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FIAIZ

OTROS TEXTOS

UN DIOS QUE HABLA DE MODOS DIVERSOS

UN DIOS QUE HABLA EN MODOS DIVERSOS

La contribución de los no creyentes

a la lectura de la Biblia 

 

 

Introducción:

 

            Podría decirse con propiedad que los estudios bíblicos conocen una edad de oro. La actividad de las editoriales bíblicas, la incorporación de biblistas jóvenes provenientes de la VR o del laicado, el trabajo de los grandes estudios potenciados por las modernas tecnologías están logrando que la Palabra ocupe un lugar de privilegio en al pensamiento teológico e, incluso, en ámbitos laicos. Además, nunca como ahora el pueblo cristiano había tenido tanta oportunidad de formación bíblica[1].

            Pero también hay que decir que todas estas realidades ignoran los “trabajos” bíblicos de personas que no pertenecen al ámbito oficial religioso, que no acreditan títulos académicos al respecto y que, simplemente, son escritores/as que quieren escribir algo sobre la Biblia. Basta acercarse a la mesa de novedades literarias de cualquier librería para ver que se escribe mucho sobre Jesús y algo menos, aunque también, sobre el resto de la Biblia. Esto viene de lejos[2].

Además, muchos de ellos, son escritores de primer nivel, con lo que sus textos tienen gran altura y sus análisis no están exentos de profundidad. Quizá algunos de ellos hayan buscado la notoriedad y la venta masiva de sus libros[3]. Pero la mayoría construye textos de tiradas moderadas. El simple hecho de que salgan al mercado, tiene ya su valor[4].

            Y estas son nuestras preguntas: ¿No aportan nada al acervo bíblico? ¿Es mera literatura sin pretensiones de interpretación? ¿Conectan con el fondo de la Palabra aunque sus formas sean discutibles? ¿Logran desvelar el fondo del discurso bíblico donde se mueven las verdaderas realidades espirituales? ¿No merecerían, por ello, ocupar un lugar en la hermenéutica bíblica?

            Ocurre que muchos de estos autores se enmarcan en la increencia o en un proclamado agnosticismo. Pocos son militantemente contrarios a la religión[5]. ¿Es este un obstáculo insalvable? ¿No pueden los ateos leer con benignidad y creatividad el texto bíblico? «Los ateos podemos enfrentarnos a La Biblia y disfrutar de su lectura, sin que eso tenga que ofender a nadie. Podemos no creer en el origen divino de Cristo y emocionarnos profundamente con él como personaje porque los evangelios son cuatro versiones de una historia excepcional y literariamente sublime. Particularmente, el tramo final de su vida conforma una trama perfecta que conduce a un clímax idóneo (la muerte) y se cierra con un epílogo soberbio (la resurrección). Además Jesucristo, literariamente, es un mito y un arquetipo cuya esencia dramática podemos rastrear en otros anteriores (en Egipto y Grecia) y que ha influido en obras literarias posteriores (la figura del redentor, del revolucionario).Y, en cualquier caso, se trata de una fábula ética universal”[6].  

 

  1. 1.      Construir un proceso de sentido

 

Antes de entrar en la producción bíblica de los autores elegidos para el análisis, es preciso limpiar el campo ideológico. De lo contrario será imposible dar un paso adelante. Precisamente porque la dificultad mayor al leer un texto es trabajar el ancho y multiforme campo del sentido, el escritor de tema bíblico habrá de hacer, conscientemente o no, un continuado esfuerzo por ir creando un proceso de sentido en esas condiciones, cultivo del aspecto crítico y cultivo del aspecto existencial, que hacen viable esta tarea.

 

            ä La semantización de la palabra. Es como un misterio. Se trata de darle unos ámbitos concretos de referencia para arrancar la existencia, el ser, la significación y el sentido del inerte sistema de la lengua. Esto quiere decir que el trabajo hermenéutico es un verdadero trabajo, una dura búsqueda. Plantear el trabajo en el sentido del texto como algo que va de sí es desconocer la ardua y hermosa tarea de la semantización de la palabra. Esto es lo que conjura postura simplistas que toman rápidamente partido a favor o en contra del texto. Porque “decir que nada hay fuera del texto es, en principio, tan arbitrario como decir que todo está fuera de él”[7]. El tejido de referencias que se va creando al leer el texto, tanto diacrónica como sincrónicamente, ese es el verdadero lenguaje en el que hoy habla el texto. Semantizar el texto es algo más que explicarlo exegéticamente. Y esta tarea las hacen, por necesidad, quienes escriben desde una perspectiva creativa, no oficial.

 

            ä Un proceso interactivo. El proceso de la creación de sentido del texto es un proceso interactivo. Ello quiere decir que en él se entremezclan e imbrican diversos estratos en mutua incidencia: 1) Está, en primer lugar, el contexto receptor que, en el caso del NT, se remite, de modo general, a las primeras generaciones cristianas. Es el momento en el que aparece la verdad. Esto es complicado en el caso del NT por su componente comunitario, ya que no es una mera adecuación a la posible verdad de la oralidad. 2) En segundo lugar, está la historia del texto, las múltiples resonancias que ha tenido en la larga serie de lectores del mundo de la fe, lo que constituye una nueva forma de presente para el mismo texto. 3) Finalmente, la pregunta actual del texto, ya que no hay una recepción inocente, ni tampoco la iluminación del texto es algo aséptico. Estos tres niveles se interrelacionan en una móvil fecundidad para cada uno, dependiendo de muchos factores colaterales. Lo que deja a las claras la vitalidad que anida en el texto trasmitido, más allá de su círculo histórico inicial hasta llegar a la morada de cada escritor que toma un tema bíblico para su trabajo narrativo.

 

            ä Elaboración de nuevos sentidos. Si se llega a entender la escritura leída más como nueva confirmación, como una alteridad, que como identidad fija se hará posible la mecánica que elabore nuevos sentidos y que se moverá en tres anchos campos: 1) La construcción de significaciones, algo así como el sistema operativo sobre el que se construirán los otros campos. 2) La organización de experiencias, ordenándolas en la verdad de su diversidad de pertenencia a la realidad histórica. 3) La determinación de la praxis, modo concreto de diálogo con la realidad de la que uno hace parte. Es así como el sentido va siendo elaborado de una forma completa, dinámica e interaccionada. La complejidad del sentido requiere que ninguno de estos tres campos quede descuidado.

 

            ä Un texto para el diálogo. Todos los textos lo son. Cuaquier texto, y la Biblia lo es, no tiene sentido si no se convierte en diálogo. “El habla filosófica lleva dentro del autor glosado los sintagmas de un problema que el autor interpretado expone, pero, sobre todo, la reestructuración, en el lenguaje de la vida, del lenguaje de la memoria, y el reflejo de las mediaciones de ese tiempo inmediato en que se hace presente el pasado”[8].  Convertir el texto en diálogo es algo vital para garantizar la fecundidad de la propuesta narrativa del autor. Tal vez en esto se halla una de las mejores bazas de las narraciones de tema bíblico que crean los autores.

 

            ä Una hermenéutica biográfica. Se escribe sobre lo que se lleva dentro. “En ese llevar dentro influye el horizonte de sensibilidad, inteligencia, pasiones, deseos, frustraciones de cada hombre”[9]. Lo que hemos hecho con nuestro ser y lo que somos determina la lectura del texto. Y ello hasta constituirse en el principio rector de todo el hecho hermenéutico. Efectivamente, la orientación del acto lector está tan intrínsecamente ligada a la biografía real del lector que ésta se constituye en la fuerza ordenadora de la empresa de leer. No se postula aquí ninguna clase de ideología subjetivizadora. Simplemente se describe el mecanismo de interpretación y su principio real de orientación.

 

             ä Una hermenéutica abierta. Esta orientación nos es necesaria cuando, como ya lo hemos consignado, “nos hemos acostumbrado a pensar la obra escrita como un proceso acabado, perfectamente, por su autor[10]. Es  preciso superar esta mentalidad dejando paso a todas las posibilidades que ofrece una lectura flexible y con las necesarias raíces antropológicas. Tal vez sea cuestionable, por global, este principio de E. Lledó, pero da que pensar: “Precisamente, el hecho de que no hay nada antes del texto implica que no hay tampoco nada después de él. O mejor dicho, que no hay nada objetivo y que el después se quiebra en los infinitos prismas que reflejan las mentes de todos los posibles lectores”[11]. No cabe duda de que los textos elaborados por los autores increyentes o agnósticos facilitan esa variedad de primas que generan relatos vivos.

 

  1. 2.      Actitudes básicas

 

Desvelamos en estos autores una serie de actitudes que, aunque también las tengan en parte los exégetas oficiales, nos parece que se encuentran en ellos de manera más evidente.

 

  • La pasión de contar: los autores que tocan temas bíblicos está afectados por la pasión de contar. Esa pasión es la que les lleva a ver en los relatos de la Biblia un trampolín para su lanzarse al mar de la narración. «Creo que la pasión de contar es inherente a la naturaleza humana. Que contar es volver a vivir, pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida. […] También creo que para que exista una historia es preciso que se tenga el sentimiento de lo prodigioso. […] Necesitamos historias que nos cuenten lo que es el mundo y lo que pasa en nuestro interior, pero sobre todo que nos hablen de lo prodigioso, porque la vida es indisociable de la espera y la realización del prodigio»[12]. Es preciso dar a esta pasión márgenes amplios, no fiscalizados por una autoridad externa. De lo contrario, el vigor de la narración muere y se convierte en un tratado inerte.
  • Obligada humildad: podría parecer que esta clase de autores presentan sus textos desde un orgullo manifiesto y desde un cierto descaro literario. En realidad, ellos saben que, al no contar con el apoyo de un aparato oficial, al estar solos con su propuesta interpretativa, está mucho más expuestos. Eso hace que, a la postre, sus libros sean propuestas de corto recorrido social. Pocas veces encuentran eco en los suplementos literarios y raramente logran un premio literario[13]. Saben que sus textos no van a ser apreciados por el estamento religioso y que tampoco van a tener excesiva acogida en el público no religioso que huye de temáticas que han sido rechazadas con el conjunto de su visión de la religión.
  • Seducidos por el texto: muchos de estos autores experimentan una auténtica seducción por el texto bíblico que va acompañado por un fuerte rechazo por el uso que creen que le ha dado el sistema oficial. Lo cierto es que tal seducción transforma sobre todo a las figuras bíblicas en auténticas heroínas y se propone como tal, aunque la lectura que se haga de ellas se aleja de los estrictos moldes narrativos del texto bíblico[14]. El que, a veces, acompañe a tal seducción una vertiente de crítica a la lectura oficial de los textos bíblicos e, incluso, a la estructura eclesiástica no empaña el atractivo que la Palabra sigue ejerciendo sobre estos autores[15].
  • Cuando recrear es interpretar: El cauce hermenéutico es, normalmente, el explicativo: un exégeta explica el texto leído queriendo llegar a desvelar la intención del autor, «lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos»[16], empeño que suele saldarse numerosas veces con un fracaso o con la frágil certeza de que eso es lo que dice el texto cuando, a la par, otro exégeta dice cosas diversas. Los autores no creyentes raramente se sitúan en tal perspectiva. Más bien ellos interpretan recreando. Puede creerse que eso es una arbitrariedad inaceptable, de no ser como simple literatura ficticia. Pero, en realidad, hay algo más: con frecuencia se llega a tocar el fondo de las cuestiones de una manera más viva que aquella otra que se queda en las formas, en el simple análisis textual. Cuando se recrea el fondo, la pregunta por lo histórico y por el entramado literario pasa a un segundo término y aparece la belleza interna del texto, sus preguntas y sus planteamientos de fondo. La recreación del texto no está exenta del peligro de superficialidad y de esnobismo. Pero también puede abrir la puerta a abismos que deslumbran[17]. Leer recreando es una forma de lectura menos inclinada a ser base de un sistema ideológico, pero cautiva el alma y “hacer arder” el corazón[18].
  • Leer con “carne”: la lectura exegética tiene el peligro de ser una lectura sin carne, descarnada. Es, claro está, una lectura valiosa y necesaria, pero, al final de todo proceso de lectura, hay que preguntarse si ese texto ha logrado llegar a la playa de la intimidad, si ha conseguido saltar la valla que rodea el huerto del propio corazón. Creemos que esto es imposible si no se pone “carne” a la lectura. No quiere decir que se haya de narrar con superficialidad, con fantasías desenfocadas y, menos todavía, con embustes torticeros. La palabra es la carne de la idea cuando esa carne es la propia del narrador, aquello que nace del hondo corazón de quien narra. Muchas de estas publicaciones, huyendo de cualquier polémica, narran desde las vibraciones del alma. Eso es lo que las hace auténticas, atractivas, dulces incluso[19].
  • Asumiendo una cierta orfandad: la temática bíblica, incluso la extraexegética, está condenada a una cierta orfandad social, cuando no a un indudable menosprecio. La conexión entre Biblia y religión ha llevado, junto con el desprestigio de la religión, al desprestigio del relato bíblico. Ha sido menospreciado por sangriento, por ilógico, por contradictorio, por nocivo incluso. Los autores que narran a partir de la Biblia tienen que asumir su parte de desprestigio[20]. Solamente el vigor de la narración hará que salgan de la mediocridad y se fije en ellos la mirada del lector. Y, aunque digan que no les importa, y quizá sea así porque no todos tienen la misma sensibilidad, habrán de asumir el frío del rechazo del sistema religioso que, a veces, entorpece la vida del escritor y puede llegar a sembrar en él una indudable amargura[21].
  • El fecundo fluir de las narraciones bíblicas: porque parece que, a priori, tenía que ser ya un tema agotado. Pero, todo lo contrario, los autores siguen encontrando en las narraciones bíblicas una fuente primaria de inspiración. Muchos de los grandes autores se han visto tocados por las páginas de la Escritura y han sentido la necesidad de recrear la narración. Es una necesidad tan imperiosa como la del amor. Bien lo dice G. Martín Garzo: «Hay un momento en la Biblia que resume lo que quiero decir. Se trata de la lucha de Jacob con el ángel. Jacob se lo encuentra en la noche y lucha con él. O mejor dicho, lo agarra, le impide que desaparezca. No importa lo agotado y herido que pueda estar, pues no suelta su presa. El ángel, mitad conmovido, mitad harto, le pregunta al fin lo que quiere. No te soltaré hasta que me bendigas, le dice Jacob. Y el ángel le da su bendición. Para saber en qué cosiste ese gesto de suprema intimidad tendríamos, una vez más, que preguntar no a los sacerdotes, sino a los amantes. Cada palabra, cada caricia que se dan es un acto de bendición del otro. Y eso es ser bendecido, descubrir el acceso a esas palabras que ya no hace falta entender que se comen, porque son dulces”[22]

 

  1. 3.      Cuatro modos de narrar

 

Para adentrarnos en este mundo de las narraciones extraexegéticas vamos a analizar cuatro obras de algunos autores que han creado notables textos de contenido bíblico.

 

1)      El lenguaje de las fuentes de G. Martín Garzo[23]

 

Es, sin duda, la obra bíblica por excelencia de la producción literaria de Garzo, aunque después ha escrito otros libros de temática bíblica[24]. Dicho de modo global, narra la relación de María y de José desde el lado de José, desde la derrota de este hombre que quiso a María, pero ni soportó ni entendió la relación de aquella con el misterio, a través de los ángeles, que le amargaron la existencia y le llevaron a la muerte ya que ellos eran guardianes del misterio[25]. Perfectamente describe C. Ortega los pilares sobre los que se sustenta esta obra de nuestro autor[26]:

 

-          Pilar iconográfico: “La figura que acaba teniendo un ascendiente sobre el novelista apenas tiene que ver con el mítico José de Galilea que la tradición católica ha transmitido con los trazos banales que acostumbra a utilizar cuando se trata de sujetos muy accesorios desde el punto de vista de su arquitectura teológica. Pero es inevitable referirse a alguno de ellos, porque sin querer se hacen presentes (y se le tuvieron que hacer presentes al autor), aunque luego la lectura de la novela los eclipse”[27].

-          Pilar narrativo: “Los santorales afirman inútilmente que José callaba para dejar hablar a Dios. En El lenguaje de las fuentes se le restituye la voz y la memoria. Tal es otra de las tareas fundamentales del escritor. Contar a veces consiste en tomarse revancha del curso impuesto por la historia o por la Providencia, como en el caso de José; tiene algo de acto justiciero. Por eso en el interior del relato es otra la ley que rige. El autor adopta perspectivas inusitadas, activa su vivísima imaginación y su impresionante potencial de asociaciones con el fin de iluminar la pasión de José por María”[28].

-          Pilar ideológico: “De ahí que en El lenguaje de las fuentes, no sea inocente la elección de José para oponerse a una de las perturbaciones que más trastornan y lastiman el espíritu humano, como es la presencia de lo divino: nadie mejor para ese juego de apariencias que todo misterio moviliza que un hombre leal, silencioso, discreto hasta la invisibilidad, humilde hasta ser tosco, un hombre que desempeñe el papel de testigo mudo que desempeñan todos los personajes secundarios en las grandes historias”[29].

-          Pilar “teológico”: “Pero la historia le pertenece a José, o más bien a la gozosa disponibilidad con que cumple con la misión de cuidar a María. Esta obediencia es el tema principal de la novela por donde la misma nos conduce a la nostalgia  de la dulzura de la vida”[30].

 

Sobre estos pilares se asienta el edificio narrativo de El lenguaje. Por esos caminos se va accediendo no solamente al misterio de la figura de José sino, más bien, al de cada persona, ya que la referencia a la propia verdad del lector se hace imparable:

 

«No, no estoy hablando de sexo ni de pureza. Estoy hablando de lo más escondido, del secreto presentimiento del cuerpo del amor. Ese cuerpo que está en cada uno de nosotros, pero callado, escabulléndose, aparentemente fuera del comercio de la vida; y sin embargo haciéndose presente en los momentos más decisivos y delicados»[31].

 

            Para explicar mejor ese otro cuerpo que está en nosotros, recurre el autor a la figura de la hermanilla de la esposa del Cantar de los Cantares a la que, por norma social, según la tradición semítica, el marido de la esposa ha también de cuidar[32]. MG dice que esa hermanilla está en el fondo de la misma Esposa, es su realidad honda no desposada, más existencialmente suya:

 

«No creo que esa hermanilla del Cantar sea una figura que haya que ver al margen de la Esposa, sino como esa parte de sí misma que queda fuera, que tiene que ver con el tiempo de su infancia, con aquello que fue antes de la boda, pero también con esos otros deseos que esa relación excluyente que mantendrá a partir de ese instante con su nuevo esposo, con lo real, le impiden expresar. Y entonces lo que la esposa del Cantar le está diciendo a su amado es que el amor debe servirles también para recibir a ese ser no desposado»[33].

 

            José es el que ha aceptado y ha sufrido por el ser no desposado de María al que no tiene acceso. Su aceptación está hecha de entrega, de acompañamiento, de sufrimiento en la incomprensión, de fidelidad honda, de deterioro asumido. Así es como se entiende a sí mismo; de esa manera anda la senda de su propio misterio y, por lo mismo, de su propia verdad. José, según Martín Garzo, es quien sabe vivir respetando ese secreto de María: ahí está su gozo y su sufrimiento. Ya que vivir el secreto puede ser la gran iluminación por parte de la figura de María incluso a la sociedad de hoy:

 

«Y esto tiene que ver con mi convicción de que el secreto es el fundamento del amor. Pero ¿qué podía decir a las mujeres y a los hombres de hoy la historia de una muchacha que a espaldas de todos, incluso de su propio esposo, tiene tratos los ángeles? Mucho, porque el secreto es la expectación, ofrecimiento y llamada. Consiste en arriesgar nuestra alma, en transgredir las ideas y las normas de la moderación recibidas, y en aceptar todas las contradicciones de la vida»[34].

 

2)      Penúltimas noticias acerca de Yeshua/Jesús, de Erri de Luca[35]

 

Este es uno de los muchos libros de temática bíblica escritos por el autor. Él dice que no es creyente, sino “leyente”[36]. Por eso la Palabra, un Dios que habla, le cautivó y le llevó a aprender y gustar el hebreo. En  Penúltimas noticias el autor no se sale del marco general de la comprensión exegética. Pero, con frecuencia, incluye pequeñas disquisiciones lingüísticas en las que vamos a reparar porque añaden una visión distinta, de cierta novedad, a la manera común de valorar los textos bíblicos. 

 

1)      Abatidos de viento

 

Poniendo en conexión Is 57, 15 («estoy con el oprimido y abatido de viento») en la expresión shefal ruaj y las bienaventuranzas proclamadas por Jesús concluye que la expresión “pobres de espíritu” se diluye. El “abatido de viento” es el que boquea con el esternón pegado al suelo, los labios a la altura de las sandalias de los otros. Ese puede estar alegre porque el reino le pertenece.

 

«Jesús estaba con el abatido de viento, con el shefal ruaj. La traducción habitual ‘pobres de espíritu’ pierde por el camino la carga preciosa de Isaías…Era la subversión más novedosa, daba la precedencia a los oprimidos, los elevaba al rango de los elegidos. Proclamaba quiénes eran los vencedores, relegaba a los otros. El reino pertenecía a los vencidos, a los desposeídos…Ninguna revuelta ha llegado a este grado de anulación de los rangos”»[37]

 

2) Buscar con urgencia

 

            Pone de relieve la búsqueda expresada en el Sal 63,1: «De madrugada te buscaré». El verbo shajar indica buscar con urgencia. También significa la aurora, lo que busca quien pasa una larga noche de penalidades, insomnio y persecución. La búsqueda de Dios es, según la Palabra, una búsqueda de urgencia, algo que no se puede postergar sine die.

 

«Buscar la divinidad como se busca la aurora en la noche. Ashajareka, te buscaré, ashajareka evoca ya en su sonido la respiración entrecortada, sedienta, de quien suspira por la llegada del día. Otra razón para este tembloroso verbo de la búsqueda está en un versículo de los Proverbios: “Quienes me buscan (meshajarai) me hallarán” (Prov 8,17). David se apodera del verbo: si quienes te buscan con este verbo auroral te hallarán, yo te buscaré con este verbo»[38].

 

3)      Su voluntad

 

En el marco de la escena de la matanza de los Inocentes causada por Herodes el Grande, el autor se enfrenta a la difícil aceptación de la voluntad de Dios sobre la historia. Cree que aquello se convirtió para el Jesús en un dolor: «El atroz sufrimiento de aquellas madres fue su cáncer»[39]. Aún más difícil será comprender tal voluntad cuando Jesús esté en el patíbulo:

 

            «No lograba entender aquella retzonká que lo había plantado en una matanza de niños, que le había garantizado la supervivencia a costa del llanto de las madres. Por eso, al cesar su aliento dijo con amor y con rabia: tu voluntad. Y se rindió. A la edad de unos treinta y tres años saldó en un solo día toda su deuda con aquellos niños que habían sido asesinados en su lugar»[40].

 

4)      La desatadura de Isaac

 

El autor comenta la escena de Gen 22, el sacrificio de Isaac, al que denominará la “atadura” de Isaac y, por contraste, reflexionará sobre la “desatadura” del mismo no narrada. Es el fruto de la obediencia de Abrahán, el resultado de un camino de fe.

 

«Ha plantado el verbo de la atadura en mitad del versículo 9, ha utilizado para la atroz acción de Abrahán un verbo que no tendrá otro uso en la lengua sagrada: akod. Akod aparece únicamente aquí, en ningún otro lugar. Después de esta acción quedará inservible. Otros verbos hebreos lo reemplazarán para significar “atar”. Así es: el terminar la atadura de Isaac falta la desatadura. Isaac no ayuda a Abrahán a realizar el sacrificio de sustitución. Isaac quedará atado para siempre, porque su padre no lo desatará, no deshará los nudos que han apretado los tobillos y las muñecas»[41]

 

3) Judas de Amós Oz[42]

 

Esta obra de Amos Oz tiene un alto componente biográfico. El autor ha sido muchas veces calificado de “traidor” por promover la posibilidad política de la convivencia de dos estados convivientes en Palestina, el hebreo y el árabe. Ha tenido que sobrellevar con ese estigma hasta su muerte[43]. No es, pues, de extrañar que este libro tenga como hilo conductor de sus distintos niveles narrativos el tema de la traición.

      Ahí es donde encaja la reflexión sobre el personaje evangélico de Judas, algo que se inscribe en una interminable lista de autores, desde los inicios del cristianismo hasta hoy. La gran pregunta, nunca resuelta, es comprender como uno de los doce, que convivió con Jesús hasta el último momento, pudo traicionar y entregar a Jesús a una condena segura. Quizá la respuesta que evoca el libro de Oz, por paradójica, tampoco resulte satisfactoria. Pero el ponerla en pie está indicando la posibilidad de una línea de lectura diversa a la historicista que es la que se presupone en la exégesis y la catequesis habitual[44]. ¿Cuáles son los estratos básicos sobre los que se asienta la figura de Judas según Oz?

 

1)      La pretensión de liberar a Judas del calificativo de traidor

 

Porque, si se logra, quizá se consiga liberar al judaísmo de una carga histórica que ha suscitado muchas desgracias para ese pueblo. En realidad, el Judas de Oz conseguira justo lo contrario: acentuar el sentimiento de traición con sus terribles consecuencias históricas. Según Oz, Judas, rico y perteneciente al consejo sanedrítico[45], es uno que cree en el proyecto mesiánico de Jesús, «el más fervoroso de los creyentes…el más fiel de los apóstoles»[46]. Su plan es simple: arrastra a Jesús a Jerusalén para que allá sea crucificado y, ante la multitud que celebra la Pascua, baje de la cruz y demuestre así con evidencia que es el Mesías de Dios[47]. Él es un gestor de la crucifixión ante las autoridades religiosas y civiles, un gestor al que le mueve la adhesión a un Jesús que entiende como Mesías verdadero e Hijo de Dios.

 

«Tenía que realizar en Jerusalén, frente a todo el pueblo y delante de todo el mundo, un milagro sin parangón desde que Dios creara el cielo y la tierra…ante toda Jerusalén él descendería vivo de la cruz y se plantaría sano y salvo sobre la tierra a los pies de la cruz…todos se postrarían para venerarlo. Así comenzaría el reino de los cielos. En Jerusalén. Ante el pueblo y ante el mundo»[48].

 

Hablar de traición resulta impropio. Es, más bien, un acto de amor y de fe en Jesús. Judas no abandona a Jesús sino que lo sostiene en sus dudas y lo hace parte del mecanismo de la crucifixión que es lo que va a dar pie al nacimiento del reinado de Dios. En su papel de gestor de la crucifixión demuestra su adhesión a Jesús.

 

«No le resultó fácil a Judas convencer a sus amigos de la casta sacerdotal de que llevasen a su profeta a juicio; Jesús no les parecía más peligroso que decenas como él que andaban por Galilea y por las provincias remotas. Judas Iscariote tuvo que mover los hilos, utilizar sus influencias en los círculos de los fariseos y de los sacerdotes, cambiar voluntades, puede que incluso pagar sobornos, para arreglar la crucifixión de Jesús entre dos delincuentes de poca monta poco antes de las fiestas de la Pascua»[49]

 

El milagro de bajar de la cruz no se produce y la fe de Judas se quiebra[50]. Es en ese momento de la crucifixión cuando Judas pierde la fe en Jesús[51] y ya no quiere seguir viviendo[52]. Y lo que es peor, en ese momento cae sobre él el estigma de la traición que ya no le abandonará nunca jamás.

