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FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 6

CVJ

Domingo, 15 de marzo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

6. Jn 1,43-51

 

Introducción:

 

                Parece increíble, pero en esta época de duro y hasta cruel realismo, sigue aumentando el número de personas que creen en la utopía, que valoran los sueños, que siguen diciendo, en este desierto, que el anhelo de una mundo distinto es posible. No se cansan, no se desdicen, continúan intentándolo por todos los medios. Gente que ha intuido la hermosura de un mundo fraterno y no quiere renunciar a ese sueño. Más allá de sus propias contradicciones, de sus extraños caminos, de sus miedos siempre activos, siguen soñando en un mañana diverso. Esta terquedad tiene que provenir de un fondo humano que no se sacia con cuatro cosas, cuatro dineros, cuatro momentos de placer. Esa "sed" inapagable nace de lo primario de la vida.

                Es que el texto de hoy habla de algo de esto: Natanael es uno que ha sido visto por Jesús "debajo de la higuera". La higuera era el árbol mesiánico; bajo él se sentaban los piadosos judíos a leer la ley; bajo él se alimentaban los sueños de un mañana distinto, el día del reino del Mesías. Natanael es uno que sigue alimentando ese sueño. No le ha hecho desistir de él ni la historia de Israel, tan marcada por el pecado, ni siquiera sus propias limitaciones personales. Sigue emperrado en el sueño de un mundo distinto. Jesús lo percibe así. Y se identifica con él. Como si le dijera: vente conmigo, porque tú y yo tenemos el mismo sueño, lo podemos compartir, podemos trabajar juntos para que ese sueño vaya tomando rostro. De alguna manera, el sueño de otra vida posible, de otra humanidad, de otra historia humana es el mismo sueño de Jesús. lo podemos compartir con él, lo podemos seguir soñando. No nos avergüence esta ingenuidad; mantengamos vivo el anhelo. A su tiempo se verá que no andábamos tan equivocados/as.

 

***

 

Texto:

 

43Al día siguiente, determinó salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:

                -Sígueme.

                        44Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y Pedro.

                        45Felipe encuentra a Natanael y le dice:

                -Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas lo hemos encontrado: a Jesús, hijo de José, de Nazaret.

                        46Natanael le replicó:

                -¿De Nazaret puede salir algo bueno?

                Felipe le contestó.

                -Ven y verás.

                        47Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:

                -Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

                        48Natanael le contesta:

                -¿De qué me conoces?

                Jesús le contestó:

                -Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera me fijé en ti.

                        49Natanael respondió:

                -Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

                        50Jesús le contestó:

                -¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.

                        51Y le añadió:

                -Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

 

Ventana abierta:

 

 

 

Este señor es el pensador Edwar de Bono. Se dedica, al parecer, a dar cursos a empresarios sobre lo que él llama "cambio de paradigma", una manera nueva de entender la empresa. Y dice cosas como éstas: "Ahora mismo, el gran reto que exige el mundo es que la humanidad cambie de paradigma, es decir, que cambie nuestra manera de ver y de interactuar con la realidad, aprendiendo a diseñar el futuro en consonancia con nuestros verdaderos valores y necesidades humanas. No podemos seguir funcionando desde nuestro egoísmo y egocentrismo. Es hora de funcionar desde el "nosotros", desde la cooperación y el altruismo, a partir de lo que podemos crear verdadero sentido a nuestra existencia". Hasta los empresarios empiezan, por sus intereses, a considerar al valor de la utopía, del anhelo, del cambio. Los "hijos de las tinieblas" son sagaces y saben ver el valor de los sueños, su rentabilidad. ¿Cómo no vamos a mantenerlo nosotros?

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes no cejan en sus sueños; gracias por quienes creen en la utopía; gracias por los irreductibles del mundo nuevo y distinto.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                Jesús le dice a Natanael que cuando estaba debajo de la higuera "se fijó" en él. Esa manera intensiva de mirar quiere decir que hay una fuerte compenetración entre el anhelo de Jesús y el Natanael. Jesús anda mirando para fijarse, para decir a quien lo desee que es posible aunar anhelos, sumar sueños, multiplicar intentos. Con esto se está queriendo decir al creyente que si sueña con un estilo de vida nuevo, con una sociedad asentada sobre otros pilares, no está solo en tal búsqueda. Otros y, sobre todo, el mismo Jesús han andado tras esta senda. No es una quimera. La mirada de Jesús, ahondada, amable, animadora, tendría que reconfortarnos.

                Oramos: Que la mirada de Jesús nos reconforte; que el saber que Jesús vivió anhelando la nueva sociedad nos reconforte; que teniendo por cierto que Jesús nos abraza y anima nos reconforte.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Jesús dice a Natanael que verá "cosas más grandes". ¿A qué se refiere? A lo que viene a continuación, al camino del seguimiento a Jesús. Eso es más grande que nada. ¿Cómo una cosa tan humilde puede ser lo "más grande"? Porque por esa senda se atrapa el sueño de una historia nueva, persona y colectiva. ¿Es esto creíble? Es aquí donde se pone a prueba la confianza en Jesús: si él lo asegura, ¿no va a ser verdad? Si no nos fiamos de él, ¿cómo seguirle?

