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FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 40

CVJ

Domingo, 11 de abril de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

40. Jn 7,11-13

 

 

Introducción:

 

                El miedo paraliza e impide hablar. Hay personas que dirían muchas cosas, pero se callan por miedo. Hay cristianos que quisieran romper el "muro de incienso y de silencio" con el que se rodean las altas jerarquías, pero callan por miedo. Hay ciudadanos/as que podrían aportar algo al momento social, pero se callan por interés y por miedo. Hay mujeres que callan por miedo, niños maltratados que callan por miedo, obreros y trabajadoras que callan por miedo a un despido que los eche a la cuneta del desempleo. El miedo, se dice, es libre. Y también es abundante. Hablar sin miedo no es sinónimo de ser un descarado o un temerario. Es síntoma de que se está siendo dueño/a de la propia vida, de que importa más ser verdadero y bueno que ser aplaudido y rico.

                Quien va aprendiendo (es un largo aprendizaje) a vivir sin miedo, va aprendiendo a vivir como Jesús. Quizá no fuera excesivamente valiente, pero se tragó su miedo y habló, aunque eso le trajera fuertes complicaciones. El miedo que siembra a manos llenas el sistema no le impidió hablar. Por eso se recordarían posteriormente sus palabras, porque fueron palabras sin miedo, con el temor vencido.

                Podemos decir que la resurrección de Jesús es el tiempo de las palabras sin miedo, del miedo controlado y potencialmente vencido. Cuando hablamos de la resurrección no estamos hablando principalmente de dogmas o verdades inamovibles. Estamos hablando de valor, de superación, de amor a la verdad, de honradez con lo real, de victoria sobre cualquier opresión. Los cuchicheos temerosos están llamados a ser trasformados en palabra clara y alta, llena de luz. ¿No podemos aspirar a desterrar el miedo para siempre?

 

***

 

Texto:

 

                11Los dirigentes judíos lo buscaban, pues, durante la fiesta y decían:

                -¿Dónde estará ése?

                        12La gente hablaba mucho de él, cuchicheando. Unos decían:

                -Es bueno.

                Otros, en cambio:

                -No, que extravía a la gente.

                        13Pero nadie hablaba de él en público por miedo a los dirigentes.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este muchacho es Pablo Fajardo. Un abogado humilde de la población de Lago Agrio (selva amazónica de Ecuador). Se ha puesto al frente de un colectivo de más de 30.000 colonos que demandan a la petrolera americana Texaco por un delito de ecología (el mayor del planeta) relacionado con vertidos incontrolados de petróleo y agua contaminada que ha destruido toda una selva. La demanda es, nada menos, que de 27.000 millones de dólares. Es David contra Goliat. Las amenazas han surgido pujantes, pero él habla sin miedo impulsado por la verdad. Ojalá no se pase "a mayores":

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tragan su miedo buscando la verdad y la justicia; gracias por quienes convierten su miedo en fuerza para superarse; gracias por quienes se amparan en su debilidad temerosa.

 

***

Desde la persona de Jesús:

 

                Los dirigentes logran controlar a la población con el látigo del miedo. Pero ese temor será vencido y se proclamará a los cuatro vientos una verdad elemental sobre Jesús: fue bueno e hizo el bien. Se le podría discutir otras cosas, pero no su indudable bondad, su honda comprensión del corazón y de los caminos humanos. Por esa bondad le han llamado divino; por ella se han sentido atraídas muchas personas a lo largo de la historia; por tal bondad tiene, aún hoy, gancho y atractivo la persona del Jesús histórico. Y sabiendo que es bueno, se puede hablar sin temor con él y de él.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque fuiste bueno sin temor; te alabamos porque fuiste bueno con sencillez; te alabamos porque fuiste bueno con valentía.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Los paisanos de Jesús hablan de él pero "cuchicheando", en secreto, no en público. Hay que reconocer que la persona es pronta para el cuchicheo y la conversación en lo oculto, y mucho más lenta para hablar con sencillez, a las claras, y delante de todo el mundo. No tendríamos que hablar de nada y con nadie en privado que no fuéramos capaces de decirlo delante de él con sencillez. Hablar en privado sin tener el coraje de hacerlo en público denota que todavía nos falta recorrer un camino para vivir con humanidad nuestra vida y nuestra fe.

                Oramos: Que hablemos con sencillez tanto delante como detrás de las personas; que pasemos del cuchicheo genera a la acción concreta; que siempre hablemos de las personas y cosas con benignidad.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                En nuestro grupo hay libertad para comunicarnos sin temor a coacciones. Sabemos, además, que esa libertad está hecha de respeto, acogida y comprensión. El día que temiéramos hablar y expresarnos ante nuestra comunidad, habría que pensar que algo no iba del todo bien. Por el contrario, contar con la comprensión de nuestros amigos/as por adelantado es síntoma de que nuestra comunidad sigue "viva".

                Oramos: Que nunca temamos hablar con sencillez ante nuestros compañeros de viaje orante; que tengamos por cierto que la acogida a nuestras palabras va a ser cordial en la comunidad virtual; que nos agradezcamos las buenas palabras dichas con corazón.

 

***

 

Para orar:

Estuve caminando perdido bajo un cielo gris
Sueños desvaneciéndose en las estaciones
Pretendo ser fuerte y me lastimo como si nada me afectara
La débil imagen permanece en mis ojos
Bajo este cielo, sin importar donde me encuentre
Debería ser capaz de ver un mundo que nunca he visto

Déjalo Salir, no tienes que fingir ser fuerte
En el medio de un largo camino....
Perdiendo y recogiendo nuevos sueños...
Hay días repentinos en que la evidencia te vence
Te sientes solo y repentinamente lloras...

Cambiemos esas lágrimas y ese dolor por un cielo azul
Creemos esa luz que alumbre el mañana
Toma de mi mano y hagámoslo juntos
Aunque las estaciones cambien y desaparezca ese cielo
Toma mi mano y ayúdame a verlo de nuevo.

Aun si dudamos un poco, seguiremos caminando
Dejemos que caminar juntos... sea lo único que no cambie
Dirijámonos a un mundo que nunca he visto.

Sin tener miedo a nada
Volver a renacer, reforzar las fuerzas
Poder ver de frente el sol.

