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FIAIZ

LEYENDO A TOMÁS DE CELANO

LEYENDO A

TOMÁS DE CELANO

(Material de reflexión para

Laicos y Capuchinos

2023-2025) 

 

 

Comenzamos nuestra reunión, como siempre, con la oración ante el Cristo de san Damián: “Oh alto y glorioso Dios…”

 

En abril de 2023, en la reunión general de Laicos y Capuchinos tenida en Zaragoza, y después de un debate, se decidió tener como base de reflexión de los grupos las biografías primitivas de san Francisco. Como primer paso se quedó en tomar inicialmente la obra de Tomás de Celano como representante mayor de las vidas de san Francisco. Creemos que así, tras haber estudiado los Escritos, podremos introducirnos en los valores de la vida del santo de Asís.

Tomás de Celano fue un franciscano contemporáneo de san Francisco. Era un hombre culto; escribe bien en latín. No figura entre los “compañeros” íntimos de Francisco. Desde 1224 hasta su muerte en 1260 se dedicó a escribir sobre Francisco: 36 años. Solo por eso le hemos de estar agradecidos. Hay quien dice que era moralista, conservador y hasta oportunista. Puede que sí. Pero amaba a Francisco y dedicó toda vida a proponerlo como camino a seguir.

Celano escribió cinco vidas de Francisco y una de Clara. Nosotros veremos en el Curso 2023-2024 la llamada 1 Celano (1 Cel); en 2024-2025 la 2 Celano (2 Cel) y en 2025-2026 La Leyenda de Clara (LCl).

 

Todos estos textos están en el libro: SAN FRANCISCO DE ASÍS, Escritos, Biografías, Documentos de la época, Editorial BAC, Madrid 2006. Se puede decir que este libro es “la Biblia del franciscano”. Habría que ir pensando en hacerse con él.

 

 

 

1 CELANO (1 Cel)

 

 

         1 Cel era una vida de Francisco escrita por orden del Papa Gregorio IX para la canonización de san Francisco. Es una vida que persigue motivar la devoción a san Francisco. Por eso elimina todo aquello que puede sonar mal y recalca cosas excesivamente piadosas. Pero, aun así, tiene un fondo interesante.

 

Para este primer año (2023-2024) nosotros vamos a ver la 1 Cel hasta el episodio de Greccio. La segunda parte de la vida de Francisco la veremos leyendo a 2

Cel desde Greccio hasta la muerte..

 

 

1. ¿Un retrato poco favorable? (1 Cel 2)

 

         Los hagiógrafos (escritores de vidas de santos) tienden a hacer un retrato favorable de la persona sobre la que escriben, aunque digan aspectos negativos. Por otra parte, es lógico si lo que pretenden es presentarlo como modelo de creyente.

 

 

El texto:

 

         Celano, ciertamente, es un conservador negativizador: todo está corrompido desde la infancia. Y Francisco hace parte de esa sociedad pecadora. Pero, a la postre, esboza un perfil de Francisco interesante. Vamos a subrayar solamente los aspectos más positivos:

 

«Estos son los tristes principios en los que se ejercitaba desde la infancia este hombre a quien hoy veneramos como santo -porque lo es-, y en los que continuó perdiendo y consumiendo miserablemente su vida hasta casi los veinticinco años de edad. Más aún, aventajando en vanidades a todos sus coetáneos, mostrábase como quien más que nadie incitaba al mal y destacaba en todo devaneo. Cautivaba la admiración de todos y se esforzaba en ser el primero en pompas de vanagloria, en los juegos, en los caprichos, en palabras jocosas y vanas, en las canciones y en los vestidos suaves y cómodos; y aunque era muy rico, no estaba tocado de avaricia, sino que era pródigo; no era ávido de acumular dinero, sino manirroto; negociante cauto, pero muy fácil dilapidador. Era, con todo, de trato muy humano, hábil y en extremo afable, bien que para desgracia suya. Porque eran muchos los que, sobre todo por esto, iban en pos de él obrando el mal e incitando a la corrupción; marchaba así, altivo y magnánimo en medio de esta cuadrilla de malvados, por las plazas de Babilonia, hasta que, fijando el Señor su mirada en él, alejó su cólera por el honor de su nombre y reprimió la boca de Francisco, depositando en ella su alabanza a fin de evitar su total perdición. Fue, pues, la mano del Señor la que se posó sobre él y la diestra del Altísimo la que lo transformó, para que, por su medio, los pecadores pudieran tener la confianza de rehacerse en gracia y sirviese para todos de ejemplo de conversión a Dios».

 

  • Cautivaba la admiración de todos: tenía algún tipo de atractivo que cautivaba: “¿Por qué a ti?” (Flor 10).
  • No estaba tocado de avaricia: como lo demostrará toda su vida (el sacerdote Silvestre, que era muy agarrado, se hará fraile al ver la generosidad de Francisco)
  • Era de trato muy humano: siempre le gustará la cortesía y las buenas maneras (quiso que un caballero cortés fuese fraile por lo bien que les había recibido).
  • En extremo afable: siempre dirá a los frailes que sus palabras sean amables y cariñosas.
  • Iban muchos en pos de él: si no, ¿cómo se explica el desarrollo tan grande y rápido de su Orden?
  • Dios fijó en él su mirada: la oferta del reino mira más a la dignidad y los valores que a los fallos (como ocurre en el caso de los discípulos de Jesús).
  • Ayudó a rehacerse en gracia: fue persona decisiva para muchos que se miraron en él (entre ellos, para nosotros).

 

Derivaciones:

 

  • Huir del negativismo: algo que, por contraste, nos enseña este número. A la base del negativismo está la falta de confianza. Esto se aplica a las personas concretas y a la misma sociedad. El negativismo es algo tóxico y contagioso, envenena el ambiente y no resuelve nada. Francisco de Asís le tenía miedo a esto y decía que las negativizaciones y caras tristes hay que guardarlas para un mismo y no hacerlas sufrir a los demás.
  • Valores y contravalores: las personas tenemos valores positivos y contravalores de carga negativa. Es preciso poner el acento en los valores, lo que nos ayudará a encajar mejor los inevitables contravalores. Toda persona puede aportar algo positivo al hecho humano. Con los años habríamos de ser más valoradores de la persona, menos criticones. Si no ves lo bueno de aquel con quien convives, es que no lo amas aún suficientemente.
  • Lenguaje positivo: una de las mejores formas de valorar al otro es emplear con él un lenguaje positivo, decirle, de vez en cuando, que hace bien las cosas, que te agrada lo que propone. Somos parcos en alabar lo bueno. Para nuestra correcta autoestima, todos estamos necesitados de palabras animosas que nos reconforten. Francisco emplea siempre este tipo de palabras, como lo vimos en las Admoniciones.
  • La necesaria generosidad: para valorar bien al otro es necesaria, entre otras cosas, la imprescindible generosidad, el hacer un poco de sitio al otro en el propio corazón, salir de la agobiante enfermedad del yo. La fraternidad, núcleo de la vida franciscana, demanda ser generoso con el hermano por encima de debilidades, como lo muestra la CtaM que vimos en su día.
  • Podemos ser creyentes con Francisco: él también ejerce sobre nosotros una atracción. Su vida y sus palabras nos atraen, a pesar de los muchos años de distancia que nos separan de él. Es que su vida entregada al evangelio es una luz para nosotros en medio de la niebla, como dice san Buenaventura.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Te cuesta ver lo positivo de las personas? ¿Por qué?
  2. 2.     ¿Qué te atrae más de la figura de Francisco?

