseca al ser humano (118.124) y fundamenta la igualdad de derechos (22.107.127) y la fraternidad (5) cosa que cuestiona más la situación de los inmigrantes (39.133) y muchas mujeres que no gozan de tal consideración (23). Esto le hace ser al Papa taxativo: «Que todo ser humano posee una dignidad inalienable es una verdad que responde a la naturaleza humana más allá de cualquier cambio cultural» (213). La cultura del descarte puede ser abandonada desde la promoción de la dignidad (188). Sobre el pilar de la dignidad habrá que ir construyendo las alternativas sociales que necesitamos (168). Hasta el amor está hecho de compasión y dignidad (62). Esta dignidad debe ocupar el centro de la catequesis y de la pastoral (86). Creerse con más dignidad que los demás es un desatino (74). La dignidad es trascendente porque el Papa piensa, como creyente que es, que tal dignidad procede de Dios (2739. Podemos decir que el cimiento de todo el edificio reflexivo que propone el texto es el de la dignidad humana traducida a actitudes y comportamientos concretos, políticos, cotidianos incluso (68).

 

2)      Certeza firme: los humanos somos familia

 

El segundo elemento constitutivo del armazón ideológico de FT es la certeza firme de que la humanidad es una familia. Esta certeza, para muchos obvia, tiene unas consecuencias impredecibles en todos los terrenos tanto en el personal y relacional como en el político y económico[16]. Efectivamente, para el Papa la humanidad es «la gran familia, donde todos podamos sentirnos en casa» (62.149.205). El reconocimiento de esta gran familia es la que llevará al logro de la paz «desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana» (127). Esto se dará si se llega a pensar como familia humana, no solamente como país (141): una familia de naciones (151.173). Esta familia de universal incluye la diversidad de sus miembros (100) y, por supuesto, a los empobrecidos como miembros de privilegio (233).

 

3)      La construcción de una nueva arquitectura social

 

Retomando una expresión de Benedicto XVI, el Papa postula lo construcción de una nueva arquitectura económica y financiera internacional (173)[17]. El Papa Francisco ampliará esta idea hablando de «una “arquitectura” de la paz, donde intervienen las diversas instituciones de la sociedad, cada una desde su competencia, pero hay también una “artesanía” de la paz que nos involucra a todos» (217). Este binomio incluye, a nuestro juicio, una serie de elementos que afectan a la cultura, a la idea de sociedad y a la economía

 

a)      Cultura del encuentro

 

Convencido a la altura de su existencia de que la vida es un tiempo de encuentro (66.215) y de que uno se realiza transcendiéndose en el encuentro con los otros (87.111) acuña el documento la expresión “cultura del encuentro” que se opone a la “cultura del enfrentamiento”, único camino para devolver la esperanza a la sociedad (32) superando el miedo que bloquea tal encuentro (41) y abriéndose a la escucha (48)[18]. Porque la cultura del encuentro «exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altísima dignidad, y el respeto por el bien común» (232), el Papa está convencido de que «un camino de fraternidad, local y universal, sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales» (59). La misma política, dirá luego, es cuestión de encuentros (165.190). Por todo esto llega a decir que «hablar de “cultura del encuentro” significa que como pueblo nos apasiona intentar encontrarnos, buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos» con sus diferencias (216-217). De ahí que el documento se anime a proponer «un encuentro social real pone en verdadero diálogo las grandes formas culturales que representan a la mayoría de la población» (219). 

Como herramientas necesarias para el logro de esta cultura del encuentro, propone el Papa, en primer lugar, los trabajos por un gran pacto social que ponga «en verdadero diálogo las grandes formas culturales que representan a la mayoría de la población» (219). Ese pacto social ha de incluir, a su vez, un pacto cultural «que respete y asuma las diversas cosmovisiones, culturas o estilos de vida que coexisten en la sociedad» (219). En segundo lugar se necesita emplear exhaustivamente la herramienta del diálogo, paciente y confiado (134). Se necesita una educación para el diálogo (103) para que pueda ser una realidad el diálogo con los diferentes (148). La certeza del valor imprescindible del diálogo se asienta en la certeza de que «un verdadero espíritu de diálogo se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia» (203). Por eso el diálogo es imprescindible en la tarea política (196). El documento dedica casi un capítulo, el sexto, al diálogo que construye el amor social porque «el auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos» (203.219.262).           