 

      «Resulta irónico que el primer y último cristiano, el único cristiano que no abandonó a Jesús ni por un instante y que no lo negó, el único cristiano que creyó en la divinidad de Jesús hasta su último momento en la cruz…el único al que se le rompió el corazón cuando murió Jesús, precisamente él sea considerado por cientos de millones de personas en los cinco continentes y durante millones de años el judío más indiscutible. La encarnación de la traición, la encarnación del judaísmo y la relación existente entre judaísmo y traición»[53].

 

2)      Reinterpretación de las monedas, el beso y la muerte de Judas

 

Entendidas como ruindad del traidor, la lectura que se ha hecho de estos elementos narrativos tiene por denominador común el de denostar la figura de Judas emponzoñándola con toda clase de leyendas coadyuvantes que han colaborado al menosprecio del judaísmo e, incluso, a su persecución. La propuesta de Oz es diversa:

 

      «Por lo que respecta a las treinta monedas de plata, eso fue una invención de los enemigos de Israel en las siguientes generaciones. O puede que el propio Judas se inventara lo de las treinta monedas de plata para completar la historia. Porque ¿qué eran para el rico hacendado de la ciudad de Cariot treinta monedas de plata?…el beso de judas Iscariote, el beso más famoso de toda la historia, no fue un beso de traidor: los emisarios de los sacerdotes del Templo que fueron a prender a Jesús después de la última cena no tenían ninguna necesidad de que judas Iscariote les señalase a su maestro. Todo Jerusalén lo conocía ya. La traición de Judas co ocurrió cuando supuestamente besó a Jesús al llegar los captores. Su traición, si eso es que fue traición ocurrió en el momento de la muerte de Jesús en cruz. Ese fue el momento en el que Judas perdió la fe. Y junto con la fe, perdió también el deseo de vivir, porque su vida dejó de tener sentido…¿Acaso no hay ni un solo creyente que se pregunte cómo es posible que un hombre que ha vendido a su maestro por la insignificante cantidad de treinta monedas de plata, inmediatamente después, se ahorque movido por la pena? Ninguno de los otros apóstoles murió con Jesús de Nazaret. Judas fue el único que no quiso seguir viviendo tras la muerte del Salvador»[54].

 

3)      La importancia de la figura de Judas para el decurso de la fe

 

Cree el autor que Judas ha sido decisivo para el decurso ulterior de la fe porque al gestionar la crucifixión y al haber fracasado, eso ha dado pie a toda la espiritualidad y doctrina sobre el cristianismo. Hay lógica en su argumentación narrativa, pero la fe en Jesús no depende del fracaso de Judas, sino de la opción personal por el Nazareno. Con crucifixión o sin ella, el tema de la adhesión resulta definitivo.

 

«Sin embargo, Shmuel no encontró en ningún texto que él conociese ni el más mínimo intento de salir en defensa de aquel hombre, de ese hombre sin el cual no habría habido crucifixión, ni cristianismo ni Iglesia, sin el cual aquel hombre de Nazaret habría caído en el olvido al igual que otras decenas de milagreros y predicadores pueblerinos de la remota Galilea»[55].

 

 

4) El evangelio según María Magdalena de C. Fallarás[56]

 

Aunque la autora confiese en su última página que “no hay jactancia en lo escrito”[57], lo cierto es que no resulta fácil dialogar con un texto tan volcánico, tan duro a veces, y tan deliberadamente insultante[58]. Quizá sea la militancia feminista tan aguda de la que la autora es firme defensora para marcar posturas claras[59]. Pero lo cierto es que, si se pretende dialogar, habría que hacer una ofrenda por ambas partes. Creemos que se puede ser leal a las propias ideas e incluso provocador sin descender a esos niveles de  rechazo.

Además hay que decir que el marco histórico en el que inserta el relato, aunque retrabaje muchas de las escenas del evangelio, merecería estar más ajustado. Por ejemplo: ella atribuye una influencia decisiva en la ruina de Jesús al grupo de los zelotes, cuando sabemos que nunca hubo celotismo organizado en tiempos de Jesús, una vez desaparecido el de Judas el Galileo y sin amanecer todavía el de la guerra judía[60]. O la lectura indiscernida de la nota lucana que dice que Jesús echó “siete demonios” de María Magdalena, lo que configura su perfil de mujer mesianista alejada de los caminos de paz, cosa que no aparece para nada en el texto de la autora[61].

Pero aún habrá que superar una serie de dificultades de mayor calado tales como el profundo descrédito y menosprecio que le merecen a la autora los textos canónicos, aunque haga continua referencia a ellos e, incluso, los cite textualmente y, en definitiva, haga uso de ellos para construir su relato, aunque lo lleve por otros cauces narrativos[62]:

 

«Por si algo ocurriese, hago saber que lo narrado por Pablo de Tarso y el resto de los supuestos concurrentes, todos los miserables testimonios de los que, sin haber acompañado al Nazareno, se alimentan del él, no son sino patrañas…No fueron sus discípulos, que ahora se arrogan la narración de lo que sucedió como si no hubieran huido, abandonado y traicionado al Nazareno. Relatan su muerte, la dejan por escrito, colocan en el centro de todo su mensaje el hecho de la crucifixión y aseguran que resucitó de entre los muertos. Yo los maldigo. Los maldigo por mentirosos, por usar la mentira para construir más mentira de la que sacar provecho y poder»[63].

 

Otro gran acierto, a nuestro juicio, es haber potenciado el escenario de los relatos de la pasión como lugar literario e ideológico más acertado para desvelar el sentido de la, para ella, absurda entrega de Jesús. Ciertamente, los relatos de la pasión condensan la verdad histórica y espiritual de Jesús. Y subrayar esas páginas otorga a la narración una densidad y un pathos indudable, aunque la autora considera todo ello se salda con un fracaso.

 

«Aquello que pudo ser revolución contra lo establecido se va convirtiendo en otra forma de lo establecido, de una costumbre llamada ignorancia. Así lo siento. Veo, leo, oigo los frutos de los idiotas y me estremezco. Aquellas palabras prendieron, pero no alimentan ni alimentarán aquello que estrictamente eran»[64].

 

Aun, pues, con dificultades, creemos que el texto de Fallarás, además de rico literariamente, es provechoso en valoraciones bíblicas que enriquecen la visión más “sometida” que tiene un exégeta de oficio.

 

  1. 1.      El encuentro con Jesús entendido como cambio radical

 

Este encuentro se da tanto en Leví, el cobrador de impuestos, o en el caso de la misma Magdalena. Tal encuentro es el que genera la adhesión a la persona de Jesús desde la más honda cordialidad, no desde el interés o desde la perspectiva meramente religiosa. La autora entiende esta adhesión cordial como el verdadero motor para estar (humana y hondamente) en la persona de Jesús. Y la entiende como adhesión a través de la palabra. Tal camino es el andado por muchos que, desde diversas perspectivas, se han acercado al texto.

 

«Leví celebraba un cambio radical en su vida. Había decidido cortar todo trato con Roma, abandonar su labor recaudatoria y unirse a los seguidores del Nazareno, algo que en ese momento me resultaba absolutamente incomprensible…Cuando nos retiramos a descansar, ya sabía yo que aquel hombre iba a arraigar en mí, como así ha sido. Pero esa certeza fue solo la primera, el principio. La palabra fue el principio, un atisbo que era semilla, aún solo eso. Y decidí permanecer, no apartarme de su posible crecer. Después, mucho después, fui entendiendo que la palabra es la vida, la vida frente al cuerpo, sobre el cuerpo o el cuerpo mismo»[65].

 

2) Una visión liberadora de Jesús

 

            Se entiende a Jesús como un libertador, aunque esa liberación se lea como frustrada y fracasada de cara al pueblo. Pero María Magdalena, en el laberinto de sus propios caminos vitales, lee a Jesús como una salida para su vida. Ese doble aspecto, liberador de las pobrezas y liberador personal, es el que ha movido a muchas personas que se han acercado a Jesús desde perspectivas diversas. Pero la autora censura el camino de liberación política de Jesús por considerarlo sin salida. Es la compleja certeza de que la liberación de Jesús apunta a estructuras hondas de la persona.

 

            «¿Estás ciego, Leví? ¿Por qué crees que los zelotes se han unido al Nazareno? ¿Por qué forman ya parte de los discípulos que le siguen? Para ellos es el enviado que liberará al pueblo judío. Esta vez del poder de Roma. Recuerda a Moisés, la liberación del yugo egipcio, de la tierra prometida, todo eso. Los zelotes harán cualquier cosa, cualquiera, por conseguir la libertad del pueblo de Israel, esa torpe idea suya de libertad, territorial, esa idea suya de pueblo judío»[66].

 

3) La recreación de los textos emblemáticos

 

            Liberada de servidumbres exegéticas, la autora recrea escenas importantes de la narración evangélica. Una de ellas es el signo de la multiplicación de panes y peces que ella describe como la simple generosidad de Leví y de ella misma que subvienen al mantenimiento de la multitud que busca a Jesús en los aledaños de Magdala. Hay una voluntad de destruir la narración recibida (Jesús multiplica) sustituyéndola por otra mucho más razonable (Leví y Magdalena reparten). Pero, en el fondo, es lo mismo: el milagro no es que Jesús reparta, sino que quien tiene (sea un muchacho como en Jn 6.9 o el tándem Leví/Magdalena)  acabe repartiendo. Porque, repartiendo, llega. Esa es la tesis del relato.

 

            «Era tal la fuerza que sentíamos, alimentábamos, contagiábamos, que emprendimos aquella locura de peces y panes sin dudar ni un instante de que tendría éxito…Entonces nos pusimos en marcha. Arrancamos nosotras y después, de aquí para allá, quienes se nos unieron empezaron a repartir también los panes y el pescado que llevábamos días acumulando, conservando. Una pequeña organización compuesta por centenares de mujeres, algunos hombres y los niños. Pronto cientos se unieron al reparto de alimento. Hombres y mujeres salieron del sopor en hondas circulares, formaron corros, las criaturas pasaron del llanto al nerviosismo, y cundió la celebración básica, humilde, de algo que sucede inesperadamente y es festivo. El alimento surgía de ningún lugar cuando los ánimos ya mermaban»[67].

 

            Otro texto novedosamente recreado es el de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén. Aquí la narración queda envuelta en un auténtico realismo mágico y  se acerca a la posibilidad real más allá de los escuetos datos de la narración bíblica. Refleja muy bien la perplejidad de quien asiste a una imposibilidad, a algo que estaba abocado al fracaso, de una perspectiva que, entendida desde parámetros de liberación meramente política, naufraga si no se le da un contenido existencial de mayor hondura.

 

            «La masa no tenía fin. Sobre el asno avanzaba su idea de salvación. Algunos pensaban en el espíritu. Otros en la guerra. La mayoría eran solo cuerpos empapados en sudor entregados al trance…Las gentes tenían que tocar el pollino como una forma de alcanzar a su Mesías. Trataban de arrancar pelo del animal. Coceaba y tras él iban quedando en el suelo seres que ya no parecían personas a los que parecía faltarles algo. Allá arriba, apenas arriba, el Nazareno sonreía como si no surcara un cardumen humano, la argamasa homogénea de la que emanaba un éxtasis de humores»[68].

 

            Resulta, así mismo, de interés que se entienda el fondo de la cena última de Jesús  como la verdad antropológica de la necesidad de alimento, la solidaridad que se establece con quien, simplemente, tiene necesidad de comer. Conectar esta necesidad con la básica solidaridad humana, con la necesidad del cuidado, con la entrega a la persona, en definitiva, creemos que es un acierto y una plataforma de conexión entre perspectivas distintas de lectura.

 

«Aquella noche los gestos de mi amado eran escuetos y hacia dentro. Le había visto compartir alimentos en todo tipo de lugares y con toda clase de personas de forma jocosa y siempre festiva, su forma de reír y contagiar la risa. Ahí, justo ahí se levantaba una de las columnas sobre las que se había construido todo, en el alimento. Sembrar el alimento, hacerlo crecer, compartir y repartirlo, celebrar el alimento. El alimento como representación de sí mismo, nuestra representación. Además, a eso y no a otra cosa se había dedicado siempre mi familia»[69].

 

-4) Vivo en la palabra

 

            La autora rechaza la resurrección de Jesús de forma tajante: «Sencillamente, él jamás resucitó»[70]. Suponemos que se posiciona en contra de la fe dogmática y confesante de la religión católica que sostiene como central el hecho de la resurrección de Jesús. Pero situándose en otro terreno, en el de la palabra y el amor, sí que hay una especie de “confesión” en la certeza de la vida nueva de Jesús. Ambas cosas son compatibles porque una dogmática sin ese dinamismo de la vida de Jesús es una realidad vacía. Posiblemente de eso es de lo que la autora acusa abiertamente a las personas creyentes. Pero no es difícil afirmar con ella:

 

«El Nazareno está vivo, pero qué os importa eso a vosotros que huisteis como ratas cuando más os necesitaba. Está vivo, no importa cómo ni dónde. Está vivo porque su palabra permanece y permanecerá en el alma de aquellos que vieron su vida transformada al escucharle»[71].

 

  1. 4.      Un Dios que habla en modos diversos

Atribuir a priori a Dios una unicidad de discurso, buscar con ansia el sentido objetivo que Dios quiere dar a su Palabra, es entender la mecánica del texto en modos muy primitivos. La orfandad del texto la gestiona el ojo, el corazón, del lector/a. Por eso, hay tantas perspectivas de lectura cuantas miradas se vuelquen sobre el texto. Por extraño que parezca, aunque muchos no lo crean, esto lleva a la confluencia, no a la disgregación. Y ello por una razón muy simple: porque el dinamismo del amor tiende a confluir, incluso aunque se parta de posiciones muy alejadas. Desde esta perspectiva queremos hacer algunas valoraciones al terminar nuestra reflexión:

 

  • La diversidad de lenguajes: riqueza y problema: siempre es difícil construir con materiales diversos. Hay que hacer un esfuerzo por situarse en el planteamiento del otro para poder ver cómo encaja con el propio. La imposición de criterios de lectura y de interpretaciones bíblicas nunca ha llevado a buen puerto. Por el contrario, el esfuerzo de confluencia desde la diversidad ha logrado auténticos hitos en el campo bíblico[72]. La confluencia de lenguajes no se dará sin una auténtica ofrenda de lecturas. Si no se está dispuesto a ceder, si se leen deliberadamente desde una única perspectiva, la historicista, muchas situaciones de vida de hoy entrarán en el torbellino del conflicto[73]. Esa ofrenda habría de poner entre paréntesis la supuesta superioridad de una lectura avalada por un estamento religioso potente. Toda lectura es digna de ser acogida y valorada desde los argumentos que esgrima, no desde el aval social o religioso con el que cuente.
  • Lenguaje de palabras vivas: hablar de la Palabra de Dios conlleva un problema de lenguaje, como cuando se habla de cualquier texto escrito. Si el lenguaje es vivo, el texto brillará. Si el lenguaje es cansino, frío, el texto se apagará. Habría que medir el “brillo” del lenguaje para hablar de una Palabra que se la quiere viva. Los textos antiguos pueden ser explicados con ese brillo y adquirir un resplandor nuevo en cada momento de la cultura[74]. En el fondo es la  «luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado»[75]. Porque la explicación viva de un texto es proporcional a la vibración del amor, más que a la competencia académica. Las palabras agotadas, envejecidas, son las que muchas veces matan al texto bíblico que se vuelve irrelevante para la persona y para la cultura[76]. El riesgo de inventar palabras nuevas se ve recompensado por un adentramiento en el texto que nutre el alma.
  • Tierra de todos: ya hemos dicho que pretender en exclusiva la propiedad del texto bíblico no solamente es una arrogancia que queda desautorizada sin más, sino una mala comprensión del texto, de cualquier texto. Los humanos hemos encontrado muchas veces nuestra patria en los textos. Ellos han sido casa de acogida para todo el que busca amparo y sentido. Saber que el corazón sediento de amor tiene una casa donde no se le pregunta por sus días de extravío es un gran consuelo. Eso es el texto bíblico. La lectura diversa reivindica es tierra común donde puede brotar cualquier planta, cualquier anhelo[77].
  • La diversidad de un texto “único”: básicamente, y más allá de las variantes textuales, el texto bíblico es único. Pero la diversidad de lecturas lo hace diverso. Las lecturas del texto son biográficas, sociales e incluso políticas. No se lee igual bajo una dictadura que en un sistema democrático. No lo lee igual una persona que pertenece al núcleo duro del sistema que otra que está en las afueras. No se lee del mismo modo desde una preocupación feminista que desde un machismo instalado. Eso es lo que hace diverso al texto. ¿Cómo respetar y discernir sin condenar, sin excluir pero manteniendo firmes las lecturas que uno cree que debe sostener? Es necesaria una agilidad que abandone o, al menos, mitigue la discutible certeza de que el único sentido es el que uno propone. El que sea un texto diverso en las perspectivas de lectura habría de ser acicate para buscar la mejor de las confluencias[78].
  • Comunidad de narradores: quienes de una u otra manera trabajan en torno al texto bíblico hacen parte de una comunidad de narradores con el interés común de estar volcados a la Palabra con aprecio. Eso les lleva a considerarse trabajadores de la Palabra y de las palabras que construyen el interior de la persona. Por ello, no tiene sentido entrar en pugnas que diferencian, separan y excluyen. La mesa de la Palabra tiene asientos para todos y nadie queda excluido de ella. Hacer trabajos bíblicos con una mentalidad de comunidad libra de alejamientos que en nada benefician a los lectores y que abren sus horizontes al máximo.
  • “Soy yo, el que habla contigo (Jn 4,25)”: el lugar específico del Mesías considerado por el evangelio de Juan no es ni la raza judía, ni el templo, ni las ideas de partidismos interesados. Su lugar adecuado es la palabra, el acto de comunicarse, el intercambio de corazones a través del habla. Para hablar hace falta un cerebro que funcione y un aparato fonador adecuado. Jesús es el aparato fonador de Dios. A través de él escuchamos la voz que nadie oye, en su palabra de misericordia reconocemos el amparo misericordioso del Padre que perdona y espera siempre. Los autores, muchos incluso de los no creyentes, siguen viendo en Jesús la figura más evocadora en los escritos bíblicos. Él sigue siendo atractivo por más que sea expuesto a ser malinterpretado y deformado[79]. Él sigue hablando y a él se le sigue escuchando.

 

Conclusión

 

            Tras este largo recorrido, recuperamos un pensamiento de E. De Luca: «El Dios bíblico es una divinidad que habla, que dice, y esto fue una novedad en la historia. Las palabras permitían ponerse en contacto con él y entenderle. Y no solamente comunicarse, sino también crear. Creaba a través de la palabra»[80]. Mantener viva esa creatividad es una apuesta que hacen las diversas lecturas de la Biblia ante el Dios que habla y sigue hablando a través de la Palabra y de las palabras[81].

 



[1] Para elaborar un documento de antropología cristiana jamás se había consultado a una comisión bíblica. El Papa Francisco lo ha hecho dando como resultado el denso tratado de la PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, «¿Qué es el hombre?». Un itinerario de antropología bíblica,  BAC, Madrid 2020.

[2] Ya estaba muy presente en la magna obra de CH. MÖLLER, Literatura del siglo XX y cristianismo, Ed. Gredos, Madrid 1970 y ss.

[3] Como fue el fenómeno de los “caballos de Troya” de J. J. Benítez.

[4] Otros autores como Erri de Luca, del que hablaremos luego, ha vendido muchos ejemplares de sus libros con temática bíblica en Italia. Pero es una excepción.

[5] J.J.Bnítez es uno de ellos. C. Fallarás, de la que luego hablaremos, también.

[6] La Biblia como literatura,  en  Proscritos. La Revista,  16 enero 2008.

[7] E. LLEDÓ, El silencio de la escritura, Ed. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1992, p. 95.

[8] Ibid., p. 74.

[9] Ibid., p. 30.

[10] Ibid., p. 66.

[11] Ibid., pp. 69-70.

[12] G. MARTÍN GARZO, El hilo azul. La pasión de contar, el secreto placer de leer, ed. Aguilar,  Madrid 2001, pp. 85, 87, 89.

[13] A veces un suplemento literario se hace eco de un texto como del C. FALLARÁS, El Evangelio según María Magdalena, ed. B, Madrid 2021 en: A. CABALLÉ, “La Biblia a examen”, en, Babelia, 20-2-2021, p.7.

[14] Ejemplo paradigmático es el personaje de Caín en la novela homónima de J. Saramago (ed. Debolsillo, Madrid 2015). Saramago ya había trabajado el tema bíblico en su espectacular El evangelio según Jesucristo (ed. Debolsillo, Madrid 2015)  controvertido e innovador.

[15] Muy comedidamente lo expresa H. ABAD FACIOLINCE,  El olvido que seremos,  ed. Seix Barral, Barcelona 2007, p.79: «Aunque me contara las historias vergonzosas del cristianismo guerrero para comentar las torturas padecidas por sus mártires, mi papá no había dejado de sentir un profundo respeto por la figura de Jesús, pues no encontraba nada moralmente despreciable en sus enseñanzas, salvo que eran casi imposibles de cumplir, sobre todo por los católicos recalcitrantes –tan hipócritas-, quienes por lo tanto vivían en la más honda de las contradicciones vitales. También le gustaba la Biblia, y a veces me leía pedazos del libro de los Proverbios, o del Eclesiastés, y aunque le parecía que el Nuevo Testamento era mucho menos buen libro que el Antiguo, literariamente hablando, reconocía que, moralmente, en los Evangelios, había un salto hacia delante y un ideal de comportamiento humano mucho más avanzado que el que se desprendía del más bello, pero mucho menos ético Pentateuco, donde estaba permitido azotar a los propios esclavos, si se portaban mal, hasta provocarles la muerte».

[16] DV 12.

[17] ¿Es solo literatura el intento extremo de describir el embarazo de una María adolescente en el libro de G. MARTÍN GARZO, Y que se duerma el mar,  ed. Lumen, Barcelona 2012?

[18] En expresión de Lc 24,32.

[19] «En una antigua escuela rabínica los maestros, para enseñar a leer, dejaban caer sobre las letras un hilo de miel. Los niños debían pasar por ellas su dedo, y llevárselo luego a los labios. Así, al tiempo que aprendían a memorizar las letras, saboreaban la miel que había en sus trazos»: G. MARTÍN GARZO, “Los comedores de letras”, en AA.VV., La Biblia contada a todas las gentes, ed. Anaya, Madrid 1997, p.8.

[20] ¿Cuántos lectores van a comprar el libro de C. Fallarás con ese título “El evangelio de María Magdalena”?

[21] J. Saramago tuvo que exilarse de Portugal por la “persecución” a razón de la publicación de El evangelio según Jesucristo.  «L´Osservatore Romano" cargó con despiadada crudeza contra el que fuera ateo convencido y crítico de la jerarquía eclesial. "Populista extremista", lo llamó, "anclado en una proterva confianza en el materialismo" y con intención "de hacer banal lo sagrado". La frase que situaba a Saramago "en la parte de la cizaña en el Evangelio" parece destinada a recordar el polémico libro, que no es ni mucho menos el mejor de Saramago, pero sí uno de los más valientes»: en El Faro de Vigo, 28-6-2010.

[22] “Los comedores de letras”…p.12.

[23] Valladolid 1948.

[24] Cf G. MARTÍN GARZO, Y que se duerma el mar,  ed. Lumen, Barcelona 2012.

[25] “Los ángeles la velan. Ellos no son los compañeros sexuales, sino los guardianes”: Sobre “El lenguaje de las fuentes”... p.49.

[26] Cf G. MARTÍN GARZO-C. ORTEGA, Sobre “El lenguaje de las fuentes”, ed. Límite, Santander 1999.

[27] Ibid., p.18-19.

[28] p.23.

[29] p.22.

[30] p.25.

[31] p.41.

[32] Cf Cant 8,8-10.

[33] Sobre “El lenguaje...”, p.44.

[34] Ibid., p.46.

[35] Nápoles 1950. E. DE LUCA, Penúltimas noticias acerca de Yesuha/Jesús,  ed. Sígueme, Salamanca  2016.

[36] Cf B. GONZÁLEZ HARBOUR, “La lucha continua”, en El País semanal, 20 de enero 2021, p. 52 y ss.

[37] Penúltimas noticias…, p.22.

[38] Ibid., p.54ss.

[39] Ibid., p.61.

[40] Ibid., p.62-63.

[41] Ibid., p.83-84.

[42] A. OZ (1939-2018), Judas,  ed. Debolsillo, Barcelona 2017.

[43] Acaecida en 2018. «He escrito esta novela porque me han llamado muchas veces traidor. La primera vez, cuando tenía ocho años, en Jerusalén. Mis amigos me acusaban de traición por hablar con un sargento inglés, por no secundar la Intifada judía contra los británicos. La última vez que me llamaron traidor fue en el verano de 2014, cuando critiqué la actuación de Israel en la guerra con Hamás en Gaza. A veces un traidor es alguien que está un poco por delante de su época. Alguien que cambia a los ojos de los que nunca cambian. A Lincoln le llamaron así millones de estadounidenses porque liberó a los esclavos negros. O a Gorbachov, por los cambios que propició en el bloque soviético… El principal traidor en la novela es Shmuel: no quiere a su padre ni a su madre»: J. C. SANZ, “Amós Oz: critico a Israel y no soy antisemita”, en Babelia,  31-10-2015.

[44] El mismo Oz cita a N. Bistrizky que va en la misma dirección: Judas, p.252.

[45] No sabemos de dónde saca estos datos que mantiene todo el tiempo como evidentes.

[46] Judas, p.209, 154.

[47] Algo parecido a la postura de sus parientes de Jesús en Jn 7,3-4.

[48] Judas, p.154-155.

[49] Ibid., p.156.

[50] El relato sobre la muerte de Jesús en cruz resulta estremecedor: pp.262 y ss.

[51] Judas,  p,250-251.

[52] Ibid., p.195.

[53] Ibid., p.193.

[54] Ibid., p.156, 250-251, 195.

[55] Ibid., p.195.

[56] Zaragoza 1968.

[57] C. FALLARÁS, El Evangelio según María Magdalena,  ed. Ediciones B, Barcelona 2021, p.236.

[58] Calificar reiteradamente a Simón Pedro de “alimaña” nos parece excesivo: Ibid., pp.201.204.

[59] «Yo, María Magdalena, aún conservo sin merma la furia que me enfrentó y me enfrenta a la idiotez, a la violencia y al hierro que imponen los hombres sobre los hombres y contra las mujeres»: Ibid., p.9. Introduce en el relato a un personaje coral denominado “las doctoras” que son las mujeres que siembran humanidad, curan y mantienen la vida cuando ésta peligra. Son las verdaderas gestoras de lo humano.

