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FIAIZ

Juan 136

CVJ 

Domingo, 3 de marzo de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

136. Jn 20,1-10

 

Introducción:

 

                Optar por la vida es mucho más que simplemente vivir. Hay gente que vive, pero que no ha hecho una opción por la vida. Por eso reniega de la vida, la maldice, la maltrata. Pero también hay muchas personas que aman la vida en los detalles pequeños de cada día; que la construyen laboriosamente, la defienden con uñas y dientes. Hay personas que enriquecen la vida con su aportación de humanidad; y las hay quienes la embellecen con grandes obras artísticas o con la pequeña flor de su maceta en medio del cemento. Hay quien anima la vida, la suya y la de los demás, con tesón y la cuida con pasión. Hay quien la comprende y excusa con generosidad porque también se sabe débil. Y hay quien disfruta de la vida como el mejor regalo de cada día.

                Es que el texto que nos toca esta semana dice que el discípulo, “al fin”, vio y creyó cuando vio “las vendas en el suelo…y el sudario envolviendo un lugar aparte”. ¿Qué quiere decir esto? Las vendas aluden al lecho nupcial, a las sábanas, a la vida. El sudario envuelve “el lugar”, el templo, lo legal, lo que no termina de dar vida. El discípulo entiende lo que es la resurrección cuando opta por los lienzos, por la vida, y rechaza el sudario, lo que no da vida. Creer en la resurrección no es, según el Evangelio, dar adhesión a una doctrina, sino hacer una opción de vida, una opción de amor y benignidad por ella.

 

***

 

Texto:

 

1El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. 2Echó a correr y fue adonde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo:

                ­-Han quitado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

                3Salió, pues, Pedro y también el otro discípulo camino del sepulcro. 4Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; 5y, asomándose, vio los lienzos ordenados; pero no entró. 6Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: contempló los lienzos ordenados 7y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con los lienzos, sino envolviendo un lugar. 8Entonces, finalmente, entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

9Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos. 10Los discípulos se fueron de nuevo a sus casas.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Este señor es Carlos Cristos, médico de familia que murió joven por causa de una enfermedad degenerativa y que optó por vivir hasta el último suspiro “a ser posible con una sonrisa”, como él decía. Dio pie a la hermosa película “Las alas de la vida”, de la que hemos hablado en otras ocasiones. Son personas que, aun con grandes limitaciones, aman la vida y estrujan sus posibilidades y disfrute al máximo. Enriquecen el tesoro de la vida a la que aman.

                Oramos. Gracias, Señor, por quienes viven con intensidad; gracias por quienes disfrutan de los caminos sencillos de la vida; gracias por quienes cantan a pesar de las noches de la vida.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice María, desconsolada, que no sabe dónde han puesto el cuerpo de Jesús. El Evangelio afirma que el cuerpo resucitado de Jesús, su verdad de amor y de acompañamiento, está en el fondo de la vida (“vendremos a él y pondremos nuestra morada en él”: Jn 14,23). Porque no lo vemos, nosotros, gentes de superficie, creemos que no está. Pero sí está. Su “cuerpo” es compañero, apoyo, cimiento de nuestra andadura vital; su persona es caminante, abrazo y amparo de nuestros días.

                Oramos. Te alabamos, Señor, por tu cuerpo entregado a la vida; te bendecimos por tu cuerpo compañero nuestro; te damos gracias por tu cuerpo que nos acoge.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el Evangelio que “los discípulos no habían entendido lo escrito, que había de resucitar de la muerte”. Para entenderlo tendrían que haber amado la vida suya y también la de los demás. Debería haber abandonado, poco a poco, su egoísmo, su afán de dominio y de lucro, su deseo de autoafianzarse a costa de los demás. Tenían trabajo por delante si querían ahondar en la vida resucitada de Jesús.

                Oramos: Que entendamos lo escrito en el Evangelio amando la vida; que entendamos lo escrito en la creación amando lo creado; que entendamos lo escrito en el corazón acogiendo sin cansancio.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Tenemos cada vez más claro que la comunidad virtual, además de ser un ámbito de oración es un lugar en el que, de maneras sencillas, nos animamos a vivir. Son pequeños detalles que dan color a nuestras relaciones. Con ello nos enseñamos eso de que optar por la vida es más que simplemente vivir.

                Oramos: Que nos ayudemos a gustar la vida; que nos ayudemos a abrazar la vida; que nos ayudemos a cantar la vida.

               

***

 

Poetización:

 

No sólo vivió,

optó por la vida.

Lo vieron así

todos aquellos que necesitaban

que alguien animara su vida,

que la acogiera,

que la amparara.

Lo vieron así, sobre todo,

aquellos para quienes la vida

les resultaba más dura,

áspera,

de poco fruto,

de abundante amargura.

Decía palabras hondas:

“Bienaventurados…”,

“No te condeno…”,

“Venid los cansados…”,

“No tengáis miedo…”,

“A nadie echaré fuera…”.

Pero, en el fondo, decía:

vivid,

amad,

disfrutad,

cantad en la noche,

comprended al débil,

acoged sin cansaros,

vivid, sí.

Por eso las vendas

señalaban al viviente

no al engullido

por la muerte.

Por esa señal

entendió el discípulo

que optar por la vida

era creer en el resucitado.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ver el lado positivo de la vida. Contagia amor por la vida.

 

***

 

 

Juan 135

CVJ 

Domingo, 25 de febrero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

135. Jn 19,38-41

 

Introducción:

 

                Hay una patología personal y social que se suele denominar atrofia afectiva.  Es la que tienen las personas que observan y analizan todo lo que ocurre, pero no se comprometen en nada. Es la de aquellas gentes  que solamente ven la realidad desde el lado de la utilidad; si algo o alguien no es útil, no les interesa. O también sufren de esta dolencia de quien sistemáticamente recela de todo lo afectivo. De modo general puede decirse que la riqueza y la plenitud de una persona dependen en gran medida de su capacidad afectiva. Esta no es solamente aplicable a las relaciones personales más inmediatas, sino a todo el hecho social. Amar la realidad es la mejor manera de entenderla; distanciarse de ella, “odiarla”, bloquea cualquier posibilidad de comprensión y de vida saludable.

