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FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 95

CVJ

Domingo, 18 de diciembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

95. Jn 14,1-3

 

Introducción:

 

En casi todas las lenguas hay una clara distinción entre casa y hogar. Si no se especifica más una casa es un edificio y un hogar la relación que entablan los habitantes de esa casa. Muchos suspiran, cómo no, por tener una casa, pero todos sabemos que lo realmente importante es llegar a tener un hogar, una relación satisfactoria, de cariño y confianza, con unas personas. Porque lo que realmente define el hogar y sus comportamientos peculiares es la cálida confianza. En un buen hogar hay una confianza que no se tiene en otro tipo de relaciones. En la intimidad del hogar se mueve uno de una manera distinta a todas las demás. Es el amor el que posibilita la confianza y ésta deriva en comportamientos libres y sin dobleces. Eso demuestra el viejo lema de que el verdadero hogar de una persona es el corazón de otra persona. La vida hogareña, cuando se da, es realmente una fusión de corazones, por cursi que parezca la cosa.

                Es que Jesús dice que nos va a preparar un “hogar”. Es decir, la relación con el Padre y con Jesús habría de ser hogareña. No se nos ha orientado por ese camino. Nos resulta difícil entender nuestras relaciones con Dios y con Jesús en los modos de la cálida confianza, aunque vamos avanzando en esa dirección. Confiar en él conlleva desterrar para siempre el temor a lo sagrado; supone saber que nuestra limitación, por grande que sea, no constituye un obstáculo para amarle y saberse amado; implica la conciencia de que lo importante en nuestro camino creyente es cultivar esta confianza, no tanto el cumplir con determinados modos religiosos. Entender y vivir al Padre y a Jesús como en un hogar habría de llevarnos a mirar la vida y las personas con una confianza similar. Es una utopía hoy por hoy irrealizable, pero uno podría soñar un mundo, una sociedad, una ciudad hogareños. La desconfianza hacia Dios la hemos emparejado con la desconfianza hacia la persona. Pero eso no es algo intocable; se puede caminar en otra dirección.

 

***

 

Texto:

 

14,1No estéis intranquilos; mantened vuestra adhesión a Dios manteniéndola a mí. 2En el hogar de mi Padre hay vivienda para muchos; si no, os lo habría dicho. Voy a prepararos un sitio. 3Cuando vaya y os lo prepare, vendré de nuevo y os acogeré conmigo; así, donde estoy yo estaréis también vosotros.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

           

Esta es la “aldea infantil” de Zaragoza, que está ubicada en Villamayor. Las aldeas infantiles tratan de ofrecer un hogar a niños con problemática social. Es otro modo de hacer familia, de hacer hogar. La solidaridad siempre se las ha ingeniado para multiplicar el efecto “hogareño” en personas que tienen difícil acceso a él. Hay gente que niega que eso sean familias, pero lo son. Porque lo básico y principal de una familia no es la consanguinidad sino la “hogareidad”, la cálida confianza que se mete en los entresijos del corazón. Y este tipo de organización lo consiguen.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes construyen hogares, relaciones de confianza; gracias por quienes se entregan, como Jesús, a quien tienen más dificultad para tener hogar; gracias por quienes aman con generosidad.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

Promete Jesús a los suyos, a toda persona, que  “os acogeré conmigo”. Si llegamos a considerar segura la acogida de Jesús nuestra vida habría de tener otro color: sin grandes miedos, sin sobresaltos excesivos, sin desamparos y soledades que nos amarguen el día. Por el contrario, seguros como estamos de la acogida de Jesús nuestra vida habría de ser crecientemente sosegada, fácil para la alegría y el disfrute sencillo, propensa a compartir el corazón. La nuestra no es una vida desamparada sino siempre en las manos cálidas, en el corazón generoso, de un Jesús que acoge. Esta clase de “verdades” no deberían nunca abandonarnos. Son las verdades verdaderas.

                Oramos: Gracias, Señor, por acogernos sin reparos; gracias por ampararnos sin medida; gracias por alegrarnos y llevarnos a la dicha.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

Dice el texto que en el hogar del Padre “hay vivienda para muchos”, para todos. La pega de nuestros hogares es que, con frecuencia, son realidades cerradas. No ocurre así en el del Padre: cabe todo el mundo, sobre todo aquellos que más desamparo han sufrido. Nadie queda excluido, nadie es echado fuera, nadie está a la puerta. Ese hogar de inmensa acogida es el que habría de motivarnos a crecer, nosotros/as también, en amparo y acogida. Una de las pruebas de salud de un hogar y de una persona es ver que su nivel de acogida es alto.

                Oramos: Que acojamos sin poner excesivas condiciones; que abramos las puertas de la casa y, sobre todo, las del corazón a la persona que nos demanda amor; que seamos universales para ver que toda persona puede tener un poco de calor si nos animamos a dárselo.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

En nuestra comunidad virtual hay, no lo dudamos, un buen nivel de confianza. Pero todos sabemos que esos niveles pueden crecer. Hacer el trabajo orante con la Palabra tendría que predisponernos a crecer en confianza. Cualquier cosa, por pequeña que sea, puede servir a la hora de demostrar confianza. Quizá es en los momentos duros de los otros donde hay que hacer acopio de confianza. Si en ocasiones no damos esa confianza no es porque no estemos dispuestos a ello, sino porque no nos fijamos. La confianza demanda abrir bien los ojos de los demás para ofrecernos a echarles una mano. Siempre se puede hacer camino en esa dirección.

                Oramos: Que confiemos y nos confiemos; que miremos en dirección del otro para ofrecernos a él; que aumentemos nuestra confianza en modos realistas y cercanos.

 

***

 

Poetización:

 

Cuando hablaba del Padre

como de un hogar

sabía de qué hablaba.

A Dios le llamaba abbá,

padre querido,

papá, aitá, papi,

cosas así.

La seriedad de los doctores de la ley

sonreiría ante tal simpleza.

Pero es que él creía

que Dios era su hogar,

el lugar del sosiego,

la casa de la dicha.

