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FIAIZ

COMUNIDAD SAN JUAN

Juan 14

CVJ

Domingo, 7 de junio de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

14. Jn 4,31-38

 

Introducción:

 

                Hay muchas personas que piensan, y tienen su razones para ello, que la humanidad va por un camino de ruina y destrucción. Las enormes heridas que nos hacemos los humanos, las injusticias que verdean, las grandes hipocresías que hacen sufrir a los pobres, la situación de millones de personas dejadas a su pobre suerte, les hacen pensar que vamos radicalmente a peor. Ellos se identificarían con aquella frase de Gen 6,6: "Le pesó a Dios haber creado al hombre". Pero, en realidad, todo ese cúmulo de mal esta contrapesado por tan evidente floración de la bondad que uno puede decir con realismo (no con un optimismo sin base) que vamos a mejor, lentamente, pero vamos a mejor. La bondad no se apaga y cada vez cobra formas nuevas, más globales, más hondas. Nos impacta el mal, pero en realidad es el el bien la gran fuerza motora de la vida. Creer en el bien es la gran fe que nos hace más humanos, que sostiene nuestra debilidad y alienta nuestra utopía.

                Es la misma fe de Jesús tal como aparece en el

Evangelio. Efectivamente, en el pasaje de hoy, una especie de digresión del tema de la samaritana, se dice que habrá cosecha de bondad, del Reino. Más aún: se dice que esa cosecha no tardará en llegar, que los campos están dorados para la siega y que el segador está cobrando ya porque está recolectando ya. No habrá que esperar al final de los tiempos para cosechar y disfrutar del bien. Ahora, por la siembra de humanidad que han hecho las personas, Jesús como el que más, la bondad crece imparable y produce grandes cantidades de humanidad. No es un mero deseo o una utopía sin base: es una certeza. Basta mirar en derredor con deseo de ver el rostro de lo bueno. Ese rostro se descubre en grandes iniciativas y, sobre todo, en pequeñas actuaciones de personas concretas. Las semillas de la bondad son humildes, pero constituyen el futuro de la vida. Sin ellas, habrían perecido ya hace tiempo.

 

***

 

Texto:

 

31Mientras tanto los discípulos le insistían:

                -Maestro, come.

                        32Él le dijo:

                -Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.

                        33Los discípulos comentaban entre ellos:

                -¿Le habrá traído alguien de comer?

                        34Jesús les dijo:

                -Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. 35¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; 36el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida definitiva: y así se alegran lo mismo sembrador y segador. 37Con todo, tiene razón el proverbio: "Uno siembra y otro siega". 38Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron y vosotros recogéis el fruto de sus sudores.

***

 

Ventana abierta:

 

Nadie conocerá a este señor africano: es Hamilton Naki. Un simple jardinero de un hospital de Sudáfrica, con unas cualidades excepcionales para la medicina que colaboró en el equipo del Dr. Barnard, el primero que trasplantó un corazón. No pudo figurar nunca porque nunca pudo graduarse de medicina en un régimen, el appartheid, que marginó a los negros. Pero el Dr.Barnard lo dijo claramente: "Tenía mayor pericia técnica de la que yo tuve nunca. Es uno de los mayores investigadores de todos los tiempos en el campo de los trasplantes, y habría llegado muy lejos si los condicionantes sociales se lo hubieran permitido". Sembró semillas de humanidad, aunque nadie se lo reconociera. Pero la siembra fue buena.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes siembran humanidad; gracias por quienes no demandan nada a cambio de su siembra de bondad; gracias por quienes reconocen en quienes están al margen su contribución al bien de la humanidad.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que, para recoger semillas de humanidad y de bondad, "otros se han fatigado sembrándolas". Hay que reconocer toda la fatiga de Jesús, incansable, por sembrar lo que él llamaba el Reino. Y toda la fatiga de muchas personas, hombres y mujeres, que a lo largo de la historia, contra viento y marea, se han empeñado en que la bondad triunfara sobre cualquier desgracia. Sin ellos y ellas no habríamos podido disfrutar de la vida como lo hemos hecho. Y más todavía: se nos habría muerto la esperanza en el futuro.

                Oramos: Gracias, Señor, por el corazón humano que ha sembrado bondad sin desalientos; gracias por quienes han creído en el valor de la persona; gracias por quienes se han puesto con decisión en la orilla de lo humano.

 

***

 

 

Ahondando:

 

                El texto con el que oramos esta semana trata de hacer que levantemos el ánimo cuando pensamos que la luz se apaga en el camino humano, cuando se nubla el sentido y, sobre todo, cuando dudamos del valor de la bondad. "Levantad la vista", nos dice. No miréis solamente al suelo, a lo más ramplón, a lo que todo el mundo dice que es evidente. Hay también valores ocultos, bondades que no se tocan, amores que están vivos en el fondo del alma. Levantad la vista, tened miras utópicas, albergad deseos que no se agotan con cualquier cosilla.

                Oramos: Que levantemos la vista hacia el corazón humano cuando nos pese la vida; que alcemos la mirada a horizontes de bondad que están a nuestro alcance; que tengamos miras más altas que el mero subsistir.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                La cosecha de bondad y humanidad nos parece, con frecuencia, que es modesta. Hemos de ayudarnos a alegrarnos por la cosecha de bondad: "Se alegran el sembrador y el segador", dice el texto. Se alegra quien ha sembrado y quien ha cosechado. La alegría de quien siembra y de quien cosecha pueden hermanarse. Quizá podemos ayudarnos en nuestra comunidad virtual a alegrarnos, a contarnos nuestros logros, los caminos de bondad que hacemos. El silencio que ignora los caminos del otro/a construye poco. Sin embargo, decirnos los pequeños logros, las modestas alegrías, ayuda a mantener viva la certeza de que habrá cosecha de humanidad.

                Oramos: Que nos digamos las alegrías de nuestros logros y alegrías; que nos comuniquemos la bondad descubierta; que nos contagiemos humanidad y sosiego.

 

***

 

Para orar:

 

Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)

La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.

La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.

 

Francisco Brines

 

 

 

 

Juan 13

CVJ

Domingo, 31 de mayo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

13. Jn 4,4-26

 

Introducción:

 

                Cuenta la Biblia que aquel José que estuvo en Egipto, cuando se reconcilió con sus hermanos que anteriormente le habían vendido a unos mercaderes, "les habló llegándoles al corazón".  Palabras que lleguen al corazón. De esas estamos necesitados/as. Porque es cierto que muchas de nuestras palabras se quedan en la superficie, son puro viento, no tocan la fibra de lo que somos. Por eso nos cansan tanto las palabras y decimos que estamos hartos/as de ellas. Pero las palabras que llegan al corazón, humildes, compañeras, sencillas, humanas, son muy apreciadas y siempre tendrán una gran fuerza en nuestra vida. Ojalá se nos digan esas palabras; ojalá las digamos a los demás. Nuestro corazón, nuestro interior, nuestros caminos, nuestra vida hambrean esas palabras profundas y sencillas, modestas y acompañantes.