                Es que, por extraño que parezca, la escena joánica del entierro del Señor habla, en el fondo de algo de eso: aparentemente se narra un entierro, pero, en realidad, se está diciendo que se entierra a uno que está destinado a la vida. Y como el lenguaje afectivo, esponsal, nupcial, es muy válido para hablar de vida (en las “nupcias” se engendra la vida), resulta que el autor describe el entierro con un vocabulario de bodas, afectivo: llevan perfumes “de mirra y áloe” que son los perfumes de la bodas, según lo salmos. Envuelven a Jesús en un “lienzo” que alude al lienzo del lecho nupcial (aquello de la “prueba de la virginidad”). Se le entierra en un sepulcro que está en un “huerto”, lugar del amor según el cantar de los Cantares. O sea, que al final uno no sabe si está asistiendo a un entierro o a la confesión de que quien es enterrado es uno talmente destinado a la vida  porque ha amado a fondo y se le sigue amando a fondo. Se entierra a un amado y el amor salta las fronteras de la muerte. Esos trasfondos dan vida al relato.

 

***

Texto:

 

                38Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo.

39Llegó también Nicodemo, el que al principio había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

 40Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos.

41Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. 42Y como era para los judíos el día de la preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Esta persona es Chris Kyle el francotirador más letal de EEUU que mató a muchas personas en Irak y que se lamentaba de no haber matado más “salvajes” (se refiere a los llamados “insurgentes” iraníes). Él mismo fue acribillado en un campo de tiro donde enseñaba a jóvenes a disparar. Un muchacho lo mató. Cosas de Estados Unidos. Pero, en el fondo, personas como éstas encarnan el profundo desafecto a los distintos que lleva a sembrar muerte. Dicen que su funeral ha sido multitudinario. Eso es lo peor, que la ciudadanía se identifique con el desafecto.

                Oramos. Que no nos invada nunca el desafecto personal o social; que nuestra reacción sea misericordiosa y benigna ante el mal social; que ensanchemos los límites de nuestra tienda, de nuestra vida.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que José de Arimatea, el que había ido a verlo de noche, pidió a Pilato el cuerpo de Jesús. Parece que aquella entrevista nocturna no había servido para nada. Pero la buena acogida de Jesús a horas intempestivas, la conversación sosegada, sirvieron para dejar un poso de benignidad en el corazón del de Arimatea. Ahora, cuando el pobre cuerpo de Jesús está muerto es cuando el afecto le lleva a solicitar del tirano Pilato que se le dé el cuerpo para ejercer con él el sacramento del afecto, del cuidado, del entierro amoroso.

                Oramos: Te veneramos, Señor, en tu cuerpo pobre y muerto; te veneramos con amor en tu necesidad de cuidados; te veneramos con gozo en la promesa de tu resurrección.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Asegura el texto que José y Nicodemo llevaron “cien libras” de perfume para embalsamar a Jesús. ¡Unos 42 kilos! Una barbaridad. No saben que aquel que quieren ungir está destinado a la vida. Quieren borrar el duro peso de la muerte con una enorme cantidad de perfume. Es como quien quiere obviar el dolor y la limitación de la vida huyendo de ella, dorando la píldora. La afectividad saludable no excluye la honradez con lo real, la visión exacta de los problemas. Solamente que los lee con benignidad, con acogida, con afecto. Una visión afectiva de la vida y, a la vez, con realismo no son cosas que estén reñidas.

                Oramos: Que seamos realistas y benignos; que seamos buenos lectoras de la realidad y fraternos; que seamos honrados con lo real y afectuosos.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La pertenencia a la comunidad virtual, el trabajo común en torno a la Palabra, la certeza de que ésta nos conecta a la vida y al corazón de otras personas amplía nuestra capacidad afectiva, nuestra manera de mirar con amor nuestros pasos y los de los otros. Por eso, uno de los beneficios del trabajo orante en comunidad virtual es ampliar nuestra capacidad afectiva,  la posibilidad de leer y vivir la vida con el jugo de lo hermoso, de lo disfrutado, de lo amado.

                Oramos: Gracias, Señor, por la ayuda de los hermanos para vivir la vida con gozo; gracias por el grupo que ora y nos enseña a amar; gracias por la conexión vital que nos hace amables los días.

 

***

 

Poetización:

 

Como todos,

el de Jesús fue también

un triste entierro.

Pusieron con amor

su cuerpo muerto

en la soledad de la tumba.

Pero ese amor

era como un canto de esperanza

y de vida:

se estaba enterrando

a un destinado a la vida,

a un esposo

que, unido a nosotros,

engendraría vida.

Por eso, quizá sin saberlo,

lo enterraban como a un novio

que va al lecho de bodas:

perfumado como los novios,

en el lienzo de un lecho nupcial,

en el huerto donde florecen los amores.

No depositaban un cadáver

en el silencio de la roca,

sino uno destinado a la vida

que estallaría gozoso

en la resurrección.

José y Nicodemo intuían

de alguna manera

que la vida irrumpiría

en el cuerpo amado,

en toda realidad,

cuando se la ama.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de controlar tu atrofia afectiva. Hazlo amando a la realidad que tienes delante y a las personas que se cruzan en tu camino.

 

 

Juan 134

CVJ 

Domingo, 17 de febrero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

134. Jn 19,31-37

 

Introducción:

 

                Aunque parece que la expresión “vida interior” alude directamente a cuestiones religiosas, lo cierto es que no tiene por qué. Vida interior es el trabajo que una persona o una sociedad hacen por cultivar los valores más hondos y más positivos de la persona que contribuyan a su creciente humanización. La belleza, el silencio, la escucha, la contemplación de lo creado, la armonía en todas sus variantes, la misma fe, etc. pueden ser elementos que ayuden a construir esa vida interior de la que hablamos. No cabe duda, una sociedad con vida interior tiene mejor futuro que una sociedad superficial, banal. Lo mismo que decimos que una sociedad con cultura es mejor que una sociedad inculta. No hay por qué ser reticentes a la espiritualidad. Si es sana, plural, amplia, no sectaria, puede ser un gran beneficio para la persona y para la sociedad.

