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FIAIZ

Marcos 23

CVMc

Domingo, 24 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

23. Mc 4,1-2a

 

Una reflexión

 

            Para entender muchas cosas de la vida o, al menos, para encajarlas bien hay una clave inicial: apertura. Una menta abierta, un corazón abierto, una casa abierta es, en principio, una herramienta muy buena para entender el secreto de la vida, que estamos hechos para vivir el uno con y para el otro.

                La cerrazón, el corazón duro, la mente obtusa, el empecinamiento y cabezonería no llevan a nada; con ellos el camino se oscurece y se hace más pesado.

                Por el contrario, la persona de mente abierta vive más y mejor, los días se le hacen más livianos porque adquieren más sentido, la convivencia con las personas se le vuelve grata porque se aproxima a ese secreto último de las personas que se confunde con el ansia de ser feliz.

                Tener la mente y el corazón abiertos no debilita el núcleo de la propia identidad, como si acoger a otros y a otras situaciones en ese centro personal desplazara al yo. Al contrario, cuanto más se acoge, cuantos más caben en esa casa celosamente guardada del yo, cuantas más brisas recorren la tierra del adentro, más es uno mismo, más fuerte la propia identidad, más seguros los pasos sobre la tierra.

                De ahí que, aunque parezca un despilfarro, en la apertura está el secreto de la dicha y del sentido, el gozo de vivir simplemente como persona en el conjunto de la fraternidad humana y de la creación. Por eso mismo, nunca insistiremos demasiado: cuanto más abiertos, más humanos.

 

El texto

 

            4,1De nuevo empezó a enseñar junto al mar. Se congregó alrededor de él una multitud grandísima; él entonces se subió a la barca y se quedó sentado, dentro del mar. Toda la multitud quedó en tierra, de cara al mar, 2y se puso a enseñarles muchas cosas con parábolas.

 

                Esto es la introducción a la colección de parábolas que reporta el EvMc. Viene a decir que, para entender bien las parábolas, el mensaje del reino, hay que colocarse en tierra mirando al mar de Galilea, o sea, de cara a las ciudades paganas (la Decápolis) que están en la orilla oriental del lago. Al hablar desde la barca, Jesús “obliga” a que la gente se ponga de cara a los paganos a los que abominan. Como si se dijera: el reino es para todos, incluso para esos paganos que despreciáis. Quizá para ellos más que para ningún otro. Si no entendéis bien esto, no podréis entender nada de los que es el reino.

  • Jesús enseña junto al mar: el mar, para el judío, es el camino que lleva al paganismo. Israel no ha sido nunca un pueblo marinero.
  • Si se congrega una multitud grandísima es porque desvelan en Jesús el perfil de un Dios acogedor con el débil que no tenía el Dios de la legalidad judía.
  • Se subió a una barca: enseñar desde la barca es lo opuesto a enseñar desde una cátedra. Fragilidad, movilidad, riesgo, esos son los componentes de esta enseñanza.
  • Enseña sentado: con calma, con paciencia, de igual a igual no en pie desde la cátedra superior.
  • Dentro del mar: en el lugar mismo de la duda, del riesgo. No es una enseñanza dogmática sino sujeta a todos los avatares.
  • La gente se queda en la tierra, de cara al mar: teniendo ante sus ojos a los paganos. De alguna manera hay que integrar a la secularidad en el proyecto del reino.
  • La enseñanza en parábolas (inusual en toda la Biblia) indica que Jesús quiere llegar al corazón de la persona, del pueblo. Si no se entiende el reino cordialmente, no se entiende bien.

 

Un valor

 

            Dentro del valor que es la apertura, tiene un lugar especial la apertura al débil. Y ello porque en la fila de quienes esperan, están los últimos por su “inutilidad”, porque se dice que no aportan nada (no es así, pero…). Por eso, si se quiere medir el vigor de la apertura de uno, hay que mirar a ver su relación con el frágil. El Papa Francisco pone especial énfasis en ello.

  • Dice que hay que tener en cuenta a los “descartados” y crear un tipo de sociedad y de economía no solamente que los tenga en cuenta sino, sobre todo, que no los produzca.
  • Dice que hay que salir de la “indiferencia globalizada”, ese no importarme más que lo mío que me hace insensible a la suerte de los desheredados, de los empobrecidos.
  • Afirma también que hemos de salir de la “conciencia aislada”, una vida centrada en mis asuntos, instalados a perpetuidad en la orilla del yo, sin terminar de pasar nunca a la orilla del nosotros.

 

Una foto

 

            Una  foto más del tema de los refugiados sirios. Un griego trata de sacar del agua a un niño sirio que se ahoga. Gente, los griegos, algunos por lo menos, que se pone de cara al mar y de cara a los frágiles que se adentran en sus aguas y que da un socorro. Hacen lo que Jesús quería que hiciéramos cuando nos pone de cara al mar. Cumple, sin saberlo, el principal mandato del reino: hacer con ellos, con quien sea, lo mismo que necesita uno: ser sacado de las aguas de la muerte para poder vivir. 

 

Un poema

 

Cántaro roto, su agua derramada

como la vida del hombre cuando muere,

no puede recogerse,

y así siglo tras siglo,

y desgarro a desgarro. Mas la esperanza,

aun también derramada como el agua

puede recogerse. Es un hecho, una certeza.

 

José Jiménez Lozano

 

CAMBIAR LA TENDENCIA EN LA VIDA RELIGIOSA

CAMBIAR LA TENDENCIA EN LA VIDA RELIGIOSA.

LA AYUDA DE LOS APRENDIZAJES SOCIALES

 

Introducción

 

                Además de ayudar a regar las raíces de la persona, ampliar el espacio interior e iluminar horizontes, la reflexión puede ser un camino para el acrecentamiento de sentido. Por eso, un grupo que se reúne para reflexionar contribuye con ello al sentido de lo que vive ahora. Es preciso sacudir perezas.

            Y es que cuando hablamos de “cambiar tendencias” (luego diremos qué entendemos por tal), hay a priori personas que son refractarias a la misma reflexión. No quieren reflexionar pues lo consideran una pérdida de tiempo, una tarea que no produce ningún fruto. Les resulta mejor vivir en el no-saber y que las cosas rueden a donde tengan que rodar.

            Pero hay otros que, si fuera posible, no lo es, volverían a los viejos tiempos, a las viejas ideas, a los parámetros superados, a las ideologías hace tiempo desaparecidas. Sus esfuerzos, a veces desesperados, son infructuosos, pero los hacen y, en su ámbito más cercano, se empeñan en situarse en los tiempos que fueron y que ya no son.

            Evidentemente, hablar de cambio de tendencia en ambos casos no solamente es hablar de música celestial, sino resulta contraproducente porque levanta ampollas que no llevan a nada. ¿Cómo seducir para que este tipo de personas se desprendan del caparazón de lo ya vivido? Difícil cuestión.

            Sin embargo, en nuestros grupos fraternos, la mayoría de hermanos es más tolerante y predispuesta a la reflexión. Quizá haya quien, generosamente, viene a decir: preguntémonos lo que haya que preguntarse, aunque todo va a seguir, más o menos, igual. Es un paso, aunque abortado de salida. Y hay también quien está dispuesto a una reflexión que pueda llevar a un posible cambio de orientación. Aunque difícil, la cosa puede tener visos de posibilidad en la medida en que nos demos a la tarea.

            Hace ya mucho tiempo que J.B. Metz hablaba en su libro Las órdenes religiosas del duro aprendizaje que les esperaba a los religiosos: aprender el ars moriendi ante su incierto futuro. Hay pensadores de nuestra actual VR a quienes no les gusta la expresión: prefieren cambiarla por la de ars vivendi,  cómo vivir hoy con sentido, con ilusión, con ánimo, aun contando y más allá de nuestras limitaciones evidentes.

            Esta reflexión quiere inscribirse en esa orientación de ars vivendi. Por eso, aunque muchas de sus preguntas no tengan respuesta, aguantar ese tipo de cuestiones puede ser una puerta que quizá llegue a abrirse para vivir con más sentido lo que queremos vivir. No se lean, pues, estas reflexiones con el ceño fruncido, sino con el ánimo de quien se pregunta por lo que ama.