 

Para saber más:

 

Tomás de Celano, hijo de los condes de Marsi o de CelanoBerardo y Margarita Gualtieri, nació por el año 1190. Recibió una excelente formación humanista con el estudio de las letras clásicas, de la Escritura y de los Padres de la Iglesia. En 1215, sintiéndose llamado por el Señor, profesó en manos de Francisco la Regla de los Hermanos Menores, aprobada oralmente por Inocencio III seis años antes. Tomás fue uno de los 90 religiosos que se ofrecieron a fray Elías para ser enviado a  Alemania, y uno de los 25 elegidos para fundar dicha provincia, con Cesáreo de Spira al frente de ellos. Tomás regresó en 1226 a Asís, a la Porciúncula, donde fue testigo de la muerte de san Francisco, como él mismo afirma y como lo demuestra su forma de relatar los últimos días del "Poverello". Dos años después, será también testigo excepcional de la canonización de Francisco y de la fundación de una basílica en su honor, por obra de Gregorio IX (16-17 de julio de 1228). Hacia el año 1256, después de haber redactado la segunda Vida y el Tratado de los Milagros, a petición de las clarisas se trasladó a Val de Varri, en calidad de director espiritual, y allí permaneció hasta su muerte en el 1260. Su cuerpo reposa en una urna en la iglesia de San Francisco de Tagliacozzo.

 

 

2. Heridas que conlleva la opción (1 Cel 12)

 

         Puede pensarse que lo de darse a la vida evangélica no le costó gran cosa a Francisco. Todo lo contrario: tuvo que lidiar con uno de los mayores sufrimientos, el de la oposición de su propia familia (a Clara y sus hermanas les pasó lo mismo, o peor). Una herida que nunca se cerró del todo, como vimos en TC.

 

El texto:

 

«Extendiéndose durante largo tiempo este rumor y bullicio por las plazas y villas del poblado y corriendo de aquí para allá la voz de los que se burlaban de él, llegó esta fama a oídos de mucha gente y, por fin, a los de su propio padre. Al oír éste el nombre de su hijo, y como si tales injurias de los conciudadanos recayeran sobre él, se levantó en seguida, no para librarlo, más bien para hundirlo; y, sin guardar forma alguna, se lanza como el lobo sobre la oveja, y, mirándolo fieramente y con rostro amenazador, lo apresa entre sus manos, y, sin respeto ni decoro, lo mete en su propia casa.Sin entrañas de compasión, lo tuvo encerrado durante muchos días en un lugar tenebroso, pensando doblegar la voluntad de su hijo a su querer; primero, a base de razonamientos, y luego, con azotes y cadenas. Mas el joven salía de todo esto más decidido y con más vigor para realizar sus santos propósitos, y no perdió la paciencia ni por los reproches de palabra ni por las fatigas de la prisión. Que no es posible doblegar, por medio de azotes y cadenas, los rectos propósitos del alma y su actitud. Ni puede ser arrancado de la grey de Cristo quien tiene el deber de alegrarse en la tribulación. Ni tiembla ante el diluvio de muchas aguas (Sal 31,6) quien tiene por refugio en los contratiempos al Hijo de Dios; para que no nos parezca áspero lo nuestro, nos pone ante los ojos lo que Él padeció, inmensamente mayor».

 

  • Extendiéndose este rumor: el rumor era que se había vuelto loco y que vivía en una cueva. ¿Por qué se le insultaba si había sido rey de las juergas? Lo cambiable de la opinión de la gente.
  • Como si tales injurias recayeran sobre él: el padre cree que el honor de la familia está en cuestión (sociedades de honor). Y lo toma como ofensa personal. No busca el bien de su hijo, sino el suyo, su honorabilidad de la que depende, en parte, su negocio. Pero también hay que considerar el sufrimiento del padre. Las opciones tienen, a veces, inevitables daños colaterales.
  • Lo apresa…y lo mete en su propia casa: el poder el padre en la época era omnímodo dentro del ámbito familiar. La casa se convierte en prisión.
  • Lo tuvo encerrado en un lugar tenebroso: algún lugar sin luz, sin ventanas, quizá bajo las escaleras (eso sugiere la nota de la BAC recordando a san Alejo).
  • Francisco no perdió la paciencia: algo se había pacificado por dentro. Y, además, nunca jamás litigó contra su padre porque, por raros que fueran sus caminos, Francisco amaba a su padre. Se querían; por eso el sufrimiento al ver que esos caminos se separaban fue mayor.
  • No doblegó los rectos propósitos de su alma: la opción no estaba aún clara, pero era firme. Quizá no tenía claro qué quería ser, pero sí sabía lo que no quería ser (un comerciante como su padre).
  • Tiene por refugio los contratiempos de Jesús: quizá este recurso a la persona de Jesús sea hagiografía. Pero puede que lo de Jesús, que siempre fue central en la vida de Francisco, hubiera arraigado desde estas épocas primeras de su camino evangélico.

 

Derivaciones:

 

  • Una fe incomprendida: la fe, la espiritualidad, siempre tiene un punto de incomprensión social (y, a veces, familiar). No es raro, porque estamos hablando de asuntos “que no se tocan”, que se diluyen. Es preciso encajarlo bien, con cierta paz y hasta una pequeña dosis de buen humor.
  • Ser cristiano con ánimo positivo: la vida está amasada en dificultades. No hay quien se las ahorre. Es ahí donde hay que tratar de vivir la fe de manera positiva y sin estar instalados en la queja (“vietato lamentarsi”, dice que pone en la puerta del cuarto del Papa en santa Marta). La espiritualidad tendría que ser un punto de apoyo para sobrenadar las dificultades y orientarlas bien.
  • La espiritualidad es un bien social: sería bueno tener la conciencia de que la espiritualidad es un bien social: una sociedad con espiritualidad (la que sea) es una sociedad más rica y valiosa. Por eso mismo, las personas que aportan espiritualidad son benefactoras sociales (se sles reconozca o no).
  • El amparo de los grupos de fe: puede ser un amparo muy bueno para la “intemperie” de la laicidad, para el viento frío de una sociedad que no comprende ni, a veces, valora el hecho religioso. El grupo de fe (laicos y capuchinos podría ser uno de ellos) ayuda a tirar para adelante cuando el camino de la fe se nubla.
  • Recurrir a la oración…y a Jesús: porque puede parece que la oración no soluciona las cosas, pero ayuda mucho. Y luego, recurrir siempre a la persona de Jesús, al Evangelio, puede ser algo muy terapéutico y animador.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Cómo ve la sociedad a los cristianos?
  2. 2.     ¿Qué apoyos tienes para seguir siendo cristiano/a?

 

Para saber más:

 

         Francisco nació cerca de la plaza del ayuntamiento de Asís y allí transcurrió su infancia y su adolescencia. Pedro Bernardone, su padre, poseía allí, probablemente, dos casas muy próximas entre sí. En el lugar de una de ellas fue construida la actual iglesia “Nueva”, sobre la otra, el Oratorio titulado “San Francisco Piccolino”. En esta segunda casa parece que nació san Francisco en 1181. Recuerda el hecho una inscripción latina: “En este oratorio, en un tiempo establo de un buey y un asno, nació Francisco, espejo del mundo”.

 

 

3. Lo que yo quería (1 Cel 22a)

 

         Este pasaje es decisivo. Leer 1 Cel y pasarlo por alto sería imposible. Es el comienzo de la luz, el germen de lo que será la vida de Francisco y de la vida franciscana. Aunque luego habrá que andar el camino, estamos en el núcleo.

 

El texto:

 

«Cierto día se leía en esta iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. Como el sacerdote le fuese explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: «Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica».

