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FIAIZ

Juan 143

CVJ 

Domingo, 28 de abril de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

143. Jn 21,15-23

 

Introducción:

 

                El amor es una realidad tan hermosa y compleja que tiene miles de variantes. Una de las más conocidas es aquella que llamamos “amor de amistad”. Éste, cuando se da, no está sujeto al atractivo físico, cosa inherente al amor sexual. El amor de amistad no es porque el otro me atraiga físicamente ,sino porque lo valoro como una persona. Este amor de amistad tiene, a su vez, muchos modos, todos válidos: amor de amistad para pasar el rato, para divertirse; amor de amistad para compartir experiencias, hallazgos de vida; amor de amistad para la práctica de la solidaridad y la justicia; amor de amistad para construir juntos un camino de fe. Todo este abanico de posibilidades es hermoso.

                Porque resulta que el texto de esta semana contrapone los dos amores: el del afecto y el de la amistad. Jesús pregunta a Pedro si le quiere con afecto (“¿me amas?”). Y Pedro, que ha experimentado la traición a su amigo querido, le responde moderadamente que ya solamente “le quiere” (hay un juego de palabras en el texto). Pedro es solo capaz de tener a Jesús un amor de amistad, realista, humilde, limitado, pero no menos hermoso que el amor de afecto. Este amor de amistad de podrá trasformar, quizá, en un amor de afecto. Pero, aunque no lo hiciera así, ya sería hermoso. Porque los amores de amistad, con todas sus variantes, miran en la dirección del otro y por eso mismo tienen un valor incalculable.

 

***

 

Texto:

 

15Cuando acabó de comer con ellos, preguntó a Simón Pedro:

        -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

        Él le contestó:

        -Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

        Jesús le dice:

        -Apacienta mis corderos.

        16Por segunda vez le pregunta:

        -Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

        Él le contesta:

        -Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

        Él le dice:

        -Pastorea mis ovejas.

        17Por tercera vez le pregunta:

        -Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

        Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:

        -Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.

        Jesús le dice:

        -Apacienta mis ovejas. 18Te lo aseguro, cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.

        19Esto lo dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto añadió:

        -Sígueme.

20Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba (precisamente el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”).

21Al verlo, Pedro, dice a Jesús:

                -Señor, y éste ¿qué?

                22Jesús le contesta:

                -Si quiero que se quede mientras vengo, ¿a ti qué? Tú sígueme.

23En consecuencia se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino “Si quiero que se quede mientras vengo, ¿a ti qué?”.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

Este señor es Ángel Olaran és un misionero vasco que lleva más de 40 años al continente Africano ayudando a las personas más necesitadas en paises como Tanzania, Somalia y por último Etiopía. En Wukro, localidad de la región del Tigray en el norte de Etiopía y con una población de más de 40.000 habitantes se encuentra la misión de S. Mary's, donde el misionero tiene a su cargo más de 2.400 huérfanos que dependen totalmente de la ayuda que les proporciona.  Ángel Olaran es una persona abnegada, sacrificada y entregada en cuerpo y alma a los más necesitados donde vive y comparte su miseria, su hambre, su sufrimiento, sus enfermedades y su muerte. Un “amor de amistad” llevado a todas sus consecuencias.

Oramos: Te damos gracias, Señor, por quien se entrega al débil; te damos gracias por quien ama con todas sus consecuencias; te damos gracias por quienes sienten como suyas las vidas de los débiles.

 

***

 

 

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice a Pedro que “apaciente sus ovejas” no está refiriéndose a nada de cuestiones “pastorales” en el sentido habitual religioso que damos a la palabra “pastoral”. Se refiere a la simple espiritualidad del cuidado. La amistad cívica, básica, humana, ha de tener como rostro específico el cuidado del otro, la preocupación por los afanes de quien me rodea. El amor de amistad es un amor que mira en la dirección del otro, no en la exclusiva de uno mismo. Así lo ha hecho Jesús con todos.

                Oramos. Que miremos siempre en la dirección del otro, como Jesús; que nos preocupen los afanes de los débiles, como a Jesús; que cuidemos al otro con tino, como Jesús.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Pedro será uno “llevado a donde no quiere”. Es decir, el amor de amistad tiene sus consecuencias cuando es serio. No es simplemente algo para pasar el rato, para divertirse sin más. Ese amor lleva a donde uno no querría ir porque no es su problema, porque es cosa desagradable, porque hay que empeñar en ello tiempo e ilusión. Son los precios del amor de amistad, que los tiene. Estar dispuestos a arrostrarlos es el único camino para dar cuerpo a tal amor.

                Oramos: Que seamos generosos con quien decimos amar; que no temamos ir al terreno difícil por amor; que encontremos gozo en darnos al otro.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Es un hecho comprobado muchas veces que uno de los indudables beneficios de la comunidad virtual es que tenemos un tipo de amistad que no disfrutamos con otros de nuestros amigos/as. Es decir, la cercanía común a la Palabra crea indudables vínculos de amistad en el terreno de la espiritualidad, del compartir la fe, de la comunicación de vivencias que no tenemos con otras personas que amamos. No cabe duda que este es para nosotros un gran beneficio y una suerte.

                Oramos: Nos damos las gracias por nuestra amistad creyente; nos damos las gracias por los compartires sencillos; nos damos las gracias por el camino hecho juntos/as.

               

***

 

Poetización:

 

Tenía presente y viva

la sangrante herida

de la traición,

de la negación,

cuando le dio la espalda.

Por eso, al preguntarle

si le amaba,

la pregunta

era como un dardo

clavado en el alma.

Sí, le amaba,

pero con otro amor.

No el alocado amor del corazón sin freno,

del idealismo que no cuenta sus fuerzas,

de la ebriedad del disfrute común.

Ahora le quería,

sencillamente,

calladamente,

realistamente.

No era un amor de más baja calidad

que el anterior,

pero era distinto.

Era el amor de la amistad honda,

sin orgullo ni vanidad,

el amor de quien sabe que necesita del amado.

Por eso su pregunta

se le clavaba dentro,

Pero tenía una fácil respuesta:

le quería

y le seguiría queriendo

por encima de cualquier debilidad.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de amar con amor sencillo y realista a la gente con la que topes esta semana.

 

***

 

 

 

Juan 142

CVJ 

Domingo, 21 de abril de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

142. Jn 21,7-14

 

Introducción:

 

                Los humanos no solamente nos nutrimos cuando comemos, sino que del comer hacemos un acto de humanidad, de compartir, de relación, de fiesta. Comer es una de las funciones más humanas del caminar de las personas. El modo de comer desvela el nivel de educación y de humanidad que uno tiene. También desvela el egoísmo que acompaña las vidas de todos. Por eso hay una manera de comer como humanos: cuanto más amplia la mesa, mejor; cuanto mayor el número de comensales que se sientan para disfrutar, mejor; cuanto más universal, no solamente la comida, sino las palabras, las ideas, las sonrisas, los gestos de afecto, mejor; cuanto más tranquila, sosegada, compartida, disfrutada la mesa, mejor. Todo ello es síntoma de los disfrutes más hondos. Por eso hay que mirar siempre cómo son nuestras mesas.

