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FIAIZ

Juan 85

CVJ

Domingo, 9 de octubre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

85. Jn 12,31-36

 

Introducción:

 

                Hay gente que atrae. No lo hace solamente por su simpatía o buen carácter, sino porque desvelamos en ella caminos de entrega y generosidad. Es que estos valores, por encima del maremagno de egoísmo en que, a veces, se mueve la vida, surgen como verdaderos atractores. La bondad y la entrega cotizan siempre, aunque parezca que se los llevan por delante el egoísmo y el interés personal. Cuando llega a nosotros un caso de generosidad, nos quedamos admirados y, en el fondo, a traídos. Es la gran pregunta que se hacía Garzo: “¿De dónde brotan el bien y la belleza? No lo sabemos, pero nos siguen atrayendo, con lo que se deja ver que estamos hechos para esa clase de valores, aunque, con frecuencia, nuestros derroteros vitales vayan por otras sendas.

                Algo de esto pasa en el caso de Jesús: ¿por qué sigue atrayendo, más allá de los siglos, de las deformaciones, de la misma religión? Porque no juzgó, porque no se apropió de nadie, porque no respondió con rechazo al rechazo, porque no midió sus entregas. Por cosas de esas Jesús sigue “sobreviviendo”, más que por el empeño de las religiones cristianas. Por eso, no es de extrañar que “levantado en alto”, entregado a fondo, atraiga a todos hacia sí. Representa Jesús en su entrega el sueño hondo de lo humano, ese vivir en y para el otro al que estamos llamados desde los primeros pasos de la historia.

 

***

Texto:

 

 31Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. 32Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.

                33Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

                34Le replicó la gente:

                -Nosotros hemos aprendido de la Ley que el Mesías sigue para siempre, ¿cómo dices tú que el Hijo del Hombre tiene que ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo del Hombre?

                35Les contestó Jesús:

                -Todavía un poco de tiempo va a estar la luz entre vosotros, caminad mientras tengáis la luz, para que no os coja la tiniebla, pues el que camina en la tiniebla no sabe adónde va. 36Mientras tengáis luz, prestad adhesión a la luz, y así seréis partícipes de la luz.

                Así habló Jesús. Luego se fue, ocultándose de ellos.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta foto sí que es “una de tantas”. Su valor es que es actual: un grupito de chicas voluntarias trabajan por una temporada en un orfanato humilde perdido en el norte de Kenia. Puede parecer algo que “está de moda” o propio de gente joven que, terminados sus estudios, no tiene a dónde echar el cuerpo, por la coyuntura económica. Pero la cosa tiene también otra lectura: es un signo de que la generosidad, la entrega, la preocupación por el otro, las vidas de los débiles siguen importando. Quizá sea una forma cómoda de responder y de entregarse, pero son ventanas abiertas que quizá se abran a pasos de mayor generosidad.

                Oramos: Que agradezcamos y valoremos todo gesto de generosidad con el débil; que creamos en el valor de las entregas humildes; que nos toque siempre la suerte de los desheredados.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                La entrega de Jesús es la que proyecta luz sobre el caminar humano para que la oscuridad sea un poco menos densa. No es el valor de su divinidad el que nos ilumina, sino el de su honda humanidad. Porque se dio con coraje y generosidad total a lo humano es por lo que su vida fue luminosa para él y para nosotros. Las entregas a fondo perdido a la vida, a la debilidad del otro terminan convirtiéndose en luz, mientras que los egoísmos mantenidos engendran oscuridad en torno y despiste vital.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu entrega luminosa; gracias por tu generosidad sin límites; gracias por el coraje fiel con el que te has entregado a la aventura humana.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Las zonas de oscuridad, tanto personales como sociales, son, a veces, muy densas. Por eso mismo son imprescindibles las personas que aportan luz, bien sea en el terreno ideológico, como en el social, como en el personal. Ser persona luminosa sin ser persona entregada, vuelta a la vida de los demás, es difícil. Por eso mismo, para ser luminosa es preciso ser generoso. Cuanta más generosidad, más luz; cuanta más egoísmo, más oscuridad.

                Oramos: Que la generosidad ilumine nuestros pasos; que seamos luminosos acrecentando nuestra entrega; que amemos mirando con amor en dirección a los demás.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Las personas de nuestra comunidad virtual nos aportan luz porque los vemos generosos. Mientras haya generosidad habrá luz y podremos disfrutar de ella. No se trata de grandes generosidad, sino de cosas sencillas que hagan más humano nuestro caminar. >por eso nos ayudamos no solamente rezando y acordándonos unos de otros, sino que en nuestras generosidades diarias, se conozcan o no, hay siempre una gran ayuda. Es preciso valorarla siempre.

                Oramos: Nos agradecemos nuestras sencillas y diarias generosidades; nos animamos a crecer en entrega cotidiana; nos entusiasmamos con quienes más se dan a los otros.

 

***

 

Poetización:

 

Su vida fue luminosa

y muchas personas

envueltas en sombras

descubrieron en él

los signos de la aurora.

Su luz no cegó a nadie,

no deslumbró a pesar de nadie,

no resplandeció con la gloria de un Dios.

Era una luz humilde,

cotidiana,

entregada.

Brilló en palabras sencillas,

en caminos compartidos,

en consuelos derramados,

en esperas comunes.

Pero sobre todo,

y por extraño que parezca,

brilló más

cuando más desamparado estuvo,

Era el brillo oscuro de la cruz,

la gloria de su derrota,

el resplandor de la entrega total.

No estaba equivocado cuando dijo

que, desde la cruz,

atraería a todos hacia sí.

La luz de aquella entrega

sigue brillando

y animando a expandir esa luz

en las múltiples entregas

de los corazones bondadosos.

 

***

 

Para la semana:

 

                Trata de sembrar sosiego y luz en las oscuridades de quienes se topen contigo esta semana, en las tuyas propias.

 

***

 

Juan 84

CVJ

Domingo, 9 de octubre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

84. Jn 12,27-30

 

Introducción:

 

                En la vida de las personas y de los pueblos hay momentos en los que todo parece ser zarandeado. Tal vez estos meses (y los que se avecinan) son de esa clase de tiempos. El zarandeo remueve todo y hace que, como frutos maduros, muchas cosas se vengan al, suelo. Pero algunos frutos permanecen en el árbol. Son las convicciones profundas, los valores en los que realmente uno cree, las adhesiones que están arraigadas en el fondo del corazón, las certezas que, tercamente, quiere uno vivir y mantener. Y así, paradójicamente, los tiempos del zarandeo se convierten en tiempos de afianzamiento, en tiempos de crecimiento.

                Algo así le ha pasado a Jesús: el final de su vida, sobre todo, ha sido un tiempo de fuertes zarandos. Todo parecía venirse abajo: los frutos de la predicación del Reino se esfumaban, la adhesión de la gente se enfriaba, el amor mismo de sus discípulos vacilaba, los ataque de los notables arreciaban, las amenazas del poder cobraban rostro. Pero, paradójicamente, este tiempo de zozobra no ha hecho en él sino acrecentar la con fianza en el Padre; eso le ha hecho mirar con mirada deseosa y confiante el rostro del Padre volcado a la vida. De ahí que, más que desaliento, el zarandeo ha provocado en él más ganas de entrega y de amor.

 

 

Texto:

 

27Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. 28Padre, glorifica tu nombre.

                Entonces vino una voz desde el cielo:

                -Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.

                29La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. 30Jesús tomó la palabra y dijo:

                -Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.

 

Ventana abierta:

 

 

            He aquí una imagen cualquiera de las huelgas sobre la enseñanza que se están realizando en muchas comunidades autónomas. El colectivo de docentes públicos y la misma educación estás siendo zarandeadas. Pero, más allá del resultado final, que no será muy bueno, esto está sirviendo para reafirmar la certeza de que en la educación está el futuro de una sociedad y no en el dinero, como piensan quienes van a estar en el poder. Muchos ciudadanos/as terminan por ver que la inversión hecha en educación es el futuro de un país. Se zarandea la educación pero quedan certezas.

                Oramos: Que nos sean cercanas las situaciones de quienes padecen el canibalismo del poder; que nos ayuden a entender los valores humanos de la sociedad; que tengamos por cierto que el valor máximo de la vida y de la fe es la persona.

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dicen los estudiosos de san Juan que este texto suple al de la oración del huerto (que el cuarto evangelio no narra). De una manera u otra muestra el interior de Jesús turbado, convulso, agitado. No ha sido Jesús persona de quietud total, de insensibilidad, de frialdad ante los acontecimientos. Él también se ha visto profundamente zarandeado, sus bases vitales se han visto tocadas, el desconcierto ha asomado a su vida. En esas circunstancias ha encontrado como “solución” volver su rostro hacia el Padre, acogerse a su amor, apoyarse en ese abismo de abrazos que es el amor del Padre a toda criatura. A él le ha servido.

                Oramos: Gracias, Señor, porque Jesús ha sido confiante aunque estuviera turbado; gracias, Señor, porque el amor ha sido en él más fuerte que el desconcierto; gracias porque ha podido levantar los hombros y seguir adelante cuando la zozobra arreciaba.

 

Ahondamiento personal:

 

                Hay personas que saben convivir con la zozobra y lo hacen con elegancia y humanidad. No se hunde a la primera de cambio y saben levantar los hombros para seguir caminando. Han aprendido a disfrutar de lo sencillo a pesar de que la limitación y el sufrimiento son compañeros de camino. Saben no desestabilizarse y siguen confiando en quien siempre ha confiado. Son personas que no desisten de una vida en amor. Como Jesús.

                Oramos: Que no desistamos de amar, por encima de toda limitación; que confiemos en el otro, por encima de desengaños; que seamos benignos con todos, más allá de las pequeñas o grandes amarguras de la vida.

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Reanudamos un Curso más con la Palabra en las manos y en los grupos. Lo tomamos como un don del padre. Lo aceptamos con agradecimiento. Puede ser “medicina” para nuestros momentos de desaliento, voz del Padre que se escucha en medio de la tormenta de la vida. A veces los signos de amor del Padre son tan sencillos como una palabra amigable, un rato de oración o una preocupación por lo que nos va pasando. Para hacer crecer en nosotros/as el amor y el sosiego.

                Oramos: Que nos ayudemos con palabras buenas; que nos sostengamos con gestos de aprecio; que nos amparemos compartiendo las preocupaciones cotidianas.

