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FIAIZ

Marcos 22

CVMc

Domingo, 17 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

22. Mc 3,31-35

 

Una reflexión:

 

            Hay gente que es tildada de “loca”, no por su desvarío, sino porque tienen ideas poco comunes, proyectos fuera de la norma, planteamientos de vida que están en ese terreno de lo distinto. Como no se sabe muy bien cómo asimilar esos planteamientos, se dice: son locuras.

                Y, sin embargo, ocurre que esas locuras son, con el tiempo, lugares de inspiración y de vida de toda la sociedad. Hay, pues, locuras que no lo son tanto y que su único “fallo” es que no brotan del sistema, sino de la periferia.

                El sistema siempre será “sensato”, es decir, siempre estará del lado del vencedor, de quien triunfa, de quien prospera. Por eso, como ocurre que algunas de esas “locuras” apuntan al beneficio de los más frágiles, es lógico que el sistema las tache de locuras y así las condene a la exclusión.

                Pero como son locuras que contienen altos índices de humanidad, no hay sistema que las destruya totalmente. Y si se les cierra una puerta, vuelven a entrar por otra. Por eso siempre están ahí, acompañando el caminar de los humanos. Les debemos mucho.

                Cuando te encuentres con una de ellas, míralas bien antes de darles el esquinazo o dejarlas de lado. Quizá contengan algo interesante para ti o para algunos otros.

 

 

El texto:

 

            31Llegó su madre con sus hermanos y, quedándose fuera, lo mandaron llamar. 32Una multitud de gente estaba sentado en torno a él. Le dijeron: -Oye, tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera. 33Él contestó: -¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? 34Y, paseando la mirada por los que estaban sentados en corro en torno a él, añadió: -Mirad a mi madre y mis hermanos. 35Cualquiera que cumpla el designio de Dios, ése es hermano mío y hermana y madre.

 

                Este pasaje se inscribe en un gran esfuerzo que ha hecho la primera comunidad cristiana y que se refleja en sus escritos: hacer ver que la propuesta de Jesús es para todos, que no es algo solamente para Israel o para unos privilegiados, sino que es para toda persona, si la acepta. Esto destruye algo muy querido para Israel, para toda religión: el concepto de elección: el Evangelio quiere hacer ver que Dios elige a toda  persona (a toda criatura). Por lo tanto sería una insensatez reclamar privilegios. Este planteamiento es una “locura” para la persona religiosa que tiende a situarse en el paradigma de los privilegios.

  • La madre y los hermanos se quedan fuera; no han entendido la oferta de Jesús para todos.
  • Mucha gente está en torno: la oferta se hace a muchos. No hay privilegios.
  • Están sentados en corro: Jesús en medio.  El requisito básico para aceptar la oferta es acoger las maneras de ser y de vivir de Jesús, sus valores.
  • Mi madre y mis hermanos: esta familia subrogada es la verdadera familia del Jesús creyente.
  • El designio del Padre es que todos seamos familia, que no haya desigualdad, la economía de los iguales.

Se inscribe esta “locura” en el sueño de muchas personas a lo largo de la historia que han creído en la dignidad de toda persona y en el futuro prometido a todos. Sin distinción. Locuras que humanizan.

 

Un valor: La decisión

 

            Para proponer “locuras” hace falta decisión personal, ánimo, coraje. Este viene de la certeza de que lo que se propone puede ser bueno para alguien. No es un mesianismo extraño, sino la seguridad de que la vía de la “locura”, de lo que se sale del sistema, puede ser bueno para quien no quiera vivir a su sombra.

                Esa decisión de fondo estaría hecha de:

  • Confianza en la persona y fe inquebrantable en su dignidad.
  • Certeza de que todos, aun los excluidos, están llamados a la mesa de vida.
  • Fe en valores que no son los habituales, los más vendidos.
  • Seguridad de que los caminos vitales son plurales, no solamente los que marca el sistema.
  • Intuición de que hay horizontes insospechados que están más allá de los domesticados por la costumbre.
  • Anhelo de que los días y el futuro sean más nuevos, más brillantes, menos sometidos.

 

Una foto:

 

 

 

            Este es un grupito de misioneros capuchinos perdidos en las selvas del Ecuador. Han abierto una pequeña comunidad de presencia, acogida y oración en el km 50 del vía Aucas del oriente ecuatoriano, o sea, en el culo del mundo, como se suele decir. ¿Qué sentido tiene una vida perdida en la selva profunda? ¿A qué viene esa “locura” de querer ofrecer un espacio de humanidad en los confines más perdidos? Son “locuras” de gran valor humano y cristiano, aunque los frutos sean ignorados. Estos hermanos son del “corro”, de los que cumplen “el designio”. Nos iluminan, aunque no lo sepan.

 

Un pensamiento:

 

Sólo amamos en la vida las presencias que la cruzan como mensajeras de otros mundos. 

 

Nicolás Gómez Dávila

 

 

 

 

 

Marcos 20

CVMc

Domingo, 3 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

20. Mc 3,20-21

 

Una reflexión inicial:

 

            Cuando una persona actúa de manera que no se ajusta a los parámetros sociales establecidos, con frecuencia es tildada de “loca”. Se reconoce que no se trata de una locura de psiquiátrico (aunque algunas veces se llegue a ello). Pero el adjetivo “loco” sirve para cortar las alas a cualquier comportamiento no reglado.

                Y, no pocas veces, son esas personas y sus “locuras” las que dan sentido al caminar humano. Las locuras del arte, de la cultura, de los proyectos humanitarios, de las intuiciones que abren camino. Cuando nacen son tildadas de locuras. Cuando muestran su eficacia, nadie agradece a los “locos” que las pusieron en pie.

                Si no fuera por estas locuras, estaríamos, probablemente, en la época de las cavernas. Muchos de los cauces por los que avanza la vida han comenzado siendo tenidas por locuras.

                De ahí que haya que estar agradecidos a quienes, locos ellos, nos van contagiando valores que van más allá de las normas dictadas por el sistema. Aunque haya que hacer discernimiento, no se puede menos de reconocer que gracias a muchos de esos locos y locas vivimos.