                Es que en el pasaje de esta semana se habla del interior de Jesús, del que dice san Juan que salió “sangre y agua”. ¿A qué se refiere? La sangre es la vida entregada; el agua es el espíritu ofrecido. Por eso se puede decir que el interior de Jesús, su mayor verdad, el núcleo de su vida, está hecho de entrega (sangre) y de aliento, ánimo, espíritu (agua). Su trabajo ha sido animar, dinamizar la existencia mediante su total entrega a su vocación de ser hermano del pueblo, sobre todo en los sectores más heridos. Despojar el interior de Jesús de estos valores es empobrecerlo y desnaturalizarlo. Así lo ha visto siempre la fe y de ello ha dejado testimonio.

 

***

 

Texto:

 

31Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.

32Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; 33pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas,

34sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado y al punto salió sangre y agua.

35El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis.

36Esto ocurrió para que se cumpliera aquel pasaje: “No le quebrarán un hueso”; 37y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                La Universidad Popular de la Rioja organizó a finales de enero un foro de espiritualidad con el lema “Vivir con gusto y sentido” con temas de oración, silencio, escucha, etc. Sorprende que una ciudad no muy religiosa, teniendo que pagar matrícula, se apuntaran más de 400 personas. Eso demuestra que el anhelo de espiritualidad, laica muchas veces, sigue vivo. Se puede decir que una ciudad que reacciona así tiene vida interior.

                Oramos: Que la espiritualidad crezca en el cimiento de nuestras ciudades; que creamos en los beneficios de la espiritualidad; que el cultivo de la vida interior nos sea atrayente.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                El texto presenta a Jesús como “un traspasado”, uno que dice su total verdad. Ese es el requisito para que su interior sea entregado y espiritual. Pretender una vida interior, una espiritualidad en las brumas de la mentira es complicado. La limitación, el pecado, puede ser comprensible y excusable por nuestra debilidad. Pero la mentira, el ocultamiento, la trampa bloquean toda pretensión espiritual. En esto, como en todo, Jesús ha sido ejemplar.

                Oramos: Te damos gracias, Señor, por Jesús el sincero y veraz; te damos gracias por su apertura de mente y su corazón; te damos gracias porque no nos ha ocultado la bondad y el amor de su corazón.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el autor del Evangelio, y pone mucho énfasis, que de eso (de que salió sangre y agua) deja testimonio. Habla de su propia experiencia más que de lo que vieron o dejaron de ver sus ojos. Él ha experimentado en la vida de Jesús que el suyo era un interior entregado y animador y de eso quiere dejar testimonio con la intención de que tal testimonio se contagie también a otros, a nosotros.

                Oramos: Que nuestra experiencia sea el dinamismo de nuestra vida interior; que no hablemos de oídas sino de prácticas; que apreciemos las experiencias espirituales de toda persona.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Afirma el texto que el testimonio de quien ha visto, ha creído, que el interior de Jesús estaba hecho de sangre y de agua, es decir de entrega y de aliento, se quiere dejar a la vista “para que creáis”. Es decir, para que el lector se anime también a un interior como el de Jesús, a un interior cultivado. Nuestra actividad orante y relacional tiene también, en el fondo, una intención similar: nos hemos unido a una comunidad virtual como ésta para mejorar el nivel de nuestra interioridad. Todo está orientado a tal fin.

                Oramos: Que nos ayudemos a enriquecer nuestra experiencia de vida interior; que apreciemos las pequeñas ayudas que colaborar a mejorar nuestra espiritualidad; que procuremos un ambiente bueno para la experiencia de interioridad.

 

***

 

Poetización:

 

Se esforzó el testigo

en dejar bien claro

que su interior estaba hecho

de sangre y agua,

de entrega y aliento,

de generosidad y amparo.

Pero él sabía

que no hubiera hecho falta

que el soldado traspasase

su costado.

Durante toda su vida,

a lo largo de sus caminos,

en las noches interminables

de confidencias y charlas,

en la actuación con los débiles,

en sus afanes de reinserción de los pobres,

en lo múltiples abrazos repartidos

se manifestó

una y mil veces

que el hombre de Nazaret

era compasivo y generoso,

animador y sostenedor,

empuje y aliento,

casa de acogida

y palabra de fuego.

¿Cómo no iba a salir de su costado

lo que había dentro,

el agua de ánimo total

y la sangre de la entrega sin límites?

Dejó testimonio de que esto ocurrió

cuando el soldado lo atravesó.

Pero, en realidad,

eso había ocurrido toda su vida,

en cada uno de sus días.

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de vivir con hondura las experiencias de esta semana. Piénsalas, compártelas.

 

 

Juan 133

CVJ 

Domingo, 10 de febrero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

133. Jn 19,28-30

 

Introducción:

 

                Hay un valor en hacer bien las cosas y hacerlas bien hasta el final. Lo bien hecho y bien terminado es una realidad que apreciamos. Para terminar bien las cosas es necesario tener constancia, fidelidad y, en definitiva, amor por lo que se hace. Cuando dejamos algo a medio hacer se desvela la carencia de amor con que hemos hecho esa tarea. Cuando eso ocurre, la rutina y la desgana ocupan el puesto del interés y de la fidelidad. Llevar una cosa hasta el final y llevarla bien es síntoma de que nos hemos tomado en serio la tarea porque nos hemos tomado en serio a la persona. Puede parecer esta clase de reflexiones algo banal; pero en cosas como en el hacer bien las cosas hasta el final reside no poco de la dicha y del gozo humano.

                Es que el texto de esta semana conceptúa la trayectoria de Jesús como algo “bien terminado”. Jesús no ha dejado su obra a medias, porque esa obra tenía como raíz el amor. Y el amor lleva las obras hasta el final. En el caso de Jesús ese final ha sido la rúbrica tremenda de su muerte violenta. Pero, aunque no hubiera sido así, aunque hubiera muerto pacíficamente, la suya habría sido una obra bien terminada porque en ella latía un amor total. La fidelidad que nos tuvo fue la que le llevó a terminar su obra totalmente. No le importó que esa conclusión buena fuera a costa de su entrega, de sus desvelos, de sus trabajos, de su sangre. Su amor por el pueblo le hizo ver que merecía la pena pasar todo lo que había que pasar para que la obra se terminase. Ya lo había dicho en Jn 4,4: “Mi alimento es cumplir el designio del que me envió y dar remate a su obra”. Pues bien, sí, dio remate. Su amor le llevó hasta ahí.