Nace una fuerza extraña de asustar mi miedo...
Se centra en mi pensamiento la sola idea de hacerme libre...
Anhelo el día de verme, volar con mis propias alas.

La esencia es fuego y frío, no le temas.
Todo se aprende con tiempo y medida:
Los inviernos de cada despedida,
Los veranos de amor con que te quemas.

Mi corazón me impulsa a continuar:
Si tu felicidad depende de la vida, ¡vive!
Vive, pero vívela bien, para que nada te la pueda
Arruinar, no hay nada peor que una vida
Mal vivida, que no la puedas ni contar
Vive, no importa con quien la quieras disfrutar
Sin hacer daño a la gente que te quiera de verdad,
Ser feliz es una condición humana, de la conciencia
Y nada más.

 

***

Juan 39

CVJ

Domingo, 28 de marzo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

39. Jn 7,1-10

 

 

Introducción:

 

                Hemos hablado alguna otra vez de ello: de la significatividad y de la relevancia. Ésta, la relevancia, es lo de siempre: salir en la foto, brillar, estar en el escaparate, hacerse notar, etc., creyendo que así se es alguien, que de ese modo se puede influir, que uno va a sacar provecho de su propio brillo. Luego está la significatividad que es lo contrario: hacer bien lo que uno tiene que hacer, aunque sea algo oculto, modesto, desconocido, no aplaudido. Hay quien piensa que este camino no es "productivo" porque no influye ni se saca nada en limpio de él. Pero no es así: se saca dicha, coherencia, disfrute, cercanía al otro, gozo por verle crecer, etc. Los valores de la significatividad son valores ocultos, pero son los verdaderos.

                Jesús en este relato de comienzos del capítulo 7 (Jn 7 y 8 son los capítulos más duros del Evangelio por el enfrentamiento de Jesús con las fuerzas del sistema), aparece como una persona que resiste la tentación de ser relevante, de subir a la fiesta en la pompa y el brillo de un "dios". Él es significativo: va en lo oculto, en la modestia del anonimato, en la forma de quien cree que lo que uno hace no necesita la fanfarria del bombo y platillo para anunciarse, para subrayar el valor de lo que propone. Este Jesús significativo es el que perderá la partida ante la fuerza opresora del sistema. Pero eso no indica que haya fracaso, sino que deja ver a la vista que lo significativo tiene futuro. Y se demuestra por el simple hecho de que hoy Jesús sigue siendo para nosotros/as un punto de referencia vital, una luz que ilumina nuestras sendas. Si hubiera cedido a la relevancia, quizá no estaríamos hoy hablando de él, orando con él.

 

***

Texto:

                7,1Inmediatamente después de esto, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos buscaban matarlo. 2Se acercaba la gran fiesta judía de las tiendas.

                        3De modo que su gente le dijo:

                -Trasládate de aquí y márchate a Judea, así tus discípulos presenciarán esas obras que haces, 4pues nadie hace las cosas clandestinamente si busca ser conocido. Si haces estas cosas, manifiéstate al mundo. 5De hecho, tampoco su gente creía en él.

                        6Jesús les contestó:

                -Para mí, todavía no es el momento; para vosotros, en cambio, cualquier momento es bueno. 7El mundo no tiene motivo para odiaros; a mí, en cambio, me odia, porque de él yo denuncio que su modo de obrar es perverso. 8Subid vosotros a la fiesta, yo no subo a esta fiesta, porque para mí el momento no ha llegado aún.

                        9Dicho esto, él se quedó en Galilea; 10 sin embargo, cuando sus parientes habían subido a la fiesta subió él también; no abiertamente, sino clandestinamente.

***

Ventana abierta:

 

                Esta foto pertenece a esa lucha tenaz por la libertad que están haciendo las llamadas "Damas de blanco" en Cuba. Un régimen duro como el de los Castro encuentra oposición en un grupo de mujeres sin más armas que su palabra y su denuncia. ¿Dónde radica su fuerza? En su propia convicción que les lleva a superar cualquier miedo. Más allá de posiciones políticas, hay que reconocer que son personas "significativas", creen en el valor de lo que hacen y se lanzan a hacerlo. En ese sentido son envidiables.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes creen en lo que hacen; gracias por quienes viven de manera sencilla pero militante; gracias por quienes dan valor a las cosas humildes.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús sube clandestinamente a Jerusalén. Esa clandestinidad no encierra ninguna segunda intención. Simplemente indica que el camino del Evangelio y el ruido, el aplauso, el alboroto no se llevan bien. A los trabajos de Evangelio, sean cuales sean, les van bien el silencio, lo sencillo, lo oculto incluso. Necesitamos unas fuertes dosis de modestia para que nos resulte significativo, valioso el seguimiento a Jesús. Tendríamos que huir de folclores que, en el fondo, encierran una dosis imparable de supremacía y superioridad.

                Oramos: Gracias, Señor, por encontrar sentido a vivir en lo oculto; gracias por creer en tus caminos aunque fueren modestos; gracias por encontrarle sentido a la vida moderada y austera.

 

***

Ahondamiento personal:

 

                A Jesús se le tienta con ser "una figura pública". Eso supone dominio, influencia, supremacía. Es muy difícil ser persona con humanidad (y con fe) si no se tiene bien controlado el ansia de poder, mecanismo metido muy en el fondo de toda persona. Renunciar al poder no quiere decir ser un don nadie. Quiere decir que se toma el camino de la libertad, de la fraternidad, del disfrute común como una senda más válida que ninguna opresión. Quiere decir que uno ha llegado a la conclusión de que no quiere apropiarse de nada ni de nadie. Quien vive en esa dirección hace suyo aquel dicho atribuido a san Francisco de Asís: "Tengo pocas cosas; y lo poco que tengo lo deseo poco".   

                Oramos: Que no nos pueda nunca el ansia de poder; que no nos perturbe el deseo de dominar al otro; que no nos apropiemos de nada ni de nadie.

 

***

Desde la comunidad virtual:

 

                Los pequeños trabajos de la comunidad virtual son trabajos en lo oculto, sencillos, de poca relevancia. A veces, cuando se quiere explicar todo esto a los demás, no sabemos hacerlo bien porque, en el fondo, todo esto es muy sencillo, muy poco relevante. Pero ¿es significativo? ¿No vale nada este tenaz camino de oración? ¿No significa nada el fiel deseo de querer vivir en la cercanía de Jesús? ¿No tiene ningún sentido el hacer más persona y más creyente a la vera del Mensaje? Estos valores ocultos son nuestros valores.

