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FIAIZ

Juan 129

CVJ 

Domingo, 13 de enero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

129. Jn 19,16b-18

 

Introducción:

 

                Nosotros no hemos visto crucificados; ojalá no los veamos nunca en esa clase de suplicio. Pero, sin embargo, hay muchas personas y muchos colectivos sociales que están “crucificados”: la inmensa legión de pobres que habita en África, las mujeres maltratadas y violadas en India y en otras partes, los desplazados en Latinoamérica que se han quedado sin tierra, sin raíces; los indígenas olvidados, masacrados y expoliados en las selvas de América Latina; las personas privadas de sanidad, de escuela, de vivienda, etc. El suplicio de la crucifixión sigue vigente aunque ahora no sea el de ponerle a uno en un patíbulo. Pero hay quien se empeña en bajar de las cruces a quien está en ellas. Todavía sus logros son pequeños; pero, saber que están en esa labor es muy alentador y nos reconcilia con la especie humana.

                Es que la contemplación de la crucifixión de Jesús que propone el Evangelio ha de llevar justamente a eso: no a valorar la cruz, ni a “adorarla“, menos aún a decir que las cruces las manda Dios (Dios no manda más que amor y ánimo para luchar). El Evangelio ha de llevar a tener “señorío” sobre las cruces, a dominarlas, a suprimirlas, a contrarrestarlas con amor y entrega. La serenidad que destila el pasaje de la crucifixión en el Evangelio de san Juan ha de transformarse en la certeza de que no estamnos hechos para la cruz y, menos aún, para darle un valor sagrado. El Evangelio empuja a la denodada lucha contra toda cruz, hasta que no quede ni una de ellas, ni rastro de ellas.

 

***

Texto:

 

16bTomaron, pues, a Jesús, 17y él mismo, cargando con la cruz, salió al sitio llamado de “El lugar de la  calavera” (que en hebreo se dice Gólgota), 18donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio a Jesús.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta es una de las muchas fotos que nos está dando la prensa sobre las manifestaciones en la India contra las violaciones de mujeres no castigadas. Un país despierta y ve que una injusta y cruel “cruz” que sufre un sector social tiene que ser abolida. Tendrán que luchar mucho, pero lo conseguirán. Las cruces sociales encierran una injusticia, un inhumano afán de dominio, y una brutalidad que las hace incompatibles con el corazón humano y con el Evangelio.

                Oramos: Que seamos sensibles a las cruces sociales de los débiles; que no contribuyamos de ninguna manera a una cruz social; que trabajemos por bajar de la cruz a quien esté situado en ella.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús, según san Juan, carga “él mismo con la cruz”. En Juan no hay Cirineo. Él encajó la injusticia con la que era tratado. Una manera muy fuerte de decir que ese no es el camino a seguir. Mirar a Jesús llevando la cruz más que a un sentimiento devocional ha de llevar al coraje social para no engendrar cruces y para quitarlas, en la medida en que existan, de los hombros frágiles de los débiles que suelen ser quienes más las soportan.

                Oramos: Te adoramos, Señor, por tu coraje para encajar tu propia cruz; te bendecimos porque nos animas a trabajar por la eliminación de cruces; te damos gracias por haber sembrado en los humanos el afán y el sueño de una vida sin cruces.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                No se dice en el texto quiénes eran aquellos otros dos crucificados con Jesús, ni por qué fueron crucificados. Su anonimato encierra a todos los crucificados de la historia, a quienes, sin comerlo ni beberlo, han tenido que encajar cruces que ni eran las suyas, ni tenían por qué ser de nadie. Hemos de mirar con atención, respeto y cuidado esa legión de crucificados que aún transita por este mundo; igualmente hemos de mirar de frente a las propias cruces para verlas como injustas, como sobrantes, como innecesarias, como vencibles.

                Oramos: Que miremos con respeto las cruces de los débiles; que hagamos algo, siquiera valorarlas, para que esas cruces desaparezcan; que contagiemos aliento sobre la posibilidad real de mitigar y hacer desaparecer muchas de esas cruces.

 

***

 

 

 

 

 

Desde la comunidad virtual:

 

                No podemos decir que la comunidad ayude a llevar las cruces o a superar las cruces erradicándolas. Pero el compartir los pequeños (o no tanto) avatares de la vida hace que nos contagiemos aliento para saber que nuestra vida es más que nuestras limitaciones. La simple escucha fraterna de los momentos menos fáciles de nuestra vida nos alienta y nos ayuda. Es una manera simple de ser, unos para otros, ayudadores no solo a llevar sino al afán de hacer desaparecer tales cruces, injustas como todas.

                Oramos: Que nos ayudemos a liberarnos de nuestras cruces; que nos escuchemos para poder levantar los hombros; que nos acojamos en nuestro afán de vivir dichosos.

               

***

 

Poetización:

 

Como a un bandido

lo crucificaron.

Con otros dos como él

lo crucificaron.

Eran el rostro

de todas las injusticias.

Pero también eran

el grito nunca sofocado

de que la creación

no está hecha para la cruz,

sino para la dicha.

En su injusticia

desvelaban el camino correcto:

luchar contra toda cruz,

bajar a los crucificados de la cruz.

Ese había sido el anhelo de su vida

y la ignominia de la cruz

no lo reducía a cenizas.

Más aún,

al haber sufrido la injusticia

ésta se mostraba como inaceptable.

Y allí estaban ellos, los tres,

como testigos fidedignos

de la honda injusticia

que aún acompaña

el caminar humano.

Pero también eran testigos firmes

del sueño de un futuro sin cruces,

sin amenazas,

sin violaciones,

sin muerte para los inocentes,

sin expolios.

Por eso su recuerdo sigue vivo

en quienes aman a Jesús

no para adorar su cruz,

sino para luchar contra ella,

contra toda cruz.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Mira a la gente que soporta muchas dificultades. Escúchala. Si puedes, alivia algo su camino. Ten por seguro de que su cruz es totalmente injusta.

 

***

 

 

Juan 130

CVJ 

Domingo, 20 de enero de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

130. Jn 19,19-22

 

Introducción:

 

                La vida sin textos literarios hermosos sería mucho más pobre, mucho más triste, mucho más oscura. Hay muchas personas que, en todas las lenguas, iluminan a través de sus textos el caminar humano. Si son textos profundos, hermosos, verdaderos, humanos, no nos cansan; estamos cansados de las palabras vacías, de las que no transmiten experiencias, de las que son pura fachada. Pero los textos profundos nos llevan a la profundidad. Sin embargo, hay personas muy valiosas que jamás escribirán un texto; quizá ni sepan escribir. Ellas mismas son su propio texto. Es preciso también aprender a leer en ellas porque su texto lleva la firma de su propia vida.

                Los judíos tenían (y aún tienen) un texto reverenciado que es el de la Torá, el de la Biblia hebrea. Ellos aman ese texto (nosotros también) porque creen que esas palabras “dan espíritu y vida”. Pero los cristianos, además de apreciar hondamente esas palabras, leemos nuestro horizonte en el “texto” de la vida de un pobre que terminó en cruz. Él es para nosotros la nueva Escritura, el lugar donde se topa uno con la realidad de Dios. Así lo dice este texto hermoso del Evangelio de Juan: por siete veces consecutivas aparece el vocablo escribir o escritura. Jesús, en su humilde vida, es para nosotros el texto hermoso donde leemos la verdad de que lo humano tiene salida, deque nos aguarda un horizonte luminoso, de que estamos hechos para el amor y la alegría, no para el odio y la pena. La escritura que es la vida de Jesús sigue siendo para nosotros un “libro” lleno de palabras luminosas.

 

***

 

Texto:

 

                19Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.

20Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

21Entonces los sumos sacerdotes de los judíos, le dijeron a Pilato:

                -No dejes escrito “El rey de los judíos”, sino: “Éste ha dicho: soy el rey de los judíos”.

                22Pilato les contestó:

                -Lo escrito, escrito queda.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta es una ilustración del poema de L. García Montero “Uno aprende a vivir y a echar  raíces”, un hermoso texto que ponemos al final de la hoja y que podemos utilizar, casi como oración, para este comienzo del año. Gracias a textos hermosos la vida “espiritual” se nutre y alimenta. Tendríamos que agradecer a quienes los escriben porque humanizan nuestro camino y desatan ese fondo de ternura que necesita la vida para que sea algo más que el mero transcurrir de los días.

                Oramos: Que valoremos los textos hermosos que iluminan; que seamos personas de raíces espirituales; que seamos texto luminoso de vida para quienes nos rodean.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando dice san Juan que la nueva escritura, que es Jesús, estaba escrita en “hebreo, latín y griego” está queriendo decir que es una escritura universal: la lengua de los judíos (el hebreo), la lengua de los paganos (el griego) e, incluso, la lengua de los opresores (el latín). Todo el mundo puede leer en Jesús las palabras de la dicha humana. Ninguna persona, ninguna religión, ninguna filosofía puede privatizar, apropiarse, de las palabras de Jesús. Su “escritura” es para que la lea toda persona que lo desee. Destruir la universalidad de esta “escritura” es destruir al mismo Jesús.

                Oramos: Gracias, Jesús, por ser escritura para toda persona; gracias porque tu libro habla de la dicha; gracias por iluminar nuestro camino humano.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El pagano Pilato se mantiene en lo escrito. Quizá él no lo supiera, pero el evangelista dice que lo escrito, cuando es luminoso, debe quedar escrito. Nuestros “escritos” (nuestra vida) ha de engendrar luz. Si un escrito entristece, denigra, oscurece, menosprecia, no es escrito humano y en nada se parece al escrito de luz que es la persona de Jesús. Cualquier esfuerzo por iluminar el camino humano es un escrito de luz que agradecemos, fuertemente necesitado de luz como estamos.

                Oramos: Que nuestros escritos, literarios o de la vida, sean luminosos; que seamos escritura de luz para quien anda en tristeza; que nunca contribuyamos a oscurecer el camino humano.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Con alguna frecuencia nos regalamos textos en la comunidad virtual. Son valiosos porque han sido previamente luminosos para quien los ofrece. Y, además, nos regalamos el texto sencillo de nuestras vidas que, en muchas ocasiones, es instancia de luz. El regalo de un buen texto, sea escrito o sea de vida, es impagable.

                Oramos: Que nos regalemos textos para regalarnos vida; que seamos texto para quien anda en dificultad; que agradezcamos a quien nos ofrece textos luminosos.

 

***

 

Poetización:

 

Quizá no supiera escribir,

probablemente nunca leyó un libro,

no pudo disfrutar del placer

de la letra escrita.

Pero sabía el texto de la Escritura

de memoria

y le acompañó en las horas  más difíciles.

Sabía también los textos

de los cantos de las subidas

y los poemas de amor del Cantar.

Los cantaba en la noche

en sus momentos de oración.

Pero, sobre todo,

la vida para él

era un texto de luz:

los campos de su Galilea,

los olivares de sus cuestas,

el agua de su lago hermoso,

las mieses doradas de los campos

en Cafarnaún.

Era el libro hermoso

de la creación.

 Ahí también supo leer.

Pero su mejor libro

fueron las personas,

su pueblo,

su familia,

sus amigos,

la persona de los débiles.

Ahí leyó

el paso de Dios

por la vida.

Eso le hizo estremecerse de gozo

muchas veces.

Fue un buen lector

del texto de vida,

aunque fuera un analfabeto.

 

 

***

 

Para esta semana:

 

                Disfruta leyendo un buen texto. Sé un texto de luz para quien convive contigo.

 

***

 

 

Uno aprende a vivir y a echar raíces.