 

  1. 1.   La tendencia

 

Recurramos a la wikipedia para hacernos una idea de lo que es la tendencia: “El concepto de tendencia no es privativo de los mercados financieros. En un sentido general, es un patrón de comportamiento de los elementos de un entorno particular durante un período. En términos del análisis técnico, la tendencia es simplemente la dirección o rumbo del mercado. Pero es preciso tener una definición más precisa para poder trabajar. Es importante entender que los mercados no se mueven en línea recta en ninguna dirección. Los movimientos en los precios se caracterizan por un movimiento zigzagueante. Estos impulsos tienen el aspecto de olas sucesivas con sus respectivas crestas y valles. La dirección de estas crestas y valles es lo que constituye la tendencia del mercado, ya sea que estos picos y valles vayan a la alza, a la baja o tengan un movimiento lateral”.       

  • Comportamiento en un período inmediato: los pronósticos que se hacen sobre la VR son cada vez más a corto plazo. Generalmente se resumen en una retirada ordenada y humanizadora.
  • Dirección o rumbo: el rumbo es hacia un final cada vez más acelerado, aunque hay que contar con la enorme resistencia de los carismáticos.
  • Movimiento zigzagueante: existe, lo que hay que mirar es si se zigzaguea hacia adelante o hacia atrás.
  • Crestas y valles: decimos lo mismo. El que haya crestas y valles no es problema. La dirección sigue siendo la cuestión.

¿Cómo sería la tendencia, en general, de nuestros grupos religiosos, sabiendo que siempre hay excepciones en ellos y fuera de ellos?

1)    La tendencia demográfica es clara: se va en la dirección de una drástica reducción, de un final, aunque no suponga necesariamente la desaparición de la Congregación. No queremos decir que los grupos se van a acabar en cuatro días, no. Pero se va en esa dirección. Si en España murieron en 2015  mil quinientos sesenta religiosos y religiosas y hay 344 novicios y novicias (con lo que esto tiene de incierto), ya se ve la tendencia. No hay que abundar más.

2)    La tendencia ideológica: sigue siendo, a nuestro juicio, generalmente conservadora a nivel teológico, espiritual y mental, como es propio de un colectivo de alta edad. En el conjunto de la Iglesia, quizá sea el sector más “profético”, pero globalmente, en la “vida religiosa profunda”, el conservadurismo ideológico nos parece palpable.

3)    La tendencia social: de nuevo, y en general, nos parece conservadora, a veces en extremo. En la horquilla social, la VR se sitúa, a nuestro juicio, en un centro-centro con una tenacidad digna de mejor causa.

4)    La tendencia evangelizadora: aunque la VR, siempre a nuestro juicio, acoge bien las orientaciones eclesiales, su modus operandi es trabajar con los que vienen (solamente algunos más animosos “van a”) y hacerlo en parámetros de costosa renovación, cuando no de mantenimiento y afirmación de estilos que creíamos superados.

A quien entienda estas valoraciones, tan generales, en parámetros de negatividad le diríamos que no nos ha entendido bien o que nosotros no nos hemos expresado con claridad. Somos lo que somos y nuestros caminos son los que son. Esto no tendría que abrumarnos sino que habríamos de sacar la consecuencia de que desde el punto exacto en el que estamos podemos iniciar caminos de una cierta novedad si nos sentimos con ánimo.

 

  1. 2.   Cambiar la tendencia

 

¿Es posible intentar cambiar la tendencia? Intentarlo es posible, quizá no tanto lograrlo. Pero los intentos han de ser considerados como la condición necesaria para un posible cambio de tendencia.

1)    Cambios en la demografía:

  • Se podría trabajar más con laicos, hacerlos más parte de los proyectos, abrir más la casa, compartir con ellos plegaria y mesa, abrir espacios para que puedan venir matrimonio con niños, mezclarse a ellos, ir a sus ámbitos, a sus hogares. La mezcla con los laicos ¿traerá más vocaciones? Sí o no, pero traerá más sentido y más pertenencia social. Y eso facilitará un posible cambio de tendencia.
  • Sigamos apoyando a quien trabaja en pastoral juvenil. Apoyémoslos trabajando cada uno y cada comunidad algo en el tema. Dejar esto en manos de un comisión es resignarse a poco. Las comunidades han de tomar cartas en el asunto, no solamente en temas de oración, sino de contacto, de vidas mezcladas, de cercanía a los jóvenes.
  • Los “envejecidos” pueden hacer trabajo vocacional. Dejarlo esto a los “jóvenes” es crear reductos, cuando no quemar a personas.
  • Preparar ofertas de acogida: semanas, jornadas, dando cancha a los laicos. Idear colaboraciones temporales que mezclen los dos caminos, el de la VR y el laicado.

 

2)    Cambios en la ideología:

  • No ceder tanto a la historia de una VR del lado de los “vencedores”; no ceder tanto a las presiones del sistema eclesiástico (¿dónde queda la profecía, dónde esa otra manera de ser Iglesia que descubrieron los carismáticos: veneración+profecía). Creer que aún no se ha agotado del todo la herramienta de la formación permanente organizada, “unificada” (entre grupos franciscanos o con otros). Abrir cauces insólitos (las 12 tesis de Spong), apoyar a quienes los abren (H. Küng).
  • Discernir sobre la formación diaria (o información) de la comunidad: periódicos, tv, conferencias, actos culturales, lecturas. Apartarse fraternamente de los elementos que “intoxican” a las comunidades. Frecuentar medios laicos, lo más equilibrados posible.
  • Trabajar de algún modo el paradigma ideológico y teológico, cosa muy importante. Atreverse a hincar el diente, comunitariamente, a las ideas que se vierten en las homilías, publicaciones, etc.

 

3)    Cambios en la sociología:

  • Creer que es posible mezclar a la tendencia tradicional de “estar con los pobres” sin estar de verdad en sus luchas verdaderas (mujeres pobres, ecología, vivienda, inmigración).
  • Encarar de manera profética el tema del uso de los bienes inmuebles, siendo ágiles para idear transformaciones.
  • Fomentar según nuestros medios (que aún son importantes) el empleo humanizador, el apoyo empresas de inserción.
  • Fomentar una espiritualidad sociológica.

 

4)    Cambios en la evangelización:

  • Despegarse todo lo que se pueda de esa tendencia de siempre, a hacer más o menos lo de siempre, a valorar como siempre lo de siempre, a creer a pie juntillas en lo de siempre (aunque esté periclitado). Cuestionar el “corporativismo” del grupo religioso.
  • Revisar el apoyo a grupos de Iglesia de componente sistémico, situarlo bien, discernir con continuidad. No dejarse atrapar por la sensación de que al menos se hace algo, o de la seducción de los “regalos”.
  • Animarse a pensar campos de evangelización distintos, de más componente sociológico, de tendencia más adulta, de estilos de fe menos religiosos y más creyentes.
  • Creer que puede ser interesante elaborar una evangelización del “ir a”, más de la de “que vengan a nosotros”.

Se trata, en definitiva, de una tendencia menos sistémica, más profética, con más desamparo, pero con más libertad, con más agilidad pero con menos ataduras (menos bienes), más al margen pero más cerca de la gente.

La tendencia es algo que se puede elaborar desde cualquier punto en el que, tanto personal como comunitariamente, se encuentre uno. Se puede elaborar desde cualquier obra en la que se esté y desde cualquiera posición que se haya heredado. Habrá más o menos facilidad para lograr algo, pero el trabajo se puede hacer y se puede acomodar a toda circunstancia y persona.

 

  1. 3.   La ayuda de los aprendizajes sociales

 

Creyendo cada vez más en la agotabilidad del discurso teológico y espiritual, proponemos otro tipo de discurso, el de los aprendizajes sociales para ir elaborando un cambio de tendencia. . Quizá la profecía venga hoy desde el lado de la sociedad.

      La teoría del aprendizaje social tiene más de un siglo de vida. el gran impulsor de esta teoría fue A. Bandura. Este autor sostiene que el entorno, la persona y su conducta están interrelacionados. “La teoría del aprendizaje social explica la conducta humana en términos de una interacción recíproca y continua entre los determinantes cognoscitivos, los comportamentales y los ambientales”. Es decir, las conductas humanas no provienen de una sola fuente, la cognoscitiva, la ideológica, sino que influyen en ella los modos de comportamiento sociales e incluso los contextos ambientales. Por decirlo de manera esquemática: la persona, más el ambiente es lo que da como resultado la conducta.

Por eso se aprenden nuevas conductas a través del aprendizaje observacional de los factores sociales del entorno. Es decir, la dependencia del entorno para generar conductas no solamente es probable sino del todo necesaria. Aprendemos por el entorno más que por la ideología. “El aprendizaje es una actividad de procesamiento de información en la que los datos acerca de la estructura de la conducta y de los acontecimientos del entorno se transforman en representaciones simbólicas que sirven como lineamientos para la acción”. El aprendizaje por observación se extiende gradualmente hasta cubrir la adquisición y la ejecución de diversas habilidades, estrategias y comportamientos. Por eso, este aprendizaje influye en los integrantes de una sociedad, y éstos a su vez en la misma, en el momento en que entran a trabajar, como luego diremos, las funciones de autorregulación.