                Oramos: Que te creamos, Señor, cuando nos aseguras que el seguimiento lleva al sueño de un mundo nuevo; que te demos fe cuando nos dices que el Evangelio apunta a nuevos modos de humanidad; que nos fiemos de ti cuando aseveras que nos espera la realidad "más grande" de un mundo fraterno.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                Releyendo el texto de Gen 28,11-17 dice el Evangelio de Juan que veremos a los ángeles de Dios "subir y bajar sobre el Hijo del Hombre". Es decir, veremos la cercanía de Dios, la total cercanía, a la historia humana. Con Jesús se rompe la barrera que establece lo religioso entre lo divino y lo humano. Aquel se mete en éste. Por eso, el intento, el sueño de una sociedad fraterna es un sueño divino, Dios mismo lo hace suyo. Cuando una persona trabaja, lo que sea, por ese mundo distinto, está dando cuerpo y carne al sueño de Dios. Por eso, cualquier cosa que hagamos por generar fraternidad, contacto, amparo, abrazo entre nosotros/as, es colaborar al logro del sueño. Así de sencillo.

                Oramos: Que creamos que podemos colaborar al sueño de Dios amparándonos y amándonos; que pensemos que el sueño del mundo nuevo no está del todo lejos de nuestro alcance; que nos alegre ver que hay muchos gestos de fraternidad que son el lenguaje del mundo nuevo.

 

***

 

Para orar:

 

Todavía cantamos, todavía pedimos,
todavía soñamos, todavía esperamos,
a pesar de los golpes
que asestó en nuestras vidas
el ingenio del odio,
desterrando al olvido
a nuestros seres queridos.
Todavía cantamos, todavía pedimos,
todavía soñamos, todavía esperamos;
que nos digan adónde
han escondido las flores
que aromaron las calles,
persiguiendo un destino
¿Dónde, dónde se han ido?
Todavía cantamos, todavía pedimos,
todavía soñamos, todavía esperamos;
que nos den la esperanza
de saber que es posible
que el jardín se ilumine
con las risas y el canto
de los que amamos tanto.
Todavía cantamos, todavía pedimos,
todavía soñamos, todavía esperamos;
por un día distinto,
sin apremios ni ayuno,
sin temor y sin llanto,
porque vuelvan al nido
nuestros seres queridos.
Todavía cantamos, todavía pedimos,
Todavía soñamos, todavía esperamos...

 

Víctor Heredia

***

 

Noticias del grupo:

 

  • Nada especial que reseñar. Buenos los chistes de Forges que nos envía José L. Terol para mitigar la crisis. Si alguien tiene alguna noticia, por pequeña que sea, bienvenida.

 

 

 

 

 

 

 

Juan 5

CVJ

Domingo, 8 de marzo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

5. Jn 1,40-42

 

Introducción:

 

                A todos nos cuesta mirar en dirección al propio interior. Y esto es así porque en él hay, además de muchas cosas buenas, un buen montón de limitaciones que uno/a torea como puede. Por eso nos disgusta mirar al interior. A veces nos disgusta, incluso, que otros miren y nos digan qué ven ahí. Sin embargo, la limitación puede ser encajada, puede ser mirada con benevolencia, podemos tener benignidad con nuestro lado débil. Quien lo consigue, quizá no solucione sus limitaciones, pero, al mirarlas con más paz, se sentirá menos herido/a, menos desestabilizado/a, más sosegado/a. Es una gran sabiduría saber mirar el fondo de lo que somos, sobre todo los lados negativos, con acogida y equilibrio.

                Es que el Evangelio de Juan, cuando trata de decir qué clase de discípulos va a tener Jesús, no rehuye el lado limitado de los mismos. Ahí, en esa limitación, puede el discípulo encontrarse con el Jesús benigno. Por eso, dice el texto que Jesús se encuentra con Simón-Pedro en su ser "Cefas", piedra, testarudo, duro de pelar, terco, obstinado. Es el lado débil de Pedro: buena persona, pero cerril, testarudo, siempre esperando sacar algo de Jesús cuando lo que él quiere es que se entregue al Reino. Pero Jesús no le rechaza: cree que aunque sea "Cefas" puede ser seguidor suyo. Él comprende esa debilidad, la acoge, la dignifica y no le retira por ello ni su confianza ni su amor. Se puede ser seguidor/a de Jesús siendo "Cefas", siendo débil, notoriamente limitado. El Evangelio no es para santos, sino para gente ilusionada con Jesús, aunque sea uno/a débil. Al contacto con él, irá menguando esa debilidad.

 

***

 

Texto:

 

                        40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús;

 

                 41fue a buscar primero a su propio hermano Simón y le dijo:

                -Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).

                        42Y lo llevó a Jesús.

 

                 Jesús se le quedó mirando y le dijo:

                -Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Pedro).

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

            Este es el actor de cine Mickey Rourke. Estos días ha estado en la prensa porque parecía que le iban a dar un oscar, pero no se lo han dado. Hizo de san Francisco en la película de Liliana Cavani. Se ve que en su vida ha sido un verdadero truhán. Un tipo nada recomendable. Pero él ha mirado su limitación y, mal que bien, ha podido encajarla. También con una fe explícita que él reconoce. En una entrevista que le hacían días atrás decía: "Te levantas un día por la mañana y te das cuenta de que todo ha desaparecido. Tu respetabilidad, tu dinero... Y también toda esa gente por la que estabas interesado. Es un agujero muy oscuro en el que estás. Y te pones a rezar a Dios. Quiero decir que, literalmente, rezas puesto de rodillas y diciendo: ‘Por favor, Dios mío, ¿no podrías enviar algo de luz a mi vida?'. Y yo siempre pensaba que aquella luz volvería a desaparecer. Porque de vez en cuando surgía una leve esperanza".

