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FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 121

CVJ 

Domingo,  28 de octubre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

114. Jn 16,23b-28

 

Introducción:

 

                Hablar de traición es muy duro. Pero hay formas sutiles de traicionar. Una de ellas es mirar para otro lado. Cuando no queremos implicarnos, cuando los problemas de los demás nos parece que para nada son los nuestros, cuando funcionamos en maneras duramente egoístas, miramos para otro lado. Creemos que, mirando para otro lado, los problemas desaparecen. Pero no, siguen ahí tercos, vigentes, vivos, porque la única manera de que se pueda encontrar alguna solución para ellos es, simplemente, darles cara, mirarlos, hacerlos nuestros, actuar. Calificar de traición a ese socorrido mirar para otro lado puede parecer exagerado. Pero no lo es: quien mira a otro lado traiciona al débil y se traiciona s sí mismo. Porque el futuro de la vida no puede estar sino en quien sabe mirar al otro, aunque eso le traiga complicaciones.

                En el pasaje de hoy se contraponen dos maneras de mirar: ante el acoso de la criada, Pedro niega que sea discípulo de Jesús; en el duro acoso de un juicio injusto, Jesús no niega ni su doctrina ni su adhesión a los discípulos que le han escuchado. Hubiera sido menos complicado para Jesús en este momento si no hubiera reconocido tener discípulos, gente que le escuchara y le siguiera. Pero él nunca quiso alejarse de quienes amaba. Por eso, no les negó, no miró para otro lado, aunque las consecuencias de su amor fiel fueran fatales.

 

***

 

Texto:

 

15Simón Pedro y también otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, 16mientras Pedro se quedó fuera a la puerta.

Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.

17La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

                -¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?

                El le dijo:

                -No lo soy.

                18Estaban allí los criados y los guardias quienes habían encendido un fuego de carbón, porque hacía frío, y se calentaban. (También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose).

19El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. 20Jesús le contestó:

                -Yo he hablado abiertamente a todo el mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hecho nada a escondidas. 21¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ahí los tienes; ellos saben lo que he dicho yo.

                22Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

                -¿Así contestas al sumo sacerdote?

                23Jesús respondió:

                -Si he faltado en el hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?

                24Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.     

25Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

                -¿No eres tú también de sus discípulos?

                Él lo negó diciendo:

                -No lo soy.

                26Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

                -¿No te he visto yo con él en el huerto?

                27Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Este señor es un juez: José M. Almenar. Con otros compañeros, y por encargo del CGPJ, han elaborado un informe demoledor sobre la inquidad de los desahucios en España: “No se trata de cifras frías. Cada procedimiento encierra un auténtico drama que lleva casi inexorablemente a la exclusión social de familias que, impotentes tras haber quedado en el paro o sufrir una drástica reducción de sus ingresos, se ven incapaces de satisfacer las cuotas de unos préstamos que concertaron en época de bonanza económica (por tanto no con fines especulativos o por pura pretensión suntuaria), simplemente para adquirir una vivienda digna que tras el estallido de la crisis no pueden pagar”. El CGPJ que les encargó el informe ha mirado para otro lado y lo ha rechazado. No quieren estar a mal con los banqueros.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes defienden a los débiles; gracias por quienes tienen sentido de la justicia; gracias por quienes miran con bondad a quien sufre.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús dice que ha enseñado “públicamente”:  ha mirado a la realidad pública, a la vida, con amor y ahí ha tratado de ofrecer el horizonte del reino, la posibilidad de una vida en fraternidad. Si la oferta del reino hubiera sido “privada”, para unos pocos, para una sola clase de problemas, habría sido muy  pobre. Para no mirar a otro lado hay que tener un sentido agudizado del valor de lo público, de lo común, de lo de todos.

                Oramos: Que nos sintamos a gusto en lo público; que amemos y colaboremos con lo común; que sintamos anhelos de cambios sociales.

                 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Uno de los signos en que se manifiesta más claramente la iniquidad humana es, justamente, en negar al que te ama. Eso lo hacemos con  frecuencia en nuestra convivencia diaria. Por eso es preciso tener lo más controlado posible el mecanismo de la negación a quien te ama. La fidelidad se manifiesta en estar con la persona que amamos a las duras y a las maduras. Es preciso apoyarse para ser fieles al amor.

                Oramos: Que nos apoyemos para ser fieles a quien nos ama; que las debilidades de quien amamos las integremos en ese amor; que apoyemos a quien es débil, más allá de su debilidad.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Uno de los valores de nuestra comunidad virtual es que vamos aprendiendo a “mirarnos”, a interesarnos por la vida y la situación del otro. Cuanto más nos miremos, menos miraremos para el otro lado. No hemos de temer las pequeñas implicaciones que conlleva el no mirar para el otro lado. A la larga nos serán beneficiosas.

                Oramos: Que nos miremos para apoyarnos; que no miremos para el otro lado de quien decimos apreciar; que nos miremos con la mayor comprensión posible.

 

***

 

Poetización:

 

Pedro estaba fuera

y  le traicionaba.

Jesús estaba dentro,

le juzgaban,

y mantenía su fidelidad

a sus discípulos.

¿Dónde aprendió

a ser fiel?

En el simple descubrimiento

de que su corazón necesitado

hambreaba tener amigos,

gente que le amase.

Había entendido

que ser fiel

era la forma mejor

de demostrar amor.

Y como él amó a los suyos

les fue siempre fiel.

De esta manera

hacía visible

una certeza

que anidaba en su corazón:

Dios era fiel con sus criaturas

por mucho que éstas

le traicionasen.

Dios se tragaba

las lágrimas de la traición

y  mantenía el amor

por encima de todo fallo.

Dios creía

que no podía ser Dios

sino siendo fiel y compasivo.

Así lo habían visto los piadosos de Israel

desde siempre;

así lo entendió y vivió Jesús.

Por eso, cuando llegó

el momento fatal,

el duro tiempo de la prueba,

él siguió siendo fiel,

contra viento y marea,

contra toda debilidad.

Fuera, Pedro le negaba…

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de no mirar para otro lado ante la gente débil que se te cruzará en estos días.