                Oramos: Que creamos en el valor de lo oculto; que seamos tenaces en nuestro deseo de Jesús; que nos demos cosas sencillas como signo de un amor profundo.

 

***

 

Para orar:

Padre nuestro,
Padre de todos,
Líbrame del orgullo
De estar solo.
No vengo a la soledad
Cuando vengo a la oración,
Pues sé, que estando contigo,
Con mis hermanos estoy;
Y sé que estando con ellos,
Tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme
Dentro de tu torreón,
Como quien huye a un exilio
De aristocracia interior.
Pues vine huyendo del ruido,
Pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano
No hay soledad, sino amor,
Pues lleva toda la iglesia
Dentro de su corazón,
Y dice siempre "nosotros",
Incluso si dice "yo".

 

***

 

 

Juan 38

CVJ

Domingo, 21 de marzo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

38. Jn 6,66-71

 

 

Introducción:

 

Hay palabras que dan vida. No solamente palabras que hablan, no solamente sonidos, excusas para quitarse a uno de encima. Hay palabras que consuelan, no solamente que aguantan la chapa que me da el otro/a, sino que realmente (a veces con el mero silencio) quieren acompañar, hacer camino. Hay palabras cálidas, acogedoras, constructoras de vida, curadoras de llagas de adentro. Así deberían ser todas las palabras, porque el enorme don que tenemos las personas de poder hablar, de construir palabras, es un don para curar, para humanizar, para despertar gozo, para anunciar amaneceres. Hay palabras que matan, decimos; hay palabras que chorrean vida, podemos decir.

Dice el Evangelio que Jesús tiene palabras "exigentes", más que palabras, llevan a planteamientos de vida. Sus palabras no son meros vocablos, hablar por hablar. Empujan a vivir, a acompañar, a sostener, a derramar amparo. No es la suya una exigencia legal, sino una exigencia de amor. La Palabra no habría de llevarnos a reforzar la ley, sino el amor. Por eso mismo, la "exigencia" que Jesús pide para quien quiera vivir sus palabras se mide no con el rigor de la ley, sino con la calidez del corazón. La persona evangélica, cuanto más evangélica menos rigorista, cuanto más legalista menos cerca del anhelo del Jesús. El Evangelio empuja a superar esa tendencia nuestra (más de quien se mueve en el terreno del discurso religioso) de quedarse en las palabras, de desactivarlas, de no hacerlas exigentes. ¿Para qué queremos unas palabras que nos paralizan, que nos aplanan, que nos meten en la rutina? Aburrámonos de ellas; anhelemos palabras vivas que empujan actitudes de vida, a pequeños empeños que hablen de la verdad de la Palabra en la que decimos creer.

 

***

 

Texto:

                66Por esta razón, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.

                        67Entonces Jesús les dijo a los Doce:

                -¿También vosotros queréis marcharos?

                        68Simón Pedro le contestó:

                -Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú comunicas palabras de vida eterna; 69nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.

                        70Les repuso Jesús:

                -¿No os elegí yo a vosotros, los Doce? Y, sin embargo, de vosotros, uno es enemigo.

                        71Se refería a Judas de Simón Iscariote, pues éste, siendo uno de los Doce, lo iba a entregar.

 

***

 

Ventana abierta:

  

                Este grupo de personas es la "comunidad Adsis de Zaragoza". Entre ellos hay inmigrantes y vecinos que se asocian la comunidad. Las ponemos delante como un grupo de creyentes que intentan ir más allá de las palabras, de las teorías, de las frases bellas del discurso cristiano. Y lo hacen de manera simple: intentan compartir lo que son y tienen con los débiles sociales, con los inmigrantes, con la gente en apuros. Si supieran que los ponemos en nuestra hoja como "ejemplo" lo rechazarían. Pero, dentro de su modestia, es gente que cree que seguir a Jesús es algo "más que palabras". E intentan ponerlo en práctica.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se toman en serio el Evangelio; gracias por quienes van más allá del discurso religioso; gracias por quienes acompañan las sendas de los débiles.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús pregunta a sus discípulos si quieren marcharse deseando que no se marchen. En realidad, le hacen falta. Más allá de su debilidad, son "casa" para su corazón de hombre. Pero quiere que capten la exigencia de sus palabras, que no es una exigencia ni moral, ni religiosa, ni legal. Es una exigencia humana. Es palabra exigente aquella que dice: tienes que compartir, ahí se halla una clave evangélica. Si la Palabra no lleva a ningún tipo de exigencia concreta, queda estéril. Si tus mecanismos de compartir quedan intocados por el Evangelio, no pierdas el tiempo con él.

                Oramos: Que el Evangelio toque nuestros mecanismos de compartir; que la oración con la Palabra nos lleve más allá de nuestras palabras; que creamos en que la exigencia de la Palabra nos es beneficiosa.

 

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Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que, vistas las exigencias de la Palabra, muchos "no andaban ya con él". Es lógica esa reacción. Se da muchas veces en nosotros/as. No somos tontos: percibimos el calado de exigencia, de compromiso real  de la Palabra y nos echamos atrás. Es lógica la reacción pero es un empobrecimiento. Si nos diéramos cuenta que ir más allá de las palabras, que entrar en el terreno de un compromiso asumible nos enriquece y potencia, nos animaríamos a aceptar el reto exigente de la Palabra. Tengamos por cierto que el Evangelio no nos demanda lo que no podemos; podemos hacerlo en nuestra medida. Y eso puede ser un día nuevo para nuestro caminar como personas.

                Oramos: Que nos animemos a ver las exigencias de la Palabra como una suerte para nosotros/as; que creamos que dándonos, nos encontramos y recibimos; que tengamos por cierto de que el Evangelio nos demanda lo que realmente podemos ir haciendo.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

El grupo de Jesús es un grupo que no es compacto: hay "traiciones". Como la vida misma, como cada uno de nosotros/as. No somos ángeles. Por eso, hay que encajar con paz la "traición" a nuestras propias palabras, a nuestros mejores anhelos, a nuestros deseos de fe. Una de las maneras de encajarla es saber que siempre podemos volver a comenzar. Y que podemos hacerlo con renovado ímpetu. A ese ímpetu podemos ayudarnos en la comunidad virtual dándonos un poco de ánimo y amparo. Ese ánimo es precioso, para que la dentellada del desaliento no haga presa en nosotros/as.