                Es que los evangelios tienen una manera muy sencilla de decir lo que es la resurrección: el resucitado es uno que sigue comiendo contigo. Posiblemente a nosotros esto no nos evoque mucho. Pero a los discípulos/as de primera hora, que habían comido y cenado muchas con Jesús, que habían compartido las pobres comidas de los caminos y las algo mejores de las casas que los acogían, decirles que Jesús podía seguir comiendo con ellos tenía que ser algo que les estremecería por dentro, que haría saltar los resortes más vivos del afecto. De alguna forma, se dirían, él sigue comiendo con nosotros. Sin duda que esto les llenaba el alma de luz y el corazón de gozo.

 

***

 

Texto:

 

7Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:

                -Es el Señor.

                Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.

8Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. 9Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.

10Jesús les dice:

-Traed del pescado que acabáis de coger.

11Simón Pedro subió  y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.

12 Jesús les dice:

-Vamos, almorzad.

A ninguno de los discípulos se le pasaba por la cabeza preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.

13Jesús se acerca, toma el pan, se lo da y lo mismo el pescado.

 

14Esta fue la tercera vez que se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

 

***

 

Ventana abierta:

 

            Una imagen que cada se vez se más y se seguirá viendo en nuestro país: una serie de personas que hacen cola en uno de los comedores sociales de nuestras ciudades. Hay muchas organizaciones de todo tipo que ensanchan las mesas para acoger cada vez a más gente. No solamente hay hambre de comida, que también, sino también de dignidad y de justicia. Esa es otra mesa. Y en una u otra, de una manera o de otra, estamos llamados a colaborar. ¿Dónde comerán los pobres? Es una pregunta que debe taladrarnos como un berbiquí.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se preocupan de la suerte de los débiles; gracias por quienes se hacen las preguntas elementales sobre su vida; gracias por quienes hacen algo, por modesto que sea.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                ¡Qué bien debía sonar a los oídos y al corazón de los desconcertados seguidores/as de Jesús aquello de “Venid, almorzad”! Seguía vivo, seguía acogiendo a la mesa. Nada de grandes doctrinas, de expresiones grandilocuentes, de teorías teológicas. Nada de eso: Venid, almorzad. Quizá siga diciendo hoy Jesús cosa semejante: Venid, trabajad para que todos almuercen, ensanchad la mesa, abrid el corazón, sed sensibles, acercaos, compartid.

                Oramos: Te alabamos por seguir comiendo con nosotros; te bendecimos por seguir acogiéndonos con amor; te damos gracias por abrirnos cada día tus brazos.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Abrirse a otras mesas es, más que nada, abrirse a otra mentalidad, a otra manera de ver la vida, a otra forma de sentir, a un modo distinto de valorar lo que nos ocurre. Cerrarse a esto significa estar instalado en la mesa de siempre, en la mesa de la injusticia. Por eso, las mesas llevan a la universalidad, a la amplitud, al horizonte cada vez más ancho, cada vez más compartido.

                Oramos: Que nos abramos de corazón a lo nuevo; que ensanchemos los límites de nuestras tiendas; que crezcamos en universalismo y acogida.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Siempre que hemos tenido oportunidad de comer juntos, en alguna convivencia o en casa de alguno de nosotros, hemos experimentado una indudable sensación de alegría y de disfrute. Cuando contabilizamos nuestras convivencias habríamos de contabilizar también nuestras comidas. En base a ellas crece el gozo y el disfrute, son parte de nuestro caminar orante, de nuestra vivencia de la fe. Brota el agradecimiento a quienes las hacen posible y a quienes las miman.

                Oramos: Que sigamos comiendo en la mesa de la fraternidad; que sigamos comiendo en el disfrute de vernos; que sigamos comiendo en el recuerdo de quienes han comido otras veces con nosotros/as.

 

***

 

Poetización:

 

Lo sabían vivo.

No necesitaban preguntarle,

lo sentían a su lado,

lo palpaban en el aire,

en el ambiente lleno de vida.

Estaba allí.

Por eso cuando les dijo

“Venid, almorzad”,

se llenaron de gozo:

era como si siempre

hubiese estado con ellos.

Cuántas veces

en sus andanzas por los caminos,

en un alto a la sombra,

les dijo lo mismo.

Era la invitación

no solo a la comida,

sino también al corazón,

a la amistad,

al intercambio,

a la confidencia.

Si les invitaba a almorzar

era que vivía como antes,

que respiraba como antes,

que amaba como antes.

No podía darles palabra

más animosa que aquella.

Su corazón rebosaba de alegría

mientras comían aquel humilde pescado.

Estaba allí.

Y con eso

a mesa era una fiesta.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ensanchar la mesa de tu vida haciendo sitio a quien lo tiene un poco más crudo.

 

***

 

Juan 141

CVJ 

Domingo, 14 de abril de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

141. Jn 21,1-6

 

Introducción:

 

                Nuestra visión de las situaciones de pobreza, de los mismos débiles, es tan economicista que pensamos que las pobrezas no tienen recursos, que nada se puede sacar en limpio de quien está en debilidad, que los ámbitos empobrecidos son solamente eso, pobreza. Pero la vida nos demuestra con frecuencia que ahí hay algo más que pobreza. Sábato dice que “cuando la humanidad ha estado a punto de naufragar, son los pobres quienes nos han redimido”. Algo de eso de haber. De ahí que haya que mirar las pobrezas y las situaciones de carencia también con sus posibilidades. Si lo hacemos, quizá nos admiremos de los muchos recursos que engendra la pobreza. Y eso es así porque las pobrezas contienen dosis altas de imaginación, de solidaridad y, en definitiva, de amor.

                El texto evangélico de esta semana habla de algo de lo dicho. El discipulado se encuentra en una situación de pobreza, sumidos en la tristeza, después del desastroso final de la vida de Jesús. ¿Cómo pasar a una situación de gozo y de abundancia? El resucitado les hace ver que tienen dentro de ellos mismos los recursos para salir de situaciones duras de desamparo. Por eso les insta a que echen la red de nuevo, tras una noche de fatiga. La insistencia, la tenacidad, logran su fruto. La comunidad pobre tienen recursos dentro que el resucitado desvela. Pero los recursos están ahí. Una resurrección para desvelar recursos. Así es la resurrección de Jesús.

 

***

 

Texto:

 

1Algún tiempo después, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:

2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. 3Simón Pedro les dice:

            -Me voy a pescar.

            Ellos contestan:

            -Vamos también nosotros contigo.

            Salieron y se embarcaron; pero aquella noche no cogieron nada.