Y conviene también llover sobre mojado,

pisar la superficie de los ríos

hasta quedarse quieto,

hasta el agua templada en la cintura,

con un reloj de horas más tranquilas,

donde sea el recuerdo quien evoque al presente

y el porvenir se haga un minuto redondo

más nuestro cada vez y más anillo,

porque el viento se calma con caricias

igual que los caballos en días de tormenta.

Uno aprende a vivir,

a estar en cuerpo y alma en los ojos que miran,

en la voz que pregunta,

en los dedos sin prisa que recorren

la piel de los saludos.

Es necesario trabajar la vida.

La cólera del tiempo se calma con las manos.

 

LUIS GARCÍA MONTERO

 

 

 

 

 

Retiro cuaresma 2013

Retiro Cuaresma 2013

 

“TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA”

La Cuaresma como conversión a la corporeidad

 

        Tradicionalmente se ha entendido la conversión como un movimiento espiritual, interior, aunque tenga sus consecuencias sociales. Pensamos que si el interior se renueva, cambia, “se convierte”, la vida mejorará, la fe será más viva. Y, en parte, esto es así.

            Esta dirección, del interior hacia el exterior, se debe a la sobrevaloración del alma, de lo espiritual, de lo místico. Pero, hoy día, de acuerdo con las orientaciones de la moderna antropología que considera lo humano como una estructura unitaria, se podría decir que el camino inverso, del cuerpo, de la corporeidad al interior quizá sea un camino interesante.

            Eso quiere decir que hay posibilidad de una nueva valoración de la corporalidad y de la corporeidad que la envuelve. La corporalidad ha sido con frecuencia denostada por el hecho religioso y contemplada con sospecha cuando no con condena. Por otro lado, la corporeidad, eso que enmarca el cuerpo (sentimientos, historia personal, valoración de las cosas, rincones devastados, etc.) no ha entrado en el terreno de las consideraciones espirituales.

            ¿No sería la Cuaresma un tiempo bueno para hacer un ejercicio de conversión a la corporeidad, con la corporalidad incluida? ¿No sería útil convertirse a una manera nueva de sentir, vivir, disfrutar, entregarse, socorrer el propio cuerpo y el de los demás? ¿No derivaría de esta “conversión” un hondo beneficio para los cuerpos y para las almas, para la persona entera, para las personas enteras de los hermanos/as?

            Siempre estamos necesitados de pararnos y reflexionar cuando la Cuaresma llama a nuestras puertas cada año para que esta oportunidad de reorientación, de catequesis de adultos, no pase desapercibida y podamos vivir la Pascua (a eso apunta la Cuaresma) con una conciencia renovada. Al fin y al cabo, la Pascua apunta al cuerpo glorificado de Jesús nuestro hermano, corporeidad bendita para nosotros.

 

1. Tu cuerpo es preciosa lámpara

 

            Rufino Grández, hermano capuchino, escribió en su día un himno litúrgico inspirado dedicado al cuerpo santo de Jesús. Nosotros queremos traerlo hoy aquí pero leyéndolo como una realidad que apunta no solamente al cuerpo de Jesús, sino a los nuestros propios. En lugar de leerlo “a lo divino” (así se solía hacer frecuentemente con textos profanos) nosotros lo leeremos “a lo humano”. Quizá así nos empuje en la dirección de la conversión a la corporeidad.

 

Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida.

 

  • La corporalidad es lámpara preciosa.  Cuando la corporalidad se oscurece, se oscurece la vida. Menospreciar la corporalidad es sumir a la persona en las tinieblas más densas. Es preciso dejarse iluminar por lo corpóreo, por la “bendita materia” de la que hablaba Teilhard.
  • Este cuerpo nuestro, esta historia nuestra, es llagada y resucitada, engloba aspectos hermosos, gozosos, disfrutantes, fraternos. Y también incluye rincones devastados, cadáveres en los armarios, hondas heridas. Todo hace parte del cuerpo. Y con todo ello hay posibilidad de caminar en la dirección de lo humano, en la senda del seguimiento.
  • Un rostro luminoso es luz del mundo,  un rostro que perdona desvela el rostro mismo de Dios (Gen 33,11). Un rostro opaco, oscuro, turbio, agrio, oscurece el camino de la vida. Dar luz a los rostros, he ahí una tarea hermosa.
  • Los cuerpos encuentran casa en el costado del otro cuerpo, en su intimidad en su cercanía. Junto a ese costado pone uno su estera, como dice García Calvo. Si la intimidad de los cuerpos nos es ajena, iremos por la senda de la deshumanización, de la frialdad, del menosprecio a este cauce único de vida que tenemos.
  • Los cuerpos son, a veces, ramo de abril, de jara, que encienden el fuego y lo levantan hasta las nubes. Todos los dinamismos se encierra en la corporeidad. Es cuestión de mantenerlos activados, cultivados. Una corporeidad apagada conlleva una espiritualidad apagada o rutinaria.
  • Es la corporeidad blanca flor del espino,  hermosura que encierra toda debilidad, flores blancas con espinas incluidas. Una realidad indisociable donde lo bueno y sus posibilidades son amenaza y herida por el mal y sus duros estigmas. Pero, aun así, hay posibilidad de vivir en humanidad.
  • Hay un nivel hondo, escondido, radical en la corporeidad que no es lo que aparece; es la sede de la bondad, de la belleza. No sabemos de dónde brota, pero está ahí. Resulta preciso tocar ese fondo de verdad, el tú mismo que hay en toda persona, en toda realidad creada. Será preciso ahondar en el hecho humano hasta dar con esa hermosa y limitada bondad que anida en las personas.
  • La enfermedad cerca a la corporeidad, pero hay un sueño de salud sin fin, un anhelo de bienestar esencial en el que los días no hagan daño. Este anhelo lo ha sembrado la generosidad de la vida que es la traducción de la generosidad del amor del Padre.
  • Todo cuerpo, toda realidad creada, busca vivir y anhela llegar a la raíz de la vida. No es otra que la honda humanidad, el estrato final en que el bien tiene su última palabra, la paz que es capaz de encajar todo desasosiego, la “alegría inarrebatable” de la que habla Jn 16,22.

 

2. La luz de la Palabra: El samaritano: un restaurador de cuerpos (Lc 10,25-37)

 

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”. 

El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se conmovió, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al posadero y le dijo:

‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?” El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

 

  • Jesús propone como ejemplo de ciudadano del reino a uno que se conmovió. No dice el texto si era persona religiosa (había samaritanos que lo eran), si era buen mercader u honesto contribuyente, si era amante de su familia o ciudadano considerado. Los indicios más bien son negativos (no viene de Jerusalén, lo que indica que no era adicto a la ley oficial; anda solo por desiertos y posadas abandonando a su familia-mujer en casa, cosa no recomendable por la tradición, promete volver y pagar lo que quiere decir que su género de vida va a continuar, que no hay conversión, etc.). No era muy recomendable persona (como se pensaba de los samaritanos), pero se conmovió. Solamente por eso es puesto como prototipo de ciudadano del reino.
  • Se conmovió y puso en marcha un mecanismo de amparo práctico que apunta al cuerpo del caído en el camino. Efectivamente, el caído en el camino es un cuerpo robado, herido y dejado medio muerto. El problema lo tiene el caído con su corporalidad que ha sido avasallada. El ciudadano del reino ha de tender a restaurar las corporalidades avasalladas.
  • El mecanismo de amparo de la corporalidad tiene estos elementos:

-         Acercamiento: La repulsión de un cuerpo herido ha de ser sustituida por un acercamiento que posibilite una ulterior restauración. Sin este acercamiento se hace imposible la percepción de la realidad del cuerpo herido.

-         Poner aceite y vino en las heridas: El aceite y el vino son valores preciados en épocas de pobreza. Al estar herido tan gravemente, se ha requerido una cantidad apreciable de estos elementos. La generosidad con los cuerpos es imprescindible para su humanización.

-         Vendar las heridas: Es necesaria la cercanía a las heridas hasta vendarlas, sin reparar en lo que el contacto puede dar (contagio de la enfermedad o contagio de impureza legal). La restauración del cuerpo demanda una cercanía al mundo de las heridas.

-         Poner en la cabalgadura: La cabalgadura, aunque fuera modesta, era un gran medio en la época. La restauración de cuerpos no repara en “gastos”, en energías, a la hora de entregarse a los cuerpos heridos. Al ponerlo en la cabalgadura e ir él a pie se trastrueca el honor: el montado-herido es el digno, el que va a pie desmontado el servidor. Reconocer la dignidad y “supremacía” de los cuerpos heridos.

-         Llevarlo al mesón: Lugar de dudosa moralidad, pero ámbito de recuperación. No dudar que la restauración de cuerpos se hace mejor, a veces, en ámbitos “dudosos” siempre que haya acogida suficiente. El posadero no pone obstáculos para recibir a un cuerpo herido.

-         Pagar al contado: Dos denarios, dos días de jornal, es una cantidad significativa aunque no excesiva. El montante económico de la restauración de cuerpos puede que no sea el obstáculo principal en muchos casos. Los inconvenientes son otros (sociales, religiosos).

-         Promesa de pago ulterior: Es un proceso, algo más que un simple acto de caridad puntual. La promesa de vuelta y pago indica que se está ahí, en el proceso de restauración, con todas sus consecuencias.

  • Es toda una obra de recuperación del cuerpo del caído sin ninguna otra pretensión (ni económica, ni religiosa). La obra del seguidor (“Haz tú lo mismo”) tiene que ver con  la restauración de la corporalidad

 

3. Ahondamiento reflexivo

 

            Vamos a tratar de ahondar en el tema porque profundizar es una manera de alimentar las raíces de la espiritualidad.

a)      Jesús y los cuerpos: Es mucha, según los evangelios, la relación de Jesús con los cuerpos, casi siempre heridos: cuerpos enfermos (Mc 1,23-39), postergados (Mc 1,40-45), excluidos (Mc 3,1-6), desahuciados (Lc 8,43-48), hambrientos (Jn 6,1ss), muertos (Lc 7,11-17). Sin esa relación el Evangelio se desmorona. Casi siempre su relación es curativa, ya que en “curar cuerpos” se puede resumir la actividad mesiánica de Jesús. Esto lo hace Jesús porque cree que para llegar a curar el interior, la relación social, la dignidad, se requiere pasar por esta mediación histórica que es la corporalidad. Un seguimiento que obvia la corporeidad es, tal vez, algo expuesto al vacío.

b)      La revelación en lo mínimamente corporal: Eso mínimamente humano, corporal, es la preocupación por la vida, la relacionalidad y la libertad, cosas tres que tienen que ver con el ser corporal de la persona. Dios se revela en Jesús justamente en ese ámbito de humanidad corporal. En la humanidad de Jesús conocemos la humanidad de Dios; de su preocupación por los cuerpos deducimos la preocupación de Dios por mostrarse en los cuerpos. Dios es entrañablemente humano en los cuerpos porque es radicalmente divino. El Dios que presentó y representó Jesús es el Dios que se hace presente, ante todo y sobre todo, en la corporalidad humana de los seres humanos.

c)      La corporeidad acogida con benignidad: Porque el mecanismo religioso que tendría que haber ayudado a desvelar a Dios fundido a lo humano, a la corporalidad, ha echado vinagre y culpa sobre ella. Por eso, se necesita acoger la corporeidad (incluso la creaturidad, englobando a toda creatura como realidad corpórea que es) con benignidad y como lugar único de revelación, por lo que sabemos de Jesús. Esto habría de desencadenar en nosotros un caudal de piedad y compasión hacia lo humano en su debilidad, mirándolo como marco de revelación y de amor del Padre.

d)      Los cuerpos más humildes: Los más heridos de la historia, los más “crucificados”, ésos deberían ser objetivo de nuestra mirada para tratar de mitigar su dolor, para contribuir a sus justas reivindicaciones, para acompañar su difícil caminar, para solidarizarse más con sus causas. Los cuerpos más humildes del hecho creacional son los más necesitados de amparo para restaurar en ellos la corporeidad ultrajada y hacer que su dignidad, nunca perdida, brille y sea tenida en cuenta en todas sus dimensiones.