[60] GIBLET, J., “Un mouvement de résistance armée au temps de Jésus?”, en RTL 5 (1974) 409-426. Discrepamos de la opinión de A. CABALLÉ, “La Biblia a examen”, Babelia, 20-2-2021, p.7 que dice: «Cristina Fallarás reivindica su historia con inteligencia narrativa y una notable preparación histórica».

[61] Cf Lc 8,2: los “demonios” aluden, en el entramado evangélico, al mesianismo violento, al “fuego” restaurador de la teocracia en Israel (Mc 1,29-31).

[62] Califica el kerigma de 1 Cor 15,1-8 como de “disparate”: Ibid., p.233.

[63] Ibid., p.200, 216.

[64] Ibid., p. 232.

[65] Ibid., p.85, 108.

[66] Ibid., p.137.

[67] Ibid., p.143, 165.

[68] Ibid., p.168-169.

[69] Ibid., p.191. Compárese con el poema de J. A. VALENTE, titulado Memoria, que aparece editado en Fragmentos para un libro futuro, ed. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lecto­res, Barcelona 2000, p.74. «Como pan vino la palabra,/como fragmento de crujiente pan fue dada,/igual que pan que alimentase el cuerpo/de materia celeste./Vino, compartimos su íntima sustancia/en la cena final del sacrificio. Y nos hicimos hálito,/sólo soplo de voz./Palabra,/cuerpo,/espíritu./El don había sido consumado». 

[70] El Evangelio…, p.132.

[71] Ibid., p.229.

[72] Todos los esfuerzos realizados en las traducciones “interconfesionales”  (TOB, BTI) de la Biblia han dado resultados positivos.

[73] Sobre todo las cuestiones actuales de bioética. Pretender buscar argumentos en la Biblia a favor o en contra de cuestiones tan debatidas como el aborto, la eutanasia, el cambio de sexo, etc., es forzar los textos. Habría que ir a cuestiones más de fondo que iluminen esas situaciones en lugar de justificarlas o rechazarlas.

[74] ¿No siguen cautivando textos sobre la antigüedad explicados con brillo como lo hacen Emilio Lledó o Irene Vallejo?

[75] EG 6.

[76] Si, a veces, atraen al lector los textos de autores no exégetas es porque su lenguaje resulta evocador. ¿Cómo no quedar sobrecogido por la escena de la unión sexual entre José y María en el libro de J. SARAMAGO>, El evangelio según Jesucristo (ed. Debolsillo, Madrid 201, p.27):  «...en verdad hay cosas que el mismo Dios no entiende, aunque las haya creado. Habiendo, pues, salido al patio, Dios no pudo oír el sonido agónico, como un estertor, que salió de la boca del varón (...) y menos aún el levísimo gemido que la mujer no fue capaz de reprimir».

[77] En tiempos del nazismo los Bibelforscher se opusieron al mismo de manera radical y sus sufrimientos en los campos de exterminio fue muy grande: Cf S. GRAFFAR-L.TRISTAN, Los Bibelforscher y el nazismo, ed. Tiresias, Barcelona 1997. Posiblemente que también encontraron consuelo en ella.

[78] ¿No se saca una impresión de lectura única la del documento de la PCB sobre antropología que no lleva ni una sola cita a pie de página? ¿Cómo entender hoy  que  «La Biblia da algunas indicaciones que deben ser consideradas absolutamente fundamentales para todos» (P. Bovatti, de la PCB).

[79] Cf C. A. EVANS, El Jesús deformado,  ed. Sal Terrae, Santander 2007.

[80] La lucha continua…, p.58.

[81] «Los mitos tienen por objeto explicar lo desconocido y lo inconmensurable y la Biblia es el compendio de los mitos fundacionales más grande que existe» (E. Mendoza) en: R. DE QUEROL, “La cultura religiosa contada a los laicos”, en  El País,  27-12-2020, p.25.

AÚN ES TIEMPO

AÚN ES TIEMPO: un libro para la Cuaresma 2021

 

                Nos consta que hay personas que se asoman a las páginas de este blog. Quizá les pueda interesar un libro que acabo de publicar en Fe adulta: AÚN ES TIEMPO. En búsqueda de caminos nuevos para la fe. Lo pueden pedir en una librería religiosa o en la web: www.feadulta.com/librería, al módico precio, como se suele decir, de 10 euros.

La fe necesita ser pensada si se la quiere viva. La fe languidece cuando se empobrece el pensamiento, cuando se menosprecia lo pensado. Podría argumentarse diciendo que los evangelios no son un libro de pensamiento, un tratado de filosofía, sino una sencilla propuesta de vida. Y eso es cierto. Pero tal propuesta de vida, por sencilla que se la conciba, está anclada en un sólido pensamiento espiritual. Se arguye diciendo: “el evangelio es para sencillos; los biblistas y teólogos lo complican”. Puede que sea esto cierto en parte. Pero quizá haya que decir que el evangelio es para personas que piensan, que profundizan, que ahondan. La superficialidad, el mayor enemigo de la vida, es también el mayor enemigo de la fe. Quien sabe de la profundidad puede saber también de Dios.

Miércoles de ceniza

LA “CENIZA” CON SAN FRANCISCO DE ASÍS

(17 de febrero 2021)

 

                Hermanos y hermanas: este año hemos de variar un poco el rito de la ceniza. No pasaremos a recibirla individualmente. Al tenerla aquí delante con un cirio que la ilumina, estamos diciendo que aceptamos el sentido verdadero de la ceniza que no es otro sino el de animarnos a la conversión al Evangelio.

                Para hacer más cercana esta certeza espiritual vamos a realizar un gesto que ya, en su tiempo, hacía Francisco de Asís. Cuando él quería conocer la voluntad de Dios sobre su vida, abría tres veces el Evangelio y lo que ahí se leía era la norma que había que seguir. Eso mismo vamos a hacer esta mañana (tarde) nosotros: abriremos tres veces el Evangelio para escuchar la llamada a la conversión que nos hace el Evangelio en este miércoles de ceniza al comenzar la Cuaresma:

 

Lc 5,32: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se conviertan”.

 

               Todos estamos llamados a la conversión. No importan cuáles sean nuestras limitaciones e incoherencias. Hoy el Evangelio te llama a la conversión.

 

Lc 13,8-9: “Señor, deja a la higuera estéril un año más sin cortarla a ver si da fruto”.

 

Nosotros somos esa higuera muchas veces estéril, con pocos frutos de humanidad y de bondad. Dios no corta la higuera de nuestra vida ni después de un año ni nunca. Siempre espera que demos fruto.

 

Lc 15,7: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que    por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.

 

Cuando nuestra vida mejora, cambia, se entrega a los demás, se convierte, hay alegría en el cielo. Estamos llamados en la Cuaresma a ser alegría para Dios mejorando nuestra vida, viviendo en bondad y amor.

 

Oración final (todos)

 

 

Señor Jesús,

hermano totalmente convertido

al corazón del Padre,

acompaña nuestros caminos cuaresmales

que iniciamos hoy.

 

Tú llamas a pecadores,

nos sentimos llamados y agradecidos.

Tú no cortas la higuera,

nos sentimos con la responsabilidad

de dar frutos de humanidad.

Tú dices que somos alegría del cielo

cuando amamos con generosidad.

Enséñanos a amar

para que la Cuaresma de este año

sea un tiempo de vida

que nos adentre

en el corazón de la Pascua.

Te lo pedimos por JSNS. Amén.

San Francisco de Asís en Siria

SAN FRANCISCO DE ASÍS EN SIRIA 

 

  • Siria era, en tiempos de san Francisco, el país de los sarracenos. Comprendía todo lo que hoy llamaríamos Medio Oriente, Egipto incluido, siendo Jerusalén el corazón de este territorio. En la Edad Media se había generado en la Iglesia una mentalidad de conquista de los santos lugares y una espiritualidad del martirio. Francisco quiso ir a Siria, pero sus tres intentos fracasaron. En el tercero es cuando arribó a Egipto, a Damieta.
  • La espiritualidad del martirio que siempre había tenido mucho predicamento en la Iglesia desde los inicios de la fe, se concretaba en morir por Cristo en tierras de sarracenos, como había ocurrido a cinco hermanos de Francisco en tierras de Marruecos, de los que dijo el santo que, por su muerte, eran verdaderos “hermanos menores”. Francisco también estuvo atraído por esa espiritualidad del martirio propia de la época.
  • Pero lo verdaderamente importante era la mentalidad de conquista que se concretó en las famosas cruzadas promovidas por el Papa. Aquí Francisco se blinda contra la propaganda papal y no entra en la dinámica militar y de conquista que ésta propone. Esto supone una gran novedad.
  • Para hacernos una idea del tema tengamos en cuenta lo siguiente: el Papa Inocencio III en 1213, poco antes del viaje de Francisco a Siria que no llegó a culminar por los malos vientos, publica la bula Quia maior. En este documento se convoca a todos los fieles a “cargar la cruz y a seguir a Jesús…en la lucha”. Porque, dice, “cuando un rey es expulsado de su reino por los enemigos, al regresar, ha de condenar a quienes lo ocuparon”. El Papa amenaza con la pérdida de la salvación a todos aquellos que no se comprometan  “a prestar ayuda al Señor desterrado de Jerusalén” y nieguen sus servicios “al Redentor que se halla en tan graves circunstancias”. La bula contiene diversas disposiciones para implicar a los fieles en la campaña militar: se deben hacer procesiones mensuales por la liberación de Tierra Santa, los predicadores han de empujar a que los fieles recen por esta intención y hagan limosnas para sufragar la campaña. En las misas, los laicos deben postrarse y lamentar con el salmo que los paganos hayan entrado en la heredad del Señor. Quien no colabore, que no se tenga por católico.
  • Francisco, sin embargo, parece desoír totalmente el llamamiento de las autoridades eclesiásticas a la cruzada. No vocea su desacuerdo, pero su actitud de presencia pacífica en el lugar del conflicto deja ver a las claras su desacuerdo y su opción por un camino dialogado, más allá de toda violencia. Es la técnica de san Francisco de “ceder sin ceder”: él acata la autoridad del Papa pero, con libertad, elige el camino de la paz, aunque no sea comprendido. Efectivamente, hay que preguntarse si las dificultades que tuvo san Francisco para que Roma le aprobase su regla no son una revancha contra su desafección por las cruzadas y su opción por el diálogo y no por la violencia.
  • Mirando la historia podría decirse que aquel intento pacificador no sirvió para nada. Pero no es así: hoy día los cristianos están presentes en Siria, ese país tan devastado por una interminable guerra. Las monjas cistercienses del monasterio de Nuestra Señor Fuente de Paz instalado en una aldea maronita siria nos dicen: “Nosotras vivimos junto con los musulmanes en un respeto que nace de vivir la vida frente a Dios, sentimos a Dios presente en la vida. Esto nos permite vivir juntos, un don que recibimos de Dios y que a Dios devolvemos”.
  • Quienes apreciamos a san Francisco hemos de valorar el camino del respeto, del diálogo y de la benignidad como valores innegociables. Hoy, el viaje a Siria de quien valora a Francisco de Asís hay que hacerlo en la propia ciudad, en la propia casa. Contra toda violencia, el amante de san Francisco se coloca con decisión en el lugar de la paz.

1.000 HAIKUS

CONTEMPLACIÓN

1.000 Haikus 

 

            El término contemplación contiene en su origen filológico el cum que indica grupo, comunidad, asamblea y al vocablotemplum, como lugar donde los augures observaban el volar de las aves para descifrar los enigmas de la vida. La contemplación es así, antes que un ejercicio religioso, un mirar en común, un ponerse ante la naturaleza para llegar a entender el simple pertenecer a la vida. Contemplar lo que vive. Esa es la contemplación pura.

         Los haikus son un género poético japonés, una miniatura poética (5-7-5 sílabas sin rima) que, en su puridad, tienen como tema el acontecer de lo que vive, la contemplación más elemental de la naturaleza. No saca lecciones morales ni se hacen derivaciones sociales. Es mirar lo que acontece con hondura y tratar de expresarlo en un destello de belleza literaria.

         Los haikus que se ofrecen en esta colección han sido escritos durante años y en muy diversas circunstancias. Tratan todos ellos sobre lo que acontece en la naturaleza entendida como lugar de contemplación. La mayoría de ellos tienen fecha y lugar, cosa que acredita su valor contemplativo a ras de tierra.

         Permítasenos comenzar con un poema de Asunción Escribano:

 

Le ruego al claro Dios de la mañana

que derrame sus espigas 

                        de luz sobre este día. 

Que no me permita mirar

                        lo mismo en cada cosa. 

Que llene el aire de candiles y mis poros

              como zarzas los perciban. 

Que me diga el nombre verdadero  del delirio

y no me prive de la dicha de ser ascua. 

Que el agua de las horas

humedezca mi canto y que me impulse. 

Que deshaga mis dudas y me asombre

                         el tacto con bengalas. 

Que llene mi camino con guijarros de hogueras. 

Que la madeja de palabras con que nombro

                     sea solo  nudo alado

en el que se desorbite la lógica, 

y que en él dé cobijo  al extravío. 

Que no me prive el Dios  de la infinita lumbre

esta mañana de sentir la desmesura

                           del pábilo inquieto

de este día. 

Que a este universo fúlgido  y hermoso

el júbilo lo sostenga para siempre. 

 

 

1

Mugen los corzos

en los Montes del Pardo,

muge la vida.

         (El Pardo, 24-9-14)

 

2

Año tras año

el olmo centenario

guarda la casa.

         (El Pardo, 25-914)

 

3

¿Adónde viaja

el trino de los mirlos

en la mañana?

(El Pardo, 25-9-14)

4

Árboles de oro

en la luz de la tarde,

viejos destellos.

(El Pardo, 25-9-14)

 

5

¿Graznan las ramas

o es que son las cotorras,

verdes y ocultas?

(El Pardo, 26-9-14)

 

6

El prado verde

va perdiendo su brillo:

llega el otoño.

(Logroño, 29-9-14)

 

7

Las hojas muertas

sobre la tierra muda

como un sudario.

(Logroño, 29-9-14)

 

8

Pasas de largo

al escuchar los trinos

en la enramada.

(Logroño, 30-9-14)

 

9

Se espera el agua

en el curso del río,

el barro huele.

(Logroño, 30-9-14)

 

10

Como de huesos

el ruido de los pies

sobre las hojas.

(Logroño, 30-9-14)

 

11

Las ubres negras

de la vid en otoño

plenas de vida.

(Logroño, 1-10-14)

 

12

El sol del otoño

dora el cauce del río,

oro que corre.

(Logroño, 2-10-14)

 

13

La roca muda

grita desde el silencio

que está bien viva.

(Pamplona, 3-10-14)

 

14

Al cielo apuntan

sus cinco lanzas verdes

los cinco chopos.

(Ilúrdoz, 3-10-14)

 

15

Canta el arroyo

oculto en la espesura

su canto antiguo.

(Ilúrdoz, 3-10-14)

 

16

El verde espejo

de los álamos blancos,

el Duero en Soria.

(Soria, 5-10-14)

 

17

Cae una gota

sobre la frente altiva,

llega la lluvia.

(Logroño, 6-10-14)

 

18

Suave aterriza

sobre el lecho del río

el blanco ánade.

(Logroño, 7-10-14)

 

19

La mariquita

sube, baja, va y vuelve

en la hoja seca.

(Logroño, 7-10-14)

 

20

Surgen del fondo

las hierbas escondidas,

respiran sol.

(Logroño, 7-10-14)

 

21

El arco iris,

paleta de colores,

pinta la tarde.

(Logroño, 8-10-14)

 

22

Cortado el césped,

ya se huele la muerte

de muchos tréboles.

(Logroño, 9-10-14)

 

23

Cae una gota

de la rama a tierra

buscando el río.

(Logroño, 10-10-14)

 

24

El cielo rojo

en la tarde apacible

tiñe las cepas.

(Logroño 11-10-14)

 

25

La humilde flor

al borde del camino

sonríe sola.

(Aránzazu, 12-10-14)

 

26

Entra la garza

en el río apacible,

¿dónde saldrá?

(Logroño, 13,10-14)

 

27

Vigila el monte:

la viña en la llanura

está guardada.

(Calatayud,  17-10-14)

 

28

La hierba seca

en mitad del otoño

bebe la lluvia.

(El Pardo, 17-10-14)

 

29

La viña sola;

al lagar van las uvas,

fin del otoño.

(Calatayud, 23-10-14)

 

30

Semillas de oro

las hojas de los chopos;

cae la tarde.

(Cella, 23-10-14)

 

31

Cruzan los gamos

el sembrado en el otoño;

corre la vida.

(Borja, 26-10-14)

 

32

Vuelan las grullas

en formación de flecha,

lejos la diana.

(Logroño, 27-10-14)

 

33

El labrantío,

grávido por la siembra,

engendra vida.

(Paniza, 26-10-14)

 

34

Las sombras buscan

en las cárcavas grises

algún cobijo.

María de Huerva, 26-10-14)

 

35

Celosamente,

el yermo bajo tierra

engendra vida.

(Monegros, 1-11-14)

 

36

Besa la luz

los campos en silencio;

se muere el día.

(Monegros, 1-11-14)

 

37

Las hojas de oro

de los álamos altos

doran el río.

(Villava, 3-11-14)

 

38

Las flores blancas

bajo la oscuridad

el día aguardan.

(Barcelona, 30-10-14)

 

39

La lluvia llama:

con sus deditos de agua

toca la puerta.

(Logroño, 4-11-14)

 

40

El río lento

esperando las aguas

caídas lejos.

(Logroño, 5-11-14)

 

41

Bajan los troncos

en la turbia corriente

buscando el mar.

(Logroño, 8-11-14)

 

42

El viento fuerte

zarandea el olivo

y tus cabellos.

(Por la autovía Zaragoza-Logroño, 9-11-14)

 

43

Nubes de fuego

cuando cae la tarde

sobre las viñas.

(Por la autovía Zaragoza-Logroño, 9-11-14)

 

44

Lasnubes grises

besan los montes yertos,

rozan las cumbres.

(Camino de Madrid, 15-11-14).

 

45

La rama vieja

muerta ya en el suelo

llora a su árbol.

(Madrid, 17-11-14)

 

46

El cisne altivo

pasea en soledad;

la tarde es fría.

(Madrid, 18-11-14).

 

47

Un ejército

de dorados cipreses

espera al cierzo.

(Madrid, 18-11-14)

 

48

No cuenta días

la lentitud del río

que sueña el mar.

(Zaragoza, 30-10-14)

 

49

Sudario de hojas

sobre la tierra yerma

cuando el invierno.

(Logroño, 14-11-14)

 

50

Empuja el trigo

por salir de la tierra

fría de invierno.

(Egino, 25-11-14)

 

51

El crepitar

de la fina llovizna

sobre las hojas.

(El Escorial, 29-11-14)

 

52

Lágrimas de oro

las hojas cuando caen

en el otoño.

(El Pardo, 28-11-14)

 

53

Interminable

lluvia sobre las fauces

secas del suelo.

(Zaragoza, 30-11-14)

 

54

Levantan vuelo

las raudas garzas negras,

flechas del bosque.

(El Pardo, 4-12-14)

 

55

La nieve asoma:

las cumbres de la sierra

blancura y niebla.

(El Pardo, 4-12-14)

 

56

Las ramas secas

de la higuera en invierno

sueñan con higos.

(Viana, 14-12-14)

 

57

Tres hojas quedan

en la seca enramada

del olmo viejo.

(Arre, 13-12-14)

 

58

La blanca niebla,

cabellera de plata

sobre las cumbres.

(Pamplona, 17-12-14)

 

59

Duerme la niebla

en la cuna del valle,

llega la noche.

(Pamplona, 17-12-14)

 

60

La peña hendida:

su corazón de ramas,

el alma viva.

(Teo, 24-12-14)

 

61

El árbol seco

abraza con sus ramas

las rocas solas.

(Teo, 24-12-14)

 

62

Las flores rojas

Suavizanlas espinas

hasta olvidarlas.

(Cochabamba, 6-1-15)

 

63

Es imposible

impedir a la hoja

que caiga muerta.

(Cochabamba, 8-1-15)

 

64

En el invierno

las raíces trabajan

la dura tierra.

(El Pardo, 15-1-15)

 

65

Duerme el arroyo

esperando las nieves

del frío invierno.

(El Pardo, 15-1-15)

 

66

La tarde gris

anuncia quedamente

que el sol vendrá.

(El Pardo, 15-1-15)

 

67

La niebla oculta

las nieves en su blancura

para guardarlas.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

68

Cae la nieve,

se ocultan los pájaros

quién sabe dónde.

(Madrid-Zaragoza, 15-1-15)

 

69

El beso frío

de la nieve que envuelve

la tierra yerma.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

70

Callan los surcos

cuando la nieve posa

sus alas blancas.

(Madrid-Zaragoza, 18-1-15)

 

71

¿A dónde llevan

los caminos nevados

en el invierno?

(Madrid-Zaragoza, 18,1-15)

 

72

Baten las olas

las rocas impasibles

con terquedad.

(Ciutadella, 28-1-15)

 

73

¿Con qué ojos ver

el mar desde la isla

que está a los lejos?

(Ciutadella, 27-1-15)

 

74

Las nubes negras

amenazan la mar

de olas bravías.

(Ciutadella, 27-1-15)

 

75

Galopan locas

las nubes tumultuosas

por sobre el mar.

(Ciutadella, 28-1-15)

 

76

Los talaiots

continúan enhiestos,

cual centinelas.

(Alaior, 29-1-15)

 

77

¿Por qué el azul

de las aguas del mar

no alumbra el fondo?

(Ciutadella, 28-1-15)

 

78

Los chopos borran

sus siluetas que tiemblan

bajo la nieve.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

79

La nieve queda

allí donde se posa

con su silencio.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

80

Muere la luz,

pero nunca la nieve,

aunque es de noche.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

81

Cuando desciende

nadie mira la nieve,

pero ella cae.

(Tren Madrid-Zaragoza, 2-2-15)

 

82

En dura lid

lucha el sol con las nubes

y vence el sol.

(Madrid-Valencia (tren) 6-2-15)

 

83

Las lomas suaves

como los senos verdes

de madre-tierra.

(Madrid-Valencia (tren), 6-2-15)

 

84

Siempre paciente

la nieve duerme fría

en su intemperie.

(Madrid-Valencia (tren), 6-2-15).

 

85

La nieve duerme

en los montes que saben

que hay mil desiertos.

(Cumple de Teo, 13-2-15)

 

86

¿Por qué florecen

tan pronto los almendros

si el hielo está?

(Zaragoza, 24-2-15)

 

87

Bebe el azul

en el cauce del río

el cisne blanco.

(El Pardo, 20-2-15)

 

88

Las aguas turbias

los árboles arrastran

secos y yertos.

(Zaragoza, 26-2-15)

 

89

Los patos buscan

remansos en las aguas

turbias del río.

(Zaragoza, 26-2-15)

 

90

La garza negra

que sobrevuela el río,

flecha imparable.

(El Pardo, 28-2-15)

 

91

¿Cuántos los años

del abeto plantado

en el umbral?

(El Pardo, 28-2-15)

 

92

La enredadera

abraza al árbol solo

con amor verde.

(El Pardo, 26-2-15)

 

93

La niebla cae

sobre el bosque que duerme

en la alborada.

(El Pardo, 3-3-15)

 

94

Manto de niebla

que envuelve en el silencio

todas las cosas.

(El Pardo, 3-3-15)

 

95

Honda quietud

cuando la niebla cae

sobre los pinos.

(El Pardo, 3-3-15)

 

96

Reina la urraca

desde lo alto del pino

como en su trono.

(El Pardo, 3-3-15)

 

97

Mira la luna

en su balcón de nubes

la tierra en sombras.

(Madrid-Logroño, 4-3-15)

 

98

Vuelve la nieve

en las alas del viento

fría e hiriente.

(Logroño-Madrid, 5-3-15)

 

99

Entre la nieve

de los montes asoma

la primavera.

(El Pardo, 6-3-15)

 

100

El azul vivo

de las violetas dice:

soy primavera.

(El Pardo, 8-3-15)

 

101

Los tiernos brotes

en el tronco reseco

hablan de vida.

(El Pardo, 7-3-15)

 

102

La nieve altiva

no impide que llegue

la primavera.

(El Pardo, 6-3-15)

 

103

¿Dónde han estado

las tercas abubillas

en el invierno?

(El Pardo, 9-3-15)

 

104

Como las perlas,

las margaritas blancas

sobre la hierba.

(El Pardo, 10-3-15)

 

105

El azul denso

de las violetas tiernas

en la pradera.

(El Pardo, 10-3-15)

 

106

Las aguas vuelven

al cauce primigenio:

es primavera.

(El Pardo, 10-3-15)

 

107

Los gritos verdes

ahuyentan al invierno:

son las cotorras.

(El Pardo, 10-3-15)

 

108

Beben las aguas

los árboles del río

hasta el verano.

(El Pardo, sin fecha)

 

109

Las aguas traen

la nieve por el río

desde los montes.

(El Pardo, sin fecha)

 

110

No queda lejos

el tórrido verano

cuando más nieva.

(El Pardo, sin fecha)

 

111

La luz primera

del día besa al árbol:

beso de oro.

(El Pardo, 11-3-15)

 

112

Bulle la savia

en el árbol dormido:

es primavera.

(El Pardo, 11-3-15)

 

113

Sosiega el vuelo

el pájaro en la rama

y otra vez vuela.

(El Pardo, 11-3-15)

 

114

Todos los trinos

caben en el concierto

de primavera.

(El Pardo, 12-3-15)

 

115

La urraca sola

en el desnudo árbol

vigila y canta.

(El Pardo, 12-3-15)

 

116

Las avefrías

retozan en el agua

del río quieto.

(El Pardo, 12-3-15)

 

117

Manto de nubes

sobre el bosque de pinos,

llega la lluvia.

(El Pardo, 13-3-15)

 

118

Mueven las ramas

con la brisa temprana

sus brazos verdes.

(El Pardo, 13-3-15)

 

119

Tarda en llegar

a los árboles yertos

la primavera.

(El Pardo, 13-5-15)

 

120

El blanco explota

en la flor del almendro

rayando el día.

(El Pardo, 13-5-15)

 

121

Las flores blancas

del almendro, las rojas

de los perales.

(Madrid-Zaragoza, 16-3-15)

 

122

Tímido el sol

entre las nubes grises,

llega la lluvia.

(El Pardo, 17-3-15)

 

123

Lenta y premiosa

entre las nubes grises

la luz del día.

(El Pardo, 18-3-15)

 

124

Se oye el silencio

en la quieta mañana

del día calmo.

(El Pardo, 18-3-15)

 

125

Todavía no,

los pájaros no están,

todavía no.

(El Pardo, 19-3-15)

 

126

El blanco cisne

mira el verde del agua

desde su cuello.

(El Pardo, 19-3-15)

 

127

Como habitante

solitario del río

navega el cisne.

(El Pardo, 19-3-15)

 

128

Mira la mano

que se acerca ofrecida

el confiado cisne.