Otro elemento necesario para una saludable arquitectura social de encuentro es el de generar procesos de inclusión que tengan a raya la amenaza de la cultura del descarte (188). El Papa tiene una perspectiva clara: «La inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos» (69). De ahí que el documento recuerda a la cultura moderna, tan orgullosa de sus logros, que «al crecimiento de las innovaciones científicas y tecnológicas tendría que corresponder también una equidad y una inclusión social cada vez mayores» (31).

Más que en el apartado de la política, quizá haya que situar aquí un tema al que el documento dedica varios números: la memoria que aleja a la venganza[19]. El olvido es inaceptable por lo que se precisa mantener viva la memoria (246). Nunca se avanza sin memoria (249). Pero ni la venganza ni la impunidad resuelven nada (251-252). El perdón resulta así elemento insustituible de la arquitectura de la paz para no caer en una paz aparente (236). Para el Papa la clave es tener controlada la sed de venganza (241-242.251) a la que opondría el arma de la bondad (243) manteniendo la fe de que en los procesos sociales la unidad es superior al conflicto (245).

 

b)      Alejamiento del neoliberalismo y del globalismo[20]

 

Aunque la encíclica apunta más al componente político del hecho social y a la aportación de una espiritualidad creyente a tal ámbito, el texto dedica un amplio margen a las cuestiones económicas. Algo que ha dolido mucho a personas críticas con el Papa, incluso creyentes, es que se desprende del texto un evidente alejamiento del neoliberalismo económico. Esto es algo que le cuesta a tradición católica porque ha estado y sigue estando muy adherido a él.  Cuestiona la teoría del “derrame” porque, asegura, que «el mercado solo no resuelve todo» (168)[21]. Esto va unido a creencia de que el consumidor es “rey” en virtud de su libertad de consumir. En realidad el consumo exagerado es el que genera inequidad (125). Junto a esta crítica al mercado, que, como decimos, ha dolido mucho[22], el documento cita como impedimento a la fraternidad económica el de la especulación financiera que postula la ganancia a cualquier precio, gracias a la cual «los pobres siempre pierden» (52) porque tiene como fin la ganancia fácil y por ello sigue causando estragos (168)[23], entre ellos el de bloquear la posibilidad de acabar con el hambre (189). Tener connivencia con esta ideología aleja al creyente del corazón de los frágiles y, por ello, del Evangelio.

Desde esta perspectiva se entiende que el trabajo es el “gran tema” (162) de manera que el lema «tierra, techo y trabajo para todos» (127) no es un lema “revolucionario” de otra época, sino un anhelo vivo en la historia de muchos descartados porque la falta de trabajo y la injusta remuneración es la peor pobreza (162). Por eso, el Papa amplía el campo de consecuencias del trabajo más allá de la mera remuneración económica: «En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo» (162).

Pero tal vez lo que más perplejos ha dejado a propios y extraños es el tema de la función social de la propiedad privada. En LS’ 93 había explicado palmariamente el principio de subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes donde afirmó categóricamente que «la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada»[24]. Ahora el Papa Francisco concluye con claridad: «El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad». Pero él mismo no puede menos de reconocer: «Sucede con frecuencia que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin relevancia práctica». Lo que quiere decir que esto no ha entrado aún en nuestra mentalidad capitalista[25]. Esto habría de animar a acercar la empresa a una economía popular evitando el cortoplacismo (169)[26]

 

c)      Contra la política mezquina

 

Desde el comienzo se ha calificado a este documento como el más político del Papa Francisco. Hay a quienes les ha parecido excesivamente político[27]. Pero la del Papa es «una reivindicación de la política como expresión de amor y de servicio que debe introducir controles democráticos en el mercado y priorizar las necesidades de los más pobres»[28].

El documento reivindica el amor social y político. Para el Papa el amor social es una «fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos» (183). Por su parte, el amor político es «el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria» (186). Esta manera de pensar se asienta en el concepto de “caridad política” que es «ejercicio supremo de la caridad que genera procesos sociales de justicia y fraternidad para todos» (180). El documento valora esta forma de caridad que quizá sea algo más de lo que algunos denominan “amistad cívica”[29]. Efectivamente, para la FT «La caridad social nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une» (182). Todo este pensamiento constituye un redimensionamiento y actualización del término “caridad”, tan denostado.

