Blogia

FIAIZ

Descubrir a Clara, hermana luna

 

 

DESCUBRIR A CLARA, HERMANA LUNA

 

         El apelativo de “hermana luna” no le va mal a Clara de Asís (ya lo decía la película de Zefirelli). Tanto la luna como la tierra giran en torno al sol. Para Francisco y Clara, Jesús es el sol, a él le quieren seguir ambos. Y cada uno a su manera, apoyándose y animándose, pero cada uno tiene su camino. Quizá el de Clara sea más oculto, pero no menos interesante. Tal vez el de Francisco sea más conocido, no en vano es hombre y la historia (la de la Iglesia también) ha sido escrita por hombres. Pero Clara está ahí como una figura y un mensaje por descubrir. La parroquia nos da esa oportunidad este año que se cumplen 800 años del comienzo del camino evangélico de Clara en comunidad. Ochocientos años y su valor sigue casi intacto porque Clara es de esas personas cuyo valor crece con el futuro.

 

1

VIDA

 

         La vida de Clara es apasionante. No podemos resaltar más que algunos elementos:

 

a) Algunas fechas elementales

 

-         1194: nacimiento de Clara (Francisco nace en 1182 con lo que Clara es 12 años más joven que él).

-         1212: Comienzo de la vida fraterna de Clara el 28 de marzo, domingo de Ramos en que se escapó de casa (Esto es lo que celebramos este año y el que viene).

-         1216: le aprueban el “Privilegio de la Pobreza” (permiso del Papa para poder vivir una vida fraterna humilde sin que le den la lata; en 1228 lo confirmará otro Papa. En ese año se funda el monasterio de damianitas de Pamplona, primero fuera de Italia).

-         1234: Comienza a escribir las cartas a su amiga Inés de Praga (tenemos cuatro de ellas)

-         1240: Ataque de los sarracenos a san Damián (pasaron mucho miedo).

-         1253: El 9 de agosto el Papa aprueba la regla de santa Clara (primera regla escrita por una mujer en la Iglesia). El 11 de agosto muere clara. Mayor para aquella época, 60 años, más o menos.

 

b) Algunos rasgos sencillos de su vida familiar

 

-         Físico: dicen los documentos que era “bella de rostro” (Francisco parece que era más canijo).

-         Familia: era una familia noble, de muchos miembros. Parece que quedó huérfana de padre pronto, como a los 6 años (la orfandad es un dato a tener en cuenta, lo contrario que Francisco). Su ti Monaldo cogió las riendas del clan (el que fue a buscarla cuando se escapó de casa). Su madre se llamaba Ortolana. Junto con sus hermanas Catalina, Beatriz e Inés, las cuatro se fueron monjas con Clara (debía tener mucho empuje para convencerlas a todas. Francisco no convenció a su hermano Ángel). 

-         Vivienda: Tiene sus consecuencias. Al ser nobles maiores (siempre estaban en pugna con los del pueblo, lo minores) vivían en una casa torre, baluarte defensivo. Vivir en una casa torre era peor que en un monasterio cerrado. Las ansias de libertad que anidan en una mujer despierta que vive ahí. Clara se hace monja para ser más libre, no para encerrarse más. La de Clara no es una vida para la clausura sino para la libertad (por eso no es clarisa, sino damianita).

-         Vida social: Quisieron casarla en una boda apañada probablemente, como las de aquella época. El afortunado se llama Rainerio de Bernardo. No lo aceptó, aunque parece que era buena persona (testificó en el proceso de canonización, porque le sobrevivió). Clara entiende que la mujer medieval que quiera ser libre tiene que ser monja u otra cosa menos aceptada socialmente. Su vocación tiene mucho de liberación social.

-         Cultura: A diferencia de Francisco que sabe un poco de latín comercial y nada más, Clara es una mujer culta. Quizá porque las mujeres de la nobleza tenían preceptores (clérigos) que les enseñaban latín y con él la Biblia. Sus cartas denotan buen conocimiento del mismo y de los textos bíblicos. Supo escribir una regla a su manera, aun acatando la rigidez de las normas canónicas.

-         Religión: Da la impresión, y eso dicen los documentos, que Clara era una mujer religiosa. Por eso, a diferencia de Francisco, su camino vocacional es sencillo y directo. O, por lo menos, no aparecen grandes dificultades  personales. Pero se ve que su fe era recia, nada imitativa, sensata, libre (tema de la “clausura”).

 

c) Algunos rasgos de su vida en comunidad

 

-         Aventura común: Da la impresión de que la opción de Clara es una especie de aventura común, de una serie de mujeres excepcionales, aunque no nos haya llegado casi nada. Lo de Francisco fue inicialmente más personal, aunque pronto fue fraterno. Lo de Clara apunta más a lo común. Da la impresión de que con las mujeres de su familia hay planes comunes.

-         Vida valiente: Todos, el mismo Francisco, se quedaron a cuadros cuando vieron que aquellas mujeres, con menos posibilidades que los hermanos para defenderse en una vida pobre, lograban aguantar el pulso con toda entereza. Un grupo valiente. ¿Dónde encontraron ese arrojo? En la mística cristiana, en la evidencia de que habían dado con un camino posibilitador.

-         Ternura a raudales: Porque sin ternura no hubieran podido aguantar. Más que una vida monacal, los textos traslucen una vida en gran familia, con rasgos entrañables (todas las monjas testifican que Clara se encargaba todos los días de vaciar los orinales de las enfermas. Decir esto en un Proceso…).

-         Vida luchadora: Porque no se le entendió: no le entendía el Papa y los jerifaltes que creían que ese modo de vida humilde no tenía futuro; no le entendían a veces ni los mismos hermanos que querían hacerlas tan “grandes” como ellos, tampoco le entendieron otros monasterios que pronto empezaron a acumular campos, tierras, viñas, molinos, etc. Ella lucho por el “privilegio de la pobreza”, por no apartarse de un estilo de vida simple y de buen corazón. Lograron mantenerse difícilmente. Luego las cosas tomaron otro rumbo. El valor de las utopías.

-         Gente sensata: Como se demuestra cuando habla a Inés del tema de los “ayunos” en la tercera carta. Personas que aprendieron a poner el acento en lo importante: el aspecto “revolucionario” del Evangelio.

-         Personas disfrutantes: Por encima de su pobreza, con el canto (san Francisco llegó a escribirles letrillas), con la Palabra y la oración, con la creación (“Gracias, Señor, porque me has creado”). Personas a las que la vida en estrechez no les amargó el alma ni suscitó una ambición mayor.

 

d) El sueño de Clara

 

            Seguir a Jesús siendo “hermano” franciscano, por el mismo cauce que había descubierto Francisco: vida bondadosa, fraterna, y sencilla. Quien aprecia a Clara habría de valorar eso.

 

2

ESCRITOS

 

            No deja de ser una gran suerte que de una santa de la Edad Media (mujer, además) tengamos una serie de escritos personales y de otro autores. De grandes personajes, como santo Domingo de Guzmán, contemporáneo de Clara, por ejemplo, no hay casi nada personal y no tanto de otros autores. Los escritos de Clara son para los franciscanos un tesoro.

            No sabemos hasta dónde Clara es autora material de sus propios escritos ya que están bien estructurados e “iluminados” con textos bíblicos. Pero ya hemos dicho que su cultura era mayor que la de Francisco. No obstante, seguramente, que se hizo ayudar de hermanos secretarios, sobre todo en cuestión bíblica y jurídica.

 

a) Clases de escritos de santa Clara

 

-         Personales: Son los más importantes. Son ocho: La Regla, el Testamento, la Bendición y cinco cartas (cuatro a Inés de Praga y una a una tal Ermentrudis de Brujas).

-         Documentos sobre su vida escritos pro autores de la época: Proceso de Canonización, Carta sobre su muerte, Leyenda versificada, Bula de canonización, Leyenda de santa Clara. La primera y la última son las más interesantes.

-         Documentos que los Papas dieron a santa Clara: Privilegio de la pobreza de Inocencio II y de Gregorio IX: Siempre luchando por este asunto.

-         Textos legislativos dados por la Curia romana a las Clarisas: Regla de san Benito, Regla de Hugolino, Regla de Inocencio IV, Regla de Urbano VI. Ninguna gustaba a Clara. Siempre el mismo tema: querían que fueran monjas de clausura como todo el mundo: grandes casas, grandes tierras, muchos bienes.

-         Escritos de san Francisco a santa Clara y a las hermanas de san Damián: Forma de Vida, Última voluntad, Canto “Escuchad pobrecillas”.

-         Cartas a santa Clara y a las damas pobres: Del Cardenal Hugolino, de Gregorio IX, del Cardenal Reinaldo, De su hermana Inés.

 

b) Traducción de una carta

 

            Vamos a leer una de las Cartas, la tercera, a Inés de Praga. Hacemos una traducción libre adaptándola a nuestro lenguaje:

 

Querida Inés: te escribo a ti y a tus hermanas con todo el cariño. Todas las hermanas de aquí os envían saludos. Vosotras y nosotras estamos unidas en este empeño loco de vivir un seguimiento de Jesús que nos mantenga enamoradas de él, más allá de nuestra edad que avanza.