 

***

 

Texto:

 

 

                28Después de esto, sabiendo Jesús que todo iba llegando a su término, para que se cumpliera aquel pasaje dijo:

                -Tengo sed.

29Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. 30Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:              

-Está cumplido.  

E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Queríamos poner una foto del grupo bíblico de la Parroquia de Valvanera de Logroño, pero no la tenemos. Este grupo, semana a semana, durante cinco años ha hecho una lectura reflexiva del Evangelio de san Juan. Pasaje a pasaje, sin prisa pero sin pausa, con una fidelidad encomiable ha dado término a su lectura reflexiva. Cinco años. Una obra terminada que refleja el amor a la Palabra de estas personas que, fielmente, han ido alimentando su vida cristiana de esta manera tan sencilla pero tan hermosa.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes son fieles a su experiencia cristiana; gracias por quienes se vuelcan con fidelidad a la Palabra; gracias por quienes terminan bien las cosas con paciencia y amor.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Es el mismo Jesús el que dice “Está cumplido”. El anhelo del Padre, ir formando la nueva comunidad, la nueva sociedad, la relación nueva, Jesús lo ha cumplido en su vida. Quizá por eso, por esa fidelidad hasta el final, es por lo que es todavía recordado, más que por su muerte violenta. Y eso es lo más admirable de él: no que muriera así, sino que viviera así, en fidelidad, sin desmayo hasta el final. Se le dieron motivos para abandonar. Pero él fue fiel. Ahí es donde radica su hermosura.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu increíble y gozosa fidelidad; te bendecimos por haber terminado tu obra con amor; te damos gracias por no habernos abandonado en nuestros egoísmos.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Cuando Jesús dice “Tengo sed” quizá esté desvelando una de las claves de su fidelidad hasta el final: ha tenido sed, ha vivido con sed. Su amor no es algo lánguido y que va de sí. Ha sido un amor sediento, buscador, inquieto por el bien de la persona en debilidad. Esa sed que ha anidado en su vida, el amor al designio del Padre, le ha hecho mantenerse fiel hasta el final para cumplir lo previsto en el corazón anchísimo de amor de Dios. Sin “sed”, sin pasión por la vida y por las personas, por las cosas, es muy difícil aguantar hasta el final.

                Oramos: Que tengamos sed de la persona para optar por ella siempre; que tengamos sed de Jesús para hacerlo siempre objeto de nuestro amor; que tengamos sed de vida para leer los acontecimientos de manera positiva.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                El texto dice que Jesús “entregó su espíritu” que es algo más que morir. Jesús entrega su espíritu a la comunidad de seguidores. Es decir, la fidelidad que le ha llevado a él hasta el final ha de ser recogida, como una antorcha, por quienes se dicen su comunidad. El mismo afán que ha anidado en su vida, llevar el designio de amor del Padre hasta el final, ha de anidar en la nuestra. La buena relación en la comunidad virtual puede animarnos a ello.

                Oramos: Que recojamos la antorcha de Jesús, su espíritu; que anide en nosotros el amor al designio del padre, la nueva relación; que nuestra relación sea siempre respetuosa y agradecida.

 

***

 

Poetización:

 

No se quedó

a mitad de camino;

nunca hizo las cosas

a medias.

Por eso al final

pudo decir:

“Está terminado”.

Había llegado a la conclusión

de que su mayor gozo

habría de ser

cumplir el designio de amor

del Padre,

construir la nueva relación,

la nueva sociedad

de hermanos.

Y se dio a esa tarea

con ahínco

hasta el final.

No le apartó de ello

ni sus crisis internas,

ni sus decepciones externas.

No le hizo desistir

ni la ambición de su familia,

ni la torpeza de sus discípulos,

ni el menosprecio de los de su pueblo,

ni la persecución de las autoridades.

El permaneció fiel,

inalterable,

en el camino elegido.

Con verdad pudo decir al final:

“Está cumplido”.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de hacer bien las cosas por razones de aprecio y de amor, no solamente por responsabilidad.

 

***

 

 

Pregón en la Cuaresma de 2013

Pregón en la Cuaresma de 2013


 

 

I. Atención y silencio

 

Atención y silencio,

amigos y amigas.

Acallemos el ruido,

bajemos el tono de nuestro móvil,

que el imparable borboteo

de la vida y de la ciudad

se apacigüe en nosotros.

Hagamos silencio,

porque los pregones espirituales

demandan sosiego,

tranquilidad,

un momento de pausa

que no nos hará daño

y regará las raíces sedientas

de nuestro interior profundo.

Atención y silencio.

 

II. Anunciar la cuaresma, anunciar la Pascua

 

Anunciar la cuaresma

es anunciar la Pascua.

Aquella es camino para ésta,

aquella es puerta para ésta.

Anunciar la Cuaresma

sin tener los ojos fijos

en la hermosura de la Pascua,

anunciar sólo la Cuaresma

es tan absurdo

como anunciar una fiesta

que luego no se celebra,

un día de gozo

que no termina de llegar.

Quien recibe el anuncio de la Cuaresma

está recibiendo el anuncio de la Pascua.

 

 

 

Las semillas de la oración,

de la Palabra,

de la reflexión,

de la solidaridad cívica

que son las semillas de la Cuaresma

florecen en la hermosura de la Pascua

en el fruto granado

de la vida con el resucitado,

la vida nueva de la fraternidad única.

Que el anuncio de la Cuaresma

sea, en verdad,

un anuncio de la Pascua que nos llega.

 

III. Un anuncio espiritual y social

 

El anuncio de la Cuaresma

es, a la vez, espiritual y social.

Es espiritual

porque quiere tocar otra vez

lo que anida dentro,

la vida que late en el fondo,

la savia que corre aún

por las venas del árbol seco.

No estamos muertos,

no somos insensibles,

no hemos perdido los valores,

no esta frío nuestro corazón.

La vida sigue latiendo,

la ilusión sigue verdeando.

la ternura continúa reconfortándonos.