            Dada la situación de la política a nivel mundial quizá haya que situar en este apartado un punto innecesario para quien no percibe ese tiburón que nos habita y que los mecanismos de respeto y buen trato quieren controlar[30]. Para FT, el tema de la amabilidad no es un detalle menor. Por el contrario, «la amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices» (224). La amabilidad no es, pues, solamente una cuestión de formas, sino el reflejo de una actitud interior constructiva y valorativa del otro.

 

  1. 3.      Contenidos colaterales

 

Quizá en estos temas no haya que buscar tanto la originalidad doctrinal «sino la forma adecuada de plantearlos de modo que sean operativos en las circunstancias históricas actuales»[31].

 

1)      No a la guerra, incluida la “injusta”

 

El Papa es contundente a la hora de condenar la guerra (258) porque  «toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal» (261). El Papa lidia como puede con el concepto de guerra “en legítima defensa” que el Catecismo de la Iglesia Católica aún sostiene diciendo que «fácilmente se cae en una interpretación demasiado amplia de este posible derecho» (258). No deja de ser paradójico que un líder espiritual se sitúe en un plano más profético que la legislación de su propia Iglesia.

 

2)      No decidido a la pena de muerte

 

En este asunto no hay fisuras. La postura del Papa, en base a la dignidad humana,  es definitiva: «la pena de muerte es inadmisible y la Iglesia se compromete con determinación para proponer que sea abolida en todo el mundo» (263). Los argumentos del NT que aduce son poco relevantes y los relativos a la historia de la Iglesia pueden volverse contra quien los maneja ya que la historia de la fe está llena de ejemplos en las dirección contraria[32]. Este rechazo a la pena de muerte se extiende, así mismo, a la cadena perpetua que es considerada por el Papa como “una pena de muerte oculta” (268)[33].

 

3)      La reformulación de la ONU

 

De este tema ya se venía hablando desde Benedicto XVI[34] vista la poca eficacia de la institución cuando se trata, sobre todo, de conflictos armados. Basado en la mejor eficacia de los pactos internacionales que los meramente bilaterales, el Papa nos deslegitima la actual ONU, pero propone «una reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones» (173). Dicho así quizá parezca un brindis al sol. Pero mientras persista la actual estructura con países con derecho a veto en los conflictos más agudos, ese foro mundial estará muy dimidiado. Sin embargo, la necesidad de un organismo internacional en esa dirección es imprescindible para caminar en la dirección de la familia humana[35].

 

4)      La aportación de las religiones

 

A este tema se le dedica un capítulo entero, el octavo y último del documento. Creemos que no es muy relevante porque sostiene el a priori de que todas las religiones encierran en su fondo un anhelo de justicia y de paz. Todos sabemos que el problema no está en el a priori sino en el a posteriori. Citando en FT 282 íntegramente el Documento de Abu Dabi, el Papa sostiene que «las religiones no incitan nunca a la guerra y no instan a sentimientos de odio, hostilidad, extremismo, ni invitan a la violencia o al derramamiento de sangre. Estas desgracias son fruto de la desviación de las enseñanzas religiosas, del uso político de las religiones y también de las interpretaciones de grupos religiosos que han abusado —en algunas fases de la historia— de la influencia del sentimiento religioso en los corazones de los hombres»[36].

 

  1. 4.      Conclusión

 

Tras este recorrido valorativo quedan en el fondo del ánimo de quien lee una serie de certezas generales que enumeramos:

 

  • Documento creyente: creyente y religioso. El Papa no aparca sus creencias para hacer esta oferta de diálogo, sino que lo hace en todo momento desde su fe en Dios y en el Jesús del Evangelio: « manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo» (277). Poner esto en duda es pretender que fe y vida no se mezclen en los procesos históricos; es pretender una fe desencarnada.
  • Documento dialogante: la fe en el diálogo que tiene este documento, como hemos dicho, es total: «Podemos buscar juntos la verdad en el diálogo» (50). Y por eso, todo el texto es una mano tendida para ese diálogo donde la imposición, incluso cuando se habla del tema de la verdad, queda alejada de cualquier postura inflexible (184-185). 
  • Documento utópico: el tema de los sueños es muy querido al Papa Francisco como quedó palmariamente demostrado en Querida Amazonía[37]. En cierto que habrá quien tilde este documento de algo sin base real como quien ensueña más que como quien sueña[38]. Pero creemos que su análisis, en general, quiere tener los pies en tierra y que su mirada a la realidad no es la de quien se sitúa por encima en las nubes sino como «caminantes en la misma carne humana» (8).
  • Documento profético: algo que quizá se percibe precisamente porque no intenta serlo. Para el Papa «la profecía toma carne en Jesucristo» (270) y desde esa profecía las palabras del documento abren, sin duda, horizontes de pensamiento y caminos concretos para la acción. No solamente se denuncia sino que se lee la realidad con esperanza. Esa es la más importante de las tarea de la profecía.
  • Documento con limitaciones: nada es perfecto y tampoco hay que leer este documento como si nada fuera cuestionable. Si es un documento para el diálogo, resulta normal que haya discrepancia sobre algunos puntos. Quizá sea texto excesivamente largo y algo reiterativo; tal vez demasiado religioso para ser plataforma de diálogo con el mundo secular y con conceptos tradicionales que quizá haya que actualizar[39]. Pero estas limitaciones no afectan a la espiritualidad troncal de la encíclica.
  • Documento para agradecer y para no olvidar, para ser trabajado: porque ese es el gran peligro de estos textos valiosos: que el olvido se los coma o, simplemente, que sean objeto de estudio pero no de trabajo para las comunidades cristianas y para cualquier otro grupo. Por eso mismo dice la encíclica que «es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos» (86).