 

***

 

 

 

 

 

 

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Juan 120

CVJ 

Domingo, 21 de octubre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

120. Jn 18,1-14

 

Introducción:

 

                Siempre ha dicho la tradición popular que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Se refiere el dicho a esa distancia que hay entre lo que se ve y que oculta lo que se ve. Una cosa son las apariencias y otra la verdadera realidad. Pero he aquí que, desde siempre, las apariencias han tenido para nosotros/as gran importancia. La apariencia nos despista: si es buena la apariencia, tendemos calificar a la persona de buena; si es mala, la persona no vale. La vida se encarga, muchas veces, de desenmascarar las apariencias. Pero éstas, en nuestra cultura de la imagen, triunfan. Por eso es una gran sabiduría saber distinguir la apariencia de la realidad y asentar la vida más sobre realidades que sobre apariencias.

                Es que este juego entre apariencia y realidad se da también en este primer pasaje del relato de la pasión de san Juan: Jesús aparece como un pobre hombre, un arrestado, ya que todos los arrestos son tristes. Pero eso era lo externo, la apariencia. En realidad, ese arrestado es una persona ante la que el mal (los que van a detenerlo) cae rendido (cayeron por tierra). Porque los ojos de la carne dirán que aquella persona era un pobre hombre arrestado, pero los ojos de la fe, que miran más al interior (a la verdad) que a las apariencias dicen que era el gran solidario con la vida, el gran amparador, el que nos salvaba de nuestra limitación, el que abría horizontes a la vida, el gran benefactor de lo humano. No lo vieron así quienes le detuvieron ni quienes lo vieron detener. Pero, ahora, con la perspectiva del tiempo y la experiencia de la fe podemos decirlo: más allá de su pobreza, era quien nos amparaba y nos amaba del todo. Esa entrega de Jesús a fondo es la que se narra en los relatos de la pasión.

 

***

 

Texto:

 

18,1Dicho esto, Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. 2(También Judas, el traidor, conocía el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos).

3 Judas entonces, tomando la compañía y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas.

4Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó a él  y les dijo:

                -¿A quién buscáis?

                5Le contestaron:

                -A Jesús el Nazareno.

                Les dijo Jesús:

                -Yo soy

                (Estaba quieto también con ellos Judas, el traidor).

6Al decirles, entonces, “Yo soy”, retrocedieron y cayeron a tierra.

7Les preguntó otra vez:

                -¿A quién buscáis?

                Ellos dijeron:

                -A Jesús el Nazareno

                8Replicó Jesús:

                -Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos.

                9Y así se cumplió lo que había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.

10Entonces, Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco.

11Dijo entonces Jesús a Pedro:

                -Mete la espada en la vaina. ¿El amargo trago que me ha dado mi Padre, no lo voy a beber?

12La patrulla, el tribuno y los guardias de las autoridades judías prendieron a Jesús, lo ataron 13y lo llevaron primero a Anás (porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año); 14era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este muchacho es Moncho Ferrer, hijo del filántropo y misionero, Vicente Ferrer. Por su apariencia sería alguien anodino, cuando no un poco extraño, con su pelo largo y sus abalorios de estilo hippi. Pero es una persona entregada a la causa de los más débiles. Ha prendido en él la llama de la filantropía y del amor social de su padre. Quienes se acercan a él se quedan extrañados de que con tan pocos medios pueda llegar a tantos. No es lo que puede parecer. Anida en su verdad el amor al otro, aunque las formas no sean las oficiales.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tienen en el alma el anhelo del amor; gracias por quienes esconden, como una perla, el sentido de la solidaridad; gracias por quienes ponen más énfasis en lo que se es que en lo que aparece.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice que si le buscan a él, dejen marchar a sus amigos, está desvelando la grandeza que encierra en su interior. Tendrían que haber luchado sus amigos por él; pero el miedo les pudo. Nunca se lo recriminó. Más aún, cuando él estaba en peligro, fue él quien les sacó la cara. En verdad su interior estaba lleno de amor. Aunque por fuera era un pobre arrestado.

                Oramos: Te alabamos, Jesús, por tu gran corazón; te alabamos por tu valentía a favor de tus amigo;  te alabamos por tu interior lleno de generosidad.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el texto que llevaron a Jesús “atado”, aunque era una persona pacífica. En todos los arrestos se “ata” al reo. Un arrestado y un atado. Uno con muy poco margen para la bondad, para el amor. Pero su silencio, su respeto al enemigo, su acogida a Judas (se dejó besar), su serenidad para tratar de encajar una circunstancia adversa, desvelan la gran talla humana y espiritual de este hombre. En esas notas es donde se revela  la categoría de la persona.

                Oramos. Que mantengamos el respeto al otro aun en los momentos de adversidad; que tratemos de encajar con la mayor serenidad posible los palos de la vida; que el amor esté siempre presente en nuestra manera de mirar al otro.

               

***

 

 

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Cada vez nos conocemos más en la comunidad virtual y los rasgos externos no nos despistan: sabemos desvelar el valor real de cada uno más allá de sus apariencias. Por eso, hemos de trabajar por acoger con aprecio el interior de la persona que tenemos cerca, aunque su aspecto externo pueda ser cuestionable. Cuanto más apreciemos el corazón del otro/a más cerca estamos de su verdad.

                Oramos: Que miremos con benignidad el corazón de quien convive con nosotros; que no nos cansemos de acoger a quien la vida hace que se cruce con nosotros; que creamos que el corazón del otro/a y su bondad es su verdadero valor.

               

***

 

Poetización:

 

Lo arrestaron,

como a cualquier preso,

de una manera violenta,

deshumanizadora,

despectiva.

Lo humillaron atándolo

amenazándolo,

 injuriándolo.

Un triste arresto,

como todos los arrestos.

Pero los ojos de la fe,

los ojos del amor,

veían otra cosa:

era nuestro amparo,

era el siempre solidario,

era el caminante que no se fatiga,

era el abrazador que quita el frío del corazón,

era el gran aliado de nuestros anhelos,

era el cercano que jamás de aleja.

era todo eso y mucho más.

No se le vio así,

pero era realmente así.

Por eso ahora,

que sabemos leer esa hermosa profundidad

es cuando se aviva

el amor

y también la fe.

“Lo veo crucificado,

arrestado,

y lo llamo rey”, decían los antiguos.

Algo de eso decimos

también nosotros.

 

 

***

 

Para esta semana:

 

                Procura no fijarte en las apariencias de quienes conviven contigo. Mira al fondo de la persona.