Disfrutaba con el Padre,

se alegraba con él,

se confiaba a él.

¿Nos ha de extrañar

que ofreciera ese hogar

a toda persona?

Para prepararnos ese hogar

tuvo que darse por entero,

tuvo que empeñar su vida.

No le pareció ser un precio alto

porque lo que se ofrecía

era lo más hermoso.

Desde entonces,

quien mira a sus ojos

descubre esa promesa,

viva y sugerente.

¿Cómo habríamos de decir

en nuestro desasosiego

que estamos dejados

de la mano de Dios?

Nunca lo estamos

porque tenemos la suerte

de ser de su hogar.

Esta es nuestra cierta certeza.

 

***

 

Para la semana:

 

Mantén tu casa y tu corazón lo más abiertos posible en estos días de la Navidad.

 

***

 

Noticias del grupo:

 

Juan 96

CVJ

Domingo, 15 de enero de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

96. Jn 14,4-7

 

Introducción:

 

Muchas veces tenemos la sensación de andar perdidos en la vida. Decimos que no es fácil encontrar el camino. En realidad, el camino, como dice el poema, se va haciendo al paso que se anda. Pero hay que reconocer que, con frecuencia, no es fácil. ¿Cómo lograr dar con él y dónde tener la fuerza para andarlo? El camino se hace posible cuando uno descubre lo más básico: que su verdadera y única vocación es vivir y dar vida. Mientras haya una especie de contencioso, de rechazo incluso, a la hermosura de esta vida nuestra que nos parece tan pobre, los caminos se oscurecerán. Pero si nos vamos dando cuenta de que, más allá de las limitaciones, esta vida merece la pena, los caminos se abrirán ante nosotros. Y además, si no nos percatamos que hay muchos que pueden recibir vida de nosotros, los caminos comunes se vuelven oscuros. Pero si nos convencemos de que juntos podemos ser más luminosos, más creativos, más humanos, los caminos de la vida se diversifican y muestran ante nosotros toda su hermosura. Podría parecernos todo esto una bonita teoría sin arraigo histórico, pero la certeza de que esto funciona en las personas queda fuera de duda. La vida lo confirma.

                Jesús se presenta como camino. ¿Qué títulos le avalan para ello? Ha vivido con intensidad y ha dado la vida a raudales, todo lo que podía. Las páginas del Evangelio desvelan que Jesús es, como diría el libro de la Sabiduría, un “amigo de la vida”. No hay ninguna queja contra la vida en el Evangelio, ninguna frase dura contra la dura vida que a Jesús le ha tocado. Él consideró que era una suerte vivir, haber sido creado. Y, además, se dedicó a dar vida a raudales, en maneras humildes, pero efectivas. Lo de menos son sus curaciones o aquella resurrección del hijo de la viuda. Todos sus caminos fueron una oferta de vida, una propuesta de felicidad, un abrir horizontes a la esperanza. Por eso se puede proponer como camino, porque vivió con intensidad y porque contagió vida. Su vida no es una oferta de doctrina sino una oferta de vida.

 

***

 

Texto:

 

4Para ir adonde yo voy, ya sabéis el camino.

                5Tomás le dijo:

                -Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

                6Respondió Jesús:

                -Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie se acerca al Padre sino por mí. 7Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre; aunque ya ahora lo conocéis y lo estáis viendo presente.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este es el logotipo de “Españoles en el mundo”. Últimamente abundan los programas de esta índole: Españoles en el mundo, Aragoneses en el mundo, Riojanos en el mundo, etc. Nos hemos dado cuenta de que el mundo está sembrado de españoles que tratan de abrirse camino. Es cierto que lo que nos muestra la TV es a la gente que ha triunfado, o casi. Se supone que también hay gente a la que no le ha ido bien. Pero de todos modos, queda claro que las personas se abren camino donde sea y como sea. Es un valor de la existencia: buscar incansablemente el camino.

                Oramos: Te damos gracias, Señor, por quienes buscan camino para sí y para otros; te bendecimos por quienes ayudan a buscar caminos; te alabamos por quienes logran dar con su camino en la vida.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Jesús se propone como camino porque ha vivido con intensidad y ha dado vida con generosidad. “Él se hizo por nosotros caminos”, decía san Francisco. Y es verdad. Con Jesús nuestros caminos están menos solos y menos oscuros. Lo suyo no es darnos doctrina, sino luz para el camino hasta lograr, como decía san Pablo, que tuviéramos nuevo “un amanecer”, un horizonte más despejado, una posibilidad más abierta. Muchas personas lo han percibido así y lo han vivido como una suerte. El camino supone una meta y esa no puede ser otra que la dicha conseguida, el amor logrado. Creemos que Jesús puede contribuir decisivamente a ese hermoso logro.

                Oramos: Te bendecimos, Señor, camino que nos conduce a la dicha; te bendecimos, camino que nos abre a un amanecer nuevo; te bendecimos camino que nos orienta a la bondad.

 

 

***

 

 

 

 

Ahondamiento personal:

 

El Evangelio dice que Jesús es camino porque es verdad y es vida. Es verdad en cuanto que saca a flote nuestra más honda verdad personal: que estamos destinados al amor y a la plenitud, por encima de limitación. Es vida en cuanto que nos va convenciendo que nuestra verdadera vocación es ser llamados a la vida para hacer que la vida se multiplique. De ahí que trabajar por la felicidad, propia y ajena, y por la vida, propia y ajena, es la manera de andar un camino de ahondamiento vital que nos puede llevar al sentido. Jesús apoya esta propuesta.

                Oramos: Que colaboremos a que toda persona perciba que vivir es una suerte; que seamos fecundos dando vida a quien esté necesitado de ella; que mantengamos vivo el deseo de una existencia fraterna para toda persona.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

Nuestra comunidad se podría entender como personas que hacen un largo camino de años. Y, como es lógico, hemos conocido a muchas personas. Algunas se han ido quedando en el camino, aunque las recordamos. Otras han hecho pocas etapas con nosotros. Algunos seguimos empeñados en un trabajo espiritual de fondo que lleva ya, como decimos, muchos años. A través de nuestra relación vamos comprobando que Jesús, en la Palabra, se nos hace camino. Quizá no caemos en la cuenta de que ahí se está dando Jesús de manera sencilla y cercana. Ahí se nos está haciendo camino.