 

Se puede, pues, concluir que Fratelli tutti es, sin duda, una gran colaboración al sueño hermoso de la fraternidad universal y de la amistad social.

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Logroño



[1] Ver el despectivo artículo de J. M. DE PRADA, “Fratelli tutti” en ABC del 12-10-2020 o el de J. F. SERRANO OCEIA, “El Papa, Pedro Sánchez y su tropa”, también en ABC del 11-10-2020 apoyándose en el texto pontifico para atacara a los socialistas.

[2] Así lo afirma J. R. Bauzá, diputado de Ciudadanos y expresidente de Baleares, que califica a la encíclica como “falta de respeto a millones de católicos”: en: J. PLAYÀ MASET, “La encíclica que apunta a la tercera vía”, en La Vanguardia del 12-10-20.

[3] El mediático cardenal C. M. Vigano ha llegado a afirmar que “daría la impresión de que ha sido escrita por un masón”.

[4] Piénsese en el tema social las difíciles relaciones con Iglesias que parecían “fieles”, como España por ejemplo, y en la reforma de la Iglesia el incesante tema de la corrupción de los grandes eclesiásticos (ver: D. VERDÚ, “La trama que hace temblar al Vaticano”, en El País, 15-10-2020, p.2).

[5] Parece que el Papa no estuvo muy preocupado por la ecología en años anteriores a su pontificado, pero en los temas sociales siempre ha sido inquieto.

[6] Lumen fidei tiene 60 números; Laudato Si’ tiene 246 y Fratelli tutti 286.

[7] El papa se cita unas 130 veces.

[8] 41 veces hace preguntas y 14 veces utiliza exclamaciones, una idea de la vivacidad con que se ha redactado el texto.

[9] Llama la atención la extensión dedicada al tema de la política (176-192).

[10] G. Marcel, K. Rahner, P. Ricoeur, G. Simmel, J. Hoyos-Vásquez, A. Spadaro, R. Voillaume, V. De Moraes, etc. Un rasgo, creemos que deliberado, del documento es el número abundante de citas de conferencias episcopales, pensamos que como elemento de sinodalidad magisterial: 11 veces se citan a tales conferencias episcopales.

[11] Ahmed El-Tayeb es una figura controvertida porque, si bien ha desempeñado un papel importante contra los secuestros de Boko Haram y de la abolición de la esclavitud, ha tenido intervenciones discutidas como la afirmación de que las mujeres pueden ser golpeadas “sin romperles los huesos” y su interpretación  restrictiva de la poligamia

[12] Adm 6,1.

[13] Cf https://www.catholicwomenscouncil.org/es/una-carta-abierta-al-papa-francisco-escrita-y-distribuida-por-el-catholic-womens-council/.

[14] S. Agrelo dice que no se menciona al escalafón más débil de las mujeres, las migrantes (Vida Nueva, n.3.195, p.25). Interprétese como se quiera pero antes de firmar la encíclica en Asís el Papa quiso comer con las clarisas de Spello.

[15] 65 veces aparece el término a todo lo largo del documento.

[16] Del vocablo “familia” que aparece en el texto 35 veces, 9 de ellas se refieren a la humanidad como familia.

[17] Caritas in veritate 67.

[18] Según FT 48, Francisco de Asís fue un ejemplo de escucha.