4Cuando el día amanecía, Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

5Jesús les dice:

            -Muchachos, ¿tenéis companaje?

            Ellos contestaron:

            -No.

            6Él les dice:

            -Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.

            La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la cantidad de peces.

 

***

 

 

 

 

 

 

Ventana abierta:

 

 

            Esta mujer es Virginia Castelló, una cantante a quien la vida le ha llevado a ofrecer su música en ámbitos hospitalarios para hacer más benigna la situación de quien sufre mucho en tales lugares. Dice que “una punción medular con Diana Krall es otra cosa”. Y por eso ha ideado el plan “música en vena” para aliviar la tensión y el dolor de quienes sufren. Son maneras de suscitar y sacar a flote el lado bueno de situaciones de vida muy calamitosas. Estas personas hacen realidad eso de que en las situaciones de pobreza hay recursos ocultos que es hermoso desvelar.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes descubren los recursos ocultos en las situaciones de pobreza; gracias por quienes endulzan la vida de quienes más sufren; gracias por quienes ennoblecen el camino humano.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús “se hizo presente en la playa”, en el lugar mismo de la pobreza. Cuando decimos que Jesús suscita y sopla en la dirección de los recursos de la pobreza no lo hace desde la lejanía de un Dios, sino desde la total cercanía de quien ha sufrido en sus propias carnes los efectos de la dura pobreza. Es como si les dijera: los recursos están en vosotros; yo os animo y acompaño.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por decirnos constantemente que tenemos recursos; te bendecimos por acompañarnos en nuestro, a veces, no fácil caminar; te damos gracias por animarnos sin cansarte.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Cuando los amigos de Pedro le dicen “vámonos nosotros también contigo a pescar” se está indicando el nivel de comunidad que hay entre ellos. Desvelar los recursos de la pobreza en solitario es casi imposible. Hacerlo en comunidad, además de más fácil, es mucho más productivo. Por eso, en la medida en que haya comunidad, sociedad, grupo, el desvelamiento de los recursos de la pobreza será mucho más fácil.

                Oramos: Que la comunidad nos anime a encarar las pobrezas; que nos alentemos desde la comunión y la unidad; que el abrazo fraterno sea lugar bueno para encajar la amargura de la pobreza.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual tienen recursos muy limitados, básicamente la oración y la amistad. Pero esos humildes recursos nos han ayudado a lo largo de estos años en muchas ocasiones, nos han aportado luz y sosiego, nos hemos sentido apreciados y queridos. Se ha verificado, siquiera en pequeña parte, lo que propone el texto evangélico. Por ello damos gracias a Dios y a los hermanos de comunidad.

                Oramos: Gracias por los pequeños recursos que desvela nuestra comunidad; gracias por la preocupación vertida; gracias por el abrazo y la amistad que ampara.

               

***

 

Poetización:

 

La ignominiosa muerte de Jesús

fue un vendaval

que se llevó todo por delante.

Solamente quedó la tristeza,

la pena, la amargura, el abandono.

Desde ahí volvieron a la vieja tarea,

a las redes, a la barca, al mar solo.

No es de extrañar

que no pescaran nada.

Hasta los peces huían

de quienes estaban situados

en la muerte

Pero se fiaron de su palabra

que, en el fondo, les decía:

“Tenéis recursos,

hay posibilidad,

mirad en dirección a la vida”.

Pusieron aquella palabra en práctica

y los peces volvieron a la red,

la vida se llenó de color

aunque aún corrieran las lágrimas.

Su pobreza no era solo pobreza,

la ruina del resucitado no esa solamente ruina.

La vida seguía su curso

tras la derrota.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de mirar las situaciones de debilidad de manera profunda hasta entrever sus lados positivos.

 

***

 

Juan 140

CVJ 

Domingo, 14 de abril de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

140. Jn 20,30-31

 

Introducción:

 

                Muchas personas e instituciones públicas tienen escasa credibilidad. La desconfianza se la han ganado a pulso. Eso genera en la sociedad un desaliento, como si ya no se pudiese creer a nadie. Cuanto más dicen los capitostes que “ponen la mano en el fuego” por alguien, tanto más se desconfía de ellos porque los chanchullos que luego aparecen demuestran su escasa posibilidad de credibilidad. Sin embargo, no muere el anhelo de creer en el otro, de confiar en la palabra, de dar adhesión a una persona honesta y cumplidora. Es que “creer” es connatural al caminar humano, porque necesitamos vivir en la confianza. Una vida eternamente desconfiada es una pesadumbre y una amargura. De ahí que, aunque haya fallos, siempre estamos dispuestos a renovar la confianza. Sin ésta, la vida se hace imposible.

                El Evangelio de Juan dice que todo lo que ha escrito en él es “para que creáis a Jesús el Mesías”. No se trata tanto de creer en sus ideas, en su doctrina cuanto en su persona. Si el Evangelio no consigue que tu adhesión personal a ese Jesús suba de nivel, que tu amor por él salga más caldeado, que te animes a vivir un poco a su estilo, entonces el Evangelio no ha cumplido su cometido principal. Éste no es el de proporcionar ideas religiosas sino ánimo para vivir un poco al estilo de Jesús de Nazaret. San Juan lo dice bien claro: si no se creyera más a Jesús, el Evangelio no habría valido para nada. Si no brota una sincera adhesión, más viva a pesar de la lejanía y del tiempo transcurrido, la fuerza del Evangelio habría quedado en nada.

 

***

 

Texto:

 

30Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús todavía a la vista de los discípulos.

31Éstos, pues, se han escrito para que sigáis creyendo a Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Esta chica es Beatriz Talegón, secretaria de las juventudes socialistas internacionales que les cantó las cuarenta a los capitostes mundiales del socialismo en Portugal. Luego, en una manifestación contra los desahucios, fue abucheada por unos desconsiderados y obligada a retirarse de la calle. Es bueno ver, con la que está cayendo, que aún hay políticos, aunque sean juveniles, con los ideales intactos. No es que no nos gusten los políticos, sino que no nos gustan estos políticos. Pero haberlos dignos de confianza, los hay, aunque no ocupen puestos directivos.

                Oramos: Que no mueran los ideales en nuestra sociedad; que valoremos a quien no se contamina de poder y corrupción; que soñemos en una sociedad renovada y fraterna. 

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que la adhesión a Jesús genera vida en nosotros: “para que, creyendo en él tengáis vida”. No es esto ningún milagro: toda adhesión, todo amor, genera vida. Una relación ahondada es cauce de vida, lugar seguro de enriquecimiento personal. Por eso, quien quiera que su vida crezca, habría de construir el camino de la adhesión. Es la mejor garantía de éxito para tal fin.