(El Pardo, 19-3-15)

 

129

El viento loco

zarandea los pinos

con fuerza bruta.

(El Pardo, 20-3-15)

 

130

Gritan los pinos

cuando el viento los saca

de sus ensueños.

(El Pardo, 20-3-15)

 

131

Es en la noche

cuando la nieve cae

blanca y callada.

(Madrid- Zaragoza, 23-3-15)

 

132

No impide el frío

que los árboles broten

en primavera.

(Madrid- Zaragoza, 23-3-15)

 

133

Sobre el almendro

la nieve cae mansa,

beso de hielo.

(Zaragoza-Madrid, 23-5-15)

 

134

El sol de abril

calienta trigo verde

que asoma y nace.

(Rabé, 31-3-15)

 

135

El pajarillo,

va de arbusto en arbusto,

peregrinando.

(Rabé, camino de Santiago, 31-3-15)

 

136

Un mar ver

brota en los sembrados

al fin de marzo.

(Rabé, 31-3-15)

 

137

La luna mira

el verde renacido

del campo en marzo.

(Rabé, 31-3-15)

 

138

Nueva es la luz

que en todas las mañanas

abre la vida.

(El Pardo, 8-4-15)

 

139

Le cuesta al frío

del invierno dejar 

su helado rostro.

(El Pardo, 8-4-15)

 

140

Con lentitud

se despierta el álamo

de su letargo.

(El Pardo, 8-4-15)

 

141

En el silencio

de los árboles mudos

duerme la vida.

(El Pardo, 9-4-15)

 

142

Como esmeraldas

que vuelan con estruendo

son las urracas.

(El Pardo, 9-4-15)

 

143

Se oyen los pasos

del caminante, el pato

levanta el vuelo.

(El Pardo, 9-4-15)

 

144

Perlas de luz

las gotitas del agua

sobre la hierba.

(El Pardo, 9-4-15)

 

145

Aunque hace frío

trinan vivos los mirlos

en la enramada.

(El Pardo, 9-4-15)

 

146

Las nubes grises

no impiden que haya cantos

en la espesura.

(El Pardo, 10-4-15)

 

147

Pobres los trigos

malnacidos. Qué duro

será el verano.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

148

Los olivares

de plata oscura y bronce

sobre las lomas.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

149

Blanco ejército,

las nubes en la tarde

sobre los bosques.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

150

El amarillo

entre los campos verdes,

la colza, el trigo.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

151

Los yertos montes,

túmulos de retama,

encierran vida.

(Zaragoza-Antequera, 17-4-15)

 

152

El mes de abril

estrenando color,

llega el verano.

(Antequera, 18-4-15)

 

153

Huele el amor

con el azahar nuevo,

fiesta de vida.

(Antequera, 18-4-15)

 

154

Es fuerte el sol

de la tarde en abril,

vida que muere.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

155

Isla de verde

el campo de naranjos

entre olivares.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

156

Solo las nubes

pueden guardar al sol

sin abrasarse.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

157

Cae la noche

en el negro olivar,

silencio oscuro.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

158

Se muere el sol

tras los montes lejanos,

vida en lo oculto.

(Antequera-Madrid, 18-4-15)

 

159

La primavera

explotando en los árboles

del verde soto.

(El Pardo, 20-4-15)

 

160

El verde nuevo

en las yemas del árbol,

hojas de vida.

(El Pardo, 20-4-15)

 

161

Estalla el sol

en mil llamas de rosas:

pitiminí.

(El Pardo, 22-4-15)

 

162

Las flores vivas

de las pitiminíes

al sol sonríen.

(El Pardo, 23-4-15)

 

163

El amarillo

del rosal explosiona

en mil estrellas.

(El Pardo, 23-4-15)

 

164

Los abedules

sonríen al buen tiempo

con labios verdes.

(El Pardo, 21-4-15)

 

165

¿A dónde fueron

los olmos centenarios

llenos de vida?

(El Pardo, 21-4-15)

 

166

¿De dónde vienen

los pájaros que llenan

de vida el río?

(El Pardo, 28-4-15)

 

167

Curva del Duero

cantada por Machado,

yo te saludo.

(Soria, 4-10-14)

 

168

De la alta rama

se derrama el zureo

de las palomas.

(El Pardo, 28-4-15)

 

169

La sinfonía

de múltiples perfumes

en primavera.

(El Pardo, 28-4-15)

 

170

¿Respira o canta

el mirlo en la enramada

cuando amanece?

(El Pardo, 29-4-15)

 

171

¿Vuelven los mirlos

cada año al mismo sitio

del bosquecillo?

(El Pardo, 29-4-15)

 

172

Los pinos negros

aguardan quietos al sol

en la mañana.

(El Pardo, 30-4-15)

 

173

La yedras verdes

se entibian con el sol

cuando la aurora.

(El Pardo, 39-9-15)

 

174

De encaje verde

se visten los hayedos

en primavera.

(Urbasa, 3-5-15)

 

175

Música humilde

la del arroyo claro

para las flores.

(Egino, 5-5-15)

 

176

Jaras y espinos

blanquean las montañas,

mayo florido.

(Egino, 5-5-15)

 

177

De alas rojizas

pajarillo confiado

en el silencio.

(Urbasa, 1-5-15)

 

178

Manto de nubes

sobre la hierba verde,

calor del cielo.

(Urbasa, 2-5-15)

 

179

Mínimas setas

perdidas en la hierba,

las senderuelas.

(Urbasa, 3-5-15)

 

180

Montes de flores

en el castaño de indias,

árbol de luz.

(Logroño, 4-5-15)

 

181

Desde la roca

en la corriente fresca

bebe la garza.

(Logroño, 4-5-159)

 

182

La rama verde

navega alborozada

en la corriente.

(Logroño, 4-5-15)

 

183

Blancos penachos:

se alinean los olmos,

huestes de luz.

(Egino, 7-5-15)

 

184

El aire fresco

de la mañana nueva

insufla vida.

(El Pardo, 8-5-15)

 

185

¿Qué esconde el río

en sus aguas oscuras

como la noche?

(El Pardo, 9-5-15)

 

186

Discurre el río,

plácido y sosegado,

como quien ama.

(El Pardo, 9-5-15)

 

187

Lluvia de perlas

sobre el manto de hierba:

el aspersor.

(El Pardo, 10-5-15)

 

188

La sombra oscura

atrae al caminante

cuando el sol quema.

(El Pardo, 11-5-15)

 

189

Desde el invierno

mueren en los recodos

pequeñas balsas.

(El Pardo, 11-5-15)

 

190

Canta en la noche

la lechuza escondida:

late la vida.

(El Pardo, 14-6-15)

 

191

Gama de verdes,

el bosque familiar:

calma en los ojos.

(El Pardo, 14-6-15)

 

192

Árboles muertos

en el cauce del río:

tumba de agua.

(El Pardo, 14-4-15)

 

193

La hierba muerta

descansa sobre el campo

tranquila y sola.

(Rabé, 15-5-15)

 

194

El fiero cierzo

cabalga enloquecido

sobre los trigos.

(Rabé, 15-5-15)

 

195

El sol se mira

sobre los lienzos verdes

de los trigales.

(Rabé, 15-5-15)

 

196

El viento azota

los álamos que siguen

mirando al cielo.

(Rabé, 15-5-15)

 

197

Blancura y blanco,

dos mariposas vuelan:

luz sobre luz.

(Rabé, 165-15)

 

198

La rosa humilde

en rosal de pobreza

perfuma el trigo.

(Rabé, 17-5-15)

 

199

Canta el jilguero

sin que nadie lo escuche:

canta de nuevo.

(Rabé, 17-5-15)

 

200

Penacho de oro

entre los verdes campos

la áspera aliaga.

(El Pardo, 19-5-15)

 

201

Las hierbas muertas

viajan en la corriente:

funeral verde.

(El Pardo, 19-5-15)

 

202

Lanzas enhiestas

en la quietud del río

las cañas secas.

(El Pardo, 19-5-15)

 

203

Sombra de nubes

en el azul del cielo,

llega la lluvia.

(El Pardo, 19-5-15)

 

204

Canta un pájaro

y el eco lo repite

dentro, en la fronda.

(El Pardo, 20-5-15)

 

205

Una tras otra

dos palomas cortejan

de rama en rama.

(El Pardo, 20-5-15)

 

206

El pescador

mira al río y el pez

ronda los cebos.

(El Pardo, 20-5-15)

 

207

Son las cotorras,

algarabía verde

de árbol en árbol.

(El Pardo, 21-5-15)

 

208

Se quiebra el árbol,

cae al cauce del río,

muere en silencio

(El Pardo, 21-5-15)

 

209

El sol se mira

en el brillo del agua

sobre la hierba.

(El Pardo, 21-5-15)

 

210

El verde oscuro

del río silencioso

¿qué esconde dentro?

(El Pardo, 22-5-15)

 

211

El duro sol

seca la hierba tierna

de los caminos.

(El Pardo, 22-5-15)

 

212

Con dedos largos

quieren tocar los pinos

el cielo azul.

(El Pardo, 22-5-15)

 

213

El viento fresco

de la mañana nueva

con sus perfumes.

(El Pardo, 25-5-15)

 

214

Abrazo tierno

de las enredaderas,

al arbolillo.

(El Pardo, 25-5-15)

 

215

Amarillea

el río por el polen

que viaja en él.

(El Pardo, 30-5-15)

 

216

Las cañas verdes

brotan entre las secas:

vida en la muerte.

(El Pardo, 30-5-15)

 

217

Lento va el cauce,

pero el agua camina,

lenta se mueve.

(El Pardo, 30-5-15)

 

218

El tronco negro

quemado en el incendio

grita su muerte.

(El Pardo, 30-5-15)

 

219

Luz entre agua,

oro disperso y gozo

sobre la hierba.

(El Pardo, 1-6-15)

 

220

Muere la tierra

con rostro de ceniza,

negra y quemada.

(El Pardo, 1-6-15)

 

221

Nace el sol limpio

y se acompaña en la tarde

de nubes negras.

(El Pardo, 1-6-15)

 

222

Como la muerte,

negro el tronco quemado,

como la muerte.

(El Pardo, 1-6-15)

 

223

Mueve su cola,

pizpireta y graciosa,

la fea urraca.

(El Pardo, 1-6-15)

 

224

Una luz nueva

entra en el verde follaje

por la mañana.

(El Pardo, 1-6-15).

 

225

Serios los pinos

velan el sueño blanco

de las estrellas.

(El Pardo, 1-6-15)

 

226

El pato espera

en el cauce del río

que pase el pez.

(Logroño, 2-6-15)

 

227

Lenta, muy lenta,

camina la cigüeña

por el manglar.

(Logroño, 2-6-15)

 

228

Se ven las piedras

en el fondo del río

como sus huesos.

(Logroño, 2-6-15)

 

229

Gozo infinito

la bandada de alondras

cruzando el cielo.

(Logroño 3-6-15)

 

230

Se ven los peces

en su casa desnuda

de límpida agua.

(Logroño, 4-6-15)

 

231

La sombra oscura

del árbol cierra puertas

al duro sol.

(Logroño, 4-6-15)

 

232

A pocos días

del incendio cruel

brota la hierba.

(El Pardo, 8-6-15)

 

233

Bajo las aguas

sigue la vida calma,

mira las aguas.

(El Pardo, 8-6-15)

 

234

Los pobres cardos

orlan el polvoriento

camino a casa.

(El Pardo, 8-6-15)

 

235

Casa de sombra

la del mirlo que canta

en la espesura.

(El Pardo, 8-6-15)

 

236

La blanca jara

inunda de sonrisas

el monte seco.

(Manzanares, 8-6-15)

 

237

Derrama humilde

su perfume el cantueso

entre los pinos.

(Manzanares, 8-6-15)

 

238

Una tras otra,

millares de cascadas

buscando el río.

(Manzanares, 8-6-15)

 

239

Cabalga el río,

Rápidos y remansos,

corazón de agua.

(Manzanares, 8-6-15)

 

240

Sube la hormiga

por el tronco del árbol

y luego baja.

(El Pardo, 9-6-15)

 

241

Corre el gardacho,

como un verde relámpago,

hacia la sombra.

(El Pardo, 9-6-15)

 

242

Música verde,

el viento entre los pinos

en la tardeada.

(El Pardo, 10-6-15)

 

243

Nubes y viento

en la tormenta airada,

luego la calma.

(El Pardo, 9-6-15)

 

244

Truena a lo lejos;

se esconde el avefría

entre las cañas.

(El Pardo, 10-6-15)

 

245

Suenan los truenos

y enmudecen las aves;

de nuevo cantan.

(El Pardo, 106-15)

 

246

Desde lo alto

las nubes vigilantes

velan las sendas.

(El Pardo, 10-6-15)

 

247

La hierba seca

perfuma los caminos

después de muerta.

(El Pardo, 10-6-15)

 

248

Tímido el sol

asoma entre las nubes

cuando abre el día.

(El Pardo, 10-6-15)

 

249

Retumba lejos

la cascada del trueno;

llega la lluvia.

(El Pardo, 10-6-15)

 

250

Un manto de agua

cae sobre la hierba,

ardor calmado.

(El Pardo, 10-6-15)

 

251

La voz del trueno

se derrumba en la tierra

como un torrente.

(El Pardo, 11-6-15)

 

252

Llama amarilla

la retama a brillante

en el secano.

(El Pardo, 13-6-15)

 

253

Se va y se viene

la tormenta que ruge

como una fiera.

(El Pardo, 11-6-15)

 

254

Huyen las sombras,

estalla la centella

en la tormenta.

(El Pardo, 11-6-15)

 

255

Vuelan los pájaros

a la rama y se posan;

miran, se van.

(El Pardo, 12-6-15)

 

256

Crecen las hierbas

en el jardín, altivas,

siempre rebeldes.

(El Pardo, 12-6-15)

 

257

La enredadera

se agarra a la alambrada

con tesón vivo.

(El Pardo, 12-6-15)

 

258

Tardan las nubes

en irse contemplando

al relámpago.

(El Pardo, 12-6-15)

 

259

¿Cómo es posible

que el árbol esté vivo

y no se mueva?

(El Pardo, 13-6-15)

 

260

Con las tormentas

muchos cardos azules

han florecido.

(El Pardo, 15-6-15)

 

261

El cisne blanco

en el río de aguas negras

hunde su pico.

(El Pardo, 15-6-15)

 

262

Fuera del agua

los patos picotean;

vuelven al río.

(El Pardo, 16-6-15)

 

263

La urraca sola

sobre la rama verde

bizquea y canta.

(El Pardo, 16-6-15)

 

264

Velan las rocas

el discurrir del río

lento y sereno.

(El Pardo, 17-6-15)

 

265

Se oculta el río

entre las verdes sombras

y en su silencio.

(El Pardo, 17-6-15)

 

266

Callan los mirlos,

el relámpago estalla,

vuelven al canto.

(El Pardo, 17-6-15)

 

267

Vienen y van

los vencejos al nido,

entran y salen.

(El Pardo, 18-6-15)

 

268

En el camino,

pisada y olvidada,

muere la hierba.

(El Pardo, 18-6-15)

 

269

¿Por qué está solo

en el río tranquilo

el cisne blanco?

(El Pardo, 18-6-15)

 

270

¿Cómo vivir

sin la lluvia y su tenue

murmullo en tierra?

(Logroño, 22-6-15)

 

271

¿No es el frescor

de la lluvia en la noche

la senda al sueño?

(Logroño, 22-6-15)

 

272

Cuando olvidemos

el ruido de la lluvia,

desmemoriados.

(Logroño, 22-6-15)

 

273

Paz en la noche,

la humilde y tenue lluvia

que nos envuelve.

(Logroño, 22-6-15)

 

274

Se anuncia el día,

la luz recién nacida,

vuelve la vida.

(Logroño, 13-6-15)

 

275

Canta el pájaro

en la ciudad callada:

amanecer. 

(Logroño, 23-6-15)

 

276

En la cascada

se ha bañado la garza

como una reina.

(El Pardo, 12-6-15)

 

277

Tras los insectos

locos van como flechas

negros vencejos.

(El Pardo, 12-6-15)

 

278

En la alta rama

del pino la cigüeña

observa y reina.

(Manzanares, 17-6-15)

 

279

Llegan volando

las cigüeñas; son dardos

partiendo el aire.

(Manzanares, 27-6-15)

 

280

Cloc, cloc, cloquean

las cigüeñas, a la torre

llegan las sombras.

(Manzanares, 27-6-15)

 

281

Duerme en la torre

la cigüeña cansada

de cortar vientos.

(Manzanares, 27-6-15)

 

282

Muerto cayó

el cuerpecillo leve

del petirrojo.

(Zaragoza, 29-6-15)

 

283

¿Por qué se mueren

los pájaros?¿No saben

que ya no hay luz?

(Zaragoza, 29-6-15)

 

284

En la corriente,

los pececillos gozan;

los patos, lejos.

(Logroño, 30-6-15)

 

285

Ya caen hojas

aunque el verano acaba

de comenzar.

(Logroño, 30-6-15)

 

286

Siete cigüeñas

cruzan el cielo azul,

silencio y luz.

(Logroño, 24-6-15)

 

287

Vuelo de locos

a la luz de la luna,

los avioncillos.

(Logroño, 24-6-15)

 

288

En los geranios

rompe el sol de verano

en mil destellos.

(Logroño, 24-6-15)

 

289

Rondan y rondan

los vuelos del avanto

los mallos rojos.

(Logroño, 25-6-15)

 

290

Naves al viento

el vuelo de los buitres

sobre los montes.

(Logroño 25,6-15)

 

291

El rojo vivo

de las cerezas dulces

sobre hojas verdes.

(Logroño, 25-6-15)

 

292

Pálida luna

que miras en silencio

los campos grises.

(Logroño, 25-6-15)

 

293

Trinos tenaces

anuncian la jornada:

amanecer.

(Logroño, 26-6-15)

 

294

Igual que un velo

la niebla oculta el rostro

de la montaña.

(Loiola, 2-7-15)

 

295

Besa la niebla

la aspereza de piedra

del monte gris.

(Loiola, 2-7-15)

 

296

Aguanta el árbol

la canícula dura

estoicamente.

(Loiola, 3-7-15)

 

297

Los avellanos

zarandeados al viento

anuncian lluvia.

(Loiola, 3-7-15)

 

298

Corren las nubes

perseguidas por vientos,

locas y vivas.

(Loiola, 3-7-15)

 

299

Baja la niebla

desde la cumbre altiva

al valle, hambrienta.

(Loiola, 4-7-15)

 

300

Una magnolia

pone luz en el cauce

del río oscuro.

(Loiola, 5-7-15)

 

301

Sobre el magnolio

cae la fina lluvia,

besos de agua.

(Loiola, 5-7-15)

 

302

De carne blanca

las flores del magnolio,

para besarlas.

(Loiola, 5-7-15)

 

303

Llueve en silencio

sobre la huerta humilde

casi sin flores.

(Loiola, 5-7-15)

 

304

¿Dónde la niebla

que ayer, tenaz, velaba

la faz del valle?

(Loiola, 6-7-15)

 

305

¿Cuánto resiste

una magnolia muerta

lejos del árbol?

(Loiola, 6-7-15)

 

306

El tilo bebe

los vientos de la tarde

y se refresca.

(Loiola, 7-7-15)

 

307

Presas las flores

tras las rejas inertes

de la ventana.

(Zaragoza, 8-7-15)

 

308

Sola la adelfa

con sus flores hermosas,

tóxica y sola.

(Logroño, 9-7-15)

 

309

Brotan los lirios

de las profundidades

del río turbio.

(Logroño, 9-7-15)

 

310

Un montoncito,

con algunas plumas, huesos,

el pajarillo.

(Logroño, 11-7-15)

 

311

Sobre una roca

la cigüeña vigila

al pez del río.

(Logroño, 11-7-15)

 

312

En la maraña

la vid del emparrado

del sotobosque.

(Logroño, 11-7-15)

 

313

Como en familia,

la menta junto al río

con las ortigas.

(Logroño, 11-7-15)

 

314

Los incansables

chopos con verde orgullo

tienden a lo alto.

(Burgos, 15-7-15)

 

315

Beben con sed

los árboles del soto,

verdes sus fauces.

(Burgos, 15-7-15)

 

316

En la mañana

se preparan los pinos,

calor de muerte.

(Madrid, 22-7-15)

 

317

Abre sus fauces

la tierra requemada

a la tormenta.

(Madrid, 22-7-15)

 

318

Cae implacable

la tormenta en la tarde,

surge la vida.

(Madrid, 22-7-15)

 

319

¡Ríe, cantuta,

campana del Perú

que mira al suelo!

(Baiona, 26-7-15)

 

320

Lamen las nubes

el rostro de la luna,

lengua en la noche.

(Baiona, 27-7-15)

 

321

Sigue el arroyo

con su cauce ignorado

buscando el mar.

(Baiona, 27-7-15)

 

322

¿Qué esconde el mar

en sus olas oscuras

y tumultuosas?

(Baiona, 30-7-15)

 

323

Golpea el agua

de las tenaces olas

la dura roca.

(Baiona, 30-7-15)

 

324

No se fatigan

las olas incansables

de ir a la playa.

(Baiona, 30-7-15)

 

325

Duerme la tierra

la siesta del verano

inacabable.

(Villanueva de Alcardete, 4-8-15)

 

326

¿Quién no agradece

el olor del espliego

por la mañana?

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

327

Huele la higuera

a creación primera,

a día nuevo.

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

328

¿Con cuántos soles

madurarán las uvas

de tantas cepas?

(Villanueva de Alcardete, 5-8-15)

 

329

Uva de agosto,

hermana agraz y pobre

de la de otoño.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

330

No espera el sol

a que nadie le vea

alborear.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

331

Tres ramas verdes

brotan del tronco viejo

ya cercenado.

(Villanueva de Alcardete, 6-8-15)

 

332

Llanura inmensa

vigilada de noche

por las montañas.

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

333

Vuelo rasante

de los vencejos negros

sobre el rastrojo.

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

334

Lleva la hormiga

una carga pesada,

¿sabe por qué?

(Villanueva de Alcardete, 7-8-15)

 

335

En su silencio

las piedras del marcuero

dicen que viven.

(Villanueva de Alcardete, 8-8-15)

 

336

Las vides muertas,

cual campo de batalla,

hondo silencio.

(Villanueva de Alcardete, 8-8-15)

 

337

A borbotones,

como racimos de uvas

dulces endrinas.

(Villahizán de Treviño, 10-8-15)

 

338

Como una estrella

brilla el cardo en el cielo

de la cuneta.

(Villahizán de Treviño, 10-8-15)

 

339

Fieles vigías

los árboles en el río

guardando sueños.

(Villahizán de Treviño, 11-8-17)

 

340

Las hojas secas

danzan en torbellinos

de un viento loco.

(Villahizán de Treviño, 11-8-15)

 

341

Dueña y señora

como reina de Saba

va la cigüeña.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

342

Cubre la luna

de ternura la tierra

con luz humilde.

(Villahizán de Treviño, 18-8-13)

 

343

Un monte de oro

entre las esmeraldas,

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 16-8-13).

 

344

Dunas de oro

en el áspero páramo,

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

345

Libres y altivos,

al sol vuelven la espalda

los girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

346

La luz que muere

siembra de oro los campos

de girasoles.

(Villahizán de Treviño, 17-8-15)

 

347

El blanco espino

y sus humildes frutos,

las manzanitas

(Villava, 15-8-15)

 

348

Rosal silvestre

de escaramujos rojos

en el camino.

(Villava, 15-8-15)

 

349

Las dulces moras

con humildad se ofrecen

al caminante.

(Estercuel, 24-8-15)

 

350

Gota de miel,

los higos pequeñitos

en las higueras.

(Estercuel, 24-8-15)

 

351

Música de harpa,

el viento entre los pinos

cuando atardece.

(Estercuel, 24-8-15)

 

352

Un petirrojo

anida en la quebrada,

hermoso y solo.

(Estercuel, 25-8-15)

 

353

El cielo azul

no recuerda las nubes

de la tormenta.

(Estercuel, 25-8-15)

 

354

El color muerto:

muerta la mariposa

sobre el asfalto.

(Estercuel, 26-8-15)

 

355

El pino muere

en brazos amantes

del verde bosque.

(Estercuel, 27-8-15)

 

356

Sobre la roca

el pino se alza enhiesto,

¿de qué aguas bebe?

(Estercuel, 28-8-15)

 

357

Brillo de luz,

rayo pobre y humilde,

la mariposa.

(Estercuel, 30-8-15)

 

358

El agua limpia,

baño de luz y vida

en la tormenta.

(Logroño, 31-8-15)

 

359

Las hojas secas

del plátano entierran

a las petunias.

(Logroño, 1-9-15)

 

360

Tarde de nubes

que amenazan tormentas

de broncas aguas.

(Logroño, 1-9-15)

 

361

Cae la lluvia

en la ciudad dormida,

mansa y oscura.

(Logroño, 1-9-15)

 

362

La garza gris

pesca en el río turbio,

altiva y quieta.

(Logroño, 1-9-15)

 

363

El río lleva

barros ocres lejanos

buscando el mar.

(Logroño, 2-9-15)

 

364

Música tierna

el agua de la lluvia

en los cristales.

(Logroño, 2-9-15)

 

365

Pena y placer

pisar en el otoño

las hojas secas.

(Logroño, 3-9-5)

 

366

Bien afilado,

el viento del otoño

habla de inviernos.

(Logroño, 3-9-15)

 

367

Las moras secas

recuerdan que el verano

también murió.

(Logroño, 6-9-15)

 

368

Nace y renace

el rosal en el parque

entre abedules.

(Logroño, 6-9-15)

 

369

Los faros velan

la noche y sus caminos,

¿y los del día?

(Costa da morte, 8-9-15)

 

370

Lamen las olas

incansables la arena,

¿hasta qué luna?

(Lekeitio, 10-9-15)

 

371

De rocas y agua

la catedral del mar,

siempre en azules.

(Itziar, 11-9-15)

 

372

Potente trino

en la densa enramada,

jilguero isleño.

(Palma, 16-9-15)

 

373

Luna que crece

iluminando el cielo

de la isla oscura.

(Palma, 17-9-15)

 

374

Los gallos cantan,

coro desharrapado

de la isla pobre.

(Palma, 18-9-15)

 

375

Enhiesta y recta

la palmera, ella sola,

en el jardín.

(Palma, 18-9-15)

 

376

¿De dónde sale

el sol de la mañana

sobre las islas?

(Palma, 18-9-15)

 

377

Las nubes cubren

con su manto de niebla

la isla quieta.

(Palma, 18-9-15)

 

378

Miles de orugas

por el tronco del haya

hasta sus hojas.

(Urbasa, 20-9-15)

 

379

Un viento frío

zarandea los olmos

en el otoño.

(Logroño, 23-9-15)

 

380

Siembra de hojas

sobre el mullido césped,

llega el otoño.

(Logroño, 23-9-15)

 

381

Entre las nubes

la luna viaja sola

en las tinieblas.