 

Juan 119

CVJ 

Domingo, 14 de octubre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

119. Jn 17,24-26

 

Introducción:

 

                Cuando se habla de amor casi siempre se entiende que estamos refiriéndonos a cuestiones muy personales, muy del interior de cada uno. Y, efectivamente, el amor toca las fibras más personales de lo que somos. Pero también podemos hablar de un amor social, tan importante o más que el amor personal. El amor social es algo que se nutre del gran sueño de una sociedad nueva, del anhelo de la fraternidad común, de la fe inquebrantable de creer que, como se dice ahora, otro mundo, otra realidad es posible. Es un amor de una enorme trascendencia y el que hace avanzar y crecer el nivel de humanidad y de esperanza entre las personas. No está reñido con el amor personal pero le otorga a éste el horizonte que lo hace posible. Por eso es tan decisivo el amor social.

                El Evangelio, como ocurre en el pasaje de esta semana habla con frecuencia de amor. Se ve que era una palabra que acudía fácilmente a los labios de Jesús (“De lo que abunda el corazón, hablan los labios”, llegó a decir). ¿Cómo es el amor de Jesús? Tiene todos los componentes del amor personal, pero también todos los del amor social. Lo hermoso y extraño del amor de Jesús no es que quisiese solamente a quienes se cruzaban en su camino, sino que pretendiera que toda la realidad social estuviera imbuida de ese amor respetuoso y fraterno. Su terco sentido de la utopía, su afán porque la totalidad sea transformada es, tal vez, lo que hace más llamativo el mensaje de Jesús. Por eso, se puede decir que el suyo fue, sobre todo, un amor social, amor que englobaba a todos los amores de los humanos y aun de las cosas.

 

***

 

Texto:

 

24Padre, quiero que también ellos –eso que me has entregado- estén conmigo donde estoy yo, para que contemplen mi propia gloria, la que tú me has dado, porque me has amado antes de que existiera el mundo.

25Padre justo, el mundo no te ha reconocido; yo, en cambio, te he reconocido, y estos han reconocido que tú me enviaste.

26Ya le he dado a conocer tu persona, pero aún se la daré a conocer, para que ese amor con el que tú me has amado esté en ellos y así esté yo identificado con ellos.

 

***

Ventana abierta:

 

 

                Esta oscura foto pertenece a las manifestaciones del 25S: ante un nutrido grupo de policías antidisturbios se arrodilla con los brazos levantados, desarmado ante los armados hasta los dientes, desarmado y vulnerable. Este tipo de gestos, y las consecuencias que conllevan, solamente puede ser tomados por quien ama a la sociedad, por quien se siente concernido ante las lacras sociales de nuestro sistema, por quien sueña con un mundo mejor y quiere dejar a sus hijos una sociedad más saneada. Es un símbolo de lo que es un amor social.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes sueñan con un mundo nuevo; gracias por quienes no se apean de la convicción de que otro mundo es posible; gracias por quienes defienden las ideas con humanidad. 

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                El anhelo de Jesús, según el texto que nos toca esta semana, es que su seguidor/a “esté conmigo donde estoy yo”. Eso será la prueba del amor. ¿Dónde está Jesús? En los amores sociales, en la utopía de un mundo nuevo, en el sueño hermoso de la fraternidad común, en el anhelo de que la comunidad que comparte es el mejor camino de humanización. Ahí es, justamente, donde Jesús quiere que estén quienes sienten como él, quienes piensan como él, quienes quieren poner sus pies en las huellas del mismo Jesús.

                Oramos: Que estemos en los amores sociales en los que está Jesús, que tengamos los sueños que anidaron en el corazón de Jesús; que disfrutemos con los logros sociales como disfrutaba Jesús.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                No hay que dividir entre amor social y amor personal. Si se trata de amor, son cosas relacionadas y complementarias. Pero quizá haya que insistir más en el valor y la hermosura del amor social porque somos menos sensibles a él. Sin embargo, podemos estar seguros de que si trabajamos el amor social, el personal va a salir potenciado. Con frecuencia se observa que las personas que aman la sociedad nueva son también sensibles al amor personal, cercano. Amores que se potencian.

                Oramos: Que amemos el hecho social para potenciar nuestros amores personales; que nos brillen los ojos ante los logros sociales; que nos enamoremos de la sociedad para potenciar nuestros propios amores.               

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                A lo largo de nuestro itinerario de comunidad virtual, nos trasvasamos muchas inquietudes, muchas convicciones y no pocas experiencias sociales vividas en el día a día. Nos hacemos un gran bien y nos contagiamos el amor social, del que venimos hablando. No dejemos de hacerlo. No creamos que son cosas que no interesan a los demás. Los amores se contagian y por eso, cuanto más hablemos de esas experiencias sociales, más amaremos a la sociedad de la que hacemos parte. Beneficio neto.

                Oramos: Que nos comuniquemos para potenciar nuestro amor social; que apreciemos las experiencia sociales de los demás; que veamos como un camino hacia el bien los anhelos sociales de nuestro entorno.

               

***

 

Poetización:

 

Era bueno y amable,

tierno incluso,

cuando se ponía

ante el corazón de la persona.

Ese corazón le cautivaba,

le impresionaba,

le motivaba.

Pero en el fondo del alma

llevaba siempre un gran anhelo:

que lo vivido en particular

fuera patrimonio de todos,

que el gozo de cada corazón

constituyera el mundo de la alegría,

que los sueños pequeños de cada uno

pudieran alimentar el gran sueño

de la comunidad humana.

Este era el gran dinamismo

de su amor: el anhelo siempre vivo

de un mundo de corazón tocados,

trasvasados,

entreverados.

Por eso, cuando animaba a

“estar donde estoy yo”

quería decir

que lo que más le interesaba

era el acercarse al logro de su gran sueño:

un mundo hermanado en un corazón común.

Ahí quería estar

y ahí deseaba que estuvieran

quienes decían amarle.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Intenta mirar los acontecimientos sociales de la semana como el largo camino hacia un mundo de corazón hermanado.

 

***

 

 

 

 

 

Juan 118

CVJ 

Domingo, 7 de octubre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

118. Jn 17,20-23

 

Introducción:

 

                Hoy más que nunca nos acecha el llamado “pensamiento único”, cuyo máximo representante es el neoliberalismo. Todo el mundo tiene que pensar igual, sentir igual, comportarse igual. Y, eso sí, siempre dentro de los parámetros del sistema. Nunca hubo tanto peligro de “ser uno” siendo nadie a la vez. Pero frente a esta terrible orientación, hay muchas personas que no se resignan a perder su diferencia, su diversidad, su manera alternativa de entender la vida, su visión diferente de la política, su idea de sociedad de corte social. Los movimientos sociales que recorren las calles de los países atropellados por el pensamiento único y por la economía única son más fuertes que nunca. Ser uno al precio del olvido de la diferencia personal es un suicidio social.