                Es que el Evangelio de Juan, cuando quiere decir cómo Dios se va volcando a la historia humana, cómo nos quiere, cómo nos ampara, dice que es un Dios que habla a través de Jesús: "Soy yo el que habla contigo", dice Jesús a la mujer de Samaría. Un Dios que habla con nosotros a través de Jesús. Un Dios que dice palabras que no condenan, que no juzgan, sino que curan y aman. Jesús sigue hablando al corazón de muchas personas. Por eso hay siempre gente que, desde lados diversos (no religiosos incluso) se siente atraída por Jesús. Él tiene palabras capaces de consolar, de alentar, de "hacer arder" al corazón. Si no fuera por esas palabras vivas, creeríamos que el silencio de Dios era la prueba de su total lejanía, cuando resulta que es la evidencia de su más fiel acompañamiento a nuestra vida.

 

***

 

Texto:

 

4Tenía que pasar cruzando por Samaría. 5Llegó, pues, Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: 6allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.

                                               7Llega una mujer de Samaría y Jesús le dice:

                               -Dame de beber.

                                               8(Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida).

                                               9La Samaritana le dice:

                               -¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?

                               (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

                                               10Jesús le contestó:

                               -Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.

                                               11Le dice la mujer:

                               -Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?;  12¿eres más que nuestro      padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?

                                               13Le contestó Jesús:

                               -El que beba de esta agua volverá a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le daré nunca más volverá a tener sed; no, el agua que yo voy a darle se le convertirá dentro en un surtidor de agua que salta hasta la vida definitiva.

                                               15La mujer le dice:

                               -Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed, ni                 tendré que venir aquí a sacarla.

 

                                               16Él le dice:

                               -Anda, ve, llama a tu marido y vuelve.

                                               17La mujer le contesta:

                               -No tengo marido.

                               Jesús le dice:

                               -Tienes razón, que no tienes marido: 18has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.

                                               19La mujer le dice:

                               -Señor, me doy cuenta que tú eres un profeta. 20Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.

                                               21Jesús le dice:

                               -Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. 22Voso­tros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, la prueba es la salvación que viene de los judíos. 23Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y ternura, porque el Padre desea que le den culto así. 24Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y ternura.

                                               25La mujer le dice:

                               -Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo explicará todo.

                                               26Jesús le dice:

                               -Soy yo: el que habla contigo.

 

***

 

Ventana abierta:

 

            Este señor es el famoso psiquiatra Víctor Frankl. Él inventó una especie de "ciencia" que la llamó logoterapia: Curar con palabras, porque él creía firmemente que las palabras buenas tenían un alto poder curativo. Así se ha demostrado. Muchos programas de curación humana (entre ellos el Proyecto Hombre) emplean esta técnica porque las palabras buenas, dichas a la verdad de la persona, pueden llegar a regenerar a la persona, a darle ánimos nuevos.

                Oramos: Que nuestras palabras sean bondadosas y humanas; que nos curemos con palabras sanadoras; que apreciemos a quien nos habla al corazón.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                La conversación de Jesús con la mujer de Samaría quiere sembrar sosiego en una persona que representa a un colectivo marginado. Jesús les viene a decir: no es imprescindible ser de un pueblo o de otro, de una cultura o de otra (pozo de Jacob); no es determinante el haber tenido éxito en la relación, en el amor (cinco maridos); no depende todo del lugar de culto, de la religión que uno tenga (en este monte o en Jerusalén). En definitiva: no hay obstáculo para que uno/a aspire a la vocación a la dicha, al disfrute vital, a la amistad de verdad. Palabras curativas, las de Jesús.

                Oramos: Gracias, Señor, por tus palabras que curan; gracias, Señor, por tu palabras que acompañan; gracias, Señor, por tus palabras que devuelven la esperanza.

 

***

 

Ahondando:

 

                La mujer de Samaría tiene puesta su esperanza en un Mesías "que nos lo explicará todo". Pero Jesús le dice que ese Mesías está en el "que habla contigo", en quien habla al corazón del otro. No hay más mesianismos que los del corazón; no hay más milagros que las humildes curaciones de las palabras buenas. Por eso, es necesario cultivar un interior humano y acogedor, es necesario hacer ejercicios continuados de confianza para que brote la cercanía. No hay más milagro; aunque en realidad, esto es un gran milagro. Es el que hace Jesús.

                Oramos: Que hagamos el milagro de amparar soledades; que vivamos el milagro de apoyarnos sin menosprecio; que creamos en el milagro de ayudarnos a ser dichosos/as.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Muchas veces hemos experimentado la evidencia de que hablarnos con humanidad nos lleva al gozo. Cuando la comunidad se ha reunido, cuando nos hemos visto, cuando hemos tenido una palabra amable, hemos comprobado, por enésima vez, que nos hacíamos bien. Construir la comunidad es difícil, pero se hace con herramientas simples. Una de ellas, las buenas palabras. No nos apeemos nunca de esa bondad modesta que brota de la cercanía, de la sonrisa y de las palabras cariñosas.

                Oramos: Que creamos que nos hacemos bien con palabras buenas; que construyamos la comunidad con palabras buenas; que nos acerquemos a las dificultades de nuestros amigos/as con palabras buenas.

 

***

 

Para orar:

 

Ninguna tempestad podrá resquebrajar la pequeña y frágil barca que se bambolea en el puerto de la confianza delicada e infantil de quien sabe que su Padre ni lo ha dejado, ni lo dejará a la merced de las corrientes internas que arrastran y matan.
                Señor, Gracias por ser no solo mi Pastor, sino también mi Padre.  Tu ternura me quebranta y tu descanso me conmueve.  Hoy, descansare no solo en tus promesas, sino en ti.  Eres el puerto seguro y el capitán constante.  Hoy, disfrutaré de tu descanso. Amén.

Serafín Contreras

***

 

 

 

Juan 12

CVJ

Domingo

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

12. Jn 3,31-4,3

 

Introducción:

 

                Aunque denostada, la experiencia sigue siendo valorada en nuestra sociedad. Es verdad que hay personas que pontifican sobre lo humano y lo divino sin tener la mínima experiencia de lo que dicen. Pero la exuberancia de sus palabras y la escasez de su experiencia las desacreditan. Sin embargo, cuando te topas con una persona experimentada en una faceta de la vida, esa experiencia, sobre todo si es contada con sobriedad y no a alabanza del mismo narrador, cautiva y atrapa. Porque todos/as sabemos que hablar de lo que se conoce es siempre útil e iluminador, mientras que hablar a tontas y a locas deja vacío a quien habla y a quien escucha.