La teoría del aprendizaje social señala cuatro requisitos para que las personas aprendan y modelen su comportamiento:

  • Atención: La que presta el observador a los acontecimientos relevantes del medio.
  • Retención: valorar lo que uno observa, recordarlo en el momento preciso, ponerlo como “principio” a la hora de justificar un comportamiento.
  • Reproducción: reproducir lo retenido en conductas tangibles, bien sea hecha esta reproducción en modos explícitos o implícitos.
  • Motivación: Tener una buena razón para reproducir esa conducta. Puede ser, igualmente, una razón elaborada ideológicamente o implícita: se intuye que eso es bueno para mí.

Los modelos de conducta pueden enseñar a los observadores cómo comportarse ante una variedad de situaciones por medio de la autoinstrucción (uno aprende por él mismo), imaginación guiada (alguien le hace ver lo bueno de ese comportamiento) o por el autorreforzamiento (se percibe que tales comportamientos le refuerzan a uno en sus mejores anhelos).

Hay que decir que la observación de modelos no garantiza ni el aprendizaje ni, menos todavía, las conductas derivadas de ello, sino que cumple funciones de información y motivación: comunica la probabilidad de las consecuencias de los actos y modifica el grado de motivación de los observadores para actuar del mismo modo. Los factores que influyen en el aprendizaje y en la acción dependen del estado de desarrollo del aprendiz, el prestigio y la competencia de los modelos, así como de las expectativas y la autoeficacia que se palpe en ese modo de comportarse.

Bandura introdujo el concepto de reforzamiento autorregulado que puede ser determinante a la hora de aumentar la motivación. Evaluando la eficacia de nuestra propia conducta al utilizar normas de ejecución previa o comparando nuestra ejecución con los demás

¿Cómo aplicar esta teoría, tan esquemáticamente esbozada a la vida religiosa? ¿Puede llevarnos a alguna conclusión?

a)             Aunque parezca que los aprendizajes carismáticos son los únicos, y por lo mismo centrales, en la vida franciscana, en realidad, nuestras conductas dependen, en notable medida, de aprendizajes sociales. Lo que es la familia, la participación ciudadana, las relaciones sociales, la economía, las reglas democráticas, el valor de la política, las normas de educación, etc., no viene de los aprendizajes endogámicos sino de la sociedad. Lo aprendemos por observación social autorregulada, compartida.

b)            De ahí que la vida religiosa, de hecho, depende directamente del tiempo y del medio cultural en el que vive. La cuestión es cómo mezclar los valores carismáticos estando en ese tiempo y en ese medio para que salgan potenciados, no suprimidos ni olvidados. Pero intentar hacerlo en contra de los modos de comportamiento sociales que emanan del momento histórico es punto menos que imposible.

c)             La vida religiosa busca, como todos, el correcto uso de los modelos cognoscitivos con el fin de obtener un control de los estados afectivos y reestructurar los conocimientos e interpretaciones. Es decir, tanto la dicha y el sentido personal y colectivo dependen en gran medida de los aprendizajes sociales que motivan nuestras conductas. No se logra esto tanto por vía de aprendizajes carismáticos.

d)            La autorregulación de la vida comunitaria es la que podría unificar la pluralidad de actuaciones individuales eligiendo aquellas que sean mejores para el conjunto y, por lo mismo, más productivas para la persona concreta. Fraternidad y confluencia de aprendizajes sociales es una realidad alcanzable.

 

            ¿Cuáles son los aprendizajes sociales que actúan sobre la VR? Pretendemos a continuación leer algunos aprendizajes sociales que, de hecho, influyen en la VR y que, asumidos, podrían ayudar al logro de un “nuevo rumbo” para ella. Porque también la VR está no en una mera época de cambios, sino en un cambio de época. “O como matiza el catedrático de ciencia política, Joan Subirats, ‘en una situación de interregno entre dos épocas’, en el que se constatan discontinuidades significativas entre lo que hacíamos y vivíamos y lo que estamos haciendo y viviendo, si bien no se vislumbran con claridad los escenarios del futuro”. Se trataría de que la VR acompase mejor su paso al paso de la sociedad en la que vive, de la que aprende y de cuyo aprendizaje elabora conductas de manera más o menos explícita:

- Los aprendizajes ideológicos: los movimientos sociales empujan hoy a una comprensión no neoliberal de nuestros sistemas de pensamiento económico, político y social: conciencia del dinero, despegue de los modelos políticos más neoliberales, de prensa, radio y TV; alejamiento de ese pretendido centrismo que no lo es tal, y posicionándose, más allá de las palabras, en un lado de la sociedad, el lado de los frágiles. La enorme dificultad de dar un cambio global a todo este entramado no merma nada la eficacia humilde del pequeño gesto asequible a cualquiera por el que parece que todo sigue igual pero no, porque el gesto habla el lenguaje del futuro ya que es la única manera de comprobar que las cosas podrían ser de otra manera si nos diéramos a la tarea.

- Los aprendizajes estructurales: Porque algo nos dice, viendo la flexibilidad de los cambios en la sociedad moderna, más allá de pervivencias de un pasado que se piensa inamovible, que el cambio de las estructuras es posible: la democracia real y los modos democráticos de nuestras estructuras (cuestionando jerarquicismos y personalismos); el aprendizaje de una libertad real, esa que construye a la persona en modos de adultez (cuestionando una obediencia que se opone a la libertad).

- Los aprendizajes sociológicos: Aquellos que nos ayudan a ser y sentirnos parte igualitaria de la sociedad en que nos ha tocado vivir ya que se cree que las opciones evangélicas no desclasan, sino que insertan más en el tejido social. “Ninguna propuesta que busque definir la vida religiosa mediante un tipo de nota que, directa o indirectamente, implique superioridad o excelencia sobre los demás modos de vida cristiana, por disimuladas que estas puedan resultar, va por buen camino”. La sociedad laica, no asentada sobre perspectivas religiosas, enseña a la VR el continuo aprendizaje de la más elemental igualdad: el aprendizaje de las nuevas espiritualidades (como la del bien común, la decrecimiento o la economía colaborativa) que no sólo pueden dar nuevo impulso a opciones de siempre (como las de la fraternidad social, la del encaramiento del mundo de las pobrezas o la del compartir evangélico), sino que pueden llevar a la VR a colaborar en la espiritualidad de un mundo menos religioso quizá, pero no menos espiritual. Una parte amplia de la población es muy sensible a  la transparencia en las finanzas en general y la fiscalidad en particular. Esto podría llevar a la VR a una vivencia de lo económico que no busca la subvención sin control, la exención de cargas fiscales y, menos todavía, la evasión. La problemática compleja del trabajo escaso y a repartir podría también constituir un aprendizaje para la VR tratando de adquirir una visión del trabajo más social que lucrativa. La tenacidad con la que ciertos movimientos ecológicos no solamente sobreviven en este duro mundo del expolio de la naturaleza, sino su indudable vigor podrían constituir un aprendizaje para generar estilos de VR sostenibles, algo que todavía parece no resultar tan atractivo como para impulsar estilos de vida comunitaria concretos.

- Los aprendizajes espirituales: Serían aquellos que impelen a entender y vivir estos tiempos como propicios para la espiritualidad entendida ésta no tanto como una actividad religiosa sino como un elemento componente de toda estructura humana. Aprender la búsqueda: ya que haber llegado a encontrar la verdad, el total sentido es, quizá, haberse alejado de él. Aprender la itinerancia: algo que pertenece al núcleo del Evangelio y del franciscanismo y cada vez más a la realidad de la sociedad actual. Aprender a instalar en el fondo una actitud dialogal: con la cultura, con la pluralidad social, con las religiones, con el agnosticismo y el ateismo, con la diversidad de comportamientos morales.

¿Cómo encaja el franciscanismo esta interpelación de los aprendizajes sociales? Se va entrando en ellos por mera pertenencia social, por avance ideológico y por sintonía social, aunque, como en casi todos los grupos carismáticos que tienden a un evidente conservadurismo, el avance sea moderado.