                Y he aquí que el Evangelio habla de “ser uno” y de que para ello ruega Jesús al Padre. ¿Qué quiere decir esto? Por supuesto nada tiene que ver con el planteamiento del pensamiento único del que hemos hablado. Quiere decir que Jesús aspira a sque seamos uno en humanidad, lo que conlleva el mantenimiento y el respeto a la diversidad. Ser uno en humanidad demanda mirar en la dirección del otro, postula respetar las características y modos de vivir del otro. Más todavía: pide que acojas y en alguna forma hagas tuya la vida, tan diversa, del otro. Ser uno en humanidad no se va a lograr uniformando e imponiendo un pensamiento único, sino respetando la manera de ser y uniendo las diversidades para que el bien de todos prospere. Cuando Jesús pide y sueña con “ser uno” está apuntando a la realidad fraterna de una sociedad respetuosa, valorativa del otro, en creciente buena relación. Un sueño que todavía sigue vivo en muchos corazones

 

***

 

Texto:

 

20No sólo por ellos te ruego,

sino también por los que creen en mí

por la palabra de ellos,

21para que todos sean uno,

como tú, Padre, en mí y yo en ti,

que ellos también lo sean en nosotros,

para que el mundo crea que tú me has enviado.

22También les di a ellos la gloria que me diste,

para que sean uno,

como nosotros somos uno:

23yo en ellos y tú en mí,

para que sean completamente uno,

de modo que el mundo sepa que tú me has enviado

y los has amado como me has amado a mí.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Este es el conocido grupo de percusión MAYUMANÁ. Quien haya asistido a alguno de sus espectáculos habrá comprobado cómo son un ejemplo gráfico de unidad respetando la diversidad. Su unidad está en la obra común que realizan; todo está en función de ella, todos sirven al mismo fin, todos colaboran en un logro común. Pero ahí se integra la diversidad: visten distinto, se peinan distinto, sonríen de forma diversa, se mueven en libertad, hasta a veces se equivocan y eso también queda integrado en el conjunto. Quizá la frescura del espectáculo viene justamente por ese toque de respeto a la diversidad. Quizá por eso su obra común resulta atrayente.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes respetan lo diverso y aman lo común; gracias por quienes se ofrecen a lo común relativizando su diversidad; gracias por quienes aman la alegría común.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús habla en su oración de que seamos “completamente uno”. Porque, por lo visto, se puede ser uno a medias, con desgana, con rutina, en plan pasota. Pero Jesús quiere que seamos uno, que seamos comunidad, con alma, con anhelo, con gusto, con entrega, hasta anhelar ser completamente uno. Para ello es preciso ser generoso y estar dispuesto a compartir con el otro algo de lo más valioso de mi vida. Mientras que  elafán de darse no esté activado, ser completamente uno resultará muy difícil.

                Oramos: Que nos entreguemos cada vez más más para ser uno; que nos apoyemos cada vez más para ser uno; que salgamos de la rutina cada vez más para ser uno.

               

***

 

Ahondamiento personal:

 

                La aceptación de la diversidad es un ejercicio que hay que hacer diariamente, es una opción de todos los días, sobre todo con aquellas personas y realidades que viven más cerca de nosotros/as. Es una gimnasia dura pero muy saludable. Quizá una manera de hacerlo sea no dar importancia a lo que es relativo y centrarse en lo que es esencial. Efectivamente, muchos disgustos a la hora de la aceptación del otro vienen porque nos molestan ciertas maneras de ser que, en definitiva, no son esenciales. Relativicémoslas, y demos importancia a lo esencial en lo que, probablemente, estaremos unidos.

                Oramos: Que valoremos lo esencial y seamos flexibles con lo relativo; que no nos enzarcemos en disputas estériles; que disfrutemos de lo que nos une con sencillez.

               

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                No podemos negar que en nuestra comunidad virtual hay una indudable unidad y un respeto por la diversidad. A lo largo de estos años ha habido unidad en la cercanía, en la Palabra compartida, en las convivencias. Y, a la vez, hemos sabido respetar la diversidad de ritmos, de presencias, de cercanías, sin imponer absolutamente nada. Es una manera práctica de confirmar el anhelo de Jesús de ser uno en el respeto al diverso.

                Oramos: Que no nos cansemos de respetar al diverso; que valoremos nuestros caminos de unidad; que sintamos el gozo de ser comunidad en la virtualidad.

               

 

***

 

Poetización:

 

Siempre soñó en la nueva humanidad,

en el tiempo del gozo común,

en la enorme alegría del gozo compartido,

en el anhelo de la vida entrelazada.

Nunca le abandonó ese sueño.

Y  por ello se enfrentó

a quienes oprimían en nombre de las leyes,

a quienes se imponían con la fuerza de las armas,

a quienes unificaban con tradiciones inhumanas.

No había oído hablar del pensamiento único,

pero su espiritualidad de respeto y amor

era un muro contra tal pensamiento.

Sus discípulos no le entendían

porque, a su manera,

ellos pretendían también

imponerse para medrar.

Por eso, tuvo que rezar por ellos

para que fueran uno sin avasallar,

para que fueran uno amando,

para que fueran uno respetando,

para que fueran uno compartiendo llantos y gozos,

para que fueran uno

en la sinfonía de la diversidad de corazones.

Todavía nos es útil su oración

porque aún nos cuesta ser uno

respetando la diversidad.

 

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ser flexible y tolerante con la manera de ser diversos de quienes viven contigo.

 

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan 117

CVJ 

Domingo,

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

117. Jn 17,6-19

 

Introducción:

 

                Hay una palabra que, últimamente, vuelve con mucha frecuencia: el sistema. El sistema es ese entramado normativo, social, político, religioso, que conforma la vida de las sociedades. En teoría debería ser algo al servicio de la persona; pero, en realidad, es el sistema quien acaba imponiéndose a la persona y sojuzgándola. Es la versión moderna de aquel “el sábado para el hombre o el hombre para el sábado”. Hay quien no sufre nada por este asunto: hace parte del sistema y lo encaja; parece que está a gusto con él, aunque haya de pagar precios enormes. Hay quien sufre al sistema calladamente o desesperadamente. Hay quien no se resigna y lucha, ante la mirada incrédula de muchos, para que este sistema no devore a la persona. Sea como sea, ahí está una realidad a la que hay que mirar de frente.