                Oramos: Gracias, Señor, por quien mira con paz y esperanza a su debilidad; gracias por quien no se asusta de sus limitaciones; gracias por quien anhela más luz en su vida.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                La mirada de Jesús sobre "Cefas" es penetrante y acogedora. Dice el texto: "Fijando la vista en él...". Jesús no mira sin más a Cefas. Fija la vista en él. Es decir: le mira con hondura, con aprecio, con sintonía, sabiendo ir más allá de su debilidad. Él comprobará a lo largo de los años que estén juntos que Pedro es bueno, pero es débil. Eso no será obstáculo para encomendarle la tarea hermosa de confirmar la fe de los hermanos, aunque sea después de la traición. Ni entonces le retirará su confianza. Porque Jesús sabe que Pedro es más que su debilidad, que su amor puede sobrenadar su mar oscuro.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por mirarnos siempre con benignidad; te bendecimos por tu mirada a nuestra vida que va más allá de nuestra limitación; te damos gracias por acoger con amor en tus palmas nuestro pecado.

 

***

 

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Jesús dice a Pedro que es "Simón". Es su nombre "de pila", lo que es y será siempre. Porque más allá de toda vestimenta que nos pongamos, del ropaje con que nos disfracemos, de los roles que nos atribuyamos, debajo hay un Simón, lo que uno es realmente, con sus posibilidades y limitaciones. No hay que temer a ese Simón de dentro, aunque sea un Cefas. Ahí, en esa necesidad nuestra, es donde Jesús va a realizar un encuentro que nos ilumine y aliente.

                Oramos: Que no temamos mirarnos por dentro; que nos cueste cada vez menos que nos digan nuestra limitación; que la digamos a los demás con aprecio y cariño.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                Dice el texto que Andrés condujo a Pedro a Jesús. Y, por ello, se deduce que Pedro se dejó conducir. Es una manera de comenzar a reconocer la propia limitación porque podía haberse opuesto tercamente a ser conducido a Jesús. Pero se dejó hacer. Empezaba el camino bueno. Podemos animarnos de maneras sencillas a hacer el camino de aceptar nuestra limitación. Si lo hacemos con sencillez, aprecio y cercanía, la empresa es posible. Trabajo verdaderamente fraterno.

                Oramos: Que nos ayudemos a caminar con respeto y aprecio; que nos podamos decir nuestra limitación mezclada al amor; que nos animemos siempre a encajar lo débil con buen ánimo.

 

***

 

Para orar:

 

Si yo no creyese en ti, mi Dios,

¿qué sería de mí?

Ahora mismo, ¿sería ahora mismo?

 

Pero mi Dios es bueno,

crece espontáneamente

como la hierbabuena.

 

Pero mi Dios es más que bueno,

crece espontáneamente

como el escaramujo.

 

Pero mi Dios es más bueno que bueno,

es azulísimo,

crece espontáneamente

como la mora en la zarza o la frambuesa.

 

¿Dónde estaría mi día y qué sería

de él, si yo no creyera en Dios?

Mi ahora mismo, ¿sería este ahora mismo?

 

¿Y qué de mí, sin ver mi día,

ni mi ahora, ni siquiera la luz?

Si yo no creyese en ti, mi Dios...

 

Francisco Pino

 

***

 

 

 

 

Juan 4

CVJ

Domingo, 1 de marzo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

4. Jn 1,35-39

 

                Es cierto que gran parte de la vida la situamos en lo exterior, en lo superficial. Pero hay quienes van mirando en otra dirección: en la dirección de la interioridad.  El camino interior es toda una aventura. No es en primera instancia una actividad religiosa. Andar el camino interior es empeñarse en descubrir los valores que me habitan, en percibir la pleamar de mis emociones y sentimientos, es desvelar los impulsos que me hacen mejor persona, es conectar con los sueños que mantengo tercos y vivos. El camino interior es, en definitiva, descubrir la suerte de ser humano, cuando es la humanidad quien nos habita. Puede parecer algo que se escapa de nuestras manos, algo irreal, pero andar el camino interior es toda una aventura.

                Juan nos dice cómo son por dentro los seguidores de Jesús. Y desde este pasaje los pinta como alguien que, a su manera, busca andar ese camino interior que les descubra la hermosura de su propia persona. Buscando a Jesús buscan, en realidad, su propio interior. Quizá no lo supieran, pero quedándose con Jesús, viendo dónde vivía, haciendo una experiencia de vida con él estaban iniciando el camino de su propia interioridad. Su persona saldría enriquecida de esa senda. Es que para el Evangelio de Juan ser discípulo no es solamente creer unas verdades. Es también andar una senda secreta, un camino íntimo, es llegar a percibir el valor hondo de cada persona y mantener viva la certeza de que en ese lugar está siempre el Jesús que se desvela y se revela a mí, a nosotros/as. No son falsas místicas: es preguntarse por lo mejor de uno/a mismo/a, por la fuente de sus gozos, por el secreto de sus penas. Hacer con Jesús este viaje a lo interior puede ser una instancia enriquecedora de nuestras vidas. Y aunque no fuera más que por escapar de la estéril superficialidad, ya merecería la pena el intento.

 

***

 

Texto:

 

35Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos 36y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo:

                -Este es el Cordero de Dios.

                        37Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

 

                 38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó:

                -¿Qué buscáis?

                Ellos le contestaron:

                -Rabbí (que equivale a Maestro), ¿dónde vives?

                        39Él les dijo:

                -Venid y lo veréis.

               

                Entonces fueron, vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Hoy queremos recordar otra vez al monasterio de Taizé en Francia. Llevan más de cuarenta años tratando de ser un centro de aprendizaje y experiencia de interioridad, de espiritualidad. Tiene todavía eco en miles de personas del mundo. Su éxito ha sido, justamente, trabajar la interioridad de forma sencilla y humana. No se pregunta a quien llega allá si es cristiano, de otra religión o de ninguna. Únicamente se requiere que el camino interior sea un anhelo, que se quiera mirar en esa dirección, que uno crea que es posible que hoy, en plena época secularizada, la interioridad es una hermosa aventura.