 

Poetización:

 

No fue su vida

un mar en calma,

una balsa de aceite,

una senda sin sobresaltos,

un árbol sin el zarandeo del vendaval.

Su alma sufrió

los días grises,

la fuerza del viento amenazador,

el hielo de las madrugadas,

la incógnita de las noches.

Le hicieron daño los abandonos,

la herida de los menosprecios,

el hachazo de las amenazas,

la mordedura de las calumnias.

Pero, con todo ello,

no se alejó del amor del Padre,

sino que volvió su rostro a él

con más deseo,

con más amor.

Cuanto más zarandeado se sentía

tanto más se abrazaba

al Padre que le amparaba.

Por eso, en sus noches de oración

disfrutaba de la presencia del Padre

más que del silencio

o de la brisa calma.

Estaba seguro de que,

por encima de zozobras,

el Padre siempre estaba ahí.

Esa certeza era

el cabo que nunca quiso soltar.

 

 

Para la semana:

 

                Trata de mantener el ánimo lo más sereno durante estos días, aunque las cosas no vengan bien dadas.

 

Profesores/as del corazón

“PROFESORES/AS DEL CORAZÓN”

Los educadores franciscanos ante los problemas éticos

 

            La ESEF tiene en su ideología una preocupación actualizante. Creemos que un carisma vive en la medida en que se lo vive en maneras actualizadas. Por eso, en casi todos los cursos que propone está presente el componente actualizador. Eso es lo que queremos hacer en esta tercera jornada.

            Para ello hemos tomado el tema de los problemas éticos, ya que, aunque parezca un tema tangencial en el mundo educativo, de hecho, tiene una incidencia muy fuerte en las personas de los alumnos y de los mismos educadores franciscanos.

            Queremos comenzar, de la mano de un artículo de Julián Casanova (El valor de la educación, en EL PAIS, 15-9-2011, p.27) haciendo unas reflexiones que, en estos momentos de movida educativa (por los recortes en la pública…cuando las barbas de tu vecino veas pelar…). Son reflexiones que es preciso aplicar al conjunto de la tarea educativa. Si no, construimos sobre falso:

  • Se hablan, eso sí, de formación, pero, en realidad, se quiere decir preparación, adquirir crédito profesional a través de un título, ganar dinero fácil y con rapidez. La formación es otra cosa. Si esta distinción no está vigente, hablar de formación al estilo franciscano es hablar de una entelequia.
  • Hay un acuerdo bastante unánime entre los educadores en decir que la educación comporta tres cosas:
  1. 1.      el desarrollo integral de los individuos más allá de la preparación profesional, algo que incluye necesariamente comprender la naturaleza de las cosas y el mundo que nos rodea
  2. 2.      una guía imprescindible para captar los entresijos de la sociedad tan compleja que hemos creado
  3. 3.      conocimiento, respeto por las personas buscando ampliar los estrechos horizontes de la pequeña comunidad de vecinos, familia y amigos en la que cada uno habitamos.
  • La formación franciscana, como verdadera formación, no está reñida con el logro de un sentido crítico de la vida: Una buena educación, además, debe proporcionar una apreciación crítica de las formas en que obtenemos el conocimiento y la comprensión de la sociedad, conocimientos básicos de los métodos experimentales de las ciencias, de los logros sociales, artísticos y literarios del pasado, de las principales concepciones religiosas y filosóficas que han guiado la evolución de la humanidad.
  • Y una apreciación que toca nuestro tema: De una persona educada, en fin, se espera que tenga algún conocimiento sobre los problemas éticos y morales, en constante cambio, que pueda ayudarle a formarse un juicio sólido y elegir entre las diferentes opciones.

Me he extendido un poco en este artículo pero creo que la cosa merecía la pena. Esta es la base de la que es necesario partir en nuestra reflexión. Somos conscientes de que el ámbito de lo que llamamos problemas éticos es muy resbaladizo. Temas como la sexualidad en todas sus variantes, la problemática en torno a la muerte, el ancho y entrecruzado mundo de la afectividad, el interrogante cada vez más agudo de la nueva ingeniería genética, etc., son realidades de una complejidad que se nos escapa. Cuando hablamos de que el franciscanismo ha de aceptar este difícil reto de nuestra cultura de hoy queremos situarnos en otro terreno, en el acompañamiento, la comprensión, el socorro fraterno y, en definitiva, la ternura.

Y aunque luego me extenderé un poco más, desvelo ya de entrada cuál es, a nuestro juicio, la actitud y la postura básica del educador franciscano (de todo franciscano) ante los problemas éticos: una actitud de misericordia, una actitud samaritana. Es posible que, de entrada, esto no diga mucho, pero, en realidad, estamos buscando un espacio propio, el de la espiritualidad franciscana, para interpretar la vida en sus lados más delicados. No entramos a otros espacios, legales, sociales, morales, eclesiales. Sabiendo que esos espacios existen y están ahí (también participamos de ellos) el franciscano cree que tiene un lugar propio a la hora de leer la realidad. Ese lugar, lo repetimos, es la misericordia entrañable. Desde ahí se puede tener un enfoque interesante de los problemas éticos.

Creemos que, efectivamente, una de las maneras de tratar de responder a este complejo reto es situarse en el terreno de la escucha, la cercanía, el acompañamiento sin juicio, aun cuando no se entiendan ni se compartan posturas o experiencias. Necesitamos hacerlo desde la ternura, desde ese sentimiento en que, quizá sin muchos argumentos, el interior conecta con la situación complicada de una persona y se establece una sintonía de acogida, de amparo y de aprecio. Más aún, esta ternura no brota de un sentimiento paternalista de superioridad, sino de la percepción de que, de alguna manera, todos estamos en la misma situación y que, salvadas las distancias, toda persona está necesitada de similar amparo. La verdadera ternura lleva a la sintonía porque percibe la igualdad de situaciones. Por eso se libra de todo orgullo, menosprecio o sentimiento de superioridad.

Todos conocemos las posturas oficiales de la Iglesia en esta clase de temas que se caracterizan, globalmente hablando, por una gran claridad y una no menos notable rigidez. El franciscano/a no quiere entrar en conflicto con ellas. Las respeta, pero se sitúa en otro terreno, el de la profecía de la fraternidad y la ternura sin las que su vocación franciscana no tendría sentido

Tocaremos aquellos problemas éticos que confluyen también en el centro escolar: los problemas de pareja, los temas relativos al nacimiento de la vida (nuevas técnicas genéticas, el tema del aborto), y a su terminación (muerte digna, eutanasia) etc. Son asuntos que inciden en el hecho educativo.  ¿Cómo situarse en ese mundo desde la misericordia entrañable? Esta reflexión apunta al mundo del profesorado, al disco duro de cada profesor que, más temprano que tarde, se topa con esta clase de cuestiones.

Hemos tomado para esta reflexión el título de una de las canciones de L.Cohen Teachers donde se habla del anhelo de ser “profesores del corazón”. De algo de eso se trata en la formación franciscana: moldear el corazón para adecuarlo a la honda humanidad de Jesús, de Francisco y de la persona.

 

a) El torbellino de la sexualidad

 

                        Dicen los analistas de nuestra sociedad de hoy que una de sus notas es que la sexualidad ha entrado en un torbellino que ha hecho saltar por los aires los antiguos modelos patriarcales vigentes e intangibles hasta ahora. Y esto es cierto. Lo vemos en nuestras propias familias, en nuestra misma mentalidad y sensibilidad. Vivir en una sociedad en tan fuerte cambio y querer mantener principios rígidos de otra época puede llevar a una paranoia dramática. No se trata de contemporizar sin más en todos los aspectos, algunos cuestionables, de una manera de enfocar la realidad de la sexualidad humana. Sí se demanda una cierta flexibilidad para atisbar planteamientos nuevos, respuestas nuevas o, al menos, una nueva comprensión que, en el caso de los franciscanos, como hemos dicho, habría de estar dominada por un sentimiento de escucha y de respeto. Pongamos encima de la mesa algunos aspectos:

  • Una nueva concepción de las relaciones sexuales: Existe una diversidad de orientaciones, identidades y comportamientos sexuales (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales), una vivencia de la sexualidad en la tercera edad, en el mundo de la discapacidad, en la prostitución, en las diferentes formas de valorar el cuerpo. Entender la homosexualidad, la bisexualidad, etc.,  como desviaciones o, peor, como enfermedades, es cerrarse a cualquier posibilidad de comprensión: es innegable el derecho a vivir la sexualidad en las tendencias que cada uno/a vaya descubriendo en su persona y en las opciones que vaya construyendo en su vida. Por su parte, habría que distinguir entre la  prostitución forzada y la que se ejerce por decisión propia, de tal manera que, situadas en sus contextos sociales, económicos y personales, lleguen a ser entendidas en una sociedad que siempre ha recurrido a ellas. Finalmente, partir de una valoración negativista del cuerpo humano es incapacitarse para cualquier avance en todo este mundo. No habría que recurrir únicamente a argumentos espirituales (cuerpo creado por Dios), sino sencillamente a la evidencia de que dependemos de nuestro cuerpo y que éste se halla destinado al disfrute y no al trabajo o a su negación. Quizá en esta clase de raíces se halla la respuesta a no pocos de nuestros planteamientos éticos.
  • Variantes para los modos de relación humana: Hasta ahora casi la única variante oficial en nuestra cultura era la del matrimonio (ya que la soltería era como un apéndice en este terreno). Pero hoy, además de la soltería deliberada, se evidencia, por muchas razones, la realidad de un cierto número (dos, tres o más) relaciones matrimoniales en la vida de una persona. Además, adquieren una cierta carta de ciudadanía las relaciones de pareja más o menos estables (parejas de hecho, parejas que viven juntas “sin papeles”), el mundo de los “singles” o impares, cuya bandera es la libertad, la independencia, con relaciones más o menos estables, Internet como forma de entrar en contacto, de manera que las fronteras de la relación se diversifican y diluyen. Todo este mundo está ahí. Cerrar los ojos es insensato, como lo es querer situarse en maneras anteriores que ya no existen. Hay que mirar de frente la realidad de una relación humana que se diversifica cada vez más.
  • El señorío sobre la muerte: Es algo que nuestra cultura no ha trabajado en exceso. Siempre se ha creído que la muerte terminaba por enseñorearse de la vida. Pero se está dando una variante en el amplio campo de la lucha por lograr un cierto señorío sobre la muerte. El complicado tema de la muerte digna, de las diversas eutanasias (pasiva, activa), del suicidio asistido, etc., están hablando de los esfuerzos de muchos ciudadanos por avanzar en el señorío sobre la muerte, haciendo de esta realidad no algo meramente fatal e ineludible, sino también una realidad asumida y encajada en la voluntad humana de vivir. Recurrir a argumentos religiosos para intentar paralizar esta corriente es, pensamos, querer poner puertas al campo. Por eso, vale más mirar de frente este anhelo de nuestra cultura y tratar de racionalizarlo, encauzándolo lo más posible en los básicos parámetros de la dignidad humana.
  • El estremecedor mundo de la ingeniería genética: Estremecedor por desconocido y porque se abre a variantes múltiples de las que no podemos hacernos idea de cuáles van a ser sus límites. Si mezclamos al atávico temor a tocar las estructuras de la vida, el temor que suscita una cierta manera de entender el hecho religioso y el miedo a lo desconocido intuido como algo estremecedor, es posible que la respuesta más fácil sea intentar paralizar estos vertiginosos procesos. Pero el afán de la ciencia, la verdadera y también la interesada, no van a parar, ya que la sed del conocimiento humano es insaciable. De ahí que sea mejor hacer un esfuerzo por entender, por analizar riesgos, por legislar parámetros de seguridad, por establecer un pensamiento que ilumine los pasos que se van dando en lugar de otro que, simplemente, condene a priori cualquier tipo de investigación.