 

4. Derivaciones

 

            Tratando de situarnos mejor en el caminar creyente, vamos a sugerir algunas derivaciones que modifiquen los cinco sentidos de nuestra corporalidad:

  • Mirar con entrañabilidad: Haciendo que las “entrañas”, lo de dentro, se asomen a nuestra mirada. Alejar las miradas frías, despectivas, hirientes; cambiarlas por miradas que acogen, que intentan comprender y ponerse en el lugar del otro. Hacer ejercicios de miradas distintas con los mirados socialmente mal, con los que por cultura tendemos a mirar con recelo, con los no-mirados por nadie. Cambiar los ojos del cuerpo humanizando la mirada.
  • Tocar para curar: Crear caricias que curan, que mitigan, que sanan los lugares más heridos del corazón, del recuerdo, de la historia personal. Que nuestros dedos no hurguen en las heridas viejas, ni en las recientes. Que se intuya por la ternura de nuestras manos cómo son de tiernas la manos del Padre. Que los abrazos, gratis y generosos, hablen claramente del Padre que nos abraza.
  • Escuchar con implicación: No solamente como quien aguanta el chaparrón, como quien no puede hacer otra cosa. No escuchar con los solamente oídos y no con el interior. Una escucha que lleve a la implicación práctica, a intentar hacer algo, si se puede, por aquel que desgrana su vida ante ti. Unos oídos como los del Padre, como los de Jesús que escuchaba a horas intempestivas (como cuando fue Nicodemo, “de noche”).
  • El perfume humilde de la belleza sencilla: De eso que está más allá de la sencillez y de la pobreza: los gestos amables, la dignidad mantenida en la pobreza, el gusto por una higiene que quiere hablar de un interior limpio, las costumbres sociales sencillas que quieren sembrar ciudadanía y buen vivir. Maneras de transformar el olfato y el perfume hasta ser “el buen olor de Cristo”, como decía san Pablo (2 Cor 2,15).
  • Una comida compartida: La mejor manera de cambiar el gusto es gustar con otros, ayudar a que quien no guste (quien no come o come poco y mal) pueda gustar como humano (los humanos no solo comemos sino que gustamos lo que comemos). Una mesa de gusto compartido, justa, donde todo el mundo pueda sentarse a ella. Un gusto que tiene en cuenta la justicia y no despilfarra (el 40% de lo que se tira de comida se hace en los hogares).

 

5. Conclusión

 

            Quizá no sea esta manera de entender la conversión (conversión a la corporeidad) el modo habitual de plantear la Cuaresma como camino de la Pascua (camino hacia el cuerpo vivo de Jesús). Pero tal vez pueda ayudar algo. La conclusión de quien aceptara algo de estas premisas es que la gran tarea con los cuerpos es el cuidado esencial (como decía Boff), algo más que un acto puntual de cuidado, una actitud, una manera de ser que ha descubierto que cuidar la corporeidad es hacer la misma obra que el Padre hace con la historia y que hemos sabido por Jesús, el mejor cuidador de cuerpos, de personas, que se nos ha dado. Que la Pascua pueda ser una contemplación honda de la hermosa lámpara que es el cuerpo vivo de Jesús.

 

6. Un posible “plan espiritual” para la Cuaresma

 

            Sería una especie de plan al filo de los planteamientos anteriores, un itinerario de cinco semanas camino de la Pascua:

  1. Semana del 17 al 23 de febrero: MIRAR  CON ENTRAÑABILIDAD: rastrear en el NT las miradas de Jesús. Hacer ejercicios explícitos de miradas benignas con las personas con las que convivimos.
  2. Semana del 24 de febrero al 2 de marzo: TOCAR PARA CURAR: mirar en los Evangelios escena donde Jesús toque y sea tocado. Hacer algo concreto por alguien que, en su enfermedad, necesita ser “tocado”. Hacerlo con aprecio.
  3. Semana del 3 de marzo al 9 de marzo: ESCUCHAR CON IMPLICACIÓN: ver a Jesús escuchando a la gente, enseñando con calma. Escuchar no como quien aguanta, sino como quien intenta comprender y quiere colaborar a mitigar algo el malestar o la soledad de quien habla.
  4. Semana del 10 de marzo al 16 de marzo: EL PERFUME HUMILDE DE LA BELLEZA SENCILLA: vivir con sencillez y corazón bueno. Ofrecer pequeños detalles que hagan más llevadero el camino de alguna persona que aguanta más el peso de la vida.
  5. Semana del 17 de marzo al 23 de marzo: COMPARTIR LA MESA: tener la preocupación de otros gusten los placeres de una mesa amigable, de una fe amigable. Prepararse a la semana santa, mesa de eucaristía, de entrega y de triunfo, siendo generoso con quien necesita cuidados en su corporeidad.

 

 

Retiro Navidad 2012

 

Retiro en Navidad de 2012

 

 

HAY UNA GRIETA EN TODAS LAS COSAS

 

            Para muchas personas estos tiempos, estas Navidades, serán tiempos de “oscuridad”, de pobreza más fuerte, de hondo temor por el desahucio que avecina, de no saber cómo ir afrontando los gastos que conlleva el sobrevivir. Tiempos de oscuridad. Incluso para nosotros: nos contagiamos y contagiamos el pesimismo, nos volvemos impasibles, se aleja el optimismo y el brillo de la vida. La oscuridad parece compacta.

            Pero esto es algo relativo: porque también estos tiempos nuestros pueden ser tiempos en los que, a través de las grietas, de los nubarrones se filtre una luz. De hecho, lo que llamamos la encarnación de Jesús puede ser entendida como una luz que filtra en las grietas de la vida porque “hay una grieta en todas las cosas”, dice el poema de Cohen que da título a nuestra reflexión.

            Necesitamos llenar de sentido y de conciencia la celebración de la Navidad para que esta sociedad nuestra, tan inmersa en el consumo navideño a pesar de todas las crisis, no devore nuestro anhelo de Jesús. Quizá esta meditación sobre la luz que entra a través de nuestras grietas pueda ser una pequeña ayuda espiritual para ello. Dice muy sabiamente el pensamiento de E. Sábato: “El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos  porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”.  

 

1. Una grieta en todas las cosas

            Antes de beber de la fuente de la Palabra queremos reflexionar sobre un extracto del poema de L. Cohen The birds they sang: 

 

Los pájaros cantaron
al romper el día:

“Empieza otra vez", 

escuché que decían. 

No te empeñes

en lo que ya ha pasado

o en lo que está por venir. 

 

Toca las campanas que aún suenan. 

Olvídate de tu ofrenda perfecta. 

Hay una grieta en todo: 

y justo por ahí entra la luz. 

 

Puedes añadir las partes, 

pero no alcanzarás la suma total. 

Puedes iniciar la marcha, 

no hay tambor. 

Cada corazón, cada corazón

para amar llegará...

y será como un refugio. 

 

Toca las campanas que aún suenan. 

Olvídate de tu ofrenda perfecta. 

Hay una grieta en todo: 

y justo por ahí entra la luz.

 

  • Empieza otra vez: No se trata del clásico “carpe diem” que huye del pasado y del futuro y se instala en un presente ciego. Pero no sirve de nada estar añorando el pasado o temblar ante el futuro que aún no ha venido. El modo mejor de encontrar sosiego es comenzar cada día con buen ánimo, sin desfallecer. Del pasado añorado no viene la luz, del futuro temido, tampoco. Solamente un presente vivido con la mayor paz, sosiego y esperanza puede ser luminoso, se tengan los años que se tengan, se esté en la situación en la que se esté.
  • Toca las campanas que aún suenan: Porque hay campanas que “suenan”, aunque estén un poco “rajadas” por el uso, por los años, por los desencantos, por las heridas. Todavía suenan, todavía pueden entonar canciones nuevas, todavía pueden soñar.
  • Olvídate de la ofrenda perfecta: Tanto que se nos inculcó la perfección, tanto que la hemos visto alejarse de nuestra vida. Olvidémonos de lo perfecto y trabajemos lo bueno. Porque es fácil que no podamos ser perfectos, pero sí podemos ser mejores cada día. No se trata de un conformismo empobrecedor, sino de un realismo luminoso y esperanzado.
  • Hay una grieta en todo y justo por ahí entra la luz: Porque la “oscuridad” de la vida, de nuestras situaciones, de nuestras perplejidades, de nuestras heridas no es tan densa como nos lo quiere hacer creer el desaliento (y a veces hasta la sociedad). Hay grietas, hay pequeños espacios, entre las nubes se abre paso un rayo de luz. Esto es verdad en cualquier momento personal, comunitario o social.
  • Puedes añadir las partes…sin suma total: No nos angustie la suma total, sino que trabajemos las partes de cada día, los pequeños actos de bondad que pueden traer luz y esperanza a nuestros caminos.
  • Inicia la marchasin tambor: No estemos esperando a que todos, en tropel, en bullicioso ejército a ritmo de tambor, nos pongamos en marcha. Hagámoslo aunque no haya tambores, sin fanfarria, sencillamente, sin armar bulla. Creamos en el valor de una vida sencilla sin más.
  • Cada corazón…será como un refugio: La verdadera casa que reconforta: el corazón. Vayamos en esa dirección. Jesús y el Padre también han ido por ahí. Eso es la encarnación: un camino hacia el corazón.

 

2. Una luz irrumpe en la vida

 

            Vamos a tomar el texto de 1Jn 1,5-7, carta que se lee como lectura continua en la Navidad, porque habla de cómo la luz del amor del Padre, por Jesús, irrumpe en la vida y cómo, desde ahí, esto nuestro se ilumina, por encima y a pesar de cualquier tiniebla:

 

            “El anuncio que le oímos a él y que os manifestamos a vosotros es éste: que Dios es luz y que en él no hay tiniebla alguna. Si afirmamos estar asociados a él mientras nos movemos en las tinieblas, mentimos y, además, nuestra conducta no es sincera. En cambio, cuando nos movemos en la luz, imitándolo a él, que está en la luz,  somos solidarios unos con otros y, además, la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado”.

 

  • El anuncio de Jesús: Todo lo que de Jesús se puede resumir en este anuncio: “Dios es luz”. No es un enemigo a la puerta, sino una instancia de iluminación en el ámbito, a veces oscuro, de la historia. Un Dios que no ilumina, que no alegra, que no esponja, que no suscita esperanza no es el Dios de Jesús, Dios luminoso e iluminador. Por lo tanto, no mezclemos a Dios con las “tinieblas” del miedo, del castigo, de la cólera, de la lejanía, de la dureza.
  • No moverse en las tinieblas: Por eso mismo, quien comprende lo anterior hace un esfuerzo explícito por alejarse de las tinieblas, de las condenas, de las pesadumbres echadas a los hombros de otros, de los juicios que condenan, de los desplantes que amargan. Cosas como esas son el dominio de lo oscuro. Es preciso ir en la dirección justamente contraria: acercarse a personas y situaciones que iluminen, quitar de los hombros propios y ajenos las pequeñas o no tan pequeñas pesadumbres que nos van aplastando, controlar todo juicio condenatorio a base de una mirada siempre misericordiosa y comprensiva, usar la palabra para dar contento, seguridad y disfrute.
  • Somos solidarios: Porque hay una forma fenomenal de hacer luz: ser solidarios, ser justos, preocuparse por la situación de quien lo pasa mal, tener siempre entre ceja y ceja los caminos de los pobres, funcionar por criterios de justicia cuando nos planteemos acciones de consumo, de gasto, de inversiones. Las mayores oscuridades que se ciernen sobre lo humano vienen de la mano de las injusticias.
  • Una sangre que nos limpia: Si esta espiritualidad va abriéndose camino en nosotros/as, la entrega de Jesús tiene sentido. Si fuéramos cada vez más oscuros, más tenebrosos, más amargados, más despectivos, haríamos estéril la entrega de Jesús, su sangre no había logrado hacer luz en nuestro camino.