                Según el Evangelio de san Juan, Jesús ha sido una persona que ha hablado desde la experiencia, la de Dios y la de la persona. Ha tenido experiencia de ambas realidades porque ha ahondado con todas sus fuerzas en el secreto de ambas realidades. Y desde ese esfuerzo se le han abierto muchas puertas del secreto del corazón del Padre y del corazón de la persona. Dice el cuarto Evangelio que Jesús es como un nuevo Baruc. Según la tradición judía, este personaje mítico había subido al cielo y luego bajado a la tierra a contar lo que allí había visto. Jesús es como un nuevo Baruc, pero no mítico, sino histórico. Él habla desde su experiencia, desde su personal saber. Y lo hace en modos amables, comprensibles, nada fatuos. Por eso, muchas personas se han acercado a él, más allá de su pobreza y de su escasa cultura. Lo suyo no era dar lecciones a nadie, sino hablar de lo que sabía, de lo que él había experimentado. De ahí que aún siga siendo luz para quien se acerca y le frecuenta.

 

Texto:

 

                22Algún tiempo después, fue Jesús con sus discípulos a la zona de Judea, se quedó allí y bautizaba. 23También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba 24(a Juan todavía no lo habían metido en la cárcel).

                        25Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío sobre ritos de purificación; 26ellos fueron luego a Juan y le dijeron:

                -Oye, Rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando y todo el mundo acude a él.

                        27Contestó Juan:

                -Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. 28Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: "Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él". 29El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que  asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo. Pues esta alegría mía está colmada; 30él tiene que crecer y yo tengo que menguar.

                        31El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. 32De lo que ha visto y oído, da testimonio, pero nadie acepta su testimonio. 33El que acepta su testimonio testifica la ternura de Dios. 34Pues el que Dios envió propone la implicativa Palabra de Dios, porque no da el espíritu con medida. 35El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. 36El que cree en el Hijo posee la vida definitiva; el que no crea al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

                        4,1Se enteraron los fariseos de que Jesús hacía más discípulos y bautizaba más que Juan 2(aunque, en realidad, no bautizaba él personalmente, sino sus discípulos). 3Cuando Jesús lo supo, abandonó Judea y se volvió a Galilea.

 

 

Venta abierta al mundo:

 

 

                Nadie sabrá quién esta persona. Se llamaba Juan Carlos Mercier, un franciscano canadiense que un buen día vino a instalarse en una barcaza en el río Napo, afluente del Amazonas en plena selva de la amazonia ecuatoriana. Allí vivió en suma pobreza durante más de 40 años hasta su muerte. Por supuesto que ha pasado desapercibido para la historia pero él era un hombre de profunda experiencia en almas y en cuerpos, porque aprendió las técnicas de los chamanes. Fue luz para mucha gente en una zona ignorada del planeta. Plantó cara a desafueros, robos y maltratos de los blancos hacia los indígenas. Su experiencia le abrió el sentido de lo que está más oculto. Una experiencia de vida, aunque sea ignorada.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes hallan experiencia en la entrega a los demás; gracias por quienes no sucumben a la gloria ni a la fama; gracias por quienes ayudan a dar sentido con su experiencia a las vidas más ignoradas.

 

Desde la persona de Jesús.

 

                Según san Juan, Jesús es uno que habla de "las cosas divinas". No habla como un teólogo, como un sabio de cátedra, como un conferenciante. Habla como uno que sabe, porque él no ha dudado en hacer el viaje a la profundidad de Dios, a su designio secreto que no es otro que la dicha y la plenitud de la creación. Y de eso, parece que él aprendió mucho en sus largas horas de soledad, de silencio, de acompañamiento, de generosidad vital. Llegó a comprender qué quiere decir tener un Dios Padre. Y supo decírnoslo de manera simple y amable, fraterna.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu hondo saber sobre el amor del Padre; te damos gracias por el trabajo que has realizado por acercarte al secreto de Dios; te bendecimos por habernos dado tu experiencia de forma simple y fraterna.

 

Ahondando:

 

                Opone san Juan el saber de la tierra al saber del cielo. Es decir, el saber que brota y se sitúa en el corazón y el saber superficial y de escaparate, de epidermis, que es el de quien no habla desde la experiencia. Este segundo es el interesante. Quien usa el camino de la oración, camino de ahondamiento, aspira y anhela este segundo camino. Por eso, orar y estar en la foto es casi incompatible, mientras que orar y profundizar para luego hablar con cuidado y tino de las cosas es, también fruto de la oración.

                Oramos: Que no nos tire el brillo y la facundia, sino el silencio y la mesura; que hablemos de lo que sabemos, aunque sea una realidad modesta; que oremos para profundizar, para maravillarnos de la hermosura de lo interior.

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Dice san Juan que "Dios da el Espíritu sin medida". Eso quiere decir que los trabajos por hablar y vivir desde la experiencia son tareas amparadas por la fuerza de Dios, por su Espíritu. No es únicamente un esfuerzo humano de sinceridad y de verdad. También es una obra del amor del Padre en nosotros/as. Y para ello Dios emplea, como siempre, mediaciones. Una de ellas, modesta pero real, puede ser nuestra comunidad virtual, lugar para derramar experiencias, aunque sean simples. Siempre nos ayudaran a valorar la experiencia de fe y vida que nutre lo humano y lo cristiano.

                Oramos: Que no temamos hablar de nuestras experiencias, aunque fueren modestas; que valoremos las experiencias de los demás, aunque fueren modestas; que apreciemos las experiencias que nos enriquecen, aunque fueren modestas.

 

Para orar:

 Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.

De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.

No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.

Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.

Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.

 

Luis García Montero

 

Noticias del grupo:

 

  • Esta hoja la haremos en Monreal de Ariza. Os tendremos al tanto del resultado de la reunión.

 

 

 

 

 

Juan 11

CVJ

Domingo, 3 de mayo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

11. Jn 3,22-30

 

Introducción:

 

                Siempre ha habido en la sociedad personas y organizaciones tildadas de ingenuas que siguen creyendo, tenazmente, en la fuerza del amor, en el valor de las relaciones cálidas, en el amparo que nos podemos dar los humanos. Estas personas, cuando son creativas, engendran hermosas estructuras de amor, maneras eficaces de solidaridad, modos de pensar en línea de humanización. Como decimos, no cesan en su camino ni aunque sean motejadas de irrealistas, de cándidas, de personas que no están con los pies en el suelo. Pero resulta que esta gente que crea estructuras de amor, por frágiles y sin sentido que se las quiera, son quienes más contribuyen al verdadero camino humano porque la senda de la vida se urde en el amor.