Ya lo decimos: es todo esto un mundo de vértigo, pero no haría bien el franciscano/a encerrándose en sus viejos parámetros morales y funcionando desde ahí con menosprecio o condenando otro tipo de planteamientos. Además de llevarle a un aislamiento creciente, le conduciría igualmente a situaciones sin salida. Y lo que es peor: le incapacitaría para arbitrar caminos de amparo y de fraternidad, su cometido vocacional.

 

            b) Ternura franciscana

 

¿Puede ayudarnos la figura de Francisco de Asís a redescubrir la vida desde el lado de la ternura, elemento necesario para enfocar problemas difíciles? Sin duda puesto que él, hombre dotado de una gran sensibilidad, vivió en los parámetros de la ternura las relaciones con sus hermanos, con las personas e incluso con las cosas. Esto puede hacernos a los franciscanos más disponibles para generar un interior dispuesto a mirar las realidades complicadas de una ética nueva desde lados más humanizadotes. Veamos:

  • De todos es sabida su predilección por las alondras a las que, según EP 113, quería con un “entrañable amor”,  un amor que surge del corazón. El porte externo y el comportamiento de esta pequeña ave le sugería el modo sencillo y oculto que debía ser el del hermano menor. Por eso, le tenía un cariño especial. La florecilla franciscana dice que en la hora de la muerte fueron ellas las que revolotearon cantando y anunciado su tránsito. Hace falta un interior “ingenuo”, simple, cándido incluso, si se quiere captar ciertos movimientos del corazón humano.
  • Pero era, sobre todo en las relaciones con sus propios hermanos cuando derramaba ternura y comprensión. De todos es conocida aquella escena descrita en LM 5,7 en que un hermano exageradamente austero siente un hambre enorme por la noche y Francisco organiza una especie de fraterna comida para que tal hermano pueda saciar su hambre sin vergüenza. Según este texto “no era partidario de una severidad intransigente, que no se reviste de entrañas de misericordia ni está sazonada con la sal de la discreción”. En esas “entrañas de misericordia” es donde anida la ternura que hace falta para salir al paso del hermano sin humillar a quien es víctima de su propia imprudencia. La dificultad para entender problemas éticos brota, con frecuencia, de un sentimiento de superioridad no tratado. Si no se trabaja, la posibilidad de un enfoque nuevo es muy limitada.
  • No es de extrañar que este modo fraterno y hondamente tierno de entender al hermano asomara hasta en su propio lenguaje. En Flor 8 Francisco da al hermano León el llamativo calificativo de “ovejuela de Dios”.  Era una manera tierna de nombrar a quien amaba. En Francesco  de L. Cavani, León se preguntará: “¿Cómo pudo llamarme así si únicamente era mi madre quien me daba ese nombre?”. En la CtaL vuelve a asomar ese aire de ternura cuando dice a fray León: “Te hablo, hijo mío, como una madre… si te es necesario para tu alma otro consuelo y quieres venir a verme, ven, León”. Es la ternura que se desborda y se sobrepone a cualquier fricción, a cualquier diferencia, a cualquier malentendido. Esta ternura es la que hace pasar por encima de diferencias que alejan y lleva a encontrarse en lo más elemental, en la indudable sed de amor que anida en toda persona.
  • Como no podía ser menos, Francisco trató con respeto y ternura a Clara y sus hermanas. Y aunque, porque así era costumbre en el tiempo, no ha trascendido ningún gesto explícito de esa ternura, hemos tenido la suerte de conocer tardíamente un escrito breve de Francisco a sus hermanas, la ExhCl, dirigido a las “pobrecillas” en que les ruega “con gran amor” que sean fieles a su vocación franciscana en contemplación y fraternidad ya que les aguarda la plenitud y el gozo. El texto rezuma gozo contenido, aprecio evidente y cariño sincero. La Leyenda Perusina dice que compuso este texto con música “para mayor consuelo de las Damas Pobres de san Damián”. Son los gestos que llevan el gozo a situaciones y vidas envueltas en pobreza. Porque si la relación no engendra gozo, sino únicamente tensión, no puede ser tenida tal relación como verdaderamente humana ni franciscana.

No son más que unos pocos rasgos, pero desvelan el interior, amable y cortés, tierno y afectuoso de Francisco para con las personas con las que convivió. Su estilo de vida es un ánimo para nosotros hoy. Y aunque la ternura no entre en los valores oficiales, en las encuestas sociológicas, hemos de tener por seguro que hay muchas personas que sienten y viven tiernamente las relaciones. Siempre nos inquietará una hermosa pregunta: ¿De dónde brota la ternura, más allá de los lugares de más odio? Es que el corazón humano no es una piedra y tiene por componente el de la ternura, aunque a veces nos empeñemos en sofocarla y encerrarla para que no salga al exterior, como si fuera un desdoro cuando, en realidad, es un valor inigualable.

 

c) Profecía de misericordia entrañable

 

            Tal habría de ser la profecía del franciscano/a en esta hora nuestra y, con más razón, por más necesaria, en el mundo de los problemas éticos. Por eso, si queremos percatarnos del vigor de nuestra vida franciscana, quizá no haya que mirar al número y valor de nuestras obras o la multitud de nuestras presencias, sino, más bien, a estos valores elementales como el de la ternura que configuran nuestra opción franciscana. Enumeremos algunos campos que nos llevarían a aceptar el reto de acompañar con ternura los problemas éticos:

  • Profecía de cercanía a quien no ha tenido buena suerte en sus relaciones matrimoniales: Porque es lógico que el fracaso acompañe a la relación. El amor no es una realidad inamovible; más bien, es casi volátil. Por eso, no es de extrañar que muchas relaciones fracasen. ¿Cómo estar cerca de quien ha tenido esa experiencia en su vida? No, ciertamente, poniendo cortapisas a su participación en la vida ciudadana e incluso en la cristiana. Más bien, habría que tratar de echar bálsamo sobre los, con frecuencia, duros costurones que dejan las heridas del amor roto; habría que animarles diciéndoles que la vida no se acaba con su fracaso y que existen otras posibilidades que lleven a la dicha; sería preciso, como creyentes, hacerles percibir que no son excluidos de la comunidad, sino que su dolor los hace más cercanos a la persona de Jesús, próximo él a los sufrientes de la vida.

Un número creciente de alumnos/as viene de familias con una cierta desestructura. El cuidado del educador/a franciscano se ha de verte sobre ellos no para distinguirlos con ningún favor especial, pero sí para acompañar un camino que no es, a veces, nada fácil. Lo mismo habría que decir cuando algunos padres en estas situaciones se acercan a él. Eliminar juicios negativos y hacer obra de acompañamiento es tarea educativa. Esto habría de ser considerado en los Consejos Escolares a la hora de los conflictos.

 

  • Profecía de aprecio a las diversas orientaciones, identidades y comportamientos sexuales: Aunque no sean las opciones que uno personalmente tomaría. Aprecio a los homosexuales y otras variantes de los caminos de la sexualidad para poder decirles que sus caminos de amor nos gustan porque creemos, con el viejo canto litúrgico, “que donde hay amor, allí está Dios”. Y también está el componente humano. Sería preciso animarles con nuestro aprecio manifiesto y solidario a sus propias opciones como opciones valiosas, dentro de su discutibilidad (como son discutibles otras opciones más tradicionales).

 

Cada vez son más frecuentes los casos de alumnos/as con una orientación sexual diversa a la habitual. La comprensión y la acogida pueden ser decisivas en estas épocas en que se gesta la futura personalidad. Ahí sería preciso poner el bálsamo y el abrazo de quien tiene a toda persona por hermano, contando con orientación sexual, sea cual sea.

 

  • Profecía de sintonía con opciones de relación que no están normalizadas: Todas las relaciones de pareja sin papeles, o de parejas de hecho u otras. Sintonía quizá no en sus formas, que pueden ser discutibles, sino en su fondo, ya que ese fondo no es otro, sino el mismo amor. Sintonizar en los caminos del amor es una manera hondísima de humanizar. Sin esa sintonía es muy difícil hablar de las consecuencias personales y sociales que puede tener una relación vivida en esa clase de parámetros.

 

Trabajar con esas personas, padres o familiares de alumnos, con acogida y normalidad. Eliminar los tratamientos verbales irónicos o faltos de respeto. Acoger todo lo bueno y positivo que encierran esas personas. Mantener alejados los elementos de juicio negativos que brotan de una sociedad cruel con el que toma posiciones diferenciadas.