                Oramos: Que el desaliento no haga presa en nosotros; que nos animemos por los caminos de una fe viva y lúcida; que sepamos que siempre es posible recomenzar el camino abandonado.

 

***

 

Para orar:

¡Este lujo, Señor,
de pensar tu Evangelio,
cercados de jardines,
y hacer la Eucaristía,
hartas siempre las mesas,
y lanzar documentos,
sin lanzarnos nosotros,
mientras la muerte sigue...!

Voy a decir de Ti
mi última palabra.
(Siempre penúltima
y mía siempre).

Espero que me digas
tu palabra
reproche,
tu palabra
respuesta,
tu palabra
convite.
¡Díteme tú, Palabra!

De ti, sólo de Ti, siento sed y nostalgia.
Todas las aguas vivas
me hablan de Ti, oh Fuente.
Vivo para el retorno.
Busco, como un espejo
herido de penumbras,
la llama de Tu Rostro.

(P. Casaldáliga)

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan 37

CVJ

Domingo, 14 de marzo de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

37. Jn 6,60-65

 

 

Introducción:

 

Estamos "hartitos" de oír hablar de la crisis económica. Pero hay crisis peores: son las crisis internas, personales, del corazón, del sentido, de las entretelas de uno/a. Esas crisis nos zarandean, dejan huella en el alma, nos conforman. ¿Cómo "solucionar" ese tipo crisis? A base de humanidad. Los comportamientos humanos, humanizadores, no solucionan las crisis (a veces no parecen tener solución) pero las iluminan, las resitúan, las sosiegan, las aclaran. Y eso no es poco. Porque el más hondo desasosiego se apodera nosotros no tanto porque no solucionamos nuestras crisis, sino porque no las encajamos bien.

                Jesús propone superar la crisis adhiriéndose a los valores evangélicos. ¿Serán medida suficiente para unos discípulos que buscan otra cosa, más eficacia, más poder, más realismo? Parece que a duras penas lo fue, aunque al menos un grupo siguió con él. Pero la mordedura de la crisis siempre les acompañó, porque siempre les acompañó la pregunta de si los trabajos por humanizar la vida (esos son los trabajos de Jesús, los del Evangelio) servían para algo. Lo hemos dicho muchas veces: los mecanismos del Evangelio son simples (simplistas, dicen algunos) pero es preciso ver si funcionan o no. Uno de esos mecanismos es éste: ¿quieres tener menos crisis internas o, al menos, más controladas? Funciona con humanidad; una actitud humanizadora ayuda mucho a entender nuestras crisis, a encajarlas, a convivir pacientemente con ellas, quizá a solucionarlas. Lo humano, el corazón sensible y acogedor, es medicina contra muchas de nuestras limitaciones históricas. ¿Es creíble este planteamiento tan ingenuo? Ponlo en práctica y verás.

 

***

 

Texto:

 

                        60Muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:

                -Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede darle oídos?

                        61Percibiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban les dijo:

                -¿Esto os hace vacilar?, 62¿y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes? 63El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada. Las exigentes palabras que os he dicho son espíritu y vida. 64Y con todo, algunos de vosotros no creen.

                (Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar).

                        65Y añadió:

                - Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede.

 

***

Ventana abierta:

 

                Este muchacho es Ibrahima, un africano que, por vender en el top manta ha sido llevado a la cárcel de Zuera (Zaragoza) y afronta una orden de expulsión. Quienes le conocen dicen que es la bondad personificada. Y dicen también que tiene una gran capacidad de superación. Su dura vida le ha llevado a ser correoso y tenaz. Son personas capaces de superar duras crisis, no solamente la económica (que ya es mucho), sino la personal, sufriendo persecución en una tierra que no es la suya, preguntándose una y mil veces qué hacen aquí. La ayuda de sus amigos y su propia fuerza le llevarán a superar esta injusta crisis.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se ocupan de los débiles; gracias por la fuerza que anida en los perseguidos; gracias por la tenacidad de quien quiere vivir.

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Como argumento máximo para creer que una actitud humanizadora y generosa es la mejor, Jesús dice que él ha estado "junto al Padre". Es decir: la más honda espiritualidad de Jesús, su sentido más verdadero, tan verdadero que es el mismo sentir de Dios, es que se comparta y así llegue para todos (multiplicación de los panes). Esa fe en la utopía del compartir es la que tienen el Padre y Jesús. Por eso están "juntos", en el mismo ámbito. Si creemos en un Jesús de honda espiritualidad (hijo de Dios, decimos), habría que dar crédito a sus sueños y utopías.

                Oramos: Gracias, Señor, por estar junto a un Padre generoso; gracias por estar junto a un Padre que comparte; gracias por estar junto a un Padre que se entrega a la historia.

 

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Ahondamiento personal:

 

El texto que leemos desvela la reacción de un profundo rechazo a los caminos del humilde compartir porque se anhelan las sendas del poder y del dominio. El rechazo de los caminos de humanidad por inservibles, improductivos, áridos, lentos, etc., suele ser normal. Pero si no queremos situarnos en el rechazo (rechazo de nosotros mismos, de los demás, del mismo Jesús) es preciso encarar los planteamientos humanizadores del humilde compartir como una "solución". Para pensarlo.

Oramos: Que valoremos los caminos del humilde compartir; que no rechacemos a quien hace de su vida una casa abierta y ofrecida; que nos interesen los caminos humanos que hablan de solidaridad y amparo.

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Desde la comunidad virtual:

 

                Aunque nuestro objetivo no sea específicamente ése, en la comunidad virtual podemos ayudarnos en nuestras crisis de humanidad, incluso en nuestras sencillas y cotidianas crisis personales. La escucha, la acogida, el diálogo sosegado, la disposición a echar una mano, la pequeña ayuda puntual, etc., aunque parezca que son cosas de poca monta, valen lo suyo. Las crisis mejoran mucho con estos simples mecanismos. La misma oración con la Palabra se constituye así en una terapia de indudable eficacia. Son las ventajas de la "comunidad".