                Oramos: Que nos adhiramos al corazón de la persona para crecer en amor; que construyamos la relación para vivir con intensidad; que nos demos al otro sabiendo que eso genera vida en nosotros.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el epílogo que Jesús realizó “muchas señales que no están escritas en este libro”. Pobres señales del Reino, pero claras porque dentro había mucho anhelo. Lo hermoso de las señales de Jesús no es su grandiosidad, sino el ánimo y la fuerza que llevan dentro. Esto habría de animarnos a huir de lo aparente, de lo publicitado, de lo relevante. Y nos habría de animar a lo significativo, a lo verdadero aunque sea pequeño, a lo animoso aunque sea humilde.

                Oramos: Que nos tire lo humilde; que nos atraiga lo sencillo; que nos anime lo verdadero aunque sea pobre.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Dice el texto que el Evangelio ha sido escrito para tener vida. Esa es también la finalidad de la comunidad virtual: no tanto conseguir un método de oración o una práctica religiosa, sino tener un poco más de vida, un interior más rico, una vivencia relacional más gozosa. Y creemos que, llegados ya al final de este trayecto largo de oración común, lo hemos conseguido, aunque fuere en maneras modestas. Si echamos la vista atrás vemos que la Palabra y la relación común han contribuido a alimentar y engendrar vida en nosotros. Es verdadera, pues, la finalidad que el evangelista atribuye a su Evangelio.

                Oramos. Agradecemos a Dios su amor constante sobre nuestra vida; agradecemos a Jesús y al evangelista la palabra del Evangelio; nos agradecemos nuestro acompañamiento en cualquiera de sus formas.

 

***

 

Poetización:

 

Fue sin duda

un gran esfuerzo

escribir el Evangelio.

Pero la intención era clara:

que la adhesión a Jesús

creciera,

que el amor por el pobre de Nazaret

fuera más vivo,

que el aliento de Jesús

lo sintiéramos más cerca.

Y  eso ha funcionado,

lo decimos al echar

la vista atrás.

Quizá no haya “ardido” el corazón

con la fuerza de un fuego vivo.

Pero muchas veces se ha avivado

un rescoldo en el fondo del alma,

ha crecido la sintonía con el nazareno,

nos hemos animados un poco

a vivir como él vivió.

Sí, el Evangelio

nos ha dado viva

y nos la sigue dando

en la medida en que crece

el amor,

en la misma proporción

en la que se cultiva

la adhesión.

No ha sido estéril

la siembra de la Palabra;

no han caído en saco roto

las hermosas palabras.

Un canto de agradecimiento

a quien nos ha hecho

un favor tan grande.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Agradece a Jesús el mundo de relaciones que te enriquece. Cultiva en modos sencillos lam relación.

***

 

San Juan 139

CVJ 

Domingo, 24 de marzo de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

139. Jn 20,24-29

 

Introducción:

 

                Una de las causas de mayor descontento social actual es la pretensión del sistema de tocar, de recortar, la sanidad. Si algo aprecia la persona es que se le garantice que sus necesidades sanitarias van a ser cubiertas. Ya lo decía el libro de Job: “Todo lo da el hombre a cuenta de su salud”. Apreciar la salud es apreciar el propio cuerpo, la propia persona. De ahí que quien procura socorro, quien cura, las limitaciones de la corporeidad (no solamente de la corporalidad) es muy apreciado. Trabajar por la salud de la persona es un trabajo muy apreciado en nuestra sociedad. Destruir los medios de hacer bien a la persona es algo denostado en nuestra sociedad.

                Es que parecido argumento emplea el Evangelio para hablar de la resurrección de Jesús: tocar las llagas de la vida para curarlas es tocar al resucitado (que lo es con sus llagas históricas). Por eso se le dice a Tomás: “trae tu dedo..trae tu mano y métela en mi costado”. El resucitado es, también, alguien con llagas (porque fue uno de tantos). Tocar las llagas para curarlas (lo que siempre ha hecho Jesús) es la manera de tocar al resucitado. Lo decimos otra vez: creer en la resurrección no es tanto suscribir dogmas o verdades, sino hacer la misma obra de curación que hizo el llagado-resucitado Jesús. De ahí que, cuanto más tocas las llagas para curarlas, tanto más crees en la resurrección. Y si no curas nada, de nada te sirve tu pretendida fe en la resurrección.

 

***

 

Texto:

 

24Pero Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25Así que los otros discípulos le decían:

                -Hemos visto al Señor.

                Pero él les contestó:

                -Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

 

                26A los ocho días, estaban otra vez los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

                -Paz a vosotros.

                27Luego dijo a Tomás:

                -Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

                28Contestó Tomás:

                -¡Señor mío y Dios mío!   

29Jesús le dijo:

                -¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

 

***

Ventana abierta:

 

                Esta mujer es Inmaculada Pimentel, una odontóloga que se ha volcado en la salud de los niños de África y que considera colaborar en esa obra social como una suerte para ella. Dice: “Voy a África a que me ayuden. De allí vuelvo nueva”. Son personas (las hay muchas) que tocan las llagas de los empobrecidos no con sentimientos de paternalismo o superioridad, sino con agradecimiento. Esa es la manera correcta de tocar llagas para curarlas.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tocan las llagas de lo empobrecidos y lo agradecen; gracias por quienes reparten amor porque saben que eso les reporta amor; gracias por los sensibles a las llagas sociales porque son siembra de futuro.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice Jesús que son dichosos quienes crean sin haber visto. Lo que quiere decir que entiende bien la resurrección quien percibe en las llagas de la vida, en sus limitaciones, un campo de actuación humanizadora como si lo hiciera con el mismo Jesús. No se le ve, pero se sabe que eso es lo que él quisiera que se hiciera. Por eso, tocar las llagas, curar, consolar, sosegar, animar es la mejor manera de tocar la dicha de la resurrección, la verdad de la presencia de Jesús en nuestros caminos.

                Oramos: Que veamos al resucitado en la dura vida de los débiles; que toquemos al resucitado tocando la suerte de los humildes; que abracemos al resucitado repartiendo abrazos a los más solos.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Se le dice a Tomás que “no sea incrédulo sino fiel”. No se está aludiendo a una doctrina, sino a un comportamiento de vida. Ser incrédulo sería pensar que la vida de los débiles no vale para nada, que son un estorbo para la sociedad, que no tienen derecho a sentarse en el banquete de la vida. Por el contrario, ser “fiel” sería hacer un camino acompañando a quien anda mal, preocuparse del dolor ajeno, no se indiferente a la suerte de los desfavorecidos. Esta segunda postura es el correcto comportamiento de quien entiende algo de la resurrección de Jesús.

                Oramos: Que seamos fieles acompañando a quien anda mal; que seamos fieles preocupándonos del dolor ajeno; que seamos fieles no siendo indiferentes a la suerte de los desvalidos.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La cercanía que nos da nuestra pertenencia a la comunidad virtual hace que también nos acerquemos a los momentos y situaciones de debilidad de cada uno. Seremos comunidad en la medida en que “toquemos” esas debilidades y aportemos, si podemos, alguna “curación”, algún amparo, algún ánimo. Una comunidad que ora con la Palabra no se puede alejar del deseo del resucitado de que toquemos las llagas para curarlas, para aportar algo de salud y de dicha. Y no poco de esto se halla en nuestra mano.