 

  • Profecía solidaria de los matrimonios que ejercen con lucidez su derecho a una planificación familiar: Porque quizá se está volviendo, desde la iglesia oficial, a viejos planteamientos donde, entendiendo la finalidad del matrimonio como “engendrar hijos”, queda poco espacio, excepto en casos extraordinarios, a la planificación familiar en modos que, de una manera u otra, echan mano de la contracepción. Una profecía de solidaridad, porque son muchas las parejas cristianas (y otras) que emplean dichos métodos. Esta solidaridad puede abrir un diálogo útil sobre los pros y los contras de tal situación. Y, además, en modos que no buscan ninguna clase de polémica, sería una manera de empujar a la búsqueda de la dicha en la relación de pareja, base de cualquier buena planificación familiar, fuera la que fuere.

 

Porque muchos de los alumnos son fruto de tal planificación; contrapesar el aún axioma vigente de que “los hijos los da Dios”. Animar a ejercer este derecho con sensatez y humanidad.

 

  • Profecía de honda humanidad ante el mundo de la prostitución: Primero para extinguir el viejo afán de “tirar la piedra” a quien, desde siempre, es socialmente más débil (Jesús ya conjuró este peligro). Además, para no funcionar con viejos parámetros que gravan una profesión que, por otra parte, es requerida por la misma sociedad, aunque lo haga en modos de notable hipocresía. Pero, sobre todo, honda humanidad para sintonizar con un trabajo con frecuencia duro, expuesto, arriesgado, muchas veces mal remunerado, desprotegido socialmente, descalificado en todos los ámbitos sociales, estigmatizado y menospreciado tanto por sus usuarios como por muchos que no lo son.

 

Tolerancia verbal cero en nuestros centros; quizá habría que llevar alguna vez este asunto (estas personas) a los ámbitos escolares adultos para tratar de entender algo que resulta duro para todos, aunque haya gente que se lo tome a broma.

 

  • Profecía de colaboración con quienes sueñan con el señorío sobre la muerte: Profecía que ha de manifestarse en ayudar a encajar el para todos duro trance de la muerte. Ayuda que los cristianos habríamos de dar generosamente facilitando despedidas de rebajado componente religioso y de más alto componente humanizador. Colaboración en temas que nos parecen vidriosos, como el de la muerte digna o el suicidio asistido, no poniendo trabas a quienes en los centros médicos franciscanos quieren abrir caminos nuevos. Es un gran riesgo, pero, ya lo hemos dicho varias veces, aceptar retos, ejercer la profecía, nunca ha sido fácil y aceptado por todos. El franciscano/a habría de colaborar, desde el valor del la ternura, en todos los debates, incluso a nivel sencillo, que tratan de iluminar este duro momento de la vida para hacerlo más benigno y más humano.

 

Porque este mundo de los mayores terminales (o no tan mayores) se hace presente, a veces, en la vida de los alumnos (recordar la presencia infantil tanto en “Mar adentro” como en “Las alas de la vida”).

 

  • Profecía de compasivo respeto ante las decisiones en torno al aborto: Porque el tema es muy complejo, tanto desde el punto de vista médico como desde el ético y religioso. Precisamente por eso la profecía compasiva ha de huir de aplicar en directo imaginarios estereotipados. No olvidemos que la víctima es, inicialmente y en muchos casos, la misma madre y que su feto es suyo y ella carga con la mayor parte del peso. Pero conviene repartir responsabilidades con el autor masculino del embarazo que casi siempre sale indemne de las censuras de los moralistas. Aún así, la mirada compasiva descubrirá el lugar mejor en el que situarse, mejor para los padres, mejor para un hijo futuro si esa fuera la decisión y mejor para los afectados (para la misma sociedad), si no lo fuera.

 

Dado que este asunto tampoco está lejos de la vida de los alumnos y alumnas. Mostrar el lado más humanizador en estas situaciones, siempre duras.

 

No queremos entrar en las muchas discusiones técnicas que suscitan estos complejos problemas. Ni siquiera deseamos litigar, ya lo hemos dicho, con las posiciones de la iglesia oficial. Nosotros queremos proponer una profecía de ternura desde la espiritualidad franciscana. Si esto lleva a ciertas complicaciones, es preciso estar dispuesto a aceptarlas con anchura de corazón y de espaldas. Creemos que, de alguna forma, el hermano Francisco, hombre de honda ternura, nos anima en esta dirección.

 

            d) Decálogo para profesores/as

 

            Muchos teóricos de la fe cristiana han hablado del “principio misericordia” o de la “iglesia samaritana” como verdaderas directrices de la experiencia creyente. En ese tipo de espiritualidad se asienta la ternura franciscana ante los problemas éticos. Queremos terminar de un modo más familia con una especie de decálogo para profesores/as ante los problemas éticos que la vida y el trabajo educativo pone delante:

 

  1. Tu mirada es el reflejo de tu misericordia. Cuida tu manera de mirar.
  2. Tus palabras curan o hieren. Que sean bálsamo en las vidas heridas.
  3. Para acompañar el camino del distinto, trata de calzar sus zapatos, de ponerte en su situación.
  4. No te agarres a las limitaciones de las personas. Tras ellas está el hermoso huerto de su corazón.
  5. No toleres el menosprecio, la palabra hiriente, el tópico que hace daño, el estereotipo que desfigura la realidad, la máscara que encubre otras intenciones.
  6. Pon de relieve lo positivo que subyace a cualquier situación cuestionable.
  7. No te duela ser defensor de quien socialmente no es aceptado.
  8. Apoya con decisión a las personas “distintas”. Llevan un peso de injusticia que no han merecido.
  9. No te avergüences de pertenecer a un centro educativo donde tienen sitio los marcados por la sociedad. Esa es la verdadera “q” de calidad.
  10. Además de profesor/a tendrás que hacer, a veces, de educador social (o cosa parecida).

 

Estos diez mandamientos se resumen en uno solo: no dejes nunca de responder ante el dolor ajeno. Esto es lo que te constituye en sujeto moral y en buen educador/a.

 

 

Conclusión

 

            Es más que probable que, cuando firmasteis el contrato con un colegio de ideario franciscano, no os dijeron nada de esto. Pero vuestro interés por la espiritualidad de san Francisco os va llevando a estaos planteamientos. Quizá esto sea más importante que saber mucho de su biografía o de sus escritos, aunque eso lleva a esto. Adquirir actitudes franciscanas, de misericordia entrañable, es el fruto de una vida que se va acercando a Francisco y a Clara, personas que hicieron vivas en su tiempo las actitudes de Jesús.

COMUNIDADES ALTERNATIVAS AL MODELO ACTUAL ECONÓMICO

COMUNIDADES ALTERNATIVAS

AL MODELO ACTUAL ECONÓMICO

 

            Estos planteamientos tienen que ver con lo que los autores, tanto sociólogos como teólogos, llaman “cambio de paradigma”. El término, que viene de la ciencia, significa en las ciencias sociales el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción. O sea, es la manera de mirar la vida, el marco de referencias por el que una persona, y una colectividad, funcionan.

            Pues bien, en la VR, y grosso modo, el paradigma afecta a tres aspectos: espiritualidad, relación comunitaria y misión:

  • Antiguamente no había fisuras en la espiritualidad identificada entre nosotros con la actividad religiosa. Aunque hay grupos que, por inercia o por aferrarse a algo “seguro” siguen en ello, lo cierto es que en la sociedad laica esto está bajo mínimos. La espiritualidad de hoy tiene que ser laica, global, básicamente humana antes de, en nuestro caso, ponerle el “apellido” de cristiana.
  • La relacionalidad comunitaria era antiguamente de componente jerárquico y estaba marcada por una cierta rigidez social. Eso también ha caído porque el modelo patriarcal se ha resquebrajado (este modelo existía hasta en los grupos femeninos). Por eso, la relacionalidad se vuelve menos jerárquica (aunque quedan muchos vestigios) y más flexible, amigable, cercana.
  • La misión religiosa la ha entendido la VR como apostolado. Ahora se entiende como trabajo, como sentido de la apuesta común, como modo de relacionalidad con el entorno social del que se hace parte abiertos a todas las preguntas del entorno.

Los estilos de una posible comunidad de vida alternativa al modelo actual económico que se sugieren demandan un cambio de paradigma. He ahí su problema (como su correlato de la pertenencia sistémica, verdadero problema a tener en cuenta). Demandan una idea de la VR de espiritualidad laica, de componente ajeno al mundo jerárquico y de misión en conexión con el devenir social. Si esto no se da, la posibilidad disminuye. Nos inspiramos y citamos a J. EIZAGUIRRE, Una vida sobria, honrada y religiosa. Propuesta para vivir en comunidad, Ed.Narcea, Madrid.

 

1. Comunidades para evidenciar las falacias del sistema

 

            “¿Conocemos alguna comunidad de buscadores de Dios consagrados a esto, a recordar las condiciones de vida de los últimos del mundo y a explorar, adoptar y consagrarse a propagar un estilo de vida desarrollado proféticamente solidario, sostenible y religioso? ¿Y no sería bueno –y nuevo- que hubiera al menos una? (p.134).

 

            Se trataría de una comunidad dedicada al tema de “los 40 últimos de la tierra”, difundir su increíble situación, hacer las denuncias en contraste con los países ricos, elaborar espiritualidad en torno al tema (como lo hace Eizaguirre en Cuaresma), más allá de aspectos exclusivamente orantes.

            Las notas de tal comunidad está ahí marcadas: estilo de vida desarrollado (no se trata de volver a la época de las cavernas sino de usar los cauces de esto que llamados desarrollo con cordura, austeridad y equidad), proféticamente solidario (con gestos creativos que empujaran a sumar sinergias con personas sensibles al asunto), sostenible (cuidando los detalles en el estilo de vida concreto: comidas, viajes, compras, estilos de relación, etc.) y religioso (con una mística creyente, evangélica, más que “religioso”).

            Habría que hacerse “experto práctico” en analizar las falacias del sistema (alejándose de los modos sistémicos, como primer requisito). Tendría que se ayudada esta comunidad por quienes son más agudos en los análisis. Habría que hacer ejercicios continuados y prácticos de documentos que ponen delante ese tipo de falacias.

 

2. Comunidades para un nuevo modelo de desarrollo

 

            “De entre todas las necesidades humanas que encontramos hoy en el mundo globalizado, ésta es la más básica y la más urgente: dar respuesta al abismo escandaloso que está sumiendo en la miseria y en la muerte a tantísimos y tantísimos y tantísimos (de verdad que son muchísimos) hermanos y hermanas nuestros, junto con la gravedad de la cuestión medioambiental, que está poniendo en serio peligro la habitabilidad de nuestra ‘casa común’, cuyas consecuencias desastrosas recaen además sobre los más pobres” (p.56).