                El pasaje evangélico de esta semana habla del “mundo”. Se refiere no al planeta como tal, sino a los mecanismos inicuos de la vida, del sistema. Eso es el “mundo”, lo inhumano de la vida. Jesús pide que sus seguidores, que están en el mundo, el corazón de la vida, no hagan parte del “mundo” de tales mecanismos inicuos con los que, con frecuencia, urdimos los humanos nuestra existencia. ¿Es posible un sueño así, estar en la vida sin hacer parte de su iniquidad? Jesús reza por eso. ¿Será su oración inútil, o es que habrá alguna posibilidad de entender y vivir la vida en maneras crecientemente humanas? Quien abre las páginas del Evangelio cree, de alguna manera, que existe una posibilidad.

 

***

 

Texto:

 

6He manifestado tu calidad de Padre a las personas que me diste en medio del sistema.

Tuyos eran y tú me los diste,

y ellos han guardado mi palabra.

7Ahora han conocido

que todo lo que me has dado procede de ti,

8porque yo les he comunicado

las palabras que tú me diste,

han conocido verdaderamente

que yo salí de ti,

y han creído que tú me has enviado.

9Te ruego por ellos:

no ruego por el sistema,

sino por éstos que tú me diste y son tuyos.

10Sí, todo lo mío es tuyo

y lo tuyo es mío;

y en ellos he sido glorificado.

11aYa no voy  a estar en el mundo,

pero ellos están en el mundo mientras yo voy a ti.

12Cuando estaba con ellos,

yo guardaba en tu nombre a los que me diste,

y los custodiaba;

y ninguno de ellos se perdió,

sino el hijo de la perdición,

para que se cumpliera aquel pasaje.

13Ahora voy a ti,

y digo esto en medio del mundo,

para que en ellos mismos tengan mi misma alegría cumplida.

14Yo les he dado tu Palabra,

y el sistema los ha odiado porque no son del sistema,

como tampoco yo soy del sistema.

15No te ruego que los retires del mundo,

sino que los guardes del malo.

16No pertenecen al sistema,

como tampoco yo pertenezco al sistema.

17Santifícalos en la verdad;

tu Palabra es verdad.

18Como tú me enviaste al mundo,

así los envío yo también al mundo.

19Y por ellos me santifico yo,

para que también se santifiquen ellos en la verdad

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

            Uno de los peores “crímenes” que se acaban de cometer en nuestro país es la exclusión de casi un millar de personas inmigrantes (con papeles o sin ellos) del sistema público de salud. Dice tomarse esta medidas por razones de ahorro (aunque en realidad es ahorrar las aceitunas del banquete). Pero, en el fondo, obran razones sistémicas: los emigrantes nos “sobran” en esta época de crisis (los utilizamos cuando nos conviene), son un “peso” para nuestra economía (cuando en realidad el peso son los banqueros extorsionadores y sus adláteres), no tiene derecho a una sanidad pública (cuando estamos hablando de salud, derecho básico de toda persona). Crímenes del sistema.

                Oramos: Que percibamos las actuaciones del sistema y que nos posicionemos en contra; que crezca nuestra solidaridad con quien sufre; que tendamos la mano a quien suplica. 

 

***

 

 

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús ora para que nos veamos libres del “Perverso” y así poder estar en el mundo sin aceptar los postulados crueles del sistema. ¿Quién es el Perverso? Es demasiado infantil decir que es el diablo, o cualquier agente externo del mal. Uno lleva dentro de sí mismo al enemigo de lo humano. Por eso, conviene percibir a un Jesús que ora para que el fondo de lo nuestro se sanee. Porque desde una posición de mal personal, de inhumanidad de cada uno, hablar de escapar de los mecanismos del sistema es hablar de música celestial.

                Oramos: Gracias, Señor, por orar por nosotros; gracias porque nos quieres libres de inhumanidad; gracias porque apoyas nuestros esfuerzos pos ser personas compasivas.        

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice el Evangelio que el “consagrado en la verdad” tiene más posibilidades de salir airoso ante un sistema opresor. La verdad es un arma formidable para el triunfo contra el sistema. Caminar en la verdad es aceptar la vida con sus luces y sobras, con sus dolores y gozos, pero teniendo siempre la intención de que las luces y los gozos sean un poco mayores por mi trabajo continuado por ser persona compasiva, respetuosa, amparadora. Ahí se gesta la verdad que nos hace fuertes.

                Oramos: Que seamos verdadero siendo cada vez más humanos; que seamos verdaderos amparando cada vez con más corazón; que seamos verdaderos abrazando cada día con más calor.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Cuando Jesús reza para que el sistema no nos devore busca, como el mismo dice, que lleguemos a estar “colmados de alegría”. La batalla contra el sistema no pretende ganancias, sino alegría para todos. Una lucha, o incluso una victoria contra el sistema que nos deje amargor y pena no es la victoria de Jesús. Por eso, una manera de medir nuestra lucha contra el sistema opresor será verificar si van subiendo nuestros niveles de alegría honda.

                Oramos: Que la alegría sea cada vez más compañera de nuestra vida; que no derrotemos a nadie para humillarle; que nuestros ojos cobren nuevo brillo con la alegría de los humildes.

                 

 

***

 

Poetización:

 

No era un iluso,

no era un inconsciente.

Se daba perfectamente cuenta

de que el “mundo”,

el sistema inicuo,

era fuerte y terrible.

Pero él se empeñó

en plantarle cara,

en mirar de frente

a la opresión que olvida

la suerte de los humildes.

Su pobre vida no fue sino una lucha

contra los mecanismos trituradores

del sistema que devora pobres.

De ahí su gran anhelo de que los suyos

se implicaran en tan desigual batalla.

Por eso, rezó con toda su alma,

con una oración que salía del fondo de sus deseos.

Quiso que sus amigos creyeran en la posibilidad

de vencer al sistema

o, al menos, de ponerle coto.

Por eso les animó a vivir en verdad

y a creer que, al final,.

habrá un día de alegría

del que no participará el sistema inicuo,

sembrador de pena y de tristeza.

Esa es la buena semilla

de la oración de Jesús.