                Oramos: Que no nos avergoncemos de compartir nuestra debilidad; que no huyamos de las limitaciones propias o ajenas; que la fuerza del resucitado nos sosiegue cuando aprieta la dificultad.

               

***

 

Poetización:

 

No tenían gran dificultad

en admitir su resurrección.

El problema era ver

en el resucitado de ahora

el llagado de entonces.

Por eso hicieron un pacto tácito

de no hablar de aquellas llagas

vergonzantes.

Y  he aquí que él

se presenta con sus llagas

poniéndolas delante,

y diciendo que es preciso tocarlas

si se quiere tocar

al resucitado.

Tomás y los Doce

se quedaron atónitos:

las llagas y la resurrección

tenían que ver,

unas eran parte

de la otra,

unas eran camino

para la otra.

Lo aprenderían más tarde

cuando fueran por los caminos,

como antes Jesús,

repartiendo sosiego,

derramando perdón,

curando con humanidad,

acompañando con amor.

Cuando tocaron las llagas

creyeron en el llagado-resucitado.

Les costó mucho esfuerzo,

pero llegaron a entenderlo.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de aportar algo de “curación”, de amparo, de acompañamiento a una situación social de debilidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Retiro en Pascua de 2013

ESE LUGAR QUE LLAMAN LA MAÑANA

Retiro en la Pascua de 2013

 

            Hablar del mañana en este agobiante hoy de la crisis puede parecer una banalidad. Cuando millones de personas viven con la espada de Damocles encima en este presente incierto, sugerir la hermosura de un mañana nuevo puede parecer hiriente. Pero, como luego diremos, no queremos situar la espiritualidad de la resurrección en el mundo de las ensoñaciones. De ahí que decir la resurrección en la metáfora del mañana incluye necesariamente el duro y lacerante hoy.

            Se puede pensar el mañana tomando en serio el hoy. Más aún, todos sabemos que la hermosura del mañana depende en gran parte del trabajo que hagamos hoy. Por eso mismo, una reflexión sobre el mañana de la resurrección ha de medir su verdad en la evidencia de un hoy más dinámico, más lleno, más trabajado, más colmado de experiencia. Un hoy empobrecido desautoriza cualquier espiritualidad sobre la resurrección. La resurrección tiene que ver con el mañana desde la experiencia del hoy.

            En este agobiante hoy del 2013 la resurrección de Jesús podría ser un lugar de respiro que plantea la posibilidad de un mañana distinto desde el realismo del hoy. El anhelo del mañana reforzaría las opciones espirituales de hoy. Hablemos, pues, del mañana que es la resurrección de Jesús y su hermoso mensaje.

 

1. ¿Dónde está ese lugar que llaman la “Mañana”?

 

            Queremos comenzar con un poema de Emily Dickinson, hermoso como todos los suyos:

 

No he visto ningún páramo,

no he visto nunca el mar,

pero sé qué aspecto tiene el brezo

y lo que son las espumas.

 

No he hablado con Dios

ni he ido a visitarlo al cielo,

pero estoy segura de dónde está

como si se entregasen mapas.

 

¿Habrá de verdad un “Mañana”?

¿Existirá eso del “Día”?

¿Podría yo verlo desde los montes

si fuese tan alta como ellos?

 

¿Tiene pies como los nenúfares?

¿Tiene plumas como un pájaro?

¿Lo traen de países famosos

de los que nunca he oído hablar?

 

A ver si un estudioso, un marinero,

algún sabio de los cielos,

le explica a esta pequeña peregrina

dónde está el lugar que llaman la “Mañana”.

 

* Sé qué aspecto tiene el brezo y lo que son las espumas: Hay signos humildes de un mañana que se desconoce: la bondad, la amabilidad, el respeto, la acogida, el abrazo cálido, el gesto volcado al otro; todo eso son signos de un mañana luminoso. Hablar del mañana no es hablar de una realidad oscura.

* Estoy segura de dónde está el cielo: No en un lugar, ni en una conversación especial con Dios, ni en ninguna clase de extraño viaje, sino en la certeza de que alguien nos acompaña, de que la soledad no es totalmente densa, impenetrable.

* ¿Habrá de verdad una “Mañana”?: Es la gran pregunta. No tanto si habrá un cielo, sino simplemente un mañana que nos conduzca hacia él. Los pequeños mañanas que son camino para la dicha plena. Es una suerte enorme tener “mañanas” cada día.

* Los nenúfares…los pájaros: El mensaje del “Mañana” viene por muchos lados, como el viento que sopla sin saber de dónde viene ni adónde va. Muchos son los caminos que nos llevan al “Mañana”.

* A ver quién explica a esta pequeña peregrina: ¿Cómo explicar, hablar, ofrecer el mensaje de un “mañana” a quien anda en la pobreza de esta historia nuestra? Muy difícil. Pero es a las pobrezas a quienes hay que decir con más fuerza que el mañana les pertenece.

 

2. La luz de la Palabra: Lc 12,35-38

 

Tened el delantal puesto y encendidos los candiles; pareceos a los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para, cuando llegue, abrirle en cuanto llame. ¡Dichosos esos siervos si el señor al llegar los encuentra despiertos! Os aseguro que él se pondrá el delantal, los hará recostarse y les irá sirviendo uno a uno. Si llega entrada la noche o incluso de madrugada y los encuentra así, ¡dichosos ellos!

 

* Es un texto cuyo contexto es muy querido por la espiritualidad evangélica: hay que estar vigilantes, atentos, vivos ante los signos de los tiempos, despiertos. Una fe mantuda, adormecida, narcotizada, no es la evangélica.

* Quien vigila y está despierto va a ser servido por el amo cuando vuelva. Se trastruecan los papeles: el amo tendría que ser servido. Pues no, lo será quien esté vigilante, activo, despierto, sensible, vivo.

* La imagen del amo que sirve, de Jesús que sirve es cautivadora: se pone el delantal (deja la presidencia de la mesa), hace que se recuesten (les reconoce su total libertad) y les sirve uno a uno (de manera personal e individualizada). Es decir: el “mañana” para quien viva despierto y activo es un servicio en libertad y único que Dios nos va a hacer, un servicio de amor, un cambio de situaciones profundísimo: se mostrará de manera evidente lo que era una certeza: que Dios está a nuestro servicio, que nos sirve, que se hace sirviente para nosotros, que se alegra de hacernos este servicio. Un mañana sin distinción entre nosotros y Dios, se han roto todas las barreras, la familiaridad fluye, la evidencia de que se nos ha hecho hijos se cumple.