Sabes que te quiero mucho. Si no te he escrito antes es porque no he tenido con quien mandarte la carta. Dicen que los caminos están peligrosos. Pero ahora que puedo lo hago con gusto. Es una manera de que te llegue parte de mi corazón.

Tú y yo, digámoslo sin rubor, estamos enamoradas de Jesús. Nos atrae la hermosura de su alma, nos anima su manera benigna de mirarnos y su recuerdo a través de su Palabra nos hace vivir.

Jesús, querida Inés, es como un espejo: mirémonos todos los días en él. Pongámonos hermosas para él. Y sabes que nuestra “belleza” es la vida bondadosa y sencilla vivida con nuestras hermanas y con todos.

En ese espejo que es Jesús descubrirás la hermosura de su nacimiento pobre, de su vida modesta y de su muerte dura. Asentar la vida sobre la persona de un Jesús hondamente humano será el mejor cimiento de nuestra experiencia espiritual. No te apartes nunca del modesto camino humano. Ahí ha puesto Jesús su casa.

Tendrías que alegrarte por Él en lo profundo de tus entrañas: ¿cómo oler su perfume? ¿Cómo sentir sus abrazos y besos? ¿Te parece todo esto fuera de tono? Yo lo siento y lo anhelo así. ¿Crees que esto es algo vacío, que no tiene sentido una fe que enamora?

Quizá no debería decir estas cosas. Tú las entenderás no como “cosas de monja”, sino como algo que brota de lo más vivo de mi opción cristiana. Te deseo a ti y a tus hermanas lo mejor y te abrazo.

Te mando esta carta con los hermanos Amado y Bonagura. Adiós

 

Subrayemos algunos aspectos:

 

  • Una fe que engendra amistad: Nosotros creemos que la fe y sus actividades engendran creencia, pero también engendran amistad. Eso lo vemos también en nosotros. Trabajar lo cristiano con un poco de hondura nos acerca unos a otros, se entrelazan nuestras vidas.
  • Una fe cálida, no fría: La de Clara es muy cálida. Una fe que no nos entusiasma un poco, que no nos reconforta, que no nos alegra, no es una fe calidad.
  • Una relación viva con Jesús: No tanto de dogmas, de cosas aprendidas en el catecismo, de verdades que aceptamos. Una fe, sobre todo, de vida, de gozo, de búsqueda de Jesús, de no cansarnos de mirarlo en la Palabra, de ahondar en ella porque siempre nos puede decir cosas valiosas.
  • Redescubrir a Jesús en su honda humanidad: Ninguno como él podría ser tan Dios porque quizá nadie como él fue tan humano. Amar la historia pobre y humilde, pero hermosa, de Jesús. No cansarse de descubrir aspectos de su persona que han quedado velados o no han sido mostrados.
  • Una mística de signos cordiales con Jesús: Abrazos, besos, cordialidad, mirada continua a Jesús. Eso puede ayudarnos a ser menos fríos en nuestras mismas relaciones humanas, parroquiales.

 

c) Textos vivos

 

            Hay textos vivos. El Evangelio y los escritos de personas carismáticos pertenecen a esa clase. Si se los lee con interés, siempre tienen cosas que decirnos, siempre “hablan”. No cansarse de mirarlos, de leerlos.

            Los humildes textos de Clara pueden ayudarnos en ese sentido. Despojados de su “cáscara” medieval, son muy útiles. En Francisco pasa lo mismo, con la ventaja de que muchos de sus textos casi no tienen “cáscara”. Son elocuentes en sí mismos.

            De Francisco y Clara tenemos sus textos. Es, no lo dudemos, su mejor herencia. Sin ellos, el franciscanismo se habría perdido. En épocas pasadas se miró más bien poco a los textos y, aun así, el franciscanismo aguantó. Mucho más ahora que miramos más a esos textos.

            Estos textos tienen que llevarnos a una convicción: para ser franciscano no hay que ser fraile o monja. Todo el mundo puede serlo, cada uno a su manera. Lo importante es estar adheridos a Francisco y Clara, o mejor, estar adheridos al Jesús de Francisco y Clara que es el Jesús del Evangelio. ¿Podríamos formar un colectivo los “adheridos” a Francisco y Clara?

 

3

ESPIRITUALIDAD

 

La espiritualidad es un componente de la realidad humana básica. No es prerrogativa de las religiones. Toda persona, sea religiosa o no, puede ser espiritual. Una sociedad espiritual es una sociedad mejor (como una sociedad culta es mejor). Por eso, el cultivo de la espiritualidad es un acto de enriquecimiento humano, antes que de enriquecimiento cristiano.

            Hay quien dice que estos tiempos nuestros, tan materialistas y consumistas, no son tiempos buenos para la espiritualidad. Pero se equivocan: hoy se puede ser espiritual (aunque quizá cueste un poco más). Y de hecho muchas personas lo son y buscan la espiritualidad. ¿Qué significa, por ejemplo, el fenómeno del camino de Santiago que vemos a diario? Hay gente que busca en otro lado que el consumo y el ir tirando.

Clara de Asís puede ayudarnos porque la de Clara puede ser una espiritualidad “moderna”, salvadas las distancias. Vamos a subrayar algunos aspectos más básicos:

 

  • Espiritualidad del decrecimiento: Es la que dicen algunos de que se puede vivir con menos para vivir mejor. No se trata de volver a la pobreza, sino de disminuir el consumo, la productividad y sus tremendos desajustes para volver a una vida más sosegada, mejor relacionada, más humana. Los bienes pasan a un segundo lugar y la persona y sus necesidades de humanidad se sitúan en el primero.

Así habría que entender la dura pobreza que Clara y sus hermanas han vivido en san Damián. No ha sido ni por austeridad (ella tiene otra visión, recordar lo del ayuno), ni siquiera por solidaridad con los empobrecidos (aunque ha estado presente también: los panes que dio a los frailes), sino por llegar a tocar el corazón de las hermanas y del mismo Jesús, por vivir esa vida mejor de un seguimiento hermoso y lúcido. Por eso, la pobreza ha sido soportable y ha tenido sus “beneficios”: vivir mejor la fraternidad y el Evangelio.

  • Elogio de la lentitud: Es la espiritualidad que propugnan algunos en medio de esta sociedad que va a mil por hora, sin capacidad para gestar nada, en una sociedad de la obsolescencia programada: nada está hecho para durar. Dicen estos que hay que volver a los modos de vida que van más despacio, que se fijan en la suerte de los demás, que rumian lo que pasa y lo que nos pasa, que meditan y “contemplan”.

La contemplación de Clara ha sido algo de eso: llevar a la vida una “lentitud” deseada para poder contemplar, para mirar con detalle al “espejo” que es Jesús. A Francisco le decían sus propios compañeros que era muy lento rezando. Y él decía que también hay que comer lento para que haga provecho la comida. Clara es una persona que contempla con lentitud, que mira a Jesús en los detalles, que no le importa pasar tiempo con la Palabra y que no cree que sea tiempo perdido.

  • La espiritualidad de la resiliencia: La resiliencia (del verbo latino resilio: rebotar) es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada; en psicología, es la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida. Hay muchas personas que quieren vivir esta espiritualidad para sobreponerse a los palos que da la vida.

Clara ha sido una resiliente, una resistente, porque ha luchado muchísimo para llevar adelante el ideal de una vida en seguimiento de Jesús en maneras sencillas y bondadosas. Ha luchado contra los jerarcas que, con buenas intenciones, querían que formara un movimiento potente, poderoso y fuerte (rico); ha luchado contra visitadores que, con buena voluntad, querían darle una espiritualidad más “oficial”; luchado contra papas que le daban reglas que ella no quería porque todas apuntaban a lo mismo: una vida organizada y controlada por el sistema (ella, en su pobreza, encuentra la libertad. Dios es su Padre, no el Papa).

  • Espiritualidad transpersonal: Porque más allá de lo físico hay elementos de la persona que nos componen: historia familiar, traumas infantiles, visiones de la realidad, certezas que no podemos en duda (entre ellas las religiosas), modos de ver al otro, etc.

Da la impresión de que en la comunidad de Clara esto cuenta. No se tiene la certeza de que es una comunidad de monjas que rezan, sino un grupo de personas que quiere crecer en un ideal y que por eso unen sus vidas en tal empeño. Hay una vida familiar en san Damián que se aleja de nuestros esquemas habituales de comunidad religiosa (arropar a quienes duermen, consolar a quien anda mal, cariños de madre. Quizá lo habría aprendido de Francisco. De ahí todos los rasgos de ternura, de amparo, de apoyo, de acoger las situaciones débiles del otro.