 

  • El evangelio de la misión: el texto de Celano hace relación a las instrucciones que Jesús da a los discípulos para la misión (Mt 10,5-15 y par.). Francisco adaptará este texto a los hermanos suavizándolo (mira Rb 2).
  • Pidió humildemente al sacerdote: Francisco no se fía de que su manera de leer el evangelio sea correcta y pide al sacerdote (humildemente) una explicación. Siempre serán mediación de  fe para  él los sacerdotes rurales, muchas veces poco cultos. El humilde como buen lector del evangelio.
  • Ni oro ni plata: esa será la llave que le abra los tesoros del evangelio: la vida sencilla, la relación menor, el situarse en el lado no brillante de la sociedad. Esto será una orientación fundamental de su vida y una lucha que tendrá que batallar siempre.
  • El reino de Dios y la penitencia: era el camino común del tiempo para ser creyente: la penitencia. Con el tiempo, Francisco aprenderá que la llave es Jesús y la fraternidad. Él no es un ayunante, sino un creyente.
  • Esto es lo que yo busco: ha sido una dura búsqueda que nunca cesará en su vida. Francisco es un buscador incansable; nunca se queda quieto y satisfecho con lo logrado. Buscar es su manera de creer.
  • En lo íntimo del corazón: algo del interior de Francisco conectó con el evangelio y se vio reconfortado por dentro. Cuando el evangelio conecta con lo de dentro, vamos bien. Si solamente son ideas, no hemos llegado al final.

 

Derivaciones:

  • Cuando el evangelio deslumbra: si el evangelio suena siempre a cosa religiosa, no deslumbra ni cautiva. Si cuando se lee se enciende una pequeña luz dentro, buena señal. Si suena al rollo de siempre, la cosa de queda fuera.
  • Aprender la Palabra: estar dispuesto a que alguien (un libro, una persona, un grupo, una circunstancia) me la enseñe. No creer ingenuamente que porque nos sabemos las historias de la Biblia ya conocemos el mensaje. Siempre será necesario profundizar.
  • Vida simple: sigue siendo un cauce de entrada al secreto del evangelio. Si llevamos una vida complicada y enredada es difícil vislumbrar las propuestas que nos hace el evangelio.
  • Una búsqueda: la actitud de búsqueda es siempre necesaria para vivir desde la fe cristiano. Si ya no buscas nada, si te los sabes todo, si crees que nada te va a sorprender, ¿cómo entender el evangelio como buena nueva?
  • Cuando se empeña el corazón: la fe es en parte racional; pero es también impulso, corazón, deseo, anhelo. Si no hay fuego dentro, el corazón está apagado. Y en un corazón apagado, la fe no arde, no brilla.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Alguna vez te ha maravillado el evangelio?
  2. 2.     ¿Cómo llevar hoy una vida simple?

 

Para saber más:

 

         TC recuerda que en esos meses de crisis, Francisco desaparecía de la ciudad. En las afueras había una docena de centros religiosos. A los prioratos urbanos de los monjes, a los canónigos de san Rufino, a la residencia episcopal y a las parroquias hay que agregar nueve monasterios más pequeños y tres grandes abadías benedictinas (San Pedro, Subasio, Santa María). No faltaban centros religiosos. Francisco busca luz en la explicación de un cura rural anónimo.

 

4. Crítico y alternativo (1 Cel 43)

 

         Celano se explaya en números y números cantando las glorias de los primeros franciscanos. Todos unos santos, según él. Pero queremos reflexionar sobre un número que muestra un cierto sentido crítico propio de modos sociales de una cierta alternatividad. Es una escena que se sitúa en la estancia de los frailes en la cabaña de Rivotorto.

 

El texto:

 

«Les enseñaba no tan sólo a mortificar los vicios y reprimir los estímulos de la carne, sino también los sentidos externos, por los cuales se introduce la muerte en el alma. Acaeció que por aquellos días y por aquellos lugares pasó el emperador Otón, con mucho séquito y gran pompa, a recibir la corona del imperio terreno; el santísimo Padre y sus compañeros estaban en la aludida choza, junto al camino por donde pasaba; ni salió él a verlo ni permitió que saliera sino aquel que valientemente le había de anunciar lo efímero de aquella gloria.El glorioso Santo preparaba en su interior una morada digna de Dios, viviendo dentro de sí y moviéndose en los amplios espacios de su corazón; el barullo exterior no era capaz de cautivar sus oídos, ni voz alguna podía hacerle abandonar ni siquiera interrumpir el gran negocio que traía entre manos. Estaba investido de la autoridad apostólica, y por eso se resistía en absoluto a adular a reyes y príncipes».

 

  • Los sentidos externos: quizá sea lo más fácil. Pero el sosiego exterior puede ayudar mucho. Y eso que estamos en época de mucho menos ruido que la nuestra. Pero había ruido.
  • Pasó el emperador Otón: es el emperador Otón IV, emperador del sacro imperio gérmánico (1198-1218). El personaje político más importante de la época. No deja de llamar la atención que se le desdeñe.
  • No salió a verlo: ni a verlo, no ya a vitorearle. Como si no le interesase. ¿Por qué era alemán? ¿Por qué le hacía sombra al papa? ¿Por desinterés?
  • No permitió que saliera nadie: aquí vemos una actitud política más militante. Por lo que sea pero se aplica a este personaje una censura deliberada. Quizá porque no gustaban a Francisco sus argucias políticas que, al parecer, eran notables.
  • El que le anunció lo efímero de aquella gloria: se ve que no hermano salió y le anunció lo efímero de aquella gloria. O sea, que le echó en cara su despotismo. Hace falta valor…
  • El barullo exterior: la comitiva se ve que armaba mucho alboroto. Francisco y los suyos se abstraen de ello.
  • Se resistía a adular a reyes y príncipes: comportándose con corrección, pero se ve que los tenía enfilados. ¿Por qué? Queremos pensar que era por asuntos de minoridad, más que por otra cosa.

 

Derivaciones:

 

  • Ir a la profundidad: no quedarse en la superficie, analizar un poco profundamente lo que nos pasa. Informarse todo lo que se pueda. No funcionar con criterios de radio macuto.
  • Visión positiva de la política: no recurrir al tópico negativo de “los políticos” (recordar el nº 205 de “La alegría del evangelio”).
  • Lejos de la adulación: si son de mi cuerda, los valoro. Si no lo son, no. Saber valorar lo positivo de las acciones de gobierno.
  • No funcionar por intereses: si el jerarca me favorece, lo apoyo. Si tiene una visión distinta y no me favorece, lo denigro.
  • Devolver al César: no estar siempre a la sombra de la derecha creyendo que me favorece más. A veces sí, a veces no. Hay que tener siempre un poco de sentido crítico.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Nos falta sentido crítico?
  2. 2.     Postura franciscana ante la clase política

 

Para saber más:

 

         Rivotorto es una riachuelo que serpea a través de la llanura a los pies de Asís. En un cierto punto había un “tugurio abandonado de todos” que el tiempo ha borrado por completo Lo que hoy se muestra nada tiene que ver con aquello. Ya no existen ni el tugurio ni los bosques que cubrían aquella región agreste. Pero ha quedado en las fuentes el recuerdo de aquella etapa inicial tan decisiva para la fraternidad franciscana.

 

5. Viajes frustrados (1 Cel55-56)

 

         Aunque Francisco se tuvo siempre por un ciudadano de Asís muy pegado a la ciudad, también viajó mucho para aquella época en que prácticamente no se viajaba. Se puede decir que fue un hombre de caminos y, como vemos en Rb 3, legisló, en contra del sentir de la época, para cuando los hermanos van por el mundo. Algunos de sus viajes se frustraron, pero los relatos muestran a dónde se quería ir y qué se pretendía con tales viajes.