                Oramos: Que disfrutemos del camino compartido y vivido juntos; que recordemos con aprecio a quienes han hecho camino con nosotros; que descubramos en el camino de la oración el camino que es Jesús.

 

***

 

Poetización:

 

La suya había sido

una vida en los caminos.

Ahí se encontró

con la vida,

con el corazón de las personas.

Ahí entendió que,

más allá de cualquier limitación,

que vivir era una suerte,

el mejor don,

don de amor, del Padre.

En los caminos derramó la vida,

en ellos vertió calor,

en ellos construyó el amor.

¿Cómo no iba a decir

que él era camino?

Así lo entendieron los suyos:

anduvieron con él,

disfrutaron con él,

lloraron con él,

amaron con él.

Ellos también se hicieron

caminos con él.

Y así, juntos,

atisbaron la dicha de la meta,

el horizonte de la fraternidad,

la esperanza colmada,

el amor a punto.

Caminaron

y se hicieron camino.

Y eso, aún sigue

porque los caminos del amor

nunca se cierran del todo.

 

***

 

Para la semana:

 

Ten por una suerte estar en el camino de la vida. Trata de vivir cada día dando vida a quien anda más débil.

 

***

 

Juan 94

CVJ

Domingo, 11 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

94. Jn 13,33.36-38

 

Introducción:

 

                Cuando las limitaciones se ceban en nosotros, muchas veces optamos por dos caminos: ignorarlas como si no existiesen o rechazarlas con amargura. Son, en realidad, dos caminos que no llevan a nada, ya que por mucho que las ignoremos están ahí y aunque las rechacemos con rabia no desaparecen. Puede haber otro camino: tratar de asumirlas lo más pacíficamente que se pueda y luchar contra ellas con tesón. Si las asumimos con paz no desaparecen, pero su poder maléfico y desalentador mengua. Si luchamos contra ellas con tenacidad y paciencia no las derrotamos del todo, pero ponemos coto a su acción destructora. Desde siempre se ha dicho que la medida real de la persona se ve cuando ésta se enfrenta a la adversidad. Y es cierto, aunque sea difícil y haya que ser benigno cuando naufragamos en la tormenta de la limitación.

                Pedro es uno, ciertamente, adherido a Jesús. Lo ama de corazón, pero no sabe medir sus evidentes limitaciones. Jesús se las hace ver con toda claridad, pero él, que dice estar dispuesto a dar la vida por Jesús, no será capaz de decir en el momento de la dificultad simplemente que le conoce. Por eso el “gallo” (animal “diabólico” que canta en la noche oscura) le hará ver su litación y él ciertamente la verá. Como lo muestran los siguientes escritos del Nuevo Testamento, Pedro también luchará contra sus limitaciones y llegará a ser un seguidor de Jesús entregado y dispuesto.

 

***

 

Texto:

 

33Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero aquello que dije a los judíos: “Adonde yo voy, vosotros no sois capaces de venir”, os lo digo también a vosotros ahora.

36Le preguntó Simón Pedro:

-Señor, ¿adónde te vas?

Le repuso Jesús:

-Adonde me voy no eres capaz de seguirme ahora, pero, al fin, me seguirás.

 

37Le dice Pedro:

-Señor, ¿por qué no soy capaz de seguirte ya ahora? Daré mi vida por ti.

38Replicó Jesús:

-¿Qué vas a dar tu vida por mí? Pues sí, te lo aseguro: Antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

                Este muchacho es Juanjo Menéndez, campeón del mundo de ciclismo este año, en categoría C1. Todo un portento. No ha sido impedimento el que le falten un brazo y una pierna. En su rostro y en todo su cuerpo se dibuja el esfuerzo titánico y la capacidad de superación de quien asume y lucha contra sus limitaciones. Los atletas paralímpicos son ejemplo vivo de dificultad asumida y de trabajo de superación. Un estímulo para quien quiera ir por esos mismos caminos en la vida en general, no únicamente en el deporte.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por quienes trabajan con amor y fuerza sus limitaciones; te bendecimos por quienes no se amargan quedándose en sus limitaciones; te damos gracias por quienes son optimistas y alegres más allá de los fracasos.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice a Pedro “¿Qué vas a dar tu vida por mí?” no está menospreciándole. Jesús le agradece su adhesión y su amor. Pero está queriendo hacerle ver que tiene que aprender a medir y acoger sus limitaciones. El seguimiento de Jesús no es para santos, es para gente limitada. Por eso, dentro de esos trabajos de seguimiento debe incluirse el tratamiento que damos a nuestras limitaciones para que el tal seguimiento no sea una ficción.

                Oramos: Que como tú, Señor, demos cara a nuestras limitaciones; que como tú seamos benignos cuando fallamos; que como tú seamos animosos para volver a intentarlo.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Dice Jesús por dos veces a sus discípulos y a Pedro que “no son capaces” de seguirle del todo en este momento. Las capacidades humanas son limitadas. Eso no hace a la persona menos valiosa y menos hermosa, todo lo contrario. Es en esa limitación donde podemos encontrar una fuente de energía. Dice H. Mújica: “Después, después de tanto, el miedo se pierde al renunciar a lo que jamás se tuvo: soy mi victoria sobre lo que perdí, soy lo que ya no espero”. Si se es capaz de animarse a seguir después de esta cura de realismo y de humildad, el fruto vendrá.

                Oramos: Que seamos humildes y enteros ante nuestras limitaciones; que creamos que la pérdida de nuestros anhelos vanos es ganancia; que seamos comprensivos cuando nos muerde el desaliento.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Muchas veces en nuestras reuniones de oración o en nuestras reuniones generales compartimos nuestras propias limitaciones. Es un signo enorme de fraternidad porque compartir lo bueno es hermoso y más fácil. Compartir lo limitado es más difícil y más costoso. Pero es signo de fraternidad, porque eso no se puede hacer sin confianza y, en definitiva, sin amor.