  • Espiritualidad ecológica: Algo a lo que es cada vez más sensible un sector de la población. Personas que no solamente cuidan de la tierra porque la respetan, sino porque se saben tierra. Han aprendido que hacemos parte de un gran coro, lo creado, que vamos en la misma barca, que dependemos unos de otros, sobre todo los humanos, en grados elementales.

Clara vive esto aprendido de Francisco que tiene realmente a las criaturas por hermanas, ya que tienen el mismo Padre (origen común). Clara celebra que Dios la haya creado porque con la creación le vienen todos los dones. Entienden lo que dicen los teólogos modernos que la verdadera, básica, única vocación primordial es vivir y dar vida. La espiritualidad de Clara, a pesar de la época oscura en la que vive, es una espiritualidad vitalista y luminosa.

  • Espiritualidad laica: Es la que dicen algunos que, basados en que la espiritualidad es patrimonio de lo humano, consideran que también las personas no religiosas pueden ser espirituales porque sus vida están orientadas a eso que no se oye, a lo que subyace a las apariencias y buscan los elementos espirituales (silencio, meditación, aprecio a las palabras hondas, descanso, mirada) en la vida cotidiana sin más.

No se puede decir que Clara tenga una espiritualidad laica. Ella es religiosa en una época religiosa. Pero su estilo de fe y de vida conectaría con facilidad con quien, no teniendo fe, aspira a una vida profunda. La evidencia de su casa abierta, de su lucha por la libertad, de su modo fraterno de entender la relación, de humanizar el desconsuelo, apuntan en esa dirección.

 

¿Es todo esto forzar demasiado? Creemos que en las grandes personas espirituales hay un sustrato común, más allá de los tiempos en que vivieron, que conecta con la gran corriente de vida y de espiritualidad que corre en los fondos de la vida. Quizá por eso su espiritualidad sigue siendo elocuente tras tantos siglos. Son personas que, como Jesús, alimentan el incendio del anhelo de algo distinto y bueno para todos, aquel cielo nuevo y tierra nueva en que habite la justicia (2 Pe 3,15).

 

 

Juan 91

CVJ

Domingo, 20 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

91. Jn 13,18-20

 

Introducción:

 

                Una de las mayores pérdidas de la vida es llegar a perder la fe en una persona. Esto sucede, generalmente, tras un fracaso, pequeño o grande, en la relación.  Cuando se pierde la fe en alguien se lo ve de otra manera, casi siempre de forma dura y negativa, se lo trata de otro modo, de un modo frío y hosco, se le retira la confianza y no se vuelve a contar con él. Es como si hubiera muerto, pero peor, porque nos topamos con él y lo volvemos a ver junto a nosotros. Es el rostro más duro del desamor, algo que habría de evitar con todas las fuerzas. Hay quien dice que la fe perdida en la persona es irrecuperable. Quizá tenga parte de razón; pero siempre se puede reparar lo mal hecho o, al menos, hacer más benigna y llevadera su perdida. Y, desde luego, si se logra recuperar esa fe perdida, la cosa de parece a un milagro. Para celebrarlo.

                Cuando Jesús previene sobre uno que le ha “puesto la zancadilla” está diciendo a los discípulos que habría que hacer trabajos de recuperación de la fe perdida. Con toda certeza el discipulado perdió la fe en Judas. Motivos había. ¿Cómo hacer obra de recuperación con quien traiciona al amor? Si Jesús previene es que, de alguna manera, él lo hizo. Sin saber el final de las relaciones entre Jesús y Judas, hay indicios que parecen indicar que Jesús hizo el duro y hermoso camino de no perder la fe ni en quien le traicionaba. Si fue así, sus pretendidos milagros son nada en comparación de esto.

***

 

Texto:

 

18No lo digo por vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse aquel pasaje de la Escritura: El que compartía mi pan me ha traicionado. 19Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. 20Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.

 

***

 

Ventana abierta:

 

La Cocina Económica de Logroño (Hijas de la Caridad) patrocinan el proyecto Alaska que quiere acompañar a los casi 80 indigentes habituales que duermen en las calles de la ciudad. Estas personas viven en una crisis perpetua. Más o menos siempre son el mismo número, haya bonanza o crisis económica. Son personas sin oportunidades,  sin nadie que se ocupe de ellos. La mayoría quieren seguir estando en esa situación, porque no pueden concebir otro tipo de vida, porque se creen incapaces de integrarse en la sociedad, porque lo han perdido todo. ¿Cómo poner en esas vidas rotas un poco de confianza? Ese es el mayor reto de quienes se acercan a ellos.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se ocupan de los perdedores; gracias por la generosidad de quien confía en las personas marcadas; gracias por lo que se hace para mitigar el sufrimiento de los más débiles.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                No da la impresión de que Jesús elabore el fallo de Judas con la amargura de quien rechaza, condena y maldice. En las palabras del texto de esta semana hay una carga de pena y de lamento, quizá porque Jesús nunca se desvinculó de Judas. A pesar de su fallo (como hizo también con Pedro) seguía confiando en él. Una persona de confianza mantenida. Así es el Jesús profundo que perdona y ama sin condiciones.

                Oramos: Te agradecemos, Señor, tu corazón hondo y generoso; te agrademos tu paciencia sin límites para vivir con gente herida; te agradecemos tu fidelidad que va más allá de nuestros fallos.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Quizá haya que decir que, ante las dificultades para mantener la confianza, lo mejor es prevenir, trabajar antes los caminos de la buena relación. Jesús lo hizo, pero parece que no funcionó. Solamente parece, porque es posible que la buena relación que Jesús mantuvo con Judas, aunque este le abandonara, a su tiempo daría algún fruto. De cualquier manera, algún fruto sí que hubo: el corazón de Jesús no destiló amargura ni se llenó de sufrimiento por el mal inferido. Supo seguir amando por encima del amor traicionado.

                Oramos: Que trabajemos la relación buena para prevenir la ruptura; que reparemos pronto los daños que nos hacemos en la relación; que seamos pacientes con quien se aleja de nosotros.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Creo que podemos decir que en el largo trayecto ya de nuestra comunidad virtual no ha habido rupturas de relación. Sí pequeños “descuelgues”, por causas de la vida, pero lo cierto es que sus nombres, su recuerdo, suenan aún nosotros/as. Quizá habríamos de interesarnos algo más no tanto para “recuperarlos”, cuanto por hacer más viva su otro modo de presencia entre nosotros. La relación que se pierde no fue verdadera relación, diría san Jerónimo.

                Oramos: Que nos importe siempre la vida de quien hemos conocido; que mantengamos los hilos de la relación por encima de lejanías; que volvamos a la casa de la relación cuando se enfríen el amor.

 

***

 

Poetización:

 

Puede parecer increíble

pero es cierto:

él nunca perdió la fe en la persona,

aunque, como Pedro o Judas,

lo traicionase.

No maldijo de sus discípulos,

aunque lo abandonasen,

no rabió contra sus parientes,

aunque siempre estuviesen esperando

sacar beneficio a su costa.

¿Cómo lo logró?

Porque trabajo denodadamente

el camino de la relación,

porque miró con benignidad

el fondo de todo corazón,

porque trató de entender

los extraños caminos de las personas,

porque bajó al frío sótano

de nuestro arcaico corazón.

Sabía de las personas,

por eso nunca rompió

el cordón que une

un corazón con los demás.

Cuando salió de las garras de la muerte

volvió a mirarles con el mismo amor,

como quien olvida lo malo vivido,

la traición consumada.

Si no pudo mirar a los ojos de Judas

es porque ya no estaba.

Posiblemente fue lo más sintió,

la única pena que enturbió

el gozo grande de su triunfo.

 

***

 

Para la semana:

 

                Cultiva lo más que puedas la buena relación para prevenir la ruptura y el alejamiento del otro.

 

 

Retiro de Adviento 2011

 

Retiro en el Adviento de 2011

 

OSAR ANDAR SOBRE EL SABERSE PERDIDO

El Adviento como tiempo de alternativas

 

            Si para algo no estamos, es para pensar en alternativas. Decimos que no hay alternativas para la situación económica y que lo único que se puede esperar es que el paro aumente todavía más. Así mismo, decimos que no existe alternativa este modelo neoliberal de vida y pensamiento, por lo que hay que subirse a ese carro, guste o no. Afirmamos también que esta es la Iglesia involucionista que nos ha tocado vivir y que hay que aceptar esta hora con resignación. La palabra alternativa, no suena.

            Y, cuando suena, su voz es sofocada por el sistema que propone sus alternativas, las de siempre, que no alternativa de nada. Así ha ocurrido con el libro de Vincenç Navarro y Alberto Garzón “Hay Alternativas” (Io puedes encontrar en la web de ATTAC). Después de tener la promesa de publicarlo, Alfaguara lo ha desechado. Y ¿por qué? Porque en ese grupo editorial están los bancos, los políticos del sistema. Y las alternativas que el libro propone no son las del sistema. Pero alternativas, haylas.