 

El texto:

 

«Inflamado en divino amor, el beatísimo padre Francisco pensaba siempre en acometer empresas mayores. Mantenía vivo el deseo de alcanzar la cima de la perfección, caminando con un corazón anchuroso por la vía de los mandamientos de Dios. El año sexto de su conversión, ardiendo en vehementes deseos de sagrado martirio, quiso pasar a Siria para predicar la fe cristiana y la penitencia a los sarracenos y demás infieles. Para conseguirlo se embarcó en una nave; pero, a causa de los vientos contrarios, se encontró, con los demás navegantes, en las costas de Eslavonia. Viéndose defraudado en tan vivo deseo, poco después rogó a unos marineros que se dirigían a Ancona lo admitiesen en su compañía, pues aquel año apenas había nave que zarpara para Siria. Mas como ellos se negasen rotundamente a tal petición dada la insuficiencia de víveres, el santo de Dios, confiando plenamente en la bondad del Señor, se metió a escondidas en la nave con su compañero. Se presentó entonces, por divina providencia, uno que, sin que nadie lo supiera, traía alimentos; llamó a un marinero temeroso de Dios y le dijo: «Toma todo esto y, cuando surja la necesidad, entrégalo fielmente a los pobres que están ocultos en la nave». Sucedió, pues, que se levantó de improviso una furiosa tempestad, y, habiéndose prolongado los días de navegación, los marineros consumieron los víveres, y no quedaron más alimentos que los que tenía el pobre Francisco. Estos, por gracia y virtud divina, se multiplicaron de tal forma, que, aunque se dilató la travesía, cubrieron con abundancia las necesidades de todos hasta que llegaron al puerto de Ancona. Viéndose los marineros a salvo de los peligros del mar gracias al siervo de Dios Francisco, lo agradecieron al omnipotente Dios, que siempre se muestra admirable y amable con sus siervos. El siervo del Dios excelso, Francisco, dejó el mar y se puso a recorrer la tierra y a trabajar con la reja de la palabra, sembrando la semilla de vida que da frutos de bendición. Al punto, muchísimos hombres buenos e idóneos, clérigos y laicos, huyendo del mundo y rompiendo virilmente con el diablo, por gracia y voluntad del Altísimo, le siguieron devotamente en su vida e ideales. Mas si bien el sarmiento evangélico producía abundancia de frutos sabrosísimos, no por esto se enfrió su excelente propósito y ardiente deseo del martirio. Poco después se dirigió hacia Marruecos a predicar el Evangelio al Miramamolín y sus correligionarios. Tal era la vehemencia del deseo que le movía, que a veces dejaba atrás a su compañero de viaje y no cejaba, ebrio de espíritu, hasta dar cumplimiento a su anhelo. Pero loado sea el buen Dios, que tuvo a bien, por su sola benignidad, acordarse de mí y de otros muchos: y es que, una vez que entró en España, se enfrentó con él, y, para evitar que continuara adelante, le mandó una enfermedad que le hizo retroceder en su camino».

 

  • Ardiendo en vehementes deseos de martirio: Francisco, no cabe duda, estaba contagiado de la mística martirial de la época que veía en los “sarracenos” el lugar máximo del testimonio cristiano. Pero da la impresión de que esa mística no es avasalladora ni despectiva: se quiere llevar a los sarracenos lo que se cree que lo mejor, pero sin avasallar, alejados de toda imposición violenta. Si esto trae consecuencias, se afrontan, incluida la muerte en caso extremo (Francisco no busca la muerte, sino la oferta de la fe).
  • Defraudado en tan vivo deseo: Francisco intenta el viaje a Siria pero los vientos le llevan a Dalmacia (a poco más de 150 km de Ancona, de donde partió). Se frustra el viaje. A Francisco le cuesta leer algo tan simple como que el martirio no es camino de nada (una relación humana que termina en muerte no puede ser camino evangélico).
  • Los pobres ocultos en la nave: se ilustra el viaje con una especie del multiplicación de panes que hace Francisco y su compañero que van de polizones. La pobreza oculta germina en el fruto del compartir.
  • Dejó el mar…y se puso con la reja de la palabra: admira la libertad de Francisco y sus hermanos: sin institución que atender, sin obligaciones religiosas, sin propiedades que cuidar y defender. Libres como el viento. Y si el mar los echa a tierra, se trabaja espiritualmente el nuevo terreno. La Palabra como herramienta de trabajo cristiano. Un “reja” que puede trabajar el corazón, la estructura de la persona.
  • Le siguieron en la vida e ideales: puede parecer pintoresco este modo de andar por la vida sin muchas ataduras. Pero algo tiene que atrae a “muchísimos” Fraternidad y vida simple, esa es la receta.
  • Se dirigió hacia Marruecos: no escarmienta Francisco (tenaz buscador y “cabezón”) y por tierra, por España, quiere ir a Marruecos para ver al “jefe”, a Miramamolín. Es la mística martirial y sus delirios. Tendrá que aprender que el franciscano apunta a lo bajo, no a lo alto.
  • En España se enfrentó con él: ¿quién se enfrentó con él? Entendemos que Dios mismo que le está llevando a caminos no-martiriales, fraternos. No quiere el Espíritu que continúe por ahí. Eso le hará “retroceder en su camino”, abandonar sendas que, por muy transitadas que sean, no son caminos de evangelio.

 

Derivaciones:

 

  • Creados para la buena relación: por eso decimos que todo lo martirial es un fracaso. Hemos sido creados “benditos” y para la buena relación, no para el pecado y la condena. La buena relación es la cosecha de la siembra de lo humano. Si la relación no es buena, la cosecha de lo humano se ha frustrado.
  • Deseos que hay que discernir: a veces uno tiene deseos espirituales interesantes. Hay que discernirlos bien para que no sean fantasías  inútiles. Hay que ver si se está dispuesto a hacer algo o, simplemente, es una ensoñación (algo que se desea pero por lo que no se mueve un dedo).
  • No ir de polizón por la vida: no estar siempre a rebufo de los demás, de lo que digan o propongan. Tener iniciativa para lanzarse a caminos más personales. Decidirse  a ser uno mismo como persona y como creyente. Liarse la manta y hacer lo que uno desea hacer.
  • Roturar la fe con la Palabra: no cansarse de volver siempre a ella (leer el libro del evangelio de cada día). Animarse a leer un comentario “serio” del evangelio. Creer que la escucha atenta de la Palabra puede ayudarme a vivir con más gozo.
  • Seguir a Jesús o seguir a Francisco: el texto trabajado dice que muchos siguieron a Francisco. ¿Seguían a Jesús? Suponemos que sí, en el estilo de Francisco. Releer textos franciscanos ha de llevarnos a mantener más viva que nunca la ilusión por Jesús. Son cosas perfectamente compatibles. Pero no olvidemos: nosotros seguimos a Jesús en el molde de Francisco.
  • Viajes cuestionados: a veces, y con buena voluntad, haceos viajes “religiosos” (a Asís, a Israel, etc.). Están bien Pueden ayudar. Pero no olvidemos: nuestros viaje es a la vivencia de una fe adulta y de un franciscanismo fraterno.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Qué te sugiere el que haya cosas cuestionables en las vidas de los santos?
  2. 2.     ¿Qué piensas de los viajes por motivos religiosos?