 

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ser consciente de cómo el sistema social deja de lado a personas concretas que viven cerca de ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan 116

CVJ 

Domingo, 10 de junio de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

116. Jn 17,1-5

 

Introducción:

 

                Suele decirse que toda persona tiene en su vida “diez minutos de gloria”. Es que el hambre de gloria es connatural al ser humano. Con frecuencia construimos nuestra gloria a costa del otro: cuanto más en lo oscuro estén los demás, más brillaré yo.  No imaginamos una gloria compartida, fraterna, donde todos “brillen”. Eso nos parece que no es gloria. Y, sin embargo, los mejores momentos de una persona, los más “gloriosos”, coinciden muchas veces con un gozo colectivo, con un éxito común, con una empresa coronada por todos. Quizá llegue un día en que entendamos que el bien de todos, la gloria del conjunto, es el mejor éxito del caminar humano.

                Es que en el texto evangélico de esta semana Jesús habla de “su gloria”. Esta gloria no está hecha a costa de nadie, sino a favor de todos. Es una gloria que disfruta con que los humanos entendamos que nuestra situación tiene salida, que estamos hechos para la dicha, que el horizonte de lo humano es un gozo colectivo. Es, definitiva, una gloria para los demás, a nuestro favor. El Padre, dice el texto, está también por ese tipo de gloria porque su afán máximo, por el que ha hecho su mayor apuesta, es que la persona salga a flote. Y esto hasta el punto de tener por cierto que si lo nuestro triunfo él también triunfa y si lo nuestro fracasa él también fracasa. Una gloria sin coste para nosotros y con todas sus ventajas.

 

***

 

Texto:

 

17,1Así habló Jesús y, levantando los ojos al cielo, dijo:

                -Padre,

ha llegado la hora,

glorifica a tu Hijo,

para que tu Hijo te glorifique

2y, por ese vigor que tú le has dado sobre toda persona,

dé la vida plena a los que le confiaste.

3Esta es la vida plena:

que te conozcan a ti,  Dios de verdad,

y a tu enviado, Jesucristo.

4Yo te he glorificado sobre la tierra,

he rematado la obra que me encomendaste.

5Y ahora, Padre, glorifícame contigo,

con la gloria que yo tenía a tu lado

antes de que el mundo existiese.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este montecillo es el monte Tabor. En él se halla instalada una comunidad terapéutica (ex drogadictos) del movimiento franciscano Mundo x, comunidades creadas por el hermano franciscano Eligio. Es un gozo ver cómo viven, cómo trabajan, como reconstruyen su vida. Una gloria para que el débil triunfe, para que salga a flote, para que sus valores de fondo oscurecidos y maltratados por la droga vuelvan a resurgir y a enseñorear la vida de la persona. Una gloria a favor del otro, como la de Jesús.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por quienes piensan en la gloria del otro; te bendecimos por quienes trabajan por la gloria de los humildes; te damos gracias por quienes piensan en el valor de quienes no tienen reconocimiento social.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús manifiesta la gloria del Padre. ¿Cómo lo hace? Desvelando un perfil de Dios que el tiempo, y hasta la misma religión, ocultan: un Dios ante todo de misericordia y acogida; un Dios interesado por nuestra dicha y no por nuestro pecado; un Dios de libertad y nunca de opresión; un Dios patrimonio de los más desposeídos y nunca del lado de los poderosos. Cuando comprendemos que esto es así, la gloria de Dios comienza a brillar.

                Oramos: Gracias, Señor, por desvelarnos el perfil de un Dios a nuestro lado; gracias por amarnos con el mismo amor del Padre; gracias por querernos libres y en pie.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Se puede pensar en la posibilidad, como decimos, de una gloria colectiva, fraterna. Eso no debilita para nada la fuerza de la gloria ni le resta su brillo. Por eso dice el evangelio que es la obra a la que hay dar remate. Es decir, mientras haya una persona que no tenga su gloria, su certeza de que está llamado a la dicha, habrá que trabajar por la gloria del otro, no solo por la gloria de Dios. Si los antiguos decían que la gloria de Dios es que la persona, el pobre, viva, el campo de trabajo está marcado.

                Oramos: Que trabajemos con tesón por una gloria colectiva; que creamos que la gloria de Dios es que el débil levante la cabeza y viva; que demos por cierto el amparo del Padre a nuestro camino personal.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Nuestra comunidad es, ciertamente, una realidad modesta. Al tener, por otra parte, un componente de amistad y fraternidad no construimos nuestra “gloria” uno a costa de otro. Esa evidencia de que nos interesa el bien del colectivo es lo que quita el veneno del egoísmo y del brillo propio a nuestra relación. Si alguien quisiera hacer su gloria a base de los demás haría un mal servicio a nuestro grupo.

                Oramos: Que siempre nos relacionemos sin ambiciones; que nos alegre el bien del y el triunfo del otro; que nos alejemos de toda imposición y dominio.

 

 

***

 

Poetización:

 

Fue una persona humilde.

De ahí que nunca aspirara

a construir su gloria

a costa de nadie.

Sus alegrías más profundas

eran colectivas;

sus gozos

comunes;

sus disfrutes

compartidos.

Había aprendido

que esa era

la gloria del Padre,

el anhelo mayor de Dios:

una apuesta por lo común,

por el todo de lo creado.

Por eso mismo

nunca demandó dones,

nunca exigió aplausos,

jamás se quejó si no se le pagaba.

Tenía fe en la persona,

en el gozo de los caminos comunes,

en las alegrías repartidas.

De ahí que no dudara en decir

que la gloria del Padre

y la suya propia

era que la persona viviese,

que el pobre respirase,

que el oprimido levantase la cabeza,

que el postergado se sentara en el centro.

Los mayores esfuerzos de su vida los dedicó

a construir esa gloria colectiva.

Hay personas que aún hoy

siguen en el mismo empeño.

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de ser motivo de alegría y sosiego para quien está pasándolo mal. Acércate.

 

***

 

115

CVJ 

Domingo, 3 de junio de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

115. Jn 16,29-31

 

Introducción:

 

                Es muy difícil huir del fantasma de la soledad. Más aún, cuanto más se intenta ponerle coto, más presente se hace. Tal vez sea bueno pensar que la soledad es un componente del caminar humano y, por ello, hay que intentar establecer pactos de buena vecindad con quien nos acompaña. Esos pactos habrían de lograr, por una parte, delimitar bien los terrenos de la soledad impidiendo que invada lo que no es suyo. Quizá algo de eso se logra llevando una vida interior habitada, lo más gozosa que se pueda, sencillamente disfrutante. Pero, además, no es insensato intentar desbancar la soledad de sus reales en el fondo del alma. Y ¿cómo lograrlo? No hay más que una manera: que el otro, que la persona de otro, de otros, vaya ocupando un sitio al lado en el banco en el que estamos sentados. Hay quien piensa que dejar lugar al otro es la manera de quedar aniquilado. Pero no es así: el otro es nuestro “cielo” (no nuestro infierno, como decía Sastre) porque trabaja en nuestro favor para ahuyentar soledades.