                Oramos: Gracias, Señor, por quien nos escucha; gracias por quien nos acoge; gracias por quien nos echa una mano; gracias por quien habla fraternamente con nosotros/as.

***

 

Para orar:

 

"No sentirte Señor
es morir por dentro.
quedarse sin tu luz,
vivir en un tormento.
No tenerte Señor,
es vivir con dolor el tiempo,
vivir sin saber que hay
un amigo eterno.

No hablarte Señor
es estar en silencio
estar siempre solo
no tener ningún consuelo.
Sentirte, tenerte, hablarte, Señor,
es sentir por dentro,
que no soy yo quien vive,
sino que Tú en mí estas viviendo".

(Carmen Garrido González).

 

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Juan 36

CVJ

Domingo, 7 de febrero de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

36. Jn 6,52-59

 

 

Introducción:

 

                Una de las maneras más productivas de ser uno mismo es "ser uno/a con otros/as". Los trabajos por autoafirmarse, por encontrar un hueco en la vida y en el corazón de los demás, por llegar a ser considerados y queridos encuentran un camino buenísimo cuando uno se va identificando con los demás. ¿De qué se trata? Primeramente de mirar con mirada humana y benigna, después de tener afán por colaborar en empresas comunes, además de disfrutar del camino común, de los logros de todos. Este salir de sí mismos en la dirección del otro no empobrece a la persona. Al contrario,  la enriquece notablemente. Es la gran empresa humana de romper los egoísmos ancestrales para abrirse a la realidad de los demás creyendo que esa es la mejor manera de acercarse a la dicha.

                De algo de esto habla el pasaje de hoy cuando Jesús proponer "comer su carne" para tener vida. No se trata de ninguna antropofagia ni, tampoco, de alusiones a la comunión eucarística. Es otra cosa: se trata de entender que la creciente identificación con Jesús puede ir dando vida a la persona. Y ello ¿por qué? Porque la identificación con Jesús es la identificación con los valores del Evangelio. Y si una persona va "comiendo" los valores del Evangelio va incorporando vida a su ser persona. Jesús dice que ese enriquecimiento puede ser "eterno", esto es, definitivo. Entender el camino del Evangelio como una enorme posibilidad de enriquecimiento humano y personal es caminar en la línea del anhelo de Jesús. Cuando esto se da, está uno "comiendo" a Jesús, identificándose con él. Un nuevo amanecer surge en su vida.

***

 

Texto:

 

                        52Los judíos disputaban entre sí:

                -¿Cómo puede darnos este a comer su carne?

                        53Entonces Jesús les dijo:

                -Os aseguro, que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55Mi carne es ciertamente comida y mi sangre bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. 58Este es el pan que bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come de este pan vivirá para siempre.

                        59Esto lo dijo enseñando en una reunión, en Cafarnaún.

 

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Ventana abierta

 

                Esta mujer se llama Maite Pacheco, con un mujer perunana. Es una cooperante de Save the Chlidren, una de "tantas" cooperantes. Una de las personas que dicen que trabajar en asuntos de cooperación le ha cambiado la vida. La creciente identificación con las causas de los débiles le ha ido marcando, humanizando, enriqueciendo. Dice que su mirada sobre la vida ha cambiado, se ha hecho más humana, comprensiva y benigna, más sensible al dolor del otro. Es una evidencia de que la identificación con el otro, comer "su carne", ponerse en su situación enriquece el valor hondo de la persona.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se enriquecen dándose a los demás; gracias por quienes sienten como suyo el dolor ajeno; gracias por quienes cambian la mirada sobre las personas y las cosas.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús afirma taxativamente: "el que come, vivirá por mí". Ya lo hemos dicho, no hay ningún truco: la finalidad del Evangelio no tanto "salvarnos", sino darnos vida. Si uno/a experimenta que el Evangelio le hace bien en su vida normal, cotidiana, sencilla, familiar, laboral, social, etc., va por buen camino. Porque la finalidad elemental del Evangelio y de Jesús es hacer bien a nuestra vida, llenarla de gozo, abrirle horizonte, contribuir a sobrellevar los pesos que lastran con frecuencia nuestros caminos. Si uno percibe que eso se está dando de alguna forma en su vida, la cosa va bien.

                Oramos: Te bendecimos, Señor, por tu darte incondicional a nosotros/as; te bendecimos porque no te cansas de velar nuestros pasos; te bendecimos por hacernos bien cada día.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Trabajar la identidad personal por el cauce de la identificación con la vida y los caminos de los demás es una fuente de alegría. La vida y la fe tendrían que ir enseñándonos que buscar la dicha en la dirección del propio egoísmo es un fracaso y una frustración, mientras que buscarla en el camino conjunto, en la empresa común, en el disfrute social, en el abrazo universal es la buena orientación. Es un trabajo que hay que hacer toda la vida porque la estructura honda de la persona tiende, suicidamente, al egoísmo. Pero no estamos solos: muchas personas y Jesús también nos alientan, animan y ampara.

                Oramos: Agradecemos a quienes nos animan a darnos a los demás; agradecemos a quienes nos presentan las necesidades de los demás para hacernos más sensibles; agradecemos a quien nos valora por nuestra capacidad de darnos a los otros.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Nuestra comunidad virtual, dentro de su modestia, puede ayudarnos, poco a poco, a "comer la carne" de Jesús, a aprender sus caminos, sus maneras de pensar, de enfocar la vida. Los modos son elementales pero valiosos: la cercanía, la preocupación por el grupo, la sintonía (aunque sea en una cierta lejanía), el afán por correr con gozo esta "carrera de fondo" que es la vida la sombra de la Palabra, etc. Son maneras de empujarnos en la línea de la identificación con Jesús. Nos hacen mucho bien.

                Oramos: Gracias por quienes nos ayudan a "comer" a Jesús; gracias por quienes nos desvelan lo hermoso del Evangelio; gracias por quienes nos acompañan en el camino orante.

 

***

 

Para orar:

 

Cuéntame el cuento del
árbol dátil de los desiertos
de las mezquitas, de tus abuelos.
Dame los ritmos de las argucas
y los secretos que hay en los libros
que yo no leo.