 

Para saber más:

 

         Muhámmadan-Násir (m. 1213) fue el cuarto emir de la dinastía almohade. El emir era conocido con el sobrenombre de Miramamolín en tierras cristianas, deformación del título árabe Amir al-Mu'minin o Príncipe de los Creyentes. Nació en la primavera del 1181.Era alto, de barba bermeja entrecana, ojos garzos y tenía un defecto en la lengua que le hacía persona de pocas palabras. En general cabizbajo, era benévolo, poco sanguinario, descuidado en lo que no le suscitaba interés y avaricioso. Joven tímido y solitario, heredó de su padre un imperio que mostraba señales de inestabilidad. Volcó entonces su atención para lidiar con la nueva amenaza en al-Ándalus, debida a la cruzada proclamada por el papa Inocencio III. El 16 de julio de 1212 los cristianos infligieron una pesada derrota al ejército musulmán en la batalla de las Navas de Tolosa.

 

6. Extrañas predicaciones  (1 Cel 59)

 

         Son pasajes pintorescos de la vida de san Francisco, de “florecillas”. Pero encierran mucha “metralla”, mucha espiritualidad. Conviene echarles un vistazo.

 

El texto:

 

«Un día llegó a una aldea llamada Alviano a predicar la palabra de Dios; subiéndose a un lugar elevado para que todos le pudiesen ver, pidió que guardasen silencio. Estando todos callados y en actitud reverente, muchísimas golondrinas que hacían sus nidos en aquellos parajes chirriaban y alborotaban no poco. Y era tal el garlido de las aves, que el bienaventurado Francisco no lograba hacerse oír del pueblo; dirigióse a ellas y les dijo: «Hermanas mías golondrinas: ha llegado la hora de que hable yo; vosotras ya habéis hablado lo suficiente hasta ahora. Oíd la palabra de Dios y guardad silencio y estad quietecitas mientras predico la palabra de Dios». Y las golondrinas, ante el estupor y admiración de los asistentes, al momento enmudecieron y no se movieron de aquel lugar hasta que terminó la predicación. Contemplando semejante espectáculo, la gente, maravillada, se decía: «Verdaderamente este hombre es un santo y amigo del Altísimo». Y con toda devoción se apresuraban a tocarle siquiera el vestido, loando y bendiciendo al Señor.En verdad, cosa admirable: las mismas criaturas irracionales percibían el afecto y barruntaban el dulcísimo amor que sentía por ellas».

 

  • Muchísimas golondrinas…alborotaban no poco: simbolizan la dificultad para acoger el Mensaje. Es el ruido externo, mediático, aumentado por la moderna tecnología. El alboroto de las golondrinas es símbolo de todo ruido que aleja del Mensaje.
  • No lograba hacerse oír del pueblo: el pueblo sale perjudicado por el ruido. Si él no recibe el Mensaje. No se ha llegado adonde se quería.  El pueblo destinatario de la Palabra.
  • Hermanas mías golondrinas: cuando Francisco llama “hermanas” a las golondrinas, cree que hay una cierta hermandad con ellas. Es una visión distinta del hecho creacional, una mirada desde otra perspectiva. Hay quien lo logra.
  • Enmudecieron y no se movieron: es el gusto medieval por los milagros. Pero ¿quién puede afirmar que los animales no “entiendan”? Hay vías de conexión con las creaturas más allá del lenguaje lógico.
  • Amigo del Altísimo: ser amigo del Altísimo conlleva ser hermano de las creaturas: es el mismo Padre para todos. El argumento de Francisco es claro: si el Padre es el mismo, somos hermanos.
  • Afecto y amor por las criaturas: todos esto pasa de ser considerado lírica barata si media un respeto y afecto real por las creaturas, una verdadera “admiración” por lo que nos rodea. Si no, todo parece exagerado y sacado de contexto.

 

Derivaciones:

 

  • Seguimiento y creación: dice el papa Francisco que hoy no se puede ser seguidor/a de Jesús sin resolver positivamente la relación con la creación, algo que nunca se nos había dicho. O sea: es preciso incorporar el tema de la ecología a la espiritualidad del seguimiento.
  • Lenguaje creatural: algo a lo que no estamos habituados: vemos las cosas, las creaturas, como algo fuera de nosotros, como algo ajeno. ¿Cómo verlas como algo propio, algo de lo que también nosotros hacemos parte? Realmente hace falta otra mirada. Hablar de las creaturas como quien habla de nosotros.
  • Hermandades amplias: la moderna física nos ayuda: hacemos parte de amplias hermandades, de mundos que nos resultan inabarcables. Más allá de la evidencia de nuestra pequeñez cósmica, hacemos parte de entramados enormes (galaxias que expanden a un millón de km por hora, universos múltiples, etc.). Si san Francisco hubiera conocido todo esto…
  • Creación acompañada: Francisco cree que la creación y Dios están profundamente conectados. La creación no puede ser una inmensa soledad, un insondable silencio (dicen que el universo es silencio). Para el franciscano la soledad honda se ve mitigada por la certeza de que el Padre acompaña cada uno de nuestros pasos en la vida.
  • Una suerte: así habríamos de llegar a entender la vida sobre la tierra, como una suerte de poder participar en este formidable proceso de la creación, aunque sea con algo tan efímero como nuestra vida histórica.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Te parece que vale para algo tener otra mirada sobre la creación?
  2. 2.     ¿Cuándo has tocado tierra por última vez con tus manos?

 

Para saber más:

 

San Francisco vio en el pájaro el símbolo de elevación y espiritualidad. Distinguió a las alondras por su sublimación, elevación y plumaje en las que simbolizó la imagen ideal de lo que debía ser el fraile menor. La alondra común es un ave caracterizada por un tono marrón pardo general, salvo en el vientre, que es blanco; una banda blanquecina junto al borde externos de las alas; dos manchas negruzcas en la cola; y una cresta en la cabeza. Se distribuye por Europa (menos en Islandia), Asia y por las montañas del norte de África; las poblaciones orientales son más migratorias, moviéndose más al sur en invierno; cría en herbazales abiertos, en zonas agrarias, campos de cereales y pastos. En España habita de forma continua en la mitad norte de la península. Su voz es chirriante, con un reclamo agudo, corto, melódico. Maniobra en el aire con soltura, puede mantenerse quieta en el aire y ascender y descender con velocidad.

 

        

7. Orante declarado (1 Cel 71b)

 

Es interesante acercarse a esa manera de ser de Francisco: le gustaba rezar. Había en él una tendencia a lo contemplativo. Era la atracción del misterio.

 

El texto:

 

«Por esto escogía frecuentemente lugares solitarios (13), para dirigir su alma totalmente a Dios; sin embargo, no eludía perezosamente intervenir, cuando lo creía conveniente, en los asuntos del prójimo y dedicarse de buen grado a su salvación. Su puerto segurísimo era la oración; pero no una oración fugaz, ni vacía, ni presuntuosa, sino una oración prolongada, colmada de devoción y tranquilidad en la humildad. Podía comenzarla al anochecer y con dificultad la habría terminado a la mañana; fuese de camino o estuviese quieto, comiendo o bebiendo, siempre estaba entregado a la oración. Acostumbraba salir de noche a solas para orar en iglesias abandonadas y aisladas; bajo la divina gracia, superó en ellas muchos temores y angustias de espíritu».

 

  • Lugares solitarios: Greccio, Le Celle de Cortona, Le Carceri, el Alvernia, etc., jalonan los itinerarios del Francisco orante. Más de la mitad de su vida evangélica la pasó en esos lugares. Le atraía el tema. No le tenía miedo a la soledad.
  • Intervenir en los asuntos del prójimo: es interesante que se diga que la oración no le apartaba del camino cotidiano de la vida. Era un orante, pero no un enajenado de la realidad.
  • Puerto segurísimo: la oración se le convirtió en “puerto” donde se recompone la nave averiada, las velas rotas y se encuentran nuevos ánimos para seguir adelante. Resistencia y resiliencia.
  • Oración prolongada: a veces le decían que era demasiado prolongada y él argumentaba que los alimentos se toman despacio para puedan aprovechar.
  • Entregado a la oración: no solo rezaba, sino que se entregaba a esa actividad de fe. Entraba en el secreto del asunto, no se queda solamente en aspectos externos. Ahondaba.
  • En iglesias abandonadas: lugares donde se adensa el silencio externo para ver de lograr silencio por dentro, algo más difícil. Lugares donde lo sagrado ya no está y se descubre eso sagrado en el buceo interior, en el recuerdo vivo de Jesús.
  • Superó temores y angustias: porque han abundado esos temores en la vida de Francisco. Los pasó por el tamiz de la oración. Unas veces se aclararon, otras no tanto. Pero seguramente que la oración fue instancia de luz en sus oscuridades.

