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Conceptos bíblicos básicos (Nuevo Testamento)

 

 

 

 

CONCEPTOS BÍBLICOS BÁSICOS

(NUEVO TESTAMENTO)

 

         Tras haber ordenado el “armario” del Antiguo Testamento, nos disponemos a hacerlo con el Nuevo Testamento. Éste, por causa de la persona de Jesús, tiene más importancia para nosotros y nos es más grato. Una razón fuerte para sumergirnos en este mundo del NT.

         Además, el NT es algo ordenado. Tiene su orden, que no es el nuestro, más lógico, más cartesiano. Pero tiene su orden. Descubrirlo es un gran agarradero para hacer una lectura de la palabra de más calidad. Por eso es bueno darse con entusiasmo a la tarea.

         No estamos habituados los cristianos al manejo de la Palabra, a darle vueltas, a mirarla muchas veces, a volver sobre ella hasta que se nos haga familiar. Pero, poco a poco, habría que lograr esta tarea. Nos llevaría a amarla más, a sacarle más jugo.

         Dice san Jerónimo, un poco negativamente, que “desconocer la Escritura es desconocer a Jesucristo”. Quizá se podía haber dicho positivamente: conocer el NT es conocer a Jesucristo. No hay forma mejor de conocerlo. Quizá no haya otra y las demás tengan que pasar por esta.

         El Papa Francisco dice que hoy resulta imprescindible al cristiano tener una experiencia personal de Jesús. Creemos que esa experiencia se puede alimentar mucho si leemos el NT con deseo, con cabeza y con la ayuda del diálogo comunitario.

 

 

 

 

 

 

1

JESÚS: SU TIEMPO 

 

                  Hay que comenzar diciendo que el NT se inscribe en lo que se llama la Pax romana: un largo período que va del 26 a.C. al 180 d.C. en el que la administración del Imperio Romano logro tener tranquilo a todo el mundo conocido de entonces, a toda la cuenca del Mediterráneo, aunque hubiera guerras en las fronteras interiores. Eso quiere decir que el tiempo de Jesús fue, globalmente hablando, pacífico.

         En concreto, la tierra de Jesús, aunque tuviera movimientos latentes, estuvo básicamente tranquila durante su vida. De hecho, el movimiento de celotes, que era de naturaleza independentista y de componente violento, no aparece en tiempos de Jesús. Sí antes con judas el Galileo a comienzo de siglo, y sí después de Jesús en la guerra del 70. Pero no en su tiempo. Quizá eso contribuyó a dar alas a su utopía de la paz y de la fraternidad.

         Por lo que hace a la Palestina de la época, las instituciones oficiales eran: el llamado Gran Consejo o Sanedrín con competencia en cuestiones de menor rango (las grandes, como los  tributos, la pena de muerte, etc. se las reservaban los romanos). Estaba constituido por las familias sacerdotales, los saduceos, y controlaban el orden y el comercio interno del templo (escena de los mercaderes). Otras instituciones eran: el Templo, centro neurálgico, espiritual y económico del país; la casta sacerdotal que era el legislativo de la época; la Ley, como sustrato ideológico y moral de la nación; los escribas como el brazo ideológico del poder; el sábado como representante de la práctica religiosa concreta. Todas estas instituciones hacían un todo compacto. Difícil ser libres, cuestionarlas, desobedecerlas. La libertad de Jesús brilla ante un panorama tan sistémico.

         Las corrientes ideológicas son las que aparecen en los evangelios: los saduceos que, como hemos dicho, cortaban el bacalao; los fariseos que eran muchos, gente piadosa en general, muy apegados a las normas; los esenios que vivían en plan monástico en Qumrân y con los que Jesús probablemente no tuvo ningún contacto porque su propuesta del reino es diametralmente opuesta a la de aquellos; los celotas que, como hemos dicho, no existieron en tiempo de Jesús aunque, tras su muerte, rebrotó la cosa, gente de violencia política; los herodianos, al servicios de Herodes rey de Galilea; los samaritanos, gente no del todo pura racialmente y por ello menospreciada por los puros judíos. Un panorama complejo. Jesús no se alineó con ninguna de estas cosas corrientes. Supo ser único en su propuesta a contracorriente de un mesianismo pobre y de un reino para todos.

         El mundo de Jesús es un mundo agrario: el 90% de la gente vivía en el campo y se dedicaba a la agricultura. Además: analfabetismo general, esperanza de vida baja (en torno a 30 años); pocos propietarios de tierras y muchos braceros; muchas viudas y huérfanos; poca capacidad productiva. En ese ambiente de pobreza y desigualdad las profecías de la dicha arraigaban con más facilidad. Y la de Jesús es una propuesta de dicha.

         Se comprende fácilmente que aquella fuera una sociedad muy religiosa. Jesús lo fue. Pero tuvo la genialidad de cobrar perspectiva y saber distinguir lo importante y lo accesorio. Su crítica social y religiosa, sin pretenderlo, escondías semillas de liberación.

 

Texto ilustrativo: Lc 2,1-5

 

         “Sucedió que en aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar siendo Quirino procurador de Siria. Marchaban todos a empadronarse, cada uno a su propia ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de David, para empadronarse con su esposa María que estaba encinta”.

 

Augusto durante su mandato ordenó realizar varios censos a fin de controlar el número de habitantes de su Imperio para establecer tributos directos e indirectos, y con fines militares. La mayoría de historiadores modernos, tanto laicos como cristianos, sostienen que Lucas cometió un error al hacer coincidir el censo de Quirino (que tiene lugar durante el 6 d.C) y los hechos que rodearon al nacimiento de Jesús, que Mateo en su Evangelio sitúa en tiempos del rey Herodes (4 a.C). El fallo fue cometido por el deseo de Lucas de dar un cariz histórico al hecho de que el nacimiento del Mesías se produjera en Belén, tal y como proclamaba el Antiguo Testamento.

 

Nota de actualización:

 

La fe no está en el aire. Se inserta en una época y en un contexto. Ese contexto no es otro que el de la ciudadanía. La mejor aportación de la comunidad cristiana a la ciudadanía es ser amparo de los débiles. La mejor aportación de la comunidad cristiana y su sentido. Allí descubre su lugar en el conjunto social. Lo suyo es amparar y sostener el lado frágil de la sociedad. Por eso, los verdaderos hijos del Reino son los que acompañan la vida de los frágiles. 

 

Preguntas para el grupo:

 

  1. ¿Colaboramos a que nuestro tiempo sea un tiempo de paz?
  2. ¿Crees que estamos necesitados de una conversión a la ciudadanía?

 

 

 

2

JESÚS: SU MENSAJE

 

         A nosotros no nos cabe duda: el núcleo del mensaje de Jesús es el sueño de la nueva sociedad, de la fraternidad igualitaria, de la economía de inclusión. A todo esto Jesús lo llamaba “el reinado de Dios”, la era de la nueva justicia, el tiempo del amor que nace, el alborear de un tiempo nuevo. Quitar esto del Evangelio es matarlo.

         El Bautista tipifica la esperanza de cambio, el anhelo del fondo de lo humano que quiere que los corazones se toquen. Jesús se sintió llamado a trabajar en esa dirección de novedad. La escena del bautismo de Jesús en que el Espíritu de Dios, su Amor, se “queda” para siempre en él está indicando que tal sueño no es una fantasía.

         Pero el mensaje de Jesús no ha sido principalmente una doctrina sino, sobre todo, un trabajo por liberar a la persona. Este trabajo parte de una realidad indudable: Jesús fue un hombre libre. ¿Dónde aprendió la libertad en un contexto tan coactivo como el suyo? ¿En sus noches de oración (Mc 1,35)?

         Luego, ejerció su acción liberadora: liberación de la marginación (Mc 3,1-7); liberación del nacionalismo excluyente (Mc 1,29.31); liberación de la ideología opresora (Mt 15,14); liberación de la culpa (Jn 7,49); liberación del culto alienante (Jn 10,1-5); liberación del legalismo (Jn 5,8-18); liberación del pecado (Mc 1,15).

         Además, Jesús nos ha mostrado un perfil preciso de Dios. Por eso, nosotros los cristianos no creemos en Dios de maneras genéricas, sino en el modo concreto del Dios de Jesús. Lo que nosotros sabemos de Dios es lo que vemos en Jesús. Viendo cómo él es, deducimos cómo es Dios.

         Así: porque Jesús es bueno, deducimos que Dios es exclusivamente bueno para todos (Mt 5,45); porque Jesús se relaciona con todos, sobre todo con frágiles, creemos en Dios que es relación, amor (1 Jn 4,8); porque Jesús quiere potenciar a la persona, creemos en Dios que potencia a la persona (Jn 1,16); porque Jesús perdona, creemos en un Dios que perdona siempre (Lc 15,11-32); porque Jesús es alguien al servicio de la persona, creemos en un Dios que sirve a la persona (Jn 13,1ss); porque vemos en el Evangelio a un Jesús débil, creemos que Dios se hace “débil” con nosotros (Mc 14,35); porque vemos a un Jesús tierno, creemos en un Dios que es también tierno con nosotros (Mt 9,36).

         Jesús ha hablado de Dios de una manera que los marginados de la sociedad han percibido que ese Dios era el suyo. Un Dios que no juzga a nadie, que no se apropia de nadie y que ama aunque no se le ame. Eso ha animado a la persona a tener controlados los mecanismos de juicio, a no robar ni almas, ni corazones, ni voluntades, y a devolver amor incluso cuando el otro no me ame. Quizá por todo esto se acercaba a Jesús la gente humilde, más que por sus milagros, modestos, y sus ideas, no totalmente originales.

 

Texto ilustrativo: Mc 1,21-22:

 

         “El sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Estaban impresionados de su enseñanza, pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los letrados”.

 

         Conocemos muy bien el método que empleaban los letrados para enseñar: citar a los grandes rabinos y, contrastando con sus opiniones, buscar la solución. Jesús no cita a nadie, cita su propia experiencia. Ésa es su autoridad. La gente queda impresionada y, quizá, contrariada porque ese tipo de enseñanza contraviene el sistema. Pero tiene mucha fuerza porque parte de la experiencia.

 

Nota de actualización:

 

         Dice el Papa Francisco en la EG que para hacer creíble el Mensaje de Jesús hoy son necesarias dos cosas: tener una experiencia personal de Jesús y proponer el Evangelio con alegría. Esa experiencia personal no la puede dar la mecánica religiosa. Hay que empeñar algo de lo que uno es en realidad: tiempo, ilusión, búsqueda continuada. Una manera concreta de tener esa experiencia es leer personalmente el Evangelio, subrayarlo, aprenderlo.

 

Para el diálogo en grupo:

 

  1. ¿Tu experiencia de Jesús mejora en estos grupos bíblicos?
  2. ¿Aunque no venimos de una cultura de Evangelios, nos animamos cada vez más a leerlo y subrayarlo?

 

3

JESÚS: SUS UTOPÍAS

 

         El Evangelio es un libro de relaciones y de utopías. La utopía es un dinamismo. No se posee plenamente nunca. Como el horizonte, cuanto más te acercas a él, más se aleja. Pero sirve para moverse, para no estar siempre en el mismo punto, para preguntarse, para avanzar. Quitar al Evangelio sus utopías, sus sueños, sus anhelos, es matarlo.

         Y ¿cuáles son las utopías de Jesús? No son utopías preferentemente religiosas, sino humanas. Por eso conectan con el fondo de lo humano, lo iluminan y alientan:

1)   Se puede conjurar la honda soledad de lo humano: “Yo no estoy solo; el Padre siempre está conmigo” (Jn 16,32). La utopía de vivir con la soledad controlada, en la conciencia de que se hace parte de una familia, de un grupo de amparo. Contra todo sentimiento de autoexclusión.

2)   Las desdichas de los infortunados se acabarán: “Comieron todos hasta saciarse” (Mt 14,20). No siempre el futuro va a ser tan negro como lo sufren los frágiles. No siempre el pez grande se va a comer al chico. La voz que reclama justicia va a ir siendo escuchada. El irrenunciable sueño de ir a mejor.

3)   La dignidad, no la moralidad, es la mejor manera de entender a la persona: “El Padre hace salir su sol sobre buenos y malos” (Mt 5,45). Antes de la moralidad, la dignidad. La dignidad como lo innegociable de la utopía. La necesaria y terca defensa de la dignidad.

4)   Todo el mundo puede tener fe (aunque no tenga religión): “¡Qué grande es tu fe, mujer!” (Mt 15,28). Una cosa es la fe religiosa y otra la fe en el Dios de Jesús. Esta se construye con los valores del Evangelio; aquella con los valores del sistema. ¿Es posible ir construyendo una fe con la religión controlada?

5)   El sector social más frágil habría de ser privilegiado: “No he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mt 9,13). No porque sean mejores, sino porque son más frágiles. Una fe que no contempla al sector frágil no es la fe de Jesús.

6)   La vida es una oferta de dicha: “¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!” (Lc 10,24) Una fe que no lleva a la dicha no concuerda con el programa de Jesús. Una religión que atribula, atemoriza, causa perplejidad, no ayuda a elaborar los conflictos, no conecta bien con el Evangelio.

7)   La irrenunciable igualdad: “Uno es vuestro Padre y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,9). Contra la tendencia a la jerarquización, social o religiosa. Los modos alternativos de la utopía de Jesús.

 

A veces hemos entendido la resurrección de Jesús como una idea religiosa, como algo en que se cree sin más. Pero podría entenderse de manera más vivencial como la pervivencia de la utopía del Reino en la vida de quienes quieren seguir a Jesús, la certeza de que la nueva sociedad es algo que se puede ir consiguiendo, siquiera lentamente. Es preciso conjurar desalientos, negativizaciones y condenas para mantener viva hoy la utopía de Jesús.

 

 

 

Texto ilustrativo: Hech 26,23:

 

         “El Mesías tenía que padecer y, siendo el primero en resucitar de la muerte, anunciaría un amanecer lo mismo para el pueblo que para los paganos”.

 

         Es interesante esto de que Jesús anunciaría “un nuevo amanecer”, una utopía, un horizonte, no una moral o una religión. Con el amanecer vienen todas las posibilidades. Esa es la propuesta de Jesús: hay posibilidad de construir una nueva realidad social.

 

Nota de actualización:

 

Hace mucho tiempo que hubo quien vaticinó el fin de las utopías. Pero estas perviven en la vida de muchas personas que aspiran a una sociedad distinta. A veces hay ejemplos que nos causan estupefacción, personas que luchan, David contra Goliat, contra el plástico y creen que es posible liberar a los océanos de este cáncer. Soñar con una tierra limpia es posible. A veces basta un pequeño correctivo (el que nos cobren unos céntimos las bolsas de plástico) y la cosa empieza a funcionar. Como decía M. Hernández, un mundo sin utopías es un ensayo para la muerte.

 

Para el diálogo en grupo:

 

  1. ¿Cuál es el mayor enemigo de las utopías?
  2. ¿Cómo construir una comunidad cristiana que crea de verdad en la posibilidad de una nueva sociedad.