 

3. Las grandes “grietas” por las que ha entrado la luz a la historia

 

            Podríamos hacer una lista inacabable de “grietas” por las que ha entrado y va entrando la luz a la vida humana. Son grietas enormes, auténticos chorros de luz, verdaderos torrentes que hacen frente al caudal de mal que se empeña también en anegar la vida. Citemos algunas para animarnos:

  • La grieta del amor del Padre por la que ha entrado su designio de bondad: Ya que nuestra conclusión ha sido, a veces, que Dios es nuestro “enemigo”. Pero no hay tal: sabemos por la Palabra que el designo del Padre, su “voluntad”, es un designio de amor, de amparo, de acompañamiento, de ternura, de hogar, de acogida sin límites, de perdón inabarcable. No hay quien pare esa luz que se cuela por todas las rendijas de la historia.
  • La grieta de la persona de Jesús por la que sigue entrando la hermosa luz del Evangelio: Con todos su valores primordiales subrayados, revalorizados, puestos en clave de vida. La luz de un Evangelio que no son normas, sino poción de amor; la luz de una Palabra que sigue resonando en el corazón de muchos/as, en los silencios habitados de los orantes, en los adentros de quien necesita agallas para enfrentarse a la injusticia. La hermosa luz del Evangelio que hace que recordemos con un amor inapagable al Jesús que hemos amado “desde el principio” y que, amándole más, sabemos que su amor para con nosotros sigue vivo.
  • La grieta de las personas bondadosas por la que entra la luz que nos reconcilia con la vida: Personas de todas las épocas, de todas las culturas y religiones, de todos los rincones. Los “mártires de la bondad”, quienes han preferido ser buenos antes que ser ricos, que ser poderos e, incluso, antes que vivir. Sin ellas, haría ya mucho que el sentido de la vida se habría oscurecido totalmente.
  • La grieta humilde de los pobres que, a pesar de todo, no maldicen y sonríen: La grieta de quienes soportan mucho peso en la historia y son sensibles, cariñosos, amables. Por ellos nos viene una luz pura que haríamos mal en rechazar porque es luz que no está contaminada por ningún interés.
  • La luz que entra en la grieta de los lugares mismos de la derrota: La vida que renace en el lugar del terremoto, del tsunami, de la guerra devastadora, de la ruina del desempleo, de la catástrofe del desahucio, de la enorme inhumanidad del campo de concentración o de las prisiones terribles. Ahí, en esos escenarios horribles, surge la vida con una pujanza que nos sorprende.
  • La grieta de nuestro perviviente deseo de felicidad por la que entra una luz animosa: Porque es una maravilla que sigamos deseosos de dicha, aunque la busquemos, a veces, por caminos equívocos. Porque hay muchas personas que, olvidándose un poco de sí mismas, dedican esfuerzos explícitos a hacer un poco más felices a otras personas. Gente luminosa en medio de la ciudad.

 

4. Diez grietas por las que entra la luz en nuestra vida

 

            También en nuestra vida, por sencilla que sea, hay grietas cotidianas por las que entra la luz. Algunas de ellas:

  • Una fe alimentada: Que es lo mismo que decir, una adhesión a Jesús alimentada que huye de la rutina, de la costumbre, de lo de siempre. Una manera de creer que tiene pasión por Dios y por la persona y que está dispuesta a crecer, a cambiar, a mejorar, a enriquecerse. Por ahí entra luz a la vida cristiana.
  • Una celebración cultivada: Y que, por lo tanto, que acepta pequeños cambios, signos, sugerencias, ayudas para que la rutina no nos coma el pan del morral, para que no se apodere de nosotros la distracción y el sueño. Una fe que se mete en la celebración es la mejor manera de iluminar nuestro hecho celebrativo.
  • Una oración con responsabilidad: Que no echa a los hombros de Dios lo que nos corresponde a nosotros. Una oración hecha con la conciencia explícita de que si algo está en nuestra mano a favor del otro lo vamos a hacer. Para que la oración no resulte estéril. La responsabilidad ilumina la oración.
  • Una relación bondadosa: ya que el buen corazón arroja muchísima luz sobre los caminos humanos. La entraña dura, juzgadora, implacable, tiene por marco el reino de lo oscuro, ensombrece todo. Cuanto más bueno es uno, más luz en él, más luz en los demás.
  • Una acogida amplia: Porque la acogida es la puerta que abre a espacios de luz. Si la acogida es mala, todo se ensombrece. Si hay una sonrisa, unos brazos que esperan, una mano que estrecha con afecto, una palabra de cariño, la luz comienza a abrirse paso en medio de cualquier tiniebla.
  • Una vida sencilla: Porque la simplicidad, cuando no se pretende aleccionar ni dar ejemplo a nadie, es pura y luminosa como la vida de quienes van a lo esencial, de quienes se contentan con lo elemental, de quienes disfrutan con lo poco de cada jornada. Cada día hay muchos motivos sencillos para el disfrute; anotarlos llevaría a un tupido entramado de dicha y de luz.
  • Una sensibilidad social recrecida: Ya que la preocupación por lo social abre muchas ventas y por ellas entra la luz. La cerrazón en lo de uno, el egoísmo puro y duro conlleva la oscuridad más evidente. La preocupación por el otro, por su dolor, nos hace transmisores de una luz que todo el mundo agradece.
  • Y sobre todo, la solidaridad: Ya lo hemos dicho leyendo el texto de 1 Jn: es la mayor de las luminosidades que se pueden verter sobre la vida. Por eso Jesús fue un bueno totalmente solidario. Por eso fue luminoso y sigue siéndolo. Quien quiera lograr summa cum laude en luminosidad, que la logre igualmente en solidaridad.
  • Un optimismo contagioso: Ya que el pesimismo engendra oscuridad y contagia desaliento hasta llegar a hacer creer, falsamente, que no hay salida para una situación de dificultad. El optimismo sensato, la esperanza ponderada, el ánimo realista es un chorro de luz sobre situaciones sociales y personales difíciles.
  • Una utopía mantenida: Ya que hay razones para el abandono de las utopías, de los sueños, de los anhelos e ideales. Pero quien logra mantener vivos esos dinamismos, ayuda eficazmente a que las tinieblas se contengan y se amplíe el espacio de la luz y la pureza del aire que respiramos.

 

5. Un itinerario para la Navidad

 

            Proponemos cuatro pequeñas etapas para este itinerario navideño de 20 días (hasta la fiesta del bautismo del Señor)

 

1)      Contemplar la luz (25-29 de diciembre): Llevar a la oración el tema de la luz releyendo algunos pasajes de la 1 Jn, los que pone la liturgia, por ejemplo.

2)      Disfrutar de la luz (30 de diciembre a 2 de enero): repasar día a día las pequeñas “luces” que Dios va poniendo en la vida. Darle gracias de corazón.

3)      Celebrar la luz (3 de enero a 6 de enero): Avivar la presencia de Dios y de Jesús como luz en las sencillas celebraciones de cada día y en las dominicales y festivas.

4)      Regalar la luz (7 de enero a 13 de enero): Acercarse a personas y situaciones con falta de “luz” y tratar de aportar algo de esa luz mediante una sonrisa, una buena palabra, un regalo personal y sencillo.

 

Conclusión

 

            Por todo este mundo “agrietado” va entrando la luz. Por esos caminos de luz se va encarnando hoy aquel que, un día, se encarnó en modos iluminadores y compasivos, Jesús nuestro hermano. De ahí que una manera, creemos buena, de acercarse a este “misterio abrupto” de la encarnación sea meditar, agradecer, disfrutar, contemplar la luz de la bondad que se filtra en las grietas de la historia. Vendrá un día, lo esperamos, en que todo será luz y la oscuridad habrá retrocedido hasta desparecer. No es vana esperanza.

 

Fidel Aizpurúa Donazar (Logroño)

VIVIR LA SENCILLEZ

 

 

VIVIR EL DECÁLOGO

DE LA SENCILLEZ

 

 

         La campaña de Cáritas de Navidad de este año ha tenido un lema interesante: “Vive con sencillez y trabaja por un mundo más justo”. Se cree, y con razón, que la sencillez tiene que ver con la justicia. Y así es. Algo nos dice, cada vez con más claridad, que los modos de comportamiento personal, en materia de solidaridad y de economía, están en relación con las pobrezas de otros. Por eso, cultivar la sencillez es trabajar por un mundo más justo. Así de simple.

            Desarrollaremos cada tema desde tres perspectivas: bíblica, ética y práctica. Nos parece que puede ser una ayuda para una vida cristiana más consciente, actualizada y llena de sentido.

 

1

Vivir la sencillez es no necesitar muchas cosas para ser feliz, no cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar lo nuevo, lo último

 

1. Perspectiva bíblica

 

Le dijo uno de la multitud: —Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Y él le dijo: —Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor sobre vosotros? Y les dijo: —Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Entonces les refirió una parábola, diciendo: —Las tierras de un hombre rico habían producido mucho. Y él razonaba dentro de sí, diciendo: “¿Qué haré? Porque ya no tengo dónde juntar mis productos.” Entonces dijo: “¡Esto haré! Derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes. Allí juntaré todo mi grano y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, alégrate.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, ¿para quién será?” Así es el que hace tesoro para sí y no es rico para con Dios (Lucas 12,13-21).

 

  • Repartir herencias siempre ha sido un lío. El derecho romano decía que había que repartir si lo solicitaban ambas partes; el derecho judío bastaba con que lo solicitase uno solo. Ahí subyace la codicia: que se me dé lo mío, aunque el otro no quiera (y en el fondo: que se me dé lo mío y lo del otro). La codicia está detrás del ansia de tener.
  • El Evangelio viene a decir que el almacenamiento es insensato porque la vida depende de un hilo. Pero, además de insensato, es injusto, porque si tú almacenas es casi siempre a costa de otros, de coger a otros sus bienes y llevarlos a tu lado.
  • La fórmula correcta habría sido des-almacenar,  poner los bienes al servicio de todos. Eso habría sido obrar sensatamente.