Contamíname pero no con el humo
que asfixia el aire.
Ven pero sí con tus ojos
y con tus bailes.
Ven pero no con la rabia
y los malos sueños.
Ven pero sí con los labios
que anuncian besos.

Contamíname mézclate conmigo
que bajo mi rama tendrás abrigo.
...
Cuéntame el cuento de
las cadenas que te trajeron
en los tratados y los viajeros.
Dame los ritmos de los tambores
y los voceros del barrio antiguo
y del barrio nuevo.

Contamíname pero no con el humo
que asfixia el aire.
Ven pero sí con tus ojos
y con tus bailes.
Ven pero no con la rabia
y los malos sueños.
Ven pero sí con los labios
que anuncian besos.

Contamíname mézclate conmigo
que bajo mi rama tendrás abrigo.
...
Cuéntame el cuento de
de los que nunca se descubrieron
del río verde y de los boleros.
Dame los ritmos de los busuquis
los ojos negros, la danza inquieta
del hechicero.

Contamíname pero no con el humo
que asfixia el aire.
Ven pero sí con tus ojos
y con tus bailes.
Ven pero no con la rabia
y los malos sueños.
Ven pero sí con los labios
que anuncian besos.

Contamíname mézclate conmigo
que bajo mi rama tendrás abrigo.

 

***

 

 

Juan 35

CVJ

Domingo, 28 de febrero de 2008

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

35. Jn 6,47-51

 

 

Introducción:

 

                El pan, como metáfora elemental de los bienes económicos, es imprescindible para la vida (no conviene hacer lírica). Pero la vida no es sólo dinero, bienes, desarrollo técnico. Es, también, humanidad. Y dentro de ella, es un bien de primera magnitud la reconciliación. Una vida reconciliada es, no lo dudemos, una vida de mayor calidad humana que otra en que la disputa, la rivalidad, el expolio y la tiranía de unos sobre otros está descontrolada. Por eso, hacer obra de reconciliación, a cualquier nivel que sea es hacer obra de humanidad. Las personas que se dedican a mediar y a construir procesos reales de reconciliación no saltan, generalmente, a las primeras páginas de los periódicos, pero son los auténticos artífices de la convivencia humana. Cualquiera de nosotros que siembre una sencilla y oculta simiente de reconciliación está haciendo los trabajos de Dios y de Jesús que son, no lo dudemos (así lo dice la carta a los Efesios), tareas de reconciliación.

                Los contemporáneos de Jesús creían que el maná había sido un "pan del cielo". Pero, en realidad, aquellos que lo comieron están hoy todos muertos. Fue un pan que socorrió puntualmente el hambre, pero que no dio vida plena. El pan de Jesús es distinto: es divino y permanente, da vida definitiva, porque hace una obra de reconciliación con la vida, porque hace ver que identificarse con la historia siendo humana con ella es hacer lo mismo que Dios hace en nuestra historia. Dios quiere una historia reconciliada, fraterna, solidaria, humana, gozosa, disfrutante. Si alguien da ese "pan" a los demás y a sí mismo, está dando el pan de la vida, el pan que genera vida, el alimento que sostiene los esquemas elementales de la vida.

 

***

 

Texto:

 

                        47Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de la vida. 49Vuestros padres comieron en el desierto el maná, pero murieron: 50éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. 51Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo.

 

***

 

Ventana abierta:

               

Esta es la Orquesta para la Paz que ha fundado  el músico argentino-israelí (también con pasaporte palestino) Daniel Barenboin. La historia de la agrupación empezó cuando Barenboin y el palestino Edward Said quisieron crear un foro para jóvenes del Medio Oriente en la ciudad alemana de Weimar. Barenboin insiste: "La situación actual no puede seguir: se debe encontrar un modo de salir de aquí aportando condiciones resolutivas al conflicto a largo plazo. Pero hay que tener coraje para aceptar el relato del otro, o al menos para entenderlo, pues ésta es una tierra para dos pueblos; no hay uno con más derechos que otro. Aunque no sé adónde vamos a llegar así, mas que al pozo del sufrimiento y la tragedia humana". Es gente que ama la reconciliación y le pone rostro.

Oramos: Gracias, Señor, por quienes ponen rostro a la reconciliación; gracias por quienes no se desalientan ante los duros caminos de la violencia; gracias por quienes construyen, como artesanos, la paz.

 

***

 

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice "yo soy en pan de la vida", está queriendo hacer ver que su gran tarea es alimentar esta vida con el mismo alimento que él nutre la suya: el amor activo, la acción solidaria para que la persona viva mejor, más humanamente, ayudar a vivir con gozo. Ser pan para la vida es tarea que se concreta en caminos muy simples: acompañar las vidas solas, dar un brazo para que se apoya quien carece de agarraderos, enjugar una lágrima con una buena palabra o con una posibilidad de salir adelante en algo, tratar con total respeto a quien menos es respetado por la sociedad, etc.

Múltiples manera de dar vida reconciliando a quien tiene más dificultad para entender esta vida como algo positivo.

                Oramos: Que, como Jesús, demos vida acompañando; que, como Jesús, reconciliemos animando; que, como Jesús, alentemos, ayudando a disfrutar.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Toda persona, dígalo o no, quiere vivir. El Evangelio apoya y alimenta esas ansias de vida. Para ello, para tener y dar vida, los caminos de la reconciliación son muy efectivos. Así es: una vida reconciliada es de más calidad, de más disfrute, de más amor. Una vida que atraviesa los caminos de la reconciliación no se pierde en la senda oscura de los días. Porque quien anda reconciliado brilla y da luz. Quien vive en estos parámetros está asociado a la "carne" de Jesús, a su historia de generosidad, donación y reconciliación.

                Oramos: Señor, que vivamos y demos vida con generosidad; que hagamos obra de reconciliación en los caminos humildes; que celebramos los trabajos callados de quien siembra amor.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Jesús da su "carne", su cercanía de honda humanidad, su vida de reconciliación creciente. Esa misma carne puede ser dada en nuestra comunidad virtual. Se trata, la mayor parte de las veces, de pequeños gestos. Basta estar atento/a, preocuparse, animarse a dar un paso. Quien quiere dar y poner un poco de carne no se queda solamente en el deseo, sino que salta en él/ella la "hispa" de la acción. Desde ahí brotarán los "fueguitos" (como decía Galeano) que hacen más humana, luminosa y cálida la vida de las personas.