 

 

 

 

 

4

JESÚS: SU COMUNIDAD

 

         Jesús necesitó de la comunidad. Por eso planteó su siembra del reino con la presencia de un grupo de seguidores y seguidoras. Hay que decir que, más que por razones de ayuda para su predicación, Jesús formó una comunidad porque su corazón de hombre la necesitaba. Así es, necesitaba amar para poder decirnos cómo es el amor del Padre. Por eso, aunque a veces sus discípulos le “estorbase”, nunca los rechazó ni los despidió (Mc 4,36).

         ¿Cuáles son las notas de la comunidad de Jesús que luego habrá de copiar la comunidad cristiana? Algunas como éstas:

  • Una comunidad identificada con Jesús: porque no se trata tanto de “creer” en él con ideas religiosas, sino de “identificarse” con sus sueños y anhelos. Es una adhesión de amor. Por eso, es imposible pertenecer a la comunidad de Jesús sin amar. No es suficiente con llamarle “Señor” (Mt 7,21).
  • Una comunidad espiritual: que valora lo que hay debajo de la piel, que tiene interioridad, profundidad, que se deja guiar por el Espíritu que es como el viento, tan creativo, tan imaginativo (Jn 3,4). Esa manera espiritual se manifiesta en los diversos “carismas” que cada uno tiene para que vaya adelante el bien común.
  • Una comunidad de personas libres: porque la comunidad de Jesús va echando fuera el temor y la culpa que son las grandes cadenas de la opresión. Jesús no pide sometimiento, sino bondad (Mt 5,48). Por eso quiere que, como él, el seguidor sea libre ante la sociedad y ante las tradiciones religiosas.
  • Una comunidad de iguales: donde nadie es más que nadie y nadie es menos que nadie (Lc 22,27). Donde servir es un modo de vida (Mc 9,35) y donde las jerarquías no deben contar (Mt 20,20-28). Por mucho que haya derivado en otra cosa, la comunidad de Jesús está llamada a la simple igualdad de personas, más allá del género.
  • Una comunidad abierta a todos: algo que costó mucho a las primeras comunidades: tener una mentalidad universalista. Jesús cree en la dignidad de toda persona y, en base a esa dignidad, ofrece su propuesta a cualquier persona, más allá de su condición moral (Mc 2,14) o de su nacionalidad (Mt 15,21).
  • Una comunidad solidaria: como ha quedado claro en la multiplicación de los panes: la certeza de que compartiendo llega, no siendo obstáculo la pobreza (Jn 6,1ss). Así lo entendió la comunidad de san Pablo que organizó una gran colecta para los pobres de Jerusalén como una exigencia de la fe (Gál 2,10).

 

De estos planteamientos dimana la misión de la primera comunidad, algo que fue oxígeno para la fe naciente. Sin ese ir a los paganos, la fe se hubiera ahogado en los estrechos límites de Palestina. La comunidad de Jesús hizo lo mismo que él: él se sentó a la mesa con pecadores, la comunidad fue al lugar del “pecado”, al paganismo para hacerle una oferta de vida. Entonces es cuando la fe cobró un impulso de que todavía nos beneficiamos nosotros.

 

Texto ilustrativo: Mc 3,3-19:

 

“Subió al monte, convocó a los que él quería y se acercaron a él. Entonces constituyó a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar, con autoridad para expulsar demonios”.

 

         Jesús llama a los discípulos: es una “convocación”. No van por su voluntad, sino convocados por Jesús. Él es quien hace la oferta, él es quien elige. Y lo hace, en primer lugar, para “que estén con él”. No tanto por necesidad del trabajo apostólico, sino por necesidad del corazón. Los necesita para poder amar. Y luego viene la oferta del reino, predicar, en los modos de sanación humana, expulsar espíritus, hacer obra de saneamiento, de bondad, de humanidad.

 

Nota de actualización:

 

         Cuando el papa Francisco volvía de Bangladesh dijo que la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. Hay muchos cristianos que sufren porque disminuye el número de creyentes, a veces en su propia familia. No sabemos cómo “atraerlos” porque eso ya no se hace con palabras ni con ritos religiosos. ¿Y si los atrajésemos por planteamientos sociales animosos de solidaridad? Si la comunidad cristiana atrae poco hay que preguntarse si es, de verdad, la comunidad imaginativa, creativa, sorprendente de Jesús.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Cómo está el sentimiento de comunidad en nuestras parroquias?
  2. ¿En qué cosas concretas de hoy ha de cambiar la comunidad cristiana para parecerse más a la comunidad de Jesús?

 

 

5

EL EVANGELIO DE MATEO

 

         No es el más antiguo de los Evangelios. El primero es Marcos. Pero lo colocamos en primer lugar porque es el primero de la lista de los cuatro evangelistas consignados en el NT. Es del año 80 de nuestra era, más o menos. Han pasado más de 40 años de la muerte de Jesús. Es para que midamos el alcance de los datos.

         Lo que ha ocurrido antes de que los Evangelios fueran puestos por escrito es un misterio, es como entrar en una nebulosa. Por más que nos gustaría saber cómo han llegado a nuestras manos estos textos, cómo se han escrito, quien los ha escrito, etc., nunca lo sabremos. Sí que podemos decir es que los Evangelios, tal como los tenemos, no es obra de una sola mano. Es de un autoría colectiva. ¿Hay algún rastro de un testigo ocular? Quizá. ¿Es el testigo el que da el nombre al Evangelio? No, se ha puesto el texto bajo el patronazgo de un apóstol, pero no lo escribió él. Es una costumbre de la época.

De cualquier modo, el valor del Evangelio no está ni en el autor, ni en cómo se ha escrito, ni en qué veracida histórica contienen los relatos. El asunto está en la hermosa experiencia espiritual de las primeras comunidades de cristianos en torno a la realidad de Jesús.

Viniendo al “armario” de Mateo diremos que su Evangelio está asentado sobre cinco grandes catequesis (los autores las llaman “instrucciones”) que tienen todas, como denominador común, el reinado de Dios. Veámoslas:

  • El programa del reino (Caps.5-7): es un programa de dicha que Jesús presenta a beneficio, sobre todo, de los más excluidos. En su reino no habrá exclusión y los pobres ocuparán el centro por lo que sus infortunios tienen los días, los siglos ya que esto va lentamente, contados. No alcanzar la medida posible de dicha a que aspiramos los humanos sería el mayor fracaso.
  • Los heraldos del reino (Cap.10): es el capítulo de la misión del reino. Éste merece ser difundido y ofrecido, no tanto como mensaje religioso, sino como mensaje de dicha. Toda persona, más allá del hecho religioso o moral, ha de tener la oportunidad de recibir este programa.
  • El reino revelado en parábolas (Cap.13): Un intento más específico, más popular para que el reino sea entendido. Parece que Jesús usara este género literario poco empleado en la Biblia. Todas las parábolas tienen como denominados la figura de un Padre compasivo que acompaña el caminar humano.
  • Los verdaderos hijos del reino (Cap.18): son aquellos que acompañan la vida de los pobres. El cometido de la comunidad de seguidores es amparar al frágil social, a los “niños”, a las ovejas “perdidas”. Para hacer esta obra de acompañamiento es imprescindible el perdón.
  • El alborear del reino (Caps.24-25): el reino comienza a amanecer cuando el hambriento come, cuando el preso es visitados, cuando el sediento bebe, etc. Es decir, el reino quiere colmar el amplio abanico de necesidades de las que se ve aquejada la existencia. Así nacerá una forma de vida nueva. Ésta será imposible sin la solidaridad humana.

Esta hermosa espiritualidad es la que, según Mateo, se encierra en la realidad del mesianismo pobre de Jesús. ¿Cómo un Mesías pobre iba a proponer algo valioso? Porque su propuesta del reino encierra un mensaje de vida para la persona, sobre todo para que la que sufre exclusión.

 

Texto ilustrativo: Mt 6,25-30:

 

“-Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”.

 

Son las dos únicas parábolas ecológicas que hay en Mateo: los pájaros viven sin graneros, los lirios sin telares. Pero tanto pájaros como lirios trabajan duro para sobrevivir. El reino es un don del amor del Padre, pero la corresponsabilidad humana es totalmente necesaria.

 

Nota de actualización:

 

         Hay un autor que dice que nacemos con responsabilidades adquiridas. El hacer parte de la familia humana nos lleva a la responsabilidad de funcionar como una familia. Lo dice Agrelo, el obispo de Tánger: ¿Has hecho algo de más cuando has dado de comer a tu hijo? ¿Y el inmigrante que viene a tu tierra no es de tu familia? ¿Haces algo de más si lo acoges y le das de comer? Una fe que no nos responsabiliza de la situación ajena no contribuye al alborear del Reino que va amanecer sin más. Nuestra colaboración es imprescindible.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Te parece que tiene su lógica el orden de las cinco instrucciones del Evangelio de Mateo?
  2. ¿Cómo generar más responsabilidad social entre los cristianos?

 

6

EL EVANGELIO DE MARCOS

 

         Ya dijimos que una de las cosas más difíciles de entender es lo que ha ocurrido antes de que los Evangelios fueran puestos por escrito. Otra cosa complicada es saber las influencias que un texto ha tenido en otro. Hoy se admite una teoría que se llama de “las dos fuentes” (fuente en alemán de dice “quelle”).

 

         El Evangelio de Marcos es el primero de los cuatro. Es, más o menos, del año 70. Unos 30 años después de la muerte de Jesús. No es fácil saber qué es lo que pretende. Pero, grosso modo, quiere hacer ver que el Mesías de verdad no es el esperado por el judaísmo, el de la casa de David, sino el Hombre pleno Jesús.

Un mesías-hombre normal, por pleno que se quisiera, ponía muchos problemas. El mayor de todos, el universalismo: el mesías no es algo atado a un pueblo, sino que es la promesa de que toda persona puede alcanzar el nivel de dicha que le asigna la creación. Nada que ver con elecciones de Dios ni con prerrogativas religiosas.

Por eso, muchos de los personajes de Marcos son raros para el judaísmo: el chiquillo (9,36), los pequeños (10,42) la multitud (3,32). Son personajes no judíos, como queriendo decir que todos han de tener cabida en el programa de Jesús. Y así esos personajes se tornan representativos: el leproso representa los marginados por el judaísmo (1,39-45), el paralítico a la humanidad encadenada (2,1-13).

Eso hace que la vida se lea desde otra perspectiva: toda persona es igual, toda persona es digna, no hay gente con más derechos que otros, no hay obstáculo para entender a los humanos como una familia, las separaciones no tienen sentido y las fronteras tampoco. Podemos medir la lejanía de esta clase de planteamientos. Podemos darnos cuenta de que el Evangelio solamente ha arañado el exterior de nuestra “civilización” humana.

Desde aquí no nos puede extrañar que digamos que los Evangelios en general, y el de Marcos en particular, tengan una gran carga social. Nosotros pensamos que su carga es religiosa o moral, pero no social. Si se lee con una cierta profundidad, más de la mitad de los pasajes de Marcos tienen contenidos sociales (ver la catequesis social de Mc 9,30-10,31). No se habla tanto de tenidos religiosos sino sociales: el servicio, la libertad, la generosidad, la confianza, etc. El contacto con Jesús, persona en plenitud habría de hacernos personas más plenas.

 

Texto ilustrativo: Mc 1,29-30:

 

         “Al salir de la sinagoga fue derecho a casa de Simón y Andrés, en compañía de Santiago y Juan. La suegra de Simón yacía en cama con fiebre: él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le quitó la fiebre y se puso a servirles”.

 

Siempre se ha leído como un simple milagro de curación. En realidad, una sencilla curación: quitar la fiebre. Es algo más: el entorno de Pedro y él mismo están enfebrecidos con la fiebre del mesianismo religioso: el Mesías es para Israel, y éste país será el centro de todo. Jesús libera a ese entorno de esa fiebre y la transforma en servicio. El Evangelio quiere transformar nuestras fiebres en servicio.

 

Nota de actualización:

 

         Quizá una de las tareas de la fe es la humanización de Dios, de Jesús y de todo el ámbito religioso. La religión, con buena voluntad, tiende a sacar del ámbito humano a aquellas personas y realidades que quiere ensalzar. Considera que lo humano es un marco pobre para lo sublime de Dios, de Jesús y de todo lo sagrado. Sin embargo, el Evangelio se empeña en decir que es justamente en lo humano donde hay que vivir lo sagrado. Es el lo profundo de lo humano donde habita el misterio. Dios es humano y Jesús lo es porque han unido su suerte a la nuestra.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Por qué nos cuesta aceptar que somos familia humana con todos los humanos?
  2. ¿Es buen camino el de la humanización de Dios o de Jesús?

 

 

7

EL EVANGELIO DE LUCAS

 

         El Evangelio de Lucas es un caso único en el NT. Resulta que es la primera parte de una obra más completa (se le suele llamar la obra de Lucas) que une el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Nos ha llegado partida: la primera parte la pusieron con los Evangelios y la segunda, los Hechos, ha quedado sola. Pero la obra es conjunta.

         ¿Qué pretende la obra de Lucas? Describir cómo la humilde semilla del reino sembrada por Jesús en su tierra de Galilea va pasando, de mano en mano, hasta que llega a su lugar natural: el corazón del paganismo, Roma. Porque resulta que la obra de Lucas no es una oferta a gente religiosa, sino una oferta a toda la gente, paganos incluidos. Por eso mismo, situar únicamente el Evangelio en marcos religiosos es secuestrarlo.

         Para el Evangelio de Lucas es muy importante mostrar que la vieja Ley ya no es lo decisivo, que lo verdaderamente importante es el servicio y el amor. Ahí es donde el creyente se juega su sentido, si se aprende a amar y a servir cada día como un estilo de vida que se va conformando.

         Por eso, los personajes que tienen como estilo de vida la autorreferencialidad, su propio egoísmo, su lucro, son tratados con mucha dureza (16,19-31). No podrán entender nunca la propuesta de Jesús porque su corazón está endurecido y vuelto sobre sí mismo.

         Es que, para Lucas, el Evangelio es más una propuesta ética que religiosa. Efectivamente, la identidad cristiana no se mide por la pertenencia religiosa, sino por los modos éticos. Esto queda muy claramente expresado en la parábola del samaritano que debería llamarse la parábola del amor social, ya que no se dice que el samaritano fuese una persona religiosa, sino que, siendo un excluido, se conmovió (Lc 10,25-32). Más aún, al estamento religioso no le sirvió de nada ser de la “parroquia” de Jerusalén.

         Lucas es buen escritor y escribe unos retratos, unos “iconos”, muy atractivos: el icono del amor agradecido (la mujer que le besa los pies en 7,36-50); el icono de la compasión laica (el citado del samaritano en 10,25-32); el antiicono del necio que acumula (12,13-21); el icono “mudo” de la liberación de género (la mujer encorvada de 13,10-17; el icono del perdón difícil (el hijo pródigo de 15,11-32); el antiicono de la conciencia aislada (el rico epulón de 16,19-31; etc.  Todos ellos, como hemos dicho, tiene como línea común el de un comportamiento humanizador más allá de cualquier debilidad.