                Oramos: Te damos gracias por quienes nos ayudan a andar el camino de la interioridad; te bendecimos por quienes son entusiastas caminantes de las sendas del corazón; te alabamos por quienes aman la aventura humana.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                La mirada de Jesús se vierte en este pasaje sobre los discípulos que comienzan a recorrer el camino interior. La mirada de Jesús es generosa ("se volvió"), animadora  ("¿qué buscáis?") e invitadora ("venid y lo veréis"). No reparó Jesús en la debilidad evidente de quienes le pedían ser compañeros de viaje al interior de la persona. No se detuvo en sus límites, siempre en primer plano. No consideró su tendencia al fallo, al abandono, al cansancio. Los miró como sujetos aptos para ese hermoso y no fácil camino de la interioridad. Como a nosotros/as.

                Oramos: Gracias, Jesús, por ser generoso siempre con nosotros/as; gracias por animarnos más allá de nuestros propios cansancios; gracias por invitarnos cada día andar contigo la experiencia de una  vida interior reconfortante.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Para andar el camino interior hay que desearlo, hay que verle alguna "utilidad". No puede ser otra que el sentido, el enriquecimiento del fondo de la persona y el gozo amoroso por esta vida. Para andar el camino interior es preciso estar a bien con esta vida, haberse reconciliado con la limitación, mirar con benignidad a cosas y personas, tener una paz lo más profunda posible en el propio interior. Un interior alborotado es obstáculo para esa tarea de andar el camino interior. Por eso, contagiémonos sosiego, silencio, paz, tranquilidad en el marasmo de nuestros días cotidianos. Nos haremos bien.

                Oramos: Que el sosiego sea parte de nuestro caminar diario; que la paz se vaya adueñando de nuestro corazón; que la alegría honda nos reconcilie con la vida, a veces tan áspera.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                Aunque no lo percibamos claramente, hacer en comunidad virtual este camino de la mano de san Juan es ayudarnos a andar el camino de la interioridad. Quizá la aportación pueda parecernos pequeña. Pero a la larga, el contacto con la Palabra y con las personas que la aprecian nos va haciendo personas más profundas, más ajustadas a la verdad, más sensatas, más sosegadas. Se va enriqueciendo el interior, ese subsuelo que no aparece, pero que está ahí. No menospreciemos esta ayuda. Tampoco es que nos sobren agarraderos para esta clase de tareas. Nos hacemos un bien.

                Oramos: Que quienes amamos la Palabra nos apoyemos en el deseo de caminar con interioridad; que nos digamos con buenas palabras que nuestro deseo de profundidad no es vano; que el sosiego sea un regalo que nos hacemos.

 

***

 

Para orar:

 

Sólo desde el encuentro

con el Todo,

podemos soltarlo todo,

y ser libres y gratis.

 

Dejaremos que se vayan

con su ruido y su torpeza

los recuerdos heridos

pegados a la memoria,

y los miedos futuros

danzando en la fantasía,

las urgencias y desafíos

que nos rompen

porque nos ignoran,

y las pesadumbres como lodo

con su calma cenagosa

de inercia sin salida.

 

No intentaremos ser

los amos del misterio

ni en el yo

ni en el otro.

Sólo servidores

del Señor y de su Reino.

 

Sin tu Espíritu creador

que todo lo llena,

la vida entera

se convierte en rito

de animal domesticado,

con mucho recelo

repartido por el alma,

y con el cuerpo ansioso

por el terrón de azúcar

al final del trabajo.

 

Sólo dejaremos

que todo se vaya libre

en la vida cotidiana,

si Tú llegas hasta nosotros

como la plenitud

en todo lo que somos.

 

Benjamín González Buelta

 

***

 

 

 

 

 

 

Juan 3

CVJ

Domingo, 22 de febrero de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

3. Jn 1,29-34

 

                Con la que está cayendo, no es de extrañar que haya personas que concluyan que nuestro mundo es una realidad sin corazón, sin alma, sin sentimientos. Como ha ocurrido siempre, pero de forma más descarada aún, los poderosos campan a sus anchas, mientras que los débiles lo tienen más crudo que nunca. Y parece que no hay piedad para los pobres. Sin embargo, hay quienes luchan para que el espíritu de humanidad no muera, para que la sensibilidad social no se extinga, para que los débiles sobrevivan al machaque de los poderosos. Hay quien sigue confiando en el corazón de los humanos y pensando que lo mejor se oculta en lo interior, “lo invisible a los ojos”, que decía Saint-Exupéry. Esos tales devuelven el alma a la sociedad, la dotan de espíritu, le proporción un aliento de vida. Gracias a ellos se puede decir que no ha muerto el espíritu en nuestro mundo y podemos soñar y desear que viva siempre.

                Cuando el Evangelio de Juan quiere prepararnos a su propuesta y nos va diciendo quién es Jesús, viene a decir en este texto que es uno con alma, con el Espíritu dentro que se ha quedado en él. Más tarde, en 14,23, se dirá esto de toda persona. No estamos despojados de alma, de corazón, de interioridad. No nos quedemos en la superficie: más allá de lo externo está la hermosa realidad de un corazón que ama, siente y cree (aunque a veces sea en formas no religiosas). Esto tendría que animarnos. Porque si tal cosa es verdad, eso quiere decir que Dios no solamente no ha abandonando nuestra vida, sino que la habita y hace de ella su morada. Para un creyente tal planteamiento tendría que engendrar paz, sosiego, equilibrio y gozo profundos.