Efectivamente, pesan mucho las ideologías conservadoras, no elaboradas y ancladas en el pasado; pesan mucho las presencias indiscernidas, el estar en un lugar porque siempre se ha estado ahí, el aferrarse a ámbitos que carecen de sentido, la honda artritis estructural para cambiar de lugar cuando hay que hacerlo; pesa y es material tóxico la historia, los largos siglos de inmovilidad consagrada, de enraizamiento  con horizontes recortados; pesan las ideologías, inamovibles a veces, incluso fanáticas, que desechan a priori cualquier planteamiento que no viene con el cuño de lo religioso y, más todavía, si viene con el desnudo aval de una sociedad laica; pesan los estilos de vida monásticos urdidos durante siglos, de difícil solución ya que han sido vividos en la cordialidad y desde ahí se mantienen.

      Y, sin embargo, la espiritualidad de la VR es una espiritualidad de caminos más que de conventos estabilizados, es una espiritualidad de mezcla con todos los riesgos que tal mezcla conlleva y es también una espiritualidad de osadía social, de estar en esos lugares insólitos donde se aprende lo que uno no está dispuesto a aprender en primera instancia, la escuela de los aprendizajes sociales en el “desamparo” de una ideología y de una praxis que no es la religiosa. Ese es el desafío.

            La acogida de los aprendizajes sociales como fuentes de inspiración carismática puede ser una salida para muchas de las aporías a las que ha llevado la historia de la VC. Hay aquí una veta a explotar. Quizá sea suficiente considerar cada vez más a esta sociedad en la que vivimos y de la que, a veces, renegamos como una sociedad hermana. Esta benignidad inicial, como lo hemos reseñado de una u otra manera, es la puerta que abre a ulteriores posibilidades.

            Tal vez esta propuesta sea como estar en tierra de nadie. Pero es distinto estar ahí como quien espera la aurora o como quien se encoge ante el abundamiento de las sombras.

 

  1. 4.   Interrogantes

 

Es bueno hacerse interrogantes, aunque no se encuentren respuestas. Los interrogantes hechos con paz son una forma de caminar.

  1. ¿Un cambio de tendencia haría que tuviéramos más futuro? No lo sabemos, pero ciertamente nos ayudaría a tener más sentido. Y no cabe duda de que una vida con un índice alto de sentido tiene mejor futuro que una con el índice de sentido bajo.
  2. ¿Se puede ser fiel y pretender cambiar la tendencia heredada? No solamente somos fieles a lo que hemos prometido, sino a lo que se nos ha prometido. Y eso tiene más que ver con actitudes de novedad y de búsqueda que de estancamiento y conservadurismo.
  3. ¿Si vamos cambiando la tendencia crecerá el nivel de fraternidad? No nos cabe duda, ya que la rutina y lo hecho mecánicamente lleva a un empobrecimiento de las relaciones. Mientras que lo vivido en una búsqueda sensata acerca la vida y los corazones de los hermanos.
  4. ¿Un cambio en la canonicidad de la VR ayudaría a cambiar la tendencia? Es posible, aunque eso hoy no pueda ser contemplado. Pero puede ser pensado. Desde luego, la dificultad en mezclar canonicidad y Evangelio es más que manifiesta. Habría que pensar si el Evangelio no es más “libre” sin ella.

 

  1. 5.   Conclusión

 

¿Estamos necesitados de este tipo de reflexiones o pensamos que es mejor no remover las cosas? Los reflexionado con estremecimiento, si se hace con un poco de sensatez, puede abrir en su momentos horizontes que hoy no se ven claros. Por eso mismo, la reflexión seria no es solamente útil, sino también necesaria.

Un indicio de madurez personal y fraterna es animarse a remover las bases de nuestro pensamiento y de nuestros comportamientos. Hoy se pide un modo carismático de vida adulto, capaz de sintonizar con este mundo vertiginoso en donde nos ha tocado vivir. Seguir anclados en parámetros ya agotados es empeñarse en lo vano.

¿Qué dirían los fundadores ante una situación tan compleja, aunque a ellos tampoco se les ahorraron situaciones similares? Pues creemos que dirían lo que dice san Francisco en la carta a su hermano: “haz lo que creas conveniente con la bendición de Dios”. Y, una por una, mantened la fraternidad. Libertad y fraternidad son dos herramientas de primer orden para proponerse cualquier cambio de tendencia.

 

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Madrid, abril de 2016

 

 

Marcos 22

CVMc

Domingo, 17 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

22. Mc 3,31-35

 

Una reflexión:

 

            Hay gente que es tildada de “loca”, no por su desvarío, sino porque tienen ideas poco comunes, proyectos fuera de la norma, planteamientos de vida que están en ese terreno de lo distinto. Como no se sabe muy bien cómo asimilar esos planteamientos, se dice: son locuras.

                Y, sin embargo, ocurre que esas locuras son, con el tiempo, lugares de inspiración y de vida de toda la sociedad. Hay, pues, locuras que no lo son tanto y que su único “fallo” es que no brotan del sistema, sino de la periferia.

                El sistema siempre será “sensato”, es decir, siempre estará del lado del vencedor, de quien triunfa, de quien prospera. Por eso, como ocurre que algunas de esas “locuras” apuntan al beneficio de los más frágiles, es lógico que el sistema las tache de locuras y así las condene a la exclusión.

                Pero como son locuras que contienen altos índices de humanidad, no hay sistema que las destruya totalmente. Y si se les cierra una puerta, vuelven a entrar por otra. Por eso siempre están ahí, acompañando el caminar de los humanos. Les debemos mucho.

                Cuando te encuentres con una de ellas, míralas bien antes de darles el esquinazo o dejarlas de lado. Quizá contengan algo interesante para ti o para algunos otros.

 

 

El texto:

 

            31Llegó su madre con sus hermanos y, quedándose fuera, lo mandaron llamar. 32Una multitud de gente estaba sentado en torno a él. Le dijeron: -Oye, tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera. 33Él contestó: -¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? 34Y, paseando la mirada por los que estaban sentados en corro en torno a él, añadió: -Mirad a mi madre y mis hermanos. 35Cualquiera que cumpla el designio de Dios, ése es hermano mío y hermana y madre.

 

                Este pasaje se inscribe en un gran esfuerzo que ha hecho la primera comunidad cristiana y que se refleja en sus escritos: hacer ver que la propuesta de Jesús es para todos, que no es algo solamente para Israel o para unos privilegiados, sino que es para toda persona, si la acepta. Esto destruye algo muy querido para Israel, para toda religión: el concepto de elección: el Evangelio quiere hacer ver que Dios elige a toda  persona (a toda criatura). Por lo tanto sería una insensatez reclamar privilegios. Este planteamiento es una “locura” para la persona religiosa que tiende a situarse en el paradigma de los privilegios.

  • La madre y los hermanos se quedan fuera; no han entendido la oferta de Jesús para todos.
  • Mucha gente está en torno: la oferta se hace a muchos. No hay privilegios.
  • Están sentados en corro: Jesús en medio.  El requisito básico para aceptar la oferta es acoger las maneras de ser y de vivir de Jesús, sus valores.
  • Mi madre y mis hermanos: esta familia subrogada es la verdadera familia del Jesús creyente.
  • El designio del Padre es que todos seamos familia, que no haya desigualdad, la economía de los iguales.

Se inscribe esta “locura” en el sueño de muchas personas a lo largo de la historia que han creído en la dignidad de toda persona y en el futuro prometido a todos. Sin distinción. Locuras que humanizan.

 

Un valor: La decisión

 

            Para proponer “locuras” hace falta decisión personal, ánimo, coraje. Este viene de la certeza de que lo que se propone puede ser bueno para alguien. No es un mesianismo extraño, sino la seguridad de que la vía de la “locura”, de lo que se sale del sistema, puede ser bueno para quien no quiera vivir a su sombra.

                Esa decisión de fondo estaría hecha de:

  • Confianza en la persona y fe inquebrantable en su dignidad.
  • Certeza de que todos, aun los excluidos, están llamados a la mesa de vida.
  • Fe en valores que no son los habituales, los más vendidos.
  • Seguridad de que los caminos vitales son plurales, no solamente los que marca el sistema.
  • Intuición de que hay horizontes insospechados que están más allá de los domesticados por la costumbre.
  • Anhelo de que los días y el futuro sean más nuevos, más brillantes, menos sometidos.

 

Una foto:

 

 

 

            Este es un grupito de misioneros capuchinos perdidos en las selvas del Ecuador. Han abierto una pequeña comunidad de presencia, acogida y oración en el km 50 del vía Aucas del oriente ecuatoriano, o sea, en el culo del mundo, como se suele decir. ¿Qué sentido tiene una vida perdida en la selva profunda? ¿A qué viene esa “locura” de querer ofrecer un espacio de humanidad en los confines más perdidos? Son “locuras” de gran valor humano y cristiano, aunque los frutos sean ignorados. Estos hermanos son del “corro”, de los que cumplen “el designio”. Nos iluminan, aunque no lo sepan.