                Oramos: Gracias, Señor, porque somos capaces de compartir nuestras limitaciones; gracias porque se nos acoge con respeto y aprecio; gracias porque el compañero no merma en su hermosura cuando se le ve débil.

 

***

 

Poetización:

 

Conocía los secretos del corazón

y los recovecos del alma.

Por eso sabia

que la debilidad

hacía parte inevitable

del caminar humano.

Él mismo la había experimentado

en su propia persona.

No era uno ajeno a lo débil,

un dios que está en el monte

sin experimentar la zozobra,

sin sentir la dentellada del mal personal.

De ahí que, con todo amor,

quisiera hacer ver a Pedro

la necesidad de encarar

su propia limitación.

Pedro no lo veía

y decía estar dispuesto

a la entrega final por Jesús.

Pero el gallo impuso

su dura ley:

no tuvo valor

para decir, simplemente,

que le conocía.

Desde aquel día

Pedro tuvo que hacer un camino nuevo,

el camino de las lágrimas humildes,

el camino de la entrega sin ruido,

el camino hermoso

del corazón ofrecido en silencio.

Hizo el camino.

***

 

Para la semana:

 

                Trata de mirar con benignidad tus limitaciones personales y las de las otras personas. Ten buen ánimo ante ellas.

 

***

 

 

Juan 93

CVJ

Domingo, 4 de diciembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

93. Jn 13,34-35

 

Introducción:

 

                No hay que extrañarse de que los humanos estemos siempre dando vueltas al tema del amor. Darle tantas vueltas, es cierto, indica, con frecuencia, lo lejos que estamos de ese amor y lo mucho que de él carecemos. Pero también muestra cuánto anhelamos poder vivir una vida en amor. Es el sueño, explícito o no, de casi todas las personas aunque ese sueño quede, casi siempre, lejos. Una variante del amor que podría acercarnos a ese horizonte es amar al distinto. Normalmente nos tira más amar al que, de algún modo, es igual a nosotros y que nos devuelve el amor que le damos. Amar al distinto, aunque no nos devuelva nuestro amor, es una maravilla, el amor sin esperanza, el amor más brillante.

                Es que cuando Jesús nos propone amarnos “como él nos ha amado” es esa clase de amor del que habla. Efectivamente, su amor con nosotros ha sido asimétrico, en distinto plano porque, como dice san Pablo, “estábamos sin fuerzas” (Rom 5,6). Así es, no podíamos devolverle amor y él nos amó sin pensárselo dos veces. El suyo ha sido un amor al completamente distinto. Por eso es un amor esencial, fundamental. Más aún, dice, échale hilo, que ese amor asimétrico ha de ser el distintivo de quienes se dicen adheridos a él, seguidores y seguidoras suyos. ¿Es mucho pedir? Quizá sí, pero quitar esto del horizonte de lo humano es empobrecerlo. Más aún, todos sabemos que este tipo de amor está al alcance de nuestra mano. Hoy mismo lo podríamos practicar.

 

***

 

Texto:

 

34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; que como yo os he amado, también vosotros os améis mutuamente. 35La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta foto en que una muchacha besa cariñosamente a un chico “distinto” (aunque sea como todos) hace parte del logotipo de Anfas, una asociación Navarra que trabaja con diferentes (como Atades en Aragón o ANPACE en La Rioja, etc.). Es cierto que en todas estas asociaciones hay un elemento social y hasta empresarial. Pero todos sabemos que sin haber descubierto el valor del respeto y del amor al socialmente distinto esto no puede funcionar. Por eso hay que alegrarse de que en nuestra sociedad crezca, siquiera un poco, la certeza de que el amor al distinto es un amor debido y por ello necesario.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes son sensibles a la diferencia y son capaces de amar; gracias por quienes meten la solidaridad en su plan de vida; gracias por quienes aman sin pasar siempre factura.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice Jesús que el mandamiento del amor al distinto es un “mandamiento nuevo”. En realidad es un mandamiento viejo (hasta los homínidos ayudaban a sus congéneres desdentados a devorar la caza). Pero ha de ser “renovado” cada día. En ese sentido es nuevo. En cada situación hay que volver a optar por él ya que si no se opta por él se muere y se evapora.

                Oramos. Que optemos todos los días por la novedad del mandamiento del amor; que hagamos nuevo el amor con nuestra solidaridad diaria; que creamos en la novedad y en la fuerza indudable del amor.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El camino del amor, de la buena relación, contiene dosis indudables de fracaso. No se puede pretender éxitos totales en la construcción de la buena relación. Asumir esa dosis de fracaso y seguir adelante es síntoma de indudable madurez. Jesús mismo que, es obvio, fue un fracasado, a pesar de ello siguió creyendo en el amor. Y esa tenacidad produjo, a la larga, su fruto.

                Oramos: Que miremos más allá de nuestro fracaso en la relación; que creamos que las semillas de amor nunca se pierden del todo; que levantemos los hombros con facilidad cuando nos ronde el desaliento de la relación.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Podemos decir que, en parte, la razón de nuestra pervivencia en la comunidad virtual ha sido el habernos querido sabiéndonos diferentes en nuestras maneras de pensar, en nuestros planes de vida, en nuestras situaciones concretas. Nadie tiene algo que reprochar al otro; al contrario, lo diferente nos ha enriquecido. Este ha sido parte de nuestro “secreto”.

                Oramos: Que creamos que la diferencia nos enriquece; que respetemos a quien vive y piensa de manera diferente; que miremos siempre el fondo del corazón de la persona.

 

***

 

Poetización:

 

Había bajado

al sótano de la vida.

Por eso no se extrañaba

de los raros caminos del corazón.

Y aun conociéndonos,

no dudó en amarnos.

