Blogia
FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 48

CVJ

Domingo, 30 de mayo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

48. Jn 7,53-8,11

 

 

Introducción:

 

                Hay quienes han hecho de la lucha por la dignidad (recordar el hermoso  libro de J.A.Marina) una de sus principales tareas humanas. Es que a estas alturas de la historia hemos llegado a dos convicciones: que la dignidad es inalienable con toda persona, incluso con toda realidad creada. Y que, a la vez, esa dignidad no es reconocida en muchas personas y seres, sobre todo en aquellas que son más empobrecidas, más postergadas, menos tenidas en cuenta.  Así, la hermosura de la dignidad va unida a su pérdida y su ensalzamiento al afán por luchar a su favor. Efectivamente, la lucha por la dignidad es una guerra que se libra en mil campos de batalla, en los lejanos y grandes y en los pequeños y cotidianos. Creer en la dignidad (está sí que es verdadera fe) demanda una manera nueva de mirar al interior, a la verdad de las personas y cosas. Sin cambiar la mirada, sin humanizarla, esa batalla está perdida de antemano.

                El pasaje de esta semana habla de ello. Es un texto que, aunque está incluido en el Evangelio de san Juan, no pertenece a él (ni por su estilo, ni por sin inclusión en el Evangelio, que es medieval, ni por otras razones). Pero es tan hermoso y tan elocuente que no podemos dejar de ponerlo aquí como texto de nuestra oración. Desvela el corazón, el interior de Jesús no solamente lleno de compasión, sino de afán por la dignidad de la persona, aunque haya sido sorprendida en "flagrante adulterio", aunque las leyes morales, religiosas o civiles la condenen. La dignidad no es cuestión de leyes, sino de mirada humanizadora. Jesús la tiene y por eso no sale jamás una palabra de condena a nadie. Y teniendo controlado ese fuerte mecanismo de condena, el corazón de la persona se le abre. Porque quien sabe que no es condenado, quien intuye que se reconoce su dignidad por encima de sus pobrezas, siente que tiene ante sí una persona hermana. Y eso, es impagable.

***

 

Texto:

 

53Y se volvieron cada uno a su casa.

                8,1Jesús se retiró al monte de los Olivos.

2Al amanecer se presentó de nuevo en el templo y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

3Los letrados y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, 4le dijeron:

                -Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5La Ley de Moisés nos manda apedrear a la adúlteras: tú, ¿qué dices?

                6Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.

Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. 7Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:

                -El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.

                8E inclinándose otra vez siguió escribiendo.

9Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos hasta el último. Y quedó sólo Jesús, y la mujer en medio de pie.

10Jesús se incorporó y le preguntó:

                -Mujer, ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado?

                11Ella contestó:

                -Ninguno, Señor.

                Jesús dijo:

                -Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                No nos dirá nada el rostro oscuro, seco y anónimo de esta indígena maya. Pero en esa mirada, entre humilde y desafiante hay una pregunta común: ¿por qué no se reconoce mi dignidad, aunque sea una mujer empobrecida? ¿Por qué la dignidad de los débiles es conculcada? ¿Por qué hay quien ignora la inalienable dignidad de quienes no cuentan? Esas preguntas no las podrá sofocar ningún imperio, ningún sistema, ninguna ideología. Ojalá hiciéramos nuestra la pregunta por el reconocimiento de la dignidad de quienes se sienten postergados por causa de cualquier limitación que les afecte.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tienen siempre viva la conciencia de su dignidad; gracias por quienes se suman a la causas de sostener la dignidad de los empobrecidos; gracias por quienes renuncian a modos opresores que violan la dignidad de la persona.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús, como decimos, tiene controlado el mecanismo de condena: "Yo tampoco te condeno". Si le hubieran preguntado si era condenable el adulterio, habría que dicho que sí, porque la Ley lo condenaba. Pero cuando le preguntan si es condenable una que ha adulterado, ahí se contiene y dice que no, que nadie es condenable en su dignidad, por muy discutible y aun punible, según la ley, que pueda ser su conducta. Tener controlado el mecanismo de juicio es imprescindible para amar y para construir una sociedad respetuosa y fraterna. Dejarse llevar por la tendencia a juzgar es destruir la convivencia y poner al amor al borde del abismo.

                Oramos: Gracias, Señor, porque has tenido controlado el mecanismo de juicio; gracias por haber mirado al fondo de la persona con humanidad; gracias por haber creído en nuestra capacidad de crecer en bondad.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Se ha hecho famosa la frase de Jesús: "Quien esté sin pecado que tire la primera piedra". Se ha hecho famosa, pero pocos la cumplen. El mecanismo de juicio, cuando está desatado, nos hace creer que somos personas "sin pecado", cuando tal realidad casi nunca es cierta. No habríamos de tirar la piedra, sino incluso no tendríamos que cogerla. Es decir, hay que frenar al mecanismo de juicio en sus fases más iniciales: palabras duras, juicios por apariencias, prejuicios inamovibles, dureza que se defiende atacando, etc. Esos movimientos hay que frenarlos para que, al final, no agarremos la piedra de la deslegitimación y de la condena y la arrojemos a la frente del débil.

                Oramos: Que nuestras palabras sobre los demás nunca sean duras; que no juzguemos nunca por apariencias; que nuestros prejuicios caigan rápidamente; que no ataquemos a quien no puede defenderse.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Una de las evidencias de que en la comunidad virtual nos valoramos desde nuestra dignidad es que nos resulta relativamente fácil escuchar al otro, aunque sus vivencias no son las nuestras y no nos conciernen. Pero resulta que cuanto más nos reunimos y oramos juntos, más nos parece que lo que ocurre en la vida de los otros es, de alguna manera, cosa nuestra. Eso no es por simple simpatía, amistad o mera relación. Es porque se nos está apareciendo cada día más clara la evidencia de que esa persona que hace parte de mi grupo es, simplemente, una persona digna en cualquier circunstancia por la que pase su vida. Y que su dignidad ha de ser más cuidada cuando su situación es más delicada. No es poco.