 

Un pensamiento:

 

Sólo amamos en la vida las presencias que la cruzan como mensajeras de otros mundos. 

 

Nicolás Gómez Dávila

 

 

 

 

 

Marcos 20

CVMc

Domingo, 3 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

20. Mc 3,20-21

 

Una reflexión inicial:

 

            Cuando una persona actúa de manera que no se ajusta a los parámetros sociales establecidos, con frecuencia es tildada de “loca”. Se reconoce que no se trata de una locura de psiquiátrico (aunque algunas veces se llegue a ello). Pero el adjetivo “loco” sirve para cortar las alas a cualquier comportamiento no reglado.

                Y, no pocas veces, son esas personas y sus “locuras” las que dan sentido al caminar humano. Las locuras del arte, de la cultura, de los proyectos humanitarios, de las intuiciones que abren camino. Cuando nacen son tildadas de locuras. Cuando muestran su eficacia, nadie agradece a los “locos” que las pusieron en pie.

                Si no fuera por estas locuras, estaríamos, probablemente, en la época de las cavernas. Muchos de los cauces por los que avanza la vida han comenzado siendo tenidas por locuras.

                De ahí que haya que estar agradecidos a quienes, locos ellos, nos van contagiando valores que van más allá de las normas dictadas por el sistema. Aunque haya que hacer discernimiento, no se puede menos de reconocer que gracias a muchos de esos locos y locas vivimos.

 

 

El texto:

 

                20Fue a casa, y se reunió de nuevo tal multitud de gente que no podían ni comer. 21Al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio.

 

                Se inscribe el pasaje en el afán del evangelista de mostrar que el reino es universal. Las reacciones a este horizonte amplio de la propuesta de Jesús serán muchas veces negativas. Entre ellas, la de su propia familia.

  • La gente que se apiña en casa es la gente descontenta con el sistema. Entrevén en la propuesta de Jesús una salida a su dura situación de marginación. Son de los que piensan que Jesús no solamente es un loco, sino que es una salida a su demanda de justicia.
  • Están “en casa”, en el lugar donde se les comprende, en el ámbito donde aún se puede hacer justicia a los empobrecidos.
  • Los allegados de Jesús intentan impedir su oferta del reino a todos aduciendo que está loco. Es el argumento de quien no comprende en absoluto y de quien anhela machacar a la persona por la vía rápida. Los verdaderos locos son ellos, al querer impedir que el reino se difunda a todos. Pero la única manera de frenar este anhelo es la difamación: decir que está loco. No entienden que la “locura” de Jesús es la mayor sensatez.

 

Para pensar un momento:

 

  1. ¿Crees que la difamación contra los “locos” continúa?
  2. ¿Por qué a las utopías el sistema les llama “locuras”?
  3. ¿Cómo no llamar loco a quien sueña?

 

 

 

 

Un valor: Los amores extraños

 

                En la vida hay, a veces, amores extraños, amores locos. Estos amores suelen tener mala prensa, no son bien acogidos, todos hacen “leña” de ellos. Pero, a la larga, se reconoce que en ellos había muchas cosas interesantes. Son amores que humanizan:

  • El amor de quien se entrega sin pedir nada a cambio y se enmarca en un silencio que parece injusto.
  • El amor de quien se da con una sonrisa y no se cuelga ninguna condecoración.
  • El amor que la sociedad no entiende porque no entra en los parámetros normales, pero que rebosa ternura.
  • El amor de quien sueña una ciudad más humana y se entrega a su humanización.
  • El amor de quien no saca provecho ni ganancia de ninguna posición de superioridad.
  • El amor de quien no se aprovecha de los cargos ni de la fragilidad de los débiles.
  • El amor de quien sabe de lágrimas ocultas, de acompañamientos costosos, de noches sin dormir, de heridas compartidas.

Son amores extraños, raramente aceptados, pero, como decimos, hay en ellos un brillo indudable: el brillo de la ternura y de la humanización.

 

Una foto:

 

Un grupo de fotoperiodistas y activistas de Madrid y Pamplona han puesto en marcha Refugee Care,  un proyecto de ayuda a las personas refugiadas procedentes de Siria que llegan a las costas de Grecia en la isla de Lesbos. El proyecto surgió  después de que dos periodistas de Tele K fueron a cubrir la llegada e refugiados a Europa el pasado verano. Alicia y Juan Carlos constataron sobre el terreno las tremendas carencias que sufrían los refugiados y acordaron crear un proyecto que intentara ayudar y cubrir sus necesidades básicas. Gente “loca” para bien de los frágiles.

 

Un poema:

 

SOL de invierno, fugaz, sobre tu cuerpo. 

 

Este sol que rescata. 

 

Este sol que devuelve

aquel mundo de blancos

guijarros y días transparentes, frágil

luz de pureza,

cuando todos los miedos se espantaban

sólo con ocultar en un cuento tu nombre,

sólo con negarle, en tu vida

en el cuento, a la muerte tu nombre. 

 

Sol

que aún te reconoce y te redime. Luz,

frágil pureza. 

 

Juan Cobos Wilkins, 

 

 

Marcos 21

CVMc

Domingo, 10 de abril de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

21. Mc 3,22-30

 

Una reflexión inicial:

 

            Sumar siempre es positivo; dividir es negativo. Todo aquello que en la vida nos lleva a sumar produce frutos positivos. Por eso, no hay que temer a las sumas; habrá que temer a las divisiones.

                A veces tenemos reticencias para sumar porque creemos que eso arrebata nuestra peculiaridad, porque nos parece que perdemos nuestros lugares conocidos y queridos. Pero sumar siempre será positivo y en modo alguno nos hará perder nada bueno que hayamos adquirido.

                Por otra parte, llegamos a creer en nuestro desvarío, que alejarnos, apartarnos, excluir, dividir puede reportarnos un plus de identidad. Es un error garrafal, porque dividir debilita, excluir empequeñece, alejarse mina los valores más hermosos. Cuando algo entre los humanos parte de una división, generalmente se cosechan lágrimas y fracaso.

                De ahí que el camino de la entrega, de la generosidad, de la comunión, de la donación es la senda buena que construye lo humano., Mientras que el sendero del aislamiento, de la defensa a ultranza de lo que me diferencia no suele traer casi ningún fruto positivo. En aprender esto radica no poco de la dicha que pueden aportar los caminos humanos.

                Los caminos que suman son caminos de futuro; los que dividen, miran al pasado y llevan a la grisura de lo que no tiene futuro.

 

El texto

Unos letrados de Jerusalén decían: -Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios. El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: -¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir.  Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. 

            En los Evangelios, los demonios son lo que podríamos llamar las “ideologías opresoras”, esa manera de ser que llevamos todos dentro de querer imponernos a los demás, de pretender tener siempre razón, de situarnos por encima del otro, de medrar a costa de los demás. Esto, llevado al extremo es una fuerza “demoníaca”. Nadie está libre de eso.

                El Evangelio quiere transformar esa fuerza destructora en modos de servicio y de fraternidad. Esa es su gran pretensión.

  • Jesús no puede estar en connivencia con esas actitudes porque su vida va en otra dirección. La evidencia de que un reino dividido se arruina dibuja la actitud de Jesús: él quiere arruinar al “endemoniamento” de la persona porque trabaja por lo contrario, por la construcción de lo humano.
  • Quererse imponer al otro es dividir la familia humana, sembrar la discordia entre quienes deberían respetarse y amarse. Jesús pretende unir a los humanos en el amparo de una sola familia. Su obra es “anti-demoníaca”.
  • Poner palos en las ruedas de quienes quieren construir lo humano y quitar poder al “Satán” que la persona lleva dentro es una “blasfemia” imperdonable mientras no se salga de tal actitud. O de otro modo: permanecer en la actitud de medrar a costa del otro es situarse en el lado del “Satán”. Mientras no se salga de ahí, no habrá nada que hacer.

 

Para pensar un momento:

 

  1. ¿Me refirmo a costa de los demás?
  2. ¿Quiero imponerme siempre?
  3. ¿Robo el corazón a las personas?