         Se verifica en el Evangelio de Lucas la intuición de quien piensa que a Jesús no le interesó tanto la religión cuanto la relación. Lograr una buena relación, fraterna, igualitaria, solidaria, compasiva, es el éxito del seguimiento de Jesús.

 

Texto ilustrativo: Lc 12,13-21:

 

«Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». El le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes». Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que almacenaste, ¿para quién serán?" Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».

 

         Es el antiicono del necio que acumula. Necio por muchos conceptos: porque es rico, ¿qué necesidad tenía de acumular más? Necio porque cree que los bienes son más que la vida. Necio porque no entiende que su vida es frágil. Necio porque no tiene previsto quién puede heredar lo suyo. La necedad de acumular sin horizonte.

 

Nota de actualización:

 

También a nivel personal, finalmente, la espiritualidad evangélica expuesta en pasajes como el que nos ocupa, lanza un cuestionamiento sobre los modos de ahorro de la ciudadanía de países desarrollados. El objetivo de ahorrar es, a veces, planificar un futuro que se teme creyendo que tal incertidumbre quedará conjurada a base de acumular dinero. La espiritualidad económica demanda una toma de postura personal en orden a las formas económicas de acumulación amparadas en las estructuras económicas neoliberales. Es preciso  transitar otros derroteros. La Banca Ética es una buena respuesta.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Qué hacer para entender el Evangelio como una propuesta ética?
  2. Pros y contras de la acumulación.

 

 

 

8

EL EVANGELIO DE JUAN

 

         Este Evangelio, escrito en torno al año 100 (después de más de 60 años tras la muerte de Jesús), va un poco “por libre”. Es cierto que guarda la forma y la estructura de un Evangelio, pero una parte notable de su texto le es propia. Escenas tan conocidas por nosotros como el diálogo con Nicodemo y el de la Samaritana, la curación del ciego de nacimiento, la resurrección de Lázaro o el lavatorio de los pies son, a modo de ejemplo, exclusivamente suyos. Aunque conoce los sinópticos, Juan tiene otras fuentes propias. Esto muestra que los Evangelios se escriben por manos humanas y al modo de los humanos.

         Además, Juan tiene un estilo característico, frase ampulosas, largas (excepto cuando “copia” de otros cuadernos, por ejemplo en el lavatorio de los pies donde las frases son supercortas). Le gusta también hacer largos discursos. Reflexiona profundamente sobre el hecho de Jesús. Desde antiguo se le ha llamado “evangelio espiritual” por su profundidad. Pero se puede entender si se le coge el aire.

         Este Evangelio tiene dos grandes partes: el llamado “libro de los signos” donde Jesús se muestra como mesías generoso con los frágiles mediante siete “signos” (milagros) a favor de ellos (caps.1-12). Y el llamado libro de la “gloria”, donde Jesús muestra que es mesías salvador en la “gloria” que no es sino la muerte y resurrección de Jesús (caps.13-21). Este es su orden. En cualquier caso, la figura de Jesús de este Evangelio es atrayente, muy propicia para la contemplación.

         La idea central de este Evangelio nos parece clara: el Padre y Jesús acompañan el caminar humano, la historia no está sola, Dios es fuente de amor y está en el fondo de la vida. Esto viene declarado en este famoso dicho de Jn 14,23: “Vendremos a él y nos quedaremos a vivir con él”. Dios, el cielo, están en el fondo de la historia. Nuestra vida es una vida acompañada.

         Este Evangelio es muy útil para reflexionar, profundizar y, si se quiere, para devolver sosiego y paz a la atormentada vida que es, a veces, la nuestra. Saber que Dios está en el cimiento de la vida habría de generar sosiego y calma, a la vez que resistencia, en nuestra vida. Las palabras del Evangelio de Juan siguen vivas y apuntan a generar vida.

 

Texto ilustrativo: Jn 12,20-26

 

Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: -Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo: -Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

 

         Puede parecer éste un texto poco espiritual: Jesús dice a quellos griegos que han ido a ver cómo es el mesianismo de este hombre que él es un “grano caído en el surco”, uno para la muerte, como todos. Viene a decir que el misterio de la vida se encierra en la muerte. Puede parecer poco espiritual, pero es profundo: la vida anida en la muerte, en la historia pobre.

 

Nota de actualización:

 

         Una cosa que preocupa mucho al Papa Francisco en la Laudato Si’ es cómo dejar a las futuras generaciones un mundo mejor. Vivir hoy de manera humana y ecológica es promesa de mejor futuro para los que vengan detrás. Esto da sentido a nuestro “caer en el surco”, a nuestra vida humilde, a nuestra muerte. Tener esto presente ha de darnos alas para vivir la ciudadanía con todo el interés, sabiendo que este caminar nuestro contribuye a un futuro de esperanza para las siguientes generaciones.

 

 

 

 

Para el diálogo en grupo:

 

  1. ¿Por qué nos cuesta profundizar en la lectura del Evangelio?
  2. ¿Crees que tiene sentido nuestra vida como preparación para un futuro mejor de quienes vengan detrás?

 

 

 

9

LA PRIMITIVA MISIÓN

CRISTIANA

 

         Hablando humanamente habría que decir que la “herejía” cristiana (eso era para el judaísmo) se hubiera apagado si hubiera quedado en los estrechos límites de la tierra de Jesús. Pero los primeros cristianos, contra lo que se podía esperar (los judíos no hace proselitismo), se lanzaron a ofrecer el Evangelio a los paganos. Eso fue gasolina sobre el fuego. Y así ocurrió que, en menos de treinta años, el cristianismo era conocido en todos los países de la cuenca del Mediterráneo.

         ¿Por qué hicieron esto? No es fácil saberlo, pero parece que quisieron hacer algo que hizo Jesús. Efectivamente, en los Evangelios aparece muchas veces que Jesús se sentaba a la mesa con pecadores, con excluidos, con recaudadores. Para él, éstos eran los destinatarios primordiales del Reino. Pues bien, cuando el primitivo cristianismo se pregunta quiénes son los pecadores por antonomasia, se responde (con mentalidad judía), que esos tales son los paganos.

         Y se animan a llevarles el mensaje. Por eso, todo empieza cuando Pedro, empujado por el Espíritu, va a ofrecer el mensaje de Jesús a un centurión romano, un pagano, para lo que tiene que superar la contradicción que le produce el pensar que los paganos puedan aceptar la propuesta de Jesús (el relato viene en Hech 10).

         A partir de ahí todo sucede muy rápidamente, sobre todo por mano de Pablo (de hecho, el libro de los Hechos de los Apóstoles es casi el libro de los hechos de Pablo). Éste comienza una serie de largos viajes a tierras de Asia Menor, de Grecia, de Roma (hay incluso quien dice que estuvo en España, aunque no sea cosa probada). Y ocurre lo inesperado: los paganos no solamente aceptan el mensaje de Jesús, sino que en esa tierra pagana crecen comunidades muy florecientes.

         Así ocurre, por ejemplo, en Corinto. Nunca hubiera pensado Pablo que allá iba a arraigar la fe porque era una ciudad muy licenciosa, prototipo de urbe disoluta (“vivir a la corintia” era vivir de mala manera). Y allá se formaron comunidades muy vivas, con sus defectos, pero con un empuje creyente enorme, como se muestra en la correspondencia que Pablo tuvo con esa comunidad.

         Con ello quedaba probado algo elemental: que los valores del Reino (la paz, el perdón, la compasión, la generosidad, el servicio, el amor, etc.) no eran cosa privativa de una religión sino que toda persona podía vivir esos valores, fuera religiosa o no, si aceptaba la propuesta de Jesús. La comunidad cristiana se abría así a la universalidad, verdadero caballo de batalla de las primeras comunidades cristianas.

         De este fenómeno de la primera misión cristiana que, como decimos, no es fácil explicar estamos beneficiándonos nosotros porque nosotros somos “paganos”, no pertenecemos al judaísmo. De ahí que mucho del futuro de la fe esté en su capacidad de abrirse a los demás, a las modernas formas de cultura, a los signos de los tiempos.

 

Texto ilustrativo: 20,7-13:

 

El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: -No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.

 

         Normalmente este pasaje se interpreta diciendo que es un relato de resurrección de muertos. Lo que hizo Jesús, lo hacen también los misioneros cristianos. Pero nosotros lo ponemos aquí por otra cosa. A veces uno puede preguntarse cómo los primeros cristianos aprendieron a Jesús. Y una respuesta puede ser: por medio de largas conversaciones sobre él. Este relato habla de una conversación “hasta el alba”. Esa es una manera buena de aprender el Evangelio: hablar sobre Jesús una y mil veces.

 

Nota de actualización:

 

         Va quedando atrás la mentalidad sostenida por aquel axioma de que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, aunque queden todavía vestigios (recordar la Dominus Iesus de Benedicto XVI). Vamos entendiendo que hay que apearse de un orgullo eclesiástico que sigue diciendo que la Iglesia católica es la única verdadera. Por eso, no entendemos la “repugnancia” de la Iglesia católica a sentarse en el Consejo Mundial de las Iglesias. Cualquier respuesta que se dé para justificar esta ausencia no hace sino mostrar que el universalismo sigue siendo una asignatura pendiente para la Iglesia oficial.

 

Para el diálogo en grupo:

 

  1. ¿Crees que aún nos falta avanzar en el camino del universalismo?
  2. ¿Cómo reconocer los valores del Evangelio en los no creyentes?

 

 

10

LAS CARTAS AUTÉNTICAS

DE PABLO

 

         Se ve que Pablo escribió muchas cartas a las primeras comunidades que creó o con las que tuvo contacto. Esas cartas, como todas, fueron coyunturales, se escribieron en un momento concreto. Luego cayeron un tanto en el olvido. Pero, al tiempo, alguien vio que contenían cosas útiles para cualquier momento. Y “resucitaron”. Hasta hoy que las leemos por su contenido para nosotros, más allá del momento específico en el que se escribieron.

         Todos los estudiosos dicen que de las 13 cartas que el NT asigna a san Pablo, 7 solamente son suyas; las otras las escribieron sus comunidades. Las suyas son: 1 Tesalonicenses; 1 y 2 Corintios; Filemón; Filipenses; Gálatas y Romanos.

  • La más antigua es 1 Tesalonicenses (del año 50, más o menos). Los primeros cristianos creían que el fin del mundo venía ya. Pablo les dice que “cada uno trabaje tranquilo para ganar su propio pan” (1 Tes 4,11).
  • Con la comunidad de Corinto se ve que Pablo tuvo mucha correspondencia. Nos quedan 1 y 2 Corintios. En la primera tenemos la más antigua narración de la Eucaristía (1 Cor 11,23-27) y en la segunda se nos dan todos los detalles de la gran colecta que Pablo organizó para los pobres de Jerusalén (2 Cor 8).
  • Pablo tenía un mentalidad esclavista, como todos los de su época. Pero en la carta a Filemón abre brecha para considerar a toda persona en igual dignidad, “como hermano querido” (Film 16).
  • Con la comunidad de Filipos Pablo tuvo un idilio. La amó desde el principio. Eso se nota en la carta a los Filipenses porque les pidió ayuda en la necesidad con la conciencia de que nunca se lo echarían en cara. Desde ahí les anima a superar las divisiones que tenían poniendo el ejemplo de Cristo que se rebajó hasta el fondo (Filp 2,6-11).
  • La carta a los Gálatas es una carta dura en la que Pablo reivindica la libertad con la que hay que vivir la fe y la dignidad común de toda persona, más allá de sus circunstancias sociales (Gál  3,28).
  • Finalmente la carta a los Romanos es el verdadero testamento de Pablo, lo que él ha vivido, lo que ha dado sentido a su vida. Y es lo siguiente: Dios nos ha dado con la muerte de Jesús el acceso a una vida nueva (Rom 3,21ss/8,1-17).

Es, pues, una suerte contar con este tesoro de cartas, aunque  en algunas cosas el mismo Pablo no se pueda desprender de su mentalidad judía. Pero gran parte de ellas nos hoy muy útil.

 

Texto ilustrativo: Gál 3,28:

 

         “Ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra, pues vosotros sois uno, por el Mesías Jesús”.

 

         Este ha sido uno de los grandes descubrimientos de Pablo: Jesús nos hace uno en la común dignidad. ¿Fue Pablo consecuente con este planteamiento? Hasta donde pudo, pues él no podía desprenderse de su mentalidad judía y de su clasismo. Pero se le abrió el horizonte.

 

Nota de actualización:

 

Más allá de los evidentes avances técnicos de nuestro momento histórico y de los que el futuro inmediato promete, hay que reconocer que la estructura básica humana sigue conteniendo una evidente ancestralidad. En los pliegues del alma humana sigue vigente la ancestral certeza de que los de mi caverna, los de mi tribu, son mi familia. El resto, los que están más allá de esos círculos inmediatos no cuentan, o son tenidos por enemigos. Hablar de la humanidad como de una familia contraviene ese fondo que sigue vigente en muchas manifestaciones sociales, políticas, económicas. Pero habrá que caminar en esa dirección.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Qué es lo más interesante de san Pablo para nosotros?
  2. ¿Cómo ir generando una espiritualidad de familia humana?

 

 

 

11

LAS CARTAS DE LA COMUNIDAD

DE PABLO

 

         Aunque se las refiere a Pablo, en realidad no son de él, ni por fechas ni por contenidos. Por eso decimos que son de las comunidades de Pablo. Algunas son del año 80, otras más tardías. Pablo llevaba ya muchos años muerto. Pero tienen una referencia a su persona y a su doctrina y por eso se las mete en el mismo paquete. Estas cartas son: Efesios, Colosenses, 2 Tesalonicenses, las dos de Timoteo y Tito.

         Como decimos, tienen cosas aprovechables. Vamos a subrayar algunas:

  • Las cartas de Efesios y Colosenses dicen, nada menos, que se puede conocer cuál era el secreto designio de Dios, su más íntimo pensamiento: reconciliar todas las cosas (Ef 2,16; Col 1,20). La vida de Jesús ha tenido ese horizonte. Caminar en la dirección de la reconciliación de lo humano, e incluso de lo cósmico. Es aquello del Reinado de Dios, la nueva sociedad, la fraternidad igualitaria, la economía de la inclusión.
  • Por su parte, las cartas de Timoteo siguen presentado el misterio de Cristo como uno que abrió su corazón del todo a Dios (1 Tim 3,16) y como uno que siempre permanecerá fiel a nosotros, aunque fallemos (2 Tim 2,11-13). Es decir, la persona de Jesús sigue siendo el cimiento sobre el que se asienta la fe.
  • La carta de Tito trata de organizar la comunidad para que no se disuelva en contradicciones y la carta 2 Tesalonicenses (la más reciente de todos los escritos del NT) hace lo propio.