(Logroño, 26-9-15)

 

382

Viene el otoño

derrochando los oros

de su luz muerta.

(Logroño, 3-10-15)

 

383

Las aguas verdes

del río llevan lejos

la luz del árbol.

(Logroño, 7-10-15)

 

384

Las garzas negras

miran pasar el río

desde una roca.

(Logroño, 6-10-15)

 

385

Al vendaval

los álamos resisten

con viva fuerza.

(Logroño, 6-10-15)

 

386

Escaramujos,

frutos nunca apreciados

de los otoños.

(Logroño, 9-10-15)

 

387

Caen las hojas,

caricia seca y fría

sobre la hierba.

(Logroño, 9-10-15)

 

388

No hay en la noche

un silencio más denso

que el aire mudo.

(Logroño, 11-10-15)

 

389

Cae la lluvia,

compañía que abraza,

húmeda y gris.

(Logroño, 11-10-15)

 

390

Caen al suelo

las castañas pilongas

muertas y solas.

(Logroño, 11-10-15)

 

391

Lloran los álamos

sobre las aguas verdes

su llanto de hojas.

(Logroño, 11-10-15)

 

392

Pájaro y río

desgranan en la tarde

sus melodías.

(Logroño, 11-10-15)

 

393

Las cuatro tórtolas,

locas y arrebatadas,

buscan el nido.

(Logroño, 11-10-15)

 

394

Saltan los peces

de los fondos del río,

círculos de agua.

(Logroño, 11-10-15)

 

395

Las viñas secas,

vendimiadas, sin uvas,

guardan silencio.

(Logroño, 12-10-15)

 

396

Caen las nueces,

muertas, sobre los brazos

de los olivos.

(Carreteras de Aras, 12-10-15)

 

397

De rojo y ocre

el manto de las viñas,

como unas reinas.

(Carretera de Aras, 12-10-15)

 

398

Lava el rocío

las zarzas del camino,

limpias y bellas.

(Carretera de Aras, 12-10-15)

 

399

Mil instrumentos

resuenan en la orquesta

de la tormenta.

(Logroño, 12-10-15)

 

400

La niebla envuelve

como manto entrañable

al monte en paz.

(Somosierra, 17-10-15)

 

401

Limpias, brillantes,

al alba en el rocío

las zarzamoras.

(Logroño, 18-10-15)

 

402

Viajan las hojas

en carruajes de agua

hasta qué mares.

(Villava, 19-10-15)

 

403

Sembrado el trigo,

los vientos mensajeros

llegan veloces.

(Villava, 19-10-15)

 

404

Canto incansable

el de las olas grises

sobre la playa.

(Santander, 20-10-15)

 

405

Aires de otoño

que desnudan al bosque

de sus colores.

(Haro, 21-10-15)

 

406

Como un relámpago

el salto de la ardilla

entre los pinos.

(Logroño, 21-10-15)

 

407

Arden las hojas

del olmo iluminado

en el otoño.

(Vitoria, 22-10-15)

 

408

Las nubes negras,

lentas, amenazantes,

¿a dónde van?

(Logroño, 22-10-15)

 

409

Tiñen de oro

los árboles de otoño

las aguas del río.

(Logroño, 23-10-15)

 

410

Mueren las viñas

con colores de sangre

cuando atardece.

(Logroño, 23-20-25)

 

411

Paciente espera

el maíz, el postrero

en ser segado.

(Tafalla, 27-10-15)

 

412

El viento sur

frena al otoño frío

en larga espera.

(Tafalla, 27-10-15)

 

413

Crecen los chopos

hace poco plantados

buscando vida.

(El Pardo, 29-10-15)

 

414

¿A dónde fueron

los mirlos que cantaban

en la arboleda?

(El Pardo, 29-10-15)

 

415

El sol se mira

en el brillante espejo

de la bahía.

(Palma, 30-1-15)

 

416

Lame la niebla

los tejados del pueblo

adormecido.

(Espinosa del Camino, 31-10-15)

 

417

Vigila el pato

el río que oscurece,

el pez se esconde.

(Logroño, 31-10-15)

 

 

418

Como helicópteros

de oro, azules y verdes,

unas libélulas.

(Madrid, 16-10-15)

 

419

Un mirlo canta,

rezagado y gozoso,

en el otoño.

(Logroño, 3-11-15)

 

420

La verde hiedra

con las lluvias de otoño,

vive de nuevo.

(Logroño, 3-11-15)

 

421

Las garzas negras

náufragas en el río

helado y turbio.

(Logroño, 4-11-15)

 

422

El árbol duerme

en el largo silencio

de sus raíces.

(Logroño, 4-11-15)

 

423

Caen las gotas

sobre el cauce del río,

agua sobre agua.

(Logroño, 4-11-15)

 

424

Baña la niebla

los árboles dormidos

en la mañana.

(Logroño, 6-11-15)

 

425

Sube la niebla

como aliento del río

hacia lo alto.

(Logroño, 11-11-15)

 

426

Entre las zarzas

las hojas muertas lloran

su fría herida.

(Logroño, 11-11-15)

 

427

Borra la niebla

el rostro de las cosas

hasta la aurora.

(Madrid, 15-11-15)

 

428

Blanca mortaja

sobre la tierra yerta

la niebla fría.

(Madrid, 15-11-15)

 

429

El sol de otoño

besa el trigo nacido,

el hielo acecha.

(Logroño, 16-11-15)

 

430

Se duerme el monte

con la manta dorada

del sol de otoño.

(Logroño, 17-11-15)

 

431

Lágrimas de oro

llora aterido el árbol

en el otoño.

(Logroño, 18-11-15)

 

432

Confiados, fríos,

los árboles aguardan

la primavera.

(Logroño, 18-11-15)

 

433

Últimas rosas

que esperanal invierno

estoicamente.

(Logroño, 18-11-15)

 

434

Con el arrullo

de la lluvia que cae

se duerme el bosque.

(Lesaka, 20-11-15)

 

435

Tamborilea

la lluvia de la noche

sobre el tejado.

(Lesaka, 20-11-15)

 

436

Cuando diluvia,

¿dónde están los pájaros,

su trino y canto?

(Lesaka, 20-11-15)

 

437

Se oye el silencio

en la tarde de lluvia

de los otoños.

(Lesaka, 20-11-15)

 

438

Sin previo aviso

las nubes nos regalan

su carga de agua.

(Donamaría, 21-11-15)

 

439

Viene y van

las nubes alocadas,

¿tienen un rumbo? 

(Donamaría, 21-11-15)

 

440

Se engrisa el cielo

cuando, desde la altura,

bajan las nubes.

(Donamaría, 21-11-15)

 

441

Las hojas secas

revuelan desnortadas

a cuatro vientos.

(Donamaría, 21-22-15)

 

442

Porque ha llovido

se hace joven la hierba

en el otoño.

(El Pardo, 23-11-15)

 

443

Oscuro y negro

el verde de los pinos

luce brillante.

(El Pardo, 23-11-15)

 

444

Se esconde el pato

en las aguas oscuras

del río helado.

(El Pardo, 23-11-15)

 

445

El viento frío

que viene de los montes

ahuyenta al mirlo.

(El Pardo, 23-22-15)

 

446

No ha amanecido

y el pájaro ya canta

en la enramada.

(El Pardo, 27-11-15)

 

447

Son dos silencios,

el del bosque y el río,

en el invierno.

(El Pardo, 28-11-15)

 

448

Destella el sol

en las agujas verdes

del pino joven.

(El Pardo, 28-11-15)

 

449

En gran silencio

revuelan los milanos

por sobre el río.

(El Pardo, 28-11-15)

 

450

Aunque es invierno

quedan uvas heladas

en los viñedos.

(San Asensio, 1-12-15)

 

451

Son dedos secos

los sarmientos podados

entre las cepas.

(San Asensio, 1-12-15)

 

452

En los manzanos

olvidados anida

el petirrojo.

(Egino, 2-12-15)

 

453

Escaramujos,

rojos frutos de dicha

en el invierno.

(Egino, 4-12-1)

 

454

Cae la tarde

y el viento se apacigua

hasta morir.

(El Pardo, 4-12-15)

 

455

Se duerme el mar

en la bahía quieta

entre las sombras.

(Cádiz, 5-12-15)

 

456

Se baña en luz

la gaviota en su vuelo

al alba nueva.

(Cádiz, 5-12-15)

 

457

Las dos gaviotas

se posan suavemente

sobre el mar calmo.

(Cádiz, 7-12-15)

 

458

Cae la noche,

lo oscuro en lo oscuro,

sobre la mar.

(Cádiz, 7-12-15)

 

459

Mueren las hojas

y caen en silencio,

último vuelo.

(Logroño, 16-12-15)

 

460

Nadan los patos,

pacífico escuadrón

en el remanso.

(Logroño, 16-12-15)

 

461

Florece el árbol

cuando aún es invierno,

el hielo observa.

(Logroño, 16-12-15)

 

462

En mil pedazos

se quiebra la corriente

al despeñarse.

(Logroño, 16-12-15)

463

Reloj de invierno

el crotoreo seco

de las cigüeñas.

(Logroño, 17-12-15)

 

464

Las margaritas

brotan en el invierno,

¡bella inconsciencia!

(Logroño, 18-12-15)

 

465

Dulzura y oro,

las hojas de los robles

sobre los prados.

(Orgi, 19-12-15)

 

466

Con el rocío

se lava el praderío

su verde rostro.

(Orgi, 19-12-15)

 

467

Música de oro

las hojas de los robles

contra las ramas.

(Orgi, 19-12-15)

 

468

Como barquitos

navegan las mil hojas

en la laguna.

(Orgi, 19-12-15)

 

469

Verde bufanda

que llena de calor

el musgo al roble.

(Orgi, 19-12-15)

 

470

Mueren las hojas

grandes de los plátanos

sobre la acera.

(Logroño, 20-12-15)

 

471

Bebe del río

la lavandera blanca

el agua helada.

(Logroño, 21-12-15)

 

472

Altiva y bella

en la más alta rama

la garza blanca.

(Logroño, 21-12-15)

 

473

De muerte herida

cae en silencio la hoja

y aún está verde.

(Logroño, 25-12-15)

 

474

Busca cobijo

la garza en la espesura

del denso bosque.

(Logroño, 18-12-15)

 

475

Llega hasta el alma

el humo de la leña,

olor de invierno.

(Logroño, 18-12-15)

 

476

Siguen viviendo

los pájaros del bosque

en el invierno.

(El Pardo, 11-1-16)

 

477

Vuela el gorrión

sin saber que es invierno,

ebrio de vida.

(El Pardo, 12-1-16)

 

478

Mueren las aguas

en silencio en el río

como quien parte.

(ElPardo, 12-1-16)

 

479

Pequeñas moscas

vuelan al trasluz

en el invierno.

(El Pardo, 12-1-16)

 

480

Aviones de oro

los milanos que vuelan

al par que el viento.

(El Pardo, 12-1-15)

 

481

El tibio sol

de un verano muy suave

ríe en el río.

(El Pardo,13-1-16)

 

482

Una gran flecha

de grullas atraviesa

el horizonte.

(ElPardo, 14-1-16)

 

483

Vuelan las grullas,

ejército de luz,

al mediodía.

(El Pardo, 14-1-16)

 

484

¿Dónde la diana

de la flecha potente

que hacen las grullas?

(El Pardo 14-1-16)

 

485

Blanca se oculta

la nieve tras la nube

de la montaña.

(El Pardo 15-1-16)

 

486

Las grises aguas

del río en el invierno

duermen su sueño.

(El Pardo, 17-1-16)

 

487

Echa el anzuelo

el pescador. Los peces

miran callados.

(El Pardo, 17-1-16)

 

488

¿Desde cuándo

las piedras del camino

guardan silencio?

(El Pardo, 17-1-16)

 

489

Tan majestuoso

el vuelo amplio y libre

del cisne blanco.

(El Pardo, 17-1-16)

 

490

Siguen las cañas

velando al río helado,

amores fieles.

(El Pardo, 19-1-16)

 

491

Detrás del velo

de niebla fría, el sol

oculta el brillo.

(El Pardo, 19-1-16)

 

492

El carbonero

anuncia con su trino

la primavera.

(El Pardo, 25-1-16)

 

493

El agua canta

en el desaguadero

de la represa.

(El Pardo, 26-1-16)

 

494

De abrazo frío

la niebla compañera

oprime el alma.

(El Pardo, 27-1-16)

 

495

Tiembla el rocío

sobre las hojas muertas

al alba nueva.

(El Pardo, 27-1-16)

 

496

Se incendia el cielo

con el rojo del alma

del sol que muere.

(El Prado, 30-1-16)

 

497

Van los mosquitos

al ritmo de los pasos

del caminante.

(El Pardo, 4-2-16)

 

498

Billa el arroyo

entre la fronda seca

del bosque helado.

(El Pardo, 5-2-16)

 

499

Cabalgan locas

las nubes con sus alas

ennegrecidas.

(El Pardo,9-2-16)

 

500

Rugen los pinos

movidos por el viento,

harpa gigante.

(El Pardo, 9-2-16)

 

501

Un pato vuela

solo, hacia el pantano.

Llega la noche.

(El Pardo, 15-2-16)

 

502

Sobre la nieve,

la flecha de las grullas

hacia los montes.

(El Pardo, 17-2-16)

 

503

El cisne blanco

navega entre las cañas

del río muerto.

(El Pardo, 18-2-16)

 

504

Brilla la nieve

bajo el sol de febrero,

blancura inmensa.

(El Pardo, 18-2-16)

 

505

Por la mañana,

manta de lana fría,

la niebla abraza.

(El Pardo, 22-2-16)

 

506

Quietos los pinos

reciben el abrazo

frío: la niebla.

(El Pardo, 22-2-16)

 

507

Bruma en febrero

que desdibuja el bosque

y lo disuelve.

(El Pardo, 22-2-16)

 

508

Podan el árbol

y se deja cortar

pacientemente.

(El Pardo, 22-2-16)

 

509

Para las garzas

 el olmo es una percha

en el invierno.

(Logroño, 25-2-16)

 

510

No sé tu nombre,

pajarillo que cantas

en la laguna.

(Logroño, 23-2-16)

 

511

El mirlo canta

en el árbol desnudo,

canto hacia el cielo.

(El Pardo, 29-2-16)

 

512

Nieve de marzo

en los montes lejanos,

agua en verano.

(El Pardo, 2-3-16)

 

513

El árbol viejo

como padre del bosque

abre sus ramas.

(El Pardo, 2-3-16)

 

514

De la espesura

salen cuatro palomas:

dardos al cielo.

(El Pardo, 5-3-16)

 

515

Bajo la lluvia

fría de marzo canta

el mirlo oculto.

(El Pardo, 5-3-16)

 

516

Los estorninos

planean cual ladrones

del olivar.

(San Asensio, 5-3-16)

 

517

Cargadas de agua

las nubes sobrevuelan

el quieto bosque.

(San Asensio, 5-3-16)

 

518

Recién plantados,

los arbolillos tiernos

tiemblan de frío.

(San Asensio, 9-3-16)

 

519

Las nieves lejos

vigilan el viñedo

frío, aterido.

(San Asensio, 9-3-16)

 

520

Grávidas de agua

se encabalgan las nubes

sobre las viñas.

(San Asensio, 9-3-16)

 

521

El solitario

cisne pesca en el río

peces de plata.

(El Pardo, 13-3-16)

 

522

Las aguas muertas

junto al río que corre

lloran oscuras.

(ElPardo, 16-3-16)

 

523

Siguen dormidos

los árboles enormes,

sueño profundo.

(El Pardo, 16-3-16)

 

524

Lento discurre

el río en el silencio

y sus ensueños.

(El Pardo, 17-3-16)

 

525

Enmudecidos,

cae sobre los pinos

la fina lluvia.

(Los Negrales, 18-3-16)

 

526

Como una sábana

la nieve envuelve al bosque:

quietud sublime.

(Los Negrales, 20-3-16)

 

527

Rostro de luz

sobre los pinos negros,

luna dorada.

(Los Negrales, 22-3-16)

 

528

Calienta el sol

los ateridos pinos

en la mañana.

(Los Negrales, 22-2-16)

 

529

Pregunta el árbol

si volverá mañana

el sol que nace.

(Garrapinillos, 27-3-16)

 

530

¿Dónde estuvieron

las margaritas muertas

en el invierno?

(Garrapinillos, 27-3-16)

 

531

Brillan al sol

en todo su esplendor

las caléndulas.

(Garrapinillos, 29-3-16)

 

532

Peinan los cierzos

la cabellera verde

de los trigales.

(Garrapinillos, 31-3-16

 

533

Se calma el viento,

cabecean los pinos

con mansedumbre.

(Garrapinillos, 31-3-16)

 

534

Rompen los rayos

del sol cuando amanece

el gris compacto.

(Garrapinillos, 1-4-16)

 

535

Sorda la lluvia

sobre el pinar callado:

todo silencio.

(El Pardo, 4-4-16)

 

536

Tamborilea

la lluvia sobre el techo

de la cabaña.

(El Pardo, 4-4-16)

 

537

Bajo la lluvia,

canta el mirlo, incansable,

su melodía.

(El Pardo, 4-4-16)

 

538

Cae la tarde

y con ella la lluvia

se hace silencio.

(El Pardo, 4-4-16)

 

539

Las nubes blancas

duermen sobre la nieve,

lecho y blancura.

(El Pardo, 6-4-16)

 

540                                       

Alta la nieve,

lejana en sus montañas,

blanca de orgullo.

(El Pardo, 6-4-16)

 

541

Ya canta el cuco,

por la puerta está entrando

la primavera.

(El Pardo, 6-4-16)

 

542

La rama rota

del imponente álamo

muere en silencio.

(El Pardo, 7-4-16)

 

543

Vuelven las nubes

de nuevo a la carga

con aguas lejanas.

(El Pardo, 9-4-16)

 

544

Duermen los olmos

su postrer sueño, llega

la primavera.

(El Pardo, 10-4-16)

 

545

Del árbol muerto

siguen brotando ramas

año tras año.

(El Pardo, 10-4-16)

 

546

Lenta labor,

pájaro carpintero,

en tu trabajo.

(El Pardo, 11-4-16)

 

547

Largo es el día

cuando la lluvia cae

tan pertinaz.

(El Pardo, 12-4-16)

 

548

El petirrojo

picotea el camino

bajo la lluvia.

(El Pardo, 12-4-16)

 

549

Cae la lluvia

dulce y lenta en la noche,

suave murmullo.

(El Pardo, 12-4-16)

 

550

Lluvia de abril

purificador baño

para la hierba.

(El Pardo, 12-4-16)

 

551

Con agua fresca

se lavan los alerces

siempre que orvalla.

(El Pardo, 12-4-16)

 

552

Sol mañanero

que acaricia la hiedra

y sus temblores.

(El Pardo 13-4-16)

 

553

Viejo de años

olmo quemado y seco

y aún con ramas.

(El Pardo, 13-4-16)

 

554

Ailanto seco

que esperas el sol nuevo

de primavera.

(El Pardo, 13-4-16)

 

555

Las once flores

que fueron arrancadas

mueren calladas.

(El Pardo, 14-4-16)

 

556

El lirio azul

amanece en la aurora

con luz del cielo.

(El Pardo, 16-4-16)

 

557

Temblor, plumaje,

el canto de los mirlos

incendia el árbol.

(El Pardo, 17-4-16)

 

558

A todas horas

resuenan en el bosque

los trinos vivos.

(El Pardo, 17-4-16)

 

559

El verdecillo

ha llegado cantando

con trinos nuevos.

(El Pardo, 17-4-16)

 

560

Bulle la vida

en el cañaveral

sin que se vea.

(El Pardo, 18-4-16)

 

561

Pujante crece

la hierba que han regado

las lluvias cálidas.

(El Pardo, 18-4-16)

 

562

Se nubla el cielo,

no abandona la lucha

el crudo invierno.

(El Pardo, 28-4-16)

 

563

Habláis de cruz,

dulces lirios morados

del mes de abril.

(El Pardo, 28-4-16)

 

564

Ríen al cielo

los lirios llameantes,

fuego amarillo.

(El Pardo, 28-4-16)

 

565

Los caracoles

se ocultan en la broza,

casa escondida.

(El Pardo, 28-4-16)

 

566

De fuego el bosque

ardiendo con el canto

de muchos mirlos.

(El Pardo, 3-5-16)

 

567

La luz del sol

acaricia los tilos

cuando amanece.

(El Pardo, 4-5-16)

 

568

Los tilos blancos

contemplan con sorpresa

los azulados.

(El Pardo, 4-5-16)

 

569

Plantío dulce

el campo de las fresas

de verde y rojo.

(El Pardo, 4-5-16)

 

570

Aun entre nubes

la luz de la mañana

es siempre nueva.

(El Pardo, 6-5-16)

 

571

La tierra espera,

en sosiego y silencio,

la lluvia nueva.

(El Pardo, 6-5-16)

 

572

Gotas de lluvia,

diamantes sobre el verde,

cuando atardece.

(El Pardo, 6-5-16)

 

573

A última hora

la lluvia en el campo:

dulce promesa.

(El Pardo, 10-5-16)

 

574

Sonrisa amarilla

que ilumina el sembrado,

la colza viva.

(El Pardo, 10-5-16)

 

575

Tímidas gotas

anuncian la tormenta

que ya se acerca.

(El Pardo, 10-5-16)

 

576

Nos mira el árbol

cuando sobre él hablamos

con desparpajo.

(El Pardo, 15-5-16)

 

577

El tibio sol

de mayo entre las nubes

se despereza.

(El Pardo, 15-5-16)

 

578

No existe dron

que persiga a los mirlos,

su loco vuelo.

(El Pardo, 15-5-16)

 

579

Danzan las nubes

en el cielo mezclado

de azul y blanco.

(El Pardo, 15-5-16)

 

580

¿Por qué florecen

tan pronto los almendros

si el hielo está?

(Zaragoza, 18-4-16)

 

581

Bebe el azul

en el agua del río

el blanco cisne.

(El Pardo, 18-4-16)

 

582

Campos de colza,

sementera de luz

entre los trigos.

(Pamplona, 19-4-16)

 

583

Bosque de malvas

al borde del camino,

lívida luz.

(El Pardo, 24-5-16)

 

584

Muestra el espino

sus nubes floreadas

de estrellas blancas.

(El Pardo, 24-5-16)

 

585

Vivo amarillo

en las matas de aliagas

cuando florecen.

(El Pardo,24-5-16)

 

586

Las ateridas

hojas de la amapola

al viento frío.

(El Pardo, 25-5-16)

 

587

Perfuma el aire

el límpido azahar

de los arbustos.

(El Pardo, 25-5-16)

 

588

Cae en silencio

la lluvia en primavera

como quien besa.

(El Pardo, 29-5-16)

 

589

Él también ríe

en el tapiz de flores,

el cardo azul.

(El Pardo, 1-6-16)

 

590

Aunque esté verde

la acacia de tres púas,

la enciende el mirlo.

(El Pardo, 1-6-16)

 

591

El viento besa

las hojas de los árboles

recién nacidas.

(El Pardo, 4-6-16)

 

592

El sol humilla

las flores y las hierbas

de primavera.

(El Pardo,5-6-16)

 

593

De las palomas

en lo oculto del árbol

se oye el zureo.

(El Pardo, 6-6-16)

 

594

Nieve sobre agua,

se posan los milanos

en el remanso.

(El Pardo, 6-6-16)

 

595

De dos en dos,

verde mezclado a verde,

van las cotorras.

(El Pardo, 7-6-16)

 

596

Con amarillas

túnicas las retamas

visten su mata.

(El Pardo, 8-6-16)

 

597

Los dedos verdes

de los jóvenes pinos

suben al cielo.

(El Pardo, 21-6-16)

 

598

Las ramas secas

de los árboles muertos

surgen enhiestas.

(El Pardo, 21-6-16)

 

599

Calienta el sol

desde por la mañana:

llega el verano.

(El Pardo, 22-6-16)

 

600

Del olmo viejo

se apodera la hiedra,

abrazo verde.

(El Pardo, 24-6-16)

 

601

La flor del cactus

mitiga la dureza

de sus espinas.

(Tiana, 2-7-16)

 

602

Del altozano

los pinos miran fijos

al mar azul.

(Tiana, 3-7-16)

 

603

El sol que besa

con sus besos de luz

al mar que sueña.

(Tiana, 5-7-16)

 

604

La suave brisa

de la mañana besa

las hierbas secas.

(Tiana, 6-7-16)

 

605

Cuando amanece

la niebla es el tamiz

del sol que nace.

(Tiana, 6-7-16)

 

606

Como alocadas

cabalgan entre los pinos

las nubes rotas.

(Tiana, 7-7-16)

 

607

La cola blanca

del conejo saltón

saluda y ríe.

(Tiana, 7-7-16)

 

608

Bebe en las rocas

el pino vigilante

savia de vida.

(Tiana, 7-7-16)

 

609

Asciende el muro

la inquieta lagartija

y luego baja.

(Tiana, 8-7-16)

 

610

Murió el gran pino

de grave enfermedad,

cansado y yerto.

(Tiana, 9-7-16)

 

611

¿Qué fiero rayo

hirió de muerte al pino

partiendo su alma?

(Tiana, 9-7-16)

 

612

Incendia el sol

las ramas de los pinos

en la alborada.

(Tiana, 9-7-16)

 

613

El pino muerto

espera que lo corten

y lo troceen.

(Tiana, 9-7-16)

 

614

De intenso rojo

se viste el firmamento

rayando el día.

(Tiana, 12-7-16)

 

615

En la mañana

las cigüeñas se beben

la luz que albea.

(Logroño, 18-7-16)

 

616

Amoratados,

los racimos caminan

hacia el dulzor.

(Logroño, 27-7-16)

 

617

Raíces secas

se abrazan a la roca,

seguro el pino.

(Gilet, 2-8-16)

 

618

Se escucha el trino

oculto en la maleza,

mirlo emboscado.

(Gilet, 4-8-18)

 

619

Despierta el bosque,

la luz del sol que nace

desde la mar.

(Gilet, 5-8-16)

 

620

La flor de acanto

envidia a las columnas

del viejo templo.

(Mérida, 13-8-16)

 

621

El pino bebe

en las tranquilas aguas

del manso mar.

(La Ramallosa, 19-8-16)

 

622

Las incansables olas

besan la playa,

comen sus algas.

(La Ramallosa, 19-8-16)

 

623

De verde oscuro

se visten los naranjos,

brillarán luego.

(Montiel, 21-8-16)

 

624

El sol que nace

calienta el alma fría

de los naranjos.

(Montiel, 22-8-16)

 

625

Llega la noche,

la flor de los hibiscos

llegará al alba.

(Montiel, 23-8-16)

 

626

Incendia el sol

la dulce serranía

de junto al mar.

(Montiel, 25-8-16)

 

627

Salen a flote

las plantas que se esconden

entre los fondos.

(Logroño, 29-8-16)

 

628

Las aguas verdes

del río en el verano

perezosean.

(Logroño, 31-8-16)

 

629

Muriendo el sol

se tiñe el mar de sangre

para la vida.