                A Jesús de Nazaret lo hemos hecho quicio y cimiento de una estructura religiosa, de una religión. Pero, en realidad, lo que él quería poner en pie era una estructura de amor, una manera social y personal de ampararse y abrazarse que hiciera creer en la posibilidad de la dicha para todos/as. Por eso, en pasajes como éste, se nos habla de un Jesús "esposo", "novio", maneras de decir que la vida está orientada a la calidez y al amor. La liturgia siempre comienza diciendo: "Señor, todopoderoso y eterno, te pedimos...". Es nuestra manera fría, teológica, religiosa, de dirigirnos a Dios. ¿Y si comenzara la plegaria: "Señor, novio nuestro..."? Quizá nos sonaría mal. Pero el Evangelio lo entiende así, como un novio amoroso, algo disparatado, exagerado en su forma de amar. Con eso se está queriendo indicar que las estructuras de amor, las que sean y por modestas que sean, constituyen el verdadero pilar de la vida y el cimiento sobre el que la persona, toda realidad, puede hacer pie. Para animarse.

 

***

 

Texto:

 

                        22Algún tiempo después, fue Jesús con sus discípulos a la zona de Judea, se quedó allí y bautizaba. 23También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba 24(a Juan todavía no lo habían metido en la cárcel).

 

                        25Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío sobre ritos de purificación; 26ellos fueron luego a Juan y le dijeron:

                -Oye, Rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando y todo el mundo acude a él.

                        27Contestó Juan:

                -Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. 28Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: "Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él". 29El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que  asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo. Pues esta alegría mía está colmada; 30él tiene que crecer y yo tengo que menguar.

 

***

 

Ventana al mundo:

 

 

                            Esta foto recoge el momento en que la activista ecologista inglesa Laila Dee arroja un frasco de crema verde en el rostro del Ministro inglés de Medio Ambiente llamado Mandelson. Este ministro, que se dice defensor del medio ambiente, acude a una reunión para la construcción de una nueva pista en el aeropuerto de Heathrow, cosa que han denunciado todas las organizaciones ecologistas inglesas. Para mucha gente, esta clase de gestos es un desacato. Pero, en realidad, es la manera de protestar que tienen personas que creen que las cosas pueden hacerse de otra manera y que el progreso no está reñido con lo humano.

                Oremos: Te damos gracias, Señor, por quienes se mantienen sensibles a lo humano en nuestra sociedad; te bendecimos por quienes persisten en sus anhelos de bondad; te alabamos por quienes sienten el amor en maneras que les llevan a actuar a favor de los demás.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Juan dice que siente alegría por escuchar la voz del Esposo. Alude a textos de Jeremías (como 7,34) donde se dice que en las callejas de Jerusalén nunca más se escucharán los cantos de boda, las voces del esposo y de la esposa, porque han sido infieles a Dios. Pues bien, con Jesús se vuelve a escuchar los cantos de bodas, porque con él vuelve la vieja profecía que habla de amor, de estructuras sociales de amparo, de caminos humanos envueltos en abrazos y acogida.

                Oramos: Señor Jesús, tú eres el novio a quien amamos; Señor Jesús, tú eres el esposo con quien convivimos; Señor Jesús, tú eres la voz que nos alegra.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Dice Juan que él debe menguar para que Jesús crezca. En realidad, este menguar no es pérdida porque si él (Jesús) crece en nosotros/as, crecen también las posibilidades de vivir en estructuras de amor. Por eso, su crecer es también crecer para nosotros/as. Por el contrario, cuanto más centrados estamos en estructuras individualistas, en caminos de prestigio, en modos de vida superficiales, más pérdida se da en nuestra vida.

                Oramos: Que nos alejemos de maneras individualistas de vivir; que nos tienten cada vez menos los caminos del mero prestigio; que huyamos de la superficialidad que nos empobrece.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Los discípulos del Bautista se quejan a él de que todos se van tras Jesús. Piensan que si se quedan solos están perdidos. Pero tendrían que darse cuenta de que irse tras Jesús no es pérdida para nadie, sino ganancia para todos. Tener experiencias de vida en torno a Jesús enriquece el grupo, por la simple razón de que con él, con Jesús, todos crecen. Este es el favor que podemos ir haciéndonos en la comunidad virtual: estar unidos en torno a Jesús, mirarle, orarle, apreciarle, compartirlo, sentirlo juntos/as, amarle en definitiva. Por esos caminos, todos/as mejoramos, todos/as crecemos

                Oramos: Que miremos a Jesús en comunidad; que apreciemos a Jesús en comunidad; que lo compartamos en comunidad.

 

***

 

Para orar:

 

El amor está en lo que tendemos
(puentes, palabras ).

El amor está en todo lo que izamos
(risas, banderas).

Y en lo que combatimos
(noche, vacío)
por verdadero amor.

El amor está en cuanto levantamos
(torres, promesas).

En cuanto recogemos y sembramos
(hijos, futuro).

Y en las ruinas de lo que abatimos
(desposesión, mentira)
por verdadero amor.

José A. Valente

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan 10

CVJ

Domingo, 26 de abril de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

10. Jn 3, 13-21

Introducción:

 

                Más allá del daño que nos hacemos los humanos, muchos de nuestros caminos no tienen otro horizonte que el deseo, verdadera sed, de vivir. Vivir no es solamente permanecer en este mundo: es crecer, amar, desarrollarse, dar a luz pequeños proyectos, cultivar ilusiones, alimentar anhelos, lanzarse a búsquedas, entregarse a amores. Vivir es todo un mundo que, como decimos, más allá de sus limitaciones, muchos/as de nosotros/as desearíamos perpetuar. Hasta los movimientos, de uno u otro signo, que reivindican la muerte digna, tienen, a su manera, una alta idea de la vida que no quieren perder por la, según ellos, precariedad de una muerte deshumanizadora. Alguien ha sembrado en los pliegues del alma esa sed de vida inapagable.

                El Evangelio, que va siempre en la dirección de la vida, alimenta esa sed, echa leña a ese fuego. Más aún, como leemos en este pasaje de san Juan, se dice que Jesús da a la persona una vida plena, definitiva. No solamente eterna en el tiempo, sino en su cualidad. No sabemos qué es ni en qué consiste esa vida plena. Pero san Juan se empeña en decir que esa es la gran tarea, la mejor aportación de Jesús a la historia humana: abrirle la puerta de una vida plena. A veces nos preguntamos cómo se imaginaban las primeras comunidades de creyentes al Jesús que creían vivo y que acompañaba sus días. No lo dudemos: muchas veces lo sentían como quien daba plenitud a su vida, como quien apagaba su más recóndita sed, como quien abría horizontes insospechados. Éste Jesús, agua fresca que calma la inapagable sed de vivir de toda persona era, el que llevaban en el corazón. Como ahora.

 

***

Texto:

 

                        13Y nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre:

                        14Porque lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, 15para que todo el que cree en él tenga vida definitiva. 16Porque así se manifestó Dios al mundo, hasta entregar a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida definitiva.