            ¿Cómo estos datos pueden ser el cimiento de una mística comunitaria creyente? Es decir, ¿cómo construir una mística partiendo de lo que ocurre, no de postulados religiosos? Y lo que ocurre es justamente lo que se dice ahí: una crueldad social que no hemos moralizado, un maltrato a la tierra que no nos hiere, un cargar con las consecuencias de nuestro proceder a los más débiles.

            ¿Se puede soñar una comunidad asentada sobre una mística de nuevo modelo de desarrollo? Sería: humano, realmente globalizado, primando a los débiles sociales y distanciándose claramente del sistema social opresor. ¿Qué tipo de comunidad surgiría de ahí? ¿Son capaces nuestras estructuras de intuir algo de eso, o hemos de alejarnos también de nuestro sistema estructural? ¿Cómo persistir, entonces, en la fraternidad?

            Tal vez se podría comenzar por modos de vida simples para ir respondiendo a las cuestiones que se presentan no desde preguntas previas, sino desde caminos andados. Trabajar el “abismo” económico en base a gestos; trabajar en tema medioambiental en base a gestos.

 

3. Comunidades sostenibles

 

            “Una comunidad que se propusiera organizar deliberadamente su vida para consagrarse a la causa de la Integridad de la Creación (y de sus criaturas), empezando por vivir de forma sostenible. La comunidad sostenible(p.89).

            El tema de la sostenibilidad es tan amplio que habría que acotar: energía, agua, residuos. Podría ser un buen comienzo. Una comunidad que controla el tema de energías, ya que el acceso a ella es el abismo de la globalización. Entran ahí: electricidad, coches, ascensores, calefacciones, medios de comunicación, iluminación, viajes, etc. Agua, que es la “batalla” del futuro: aprecio, uso diario, control, modos actuales cuestionables (aguas embotelladas). Residuos: todo el tema de residuos domésticos y otros, embalajes, modo de comprar, control de volumen de residuos.

            La comunidad habría de ser una “experta” en conocimiento, medición, evaluación y difusión del terma de la huella ecológica, reflejo de nuestra actitud de sostenibilidad. Lo modesto de un planteamiento así, lo “doméstico” de cualquier opción no habría de ser óbice para lanzarse a un camino así.

 

4. Comunidades volcadas a los trabajos por la paz

 

            “Hoy, como siempre, el mundo está necesitado de paz, de personas, comunidades y organizaciones que trabajen por la paz y sean testimonio de paz. En un mundo herido, dividido por las guerras y las discordias, maltratado por la violencia gratuita, se necesitan ámbitos y v testimonios de fraternidad y sanación” (p.108).

            Quizá suene a cosa (hasta la expresión es repetitiva). Pero, de hecho, ¿existen comunidades religiosas “volcadas” al tema de la paz? No comunidades que recen por la paz (todas) sino que el proyecto comunitario esté asentado sobre el sueño de la paz y sus avatares. Es cosa distinta y ciertamente complicada.

            Tal vez se podría proponer tres ámbitos: información ahondada y difundida (pertenencia a colectivos que estudian y trabajan el tema), proyecto compartido de acción sencilla en trabajos de paz en el ambiente social en que está inserta la comunidad, creatividad para generar un pacifismo cristiano serio que no existe en el ámbito de la vida religiosa

            En concreto: ¿puede aún la vida religiosa española aportar algo al tema de la paz política en nuestro país frente al problema del terrorismo aún no desaparecido? ¿Puede una comunidad (vasca o no vasca) “dedicarse” a esto?

 

5. Comunidades de mediación y elaboración pacífica de conflictos

 

            “Una comunidad que se proponga expresar la compasión por las víctimas de la pobreza, de la miseria y de la violencia poniendo intensidad en el estilo de vida debe ser en sí misma un laboratorio de convivencia pacífica y feliz. Esto, como sabemos, no significa ausencia de conflictos sino empeño por resolverlos por medio del diálogo y la aceptación de las diferencias en un clima de fraternidad. Y empeño por apoyar todas las iniciativas sociales y políticas encaminadas a la resolución pacífica de conflictos” (p.109).

            La comunidad religiosa, como modo relacional de vida, experimenta el conflicto interno y social. El asunto es si una comunidad puede tomar ese campo como elemento aglutinador de su proyecto de vida. El anhelo básico ante los conflictos es poder solucionarlos. Si no se logra eso, el desaliento nos hace abandonar la empresa. Pero podría pensarse en un grupo de vida dedicado a elaborar conflictos y a poner en pie la eficaz herramienta de la mediación.

            Elaborar conflictos no es solucionarlos, es sentar en la misma mesa del diálogo a los contendientes para que se escuchen en sus posiciones encontradas y para que, asumiéndolas, se vea loa posibilidad de acciones conjuntas aun manteniendo la diferencia. Desde ahí, el conflicto puede ser trampolín para una actuación humanizadora y no tormenta en la que indefectiblemente se naufraga.

            La comunidad que se lanzara  este proyecto habría de experimentar la dinámica elaboradora en el seno del propio grupo. Pero habría que apuntar con dedicación alo ancho y complicado mundo de los conflictos sociales (y hasta políticos). El aprendizaje de los laberintos del conflicto es imprescindible, la paciencia por el escaso logro, necesaria, el ánimo de que son seguidores fieles de Jesús quienes construyen la paz siempre habría de estar presente.

            Desde el viejo paradigma teológico y espiritual, la vida religiosa ha engendrado carismas que, digamos lo que digamos, son casi iguales (iguales también en el cansancio en el que han caído). Aquí habría novedad, si se creyera en la eficacia de la elaboración de los conflictos y de la mediación como caminos que apuntan al logro de una paz eficaz.

 

6. Comunidades de acogida y de comunicación interpersonal

 

            “Éste puede ser también uno de los aspectos de la Vida Consagrada que más siga atrayendo en nuestra cultura posmoderna. La propuesta de una vida fraterna en comunidad puede ser más fácilmente aceptable hoy que la de la ascesis en la búsqueda de Dios, la sobriedad profética o la participación ciudadana y política. Sí, la búsqueda de ámbitos de acogida y comunicación interpersonal es hoy un signo de los tiempos a los que debemos seguir la pista, descubriendo lo mucho de Dios que hay en ella” (p.110).

            Muchas comunidades masculinas han  practicado la acogida y la comunicación interpersonal en el marco del sacramento de la penitencia y en la llamada dirección espiritual. Hoy, más allá de intentos restauracionistas, estos marcos están no devaluados, sino casi desaparecidos. Se podría pensar en comunidades que tomaran como trabajo la acogida y la comunicación interpersonal. Para ello se necesita una preparación (terapias, psicología) y unas cualidades de escucha y de consejo. Una comunidad de acogida y comunicación en el confesionario, ni siquiera en el despacho, sino en el ámbito mismo de la comunidad. Lógicamente esto se podría practicar en comunidades de ambos géneros.

            El horizonte de esta clase de comunidades sería el de las carencias de comunicación, las soledades urbanas (150 ancianos han muerto solos este año en Madrid), los aislamientos sociales. Y todo ello inserto en el estilo de la comunidad, no en simples técnicas terapéuticas (y para nada necesariamente religiosas). Huelga decir que los miembros de esta comunidad habrías de ser personas ágiles para su mutua a cogida y comunicación.

 

7. Comunidades de análisis de las causas

 

            “No basta con decir que no podemos hacer nada porque las causas del abismo de la pobreza mundial están en las estructuras de pecado presentes en el mundo, como si nada tuvieran que ver con nosotros…si seguimos la pista a estas estructuras no tardamos en darnos cuenta de que están sustentadas en una determinada forma de vida de una porción de la población mundial, ese 20% de la humanidad que consume –o consumimos- el 80% de los recursos del planeta” (p.62-63).

            Esto le resulta extraño a la vida religiosa (aunque sea fácil de entenderlo). La VR ha trabajado desde siempre con los “efectos” de la pobreza, con los pobres. Ahí ha tratado de poner remedio. Mientras tanto, las causas de la pobreza siguen verdeantes, produciendo “efectos”, “náufragos”, pobres en definitiva. Con ingenuidad y buena voluntad hemos “picado” en los anzuelos que calman nuestro sentido de la injusticia pero hacen que todo siga igual (0,7, Objetivos del Milenio, ONGs, etc.). Creemos que el tema de las causas (de alto componente social y político) no es cosa nuestra.

            Y sin embargo no es así porque gran parte de la VR hace parte del 20% del grupo que consume y que es causa de las pobrezas sociales (la misma VR del tercer mundo, por su dependencia económica del primero, entra a hacer parte del 20%). Por lo tanto, el tema de las causas le incumbe.

            Una comunidad religiosa podría caer en la cuenta de esto, tomar conciencia y dedicarse, en la medida de sus fuerzas a analizar, difundir y sugerir pequeños caminos de actuación en el tema de las causas (que tendrá que ver con hábitos de consumo, prácticas económicas y posicionamientos políticos). Su misma vida diaria habría de visualizar su preocupación por el tema de las causas. Todo habría de quedar pensado desde ahí.

 

8. Comunidades de opción por los sin papeles

 

            “¿No es indudable que la atención a los inmigrantes es un imperioso campo de acción que reclama hoy una respuesta urgente y organizada?...Una respuesta desde la acción y la cercanía personal cara a cara y también desde la intervención política y la divulgación a la opinión pública, a la vez que se crean lugares de encuentro y redes de apoyo” (p.18-19).

            La VR española está dando continuas muestras de trabajo con la inmigración masiva. Generalmente se vehicula a través de ayuda espontánea o de proyectos de apoyo inmigrantes. Todo lo que se haga es poco. Es un modo de misión y de solidaridad nuevo que encaja con el paradigma clásico de la VR.

            Pero al proponer la opción de los sin papeles damos un paso más porque se trata del sector más débil de la inmigración ya que su posible integración está bloqueada o entorpecida por las trabas burocráticas y administrativas.