(Valdemosa, 5-9-16)

 

630

La luna roja

se ahoga en la bahía:

muerte en la vida.

(Palma, 6-9-16)

 

631

El tibio sol

besando los cipreses

borra las sombras.

(Zaragoza, 9-9-16)

 

632

Cae la niebla

como mortaja gris

sobre el silencio.

(Oporto, 11-9-16)

 

633

Como incansables

marinos las gaviotas

surcan el Duero.

(Oporto, 12-9-16)

 

634

Cae la lluvia,

implacable tormenta,

se encoge el alma.

(Oporto, 12-9-16)

 

635

El cisne negro

se mueve majestuoso

entre los patos.

(Sintra, 17-9-16)

 

636

Jardín de helechos,

verdes palmeras que tocan

las manos tibias.

(Sintra, 17-9-16)

 

637

El lago verde

es morada que esconde

fúlgidos peces.

(Sintra, 17-9-16)

 

638

La fuente humilde

encuentra un eco claro

en el silencio.

(Sintra, 17-9-16)

 

639

La flor del brezo

pinta de humilde morado

la luz del bosque.

(Sintra, 17-9-16)

 

640

Surgen los juncos

de los húmedos senos

del río seco.

(Logroño, 20-9-16)

 

641

Como familia,

patos, garzas, cigüeñas,

pueblan el río.

(Logroño, 26-9-16)

 

642

Una libélula

revuela rumorosa,

avión de gozo.

(Logroño, 27-9-16)

 

643

Cruza la sombra

de un buitre silencioso

por el pinar.

(Logroño, 30-9-16)

 

644

Los abejorros

liban las flores trémulas

aunque es otoño.

(Viana, 11-10-16)

 

645

Con el resol

se han secado las moras,

es tiempo de uvas.

(Viana, 11-10-16)

 

646

Alguien robó

el sol delos membrillos,

se ha hecho oscuro.

(Viana, 11-10-16)

 

647

Fiesta en la boca

el néctar de los higos

en el viñedo.

(Viana, 11-10-16)

 

648

Llueve en otoño;

es agua del verano

que va al invierno.

(Logroño, 12-10-16)

 

649

De ocre y oro

los castaños se visten

para el otoño.

        (Logroño, 1-11-16)             

 

650

Lágrimas de oro

van llorando los sauces

en el crepúsculo.

(Logroño, 1-11-16)

 

651

Ya sin los higos,

la higuera va enfilando

hacia el invierno.

(Logroño, 4-11-16)

 

652

Jinete loco,

la niebla va cabalgando

hacia el invierno.

(Logroño, 4-11-16)

 

653

Las hojas secas

como alfombra de muerte

para quien vive.

(Logroño, 4-11-16)

 

654

Gotas de lluvia

picotean la piel

del río calmo.

(Logroño, 4-11-16)

 

655

Las plumas de oro

de los álamos altos

en las orillas.

(Logroño, 17-11-16)

 

656

En la mañana

la niebla y el sol luchan

en luz y en duelo.

(Logroño, 17-11-16)

 

657

¿Cuándo se agotan

las lágrimas de lluvia

en el otoño?

(El Pardo, 23-11-16)

 

658

Las hojas muertas

a caer se resisten

del árbol de oro.

(El Pardo,23-11-16)

 

659

Cae la nieve

con el primer furor

del crudo invierno.

(El Pardo, 23-11-16)

 

660

El sol se cuela

entre las hojas secas

del avellano.

(El Pardo, 23-11-16)

 

661

Siembra la nieve

semillas de blancura,

yerto está el campo.

(El  Pardo, 24-11-16)

 

662

Terca la lluvia

clava en el duro campo

flechas de agua.

(El Pardo, 24-11-16)

 

663

Vuela la niebla

sobre los montes negros

de oscura luz.

(El Pardo, 24-11-16)

 

664

Yertas las viñas

se cubren de hojas de oro

mientras tiritan.

(El Pardo, 24-11-16)

 

665

Calladamente

nacen los trigos verdes

en el otoño.

(Cizur, 28-11-16)

 

666

El viento helado

del invierno que avanza

hiere al sembrado.

(Cizur, 28-11-16)

 

667

Hojas de muerte

sobre la acera fría,

las hojas secas.

(Logroño, 6-12-16)

 

668

El viento frío

los árboles desnuda,

tiritan solos.

(Logroño, 8-12-16)

 

669

Caen las gotas

que la niebla posa

entre las ramas.

(Vitoria, 10-12-16)

 

670

Túnica verde

el trigo que ha nacido

en el otoño.

(Cizur, 23-12-16)

 

671

El agua fría

del río va diciendo:

pasa el invierno

(Logroño, 24-12-16)

 

672

Los patos grises

sobre el espejo azul

del río quieto.

(Logroño, 29-12-16)

 

673

Se han adueñado

las garzas del islote

del río, oculto.

(Logroño, 3-1-17)

 

674

Con porte altivo

el cisne surca el río

día tras día.

(El Pardo,8-1-17)

 

675

Con gran estruendo

levanta el vuelo el cisne

lleno de fuerza.

(El Pardo, 8-1-17)

 

676

El duro pico

del carpintero muerde

la rama de oro.

(El Pardo,8-1-17)

 

677

Vida escondida

en el cañaveral,

se oyen los patos.

(El Pardo, 10-1-17)

 

678

Cae la nieve

sobre las tres palomas,

blanco con blanco.

(El Pardo, 16-1-17)

 

679

Muere la luz

del sol como un murmullo

de los pinares.

(El Pardo, 17-1-17)

 

680

Uno delante,

otro detrás, los dos patos

nadan callados.

(El Pardo, 22-1-17)

 

681

Vuelan las grullas

en el frío horizonte

de un cielo gris.

(El Pardo, 29-1-17)

 

682

Sigue la niebla

cubriendo con su manto

al pajarillo.

(El Pardo, 30-1-17)

 

683

Como un flagelo

golpea el oleaje

los farallones.

(Menorca, 12-2-17)

 

684

Hiere la luz

del sol la piel tranquila

del mar en calma.

(Menorca, 15-2-17)

 

685

Solo el barquillo

danzando en el espejo

del mar en paz.

(Menorca, 17-2-17)

 

686

En el invierno

se plantó el arbolito

que espera el sol.

(El Pardo, 26-2-17)

 

687

Entre la niebla

los toros ven pasar

al tren ruidoso.

(Sevilla, 25-2-17)

 

688

El caminante

escucha el canto alegre

del mirlo oculto.

(El Pardo, 26-2-17)

 

689

Vuelve el calor

y vuelven los mosquitos,

¿serán los mismos?

(El Pardo, 14-3-17)

 

690

Ha florecido

la rama del espino

con flores nuevas.

(El Pardo, 14-3-17)

 

691

Casa habitada

cañaveral del río,

los patos gozan.

(El Pardo, 14-3-17)

 

692

Quietas las vides

esperan el aliento

de primavera.

(Murcia 5-3-17)

 

693

Anuncio nuevo

la flor de los almendros

en primavera.

(Murcia, 5-3-17)

 

694

Se duerme el páramo

bajo el cielo embrumado

en el invierno.

(Murcia, 5-3-17)

 

695

Vienen los mirlos

al recodo del río,

su vieja casa.

(El Pardo, 15-3-17)

 

696

El tierno verde

de los brotes del árbol

canta la vida.

(El Pardo, 15-3-17)

 

697

Las ramas muertas

en el lecho del río

duermen calladas.

(El Pardo, 15-3-17)

 

698

Se oculta el ave

en la fronda del río,

casa segura.

(El Pardo, 16-3-17)

 

699

El sol caldea

las ramas casi heladas

del río gris.

(El Pardo, 16-3-17)

 

700

Levanta el vuelo

la garza retadora

rompiendo el viento.

(El Pardo, 16-3-17)

 

701

Paciente espera

el cisne majestuoso

que el pez asome.

(El Pardo,16-3-17)

 

702

Arde la hoguera

en la arboleda; el humo

perfuma el aire.

(El Pardo, 21-3-17)

 

703

Agujas finas

sobre la piel del río

la lluvia helada.

(El Pardo, 22-3-17)

 

704

Bajo la lluvia

canta su melodía

el tenaz mirlo.

(El Pardo, 22-3-17)

 

705

Tímidamente

cae lenta la nieve

sobre los bosques.

(El Pardo, 23-3-17)

 

706

Cae la tarde

y su nostalgia envuelve,

sosiega el alma.

(El Pardo, 23-3-17)

 

707

La niebla fría

cala hasta las entrañas

del árbol seco.

(El Pardo, 24-3-17)

 

708

Las margaritas

puntuales en el prado:

es primavera.

(El Pardo, 26-3-17)

 

709

Inacabables

los vuelos hacia el río

de la cigüeña.

(Logroño, 26-3-17)

 

710

Los brotes nuevos

alegremente anuncian

el sol de abril.

(Logroño, 26-3-17)

 

711

Refleja el río

el cielo azul y el rastro

de los aviones.

(El Pardo, 29-3-17)

 

712

Una ramita

colgando de su pico:

construye el nido.

(El Pardo, 29-3-17)

 

713

Lirio morado

que nos anuncias las penas,

brillas al sol.

(El Pardo, 30-3-17)

 

714

Peinan los cierzos

los trigales que brotan

con frío peine.

(Logroño, 23-3-17)

 

715

Suenan los carrizos

con la fuerza azotados

del duro cierzo.

(Zaragoza, 1-4-17)

 

716

El cierzo loco

revuelve los cabellos

de los álamos.

(Zaragoza, 2-4-17)

 

717

Abeto blanco,

escondido en la espesura,

no vives solo.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

718

Baila una sombra

de rama en rama. El mirlo

incendia el árbol.

(El Pardo, 3-4-17)

 

719

El viento azota

el olivar callado,

silencio y luna.

(Cambrills, 28-4-17)

 

720

Lejos el mar,

fina línea azul,

labio de dioses.

(Cambrills, 24-4-17)

 

721

El gris del mar

y el del cielo se unen

a un gris total.

(Cambrills, 26-4-17)

 

722

El olivar

se encamina al invierno

callado y frío.

(Cambrills, 26-4-17)

 

723

Toc, toc, toc, toc,

pájaro carpintero,

tan incansable.

(El Pardo, 4-4-17)

 

724

Se baña el cisne

sacudiendo sus alas,

molino de agua.

(El Pardo, 4-4-17)

 

725

Tres nubecillas

surcan el cielo azul

rumbo a qué mares.

(El Pardo, 5-4-17)

 

726

Luna de día

que esperas con paciencia

el fiel crepúsculo.

(El Pardo, 8-4-17)

 

727

Trina el jilguero

con su trémolo trémulo,

temblor del alma.

(Solsona, 8-4-17)

 

728

La nieve lejos

corona las montañas

con nimbo blanco.

(Solsona, 10-4-17)

 

729

En las montañas

las nubes se encabalgan

amenazantes.    

(Salvatierra, 14-4-17)

730

El árbol seco

en el centro del prado,

marrón y verde.

(El Pardo, 17-4-17)

 

731

La luna aguarda

durante todo el día

la noche oscura.

(El Pardo,17-4-17)

 

732

Sola amapola

en el campo anchísimo

de verde vivo.

(El Pardo, 17-4-17)

 

733

De un modo tímido

revientan los pámpanos

en los viñedos.

(Logroño, 17-4-17)

 

734

Recién nacidas

las hojas del álamo

ya ofrecen sombra.

(El Pardo, 17-4-17

 

735

Que las hormigas

vayan y vengan muchas,

pero van solas.

(El Pardo, 19-4-17)

 

 

736

Van los jilgueros

buscando las semillas:

canto y revuelo.

(El Pardo, 28-4-17)

 

737

En la penumbra

de los juncos del río

atisba el cisne.

(El Pardo, 28-4-17)

 

738

Como un susurro

cae la lluvia fina

en el silencio.

(El Pardo, 30-4-17)

 

739

Las hojas nuevas

después de la tormenta

sonríen verdes.

(El Pardo, 29-4-17)

 

740

Canta el jilguero

bajo la lluvia, terco,

fiel a la vida.

(El Pardo, 29-4-17)

 

741

El verderón

salta de rama en rama

buscando casa.

(El Pardo, 30-4-17)

 

742

Como una flecha

los dos patos perforan

la piel del río.

(El Pardo, 30-4-17)

 

743

Las aves cantan

la libertad perdida,

las enjauladas.

(Zaragoza, 2-5-17)

 

744

Sólo la noche

logrará enmudecer

a los jilgueros.

(Zaragoza, 3-5-17)

 

745

Se fue la nieve

de la cresta del monte;

si volverá…

(El Pardo, 7-5-17)

 

746

El duro enebro

vencido por el viento

y verde aún.

(El Pardo, 8-5-17)

 

747

Persigue el cisne

al pato pequeñito,

blanca amenaza.

(El Pardo, 8-5-17)

 

748

El cauce de agua

va gestando la vida,

madre de río.

(El Pardo, 9-5-17)

 

749

Aunque hace frío,

se huele ya el perfume

del mes de abril.

(El Pardo, 28-4-17)

 

750

Las nubes grises

cabalgan voceando:

¡llega la lluvia!

(El Pardo,10-5-17)

 

<751

Muere la rama

desgajada del tronco,

olvido verde.

(El Pardo, 10-5-17)

 

752

Unos relámpagos

iluminan la cara

gris de las nubes.

(El Pardo, 10-5-17)

 

753

Mansa la lluvia

sobre la tierra mansa

envuelta en noche.

(El Pardo, 10-5-17)

 

754

Silban los vientos

enloqueciendo al árbol,

verdes corceles.

(El Pardo, 11-5-17)

 

755

Perlas de plata

en las hojas del pino,

las gotas de agua.

(El Pardo, 12-5-17)

 

756

Sobre la cresta

de la cornisa lanza

su canto el mirlo.

(El Pardo, 17-5-17)

 

757

La motosierra

doblegó al olmo viejo,

el resistente.

(El Pardo, 17-5-17)

 

758

En el camino

los dos patos exploran

la senda humana.

(El Pardo, 17-5-17

 

759

Vuela el avanto

en majestuoso vuelo

sobre su presa.

(El Pardo, 18-5-17)

 

760

El rincón verde

del río, de los mirlos

casa habitada.

(El Pardo, 18-5-17)

 

761

Tumbas de nadie

los marcueros silentes

en los sembrados.

(El Pardo, 19-5-17)

 

762

Verdes sotillos

en pequeñas vaguadas,

perlas ocultas.

(Zaragoza, 19-5-17)

 

763

Hablan los pinos

cuando el viento enloquece,

verdes cabellos.

(Zaragoza, 19-5-17)

 

764

La luz aprende

el dolor de vivir

en lucidez.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

765

La acacia herida

aguanta el paso lento

de las jornadas.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

766

La hierba crece;

no percibe el oído

su lento medrar.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

767

Mueren las hojas

al cobijo benigno

del seto verde.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

768

Se mezcla el trino

de los muchos pájaros

del bosque oscuro.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

769

La  caléndula brota

sola en el prado llano

siempre verde.

(Zaragoza, 20-7-17)

 

770

Vuelan con paz

los pájaros oscuros

sobre el tejado.

(Zaragoza, 20-5-17)

 

771

Vigila el bosque

el sueño de la mar

en la montaña.

(Palma, 4-8-17)

 

772

La cabellera

verde de la montaña

pasto del fuego.

(Palma, 4-8-17)

 

773

Descansa el mar

de su oscura fatiga

cuando amanece.

(Palma, 4-8-17)

 

774

Perfuma el aire

la retama; y el brezo

responde altivo.

(Palma 4-8-17)

 

775

Al alba liban

las abejas veloces

el néctar suave.

(Palma, 4-8-17)

 

776

Sorprende el sol

a la hierba que duerme

cuando amanece.

(Palma 5,8-17)

 

777

Duerme la mar

con un manto de nubes

sobre su lecho.

(Palma, 5-8-17)

 

778

Rayos de luz

van trenzando las nubes

en la alborada.

(Palma, 5-8-17)

 

779

La fuentecilla

esconde el hilo de agua,

tímida se oye.

(Palma, 5-8-17)

 

780

Corona el monte

la nube que amenaza:

la tormenta sigue.

(Palma, 6-8-17)

 

781

¿Dónde los mirlos

cuando retumba el trueno

en la tormenta?

(Palma, 6-8-17)

 

782

Tras de la lluvia,

la tierra y su frescor

surgen de nuevo.

(Palma 6-8-17)

 

783

Abraza el mar

las oscuras tormentas,

llegan a casa.

(Palma, 6-8-17)

 

784

Fresca la tarde,

el canto de cigarras

ya no se escucha.

(Palma, 6-8-17)

 

785

Los abanicos

de refulgente verde

en el desierto.

(Palma, 6-8-17)

 

786

Tiene el paisaje

una dimensión nueva

cuando clarea.

(Palma, 7-8-17)

 

787

Palmas de verde

que contagian al viento

verde esperanza.

(Palma, 7-8-17)

 

788

Que caiga la noche

y que se duerma el mar

en el silencio.

(Palma, 7-8-17)

 

789

Sol entre nubes,

luz envuelta en las sombras,

brota la vida.

(Palma, 7-8-17)

 

790

Rayos de verde

de un sol pequeño y tierno,

palmas humildes.

(Palma, 7-8-17)

 

791

Se oculta el mar

tras la niebla engrisada.

¿Dónde los barcos?

(Palma, 8-8-17)

 

792

Se agarra el pino

a la imponente roca,

lucha de vida.

(Palma 8-8-17)

 

793

Velo de nubes

que oculta el sol naciente,

piedad y gozo.

(Palma, 8-8-17)

 

794

Besa la mar

con su brisa a los montes,

beso de vida.

(Palma, 8-8-17)

 

795

Camino lácteo

de nubes, luminoso

en la mañana.

(Palma, 9-9-17)

 

796

En el silencio

de la mañana surge

la voz del viento.

(Palma, 9-8-17)

 

797

Los habitantes

del bosque se despiertan

buscando el sol.

(Palma, 9-8-17)

 

798

Se arremolinan

las nubes en la cumbre,

corona gris.

(Palma, 9-8-17)

 

799

Limpio está el aire

por el baño gozoso

de la tormenta.

(Palma, 10-817)

 

800

Sacia la sed

la sierra con la lluvia,

fuerte y ruidosa.

(Palma, 10-8-17)

 

801

Es más azul

el mar tras la tormenta,

abrazo de agua.

(Palma, 10-8-17)

 

802

Plácido el río,

en la mañana quieta

se despereza.

(Logroño, 13-8-17)

 

803

Cuando amanece,

la luz del sol remueve

el dulce verde.

(Logroño, 13-8-17)

 

804

El canto fiel

del río, un día y otro,

habla de amor.

(Logroño, 13-8-17)

 

805

Procesión verde

de los chopos del río.

¿Hacia qué templo?
         (Villahizán, 14-8-17)

 

806

Seco el rastrojo

tras beberse el rocío,

sigue con sed.

(Villahizán, 14-8-17)

 

807

Miran las nubes

los campos requemados,

lloran sobre ellos.

(Villahizán, 14-8-17)

 

808

Muertos de sed,

los girasoles doblan

su gris cabeza.

(Villahizán, 14-8-17)

 

809

Cardos estoicos

bajo el ardiente sol,

vivos por dentro.

(Villahizán, 14-8-17)

 

810

Tierra mojada,

esponja de la vida,

salve, fecunda.

(Villahizán, 15-8-17)

 

811

Verdes de vida,

álamos de los sotos,

tan solitarios.

(Villahizán, 15-8-17)

 

812

Peinan los vientos

la verde cabellera 

de la enramada.

(Villahizán, 15-8-17)

 

813

Se eleva un pájaro

de la broza del monte;

baja en picado.

(Villahizán, 15-8-17)

 

814

La flor de acacia

alfombra de amarillo

la vieja senda.

(Palma, 16-6-17)

 

815

Vuela el pájaro

luchando contra el viento,

potente y loco.

(Logroño, 28-6-17)

 

816

A toda orquesta,

las hojas sacudidas

de los álamos.

(Logroño, 28-6-17)

 

817

Sombría sombra

del soto en la penumbra,

fresco refugio.

(Logroño, 4-6-17)

 

818

La araña teje

con un hilo de seda

los sueños leves.

(Logroño, 4-6-17)

 

819

La blanca luna

mira al sol que amanece

fuerte y hermoso.

(Logroño, 4-6-17)

 

820

Una incansable

procesión de hormiguillas

que va y que viene.

(Logroño, 12-6-17)

 

821

Se oculta el mirlo

en el bosque sombrío,

el sol ya hiere.

(Logroño, 21-6-17)

 

822

Humilde olivo

al borde del camino

lleno de fruto.

(Montiel, 21-8-17)

 

823

Se desperezan

los naranjos callados,

el sol los llama.

(Montiel, 22-8-17)

 

824

Lenguas sedientas

los matojos del camino,

es la sequía.

(Montiel, 23-8-17)

 

825

Asoma el sol

en la cresta del monte,

ve los naranjos.

(Montiel, 23-8-17)

 

826

Muere el silencio

de la noche callada

y nace el día.

(Montiel, 23-8-17)

 

827

El olivar

duerme su oscuro sueño,

ya milenario.

(Montiel, 24-8-17)

 

828

Los higos chumbos,

ofrenda al caminante

que no los quiere.

(Montiel, 24-8-17)

 

829

Perfil de luz,

la cresta de la sierra

cuando amanece.

(Montiel, 24-8-17)

 

830

Velan el sueño

del olivar las luces

de las estrellas.

(Montiel, 25-8-17)

 

831

Las secas cuencas

de los bosques quemados

miran al cielo.

(Montiel, 25-8-17)

 

832

En los naranjos,

el canto de los mirlos

incendia el verde.

(Montiel, 25-8-17)

 

833

Campos de esparto,

áspero y seco, con sed

nunca saciada.

(Montiel, 26-8-17)

 

834

Lento amanece,

tarda el sol en salir,

huele el otoño.

(Montiel, 26-8-17)

 

835

De día y noche

los vencejos persiguen

a los mosquitos.

(Montiel, 26-8-17)

 

836

Carga de lluvia

van llevando las nubes

hacia otras tierras.

(Montiel, 27-8-17)

 

837

Duerme el naranjo

esperando la aurora

con sueño verde.

(Montiel, 27-8-17)

 

838

La vida rompe

la densa oscuridad,

parto de luz.

(Montiel, 27-8-17)

 

839

Se oye el silencio

cuando, al punto del día,

despierta el alba.

(Montiel, 27-8-17)

 

840

Noche tras noche

los olivos aguardan

el sol de enero.

(Montiel, 29-8-17)

 

841

Las higueruelas

mueren entre las zarzas

sin higos dulces.

(Montiel, 29-8-17)

 

842

Cálices rojos

que el rocío recogen,

bellos hibiscos. 

(Montiel, 29-8-17)

 

843

Esperan quietas

los soles del otoño,

naranjas verdes.

(Montiel, 29-8-17)

 

844

Miran las nubes

el extraño camino

de los humanos.

(Montiel, 29-8-17)

 

845

Cayó la lluvia,

escasa y retenida,

pequeño alivio.

(Montiel, 29-8-17)

 

846

Fruto sin dueño,

las castañas amargas

que nadie quiere.

(Logroño, 4-9-17)

 

847

Muy lentamente

colorea el otoño

los olmos de oro.

(Logroño, 4-9-17)

 

848

No siente el olmo

junto al río la herida

de la sequía.

(Logroño, 4-9-17)

 

849

Ofrece el tilo

su fruto que apacigua

al paseante.

(Logroño 6-9-17)

 

850

Turbias las aguas,

trae el río el recuerdo

de las montañas.

(Logroño, 6-9-17)

 

851

Sol del otoño

que recuerdas los días

de los veranos.

(Logroño, 26-9-17)

 

852

El agua verde

canta la melodía

de la esperanza.

(Logroño, 26-9-17)

 

853

Mueren las hojas

dejando atrás los sueños

de primavera.

(Logroño, 26-9-17)

 

854

Caen las nueces

de la noguera seca,

soles de otoño.

(Logroño, 26-9-17)

 

855

Los olmos brillan

con el sol del otoño

envueltos de oro.

(Logroño, 29-9-17)

 

856

Grávidas de uva,

las cepas a pie firme

aguantan tiesas.

(Logroño, 29-9-17)

 

857

La higuera vieja

ofrece su dulzura

de pura miel.

(Logroño, 29-9-17)

 

858

Fuego en la fronda

del árbol cuando canta

el mirlo hermoso.

(Logroño, 30-9-17)

 

859

Canto de muerte

los pies del caminante

sobre las hojas.

(Logroño, 30-9-17)

 

860

Vida y dulzura

son las uvas cortadas

en el otoño.

(Logroño, 7-10-17)

 

861

Dulce y azul

el jaspe del racimo

recién cortado.

(Zaragoza, 7-10-17)

 

862

Año tras año

los pinos van velando

al peregrino.

(Villimar, 2-10-17)

 

863

Muere el rastrojo

con la muerte del otoño,

llega el invierno.

(Villimar, 2-10-17)

 

864

Peinan los vientos

el agreste cabello

de la hierba seca.

(Villimar, 2-10-17)

 

865

La mariposa

tardía vuela, loca,

hacia el invierno.

(Villimar, 3-10-17)

 

866

Aunque es otoño

apetece la sombra

bajo los pinos.

(Villimar, 3-10-17)

 

867

Huelen a sol

los membrillos maduros

en el camino.

(Villimar, 3-10-17)

 

868

El frío aliento

de las cumbres nevadas

habla de inviernos.

(Villimar, 26-10-17)

 

869

El viento cálido

quiere frenar el frío

de los inviernos.

(Logroño, 20-10-17)

 

870

Oro sobre oro,

las luces del otoño

sobre el follaje.

(Logroño, 26-10-17)

 

871

Mudas las aguas

de la corriente verde.

¿Las cigüeñas, dónde?

(Logroño, 26-10-17)

 

872

Troncos y ramas

navegan por el río,

náufragos secos.

(Logroño, 26-10-17)

 

873

Suena el batir

de las alas del buitre,

vuelo de azul.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

874

Huye el cernícalo

entre los matorrales

que le protegen

(Río Lobos, 30-10-17)

 

875

Cantan los pinos

con cantos verdes hechos

de finas hojas.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

876

Las hojas muertas

se posan en el lago

de los nenúfares.

(Río Lobos, 30-10-17)

 

877

Temblor y miedo

sobre las cuatro patas

del cervatillo.

(El Pardo, 12-11-17)

 

878

Manto de rojo

el de las viñas frías

en el otoño.

(Logroño, 14-11-17)

 

879

Hiende la nube

el hacha luminosa

de los relámpagos.

(Villahizán, 2-10-18)

 

880

En el silencio

el ruido que ensordece

de los insectos.

(Villahizán, 2-10-18)

 

881

Cruza la sombra

del corzo hacia el riachuelo

cuando atardece.

(Villahizán, 2-10-18)

 

882

Hablan las nubes

su idioma fantasioso

de eternidades.

(Villahizán, 2-10-18)

 

883

Mueren callados

con la vida cumplida

los girasoles.