Aprendió que amar al distinto

era la manera de amar del Padre.

De ahí que no dudara en amar

a los marcados,

a los heridos,

a los negados,

a los que estaban

al borde del abismo.

Eran los distintos,

los excluidos de la dicha.

Se dedicó a ellos

con una extraña entrega.

Les decía a los suyos muchas veces:

“Ésta es la señal,

éste es el distintivo.

Si os reconocen por esto,

sois de verdad discípulos míos”.

No le entendían,

se les hacía muy cuesta arriba.

Pero, con el tiempo,

comprendieron el secreto

de este amor a tumba abierta,

sin esperanza.

 

***

 

 

Para la semana:

 

                Trata de mirar con más cercanía y aprecio al distinto social. Tiéndele la mano.

 

***

 

Juan 92

CVJ

Domingo, 27 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

92. Jn 13,21-31

 

Introducción:

 

                Es síntoma de humanidad el tener capacidad para agotar todos los recursos antes de romper una relación humana. Es preciso controlar esa tendencia natural a echar todo por la borda a la primera dificultad que surge en una relación. Agotar los recursos no quiere decir alargar innecesariamente las situaciones delicadas. Quiere decir, simplemente, mantener abiertas las puertas para hacer posible el “milagro” de volver al cauce de la buena relación. Hay quien dice que ese dejar abiertas las puertas no sirve de nada, no arregla nada. Quizá sea cierto, pero si se rompen todas las amarras, la reanudación de la relación herida resulta prácticamente imposible.

                Algo de eso vemos en este relato del “pan untado” que Jesús da a Judas. Es un “gesto de ultimidad” con el que quiere captar, en un último intento, el corazón de quien le traiciona. Es como si, con ese gesto, se le dijese: me traicionas, pero yo sigo amándote. Este dejar abierta la puerta de la relación desvela una de las fibras más humanas, más “divinas”, de la persona de Jesús: nunca nos dejará en la estacada, por muchas que sean nuestras “traiciones” siempre podremos contar con él, más allá de nuestros incomprensibles alejamientos. Una suerte.

***

Texto:

            21Dicho esto, Jesús, profundamente conmovido, declaró y dijo:

                -Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.

                22Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.

23Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecha. 24Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. 25Entonces él, sin más, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:

                -Señor, ¿quién es?

                26Le contestó Jesús:

                - Aquel a quien yo le dé un trozo de pan untado.

Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. 27Detrás del pan, entró en él Satanás.

                Entonces Jesús le dijo:

                -Lo que tienes que hacer hazlo enseguida.

                28Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. 29(Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres).

30Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.             

31Cuando salió dijo Jesús:

                -Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. 32Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este es el niño protagonista de aquella película La lengua de las mariposas de José L. Cuerda. Es la imagen de un menor que, instigado por su familia y su ambiente, “traiciona” a su maestro que le ha abierto las puertas del conocimiento. La mirada del viejo profesor cuando lo meten al camión y la piedra que arroja el niño son la versión de la incomprensible traición de la que somos capaces los humanos. Para pensarlo:

                Oramos: Que seamos fuertes y generosos para no traicionar a nadie; que responsamos con aprecio a quien se ha entregado por nosotros; que guardemos el amor al otro como un tesoro que no se vende.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice Jesús que, cuando Judas tomó el pan untado y salió, comenzaría a “manifestarse su gloria”. La gloria de Jesús no es la que brota del brillo y del triunfo, sino del amor que no pone condiciones: Jesús no condiciona su “triunfo” a nuestra respuesta. Es fruto, simplemente, de su indefectible amor. Así es él.

                Oramos. Gracias, Señor, por tu amor que no falla; gracias por tu fidelidad que nunca se desalienta; gracias por tu comprensión que siempre nos envuelve.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                La pregunta del discípulo predilecto, “Señor, ¿quién es?”, parece excluir de la traición a quien pregunta. Pero, en realidad, toda persona lleva dentro la posibilidad de convertirse en un traidor. Esto habría de hacernos, por un lado, estar siempre vigilantes sobre nosotros mismos para tener a la traición lo más alejada posible. Y, además, habría de mantenernos en modos de vida generosos para no cerrar nunca las puertas a quien quiera reanudar la relación deteriorada.

                Oramos: Que estemos vigilantes para alejar de nuestra vida la traición; que seamos generosos para no cerrar nunca la puerta a quien desee reanudar la relación; que seamos sensibles al dolor de quien es traicionado y le animemos a no cerrarse en sí mismo.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

No existe entre nosotros el peligro de grandes traiciones. Pero sí puede haber comportamientos que apuntan en esa dirección: el olvido por descuido; la no participación por comodidad; el desentendimiento por pérdida de interés; las alegrías y penas guardadas para uno solo porque no se cree que el compartirlas puede ser algo bueno. Son comportamientos cotidianos que sería preciso controlar para que brille la buena relación.

Oramos: Que crezca cada día la preocupación por los caminos de los demás; que nos respetemos sin desentendernos; que compartamos cada vez más los gozos y las penas.

 

***

 

Poetización:

 

Nunca excluyó a nadie

de su amistad,

de su mesa,

de la oferta del Reino.

Por eso Judas

participó, él también,

de aquella cena última,

de su amor vivo, aunque herido.

Por eso también

le ofreció el trozo de pan,

gesto de amor último,

intento desesperado de mantenerlo

en el camino del amor.

Era como si le dijera:

por mucho que me traiciones

yo seguiré amándote.

Porque su hondo amor

no estaba atado

al cariz de la respuesta.

Él amaba sin condiciones,

aunque se le traicionase.

Había entendido

que así amaba el Padre.

Y él quería que aquel amor

se repitiera en todos.

Por eso mismo

cuando salió

a la oscuridad de la noche

la mirada amorosa de Jesús

fue tras él.

Nunca lo dejó,

aunque él le volviera la espalda.

Luego, en el huerto,

lo besaría con afecto

aunque no hubiera respuesta

para aquel amor fiel.