            Por otra parte, cuando llega cada año el Adviento es precio hacer un esfuerzo explícito para generar espiritualidad en torno a él, si no queremos que pase sin pena ni gloria. Quizá una forma de traducir el clásico “Adviento tiempo de esperanza” pueda ser “Adviento tiempo de alternativas”. No es fácil verlo así. Pero entonces, ¿Cuándo hablamos de esperanza, de qué hablamos? Una esperanza sin rostro es una esperanza vacía. Llamar a una esperanza vacía es un fraude intolerable.

            2 Pe 3,13 dice aquella hermosa frase que habríamos de grabar en nuestra memoria y en nuestro corazón como un sueño irrenunciable: “Nosotros ateniéndonos a su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia”. ¿Cómo va a brotar la justicia si flaquea la esperanza? ¿Cómo van a surgir la maravilla de un cielo nuevo y una tierra nueva si desaparecen las alternativas a esto que tenemos que no es, ni de lejos, ese cielo y tierra nuevos soñados?

            Es preciso ser osados, como luego diremos, para “andar sobre el saberse perdido”, para resistir en todos nuestros extravíos y pérdidas y querer encontrar, una y mil veces, el mejor camino que nos lleve al soñado día del Reino de Jesús. El problema no es cuánto podemos, sino a cuánto estamos dispuestos. La pelota está en nuestro tejado. Es preciso animarse.

 

1. Osar andar sobre el saberse perdido

 

            Como en otras ocasiones, y antes de ir a la luz de la Palabra de que la que sacamos ánimo e inspiración para ir caminando en la fe, queremos comentar un poemilla del poeta y sacerdote argentino H.Múgica (Y siempre después el viento, Visor, Madrid 2011, p.60):

 

Ver no es abrir los ojos,

es arrojar a un lado el bastón blanco:

osar andar

sobre el saberse perdido

 

  • Ver no es abrir los ojos, es arrojar a un lado el bastón blanco: Ver es luchar contra todas  las cegueras, contra el desaliento de haber sucumbido a la evidencia de que ya no se ve y de que se es esclavo del bastón blanco, de los apoyos y andadores que nos suministra el sistema (especialista en fabricarlos, para tenernos amarrados). Lo importante no es tanto decir que se ve, cuanto animarse a andar más allá de cualquier limitación, de cualquier oscuridad. Por eso, quien más ve no es quien mejor vista tiene, sino quien más ánimo encierra en el alma y se pone a caminar.
  • Osar andar sobre el saberse perdido: No quedarse quieto, paralizado, en actitud de conformista derrota cuando uno se siente perdido. Atreverse a seguir andando por encima de toda desorientación, más allá de la pretendida evidencia del sistema de que no hay nada que hacer (siempre que se haga lo que dice él). Esa osadía es la que se requiere para ser modestamente alternativo, para que los sueños no solamente no se apaguen sino para que se mantengan vivos a pesar del helador viento que desatan quienes no quieren ninguna clase de alternativa, a pesar del desaliento que nosotros mismos sembramos en el campo de nuestra propia alma. Ser alternativos exige una cierta osadía y el precio que conlleva. Porque no se puede ser alternativo, si siquiera un poco (que es lo mismo que se profético) sino que rápidamente te pasen factura.

 

2. La vocación de la comunidad cristiana a lo alternativo

 

            Lo peor que le puede pasar a la comunidad cristiana es que la alternatividad (que, ya lo decimos, es la misma profecía) se muera, que se adocene y funcione como todo el mundo, que piense y valore la realidad como todo el mundo. Entonces no tendrá nada que aportar al futuro de lo humano, a los sueños más acariciados de la existencia histórica. La alternatividad es lo que le costó a Jesús el cuello, pero es lo mejor del Evangelio. Si hubiera hecho una propuesta espiritual al uso, habría sido, todo lo más, un buen fariseo. Pero hizo otra clase de propuesta: tocó leprosos, sacó asnos de la zanja en sábado, cuestionó lo incuestionable, se relacionó con colectivos débiles (mujeres, niños, leprosos, etc.). Su vida fu alternativa, por eso pudo proponer un camino así a la comunidad de quienes se dicen sus seguidores. Vamos a tomar un texto elocuente.

Mc 9,42-48 pertenece a la gran catequesis que Jesús hace a los discípulos en privado y luego a la gente más en general (Mc 9,30-10,31). Es una catequesis social y económica puesto que los temas no tienen ningún componente religioso. Habla del servicio, de la liberación, de la alternatividad que pone freno a la ambición, de la elemental igualdad, del acompañamiento a los débiles, de las raíces de la confianza. En 9,42-48, pasaje que siempre ha sido leída desde la perspectiva del “escándalo” (dándole a la cosa connotaciones de moralidad sexual sobre todo) parece, en el fondo, hablarse del comportamiento alternativo que en materia de relación humana, proyectos, caminos y economía ha de tener la comunidad creyente.

            Un ajeno a la comunidad, “uno de estos pequeños” (quizá un pagano) que no tiene ambición de poder y preeminencia, que está harto de una sociedad asentada sobre el dominio, el poder, la riqueza opresora, uno que aspira a otro tipo de vida más humano, fraterno y solidario, se llega a la comunidad de Jesús creyendo que ahí va a encontrar eso distinto, alternativo, que anda buscando. Y cuando se llega a la tal comunidad se encuentra que ellos también, los seguidores de Jesús, funcionan como todo el mundo, en los parámetros del poder, del dinero opresor, de los negocios turbios. Y se escandaliza profundamente. A la comunidad que genera ese escándalo, “más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y la arrojasen al mar”. La exageración, la hipérbole, está hablando de la extrema gravedad de tal escándalo. No es otro que la incapacidad de la comunidad cristiana para generar caminos económicos alternativos al hecho social imperante, a la economía de mercado globalizada, al pensamiento único que deja fuera a quien piense de maneras distintas, a modos sociales de vivir que hacen del mundo un planeta de náufragos aherrojados fuera del “trasatlántico” rutilante del sistema. La comunidad de seguidores tendría que ser paladín de otra economía, de una alternatividad económico-social que sea patria de quien anhela un mundo distinto y fraterno.

            Puede ser que la comunidad se anime a construir ese duro y exigente camino alternativo. ¿Cómo hacerlo? El texto da tres pistas claras:

  • Examinar las obras: Con las manos hacemos las obras (homo faber), fabricamos múltiples recursos, entramos en el mundo de la producción económica. El creyente tiene que “cortarse las manos”. El modismo semita indica que es preciso hacer un fuerte análisis sobre nuestros modos de producción económica porque lo importante, según el sueño de Jesús, no es producir mucho, sino hacerlo en modos y planteamientos humanizadores. Si en la comunidad no se viera esto claro, sería necesario un tremendo esfuerzo reorientador hacia un tipo de producción, de negocio, al servicio de la humanización de la persona, no pasando por encima y destruyéndola, al servicio de un cruel capitalismo.
  • Examinar las conductas: Con los pies andamos; únicamente los humanos tenemos pies para desplazarnos y cabeza para saber a dónde queremos ir. Es un símil de nuestras conductas, de nuestros comportamientos relacionales, de los caminos que elegimos en nuestro mundo de relaciones. El modismo “cortarse el pie” está indicando que para construir una sociedad alternativa se precisa un fuerte discernimiento sobre nuestro mundo relacional para ver si está montado sobre una relación fraterna, constructiva de amor y de dicha, sobre la justicia y el respeto con todos, singularmente con los débiles, o, más bien, sobre la opresión, la apropiación de las personas, el expolio afectivo, el menosprecio de quien tiene menos recursos personales. Si es así, merecería la comunidad la piedra de molino al cuello. Si fuera lo contrario, habría entendido ensueño de Jesús y sus lógicas exigencias.
  • Examinar la economía: Los ojos son la sede de la ambición (“los ojos insaciables”, que dice 1 Jn 2,16); con ellos “devoramos” los bienes y en ellos se refleja el brillo atrayente del dinero. Pues bien, el modismo “sacarte el ojo” está indicando un fuerte discernimiento sobre nuestros planteamientos económicos, sobre nuestros estilos monetarios. El Evangelio tiene por cierto que la persona y sus valores están por encima del brillo del dinero. Si esto funciona en la comunidad estaremos en los parámetros del Reino; si no funciona así, hay que volver a aplicar el “correctivo” de la piedra de molino al cuello.

La vida cristiana habría de tomar bien en serio esta clase de textos no tanto para sucumbir bajo su amenaza (el Evangelio no quiera amenazar), cuanto para animarse a generar alternatividad económica y social en un marco ciudadano que, con bastante frecuencia, va por otras sendas. Si la vida cristiana funciona en materias de economía y de vida (de evangelización incluso) como todo el mundo ¿cómo va a proponer sin sonrojarse una espiritualidad evangélica? ¿Cómo va a ordenar sus propias estructuras con la novedad que postula el compromiso del seguimiento?