Por eso se nos puede anunciar

un tiempo de aliento,

de espiritualidad viva,

de camino recomenzado.

Y, a la vez,

el anuncio de la Cuaresma

es social,

toca la vida,

apunta a los caminos cotidianos,

quiere mezclarse con nuestros asuntos,

camina por las calles de nuestros barrios,

ahí donde Dios quiere ser amado y servido,

amado en el fondo del corazón,

servido en la vida de los débiles.

 

IV. El anuncio de una ciudadanía fiel

 

El anuncio de este año,

la conversión que la Cuaresma nos demanda

es la conversión

a una ciudadanía fiel.

El momento que vivimos

nos puede parecer un lodazal,

un tinglado de corrupción y desvarío,

de inhumanidad y desamparo

que nos lleve a abandonar

el camino de la ciudadanía.

¿Cómo contribuir a la causa común

cuando abundan los ladrones?

¿Cómo valorar lo público

cuando lo privado es potenciado?

¿Cómo colaborar en las obras de todos

cuando los egoísmos son ensalzados?

Es entonces cuando suena vibrante

el pregón de la Cuaresma,

de la Pascua humanizadora:

“Sé un ciudadano fiel,

cumple tus obligaciones,

colabora en la construcción

de la ciudad de todos,

la ciudad de los seres humanos.

No cedas a la tentación del desaliento,

del abandono de la amistad cívica,

del anhelo de una ciudadanía

en fraternidad y justicia”.

Este es el mensaje,

la profecía,

el pregón.

Si escuchas esa voz,

no endurezcas el corazón.

 

V. No estamos solos

 

No digas:

estamos solos,

dejados de la mano de Dios,

abandonados a nuestra suerte.

No es así

porque el amor del Padre

sigue siendo generoso con nosotros.

Tenemos la gran ayuda

de la persona viva de Jesús,

de sus palabras hermosas.

En ellas encontramos

aquella pregunta incisiva

de Jesús a Pedro:

“¿Los reyes de la tierra

A quién cobran impuestos,

A propios o a extraños?

…Para no escandalizar,

Paga por ti y por mí”.

Pagaremos como personas libres,

como personas que construyen

la fraternidad social,

sabiendo que por encima de usurpadores,

de corruptos y de extorsionadores

está el bien social,

la evidencia de que el bienestar de todos

depende de la solidaridad común.

No estamos solos,

Jesús el libre,

el compasivo,

el solidario activo

el ciudadano amable

está en nuestro mismo caminar.

 

VI. Y está la Palabra

 

Y está la Palabra,

nuestra buena

y cotidiana acompañante.

Nos acompañará este año

la buena noticia de san Lucas,

noticia buena para paganos,

noticia que quiere ser leída y escuchada

no solamente en las iglesia

o en las facultades de teología,

sino allí donde la gente vive:

en la calle,

en el trabajo,

en el ocio,

en la relación.

No secuestréis mi Evangelio,

dice Lucas a las personas religiosas,

ofrecedlo a toda persona

que anhele el bien,

la justicia,

la compasión,

la bondad,

el gozo.

Esos son los valores

de mi evangelio;

con ellos podréis construir mejor

el cimiento

de la nueva ciudad

que anheláis.

 

VII. Y la fraternidad parroquial, arciprestal, social

 

Y será también un apoyo

la fraternidad parroquial,

la ayuda de la comunidad de creyentes,

la fraternidad arciprestal,

la fraternidad ciudadana,

la certeza de que somos muchos

quienes deseamos

esa ciudadanía nueva.

Es cierto que la voz de los muchos

se escucha menos

que las voces,

pocas y estridentes,

de quienes ostentan el poder.

Por eso la Cuaresma y la Pascua

devuelven la voz

a quienes se la han quitado

y la quieren retirar

a quien tiene demasiada voz.

Somos muchos

quienes no hemos perdido el anhelo

de llegar a la ciudad nueva,

la de la justicia cumplida,

sin llanto,

sin luto,

sin dolor,

sin extorsión,

sin violencia,

sin desamor.

La fraternidad es la casa

de la que partimos

y que deseamos construir

para que termine albergando

a toda persona,

a toda realidad.

 

VIII. Cuaresma y Pascua hermanadas

 

Cuaresma y Pascua hermanadas:

una Cuaresma lúcida

anuncia una Pascua de gozo;

una Cuaresma espiritual

anuncia a un Jesús más vivo;

una Cuaresma de honradez

anuncia una Pascua de fraternidad;

una Cuaresma de solidaridad

anuncia una Pascua de verdad;

una Cuaresma de compasión y ternura

anuncia una Pascua de vida.

 

IX. Un nuevo amanecer

 

Dice Pablo con tino

que Jesús anunciaría

UN NUEVO AMANECER.

No una filosofía,

ni una religión,

ni una moral,

ni un sistema económico.

Un nuevo amanecer,

una posibilidad,

un futuro en las manos,

un señorío desde la humildad,

un presente lleno de amor,

un futuro compartido en justicia,

un gozo para las lágrimas

de quienes nadie consuela.

Un nuevo amanecer.

Eso es la Pascua,

eso es lo que la Cuaresma nos anuncia.

Como decía el Señor:

“Quien tenga oídos,

que oiga”.

quien tenga sensibilidad,

acogida,

fe.

Fidel Aizpurúa Donazar (Logroño)

 

               

 

 

El anuncio de un nuevo amanecer

EL ANUNCIO DE UN NUEVO AMANECER

Nuestro tiempo como momento bueno para la fe

 

            Es voz común, y quizá sea verdad, que nuestro tiempo no es bueno para la fe, que ser cristiano en nuestra sociedad resulta complicado, que mantenerse en opciones creyentes es ir contracorriente. Quizá por eso, y con un afán algo prometeico, quieren las altas instancias eclesiales que este sea un “año de la fe” encontrando razones, ánimos y métodos para hacer de nuevo una propuesta que, no estamos muy seguros, vaya a tener acogida.