                Oramos: Que nos tratemos con delicadeza y aprecio; que nos miremos siempre con acogida y amparo; que nos interesemos con humanidad y compromiso creciente.

***

 

Para orar:

 

Cómo, Señor,

no voy a ser digno/a

de que entres en mi casa,

si tú siempre

me consideras digno/a.

 

Cómo, Señor,

no voy a ser digno/a

si cada día me das tu Palabra

que me sana y me salva.

 

Cómo, Señor,

no voy a ser digno/a

si has andado mis caminos,

si has sentido el calor de mi pecho

cuando me abrazabas.

 

Cómo, Señor,

no voy a ser digno/a

si te has sentado mi mesa

sin recordarme nunca mis fallos.

 

Cómo, Señor,

no voy a ser digno/a

si acompañas mis pasos

con una extraña fidelidad,

con un amor que nunca se cansa.

 

***

Juan 47

CVJ

Domingo, 23 de mayo de 2007

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

47. Jn 7,45-52

 

 

Introducción:

 

                Los humanos llevamos dentro un juez, lo hemos dicho en otras ocasiones aunque no está nada mal volver sobre ello. Es un juez que condena rápidamente, sin previo aviso, sin pruebas, por meras exterioridades. Es un juez duro, pues sus condenas no se corresponden con el supuesto delito. Es un juez sin misericordia porque piensa que la misericordia está fuera de lugar cuando se valora al otro, sobre todo si le considera "enemigo". Es un juez que no da segundas oportunidades sino que, a la primera, viene la condena dura. Es un juez terrible contra los demás, casi nunca contra uno/a mismo/a. En parte somos así y vale la pena encarar esta realidad con la mayor paz posible y hasta con una cierta comprensión: somos así, pero no quiere eso decir que no haya posibilidades de cambiar. Siquiera, podemos percatarnos de ello. Y, luego, podemos crecer en humanidad y comprensión.

                Es que Jesús fue uno juzgado duramente y condenado más duramente. Aquí (como en otras ocasiones) se le juzga en ausencia, sin poder defenderse. Se le condena por ser de Galilea, por no ser del staff, del sistema, del grupo dirigente. Se le condena, en el fondo, por ser un pobre hombre. Si hubiera sido un noble, habría que haber visto si de Galilea salían profetas o no. Pero se le juzga sin escucharlo y sin ningún tipo de averiguación. Nunca se escucha o se averigua algo en torno a la dura vida de los pobres. Se les condena y se acabó.

                Como el Evangelio está escrito apuntando a nosotros, pasajes como éste inquieren sobre nuestras actitudes de juicio: ¿tenemos controlado el mecanismo de juicio o está desbordado?

 

***

 

Texto:

 

                        45Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:

                -¿Por qué no lo habéis traído?

                        46Los guardias respondieron:

                -Jamás ha hablado nadie así.

                        47Los fariseos les replicaron:

                -¿También vosotros os habéis dejado embaucar? 48¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? 49Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos.

                        50Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:

                        51-¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escuchar primero y averiguar lo que ha hecho?

                        52Le replicaron:

                -¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.

 

***

Ventana abierta:

 

 

Este señor es Miquel Fuster, un indigente sin techo que se ha tirado 15 años en la calle. Es también dibujante y ha escrito un libro de dibujos al parecer muy hermoso (se titula: Miguel 15 años en la calle). Cuando lo han entrevistado estos días llama la atención el milagro de la conciencia de dignidad conservada a pesar de tanto sufrimiento y que, cuando habla de la gente, no la juzga ni la condena. Casi siempre la excusa y trata de comprender sus razones (sinrazones) y miedos ante los pobres de la calle. Él dice que le ha salvado de la ruina total su compañerismo con el silencio y el arte de dibujar. Quizá le haya salvado también su capacidad para no juzgar a quien le menosprecia.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes no acumulan amargura en su desgracia; gracias por quienes no juzgan con acritud; gracias por quienes luchan por su dignidad no reconocida.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dicen los guardias que "nadie ha hablado como Jesús". Seguramente que aluden a su manera hondamente humana de hablar, no tanto a su elocuencia. Uno que habla bien del otro no puede ser juez de nadie. San Francisco decía: "Hablar bien del hermano es servir a Jesucristo". A veces creemos que servir a Jesús es algo sublime. Pues bien, con hablar bien, con no juzgar al otro, con ser benigno al menos en palabras, ya estás sirviéndole.

                Oramos: Que sirvamos a Jesús hablando bien de las personas; que hablemos bien del hermano para alejar los sentimientos de juicio; que hablemos con humanidad para que se nos valore con humanidad.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que Jesús es condenado sin antes escucharle. La escucha aleja la condena. Escuchar no es solamente oír; es también ponerse en la piel de quien nos habla, acercarnos a sus sufrimientos, tratar de conectar con su perspectiva, acercarnos a sus "razones". Si la escucha aumenta, el juicio retrocede; y viceversa. Las duras condenas que emitimos sobre los demás van parejas a una carencia fuerte de escucha.

                Oramos: Que nos escuchemos para no juzgarnos; que nos escuchemos para entendernos y relacionarnos; que nos escuchemos para amarnos de verdad.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La libertad con la que hacemos parte de la comunidad virtual va pareja a nuestro no juzgarnos nunca. A nadie se le dice nada si ora o si no, si viene a las asambleas o no, si participa en el grupo o no. Nada se exige, nada se demanda por ley, nada se condena por causa de un reglamento. Todo brota del corazón: viene el que quiere, sigue el que quiere, asiste el que quiera. Una actitud de libertad aleja cualquier juicio. Eso sí, todos sabemos que si vienes estamos mejor, que si oras nos enriquecemos, que si participas en una asamblea nos alegramos.

                Oramos: Que siempre haya ambiente de libertad y respeto en nuestra comunidad; que nadie se sienta juzgado en nuestros grupos; que sepamos alegrarnos al relacionarnos.