(Villahizán, 2-10-18)

 

884

Son las alondras

las dueñas del silencio:

les pertenece.

(Villahizán, 2-10-18)

 

885

Fuente escondida

del río que se escucha

aunque no hable.

(Villahizán, 2-10-18)

 

886

Los cervatillos

saltan y sobresaltan

los girasoles.

(Villahizán, 3-10-18)

 

887

En el rastrojo,

lejos de la manada,

pacen dos ciervos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

888

Ha huido el agua

del cauce ahora seco

del arroyuelo.

(Villahizán, 3-10-18)

 

889

En el secano 

del rastrojo ahora muerto

quedan las flores.

(Villahizán, 3-10-18)

 

890

¿A dónde ha ido

el cantar del arroyo,

ahora seco?

(Villahizán, 3-10-18)

 

891

Añil y gris

para lavar las nubes

al sol tendidas.

(Villahizán, 3-10-18)

 

892

Verde que embriaga

el olor de la higuera

que envuelve el alma.

(Villahizán, 3-10-18)

 

893

Hora tras hora

el sol en el camino

siembra su luz.

(Villahizán, 3-10-18)

 

894

Flores azules

para el agua que, muerta,

se marchó lejos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

895

Silencio y frío

en la muda campana

del campanario.

(Villahizán, 3-10-18)

 

896

Locura y vuelo,

la bandada de oncejos

entre los chopos.

(Villahizán, 3-10-18)

 

897

Perdido sol,

pequeño girasol

ante el tocón.

(Villahizán, 4-10-18)

 

898

Pinar oculto

entre los girasoles,

verde esmeralda.

(Villahizán, 4-10-18)

 

899

Caricia suave,

mariposa ingrávida,

beso de viento.

(Villahizán, 4-10.-18)

 

900

Juegan las nubes

su juego de algodones

en la blancura.

(Villahizán, 4-10-18)

 

901

Quiebran los vientos

el tallo principesco

del girasol.

(Villahizán, 4-10-18)

 

902

¿A dónde van

los pensamientos grises

que el viento lleva?

(Villahizán, 4-10-18)

 

903

Al mar oscuro

donde mueren las penas

y los silencios.

(Villahizán, 4-10-18)

 

904

Cuadros sin luz

en el páramo yerto

del pintor pobre.

(Villahizán, 4-10-18)

 

905

El puente humilde

sobre el arroyo seco

llora sin lágrimas.

(Villahizán, 4-10-18)

 

906

Rueda varada

de molinos antiguos,

vieja y sin sueños.

(Villahizán, 4-10-18)

 

907

Claustro en silencio

de cánticos huidos,

piedras de tumbas.

(Villahizán, 4-10-18)

 

908

Rosal del claustro:

tu llamarada roja

habla de amor.

(Villahizán, 5-10-17)

 

909

Las regañadas

ciruelillas resisten

al frío norte.

(Villahizán, 5-10-18)

 

910

¿Ha sonado tal

la voz gruesa del trueno

desde el comienzo?

(Villahizán, 5-10-18)

 

911

Huir no puedes

del silencio que habitas,

es tu morada.

(Villahizán, 5-10-18)

 

912

Arroyo humilde

que, aunque baja con agua,

baja en silencio.

(Villahizán, 5-10-18)

 

913

Altos castillos

que anheláis cada día

tocar las nubes.

(Villahizán, 5-10-18)

 

914

Loca de vida

va la pequeña ardilla,

de pino en pino.

(Logroño, 25-8-20)

 

915

Brilla la luz

en la mañana nueva,

no estamos solos.

(Logroño, 25-8-20)

 

916

Quejidos de hojas

como de huesos secos

cuando se pisan.

(Logroño, 26-8-20)

 

917

Miran pacientes

los patos pescadores

las aguas mansas.

(Logroño, 26-8-20)

 

918

Descansan muertas

sobre el banco del parque

las hojas secas.

(Logroño, 26-8-20)

 

919

Sueños de plata

va soñando el olivo

bajo la luna.

(Logroño, 27-8-20)

 

920

Grazna la chova

entre el zarzal espeso

y no hay respuesta.

(Logroño, 27-8-20)

 

921

Aún no cantan

los pájaros al alba,

lenta y pausada.

(Logroño, 27-8-20)

 

922

Mudos, callados,

dormitan los árboles

antes del alba.

(Logroño, 27-8-20)

 

923

Vuelan los buitres

en círculos pausados.

¿Dónde la presa?

(Logroño, 30-8-20)

 

924

Rosa caída

en el asfalto, muerta,

del rosal lejos.

(Logroño, 30-8-20)

 

925

Suma de verdes:

el río, la arboleda,

la charca oscura.

(Logroño, 29-8-20)

 

926

Duermen las viñas

con sus últimos sueños,

cantan los gallos.

(Logroño, 1-9-20)

 

927

Caricias de oro

para las secas hierbas

el sol que nace.

(Logroño 1-9-20)

 

928

Sobre el asfalto

camina el caracol.

¿De dónde viene?

(Logroño, 1-9-20)

 

929

Mueren las moras

al terminar agosto,

dulce recuerdo.

(Logroño, 3-9-20)

 

930

Entre las vides

asoman los conejos,

zigzag de vida.

(Logroño, 3-9-20)

 

931

¿Cuántos los ojos

que ven en la ciudad

la luna llena?

(Logroño, 3-9-20)

 

932

Una locura

de vida y de color,

son las surfinias.

(Zaragoza, 3-9-20)

 

933

Percha es el sauce

para las garzas blancas

 junto al arroyo.

(Zaragoza, 4-9-20)

 

934

Los avellanos,

vecindario apacible

del caserío.

(Beruete, 5-9-20)

 

935

Con sirimiri

se refresca el nogal

ante la casa.

(Beruete, 5-9-20)

 

936

Haces de leña

esperan al invierno

en el umbral.

(Beruete, 5-9-20)

 

937

Las balconadas

de geranios que ríen

cantan la vida.

(Beruete, 5-9-20)

 

938

El centenario

roble sigue mirando

a quienes marchan.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

939

Cargado de años

el roble centenario

sigue verdeando.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

940

Los grandes robles

centenarios, ya muertos,

yacen caídos.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

941

Cíclope vivo

de brazos verdeantes,

roble inmortal.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

942

Tu lento fin,

gigante de otro tiempo,

yo lo acompaño.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

943

Tabla redonda

de robles vigilantes

en la espesura.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

944

Brazos gigantes

que se elevan al cielo,

inmenso roble.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

945

Moras delicadas

para labios golosos,

dulzura tierna.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

946

Balas de vida,

caen muchas bellotas

desde la encina.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

947

Como vigías

al borde del camino

dos robles miran.

(Jaunsaras, 5-9-20)

 

948

Salva de brazos

que se elevan a lo alto,

robles silentes.

(Galarreta, 6-9-20)

 

949

Roble quemado,

malherido por el rayo,

vives con fuerza.

(Galarreta, 6-9-20)

 

950

Sombra inmensa

que albergas en tus ramas

a todo lo que vive.

(Galarreta, 6-9-20)

 

951

Roble de siglos,

tu corteza longeva

tocan mis dedos.

(Galarrteta, 6-9-20)

 

952

El verde helecho

en el tronco del roble

encuentra casa.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

953

Con ramas verdes,

el haya, siempre joven,

caída muere.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

954

El fresco hayedo

es un gozo continuo

para el espíritu.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

955

Leve sonido

del arroyo que corre

bajo las hayas.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

956

Haya gigante

caída en el camino,

yo te bendigo.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

957

Hondo silencio

en el bosque, aunque vuelan

las mariposas.

(Zalduondo, 6-9-20)

 

958

Sublime órgano

con sones de los vientos,

hayedo hermoso.

(Sorogain, 7-9-20)

 

959

El sol envuelve

la espesura benéfica,

sublime luz.

(Sorogain, 7-9-20)

 

960

¿Cuántos romances

desgrana el arroyuelo

en su correr?

(Sorogain, 7-9-29)

 

961

Violeta hermosa

que las hayas envidian,

luz de humildad.

(Sorogain, 7-9-20)

 

962

Pisas las ramas

secas como los huesos,

se queja el alma.

(Sorogain, 7-9-20)

 

963

El arbolito

al borde del barranco

no teme nada.

(Alduides, 8-9-20)

 

964

Anciana encina

de frutos abundantes,

madre de vida.

(Errazu, 8-9-20)

 

965

Cuerno y cuerno,

las ovejas dormitan

en el sestero.

(Errazu, 8-9-20)

 

966

Lloran los sauces

al borde del arroyo,

llanto y llanto.

(Saint Étienne de Baigorri, 8-9-20)

 

967

Suenan esquilas,

lejana soledad, 

latir de vida.

(Izpegi, 8-9-20)

 

968

Cumbres desnudas

sin arboleda verde,

dignas testuces.

(Izpegi, 8-9-20)

 

969

Árbol cortado

con las raíces dentro,

en la tiniebla.

(Errazu, 8-9-20)

 

970

Ríen las dalias

con risas de colores

mirando al sol.

(Errazu, 8-9-20)

 

971

Hermoso avellano

cargado de ricos frutos,

sombra y cobijo.

(Errazu, 8-9-20)

 

972

Sombras amables

al paso del peregrino,

hayas hermanas.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

973

Perenne acebo

de hojas de plata verde,

anuncias paz.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

974

Huerto cuidado,

reflejo de tu alma,

frescura y paz.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

975

¿Por qué la ortiga

no quiere las caricias

de mano alguna?

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

976

La solitaria

nube oculta al sol,

noche en el día.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

977

Dos florecillas

En la mata de aliagas,

azul y espinas.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

978

Las manzanitas

de pastor, perlas rojas

en el camino.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

979

Entran los vientos

por el bosque de abetos

con voz de trueno.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

980

La malva flor

de la espanta pastores

habla de inviernos.

(Roncesvalles, 9-9-20)

 

981

La melodía

simple del arroyuelo

encanta el alma.

(Irati, 10-9-20)

 

982

Dura madera,

el boj se yergue altivo

entre matojos.

(Irati, 10-9-20)

 

983

El árbol muerto

sobre el arroyo turbio

sirve de puente.

(Irati, 10-9-20)

 

984

Alfombra suave

el mullido camino

con hojas de haya.

(Irati, 10-9-20)

 

985

Se cuela el sol

entre el dosel tupido

del bosque de hayas.

(Irati, 10-9-20)

 

986

Las hayas miden

el tiempo sin medida,

sin calendario.

(Irati, 10-9-20)

 

987

Las tiernas hayas

se cobijan en la sombra

del haya madre.

(Irati, 10-9-20)

 

988

El arroyo seco

esconde en su interior

torrentes vivos.

(Irati, 10-9-20)

 

989

Hayas gemelas,

potentes surtidores

subiendo al cielo.

(Irati, 10-920)

 

990

El delicado

musgo abriga el alma

de las rocas.

(Irati, 10-9-20)

 

991

Como no hay moras

es menos dulce la senda,

menos liviana.

(Irati, 10-9-20)

 

992

Es mediodía

y aún dura el rocío

de la mañana.

(Irati, 10-9-20)

 

993

¿De qué velero

serás palo mayor,

haya intrépida?

(Irati, 10-9-20)

 

994

Declina el día,

los pájaros dialogan

entre los robles.

(Irati, 10-9-20)

 

995

Vive de espaldas

al bosque el hombre urbano,

extrañas sendas.

(Irati, 10-9-20)

 

996

Perfuma el boj

la senda del hayedo,

respira el alma.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

997

Perfora el túnel

de verdor el camino

hacia la dicha.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

998

Un arce solo

al borde del camino

se hermana al roble.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

999

Cerrado bosque,

vuelto sobre ti mismo,

ábrete al sol.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

1.000

Dicen las púas

 hirientes del espino:

no me toques, no.

(Ochagavía, 11-9-20)

 

 

Una valoración de FRATELLI TUTTI

EL SUEÑO DE LA FRATERNIDAD UNIVERSAL Y LA AMISTAD SOCIAL

Una valoración de la encíclica “Fratelli tutti”

 

El domingo 4 de octubre de 2020, festividad de san Francisco de Asís, el Papa Francisco nos ofreció su tercera encíclica titulada  con la expresión franciscana Fratelli tutti que lleva como subtítulo: “Sobre la fraternidad y la amistad social”. Una encíclica es una catequesis eclesial de gran nivel y, más allá de su aspecto magisterial, constituye un espacio de reflexión seria sobre un aspecto de la vida cristiana que el Papa juzga necesario poner de relieve. No se trata aquí, por tanto, de resumir el contenido de la encíclica sino de subrayar lo que nos parece más relevante y de reflexionar sobre la estructura interna del texto, aun a riesgo de que muchas cosas queden en la penumbra.

La prueba de que FT ha suscitado un gran interés es la multiplicidad de reacciones que, desde todo punto de vista, han ido desgranando los periodistas de los diversos medios. Ciertamente ha tocado algo sensible porque el tipo de valoraciones, ha estado en muchos casos, rozando lo visceral[1]. Algunos lo han dicho claramente con los viejos planteamientos: “Es mejor que el Papa hable de Dios y deje la economía a un lado”[2]. La polarización de los políticos ante un texto pontificio creemos que es también novedoso: en contra personas como J. C. Girauta, C. Vidal, etc.; a favor, P. Sánchez, A. Garzón y el mismo P. Echenique. La misma Masonería ha celebrado que el Papa abrazara el principio de la fraternidad universal, muy querido para ellos[3].

Más allá de este maremágnum, es importante caer en la cuenta de que, al poner su pensamiento social en el rango de una encíclica, el Papa viene a decir que no se puede rechazar este  pensamiento desde diversos sectores eclesiales porque se inscribe en el magisterio de la Iglesia. Entra a hacer parte de la doctrina social.

Además, hay que percibir que esta encíclica conecta con una las dos grandes preocupaciones del Papa: la dimensión social del cristianismo y la reforma de la Iglesia. En ambas los obstáculos, dentro y fuera de la Iglesia, son innumerables[4]. La tenacidad de su propuesta adquiere una indudable pasión profética[5].

Otra característica de los documentos de Francisco y de este en particular es que quieren ser propuestas de dialogo con cualquier persona de buena voluntad que esté interesada por los derroteros de esta humanidad nuestra. Hay quien entiende con mucha dificultad un magisterio que dialogue; piensan, más bien, que habría de imponerse por su mera autoridad. Pero, como luego diremos, la fe del Papa en el diálogo parece granítica, como se ve desde el comienzo en el n.6. Un diálogo “con toda persona de buena voluntad” es un diálogo expuesto a incomprensiones, ridiculizaciones y también aprecio, acogida y uso de plataforma de debate. Parece que el documento no teme lo primero y persigue lo segundo. El que tanto Laudato Si’ como  Fratelli tutti toquen temas no religiosos hace a estos documentos más “desprotegidos”, pero más útiles para el diálogo social.

También hay que considerar que, como dice el n.7, el Papa ya había comenzado a redactar este texto, pero el Covid-19 trastocó todo y obligó a ahondar en el sentido de nuestro momento histórico porque «nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos» (32). Los momentos de dificultad histórica son propicios para la reflexión y la profecía.

 

  1. 1.      A primera vista

 

El documento es largo y, creemos que, a veces, reiterativo. Hubiera sido, quizá, más eficaz ser más corto e, incluso, más incisivo[6]. Hay que evitar que un documento así termine reposando en los anaqueles de las bibliotecas eclesiásticas o en las hemerotecas. No es fácil animar a su lectura a creyentes sencillos y a increyentes apresurados con los que se quiere entrar en diálogo.

Todos los comentaristas coinciden en señalar que el texto es un resumen de los siete años de pontificado del Papa Francisco sobre todo en su doctrina más social. Efectivamente, las numerosas autocitas de sus propios documentos lo demuestran[7]. Es una síntesis de sus siete años de pontificado en los textos que él juzga más elocuentes. Pero hay que decir también que es preciso estar atentos para percatarse de las “ampliaciones” que el Papa hace a su propio pensamiento. No es un mero repetir lo dicho, sino un recrear desde lo dicho.

Podría decirse que, de alguna manera, el documento tiene un componente biográfico: el Papa escribe desde él, desde su propia experiencia, personalizando sus afirmaciones, aduciendo vivencias propias. Es algo poco común en esta clase de documentos oficiales, pero eso da al texto un calor de humanidad y de cercanía que invita a su lectura. No creemos que esa manera de escribir, que a algunos parecerá un tanto desenfadada, reste valor a su contenido ideológico.

Por eso, no tiene dificultad en emplear un lenguaje directo, incisivo, profético, hecho, a veces, de preguntas y de exclamaciones[8]. Quiere ser un texto interpelante, no una disertación que deje frío al lector. Creemos que este documento está lejos de la que algunos llamaron “soberbia magisterial”, esa manera heredada de una Iglesia docente a la que nadie tiene que rechistar y cuyos mensajes todos deben acatar. El texto de FT está muy lejos de todo eso. Quizá se perciban algunos ribetes derivados de una cierta conciencia de liderazgo religioso. Pero, en su conjunto, el documento adquiere el aire de una amigable conversación que pretende entender los caminos de la humanidad de hoy en diálogo con cualquier persona, creyente o no.

No cabe duda, ya desde el subtítulo, que estamos ante el documento más “político” del Papa[9]. Es una constante en sus textos y actuaciones pretender situar su pensamiento en el foro de lo público, convencido de que la fe cristiana puede ser una aportación valiosa al concierto social. En otras ocasiones ha manifestado su fe en el valor noble de la política cuando está al servicio de la ciudadanía. En esta encíclica esa confianza, más allá de toda crítica, está en primer plano.

Siempre es orientativo el número y calidad de los autores citados en el texto, además de sus propios documentos y los relativos al magisterio eclesiástico. A los autores propios de un lector eclesiástico se suman otros de corte más filosófico[10]. Lugar aparte ocupa el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed El-Tayeb, máxima autoridad suní en el mundo musulmán. Esta relación del Papa con el Gran Imán cuajó en el “Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común” firmado en bu Dabi el 4 de febrero de 2019[11].

Un conflicto menor, y quizá para algunos superficial, ha sido la polémica en torno al título del documento, pues, aun siendo una cita textual de los escritos franciscanos[12], a ciertos colectivos de mujeres católicas les ha parecido discriminatorio para estos tiempos de igualdad. Así se lo quiso hacer ver la Catholic Women’s Council en una carta abierta[13]. El Papa mantuvo el título, lo que no le impidió escribir números contundentes a favor de la mujer como el n.32[14].

Los analistas parecen coincidir en que el texto no presenta doctrinas nuevas respecto al magisterio de Francisco. Pero la oportunidad, el rigor y el ánimo con los que una persona tan adulta plantea los problemas actuales indican que estamos ante un documento escrito por un autor vigoroso y no exento de liderazgo ideológico y espiritual.

Una lectura superficial y sesgada del documento podría llevar a la conclusión de que el Papa quiere hacer de analista sociológico, que no es un documento propio de una persona creyente. Pero no hay tal: el Papa escribe «desde sus convicciones cristianas» (6). Más aún, quizá en su argumentación podría haber sido un tanto más parco en expresiones religiosas precisamente para suscitar el diálogo en una sociedad secular donde los argumentos religiosos han perdido mucho de su vigencia.

 

  1. 2.      Contenidos principales

 

No resulta fácil sintetizar un documento tan complejo. Intentémoslo poniendo de relieve primeramente algunos de sus principales contenidos.

 

1)      Principio fontal: la inalienable dignidad humana

 

Todo el documento está transido por el pensamiento de la dignidad humana leído desde todas las perspectivas[15]. La dignidad es intrínseca al ser humano (118.124) y fundamenta la igualdad de derechos (22.107.127) y la fraternidad (5) cosa que cuestiona más la situación de los inmigrantes (39.133) y muchas mujeres que no gozan de tal consideración (23). Esto le hace ser al Papa taxativo: «Que todo ser humano posee una dignidad inalienable es una verdad que responde a la naturaleza humana más allá de cualquier cambio cultural» (213). La cultura del descarte puede ser abandonada desde la promoción de la dignidad (188). Sobre el pilar de la dignidad habrá que ir construyendo las alternativas sociales que necesitamos (168). Hasta el amor está hecho de compasión y dignidad (62). Esta dignidad debe ocupar el centro de la catequesis y de la pastoral (86). Creerse con más dignidad que los demás es un desatino (74). La dignidad es trascendente porque el Papa piensa, como creyente que es, que tal dignidad procede de Dios (2739. Podemos decir que el cimiento de todo el edificio reflexivo que propone el texto es el de la dignidad humana traducida a actitudes y comportamientos concretos, políticos, cotidianos incluso (68).

 

2)      Certeza firme: los humanos somos familia

 

El segundo elemento constitutivo del armazón ideológico de FT es la certeza firme de que la humanidad es una familia. Esta certeza, para muchos obvia, tiene unas consecuencias impredecibles en todos los terrenos tanto en el personal y relacional como en el político y económico[16]. Efectivamente, para el Papa la humanidad es «la gran familia, donde todos podamos sentirnos en casa» (62.149.205). El reconocimiento de esta gran familia es la que llevará al logro de la paz «desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana» (127). Esto se dará si se llega a pensar como familia humana, no solamente como país (141): una familia de naciones (151.173). Esta familia de universal incluye la diversidad de sus miembros (100) y, por supuesto, a los empobrecidos como miembros de privilegio (233).

 

3)      La construcción de una nueva arquitectura social

 

Retomando una expresión de Benedicto XVI, el Papa postula lo construcción de una nueva arquitectura económica y financiera internacional (173)[17]. El Papa Francisco ampliará esta idea hablando de «una “arquitectura” de la paz, donde intervienen las diversas instituciones de la sociedad, cada una desde su competencia, pero hay también una “artesanía” de la paz que nos involucra a todos» (217). Este binomio incluye, a nuestro juicio, una serie de elementos que afectan a la cultura, a la idea de sociedad y a la economía

 

a)      Cultura del encuentro

 

Convencido a la altura de su existencia de que la vida es un tiempo de encuentro (66.215) y de que uno se realiza transcendiéndose en el encuentro con los otros (87.111) acuña el documento la expresión “cultura del encuentro” que se opone a la “cultura del enfrentamiento”, único camino para devolver la esperanza a la sociedad (32) superando el miedo que bloquea tal encuentro (41) y abriéndose a la escucha (48)[18]. Porque la cultura del encuentro «exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altísima dignidad, y el respeto por el bien común» (232), el Papa está convencido de que «un camino de fraternidad, local y universal, sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales» (59). La misma política, dirá luego, es cuestión de encuentros (165.190). Por todo esto llega a decir que «hablar de “cultura del encuentro” significa que como pueblo nos apasiona intentar encontrarnos, buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos» con sus diferencias (216-217). De ahí que el documento se anime a proponer «un encuentro social real pone en verdadero diálogo las grandes formas culturales que representan a la mayoría de la población» (219). 

Como herramientas necesarias para el logro de esta cultura del encuentro, propone el Papa, en primer lugar, los trabajos por un gran pacto social que ponga «en verdadero diálogo las grandes formas culturales que representan a la mayoría de la población» (219). Ese pacto social ha de incluir, a su vez, un pacto cultural «que respete y asuma las diversas cosmovisiones, culturas o estilos de vida que coexisten en la sociedad» (219). En segundo lugar se necesita emplear exhaustivamente la herramienta del diálogo, paciente y confiado (134). Se necesita una educación para el diálogo (103) para que pueda ser una realidad el diálogo con los diferentes (148). La certeza del valor imprescindible del diálogo se asienta en la certeza de que «un verdadero espíritu de diálogo se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia» (203). Por eso el diálogo es imprescindible en la tarea política (196). El documento dedica casi un capítulo, el sexto, al diálogo que construye el amor social porque «el auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos» (203.219.262).           

Otro elemento necesario para una saludable arquitectura social de encuentro es el de generar procesos de inclusión que tengan a raya la amenaza de la cultura del descarte (188). El Papa tiene una perspectiva clara: «La inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos» (69). De ahí que el documento recuerda a la cultura moderna, tan orgullosa de sus logros, que «al crecimiento de las innovaciones científicas y tecnológicas tendría que corresponder también una equidad y una inclusión social cada vez mayores» (31).

Más que en el apartado de la política, quizá haya que situar aquí un tema al que el documento dedica varios números: la memoria que aleja a la venganza[19]. El olvido es inaceptable por lo que se precisa mantener viva la memoria (246). Nunca se avanza sin memoria (249). Pero ni la venganza ni la impunidad resuelven nada (251-252). El perdón resulta así elemento insustituible de la arquitectura de la paz para no caer en una paz aparente (236). Para el Papa la clave es tener controlada la sed de venganza (241-242.251) a la que opondría el arma de la bondad (243) manteniendo la fe de que en los procesos sociales la unidad es superior al conflicto (245).

 

b)      Alejamiento del neoliberalismo y del globalismo[20]

 

Aunque la encíclica apunta más al componente político del hecho social y a la aportación de una espiritualidad creyente a tal ámbito, el texto dedica un amplio margen a las cuestiones económicas. Algo que ha dolido mucho a personas críticas con el Papa, incluso creyentes, es que se desprende del texto un evidente alejamiento del neoliberalismo económico. Esto es algo que le cuesta a tradición católica porque ha estado y sigue estando muy adherido a él.  Cuestiona la teoría del “derrame” porque, asegura, que «el mercado solo no resuelve todo» (168)[21]. Esto va unido a creencia de que el consumidor es “rey” en virtud de su libertad de consumir. En realidad el consumo exagerado es el que genera inequidad (125). Junto a esta crítica al mercado, que, como decimos, ha dolido mucho[22], el documento cita como impedimento a la fraternidad económica el de la especulación financiera que postula la ganancia a cualquier precio, gracias a la cual «los pobres siempre pierden» (52) porque tiene como fin la ganancia fácil y por ello sigue causando estragos (168)[23], entre ellos el de bloquear la posibilidad de acabar con el hambre (189). Tener connivencia con esta ideología aleja al creyente del corazón de los frágiles y, por ello, del Evangelio.

Desde esta perspectiva se entiende que el trabajo es el “gran tema” (162) de manera que el lema «tierra, techo y trabajo para todos» (127) no es un lema “revolucionario” de otra época, sino un anhelo vivo en la historia de muchos descartados porque la falta de trabajo y la injusta remuneración es la peor pobreza (162). Por eso, el Papa amplía el campo de consecuencias del trabajo más allá de la mera remuneración económica: «En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo» (162).

Pero tal vez lo que más perplejos ha dejado a propios y extraños es el tema de la función social de la propiedad privada. En LS’ 93 había explicado palmariamente el principio de subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes donde afirmó categóricamente que «la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada»[24]. Ahora el Papa Francisco concluye con claridad: «El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad». Pero él mismo no puede menos de reconocer: «Sucede con frecuencia que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin relevancia práctica». Lo que quiere decir que esto no ha entrado aún en nuestra mentalidad capitalista[25]. Esto habría de animar a acercar la empresa a una economía popular evitando el cortoplacismo (169)[26]

 

c)      Contra la política mezquina

 

Desde el comienzo se ha calificado a este documento como el más político del Papa Francisco. Hay a quienes les ha parecido excesivamente político[27]. Pero la del Papa es «una reivindicación de la política como expresión de amor y de servicio que debe introducir controles democráticos en el mercado y priorizar las necesidades de los más pobres»[28].