            Lo primero que habrá que decir que un año de fe es una propuesta no solamente para otros, sino también para cada uno de nosotros. Proponer sin proponerse es algo que no funcionará. Además, quizá no sean buenos tiempos para la religión, para la fe oficial, para los modos tradicionales de creer. Pero el deseo de espiritualidad está ahí. Por eso, la propuesta sobre la fe tendría que ir por el canal de la espiritualidad. Si no, muy difícil.

            Y finalmente, cuando se quiere hacer una propuesta de fe hay que ver hasta qué punto queremos  hacer una propuesta de ideología, de moral, de religión, normativa. ¿Y si hiciéramos la propuesta de “un nuevo amanecer”, de las posibilidades que tiene la existencia, del abrazo universal, de la espiritualidad común? San Pablo cuenta tres veces en los Hechos su conversión y su vocación. En la tercera dice que él ha predicado siempre que “el mesías tenía que padecer y que, siendo el primero en resucitar de la muerte, anunciaría un nuevo amanecer lo mismo para el pueblo que para los paganos” (Hech 26,23). Es decir, Jesús lo que quiere anunciar es “un nuevo amanecer”, una nueva posibilidad, un gozo renacido, una fraternidad cada día construida, la certeza de que la vida tiene salida. ¿Es ese el contenido de la fe que queremos vivir y ofrecer?

 

 

1. Una reflexión inicial

 

            Antes de entrar a la Palabra, luz que ilumina el caminar del creyente, queremos traer al recuerdo una breve reflexión de José A. garcía de hace años:

 

“Dios emerge de la mismísima densidad de las cosas, personas y acontecimientos, y es ahí donde se siente que quiere ser escuchado, servido y amado. El mundo y la historia, lejos de ser obstáculo para el encuentro con Dios, se convierten en mediación obligada”.            

 

  • Una propuesta de fe que no brota de la densidad de las cosas, personas y acontecimientos, sino que brota de anhelos religiosos tiene su cuestionamiento dentro. Una propuesta de fe desde planteamientos religiosos (la gente no viene a la Iglesia) resulta equívoca. ¿Cómo hacer una propuesta desde la misma densidad de las en la lejanía de esas “cosas”, de esas personas, de esos acontecimientos? ¿Cómo sería una propuesta de espiritualidad desde ahí?
  • El mundo y la historia son nuestra gran asignatura pendiente, el componente político del seguimiento, nuestra pertenencia ciudadana, nuestro compromiso social. Intentar vivir y proponer la fe sin solucionar ese punto deriva necesariamente en propuestas religiosas que la sociedad difícilmente escucha.

 

2. La luz de la Palabra: Hech 27,13-28

 

Cuando comenzó a soplar un moderado viento del sur, creyendo que habían logrado su propósito, levaron anclas y navegaban costeando a Creta. Pero no mucho después, desde tierra comenzó a soplar un viento huracanado que se llama Euroclidón , y siendo azotada la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a él y nos dejamos llevar a la deriva. Navegando al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda, con mucha dificultad pudimos sujetar el esquife. Después que lo alzaron, usaron amarras para ceñir la nave; y temiendo encallar en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante y se abandonaron a la deriva. Al día siguiente, mientras éramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga; y al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave. Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos. Cuando habían pasado muchos días sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: Amigos, debierais haberme hecho caso y no haber zarpado de Creta, evitando así este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco. Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: "No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo." Por tanto, tened buen ánimo amigos, porque yo confío en Dios, que acontecerá exactamente como se me dijo. Pero tenemos que encallar en cierta isla. Y llegada la decimocuarta noche, mientras éramos llevados a la deriva en el mar Adriático, a eso de la medianoche los marineros presentían que se estaban acercando a tierra. Echaron la sonda y hallaron que había veinte brazas; pasando un poco más adelante volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas de profundidad. Y temiendo que en algún lugar fuéramos a dar contra los escollos, echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban que amaneciera. Como los marineros trataban de escapar de la nave y habían bajado el esquife al mar, bajo pretexto de que se proponían echar las anclas desde la proa, Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros. Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera. Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hace ya catorce días que, velando continuamente, estáis en ayunas, sin tomar ningún alimento. Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. Habiendo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndolo, comenzó a comer. Entonces todos, teniendo ya buen ánimo, tomaron también alimento. En total éramos en la nave doscientas setenta y seis personas. Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.

 

            En el “camino a la cruz” de Pablo y sus compañeros, en el lugar mismo de la derrota, en el naufragio de la vida, ahí se ofrece un pan de ánimo, de aliento, de reconfortamiento. No se ofrece una religión, sino un ánimo para la resistencia, una eucaristía en la solidaridad náufraga de la existencia, una promesa de luz, de amanecer. Es una oferta de espiritualidad desde el lugar mismo donde se cuecen los miedos y los anhelos humanos.

 

3. Ahondamiento

 

  • Una vivencia de fe más evangélica que normativa: Quizá desde ahí se pueda pretender novedad en la vivencia y en la oferta. ¿Cómo colaborar a que lo que realmente oriente la acción evangelizadora sea el Evangelio y sus criterios y no la normativa jurídica? Plantear la fe como una realidad nueva demanda una postura profética y de libertad a la hora de vivir lo cristiano.
  • Una vivencia más experiencial que ideológica: Porque hacemos propuestas de fe desde la ideología y menos desde la experiencia y desde los proyectos vividos. Catequizar desde la ideología tiene hoy muchas dificultades. Proponer desde la experiencia, por pobre y humilde que sea, puede tener otra salida. 
  • Una oferta de misericordia desde la humildad: Porque la misericordia es la medida de Jesús, del mismo Dios y de la persona. Salirse de la misericordia es bloquear la novedad de la propuesta evangélica.
  • Una oferta posteísta: A la que no interese tanto la vuelta a la religión que la vuelta a los valores evangélicos, humanos.