[19] 14 veces emplea el documento el término “venganza”, lo que da idea de su importancia.

[20] El Papa define el globalismo como «mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores» (12).

[21] Esta teoría del “derrame” (teoría que postula que las regulaciones salariales a los empleados son innecesarias para garantizar su bienestar y que resultan obstaculizantes para la productividad, alegando que un mercado con regulaciones mínimas o inexistentes al sector laboral incentivarán la inversión, que generará más riqueza y en consecuencia, los salarios aumentarán naturalmente) ya había sido cuestionada en EG 54:  «Las teorías del “derrame”, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo».

[22] Ver la increíble opinión de D. BARCELÓ; “Fratelli tutti: buenas intenciones, teorías erradas” cuando asevera que «en una economía comunista, el consumidor es rehén. Pero en una economía de libre mercado, es el rey”: https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20201009/fratelli-tutti-buenas-intenciones-teorias-erradas/526817319_12.html.

[23] Ahí están los llamados “tiburones financieros”: el tiburón financiero no está interesado en la empresa ni en su actividad económica, lo que busca es la oportunidad de especular con su precio y obtener ganancias a corto plazo.

[24] Se remitía para fundamentar este principio a varios documentos de Juan Pablo II.

[25] El citado artículo de D. Barceló llega en su desacuerdo a decir que afirmar el principio de secundariedad de la propiedad privada «puede considerarse contraria a los mandamientos de “no robarás” y de “no codiciarás los bienes ajenos”».

[26] Cf S. MORA, “Recrear la empresa hacia una economía popular”, en Vida Nueva, nº 3195, p.18.

[27] «Encíclica que asumiría un comunista» (L. Bernaldo de Quirós).

[28] R. AGUIRRE, “El Papa, contra la política mezquina”, en La Rioja,  12-10-20, p.17.

[29] A. CORTINA, “Amistad cívica” en El País  del 6 de mayo de 2008 propone la perspectiva de tal amistad próxima a lo que parece querer decir FT: «La amistad cívica sería más bien la de los ciudadanos de un Estado que, por pertenecer a él, saben que han de perseguir metas comunes y por eso existe ya un vínculo que les une y les lleva a intentar alcanzar esos objetivos, siempre que se respeten las diferencias legítimas y no haya agravios comparativos».

[30] «En lo más profundo de nuestros corazones deambula un tiburón al que el esfuerzo ímprobo de millones de personas a lo largo de siglos ha conseguido ir encerrando en una jaula de derechos democráticos»: R. MONTERO, “El tiburón interior”, en El País Semanal, 27-9-2017. 

[31] R. AGUIRRE, art.cit., p.17.

[32] Piénsese, por ejemplo, en la persona de san Cirilo de Alejandría. ¿Cómo se puede mantener una figura tan violenta en el santoral de la Iglesia?

[33] Los partidos políticos susodichamente cristianos que la postulan habrían de revisar tal postura. Lo mismo habría que decir de la pena de prisión permanente revisable.

[34] En Caritas in veritate  67.

[35] Otras voces se han alzado también en esa dirección:  «La reforma de la ONU debe comenzar en la cima, con el Consejo de Seguridad, cuyos cinco miembros permanentes —China, Francia, Rusia, el Reino Unido y EE.UU.— continúan ejerciendo un poder de veto que corresponde al pasado. Ampliar la membresía permanente del Consejo para incluir a otros países —de Asia, Latinoamérica y Medio Oriente— permitiría un equilibrio más justo en las decisiones mundiales»: H. BIN ABDULAZIZ AL-KAWARI en: http://ambitointernacional.com/onu-y-la-necesidad-urgente-de-una-reforma/.

[36] En la rueda de prensa de Abu Dabi del 4 de febrero de 2019 decía el Papa Francisco: Dice el papa: «Me acusan de dejarme instrumentalizar [por los musulmanes y] por todos, también por los periodistas. Es parte del trabajo, pero sí quiero decir una cosa y esto lo afirmo claramente. Desde el punto de vista católico el documento no se ha alejado ni un milímetro del Vaticano II». Esas “acusaciones” vienen del lado católico.

[37] Documento que se articula en torno a cuatro grandes sueños (QA 7).

[38] J. M. de Prada en el art. cit. lo tilda despectivamente de “cháchara sociológica…de un utopismo ruborizante”.

[39] Como el tema de los valores universales (146.208-209) permanentes y transcendentes que parecen ser precisamente los que defiende la Iglesia católica (211).