                Jesús ha sido uno a quien la soledad (hablamos de la dura y negativa soledad) también le ha mordido, como a toda persona. Y él ha tenido su manera de atajarla: se ha rodeado de personas, aunque estas, a veces, no estuvieran a la altura de las circunstancias. Y también, como dice en el texto de esta semana, ha tenido siempre viva la certeza del acompañamiento del Padre a sus caminos. Puede parecer que esto segundo es algo lejano, frío, sin contenido. Pero en él no ha sido así: la presencia viva del Padre en el fondo de su estructura humana le ha serenado, sosegado, equilibrado, alegrado. Con ella ha sido capaz de “fruncir el ceño” ante Jerusalén, de arrostrar los trances más duras de su vida sin que se resquebrajara del todo la frágil vasija de su corazón. Así de viva y fuerte ha sido esa presencia. Alguna vez, como en este caso, los evangelios se han hecho eco.

 

***

 

Texto:

 

29 Sus discípulos le dijeron: Aho­ra sí que hablas claro, sin usar com­paraciones. 30Ahora sabemos que lo sabes todo y que no necesitas que nadie te haga preguntas. Por eso creemos que procedes de Dios. 31 Je­sús les replicó: ¿Que ahora creéis? 32 Mirad, se acerca la hora, y ya está aquí, de que os disperséis cada uno por vuestro lado y a mí me dejéis solo; aunque yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

 

Ventana al mundo:

 

 

 

                Hay muchas imágenes que reflejan la soledad humana porque ésta acompaña la senda de la vida. Esta que nos inspira hoy es la de una mujer joven sentada en un banco, sola en la soledad de una noche cualquiera de una calle cualquiera de una ciudad cualquiera. Quizá ha

pasado una noche de disfrute y de música, pero ahora se siente fatigada y sola. Con ella misma, con su propio cuerpo, con su mirada hacia arriba preguntándose qué está haciendo aquí, qué pinta en esta historia. Hay un sitio vacío junto a ella, porque quizá la respuesta a muchas de las preguntas de la soledad pasa por hacer sitio a otra persona y que ella nos ayude a llenar de sentido los vacíos que conlleva el ser persona. Mucha gente hace este gran beneficio. Hay que estarles agradecidos.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes ayudan a llenar soledades; gracias por quienes ofrecen sentido a los vacíos que llevamos dentro; gracias por quienes siembran esperanza en las oscuridades y noches que nos tocan.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Pocas veces se ha abierto la venta del corazón, del interior mismo de Jesús, para que podamos ver de qué fuentes se nutre su vida. Quizá este evangelio nos muestre una de ellas: Jesús nunca se ha sentido solo; siempre ha creído que el Padre estaba a su lado, sobre todo en los momentos en que la oscuridad se hacía más densa. La certeza de esa presencia ha alimentado su vida y por ella sus caminos, humildes y modestos, se han ido llenando de luz.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque siempre has creído que el Padre te acompañaba; te bendecimos por habernos hecho partícipes de esa presencia del Padre que tú amabas; te damos gracias porque has tocado la cercanía del Padre en los caminos equívocos de tu existencia.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Una de las causas que engendran nuestra soledad es la dispersión. Por eso, cuando los discípulos se han dispersado es cuando más solos se han sentido. Si hubieran permanecido unidos entre ellos y con Jesús las sombras densas de la soledad habrían sido más benignas. Pero tiró cada uno por su lado y la soledad hizo presa en ellos. Para ahuyentar la soledad, para tenerla a raya no hay mejor manera que hacer fraternidad, que unir corazones y vidas, por frágiles que estas sean. A la larga, esa cohesión engendrará fuerza.

                Oramos: Que unamos vidas y corazones para tener a raya a la soledad; que nos abracemos y amparemos para que el espacio de la soledad sea menor; que nos miremos a los ojos y al corazón para poder descubrir ahí al necesidad siempre viva de amparo.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Muchas veces hemos dicho que nuestro trabajo orante tiene, como uno de sus mejores frutos, el ayudarnos a una vida acompañada. Bien mirado, quizá no nos acompañemos tanto. Pero sí es cierto que nuestra soledad ha retrocedido un poco cuando hemos orado juntos, cuando hemos tenido una convivencia, cuando nos hemos comunicado una noticia, cuando han  mediado un email o una llamada de teléfono, cuando hemos celebrado un suceso bueno o no tan bueno de nuestra vida. Se ha verificado la evidencia de que orar es acompañarnos y ser acompañados.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes acompañan sin pedir nada a cambio; gracias por quienes alegran a otros sin demandar pagos de ninguna clase; gracias por quienes ayudan a levantar los hombros sin reclamar aplausos.

 

***

 

Poetización:

 

No era muy pródigo

a la hora de abrir

las ventanas de su corazón;

su mundo interior,

su vida profunda,

era solo de él.

Pero, a veces,

la compartía,

la ofrecía a los suyos,

ponía su corazón abierto

en la mesa de la confidencia.

Y aquella vez les reveló

uno se sus más hondos secretos:

él creía que nunca estaba solo,

que el Padre estaba siempre ahí,

en cualquier circunstancia,

sobre todo cuando las cosas

venían mal dadas.

Él pensaba que la mirada del Padre

siempre se vertía con amor

sobre sus pasos,

fueran los que fueran.

Él sentía

que el aliento del Padre

le animaba fuerte

cuando el desaliento lo cercaba

sin piedad,

sin tregua.

Tenía la seguridad

de que siempre podía volver

a la casa amada

de la acogida del Padre,

por mucho que sus pasos,

se hubieran ido bien lejos.

Por eso mismo,

cuando los nubarrones se hacían densos

les dijo con claridad:

tengo el miedo controlado

porque sé que el Padre

anda mis caminos

y sabe de mis pasos.

Lo entenderían

cuando ellos mismos

experimentaran

algo parecido.