                Oramos: Que nos animemos a dar vida y a poner carne en maneras efectivas, aunque sean sencillas; que pasemos a hechos de vida, más allá de toda hermosa teoría; que creamos en la posibilidad de darnos vida en los caminos más cotidianos.

 

***

 

Para orar:

 

"Permite, Padre,

que mi patria se despierte en ese cielo
donde nada teme el alma,
y se lleva erguida la cabeza;
donde el saber es libre;
donde no está roto el mundo en pedazos
por las paredes caseras;
donde la palabra surge

de las honduras de la verdad;
donde el luchar infatigable

tiende sus brazos a la perfección;
donde la clara fuente de la razón no se ha perdido
en el triste arenal desierto de la yerta costumbre;
donde el entendimiento va contigo
a acciones e ideales ascendentes...
 
¡
Permite, Padre mío, que mi patria se despierte
en ese cielo de libertad!"

 

(Rabindranath Tagore)

 

 

***

 

 

Juan 34

CVJ

Domingo, 21 febrero de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

34. Jn 6,43-48

 

 

Introducción:

 

                Muchas personas están de vuelta ante planteamientos ideológicos, ideas, planes teóricos, discursos. Es la ideología sin carne. Porque un pensamiento con rostro, con carne en el asador, arrastra. Pero las meras palabras, por hermosas que sean, terminan por cansar. Estamos hartos de palabras, solemos decir. Estamos hartos de palabras que no son más que eso. Cuando toman carne, cuando se intenta ponerlas en pie, cuando se trabaja por mezclar pensamiento y vida, la cosa es diferente. Por eso, ejercen sobre nosotros/as un atractivo especial aquellas personas que, aunque tengan un discurso elemental, incluso primitivo, tienen detrás una vida que les respalda, aunque esa vida tenga fallos y limitaciones. Eso demuestra que la persona necesita, sobre todo, vida, no tanto palabras vacías que encandilen pero que no lleven a caminos concretos.

                Jesús no ha sido un ideólogo. Sus ideas, sin su vida no habrían sido más que una doctrina, algo frío. Pero puso carne a sus vivencias, a sus sueños, a sus anhelos. De tal manera que el Evangelio dice que él es el rostro de Dios, que él es, dirá san Pablo, "imagen de Dios invisible": viéndole a él vemos al Padre,  perdonando como perdona sabemos cómo perdona el Padre, acogiendo a pecadores como acoge sabemos cómo nos acoge el Padre. Nadie puede decir que ha visto a Dios, pero en Jesús lo hemos visto, oído, abrazado incluso, como dice 1 Juan. Por eso estamos seguros de que podemos tener vida plena, porque en Jesús tocamos la vida. Puede que sus ideas no sean las más novedosas de toda la historia. Al fin y al cabo, muchos han tenido ideas más brillantes. Pero quizá nadie como él ha reflejado al Dios de bondad, acogida y amor. Por ese camino viene la vida, de esa manera se nos dice algo simple: si quieres reflejar a Dios no me digas muchas ideas religiosas, acércate a mí con una vida humana, amorosa y benigna.

 

***

 

Texto:

 

                        43Replicó Jesús:

                -Dejaos de criticar entre vosotros. 44Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. 45Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios". Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. 46No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: ése ha visto al Padre.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

            Esta anciana es Ana González. Casi nadie la conocerá, pero su trayectoria de vida merece la pena: su marido, sus dos hijos y una nuera embarazada "desaparecieron" en la dictadura de Pinochet. Esta humilde ama de casa dedicó su vida a su búsqueda y la causa de la recuperación de la memoria de las víctimas. Su tenacidad ha hecho de bandera de esta causa y muchas familias han encontrado a sus muertos. De ella se ha dicho una frase muy hermosa: "Representa la voz de alguien sin odio": Son vidas de pocos discursos y muchos hechos. Son luz para su entorno e incluso a veces su luz traspasa mares y llega hasta nosotros/as.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes viven sin odio a pesar de sufrimientos; gracias por quienes siembran vida en lugares de muerte; gracias por quienes son luz con sus vidas luminosas.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús ha sido uno que "ha visto al Padre". No se refiere a cuestiones trinitarias, ni a su ser divino. Quiere decir que ha tenido una experiencia tan viva de Dios que su vida concreta y el amor del Padre se han mezclado en lo cotidiano. Ahí es donde ha "visto" la presencia de Dios, en lo más inmediato, en sus caminos de hombre, en sus andanzas de persona normal. Ver a Dios en lo cotidiano, en lo mezclado, en lo secular, en lo diario: ése es el gran trabajo de la fe, no tanto la elaboración de profundas argumentaciones teológicas.

Oramos: Te alabamos, Señor, porque has palpado al Padre en lo cotidiano; te bendecimos porque has percibido la presencia del Padre en tus caminos habituales; te damos gracias por habernos mostrado la huella de Dios en nuestra sencilla huella humana.

 

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Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que "quien cree tendrá vida plena". La finalidad de la fe no es pertenecer a un determinado colectivo religioso; ni siquiera es lograr una salvación eterna. La fe quiere colaborar al crecimiento de nuestra vida, a abrir horizontes de vida cada vez más luminosos, a engendrar vida en todas nuestras sendas. Una fe para la vida, ésa es la fe evangélica. Por eso, si la vida no crece es que el Evangelio no está haciendo aún su obra en nosotros/as; si la vida bulle, se renueva, se ilumina es entonces cuando podemos pensar que el Evangelio está cumpliendo su verdadera función en nosotros/as.

                Oramos: Que la fe nos ayude a vivir; que el Evangelio nos empuje al disfrute de la vida; que la pertenencia a la comunidad cristiana nos entronque más con la vida de cada día.

 

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Desde la comunidad virtual:

 

                Dice Jesús que él nos "arrastra" al Padre. Y cuánto se lo agradecemos. Pero también nosotros/as podemos arrastrarnos los unos a los otros/as de maneras sencillas hacia Jesús: alimentando nuestra ilusión por él, manteniéndonos firmemente agarrados a su Palabra, tratando de mezclar fe y vida a parte iguales, etc. La comunidad virtual nos puede ayudar a ello de manera sencilla. Si, al final de este proceso llegáramos a la conclusión de que nos habíamos ayudado a acercarnos al Jesús vivo y al Padre acogedor, habríamos conseguido algo importante.