 

Un valor: El pacto

 

            Lo estamos viendo en estos últimos meses: el país necesita un pacto pero no hay manera de alumbrarlo. Hacer un pacto significa estar dispuesto realmente a negociar, a perder, a ceder, para poder ganar aquello que se considera suficiente. El pacto es el rostro visible del afán de sumar que anida en la persona. Para llegar a pactos cotidianos se requiere:

  • Interés por la otra persona y sus situaciones. Que el otro entre en el propio horizonte.
  • Ver en la otra parte valores que, aunque no sean los míos, tienen interés para otros.
  • Percibir el deseo de construir juntos un camino y no excluir por razones ideológica u otras.
  • Entender que hay marcos de mayor importancia que los propios a los que merece la pena entregar una parte de la razón que uno cree tener.
  • Valorar las propuestas del otro al menos como posible camino de encuentro.
  • Estar deseosos de un lugar de confluencia porque se considera que la confluencia aporta más que la diferencia.

Lo que ocurre en política ocurre en la vida diaria: el logro de pactos desvela la calidad del interior de la persona, no solamente su astucia para ganar. Por eso decimos que el pacto nos humaniza.

 

Una foto:

 

                Este es el director de cine  Fernando León de Aranoa que en la última gala de los premios Goya dijo que las películas no compiten entre ellas y los actores tampoco, nosotros sumamos”. Es de un gran acierto enfocar una fiesta del cine no como una competición, sino como una suma de aportaciones de diversas maneras de ver el arte y la sociedad. Esto hace que todos puedan contribuir a la hermosura de la creatividad artística. Un ejemplo a seguir para quienes, como los cristianos, queremos asentar la vida sobre la fraternidad, misterio de suma, más que ámbito de individualidades.

 

Un pensamiento

 

”El Bien acaba siempre por perder: es su manera de ganar”.

 

(Ch.Bobin)

 

Retiro en Pascua de 2016

 

PARA GANAR LA LUZ

Retiro en la Pascua de 2016

 

 

        Por la cotidianeidad, el don inmenso de la luz pasa inadvertido. Que se lo digan a quien no puede ver. Que se lo digan a quien nunca ha podido estremecerse ante una puesta de sol o ante los colores vivos de un cuadro de Sorolla, o de Oteiza. Que se lo digan a quien no ha podido ver nunca el brillo de unos ojos llenos de amor. Por su cotidianeidad, el peligro de no valorar la luz es evidente; por su cotidianeidad, la hermosura de la luz que se derrama sobre nosotros que vivimos en este planeta sin luz es la prueba de la generosidad de Dios con nosotros.

        Pero la luz no es solamente la de fuera. Hay también una luz de dentro, una iluminación interior que la posee quien la trabaja, porque es un constructo, un trabajo de por vida, un afán que se logra en la medida en que se lo persigue. Hay que hacer un trabajo consciente para ganar la luz.

        Por eso mismo, hay vidas luminosas y vidas oscuras. Estas son las de aquellas personas que proyectan su luz gris sobre todo y lo envuelven todo en grisura. Todo es negativo para ellas, todo está desprovisto de la alegría del color. Todo tiende a lo oscuro. Pero hay otras que van en la dirección opuesta: tienden a la luz, se admiran del brillo de la vida y quieren que todo tenga ese brillo, se ponen siempre en la perspectiva de quien disfruta del color y del amor, valoran con sensata positividad lo que pasa y lo que nos pasa. Gente de luz.

        Decimos casi con ligereza que la Pascua es la fiesta de la luz, que Cristo es la luz de esa Pascua. Y así lo creemos. Por eso mismo, el tiempo de Pascua podría ser un tiempo bueno para el trabajo de ganar la luz, para hacer más sitio a la luz en nuestra vida, para contagiarnos de luz y para comunicar una mística de luz en nuestro derredor. No se trata de falsas iluminaciones, sino de lograr otra  perspectiva de vida, más luminosa, más positiva, más esperanzada.

        Hacemos nuestra aquella oración de iluminación que, con humildad, se canta en las reuniones de Taizé: “En nuestra oscuridad enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor”.

 

1. Para ganar la luz

 

        Comenzamos con un poema de Eloy Sánchez Rosillo que da título a esta reflexión y que puede situarnos espiritualmente. La poesía buena es aliada de la buena mística:

 

Cuánta pureza en esta luz que hoy
baja del cielo, y cuánta libertad
para mi corazón, que con frecuencia
en lo oscuro se obstina.

 

No es fácil ver la luz,
mirarla simplemente y ser dichosos.
Muchas cosas impiden que ese don que nos salva
a nuestros ojos llegue.

 

Para ganar la luz es necesario
que todo sea mirada en nuestro espíritu,
que mientras la miramos contengamos
afanes y dolores, hábitos que nos ciegan.

 

A pesar de negarla tantas veces,
hoy de verdad la veo, la respiro, la escucho.

Mis ojos quieren ver. Y la luz deja

Que descienda a mi vida su piedad, su alegría.

 

  • Corazón…que en lo oscuro se obstina: A pesar de que la luz nos viene a raudales, de que la alegría se vuelca con frecuencia generosa en nuestra vida, de que hay mil motivos para el gozo humilde, nos obstinamos en lo oscuro.
  • No es fácil ver la luz: Porque, para verla, hay que tener luz dentro, luz que conecte con la luz. Nuestra peor ceguera es el no querer ver la luz que nos rodea. La ceguera de dentro es la ceguera de verdad.
  • Que todo sea mirada en nuestro espíritu: Esa es la condición para ganar la luz. Ser mirada quiere decir mirar con benignidad, con fraternidad, con amor. Una mirada distinta, la mirada del corazón. Y luego, contener los afanes y dolores que están ahí, las cegueras que nos acompañan tercamente.
  • Hoy de verdad la veo. Que la Pascua pueda ser, por Jesús, un momento de ver la luz, de respirarla, de escucharla. Que no se nos borre el brillo de la Pascua en el corazón e incluso en la mirada. Que descienda esa luz en modos de piedad y de alegría sencilla.

 

2. La luz de la esplendidez: Lc 11,34-34

 

        Cuando se habla de iluminación ronda el peligro de pensar en una mística sin conexión histórica, lejos del sencillo caminar humano. Por eso, hay que situarse en lo cotidiano donde habrá que iluminar lo que vivimos cada día. La Palabra nos ayuda: la luz de la esplendidez es la que puede iluminar la vida.

 

        “La lámpara de la persona es la esplendidez. Cuando eres generoso, toda tu persona está luminosa; en cambio, si eres tacaño, tu persona está oscura. Por eso, cuidado con que la luz que tienes no sea oscuridad. Si tu persona entera es luminosa, sin parte alguna oscura, seguirás luminoso todo entero, como cuando la lámpara te ilumina con su brillo”.

 

        El texto está lleno de semitismos que es preciso entender en sus equivalencias en nuestro idioma: ojo perverso= envidia, tacañería; ojo simple= generosidad, esplendidez. Sobre esta posición se interpreta el resto. En Mt el texto está dentro de la interpretación de “los que eligen ser pobres” (Mt 5,3). En Lc como enseñanza sobre el desapego al dinero antes de hablar de aquellos, los fariseos, que tiene mucho apego a él. En cualquier caso se trata de actitudes económicas que engendran luz o que engendran tiniebla.

  • La lámpara de la persona es la esplendidez: La persona está iluminada por dentro en la medida de su esplendidez. Es una realidad: las personas espléndidas (y no solo en cuestiones de dinero, sino de respeto, de cariño, de buena relación) son personas luminosas. La esplendidez es la luz que ilumina el caminar humano, más que la luz de las lámparas.
  • Cuando eres generoso, toda tu persona está luminosa: Ser generoso o tacaño son actitudes que marcan a la persona entera, la configuran, la troquelan. Significan la apertura o cerrazón al amor de los demás.
  • Si eres tacaño, tu persona está oscura: Sobre todo porque te imposibilitas para el amor. No se trata solamente de una tacañería, material, sino vital, existencial. La tacañería de quien no ha dado con el secreto de la vida, con la senda del amor.
  • Cuidado con que la luz que tienes no sea oscuridad: La paradoja es clara: puedes tener cosas o actitudes que crees luminosas, pero son oscuras porque tienen como base el individualismo, la indiferencia, la exclusión.
  • Seguirás luminoso todo entero: Seguir está indicando que la iluminación de la vida por la esplendidez es algo que se construye, que va creciendo, en el mejor de los casos, que se tiene entre ceja cada día. No es tanto una manera de ser cuanto un camino a recorrer.
  • Como cuando la lámpara te ilumina con su brillo: El brillo de la lámpara pasa a la persona. Se convierte ésta en una persona “brillante”, capaz de iluminar otras sendas que no son la suya. La esplendidez que se multiplica.