                        17Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para sentenciar al mundo, sino para que el mundo se plenifique por él. 18El que cree en él, no queda sentenciado; el que no cree, ya está sentenciado, por no creer en el nombre del Hijo único de Dios. 19Esta es la causa de la sentencia: que la luz vino al mundo, y los hombres han optado por la tiniebla frente a la luz, porque su manera de obrar era mala.

                        20Pues todo el que obra perversamente, detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse censurado por sus obras. 21En cambio, el que realiza la verdad, se  acerca a la luz, para que se vea claro que sus obras están hechas según Dios.

 

***

 

Ventana al mundo:

 

               

            Estos niños en ese viejo motocarro son de un fotograma de la película Slumdog Millionaire que muchos/as de nosotros/as habremos visto. Más allá de ese cuentito un poco estilo made in USA, aunque sea hindú, una de las cosas que emocionan (a algunos les molesta) es que en medio de la enorme pobreza de los barrios de chabolas de  Bombay florezca la flor de la amistad, del amparo que se dan los débiles, del amor en definitiva. Es una metáfora de esa sed de vida que anida en el corazón de toda persona, aun en los  lugares mismos de la mayor miseria.

                Oramos. Gracias, Señor, por sembrar el deseo de vivir a manos llenas; gracias porque en los lugares más inhóspitos florece el amor; gracias por quienes no se rinden a la desesperanza y luchan por vivir con dignidad.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice san Juan que cuando el Hijo del Hombre sea levantado en alto atraerá a todos hacia él. Eso quiere decir que toda realidad quedará plenificada en su más hondo deseo de vida. Jesús atrae hacia la vida, hacia la dicha, hacia el amor, hacia la plenitud, nunca hacia la desgracia. Por eso, la cruz de Jesús, más allá de ser un horrible suplicio y una enorme frustración, es el signo de la verdad de que estamos llamados a los caminos de la vida. De ahí que muchos creyentes hayan visto en la cruz no el sentido de sus males únicamente, sino el aliento de su vida cotidiana.

                Oramos: Gracias, Señor, por atraernos hacia ti; gracias por poner en toda realidad la sed de vida plena; gracias porque no dejas de llamarnos cada día al gozo, aunque sea entre la niebla.

 

***

 

Mirando al propio interior:

 

                Dice el texto que una evidencia de que se quiere apagar la sed de vivir es ir hacia la luz, caminar en la dirección de lo luminoso, de lo noble, de lo verdadero, de lo digno, de lo amable. Para san Juan, una manera de ir apagando la sed de vida es caminar en la luz, vivir sin doblez y sin recovecos la vida cotidiana. Es algo a nuestro alcance. No se trata de raros misterios sino de simple claridad de vida.

                Oramos: Que no temamos caminar en la luz cada vez más; que sepamos que la luz de Jesús es benigna con nuestras limitaciones y generosa con nuestros anhelos; que derramemos luz y no tinieblas en nuestro camino diario.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                Dice el texto que Dios ha demostrado su amor, ha demostrado que quiere colaborar a ir calmando nuestra sed de vida, dándonos a Jesús. En el darse está el quid. Cuando decimos que queremos apagar nuestra sed de vida hemos de saber que esa sed se calma mucho con el amor mostrado, demostrado. No se trata de grandes parafernalias, sino de pequeños gestos que vayan llevando al otro/a a la conclusión elemental de que es una persona querida y que eso es la promesa de una vida en amor total. Ese amor cotidiano nos lo podemos dar unos/as a otros/as. Es cuestión, la mayoría de las veces, de pequeños gestos.

                Oramos: Que nos demostremos amor en gestos diarios; que nos demostremos amor en paciencia y benignidad; que nos demostremos amor en amparos pequeños.

 

***

 

Para orar:

Ah, yo quiero vivir
dentro del orden general
de tu mundo.
Necesito vivir entre las personas.
Veo un árbol: sus brazos ya en angustia
o ya en delicia lánguida
proclaman su verdad:
su alma de árbol se expresa,
irreductiblemente única.
Pero la persona que pasa junto a mí
la persona moderna
con sus radios, con sus quinielas, con sus películas sonoras
con sus automóviles de suntuosa hojalata
o con sus tristes vitaminas,
muda tras su etiqueta que dice «comunismo» o «democracia» dice,
con apagados ojos y un alma de ceniza
¿qué es?, ¿quién es?

¿Es una mancha gris, un monstruo gris?

Monstruo gris, gris profundo,
profundamente oculta sus amores, sus odios,
gris en su casa,
gris en su juego,
en su trabajo, gris,
persona gris, de gris alma.
Yo quiero, necesito,
mirarle allá a la hondura de los ojos, conocerle,
arrancarle su careta de cemento,
buscarle por detrás de sus tristes rutinas.
Por debajo de sus fórmulas de lorito
real (¡Pase usted! ¡Tanto gusto!),
aventarle sus tumbas de ceniza
huracanarle su cloroformo diario.

Un día llegará en que lo gris se rompa,
y tus bandos resuenen arcangélicos,
oh gran Dios.

Dime, Dios mío, que tu amor refulge
detrás de la ceniza.
Dame ojos que penetren tras lo gris
la verdad de las almas,
la hermosa desnudez de tu imagen:
la persona.

Dámaso Alonso

***

 

 

 

Juan 9

CVJ

Domingo, 27 de abril de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

 

9. Jn 2,23-3,12

 

Introducción:

 

                Dicen muchas personas, y razones no les faltan, que la desconfianza es la característica más acusada de la sociedad moderna. En realidad, confiar siempre ha sido difícil porque eso supone fiarse de alguien de quien no se tienen todas las pruebas de que va a responder a nuestras expectativas. Confiar supone dejar muchos cabos sueltos y soltar amarras en el incierto mar del corazón de la persona. Para confiar sin pruebas es preciso tomar como "prueba" el contradictorio interior de la persona. Sin esos elementos, la confianza encuentra cualquier excusa para echarse atrás. Por eso mismo, que haya todavía muchas personas que confían es un verdadero milagro de la vida y la prueba de que estos llamados a ser humanos/as.

                El evangelio joánico de la entrevista nocturna con Nicodemo es una prueba de lo que acabamos de decir. San Juan pinta a un Jesús "que no se confía a las personas, porque las conoce a todas". Pero, en realidad, se confía a Nicodemo, a uno que es jefe entre los judíos, uno por el que no habría de tener, a priori, excesiva confianza. Pero Jesús se fía, le espera, le abre la puerta de su casa a horas intempestivas, le hace su oferta del reino con respeto y con claridad, no espera una respuesta positiva inmediata (aunque habrá alguna respuesta más tarde como se ve en 7,50 y en 19,39). No es Jesús de las personas que ponen la desconfianza como parapeto insalvable, sino de quienes abren la puerta con facilidad. No juzga a la persona, por eso no la teme; no exige nada, por eso aguarda. No pone condiciones previas, de ahí que el otro pueda abrirse con facilidad. Persona confiante y confiada. Así es Jesús.