Como decimos, son textos todavía interesantes para nosotros. Pero tienen algo que nos deja perplejos: por muy hermosa que sea la espiritualidad que manejen, sobre todo Ef y Col, los códigos domésticos, la idea de la sociedad, las relaciones humanas, quedan intocables, no se ven afectadas por la hermosa doctrina que propone.

         Además, lo que les interesa de verdad es que las cosas estén en orden, que todo siga igual, que la doctrina oficial sea considerada. Y, por supuesto, quienes tiran por otras sendas habrá de ser excluidos de la comunidad. Es la gran tentación en la que ha sucumbido la Iglesia: organización, doctrina, orden, leyes.

         Esto muestra que los mismos textos del NT caminan al ritmo del hecho social, no tanto al ritmo que marca el Evangelio. Es algo de lo que la comunidad cristiana habría de tomar nota. Aviso para navegantes.

 

Texto ilustrativo: Col 1,20:

 

         “Por medio de Jesús Dios quiso reconciliar consigo el universo, lo celeste y lo terrestre, después de hacer la paz con su sangre derramada en la cruz”.

 

         Lo de Jesús apunta a una gran obra de reconciliación, a unas relaciones distintas, a una mirada diferente sobre las realidades creadas. Esa mirada no es otra que la de verse familiar de toda criatura tratando alejar las relaciones de dominio sobre cualquiera de los seres.

 

Nota de actualización:

 

         La Iglesia ha dado mucha importancia a la reconciliación personal a través del sacramento de la penitencia, ahora en transformación. Pero hay otra reconciliación pendiente: la reconciliación social, política, económica. Es más importante que la reconciliación religiosa. Esta sin aquella sirve para poco. Una mentalidad de reconciliación es necesaria para fundamentar la convivencia social.

 

Para el diálogo en grupo:

 

  1. ¿Conforme lees reflexivamente la Palabra crees que crece tu aprecio por la persona de Jesús?
  2. ¿Cómo contribuir a la reconciliación social?

 

 

12

LA PELIGROSA CARTA A LOS HEBREOS

 

         Hasta hace no mucho, la carta a los Hebreos era atribuida a san Pablo. Pero la crítica bíblica vio que, tanto por fecha (es de hacia el año 90), como por la forma (no es una carta), como por el contenido (Pablo no habla del sacerdocio de Cristo) eran argumentos más que suficientes para no considerarla de san Pablo.

         ¿Por qué esta carta la consideramos “peligrosa”? Porque aunque habla del sacerdocio de Cristo y de los sacerdotes en modos muy peculiares, paradójicamente, ha contribuido a afianzar el carácter sacerdotal de Jesús, que no fue sacerdote sino laico, y, lo que es peor, a consagrar la casta sacerdotal en la Iglesia y su consiguiente jerarquización. El Papa Francisco dirá que el mayor mal de la Iglesia es el clericalismo. Pues aquí están sus raíces.

         Como decimos, el sacerdocio del que habla Hebreos es un antisacerdocio porque Jesús no pertenece a una casta, era un laico ya lo hemos dicho; no se le da el sacerdocio mediante ritos, sino por la aceptación de su destino en bien de la humanidad; no se le exige romper con los hombres como lo exige el carácter sacral de todo sacerdocio. O sea, no tiene nada que ver con lo que se entiende por sacerdocio religioso.

         ¿Entonces, qué quiere Hebreos decir cuando habla de Jesús como sacerdote? La consagración sacerdotal de Cristo consistió en la transformación íntima de su humanidad; esta, libre de pecado, pero sujeta a las consecuencias del pecado de los humanos, alcanzó la perfección consumada al aceptar la propia existencia, con su dolor y tragedia, y ofrecerla a Dios, transformando a la persona de inhumana en humana.

         Es decir, este sacerdocio no hace relación a un culto religioso, sino existencial. Es lo que san Pablo denominó en Rom 12,1 como “culto autentico”, el culto de la vida ofrecida en beneficio del otro, la entrega de uno mismo para que el otro, sobre todo el frágil, salga a flote. Por eso, el cristianismo tendría que haber sabido sobrevivir sin sacerdocio cultual, sin casta sacerdotal, aunque haya personas encargadas por la comunidad de animar su fe.

         La manera de volver a entender Hebreos de modo atinado es devolver a la experiencia cristiana la laicidad en la que nació. Con ello no se empobrece la experiencia evangélica. Muy por el contrario, nos acercamos más a la fe del laico Jesús que no necesitó salirse de la vida para vivir la fe en el Padre. Se hace precisa una fuerte reorientación de lectura de un texto como Hebreos.

 

Texto ilustrativo: Heb 4,15-16:

 

         “Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno probado en todo igual que nosotros, excluido el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al tribunal de la gracia para obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno”.

 

         Por mucho que se diga que Jesús es un “excluido del pecado”, su total solidaridad con lo humano le hace solidario con nuestra debilidad, lo hace débil, “pecador” como nosotros. Si no, no se entiende el argumento de Hebreos: puede comprendernos porque ha pasado por lo mismo que nosotros. Ese es su “sacerdocio” que se entrega.

 

Nota de actualización:

 

         Algo que puede ser saludable para la religión es la recuperación de la laicidad que es garantía de respeto, de pluralidad y de amparo a las mismas creencias. Más aún, la laicidad podría quebrar ese muro granítico del clericalismo y de una comunidad cristiana dominada aún por los clérigos y su poder. Devolver la comunidad a los creyentes laicos es una tarea improrrogable ya.

 

 

13

LAS OTRAS CARTAS

 

         Las llaman “cartas católicas” porque en griego “católico” significa universal y estas cartas no tienen un destinatario concreto, como las de Pablo, sino que se dirigen a todas las comunidades. Por eso son universales. Son 7: Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 de Juan, Judas. Son textos muy dispares, no solamente en extensión sino en contenidos. De casi todas podemos sacar cosas provechosas para alimentar la espiritualidad.

  • La carta de Santiago es una carta muy social ya que el autor está chocado por el clasismo de la comunidad y por su hipocresía: mucho rezar, pero las obligaciones sociales quedan al margen. Aboga el autor fuertemente por una fe que se trasluzca en actitudes de justicia social. Textos como el de 5,4 (el jornal retenido a los segadores) sigue siendo elocuente, aunque hoy no haya segadores de hoz.
  • Las cartas de Pedro son muy distintas. La primera es una carta a “los emigrantes dispersos”. También entonces había emigración. Les viene a decir que, en su desamparo, pueden hallar una patria en la comunidad. Ésta les puede amparar; la comunidad como amparadora. La segunda habla de un problema que tuvieron las primeras comunidades de manera muy aguda: el retraso de la venida del Señor. Les viene a decir que la mejor manera de esperar es construir la justicia (2 Pe 3,13).
  • Las cartas de Juan son interesantes. La primera, el texto más largo de las católicas, viene a decir que el amor de Dios se construye en la solidaridad. Si dices que amas a Dios y no al hermano, te engañas (1 Jn 4,20). La segunda repite ideas de la primera. La tercera, sin embargo, es singular: trata el tema del poder. Un tal Diotrefes se ha apropiado de la comunidad y la gobierna tiránicamente. Ya en el año 100 el problema del poder estaba en primera línea.
  • La carta de Judas es un texto de gran componente judío que no entendemos cómo está en el NT por su carácter fanático, por su componente excluyente y por su inmovilismo. Pero ahí está.

Todas estas cartas están enmarcadas en una sociedad de tipo agrario, preindustrial. Pero todavía contienen valores interesantes para nuestra espiritualidad cristiana e, incluso, para la social. Podemos pensar que hemos avanzado mucho. Y en lo técnico es asís. Pero en lo moral el camino es más lento. Por eso esta clase de textos nos valen aún para seguir avanzando en lo espiritual.

 

 

 

Texto ilustrativo: 1 Jn 4,19-21:

 

Nosotros amamos porque él nos amó primero. Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano”.

 

Uno dice que ama a Dios. Será verdad, pero eso no se ve. Pero sí se ve si ama a la persona o no. Y si vemos que no la ama, el amor a Dios queda en el aire. Es un argumento simple, pero verdadero que habrá que aplicar siempre para que el hecho creyente tenga un cimiento real, una base antropológica y un arraigo personal.

 

Nota de actualización:

 

         Necesitamos un cristianismo más social, algo menos religioso. Un cristianismo social es aquel que entiende que la fe hay que vivirla mezclada a la sociedad, que hay que leer a la vez el periódico y la Biblia, como se suele decir. De lo contrario, la religión se nos queda para la mera interioridad con todos sus riesgos. El cultivo de la ciudadanía está en el núcleo mismo del mensaje cristiano, un mensaje para mejorar las relaciones humanas, para construir la fraternidad social.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Cómo ves el tema del poder en la comunidad cristiana?
  2. ¿Por qué nos cuesta avanzar tanto en lo espiritual?

 

 

 

 

 

14

EL RARO LIBRO DEL

APOCALIPSIS

 

         Verdaderamente que es un libro raro. Su rareza ha atraído a muchos y se han hecho lecturas para todos los gustos. No terminamos de entender cómo ese libro está en el NT. Porque es verdad que continuamente se refiere a Cristo. Pero anida debajo de él un resquemor que no hay quien lo oculte.

Dicen casi todos los comentarios que es un libro de resistencia en una situación muy difícil (alguna persecución en el imperio romano). Y es cierto: se anima a la resistencia viniendo a decir que llegará un tiempo en que Dios pondrá las cosas en su sitio y dará a los perseguidores de los cristianos lo que se merecen. En sus sueños de mundo nuevo, que son sueños hermosos, late la venganza del que no se puede despegar. Eso le hace conectar difícilmente con la propuesta de paz y de perdón de Jesús.

Pero puede haber otra manera de leerlo. Es lo que llaman una lectura “especular” (viene de speculum, espejo). Un espejo refleja lo que refleja (el rostro, por ejemplo). Pero, a la vez, dice cosas más allá de la imagen: la percepción de la vejez, la alegría del rostro, etc. Ocurre lo mismo en los textos literarios que son como espejos. Una cosa es lo que dice y otra lo que se dice en relación con lo que no se escribe.

En el Apocalipsis hay un “vidente” que dice cosas muy duras; pero hay un “teólogo” que lee las cosas desde otro lado, con otra benignidad, con una valoración humana, más espiritual, más acorde con el Evangelio.

Así, en la primera parte se describe la realidad de las “siete iglesias”. Tienen muchos fallos, pero Jesús va a llamar a su puerta para una cena de amor, una cena que recrea y enamora (Ap 3,20). Por mucho que sea el mal, Dios siempre querrá “cenar” con la persona.

En la segunda parte, a pesar de las expresiones de condena de los malos, hay alguien que dice que la única manera evangélica de resistir es amando. Por eso se habla continuamente de una “boda” a la que está invitada la persona (19,9).

Y en la parte final se sueña con una tierra sin sombre, sin luto, sin llanto, sin muerte, viniendo a decir que ese mundo nuevo solamente lo podrá alumbrar un comportamiento humano y fraterno. Y esto es posible porque Dios no maldice, ni juzga, ni excluye. Por eso el sistema del mal será vencido (19,21).

Es decir, hay una manera positiva de leer el duro caminar de la historia; hay una manera fraterna de enfocar las debilidades que afectan a la hondura de lo humano; existen formas de perdón que hagan posible el mundo nuevo con que sueña la creación.

Así es más fácil de conectar este raro libro con el Evangelio. Y desde sus páginas se anima al creyente de hoy a resistir amando, a valorar colaborando, a contribuir a la ciudadanía alejando lo más posible el juicio y la condena.

 

Texto ilustrativo: Ap 21,4:

 

         “Él enjugará las lágrimas de sus ojos,

         ya no habrá más muerte ni luto

         ni llanto ni dolor,

         pues lo de antes ha pasado”.

 

Es el sueño del mundo nuevo al que siempre ha aspirado la humanidad desde el inicio de su andadura por esta historia. Lo ha expresado de una manera o de otra. Pero siempre, en el fondo del alma, ha anhelado la fraternidad.

 

Nota de actualización:

 

         Construir un mundo sin muerte es difícil porque ésta nos acecha de mil maneras. Una manera de lograr eso es que la pena de muerte sea abolida, que una de las fuentes de muerte (la muerte por ley), sea suprimida. En el mundo hay en estos momentos 142 países abolicionistas y 56 retencionistas. Vamos caminando, aunque aún falta. A veces se da un paso atrás después de haber avanzado: el presidente de Mongolia, Khaltmaagiin Battulga,  va a instaurar la pena de muerte para delitos de abusos infantiles cuando hace un año el parlamento la había suprimido.

 

Para el diálogo en el grupo:

 

  1. ¿Te parece que se puede leer el Apocalipsis desde otra perspectiva o es forzar mucho las cosas?
  2. ¿Por qué nos cuesta leer positivamente los acontecimientos?

 

 

15

EL CANON BÍBLICO

 

El canon bíblico de Iglesia católica reconoce 73 libros como parte de la Sagrada Escritura. Comprende 46 escritos para el Antiguo Testamento, y 27 para el Nuevo Testamento. Esta lista de libros (este canon) es el oficial. Otras Iglesias varían algo la lista porque, en su historia, han tenido otras experiencias bíblicas.

La lista del canon bíblico cristiano viene desde antiguo. Pero fue el concilio de Trento en el siglo XVI el que fijó para siempre la lista de libros inspirados. La definición de Trento fue confirmada y revalidada por el Concilio Vaticano I a causa del renacer de viejas teorías que volvían a plantear dudas sobre la autoridad de algunos libros bíblicos. 

¿Qué quiere decir que es la lista oficial de libros inspirados? Quiere decir que si el creyente que los lee ajusta su vida al camino espiritual que esos libros marcan, ese tal termina viviendo de acuerdo con el querer de Dios.

Aunque a todos los libros del canon se les considere inspirados, no lo son del mismo modo. Son libros escritos por humanos y la espiritualidad en algunos se esconde tanto que ni casi se la ve (Jueces, Apocalipsis), en otros está a flor de piel (Salmos, Evangelios) y en algunos hay que irla encontrando con paciencia.

Por otra parte, para nosotros los cristianos los Evangelios tienen una carga especial y única por causa de la persona de Jesús. No es lo mismo un Evangelio que los libros de los reyes, por ejemplo.

Además, es cierto que Trento dijo que esta era la lista definitiva y cerrada. Pero la inspiración no conoce límites y por eso, muchos textos son espirituales, tanto o más que los textos bíblicos. Y, aunque no pertenezcan al canon, esos textos alimentan nuestra espiritualidad y hay que valorarlos como inspirados por el amor de Dios que nos va llevando, por mediaciones, hacia él.

Más aún, el concilio Vaticano II animó en su día al creyente a escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio (GS 4). En esos signos habla Dios y por ello, de alguna manera, son signos inspirados y entran en el canon de los hechos que nos inspiran. Esta espiritualidad esbozada en el Vaticano II encontró mucha acogida en su día, pero hoy está bastante muerta.