 

***

 

Para la semana:

 

                Intenta generar confianza en torno a ti para que tu soledad y la de los demás no muerda tanto el corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan 114

CVJ 

Domingo, 27 de mayo de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

114. Jn 16,23b-28

 

Introducción:

 

                La mayoría de la gente considera que pedir es una vergüenza, cuando no un gesto de egoísmo inaceptable. Hemos acuñado expresiones muy claras: “contra el vicio de pedir, la virtud de no dar”. O aquella otra: “a la hora de dar, hasta las campanas tiemblan”. Y sin embargo, hay en nosotros una necesidad de pedir, un talante mendicante. Somos, en verdad, mendigos, unos de otros, porque todos dependemos de todos, porque nuestra debilidad es común. Es cierto que en el acto de pedir se esconde muchas veces el egoísmo y el afán de aprovecharse de los demás. Pero, tarde o temprano, todo el mundo tiene que pedir algo. No habríamos de avergonzarnos. Pedir desvela nuestra humanidad necesitada y también que estamos destinados a ayudarnos unos a otros, a socorrernos para ser personas que se amparan.

                La persona religiosa ha pedido siempre y mucho a sus dioses. La respuesta ha sido, con frecuencia, escasa. Jesús habla de “pedir en unión conmigo”. Es decir, de pedir en unión con uno que ha sido solidario con lo nuestro. Pedir desde la solidaridad, esa es la manera de pedir de Jesús. Desde la solidaridad y la confianza. Una manera hondamente humana de pedir. Así habría de ser nuestro pedir a Dios: desde la experiencia de solidaridad y de confianza entre nosotros y con él. Si no, la oración de petición se convierte en una magia, en un pedir a “papá Noel”, a Dios, lo que nos hace falta. Desde la solidaridad y el amparo, la petición a Dios se transforma en la certeza de que él mismo está de nuestro lado dándonos amor antes de que abramos la boca. 

 

***

 

Texto:

 

23b Sí, os lo aseguro: Si pedís algo al Padre en unión conmigo, os lo dará. 24 Hasta el presente no habéis pedido nada en unión conmigo; pedid y recibiréis, así estaréis col­mados de alegría. 25 De esto os he venido hablando en comparaciones. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en comparaciones, sino que os informaré sobre el Padre clara­mente. 26Ese día pediréis en unión conmigo; con esto no quiero decir­os que yo le voy a rogar al Padre por vosotros, 27porque el Padre mismo os quiere, ya que vosotros me queréis de verdad y creéis fir­memente que yo salí de junto a Dios. 28Salí de junto al Padre y vine a estar en el mundo; ahora dejo el mundo y voy con el Padre.

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Una imagen dura: un hombre derrotado pide limosna en la plaza Syntagma de Atenas. Es la viva imagen de la pobreza de pedir, de la petición de ayuda in extremis. Cubierto por la gorra de su cazadora se aísla del mundo. Es como si dijera: no soy de este mundo, me habéis echado del mundo. Su vaso de plástico está en actitud caída. Nadie le echa ya nada, nadie le socorre, es un muerto en vida. El caminante que pasa a su lado, con indiferencia, confirma la verdad del pobre: está excluido. Una petición de amparo, de vida, que cae en el olvido.

                Oramos: Que quien nos pide, encuentre en nosotros una mirada; que el discernimiento sensato ante quien pide no haga menor nuestra solidaridad; que encontremos maneras de acercarnos a quien anda en el abismo de la exclusión.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice Jesús que su pedir en nuestro favor casi no tiene sentido, porque “el Padre mismo os quiere”. Es decir, pedir a Dios sin contar con su amor es como pedir a un banco, que te da o no te da según sus criterios económicos. Dios da desde el amor y la confianza. Por eso mismo, de alguna manera, la petición desde esos parámetros encuentra siempre acogida. Como se suele hacer desde parámetros ideológicos, religiosos, acusamos a Dios de su tacañería. Por eso que lo que habría que aumentar no es la petición, sino la confianza y el amor. Desde ahí sabemos que podemos estar amparados por el Padre.

                Oramos: Que crezca nuestra confianza en el Padre que nos ama; que se aquilate el amor al Padre que nos ama; que nos apoyemos en el Padre que nos ama.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Todos sabemos que hay una relación directa entre el pedir y el dar. Quien pide y no da, se desautoriza y la gente huye de él. Quien da con generosidad es fácilmente escuchado cuando necesita pedir. Pretender que nuestras peticiones sean escuchadas cuando se demuestra que somos remisos a la hora de dar es pretender lo imposible. Por eso, quien quiera humanizar el pedir tiene que comenzar por hacer hincapié en el dar.

                Oramos: Que crezcamos en el dar para que sea acogido nuestro pedir; que nuestra generosidad esté siempre en activo; que nuestra vida sea casa abierta para la necesidad del otro.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                A lo largo de nuestro caminar juntos en el trabajo orante y en la relación, nos pedimos pequeñas cosas, favores, ayudas. Y nos las damos con gusto porque está activada en nosotros la confianza y brota, desde ahí, con facilidad la alegría de dar. Si esta alegría no estuviera activada, el pedir se haría muy difícil. Por eso, es un síntoma de buena vivencia comunitaria la sencillez y el modo directo en el pedir y la alegría y la abundancia en el dar, en el ayudarnos en osas pequeñas de la vida pero que hacen más humano nuestro caminar. Ambas cosas son imprescindibles.

                Oramos: Que seamos generosos en el dar para que sea fácil el pedir; que seamos acogedores en el pedir para que brote más fácilmente el dar; que nos acompañemos en nuestros caminos de vida con sencillez.

 

***

 

Poetización:

 

Su religión estaba llena

de peticiones a Dios,

de llamadas agobiantes

a las puertas del cielo,

de inagotables demandas

porque grandes eran las necesidades.

Pero él aprendió

que ese camino estaba errado,

le faltaba confianza y amor.

Y por eso él

inició una senda de amor a fondo,

de una confianza sin fisuras.

Desde ahí

y en sus noches de oración,

su petición al Padre

no era tanto sobre cosas,

sino sobre amor,

sobre confianza

y sobre solidaridad.

Así, su petición

se convirtió en amparo,

en abrazo,

en ayuda,

en interés por el otro.

Sin ningún egoísmo,

su petición era salud

para sus hermanos,

era gozo

para los heridos,

era esperanza

para los desahuciados.

Por eso decía

ente el asombro de los suyos:

no es necesario ni que yo ruegue por vosotros,

el Padre os quiere

y lo que tenéis que hacer es

confiar en él.

Ahí estaba el “secreto”:

 

***

 

Para esta semana:

 

                Trata de aumentar tu dosis de confianza en los otros para que te sea fácil escuchar la voz de quien te pide algo.