 

4. Caminos concretos

 

            Vamos a señalar algunos caminos más concretos que serían aún previos a una oferta de fe:

a)       Volver a Jesús: Este es el gran previo. En él insiste mucho Pagola diciendo que es un tiempo bueno para ello. Volver a lo más primigenio y sencillo del Evangelio. Volver en comunidad (puesto que en el ciclo C se lee a Lucas, ¿por qué no estudiar el librito de Pagola El camino abierto por Jesús. Lucas?).

b)       Buen corazón y vida simple: Decía el Hno Roger que con esos dos ingredientes se entendía que Dios era amor y solamente amor. Lo dice un cristiano autorizado. Son posibilidades que están a la mano.

c)       Una respuesta al dolor ajeno: El dolor ajeno nos hace sujetos morales, dice R. Mate. El dolor de hoy es el desastre humano de la crisis. ¿Cómo vamos a hacer una oferta de fe si no hacemos, a la vez y antes, un intento de respuesta a alguno de los quebrantos de esta situación?    

d)      Recuperar los caminos: El Evangelio es un libro de caminos porque en ellos se encuentra la gente y sus situaciones de vida. Hemos de recuperar la calle como escenario social. Ahí iremos calibrando las posibilidades y caminos que hay para una determinada oferta de fe.

 

Conclusión: Dos inversiones cuaresmales

 

  • De evangelizadores a evangelizados: pensar en caminos de evangelización propia más que en los de una evangelización ajena.
  • De oferentes a acompañantes y colaboradores: no se trataría tanto de ofrecer nosotros, sino de acompañar y colaborar con la “evangelización” que ya se hace (con el ancho campo de los valores y derechos humanos)

Evangelizar y ser evangelizados por el Resucitado es entrar en el ámbito de un amanecer nuevo. Que lo vayamos viendo y viviendo.

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Juan 132

CVJ 

Domingo, 3 de febrero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

132. Jn 19,25-27

 

Introducción:

 

                La palabra integración hace ya parte del vocabulario habitual de la ciudadanía: integración escolar, integración cultural, integración social, etc. Otra cosa es que los hechos se correspondan con la realidad. Pero una gran parte de la sociedad ve con claridad que el camino de la integración, por difícil que sea, resulta ineludible. Y, a la vez, percibe que para integrar es imprescindible dialogar, ceder, repartir el poder, estar dispuestos a ver en la realidad del otro algo más que su diferencia, algo que nos asemeja en el fondo. Sin esta visión más allá de meros condicionantes externos, la integración, cualquiera que sea, se hace casi imposible.

                Es que el texto de esta semana habla, justamente, de integrar. Una lectura piadosa, superficial, ha querido ver aquí la acogida de María anciana en casa del discípulo, Juan, joven. No es ese el trasfondo: el discípulo y lo que representa (la nueva comunidad) acoge a María y lo que representa (la antigua comunidad de creyentes judíos). Cuando los paganos acogieron a los judíos, comenzó el milagro de la primera misión cristiana. Esto es el mundo al revés porque acoge quien debiera ser acogido y es acogido quien hubiera debido de acoger. Pero es que, como decimos, la integración se hace cediendo todos: el pagano que acoge cede al prestar su vigor de fe nueva y no hace remilgos ante el judío de colmillo retorcido; el judío que se sabe acogido, mira con agradecimiento a quien le acoge pasando por alto su disgustante (para él) paganismo. Cediendo todos se da el misterio de la acogida. Este es uno de los mayores frutos de la entrega de Jesús, de su vida y de su muerte generosa.

 

***

 

Texto:

 

25Enfrente de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su Madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena.

26Jesús, pues, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

                -Mujer, ahí tienes a tu hijo.

                27Luego dijo al discípulo:

                -Ahí tienes a tu madre.

                Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

 

***

 

Ventana abierta:

 

Estos son los niños de una clase del colegio de Camposoto de San Fernando de Cádiz. En el centro, abajo, un niño con parálisis cerebral, Antonio, al que sus compañeros llaman “Super Antonio”. Unas maestras que alcanzan el rango de heroínas hicieron posible lo imposible: que ese niño estudie con sus compañeros “normales”, quienes recurren a él para preguntarle cosas que no entienden, para jugar y que lloran cuando “Súper Antonio” falta a clase. “Si Antonio se va, yo me voy”, dice un niño en un video hecho por la escuela. Este es uno de esos pequeños pero impactantes bocados de realidad que saltan a la palestra y nos arrancan a todos una sonrisa, ejemplo de esa alegría que a veces, afortunadamente, trae vivir en este mundo y en este tiempo.

Oramos: Gracias, Señor, por quienes acogen si fijarse en la diferencia externa; gracias por quienes sonríen con quien sonríe; gracias por quienes se apoyan mirando solamente a la bondad del corazón.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús tiene “enfrente de la cruz” a la comunidad integrada. Es su gran triunfo, hacer de los diversos y dispersos un solo pueblo, como dirá luego san Pablo. Su gran sueño era la fraternidad. A ello se entregó con alma y cuerpo. Y lo logró por encima de dificultades. Y ahí estaban ellos: los paganos de la nueva comunidad que el discípulo representa y los creyentes de la vieja comunidad judía que María representa. Juntos ante la cruz, misterio de integración de todo lo disperso.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu formidable obra de fraternidad humana; gracias por amar y unir lo diverso; gracias por mirar al fondo del corazón de todos.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El discípulo recibe a la madre “como suya”. Es decir, los asuntos de la madre pasan a ser asuntos que importan al discípulo. No hay manera de crear honda fraternidad humana sin que los intereses de los demás entren en el campo de preocupaciones de la vida del otro. Mientras solo me interese lo que me  pasa y no lo que nos pasa, aún nos quedará camino por recorrer.

                Oramos: Que nos preocupe lo que nos pasa a todos; que caminemos en la senda común del nosotros; que nuestros intereses sean comunes y amplios.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                No nos cabe duda que nuestro estar en torno a la Palabra tiene, como uno de sus mejores frutos, la conexión de intereses, la preocupación por lo del otro, el sencillo acompañamiento a los caminos de los demás. La oración con la Palabra te hace salir de ti mismo y te planta ante la realidad ajena para hacer la pregunta por el “nosotros”. Es, como decimos, uno de sus mejores frutos.

                Oramos: Que nos preocupe y nos preocupemos del otro; que nos acompañemos con sencillez y fidelidad; que la realidad ajena nos conmueva.

 

***

 

Poetización:

 

Creían que era un fracasado,

allí, colgado en el palo;

pensaban que su sueño de fraternidad

había sido un quimera

y su anhelo de sociedad nueva

una falsedad.