No hay que entender pues esta realidad nunca de manera cerrada. Muchas cosas, personas, situaciones, textos, acontecimientos nos hablan de Dios y aunque no hagan parte del canon oficial son para nosotros camino hacia Dios. No se trata de comparar con los textos del canon ni de decir cuáles son más importantes y cuáles menos. Lo decisivo es encontrar inspiración, alimento del alma y caminar hacia Dios en fraternidad humana.

 

Texto ilustrativo: 2 Tim 3,16:

 

         “Todo escrito inspirado por Dios sirve además para enseñar, reprender, corregir, educar en la rectitud; así el hombre de Dios será competente, perfectamente equipado para cualquier tarea buena”.

 

Este texto lo ha escrito alguien que entiende la Palabra casi más como un código que como un medio de inspiración. Es el peligro de toda codificación: entenderla como una realidad fija. Y si te sales de esa lista, no vas por buen camino. El Evangelio dice, en cambio, que el Espíritu sopla donde quiere.

 

 

Nota de actualización:

 

         Ya hemos dicho en otras ocasiones que la mayoría no venimos de una cultura bíblica. Por eso, terminado este camino de ordenar el “armario” bíblico quizá haya que apadrinar nuestro Nuevo Testamento: leerlo, subrayarlo, marcarlo, conservarlo muchos años, dejarlo a nuestros descendientes. Todo este amor a la Palabra se traducirá en vida espiritual y humana más fecunda.

 

 

 

Taller de jubilación

 

 

Instituto de Vida Religiosa de Vitoria

Taller de Jubilación 2019

 

 

EL HORIZONTE ES BRUMA,

ES CIELO Y ES ESCARCHA

La misión de la Vida Religiosa adulta

en tiempos de una Iglesia en salida

 

Cuando la persona adulta encara el tramo final de su vida quizá en su horizonte (esa línea hacia la que se camina pero nunca se alcanza) haya bruma, cielo y escarcha. Bruma en la medida en que muchas quedan en lo oscuro, en lo no explicado, en la pregunta que no ha tenido respuesta. Es preciso encajar esto con la mayor humanidad posible. También hay cielo, logros, pequeños éxitos, valores conseguidos, lugares y corazones a los que se ha llegado. Y, cómo no, hay en ese horizonte escarcha que habla de amaneceres, de posibilidades, de escalofríos que buscan soles, de caminos andados. Los poetas tienen la virtud de hacer elocuentes a sus bellas palabras, de sugerir lo que, de una u otra manera, todos sentimos. El regalo de este título viene en un poema de Elisa Martín Ortega que reza así:

 

Desierto de Judea

 

Hoy el sol de la tarde tiene un nombre escondido.
Se oculta en el abismo
de nuestras manos,
acompaña al silencio de las dunas.
El horizonte es bruma, es cielo y es escarcha,
mientras la tierra, azul y sinuosa,
acoge nuestras sombras, y las borra
entre sus pliegues.

 

            Al plantear el tema de la misión en la etapa adulta de la vida religiosa en tiempo de una Iglesia en salida estamos situándonos, lejos de lamentos y de pérdidas, en el terreno de lo realmente posible: la etapa adulta de la vida religiosa es un marco interesante para un replanteamiento de la misión cristiana, para conjurar el fantasma de que los años sean causa o excusa para apearse de la misión, para descreer de una sociedad que piensa que ser mayor y no tener nada que hacer es lo mismo.

            Un taller con este tema puede ser una pequeña ayuda para animarse a retomar las riendas de la propia vida y lanzarse a una misión fecunda o, más modestamente, para iluminar la “acción misionera” del religioso/a adulto y contribuir a darle más contenido.

 

I. REFLEXIÓN SUBRAYADA

 

  1. 1.   Caminos nuevos para la misión universal

 

            La idea de las “misiones” (los misioneros, etc.) persiste, a pesar del decreto Ad Gentes, de la llamada misión ad gentes, de la globalización, etc. Nuestra manera de enfocar los lugares eclesiales que están lejos de nuestra tierra siguen siendo conceptuados como “misiones”, aunque este vocabulario se emplee menos. Si esto es cierto, estamos queriendo decir que aquí también se puede hacer un discernimiento que nos ayude a crecer. ¿Cómo encontrar nuevos cauces para una misión cristiana en el aquí de nuestra vida religiosa?

 

a) Nuevos parámetros

 

            Como para otros aspectos de la vida eclesial y religiosa, quizá haya que ir enriqueciendo el paradigma y el imaginario para que quepan ahí nuevas posibilidad de colaboración eclesial:

  • Las Semina Verbi: Algo que pertenece a la patrística (Justino) y que el Vat.II recogió (AG 15).  En todas las culturas ha depositado Dios el sentido del bien, de la dignidad y la justicia. La espiritualidad es un bien repartido, no puede ser privatizado.
  • La gran iglesia en la gran humanidad: Se precisa abandonar el localismo secular que hace de mi estrecha cultura la cultura y de mi creencia la creencia. Las puertas de entrada son muchas y el río que fluye en el subsuelo de lo humano alimenta de muchos modos el camino humano.
  • La confluencia de tradiciones humanas y religiosas: No se puede entender la relación con otros territorios en modos de diferencia y menos aún de litigio. La identidad nos viene por la comunión.
  • Las iglesias locales: Ya no se puede hablar de misiones, sino de iglesias locales, por humildes y fronterizas que estas sean. Eso quiere decir que el viejo planteamientos misionero ha de quedar suplantado por el afán de colaborar con las iglesias locales en los modos y búsquedas de las mismas.

 

b) Ecumenismo vital

 

            Para entender en maneras distintas la colaboración evangelizadora es preciso crecer en ecumenismo vital que no se refiere directamente a nada religioso sino a la capacidad para empatizar con el camino humano se sitúe este en cualquiera de los puntos del planeta. Es el tema del mestizaje, de la interculturalidad, est., con el elemento de una espiritualidad englobante. Y quizá, más a la base, es la capacidad de conectar con todo lo vivo de lo que hacemos parte. Una mentalidad de conexión estrecha y selectiva entenderá siempre la colaboración misionera bajo el peligro de la creencia de cultura superior y de la consiguiente imposición, como lo hemos indicado más arriba.

            Por el contrario quien tenga la capacidad de conexión entenderá con facilidad los modos de colaboración eclesial que puedan ayudarle, a él también, a crecer como persona y creyente. Una misión que no suscita crecimiento y disfrute personal carece de un apoyo fundamental.

 

c) A tal mentalidad, tal práctica

 

            Esto se entiende con facilidad: una determinada mentalidad origina una práctica concreta. Aplicado esto al hecho “misional”:

-          La antigua mentalidad nos llevó a creer que para ser misionero había que tener una vocación especial que no todos los hermanos tenías. Había que sentir una llamada especial. Desde ahí, se creía que misionero se era de por vida; solamente como una concesión a la edad no se cuestionaba que el viejo misionero viniera a morir a su patria. En este caso la misión era en una sola dirección: de la provincia a las Misiones. Nunca era al revés. Esta manera ha dado frutos heroicos y también opresiones (culturales, religiosa, etc.) inaceptables. En este tipo de misión el papel de los laicos era irrelevante, cuando no inexistente.

-          La nueva mentalidad entendería la cuestión de manera más transitiva: no hace falta una vocación especial, sino sencillamente querer colaborar con una iglesia local. No tiene por qué ser una colaboración de por vida, sino que puede ser temporal, puntual, o de más larga duración. No ha de ser solamente en una dirección sino que las iglesias de “aquí”, las comunidades de aquí, de alguna manera han de estar involucradas vitalmente con el camino de las de allá. En este otro tipo de misión el papel de los laicos es muy importante.

 

d) Caminos alternativos para una misión distinta

 

            Entendida la de antes como una misión religiosa, a esta otra misión se le abren otros caminos:

-          Misión de colaboración social: todo el tema de proyectos de dearrollo en el tercer mundo que, más allá de sus contradicciones y aporías siguen siendo vital para muchas personas. 

-          Misión de colaboración cultural: dado que la sensibilidad cultural llega en segundo lugar a los pueblos en necesidades más primarias. Ayudar a que la cultura del país se mantenga como un valor es una siembra de humanidad.

-          Misión de denuncia y anhelo de justicia: porque el vigor de la injusticia cobra fuerza en lugares sociológicamente desprotegidos. Tomar ese difícil testigo de la denuncia es hacer misión evangélica de la mejor calidad.

-          Misión de cuidado corporal y esencial: aunque sea en maneras precarias. Cuidar cuerpos sigue siendo algo imprescindible en cualquiera de sus fases y matices.

-          Misión de consuelo y acompañamiento: ya que puede parecer que es cosa de poco valor, pero la persona necesita esto más que religión y dársela sin darle lo otro puede provocar desajustes notables.

 

e) ¿Podríamos dar algún paso?

 

            Lo más difícil es concretar, pero podríamos aportar alguna sugerencia en esa dirección:

  1. Otra mirada: Renovar la vieja mirada al hecho misionero como algo ajeno que no me toca. Creer que eso puede hacer parte de mi vida normal sin grandes cambios personales. Crecer en benignidad con quien vive y trabaja en otros países.
  2. Espíritu de colaboración: Fomentar ese espíritu aunque se esté aquí. Estar abierto a ayudar en lo que se pueda y a quien se pueda, aunque sea en cosas sencillas. No perder el contacto con los hermanos de allá, hoy que hay tantos medios.
  3. Dar espacio aquí: Hacer sitio a los hermanos de allá en lugares de aquí, darles voz, acoger sus vidas y sus proyectos, difundirlos aquí.
  4. Destino normal: Tratar de entender que una colaboración con los hermanos de allá por el tiempo que sea puede ser un destino normal, como el ir aquí de una casa a otra.
  5. Trabajar el tema de la incorporación de laicos a las tareas misioneras: Crear mentalidad, estructura, acompañamiento.
  6. Proyectos: Apoyar de corazón y prácticamente los proyectos de mejora que se planteen desde allá. Hacer que tengan alguna incidencia en los ámbitos nuestros de aquí (colegios, parroquias, presencias).

 

Conclusión

 

            El viejo espíritu misionero queda sobrepasado por un sentimiento global de fraternidad universal que está en el meollo de la VR. Desde ahí sería preciso enfocar las actividades en las diversas iglesias locales. Es el “llegar todos juntos y a la vez” que cantaba el poemilla de L. Felipe.

 

Para un posible diálogo en sala:

 

Subraya un aspecto de los desarrollados en este primer punto de nuestra reflexión.

 

 

  1. 2.   Espiritualidad de una “iglesia en salida”

 

 

  1. 1.      El texto

 

            El documento La alegría del Evangelio del papa Francisco acuña y propone las líneas básicas de una iglesia en salida. Es bueno que subrayemos el texto:

20. En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado a salir hacia una tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de Dios: «Ve, yo te envío» (Ex 3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa (cf. Ex 3,17). A Jeremías le dijo: «Adondequiera que yo te envíe irás» (Jr 1,7). Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

  • La salida, el éxodo, la itinerancia están ya en la Palabra porque están en la misma vida. Hechos para salir.
  • Hoy hay que seguir saliendo, hay que situarse en escenarios de itinerancia, hay que luchar contra el arraigo excesivo.
  • Salir de uno mismo es lo más básico, el cemento del cimiento de la misión en salida. Mientras nos miremos tanto al ombligo, es difícil.

21. La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos discípulos, que regresan de la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús, que se estremece de gozo en el Espíritu Santo y alaba al Padre porque su revelación alcanza a los pobres y pequeñitos (cf. Lc 10,21). La sienten llenos de admiración los primeros que se convierten al escuchar predicar a los Apóstoles «cada uno en su propia lengua» (Hch 2,6) en Pentecostés. Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto. Pero siempre tiene la dinámica del éxodo y del don, del salir de sí, del caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá. El Señor dice: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido» (Mc 1,38). Cuando está sembrada la semilla en un lugar, ya no se detiene para explicar mejor o para hacer más signos allí, sino que el Espíritu lo mueve a salir hacia otros pueblos.

  • Para salir sin alegría, mejor quedarse en casa. Una misión desde la frialdad de la doctrina está muy mediatizada.
  • La alegría de sembrar aunque la cosecha sea escasa.
  • Siempre mirando lejos, más allá, sin conformarse con lo ya cosechado.

22. La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir. El Evangelio habla de una semilla que, una vez sembrada, crece por sí sola también cuando el agricultor duerme (cf. Mc 4,26-29). La Iglesia debe aceptar esa libertad inaferrable de la Palabra, que es eficaz a su manera, y de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas.

  • La Palabra tiene una potencialidad enorme, siempre que se mezcle con el campo de la vida. Lectura social de la Palabra.
  • Sembrar una Palabra de libertad, de amplitud, de horizonte ensanchado.

23. La intimidad de la Iglesia con Jesús es una intimidad itinerante, y la comunión «esencialmente se configura como comunión misionera». Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: «No temáis, porque os traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo» (Lc 2,10). El Apocalipsis se refiere a «una Buena Noticia, la eterna, la que él debía anunciar a los habitantes de la tierra, a toda nación, familia, lengua y pueblo» (Ap 14,6).

  • La misión en salida es, siempre, desde la comunidad, no mero empeño personal.
  • Sin demora, sin asco, sin miedo.
  • Alegría para todo el pueblo. Confluencia con la sociedad laica.

 

  1. 2.      Cambiar la ideología, cambiar la práctica

 

Las breves notas de estos números de EG quieren cambiar el paradigma, aunque, en realidad no lo modifican mucho. Si se trata de “salir” habría que recurrir a otros parámetros que la Palabra de Dios, porque, sí, le damos fe pero todo sigue igual. Parece que el cambio desde la ideología nos lleva a poco.

¿Y si el cambio fuera desde la práctica, desde pequeños proyectos arriesgados, desde comportamientos que coquen un poco? ¿Cómo vamos a cambiar la práctica desde la persistencia en las normas, en el Derecho, en el Catecismo, en la múltiple legalidad que atenaza al cuerpo de la Iglesia? Lo vemos muy difícil. Y si no cambia la práctica, no amanecerá la posibilidad de una misión distinta. Haremos como que cambiamos, pero en realidad no cambiamos, o hacemos pequeños cambios, que son bienvenidos, pero que no afectan al núcleo de la cuestión.

 

  1. 3.      Presupuestos para situarse en modos de salida

 

Sugerimos algunos presupuestos sin los que soñar con una misión en salida se nos antoja difícil:

  • Habría que seguir haciendo esfuerzo por mejorar el paradigma mental teológico. Esto es: no asentarse en los límites de nuestra fe religiosa sino ir dando paso hacia una espiritualidad más en conexión con la mentalidad secular de hoy.
  • Sería bueno aumentar nuestra cercanía a la vida, sin cerrarnos en nuestros búnkeres conventuales o en nuestras habitaciones donde no nos falta de nada y donde no se cuela el viento (a veces frío) de la vida.
  • Sería muy de provecho abandonar posiciones de poder o superioridad si es que estamos en ellas. No creer que dentro de la iglesia o de la sociedad somos “casta” superior.
  • Es imprescindible un diálogo con la cultura de hoy. Por eso mismo habrá que conectar con la cultura de hoy, con sus foros, sus lecturas, sus modos culturales (cine, música, etc.).
  • Hasta estar dispuestos a “otra fe y otra religión”, una manera de hoy de vivir la experiencia cristiana.