***

 

Para la semana:

 

                No contribuyas a romper ninguna relación. Haz de puente entre quien vive alejado de quien debería estar cerca.

 

 

 

 

Juan 91

CVJ

Domingo, 20 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

91. Jn 13,18-20

 

Introducción:

 

                Una de las mayores pérdidas de la vida es llegar a perder la fe en una persona. Esto sucede, generalmente, tras un fracaso, pequeño o grande, en la relación.  Cuando se pierde la fe en alguien se lo ve de otra manera, casi siempre de forma dura y negativa, se lo trata de otro modo, de un modo frío y hosco, se le retira la confianza y no se vuelve a contar con él. Es como si hubiera muerto, pero peor, porque nos topamos con él y lo volvemos a ver junto a nosotros. Es el rostro más duro del desamor, algo que habría de evitar con todas las fuerzas. Hay quien dice que la fe perdida en la persona es irrecuperable. Quizá tenga parte de razón; pero siempre se puede reparar lo mal hecho o, al menos, hacer más benigna y llevadera su perdida. Y, desde luego, si se logra recuperar esa fe perdida, la cosa de parece a un milagro. Para celebrarlo.

                Cuando Jesús previene sobre uno que le ha “puesto la zancadilla” está diciendo a los discípulos que habría que hacer trabajos de recuperación de la fe perdida. Con toda certeza el discipulado perdió la fe en Judas. Motivos había. ¿Cómo hacer obra de recuperación con quien traiciona al amor? Si Jesús previene es que, de alguna manera, él lo hizo. Sin saber el final de las relaciones entre Jesús y Judas, hay indicios que parecen indicar que Jesús hizo el duro y hermoso camino de no perder la fe ni en quien le traicionaba. Si fue así, sus pretendidos milagros son nada en comparación de esto.

***

 

Texto:

 

18No lo digo por vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse aquel pasaje de la Escritura: El que compartía mi pan me ha traicionado. 19Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. 20Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.

 

***

 

Ventana abierta:

 

La Cocina Económica de Logroño (Hijas de la Caridad) patrocinan el proyecto Alaska que quiere acompañar a los casi 80 indigentes habituales que duermen en las calles de la ciudad. Estas personas viven en una crisis perpetua. Más o menos siempre son el mismo número, haya bonanza o crisis económica. Son personas sin oportunidades,  sin nadie que se ocupe de ellos. La mayoría quieren seguir estando en esa situación, porque no pueden concebir otro tipo de vida, porque se creen incapaces de integrarse en la sociedad, porque lo han perdido todo. ¿Cómo poner en esas vidas rotas un poco de confianza? Ese es el mayor reto de quienes se acercan a ellos.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes se ocupan de los perdedores; gracias por la generosidad de quien confía en las personas marcadas; gracias por lo que se hace para mitigar el sufrimiento de los más débiles.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                No da la impresión de que Jesús elabore el fallo de Judas con la amargura de quien rechaza, condena y maldice. En las palabras del texto de esta semana hay una carga de pena y de lamento, quizá porque Jesús nunca se desvinculó de Judas. A pesar de su fallo (como hizo también con Pedro) seguía confiando en él. Una persona de confianza mantenida. Así es el Jesús profundo que perdona y ama sin condiciones.

                Oramos: Te agradecemos, Señor, tu corazón hondo y generoso; te agrademos tu paciencia sin límites para vivir con gente herida; te agradecemos tu fidelidad que va más allá de nuestros fallos.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Quizá haya que decir que, ante las dificultades para mantener la confianza, lo mejor es prevenir, trabajar antes los caminos de la buena relación. Jesús lo hizo, pero parece que no funcionó. Solamente parece, porque es posible que la buena relación que Jesús mantuvo con Judas, aunque este le abandonara, a su tiempo daría algún fruto. De cualquier manera, algún fruto sí que hubo: el corazón de Jesús no destiló amargura ni se llenó de sufrimiento por el mal inferido. Supo seguir amando por encima del amor traicionado.

                Oramos: Que trabajemos la relación buena para prevenir la ruptura; que reparemos pronto los daños que nos hacemos en la relación; que seamos pacientes con quien se aleja de nosotros.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Creo que podemos decir que en el largo trayecto ya de nuestra comunidad virtual no ha habido rupturas de relación. Sí pequeños “descuelgues”, por causas de la vida, pero lo cierto es que sus nombres, su recuerdo, suenan aún nosotros/as. Quizá habríamos de interesarnos algo más no tanto para “recuperarlos”, cuanto por hacer más viva su otro modo de presencia entre nosotros. La relación que se pierde no fue verdadera relación, diría san Jerónimo.

                Oramos: Que nos importe siempre la vida de quien hemos conocido; que mantengamos los hilos de la relación por encima de lejanías; que volvamos a la casa de la relación cuando se enfríen el amor.

 

***

 

Poetización:

 

Puede parecer increíble

pero es cierto:

él nunca perdió la fe en la persona,

aunque, como Pedro o Judas,

lo traicionase.

No maldijo de sus discípulos,

aunque lo abandonasen,

no rabió contra sus parientes,

aunque siempre estuviesen esperando

sacar beneficio a su costa.

¿Cómo lo logró?

Porque trabajo denodadamente

el camino de la relación,

porque miró con benignidad

el fondo de todo corazón,

porque trató de entender

los extraños caminos de las personas,

porque bajó al frío sótano

de nuestro arcaico corazón.

Sabía de las personas,

por eso nunca rompió

el cordón que une

un corazón con los demás.

Cuando salió de las garras de la muerte

volvió a mirarles con el mismo amor,

como quien olvida lo malo vivido,

la traición consumada.

Si no pudo mirar a los ojos de Judas

es porque ya no estaba.

Posiblemente fue lo más sintió,

la única pena que enturbió

el gozo grande de su triunfo.

 

***

 

Para la semana:

 

                Cultiva lo más que puedas la buena relación para prevenir la ruptura y el alejamiento del otro.