El documento reivindica el amor social y político. Para el Papa el amor social es una «fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos» (183). Por su parte, el amor político es «el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria» (186). Esta manera de pensar se asienta en el concepto de “caridad política” que es «ejercicio supremo de la caridad que genera procesos sociales de justicia y fraternidad para todos» (180). El documento valora esta forma de caridad que quizá sea algo más de lo que algunos denominan “amistad cívica”[29]. Efectivamente, para la FT «La caridad social nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une» (182). Todo este pensamiento constituye un redimensionamiento y actualización del término “caridad”, tan denostado.

            Dada la situación de la política a nivel mundial quizá haya que situar en este apartado un punto innecesario para quien no percibe ese tiburón que nos habita y que los mecanismos de respeto y buen trato quieren controlar[30]. Para FT, el tema de la amabilidad no es un detalle menor. Por el contrario, «la amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices» (224). La amabilidad no es, pues, solamente una cuestión de formas, sino el reflejo de una actitud interior constructiva y valorativa del otro.

 

  1. 3.      Contenidos colaterales

 

Quizá en estos temas no haya que buscar tanto la originalidad doctrinal «sino la forma adecuada de plantearlos de modo que sean operativos en las circunstancias históricas actuales»[31].

 

1)      No a la guerra, incluida la “injusta”

 

El Papa es contundente a la hora de condenar la guerra (258) porque  «toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal» (261). El Papa lidia como puede con el concepto de guerra “en legítima defensa” que el Catecismo de la Iglesia Católica aún sostiene diciendo que «fácilmente se cae en una interpretación demasiado amplia de este posible derecho» (258). No deja de ser paradójico que un líder espiritual se sitúe en un plano más profético que la legislación de su propia Iglesia.

 

2)      No decidido a la pena de muerte

 

En este asunto no hay fisuras. La postura del Papa, en base a la dignidad humana,  es definitiva: «la pena de muerte es inadmisible y la Iglesia se compromete con determinación para proponer que sea abolida en todo el mundo» (263). Los argumentos del NT que aduce son poco relevantes y los relativos a la historia de la Iglesia pueden volverse contra quien los maneja ya que la historia de la fe está llena de ejemplos en las dirección contraria[32]. Este rechazo a la pena de muerte se extiende, así mismo, a la cadena perpetua que es considerada por el Papa como “una pena de muerte oculta” (268)[33].

 

3)      La reformulación de la ONU

 

De este tema ya se venía hablando desde Benedicto XVI[34] vista la poca eficacia de la institución cuando se trata, sobre todo, de conflictos armados. Basado en la mejor eficacia de los pactos internacionales que los meramente bilaterales, el Papa nos deslegitima la actual ONU, pero propone «una reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones» (173). Dicho así quizá parezca un brindis al sol. Pero mientras persista la actual estructura con países con derecho a veto en los conflictos más agudos, ese foro mundial estará muy dimidiado. Sin embargo, la necesidad de un organismo internacional en esa dirección es imprescindible para caminar en la dirección de la familia humana[35].

 

4)      La aportación de las religiones

 

A este tema se le dedica un capítulo entero, el octavo y último del documento. Creemos que no es muy relevante porque sostiene el a priori de que todas las religiones encierran en su fondo un anhelo de justicia y de paz. Todos sabemos que el problema no está en el a priori sino en el a posteriori. Citando en FT 282 íntegramente el Documento de Abu Dabi, el Papa sostiene que «las religiones no incitan nunca a la guerra y no instan a sentimientos de odio, hostilidad, extremismo, ni invitan a la violencia o al derramamiento de sangre. Estas desgracias son fruto de la desviación de las enseñanzas religiosas, del uso político de las religiones y también de las interpretaciones de grupos religiosos que han abusado —en algunas fases de la historia— de la influencia del sentimiento religioso en los corazones de los hombres»[36].

 

  1. 4.      Conclusión

 

Tras este recorrido valorativo quedan en el fondo del ánimo de quien lee una serie de certezas generales que enumeramos:

 

  • Documento creyente: creyente y religioso. El Papa no aparca sus creencias para hacer esta oferta de diálogo, sino que lo hace en todo momento desde su fe en Dios y en el Jesús del Evangelio: « manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo» (277). Poner esto en duda es pretender que fe y vida no se mezclen en los procesos históricos; es pretender una fe desencarnada.
  • Documento dialogante: la fe en el diálogo que tiene este documento, como hemos dicho, es total: «Podemos buscar juntos la verdad en el diálogo» (50). Y por eso, todo el texto es una mano tendida para ese diálogo donde la imposición, incluso cuando se habla del tema de la verdad, queda alejada de cualquier postura inflexible (184-185). 
  • Documento utópico: el tema de los sueños es muy querido al Papa Francisco como quedó palmariamente demostrado en Querida Amazonía[37]. En cierto que habrá quien tilde este documento de algo sin base real como quien ensueña más que como quien sueña[38]. Pero creemos que su análisis, en general, quiere tener los pies en tierra y que su mirada a la realidad no es la de quien se sitúa por encima en las nubes sino como «caminantes en la misma carne humana» (8).
  • Documento profético: algo que quizá se percibe precisamente porque no intenta serlo. Para el Papa «la profecía toma carne en Jesucristo» (270) y desde esa profecía las palabras del documento abren, sin duda, horizontes de pensamiento y caminos concretos para la acción. No solamente se denuncia sino que se lee la realidad con esperanza. Esa es la más importante de las tarea de la profecía.
  • Documento con limitaciones: nada es perfecto y tampoco hay que leer este documento como si nada fuera cuestionable. Si es un documento para el diálogo, resulta normal que haya discrepancia sobre algunos puntos. Quizá sea texto excesivamente largo y algo reiterativo; tal vez demasiado religioso para ser plataforma de diálogo con el mundo secular y con conceptos tradicionales que quizá haya que actualizar[39]. Pero estas limitaciones no afectan a la espiritualidad troncal de la encíclica.
  • Documento para agradecer y para no olvidar, para ser trabajado: porque ese es el gran peligro de estos textos valiosos: que el olvido se los coma o, simplemente, que sean objeto de estudio pero no de trabajo para las comunidades cristianas y para cualquier otro grupo. Por eso mismo dice la encíclica que «es importante que la catequesis y la predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para amar y acoger a todos» (86).

 

Se puede, pues, concluir que Fratelli tutti es, sin duda, una gran colaboración al sueño hermoso de la fraternidad universal y de la amistad social.

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Logroño



[1] Ver el despectivo artículo de J. M. DE PRADA, “Fratelli tutti” en ABC del 12-10-2020 o el de J. F. SERRANO OCEIA, “El Papa, Pedro Sánchez y su tropa”, también en ABC del 11-10-2020 apoyándose en el texto pontifico para atacara a los socialistas.

[2] Así lo afirma J. R. Bauzá, diputado de Ciudadanos y expresidente de Baleares, que califica a la encíclica como “falta de respeto a millones de católicos”: en: J. PLAYÀ MASET, “La encíclica que apunta a la tercera vía”, en La Vanguardia del 12-10-20.

[3] El mediático cardenal C. M. Vigano ha llegado a afirmar que “daría la impresión de que ha sido escrita por un masón”.

[4] Piénsese en el tema social las difíciles relaciones con Iglesias que parecían “fieles”, como España por ejemplo, y en la reforma de la Iglesia el incesante tema de la corrupción de los grandes eclesiásticos (ver: D. VERDÚ, “La trama que hace temblar al Vaticano”, en El País, 15-10-2020, p.2).

[5] Parece que el Papa no estuvo muy preocupado por la ecología en años anteriores a su pontificado, pero en los temas sociales siempre ha sido inquieto.

[6] Lumen fidei tiene 60 números; Laudato Si’ tiene 246 y Fratelli tutti 286.

[7] El papa se cita unas 130 veces.

[8] 41 veces hace preguntas y 14 veces utiliza exclamaciones, una idea de la vivacidad con que se ha redactado el texto.

[9] Llama la atención la extensión dedicada al tema de la política (176-192).

[10] G. Marcel, K. Rahner, P. Ricoeur, G. Simmel, J. Hoyos-Vásquez, A. Spadaro, R. Voillaume, V. De Moraes, etc. Un rasgo, creemos que deliberado, del documento es el número abundante de citas de conferencias episcopales, pensamos que como elemento de sinodalidad magisterial: 11 veces se citan a tales conferencias episcopales.

[11] Ahmed El-Tayeb es una figura controvertida porque, si bien ha desempeñado un papel importante contra los secuestros de Boko Haram y de la abolición de la esclavitud, ha tenido intervenciones discutidas como la afirmación de que las mujeres pueden ser golpeadas “sin romperles los huesos” y su interpretación  restrictiva de la poligamia

[12] Adm 6,1.

[13] Cf https://www.catholicwomenscouncil.org/es/una-carta-abierta-al-papa-francisco-escrita-y-distribuida-por-el-catholic-womens-council/.

[14] S. Agrelo dice que no se menciona al escalafón más débil de las mujeres, las migrantes (Vida Nueva, n.3.195, p.25). Interprétese como se quiera pero antes de firmar la encíclica en Asís el Papa quiso comer con las clarisas de Spello.

[15] 65 veces aparece el término a todo lo largo del documento.

[16] Del vocablo “familia” que aparece en el texto 35 veces, 9 de ellas se refieren a la humanidad como familia.

[17] Caritas in veritate 67.

[18] Según FT 48, Francisco de Asís fue un ejemplo de escucha.

[19] 14 veces emplea el documento el término “venganza”, lo que da idea de su importancia.

[20] El Papa define el globalismo como «mercados, donde las personas cumplen roles de consumidores o de espectadores» (12).

[21] Esta teoría del “derrame” (teoría que postula que las regulaciones salariales a los empleados son innecesarias para garantizar su bienestar y que resultan obstaculizantes para la productividad, alegando que un mercado con regulaciones mínimas o inexistentes al sector laboral incentivarán la inversión, que generará más riqueza y en consecuencia, los salarios aumentarán naturalmente) ya había sido cuestionada en EG 54:  «Las teorías del “derrame”, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo».

[22] Ver la increíble opinión de D. BARCELÓ; “Fratelli tutti: buenas intenciones, teorías erradas” cuando asevera que «en una economía comunista, el consumidor es rehén. Pero en una economía de libre mercado, es el rey”: https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20201009/fratelli-tutti-buenas-intenciones-teorias-erradas/526817319_12.html.

[23] Ahí están los llamados “tiburones financieros”: el tiburón financiero no está interesado en la empresa ni en su actividad económica, lo que busca es la oportunidad de especular con su precio y obtener ganancias a corto plazo.

[24] Se remitía para fundamentar este principio a varios documentos de Juan Pablo II.

[25] El citado artículo de D. Barceló llega en su desacuerdo a decir que afirmar el principio de secundariedad de la propiedad privada «puede considerarse contraria a los mandamientos de “no robarás” y de “no codiciarás los bienes ajenos”».

[26] Cf S. MORA, “Recrear la empresa hacia una economía popular”, en Vida Nueva, nº 3195, p.18.

[27] «Encíclica que asumiría un comunista» (L. Bernaldo de Quirós).

[28] R. AGUIRRE, “El Papa, contra la política mezquina”, en La Rioja,  12-10-20, p.17.

[29] A. CORTINA, “Amistad cívica” en El País  del 6 de mayo de 2008 propone la perspectiva de tal amistad próxima a lo que parece querer decir FT: «La amistad cívica sería más bien la de los ciudadanos de un Estado que, por pertenecer a él, saben que han de perseguir metas comunes y por eso existe ya un vínculo que les une y les lleva a intentar alcanzar esos objetivos, siempre que se respeten las diferencias legítimas y no haya agravios comparativos».

[30] «En lo más profundo de nuestros corazones deambula un tiburón al que el esfuerzo ímprobo de millones de personas a lo largo de siglos ha conseguido ir encerrando en una jaula de derechos democráticos»: R. MONTERO, “El tiburón interior”, en El País Semanal, 27-9-2017. 

[31] R. AGUIRRE, art.cit., p.17.

[32] Piénsese, por ejemplo, en la persona de san Cirilo de Alejandría. ¿Cómo se puede mantener una figura tan violenta en el santoral de la Iglesia?

[33] Los partidos políticos susodichamente cristianos que la postulan habrían de revisar tal postura. Lo mismo habría que decir de la pena de prisión permanente revisable.

[34] En Caritas in veritate  67.

[35] Otras voces se han alzado también en esa dirección:  «La reforma de la ONU debe comenzar en la cima, con el Consejo de Seguridad, cuyos cinco miembros permanentes —China, Francia, Rusia, el Reino Unido y EE.UU.— continúan ejerciendo un poder de veto que corresponde al pasado. Ampliar la membresía permanente del Consejo para incluir a otros países —de Asia, Latinoamérica y Medio Oriente— permitiría un equilibrio más justo en las decisiones mundiales»: H. BIN ABDULAZIZ AL-KAWARI en: http://ambitointernacional.com/onu-y-la-necesidad-urgente-de-una-reforma/.

[36] En la rueda de prensa de Abu Dabi del 4 de febrero de 2019 decía el Papa Francisco: Dice el papa: «Me acusan de dejarme instrumentalizar [por los musulmanes y] por todos, también por los periodistas. Es parte del trabajo, pero sí quiero decir una cosa y esto lo afirmo claramente. Desde el punto de vista católico el documento no se ha alejado ni un milímetro del Vaticano II». Esas “acusaciones” vienen del lado católico.

[37] Documento que se articula en torno a cuatro grandes sueños (QA 7).

[38] J. M. de Prada en el art. cit. lo tilda despectivamente de “cháchara sociológica…de un utopismo ruborizante”.

[39] Como el tema de los valores universales (146.208-209) permanentes y transcendentes que parecen ser precisamente los que defiende la Iglesia católica (211).

LOS SUEÑOS SE CONSTRUYEN JUNTAS

 

LOS SUEÑOS SE CONSTRUYEN JUNTAS

Reflexión y oración antes de un Capítulo Electivo en comunidades contemplativas

 

 

         Nadie pondrá en duda que un Capítulo de Elecciones es un momento importante en la vida de una comunidad. No se puede hacer depender todo de él ni de las hermanas que salgan elegidas para los cargos porque, en la mayor parte, la vida comunitaria depende de la aportación de cada una de las hermanas. Pero es, sin duda, un momento que merece vivirse con todo sentido.

         Es un momento de renovación, no solamente de cargos, sino del espíritu comunitario. Nuestra vida se enmarca en estas situaciones y de ellas toma impulsos renovadores. Hay que desear que un Capítulo suponga un momento de renovación comunitaria. Entenderlo y vivirlo como algo rutinario sería una pérdida.

         Es, así mismo, un momento especial de discernimiento. No se puede hacer ni vivir un Capítulo de cualquier manera, sino que es preciso poner a funcionar todos los mecanismos de discernimiento, personal y comunitario. De las decisiones que se tomen en Capítulo depende en parte la marcha de la comunidad. Merece, pues, pensar bien las cosas.

         Y también es un momento espiritual, un tiempo para ahondar en la fe, no solamente en los modos de organización de la comunidad. Es el momento para renovar la opción fraterna y contemplativa. Desposeer al Capítulo de este aliento espiritual sería reducirlo mucho.

 

  1. 1.    Escucha de la Palabra

 

Como siempre, los cristianos ponemos en un lugar prioritario a la palabra de Dios, porque ella es “lámpara para nuestros pasos” (Sal 118), como tantas veces decimos.

         “Porque en el cuerpo, que es uno, tenemos muchos miembros, pero no todos tienen la misma función; lo mismo nosotros, con ser muchos, unidos a Cristo formamos un solo cuerpo y, respecto de los demás, cada uno es miembro; pero con dotes diferentes, según el regalo que Dios nos haya hecho: si es el hablar inspirado, ejérzase en proporción a la fe; si es el servicio, dedicándose a servir; si es el que enseña, a enseñar; si es el que exhorta, a exhortar; el que contribuye, hágalo con esplendidez; el encargado, con empeño; el que reparte la asistencia, con simpatía” (Rom 12,4-8).

  • No sabemos por qué vía, Pablo entendió que la fe cristiana se expresa y vehicula en la comunidad. Prueba de ello es que en sus textos dedica amplios espacios al tema comunitario: en Romanos, 4 de los 15 capítulos. Y lo hace descendiendo a detalles concretos, porque en lo concreto de cada día es donde se juega la verdad de la vida común. 
  • Pablo ha usado en muchas ocasiones la metáfora del cuerpo: muchos miembros con funciones diversas en una unidad. Es una metáfora que sigue vigente: somos un conjunto hecho de diversas. Hay que amar la unidad y tener en cuenta a la diversidad. Es preciso tener el proyecto de vida como lugar común sabiendo que, desde mi individualidad, puedo aportar algo.
  • Lo nuestro no es una mera organización humana bien llevada (que no sería poco). Es, además, algo que está “unido a Cristo”. Es decir: el sentido de nuestra unidad es Jesús. Si la vida comunitaria no lleva a Jesús, no alimenta su enamoramiento, no lo hace visible, estaría falta de su sentido principal. Nosotras creemos en Jesús siendo hermanas: Nuestra hermandad nos lleva a él.
  • Pero respecto a los demás somos miembros: tenemos responsabilidades adquiridas desde el momento en que optamos por una vida en común. Vivir en comunidad desligado de la responsabilidad por la hermana es un contrasentido.
  • Pablo pone el acento en las diferentes funciones, porque el problema y la posibilidad está en la conjunción de las diferencias. Por eso se dedica a describir ampliamente la diversidad de funciones de este cuerpo único:

-         El hablar inspirado: la persona que sabe entender y proponer bien las cosas para que redunden en bien del grupo. Tiene que hacerlo “en proporción a la fe”, sabiendo que no todas caminamos al mismo ritmo, sin desesperarse porque haya quien camine lenta, animando y seduciendo a quien es más remisa.

-         El servicio: entregándose a servir en cuerpo y alma; sabiendo, como dice Jesús, que, sirviendo, se puede ser “primero”, se puede estar contenta. Contenta de servir, ese habría de ser un lema comunitario.

-         Enseñar: que quizá no sea tanto la enseñanza escolar, sino esa otra que abre horizontes, que enriquece. La formación permanente podría ser una traducción de hoy. Quien tiene algo que aportar en ese terreno, no se desaliente porque cueste aceptar dicha formación, incluso porque se rechace.

-         Exhortar: que es animar, empujar el carro, mantener el buen temple, no desanimarse, no sucumbir a lo negativo. Quien tenga más ánimo, póngalo al servicio de la comunidad, no se borre la sonrisa de su rostro, mantenga el buen humor todo lo posible.

-         Contribuir: hay quien tiene más capacidades que otra. No se crea superior por eso, Contribuya con “esplendidez”, sin esperar siempre el premio, el aplauso, el agradecimiento.

-         El encargado: no es el dueño de la comunidad, sino el encargado (se le da y por un tiempo). Tiene que “empeñarse” en cumplir con el encargo, no con incuria ni desgana, sin con todo el interés del mundo

-         La asistencia: que en nuestra vida comunitaria se traduce por “el cuidado”, a las mayores, las frágiles, a las de menos posibilidades. Hay que asistir con “simpatía”, no en modos ariscos y desganados.

 

  1. 2.    Ahondamiento

 

El “kairós” del Capítulo se podría vivir como un momento especial para ahondar en la fidelidad de nuestra opción de seguimiento a Jesús en el modo de vida comunitario. Ahondemos en la fidelidad:

a)    Fidelidad a Jesús: es importante para nosotras. En ser fieles al Jesús que nos llamó se juega el sentido de nuestra vida. Pero resulta que nuestra fidelidad a Él pasa por nuestra fidelidad a la comunidad porque la comunidad es para nosotras el rostro vivo de Jesús. Por eso, en una hora de revisión y de discernimiento hay que preguntarse si somos fieles a la comunidad en la que vivimos porque si no, nuestra fidelidad a Jesús se tambalea.

b)    Fidelidad creativa y actualizada: no hay que creer que ser fieles a Jesús y a la comunidad es, simplemente, no haberse salido de monja. El vigor de la fidelidad no se mide solamente por el mero permanecer sino también y sobre todo por la manera en que permanecemos. Si lo hacemos de manera creativa, actualizada, en los modos de la Iglesia de hoy y del momento social de hoy estamos en buena línea.

c)     Fidelidad responsable: porque la fidelidad se traduce en responsabilidad. Si una dejara sus responsabilidades o las hiciera deficientemente, hablar de fidelidad se haría muy difícil. Más aún, la fidelidad va más allá de las responsabilidades que se me han encargado hasta sentirme responsable de lo que no se me ha encargado a lo que puedo contribuir.

d)    Fidelidad alegre: ya que la comunidad siempre está necesitada de alegría, de respiro, de gozo comunitario. Una fidelidad gris, embrumada, negativa, triste sería una fidelidad que no es la de Jesús.

 

  1. 3.    Los sueños se construyen juntas

 

La construcción de la vida comunitaria es un “sueño” (un ideal en que se pone manos a la obra), no una “ensoñación” (un ideal en que no se pone manos a la obra). Dice el papa Francisco algo en la nueva encíclica Fratelli tutti que nos puede ser de mucho interés:

 «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos».

  • La fraternidad puede ser una “hermosa aventura”, no solamente un modo de estar en una sociedad que reconoce el estilo de vida de clausura.
  • La comunidad es necesaria: encerrarse en la soledad es suicidarse en vida. Pelear solo y contra todos contradice nuestro ser humano que tiende al corazón del otro.
  • La comunidad es sostén y ayuda para “mirar hacia adelante”, para mantener el sueño con el que iniciamos este camino, para no llegar a ser desconfiadas y amargadas.
  • La comunidad nos libra de los espejismos que aparecen cuando una camina sola, cuando no se piensa más que en lo mío, cuando las demás me importan poco. Eso crea falsedades, espejismos, despistes. La comunidad nos ayuda a ser realistas.
  • Los sueños se construyen juntas: no construye otra por mí, no hay constructoras de sueños para que yo los disfrute. Se construyen entre todas, con la aportación de todas sin exclusión.
  • Somos “caminantes en la misma carne humana”, en las mismas limitaciones, en parecidos deseos, en valores similares. El que seamos iguales no nos empobrece sino que nos enriquece. No hay que anhelar grandes líderes comunitarios sino ilusión común, deseo de colaborar todas.
  • A todas nos cobija esta misma tierra, eso nos hace hermanas en la tierra, en su hermosura, en su debilidad, en sus promesas de una tierra renovada. Si la tierra es casa común es que somos familia.
  • Donde cada uno aporta lo que tiene: la riqueza de su fe, la fuerza de sus convicciones, la palabra de su voz. Una gran riqueza la de la comunidad. Una suerte vivir en comunidad, no sobre todo un pesar, una “penitencia”. El “lote hermoso” que nos ha tocado (Sal 15,6) y del que deberíamos disfrutar todos los días.

 

  1. 4.    Notas para el discernimiento

 

Ya hemos dicho que un Capítulo Electivo es tiempo de discernimiento. Damos algunas notas por si alguna de ellas puede servir:

  • El bien de la comunidad: eso es lo que hay que perseguir en un Capítulo. Si hubiere otros anhelos (ver si soy elegida, a ver si eligen a aquella con la que me llevo bien, etc.) estaríamos equivocadas. Si pretendes del Capítulo otra cosa que servir, vas equivocada.
  • La comunidad es esta de hoy: cuando se han unido varias comunidades puede ocurrir que una elija como abadesa alguien de su antigua comunidad porque eso puede depararle beneficios. La comunidad antigua ya no existe; esta de hoy es la comunidad real. Hay que elegir a quien pueda servir mejor a esta comunidad de hoy.
  • No funcionar con filias/fobias: me cae bien esta hermana, es amiga mía, es de mi grupo…la voto. No lo es…no la voto. Esta manera de funcionar no lleva a nada bueno. Es preciso elegir, como hemos dicho, a quien mejor creamos que pueda servir a la comunidad. ¿Es amiga? Muy bien. ¿No lo es tanto? Muy bien. ¿Es de mi gusto? Muy bien. ¿No lo es tanto? Muy  bien. Lo que quiere decir que las elecciones hay que hacerlas con criterios de fraternidad, no con criterios de gustos.
  • Impulsar la vida comunitaria: no habrá que fijarse en las cualidades de la hermana de antemano (como parece dibujar Const 219,2) porque todas somos frágiles y no estamos para muchas euforias. Pero habrá que preguntarse qué superiora y qué equipo (discretas) pueden impulsar mejor la buena relación, la formación permanente, la contemplación actualizada, el disfrute fraterno. Cosas como estas podrían orientar nuestra opción.
  • Formarse un criterio personal: no es de recibo ir a una elección sin un criterio propio, a votar lo que voten las demás. Hay que formarse lo mejor posible un criterio personal, aunque una pueda recabar la ayuda de una o varias hermanas para formarse ese criterio. Pero lo personal es ineludible si es que somos personas adultas. 

 

  1. 5.    Notas para la oración

 

Todas sabemos que una manera buena, espiritual, de enfocar estos momentos importantes en la vida de comunidad es recurrir a la oración personal. Damos algunas pistas:

  • Rom 12-15: meditar ese amplio conjunto de la carta de san Pablo que habla de la vida comunitaria. Empaparse de esa espiritualidad.
  • Salmos de fraternidad: meditar algunos de los salmos de fraternidad: el Sal 15 (lote hermoso), el Sal 132 (qué delicia convivir los hermanos unidos), Sal 134 (los que pasáis la noche en la casa del Señor).
  • Mc 9,33b-37: catequesis de Jesús sobre el servicio al otro. Puede ser completada con Lc 22,24-27, el gozo de estar sirviendo “fuera de la mesa”.

 

  1. 6.    Oración final de la FT (adaptada)

 

Señor  y Padre de la humanidad,
que creaste a todas las hermanas

con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de encuentro.

Que nuestro corazón se abra
a cada hermana,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada una,
para estrechar lazos de unidad,

de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén.

 

Como quien cuida la casa común

COMO QUIEN CUIDA LA CASA COMÚN 

 

Como quien entra descalzo

al silencioso santuario

donde la única oración

es el amor…

 

Como quien huele con gozo

el aroma del café primero

y del dulce pan recién hecho

en el horno del cariño…

 

Como quien entra en la cocina,

templo de lo cotidiano

donde se cuece

lo que sostiene tus pasos…

 

Como quien toma en sus manos

el libro que ilumina

los senderos de la vida

con luz viva…

 

Como quien reconoce

en la forma del sillón

el lugar que tiene guardado

el cálido amor…

 

Como quien se sienta

bajo la lámpara luminosa

que disipa las sombras

que se pegan a la piel…

 

Como quien sabe

que, aunque se vaya,

se queda para siempre,

día a día…

 

Como quien cuida su casa,

como quien cuida su alma.