 

***

 

Texto:

 

                        29Al día siguiente, al ver a Jesús que venía hacia él exclamó:

                -Éste es el Cordero de Dios, que asume la debilidad del mundo. 30Éste es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un varón que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. 31Yo no lo conocía, pero si he salido a bautizar con agua, es para que sea manifestado a Israel.

               

                32Y Juan dio testimonio diciendo:

                -He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una especie de paloma y se quedó sobre él.

               

                 33Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y quedarse en él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. 34Y yo lo he visto, y soy testigo de que éste es el Hijo de Dios.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Esta foto de una barra de pan partida ilustra la noticia reciente de que en Badalona han pedido 18 meses de cárcel para un sin techo que robó media barra de pan de una panadería. Ni siquiera hay foto de él. Año y medio de cárcel por una barra de pan, mientras los grandes ladrones de guante blanco eluden toda responsabilidad criminal. Sería como una fotografía de este mundo sin alma. Pero basta ver los comentarios que en Internet recibe la noticia para que nos percatemos de que el sentido de la justicia en modo alguno se ha apagado entre las personas. Las protestas por esta clase de decisiones judiciales indican que el corazón del mundo sigue latiendo y que los pobres pueden tener esperanza.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tienen activado el sentido de la justicia; gracias por quienes sienten en su vida la suerte de los débiles; gracias por quienes mantienen viva la sensibilidad por el bien.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús va a bautizar “con Espíritu”. Es decir, su bautismo no es, ante todo, un gesto religioso, sino un dar Espíritu para que la persona responda espiritualmente, humanamente. Por eso mismo, obrar con inhumanidad es traicionar al Espíritu, es el verdadero pecado contra el Espíritu que dirá Lc 12,10. Por eso, Jesús nos mira a los ojos para decirnos claramente: quieres ser una persona espiritual, pues sé hondamente humano/a. Esa es la manera.

                Oramos: Que seamos espirituales siendo hondamente humanos; que no pequemos contra el Espíritu por nuestra dureza de corazón; que nos impacten las lágrimas de quienes nadie consuela.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Quienes apreciamos a Jesús, persona con el Espíritu dentro, hemos de intentar leer la realidad como algo que también tiene dentro el Espíritu. Eso quiere decir que es preciso tener lo mejor controlados posible el desaliento por el mal que nos hacemos, la condena por las heridas que reciben los pobres, la maldición por la injusticia que aún funciona a su aire. Para ser personas de Espíritu es preciso leer la realidad con benignidad, como algo que tiene alma en su cuerpo malherido. Únicamente esta benignidad nos puede llevar a amar esta vida.

                Oramos: Que seamos benignos con la dura realidad; que no condenemos por razones del daño que nos hacemos; que no desistamos de vivir en la mayor justicia posible soñando que puede haber un horizonte de felicidad para la vida.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                La oración comunitaria puede ayudarnos a construir, poco a poco, un alma creyente, un espíritu que lea con humanidad los caminos de esta vida. Toda ayuda que nos demos para esta lectura benigna de la vida será siempre bienvenida. Esto frenará en nosotros/as los modos inhumanos de entender la vida que, quizá con razón, siempre están ahí. Nos hará más inmunes a la condena a la vez que más sensibles a la injusticia. Todo beneficios.

                Oramos: Que nos ayudemos a leer la realidad con alma; que nos contagiemos benignidad para no condenar; que no ceda nuestro rechazo de la injusticia y nuestra cada vez menor colaboración con ella.

 

***

 

Para orar:

 

Oh, Señor de mi vida,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

Con las manos juntas,
oh Señor de todas las palabras,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

Bajo tu gran cielo,
en soledad y silencio,
con humilde corazón,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

En este mundo laborioso,
de herramientas y luchas y multitudes con prisa,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

 

R.Tagore

***

 

 

 

 

 

CVJ

Domingo, 22 de febrero de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

3. Jn 1,29-34

 

                Con la que está cayendo, no es de extrañar que haya personas que concluyan que nuestro mundo es una realidad sin corazón, sin alma, sin sentimientos. Como ha ocurrido siempre, pero de forma más descarada aún, los poderosos campan a sus anchas, mientras que los débiles lo tienen más crudo que nunca. Y parece que no hay piedad para los pobres. Sin embargo, hay quienes luchan para que el espíritu de humanidad no muera, para que la sensibilidad social no se extinga, para que los débiles sobrevivan al machaque de los poderosos. Hay quien sigue confiando en el corazón de los humanos y pensando que lo mejor se oculta en lo interior, "lo invisible a los ojos", que decía Saint-Exupéry. Esos tales devuelven el alma a la sociedad, la dotan de espíritu, le proporción un aliento de vida. Gracias a ellos se puede decir que no ha muerto el espíritu en nuestro mundo y podemos soñar y desear que viva siempre.

                Cuando el Evangelio de Juan quiere prepararnos a su propuesta y nos va diciendo quién es Jesús, viene a decir en este texto que es uno con alma, con el Espíritu dentro que se ha quedado en él. Más tarde, en 14,23, se dirá esto de toda persona. No estamos despojados de alma, de corazón, de interioridad. No nos quedemos en la superficie: más allá de lo externo está la hermosa realidad de un corazón que ama, siente y cree (aunque a veces sea en formas no religiosas). Esto tendría que animarnos. Porque si tal cosa es verdad, eso quiere decir que Dios no solamente no ha abandonando nuestra vida, sino que la habita y hace de ella su morada. Para un creyente tal planteamiento tendría que engendrar paz, sosiego, equilibrio y gozo profundos.