 

2. Perspectiva ética

 

  • El almacenamiento de bienes que es una vida contraria a la sencillez tiene consecuencias en otras partes del planeta, en otras personas. Se almacena a costa siempre de alguien. Mi manera de consumir, de gastar, de ahorrar no es inofensiva. Tiene consecuencias para otros.
  • Más aún, el almacenamiento, lo contrario a la sencillez, entra en el terreno de la injusticia: almacenar, tener muchas cosas innecesarias, aunque me las pague con mi dinero, es un terreno próximo a la injusticia o claramente injusto. No es que debamos ser sencillos porque debamos ser austeros, sino porque si no lo somos caemos en injusticia. Este es el gran argumento.
  • No podremos enseñar a la gente joven la sencillez si no la hacemos sensible a la realidad de la justicia, a la evidencia de que yo no puedo hacer con lo mío lo que quiera a espaldas de las situaciones de los pobres.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Hay que controlar las “muchas cosas” que vamos acumulando y que nos son innecesarias. Hay que controlar ese mecanismo, falso, que nos dice que tener mucho nos va a traer mucha felicidad.
  • Tenemos que consumir, porque es necesario para vivir. Pero hagámoslo con sensatez, con sentido de la justicia y mezclándolo a una actitud solidaria. Un consumo desenfrenado es absurdo y, además, no termina de dejarnos contentos en el fondo.
  • Hemos de ser fuertes ante las modas que son, muchas veces, insensatas porque están manipuladas por quienes quieren enriquecerse a nuestra costa. No creamos que somos “más” por seguir una moda. Somos más si el corazón es más humano, más solidario.
  • Todos somos conscientes de lo absurdo que suele ser muchas veces “lo último” que nos quieren vender. Deja de serlo dos meses después y ya hay otra cosa que es lo último. Que el criterio de adquisición sea nuestra verdadera necesidad y que tengamos en cuenta la situación de quienes no acceden no solamente a lo último, sino a lo más necesario.

 

2

Vivir la sencillez es tener más alegría al dar, o al compartir, que al recibir, porque has descubierto el poder misterioso que tiene la palabra gratuidad

 

1. Perspectiva bíblica

 

Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados. Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos. Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros.  En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hechos 20,32-35).

 

  • Estas palabras pertenecen a la despedida de san Pablo de la Iglesia de Mileto en su viaje a Jerusalén para entregar la colecta. Describen un poco la vida de Pablo en sencillez, trabajo y austeridad. Él tenía un oficio (trabaja haciendo toldos y tiendas de campaña) y de ese oficio vive (Pablo era fariseo y los fariseos tenían que saber un oficio para que no estuvieran tentados de vivir de la enseñanza de la Ley).
  • Ha sido también un trabajo que le ha permitido compartir el fruto con sus propios compañeros. No ha trabajado Pablo para enriquecerse él, sino para él y sus compañeros pudiesen vivir con dignidad.
  • Y con ese trabajo ha socorrido a los débiles con espíritu de solidaridad. Esa generosidad le ha procurado mucha alegría haciendo bueno el dicho de Jesús de que hay más alegría en dar que en recibir. Es la única vez que san Pablo cita textualmente el Evangelio (una frase atribuida por cierto a Jesús que los evangelistas no consignan). Y la única vez que cita es sobre la generosidad en el compartir. Así ha entendido Pablo el Evangelio.

 

2. Perspectiva ética

 

  • La alegría de dar brota no por la soberbia de que yo soy muy generoso, sino porque se percibe que con la ayuda ofrecida el otro va siendo persona más entera, más desarrollada. Así la dignidad de la persona brilla con fuerza. Hay que estar muy imbuido de la ética de la dignidad para que cale una nueva noción de compartir.
  • La razón del compartir no puede ser la pena que nos causa el pobre, aunque no esta mal, ni siquiera la mera caridad religiosa. Hay que compartir por razones de humanidad, porque quien necesita mi ayuda es una persona humana y si no ayudo su humanidad (que nunca desaparece) queda velada, oscurecida. Es preciso hacer “brillar” la humanidad del débil. El compartir es el camino bueno.
  • El compartir más “puro” es el que se hace desde la gratuidad, desde la actitud de quien no espera que se le devuelva el favor. Por eso la gratuidad es un principio de actuación ética. La gratuidad ennoblece a quien ofrece la ayuda y no humilla a quien la recibe.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Hay que contagiarse la alegría del dar, ya que la sociedad y nosotros mismos nos contagiamos con frecuencia la “tristeza” del dar que se traduce en tacañería. No se puede dudar de que siendo generosos con gratuidad  algo nos dice por dentro que eso nos enriquece, una alegría brota ahí dentro.
  • El compartir es un aprendizaje que hay que hacer desde niños hasta ancianos, es un proceso. No depende de una generosidad natural (que no está mal), sino del interés por hacer que mi vida esté ofrecida en una parte a otros que la necesitan.
  • Habría que hacer continuas prácticas de gratuidad, sin pedir nada a cambio, sin andar aireando lo bueno que hacemos, sin reclamar aplausos o gratitudes por lo que damos. Si nos agradecen, recibamos el agradecimiento; pero si no lo hacen, continuemos siendo generosos.

 

3

Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del encuentro humano con los demás

 

1. Perspectiva bíblica

 

No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, que la polilla y el orín corroen y los ladrones desentierran y roban. Acumulad tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen, y donde los ladrones no excavan ni roban; pues donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mt 6,19-23).

 

  • Los tesoros en la tierra son frágiles: están expuestos a ladrones de toda calaña, a que se los coma la polilla, a que desaparezcan. Jesús cree que a las riquezas, que consideramos, tan “fuertes” (esto seguro si tengo mucho) les afecta una gran fragilidad.
  • Los “tesoros en el cielo” son los tesoros que uno acumula desde el evangelio: la ayuda que se da a los débiles da el tesoro de ver que ellos crecen y salen a flote, el consuelo que el tiempo que se ofrece al necesitado proporciona el tesoro de percibir que su corazón se apacigua; el amor que se siembra en la vida de los marginados da el tesoro de ver que son reinsertados socialmente. 
  • El corazón se adhiere al tesoro indefectiblemente. Por eso el Evangelio anima a poner el corazón en el gran valor de la persona (sobre todo la persona débil). Y ahí está seguro el corazón.

 

2. Perspectiva ética

 

  • La persona se autoafirma ocupando todo el espacio de su corazón, amándose a sí misma más que a nadie. El Evangelio sostiene que si haces sitio en tu corazón tu personalidad no sale empobrecida, que un corazón ocupado puede ser un corazón feliz.
  • Lo que más sacia la vida de las personas es la relación humana. Lo bueno de nuestra vida son las relaciones buenas; lo que más nos hace sufrir son las heridas relacionales. Cultivar la relación es ir por buen camino.
  • La construcción de relaciones sociales que fomenten los encuentros sencillos, sin grandes gastos, cosas cotidianas, espacios sociales de amistad etc. Contribuyen a una vida sencilla y gratificante.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Hay que hacer una higiene del corazón porque lo llenamos de cosas inútiles, de preocupaciones tontas, de inquietudes insensatas que lastran mucho el corazón y nos amargan la vida. Hay que limpiar el corazón.
  • Hay mucho innecesario en nuestra vida. Quien va viviendo con lo que necesita sin más, aprende una gran sabiduría. No se trata de ser tacaño, sino de no perderse en bobadas que, al final, pasan una gran factura (no solo económica) a nuestro corazón.
  • Estamos tan equivocados, dice Sábato, que creemos que la felicidad es ir de compras. La felicidad está en cosas sencillas y cotidianas: un paseo por el campo, un café tomado con una persona amable, una conversación amistosa, un rato de oración, una lectura interesante, un diálogo con personas que nos enriquecen. Ese es el gran tesoro del encuentro humano que no solamente no está reñido con la sencillez, sino que sabe conjugar muy bien sencillez y disfrute.

 

4

Vivir la sencillez es creer que tu valía y dignidad está en lo que eres como persona y no en lo que tienes o en la posición social que ocupas

 

1. Perspectiva bíblica

 

A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido (Lucas 18,9-14).

 

  • Esta parábola puede ser entendida como dos maneras de orar o dos maneras de ser religioso. Pero también puede leerse desde el lado de la dignidad. El fariseo se cree más, no valora bien la hermosura de su dignidad común. Cree que su comportamiento le otorga “más” dignidad. Con ello no hace sino rebajarse y perder la perspectiva de la dignidad. No baja a casa “justificado”. El publicano pecador, quizá rebaja su visión de su dignidad a causa de la conciencia de su pecado, pero está más cerca de poder decirle que es digno más allá de sus actos.
  • Ahí está el quid: para el Evangelio, la persona es digna por ser creada, no por sus comportamientos morales (sean buenos o no lo sean, eso es otra cosa). Mucho menos valorará la dignidad por las posesiones que uno tiene. Eso sería absurdo.
  • Cuando el Evangelio dice que en el enaltecido será humillado y al revés, lo que quiere decir es que toda realidad creada es igual en dignidad por el simple hecho de que todos hemos salido de la misma mano de amor del Padre. Por eso, creerse más, despreciar al otro, además de ser un error de análisis es un ataque a la dignidad inviolable, universal, común de toda persona.

 

2. Perspectiva ética

 

  • El tema de la dignidad es esencial para la ética humana (e incluso para el hecho religioso). La dignidad es un componente de la simple historia. Toda realidad histórica, no solamente las personas, tiene su dignidad. La dignidad es aquello que hace que la realidad tenga una primacía sobre todo. Eso hace a la persona respetable y considerable en cualquier circunstancia de su vida.
  • De ahí que la dignidad sea algo distinto de los actos morales o de las situaciones históricas de la persona. Toda persona es digna, incluso si es mala. Otra cosa será la valoración de sus actos morales como buenos o malos, punibles o no punibles. Pero la dignidad no se pierde por los actos malos. Eso sí, se nubla y oscurece.
  • La solidaridad ha de trabajar no tanto por “devolver” la dignidad (nunca se pierde) sino porque se reconozca esa dignidad cuando no es reconocida, trabajar para que brille la dignidad cuando la pobreza, la enfermedad o la estigmatización social oscurezcan el brillo de la misma.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Tenemos que aprender a estimarnos correctamente. Ni más de lo que somos ni menos de lo que somos. Y de ahí será más fácil reconocer lo mismo en los demás. La dignidad tiene que llevarnos a ver, hablar, tratar, a los demás (incluso a los débiles) exactamente con el mismo respeto: si sumisión ante los poderosos, sin orgullo ante los pobres.
  • Poner tu dignidad en lo que tienes puede llevar a equívocos. Primero, porque eso que tienes igual no lo tienes mañana. Segundo, porque eso que tienes quizá no sea algo del todo legal. Tercero porque eso que tienes no añade ni un ápice de valor a tu corazón. Hay que poner la dignidad en lo que eres, en lo que amas, en lo que te das, en lo bien que te relacionas, en la paciencia que tienes.
  • El cristiano no tendría que ambicionar grandes posiciones sociales. Y si las tiene, no confundirlas con la dignidad. Son otra cosa. Para quienes no tenemos grandes posiciones sociales hemos de tratar a quienes las tienen (gobernantes, jerarcas, etc.) con respeto y hasta con agradecimiento, pero nunca con sumisión porque todos somos igualmente dignos.

 

5

Vivir la sencillez es solidarizarte con tantos hermanos y hermanas de tu familia humana que viven injustamente la pobreza y necesidad, y te movilizas e implicas porque no quieres vivir mejor que ellos

 

  1. Perspectiva bíblica

"Se sentó enfrente de la Sala del Tesoro y observaba cómo la gente iba echando monedas en el tesoro; muchos ricos echaban en cantidad. Llegó una viuda pobre y echó dos ochavos, que hacen un cuarto. Convocando a sus discípulos, les dijo: "Os aseguro que esa viuda pobre ha echado en el tesoro más que nadie Porque todos han echado de lo que les sobra; ella, en cambio, sacándolo de su falta, ha echado todo lo que tenía, todos sus medios de vida" (Mc 12,41-44).

 

  • La viuda pobre es uno de los “modelo de ciudadano del reino”. El puesto se lo ha ganado por su generosidad que sale de su necesidad. Ella confía en el templo, una institución poco confiable, que hacía también sus obras de caridad. Ella no cuestiona a dónde va su pequeño dinero. Confía en que le darán buen uso.
  • La viuda funciona con la generosidad, no con la cantidad. Por eso no se avergüenza de dar dos monedillas. Es lo que tiene. Para Jesús eso es más importante que las cantidades grandes de los ricos. La solidaridad tiene su base en el don de corazón, no en la cantidad de dinero que se da.
  • El gran valor y por lo que esta mujer es modelo de ciudadano del reino es porque “ha echado de su falta”. No ha echado lo que le sobraba, sino de lo que le hacía falta a ella. Se ha despojado de su poco dinero necesario porque ve que hay otros con más necesidad que ella. Es modelo porque confía que el Padre Dios amparará su falta y le dará lo necesario para sobrevivir.