 

 

El texto:

 

                20Fue a casa, y se reunió de nuevo tal multitud de gente que no podían ni comer. 21Al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio.

 

                Se inscribe el pasaje en el afán del evangelista de mostrar que el reino es universal. Las reacciones a este horizonte amplio de la propuesta de Jesús serán muchas veces negativas. Entre ellas, la de su propia familia.

  • La gente que se apiña en casa es la gente descontenta con el sistema. Entrevén en la propuesta de Jesús una salida a su dura situación de marginación. Son de los que piensan que Jesús no solamente es un loco, sino que es una salida a su demanda de justicia.
  • Están “en casa”, en el lugar donde se les comprende, en el ámbito donde aún se puede hacer justicia a los empobrecidos.
  • Los allegados de Jesús intentan impedir su oferta del reino a todos aduciendo que está loco. Es el argumento de quien no comprende en absoluto y de quien anhela machacar a la persona por la vía rápida. Los verdaderos locos son ellos, al querer impedir que el reino se difunda a todos. Pero la única manera de frenar este anhelo es la difamación: decir que está loco. No entienden que la “locura” de Jesús es la mayor sensatez.

 

Para pensar un momento:

 

  1. ¿Crees que la difamación contra los “locos” continúa?
  2. ¿Por qué a las utopías el sistema les llama “locuras”?
  3. ¿Cómo no llamar loco a quien sueña?

 

 

 

 

Un valor: Los amores extraños

 

                En la vida hay, a veces, amores extraños, amores locos. Estos amores suelen tener mala prensa, no son bien acogidos, todos hacen “leña” de ellos. Pero, a la larga, se reconoce que en ellos había muchas cosas interesantes. Son amores que humanizan:

  • El amor de quien se entrega sin pedir nada a cambio y se enmarca en un silencio que parece injusto.
  • El amor de quien se da con una sonrisa y no se cuelga ninguna condecoración.
  • El amor que la sociedad no entiende porque no entra en los parámetros normales, pero que rebosa ternura.
  • El amor de quien sueña una ciudad más humana y se entrega a su humanización.
  • El amor de quien no saca provecho ni ganancia de ninguna posición de superioridad.
  • El amor de quien no se aprovecha de los cargos ni de la fragilidad de los débiles.
  • El amor de quien sabe de lágrimas ocultas, de acompañamientos costosos, de noches sin dormir, de heridas compartidas.

Son amores extraños, raramente aceptados, pero, como decimos, hay en ellos un brillo indudable: el brillo de la ternura y de la humanización.

 

Una foto:

 

Un grupo de fotoperiodistas y activistas de Madrid y Pamplona han puesto en marcha Refugee Care,  un proyecto de ayuda a las personas refugiadas procedentes de Siria que llegan a las costas de Grecia en la isla de Lesbos. El proyecto surgió  después de que dos periodistas de Tele K fueron a cubrir la llegada e refugiados a Europa el pasado verano. Alicia y Juan Carlos constataron sobre el terreno las tremendas carencias que sufrían los refugiados y acordaron crear un proyecto que intentara ayudar y cubrir sus necesidades básicas. Gente “loca” para bien de los frágiles.

 

Un poema:

 

SOL de invierno, fugaz, sobre tu cuerpo. 

 

Este sol que rescata. 

 

Este sol que devuelve

aquel mundo de blancos

guijarros y días transparentes, frágil

luz de pureza,

cuando todos los miedos se espantaban

sólo con ocultar en un cuento tu nombre,

sólo con negarle, en tu vida

en el cuento, a la muerte tu nombre. 

 

Sol

que aún te reconoce y te redime. Luz,

frágil pureza. 

 

Juan Cobos Wilkins, 

 

 

Marcos 21

CVMc

Domingo, 10 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

21. Mc 3,22-30

 

Una reflexión inicial:

 

            Sumar siempre es positivo; dividir es negativo. Todo aquello que en la vida nos lleva a sumar produce frutos positivos. Por eso, no hay que temer a las sumas; habrá que temer a las divisiones.

                A veces tenemos reticencias para sumar porque creemos que eso arrebata nuestra peculiaridad, porque nos parece que perdemos nuestros lugares conocidos y queridos. Pero sumar siempre será positivo y en modo alguno nos hará perder nada bueno que hayamos adquirido.

                Por otra parte, llegamos a creer en nuestro desvarío, que alejarnos, apartarnos, excluir, dividir puede reportarnos un plus de identidad. Es un error garrafal, porque dividir debilita, excluir empequeñece, alejarse mina los valores más hermosos. Cuando algo entre los humanos parte de una división, generalmente se cosechan lágrimas y fracaso.

                De ahí que el camino de la entrega, de la generosidad, de la comunión, de la donación es la senda buena que construye lo humano., Mientras que el sendero del aislamiento, de la defensa a ultranza de lo que me diferencia no suele traer casi ningún fruto positivo. En aprender esto radica no poco de la dicha que pueden aportar los caminos humanos.

                Los caminos que suman son caminos de futuro; los que dividen, miran al pasado y llevan a la grisura de lo que no tiene futuro.

 

El texto

Unos letrados de Jerusalén decían: -Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios. El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: -¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir.  Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. 

            En los Evangelios, los demonios son lo que podríamos llamar las “ideologías opresoras”, esa manera de ser que llevamos todos dentro de querer imponernos a los demás, de pretender tener siempre razón, de situarnos por encima del otro, de medrar a costa de los demás. Esto, llevado al extremo es una fuerza “demoníaca”. Nadie está libre de eso.

                El Evangelio quiere transformar esa fuerza destructora en modos de servicio y de fraternidad. Esa es su gran pretensión.

  • Jesús no puede estar en connivencia con esas actitudes porque su vida va en otra dirección. La evidencia de que un reino dividido se arruina dibuja la actitud de Jesús: él quiere arruinar al “endemoniamento” de la persona porque trabaja por lo contrario, por la construcción de lo humano.
  • Quererse imponer al otro es dividir la familia humana, sembrar la discordia entre quienes deberían respetarse y amarse. Jesús pretende unir a los humanos en el amparo de una sola familia. Su obra es “anti-demoníaca”.
  • Poner palos en las ruedas de quienes quieren construir lo humano y quitar poder al “Satán” que la persona lleva dentro es una “blasfemia” imperdonable mientras no se salga de tal actitud. O de otro modo: permanecer en la actitud de medrar a costa del otro es situarse en el lado del “Satán”. Mientras no se salga de ahí, no habrá nada que hacer.