 

 

***

 

Para orar:

 

No me juzgues por favor te pido, por apariencias que no las cuido
no juzgues mi hábitos que todo tiene un fundamento
no me juzgues por la linealidad de mis palabras
acércate... te invito un café hablamos cuéntame de tu vida, sabes que siempre quiero ayudar
no me juzgues por tus malas experiencias, yo las entiendo, pero dame margen para demostrar.
no me juzgues por mi apariencia si quieres compartir mi esencia
no me juzgues, si el mismo prejuicio es victima de la realidad.

no me juzgues si llevo armani o imitación, es tan difícil vernos almas en cuerpos, almas en sociedad, es tan difícil desencuadrar el aspecto y mirar adentro
no por favor no me juzgues si soy sudaca, ignorante o argentino
si soy negro o blanco
soy vida, soy aceptación, soy humano...

No me juzgues si estoy equivocado, viviendo en un error, ayúdame a tener ojos para ver mejor la realidad
no me juzgues mírame a los ojos, algo tenemos en común...somos diferentes.

 

***

 

Juan 46

CVJ

Domingo, 17 de mayo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

46. Jn 7,40-44

 

Introducción:

 

                Lo hemos dicho otras veces: los mesianismos nos seducen. Creemos que, cuando las cosas nos van mal, puede venir un "mesías" que nos saque las castañas del fuego. ¿Va mal la Iglesia? Si eligen  papa a fulano, la cosa se salvará. ¿Va mal el país? Si sale de presidente zutano, el país se salvará. ¿Va mal la ciudad? Si sale alcalde mengano, se salvará. Luego ocurre que de salvación nada de nada. En el fondo hay que preguntarse si nuestra sed de mesianismos se debe a nuestra dificultad para hincar el diente a lo duro de la vida. Si tuviéramos suficiente coraje para plantarle a cara a lo duro de la realidad, si encontráramos la energía para afrontar las dificultades con humanidad, si creyéramos que hay muchas posibilidades de crecer y de amarnos si nos diéramos a la tarea, no soñaríamos tanto con mesías que vendría a darnos las soluciones que nosotros/as no construimos.

                En tiempo de Jesús también se soñaba en mesianismos políticos y religiosos. Pero, lógicamente, siempre se soñaba con mesías poderosos. He aquí que Jesús se presenta como mesías débil, como prócer de nada, como animador de búsquedas. El gran problema ante el que se estrellan los paisanos de Jesús es que éste les propone un mesianismo que demanda colaboración y que, por lo tanto, se construye desde la pobreza. Un mesianismo pobre es para ellos una contradicción en los términos. No lograron ver algo interesante: que los pobres pueden darnos más amparo, más sentido y más ánimo que muchos poderosos que se presentan como mesías y que, al final, te esquilma, te roban. ¿Cómo creer en la fuerza que viene de las pobrezas, en el amparo que proporcionan los brazos débiles, en el amor que brota de la limitación? Por ahí va la manera de ser mesías de Jesús.

 

***

 

Texto:

 

                        40De la gente que habían oído estos discursos de Jesús, unos decían:

                -Este es de verdad el profeta.

                        41Pero otros decían:

                ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? 42¿No dice la Escritura que vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de David?

                        43Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. 44Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

            Esta es la portada del libro de E. AJART, La vida ante sí. Un librito delicioso y muy bien escrito (ganó el premio Goncourt). Es la historia de unos pobres que se dan amparo, que se aman, que llegan a ver lo que nosotros no sabemos ver: que el amor puede transformar la vida y que puede enseñar a amar por que, dice, "solo las cosas que se aman son verdad", o algo así. Algunos de la comunidad virtual hemos tenido la suerte de verlo incluso representada en el Teatro Principal de Zaragoza, con Concha Velasco y Rubén de Eguía (en el papel principal de Momo, una maravilla). Todos salimos emocionados porque es verdad: los que llamamos "pobres" son, con frecuencia, los mejores lectores de la realidad y quienes "salvan" lo bueno de lo humano.

                Oramos: Gracias, Señor, por el amparo que se dan y nos dan los débiles; gracias por quienes saben leer lo profundo de la realidad desde el amor; gracias por quienes aman a fondo perdido.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Para desprestigiar sus pretensiones mesiánicas los contemporáneos de Jesús sacan como excusa que no ha nacido en Belén y que de la sospechosa Galilea no puede salir ninguna clase de Mesías. Desprestigiar el mesianismo del débil por su debilidad, por su postergación social, por su pequeña productividad económica, por su poca consideración social es manera normal entre quienes se basan en el poder. No han entendido a Jesús y tampoco saben mucho de la verdad honda de la persona. Porque la fuerza de un mesianismo, de un valor, no viene de su brillo social sino del dinamismo de su amor. De ahí que el mesianismo de Jesús valía mucho porque amó mucho.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque tu fuerza era tu amor; te bendecimos porque la entrega a los demás respaldaba tus palabras; te damos gracias porque no cediste ante el brillo del poder.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Nos tira lo brillante: buscamos profetas, mesías, salvadores, en mil chorradas que, lo sabemos, no nos llevan a nada. ¿Y si nos decidiéramos a encarar la vida con buen ánimo? Casi todas las situaciones humanas pueden tener una cierta solución (ya lo decimos, lo único que no tiene arreglo es la muerte, y, en cierta medida, también lo tiene). El Evangelio, así nos lo parece, no es una fórmula de salvación mágica, sino un ánimo para tomar nuestras manos las riendas de la vida, para hacernos señores/as de nuestro destino. Suena un poco rimbombante, pero ahí hay algo. En la película Invictus se dice que la persona es "capitán de su alma". Pues eso quiere Jesús de nosotros: que seamos capitanes de nuestra alma, más allá de nuestra debilidad.

                Oramos: Que seamos capitanes/as de nuestra alma; que nos animemos a tomar cada vez más nuestra vida en las manos; que creamos siempre en el amparo que nos da Jesús.

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                No vamos a exagerar, pero en cierta medida podemos decir que en nuestra comunidad virtual estamos siendo un poco, unos/as para otros/as, mesías desde nuestra pobreza. Mesías porque nos vamos dando luz, ánimo, acompañamiento y algo de eso es ser mesías. Y porque lo hacemos, como Jesús, desde nuestro ser "galileo", desde nuestra debilidad evidente. Por eso habría de encontrar eco en nuestra vida la entrañable realidad de un Jesús de Galilea que, desde su evidente pobreza, nos ha amado con intensidad y nos empuja al señorío sobre nuestra vida. Ayudémonos en esta hermosa tarea de honda liberación y gozo.