 

2. Perspectiva ética

 

  • La solidaridad con la injusticia es una prueba mayor de humanidad. El desentendimiento de la injusticia desvela la inhumanidad de la persona. La preocupación por la causa de la justicia da calidad a toda persona.
  • Esta preocupación se hará imposible si no se ve uno responsable, en parte, del sufrimiento del otro. “La respuesta ante el dolor humano nos hace sujetos morales”, dice R. Mate. Tu respuesta al dolor ajeno dice qué clase de persona eres: si te interesa ese sufrimiento, eres buena persona; si no te interesa, no eres buena persona. Así de contundente.
  • La movilización por la injusticia es el rostro y la verificación de que se va entendiendo el tema de la justicia. Mientras te quedes de brazos cruzados, sentado en tu butaca con tus zapatillas calientes sin mover un dedo, es que todavía hay que recorrer mucho trecho.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Hay que mirar el rostro de las personas que sufren injusticia aquí cerca y también lejos. Actuación local y actuación global. Ser un enamorado de la causa de la justicia puede hacer mucho bien a tu vida.
  • Básicamente la pobreza es injusta, aunque haya un parte de culpa en muchas personas. No eches la culpa de la pobreza solamente a que no trabajan, a que no quieren sudar, a que quieren que se les dé todo. Hay una injusticia de base que es preciso calibrar.
  • Hay muchas maneras de movilizarse en cuestiones de justicia. Tendrías que elegir la que mejor vaya a tus horarios, a tus sentimientos, a tus maneras de ver la vida. Pero habría que elegir. Como cristianos, todos tendríamos que tener un compromiso social concreto, un voluntariado, como exigencia de la fe.

 

6

Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o posesiones, sino en tus bienes espirituales, en tus convicciones, en tu Fe, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian

 

1. Perspectiva bíblica

 

Una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad» (Mc 5,21-43).

 

  • Para el Evangelio de Marcos el verbo “tocar” tiene mucha importancia: Jesús toca enfermos, sordos, muertos, leprosos, etc. y también le tocan a él, como esta mujer. Sin tocar, sin implicación, sin “pringarse” no puede haber solidaridad.
  • Dice el texto que de Jesús sale “una fuerza” que cura a la mujer. Su fuerza era la fuente de su fe, la certeza de que el padre quería lo mejor para los humanos y que siempre los acompañaba, la seguridad de que toda persona, aunque sea una enferma, es valiosa. Esa es la fuerza que sale de él. Eso es lo más valioso de la realidad de Jesús.
  • Aquella mujer que era “impura” por sus flujos inagotables, llega a ser “hija”, como cualquiera de los hijos de Abrahán. La impureza no es obstáculo para que sea hija. La fuerza de Jesús reinserta socialmente, no solamente cura.

 

2. Perspectiva ética

 

  • Una sociedad espiritual es mejor que una sociedad que no cultiva la espiritualidad. La fuerza para tomar decisiones sociales solidarias radica, a veces, en esa espiritualidad. Cuando la espiritualidad social se oscurece, la posibilidad de tomar decisiones a favor de los débiles disminuye.
  • La persona es más que lo que aparece, tiene, como los árboles, unas raíces. En esas raíces anidan las convicciones, lo valores solidarios, las emociones, la fe. No menospreciemos las raíces porque no se vean. Son decisivas para la vida de las personas y de la sociedad..
  • Los dinamismos, las fuerzas interiores, han sido poco trabajados en la espiritualidad heredada: las pasiones, las preguntas, las búsquedas, los anhelos, los sueños, las utopías. Todo eso son los dinamismos interiores. Aunque no lo creamos, nos movemos más por ellos que por las ideas.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Hay bienes espirituales. No solamente el dinero es un “bien”. Cultiva tus bienes espirituales: el silencio, la oración, la lectura, la amistad, la belleza, la lectura, el descanso. Son muy necesarios para saber vivir con sencillez que disfruta.
  • Hay que cuidar las convicciones y creencias, sabiendo que las convicciones y creencias de los demás, aunque sean distintas también son valiosas. Hay que creer que en tu ciudad, en tu pueblo, sumar convicciones y creencias no es debilitar unas y otras sino que ambas salen reforzadas. Por eso, hay que hacer un sitio en la mesa de la ciudadanía a quien tiene convicciones distintas. Todos saldremos ganando.
  • Cultiva la fe, aliméntala, actualízala para que de verdad sea fuente de gozo interior. Una fe rutinaria difícilmente lo será.
  • Tenemos que apoyarnos también en la fuerza que hay en los demás. Hasta los débiles tienen alguna cosa “fuerte” en la que uno puede apoyarse. Hemos de tener la sencillez de confiar en los débiles.

 

 

7

Vivir la sencillez es trabajar para vivir y no vivir para trabajar

 

1. Perspectiva bíblica

 

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? (Mateo 6,26).

 

  • El Evangelio previene contra el excesivo afán por trabajar. No quiere decir que el Evangelio no diga que no haya que trabajar. No quiere decir que el trabajo no sea importante; lo es, siempre y ahora más. Previene contra el exceso porque desde siempre el trabajo ha sido, para algunos, una “tentación”, generalmente por el lucro que se esconde detrás. Trabajando “en exceso” se dejan en la cuneta valores necesarios para la vida humana.
  • La comparación con las aves es buena: el Padre las alimente, pero ellas “trabajan”. No hay que mirar más que su trajín siempre volando en busca de su sustento. Pero no necesitan ni sembrar, ni segar, ni almacenar. El mundo es su campo y su almacén. Dios se lo da.
  • Si la persona es de más valor que los pájaros, eso quiere decir que el Padre la cuida más si cabe. Por eso habría que mezclar a la actividad humana una dosis de confianza en Dios que nos haga no estar siempre estresados, ni por el trabajo ni por nada.

 

2. Perspectiva ética

 

  • Es preciso construir una ética del trabajo que incluya el derecho de todos a tenerlo, a tenerlo en los modos más humanos posibles y a que esté lo mejor repartido posible.
  • El trabajo no ha de ser conceptuado como una mercancía que vende el trabajador al empresario. Es una actividad humanizadora y por lo tanto ha de ser tratada socialmente como un valor, no como una mercancía.
  • En tiempos de trabajo escaso, como estos, se impone una redistribución del trabajo lo más equitativa posible. Las prácticas acaparadoras de trabajo, las deslocalizaciones porque no se alcanzan objetivos de producción y otras prácticas similares quedan cuestionadas.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Trabajar para vivir tiene que llevarnos a que el trabajo no deje de lado valores como la relación familia u otros. Lo más importante es la relación, aunque el trabajo sea necesario. No hay que perder esta óptica.
  • Trabajo justo y vida en relación son compatibles. Quizá para ello sea preciso vivir un poco más sencillamente, ya que muchas de nuestras necesidades que demandan una financiación que viene del trabajo, son, con frecuencia, superfluas.
  • Si el trabajo es para la vida hemos de ser cuidadosos en nuestras prácticas “empresariales”: cuando necesitamos contratar a alguna persona que nos ayude, hemos de ser laboralmente justos con ella. Incluso, como cristianos, habríamos de ser generosos además de justos.

 

 

8

Vivir la sencillez es disfrutar de los innumerables regalos que la vida, la Naturaleza, te ofrece constantemente y que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente

 

1. Perspectiva bíblica

 

Decía también a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: "Va a llover", y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: "Viene bochorno", y así sucede. Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? (Lucas 12,54-56).

 

  • Este texto se inscribe en esas sociedades agrarias en las que la gente sabe aún leer el libro de la Naturaleza (nosotros hemos perdido esto en gran parte). Para ellos, la Naturaleza es el libro primero donde se lee la vida y al mismo Dios. La Palabra será el libro segundo.
  • Esta lectura de la Naturaleza supone un estar de cara a ella, un mirarla constantemente, un amarla como casa en la que vivo. La relación con la Naturaleza humaniza y abre a perspectivas espirituales.
  • Pero el mismo texto sugiere que la relación con la Naturaleza ha de llevar a interpretar, a mejorar la vida, a saber leer lo que pasa y lo que nos pasa, a explorar este tiempo en el que vivimos. La contemplación de la Naturaleza del creyente no es un lirismo estético y poco más. Se trata de desvelar en ella el paso de Dios que acompaña nuestro caminar.

 

2. Perspectiva ética

 

  • Es preciso pasar de una fase admirativa de la Naturaleza a una fase participativa: la persona hace parte del hecho creacional y se ve implicado en ello. No mira a la tierra como distinto de sí. La persona misma es tierra.
  • Esto le ha de llevar a una relación equilibrada con ella: es cierto que está a nuestro servicio, pero eso no le da a la persona patente de corso para hacer lo que quiera con ella, para explotarla irracionalmente. La Naturaleza tiene que ser cuidada y hemos de ser agradecidos con ella.
  • Por eso mismo, hay que desterrar el principio ético de que “el hombre es rey de la creación”. Es, todo lo más, administrador de la misma. No desdice nada de la persona el sentir parte del coro de lo creado. La “superioridad” de lo humano en la creación es para poner en pie el cuidado esencial de la misma.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Aunque esto se nos haya enseñado poco, siempre es tiempo para ir adquiriendo una conciencia respetuosa con todo lo creado que ha de manifestarse en detalles cercanos (cuida tus parques, por ejemplo) y en preocupaciones lejanas (nucleares, presas que van solo a la ganancia, tala de bosques, etc.).
  • Un pueblo demuestra su nivel ético en el cuidado y respeto por las criaturas irracionales (animales, plantas, etc.). No desdeñemos estos caminos.
  • La Naturaleza nos ayuda mucho en nuestra manera de vivir con gozo y sencillamente. Por eso, habrá que encontrar la confluencia con ella, ya que los humanos nos hemos alejado demasiado de la misma.

 

 

9

Vivir la sencillez es respetar y cuidar la Naturaleza en tu forma de vivir, reciclando, reutilizando, reduciendo el consumo innecesario

 

1. Perspectiva bíblica

 

2Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
3De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

4Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
5¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
7le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

8rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
9las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

10Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

(Salmo 8)

  • En este salmo se dice que la persona no es dueña de la naturaleza sino su administradora. Dios le ha dado “mando” sobre todas las cosas, pero no posesión de las mismas. No es rey de lo creado, sino su administrador.
  • Cuando dice que lo ha “sometido todo” bajo sus pies no es para la explotación irracional, sino para el uso racional y agradecido.
  • Dios ha creado la persona como “casi inferior a los ángeles”, es decir, muy próximo a como es Dios. Pues debería comportarse como Dios se comporta con la creación: amándola, siendo generoso con ella, respetándola, agradeciéndole su oferta continua, conociéndola cada vez más.

2. Perspectiva ética

  • Reciclar demanda el sentido ético de que las cosas de un solo uso son, con frecuencia, un derroche que las situaciones de pobreza del mundo no pueden tolerar.
  • Reutilizar demanda el principio ético de que la reutilización contiene el ansia depredadora de lo humano y la hace más razonable, consiguiendo los mismos beneficios que si se hicieran productos nuevos.
  • Reducir el consumo demanda el principio ético de que, por justicia, no podemos llevar esta vida de derroche en la que se ha montado la economía de los países “civilizados” (que, encima, son los países de origen “cristiano”).