 

Para pensar un momento:

 

  1. ¿Me refirmo a costa de los demás?
  2. ¿Quiero imponerme siempre?
  3. ¿Robo el corazón a las personas?

 

Un valor: El pacto

 

            Lo estamos viendo en estos últimos meses: el país necesita un pacto pero no hay manera de alumbrarlo. Hacer un pacto significa estar dispuesto realmente a negociar, a perder, a ceder, para poder ganar aquello que se considera suficiente. El pacto es el rostro visible del afán de sumar que anida en la persona. Para llegar a pactos cotidianos se requiere:

  • Interés por la otra persona y sus situaciones. Que el otro entre en el propio horizonte.
  • Ver en la otra parte valores que, aunque no sean los míos, tienen interés para otros.
  • Percibir el deseo de construir juntos un camino y no excluir por razones ideológica u otras.
  • Entender que hay marcos de mayor importancia que los propios a los que merece la pena entregar una parte de la razón que uno cree tener.
  • Valorar las propuestas del otro al menos como posible camino de encuentro.
  • Estar deseosos de un lugar de confluencia porque se considera que la confluencia aporta más que la diferencia.

Lo que ocurre en política ocurre en la vida diaria: el logro de pactos desvela la calidad del interior de la persona, no solamente su astucia para ganar. Por eso decimos que el pacto nos humaniza.

 

Una foto:

 

                Este es el director de cine  Fernando León de Aranoa que en la última gala de los premios Goya dijo que las películas no compiten entre ellas y los actores tampoco, nosotros sumamos”. Es de un gran acierto enfocar una fiesta del cine no como una competición, sino como una suma de aportaciones de diversas maneras de ver el arte y la sociedad. Esto hace que todos puedan contribuir a la hermosura de la creatividad artística. Un ejemplo a seguir para quienes, como los cristianos, queremos asentar la vida sobre la fraternidad, misterio de suma, más que ámbito de individualidades.

 

Un pensamiento

 

”El Bien acaba siempre por perder: es su manera de ganar”.

 

(Ch.Bobin)

 

Retiro en Pascua de 2016

 

PARA GANAR LA LUZ

Retiro en la Pascua de 2016

 

 

        Por la cotidianeidad, el don inmenso de la luz pasa inadvertido. Que se lo digan a quien no puede ver. Que se lo digan a quien nunca ha podido estremecerse ante una puesta de sol o ante los colores vivos de un cuadro de Sorolla, o de Oteiza. Que se lo digan a quien no ha podido ver nunca el brillo de unos ojos llenos de amor. Por su cotidianeidad, el peligro de no valorar la luz es evidente; por su cotidianeidad, la hermosura de la luz que se derrama sobre nosotros que vivimos en este planeta sin luz es la prueba de la generosidad de Dios con nosotros.

        Pero la luz no es solamente la de fuera. Hay también una luz de dentro, una iluminación interior que la posee quien la trabaja, porque es un constructo, un trabajo de por vida, un afán que se logra en la medida en que se lo persigue. Hay que hacer un trabajo consciente para ganar la luz.

        Por eso mismo, hay vidas luminosas y vidas oscuras. Estas son las de aquellas personas que proyectan su luz gris sobre todo y lo envuelven todo en grisura. Todo es negativo para ellas, todo está desprovisto de la alegría del color. Todo tiende a lo oscuro. Pero hay otras que van en la dirección opuesta: tienden a la luz, se admiran del brillo de la vida y quieren que todo tenga ese brillo, se ponen siempre en la perspectiva de quien disfruta del color y del amor, valoran con sensata positividad lo que pasa y lo que nos pasa. Gente de luz.

        Decimos casi con ligereza que la Pascua es la fiesta de la luz, que Cristo es la luz de esa Pascua. Y así lo creemos. Por eso mismo, el tiempo de Pascua podría ser un tiempo bueno para el trabajo de ganar la luz, para hacer más sitio a la luz en nuestra vida, para contagiarnos de luz y para comunicar una mística de luz en nuestro derredor. No se trata de falsas iluminaciones, sino de lograr otra  perspectiva de vida, más luminosa, más positiva, más esperanzada.

        Hacemos nuestra aquella oración de iluminación que, con humildad, se canta en las reuniones de Taizé: “En nuestra oscuridad enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor”.

 

1. Para ganar la luz

 

        Comenzamos con un poema de Eloy Sánchez Rosillo que da título a esta reflexión y que puede situarnos espiritualmente. La poesía buena es aliada de la buena mística:

 

Cuánta pureza en esta luz que hoy
baja del cielo, y cuánta libertad
para mi corazón, que con frecuencia
en lo oscuro se obstina.

 

No es fácil ver la luz,
mirarla simplemente y ser dichosos.
Muchas cosas impiden que ese don que nos salva
a nuestros ojos llegue.

 

Para ganar la luz es necesario
que todo sea mirada en nuestro espíritu,
que mientras la miramos contengamos
afanes y dolores, hábitos que nos ciegan.

 

A pesar de negarla tantas veces,
hoy de verdad la veo, la respiro, la escucho.

Mis ojos quieren ver. Y la luz deja

Que descienda a mi vida su piedad, su alegría.

 

  • Corazón…que en lo oscuro se obstina: A pesar de que la luz nos viene a raudales, de que la alegría se vuelca con frecuencia generosa en nuestra vida, de que hay mil motivos para el gozo humilde, nos obstinamos en lo oscuro.
  • No es fácil ver la luz: Porque, para verla, hay que tener luz dentro, luz que conecte con la luz. Nuestra peor ceguera es el no querer ver la luz que nos rodea. La ceguera de dentro es la ceguera de verdad.
  • Que todo sea mirada en nuestro espíritu: Esa es la condición para ganar la luz. Ser mirada quiere decir mirar con benignidad, con fraternidad, con amor. Una mirada distinta, la mirada del corazón. Y luego, contener los afanes y dolores que están ahí, las cegueras que nos acompañan tercamente.
  • Hoy de verdad la veo. Que la Pascua pueda ser, por Jesús, un momento de ver la luz, de respirarla, de escucharla. Que no se nos borre el brillo de la Pascua en el corazón e incluso en la mirada. Que descienda esa luz en modos de piedad y de alegría sencilla.