 

 

Juan 90

CVJ

Domingo, 13 de noviembre de 2011

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

90. Jn 13,6-10

 

Introducción:

 

                Una cosa es la humildad y otra la humillación. A veces van juntas, otras no. La humillación se da cuando, dejada de lado la justicia y perdido el sentido de la humanidad, una persona sojuzga a la otra por motivos inconfesables. La humillación es el destrozo insensato de la persona, la pérdida de la visión de la dignidad, el alejamiento total del amor. La humildad, bien tomada, es un gran valor. Copiamos unas frases interesantes de García Paredes: La humildad nos permite conocer y aceptar todas las cualidades positivas del cuerpo, la mente y el espíritu de otra persona. La humildad desactiva esa voz que nos vuelve competitivos con los demás y nos quiere colocar siempre en primer lugar. La humildad es un poderoso escudo para el alma que nos defiende de la egolatría, del ansia excesiva de poder. La persona humilde no se siente amenazada por las cualidades de otra persona y, por eso, la elogia y reconoce, pero tampoco se siente sedienta de elogios y reconocimientos.  La humildad es un poder. No son muchos los que tienen el poder de ser humildes. Ese poder nos concede un equilibrio vital que resulta admirable: no nos desequilibrará no ser reconocidos como quisiéramos, no ser atendidos los primeros, no formar parte de la élite… El humilde no necesita ganar siempre, ni tener la última palabra.

                Jesús aparece en este texto como un humilde, no como un humillado. Pedro lo siente así, humillado. Por eso le rechina todo por dentro: un Mesías humillado es una vergüenza. No ha comprendido que Jesús es un Mesías humilde, al servicio de la persona y que de esa manera ha de ser su seguidor: gente humilde, nunca humillada; personas justas que siguen demandando justicia aunque se las oprima. Una humildad vigorosa, ésa habría de ser la de quien sigue a Jesús.

 

***

 

Texto:

 

6Llegó a Simón Pedro y éste le dijo:

                -Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

                7Jesús le replicó:

                -Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

                8Pedro le dijo:

                -No me lavarás los pies jamás.

                Jesús le contestó:

                -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

                9Simón Pedro le dijo:

                -Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

                10Jesús le dijo:

                Uno que se ha bañado totalmente no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está enteramente limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.

11(Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: “No todos estáis limpios”).

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

            Son dos niños de Siria, un país que está siendo humillado, masacrado por una dictadura feroz. Pero la humillación no conlleva la desaparición de los humildes. La sonrisa de ese niño, su gesto firme con su mano están diciendo que no habrá dictadura que logre hacer desaparecer el anhelo de Justicia. La niña que asoma en segundo plano, y tapado su rostro, está diciendo que ella también quiere su parte de justicia y que, aunque hoy esté en segundo plano, su vida vale igual que la de todo el mundo y que ninguna postergación apagará su justo deseo.  Humillados pero humildes, con vigor y vida.

                Oramos: Que los humillados mantengan su sed de justicia; que los humildes reciban la parte de herencia de la tierra que les corresponde; que quienes humillan a los demás vuelvan a la senda de lo humano.

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Cuando Jesús dice a Pedro que “si no dejas que te lave, no tienes nada que ver conmigo”, esta dura frase, está queriendo decir que, según Jesús, el servicio al hermano es lo que mide la pertenencia real al grupo de Jesús. No es la ideología, ni la participación en la gestión eclesiástica, ni los principios a los que uno se pueda aferrar. Lo más importante, lo decisivo, es la actitud servidora y las obras de servicio contante y sonante. Todo lo demás pasa a un segundo plano.

                Oramos: Que caigamos en la cuenta de tus palabras y de tu vida servidora, Señor; que valoremos la fuerza enorme de tu entrega; que acojamos el ánimo que nos das para hacer de nuestro caminar humano una vida servidora.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                El miedo a perder los beneficios del Mesías es lo que hace decir a Pedro que Jesús le lave “no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Servir al otro habría de estar cada vez más despojado de segundas intenciones: el lucro, la buena fama, el quedar bien, el que se me elogie y aplauda. El buen servicio es aquel que se hace sin “porqué”, simplemente porque la persona necesitada de nuestro servicio entra en nuestro horizonte vital y, por amor a ella, le hacemos el favor sin demandar nada a cambio. Un servicio contaminado por el interés se desautoriza.

                Oramos: Que nos animemos a servir sin otro interés que el bienestar del otro; que nos parezca que sirviendo, nosotros/as también ganamos; que pongamos alma en nuestros pequeños servicios cotidianos.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La comunidad va haciendo ya, a lo largo de los años, un camino de mucho recorrido. Lo más importante que nos quedará en las manos no será ni siquiera nuestros ratos de oración, sino los pequeños servicios que nos hemos podido prestar. También, por supuesto, ayudarnos en la oración es un gran servicio. Pero esos servicios de la vida, normales, diarios, mezclados a los caminos que uno anda, son los verdaderos frutos del trabajo orante.

                Oramos: Que no menospreciemos las pequeñas ayudas que podamos darnos; que el buen recuerdo y la presencia en la oración sean una manera de servirnos; que nos aliente la oración a la hora de ser generosos/as en el servicio.

 

***

 

Poetización:

 

Lo humillaron,

creyeron que su nombre

se borraría de la historia

porque fue un humillado.

Pero él era un humilde.

Y por ello

anidaba en su corazón

el inapagable anhelo de justicia

que habita

en la  vida de los humildes.

Lo humillaron

porque venía de linaje oscuro,

por su dura pobreza,

por su vida sin brillo.

Pero él, siendo humilde,

tenía dentro

el vigor de los que aman,

la entrega de quien se da del todo,

el amor de quien sabe mucho de abrazos.

Lo humillaron

y lo pusieron en el patíbulo.

No entendieron nunca

que, aun en la cruz,

seguía siendo humilde,

pero no humillado.

Que en aquellos despojos

brillaba la luz más fuerte,

la del amor,

la voz inextinguible

de la justicia,

la palabra más profética,

la del anuncio  de un mundo nuevo.