                Oramos: Que valoremos la ayuda que nos damos desde nuestra "pobreza"; que nos acompañemos desde nuestra "soledad"; que nos animemos desde nuestros "desalientos".

 

***

 

Para orar:

 

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

(Atribuida a W.Whitman)

 

 

***

 

Juan 45

CVJ

Domingo, 9 de mayo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

45. Jn 7,37-39

 

Introducción:

 

                No es igual beber sin más que beber con sed. A veces el médico nos manda beber porque es bueno para el riñón; le hacemos caso y bebemos aunque no tengamos sed, pero nos cuesta mucho meternos una botella de agua al día. Sin embargo, cuando la sed nos abrasa, bebemos mucho y con gana. Hay personas que "beben" su vida sin sed, pasando de todo, sin dar importancia a lo que les sucede, situándose en maneras superficiales. Pero hay otras que la beben "a borbotones", con verdadero anhelo, con deseo insaciable, con sed. Vivir con sed es una manera honda de vivir, apurando las posibilidades de la vida y del amor. Hermosa manera de vivir.

                A ese tipo de sed alude el evangelio de esta semana. Jesús grita su mayor oferta: quien tenga sed que venga a él para beber. Jesús es para quien tiene sed. El mecanismo religioso ha apagado esa sed y ha convertido a Jesús en una bebida que cuesta tragar, en una doctrina, en un corpus de mandamientos. Nada que ver con el agua que es su propuesta para quien tiene sed. La propuesta de Jesús debería llevar como subtítulo "para gente sedienta" (imagínate que ese subtítulo está en el libro de los Evangelios). Y es verdad: beber sin sed a Jesús empobrecerlo, como es empobrecer la vida beberla sin sed. Ambas cosas van por caminos muy similares.

***

 

 

Texto:

 

                        37El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba:

                -El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. 38Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva.

                        39Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Quisiéramos haber puesto aquí una foto de Betty Cariño Trujillo, una mexicana que fue abatida el mes pasado cuando llevaba víveres a su etnia rural. Hay un vídeo impresionante que se ha difundido por la red (lo puedes ver poniendo su nombre en Google). Una mujer humilde pero valiente, que decidió un día vivir la vida con justicia y con sed, sin temer a las consecuencias ("Nos tienen miedo, porque no tenemos miedo", decía). El poder la suprimió, pero su sed de justicia e igualdad no pueden borrarla de la historia., Queda ahí, en su fondo. Debemos mucho a quienes viven la pasión de la justicia con sed. Son como Jesús.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes viven con pasión la vida; gracias por quienes viven con pasión la justicia; gracias por quienes tienen sed inapagable de humanidad.

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús decía que quien creyera en él había de hacerlo como quien bebe cuando tiene sed. La sed de Jesús es imprescindible para una fe viva. Nos han dado a Jesús en modos de poca sed, de poco anhelo. Es preciso establecer otra estrategia: ilusionarse con él, emocionarse con él, no cansarse de mirarle, valorar profundamente sus comportamientos, entender sus planteamientos, hacerlo centro de mis maneras de ver la vida, entenderlo como compañero indefectible por encima de nuestros fallos, creer que vive cerca, creer que ama siempre. Una estrategia para beber a Jesús con sed. Eso nos hace falta más que catequesis.

                Oramos: Que te bebamos con sed, Señor; que te amemos con pasión; que te sintamos con vida.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que de las entrañas de quien cree en Jesús manarán torrentes de agua viva. ¿Cómo tener unas entrañas tan fecundas? A base de ternura y de comprensión. Son valores humildes pero hacen que las entrañas no solamente no se sequen (unas entrañas "secas" nunca pueden engendrar), sino que, además, puedan ser manantial de amor, de simple amor. La ternura, la comprensión, el cuidado son el alimento de los "ríos interiores" de esos caudales que dan lo mejor de uno/a mismo/a y que pueden alimentar a otras personas. A esta clase de "torrentes de agua viva" (tan humildes y tan necesarios).

                Oramos: Que la ternura anide en nuestro interior; que la benignidad nos acompañe; que el amor surja siempre a raudales en nuestro caminar.

 

***

 

 

 

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Quizá sin darnos cuenta estamos ayudándonos en la comunidad virtual a aumentar un poco nuestra sed de Jesús. No sabemos bien qué gran favor nos hacemos porque estamos apoyando los cimientos de una verdadera adhesión. Hemos tenido en nuestra vida muchos "catequistas", muy buenos algunos de ellos, pero activadores de la sed de Jesús no tantos. Por eso, nosotros, en nuestras maneras limitadas, nos estamos contagiando estos años un aprecio sincero por la persona de Jesús. Nos estamos haciendo mucho bien, quizá sin percatarnos de ello.

                Oramos: Agradecemos a Dios que nos contagiemos la sed de Jesús; le agradecemos que seamos mediación para crecer en adhesión; le agradecemos la posibilidad que está siendo este largo recorrido para beber a Jesús con sed.

 

***

 

Para orar:

Dios mío, yo te busco y no te encuentro; sed de ti tiene mi pobre y alocado corazón; te busco y me siento con frecuencia defraudado, porque mi alma se levanta como tierra reseca, sin agua.

Tengo sed de ti: de tu amor y lealtad sinceros.
Tengo sed de ti: de tu verdad y sinceridad.
Tengo sed de ti: de tu amor y misericordia.

Te busco
como la flor tiende al sol por la mañana;
te busco como el río se alarga hasta el mar;
te busco como la semilla crece y camina en libertad;
te busco como el niño chiquito
busca la protección de su madre.

Empapa, oh Dios mío,
mi corazón de tu bondad;
rocíame con la lluvia suave de tu ternura;
deja caer tu amor sobre mí como rocío de la mañana;
y abre mis labios para que te sepan dar gracias.