 

***

 

Texto:

 

                        29Al día siguiente, al ver a Jesús que venía hacia él exclamó:

                -Éste es el Cordero de Dios, que asume la debilidad del mundo. 30Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un varón que está por delante de mí, porque existía antes que yo". 31Yo no lo conocía, pero si he salido a bautizar con agua, es para que sea manifestado a Israel.

               

                32Y Juan dio testimonio diciendo:

                -He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una especie de paloma y se quedó sobre él.

               

                 33Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y quedarse en él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo". 34Y yo lo he visto, y soy testigo de que éste es el Hijo de Dios.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

 

                Esta foto de una barra de pan partida ilustra la noticia reciente de que en Badalona han pedido 18 meses de cárcel para un sin techo que robó media barra de pan de una panadería. Ni siquiera hay foto de él. Año y medio de cárcel por una barra de pan, mientras los grandes ladrones de guante blanco eluden toda responsabilidad criminal. Sería como una fotografía de este mundo sin alma. Pero basta ver los comentarios que en Internet recibe la noticia para que nos percatemos de que el sentido de la justicia en modo alguno se ha apagado entre las personas. Las protestas por esta clase de decisiones judiciales indican que el corazón del mundo sigue latiendo y que los pobres pueden tener esperanza.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes tienen activado el sentido de la justicia; gracias por quienes sienten en su vida la suerte de los débiles; gracias por quienes mantienen viva la sensibilidad por el bien.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús va a bautizar "con Espíritu". Es decir, su bautismo no es, ante todo, un gesto religioso, sino un dar Espíritu para que la persona responda espiritualmente, humanamente. Por eso mismo, obrar con inhumanidad es traicionar al Espíritu, es el verdadero pecado contra el Espíritu que dirá Lc 12,10. Por eso, Jesús nos mira a los ojos para decirnos claramente: quieres ser una persona espiritual, pues sé hondamente humano/a. Esa es la manera.

                Oramos: Que seamos espirituales siendo hondamente humanos; que no pequemos contra el Espíritu por nuestra dureza de corazón; que nos impacten las lágrimas de quienes nadie consuela.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Quienes apreciamos a Jesús, persona con el Espíritu dentro, hemos de intentar leer la realidad como algo que también tiene dentro el Espíritu. Eso quiere decir que es preciso tener lo mejor controlados posible el desaliento por el mal que nos hacemos, la condena por las heridas que reciben los pobres, la maldición por la injusticia que aún funciona a su aire. Para ser personas de Espíritu es preciso leer la realidad con benignidad, como algo que tiene alma en su cuerpo malherido. Únicamente esta benignidad nos puede llevar a amar esta vida.

                Oramos: Que seamos benignos con la dura realidad; que no condenemos por razones del daño que nos hacemos; que no desistamos de vivir en la mayor justicia posible soñando que puede haber un horizonte de felicidad para la vida.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                La oración comunitaria puede ayudarnos a construir, poco a poco, un alma creyente, un espíritu que lea con humanidad los caminos de esta vida. Toda ayuda que nos demos para esta lectura benigna de la vida será siempre bienvenida. Esto frenará en nosotros/as los modos inhumanos de entender la vida que, quizá con razón, siempre están ahí. Nos hará más inmunes a la condena a la vez que más sensibles a la injusticia. Todo beneficios.

                Oramos: Que nos ayudemos a leer la realidad con alma; que nos contagiemos benignidad para no condenar; que no ceda nuestro rechazo de la injusticia y nuestra cada vez menor colaboración con ella.

 

***

 

Para orar:

 

Oh, Señor de mi vida,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

Con las manos juntas,
oh Señor de todas las palabras,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

Bajo tu gran cielo,
en soledad y silencio,
con humilde corazón,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

En este mundo laborioso,
de herramientas y luchas y multitudes con prisa,
¿estaré ante Ti
cara a cara?

 

R.Tagore

***

 

 

 

 

 

 

Juan 2

CJ

Domingo, 16 de febrero de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

2. Jn 1,19-28

 

                La búsqueda de amparo es una constante en el caminar humano. Toda persona quiere tener una casa que le cobije, una persona que le abrace, una ideología que le sostenga, una mirada que le acoja. Puede decirse que nuestro caminar humano es un esfuerzo continuado por llegar a alguna "casa", a alguien que nos comprenda y acoja. El desamparo es la forma más brutal de inhumanidad. La persona que se siente desamparada es capaz de los mayores disparates, de las más profundas depresiones. Por eso, amparar al otro/a es la forma más hermosa de decir el sentido de la tarea humana. Quizá hoy no tenga buena prensa ni la misma palabra. Pero el amparo es un anhelo inapagado en el corazón de toda persona, de toda realidad, del mismo Dios: Él quiere buscar amparo en nosotros. ¿No es algo de eso lo que llamamos, en lenguaje religioso, la encarnación?

                Cuando el Evangelio de Juan quiere ir preparando el terreno al Jesús del Evangelio comienza por decirnos quién es este Jesús, en el fondo. Y lo dice de manera hondamente cordial: Jesús es uno que nos ampara. Para ello emplea en este pasaje una imagen muy conocida por los judíos, no tanto por nosotros: es la ley del levirato. Esta ley pretendía que la mujer no quedara nunca desamparada desde el punto de vista legal. Para eso, según la costumbre de la época, había de tener un hombre, un go'el, que le amparara. Si éste no cumplía su cometido amparador se le imponía una multa, se le escupía en el rostro, y se le desataba la correa de la sandalia. El gesto significa que nos ha cumplido su obligación de amparo. Juan el Bautista dice que él no es quien para desatar la correa de la sandalia de Jesús, ya que éste ha cumplido muy bien su función de amparador: se ha llevado al pueblo a casa, se ha "casado" con el pueblo, no lo ha dejado sólo, lo ha amparado. Ha sido Jesús un buen go'el. Él nos ampara: ésa es su manera de decir que es para nosotros Hijo. Nunca dejará de ampararnos.