 

  1. 4.      ¿Es posible?

 

Llevando la “mochila” que llevamos, ¿es posible, en modos realistas, pensar en una misión propia de una iglesia en salida? Creemos que, para la mayoría, no es fácil. Pero siempre hay personas que apuntan en esa dirección. Lo interesante es que todo el grupo, la comunidad, local y provincial, apuntara en esa dirección. Algunas sugerencias que quizá puedan dar que pensar:

  • Habría que discernir muy bien el tema de nuestras “obras” (apostólicas y materiales). Lo que construimos, aquello por lo que apostamos, nos hipoteca. Por eso hay que mirarlo mucho.
  • Sería también bueno poner en puestos de responsabilidad a personas que crean en la posibilidad de una misión renovada.
  • Como el estilo de misión que se haga depende de la tarea de cada uno, sería de vital importancia que cada uno apuntara hacia ese estilo de misión nueva. Si lo que se hace es lo de siempre, sin más, la cosa no romperá. Si se “olfatean” posibilidades nuevas, caminos no hollados, experiencias que enriquezcan no por su repetición, sino por su descubrimiento, hay posibilidad.
  • No habría que desistir de intentos de una cierta novedad, aunque no estemos para muchas novedades. No se trata de grandes obras. A veces, planes de vida comunitaria humildes, pero “con mística” pueden ser interesantes.
  • Por otra parte, los grandes grupos comunitarios no caminan en modos absolutos y unívocos. Los nuestros son modos de vida “mezclados” donde confluyen diversos estilos de vida. Ninguno es mejor que otro, pero todos pueden confluir en el deseo de una cierta novedad.

 

Posible diálogo en sala:

 

Subraya uno de los puntos que hemos tratado. Haz una valoración.

 

 

II. TALLER: POSIBILIDADES REALES DE UNA MISIÓN “EN SALIDA” PARA NUESTRA VR ADULTA

 

  1. 1.      Objetivo:

 

Se trataría, tras haber reflexionado, de ver qué posibilidades reales hay para nosotros/as de ir construyendo una misión “en salida” contando con nuestra edad, nuestras limitaciones, la situación de nuestras casas y Congregaciones..

 

Lo más fácil es tirar la toalla y decir que no hay nada que hacer y seguir como siempre. Hay que preguntarse si esa no es la manera más fácil y más improductiva de proceder. Nuestra VR se nos muere por inanición.

 

Pero podríamos preguntarnos con paz qué caminos hay abiertos para nosotros, para poder “salir” de nuestro marco vital y plantear algún pequeño camino de novedad.

 

  1. 2.      Breve descripción de nuestras “misiones” actuales:

 

Además de las obligaciones que cada uno tengamos, hay alguna actividad que yo considere hoy como “misión” que yo hago (voluntariados, actividades evangelizadoras en la parroquia o similares, colaboraciones con entidades, trabajos que uno hace con ilusión)

 

  1. 3.      Posibilidades:

 

Esto es más difícil. Sería cuestión de sugerir algunas cosas sencillas y al alcance de la mano donde la VR podría hacer misión “en salida”. Sería como un abanico de posibilidades no tanto para que uno las tenga que aceptar, sino para que vea que hay caminos que se pueden andar.

 

Este tipo de posibilidades tendrían que ser: no estrictamente del mundo de lo religioso, relacionadas con temas sociales, donde el componente religioso venga en segundo lugar (por causa de la persona, por amor a la sociedad, sin el “premio” del reconocimiento).

 

Notas:

 

  1. Uno que modere: equilibrar el tiempo entre el punto 2 y el 3.
  2. Que alguien anote para la puesta en común.
  3. Trabajaremos hasta la comida.
  4. La puesta en común a primera hora de la tarde

 

III. PUESTA EN COMÚN

 

IV. REFLEXIÓN FINAL Y SUBRAYADA: LA MISIÓN EN TIEMPOS DE VOLATILIDAD

 

            Tomando como pie un artículo de Daniel Innerarity (lo ponemos al final), queremos terminar nuestro taller de Jubilación con una reflexión sobre cómo hacer misión en salida en tiempos de volatilidad social.

            No es lo mismo hacer misión en una época o en otra. Y hay que tener cuenta que ahora las “épocas” son cuestión de unos pocos años.  Si no queremos que la misión quede desfasada antes de iniciarla, hay que mirar mucho al momento en el que vivmos.

 

  1. 1.      La volatilidad es una situación

 

Es una situación en la no hay nada estable, ni arriba ni abajo, ni centro o periferia, y la distinción entre unos y otros se torna borrosa.

 

En ese mundo “borroso” hay que hacer misión, no tanto como propuesta de claridad sino como acompañamiento en la borrosidad y en la duda.

 

  1. 2.      Procesos de desvitalización

 

Las transformaciones sociales en tiempos de volatilidad no son la consecuencia de acciones intencionales, planificadas o gobernadas y las degradaciones son más bien procesos de desvitalización.

 

¿Cómo entender la misión no tanto como un adoctrinamiento sino como una ayuda, siquiera pequeña, por dar más sentido a la vida, por revitalizarla? Esa es una buena cuestión.

 

  1. 3.      Un mundo gaseoso

 

Estamos en un mundo gaseoso, más que líquido. Lo gaseoso responde mejor a los intercambios inmateriales, vaporosos y volátiles, muy alejados de eso que nostálgicamente llamamos lo de siempre.

 

Hacer una misión desde lo de siempre corre un riesgo de enorme desconexión. Es el gran reto de la iglesia en salida: hacer misión distinta. La misma de siempre ya sabemos lo que da, o lo que no puede dar.

 

  1. 4.      Información gaseosa

 

Todo el mundo financiero e informativo se hace más sobre una información “gaseosa” que sobre la comprobación de hechos.

 

Una misión que plantea una ideología sólida ¿tiene futuro? ¿No convendría hacer una propuesta de fe desde lo gaseoso de la experiencia personal, mística, interior, ahondada más que sobre un constructo teológico o legal?

 

  1. 5.      Sobrecarga de datos informativos

 

La desintermediación produce una sobrecarga informativa en la medida en que el aumento de datos disponible no es compensado con una correspondiente capacidad de comprenderlos.

 

¿No habría que hacer la misión en el molde de lo simple, de lo humilde, de lo más vale poco asimilado que mucho sin asimilar? ¿No nos damos cuenta de que muchos de los conceptos religiosos no ha sido asimilados porque les falta arraigo antropológico y sociológico?

 

  1. 6.      Más allá de los monopolios de la información

 

Cualquiera tiene acceso a la información. Ello puede llevarnos a la perplejidad o a la grata confirmación de los prejuicios.

 

¿Cómo ayudarnos a procesar la información de la fe? Una misión que no depende tanto de los conceptos cuanto de las experiencias y de las posicionamientos sociales.

 

  1. 7.      El origen de la propuesta de misión

 

En épocas de volatilidad los mismos partidos son arrollados. Los votantes se sienten mal representados porque ya no son representables desde un mundo estable. Sus señales no las identifica el sistema político. Por eso los partidos quedan fuera de juego.

 

Algo parecido pasa en el tema de la misión: si viene de una entidad, una iglesia, sólidamente establecida, la de siempre, no pueden conectar con la volatilidad ciudadana. Su mensaje se vuelve mudo antes de nacer. Tiene que venir la misión desde otra entidad, desde foros más democráticos, constituidos en base al espíritu del Evangelio, no en base a la legalidad del Código.

 

 

 

 

 

  1. 8.      Algo que se desgasta

 

Lo volátil se desgasta rápidamente. Y desaparece. Hasta la ira social se aplaca antes de que haya habido soluciones. Si persiste, nos cansa (lucha por las pensiones, por ejemplo).

 

La misión ha de aprender la tenacidad, la resistencia, la resiliencia, el estar ahí aunque vengan mal dadas.  Y la de ser tenaz en las propuestas entrevistas para que no quede todo en agua de borrajas.

 

  1. 9.      Misión en instituciones debilitadas

 

Porque la volatilidad pone en evidencia la debilidad de las instituciones. Detrás de muchos fenómenos de indignación y protesta hay estimulaciones que irritan pero no movilizan de manera organizada.

 

La debilidad de la institución eclesial es manifiesta. ¿Cómo hacer misión desde ahí? ¿Cómo situarse bien en las afueras? ¿Cómo superar la irritación con un itinerario vital de construcción de una fe distinta?

 

10.  Una misión de confianza

 

Ya que la pregunta por la confianza es muy propia en épocas de volatilidad. Hay que ver si es posible construir acuerdos en entornos de fragmentación política y radicalización.

 

Mientras no se ablande la desconfianza en las instituciones que representan a los cristianos, la misión en salida será siempre complicada.

 

 

EL AÑO DE LA VOLATILIDAD

DANIEL INNERARITY

 

Sugiero que la palabra del año 2018 sea “volatilidad”, y su metáfora las revueltas de los chalecos amarillos, tras las que no había ningún sindicato ni coherencia reivindicativa y que tiene a su vez que ser gestionada por un presidente de la República, Emmanuel Macron, que no representa propiamente a un partido político sino a algo que prefiere denominarse a sí mismo como un movimiento.

La volatilidad se manifiesta en impredecibilidad que hace fracasar a las encuestas, inestabilidad permanente, turbulencias políticas, histeria y viralidad. Desde Trump, el Brexit y Vox parece que estamos condenados a las sorpresas políticas, esos “accidentes normales (Charles Perow) que no obedecen ni a la causalidad ni a la casualidad sino que forman parte de una nueva lógica que está todavía por explorar. El resultado de todo ello es la constitución de un público con la atención dispersa, la confianza dañada y en continua excitación.

Cuando Marx y Engels formularon aquella famosa sentencia de que “todo lo sólido se evapora” estaban refiriéndose a un paisaje cultural y político mucho más estable que el actual. Diagnosticaban un conflicto entre dos fuerzas identificables como el capital y el trabajo, unas contradicciones cuya resolución parecía apuntar en un sentido que era posible anticipar. Comparado con el mundo descrito por la idea de volatilidad, el vocablo “revolución” es un término conservador pues presupone un orden que solo habría que subvertir. En una situación de volatilidad, por el contrario, no hay nada estable arriba o abajo, ni centro o periferia, y la distinción entre nosotros y ellos se torna borrosa. Esta es la razón por la que, hablando con propiedad, ya no hay revoluciones sino algo menos visible, menos épico, rotundo y puntual; las transformaciones sociales no son la consecuencia de acciones intencionales, planificadas o gobernadas y las degradaciones de la democracia son más bien procesos de desvitalización; se parecen más al resultado azaroso de la simple agregación de voluntades, donde hay menos perversión que estupidez colectiva.

Nos encontramos en un mundo gaseoso y no en el mundo líquido que Bauman contraponía a la geografía sólida de la modernidad. La idea de liquidez no es suficientemente dinámica para explicar el paso de los flujos a las burbujas. Lo gaseoso responde mejor a los intercambios inmateriales, vaporosos y volátiles, muy alejados de las realidades sólidas de eso que nostálgicamente denominamos economía real. El mundo gaseoso, una imagen muy apropiada también para describir la naturaleza cada vez más incontrolable de determinados procesos sociales, el hecho de que todo el mundo financiero y comunicativo se base más sobre la información “gaseosa” que sobre la comprobación de hechos.

La primera manifestación de la volatilidad es de orden cognitivo. La explosión de posibilidades informativas, el acceso generalizado a la información o la profusión de datos son, al mismo tiempo y por los mismos motivos, una liberación y una saturación. La desintermediación produce una sobrecarga informativa en la medida en que el aumento de los datos disponibles no es compensado con una correspondiente capacidad de comprenderlos. Se podría hablar de una “uberización de la verdad”, en el sentido de que cualquiera tiene acceso a todo, una desprofesionalización del trabajo de la información. Se debilitan los clásicos monopolios de la información, desde la universidad hasta la prensa, en beneficio de las redes sociales, pero en la medida en que no mejora nuestro control de la explosión informativa el resultado es un individuo que puede caer en la perplejidad o en la grata confirmación de sus prejuicios.

La volatilidad afecta muy especialmente a la política. Venimos de una democracia de partidos, que era la forma adecuada a una sociedad estructurada establemente en clases sociales, destinadas a encontrar una correspondencia en términos de representación. Al igual que otras organizaciones sociales, los partidos eran organizaciones pesadas que no se limitaban a gestionar los procesos institucionales de la representación, sino que también incorporaban a sus estructuras áreas enteras de la sociedad, orientando su cultura y sus valores de modo que pudieran asegurarse la previsibilidad de su comportamiento político y electoral. Hoy tenemos una “democracia de las audiencias” (Manin), es decir, una democracia en la que los partidos han sido de alguna manera arrollados por esta volatilidad y actúan con oportunismo en vez de estrategia, en correspondencia con un comportamiento de los electores sin compromisos estables. Esos individuos se sienten mal representados porque de hecho ya no son representables a la vieja manera de un mundo estable; emiten señales difusas que el sistema político no consigue identificar, elaborar y representar adecuadamente. Por eso los partidos tienen grandes dificultades para escuchar a sus votantes y entender, agregar o procesar sus demandas.

No estaríamos en un entorno de tal volatilidad si no fuera porque el tiempo se ha acelerado vertiginosamente. Vivimos en lo que Paul Valéry llamaba un “régimen de sustituciones rápidas”. Qué poco duran las promesas, el apoyo popular, las esperanzas colectivas e incluso la ira, que se aplaca antes de que se hayan solucionado los problemas que la causaban. En el carrusel político las cosas “irrumpen”, pero también se desgastan rápidamente y desaparecen.

En un panorama acelerado se pierde, paradójicamente, la lógica de la acción política, su capacidad de gobernar el cambio social. El desconcierto puede dar lugar a la agitación improductiva o a la indiferencia apática, nada que se parezca a la voluntad política clásica. Se han debilitado las instituciones que otorgaban estabilidad a la sociedad y que al mismo tiempo articulaban el cambio político. Por eso puede darse la extraña situación de que en el régimen de la volatilidad convivan la aceleración y el estancamiento. Tanto las convulsiones emocionales como la indecisión obedecen a una psicología sobrecargada de excitaciones y coinciden también en no dar lugar a ninguna transformación efectiva de nuestras democracias. Detrás de muchos fenómenos de indignación y protesta hay estimulaciones que irritan pero no movilizan de manera organizada.