Líbrame, Señor, de los ídolos que gritan mercancías, baratijas, saldos viejos, hojarasca; líbrame, Señor de los dioses que se disputan mi existencia y que buscan manipular mi vida.

Oh Dios, mi corazón joven te busca,
fascinado y apasionado,
porque sólo en ti hay respuesta a lo largo del camino.

Tengo sed de ti, de tu pan y de tu palabra de vida;
tengo sed de ti, de la verdad de tu evangelio;
tengo sed de ti, el único que puede saciar mi sed.
Dame, Señor, de tu agua
para que nunca más vuelva a tener sed.

 

***

 

Juan 44

CVJ

Domingo 2 de mayo de 2010

 

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

44. Jn 7,32-36

 

Introducción:

 

                El gran viaje de las personas en esta vida es el viaje al corazón. Es un viaje que tiene la llegada en realidades muy próximas, pero que para dar con esa meta hay que hacer un viaje tan largo como lo es la propia vida. Hay personas que se tiran toda la vida viajando, y no logran arribar a esa casa del corazón del otro. Permanecen en la más profunda de las soledades. Hay otras que viajan muy poquito, pero que terminan por entrar a la casa del corazón. Es que tal viaje decisivo no se hace ni por dinero ni con muchos kilómetros, sino con dosis elevadas de cariño, de entrega, de acompañamiento, de sintonía profunda. Si se acerca uno a esa meta o si, incluso, se llega, la alegría y la sensación de logro aumentan al máximo.

                Jesús dice a sus paisanos (en estos tensos capítulos de Juan) que ellos no pueden ir donde él va. No entienden la alusión al viaje profundo al corazón de la persona. Por eso hablan de "irse con los griegos", es decir, de hacer largos viajes a los confines de la tierra. No entienden nada. Les está hablando de lo profundo del corazón y ellos entienden que habla de viajes. Totalmente despistados. Jesús hizo el gran viaje al corazón de la persona, de toda persona. Nunca se cansó de ir en esa dirección; nunca se desalentó cuando no se le abría la puerta de ese duro y "arcaico" corazón que es el nuestro. Siempre estuvo en camino hacia nosotros, hacia la verdad de lo que somos, hacia nuestro rincón más cálido. Y, en parte, lo logró.

 

***

 

Texto:

 

                        32Oyeron los fariseos estos cuchicheos de la gente; entonces los sumos sacerdotes y los fariseos mandaron guardias a prenderlo.

                        33Dijo, pues, Jesús:

                -Todavía voy a estar un poco de tiempo entre vosotros y luego me marcho con el que me mandó. 34Me buscaréis, pero no me encontraréis; y es que donde yo estoy, vosotros no sois capaces de venir.

                        35Comentaron entre ellos los dirigentes judíos:

                -¿Adónde querrá ir este, para que nosotros no podamos encontrarlo? ¿Querrá irse con los emigrados en países griegos para enseñar a los griegos? 36¿Qué significa eso que ha dicho: "Me buscaréis, pero no me encontraréis" y "Donde yo estoy, vosotros no sois capaces de venir"?

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este es un libro de viajes, uno de tantos, de no ser porque lee la realidad de varios países desde el tema de la sed, de la necesidad perentoria del agua. Nada que ver con nuestro tema de oración. Pero el título nos ha parecido una hermosa metáfora de lo que quiere decir el Evangelio: el viaje al corazón no es tanto para beber cuanto para apagar la sed del otro/a; no es tanto para sentir compañía, como para acompañar; no es tanto para ser abrazado como para abrazar. Es aquello que dice la sencilla pero hermosa oración atribuida a San Francisco de Asís y con la que luego rezaremos: "Haz de mí un  instrumento de tu paz...". Cuando se entiende que el viaje al corazón es, sobre todo, para entregarse a ese corazón, vamos por buen camino.

                Oramos: Que nos entreguemos al corazón de la persona con generosidad; que busquemos la dicha del corazón de la persona como mejor camino para nuestra propia dicha; que entendamos el corazón del hermano débil para entender el nuestro en sus inevitables debilidades.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice "me buscaréis pero no me encontraréis"  no quiere decir que el anhelo de Jesús se va a saldar con un fracaso. No, quien le busca le encuentra; quien se deja buscar por él, siempre llega a "verlo". Lo que quiere decir es que buscar a la persona fuera del ámbito del amor es arriesgarse a no encontrarle jamás. Por eso, el evangelista, a su manera, anima a buscar en el marco del amor, porque eso es garantía de que la búsqueda va a tener mucho éxito. La búsqueda desde el amor es ya el comienzo del encuentro.

                Oramos: Que busquemos con dosis altas de amor para que la búsqueda sea fructífera; que el buscar con amor nos aliente en nuestros desfallecimientos a la hora de andar el camino del corazón; que aprendamos a buscar con amor de quienes más y mejor aman.

 

***

 

 

 

Ahondamiento personal:

 

                Cuando los paisanos de Jesús hacen el comentario de si querrá irse "con los griegos", además de despistados, están siendo despectivos, porque para ellos los griegos, los paganos, son gente deleznable. No aman, no recorren el camino del corazón y, encima, menosprecian a quien anda esas sendas del amor. Es la manera que tiene el débil de defenderse. Por eso, el menosprecio es el camino opuesto y la peor de las sendas para quien pretenda andar el camino del corazón. Por el contrario, el respeto, el aprecio, el cuidado esencial, el matiz delicado son herramientas preciosas para andar las veredas intrincadas del corazón humano.

                Oramos: Que respetemos para amar mejor; que cuidemos para amar con sabiduría; que valoremos para amar con matices.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Podemos decir que nuestra comunidad tiene como finalidad ayudarnos a hacer un trabajo orante en torno a la Palabra. Pero, en realidad, y aunque no lo pensemos ni lo formulemos así, lo que estamos haciendo es andar, poco a poco, el camino del corazón de las personas que nos reunimos en torno al Evangelio. Ojalá logremos dar con ese corazón, acercarnos un poco más a él, para que brote la dicha y florezca la planta hermosa de lo humano. Quizá no haya que hacer grandes cosas sino, simplemente, estar ahí y vivir ahí.