 

***

 

Texto:

 

19Y éste es el testimonio que dio Juan cuando los jefes judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas, a que le preguntaran:

                -¿Tú quién eres?

                20Él confesó sin ninguna reserva esto:

                -Yo no soy el Mesías.

                21Le preguntaron:

                -Entonces ¿qué? ¿Eres tú Elías?

                -Él dijo:

                -No lo soy

                ¿Eres el profeta?

                Respondió:

                -No

                22Pues ¿quién eres? Para que podamos dar una respuestas a quienes nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?

                23Él contestó:

                -Yo, un grito en el desierto,  que ya lo dijo Isaías: Despejad el camino del Señor.

               

24Entre los enviados había fariseos 25y le preguntaron:

                -Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?

                26Juan les respondió:

                -Yo bautizo con agua; pero en medio de vosotros hay uno que no conocéis, 27el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que yo no soy quién para desatarle la correa de la sandalia.

               

28Estas cosas ocurrían en Betania, a la orilla oriental del Jordán, donde estaba Juan bautizando

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

            Estos niños africanos caminan a un dormitorio común en el norte de Uganda para evitar que los militares los capturen y los conviertan en soldados. La organización africana "El Arca de Noé" los acoge cada noche y les da cobijo y amparo (viene en el documental "Invisibles" bajo el epígrafe Buenas noches, Ouma, se puede ver en youtube). Han tenido la suerte de encontrar alguien que les ampara, que les sostenga en lo más elemental, en el valor de su propia vida. Quien les ampara hace la misma tarea que Jesús hace con nosotros/as.

                Oramos: Gracias, Señor, por quien ampara a los desposeídos; gracias por quien siente como suyas las lágrimas de los pobres; gracias por quienes no se piensan mucho las cosas a la hora de amparar.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                La mirada de Jesús sobre la persona, no lo dudemos, es la propia de quien hace de su vida un trabajo de amparo. Quizá Jesús no nos da "soluciones" para nuestra vida. Ésas las que tenemos que ir encontrando nosotros/as. Pero saber que Jesús es amparo para la existencia tendría que provocar en nosotras un gran sosiego, un equilibrio interno, una seguridad de que las cosas, aun por caminos torcidos, acabarán bien. Si eso se diera así, como dice Leclerc, "atravesaríamos por la vida con la tranquilidad de los grandes ríos".

                Oramos: Que tu mirada, Señor, nos sosiegue; que tu mirada, Señor, nos convenza de que nunca nos faltará tu amparo; que tu mirada sea siempre benigna sobre nuestros caminos.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Las heridas que nos hace la vida nos vuelven desconfiados. Por eso, cuando alguien quiere ampararnos, sospechamos y pensamos que algo quiere sacar de nosotros/as. Para asimilar el amparo es preciso tener una actitud de apertura, de acogida, de mano abierta, no de mano escondida que no sabe uno/a si empuña la espada. Esta apertura grande es próxima a la sencillez, a la confianza, a no tener segundas intenciones. Sin ella no es fácil ver que hay quien está dispuesto a ampararnos, Jesús y otras personas.

                Oramos: Que vivamos en modos menores y sencillos; que mantengamos una confianza básica en las personas; que eliminemos lo más posible nuestras segundas intenciones.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                Nuestra comunidad virtual no puede brindar grandes amparos, pero algunos sí. Cualquier cosilla que hagamos por conectar con el otro/a, por preocuparnos de él, por hacerle saber que estamos ahí, es el lenguaje del amparo. Y si no empleamos este lenguaje, ¿cómo va a ser eficaz el lenguaje de la oración? Tendríamos que animarnos a creer que nuestra capacidad amparadora es más de la que normalmente pensamos.

                Oramos: Que no tengamos miedo a hacer ver nuestra presencia cercana a la vida de quienes amamos; que empleemos con frecuencia el lenguaje del amparo; que nuestro amparo sea generoso y sin paternalismos.

 

***

 

Para orar:

 

Presencia amparadora del Señor

 

Siento la voz divina de Tu boca
acariciar mi oído tiernamente,
Tu aliento embriagarme, y mi frente
la mano que ilumina cuanto toca.

 

Mi antiguo corazón de amarga roca
ha brotado divina, oculta fuente,
y una armonía dulce y sorprendente
a su celeste Amor, fiel me convoca.

 

La soledad, de la noche en que vivía,
el hondo desamparo y desconsuelo,
la triste esclavitud que me perdía,

 

son ahora presencia, luz sin velo,
son amor, son verdad, son alegría,
son amparo  en Ti, Señor, ¡son cielo!

Bartolomé Llorens

 

***

 

              I

  Señor, me cansa la

 

Juan 1

CVJ

Domingo, 8 de febrero de 2008

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

1. Jn 1,1-18

 

Introducción:

 

                Creer que la persona, toda persona, tiene dentro la capacidad de tocar la dicha, de llegar al gozo, de ponerse en el lado de la bondad; creer en todo esto más allá del daño que nos hacemos, del olvido con que nos tratamos, de la dureza y desconfianza con que nos plantamos ante el otro/a es un verdadero milagro. Pero ese milagro existe. Hay gente, mucha, que no renuncia a la dicha, que no se hunde para siempre en la pena, aunque tendría motivos para ello. Desvelan el porqué último de la vida y el cosmos: no es otro que la nunca apagada vocación a la felicidad. No hay quien sofoque ese fuego.