 

3. Caminos de alternatividad humilde

 

            Porque cuando se habla de ser alternativos no estamos ni queriendo hacer la lección a nadie ni pretendiendo grandes cambios. Simplemente deseamos que los caminos del seguimiento con Jesús tengan un punto de diferencia y de promesa que los sistemas no están capacitados para darlos porque, sencillamente, no les interesan. Esbocemos algunos campos de esa alternatividad humilde:

 

a) Caminos sociales

 

  • En el tema del empleo: Tener en el punto de mira y de las preocupaciones los cinco millones de dramas que son los parados. Si hay que contratar a alguien (a nivel parroquial, o familiar) hacerlo bien; apuntar al sector más débil de los parados (la inmigración); apoyar, si viene al caso, empresillas de inserción de poco beneficio.
  • En el tema de la vivienda: Unirse varias parroquias para crear una “bolsa de alquileres” para aquellos con grandes dificultades para alquilar (sin papeles); acogida sencilla en locales parroquiales a modo de ayuda pasajera; acogida en casa, cuando y como se pueda, siendo personas que acogen.
  • En el tema de la comida: No tirarla; tratar de solucionar siquiera temporalmente el problema, no avergonzarse de pedir para dar; no avergonzar al dar, hacerlo con dignidad.
  • En el tema de la denuncia: Apoyar a las comisiones de denuncia de Cáritas; creer en el valor de la denuncia con humanidad; hacerse visible en lugares de denuncia; apoyar campañas on line que apuntan a la denuncia.

 

b) Caminos espirituales

 

  • Espiritualidad y comportamientos liberadores: hablar, pensar y actuar en lados lo más alejados posibles de lo oficial, de lo sistémico, de lo consagrado. “Profetizar” diciendo nuestras posturas no oficiales, aunque eso marque un poco. Apuntar a maneras alternativas de leer el hecho social. Tener fuentes de información algo “marginales”.
  • Acompañar procesos: No tanto actos puntuales, maneras espirituales que no tienen los modos de un proceso con principio y fin; ser acompañante de caminos difíciles (adolescentes, personas marcadas, fuertes soledades).
  • Escuchar lo que no se oye: Porque hay muchas cosas y muchas personas a las que no se oyen. Leer con ojos distintos la bondad que se oculta en la gente “mala”, lo positivo que hay en las situaciones de pobreza (malas en sí mismas), los gozos que esconde el dolor (también malo en sí mismo), la justicia que piden las situaciones de injusticia aunque no les hagamos caso.
  • Seguir leyendo incansablemente los signos de los tiempos: Porque ya casi nadie habla de ellos. Leer los signos buenos y los no tan buenos como voz de Dios que habla. Traducir esa voz a lenguajes inteligibles para percibir que la realidad está transida de la presencia de Dios en nuestra historia.

 

c) Caminos evangelizadores

 

  • Eucaristías alternativas: Porque la eucaristía tiene el grave problema de su rutina, de su ritualismo, de su aburrimiento, de su poca participación, de su cansancio. Intentar eucaristías alternativas, de pequeños grupos, fuera del marco del templo, con participación, más cercanas a la realidad que vivimos todos.
  • Homilías con alma: No solo con sabiduría (que no estaría mal). Homilías que realmente dicen algo al corazón de quien habla y en las que éste habla desde el corazón, no solo desde la cabeza (o desde el oficio de predicador). Tratar de palpar las situaciones vitales de las personas para verter ahí una palabra de ánimo y luz. Y si no, mejor calla, porque, como dice alguien, el alejamiento de la fe viene, en parte notable, por la deficiencia de nuestras homilías (catequesis habitual de las comunidades cristianas).
  • Ofrecer oración y espiritualidad: No solamente sacramentos. Ir abandonando el camino fácil y repetitivo de las eucaristías rituales y meter, de vez en cuando, un espacio de oración, de espiritualidad pura, de mística.
  • Evangelizar fuera del templo: En los locales parroquiales, en la misma calle. Plantearse la pregunta de la presencia ciudadana del hecho cristiano, más allá de shows religiosos. Volver a retomar el nunca tomado del todo tema de los “alejados” de la fe, de una ciudadanía alejada del hecho creyente.

 

d) Caminos fraternos

 

  • Mirarnos con benignidad en nuestras pobrezas: Porque, en esta época de reducción, puede ser que aflore la mirada cuestionadota de nuestras pobrezas, cuando tendría que aparecer una manera benigna de mirarnos, lo que no excluye el discernimiento. Mirarse para animarse a trabajar más a pesar de la disminución de vigor social de nuestros grupos.
  • Abrirnos: Conjurar el peligro de cerrarnos ideológicamente, solidariamente, vitalmente. Intentar crear un tipo de vida fraterna aireada, no sectaria, de corte profético, no sistémico. Acercarse a lugares de secularizad para proponer ahí espiritualidad.
  • Vida sobria, honrada y religiosa: Como una forma concreta de revitalizar el hecho fraterno. Volver a los caminos de lo simple, del disfrute con poco, del consumo controlado, del decrecimiento.
  • Creer en la fuerza de nuestro potencial: Humano y de medios. Aunque haya disminuido mucho, aún tenemos posibilidades de trabajar, de colaborar con quien se preocupa por el futuro de lo humano. Estar dispuestos a compartir ese potencial con otros.

 

Conclusión

 

            Los caminos de la alternatividad no son imposibles ni fuera del alcance de cualquier persona que los anhele. Basta levantar los hombros ante las limitaciones y animarse a caminar. La realidad enseña que personas con ilusión ha sido capaces de andar sendas nuevas, propuestas distintas. Que el “alternativo”  Jesús nos ilumine en este Adviento para que la Navidad sea, en realidad, la fiesta hermosa de una alternativa humanizadora, no un mero final de año o una fiesta sin rumbo.

 

Juan 90

CVJ

Domingo, 13 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

90. Jn 13,6-10

 

Introducción:

 

                Una cosa es la humildad y otra la humillación. A veces van juntas, otras no. La humillación se da cuando, dejada de lado la justicia y perdido el sentido de la humanidad, una persona sojuzga a la otra por motivos inconfesables. La humillación es el destrozo insensato de la persona, la pérdida de la visión de la dignidad, el alejamiento total del amor. La humildad, bien tomada, es un gran valor. Copiamos unas frases interesantes de García Paredes: La humildad nos permite conocer y aceptar todas las cualidades positivas del cuerpo, la mente y el espíritu de otra persona. La humildad desactiva esa voz que nos vuelve competitivos con los demás y nos quiere colocar siempre en primer lugar. La humildad es un poderoso escudo para el alma que nos defiende de la egolatría, del ansia excesiva de poder. La persona humilde no se siente amenazada por las cualidades de otra persona y, por eso, la elogia y reconoce, pero tampoco se siente sedienta de elogios y reconocimientos.  La humildad es un poder. No son muchos los que tienen el poder de ser humildes. Ese poder nos concede un equilibrio vital que resulta admirable: no nos desequilibrará no ser reconocidos como quisiéramos, no ser atendidos los primeros, no formar parte de la élite… El humilde no necesita ganar siempre, ni tener la última palabra.

                Jesús aparece en este texto como un humilde, no como un humillado. Pedro lo siente así, humillado. Por eso le rechina todo por dentro: un Mesías humillado es una vergüenza. No ha comprendido que Jesús es un Mesías humilde, al servicio de la persona y que de esa manera ha de ser su seguidor: gente humilde, nunca humillada; personas justas que siguen demandando justicia aunque se las oprima. Una humildad vigorosa, ésa habría de ser la de quien sigue a Jesús.

 

***

 

Texto:

 

6Llegó a Simón Pedro y éste le dijo:

                -Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

                7Jesús le replicó:

                -Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

                8Pedro le dijo:

                -No me lavarás los pies jamás.

                Jesús le contestó:

                -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

                9Simón Pedro le dijo:

                -Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

                10Jesús le dijo:

                Uno que se ha bañado totalmente no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está enteramente limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.

11(Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: “No todos estáis limpios”).

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

            Son dos niños de Siria, un país que está siendo humillado, masacrado por una dictadura feroz. Pero la humillación no conlleva la desaparición de los humildes. La sonrisa de ese niño, su gesto firme con su mano están diciendo que no habrá dictadura que logre hacer desaparecer el anhelo de Justicia. La niña que asoma en segundo plano, y tapado su rostro, está diciendo que ella también quiere su parte de justicia y que, aunque hoy esté en segundo plano, su vida vale igual que la de todo el mundo y que ninguna postergación apagará su justo deseo.  Humillados pero humildes, con vigor y vida.

                Oramos: Que los humillados mantengan su sed de justicia; que los humildes reciban la parte de herencia de la tierra que les corresponde; que quienes humillan a los demás vuelvan a la senda de lo humano.

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice a Pedro que “si no dejas que te lave, no tienes nada que ver conmigo”, esta dura frase, está queriendo decir que, según Jesús, el servicio al hermano es lo que mide la pertenencia real al grupo de Jesús. No es la ideología, ni la participación en la gestión eclesiástica, ni los principios a los que uno se pueda aferrar. Lo más importante, lo decisivo, es la actitud servidora y las obras de servicio contante y sonante. Todo lo demás pasa a un segundo plano.