                Oramos: Que orando apuntemos al corazón de la persona; que orando atisbemos el fondo del corazón de la persona; que por el trabajo orante se  nos abran más las puertas del corazón de la persona.

 

***

 

 

Para orar:

 

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna

 

***

 

Juan 43

CVJ

Domingo, 25 de abril de 2010

 

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

43. Jn 7,25-31

 

Introducción:

 

                Una de las maneras de calibrar (aceptando o rechazando) a las personas es hacerlo por su origen: es de mi tierra, de mi país, de mi pueblo, es bueno; es de otro pueblo, de otro país, de otra tierra, ojo. Es  de mi grupo, de mi nivel, de mi religión, es bueno; es de otro grupo, de otra religión, de otro nivel social, ojo. El origen nos condiciona mucho y casi para siempre. Sin embargo, habría otras maneras de valorar: ¿es una persona?, venga de donde venga, es buena. ¿Es una persona espiritual?, sea de la religión que sea (o sin religión) es interesante. ¿Es una persona solidaria?, tenga su piel el color que tenga, es buena. Romper los prejuicios del origen es una tarea todavía necesaria, porque nos reconforta anclarnos en nuestros orígenes considerados como buenos a la vez que rechazamos los de los otros como dudosos o malos. ¿Y si calibráramos por la bondad, la humanidad, la solidaridad, el amor? Otro gallo nos cantaría.

                Jesús ha tenido muchas dificultades entre sus paisanos por causa de su origen: era pobre, casi un paria, humilde y oscuro, un origen de pobreza conocido por todos; era inculto, sin poder, ignorado, ¿cómo podía aportar algo positivo al progreso humano desde ese origen tan negativo? No entendían que su verdadero origen era el amor, la fuente del amor del Padre de la que bebía a borbotones. Y, desde ahí, tenía mucho que decir.  Pero su origen humilde les despistaba y los engañaba. Para saber que su origen era la fuente del amor habría que haberlo calibrado con amor. Entonces lo habrían entendido; desde ahí lo podremos entender. Si no, imposible.

***

Texto:

 

                        25Algunos vecinos de Jerusalén comentaban:

                -¿No es éste al que intentan matar? 26Pues mirad cómo habla abiertamente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? 27Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.

                        28Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:

                -¿A mí me conocéis y sabéis de dónde vengo? Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz: a ése vosotros no le conocéis; 29yo sí le conozco porque procedo de él y él me ha enviado.

                        30Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

                        31Entre la gente, sin embargo, muchos le dieron su adhesión y decían:

                -Cuando venga el Mesías, ¿va a realizar más señales de las que éste ha realizado?

 

***

Ventana abierta:

 

                Es una fotografía desgarradora: un grupo de mujeres hindúes cristianas lloran los muertos producidos entre ellas por la violencia de algunos hindúes radicales. La pregunta es ¿por qué los persiguen, por ser cristianos o, tal vez, porque no creen en el régimen de castas que tan pingues beneficios ha traído siempre a las castas superiores? Es el drama evidente de una sociedad que engendra castas para el aprovechamiento de los poderosos. La fe cristiana considera que no hay nadie "intocable" por origen. De serlo, lo sería por su maldad. Y ni aún eso. Es preciso aliarse siempre con quienes no consideran aceptable una división, la que sea, por razones de origen.

                Oramos: Que nunca miremos el origen de una persona, sino su corazón; que nunca nos aprovechemos de personas que están en debilidad social; que nos aliemos con quien mantiene viva la dignidad de toda persona.

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús dice que hay uno que le ha enviado y que procede de él. Se refiere al Padre. Jesús no viene del Padre por vía de origen físico o dinástico, sino por el cauce del amor. Es enviado del Padre porque es cauce de amor para todos. Es hijo del Padre porque ha asentado su vida sobre el profundo amor a toda persona. Su origen es, en el fondo, un amor vivo e inapagable. Por eso "viene de Dios". Despojar a Jesús de su profundo y hondísimo amor sería como quitarle el amparo del Padre. Por eso, por su amor sin fisuras, Jesús es una persona de fiar. Por su amor asimétrico, a prueba de cualquier menosprecio es alguien que puede decirnos algo de Dios, que es amor y únicamente amor.

                Oramos: Gracias, Señor, por ser amor y solamente amor; gracias porque jamás te has apeado del amor, aunque no se te reconociera; gracias por haber creído en todos nosotros/as como sujetos capaces de amar.

 

***

Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que entre la multitud hubo muchos que le dieron su adhesión. Es que siempre hay gente que responde al amor con amor. La maldad humana, abundantísima, puede hacernos creer que nadie responde al amor con amor. No es así: hay muchas personas sensibles al amor y generosas para amar. Esto tendría que reconfortarnos en los momentos en que, por lo que sea, desconfiamos de la capacidad de amar de los demás. Saber que hay quien ama, quien nos ama, quien nos amará, tendría que animarnos en momentos de desaliento. Si esto no fuera así, la vida del mismo Jesús carecería de sentido.

                Oramos: Que nunca desconfiemos de quien nos ama; que valoremos a quien siembra amor en modo sencillos y cotidianos; que creamos que el amor pervivirá e irá a más.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Dice el texto que Jesús hablaba públicamente del amor que le sustentaba, del amor del Padre y de su amor. Hablarnos del amor, en maneras sencillas, verdaderas y realistas, es un gran bien que nos podemos hacer y que, de hecho, nos hacemos. Nuestros encuentros, nuestra relación en la comunidad, está, desde siempre, envuelta en aprecio, recuerdo cariñoso, escucha y, en definitiva, amor. Por eso nos damos mutuamente las gracias: porque permitirnos amar y recibir amor es hacer en nosotros/as la mejor obra de humanización que podemos pensar.

                Oramos: Que nos hablemos con amor sin miedo; que nos apreciemos con amor sin rubor; que nos sostengamos con amor sin desfallecer.

 

Para orar:

 

Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares

a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes

tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,

el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica.