El gran problema político del mundo contemporáneo es cómo organizar lo inestable sin renunciar a las ventajas de su indeterminación y apertura. Tendremos que aprender a vivir con menos certezas, itinerarios vitales menos lineales, electorados imprevisibles, representaciones contestadas y futuros más abiertos que nunca. No creo que haya una posibilidad de revertir esta situación, que se ha convertido en aquello que tenemos que gobernar. En el célebre lamento del Manifiesto comunista se percibe un tono de nostalgia hacia un mundo más estructurado y ese mundo, entonces y ahora, ha quedado atrás. La gran tarea de la inteligencia colectiva consiste hoy en explorar las posibilidades de producir equilibrio en un mundo más cercano al caos que al orden. Hemos de preguntarnos de qué modo podemos regular esos nuevos espacios, hasta qué punto está en nuestras manos proporcionar una cierta estabilidad, si podemos corregir nuestra fijación en el presente y hacer del futuro el verdadero foco de la acción política, cómo generamos confianza cuando los otros son tan imprevisibles como nosotros, si es posible construir los acuerdos necesarios en entornos de fragmentación política y radicalización, en qué medida podemos mitigar el impacto social de lo inevitable. De lo único que podemos estar ciertos es de que se equivocan quienes aseguran que la política es una tarea simple o fácil.

Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política e investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco. Acaba de publicar Política para perplejos (Galaxia) y Comprender la democracia(Gedisa). @daniInnerarity

 

CONCLUSIÓN

 

  • Valoración para el ITV
  • Valoración o sugerencias en sala

 

Fidel Aizpurúa Donazar

Logroño

El anhelo de una vida plena

EL ANHELO DE UNA VIDA PLENA

 

Resulta casi imposible encontrar términos alternativos a los ya consagrados, desde siglos, por el vocabulario religioso. Uno de ellos es el término “santidad”. Si abrimos cualquier diccionario bíblico ahí está expresada con exactitud toda la espiritualidad en torno a la santidad religiosa. Cambiar eso resulta casi imposible.

Y ¿por qué cambiarlo? Porque el encasillamiento del tema lo ha alejado tanto de la vida real de los creyentes, que hoy un término como el de “santidad” resulta irrelevante para ellos y no sube una pulsación el interior de la mayoría de quienes nos decimos cristianos.

El Papa Francisco ha hecho un esfuerzo gigantesco en la exhortación “Gaudete et exultate” por aproximar a la cotidianeidad del seguir de Jesús ese tema de la santidad. Pero no logra romper el “maleficio” del término y nos tememos que un documento, tan hermoso y tan bien intencionado, quede en nada en relación con la vida de los creyentes de a pie.

¿Existe la posibilidad de dar con otra expresión alternativa que lleve a una orientación espiritual distinta a la tradicional de la “santidad”? ¿Podríamos intentarlo con la expresión “vida plena”?

La primera objeción a una “traducción” tal, brotaría de quien piensa, y piensa bien, que aspirar a una vida plena en esta historia nuestra mezclada irremediablemente a la limitación, a la gran limitación a veces, es no solo una imposibilidad sino una ironía inaceptable para quien aguanta pesos enormes.

Por eso mismo, habrá que entender tal aspiración de una manera dinámica: la vida plena es un horizonte, un anhelo, una luz, a la que se puede tender desde el punto, por muy oscuro que sea, en el que uno se encuentra. Es, ciertamente, una aspiración, pero es también un dinamismo, una fuerza que anida en los últimos pliegues del alma.

Los trabajos que se hagan, sobre todo, para que al frágil le sea “soñable” la posibilidad de una vida más plena, son trabajos de honda humanidad y de honda fe. No nos parece que sean trabajos ingenuamente soñados, de total imposibilidad. La vida de cada día muestra que esos trabajos tejen la alfombra de la dicha que logra contraponerse al inevitable telar que elabora la muerte.

Además, el anhelo de la vida plena se hace compatible con el cosmos en expansión, termine este en plenitud o no, ya que el concepto mismo de plenitud puede que sea ajeno a la realidad del cosmos. Pero es compatible en su devenir, porque la expansión cósmica puede ser leída sin finalidad, pero puede entenderse como un grito de proporciones vedadas a nosotros que apunta a plenitudes cósmicas, sean estas las que sean.

Y además, para terminar, se adecúa al pequeño camino diario, a un kilómetro de la propia casa, que quiere hacer ver que lo pleno no es un espejismo, sino un anhelo de curso legal, un algo inerradicable del “arcaico corazón” del que nos habló B. Atxaga.

Decir algo nuevo

DECIR ALGO NUEVO

 

            Dice Amos Oz en su estupendo libro Queridos fanáticos que al “cuando un joven se acerca a la Torá el día de su baz mitzvá, no le preguntan: ‘mi dulce niño, ¿qué has aprendido hoy en el colegio?’, no le piden que recite lo que ha oído decir a los maestros ni lo que ha leído en los libros. Al contrario, le piden: ‘di algo novedoso’. Es decir, danos algo original. Tuyo. Aunque tenga un significado pequeño, secundario, marginal, pero que sea algo que exprese una reflexión a la que tú mismo hayas llegado con los textos que has estudiado. También al novio en el día de su boda en la sinagoga se le pide ‘decir algo novedoso’. Este es, al parecer, el núcleo creativo de la cultura judía, que pasa de generación en generación excepto en los periodos en que esa cultura tiende a petrificarse” (p.70).

            Es que decir algo novedoso en ámbitos de fe cristiana está llegando a ser urgente, de tan rutinario y petrificado que se encuentra el lenguaje religioso. El cansancio es enorme; los fieles se saben de memoria lo tantas veces repetido; los religiosos y religiosas se duermen, literalmente, ante una exposición de la fe, del Evangelio, que se la saben de memoria antes de que el predicador despegue los labios. Un cansancio de proporciones gigantescas envuelve la propuesta religiosa. Incluso más, hay quien dice que ese discurso archirrepetido es “la sana doctrina”, lo que hay que decir, aunque el bostezo llegue a ser de proporciones cósmicas.

            ¿Tan difícil resulta decir algo nuevo? No nos referimos a nuevas doctrinas que se sumen al cúmulo del cansancio ya citado. Tampoco nos referimos a novedades esnobistas que saltan de rama en rama sin terminar de poner el huevo en ningún lugar, ni de dar bibliografías inacabables que nadie lee. Se trata de decir algo “tuyo”, elaborado por ti, pensado por ti, cocido en el horno de tu interior y propuesto con el brillo en los ojos de quien ha visto lo que nace y con la modestia de quien cree que, tal vez, no sirva para mucho.

            Es necesario decir algo nuevo sobre este viejo cosmos en el que viajamos a velocidades increíbles. El Papa Francisco habla de una “mirada nueva” sobre lo creado, porque nuestra mirada se ha hecho vieja sin siquiera mirar con amor a lo que nos rodea. Algunos, como Francisco de Asís, lograron ver desde ese lado distinto. Por eso, su candidez sigue todavía cautivando a tantos.

            Se precisa decir algo nuevo sobre una sociedad envejecida no solamente en años sino en el corazón, que sucumbe a los costrones de una rutina consagrada por toda clase de protocolos. Cuando ocurre que alguien apunta a lo nuevo, por más que termine en los caminos de siempre, hay miles de cuellos y de orejas que se levantan intuyendo ahí el viento que puede hacer respirables nuestros cansinos pasos por nuestras ciudades.

            Sería también buenísimo decir algo nuevo a la Iglesia, tan vieja que hay que hacer esfuerzos gigantescos para que el tinglado no se venga abajo. Algo nuevo desde una visión extrasistémica, desde una libertad que está oculta en el polvo de los siglos, desde un anhelo que, con paz, viene a decir que hay muy poco que hacer por los caminos de siempre y que los esfuerzos de tantos creyentes de buena voluntad serían más fecundos en otros horizontes, y que estos horizontes soñados no vienen de los ya conocidos, porque los de siempre no saben sino repetir y repetir lo de siempre.

            Cuánto agradeceríamos que alguien dijese algo nuevo a la Vida Religiosa tan impotente para abandonar caminos trillados, tan resignada a acabar en los terrenos de siempre, tan empeñada en querer nadar y guardar la ropa, tan escasa de imaginación para, como el ciego del camino, tirar el manto, abandonarlo y, de un salto, empezar a transitar caminos no hollados.

            Quizá el silencio puede ser algo nuevo cuando no se tiene una palabra distinta que decir. Pero es cierto que si llegas a decir algo nuevo, algo tuyo, hay una tierra sedienta que espera ansiosa esa lluvia.

Catequesis bíblica para una celebración del perdón sobre Gén 50,5-21

«Y LOS CONSOLÓ LLEGÁNDOLES AL CORAZÓN”

(Gén 50,21)

Una catequesis bíblica para una celebración del perdón

 

         El libro del Génesis, obra en su mayoría del yahvista, que es un fenomenal analista de la realidad, tiene por tema central el de la transmisión de la Alianza, cómo esta va pasando por los diversos avatares en la familia patriarcal. La alianza, lo sabemos, es el quicio teológico del AT. Pero, como toda obra insondable, Génesis tiene muchos subtemas conectados con el principal. Uno de ellos es, por extraño que parezca en un libro tan alejado en el tiempo, el de la fraternidad.

            El yahvista se pregunta: ¿podrán los humanos vivir algún día como hermanos? Y responde con sus relatos. Eso es casi imposible. Creemos que, en el fondo, quiere subrayar más la pequeña posibilidad que la tremenda evidencia del mal que nos hacemos los humanos.

            Así están construidos sus relatos de fraternidad. Destacamos algunos: a) comienza con el peor de todos: dos hermanos que se matan (Caín y Abel). Todo lo que se diga después será mejor; b) dos hermanos (aunque en realidad son tío y sobrino) que no pueden vivir juntos por razones económicas y tienen que separarse: “Separémonos, pues somos hermanos”, c) dos hermanastros (Ismael e Isaac) que viven bien, que se divierten juntos. Pero ahí entra la ley y la norma y la convivencia se rompe: “Despide a la esclava y a su hijo”; d) dos hermanos que viven siempre riñéndose y engañándose (Esaú y Jacob) de tal manera que hay que recurrir a un largo exilio para que no corra la sangre; al fin, hay una cierta reconciliación; e) unos hermanos que venden a su hermano José a unos ismaelitas por poco dinero y con los que se llega a una cierta reconciliación.

            Nos fijamos en este último grupo. Génesis 42ss narra los tres encuentros de Jo´se con sus hermanos que acuden a Egipto Acuciados por la necesidad. Como muchos dimes y diretes, propios de las narraciones orientales, terminan, al fin, reconciliándose. Jacob, el padre de José, va a Egipto, ve a su hijo y posteriormente morirá habiéndose quitado de encima el mayor de los pesos de su vida.

            Pero en Gén 50,15-21 rebrota el temor. Y en un texto como ese encontramos similares mecanismos con la espiritualidad del perdón que manejamos hoy nosotros:

  • Aparecen los vestigios del rencor, la cenizas del conflicto (A ver si José nos guarda rencor”): quizá nunca se fueron del todo, agazapadas en los pliegues del alma. Hay que elaborar esos vestigios para no ahoguen a la confianza. O, el menos, hay que tener mucho cuidado para no tropezar en la misma piedra. Perdón y discernimiento no son cosas reñidas.
  • Vuelve el temor que no se fue del todo (“Perdona a tus hermanos su crimen”): por eso se cree que la reconciliación no lo fue del todo. El temor invalida el camino andado, al menos en parte. Es preciso creer en el perdón fraterno y en el de Dios. No volver a los viejos temores, no estar acusándose de lo que ya uno se acusó. Los “pecados de la vida pasada” puede que sean remordimientos, pero no pecados si han sido perdonados y satisfechos.
  • El perdón se hace con lágrimas, con conmoción (“Se echó a llorar”): No puede haber perdón sin conmoción, sin que el interior responsa al estímulo del perdón, sin la alteración benigna del alma. Un perdón frío, seco, que no altera, que no sube una pulsación, es un perdón sin fondo.
  • Es preciso abandonar actitudes altaneras, supremacistas (“Se echaron al suelo”): Si ponemos como condición que los otros cedan, si mantengo intactas mis posiciones anímicas, si sigo creyendo que se me debe dar la razón en todo, si no me veo afectado por el pecado, es muy difícil el logro del perdón.
  • Pasar a la orilla de lo fraterno (“Somos tus siervos…¿soy acaso un Dios?”): No me debes nada porque te perdone; no te debo nada porque me perdonas. El perdón a punta a relaciones fraternas, no serviles. 
  • El perdón apunta a una espiritualidad del cuidado (“Yo os mantendré”): Ese es el primer propósito de quien perdona: cuidar de aquellos a quien ha perdonado y de quienes ha recibido el perdón. Volver a las responsabilidades adquiridas por haber celebrado un sacramento de amor. El perdonado, el que te perdona, está por ello más a tu cargo.
  • Un perdón que engendra consuelo (“Y les consoló llegándoles al corazón”): Porque si, al final, no se experimenta consuelo, amparo, sensación de haber entrado otra vez a casa, no hemos llegado al fondo. Consolados por el perdón, esa sería una manera de decir lo último de una celebración así.

Poesía y oración

 

 

 

 

 

 

POESÍA Y ORACIÓN

 

 

1. Comienzo

 

        (Comenzamos orando juntos con un poema sufí de Mevlana Jalaluddin Rumi)

 

 

Mi poesía es como  el pan de Egipto;

No puedes comerla, si tiene más de una noche.

¡Cómela cuando todavía esté fresca,

Antes que el polvo [el tiempo] se instale en ella!

Su residencia se encuentra en la cálida tierra de la mente.

En este mundo, se muere de frío.

Como los peces, tan sólo puede vivir en la tierra un instante;

Después, la verás desprovisto de la calidez de la vida.

 

 

 

2. Meditamos con el Corán

 

         (Un lector/a va leyendo pausadamente estas frases del Corán)

 

  • No vistáis la verdad con el ropaje de la mentira; no ocultéis la verdad cuando la conocéis.
  • ¡Oh vosotros, los que habéis creído! Buscad el socorro en la paciencia y en la oración. Dios está con los pacientes.
  • Dios quiere vuestro bienestar y no quiere vuestra molestia.
  • Los hombres que condenan es porque no comprenden.
  • Bueno es manifestar las buenas obras, pero todavía mejor ocultadas y derramadas en el seno de los pobres.

 

3. Poesía en árabe

 

         (El poeta Mohammed Darfaui lee un poema suyo en árabe cuya traducción reza asíJ 

 

RESPETO Y VALOR

 

Entre las estrellas me encuentro montando una luna brillante, enamorada.

Cansado de tanta imaginación, mis alas son fuertes y gruesas y me llevan hasta el más allá.

Mi corazón generoso como una flor gotea el rocío en la boca de los sedientos.

Restaurando un sueño viejo y roto, contemplando la salida de lunas, creciendo.

La imaginación arde en mi interior con una llama, dando poesías, llenando.

El universo limpia una época sacada de  debajo de los escombros del tiempo.

En el primer cielo vi una flor. Dije: esta será mi meta, mi salvación.