 

 

 

3. Espiritualidad de la luz

 

* Dios de Dios, luz de luz: Así lo decimos en el Credo. Posiblemente no pase de ser un aserto más, un tanto “infumable”. De hecho, la realidad de Dios no ha sido muy generadora de luz en la vida cristiana sino más bien lo contrario: temores, estremecimientos, alejamientos para tenerlo a raya. “El Dios feroz del Sinaí”, que decía Krahe. ¿Cómo meter en el imaginario religioso a un Dios de suave luz, de luz amigable, de luz abrazante y no de luz cegadora? Luz en el sendero de quien anda en el mismo camino. Luz acogedora porque acoge nuestras sombras. “Tu sombra arrastrará mi sombra hacia la luz” (canta Lucy Bell). Un Dios que arrastra suavemente nuestras sombras hacia su acogedora luz.

* “Yo soy la luz; el que me sigue no andará en tinieblas”: Así se define Jesús en Jn 8,12. Un seguimiento a Jesús para no andar en tinieblas, no tanto para ser de una religión o de una moral, sino para ir saliendo de la propia tiniebla e ir construyendo un estilo luminoso de vida. Seguir la luz de Jesús es andar su camino de luz, irse situando en sus valores elementales, volver a lo más simple del Evangelio, despojar al pensamiento elemental de Jesús de las añadiduras religiosas, tan relativas. Llegar a la evidencia de que, con el correr de los años, las tinieblas tienen cada vez más perdida la batalla, que las sombras tienen menos terreno en el fondo del corazón.

* Una luz entre la niebla: Algo de eso habría de ser la comunidad cristiana en la sociedad de hoy. No tanto una instancia normativa, ni siquiera un referente moral (si es que puede plantear esto sin sonrojarse). Una sencilla luz que ilumina el caminar humano y sus avatares. Una humilde luz en la vorágine de caminos enmarañados que es la vida de las personas. Una titilante luz en las noches más hondas que no se ahorran nunca a los humanos. Nada más y todo eso. Y ello, sin pretensiones, sin superioridades, sin censuras, sin menosprecios. Como quien también está fuertemente necesitado de esa misma luz.

* Espiritualidad que engendra luz: No tanto doctrina que construye argumentos o filosofía que se abre un hueco en el panorama del pensamiento. Oferta sensata y racional de luz en la medida de lo posible. Oferta que se hace no desde la ideología sino, sobre todo, desde una experiencia, humilde pero cierta, de luminosidad. Mística de corazón simple que tiende a colaborar en la luminosidad y el gozo de lo humano para entender los sinuosos caminos del espíritu que anhela iluminación.

* Propuesta de luz: Más que propuesta de doctrina. Oferta de pequeñas posibilidades de vida más que de grandes documentos de alto nivel. Evangelización que pretende aportar un poco de luz en los peculiares caminos humanos, más que siembra de ideología religiosa que tiene como trasfondo ampliar el número de adeptos religiosos. Evangelización para la luz, no para la bruma de una ideología religiosa que pesa, que es tóxica.

 

4. Derivaciones

 

* Palabras luminosas: Porque la palabra puede ser un chorro de luz o, por el contrario, una fuente de tinieblas. Palabras hechas de respeto, de ausencia de juicio, de amabilidad sensata. Palabras lo más ajustadas posible a la verdad, lo más cercanas a lo cierto. Palabras que hablan al corazón, dardos sin veneno que tratan de acompañar y abrir caminos. Palabras que dejan un poso de gozo y la certeza de que se han aproximado los fondos del alma.

        * Gestos luminosos: Porque los gestos hablan el lenguaje del futuro, aunque no cambien el sistema. Los gestos luminosos iluminan pequeños trechos del camino. Gracias a ellos, andar esos caminos es más fácil. Necesitamos más gestos de luz que ideas luminosas, ya que los gestos son las ideas con carne, la certeza de que nuestras ideas no son “fantasmales”, sin carne.

        * Caminos luminosos: Estilos de vida que se vea por dónde van, maneras de comportarse que no se muevan en el barro de lo que oculta y, al final, no se sabe por dónde se anda. Claridad de comportamientos, aunque desvelen la limitación en la que uno se mueve, aunque no contengan la coherencia que uno desearía. Caminos luminosos que alejen el control, la censura, el abuso.

        * Relaciones luminosas: Más allá del daño que nos hacemos los humanos cuando nos relacionamos. Relaciones que alejen la imposición, el dominio, la explotación. Relaciones igualitarias, colaboradoras, fraternas. Relaciones que entienden que estamos hechos para vivir el uno con y para el otro, como decía Baumann.

        * Belleza luminosa: Y sencilla a la vez. Porque la luminosidad no viene de lo grande, sino de lo sencillo. Belleza que proviene de la madre tierra, de la creación paciente, de las criaturas con frecuencia menospreciadas. Belleza de las creaciones humanas que quieren aportar algún destello al caminar humano. Belleza que se esconde en los lugares oscuros pero que aparece a nada que los lea uno con humanidad y respeto.

 

 

 

Conclusión

 

        El tiempo de Pascua podría ser entendido y vivido como un tiempo bueno para crecer en luminosidad, para celebrar y contagiarse del Jesús luminoso de la Pascua. Tiempo bueno para plantearse el alejamiento de lo oscuro, de los oscuros, de aquellas instancias que ennegrecen el camino humano. Tiempo de luz, tiempo de Pascua. Y siempre con esa contención que sabe que la luz de la vida y de la fe se vierte en el molde vidas sencillas, frecuentemente tentadas de oscuridad. Volvemos a hacer nuestro en la Pascua el grito de la antífona de Taizé: “En nuestra oscuridad enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor”. Que esa luz dentro de la persona sea el verdadero cirio pascual este año.

 

Itinerario pascual:

 

Primera semana: Palabras luminosas: Trata esta semana de controlar tus palabras, de darles más carga de humanidad, de intentar que sean palabras que animen y sostengan, que aporten vida a los caminos diarios, que generen bienestar  en derredor.

Segunda semana: Gestos luminosos: Proponerse algún gesto luminoso cada día. Basta una sencilla cosa. No darle publicidad. Que su posible luz brille por ella sola. Sin alharacas. Que sean gestos luminosos para uno mismo y para los demás.

Tercera Semana: Caminos luminosos: Únete a algún grupo que tenga algo de “luz social”, que plantee alguna posibilidad de iluminar caminos sociales que son algo oscuros. Grupos de solidaridad, de cercanía a los más débiles, a los más “oscuros”. Reza por ellos, hazte cercano, mira si puedes colaborar en algo.

Cuarta Semana: Relaciones luminosas: Trata de vivir tus relaciones familiares o comunitarias con la mayor luz posible, con el mejor humor que puedas, con la mayor carga de amor de que dispongas. Agradece al final del día tener personas con las que hablar, con las que relacionarte, a quienes amar.

Quinta semana: Belleza luminosa: Disfruta en esta Pascua de la belleza sencilla. Camina, contempla la creación, escucha algo de música, toca la tierra, ora con gusto, lee algo que te nutra. Comparte la belleza sencilla con otros, con tu grupo, con tus amistades, con tu comunidad.

Sexta Semana: Gózate con la luz que es Jesús: Termina la Pascua dando gracias a Jesús por ser luz para nuestro sendero, por el brillo de su corazón, por el amor que sigue manando de él. Anhela vivir cada vez más a la par de esa luz de vida. Cántale como luz en medio de la niebla. Disfruta de su luz.

 

Marcos 19

CVMc
Domingo, 13 de marzo de 2016


VIDA Y EVANGELIO:
UN MISMO CAMINO
Plan de oración con el Evangelio de Marcos

19. Mc 3,13-19

Una reflexión inicial:

El mundo podría dividirse en dos facciones: la gente importante y la gente corriente. Sobra decir que es la gente importante la que copa todas las informaciones y está en la pomada. La gente corriente permanece en la sombra.
Más aún, se cree que la gente importante dirige la sociedad. Sin ella, dicen, iría al caos. Por eso se les hace reconocimientos y se les erige monumentos. Son los que nos guían.
Y, sin embargo, el verdadero cimiento, el humus que pasa de generación en generación para que la vida florezca, es la gente corriente, las personas que dejarán poca huella en los registros civiles, ya que fueron sencillos usuarios y colaboradores del hecho social. Sin ello, ya lo dijo Brecht en su poema (lo ponemos al final), nada de lo que ha sido importante habría sucedido.
Por eso, hay que estar contento y agradecido. Contentos por ser de ese cimiento y de ese humus. No tiene sentido pretender otra cosa. Se puede estar bien, siendo gente corriente, sin más. Y agradecidos a todas aquellas personas que, si ser nada importantes, nos dieron la oportunidad de vivir en todas las dimensiones de la persona. Aunque el olvido se las coma, fueron importantes para nosotros.