                Oramos: Que caigamos en la cuenta de tus palabras y de tu vida servidora, Señor; que valoremos la fuerza enorme de tu entrega; que acojamos el ánimo que nos das para hacer de nuestro caminar humano una vida servidora.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El miedo a perder los beneficios del Mesías es lo que hace decir a Pedro que Jesús le lave “no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Servir al otro habría de estar cada vez más despojado de segundas intenciones: el lucro, la buena fama, el quedar bien, el que se me elogie y aplauda. El buen servicio es aquel que se hace sin “porqué”, simplemente porque la persona necesitada de nuestro servicio entra en nuestro horizonte vital y, por amor a ella, le hacemos el favor sin demandar nada a cambio. Un servicio contaminado por el interés se desautoriza.

                Oramos: Que nos animemos a servir sin otro interés que el bienestar del otro; que nos parezca que sirviendo, nosotros/as también ganamos; que pongamos alma en nuestros pequeños servicios cotidianos.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad va haciendo ya, a lo largo de los años, un camino de mucho recorrido. Lo más importante que nos quedará en las manos no será ni siquiera nuestros ratos de oración, sino los pequeños servicios que nos hemos podido prestar. También, por supuesto, ayudarnos en la oración es un gran servicio. Pero esos servicios de la vida, normales, diarios, mezclados a los caminos que uno anda, son los verdaderos frutos del trabajo orante.

                Oramos: Que no menospreciemos las pequeñas ayudas que podamos darnos; que el buen recuerdo y la presencia en la oración sean una manera de servirnos; que nos aliente la oración a la hora de ser generosos/as en el servicio.

 

***

 

Poetización:

 

Lo humillaron,

creyeron que su nombre

se borraría de la historia

porque fue un humillado.

Pero él era un humilde.

Y por ello

anidaba en su corazón

el inapagable anhelo de justicia

que habita

en la  vida de los humildes.

Lo humillaron

porque venía de linaje oscuro,

por su dura pobreza,

por su vida sin brillo.

Pero él, siendo humilde,

tenía dentro

el vigor de los que aman,

la entrega de quien se da del todo,

el amor de quien sabe mucho de abrazos.

Lo humillaron

y lo pusieron en el patíbulo.

No entendieron nunca

que, aun en la cruz,

seguía siendo humilde,

pero no humillado.

Que en aquellos despojos

brillaba la luz más fuerte,

la del amor,

la voz inextinguible

de la justicia,

la palabra más profética,

la del anuncio  de un mundo nuevo.

En su humillación

seguía viva su humildad

con toda su fuerza.

Pobre y desnudo,

era fuerte.

 

***

 

Para la semana:

 

                No trates a nadie con altanería. No humilles a quien consideras menos que tú. Trata de verloen plano de igualdad.

 

***

 

 

Juan 89

CVJ

Domingo, 6 de noviembre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

89. Jn 13,25.12-17

 

Introducción:

 

                Si uno hiciera la pregunta por los “cimientos” de la vida, es fácil que tal cuestión fuera desechada por excesivamente trascendente, o demasiadazo teórica, o simplemente inútil. Sin embargo, es una pregunta muy saludable: ¿tú en qué basas tu vida, en qué se apoya? Si uno fuera quitando aquello que no es decisivo llegaría a ese cimiento esencial. Y si respondiera con verdad: mi cimiento es, o quiere ser, el amor, la buena relación, la dicha sencilla, el logro de una vida pacificada, estaría en el buen camino, su vida tendría solidez. Pero si dijera: mi cimiento es el éxito, el dinero, el estar arriba, el prestigio social, quizá fuera un cimiento frágil para construir una vida. ¿Cuál es mi cimiento vital? No es mala pregunta ni para la vida ni para la oración.

                Si a Jesús le hubieran hecho esa pregunta, a tenor de este texto, respondería: mi cimiento vital es servir con generosidad, luchar denodadamente por el logro de toda dicha, tratar de hacer más humano el duro camino de las personas, suscitar anhelos para que no muera la delicada planta de la utopía, mirar con amor creciente a quien hambrea acogida y amor. Algo de esto habría respondido. E, incluso, habría añadido: si me apreciáis, también vosotros tendríais que animaros a un camino parecido. No quedaréis defraudados. Este cimiento del servicio generoso es el cimiento de la comunidad de Jesús. El resto se asienta sobre él.

 

 

***

 

Texto:

 

2Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas, el de Simón Iscariote, que lo entregara) y Jesús, 3sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, 4se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; 5luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

                12Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

                -¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13Vosotros me llamáis “El Maestro” y “El Señor”, y decís bien porque lo soy. 14Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: 15os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.       

16Os aseguro: el criado no es más que su amo, ni el enviado más que el que lo envía. 17Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Esta es una foto que pertenece a las fiestas de Villava (pueblo de Navarra, de donde es Fidel). El ayuntamiento de este pueblo cedió este año el honor de tirar el cohete de fiestas a Cáritas parroquial. Una corporación presidida por Bildu reconoce en Cáritas una instancia de humanización y de servicio y, por eso, le honra en un acto público. Eso quiere decir que el servicio desinteresado es apreciado; que, aunque no lo parezca, la gente es sensible a la generosidad con el débil. Una sociedad que se asienta sobre la solidaridad tiene mejor futuro. Y a la inversa.

                Oramos: Gracias por quienes sirven en el anonimato; gracias por quienes se sienten más personas ayudando al débil; gracias por quienes reconocen y agradecen la presencia social de personas servidoras.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús, lavando los pies, ha dado “ejemplo”. En realidad, lo suyo es algo más que ejemplo: ha sido todo un estilo de vida. Él ha creído, y lo ha vivido, que, haciendo de su vida un itinerario generoso, conectaba, en el fondo, con el deseo salvador del Padre que, él sí, sirve y “trabaja” a favor de toda criatura. Servir ha sido para Jesús más una manera de ser que unas prácticas “ejemplares” para que sus discípulos se animaran a copiarlas. Algo parecido habría de ser el seguidor/a: persona que no solo sirve, sino que vive sirviendo.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu camino servidor; te bendecimos por tu incansable darte a nosotros; te damos gracias por trabajar para nosotros.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Deudores de la certeza social de que más-es-arriba, creemos que servir al otro no puede reportarnos ningún gozo vital. Pero no es así, Sirviendo, ayudando, acompañando, sosteniendo, acogiendo, se pueden experimentar auténticos gozos: ver el brillo de la esperanza en los ojos del débil; sentir y tocar el calor del corazón humano; unirse en el sueño de una vida amparada y abrazada; escuchar el canto del alma que habla de sueños cumplidos. Esto se concreta en vidas y situaciones. Y quien lo ha vivido, lo sabe.

                Oramos: Que sirvamos para que verdee la esperanza; que sirvamos para que crezca el ánimo; que sirvamos para que no cese el canto en la noche.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Puede parecer que lo que nos une a los miembros de la comunidad virtual es el trabajo orante. Pero, más a la base, hay una cierta actitud de servicio, de relación, de cercanía, que es el verdadero cimiento del “edificio orante”. De ahí que cuanto más nos tengamos presentes, de la manera que sea, más posibilidades de ser comunidad tendremos, aun que sea comunidad “virtual”. También el servicio es el cimiento de esta comunidad dispersa porque, al fin y al cabo, es comunidad en torno a Jesús.

                Oramos: Que nos sirvamos en la buena relación; que nos amparemos en el interés de unos por otros; que nos tengamos presentes en el momento de la oración y más allá también.

 

***

 

Poetización:

 

Parecía la suya

una vida frágil,

hierba seca

que el viento desbarata.

Pero, en realidad,

su existencia

tenía un sólido cimiento:

el servicio generoso.

La casa de su vida

estaba asentada

sobre la lucha denodada por lograr

la dicha común.

Su cimiento era, sin duda,

el compartir caminos,

para que el duro bregar de los humanos

fuera más llevadero.

La base de su vida

estaba unida al sueño

por mantener viva

en la existencia de los excluidos

la frágil esperanza

de la justicia.

Alguna vez habló

de una casa asentada

sobre roca.

Su roca fue

su generoso servicio.

No hubo vendaval que pudiera

con tan fuerte cimiento.

Por eso, nunca se avergonzó

de servirnos.

Era lo suyo,

lo hacía con pasión

y con gusto.

***

 

Para la semana:

 

                No te canses de ser servicial con quienes tienes cerca. No pidas nada a cambio.