 

2. La luz de la esplendidez: Lc 11,34-34

 

        Cuando se habla de iluminación ronda el peligro de pensar en una mística sin conexión histórica, lejos del sencillo caminar humano. Por eso, hay que situarse en lo cotidiano donde habrá que iluminar lo que vivimos cada día. La Palabra nos ayuda: la luz de la esplendidez es la que puede iluminar la vida.

 

        “La lámpara de la persona es la esplendidez. Cuando eres generoso, toda tu persona está luminosa; en cambio, si eres tacaño, tu persona está oscura. Por eso, cuidado con que la luz que tienes no sea oscuridad. Si tu persona entera es luminosa, sin parte alguna oscura, seguirás luminoso todo entero, como cuando la lámpara te ilumina con su brillo”.

 

        El texto está lleno de semitismos que es preciso entender en sus equivalencias en nuestro idioma: ojo perverso= envidia, tacañería; ojo simple= generosidad, esplendidez. Sobre esta posición se interpreta el resto. En Mt el texto está dentro de la interpretación de “los que eligen ser pobres” (Mt 5,3). En Lc como enseñanza sobre el desapego al dinero antes de hablar de aquellos, los fariseos, que tiene mucho apego a él. En cualquier caso se trata de actitudes económicas que engendran luz o que engendran tiniebla.

  • La lámpara de la persona es la esplendidez: La persona está iluminada por dentro en la medida de su esplendidez. Es una realidad: las personas espléndidas (y no solo en cuestiones de dinero, sino de respeto, de cariño, de buena relación) son personas luminosas. La esplendidez es la luz que ilumina el caminar humano, más que la luz de las lámparas.
  • Cuando eres generoso, toda tu persona está luminosa: Ser generoso o tacaño son actitudes que marcan a la persona entera, la configuran, la troquelan. Significan la apertura o cerrazón al amor de los demás.
  • Si eres tacaño, tu persona está oscura: Sobre todo porque te imposibilitas para el amor. No se trata solamente de una tacañería, material, sino vital, existencial. La tacañería de quien no ha dado con el secreto de la vida, con la senda del amor.
  • Cuidado con que la luz que tienes no sea oscuridad: La paradoja es clara: puedes tener cosas o actitudes que crees luminosas, pero son oscuras porque tienen como base el individualismo, la indiferencia, la exclusión.
  • Seguirás luminoso todo entero: Seguir está indicando que la iluminación de la vida por la esplendidez es algo que se construye, que va creciendo, en el mejor de los casos, que se tiene entre ceja cada día. No es tanto una manera de ser cuanto un camino a recorrer.
  • Como cuando la lámpara te ilumina con su brillo: El brillo de la lámpara pasa a la persona. Se convierte ésta en una persona “brillante”, capaz de iluminar otras sendas que no son la suya. La esplendidez que se multiplica.

 

 

 

3. Espiritualidad de la luz

 

* Dios de Dios, luz de luz: Así lo decimos en el Credo. Posiblemente no pase de ser un aserto más, un tanto “infumable”. De hecho, la realidad de Dios no ha sido muy generadora de luz en la vida cristiana sino más bien lo contrario: temores, estremecimientos, alejamientos para tenerlo a raya. “El Dios feroz del Sinaí”, que decía Krahe. ¿Cómo meter en el imaginario religioso a un Dios de suave luz, de luz amigable, de luz abrazante y no de luz cegadora? Luz en el sendero de quien anda en el mismo camino. Luz acogedora porque acoge nuestras sombras. “Tu sombra arrastrará mi sombra hacia la luz” (canta Lucy Bell). Un Dios que arrastra suavemente nuestras sombras hacia su acogedora luz.

* “Yo soy la luz; el que me sigue no andará en tinieblas”: Así se define Jesús en Jn 8,12. Un seguimiento a Jesús para no andar en tinieblas, no tanto para ser de una religión o de una moral, sino para ir saliendo de la propia tiniebla e ir construyendo un estilo luminoso de vida. Seguir la luz de Jesús es andar su camino de luz, irse situando en sus valores elementales, volver a lo más simple del Evangelio, despojar al pensamiento elemental de Jesús de las añadiduras religiosas, tan relativas. Llegar a la evidencia de que, con el correr de los años, las tinieblas tienen cada vez más perdida la batalla, que las sombras tienen menos terreno en el fondo del corazón.

* Una luz entre la niebla: Algo de eso habría de ser la comunidad cristiana en la sociedad de hoy. No tanto una instancia normativa, ni siquiera un referente moral (si es que puede plantear esto sin sonrojarse). Una sencilla luz que ilumina el caminar humano y sus avatares. Una humilde luz en la vorágine de caminos enmarañados que es la vida de las personas. Una titilante luz en las noches más hondas que no se ahorran nunca a los humanos. Nada más y todo eso. Y ello, sin pretensiones, sin superioridades, sin censuras, sin menosprecios. Como quien también está fuertemente necesitado de esa misma luz.

* Espiritualidad que engendra luz: No tanto doctrina que construye argumentos o filosofía que se abre un hueco en el panorama del pensamiento. Oferta sensata y racional de luz en la medida de lo posible. Oferta que se hace no desde la ideología sino, sobre todo, desde una experiencia, humilde pero cierta, de luminosidad. Mística de corazón simple que tiende a colaborar en la luminosidad y el gozo de lo humano para entender los sinuosos caminos del espíritu que anhela iluminación.

* Propuesta de luz: Más que propuesta de doctrina. Oferta de pequeñas posibilidades de vida más que de grandes documentos de alto nivel. Evangelización que pretende aportar un poco de luz en los peculiares caminos humanos, más que siembra de ideología religiosa que tiene como trasfondo ampliar el número de adeptos religiosos. Evangelización para la luz, no para la bruma de una ideología religiosa que pesa, que es tóxica.