 Miguel de Unamuno

 

Juan 42

CVJ

Domingo, 18 de abril de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

42. Jn 7,19-24

 

 

Introducción:

 

                Los grandes enemigos "del alma" y del cuerpo son la superficialidad, la rutina y el individualismo. Sobre todo la primera. Ser superficial es muy fácil; basta con dejarse llevar por la corriente, por la costumbre, por el caudal de la sociedad. Es muy fácil, pero nos hace muy vulnerables, porque nos deja a merced de quien domina, de quien impone. Nos deja a merced de nuestros sentimientos dominantes, menos reflexivos, menos valiosos. La mejor manera de luchar contra la superficialidad es tratar de dar profundidad a nuestra vida. No son cosas extrañas: se trata de fijarse, de mirar más allá de las apariencias, de saber disfrutar con poco, de alegrarse con las pequeñas conquistas humanas, de ser resistente por fidelidad, etc. La profundidad es algo que está al alcance de nuestra mano.

                Jesús tuvo, según los textos que venimos orando, un gran conflicto con sus paisanos. En realidad, gran parte de ese conflicto venía porque lo miraban superficialmente: era pobre, de familia conocida, sin oficio ni beneficio ¿cómo iba a tener algo que decir de parte de Dios si era un paria? Lo superficial, la pobreza, los despistaba. Y, sin embargo, en su honda humanidad se ocultaba un resplandor, la luz misma del Padre que se vierte en el cauce humano. De ahí que su invitación era casi como una queda dolida: "No juzguéis superficialmente".

                Esa voz sigue dirigiéndose, como un dardo, a todo corazón humano y creyente: no juzguemos superficialmente si no queremos perdernos lo mejor de esta vida. No juzguemos nada incluso, porque el juicio hace siempre presa en lo superficial; lo profundo es el reino de la comprensión y la ternura, no del juicio.

 

***

 

Texto:

 

                        19¿No fue Moisés quien os dejó la Ley? Y, sin embargo, ninguno de vosotros cumple esa Ley. ¿Por qué tratáis de matarme?

                        20La gente reaccionó:

                -Estás loco, ¿quién trata de matarte?

                        21Les replicó Jesús:

                -Una obra realicé y todos seguís desconcertados. 22Por eso mismo os prescribió Moisés la circuncisión (no es que venga de Moisés, viene de los patriarcas) y en día de descanso circuncidáis al hombre. 23Si se circuncida al hombre en día de descanso para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os indignáis conmigo porque en un día de descanso le di la salud a un hombre entero?  24No juzguéis superficial­mente, dad la sentencia justa.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este señor es Paul Tillich, un teólogo protestante que murió hace unos cuantos años. Fue muy lúcido. Escribió un librito que se titula "La dimensión perdida". Es la dimensión de la profundidad que, según él, la sociedad habría de recobrar huyendo de la superficialidad. Desde la profundidad se podría entender mejor el sentido de la vida y del mismo Dios. Por eso dice: "El que sabe de la profundidad, sabe también de Dios". Son personas que han puesto el dedo sobre lo esencial.

                Oramos: Gracias, Señor, por las personas que profundizan en la vida y la fe; gracias por quien nos ayuda a mirar en la dirección del corazón; gracias por quienes oran para desvelar el esplendor oculto en lo humano.

 

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús da la salud a "un hombre entero", a toda la realidad personal. El Evangelio no es para dar salud solamente a la parte espiritual, creyente, de la persona, sino a toda la persona. Jesús quiere que el Evangelio nos haga bien como personas completas. Si tenemos a la Palabra por una realidad buena (al menos tan buena como las otras que nos hacen bien) estamos dando en el clavo. El continuado trabajo con la Palabra tendría que hacernos ver con claridad que, desde que andamos con ella estamos mejor en todos los sentidos, aunque sea un poco nada más. Si el Evangelio nos hace bien, buena señal.

                Oramos: Gracias, Señor, porque el Evangelio nos hace bien; gracias porque, ante todo, quieres nuestro bien total; gracias por darnos a Jesús, bien grande para nosotros/as.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                La gente trata a Jesús de "loco". Quien hace el bien es tratado con frecuencia de esa manera. Pero, en realidad, esos "locos/as" son los grandes bienhechores del camino humano. Habríamos de apreciarlos, agradecerles, cuidarlos, valorarlos. Los tenemos cerca, en nuestro mismo ambiente: personas que, más allá de cualquier fallo, siguen siendo generosas; personas que hacen de familia para quien no cuenta aquí con familia; personas que miran con amor e igualdad a quien la sociedad trata en modos desigualadores; personas que, mirando al corazón, creen que muchas veces los que llamamos "débiles" son los verdaderos lectores de la realidad. Hace falta otra mirada para ver todo esto.

                Oramos: Danos, Señor, una mirada nueva sobre las personas y cosas; danos la mirada que va siempre envuelta en ternura; danos la mirada humanizadora que Jesús mismo ha tenido con toda persona.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual, a través del trabajo orante y de la relación, nos está ayudando a descubrir ese esplendor oculto de lo humano. Con ello nos está haciendo mucho bien porque aprendemos, poco a poco, la manera de valorar de otro modo a la persona. Ese modo está marcado por el aprecio, el respeto, la cercanía y la ternura. Así, la comunidad virtual, además de ser una "escuela de oración" está siendo, sin pretenderlo, una escuela de humanidad. Quizá esto segundo sea tan importante como lo primero o más.

                Oramos: Que construyamos entre todos una escuela de humanidad; que nuestra manera de orar nos lleve a valorar cada día más a la persona concreta; que disfrutemos de la relación que humaniza y nos enriquece.

 

***

 

Para orar:

 

Cierro los ojos y respiro profundo.

No tengo muchas palabras para decir y sin embargo hay tanto que muero por contarte.

Eres tú, tú eres.

Si te miro profundo (¿y porqué no?), si te miro profundo y me enciendo por dentro. Si lloro en las noches, si te busco,  si te amo, si te comparto o te guardo. Te siento vivo.