                Al iniciar su evangelio, Juan ha puesto un prólogo del que la persona religiosa suele subrayar la grandeza de la encarnación de Jesús (v.14: "La Palabra se hizo carne..."). Pero, en realidad, el quid está en el v.12: "Les dio capacidad para ser hijos de Dios": capacidad para el gozo, para la plenitud, para el disfrute anhelado. Una capacidad para este momento de la vida, para esta situación, para este concreto punto del camino. El amor del Padre ha sembrado en el corazón de la persona, y aun de las mismas cosas, esa increíble capacidad. ¿La hago funcionar o no? La pelota está en nuestro tejado. No se trata tanto de creer en la encarnación, cuanto de creer en la capacidad que el Padre ha sembrado en ti, en mí. Honda y verdadera fe.

 

***

 

Texto:

 

                1,1          Antes del principio, la Palabra,

                               y la Palabra, vuelta a Dios,

                               Dios, la Palabra.

•2                    En el principio, vuelta a Dios.

 

•3                    Por medio de la Palabra todo ha ido viniendo

y sin ella nada ha venido

de lo que vive.

•4                    En ella, la vida,

la vida, luz de la humanidad.

•5                    La luz atraviesa la tiniebla

y la tiniebla no la sofocó.

 

•6                                    Surgió un hombre enviado por Dios,

llamado Juan.

                7                             Venía como testigo,

                                               a testimoniar de la luz,

                                               para que todos tuvieran, por su medio,

                                               la experiencia de la fe.

                8                             No era él la luz,

                                               sino sólo su testigo.

 

                9             La Palabra, única luz genuina,

                                que, viniendo al mundo,

                               alumbra a toda la humanidad.

                10           En el mundo estaba;

                               y aunque el mundo se hizo por medio de ella,

                               el mundo no la reconoció.

                11           Vino a su propia casa,

                               y los suyos no la recibieron.

                12           Pero a cuantos la recibieron

                               Les hizo capaces de ser hijos de Dios.

                               Y estos que continúan apoyándose en su persona

                13           no han nacido de sangre,

                               ni de amor carnal,

                               ni de amor humano,

sino de Dios.

                14           Así que la Palabra compartió la historia,

                               poniendo su tienda entre nosotros.

                               Y hemos contemplado su gloria:

                               gloria propia del Hijo único del Padre,

                               plenitud de ternura fiel

 

                15                           Juan da testimonio de ella

                                               y grita diciendo:

                                               -Éste es de quien yo dije:

                                               "El que viene detrás de mí,

                                               pasa delante de mí,

                                               porque existía antes que yo".

 

•16                 La prueba es que de su plenitud

todos hemos recibido

una ternura que responde con ternura.

•17                 La Ley se dio por medio de Moisés,

la ternura y la fidelidad

vinieron por medio de Jesucristo.

 

•18                 A la divinidad nadie le ha visto jamás;

pero el Hijo único,

que conocía el corazón del Padre,

es quien lo ha dado a conocer.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Estas mujeres de la india son beneficiarias de los llamados microcréditos. Con unas cantidades mínimas han logrado sobrevivir en situaciones de gran dureza económica. Alguien creyó en su capacidad para salir a flote; ellas mismas creyeron en tal capacidad. Se verificó el milagro. La fe en la capacidad de las pobrezas es auténtica fe humana y verdadera fe evangélica. Jesús se habría alegrado de ello al comprobar la siembra de capacidad para vivir que el Padre ha hecho en las vidas de los sencillos/as.

                Oramos: Que creamos en las capacidades de los débiles; que animemos la capacidad de quien sufre situaciones de debilidad; que disfrutemos de la siembra de capacidades que el Padre hace en nuestra vida.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                Jesús ha descubierto su capacidad para "ser Hijo" en el silencio, en la oración, en el compartir los caminos. Ha llegado al convencimiento de que su vida no se entendía sin referencia al Padre que lo habitaba. Desde ahí ha podido presentarse como el que promueve la capacidad de toda persona para ser ella misma. Más tarde dirá en el Evangelio: "Nadie me quita la vida, yo la entrego por toda persona". Una persona entregada capaz de suscitar la certeza de la capacidad de toda persona. Capaz y suscitador de capacidades.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu capacidad de amar al Padre; gracias por sembrar capacidades entre las personas; gracias por creer con certeza que el Padre nunca te abandona.

 

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Apuntando a lo profundo:

 

                La gran tarea de la persona es desarrollar su capacidad. Quien lo hace, quien ayuda a ello, colabora a la tarea hermosa de humanizar la existencia. Quizá sea imprescindible creer en las capacidades de los demás, sobre todo en personas que, por lo que sea, tienen dichas capacidades algo oscurecidas. No querer suplantarlas, no dejarles de lado, no pasar por encima. Descubrir esa pequeña llama que arde en toda realidad personal.

                Oramos: Que nunca pasemos por encima de las capacidades de los demás; que seamos pacientes con las personas de capacidad más lenta; que amemos toda capacidad oculta.

 

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Apoyo cotidiano:

 

                Nos podemos apoyar para que nuestras capacidades se activen más, funcionen mejor. A veces no hace falta grandes apoyos: una palabra amable, un interés mostrado hacia las situaciones del otro/a, un encuentro "casual" que anima. Apoyarnos no solamente para ser más eficaces, sino para ser más capaces de vivir y amar.

                Oramos: Que nos apoyemos con decisión; que creamos en el valor de los apoyos sencillos; que nos sintamos amparado y acogidos/as.

 

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Para orar:

 

Adora y confía


No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda: 
cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas 
apesadumbrado,
triste,
adora y confía...

P. TEILHARD DE CHARDIN

 

 

***