En su humillación

seguía viva su humildad

con toda su fuerza.

Pobre y desnudo,

era fuerte.

 

***

 

Para la semana:

 

                No trates a nadie con altanería. No humilles a quien consideras menos que tú. Trata de verloen plano de igualdad.

 

***

 

 

Juan 89

CVJ

Domingo, 6 de noviembre de 2012

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

89. Jn 13,25.12-17

 

Introducción:

 

                Si uno hiciera la pregunta por los “cimientos” de la vida, es fácil que tal cuestión fuera desechada por excesivamente trascendente, o demasiadazo teórica, o simplemente inútil. Sin embargo, es una pregunta muy saludable: ¿tú en qué basas tu vida, en qué se apoya? Si uno fuera quitando aquello que no es decisivo llegaría a ese cimiento esencial. Y si respondiera con verdad: mi cimiento es, o quiere ser, el amor, la buena relación, la dicha sencilla, el logro de una vida pacificada, estaría en el buen camino, su vida tendría solidez. Pero si dijera: mi cimiento es el éxito, el dinero, el estar arriba, el prestigio social, quizá fuera un cimiento frágil para construir una vida. ¿Cuál es mi cimiento vital? No es mala pregunta ni para la vida ni para la oración.

                Si a Jesús le hubieran hecho esa pregunta, a tenor de este texto, respondería: mi cimiento vital es servir con generosidad, luchar denodadamente por el logro de toda dicha, tratar de hacer más humano el duro camino de las personas, suscitar anhelos para que no muera la delicada planta de la utopía, mirar con amor creciente a quien hambrea acogida y amor. Algo de esto habría respondido. E, incluso, habría añadido: si me apreciáis, también vosotros tendríais que animaros a un camino parecido. No quedaréis defraudados. Este cimiento del servicio generoso es el cimiento de la comunidad de Jesús. El resto se asienta sobre él.

 

 

***

 

Texto:

 

2Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas, el de Simón Iscariote, que lo entregara) y Jesús, 3sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, 4se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; 5luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

                12Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

                -¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13Vosotros me llamáis “El Maestro” y “El Señor”, y decís bien porque lo soy. 14Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: 15os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.       

16Os aseguro: el criado no es más que su amo, ni el enviado más que el que lo envía. 17Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

 

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Esta es una foto que pertenece a las fiestas de Villava (pueblo de Navarra, de donde es Fidel). El ayuntamiento de este pueblo cedió este año el honor de tirar el cohete de fiestas a Cáritas parroquial. Una corporación presidida por Bildu reconoce en Cáritas una instancia de humanización y de servicio y, por eso, le honra en un acto público. Eso quiere decir que el servicio desinteresado es apreciado; que, aunque no lo parezca, la gente es sensible a la generosidad con el débil. Una sociedad que se asienta sobre la solidaridad tiene mejor futuro. Y a la inversa.

                Oramos: Gracias por quienes sirven en el anonimato; gracias por quienes se sienten más personas ayudando al débil; gracias por quienes reconocen y agradecen la presencia social de personas servidoras.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús, lavando los pies, ha dado “ejemplo”. En realidad, lo suyo es algo más que ejemplo: ha sido todo un estilo de vida. Él ha creído, y lo ha vivido, que, haciendo de su vida un itinerario generoso, conectaba, en el fondo, con el deseo salvador del Padre que, él sí, sirve y “trabaja” a favor de toda criatura. Servir ha sido para Jesús más una manera de ser que unas prácticas “ejemplares” para que sus discípulos se animaran a copiarlas. Algo parecido habría de ser el seguidor/a: persona que no solo sirve, sino que vive sirviendo.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu camino servidor; te bendecimos por tu incansable darte a nosotros; te damos gracias por trabajar para nosotros.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Deudores de la certeza social de que más-es-arriba, creemos que servir al otro no puede reportarnos ningún gozo vital. Pero no es así, Sirviendo, ayudando, acompañando, sosteniendo, acogiendo, se pueden experimentar auténticos gozos: ver el brillo de la esperanza en los ojos del débil; sentir y tocar el calor del corazón humano; unirse en el sueño de una vida amparada y abrazada; escuchar el canto del alma que habla de sueños cumplidos. Esto se concreta en vidas y situaciones. Y quien lo ha vivido, lo sabe.

                Oramos: Que sirvamos para que verdee la esperanza; que sirvamos para que crezca el ánimo; que sirvamos para que no cese el canto en la noche.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Puede parecer que lo que nos une a los miembros de la comunidad virtual es el trabajo orante. Pero, más a la base, hay una cierta actitud de servicio, de relación, de cercanía, que es el verdadero cimiento del “edificio orante”. De ahí que cuanto más nos tengamos presentes, de la manera que sea, más posibilidades de ser comunidad tendremos, aun que sea comunidad “virtual”. También el servicio es el cimiento de esta comunidad dispersa porque, al fin y al cabo, es comunidad en torno a Jesús.

                Oramos: Que nos sirvamos en la buena relación; que nos amparemos en el interés de unos por otros; que nos tengamos presentes en el momento de la oración y más allá también.

 

***

 

Poetización:

 

Parecía la suya

una vida frágil,

hierba seca

que el viento desbarata.

Pero, en realidad,

su existencia

tenía un sólido cimiento:

el servicio generoso.

La casa de su vida

estaba asentada

sobre la lucha denodada por lograr

la dicha común.

Su cimiento era, sin duda,

el compartir caminos,

para que el duro bregar de los humanos

fuera más llevadero.

La base de su vida

estaba unida al sueño

por mantener viva

en la existencia de los excluidos

la frágil esperanza

de la justicia.

Alguna vez habló

de una casa asentada

sobre roca.

Su roca fue

su generoso servicio.

No hubo vendaval que pudiera

con tan fuerte cimiento.

Por eso, nunca se avergonzó

de servirnos.

Era lo suyo,

lo hacía con pasión

y con gusto.

***

 

Para la semana:

 

                No te canses de ser servicial con quienes tienes cerca. No pidas nada a cambio.