 

4. Derivaciones

 

* Palabras luminosas: Porque la palabra puede ser un chorro de luz o, por el contrario, una fuente de tinieblas. Palabras hechas de respeto, de ausencia de juicio, de amabilidad sensata. Palabras lo más ajustadas posible a la verdad, lo más cercanas a lo cierto. Palabras que hablan al corazón, dardos sin veneno que tratan de acompañar y abrir caminos. Palabras que dejan un poso de gozo y la certeza de que se han aproximado los fondos del alma.

        * Gestos luminosos: Porque los gestos hablan el lenguaje del futuro, aunque no cambien el sistema. Los gestos luminosos iluminan pequeños trechos del camino. Gracias a ellos, andar esos caminos es más fácil. Necesitamos más gestos de luz que ideas luminosas, ya que los gestos son las ideas con carne, la certeza de que nuestras ideas no son “fantasmales”, sin carne.

        * Caminos luminosos: Estilos de vida que se vea por dónde van, maneras de comportarse que no se muevan en el barro de lo que oculta y, al final, no se sabe por dónde se anda. Claridad de comportamientos, aunque desvelen la limitación en la que uno se mueve, aunque no contengan la coherencia que uno desearía. Caminos luminosos que alejen el control, la censura, el abuso.

        * Relaciones luminosas: Más allá del daño que nos hacemos los humanos cuando nos relacionamos. Relaciones que alejen la imposición, el dominio, la explotación. Relaciones igualitarias, colaboradoras, fraternas. Relaciones que entienden que estamos hechos para vivir el uno con y para el otro, como decía Baumann.

        * Belleza luminosa: Y sencilla a la vez. Porque la luminosidad no viene de lo grande, sino de lo sencillo. Belleza que proviene de la madre tierra, de la creación paciente, de las criaturas con frecuencia menospreciadas. Belleza de las creaciones humanas que quieren aportar algún destello al caminar humano. Belleza que se esconde en los lugares oscuros pero que aparece a nada que los lea uno con humanidad y respeto.

 

 

 

Conclusión

 

        El tiempo de Pascua podría ser entendido y vivido como un tiempo bueno para crecer en luminosidad, para celebrar y contagiarse del Jesús luminoso de la Pascua. Tiempo bueno para plantearse el alejamiento de lo oscuro, de los oscuros, de aquellas instancias que ennegrecen el camino humano. Tiempo de luz, tiempo de Pascua. Y siempre con esa contención que sabe que la luz de la vida y de la fe se vierte en el molde vidas sencillas, frecuentemente tentadas de oscuridad. Volvemos a hacer nuestro en la Pascua el grito de la antífona de Taizé: “En nuestra oscuridad enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor”. Que esa luz dentro de la persona sea el verdadero cirio pascual este año.

 

Itinerario pascual:

 

Primera semana: Palabras luminosas: Trata esta semana de controlar tus palabras, de darles más carga de humanidad, de intentar que sean palabras que animen y sostengan, que aporten vida a los caminos diarios, que generen bienestar  en derredor.

Segunda semana: Gestos luminosos: Proponerse algún gesto luminoso cada día. Basta una sencilla cosa. No darle publicidad. Que su posible luz brille por ella sola. Sin alharacas. Que sean gestos luminosos para uno mismo y para los demás.

Tercera Semana: Caminos luminosos: Únete a algún grupo que tenga algo de “luz social”, que plantee alguna posibilidad de iluminar caminos sociales que son algo oscuros. Grupos de solidaridad, de cercanía a los más débiles, a los más “oscuros”. Reza por ellos, hazte cercano, mira si puedes colaborar en algo.

Cuarta Semana: Relaciones luminosas: Trata de vivir tus relaciones familiares o comunitarias con la mayor luz posible, con el mejor humor que puedas, con la mayor carga de amor de que dispongas. Agradece al final del día tener personas con las que hablar, con las que relacionarte, a quienes amar.

Quinta semana: Belleza luminosa: Disfruta en esta Pascua de la belleza sencilla. Camina, contempla la creación, escucha algo de música, toca la tierra, ora con gusto, lee algo que te nutra. Comparte la belleza sencilla con otros, con tu grupo, con tus amistades, con tu comunidad.

Sexta Semana: Gózate con la luz que es Jesús: Termina la Pascua dando gracias a Jesús por ser luz para nuestro sendero, por el brillo de su corazón, por el amor que sigue manando de él. Anhela vivir cada vez más a la par de esa luz de vida. Cántale como luz en medio de la niebla. Disfruta de su luz.

 

Marcos 19

CVMc
Domingo, 13 de marzo de 2016


VIDA Y EVANGELIO:
UN MISMO CAMINO
Plan de oración con el Evangelio de Marcos

19. Mc 3,13-19

Una reflexión inicial:

El mundo podría dividirse en dos facciones: la gente importante y la gente corriente. Sobra decir que es la gente importante la que copa todas las informaciones y está en la pomada. La gente corriente permanece en la sombra.
Más aún, se cree que la gente importante dirige la sociedad. Sin ella, dicen, iría al caos. Por eso se les hace reconocimientos y se les erige monumentos. Son los que nos guían.
Y, sin embargo, el verdadero cimiento, el humus que pasa de generación en generación para que la vida florezca, es la gente corriente, las personas que dejarán poca huella en los registros civiles, ya que fueron sencillos usuarios y colaboradores del hecho social. Sin ello, ya lo dijo Brecht en su poema (lo ponemos al final), nada de lo que ha sido importante habría sucedido.
Por eso, hay que estar contento y agradecido. Contentos por ser de ese cimiento y de ese humus. No tiene sentido pretender otra cosa. Se puede estar bien, siendo gente corriente, sin más. Y agradecidos a todas aquellas personas que, si ser nada importantes, nos dieron la oportunidad de vivir en todas las dimensiones de la persona. Aunque el olvido se las coma, fueron importantes para nosotros.