            Una comunidad que optara como misión y como elemento básico de identidad comunitaria este sector de la inmigración tendría que hacerlo, necesariamente, desde la “cercanía personal cara a cara” porque tendría que conocer, albergar temporalmente, ocultar, seguir los itinerarios difíciles de estas personas. Además, habría de intervenir “políticamente” sobre todo en el ámbito de la calle, de los lugares jurídicos, en acompañamientos en que se vea que se ha tomado una opción por ellos sin fisuras. Y en cuanto a la difusión tendría un ancho campo tanto fuera como dentro de la estructura de la VR porque lo normal es que miremos para otro lado.

 

9. Comunidades de denuncia social sensata y razonada

 

            “La palabra hablada, bien utilizada, ha sido siempre un gran medio de divulgación de ideas y de emociones. También puede serlo en nuestro caso. Yo me imagino una comunidad comprometida en charlas, cursillos, talleres, retiros y todo tipo de actividades de difusión directa. Nada como la fuerza del propio testimonio, oralmente compartido” (p.148).

            La VR se siente “indignada” ante las tropelías de una sociedad insostenible (aunque haga parte de esa insostenibilidad). Pero manifiesta su indignación en ámbitos meramente privados, de puertas adentro, todo lo más. Sería estupendo soñar un tipo de comunidad que mezclara a la denuncia la sensatez y la razón (además de su testimonio), porque cuando la denuncia va mezclada a ellas adquiere una dimensión útil y alentadora.

            Si esa denuncia sensata y razonada, crítica con la misma VR, se difunde, se multiplica, se hace llegar, se da a conocer, la tarea puede ser hermosa. Podría crear un tejido profético que hiciera que las iniciativas sociales no se quebraran al primer embate del sistema. Más aún, podría ser instancia de animación para las instituciones de la VR, muy timoratas a la hora de practicar la denuncia (porque no se sabe elaborar bien “los intereses” que tiene el sistema).

 

10. Comunidades de información en lo alternativo

 

            “No podemos conocer quién está detrás de todos los productos y servicios que consumimos. En muchas ocasiones no sabemos cuál es la pauta más respetuosa con otros pueblos y con el medio ambiente. Pero si hubiera una comunidad de personas de la que nos fiamos cuya misión sea precisamente la de informarse, poner en práctica y divulgar estas cosas, ¿no nos prestaría un servicio utilísimo? (p.91-92).

            Como dice Eizaguirre, no puede uno por sus propios medios conocer qué y quién está detrás de cada producto, de cada banco, de cada organización, de cada propuesta de consumo. Por eso, si alguien nos ayuda a percibir los trasfondos de esas realidades nos está haciendo el gran favor de hacer luz para nuestras actuaciones. Además, hace añicos la excusa de que “nosotros no sabíamos”.

Hay muchos religiosos y religiosas que, con gusto, harían cosas en la dirección de un estilo de vida sostenible. Pero sus actuales estilos de vida no les permiten tener acceso a una información asequible. Esta comunidad se la podría proporcionar de maneras asimilables.

            Y lo mismo habría que decir de cara a la sociedad porque tampoco el ciudadano normal (que no lee mucho y se informa por encima) tiene posibilidades de ahondar de manera razonada en los problemas en los que está involucrado, en los torbellinos de estos tiempos. Una comunidad así podría ser una ayuda.

 

11. Comunidades que se preocupen por el futuro de los jóvenes y del mundo

 

            “Sin buscadores es difícil que la Iglesia encuentre caminos para evangelizar al mundo de hoy. Mientras tanto, los jóvenes tienen derecho a saber si en la Iglesia nos preocupamos del futuro y del mundo nuevo en el que van a tener que vivir” (J.A.Pagola) (p.121).

            La VR tiene suficientes preocupaciones con sus propios asuntos. Sin embargo, si la fraternidad y la profecía son entrega, una comunidad puede hacer suyas (y de hecho hace) los problemas que no son suyos. Por eso, para ejer la profecía y la fraternidad podría haber comunidades con la preocupación por el futuro de los jóvenes y del mundo como marco de identidad y de misión.

            Esto habría de llevarles a acercarse, estudiar, compartir y trabajar el futuro del para la VR (y para otras instancias también) “impenetrable” mundo de los jóvenes (piénsese, por ejemplo, en el interpelante asunto de los jóvenes en la noche). Y desde ahí, dando un formidable salto (verdadero sueño profético) preguntarse por el futuro del mundo (ahí es nada). ¿Cómo ayudar a dejar un mundo más habitable a las generaciones futuras, es decir, un mundo más humano?

            Puede parecer que esto no es competencia de la VR. Pero, ¿cómo podrá ella ser signo de “las realidades futuras” si el futuro no le inquieta? ¿De qué futuro, entonces, se pretender ser avanzadilla?

 

12. Comunidades de colaboración con el movimiento altermundista

 

            “Hemos hablado también de los que trabajan en los movimientos altermundistas: el Foro Social Mundial, las organizaciones de Derechos Humanos…A estos, como a nosotros, también les mueve la pasión por la humanidad, la indignación por las injusticias y la denuncia pública y valiente de éstas” (p.150).

            Muchos religiosos y religioso firmarían estas afirmaciones. Pero algo nos dice que la desconexión real con estos movimientos es evidente. ¿Qué presencia de la VR hay en ellos? ¿Qué colaboración real? Por eso, sería estupendo que una comunidad tomara como marco de vida y de identidad la participación en este movimiento altermundista de manera humilde y colaboradora (además de hacer luego trabajo de difusión en las comunidades, que buena falta nos hace).

            El libro de Eizaguirre ha sido escrito antes del movimiento del 15-M. ¿Qué opinión han manifestado nuestras comunidades ante ese movimiento? ¿Qué sintonía, qué aprecio, que amanecer de un sueño, qué despertar de conciencias, o lo contrario? ¿Cuántos religiosos y religiosas se han acercado a Sol, al menos acercarse? ¿Qué impresión les ha causado? ¿Qué comunidad ha llevado el tema a la mesa del discernimiento fraterno a la simple oración?

 

13. Comunidades de trabajo político

 

            “De eso se trata, de ser como Jesús: testigos de la verdad, sin tener miedo de pregonarla desde las azoteas (Lc 12,3). Entramos así en un nuevo ámbito, el de la participación ciudadana y política en la vida social. Como ciudadanos y como comunidades podemos intervenir en ella apoyando los programas y acciones que más defienden el medio ambiente, el comercio justo, la condonación de la deuda externa, los derechos humanos…y denunciando las políticas, las instituciones y las empresas que se oponen a ello. A ello nos referíamos antes al hablar de una vida honrada (o en justicia, siguiendo otras traducciones). Una vida que contribuya a la justicia y a la transformación de las estructuras injustas que cercenan la vida de nuestros semejantes” (p.82).

            Como se suele decir, “que ponga las reglas quien juegue”. Es decir, no podemos hablar de intervención o de denuncia en el ámbito de lo público si no jugamos en esa misma arena. O sea: hay que mojarse en el terreno político para poder decir algo sobre ese mismo terreno.

            Por eso, se podría pensar en alguna comunidad cuyos miembros, con formación necesaria, intervinieran en el terreno político y sindical como afiliados o como agentes que se mezclan a los problemas sociales y políticos reales. No es fácil, pero tiene que haber algún modo sensato de poner esto en pie. Ahí se podría ser instancia de humanización y aun de espiritualidad. Hoy esto está en la lejanía (además de que las trabas del Derecho eclesiástico son evidentes). Pero, al menos se podría pensar.

 

Conclusión

 

            Quizá todo esto sea ciencia ficción, al menos mientras no se abandone o se flexibilice el viejo paradigma en el que está enmarcada la VR en general. Pero como la profecía no muere, se puede generar pensamiento. Y dado el irrefutable hecho de que minorías en la VR caminan por estas sendas, no parece improcedente el soñar que, un día, se pueda ir de forma más decidida por estas sendas. Y si, como solemos decir, está naciendo un tipo nuevo de VR (visto que el antiguo parece que coincide con un fin de era), quizá sea en el ámbito social donde la VR encuentre una salida.

 

 

Juan 83

CVJ

Domingo, 12 de junio de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

83. Jn 12,20-26

 

Introducción:

 

                Alguna otra vez lo hemos dicho (los temas importantes de la vida son recurrentes; hay que insistir en ellos): la vida se gesta en lo oculto. Acostumbrados a una sociedad de escaparate, de valoración de lo externo, de la buena presencia, de las apariencias, creemos que si algo no se publicita, no se vende, no vale. Por eso, todos los trabajos y vivencias que quedan en lo oscuro las tendemos a considerar prácticamente inútiles. Pero la vida nos sorprende y nos hace ver que eso que se engendra en el escaparate se vuelve inútil en poco tiempo, mientras que lo que se gesta en lo escondido, en lo fiel, en lo tenaz, en la entrega, pasa a ser fundamento y cimiento de nuestro caminar, aliento para muchas de nuestras actuaciones.

                El Evangelio tiene fe “ciega” en el valor de lo oculto. Por eso, cuando aquellos griegos quieren ver con sus ojos la gloria de un Mesías poderoso y brillante, Jesús les sale con algo extrañísimo: el grano de trigo es fecundo cuando case en el surco oscuro y muere. La fecundidad verdadera se halla en las entregas ocultas. No dice el texto cuál fue la reacción de aquellos griegos. Pero el contexto da a entender que se llevarían una fuerte decepción: un Mesías caído en el surco no es capaz de entusiasmar a nadie.

                Sin embargo, es cierto que los valores que nos sostienen, las personas que nos dan luz y ánimo, quienes nos ayudan en los momentos de dificultad son, siempre, personas sencillas y oscuras. Nunca los poderosos han iluminado a nadie (se iluminan a ellos mismos). La vida muestra que el Evangelio tiene razón también en esto.

 

***

 

Texto:

 

20Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos gentiles; 21éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:

                -Señor, quisiéramos ver a Jesús.

                22Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

                23Jesús les contestó:

                -Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. 24Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. 25El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. 26El que quiera servirme, que me siga y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

Hay gente que recibe premios; son personas notables. Pero hay personas que, en lo oculto, hacen grandes hazañas, pero nadie les premia. Como, por ejemplo, el valiente señor Ma del Heilongjiang es bien conocido en la China. El señor Ma es un leñador que en el trascurso de su vida ha cortado 36.000 árboles. Pero diez años después de jubilarse había plantado ya 46.000 árboles. Todavía a los 80 años sigue plantando diariamente árboles. ¡Diez mil Premios Nobel para el señor Má! Y también para el valioso señor Cheng Ahihou de la zona rural de Beijing que plantó 600.000 árboles en 12 años. No hay ni una foto de ambos en internet (por eso hemos puesto el dibujo de un árbol). Su entrega es el lo oculto, en el surco oscuro de la vida.