3. Perspectiva práctica

  • El reciclado ha de comenzar en la propia vivienda. Hemos de tener fe en que es útil, tanto para la propia mentalización como para el medio ambiente. Hemos de acoger la enseñanza que nos hacen los niños y jóvenes en esto.
  • La reutilización ha de ser una norma en la vida de quien entiende la naturaleza. Hay que volver a prácticas que hemos olvidado. Hay que tener cuidado con los embalajes de una sola vez, con los envoltorios, con las botellas, con todo el mundo de los desechable, de lo de usar y tirar (principio fatal que se nos ha metido dentro porque es más cómodo).
  • La reducción de consumo no es una tacañería, sino un acto de justicia. Un grado menos en la calefacción de casa (cosa que no incomoda mucho, si no, te pones un jersey) reduce la factura que pagas, la emisión de gases y, lo que es más importante, la factura humana que adquirimos con los países a los que “compramos” el gas a precios que, con frecuencia, están lejos de lo justo.

 

10

Vivir la sencillez es utilizar tu dinero para que tú y tu familia podáis vivir con dignidad, y para que los demás también puedan vivir con dignidad si lo inviertes en banca ética y se te habitúas a exigir productos que vengan del comercio justo y del comercio local

 

1. Perspectiva bíblica

 

Ahora os digo yo: Haceos amigos con el injusto dinero, para que, cuando se acabe, os reciban en las moradas definitivas” (Lucas 16,9).

 

  • Esta conclusión de la parábola del administrador injusto previene contra el dinero injusto. Para Jesús, un hombre con mentalidad rural de aquella época, el dinero siempre tiene un componente de injusticia. Y el mucho dinero tiene un componente de mucha injusticia. Por eso, hay que tenerlo siempre entre ceja y ceja.
  • Según el Evangelio no hay más que una manera de hacer amigos con el dinero “injusto”: ser generoso con él porque lo que das al otro, generalmente se transforma en generosidad y agradecimiento.
  • Más aún, si con ese procedimiento se te recibe “en las moradas eternas” eso quiere decir que el camino de la generosidad es el camino que Dios avala.

 

2. Perspectiva ética

 

  • No tenemos una cultura ética del dinero, quizá porque hemos tenido poco. Pero el dinero es preciso darle una orientación ética. No puede ser otra que el servicio al bien de toda persona y no solamente el disfrute de unos pocos.
  • Hemos de ver que las actuaciones económicas tienen una gran trascendencia en el terreno de la justicia. Por eso, el dinero ha de ser orientado desde esa perspectiva de justicia. De lo contrario, engendrará un sinfín de desajustes sociales.
  • No es un principio ético sobre el dinero decir que yo con mi dinero hago lo que quiero. Tanto desde el punto de vista humano como desde la vida cristiana, el dinero tiene una función de justicia y, por lo tanto, no se puede usar desligado de esa función.

 

3. Perspectiva práctica

 

  • Poner conciencia al dinero incluye que tu dinero es para ti y tu familia en primer lugar, pero los demás (sobre todo los pobres) tienen que decir algo de tu dinero: que tiene una función social que si se la arrebatas haces inhumano tu dinero.
  • Hoy hay posibilidades de funcionar en banca ética (Fiare, etc.). Si tú no pones conciencia a tu dinero, la pone el banco. Y la conciencia del banco ya sabemos cuál es: la mayor ganancia a costa de lo que sea. Hay que caer en la cuenta de la contradicción que existe entre el deseo de justicia y el dejar tu dinero en manos de quien es profundamente injusto, el banco.
  • Habría que comenzar a caminar por los productos de comercio justo. Entérate dónde están las tiendas de ese comercio en tu ciudad. Cuando tomas café del comercio justo tomas el café y la justicia con la que ha sido elaborado (y lo contrario si lo tomas de las grandes superficies).
  • Potenciar el comercio local, las pequeñas tiendas de barrio es una manera de escapar de la lógica del consumo que es el cimiento de  las grandes superficies. Una manera de ir adquiriendo conciencia de justicia en el consumo.

 

CONCLUSIÓN

            Muchas de estas sugerencias las viene haciendo Cáritas insistentemente. No haríamos bien en cerrar nuestros oídos. Por otra parte, esta espiritualidad de la sencillez demuestra que el Evangelio y la vida han de conectar porque si no, aunque el Evangelio es hermoso, deviene estéril. Además, como grupo reflexivo, podemos ayudarnos a ir construyendo esta nueva mentalidad solidaria que es la mentalidad cristiana.

 

 

 

 

Juan 128

CVJ 

Domingo, 16 de diciembre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

128. Jn 19,12-16a

 

Introducción:

 

                No sabemos por qué, pero los humanos hacemos, a veces, extrañas elecciones: elegimos a quien nos hace daño, a los tiranos, a quienes nos deshumanizan, a quien nos oprime. Hay una especie de dificultad para el sensato raciocinio y para la elección del bien que nos bloquea y, ciegamente, nos lanzamos a una realidad que vemos como un abismo. Ser malo es malo, pero elegir consciente el mal es perverso. Y eso hacemos. Sin embargo, hay quien no se resigna y, contra viento y marea, elige el bien, se hace fuerte para no caer en el abismo de elegir lo que le hace daño, ayuda a otros a que no se dejen tentar por los cantos de sirena del mal y animan al bien, aunque sea más costoso, menos productivo, menos aplaudido. Animar a la bondad es una de las grandes tareas de solidaridad humana que podemos pensar y hacer.

                En el texto evangélico de esta semana asistimos a la incomprensible elección de quien es el gran opresor del pueblo, el César, manifiesta el lado más inhumano de los dirigentes. Un judío no optaría por el Cesar, el “gran cerdo” lo llamaban, ni borracho. Pero las autoridades, con toda sangre fría, optan por él y se alían con él hasta el punto de decir que es su rey, que es lo mismo que decir que es su Dios (para el judío, la realeza y Dios llegan a confundirse como institución). Palpaban a diario la opresión del César y, sin embargo, lo eligen como rector de su vida y sus destinos. Increíble y extraña elección de duras consecuencias para todos.

 

***

 

Texto:

 

12Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

                -Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.

13Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman “el Enlosado” (en hebreo Gábbata). 14Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos:

                -Aquí tenéis a vuestro Rey.

                15Ellos gritaron:

                -¡Fuera, fuera; crucifícale!

                Pilato les dijo:

                -¿A vuestro rey voy a crucificar?

                Contestaron los Sumos Sacerdotes:

                -No tenemos más rey que al César.

16aEntonces, finalmente,  se lo entregó para que lo crucificaran.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

            Este es un puzzle de unos cuantos tiranos históricos recientes que todos hemos conocido. Muchas veces nos preguntamos: ¿por qué un pueblo elige a quien le tiraniza? No sabemos qué cables se tocan, que pulsiones se ponen de manifiesto, qué miedos se quieren conjurar. Pero esa es la realidad: muchos pueblos de la tierra eligen a sus peores gobernantes. Es un misterio de tremenda inhumanidad que tiene consecuencias durísimas para la vida de los pobres.

                Oramos: Que nunca elijamos a quien nos tiraniza; que no conectemos con los bajos fondos de inhumanidad que anida en lo social; que siempre anhelemos para todos la libertad y el gozo.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús es presentado como rey, y en verdad lo era. Pero no como un rey que compite con otras fuerzas políticas por el logro del poder. Es un rey paradójico, de pobres, que no demanda nada de nadie, que no roba nada a nadie, que jamás oprime, que no se pone por encima de ninguna realidad. Un rey sin ninguna clase de poder, un rey entregado. Por paradójico que parezca, ese tipo de rey es el que más hace temblar al poder porque, en el fondo, desenmascara todo el ansia de dominio que anida en las opciones tiránicas.

                Oramos: Gracias, Señor, porque no anhelas el poder; gracias porque no esquilmas a nadie; gracias porque te entregas sin demandar nada a cambio.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Cuando los judíos dicen que no tienen más rey que al César todos, hasta ellos mismos, saben que eso no es verdad. Pero ese tipo de frases denotan el fondo de inhumanidad que hay en toda persona, capaz de aliarse con el diablo con tal de mantener parcelas de poder. Muchas veces nos preguntamos porqué las fuerzas más reaccionarias tienen tanta vida en la sociedad. Porque tocan ese fondo de inhumanidad que anhela el poder y la fuerza. Luego resulta que, en lugar de darte poder, las fuerzas oscuras te quitan el poco que tenías. Pero esa ilusión de poder yo también dominar te hace unirte al diablo si es preciso.

                Oramos: Que anhelemos la justicia y nunca el aprovecharnos de los demás; que nos alejemos de las fuerzas oscuras que tienden al dominio y a la explotación; que deseemos días de ventura y dicha para todos.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La cercanía de la comunidad virtual, su trabajo orante, las pequeñas convivencias, las pocas noticias compartidas, pueden ser una ayuda para hacer que ese fondo de inhumanidad que nos habita y que nos empuja, a veces, a elegir lo malo esté más controlado. Efectivamente, las zonas oscuras de uno mismo se controlan a base de bondad común. Desde este lado también tenemos que agradecer mucho a las personas de nuestro grupo.

                Oramos: Gracias por quienes nos ayudan a tener un interior más humano; gracias por quienes siembran valores positivos en nuestra vida; gracias por la luz de los demás que nos contagia.

 

***

 

Poetización:

 

Era para quedarse atónito:

el pueblo de Señor,

los judíos espirituales,

los buscadores de Dios,

dicen que su rey, su Dios,

es el César,

su mayor opresor.

Cada día sufrían

esa opresión:

impuestos injustos,

ocupación militar,

arbitrariedad de los gobernantes,

despojo de tierras,

ofensas religiosas,

violencias sin cuento.

Y, a pesar de todo ello,

eligen a ese demonio

como rey, como Dios.

Era una estrategia

para desplazar y condenar

a quien les liberaba,

a quien les abría el horizonte,

a quien anunciaba la dicha,

a quien amaba la justicia,

a quien soñaba con la igualdad.

Pero algo había dentro,

una fiera,

que salía a flote

para impedir el bien.

Quizá pensaban

que haciendo esa elección

llegaría Jesús

a abandonar su intento

de construir

la nueva relación humana,

el abrazo universal,

la dicha común.

Quizá era eso

lo que realmente temían.

Pero nunca sería así,

porque los días de luz

son el patrimonio de lo humano

y las densas tinieblas de la opresión

tienen los años,

los siglos,

contados.

***

 

Para esta semana:

 

                Anímate a elegir siempre el lado bueno y positivo de las personas y de las cosas.

 

***

 

Juan 127

CVJ 

Domingo, 9 de diciembre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

127. Jn 19,8-11

 

Introducción:

 

Una de las maneras más crueles de conceptuar la perversidad humana es frenar, bloquear, impedir el desarrollo humano. Impedir el desarrollo es condenar a los pueblos, a la persona, a la pobreza y a la inhumanidad. Por eso, todo el mundo habla de desarrollo, aunque, en realidad, es el poder el gran dominador de las relaciones entre los humanos. La espiritualidad del desarrollo no es únicamente algo referente a la economía; lo es también a la persona. Impedir que la persona se desarrolle espiritualmente es condenar a un enanismo humano a quien vive conmigo, hacer que sus anhelos queden apagados y sus ilusiones nunca cumplidas. Quien ha sido bloqueado puede ser fácilmente manipulado. De ahí el empeño de ciertas fuerzas hostiles a lo humano en bloquear el desarrollo. Por el contrario, muchas personas se desviven por hacer crecer la frágil planta del desarrollo humano en muchas vertientes. Son como Jesús, que con sus pobres medios se dedicó a llevar a la persona a su máximo desarrollo humano.