El texto:

13Subió al monte, convocó a los que él quería y se acercaron a él. 14Entonces constituyó a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar, 15con autoridad para expulsar demonios. 16Así constituyó a los Doce: A Simón, y le puso de sobrenombre “Pedro”; 17ª Santiago de Zebedeo y a Juan su hermano, y les puso de sobrenombre “Boanerges”, es decir, “Truenos”, 18ª Andrés y Felipe, a Bartolomé y Mateo, a Tomás y Santiago de Alfeo, a Tadeo y a Simón el fanático 19 y a Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

La convocación y elección de colaboradores por parte de Jesús se hace con gente corriente. Lo que sabemos de los compañeros de Jesús tiene un denominador común: gente común y con limitaciones comunes:
• Simón: un “pedro” (testarudo) y ambicioso (¿qué nos va a tocar?).
• Santiago y Juan: “truenos”, gente violenta (¿quieres que hagamos bajar fuego que consuma a este pueblo?)
• Andrés y Felipe quien no acaba nunca de “ver” que ver a Jesús es ver al Padre.
• Bartolomé y Mateo, el jefe de publicanos, el jefe de los corruptos, a quien extrañamente se le ofrece el mensaje más allá de su corrupción moral.
• Simón el fanático, el zelotes, cercano al mundo de una cierta violencia.
• Judas Iscariote: el capaz de entregar a quien dice amar.
Es decir, si se va uno por uno, todos ellos están marcados por deficiencias morales, como nosotros. Gente corriente, con lo bueno que sin duda tenían (amaban a Jesús) y con sus fragilidades que ni la misma presencia de Jesús logró hacer desaparecer. Con esas “mimbres” se hizo el anuncio del Reino.

Para pensar un momento:

1. ¿Crees que ser gente corriente nos aparta de Jesús?
2. ¿Se puede ser gente corriente y, a la vez, persona de valor.
3. ¿Cómo apreciar más profundamente a la gente corriente con la que convivo?

Un valor: Lo oculto

Lo oculto no suele ser un valor considerado. Precisamente por eso, porque está en lo oculto. Nosotros valoramos lo que se ve, lo que está en el escaparate. Si no está en ese lugar, aunque sepamos de su presencia, no lo valoramos.
Pero en lo oculto residen auténticos valores:
• Esta la verdad no maleada por la publicidad, por chunta chunta del ruido.
• Está la sencillez porque recibe pocos aplausos, casi ninguno.
• Está la generosidad pura porque se hace un favor por el gusto de hacerlo.
• Está la compasión ya que nadie se avergüenza de ella, ni quien la da ni quien la recibe.
• Está la alegría sencilla, la que no necesita grandes cantidades de nada para pasar un buen rato y ser feliz.
De modo que lo oculto tiene muchas ventajas y poco inconvenientes

Una foto:

Tres ancianos cualquiera en un banco cualquier de un parque cualquiera. Gente corriente, austera para llegara fin de mes, que tiene que pasar el rato en espacios públicos como su segundo cuarto de estar. Gente corriente. Nunca tendrá sus diez minutos de gloria. Pasarán a mejor vida dejando un leve recuerdo en la sociedad y quizá un recuerdo cariñoso en quien les quiso. Gente corriente. Sin ellos no habría vida; sin ellos no tendría sentido la vida.

Un poema:
¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió siempre a construir? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche
en que fue terminada la Muralla China?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
¿Es que Bizancio, la tan cantada,
sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba,
los que se hundían,
gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota
Fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.
Bertolt Brecht

Marcos 18

CVMc

Domingo, 6 de marzo de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

18. 3,7b-12

 

Una reflexión inicial:

 

            Debido a una especie de histerismo social derivado de la percepción del propio cuerpo, en nuestra sociedad se puede decir que cada vez nos tocamos menos. No está bien vista la excesiva cercanía física. Si se tiene tal cercanía con menores o personas en inferioridad la cosa resulta hasta peligrosa.

No se trata de manosearse, de imponer la caricia a la fuerza, de tocar lo que no se debe y como no se debe. Pero los humanos tenemos el sentido del tacto como vehículo de comunicación, de humanidad y de amor.

Poner diques a esta forma hermosa de comunicación es empobrecer la vida. Cierto que habrá que tener los controles necesarios (como con los otros sentidos). Pero renunciar a la caricia, al abrazo, al calor de los cuerpos, al gozo del encontrarse con la corporeidad del otro es empobrecer el camino humano.

Tocar a otros es propio de humanos; tocar bien, cálidamente, respetuosamente, amorosamente es propio de humanos que tienen activado el mecanismo de la buena relación y del buen amor.

 

El texto:

 

                7bUna enorme muchedumbre procedente de Galilea, de Judea, 8y de Jerusalén, de Idumea, Transjordania y las comarcas de Tiro y Sidón, una muchedumbre enorme que se había ido enterando de todo lo que hacía, acudió a él. 9Dijo a sus discípulos que le tuvieran preparada una barquilla por causa de la gente, para que no lo oprimieran, 10pues, como había curado a muchos, se le echaban encima para tocarlo todos los que padecían algún tormento. 11Y los espíritus inmundos, cuando percibían su presencia, se postraban ante él y gritaban: -Tú eres el Hijo de Dios. 12Pero él les recomendaba una y otra vez a que no lo hicieran público.

                Este texto se sitúa en los tiempos de la “primavera” de Galilea, cuando las cosas iban bien, cuando, según parece, causaba gran impacto en sus compaisanos. Luego las cosas cambiarían.

  • Una muchedumbre enorme: ¿Por qué se acercaba a Jesús tal muchedumbre? Porque no juzgaba a nadie y porque se dejaba tocar. No era un Dios bajado del Olimpo, sino uno como ellos en el que el amor del Dios acogedor se hacía palpable y visible.
  • Para que no lo oprimieran: Jesús es uno que es tocado y que toca (el verbo “tocar” tiene más de 30 empleos en Mc). Tocar como forma de comunicar, de hacer ver que se está al mismo nivel y que lo bueno de uno puede pasar al otro.
  • Se le echaban encima para tocarlo: Jesús no se aleja, no impide que le toquen, quiere hacer ver que es uno con ellos, compañero en el mismo camino a quien se puede abrazar.
  • Los espíritus inmundos huelen su presencia: Porque es una presencia humanizadora y los espíritus inmundos, las ideologías opresoras, el terco anhelo de afianzarse a costa del otro, tiembla ante uno que se deja tocar sin pretender nada del otro.
  • Les conminaba a que no lo hicieran público: Porque dar publicidad a los comportamientos humanos, al amor, es, casi siempre, echarlo a perder, desenfocarlo.