 

***

Texto:

 

                23Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos dieron adhesión a su persona, viendo los signos evidentes que hacía; 24pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

 

                        3,1Había un fariseo llamado Nicodemo, magistrado judío.

 

                2Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:

                -Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.

                        3Jesús le contestó:

                -Te lo aseguro de verdad, quien no nazca de nuevo no puede ni entrever el Reino de Dios.

                       

                        4Nicodemo le pregunta:

                -¿Cómo puede nacer alguien siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?

                        5Jesús le contestó:

                -Te lo aseguro de verdad, quien no nazca de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. 6Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. 7No te extrañes en absoluto que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; 8el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

                       

                        9Replicó Nicodemo:

                -¿Cómo es posible que esto suceda?

                        10Repuso Jesús:

                -Y tú, siendo maestro en Israel, ¿no conoces estas cosas? 11Te lo aseguro: de lo que hemos visto damos testimonio y no aceptáis nuestro testimonio. 12Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo?

 

Ventana abierta:

 

 

                He aquí dos muchachas envueltas en la bandera de Australia. Pese a los últimos  infortunios (incendios masivos), éste es el país optimismo generalizado. Un sentimiento de generosidad y apoyo ha inundado la atmósfera. Hasta los bancos han cancelado los créditos de las familias que han perdido sus casas. ¡Lo nunca visto! El espíritu de superación ante las adversidades ha salido reforzado. No olvidemos que esta joven nación ha salido adelante a pesar de lo inhóspito de su geografía y lejanía de todas partes. Creen en lo que hacen y han alcanzado un nivel de bienestar sin igual en Occidente. El australiano tiene muchos motivos para sentirse contento, feliz y realizado con su vida. Apenas hay paro, la crisis mundial todavía no se ha hecho notar. Todo tipo de etnias y religiones comparten la misma tierra, en un ejemplo atípico de convivencia pacifica. Un estilo de vida donde no existe el stress. Un país confiado parece que es un país más próspero. ¿No será la desconfianza uno de nuestros males sociales a la base del sistema?

                Oramos: Que la desconfianza no nos pueda; que sembremos confianza en lo elemental de la vida diaria; que miremos a los valores del otro/a para activar la confianza.

 

***

 

La mirada de Jesús:

 

                En la entrevista con Nicodemo dice Jesús una enigmática frase: "Si os he expuesto lo de la tierra y no me creéis, ¿cómo vais a creer si os expongo lo del cielo?". Eso quiere decir: Jesús ha expuesto "lo de la tierra", refiriéndose al signo del templo donde ha dicho que la historia es lugar de encuentro con Dios. Eso será más fácil de entender que "lo del cielo", la gloria de Jesús que pasa por la muerte. Por eso, quien quiera hacer prácticas de confianza que comience por "lo de la tierra", por la persona, por las situaciones sociales, por los caminos humanos. Luego podrá hablar de trascendencia o de confianza en Dios.

                Oramos: Que confiemos en los difíciles caminos de las personas; que no reneguemos de la sociedad de la que hacemos parte; que no desertemos nunca de los caminos humanos, a veces tan pobres.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                Las gran excusa que pone Nicodemo para confiar es que "es viejo", que tiene ya muchas millas recorridas, que se sabe todos los trucos de la persona y sus trampas. Y puede ser cierto. Pero Jesús sostiene que, ni aun en ese caso, eso será razón para desconfiar. Por eso, aunque respetables, las razones para la desconfianza no pueden basarse en las experiencias amargas y fracasadas de nuestro confiar. ¿Cómo confiar más allá de nuestros desalientos? ¿Cómo hacer inmune a la decepción nuestro corazón tan inclinado al abandono y a la amargura cuando creemos que alguien nos falla?

                Oramos: Que la desconfianza no nos amargue el corazón; que nuestros desalientos no apaguen la confianza; que nuestras decepciones no sean mayores que nuestro amor.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                Es interesante percibir que, cuando Nicodemo va a Jesús a ver de noche, él le estaba esperando. Si no, podría haberle dicho que volviera otro día, a hora más conveniente. Pero Jesús espera siempre. Por él sabemos que Dios es uno de espera incansable. Con ello quizá se esté queriendo decir que sin espera la confianza se vuelve imposible. Quien espera se halla ya en la senda de la confianza. Quien se cansa de esperar es que la desconfianza empieza a enseñorearse de su vida. Por eso, en nuestra comunidad virtual no habríamos de cansarnos de esperar, de tener la puerta abierta. Es la manera de propiciar el encuentro.

                Oramos: Que nuestra espera sea paciente, ojalá inagotable; que la puerta de nuestra vida no se cierre nunca a cal y canto; que la espera nos vuelva más flexibles.

 

***

 

Para orar:

 

Confianza en el anteojo, no en el ojo;
en la escalera, nunca en el peldaño;
en el ala, no en el ave
y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

Confianza en la maldad, no en el malvado;
en el vaso, más nunca en el licor;
en el cadáver, no en el hombre
y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

Confianza en muchos, pero ya no en uno;
en el cauce, jamás en la corriente;
en los calzones, no en las piernas
y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

Confianza en la ventana, no en la puerta;
en la madre, más no en los nueve meses;
en el destino, no en el dado de oro,
y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

 

César Vallejo

 

***

 

 

Juan 8

CVJ

Domingo, 29 de marzo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

8. Jn 2,13-22

 

Introducción:

 

                ¿Cuidamos bien a nuestro cuerpo?  Es una de las preguntas que se hacen muchas personas inquietas por los derroteros humanos en esta sociedad nuestra. Vistas las ingentes sumas que gastamos en dietas, gimnasios, tratamientos de belleza, etc., podría responderse que sí nos cuidamos bien. Pero todo eso con frecuencia es producto de una perspectiva distorsionada de lo físico, del valor de la presencia, de la esclavitud de modas que, a veces, tienen poco de racionales y de humanas. Cuidar bien al cuerpo supone una mirada ajustada sobre la realidad física, sobre la historia, para no creer que lo corporal es lo único; hay debajo otros valores. Supone también una mirada solidaria con las personas para no dispendiar lo que, de algún modo, pertenece a otros/as. Supone también una mirada benigna sobre nuestra realidad limitada, para no endiosarla, para no hacerla centro de lo que no es.

                Es que, más allá de la anécdota histórica de la expulsión de los mercaderes del Templo, se esboza aquí una espiritualidad hermosa sobre el cuerpo de Jesús, sobre nuestra realidad corporal. Dice Juan que el cuerpo de Jesús, su corporalidad, su historia toda, es un "santuario", algo donde se revela el amor del Padre volcado a nosotros/as. No es solamente una realidad física, sino una referente del Espíritu. Por eso, como dice un escritor francés, "nunca Occidente estuvo más lejos del Espíritu que cuando abandonó el cuerpo". Abandonar el cuerpo, la historia, es dejar de lado el mejor lugar de encuentro con el Dios de Jesús volcado a ella. Considerar la corporalidad como un mero accidente de lo humano es cerrarse al mejor ámbito de percepción del Dios que nos ama. Una espiritualidad tal es la que habría de llevarnos a ser considerados, amables, justos y benignos con toda realidad corporal, sobre todo con los cuerpos más heridos y sufrientes.