El Jesús de la pasión puede ser entendido, sin más, como un condenado, pero también puede ser visto como uno a quien pretendieron frenar su desarrollo y sus trabajos de desarrollo. Las autoridades que lo entregaron y Pilato que lo condenó creían que condenandolo podrían frenar sus trabajos de desarrollo. Pero, en realidad, porque esos trabajos apuntaban al fondo de la persona, aun condenado, podría seguir (y quizá con más fuerza) colaborando al desarrollo de las personas, de la historia. Son los trabajos que ahora hace el resucitado por todos los seres de la vida.

***

 

Texto:

8Cuando Pilato oyó decir aque­llo, le entró más miedo. 9Entró de nuevo en la residencia y preguntó a Jesús:

- ¿De dónde procedes tú? Pero Jesús no le dio respuesta.

10Entonces le dijo Pilato:

- ¿Te niegas a hablarme a mí? ¿No sabes que está en mi mano soltarte y está en mi mano crucificarte?

11Le replicó Je­sús:

- No estaría en tu mano hacer nada contra mí si Dios no te deja­ra. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta es la portada del llamado INFORME PNUD de naciones Unidas sobre el desarrollo humano. Es, francamente, un texto importante donde se exponen, cada dos años, los datos del desarrollo y también los anhelos de una buena parte de la comunidad internacional para contribuir al soñado desarrollo. “Este Informe¸ dice el PNUD,  ilustra los vínculos entre sostenibilidad y equidad y a la vez muestra cómo se pueden mejorar estos aspectos en el desarrollo humano”. De alguna manera, hacen la misma obra que Jesús.

            Oramos: Gracias, Señor, por quienes se preocupan del desarrollo de los pueblos; gracias por quienes demandan más equidad para con los débiles de la tierra; gracias por quienes aman la tierra que tú nos diste.

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Parece que, en este pasaje y en toda la pasión, como si Dios estuviera ausente, como si no le importara que Jesús fuera condenado o no, como si le diera igual que este “desarrollador” de la persona y de la comunidad pereciera o no. Pero no es así: Dios estaba en la pasión de Jesús y lo está en la pasión de quienes sufren por causa del desarrollo de los pueblos (que son muchas, hasta dar la vida algunos de ellos). El Dios de Jesús es un Dios preocupado por que lo creado alcance ekl desarrollo pleno, la filiación divina decimos nosotros. Ese Dios empeñado en el desarrollo nos acompaña en nuestras pasiones.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por acompañar a Jesús y a quienes trabajan por el desarrollo de los pueblos; te bendecimos por tu compromiso en nuestro desarrollo; te damos gracias por hacer ver que el desarrollo es el camino de la filiación.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

Se habla en el texto de un “pecado mayor”. Podríamos pensar que ese pecado innombrable es haber entregado a la muerte al Hijo de Dios. Pero hay uno todavía mayor: entregar a la persona, a pueblos enteros, al subdesarrollo, a la pobreza endémica, al retraso de siglos frenando así el anhelo del Padre de que toda realidad creada alcance el desarrollo creatural. Colaborar, en poco o en mucho, en esas tareas que frenan el desarrollo es el “pecado mayor” al que alude el Evangelio.

Oramos: Que nunca colaboremos en el “pecado mayor” de frenar el desarrollo de las personas; que apoyemos toda iniciativa de crecimiento y desarrollo; que celebremos los triunfos de quienes trabajan, poco o mucho, por el desarrollo de los pueblos.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual nos ayuda, y bastante, a desarrollar nuestra espiritualidad y, con ello, contribuye al desarrollo de nuestras personas. Alguien con el interior cultivado, sensibilizado, evangelizado, creemos que es una persona más desarrollada. Hay que escapar del concepto solamente economicista del desarrollo. Por eso mismo, cualquier gesto de cercanía, de oración, de acompañamiento, de recuerdo entre nosotros, vale para el tema del desarrollo.

                Oramos: Que sigamos cerca unos de otros para ayudarnos en nuestro desarrollo; que oremos unos por otros para ayudarnos en nuestro desarrollo; que nos acompañemos y recordemos para ayudarnos en nuestro desarrollo.

 

***

 

Poetización:

 

Cuando lo condenaban

creían que lo bloqueaban.

Pensaban que bloqueándolo

el desarrollo de los pobres

y su potencial peligro

quedarían parados.

No entendían

que lo que él quería

era el desarrollo pleno,

la dicha más amplia,

la equidad más justa.

Todo eso no era obstáculo

para el desarrollo

sino para en ansia depredadora

de quienes lo quieren todo para sí

y no pueden ver

que el otro se desarrolle.

Por eso, al condenarlo,

quisieron bloquearlo

sin saber que su muerte

más que una condena y un bloqueo

era la puerta a la actividad mayor

que el resucitado realiza

para el desarrollo de lo humano.

Era como una metáfora

de una hermosa realidad:

que el desarrollo de los pueblos

es el plan, el designio

de Dios sobre la vida.

Por ello, no habrá nadie

ni ninguna condena

capaz de parar

lo que resulta imparable:

que el anhelo de dicha

sembrada en el corazón

coincide con el anhelo de Dios.

ambos dos,

corazón humano y Dios,

empleados en la tarea

del más pleno de los desarrollos.

 

***

 

Para esta semana:

 

                No bloquees ningún anhelo, no seas obstáculo para ninguna ilusión, no frenes ninguna acción de solidaridad.

 

***

 

 

Juan 126

CVJ 

Domingo, 2 de diciembre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

126. Jn 19,4-8

 

Introducción:

 

La pobreza, las limitaciones, la fragilidad son tan duras que constituyen un muro insalvable ante el que nos estrellamos. Toda posibilidad de lectura positiva, todo intento de desvelar algún camino abierto desaparece. La mordedura de la pobreza es, casi siempre, mortal. De ahí que intentar hablar de aspectos positivos de la pobreza es interpretado por muchos poco menos que como una ofensa. Y, sin embargo, si se mira con atención y con benignidad, en los oscuros caminos de la pobreza, en las vidas destrozadas de los pobres, la belleza, los aspectos valiosos que nos emocionan, las posibilidades inagotables que ofrece la vida aparecen  como una realidad inexcusable. Es cierto aquello de que a la vida le basta una grieta para florecer. Puede ser una manera de enfrentar el duro mundo de las pobrezas desde la perspectiva de lo hondamente humano.

Según sugiere este texto, Jesús supo desvelar esa belleza oculta, aunque los demás no lo vieran. Supo verla en su vida y en la también dura vida de quienes caminaron sociológicamente a su lado. Por eso mismo, aunque humillado y ofendido, supo presentarse ante los demás como “el hombre”. Da lo mismo que lo presentara así Pilato  (para burlarse ante los judíos de aquel despojo) o que se presentara así mismo (como podría sugerir una lectura de sujetos ambiguos). En aquel humillado habitaba una honda belleza velada por la inhumana tortura y el avasallamiento injusto. Era un pobre, un humillado, un excluido, pero no solamente eso. Las injurias no lograban apagar el brillo del amor fiel que guardaban los pliegues de su alma.

 

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Texto:

 

4Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

                -Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.

                5Y salió Jesús afuera, llevando la corona de matas y el manto color púrpura. Y les dijo:

                -Mirad al hombre.

                6En cuanto lo vieron los sacerdotes y los guardias gritaron:

                -¡Crucifícale, crucifícale!

Pilato les dijo:

                -Lleváoslo vosotros y crucificadle, porque yo no encuentro culpa en él.

                7Los judíos le contestaron:

                -Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado hijo de Dios.

                8Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más.

 

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Ventana abierta:

 

 

                Cuando paseamos por nuestras calles, más que nunca llenas de gentes excluidas, vemos una escena como la de la foto: un mendigo pide limosna acompañadote un perrillo que parece sumarse a su actividad mendicante. Con frecuencia los pobres ponen su amor en sus pobres mascotas. Las cuidan y las defienden; son sus amigos. El amor que late en los estratos profundos de la personalidad del débil se vierte en esos modos que nos parecen secundarios. De ese hilo se puede tirar. Posiblemente quien ama así al animalillo, tiene intacta la capacidad de amar, de ser persona feliz.

                Oramos: Que miremos a toda persona como sujeto capaz de amar; que seamos benignos cuando miramos a los débiles; que nos conmueva la bondad escondida de los excluidos.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando el gentío dice que su delito es haberse declarado “hijo de Dios” se está apuntando a un delito religioso, quizá con connotaciones políticas (por eso teme Pilato a Jesús). Pero puede leerse de otro modo: Jesús se declara bueno, humano, benigno, capaz de amar, con valores básicos, digno. Y eso es lo que no se acepta porque se tiene delante un pobre. Ahí está el problema: ¿cómo unir pobreza y valores? Jesús los ha unido con la atadura de su amor fiel: no dejó de amar. Esa fue la garantía de que sus valores no fueron arrastrados por el tsunami de la violencia.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por Jesús pobre pero valioso; te bendecimos por Jesús pobre pero humano; te damos gracias por Jesús, postergado en su pobreza pero amante fiel.

               

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Ahondamiento personal:

 

                La sociedad tiende a estigmatizar al pobre, a culparlo de su pobreza en la que quizá tenga parte, pero no solamente él. También la tiene el poder que se desentiende él; las instancias económicas que, como no sacan ganancia de él, lo abandonan a su suerte; la misma Iglesia que habla mucho de pobres (y también actúa) pero no toma partido por ellos sino que sigue aferrada a la sombra de los poderes fácticos. Por eso mismo habría que intentar no estigmatizar a los pobres, no cargarles más peso que el que les corresponde.

Oramos: Que nuestro desentendimiento de las pobrezas se transforme en cuidado; que nuestro olvido se convierta en memoria; que nuestra estigmatización se cambien en caricia y justicia.                 

 

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Desde la comunidad virtual:

 

                Para hacer parte de nuestra comunidad virtual, de un grupo que quiere iluminar su vida con la Palabra, no es necesario alejarse de la realidad pobre, social o personal, que uno lleva consigo. La Palabra nos está enseñando a develar los valores auténticos de cada uno/a aunque sean modestos, aunque vayan envueltos en limitación. Hemos aprendido a no escandalizarnos de nuestros propios límites y de los ajenos. El respeto y la acogida ha sido la buena respuesta.

                Oramos: Que disfrutemos de los valores sencillos de los demás; que no nos alejemos de la realidad de quienes conviven con nosotros; que no nos escandalicemos de nuestros propios límites ni de los ajenos.

 

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Poetización:

 

No era extraño

que gritasen,

que lo insultasen,

que  vociferasen

ante su horrible presencia.

No era extraño

que lo mandasen a la muerte.

No querían ver en él

la miseria

y la humillación

que percibían en sus vidas.

Por eso lo mejor

era mandarlo a la muerte.

Pero, en realidad,

él se presentaba,

sin vergüenza,

como “el hombre”,

como el sujeto de valores,

como la persona

con la dignidad intacta,

como el hombre siempre amante

de corazón vivo,

anhelante de caricias

y capaz de darlas.

No lo entendían.

Su falta de visión,

su desamor contra su propia pobreza,

su ser manipulados,

les llevó a gritar con cólera:

“¡A la cruz!”.

Pero Jesús sabía

que en él y en ellos

jamás se apagaría

el rescoldo del amor.

Eso le hacía más llevadera

Su inicua

e injusta condena.

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Para esta semana:

 

                Trata de cultivar estos días una mirada más benigna, más justa, sobre las pobrezas cercanas.

 

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