 

Derivaciones:

 

  • Rezar u orar: no es exactamente lo mismo, aunque tengan que ver. Una cosa es rezar (actividad religiosa) y otra orar (actividad de fe). En aquella el centro es el orante, en esta el centro es Dios. En aquella se repiten plegarias, en esta se confronta la vida con el evangelio.
  • Esporádicamente o con cierta continuidad: todos rezamos de vez en cuando. Lo interesante sería darle a eso una cierta continuidad: dedicar un espacio concreto al día a rezar un poco (antes de dormir, por ejemplo) o algún día a la semana (rezar el domingo antes de misa leyendo y meditando el evangelio, por ejemplo).
  • Un plan: no a lo que salga, sino con un plan. Por ejemplo: rezar todos domingos un rato leyendo el texto del evangelio que corresponde. Otro ejemplo: orar algunos días con la app que se llama “Rezando voy”.
  • Lugares adecuados: puede ser una iglesia tranquila, una capilla silenciosa. O puede ser también un “rincón orante” en tu casa, con la Biblia, una vela, un algo que te lleve a Jesús. No es que estas cosas sean imprescindibles, pero ayudan mucho.
  • Algo saludable: el mejor fruto de la oración es que hace más feliz nuestra vida, que nos ayuda a disfrutar de lo que tenemos cada día, que nos ayuda a “respirar” mejor.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Cómo es tu oración?
  2. 2.     ¿Cómo ayudarnos en este tema de la oración?

 

Para saber más:

 

         Tomás de Celano describe con una imagen sugestiva, la oración de San Francisco: “No era tanto un hombre orante, sino más bien él mismo transformado en oración” (2Cel 95 - FF 692). ¿Qué nos dice a nosotros esta imagen? ¿Es algo que pertenece a una historia edificante de un santo o es capaz de suscitar en nosotros el deseo de vivir una relación profunda y filial con el Dios vivo y verdadero? Comparto con vosotros una simple afirmación, pero al mismo tiempo profunda, de un santo monje del Monte Athos: “¡La oración le es dada a quien ora!”. Quien reza con humildad y fidelidad se da cuenta de que “es estar a solas con Él”, no es más una búsqueda fundada en el propio esfuerzo, sino que es el buen alimento de la propia cotidianeidad. La oración será esa respiración de la que hablan nuestras Constituciones al inicio del tercer Capítulo: “La oración a Dios, como respiración de amor, comienza con la moción del Espíritu Santo por la que el hombre se pone interiormente a la escucha de la voz de Dios que habla al corazón” (45,1). Esta respiración del amor, se hace cada vez más pura y auténtica si se sostiene por la fidelidad cotidiana. Recuerdo haber leído un libro de un joven rabino, el cual contaba que todos los días estaba una hora en silencio delante de Dios. Con el tiempo se dio cuenta de que no podía dejarlo, el silencio orante no era más un esfuerzo sino un momento esperado (Mauro Jörhi).

 

 

8. Que los pobres no sean despreciados (1 Cel 76c)

 

         San Francisco no es un enamorado de la pobreza líricamente. Para él la pobreza es el rostro de los pobres. A su manera los frecuentó y los defendió hasta de los mismos frailes.

 

El texto:

 

«No podía sufrir que algún pobre fuese despreciado, ni tampoco oír palabras de maldición contra las criaturas. Ocurrió en cierta ocasión que un hermano ofendió a un pobre que pedía limosna, diciéndole estas palabras injuriosas: «¡Ojo, que no seas un rico y te hagas pasar por pobre!» Habiéndolo oído el padre de los pobres, San Francisco, se dolió profundamente, y reprendió con severidad al hermano que así había hablado, y le mandó que se desnudase delante del pobre y, besándole los pies, le pidiera perdón. Pues solía decir: «Quien dice mal de un pobre, ofende a Cristo, de quien lleva la enseña de nobleza y que se hizo pobre por nosotros en este mundo».

 

  • Que ningún pobre fuese despreciado: el menosprecio de los pobres en aquella sociedad sin clases medias era más evidente y más injusto aún. Francisco es pobre siendo solidario con las pobrezas (eso quieren mostrar los tratados de milagros que escribió profusamente Celano como complemento de sus biografías).
  • Ofendió a un pobre con palabras injuriosas: los pobres, en su humildad forzada (como dice san Vicente de Paúl), tienen que apechugar con los discursos hirientes que, a veces, les dirigimos. Para Francisco la cosa es clara: si se ofende al pobre, se ofende a Jesucristo.
  • Que se desnudase...que le besara los pies…que le pidiera perdón: pedir perdón a los pobres (recibir su “bautismo”) es quizá el primer paso para empatizar con su dura situación (como lo hizo el papa Francisco cuando visión a los rohinyas en Bangladesh).
  • Ofende a Cristo: las peores ofensas a Cristo no son las religiosas, sino las sociales. Los pobres son el único absoluto. Ofenderles es lo que el evangelio llama la blasfemia contra el espíritu santo (Mt 12,22-37).
  • Cargaba sobre sus hombros: no solo se trata de empatizar anímicamente, sino de echar una mano para reorientar las pobrezas. Hablar de los pobres sin colaborar algo a la erradicación de la pobreza es planta sin raíz.

 

Derivaciones:

 

  • Discernimiento sin desprecio: no se trata de dar la razón a los pobres sin más, sino de discernir sin menosprecio, sin superioridad. Hay que resistir a su “acoso” pero no hay que desentenderse, sino ser eficaz siendo lo más humano posible.
  • Cómo se habla de los pobres: hablar es una cosa y hacer otra. Pero tienen relación. Habrá que cuidar mucho lo que se dice de los pobres: que sea verdadero, que no se exagere, que no haya prejuicios, que los veamos como humanos, como parte de la misma familia, con dignidad.
  • El perdón de los pobres: ya lo hemos dicho, quizá haya que comenzar por ahí. Toda relación con ellos debe comenzar por cómo nos gustaría que nos trataran si estuviéramos en la misma situación. ¿Nos agradaría que nos pidieran perdón?
  • Cristo en ellos: sin espiritualismos pero con verdad evangélica: los pobres han de tener un sitio en la vida cristiana y social no porque sean mejores, sino por su situación de necesidad.
  • Echar una mano: al fin la cosa cobra realismo no tanto en lo que se piensa y se dice, sino en lo que se hace, por poco que sea. Hay que pasar de una actitud limosnaria a otra solidaria.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Cómo te sitúas ante las pobrezas?
  2. 2.     ¿Observas algún cambio en el trato con los frágiles sociales?

 

Para saber más:

 

         Se ve que el mero contacto con los pobres no es suficiente; es preciso entroncar eso con el evangelio. Flor 1 y Jordán de Giano 13 nos hablan de un hermano llamado Juan de Campelo que dio en la excentricidad de fundar una orden mixta de leprosos y leprosas. Flor 1 dice que abandonó la Orden y, como Judas, terminó ahorcado (?). Posible exageración…

 

 

9. Un extraño belén (1 Cel 85)

 

         Es algo muy celebrado en la vida popular de Francisco: se le cree fundador de los belenes. El suceso ocurrió en 1223. Estamos en su octavo centenario. Quizá sea un momento para replantear de nuevo el tema central de la encarnación de Jesús.