 

Para pensar:

  1. 1.       ¿Te gusta percibir a un Jesús que toca y se deja tocar?
  2. 2.       ¿Tienes necesidad de cultivar más el abrazo, la cercanía reconfortante ante el otro?
  3. 3.       ¿Quién está esperando mi abrazo?

 

Un valor: La cercanía humana

 

                Es algo de una evidencia elemental que un obstáculo para el cultivo del abrazo y la caricia es la lejanía, no solamente física sino cordial. Cuento más lejos, menos posibilidad de abrazos y de caricias. De ahí que haya que recuperar el valor humano de la cercanía:

  • La cercanía es, en primer lugar, física. Si no se recorren caminos comunes, si no se tienen experiencias corporales similares ¿cómo va a brotar el abrazo?
  • Pero es mucho más. Se trata de ir logrando una cercanía de anhelos, de vivencias, de planteamientos, de amores. La cercanía no demanda que pensemos igual que el otro sino que, pensando cada uno como sea, los pensamientos, las vivencias estén cerca, se puedan compartir.
  • La cercanía es gozo y también com-pasión. Se disfruta mucho y también se pasan momentos duros. Ambas realidades habrá de ir mezcladas.
  • La cercanía deja una marca indeleble en el corazón. De ahí que, cuando es buena, sea tan reconfortante para la persona.
  • Hay que saber ser cercano sin ser pesado. La discreción, el respeto y el cuidado han de ser parte de la estrategia del acercarse. Estos matices son compatibles con una verdadera cercanía y cariño.

 

 

 

 

 

Una foto:

 

 

 

            Esta foto dio la vuelta al mundo: el Papa Francisco abraza y besa a un hombre con tumoraciones. No eran contagiosas, ni mucho menos. Pero, ciertamente, no resulta fácil tocar a una persona así. Es una imagen de que las dificultades en el tocar pueden ser superadas con espiritualidad y humanidad. La capacidad “curativa” de la cercanía queda fuera de duda.

 

Un poema

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

C. Vallejo

 

Marcos 17

CVMc

Domingo,  28 de febrero de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

17. Mc 3,1-7a

 

Una reflexión inicial:

 

            El desarrollo de las potencialidades humanas es, a veces, un verdadero misterio. Hay personas que nunca llegarán a desarrollar todo el potencial de vida y de amor que llevan dentro. Otras lo harán a medias. Otras, sin embargo, lo harán en épocas tardías de su vida. Algunas otras lo harán cuando cambien de medio: nunca se pensaba que podrían ser lo que han sido en un determinado contexto. Lo que decimos: un misterio.

                Pero en el nivel de ese desarrollo se halla una de las mayores satisfacciones humanas. De ahí que poner empeño en lograr el mayor nivel de desarrollo personal es un trabajo de honda humanidad.

                Y no se trata solamente de desarrollar una parte, lo ideológico, sino el todo de la persona, esos valores que anidan en los adentros.

                Ayudarse a esta tarea de desarrollo personal es uno de los grandes favores que nos podemos hacer en la vida. El gozo humano no consiste solamente en darse cosas, bienes, dinero. También implica el darse ánimo para decirle a una persona: en tu interior hay valores interesantes: desarróllalos.

 

El texto:

 

            3,1Entró de nuevo en la sinagoga y había allí un hombre con el brazo atrofiado. 2Estaban al acecho para ver si lo curaba en sábado y presentar una acusación contra él. 3Le dijo al hombre del brazo atrofiado: -Levántate y ponte en medio. 4Y a ellos les preguntó: -¿Qué está permitido en sábado, hacer bien o hacer daño, salvar una vida o matar? Ellos guardaron silencio. 5Echándoles en torno una mirada de ira y apenado por su obcecación, le dijo al hombre: -Extiende el brazo. Lo extendió y su brazo volvió a quedar normal. 6Al salir, los fariseos, junto con los herodianos, se pusieron enseguida a maquinar en contra suya, para acabar con él; 7aJesús, junto con sus discípulos, se retiró en dirección al mar.

 

                Los relatos de milagros de los Evangelios, más que relatos de curación son, en realidad, relatos de inserción social. Lo que a Jesús le interesa no es tanto la curación física, sino aquella que vuelve a la persona a hacer parte de la familia humana.

  • Cuando dice, pues, al enfermo “ponte en medio” le está queriendo indicar que su lugar, por muy frágil que sea su salud, es “el medio”. Él hace parte integrante, y central, de la sociedad.
  • Cuando dice “extiende el brazo”, desde el punto de vista narrativo se refiere al brazo malo. Pero desde el valor de la persona quizá se esté refiriendo al brazo bueno que le queda. Es como si le dijera: desarrolla tus potencialidades, aunque no tengas más que un brazo dentro de ti hay una estupenda fuerza de vida.
  • Cuando le dice “levántate” se le está diciendo que si desarrolla lo que hay debajo, nacerá una persona nueva, “resucitada” (es el mismo verbo con el que se dice resucitar).

Este es el bien que Jesús hace a la persona: no tanto un milagro desde fuera sino, sobre todo, un milagro desde dentro, desde las potencialidades de la persona.

 

                Para pensar un poco:

 

  1. 1.       ¿Crees en el valor de lo que llevamos dentro?
  2. 2.       ¿Ayudas a que otros lo desarrollen?
  3. 3.       ¿Valoras a la persona por lo que es?

 

Un valor:

 

            La fe en el valor de lo pequeño. Nos seduce lo grande, lo deslumbrante, lo maravilloso. Pero lo pequeño, sencillo, oculto, interior tiene un gran valor de transformación.

  • Cree en la fuerza de lo pequeño, de los pocos. Es una fuerza, a veces, sofocada por el grito de los poderosos. Pero está ahí, como una buena noticia.
  • Cree en el valor de lo sencillo, porque lo grandioso deja un mal gusto de boca y de corazón, mientras que lo sencillo reconforta el alma.
  • Cree en el brillo de lo oculto, porque parece que no está, pero sigue ahí iluminándonos los ojos.
  • Cree en el valor del interior, de lo que está debajo de la piel, porque ahí anida una fuerza estupenda.