 

 

Juan 88

CVJ

Domingo, 30 de octubre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

88. Jn 13,1

 

Introducción:

 

                Demostrar amor es una de las más hermosas características de las personas. No se demuestra amor, sobre todo, en palabras y gestos de cariño, sino en acciones sencillas y cotidianas de respeto, desprendimiento, generosidad. Se demuestra amor cuando no se pasa factura, cuando se escucha sintonizando con la situación del otro, cuando se hace un trecho de camino juntos, cuando se pone realmente a disposición del otro lo que yo tengo y vivo. Demostrar amor solamente es posible si el interior de la persona está sensible a la situación real de quien tengo enfrente. Hay personas que demuestran amor cada día en manera simple y bondadosa. Son los auténticos benefactores y benefactoras de la humanidad. No importa que sus nombres no salten a la fama ni que sus acciones de amor estén en lo oculto. Riegan las raíces de la vida.

                Dice el Evangelio que Jesús fue uno de esos que demostró amor. Y que lo hizo “hasta el extremo”, o sea, hasta el límite, hasta allí donde no se espera, hasta allí donde no se merece. No le importó que su demostración de amor no fuera captada, no fuera agradecida ni aplaudida. No quiso cobrar su amor a ningún precio y lo pareció suficiente “pago” el que quienes le rodeaban sintieran un poco más cerca el amor del Padre y el amor de los demás. Al demostrar amor construía el amor social y personal. Nadie se percató entonces de su demostración. Solamente luego, cuando recapacitaron sobre lo que habían vivido, se dieron cuenta de que habían tenido al lado a una persona que no hizo otra cosa que amarles como eran sin pedirles absolutamente nada a cambio.

 

 

***

Texto:

 

13,1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo a estar frente al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, les mostró un amor hasta el extremo.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

La foto representa a sus padres, a quienes acusaron del asunto, que ahora presentan un modesto libro en Madrid. Ellos no han dejado de vivir para encontrarla. Toda su fortuna ha sido gastada en el empeño. La foto es la viva imagen de la desolación. La madre, Kate, sentada con la mirada cansada y la pena en cada uno de sus rasgos. El marido, Gerry, detrás, casi a punto de llorar, apoyando las manos delicadamente en los hombros de su mujer como si quisiera unirse a ella en la desolación que los habita. La frase con que se cierra el reportaje da una idea de lo que decimos: “Nunca dejaremos de sentirnos culpables y arrepentidos por lo que pasó. Si hubiéramos visto el más mínimo peligro habríamos obrado de otra manera, pero ya nada podemos cambiar. Tenemos que vivir con ello”, dice Kate. Gente que ha demostrado amor y que sufre. Su entrega no es en vano.

                Oramos: Gracias, Señor, por quien ama más allá de su dolor; gracias por quien es fiel en amar aunque no corran tiempos buenos; gracias por quien siembra amor sin poner muchas condiciones.

 

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto de esta semana que Jesús hizo su demostración de amor a sus amigos “en medio del mundo”, es decir, en el torbellino de los días, en el desasosiego de la incomprensión, incluso en la dureza del rechazo. Se curtió en la dificultad y ahí siguió amando. Nunca pensó que amar sin condiciones era tarea fácil; por eso, vacunado contra el desaliento, permaneció fiel, resistente, en su empeño de amor. En medio del mundo, en medio de nuestra increíble incomprensión.

                Oramos: Gracias, Jesús, por amarnos aunque no te comprendamos; gracias por amarnos, aunque nos alejemos de ti; gracias por amarnos aunque no sepamos corresponderte.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Hay cosa complicadas en la vida que demandan mil explicaciones. El amor parece que es cosa simple. Por eso, habrá que amar sin dar excesivas explicaciones, sin poner demasiadas condiciones, si demandar toda clase de garantía. Amar en forma directa y simple, como quien da generosamente sin muchos requisitos. A veces trabajamos tanto las condiciones de nuestro amor que nos fatigamos antes de darlo.

                Oramos. Que nuestro amor sea rápido y generoso; que sea fácil y sin condiciones; que sea amplio y sin trabas.

 

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Acabamos de venir de nuestra convivencia de Ejulve. A veces nos preguntamos por qué son reuniones tan gozosas, ya que esos encuentros esporádicos podrían salir mal. Salen bien, en parte, porque, en maneras muy simples, queremos “demostrar amor” a quien viene a esa reunión. Puede parecer algo lírico, pero no lo es. Si uno repasa los gestos de las jornadas descubre una generosidad que hace posible que el encuentro no nos canse, sea vibrante y nos nutra, dentro de su modestia. Demostraciones elementales de amor.

                Oramos: Agradecemos los gestos sencillos de amor; agradecemos las palabras cordiales que contienen amor; agradecemos el ánimo personal que brota de una actitud de amor.

 

***

 

Poetización:

 

No se daban cuenta,

no captaban el fondo del asunto,

no entendían apenas

que tenían con ellos

uno que demostraba amor

en cada cosa que hacía.

Nunca le importó

que no le pagasen,

que no le agradeciesen,

que no  lo aplaudiesen.

Él seguía amando con generosidad,

con respeto,

con dedicación total.

Por eso,

cuando se presentó

el duro momento

de la prueba

no lo dudó:

siguió amando,

aunque eso le costará

la sangre y el alma.

Lo suyo era darse,

tocar los corazones,

sembrar abrazos,

derramar alientos.

Lo hacía como quien ama a fondo,

como quien no pregunta,

como quien no exige.

Quizá lo hiciera así

por algo muy simple:

él también se creía amado

por la demostración de amor

hondísima y viva,

del amor de su Padre,

Allá en el fondo

nunca dudó de eso.

 

***

 

Para la semana:

 

                Procura hacer demostraciones de amor sencillo con quien convives. Inténtalo.

 

Juan 87

CVJ

Domingo, 23 de octubre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

87. Jn 12,44-50

 

Introducción:

 

                En alguna otra ocasión hemos tocado este tema, pero, por su importancia, volvemos sobre él: el juicio condenatorio a los demás bloquea toda relación. Si de algo huimos, es de la persona que nos juzga y nos condena (peor si se hace sin pruebas o por cuestiones meramente externas). Nadie quiere ser juzgado, todo el mundo quiere ser acogido. El juicio condenatorio a las personas es el camino para la inhumanidad. Por el contrario, la acogida de cada uno como es, sin juzgarle, es la puerta que abre el corazón de las personas. Vivir controlando el mecanismo de juicio es muy difícil, pero se pueden hacer avances. Para ello habrá que comenzar por no juzgarse a sí mismo, por tener ternura para con uno mismo. Y luego, mirar al fondo del corazón de la persona para desvelar ahí la hermosura de la más elemental dignidad. Quizá con esta “terapia” se logre algo.

                Jesús fue uno que no juzgó. Por eso se le acercaba la gente, no porque vieran en él a un representante divino. Su acogida sin condiciones, su comprensión amplia, su flexibilidad para abrazar y situarse en el lado del otro es lo que le abría las puertas del corazón de la gente. Los Evangelios se bandean entre esta certeza y el resquemor religioso de que quien rechaza a Jesús será rechazado. No han dado el paso de la acogida amplia, les cuesta desvincularse a ellos mismos del juicio. Por eso, como vemos en este pasaje,. Se dice taxativamente que Jesús no juzga, pero anuncia la presencia de otro “juez”, el Mensaje. Pues no, tampoco nos juzga la Palabra sino que nos sana (“una palabra tuya es suficiente para sanarme”). Si de algo podemos estar seguros después del paso de Jesús por este mundo, es de que no hay nadie que pueda juzgarnos, porque Dios mismo no nos juzga.

 

***

 

Texto:

 

44Jesús dijo gritando:

-El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. 45y cuando uno me ve a mí ve al que me ha enviado.

 

46Yo he venido al mundo como luz, y el que cree en mí no quedará en tinieblas.

 

47Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. 48El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene quien lo juzgue: la Palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día.  49Porque yo no os he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. 50Y yo sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre.

 

***

Ventana abierta:

 

                En la hermosa película TIERRA DE ÁNGELES hay una escena en que el párroco, pastor protestante, discute con su mujer a quien hecha en cara que está en pecado por haber bailado descocadamente en una reunión parroquial. Cuando la mujer es instada por el pastor a que pida perdón a Dios, ésta dice con énfasis: “Dios no tiene que perdonarme porque nunca me ha condenado”. Esa certeza habría de anidar en el corazón de toda persona: Dios no condena jamás, aunque se duela de nuestro mal.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu fidelidad que nunca juzga; gracias por tu amor que siempre acoge, gracias por tu abrazo que siempre anima.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Si algo quiere hacer Jesús es liberar, dar respiro, potenciar la dicha. Por eso dice que no ha venido para dar sentencia contra el mundo. A Jesús, como a Dios, le duele nuestro mal, pero no nos condena por eso. Jesús nos dice que aunque seamos débiles, pecadores, crueles, inhumanos, nunca seremos excluidos ni condenados. Eso tendría que provocar en nosotros/as un anhelo de humanidad y de bondad. Hay que llevar esta certeza de que Jesús no condena hasta las últimas consecuencias, hasta que la culpa quede arrinconada y los miedos a la condena desterrados para siempre.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque no condenas a nadie, te bendecimos porque te dueles de nuestro mal; te damos gracias porque nos tienes siempre de tu parte.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                La mejor manera de controlar el mecanismo de juicio es potenciar los actos de humanidad y solidaridad. Porque las hondas raíces del juzgar al otro no se arrancan simplemente con desearlo es preciso hacer trabajos cotidianos de humanidad y de amor. Todo lo que se haga en esa dirección, aunque sea poco, es útil. De ahí que ayudarse a vivir con humanidad, enseñarse los caminos del gozo, ser delicados en el respeto a la persona, vivir juntos la pasión por lo humano, ésas son las tareas que, si se hacen, frenan nuestra ansia (a veces irrefrenable) de juicio.