Pero no fue así:

allí, ante su cruz,

ante la derrota más dura

estaba su mejor triunfo:

la mujer y el discípulo,

las raíces viejas y la nueva savia,

los anhelos casi apagados y el viento de la mañana

unidos y juntos,

en comunidad de vida,

en mezcla de intereses,

en acompañamiento de amor.

Era poco,

pero constituía la evidencia

de que su sueño no había sido vano.

Tan duro como haber muerto solo,

habría sido ver que nadie acogía a nadie,

que cada uno se iba a sus asuntos

despreocupándose del otro.

Pero no:

la nueva comunidad acogió

y la vieja comunidad se dejó acoger.

Podía Jesús cerrar los ojos,

su sueño comenzaba a cumplirse.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Intenta ser acogedor y amable con las personas que se tropiezan contigo estos días.

 

***

 

 

Juan 131

CVJ 

Domingo, 27 de enero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

131. Jn 19,23-24

 

Introducción:

 

                Hace unos años había personas que se autodenominaban “ciudadanos del mundo”, gente generalmente de mentalidad abierta, supuestamente universalistas. Hoy parece que el universalismo está en baja por los nacionalismos excluyentes o por un localismo no bien asimilado. Sin embargo multitud de indicios empujan a la universalidad: el fenómeno de las adopciones, la inmigración que mezcla, los modos de viajar de los jóvenes, el trabajo que se encuentra en países lejanos, la formación y las lenguas que empujan a otras culturas, etc. Quedarse hoy cerrado en lo pequeño, en lo local, en lo mío es un empobrecimiento. El universalismo, la mentalidad abierta, la evidencia de que somos familia humana, de que la bondad anida en cualquier rincón del planeta, se impone.

                Es que el pasaje de esta semana, en el fondo, habla de universalismo, rompe la barrera que las mismas religiones han forjado: mi Dios es el verdadero, mi fe la única, mis costumbres las mejores. El Evangelio sostiene que todo el mundo, sea de cualquier parte, puede involucrarse en el movimiento humanizador que representa Jesús y que por eso mismo, toda puerta de acceso a la realidad de Dios es válida. No hay una única puerta, sino muchas. Algo de eso significa la metáfora de las vestiduras repartidas “en cuatro partes”, en las mismas que se divide el todo del mundo. Este universalismo solamente podrá darse en la medida en que se esté dispuesto a repartir, en la medida de la generosidad. Efectivamente, la generosidad abre las puertas al universalismo, la tacañería y la ramplonería las cierra.

 

***

 

Texto:

 

                23Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron las ropas, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo.

24Y se dijeron:

                -No la rasguemos, sino echemos a suertes a ver a quién le toca.

Así se cumplió la Escritura:

                “Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica”.

Esto hicieron los soldados.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este es el cartel de unas Jornadas de Diálogo Interreligioso que tendrán lugar en Valladolid en febrero. Un intento modesto, como tantos otros, de trabajar el universalismo desde el lado de la espiritualidad. Las religiones tendrían que haber contribuido al universalismo, al abrazo universal, a la aceptación del distinto. Pero, con frecuencia, ha ocurrido lo contrario. Por eso, hay que empujar en la dirección contraria, en la del Evangelio: universalismo generoso.

                Oramos: Que abramos nuestro corazón y nuestra mente a la realidad diversa; que ampliemos los límites de nuestra tienda para acoger al distinto; que sepamos apreciar lo bueno de toda persona y de toda realidad.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Las vestiduras de Jesús se reparten en cuatro partes, en las mismas partes en que se divide el mundo (norte-sur-este-oeste). Si Jesús no hubiera sido generoso en su vida y en su muerte, si no hubiera querido repartir nada, hablar de universalismo es hablar de algo imposible. El universalismo, en cualquiera de sus acepciones, demanda la generosidad, la entrega. A más generosidad, más universalismo; a más tacañería, menos universalismo.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu generosidad tenaz; gracias por tu amplitud de corazón; gracias por tu mirada que envuelve.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Para hacer “cuatro partes” de lo que uno es, para estar dispuesto a la acogida amplia, se requiere mirar el fondo del corazón de la persona, ese más allá del muro de las limitaciones y las apariencias. Sin esa mirada a la bondad esencial de cada persona, de cada realidad, pretender ser universal es una quimera. La mirada que desvela la bondad del corazón es, junto con la generosidad, requisito de cualquier pretensión de universalidad.

                Oramos: Que no nos detengamos en el muro de las limitaciones de la persona; que no quedemos enganchados en la red de las apariencias de la persona; que sepamos mirar la bondad esencial que anida en el corazón de toda persona.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                En muchos detalles comprobamos la generosidad de unos para con otros en nuestra comunidad virtual. Esa humilde generosidad es la que nos abre al corazón del otro hasta crear una pequeña red de acogida y aprecio. El logro del universalismo para por esta acogida primera, básica, cercana. Pretender lo mucho de la ciudadanía universal sin el trabajo de una ciudadanía, de un aprecio, más local y cercano es algo imposible. Hasta en eso nos hace bien estar cerca unos de otros.

                Oramos: Que nos interesen los caminos de los demás; que nos demos en lo sencillo y cotidiano; que nos amparemos para prender los caminos de la acogida.

               

***

 

Poetización:

 

Siempre había sido generoso,

siempre se dio,

siempre repartió.

Por eso tuvo la pretensión

de acoger a toda realidad,

a toda persona,

a todo corazón.

Sin esa generosidad esencial

habría sido imposible

hacer sitio a todos

en su corazón de hombre.

Y, además,

consiguió mirar

el fondo del corazón

saltando la cerca

que rodea y oscurece

los corazones.

Y descubrió que en toda persona,

buena o mala,

creyente o pagana,

aceptada o rechazada,

había una bondad básica,

una sed inapagable de amor,

una potencialidad para el bien.

Aprendió a mirar

con la mirada del Padre bueno.

Por eso el universalismo,

la aceptación general,

el abrazo amplio,

el amparo sin distinciones,

brotaron en él

con una pujanza

que ni en la hora de su muerte trágica

habría de abandonarle.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de mirar con amplitud aquellas situaciones o personas que no encajan bien, a primera vista, con tu manera de ser.

 

***