 

3. El “mañana” que ofrece Jesús

 

            El “mañana” que ofrece Jesús en su resurrección no es otro sino el que ha ofrecido a lo largo de su vida y que queda reflejado en los Evangelios. Anotemos algunos rasgos:

* El mañana de que toda persona tiene derecho a sentarse en el banquete de la vida: Y por ello, quien hoy está expulsado de ese banquete (de lo básico para llevar una vida digna) no pierde el derecho que le asiste. Por eso es lícito aspirar a un mañana donde todo lo creado tenga un sitio en la mesa común de la historia (“Vendrán a sentarse de oriente y occidente en el banquete del reino”: Lc 13,29).

* El mañana de que las desventuras de los pobres tendrán un fin: Porque puede pensarse que las desventuras de los débiles son para siempre. Pues no; es posible un mañana sin pobreza, sin que los pobres “estén ahí” (Jn 12,8) porque ha llegado el tiempo en que los opresores han sido desplazados para siempre.

* El mañana de que las personas sean valoradas desde el corazón: No desde las apariencias sociales, culturales o religiosas. Por eso Jesús ha comenzado a valorar así a las personas (“No te fijas en las apariencias”: Mt 22,16).

* El mañana de que el mundo es casa común y nadie se la puede apropiar: Una casa donde el sol sale “para buenos y malos”, donde toda persona puede tener su sitio porque adueñarse de esa casa es destruirla ya que está destinada a ser casa de acogida y de amparo (Mt 5,45).

* El mañana de una sociedad asentada sobre la bondad y no sobre la fuerza: Porque la bondad es la que va a triunfar y por eso anima a Jesús a “ser buenos del todo como el Padre es bueno del todo” (Mt 5,48). Un mañana basado en la bondad es lo que da fuerza para resistir, para creer en la esperanza.

* El mañana de la dignidad, por encima de la moralidad: Porque la dignidad es el último recurso de la persona, su bastión inexpugnable, su mayor seguridad ya que viene del amor creacional de Dios. En la medida en que la dignidad sea tenida en cuenta, hay mañana, nadie será condenado (“Yo tampoco te condeno”: Jn 8,11).

 

4. Ahondamiento reflexivo

 

            Vamos a proponer algunos puntos de ahondamiento reflexivo que nos adentren más en esa espiritualidad del mañana que es la propia de la resurrección:

1)      Jesús, hombre del mañana: Por su tenacidad utópica, por mantener vivo el sueño del Reino, por no desistir de valorar a la persona desde la dignidad, por no caer víctima del desaliento al comprobar la fragilidad humana, por haber sabido hacer frente a crisis internas y externas, por haber mezclado los sueños con el realismo más cotidiano sin que se murieran aquellos y mejorando éste, por su anhelo inapagado aunque algo equivocado de que los sueños grandes se iban a cumplir ya, por todo este cúmulo de dinamismos activos y latientes, se puede decir que Jesús es un hombre del mañana. No ha quedado atrapado en un hoy duro y ramplón, no ha acrecentado la lista de los “realistas” desalentados, no ha perecido a la amargura de las vidas pobres, ha hecho frente a la desilusión con la fuerza renovada cada día de un amor vivo. Hombre del mañana desde un presente hondamente humano.

2)      Hacia una teología de un mañana humano: Porque no interesa tanto elaborar una teología de componente religioso que desvincula la pregunta por el mañana desde el hoy más concreto. Porque no interesa una elaboración teológica despreocupada del mañana y desconectada del duro presente de la más cruda realidad. ¿Cómo ir elaborando una teología de un mañana humano? Dando cancha a los anhelos hondos de los sencillos humanos, respondiendo a las preguntas elementales de quien se debate en este hoy interrogando al futuro: ¿Dónde dormirán los pobres? ¿A qué tribunal acudirán para que sean acogidas sus demandas que nadie quiere escuchar? ¿Quién hará justicia a quienes la justicia maltrata? ¿Quién se ocupará de la suerte de los perdedores? ¿En qué casa serán acogidos los errantes, los excluidos, los peregrinos, los desplazados, los apátridas, los sin techo? ¿Hasta cuándo pagarán los débiles los platos rotos de los desaguisados de los poderosos? Estas son las preguntas de la “teología del mañana” que los pobres quisieran que fueran respondidas. Porque la teología del mañana es vital para los débiles, mientras que los poderosos la posponen sine die, no les interesa para nada.

3)      Una espiritualidad de un mañana que se cuece en el hoy de las relaciones nuevas: Ya que hablar del mañana sin trabajar el tema de las relaciones nuevas es música celestial. La posibilidad de un mañana distinto se cuece en el trabajo de hoy por dar cuerpo al sueño primordial del Jesús, el reinado de Dios, la sociedad nueva, las relaciones distintas, los caminos humanos amparados y abrazados. De ahí que todo lo que contribuya a dar un nivel mayor de humanidad a nuestras relaciones despeja las incógnitas del mañana. Éste será mucho mejor en la medida en que mejoren las relaciones de  hoy y se entenebrecerá en la medida en que se deteriore la relación de hoy.

4)      Una sociedad del mañana cálida y familiar: Hace demasiado frío en nuestra historia cotidiana. De tal manera que hay quien dice que nuestras ciudades no tienen alma, que son aglomeraciones de humanos sin alma. ¿Cómo vamos a pensar en una ciudad nueva, en un mundo nuevo, desde el frío de una relación que no incluye la evidencia de que somos familia? ¿Cómo el mañana va a tener otro tono si no logramos ver y vivir la evidencia creacional de que somos familia cósmica, por raro que nos parezca? Cuando algunos santos, como Francisco de Asís, dicen que las criaturas son “hermanas”, así lo creen, así lo viven. Ha llegado a la misma conclusión que va llegando la ciencia de hoy: que nuestro componente genético nos hermana en modos interrelacionados. Más calidez, más familiaridad, si queremos un mañana más luminoso.

 

5. Hacia una espiritualidad cotidiana del mañana

 

            Tratando de poner “carne” a la espiritualidad, vamos a proponer algunos caminos cotidianos para construir una espiritualidad del mañana inserta en la vida, mezclada a nuestros caminos en los que se vierte la fuerza del resucitado:

  • Mirar con brillo en la mirada: Puede parecer vulgarmente poético, pero el brillo en la mirada es la persistencia de lo nuevo, el anhelo nunca agostado, la ilusión mantenida, la búsqueda nunca cerrada. Esta manera de mirar apunta a un mañana distinto y se percibe en los ojos de quien mira con “brillo”.
  • Levantar los hombros con facilidad: Que es lo mismo que no caer en la pesadumbre, en la rutina, en la desgana continuada. Tener facilidad para echarse a espaldas las contrariedades de la vida y seguir adelante con lo que tiene de positivo. Levantar los hombros y seguir adelante: ese es, muchas veces, el camino del mañana.
  • Hablar con la calidez que acoge: Ya que la frialdad de las palabras nos lleva a la noche del pasado, mientras que la calidez y la comprensión en la manera de hablar es lenguaje de un mañana distinto. Las palabras buenas están orientadas al futuro, a un mañana más luminoso.
  • Interesarse por horizontes distintos: Salir de los entornos conocidos, siempre amenazados de desgaste y de rutina. Estar abiertos a interrogantes que pueden hacernos crecer, así se puede construir una espiritualidad del mañana. No cerrarse en lo pequeño del propio entorno; ensanchar los límites de la tienda, que diría el profeta.
  • Implicarse en luchas humildes: En las luchas de los humildes que solamente salen a la luz cuando constituyen un auténtico escándalo público. Tomar partido por ellos, porque, más allá de sus contradicciones, les asiste el derecho de la justicia.
  • Colaborar quien tiene muy duro el hoy: Para que se vea que el mañana les pertenece, y que se llegue a la conclusión de que ese mañana suyo ha de comenzarse a disfrutar hoy. Colaborar en sus inquietudes humildes, en sus anhelos inmediatos, en sus reivindicaciones pobres. Estar ahí, donde están quienes lo pasan mal.
  • No hundirse en las aguas turbias de la desesperanza: Turbias y enajenantes, paralizantes. No darse como excusa para el abandono la conclusión de la desesperanza, del tirar la toalla, del aquí me paro. Buscar caminos para la pequeña esperanza, para la sencilla posibilidad, para el gesto sencillo que hable el lenguaje del mañana y nos diga que las cosas puede ser de otra manera, si nos damos a la tarea.
  • Ser especialistas en sortear desalientos: Porque abundan los desalientos y está convirtiéndose en una carrera de obstáculos el trabajo por sortearlos. Porque los desalientos nos vuelven al ayer y bloquean el mañana. Y parece que son una razón para detenerse, para abandonar, para dejarlo todo, pero es preciso agarrarse a lo que sea para creer en la posibilidad de un mañana otro.
  • Afiliarse al grupo del disfrute posible: Ya que tener fe en el mañana sin disfrute resulta poco menos que imposible. Por eso mismo, procurar pequeños disfrutes a los débiles y disfrutar con ellos es hablar el lenguaje del mañana de Jesús, ya que ha prometido un mañana disfrute, de banquete, de dicha, de inclusión.
  • Amar sin esperanza: Por difícil que parezca. Porque si se ama siempre con esperanza de recibir correspondencia, muchos amores quedan fuera. Y el amor del mañana se forja, en ocasiones, en la generosidad de quien ama sin esperanza de recibir amor a cambio.

 

Conclusión

 

            Puede que estas reflexiones no sean más que balbuceos. Pero quieren contribuir a poner “carne” una verdad como la de la resurrección de Jesús. Quizá si se logra sugerir que esa resurrección tiene que ver con el mañana de nuestra vida pobre hayamos apuntado a algo interesante. Si a los “pequeños peregrinos”, como decía Dickinson, se nos dice que el “mañana” está en el Resucitado, nos hacen un favor, porque hambreamos ese mañana.

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Juan 138

CVJ 

Domingo, 17 de marzo de 1013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

138. Jn 20,19-23

 

Introducción:

 

                El sueño de la sociedad nueva no ha muerto. El anhelo de una sociedad de seres humanos no se ha extinguido. Si leemos muchos de los acontecimientos sociales de los últimos días como una mera reivindicación de un bienestar que se nos arrebata de las manos no interpretamos bien estos signos de los tiempos. Mucha gente ha llegado a la convicción de que el sistema neoliberal está dando sus últimas bocanadas y que es preciso caminar hacia un “ecosocialismo”, una especie de socialismo que abandone el presupuesto de un crecimiento indefinido y que vea en el decrecimiento y en la equidad del reparto de recursos una salida. Estos sueños que siempre han estado ahí son hoy acariciados por muchas personas y salen de los subsuelos de la ciudad a las calles y plazas.

                Porque el texto de esta semana habla, en el fondo, de algo de eso: la nueva comunidad, la comunidad del resucitado, es aquella que tiene a Jesús y sus valores por centro: “se hizo presente en el centro”. Los valores evangélicos, a los que se podría calificar de “ecosocialistas” son el centro de la comunidad nueva. Y esos valores tienen como rostro visible la paz y el perdón. Efectivamente, Jesús saluda con la paz y entrega el perdón a la comunidad para que lo administre dándolo con generosidad. Una forma de ir construyendo esta nueva ciudad soñada de valores nuevos es generar paz y perdón en la mayor cantidad posible. Es entonces cuando brillará el rostro del resucitado, porque, lo decimos una vez más, creer en la resurrección no es adherirse a una doctrina sino llevar un estilo de vida acorde con los planteamientos de Jesús, el resucitado.

 

***

 

Texto:

 

19Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se hizo presente en el centro y les dijo:

-Paz a vosotros.

20Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

 

21Jesús repitió:

-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

22Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

-Recibid Espíritu Santo; 23a quienes libréis de los pecados, quedan libres; a quienes se los mantengáis, les quedan mantenidos.

 

***

 

Ventana abierta:

 

            Esta es la portada de un reciente libro de L. Boff. Habla de lo que el cristianismo puede aportar a la humanidad en esta fase planetaria. Y su conclusión es clara: “Se trata de reafirmar el Bien Común de la Humanidad y de la Tierra de forma que dé otra configuración a la aventura humana en este pequeño planeta”. Este sueño esta vivo y hay muchas personas que nos lo alimentan. Estamos en deuda con ellas.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes alimentan el sueño de la nueva sociedad; gracias por quienes aportan lo mejor de sí mismos a la vida social, gracias por quienes sueñan a pesar y más allá de las decepciones.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que los discípulos “se alegraron de ver al Señor”. La realidad de una sociedad con los valores evangélicos (no los religiosos católicos) en el centro habría de alegrarnos. No habríamos de poner pegas a ello, diciendo que importan los valores religiosos, que la religión es importante (siempre que sea la nuestra), que las normas religiosas tienen peso y valor. Todo ello con ser cierto no vela el planteamiento principal: habría que alegrarse de que la sociedad sueñe la posibilidad de una convivencia distinta; habría que alegrarse por quienes se lanzan con ánimo tras ese sueño. Es la misma alegría de quien “ve” al Señor.

                Oramos: Nos alegramos al ver a Jesús en quienes sueñan una sociedad humana; nos alegramos al ver a Jesús en quienes se entregan a la causa de los desfavorecidos; nos alegramos al ver al Señor en quienes hacen suyas las inquietudes y sufrimientos de los demás.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El miedo, dice el texto, atenazaba a los discípulos. Es un muro ante el que se estrella el sueño de la sociedad nueva. De ahí que sea preciso trabajar por controlar los miedos hasta que no sean ellos los señores de nuestros sueños, sino nosotros los capitanes de nuestro destino personal y social. Por eso mismo, quien quiera construir la sociedad de hermanos ha de luchar por desterrar en lo posible los miedos, en él y en los demás, y sembrar sin desaliento la semilla del ánimo y la esperanza. Y ello no solamente con palabras sino, sobre todo, con posturas de vida.