 

***

 

Texto:

 

                13Estaba cerca la Pascua de los Judíos y Jesús subió a Jerusalén.

                14Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas instalados. 15Haciendo como un azote de cuerdas, a todos los echó del templo, lo mismo a las ovejas que a los bueyes; a los cambistas les desparramó las monedas y les volcó las mesas 16y a los que vendían palomas les dijo:

                -Quitad eso de ahí: no convirtáis la casa de mi Padre en una casa de negocios.

                17Se acordaron sus discípulos de que estaba escrito: "La pasión por tu casa me consumirá" (Is 69,10).

                18Respondieron entonces los dirigentes judíos, diciéndole:

                -¿Qué señal nos presentas para hacer estas cosas?

                19Les replicó Jesús:

                -Suprimid este santuario y en tres días lo levantaré.

                20Repusieron los dirigentes:

                -Cuarenta y seis años ha costado construir este santuario, y ¿tú vas a levantarlo en tres días?

                21Pero él se refería al santuario de su cuerpo.

                22Así, cuando se levantó de la muerte se acordaron sus discípulos de que había dicho esto y dieron fe a aquel pasaje y al dicho que había pronunciado Jesús.

 

***

 

 

 

Ventana abierta:

 

                Este es el famoso detalle de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina que representa el momento de la creación. Es una metáfora de la espiritualidad sobre el cuerpo: dos manos que se apuntan, se indican, se relacionan, pero que no llegan a tocarse. Se quiere decir que la historia, la corporalidad viene del amor creador del Padre, pero Dios no es como nuestro cuerpo. Se mantiene el viejo concepto de trascendencia. El Evangelio va por otro lado: procedemos de Dios, y éste se mezcla a nuestra corporalidad, la abraza, se mezcla a ella, arriesga con ella, se "humaniza" con ella. Algo de eso indica la encarnación de Jesús, su ser revelación del Padre en realización de la persona.

                Oramos: Gracias, Señor, por abrazar nuestra historia; gracias por darnos el cuerpo de Jesús, su persona toda; gracias por amar nuestros cuerpos que has creado.

 

***

 

La mirada de Jesús:

               

                Una mirada posada sobre su propia realidad histórica. Una mirada profunda que le hace ver su cuerpo, su persona, como santuario, como sacramento de encuentro de Dios con lo humano. Una mirada creyente, profunda, benigna, agradecida al Dios que le ha dado la corporeidad. Una mirada compasiva incluso con un cuerpo que ejerce también su "tiranía" sobre él mismo. Una mirada sobre los otros cuerpos, los de las personas más débiles, a quienes se volcará con ahínco, verdaderos santuarios donde Dios se revela.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu mirada profunda y creyente sobre tu corporeidad; te bendecimos por la ternura con que has mirado tu cuerpo sometido a debilidad; te damos gracias por haber mirado con humanidad los cuerpos de los débiles con quienes te topaste.

 

***

 

Apuntando a lo profundo:

 

                El mercado del templo, más allá de su aspecto de negocio turbio, es una ofensa a la corporeidad de los pobres. Allí, en efecto, solamente podían vender las familias sacerdotales ricas. Los pobres tenían vedado su acceso. Por eso la mirada de Jesús sobre ese mercado injusto y maltratador de los pobres es doliente y airada. Desvela el fondo de lo humano, nuestra capacidad de inhumanidad con los cuerpos de los pobres. Por eso, quien entiende la espiritualidad del cuerpo-santuario que el Evangelio de Juan propone tiene mucho cuidado en no conculcar la suerte de los pobres; vierte una mirada de amparo y de respeto a las corporeidades que velan los valores más profundos de la dignidad humana.

                Oramos: Que valoremos la dignidad oculta en los cuerpos de los débiles; que creamos en los valores de fondo de toda persona; que respetemos delicadamente a los cuerpos más desprotegidos.

 

***

 

Apoyo cotidiano:

 

                El texto dice que los discípulos se acordaron de esta espiritualidad "cuando se levantó de la muerte". Al menos entonces. En esa época estamos nosotros/as. Por eso, todo lo que hagamos por respetar, amar, interesarnos, ayudar a  los "cuerpos", a las personas de nuestra comunidad virtual es volver a recordar de manera efectiva la espiritualidad del cuerpo-santuario que Jesús nos ha querido ofrecer. En esta tarea, cualquier detalle es valioso.

                Oramos: Que nos ayudemos a valorar nuestros caminos de vida; que nos respetemos en nuestras incoherencias y caminos extraños; que abracemos nuestros cuerpos, nuestra vida, con el abrazo más cálido del amor.

 

***

 

Para orar:

 

Tu cuerpo es preciosa lámpara

llagado y resucitado,

tu cuerpo es la luz del mundo,

nuestra casa tu costado.

 

Tu cuerpo es ramo de abril

y blanca flor del espino,

y el fruto que nadie sabe

tras la flor eres tú mismo.

 

Tu cuerpo es salud sin fin

sano sin daño de días;

para el que busca vivir

es la raíz de la vida.

 

Tu cuerpo es lazo de amores,

de Dios y del hombre atadura;

amor que a tu cuerpo acude

como tu cuerpo perdura.

 

Tu cuerpo es surco de penas,

hoy es de luz y rocío;

que lo vean los que lloran

con ojos enrojecidos.

 

Tu cuerpo es espiritual,

es la Iglesia congregada,

tan fuerte como tu cruz,

tan bello como tu Pascua.

 

Rufino Grandez

 

***

 

¡FELIZ PASCUA DE JESÚS!

 

 

 

 

 

Juan 7

CVJ

Domingo, 22 de marzo de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

7. Jn 2,1-12

 

Introducción:

 

                Hay algo que no deja de ser sorprendente: que en esta sociedad de masas, de tribu, de anonimato, haya siempre gente alternativa. Son personas que no bailan al son de la música general, que no disfrutan con los gozos vendibles del mercado, que no entienden la relación social en maneras marcadas de antemano, que no siguen el "camino que lleva a Roma", que diría Brassens. Siempre hay gente alternativa. Más aún, por extraño que parezca, el mismo sistema apunta, a veces, a lo alternativo. Hay economistas que dicen, en este desbarajuste financiero en el que estamos metidos, que la solución puede venir de la solidaridad con los países desfavorecidos; que eso puede ser ganancia para nuestra maltrecha sociedad occidental. Aún falta mucho para ver lo alternativo como solución. Pero algo se mueve.