 

 

El texto:

 

«Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas para iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años. Llegó, en fin, el santo de Dios y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación».

 

  • Hermanos…hombres y mujeres: la celebración se hace fuera del convento, en un lugar ajeno a los hermanos, aunque asisten. Ese visibiliza el problema final con la fraternidad.
  • Para iluminar la noche: es época de noches oscuras (leemos desde contextos sociales distintos). Hacer luz en la noche física y la espiritual: Francisco no está en el mejor momento de su vida.
  • Pesebre, buey y asno: dicen que Francisco es el fundador de los belenes. Pero aquí no es el belén tradicional. No está María ni José. Francisco reproduce una antífona que se cantaba en la liturgia: “¡Oh gran misterio y admirable sacramento! Unos animales miraban al Señor puesto en el pesebre”. El “no hay quien lo entienda” de la encarnación.
  • La pobreza es ensalzada: para Francisco la Navidad es un misterio de alegría pero, antes que nada, un misterio de pobreza: el pobre nacimiento de un humano en toda su fragilidad, un niño que llora sin que sepamos por qué (así lo pinta el primer film de Cavani).
  • Las rocas responden: Dice Benedetti que el silencio de las rocas es su manera de decirnos que están vivas. El anhelo de siempre de Francisco de que la naturaleza participe de la alegría de la creación y aun de la Navidad.
  • Entre cantos de alegría: por encima de todo termina prevaleciendo la alegría. Una alegría que es conjugable con las lágrimas y la pobreza (“Vuestra alegría no os la quitará nadie”, dice Jn 16,23).
  • La misa sobre el pesebre: extraño altar para una peculiar celebración. Encarnación y eucaristía se unen: en la eucaristía descubrimos a diario la certeza de fe del Dios encarnado en la historia.

 

Derivaciones:

 

  • Escenario infrecuente: a veces habría que celebrar la fe en marcos no religiosos (en el campo, en las casas, etc.) para indicar que fe y vida van mezcladas. Como ocurre en Greccio.
  • Las pobrezas siempre ahí: no hay manera de desprenderse de ellas. Y ello por una razón sencilla: ocupan el centro del reino y el del corazón del mismo Jesús. Mientras históricamente estén ahí, han de tener su sitio en la celebración.
  • Encarnación áspera: misterio abrupto, le llamaba Rahner. Nosotros la hemos “dulcificado”, domesticado. Pero tiene algo de duro: ¿cómo es posible que Dios se mezcle a la historia, a su creación? La respuesta tiene que ser evidente: sólo por amor.
  • Gozos hondos: los que se captan si se aparta uno un poco de la corriente general para que ésta no nos engulla. Hace falta un poco de perspectiva, de distancia, de silencio.
  • Más allá de los belenes: que son cosas simpáticas, pero con frecuencia anecdóticas. Husmear lo que hay dentro; contemplar lo incomprensible de un Dios que comparte tus camino, que “duerme en tu colchón” (“Dos que duermen en el mismo colchón se hacen de la misma condición”, dice el refrán: Dios duerme en nuestro colchón, algo de eso es la encarnación).

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Por qué a unos gusta y a otros disgusta la Navidad?
  2. 2.     ¿Cómo explicar de modo sensato la encarnación?

 

Para saber más

 

         Quiera el Señor que el octavo centenario de la celebración del misterio de la Encarnación en Greccio, con la ayuda del Espíritu Santo, permita que la realidad filial de Jesús se encarne en cada uno de nosotros y en todas nuestras fraternidades, para que finalmente engendremos y demos a luz al hijo de Dios que cada uno de nosotros somos (Roberto Genuin).

 

 

10. El hombre y su enfermedad (1 Cel 98b)

 

         Raramente se habla de Francisco enfermo, como si los santos no enfermasen. Francisco murió a los 44 años, aquejado de varias dolencias.

 

El texto:

 

«Los hermanos le aconsejaban frecuentemente e insistentemente le rogaban que tratara de restablecer, con la ayuda de los médicos, su cuerpo, enfermo y debilitado en extremo. Él, empero, hombre de noble espíritu, dirigido siempre al cielo, que no ansiaba otra cosa que morir y estar con Cristo (Flp 1,23), se negaba en redondo a tal plan. Y como no había cumplido en su carne lo que faltaba a la pasión de Cristo, aunque llevase en su cuerpo las llagas, le acometió una gravísima enfermedad de ojos al tiempo que Dios multiplicaba sobre él su misericordia. El mal iba creciendo de día en día y, al parecer, la falta de cuidado lo agravaba. Por fin, el hermano Elías, a quien había escogido para sí como madre, y para los demás hermanos como padre, le indujo a que no rechazara la medicina, sino que la aceptara en el nombre del Hijo de Dios, por quien fue creada, según está escrito: El Altísimo creó en la tierra la medicina, y el varón prudente no la desechará. El santo Padre asintió amablemente, y con toda humildad se sometió a quien se lo aconsejaba».

 

  • La ayuda de los médicos: es necesaria, aunque limitada por su saber. Se puede pensar cómo estaría la medicina en  la edad media y no sabemos por qué conducto llegaba hasta los frailes. Quizá en esa época en que eran numerosos había algún hermano médico.
  • Se negaba en redondo: por pobreza o por manera de ser. Francisco es uno que se queja poco. Tal vez no le viera mucho sentido cuando su cuerpo se desmoronaba por muchas grietas, además de la vista (alguna dolencia digestiva fuerte, etc.). Aunque, en realidad, su mayor “enfermedad” fue la desnutrición, como la de todos los pobres de la época.
  • La gravísima enfermedad de los ojos: como diremos luego, quizá un tracoma. Lo cierto es que Francisco murió prácticamente ciego. Los remedios que le aplicaron (según 2Cel 66 la cauterización del nervio óptico) fueron peor que la enfermedad.
  • Elías…como madre: sobre Elías caerá una maldición franciscana (porque  esquilmó a los conventos para construir el sacro convento de Asís) pero era muy apreciado por Francisco y por Clara (2CtaCla 15).
  • Según está escrito: como en muchas situaciones de la vida de Francisco, la Palabra es instrumento de discernimiento. Por ella se anima, se decide y cambia de parecer.
  • Con toda humildad: sin hacer aspavientos de deja tratar por el médico, sin dar lecciones a nadie, sin sermones de ninguna clase.

 

Derivaciones:

 

  • Nos dan la salud: en la medida que saben son los médicos quienes nos dan la salud. No la da Dios, sino ellos (o si se quiere: Dios a través de ellos). Habría de ser respetados. Ni “adorados”. Ni mal considerados. Hermanos necesarios.
  • Hemos de colaborar: hay que colaborar con sus indicaciones, con sus diagnósticos, con sus tratamientos. Hemos de colaborar con nuestro comportamiento fiscal, para que mejore la sanidad pública.
  • Cuidarnos en la fragilidad: es el gran trabajo de las sociedades que se entienden como familia. No podemos desentendernos de nadie. No puede haber descartados. Cuidar es una actitud profundamente evangélica.
  • La Palabra y su consuelo: puede ser realmente un consuelo en la enfermedad (por ejemplo, los Salmos). La Palabra está hecha para animar y consolar.
  • Humildes ante la enfermedad: sabiéndonos en la cuerda floja, pero también afortunados por poder asistir cada día a este milagro que es vivir.