                Oramos: Que controlemos lo más posible nuestros miedos; que no infundamos temor inútilmente en nadie ni contra nadie; que sembremos ánimo y esperanza con tesón.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                El trabajo orante que llevamos entre manos contiene el anhelo explícito de que Jesús y sus criterios sigan siendo una parte del centro de nuestra vida. Por eso, la oración común, más que ayudarnos a rezar nos ayuda a creer en el Evangelio, a hacerlo centro de nuestras más sencillas decisiones. Una oración para la fe, ésa es la buena, mejor que una oración para la religiosidad.

                Oramos: Que nos sigan siendo luminosos los criterios de Jesús, que nos sigan siendo hermosos sus pasos solidarios; que sigan siendo nuestros sus sueños de vida.

               

***

 

Poetización:

 

Sabía que su grupo

se había desbaratado

después del hachazo

de la muerte violenta.

Pero él

los seguía amando,

les mantenía fidelidad,

les guardaba en el corazón.

Por eso quiso

hacerse presente en el centro

para que vieran

que todo seguía vigente,

que los sueños permanecían vivos,

que las entregas tenían sentido,

que las buenas relaciones intuidas

seguían siendo decisivas.

Todo era como antes,

más vigente que antes.

La muerte traidora

no habría logrado cercenar

ninguna de las viejas ilusiones,

ninguno de los acariciados sueños.

Habrían de verlo los demás

en la paz y el perdón

que los seguidores/as

tendrían que sembrar

a manos llenas.

Sembrar discordia y temor

era negar los sueños

del resucitado.

Hubo quienes lo entendieron

y  lo vivieron;

otros, no tanto.

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ser animoso a la hora de valorar los acontecimientos sociales. Sitúate en el lado más positivo de la realidad.

 

***

 

 

Juan 137

CVJ 

Domingo, 10 de marzo de 2013

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

137. Jn 20,11-18

 

Introducción:

 

                Las personas tenemos un nombre. Tener un nombre no es una cuestión baladí. El nombre evoca mi unicidad, mi valor, mi anhelo de dicha, mi afán porque se me respete y se me considere. Aunque un nombre sea igual al otro, mi nombre es único, irrepetible. De ahí que el nombre de cada uno/a sea siempre música agradable a los oídos de cualquiera. Por eso menospreciar un nombre es como herir el corazón. Habríamos de ser cuidadosos con los nombres para no emponzoñarlos, amables con ellos para conducir a sus dueños al disfrute, valorativos con los nombres para indicar que lo que en el fondo se valora es la persona.

                El pasaje de esta semana es una “escena de reconocimiento”: María, que confunde a Jesús con el jardinero, le reconoce cuando él pronuncia su nombre: María. Es que su manera de pronunciar los nombres era distinta porque nombraba amando y la calidez del corazón se transmitía al vocablo. Tantas veces había pronunciado con amor el nombre de María que ésta, cuando lo oyó, lo reconoció de inmediato. El resucitado pronuncia nuestros nombres con amor. Ésa es una manera de decirnos el misterio de la resurrección.

 

***

 

 

 

Texto:

 

11Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro 12y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

13Ellos le preguntan:

                -Mujer, ¿por qué lloras?

                Ella les contesta:

                -Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto.

14Dicho esto da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 15Jesús le dice:

                -Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quien buscas?

                Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

                -Señor, si tú te los has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.

                16Jesús le dice:

                -¡María!

                Ella se vuelve y le dice en su lengua:

                -¡Rabboni!, que significa ¡Maestro!

                17Jesús le dice:

                -Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles:

                -Subo al Padre mío y al Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.

18María Magdalena fue y anunció a los discípulos:

                -He visto al Señor y me ha dicho esto.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Más allá de famoseo (Piqué/Sakira) esta foto refleja el amor de un padre a su hijo pequeñito. Da la impresión de que, con el beso, susurra su nombre (Milan). Toda la ternura se refleja en el rostro y en la actitud. Y aunque el pequeño, dormido, no se percate de ello, el nombre dicho con amor se abre camino hacia el corazón.

                Oramos: Que no nos cansemos de decir los nombres con amor; que pongamos freno a los nombres dichos con desamor; que oremos con nombres para hacernos más viva la presencia de las personas.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                El mensaje del resucitado es claro: “Subo a mi Padre que es vuestro Padre, a mi Dios que es vuestro Dios”. Entre Jesús, el Padre y nosotros se ha construido una relación tan fuerte que nadie podrá romperla. Si se rompiera, la resurrección de Jesús carecería de valor. Ése es el contenido profundo de los nombres pronunciados con amor: tu nombre lo pronuncia Dios quien, por amor, te hace de su familia.

                Oramos: Gracias, Señor, por hacernos de tu familia; gracias por llenar tu nombre de insondable amor; gracias por tu generosidad que no comprendemos.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice María a sus hermanos que “el Señor me ha dicho esto”.  La indefinición de la expresión alude al mensaje y a lo de su nombre: me ha dicho que soy de su familia, que lleva mi nombre con él, que no lo sienta lejos sino totalmente cerca. Es un mensaje de esperanza afectuosa, de presencia nueva, de cercanía que reconforta la debilidad interior. Por eso tiene necesidad de decir su gozo a los demás.

                Oramos: Que hagamos familia con el mayor número posible de personas; que sintamos cerca de quien nos ha amado y nos ama; que nuestro corazón contenga el mayor número posible de nombres.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                En la comunidad virtual nos conocemos por el nombre y por más. Nos vamos conociendo en nuestras peculiaridades. No somos una comunidad informe, global, sino que cada uno/a es considerado y valorado por él mismo. El contacto con la Palabra, el trabajo orante, nos lleva a pronunciar los nombres con respeto y con amor.

                Oramos: Que la oración nos lleve a un creciente aprecio; que la Palabra nos empuje a un acercamiento mayor; que la convivencia nos haga más responsables unos de otros.

               

***

 

Poetización:

 

No se cansaba

de pronunciar los nombres.

Siempre lo hacía con amor,

con la ternura solícita

de la madre que se inclina

hacia su niño.

A  todos agradaba

aquella música divina

porque intuían

que el nombre pronunciado por Jesús

era la manera

como nombraba el Padre.

No es de extrañar

que, resucitado,

cargara de más amor

los nombres pronunciados.

No es de extrañar

que a María

se le disipase

el velo de las lágrimas

cuando le oyó decir su nombres.

Y con el nombre vino

la verdad honda:

eres de mi familia.

Eso aumentó el gozo

y  le abrazó

como quien se abraza

al amor.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Di los nombres de las personas con aprecio. Trata de ampliar los límites de la familia con una buena relación social.

 

***