El texto:

13Subió al monte, convocó a los que él quería y se acercaron a él. 14Entonces constituyó a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar, 15con autoridad para expulsar demonios. 16Así constituyó a los Doce: A Simón, y le puso de sobrenombre “Pedro”; 17ª Santiago de Zebedeo y a Juan su hermano, y les puso de sobrenombre “Boanerges”, es decir, “Truenos”, 18ª Andrés y Felipe, a Bartolomé y Mateo, a Tomás y Santiago de Alfeo, a Tadeo y a Simón el fanático 19 y a Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

La convocación y elección de colaboradores por parte de Jesús se hace con gente corriente. Lo que sabemos de los compañeros de Jesús tiene un denominador común: gente común y con limitaciones comunes:
• Simón: un “pedro” (testarudo) y ambicioso (¿qué nos va a tocar?).
• Santiago y Juan: “truenos”, gente violenta (¿quieres que hagamos bajar fuego que consuma a este pueblo?)
• Andrés y Felipe quien no acaba nunca de “ver” que ver a Jesús es ver al Padre.
• Bartolomé y Mateo, el jefe de publicanos, el jefe de los corruptos, a quien extrañamente se le ofrece el mensaje más allá de su corrupción moral.
• Simón el fanático, el zelotes, cercano al mundo de una cierta violencia.
• Judas Iscariote: el capaz de entregar a quien dice amar.
Es decir, si se va uno por uno, todos ellos están marcados por deficiencias morales, como nosotros. Gente corriente, con lo bueno que sin duda tenían (amaban a Jesús) y con sus fragilidades que ni la misma presencia de Jesús logró hacer desaparecer. Con esas “mimbres” se hizo el anuncio del Reino.

Para pensar un momento:

1. ¿Crees que ser gente corriente nos aparta de Jesús?
2. ¿Se puede ser gente corriente y, a la vez, persona de valor.
3. ¿Cómo apreciar más profundamente a la gente corriente con la que convivo?

Un valor: Lo oculto

Lo oculto no suele ser un valor considerado. Precisamente por eso, porque está en lo oculto. Nosotros valoramos lo que se ve, lo que está en el escaparate. Si no está en ese lugar, aunque sepamos de su presencia, no lo valoramos.
Pero en lo oculto residen auténticos valores:
• Esta la verdad no maleada por la publicidad, por chunta chunta del ruido.
• Está la sencillez porque recibe pocos aplausos, casi ninguno.
• Está la generosidad pura porque se hace un favor por el gusto de hacerlo.
• Está la compasión ya que nadie se avergüenza de ella, ni quien la da ni quien la recibe.
• Está la alegría sencilla, la que no necesita grandes cantidades de nada para pasar un buen rato y ser feliz.
De modo que lo oculto tiene muchas ventajas y poco inconvenientes

Una foto:

Tres ancianos cualquiera en un banco cualquier de un parque cualquiera. Gente corriente, austera para llegara fin de mes, que tiene que pasar el rato en espacios públicos como su segundo cuarto de estar. Gente corriente. Nunca tendrá sus diez minutos de gloria. Pasarán a mejor vida dejando un leve recuerdo en la sociedad y quizá un recuerdo cariñoso en quien les quiso. Gente corriente. Sin ellos no habría vida; sin ellos no tendría sentido la vida.

Un poema:
¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió siempre a construir? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche
en que fue terminada la Muralla China?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
¿Es que Bizancio, la tan cantada,
sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba,
los que se hundían,
gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota
Fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.
Bertolt Brecht

Marcos 18

CVMc

Domingo, 6 de marzo de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

18. 3,7b-12

 

Una reflexión inicial:

 

            Debido a una especie de histerismo social derivado de la percepción del propio cuerpo, en nuestra sociedad se puede decir que cada vez nos tocamos menos. No está bien vista la excesiva cercanía física. Si se tiene tal cercanía con menores o personas en inferioridad la cosa resulta hasta peligrosa.

No se trata de manosearse, de imponer la caricia a la fuerza, de tocar lo que no se debe y como no se debe. Pero los humanos tenemos el sentido del tacto como vehículo de comunicación, de humanidad y de amor.

Poner diques a esta forma hermosa de comunicación es empobrecer la vida. Cierto que habrá que tener los controles necesarios (como con los otros sentidos). Pero renunciar a la caricia, al abrazo, al calor de los cuerpos, al gozo del encontrarse con la corporeidad del otro es empobrecer el camino humano.

Tocar a otros es propio de humanos; tocar bien, cálidamente, respetuosamente, amorosamente es propio de humanos que tienen activado el mecanismo de la buena relación y del buen amor.

 

El texto:

 

                7bUna enorme muchedumbre procedente de Galilea, de Judea, 8y de Jerusalén, de Idumea, Transjordania y las comarcas de Tiro y Sidón, una muchedumbre enorme que se había ido enterando de todo lo que hacía, acudió a él. 9Dijo a sus discípulos que le tuvieran preparada una barquilla por causa de la gente, para que no lo oprimieran, 10pues, como había curado a muchos, se le echaban encima para tocarlo todos los que padecían algún tormento. 11Y los espíritus inmundos, cuando percibían su presencia, se postraban ante él y gritaban: -Tú eres el Hijo de Dios. 12Pero él les recomendaba una y otra vez a que no lo hicieran público.

                Este texto se sitúa en los tiempos de la “primavera” de Galilea, cuando las cosas iban bien, cuando, según parece, causaba gran impacto en sus compaisanos. Luego las cosas cambiarían.

  • Una muchedumbre enorme: ¿Por qué se acercaba a Jesús tal muchedumbre? Porque no juzgaba a nadie y porque se dejaba tocar. No era un Dios bajado del Olimpo, sino uno como ellos en el que el amor del Dios acogedor se hacía palpable y visible.
  • Para que no lo oprimieran: Jesús es uno que es tocado y que toca (el verbo “tocar” tiene más de 30 empleos en Mc). Tocar como forma de comunicar, de hacer ver que se está al mismo nivel y que lo bueno de uno puede pasar al otro.
  • Se le echaban encima para tocarlo: Jesús no se aleja, no impide que le toquen, quiere hacer ver que es uno con ellos, compañero en el mismo camino a quien se puede abrazar.
  • Los espíritus inmundos huelen su presencia: Porque es una presencia humanizadora y los espíritus inmundos, las ideologías opresoras, el terco anhelo de afianzarse a costa del otro, tiembla ante uno que se deja tocar sin pretender nada del otro.
  • Les conminaba a que no lo hicieran público: Porque dar publicidad a los comportamientos humanos, al amor, es, casi siempre, echarlo a perder, desenfocarlo.

 

Para pensar:

  1. 1.       ¿Te gusta percibir a un Jesús que toca y se deja tocar?
  2. 2.       ¿Tienes necesidad de cultivar más el abrazo, la cercanía reconfortante ante el otro?
  3. 3.       ¿Quién está esperando mi abrazo?

 

Un valor: La cercanía humana

 

                Es algo de una evidencia elemental que un obstáculo para el cultivo del abrazo y la caricia es la lejanía, no solamente física sino cordial. Cuento más lejos, menos posibilidad de abrazos y de caricias. De ahí que haya que recuperar el valor humano de la cercanía:

  • La cercanía es, en primer lugar, física. Si no se recorren caminos comunes, si no se tienen experiencias corporales similares ¿cómo va a brotar el abrazo?
  • Pero es mucho más. Se trata de ir logrando una cercanía de anhelos, de vivencias, de planteamientos, de amores. La cercanía no demanda que pensemos igual que el otro sino que, pensando cada uno como sea, los pensamientos, las vivencias estén cerca, se puedan compartir.
  • La cercanía es gozo y también com-pasión. Se disfruta mucho y también se pasan momentos duros. Ambas realidades habrá de ir mezcladas.
  • La cercanía deja una marca indeleble en el corazón. De ahí que, cuando es buena, sea tan reconfortante para la persona.
  • Hay que saber ser cercano sin ser pesado. La discreción, el respeto y el cuidado han de ser parte de la estrategia del acercarse. Estos matices son compatibles con una verdadera cercanía y cariño.

 

 

 

 

 

Una foto:

 

 

 

            Esta foto dio la vuelta al mundo: el Papa Francisco abraza y besa a un hombre con tumoraciones. No eran contagiosas, ni mucho menos. Pero, ciertamente, no resulta fácil tocar a una persona así. Es una imagen de que las dificultades en el tocar pueden ser superadas con espiritualidad y humanidad. La capacidad “curativa” de la cercanía queda fuera de duda.

 

Un poema

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

C. Vallejo