                El texto evangélico de esta semana nos hace entrar ya formalmente en la primera parte del Evangelio de Juan. Le suelan llamar "el libro de los signos": Jesús revela que es solución para la historia mediante siete signos de fe. El primero de ellos es el que vulgarmente llamamos "las bodas de Caná". Pero, en realidad, habríamos de titularlo: una propuesta de vida alternativa. En el relato se contraponen dos modos de vida: el de quien vive apegado a la rigidez de la norma (lo representan las estáticas tinajas) y el de quien vive en lo creativo de la alegría y del amor (lo representa el vino nuevo). Ser alternativo no es ser raro, estrambótico, extremo. Es tener otra perspectiva sobre la vida, una mirada amable, generosa, imaginativa, nueva. Y, luego, apuntarse a caminos nuevos, buscadores, animosos. No situarse en lo trillado, en lo de siempre, en lo que no sobresalta nunca el corazón. El Evangelio tendría que suscitar en nosotros/as un calorcillo, como el buen vino, para luego animarse a vivir en novedad. Es posible.

 

***

Texto:

 

1Al tercer día había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; 2Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

                        3Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo con insistencia:

                -No les queda vino.

                        4Jesús le contestó:

                -Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.

                        5Su madre dijo a los sirvientes:

                -Haced lo que él diga.

                        6Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

                        7Jesús les dijo:

                -Llenad las tinajas de agua.

                Y las llenaron hasta arriba.

                        8Entonces les mandó:

                -Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.

                Ellos se lo llevaron.

                        9El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio 10y le dijo:

                -Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú en cambio has guardado el vino bueno hasta ahora.

                        11Así, en Caná de Galilea, Jesús hizo la primera de sus señales, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

                12Después bajó a Cafarnaún con su madre, los hermanos y sus discípulos. Estuvieron allí sólo unos pocos días.

***

 

Ventana abierta:

 

 

R. Montero escribe una columna titulada "María y la vida". Una vida alternativa. "Acabo de reencontrarme con una buena amiga de juventud a la que hacía 30 años que no veía y de la que no sabía nada. Vive sola con dos perros en una urbanización modesta y remota junto a un pueblo perdido de Toledo, sin coche, sin Internet, con una nevera roída por el óxido que parece chatarra pero que enfría bien, cultivando sus propias verduras en un huerto minúsculo, viviendo en el más desnudo filo de una economía de subsistencia. La última vez la vi en la estación de Atocha, ataviada con un mono fabril color butano y tomando un tren camino de la India. Ahora me he enterado de que ha vivido muchos años en Goa y en el Himalaya, y en Italia y en Madrid y de nuevo en la India. Ha atravesado a pie Afganistán, ha desempeñado diversos trabajos, ha dado clases ella misma a sus dos hijos, que no fueron nunca escolarizados. El mayor decidió ser físico, y a los 15 años se examinó en un instituto madrileño para incorporarse directamente al Bachillerato. Sacó los mejores resultados en décadas. Ha hecho la carrera con notas espectaculares y ahora está terminando el doctorado. Se diría que mi amiga les supo educar. También en el cariño: sus dos hijos y sus dos nietos la visitan mucho. Se ha pasado los últimos nueve años cuidando, ella sola, a su compañero, paralítico y enfermo. Él murió hace un mes. Llevaban juntos 33 años. Pintaba y escribía, como mi amiga. La casa está llena de cuadros de los dos, impresionantes cuadros simbolistas de intrincado detalle. Esta casa de austeridad espectral que es la antítesis de nuestra sociedad del desperdicio. De la misma manera que mi amiga, con su vida excéntrica de cometa libérrimo, es la antítesis de lo artificial, de lo convencional y lo superfluo. Hay una especie de sencilla pureza en ella, una autenticidad que corta como una cuchilla. Sí, hay otras maneras de vivir. Se llama María".

                Oramos: Gracias, Señor, porque no se acaba el manantial de los alternativos/as; gracias por quien vive en creciente libertad; gracias por quien mira la vida desde la orilla del amor.

 

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La mirada de Jesús:

 

                Una mirada en este texto sobre su madre, sobre "la mujer", sobre nosotros/as. Le dice que no ha llegado su hora. María cree que la hora mejor de un Mesías es la del triunfo, la de la gloria, la del reconocimiento general. Pero esa no es la hora de Jesús. Su hora es la del "vino nuevo", la de los caminos alternativos en la vida sencilla, la de las entregas reconfortantes pero calladas. El vino nuevo que hace nacer una relación nueva, verdaderamente humana. Ése es el milagro.

                Oramos. Gracias, Señor, por tu amorosa creatividad; gracias por tus caminos siempre sembrados de novedad; gracias por el vino nuevo de tu amor incansable.

 

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Apuntando a lo profundo:

 

                Dice el texto que el vino nuevo había estado "guardado hasta ahora". Como el Mesías esperado que surge en el momento oportuno. El vino nuevo de lo alternativo tiene su momento en nosotros/as y en la sociedad. Imponer la alternatividad sería destruirla, como imponer el amor. Es preciso saber esperar el momento, estar en cercanía, entrelazar caminos y vida. Y luego vendrá el momento de plantar alternativas.

                Oramos: Que aumente nuestra cercanía al corazón de la persona para vivir lo alternativo; que crucemos nuestras sendas con las personas para que nazca lo alternativo; que esperemos con paciencia fraterna el momento bueno para andar caminos de novedad.

 

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Apoyo cotidiano:

 

                Dice el texto que "los sirvientes sí sabían" de dónde había venido el vino. Los humildes, los que sirven, saben  de alternatividad, aunque no se percaten de ello. Por eso, hay que mirar en su dirección. Podemos ayudarnos en caminos alternativos en modos sencillos, humildes, en pequeños criterios, en apoyos elementales, en palabras que parece que de nada sirven La comunidad virtual puede ser un cauce para ello.   

                Oramos: Que nos animemos a caminos nuevos; que nos digamos palabras nuevas; que apreciemos los proyectos de novedad.

 

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Para orar:

 

Si un día perdiera mi calma y mi paz

tu sabrías qué hacer y cómo ayudar.

Si perdiera la fe tendría en ti

algo en lo que creer.

 

Pongo mi confianza en ti, tu no me dejarás,

nunca me traicionarás, dos impulsos y un solo ser

haciéndome pensar que puedo mantenerme en pie,

nunca perderé mi confianza en ti,

 

Tu aliento me llevó al abrigo del mal,

lejos de la traición, de tanta falsedad,

el tiempo inútil y gris no inyectará

nunca su veneno mortal...

 

Pongo mi confianza en ti, tú no me dejarás

y tienes tanto que decir, dos impulsos y un solo ser

haciéndome creer que puedo mantenerme en pie.

 

Nunca perderé mi confianza en ti

 

Luz Casal

 

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