Oramos: Gracias, Señor, por quien se entrega en lo oculto; gracias por la generosidad de los sencillos; gracias por las proezas de los constantes.

 

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                A Jesús le gustaba expresarse en modos paradójicos, sorprendentes: tener apego a la propia vida, dice, es arruinarse; entregarla es la mayor ganancia. Puede ser que esta manera de pensar no nos convenza, aunque, como decimos, muchas veces la vida nos hace ver que es así. Pero si no damos crédito a los planteamientos del Evangelio, ¿qué clase de fe es la nuestra? ¿Podemos seguir a Jesús sin dar crédito a su manera de pensar y de vivir?

                Oramos: Que demos crédito a lo que propone el Evangelio; que creamos a un Jesús que vive lo que propone; que creamos en lo que él creyó y vivió.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                En el anhelo de esos griegos que se acercan a Jesús están resumidos todos nuestros deseos de brillo, de gloria, de aplauso, de felicitación. Es algo que no podemos reprimir. El Evangelio tiene la pretensión de modificar, en lo que se pueda, esos movimientos interiores. Lo hace proponiendo una alternativa: el valor de lo que se gesta en lo oscuro, en la entrega, es superior al aplauso que hoy es y mañana se vuelve censura y abandono. El Evangelio es benéfico para una vida que anhele la verdad.

                Oramos: Que anhelemos la verdad, aunque esté oculta; que no temamos la entrega, aunque cueste; que disfrutemos de las cosas verdaderas, aunque sean sencillas.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                No cabe duda de que nuestra comunidad es una realidad de esas “ocultas”, quizá cada vez más porque es pequeña en número y compuesta por personas normales, sin grandes brillos sociales. Pero es en este camino de lo “oscuro” donde vamos experimentando el gozo de ser grupo. Por eso, creemos que el Evangelio apoya este camino. Y desde ahí lo disfrutamos y vivimos.

                Oramos: Que nos mantengamos fieles a la comunidad aunque tenga poco brillo; que creamos en lo positivo que pueden aportar nuestros amigos/as; que nos tire lo humilde, como diría san Pablo.

 

***

 

Poetización:

 

Habían oído hablar de él,

de sus palabras de luz

y de sus obras sublimes.

Le buscaron

para verle en su esplendor

y, de paso,

para sumarse a su triunfo.

Y he aquí que les habló

de la muerte en lo oscuro,

de la entrega en el surco,

del grano que se pudre

para que la vida brote.

Así era él,

alguien destinado

a un surco oscuro,

a una sombra ignorada,

a un olvido que hace daño.

Pensaba que la vida entregada

es vida salvada,

y que si se la retiene,

se la pierde.

Los ojos de los griegos

se abrieron incrédulos,

su deseo de brillo se vino abajo.

Era un mesías pobre

el que tenían ante sus ojos.

No podían entenderlo.

Los mismos discípulos

que habían hecho de mediadores,

quedaron consternados.

Tampoco ellos entendían

la sabiduría de lo oscuro,

el gozo de lo que se oculta,

el brillo de la entrega humilde.

Sólo más tarde

se acercarían al misterio oculto

del Jesús pobre.

 

***

 

Para la semana:

 

                Tratar de mirar las entregas sencillas con agradecimiento.

 

***

 

Casi el olvido

CASI EL OLVIDO

En Grecia y recordando a Pablo de Tarso

 

 

ATENAS I

 

Se desborda el sol

en la Atenas herida

y escuece su calor

hasta en el vuelo de las moscas.

 

Las cariátides han huido

sin contener la risa

y bailan inquietas

en la plataforma del metro.

 

Hipatia revive

en los ojos profundos

de una griega hermosa

de años iniciados.

 

La bella Atenea

levanta las manos

en la plaza Syntagma

ante la burla de la policía.

 

Todo el Olimpo

sigue vivo

en las calles de Atenas

hasta en el turbio camino

de los yonkis.

 

ATENAS II

 

Un ejército de rostros,

de gorras,

de cámaras,

de pantalones mínimos

asalta la Acrópolis.

 

Nada puede hacer

contra esa marea

el proverbial valor

de los aqueos.

 

Pasa la riada,

llega el silencio

y Atenea suspira

añorando los viejos tiempos,

bárbaros y recios

pero más vivos.

 

Por eso la Acrópolis

empieza a vivir

cuando la cierran

y se escucha el último cerrojazo

del lento portero.

 

ATENAS III

 

El tráfico tonante,

tormenta de humos y ruido,

apaga el sonido (¿existió?)

de las mandolinas

del Pireo.

 

La voz ronca y rota

del marinero comunista

que vocea sus panfletos

es la melodía que sobrevive

en este caos.

 

Parece que nadie la escucha,

pero es el grito con futuro

de este país “levantado”.

 

CORINTO

 

La misma canícula

que caía, tenaz,

sobre la calva de Pablo

quema, a fuego lento,

las ruinas de Corinto.

 

Debajo de alguna de estas piedras

de esta cuidad fantasma

tienen que esconderse

sus lágrimas y sus risas.

 

Las vendedoras de recuerdos

no se inquietan por ello;

su mirada está fija

en los números de su caja registradora,

casi exangüe.

 

DELFOS

 

Ruinas,

casi nada,

una pizca de nostalgia

en la admiración obligada

del turista.

 

El canto de los pájaros

en los barrancos de Delphi

que el mar escucha quieto

es lo más antiguo

que llega nuevo cada día.

 

Ni la belleza de Antinoo

se le puede comparar.

 

KAVALA

 

El olor a pintura

del patrón que repinta su barco

embriaga tanto

como el salitre

que desparraman

las gaviotas.

 

Acogedora ciudad,

mar amable.

no extraña que el errante Pablo

aceptara la invitación

del macedonio.

 

La falsa belleza

de los hoteles para turistas

no puede eclipsar el deterioro

de la otra Kavala,

la más verdadera,

la más viva.

 

FILIPOS

 

Allí sigue,

impertérrito,

el recodo del río

donde Pablo

bautizó a Lidia.

 

Los palacios imperiales han caído;

las grandes basílicas

exhiben sus muñones a lo alto.

Todo es ruina,

casi olvido.

 

Los visitantes van rápidos,

de ruina en ruina.

 

Pero allí sigue el recodo,

el arroyo humilde,

y la hermosura

de la valiente Lidia.

 

TESALÓNICA I

 

Las catacumbas

de Agios Demetrios

huelen a religión vieja,

en la concha oculta

de caracoles deshabitados.

 

La vida está fuera

en el estridente mitin

de Teodorakis

y sus secuaces,

en la plaza Aristotelous.

 

¿Cómo salir de la humedad,

del rancio olor a viejo,

hasta aposentarse

en la vida vibrante?

 

Es lo que Pablo,

mirando a la calle

con sus ojos de fuego

se habría preguntado.

 

TESALÓNICA II

 

Las raíces de la vieja Salónica

están en las cuestas empinadas

de su Albaicín griego.

 

La guardiana

del pequeño monasterio

de Vladatôn;

la señora que riega sus geranios

sin hacer caso

a tus preguntas de turista;

las refulgentes buganvillas,

los nemorosos huertecillos.

 

Allí están las raíces.

Los cafés,

los center Shopping,

las tiendas rutilantes

la tormenta trepidante de la motos

es follaje,

puro follaje.

 

1-10 de junio de 2011

Juan 82

CVJ

Domingo,  5 de junio de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

82. Jn 12,12-19

 

Introducción:

 

                La sed de triunfo, hija de la sed de dominio, es tan abrasadora en el interior de las personas que muchas de ellas pasan por encima de todo con tal de saciarla. Triunfar (sinónimo, con frecuencia, de tener dinero y poder) es lo que da prestigio a la persona y le hace tener un lugar en el concierto social. Por más que veamos muchas veces que todo eso es frágil, falso y con frecuencia injusto, nos sigue atrayendo. No se entiende como triunfo una vida sencilla, gustosa, amable, en buena vecindad, en el anonimato y en la elemental “prosperidad” de tener una vida básicamente digna. En realidad, esto último nos da más satisfacciones reales que el oropel del éxito social. Pero somos como somos, aunque cada vez es más la gente que va entendiendo que para vivir a gusto no hay que andar perdiendo el culo tras un triunfo que deja siempre un cierto poso de amargura.

                En la escena de la famosa entrada de Jesús en Jerusalén (aunque si lees bien a san Juan verás que Jesús no entra, sino que “va llegando”), el Evangelio rompe una lanza por el triunfo de lo humilde. Por eso jesús se monta en una cabalgadura de pobres, no en un caballo de guerra y de poder. El mismo tributo de alabanza que la multitud (siempre ansiosa de poder) le dedica está fuera de tono: es un canto mesiánico, de triunfo, de guerra incluso (Hosanna significa algo así como “gloria al Dios guerrero”). Ese grito de anhelo de poder queda contrarrestado con la profecía de Sofonías: montado en un borrico, un rey de nada, un rey de humildes, uno que detesta el triunfo y el escaparate, el brillo y el poder.

                El Evangelio sostiene que el triunfo de la humildad es el verdadero triunfo, porque es el triunfo callado, sosegado, acaparador, solidario del amor. Hacer un camino orante con la Palabra habría de hacernos más deseable ese camino extraño, pero hermoso, de “triunfar” dentro de la sencillez, de lo cordial, de lo humano, de amable.

 

***

 

Texto:

 

12Al día siguiente, la multitud que había llegado para la fiesta, al oír que Jesús llegaba a Jerusalén, 13cogieron los ramos de las palmas, salieron a su encuentro y empezaron a dar gritos:

                -¡Sálvanos! ¡Bendito el que llega en el nombre del Señor, el rey de Israel!

                14Pero Jesús encontró un borriquillo y se montó en él, como estaba escrito:

                               15No temas, hija de Sión,

                               mira a tu rey que llega

                               montado sobre una cría de borrica.

                16Sus discípulos no comprendieron esto al principio, pero cuando Jesús manifestó su gloria, entonces se acordaron de que lo mismo que estaba escrito fue lo que hicieron con él.