Tú no me mides. No me mides los sentimientos. Son míos, y yo los guardo, los atesoro o los reparto o me los quedo. Yo decido si regalar de ellos un centímetro o un cielo. Y a ti te los daría todos.

Tú no me entregues lo que no quieres, no me aceptes lo que no buscas. Aquí estoy, de todos modos. Te me entrego todo, completo, mortal. No me olvides.

¿Te olvidaré? Te tengo grabado en la piel, en el alma. Tuyo soy, desde el principio y hasta el fin.

Sueña conmigo.

 

***

 

 

Juan 41

CVJ

Domingo, 11 de abril de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

41. Jn 7,14-18

 

Introducción:

 

                Hay gente que habla de oídas. Su discurso es superficial, aunque tenga la osadía de opinar de todo, de pontificar de lo humano y lo divino. A la larga, fatiga. Y la gente se da cuenta de que es un cántaro vacío, alguien que habla superficialmente y que, más allá de su ingeniosidad, no aporta nada, no enriquece a la persona. Pero hay otras personas que hablan de sus propias experiencias, de lo que han vivido, de lo que han aprendido, de lo que ha ido quedando en su corazón. Aunque su palabra no sea brillante, aunque no tengan grandes recursos intelectuales, aunque empleen maneas sencillas, la gente percibe que están hablando con verdad y esas palabras atraen, cautivan y alientan.

                Algo de esto pasa en el texto con el que hoy oramos: Jesús no había ido a la escuela, no citaba a los grandes sabios porque no los había estudiado, quizá su manera de hablar era sencilla, como lo hacen los campesinos de todas las épocas. Pero hablaba de sus experiencias con Dios y con las personas, de su profunda conexión con las realidades de la vida. Y la gente notaba que sus palabras estaban llenas de verdad, de continido, de amor. Sus palabras cautivaban porque hablaba desde su experiencia. El sistema oficial quiso denigrar su enseñanza porque no había estudiado. Pero la gente que estaba deseosa de escuchar algo distinto, con más valor, con auténtica vida, daba crédito a sus palabras. Jesús dice que no habla por cuenta propia. En el fondo no le interesaba rentabilizar sus palabras, sacarles partido, lograr bienes o fama con ellas. Simplemente hablaba de lo que vivía. Y como eso era interesante, causaba impacto. Era palabra viva.

 

***

 

Texto:

 

                        14Sin embargo, mediada ya la fiesta, subió Jesús al templo y se puso a enseñar. 15Los dirigentes judíos se preguntaban desconcer­tados:

                -¿Cómo sabe éste de Escritura si no ha estudiado?

                        16Les replicó Jesús:

                -Mi doctrina no es mía, sino del que me ha mandado. 17Quien desee realizar el querer de Dios apreciará si esta doctrina es de Dios o si yo hablo por mi cuenta. 18Quien habla por su cuenta busca su propia gloria; en cambio, quien busca la gloria del que lo ha mandado, ése es de fiar y en él no hay falsedad.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                A este Obispo lo conocemos todos. Es Monseñor Romero. Se cumple el 30 aniversario de la muerte violenta. Las suyas eran palabras verdaderas. Al releerlas hoy, al cabo de los años, aún suenan vibrantes. Son palabras que tienen dentro la verdad de la experiencia. Recordemos estas: "Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre debe prevalecer la ley de Dios que dice "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla". Por estas palabras llenas de dura verdad lo mataron.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes hablan con verdad porque viven con verdad; gracias por quienes no temen la muerte, sino la injusticia; gracias por quienes hablan palabras de vida.

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús se autocalifica a sí mismo como una persona de fiar porque no busca gloria propia, provecho alguno, beneficio para él. Si queremos saber si las palabras de alguien son de fiar, la prueba es muy sencilla: si quiere sacar algún beneficio de sus propias palabras, hay que sospechar. Pero si lo que pretende es ayudar, consolar, animar, dar fuerza, favorecer a los demás, esa clase de palabras son necesarias y buenas. Como las de Jesús:

                Oramos: Tú, Señor, tiene palabras de vida porque dan vida; tus palabras son de fiar porque buscan nuestro bien; hablas con amor porque vives con amor.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Los dirigentes atacan a Jesús porque dicen que si no tiene avales académicos, títulos, fama notoria, celebridad conseguida, su palabra no vale. No miran al interior, a la verdad de lo que se dice, sino al envoltorio en que van las palabras. Gente de superficie que juzga superficialmente. Habríamos de aprender a valorar las palabras de los demás (y las propias) por la carga de verdad real que contienen. Si están vacías de esa verdad, desconfiemos. Pero si alguien nos habla desde su experiencia de manera sencilla y fraterna, acojámonos a esas palabras que nos darán vida.

                Oramos: Gracias por los hermanos que nos dan palabras con experiencia; gracias por quienes hablan desde el corazón; gracias por quienes son siempre respetuosos cuando hablan.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                En nuestras reuniones a veces hablamos palabras vacías, pero casi siempre lo hacemos desde nuestra experiencia, por pobre que sea. Hemos de agradecernos esas palabras que contienen vida, aunque sea una vida sencilla y cotidiana. No las menospreciemos porque no son extraordinarias ni vienen avaladas por grandes acontecimientos. Las palabras más verdaderas son aquellas que vienen envueltas y mezcladas a la sencillez. Por eso nos hemos de agradecer nuestras palabras que nos sostienen y alientan, que nos empujan más en la dirección de Jesús y en la de las personas.

                Oramos: Que nos agradezcamos las buenas palabras; que nos demos buenas palabras; que compartamos buenas palabras.

 

***

 

Para orar:

 

Oh Señor de mi vida,

estaré ante Ti

cara a cara.

 

Con las manos juntas,

oh Señor de todas las palabras,

estaré ante Ti

cara a cara.

 

Bajo tu gran cielo,

en soledad y silencio,

con humilde corazón,

estaré ante Ti

cara a cara.

 

En este mundo laborioso,

de herramientas y luchas

y multitudes con prisa,

¿estaré ante Ti

cara a cara?

           

            Rabindranath Tagore

 

***