                Oramos: Que nos "arrastremos" unos a otros/as hacia Jesús; que nos mostremos al Padre acogedor acogiéndonos nosotros/as; que colaboremos a animarnos siempre al camino del Evangelio.

 

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Para orar:

 

Y la vida, la vida es un instante
mas cual millones de mayos perdura,
cae pronto y se levanta
pronto. No es un olvido.
              
Quien ve amanecer ve lo bastante;
una luz, el rocío,
ese Dios que ahora calla
dentro. No es un olvido.
              
Un instante lo es todo si oscurece.
Quien ve oscurecer contempla como
la muerte de una rosa que no muere
nunca. No es un olvido,
              
es un rostro que ciego ve una flor.

 

(Francisco Pino)

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Juan 33

CVJ

Domingo, 14 de febrero de 2010

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

33. Jn 6,41-42

 

Introducción:

 

                Hay un lado oscuro en la vida de las personas y en la misma realidad. Se hallan ahí nuestras limitaciones, enfermedades, desalientos, fracasos, heridas, daños, pérdidas, etc. Huimos de ese lado herido como el gato escaldado del agua. Pero si lo miráramos de frente con benignidad, si lo valoráramos en todos sus matices, quizá descubriríamos rasgos de amor, vivencias hondamente humanas, rasgos muy generosos. Es el amor en el lado oscuro, algo muy difícil de ver, pero si se acerca uno a él, la cosa es muy interesante. Porque eso no elimina la ineludible tarea de luchar a brazo partido contra toda limitación, pero colabora a la reconciliación de nuestra existencia, a la verdad de lo que somos (somos más que la limitación), al sosiego vital y, en definitiva, el descubrimiento del amor.

                Es que el pasaje de esta semana habla de un lado oscuro de Jesús: su oscura familia, su pobre clan, su pertenencia al lado más débil de una sociedad injustamente estructurada en clases irreconciliables. Ese lado oscuro causa dificultad a la hora de aceptar que "ha bajado del cielo", que tiene algo que decir de parte de Dios, que ha llegado a experiencias fuertes de lo divino y del corazón humano. A sus paisanos les resulta imposible aceptar que un pobre sea hondamente humano, espiritual, divino. El gran obstáculo es la oscuridad de su linaje, la pobreza de su familia, la evidencia de que es como todo el mundo pobre. No podían ver que en lado oscuro de Jesús había arraigado el amor de manera definitiva. Y que ello le autorizaba para hablar, para vivir, para proponer caminos "divinos". Hacía falta una mirada ahondada, profunda, amable, fraterna, anhelante para ver ahí, en la sombra, el amor vivo y palpitante.

 

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Texto:

 

                41Los judíos lo criticaban porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo", 42y decían:

                -Pero ¿no es este Jesús, el hijo de José, de quien nosotros conocemos el padre y la madre? ¿Cómo dice ahora: "Estoy aquí bajado del cielo"?

 

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Ventana abierta:

 

 

            Este es un libro de título y contenido sugerente. Habla de un país, Siria, en que ocurren cosas terribles, como en todos los países. Sobre todo duele el daño que se hacen unos ciudadanos a otros, unas familias a otras, unos vecinos a otros. Pero, al fondo de tanto mal, el amor brota, imparable, en mil formas, saltando las barreras, en contra de toda ley. En los lados oscuros de la vida brota el amor con toda su pujanza. Al final triunfará sobre la limitación.

                Oramos: Que creamos en el triunfo del amor por encima de toda limitación; que amemos con la confianza de que el amor triunfará; que nos alegremos de quienes siguen amando por encima de dificultades.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Dice Jesús que él es un "pan bajado del cielo". Es decir: él es la promesa del Padre con carne humana, tocable. ¿Cuál es esa promesa? Que la vida saldrá a flote, que hay un horizonte más allá de cualquier negrura, que no es bueno maldecir de esta vida por su limitación, que nuestra existencia es una aventura que merece la pena. El pan bajado del cielo quiere que "comamos" esta vida, que la asimilemos, que la degustemos, que la apreciemos por encima de sus evidentes limitaciones. No se trata tanto de comulgar con signos religiosos, cuanto de comulgar con la vida.

                Oramos: Gracias, Señor, por darnos el pan de la vida; gracias por animarnos a comulgar con la vida; gracias por hacer parte de nuestros caminos débiles.

 

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Ahondamiento personal:

 

                Los judíos criticaban a Jesús porque sabían de sus lados oscuros, de su familia humilde, de sus hermanos y hermanas que eran como todo el mundo. No podían entender que en esa "oscuridad" hubiera alguna luz. Pero justamente ahí estaba lo hermoso del asunto: desvelar luz en lo oscuro del camino humano, renunciar a brillos que nos sacan de la humildad de la historia, negarse a mesianismos maravillosos que nos despojan y alejan del camino humilde, pero verdadero, de la fraternidad. Una crítica a lo humilde que siempre está amenazando nuestra vida.

                Oramos: Que sepamos develar la luz en los humildes caminos humanos; que renunciemos a brillos que humillan a los demás; que nos alejemos de mesianismos que puentean el camino humano.

 

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Desde la comunidad virtual:

 

                Los judíos conocen el padre y la madre de Jesús y eso los aleja de él. Nuestra comunidad es, o tendría que ser, lo contrario: conocemos alguno de nuestros padres y madres, generalmente mayores, que están caminando en el último tramo de la vida. Eso nos hace apreciarlos más. Algunos de ellos se han sumado a nuestra comunidad virtual. Se lo agradecemos vivamente: en su silencio y sencillez son, sin duda, lo más valioso de nuestro grupo orante.

                Oramos: Gracias, Señor, por las personas mayores que oran con nosotros; gracias por nuestros padre creyentes y benignos; gracias por el acompañamiento cariñoso y en la sombra de nuestras personas mayores.

 

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Para orar:

 

«No te asomes

a la ventana,

que no hay nada en esta casa.

Asómate a mi alma.

 

No te asomes

al cementerio,

que no hay nada en estos huesos.

Asómate a mi cuerpo».

 

Miguel Hernández

 

***