                17Daba testimonio la gente que había estado con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro levantándolo de la muerte. 18Precisamente por eso le salió al encuentro la multitud, por haberse enterado de que había realizado aquella señal.

                19A esto, los fariseos se dijeron entre ellos:

                -Estáis viendo que no adelantamos nada; mirad, todo el mundo ha ido detrás de él.

 

***

 

 

 

 

Ventana abierta:

 

 

            Este es un cuadro de Isabel Guerra, la monja cisterciense pintora de Zaragoza (donde desvalijaron el convento). Es una gran pintora realista. Valoremos el arte, aunque discutamos los modos económicos de la comunidad. El cuadro se titula “saciará la sed de los humildes”. Éstos tienen sed, lo digan o no: sed de respeto, de igualdad, de consideración, de justicia, de consuelo, de ser tenidos en cuenta. Se puede sentir en los propios labios, y en el corazón, la sed de los humildes. Tendríamos que animarnos a verter, si se puede, una gota de agua en esos labios.

                Oramos: Que nos importe la sed de los humildes; que pongamos una gota de agua en los labios sedientos de los humildes; que no nos sea indiferente el dolor de quien anda mal en la vida.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús es “un rey montado en un borrico”. ¡Buena definición para un catecismo o un libro de cristología! Y, sin embargo, el Evangelio dice que lo es. ¿Nos habría ido peor en la experiencia cristiana si nos hubieran orientado hacia una comprensión de Jesús como el de un humilde que se entrega a lo nuestro? ¿Le habría ido peor a una comunidad cristiana que no termina de despegarse del poder y de la fuerza? ¿Le habría ido peor a la sociedad si hubiera contando con un número mayor de humildes concienciados, anhelantes de justicia, sedientos de dignidad?

                Oramos: Gracias, Señor, por tu lúcida humildad; gracias por no haber sucumbido al brillo del poder; gracias por tu cercanía incondicional a la vida de los sencillos.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El poder reconoce que “no se adelanta nada” reprimiendo al humilde. Pero sigue empeñado en ello. Un creyente no tendría que hacer parte de ninguna instancia opresora de los humildes. Al menos eso. Por lo que habrá que hacer fuertes discernimientos en temas sociales, económicos, laborales, ciudadanos. De lo contrario, y casi sin darnos cuenta, caeremos en la trampa que nos tiende el poder, porque es una trampa brillante y de reconocimiento social.

                Oramos: Que seamos lúcidos para no vivir de espaldas a los sencillos; que hagamos continuos discernimientos para no caer en la trampa brillante del poder; que nos alienten y reconforten las alegrías de los pobres.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Nuestra comunidad virtual, lo hemos comprobado en nuestro último encuentro de Carrasquedo, es cosa muy sencilla. Pero hemos visto con claridad que en lo simple se esconden muchos valores y gozos. De lo contrario ¿cómo íbamos a disfrutar tanto con cosas y situaciones tan elementales? Un paisaje hermoso, una comida suficiente, un albergue modesto, una conversación cálida, una espiritualidad comprensible, un recuerdo disfrutante. Con cosas así se puede ver que lo simple es hondamente humano.

                Oramos: Gracias, Señor, porque nos damos en modos sencillos; gracias por los gozos cotidianos; gracias por la mirada amable de quien nos aprecia.

 

***

 

Poetización:

 

No lo entendían.

Querían un Mesías de poder,

de brillo,

de triunfo,

de humillación para los enemigos.

Querían una especie

de Dios de la guerra,

avasallador,

potente,

indiscutible,

benefactor de los suyos.

Y he aquí que se presenta

humilde y sencillo,

en cabalgadura de pobres,

en los modos de quienes no cuentan.

No le entendían.

En su grito de triunfo

se ahogaba

una profunda decepción:

un rey montado en un borrico,

en una cría de asna.

¿Ese iba a ser

el rey que los sacaría de apuros?
Y, sin embargo,

así era:

porque quería hacer ver

que el éxito de la vida

anda por los caminos de la sencillez,

que el triunfo de la verdad

va hermanado con el respeto y el cariño,

que el bienestar del alma

se logra por los caminos escondidos del abrazo.

No le entendieron,

aunque algo nos dice dentro

que el rey pobre,

el montado en un borrico,

había dado con la calve del éxito,

con la llave del sentido,

con el secreto del amor valioso.

 

***

 

Para la semana:

 

                Que durante esta semana nos tire lo humilde, como diría san Pablo.

 

***

 

 

Juan 81

CVJ

Domingo, 29 de mayo de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

81. Jn 12,1-8

 

Introducción:

 

                Lo humilde, lo pobre, nos parece feo, poco atrayente, sin valores. El áspero envoltorio en que vienen las cosas, las personas humildes, nos aleja de ellas. Nos encantan las formas hermosas, los envoltorios de colores, lo que tiene luz y brillo. No sabemos descubrir los valores ocultos de lo humilde, la “belleza de la pobreza” (con perdón), el alma que late en las vidas de quienes cuentan menos. Si supiéramos mirar eso que late en el fondo de lo pequeño, de lo simple, de lo modesto, quizá descubriríamos la vida con otro gozo, con otra alegría, con otro sentido. Es preciso hacer continuas prácticas de descubrimiento de la belleza en lo sencillo: mirar de frente y con benignidad solidaria a las personas débiles, mirar los entornos simples con agradecimiento, apreciar los disfrutes simples (la convivencia, el diálogo, el estar, la risa común). Son caminos para descubrir el “alma” de lo que vive.

                El relato de la unción en Betania habla de algo de esto. El perfume que María derrama sobre Jesús es elocuente: dice que, aunque Jesús va derecho a su muerte, de hecho, es uno que está destinado a la vida. Por eso, se le unge con el perfume de la vida (nardo auténtico) y se le seca con el cabello (“en uno de tus rizos me has atrapado el corazón”, dice el Cantar). María descubre en el destinado a la muerte la belleza del resucitado. Es esa belleza a la que apunta su gesto hermoso.

                A nosotros nos resulta fácil ver a Jesús como alguien hermoso, pero María y los suyos lo veían como persona en peligro, destinada a la muerte, objeto de burla. Y así fue. Pero la mirada del amor le hizo ver más lejos, más adentro, más en la verdad. Esa mirada de amor es la que resulta precisa para poder descubrir la belleza que esconde lo débil.

 

***

 

Texto:

12,1Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 2Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los reclinados con él a la mesa. 3María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

 

4Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo iba a entregar, dice:

5-¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

6(Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando).

7Entonces Jesús dijo:

-Déjala: Que lo guarde para preparar mi sepultura; 8porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.

 

9Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. 10Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

 

***

 

 

 

 

Ventana abierta:

 

 

                Es una de tantas de las fotos que nos han llegado (y siguen llegando) de Haití: una mujer joven, en medio de un estercolero, mira al horizonte. Se pone las manos sobre su vientre (quizá esté embarazada) y mira al horizonte, no a la basura de su derrota. Es la fuerza que surge imparable, la fe que alienta en quien ha sido destruido, la energía que sale no sabemos de dónde pero que no se podrá parar. A veces decimos que no habríamos del olvidarnos de Haití. No nos conviene: los derrotados nos enseñan esa fuerza de lo bello que anida en los pliegues de las pobrezas humanas.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes resisten en la derrota; gracias por quienes miran al horizonte más allá de su mal; gracias por quienes acarician la vida aunque ésta les sea dura.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús dice que los pobres están con nosotros siempre, cosa que es una realidad (hasta que deje de haber pobres ¿cuándo?). En ellos es preciso descubrir el mismo valor, la misma belleza, que la fe nos hace descubrir en Jesús. Es, pues, más importante creer al débil que creer en Jesús. O de otra manera: quien no cree en el débil que tiene siempre con él, tampoco puede creer en el débil Jesús. El Evangelio es realista: cuando anima a descubrir la belleza de lo oculto, anima a la solidaridad.

                Oramos: Te alabamos, Jesús, porque no te alejaste de la vida de los débiles; te bendecimos porque fuiste hermoso, aunque eras pobre; te damos gracias porque jamás se quebró tu solidaridad con los excluidos.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                La intervención de Judas, desvelada por el Evangelista, descubre esas intenciones que se cuelan en nuestra valoración de las pobrezas: hay solidaridades que no están hechas desde la benignidad y, con frecuencia, encierran el veneno de la apropiación, del querer lucrarse (en fama, brillo, poder) de la debilidad del excluido. Los humanos lo estropeamos todo. El Evangelio es una advertencia contra solidaridades que no proceden de la benignidad.

                Oramos: Que nuestra solidaridad brote siempre de la benignidad; que nuestra generosidad esté llena de afecto; que nuestro amparo al otro no pretenda lucrarse en nada.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual con sus medios sencillos (relación, oración, convivencia, contactos varios) puede ayudarnos a ir encontrando esa belleza que anida en lo débil y que no nos resulta fácil de ver. Vivir en relación de amistad y de fe es un ejercicio bueno para ir en la dirección del descubrimiento de la belleza de lo sencillo. Por eso tenemos que estar agradecidos los unos para con los otros y otras.

                Oramos: Gracias, Señor, por nuestras buenas relaciones; gracias por el interés mutuo; gracias porque nos animamos a seguir en relación.

 

***

 

 

Poetización:

 

Los ojos de María

miraban a lo profundo.

Todos creían tener delante

a uno destinado a la ofensa,

a la pobreza,

a la humillación, a la muerte.

Y así era.

Pero María miraba a lo profundo.

Y allí descubrió

la hermosura del amado,

el gozo de la amistad,

la alegría de los corazones que se tocan.

Entonces, no dudó

en verter su mejor perfume,

nardo puro y carísimo.

El amor se lo merecía,

aunque no la entendieran,

aunque Judas la censurara,

aunque nadie saliera a defender.

Fue el mismo Jesús

quien tuvo que sacarle la cara.

El argumento era simple:

lo hecho por amor

tenía razón de ser

en sí mismo.

Y si, además,

lo que se hace por amor

se hace con un excluido,

el amor brilla entonces

con toda su fuerza.

Por eso todavía nos conmueve

el gesto aquel de María,

la mujer que amó

más allá de la pobreza.

 

***

 

 

 

 

 

Para la semana:

 

                No apartes la mirada de las personas y situaciones de pobreza. Trata de ver más allá de su debilidad y descubrir algo positivo y hermoso.

 

***