                Oramos. Que nos apasione lo humano, que nos atraiga la solidaridad; que nos entusiasme la bondad.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                En las reuniones generales de nuestra comunidad virtual hacemos, en un primer encuentro, un repaso al Directorio. Van sonando los nombres y personas de cada uno/a del grupo y, si se sabe, se dice alguna circunstancia suya. De esta clase de repaso está alejado cualquier juicio o queja de que no vengan, de que no hablen, de que no escriban, de que no se hagan presentes.  Hemos llegado a ver que la pertenencia a la comunidad es de diversos modos y, por ello, nadie tiene que sentirse juzgado por nada. Vivir sin juicio es propio de una verdadera comunidad cristiana.

                Oramos: Que toda persona tenga acogida entre nosotros; que nadie se sienta extraño; que nadie se vea juzgado.

 

***

 

Poetización:

 

La gente acudía a él

con la confianza

de quien no se siente juzgado.

Lo leían en su mirada,

lo experimentaban en su palabras,

lo sentían en sus abrazos.

Así podían entender

algo más profundo:

que Dios no juzga a nadie,

que su infierno no existe,

que su rechazo no es cierto,

que su condena la inventamos nosotros.

Por eso mismo

se enfrentó

a quienes no pueden  entender

a un Dios sin condena

ya que ellos mismos

son jueces crueles.

Pero quienes deseaban la dicha,

quienes anhelaban la libertad,

quienes, oprimidos, querían respirar,

encontraron en su acogida

la puerta del gozo,

el horizonte soñado,

la alegría robada.

No juzgaba

porque su vida

estaba plantada

en el campo del amor,

de la ternura

y del respeto.

***

 

Para la semana:

 

                Trata esta semana de alejar juicios negativos sobre las personas y situaciones. Sé benigno/a.

 

***

 

Juan 86

CVJ

Domingo, 16 de octubre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

86. Jn 12,37-43

 

Introducción:

 

                Ante muchas situaciones de la vida, los humanos funcionamos con actitudes de despecho. El comportamiento de los demás nos hiere tanto que nuestra forma de encajarlo es responder con la moneda del despecho, del alejamiento, del enfado, del desprecio. Es comprensible, pero hay que darse cuenta de que esa actitud no lleva a nada positivo. Cuanto más se transitan los caminos del despecho, tanto más nos alejamos de la casa del corazón del otro, tanto más difícil se hace la vuelta a esa casa. Por eso, lo mejor es abandonar cuanto antes tales caminos y volver a situarse en la incansable oferta de amor, de casa abierta, de diálogo, de aprecio. Puede parecer, inicialmente, una “humillación” pero, en realidad, es el camino más fecundo para restañar heridas y para construir caminos nuevos de relación.

                En el pasaje evangélico de hoy el Evangelio se enfrenta a la actitud de Jesús. Nos explicamos: el Evangelio (quizá Jesús o, más probablemente, el evangelista que escribe en situaciones de dolor, de rechazo del cristianismo primitivo) se mete en el camino del despecho. Como no aceptan a Jesús a pesar de las señales, que les den. Para justificar su postura no duda en citar al profeta Isaías mismo. Pero en realidad, viendo el comportamiento de Jesús a través del Evangelio, él no se ha situado en el camino del despecho, no ha respondido al menosprecio con otro menosprecio, ha sido incansable en hacer una oferta para buenos y malos, como el sol que calienta a todos. De ahí que leamos un poco “contra el texto” este pasaje de san Juan para percibir al Jesús que nunca funcionó en modos de despecho, sino en las maneras de la oferta incansable, porque su amor nunca se fatigó.

 

***

 

Texto:

 

37A pesar de tantas señales como llevaba realizadas delante de ellos, se negaban a darle su adhesión.

 38Así se cumplieron las palabras que dijo el profeta Isaías:

Señor, ¿quién ha creído nuestro anuncio?

y ¿a quién se le ha descubierto la fuerza del Señor?

39Y no podían creer por aquello que dijo en otra ocasión Isaías:

                40Les ha cegado los ojos

                               y les ha embotado la mente,

                               para que sus ojos no vean

                               ni su mente perciba

                               ni se conviertan

                               ni yo los cure.

                41Esto lo dijo Isaías porque vio su gloria, y así habló de él.   

42A pesar de todo, muchos incluso de los jefes, le dieron su adhesión, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser excluidos de la sinagoga, 43pues prefirieron la gloria humana a la gloria de Dios.

 

***

 

Ventana abierta:

 

El 25 de mayo de 2011 sucedió algo insólito en una sala de oficina de Vitoria. Tras medio siglo de violencia terrorista, de 829 asesinatos perpetrados por ETA, de varias generaciones que han crecido en Euskadi entre el miedo y la falta de libertad, dos desconocidos se sentaban cara a cara. Mientras el país entero hablaba sobre el final de la banda, estos dos hombres lo escenificaban, de forma privada, en esa sala. Uno era una víctima del terrorismo cuyo padre fue asesinado en 1980 y que aún no conoce quiénes fueron los culpables. El otro, un preso condenado por pertenecer a ETA, con delitos de sangre, que ha llegado a la conclusión de que la violencia no tiene sentido y se ha apartado de la banda. El primero quería saber el porqué de muchas cosas. Por qué la persona que tenía enfrente había sido un terrorista, por qué había matado, cómo podía vivir con ello, qué le condujo a la organización que destrozó la vida de su madre y de sus seis hermanos... El segundo quería, sobre todo, pedir perdón. Hay gente que abandona los duros caminos del profundo despecho.

                Oramos. Gracias, Señor, por quien perdona por humanidad; gracias por quien demanda que se le perdone; gracias por quienes ponen la persona por encima de cualquier situación social.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el evangelista, reprobándolo, que son condenables quienes, por miedo, no dieron testimonio de Jesús. Éste, seguramente, no pensaría así y comprendería que la persona es frágil y temerosa y que la amenaza de una dura exclusión pesaba en la persona más que el amor que le tenían. Pero él no habría comparado la una con el otro. Simplemente habría entendido la dura situación del excluido y habría comprendido su abandono. Así de ancho era su corazón y así de fiel su amor.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu amor fiel, te bendecimos por tu incomprensible cercanía a nosotros; te damos gracias porque has valorado más nuestro amor que nuestros fallos.

 

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Hay quien hace muchos progresos en el camino de amar sin despecho. Pero, lógicamente, eso no se improvisa. Es preciso construir, día a día, el camino del amor fiel, de la oferta incansable, del estar ahí por encima de negaciones y limitaciones. Es una obra de artesanía, de fidelidad, de constancia, de amor. De lo contrario, la garra del despecho hará presa en nosotros/as y no sabremos cómo escapar de ella. Por eso, cada día que amas con sencillez te alejas de las turbias aguas del despecho.

                Oramos: Que construyamos el amor cada día; que cuidemos los detalles para construir el amor; que no nos instalemos en la ofensa ni el menosprecio.

 

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Nuestra comunidad virtual es una oferta continuada, aunque sencilla. No se contempla jamás el despecho: quien viene, viene; quien participa en una reunión, bien; quien no viene a una asamblea, bien; quien manda un saludo y se hace presente, bien; quien permanece en silencio, bien igualmente. No es un relativismo, sino el deseo de mantenernos en la oferta y el respeto. Son los caminos que no dejan pasar al despecho.

                Oramos: Que seamos siempre respetuosos; que seamos agradecidos con los gestos de amabilidad; que seamos comprensivos con quien anda en el silencio.

 

***

 

Poetización:

 

Los evangelios

le atribuyen

frases muy duras,

de denso despecho.

Pero viendo sus días,

caminando en sus sendas,

sentándose a su sombra,

intentando comprender su corazón,

llegamos a una conclusión

muy distinta:

nunca se instaló en el despecho,

nunca reprochó nada

porque nunca exigió nada.

Supo mirar con amor

a los ojos

de quien le miraba mal;

jamás se cansó de hacer

una oferta de gestos de amor,

como aquel pan untado

con el que quiso cautivar a Judas

en el último momento.

De ahí que los seguidores/as

se empeñen en alejarse

del camino del despecho.

Esos son los síntomas

de que se le ha entendido bien,

de que se vive con su misma alma.

 

***

 

Para la semana:

 

                Trata de controlar tus gestos de despecho. Sé siempre amable y respetuoso con todos.

 

***