 

Una foto

 

                Este chico es Miguel Herrán que ha recibido este año 2016 el goya como mejor actor revelación por la película “A cambio de nada”. En los agradecimientos hizo un escueto pero bonitísimo agradecimiento al director de la película con estas palabras: “Has conseguido que un chaval sin ilusiones, sin ganas de estudiar, sin que le guste nada, descubra un mundo nuevo y quiera estudiar, quiera trabajar y se agarre a esta vida nueva como si no hubiera otra. Me has dado una vida, Daniel. Gracias”. Gente a la que le han ayudado a desarrollar lo que había dentro.

 

Un pensamiento:

 

 

En cada recién nacido Dios se vuelve a poner entre nuestras manos

poco seguras, como un jugador que, brillantemente, vuelve a apostar

a aquello que ha perdido mil veces. 

Christian Bobin

 

 

 

 

Marcos 16

CVMc

Domingo, 21 de febrero de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

16. Mc 2,23-27

 

Una reflexión inicial:

 

            Hay en los humanos una querencia a las normas; como los toros a las tablas cuando se sienten heridos. En realidad, las normas nos matan, generalmente, se vuelven contra nosotros o las vuelven contra nosotros. Pero seguimos creyendo a pie juntillas que sin normas no se puede vivir.

                Y quizá sea verdad, quizá sea cierto que las necesitamos para poder convivir. Pero algo nos dice que hay un valor anterior y superior a las normas: ese valor es la persona. Las normas habrían de estar supeditadas a ese valor primordial.         

                Por eso mismo, habrá que controlar mucho las normas para que no nos devoren, para que no campen a sus anchas, para que no se constituyan en centro.

                De ahí que una saludable anarquía es necesaria, que una cierta libertad es imprescindible para poder respirar, que una cierto desorden en las filas es necesario para que brote la creatividad.

                Nos tendría que horrorizar más el orden que acogota a la persona que el desorden que puede ser una especie de freno para una convivencia saludable. Es cuestión de perspectiva.

 

 

 

El texto:

 

            23Sucedió que un sábado iba él atravesando lo sembrado, y sus discípulos comenzaron a caminar arrancando espigas. 24Los fariseos le dijeron: -¡Oye! ¡Cómo hacen en sábado lo que no está permitido? 25Él les replicó: -¿No habéis oído nunca lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que estaban con él? 26¿Cómo entró en la casa de Dios en tiempo de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la ofrenda, que no está permitido comer más que a los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros? 27 Y les dijo: -El precepto existió por el hombre, no el hombre por el precepto; 28luego señor es el Hombre también del precepto.

 

                El texto es meridiano. Un canto a la libertad por parte de Jesús. ¿Dónde aprendió esa libertad viviendo como vivía en un ambiente tan coactivo?

  • Conculcar el sábado era casi lo mismo que no ser creyente. Jesús no lo hace por sistema. Pero si la persona entra en colisión con el sábado, él opta por la persona, aunque eso suponga una necesaria violación del sábado.
  • Jesús fuerza el texto del AT al que alude (1 Sam 21,1-7) ya que David no “entró” en la casa de Dios, sino que pidió humildemente al sacerdote que le diera los panes. Pero Jesús propone el episodio de la vida de David como un gesto de rebeldía ante la norma que no tiene sentido cuando hay otros intereses superiores.
  • Hay que medir la hondura de la libertad de Jesús, pues cuestionar el sábado era cuestionar la ley, ser un increyente. Jesús se arriesga por el valor de la persona débil: sus discípulos tienen hambre. Eso relativiza cualquier norma que se interponga.
  • El distanciamiento de la norma ha sido fatal para Jesús. Unida a su crítica al mercado le ha abierto las puertas de su ruina. Pero él no dio un paso atrás en esta opción ni para coger impulso.

Para pensar un poco:

 

  1. 1.       ¿Te resulta evocador el pasaje?
    ¿Cómo asimilas el tema de las normas en tu vida?
  2. 2.       ¿Qué normas te parecen inhumanas?

 

Un valor:

 

            Hemos de trabajar, personal y comunitariamente, por una saludable liberación de las normas entendidas como opresión por encima de la persona. Para ello:

  • Saludable relativismo: No pasa nada, generalmente, porque una norma se flexibilice.
  • Amor incansable a la libertad, a la creatividad, a la imaginación.
  • Acostumbrarse a vivir en los márgenes, donde la norma impera menos.
  • No ser defensor de la norma a ultranza. Ya los tiene y muchos.
  • Añorar aires de libertad y de disfrute, siempre que la persona sea respetada y valorada.

 

Una foto:

 

                Este muchacho es Alberto Rodríguez, diputado de Podemos, cuyas rastas dieron mucho que hablar en su día cuando juró su cargo en el Congreso. Algunos lo tomaron como un desacato. Pero fue un signo de libertad y de ciudadanía. Porque si no gustan las rastas en esos ambientes tan “serios”, ¿no pasa nada cuando los señores bien vestidos y afeitados son unos corruptos?

 

Un poema:

 

TRÁEME nieve en los bolsillos,

o algo que cuando no estés aquí ya no sea

si no pasas todo el camino velándolo.

 

Tráeme nieve y todo ese frío que me contabas,

las cosas que tus ojos vieron,

las que no pudieron ver cuando los llevabas cerrados.

 

¿Bajo la bolsa del cielo

había pájaros?

 

Cuántos azules me puedes contar,

y si llevas cicatrices nuevas

-antojos, ombligos, especias.

 

Tráeme nieve y si llega la noche

llévala en la mano

mientras una vela la alumbra y la deshace

la alumbra y la deshace

mientras muere también la vela

alumbrando y deshaciendo.

 

mientras morimos nosotros

en la noche

en el camino

en la cama

deshaciendo y alumbrando

los raros nudos de corbata

que por dentro

nos ahogan la garganta.

 

Tráeme nieve, anda.

 

Rodrigo Sancho Ferrer