 

Dos preguntas:

 

  1. 1.     ¿Vamos adquiriendo mentalidad de “cuidadores”?
  2. 2.     ¿Somos equilibrados en nuestras dolencias?

 

 

 

 

Para saber más:

 

         «No encontramos en los escritos biográficos informaciones científicas que expliquen el origen y la naturaleza de esta enfermedad de los ojos. Algunos profesionales médicos han tratado de realizar un diagnóstico de la enfermedad, tal como nos informa O.Schmucki . Th Cotelle indica las áreas dañadas por la enfermedad: párpados, conductos lacrimales, conjuntiva ocular y palpebral y la córnea, sin atreverse a determinar la etiología de estas alteraciones. O. Parisotti piensa en un glaucoma inflamatorio agudo. J. Strebel habla de una iritis con dolores neurálgicos sobre la base de una tuberculosis general y unas cataratas. G. Lobato, Talbot y C. Andresen son los primeros que hablan del “mal egipcio”, es decir, una conjuntivitis tracomatosa. En la actualidad el tracoma es considerado como una de las enfermedades oculares más importantes que azota a la población mundial. Más de 84 millones de personas la están padeciendo y la OMS afirma que esta enfermedad es la principal causa de la ceguera en el mundo. Sus orígenes están señalados en el Antiguo Egipto, donde adquirió una relevancia muy grande, hasta el punto que  ha recibido el triste sobrenombre de Oftalmía egipcia» (M. Amunárriz).

 

6 comentarios

Fidel -

No llegan

Teresa -

“Las peores ofensas a Cristo no son las religiosas, sino las sociales”. Qué vuelta de campana darían muchas cosas si asumiéramos esto. Empezando por la misma Iglesia y la vida consagrada.

“Discernimiento sin desprecio: no se trata de dar la razón a los pobres sin más, sino de discernir sin menosprecio, sin superioridad. Hay que resistir a su “acoso” pero no hay que desentenderse, sino ser eficaz siendo lo más humano posible”. Es muy fácil hacer demagogia a costa de los pobres. Hasta eso se pone de moda y queda bien. La piedra de toque, es verdad, la humanidad con ellos, y la solidaridad.

“A veces habría que celebrar la fe en marcos no religiosos para indicar que vida y fe van mezcladas”. Es una muy buena idea.

Bellísima plegaria, la de Roberto G.: “… para que finalmente engendremos y demos a luz al hijo de Dios que cada uno de nosotros somos”.

“Cuidarnos en la fragilidad: es el gran trabajo de las sociedades que se entienden como familia. No podemos desentendernos de nadie. No puede haber descartados. Cuidar es una actitud profundamente evangélica”. Esta mentalidad va calando y se va generalizando; aunque, paradójicamente, vaya creciendo, también, el número de los descartados y de los que no tienen quien los cuide. Aumenta el número de frágiles y vulnerables que no importan ni interesan a nadie.

“La Palabra está hecha para animar y consolar”. Y quien lo descubre, encuentra un tesoro.

“Humildes ante la enfermedad: sabiéndonos en la cuerda floja, pero también afortunados por poder asistir cada día a este milagro que es vivir”. Y cómo pueden corroborarlo tantos supervivientes y quienes los han acompañado en sus subidas al calvario. O basta con ahondar un poco en “este milagro que es vivir”.






Teresa -

Es muy hermoso acercarse y contemplar a Francisco orante: en la soledad, entregado a la oración, superando en ella “temores y angustias”… sin apartarse nunca del “camino cotidiano de la vida”, prueba de fuego de toda oración y garantía de autenticidad.

“No era tanto un hombre orante, sino más bien él mismo transformado en oración”. ¿No es acaso la aspiración más profunda de cualquier orante?

“La oración le es dada a quien ora. Quien reza con humildad y fidelidad se da cuenta de que “es estar a solas con Él”. El cielo en la tierra, que dirían algunos santos.

“… el hombre se pone interiormente a la escucha de la voz de Dios que habla al corazón”. Es la actitud por excelencia del orante; no tanto del que ora.

(Continuará...)

Teresa -

“Ardiendo (Francisco) en vehementes deseos de martirio”. Bueno, aunque no sean de martirio, pero ¿ardemos, hoy en día, en la vida religiosa? ¿Tenemos deseos vehementes de algo? Es decir, de algo que merezca la pena fuera de nosotros mismos. Recuerdo mis primeros años de aspirante a monja, cuando creía que todas eran así: mujeres inflamadas. Desde entonces, he encontrado muy pocas, y la mayoría de ellas no son religiosas. Totalmente de acuerdo en que hay que discernir los deseos. Pero es tan triste no tener ninguno que discernir…

“Admira la libertad de Francisco y sus hermanos: sin institución que atender, sin obligaciones religiosas, sin propiedades que cuidar y defender”. Sí, claro que admira. Una libertad tal resulta totalmente desconocida para los que venimos muy por detrás.

“Seguir a Jesús o seguir a Francisco”. Siempre será una buena pregunta cuando hay fundadores de por medio. Hay un riesgo real a la hora de cultivar el celo por el carisma propio, de olvidar que la persona del fundador se trata de un “molde”, y que seguimos a Jesús.

“Una suerte: así habríamos de llegar a entender la vida sobre la tierra, como una suerte de poder participar en este formidable proceso de la creación, aunque sea con algo tan efímero como nuestra vida histórica”. Ni más ni menos.

(Continuará...)



Teresa -

“Situarse en el lado no brillante de la sociedad”: “Esa será la llave que le abra los tesoros del evangelio”. Pero la historia de la Iglesia, de la vida consagrada, de los cristianos ha hecho aguas en este sentido. ¿Cómo hemos podido desorientarnos tanto?

“Francisco es un buscador incansable; nunca se queda quieto y satisfecho con lo logrado. Buscar es su manera de creer”. Es mucho más fácil y gratificante conectar con los buscadores que con los encontradores. Dan alas a la esperanza y la libertad. Los otros, no.

“Aprender la Palabra. Siempre será necesario profundizar”. Para unos, profundizar es como respirar; para otros, es como esnifar veneno.

“No faltaban centros religiosos” pero “Francisco busca luz en la explicación de un cura rural anónimo”. Yo creo que, en momentos de crisis, tampoco acudiría a un centro religioso. A lo mejor, una teme encontrar allí un montón de respuestas que no necesita y oscuridad añadida a la que ya padece.

Lejos de la adulación y no funcionar por intereses: buenos criterios evangélicos, además de franciscanos. Y actitudes propias de una madurez humana y emocional.

(Continuará...)


Teresa -

“Valores y contravalores. Con los años habríamos de ser más valoradores de la persona, menos criticones. Si no ves lo bueno de aquel con quien convives, es que no lo amas aún suficientemente”. Es verdad, solo con y desde el amor se ven y encuentran las virtudes y la belleza, más o menos oculta, que hay en los demás. Y que es más difícil de reconocer en los que tenemos más cerca, precisamente por la proximidad y el roce que conlleva.

“Tuvo que lidiar con uno de los peores sufrimientos, el de la oposición de su propia familia. Una herida que nunca se cerró del todo”. Cuánto mejor es contemplar así a los santos, de carne y hueso, y no de otra forma. Porque siendo unos de los nuestros, son para nosotros hermanos y compañeros luminosos y esperanzadores.

“Una fe incomprendida”, y con opciones que “tienen, a veces, daños colaterales”: “Es preciso encajarlo bien, con cierta paz y hasta una pequeña dosis de buen humor”. No se puede decir mejor.

“La espiritualidad tendría que ser un punto de apoyo para sobrenadar las dificultades y orientarlas bien”. De otra manera, deja patente su esterilidad y se queda en fuegos fatuos.

(Continuará...)