Pero viéndola deshacer, quemándose, dije: no me gustan las cenizas.

Viendo el mar lleno de ternura, tranquilidad y añoranza dije: esta es mi salvación.

Pero al ver con sus oleajes las olas dije: no me gustan tantos altibajos.

Una luz tenue a través del tiempo templó mi alma y me sentía a mí mismo.

Pues si estoy aquí salido de mi confusión dije: este es mi Dios.

 

4. Momento de reposo musical

 

         (Se escucha un momento la nye o algo de música de fondo)

 

5. Oramos con Francisco

 

En mi viaje a Damieta,

sin saberlo,

os llevé a vosotros,

los que ahora

buscáis caminos de entendimiento.

 

Os llevé a vosotros

que queréis vivir como yo,

con las manos desnudas

como las del niño

que no sabe aún herir.

 

Os llevé a vosotros

que entendéis

el amor ofrecido,

“sometido”

entregado.

La forma mejor de amar.

 

Os llevé a vosotros

armados solamente

de una palabra de bondad

y de un abrazo de paz

 

En este camino nos encontramos,

en él queremos seguir.

 

ESEF

29 de abril de 2019

 

 

 

ANTES DE LA FIESTA DE PASCUA

“ANTES DE LA FIESTA DE PASCUA” (Jn 13,1)

Tres perspectivas sobre algunos hechos de la pasión de Jesús

según san Juan

 

I

CAMINOS DE VIOLENCIA

 

“Dicho esto, salió de nuevo adonde estaban las autoridades judías y les dijo: - Yo no encuentro ningún cargo contra él. Pero tenéis por costumbre que os suelte a uno por Pascua, ¿queréis que os suelte al rey de los judíos? Esta vez empezaron a dar gritos: - A ése, no; a Barrabás. Barrabás era un bandido” (Jn 18,38b-40).

 

1. La 2ª parte del EvJn (12-21) comienza: “Antes de la fiesta de Pascua…”. Ahí se incluyen los relatos de la pasión. No sabemos de qué hablamos cuando hablamos de la cruz. Nunca llegaremos a sentir el estremecimiento físico y social de aquellos. Aun así, hablemos porque ahí se asienta la experiencia cristiana.

 

2. ¿Cómo se han construido los relatos de la pasión? Algo a lo que hay que renunciar, nunca lo sabremos. Aun así: son los relatos fundacionales de la experiencia cristiana. Ayer y hoy. Sensatez ante la desautorización de lo histórico; apertura a otras posibilidades de lectura.

 

3. La pasión en san Juan es una pasión para la contemplación, para el ahondamiento. Quedarse en la mera narración es exponerse a sacar poco provecho del relato. Aprender a mirarse en el espejo.

 

4. Nadie conoce ni puede atestiguar la práctica de soltar un preso por Pascua en las fuentes históricas (todo lo más la prórroga de la ejecución a después de Pascua o el permiso para que lo entierre la familia), aunque lo narren los cuatro evangelios. Es una invención de Mc: por la figura que da de Pilato y además porque una amnistía sin restricciones no se conoce en la legislación romana.

 

5. ¿Por qué mete Mc este texto en su relato? Es una dramatización simbólica del derrotero que Jerusalén había tomado en la guerra del 70: optó por la violencia, ignorando la propuesta pacífica de Jesús, del cristianismo naciente.

 

6. Texto de Juan:

  • Dicho esto: aquel diálogo sobre “la verdad”. Si esperar respuesta.
  • Las autoridades judías: Se achaca la opción por la violencia a las autoridades, no a los fariseos ni a la gente (n Mc se incita a la turba).
  • Ningún cargo: Si no hay ningún cargo ¿por qué se le detiene?
  • Rey de los judíos: Adelanta la autoproclamación de Jn 19,21.
  • Gritos: Simbólica fónica del rechazo fuerte.
  • Barrabás: El “hijo del Padre”; en algunos textos del siglo III: Jesús Barrabás (Orígenes).
  • Un bandido: Un lestes,  un bandido social y político.

 

7. Dramatización simbólica: se optó por la violencia en lugar de por la paz. La visión social de las primeras comunidades cristianas.

 

8. Especularidad: el encaramiento de las estructuras violentas de la persona y de la sociedad. Conversión al bien.

 

EL BIEN, ¡QUÉ FASCINANTE!

 

El mal parece cautivador

a una determinada edad,

entre la adolescencia y la juventud primera,

cuando lo inquietante, desde la penumbra,

dirige las miradas y los pensamientos.

Malvados son los héroes más seductores,

y el infierno –como han demostrado los artistas-

supera con creces al paraíso en imaginación y sensaciones.

Pero el tiempo nos da otros ojos

y, transcurridos los años,

apenas ninguna novedad ofrece el mal,

una monótona repetición de sí mismo,

con máscaras que caen y conductas que se agotan.

Ningún malvado me es ahora sorprendente,

conocidas a fondo las cloacas del alma.

¡El bien, en cambio, qué fascinante!

El bondadoso siempre sorprende,

acaso porque su pureza nos descubre

territorios desconocidos en nosotros mismos.

¡Qué gran aventura el bien

y el mal, señores, qué tedio!

                  

(R. Argulloll, Poema¸ 757)

 

 

II

UN EXTRAÑO PONCIO PILATO

 

“Desde aquel momento Pilato trataba de soltarlo, pero los dirigentes daban gritos diciendo: - Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey se declara contra el César” (Jn 19,12).

 

1. El problema de fondo de muchos personajes de los relatos de la pasión es este ¿quién fue el causante de la injusta muerte de Jesús? Pilato entra en esa danza. También entran las autoridades religiosas (y el mismo Padre y Jesús: escena de los mercaderes del templo).

 

2. Nunca terminaremos de preguntarnos por qué a Jesús le dio el poder civil la peor de la muertes, la destinada a los de ínfima condición. ¿Dónde está el quid? Por otra parte, la cosa fue convulsa: un tsunami le pasó por encima a Jesús: en menos de 17 horas (si damos crédito a la cronología evangélica) paso dos juicios (uno religioso, otros civil) y una condena con ejecución. Todo sumarísimo, muy raro.

 

3. Quién era en realidad Pilato: a partir del año 6, depuesto arquelao, Judea está administrada por gobernadores. Siete en total. Pilato es el que más ha durado: 10 años, del 26 al 36. Vivía en cesare, tenía pocos soldados, tropas auxiliares (la provincia de Siria de la que dependía tenía cuatro legiones, casa una seis mil hombres.

 

4. Las fuentes por las que se le conoce: Flavio Josefo, Filón, Tácito. No coinciden con el perfil que dan los evangelios:

  • La burla de los estandartes (Josefo)
  • El robo del tesoro para construir un acueducto (Josefo)
  • Juicios demasiado rápidos (Filón)
  • Mero nombre (Tácito)

Un represor, un oportunista y, sobre todo, un menospreciador de los judíos a los que consideraba raza inferior.

 

5. ¿Cómo lo pinta san Juan?

  • Un desentendido: “lleváoslo vosotros…” (Jn 18,31; “no encuentro cargo…” (Jn 19,38). (Lavar las manos: Mt 27,24)
  • Un despectivo: “¿Tú eres rey?” (Jn 1837); “Mirad a vuestro rey” (Jn 19,38)
  • Un temeroso: “Le entró más miedo” (Jn 19,8) (Mujer de Pilato Claudia Prçocula: Mt 27,19).

El rasgo 1º y 3º no le pegan, el 2º sí.

 

6. Texto de san Juan:

 

  • Trataba de soltarlo: no se ve porqué va a tener el menor interés. ¿Quiere el autor cargar la “culpa” en las autoridades? 
  • Los dirigentes daban gritos: en san Juan la gente no tiene parte, tampoco los fariseos.
  • Amigo del Cesar: los dirigentes quieren llevar el asunto al terreno político. Fue condenado por la autoridad política.
  • Rey contra el César: Ahí está el quid. ¿Qué hay en esto de verdad y qué no? ¿Una muerte política?

 

7. En definitiva, parece que Juan utiliza la figura de Pilato (ya desaparecida) para verter la culpabilidad de la muerte de Jesús en las autoridades judías. La figura de Pilato coincide poco con el perfil histórico. La muerte de Jesús es, para Juan, en el fondo, una muerte “religiosa”.

 

8. Acusar: un modo de comportamiento inhumano. Delatar, amparándose muchas veces en el anonimato. Con los modernos modos de las redes sociales basta un tuit anónimo para hundir para siempre a una persona.

 

9. La voz cruel de quienes delatan y hacen daño y el silencio no menos cruel de quienes, tal vez, no hacemos nada. “Lo que me preocupa no es el grito de los malos sino el silencio de los buenos” (L. King).

 

EL ÁGUILA

 

Son tiempos difíciles.

¡Mantén la calma!

Son tiempos de esclavitud.

¡Mantén la libertad de espíritu!

Son tiempos de rapacidad.

¡Mantente generoso!

Mira hacia tu interior,

Con serenidad, sin rencor alguno,

Seguro de tus propias fuerzas:

El águila, allí,

Vuela más alta que los buitres.

 

(R. Argulloll, Poema 729)

III

PERROS AL PIE DE LA CRUZ

 

“Los dirigentes judíos, como era día de la preparación –para que no quedasen en la cruz los cuerpos durante el día de precepto, pues era solemne aquel día de precepto-, le rogaron a Pilato que les quebrasen las piernas y los quitasen” (Jn 19,31).

 

1. No hay que temer los textos bíblicos que nos causan una cierta perplejidad. Bien leídos, puede suscitar horizontes de comprensión más amplios.

 

2. Hay que calibrar el aspecto humillante de la cruz y de la pos-cruz: la insepultura. “El horror de la crucifixión se veía agravado asimismo por el hecho de quienes la padecían solían quedar insepultos” (M. Hengel). La mayoría eran crucificados a ras de suelo, a merced de los animales, de los perros. La Misná es explícita en el único pasaje que habla de esto: San 6,4.

 

3. Midamos, también la humillación social que ambas cosas, crucifixión e insepultura, suponían para el entorno social: la familia, el pueblo (los discípulos en el caso de Jesús). Algo difícil de mantener.

 

4. Por eso, cuando vemos en los textos evangélicos tantos y tan reiterados textos de sepultura de Jesús, se nos dispara algo: ¿es así o se está dando razón de algo que se achacaba como lo peor de un crucificado?

 

5. De hecho, en Israel, que es un país lleno de tumbas, no ha aparecido más que una sola tumba de un crucificado (la tumba de Giv’at ha Mit-var). ¿Dónde están los miles que crucificó Herodes el grande, Varo o Tito?

 

6. Desde antiguo los peregrinos han venerado el santo sepulcro de Jerusalén. La basílica de Constantino es de 326. Lo anterior, una nebulosa.

 

7. El texto:

 

  • Los dirigentes judíos: que sean ellos los que piden la sepultura solamente se explica por hiriente de la presencia de condenados a la cruz en los entornos de la ciudad. Da la impresión de que el gobernador no está muy interesado en la labor. Por otra parte, según la Misná, no se puede crucificar a más de dos al día ¿por qué Pilato crucifica a tres?
  • Día de precepto: sigue la temática de todo el evangelio: el precepto por encima de la persona. Y si esta es un condenado… Y, encima, precepto solemne, tan solemne como la Pascua
  • Que les quebrasen las piernas: el cadáver de Giv’at ha Mit-var no tiene las piernas quebradas.
  • Y los quitasen: era una abominación tanto política (quizá esto más) como religiosa. Si piden esto, parece que hay alguien interesado en que sigan ahí (¿Pilato?).

 

8. Lo duro de la filosofía de la crucifixión no es tanto el tremendo sufrimiento sino la terrible humillación personal y social. Es la destrucción de la dignidad, la aniquilación del ser persona: el crucificado deja de ser sujeto legal, de ser persona. Humillar hasta hacer que el otro no se crea persona.

 

9. No humillar al débil: una forma de vivir de la Pascua. Tener siempre viva la conciencia de dignidad de toda persona: otra forma de vivir pascualmente.

 

10. ¿Y la resurrección? La experiencia de una presencia. La fuente del amor.

 

VIERNES SANTO

 

Viernes Santo: nadie sabe

por qué se llama santo a este viernes,

nadie se acuerda de ti.

Yo sí me acuerdo.

No creo en ti,

ni en ninguna de las necedades

que durante siglos

se han dicho a propósito de ti.

Incluso, en otra época,

abominé de todo lo tuyo.

No obstante, me acuerdo de ti.

Te veo calumniado, solo,

ensangrentado, vencido,

a punto de expirar

entre tiniebla y locura,

Y siento por ti

un amor sin nombre.

 

(R. Argulloll, Poema,  113)

 

Materiales Pascua 2018 (jóvenes)

INFINITAMENTE AMABLE

(Materiales para la Pascua de 2018)

 

PRESENTACIÓN:

UNA SEMANA DE AMOR

 

            La saga de “La Guerra de las galaxias” tiene muchos fans, followers que se dice ahora. Y en ese mundo imaginario una de las cosas que nos cautiva a nosotros es el espacio infinito, algo que no es hoy inasequible a los humanos porque vivimos en un planetilla, la Tierra, en la esquina de una galaxia, la Vía láctea, en un universo de millones de galaxias y de millones de universos. Podemos decir “infinito” y no sabemos muy bien lo que decimos. Pero eso nos atrae.

            Y esta temporada en nuestros encuentros venimos hablando de que “el amor es otra cosa” porque  creemos que el amor no es poseer a alguien, tener muchos seguidores en el Facebook, recibir alabanzas sin cuestionarnos nada. Igual tienes que pensar que el amor es otra cosa: que tú llegues a mirar al otro con los ojos de quien descubre en él algo interesante, que saltes la valla de las apariencias y seas capaz de “tocar” el corazón del otro, que cuides de la vida del otro con el mimo de quien acaricia.

            Por eso podemos hablar de un amor infinitamente amable, como el de Jesús. La Semana Santa, en el fondo, es eso: quedarse tontos ante el amor infinitamente amable de Jesús, delicado, profundo, interesante, sensible. Su amor se expandió hasta el infinito, hasta el punto de que ahora mismo, esta semana casi lo tocamos, de tan vivo como és. El amor de Jesús no está atrapado en el tiempo,  sino que se mete por cualquier rendija del corazón. Basta con dejarle entrar.

            Cuentan algunos que de san Francisco que se volvía medio loco cuando se dejaba envolver por este amor infinito de Jesús y que gritaba a voz en cuello: “el amor no es amado”. Y podría decirnos hoy: “tú puedes amar al amor que te ama”. Puedes entender la Semana Santa de muchas maneras. Pero una de las mejores puede ser vivirla como una semana de amor a Jesús, con Jesús, con todos los demás. Una Semana de Amor.

 

 

JUEVES SANTO:

AMOR EN FORMA DE AGUA

 

            En los últimos oscar le han dado varios a la película “La forma del agua” de Guillermo del Toro. Es una bonita película donde el agua tiene una importancia muy grande: el agua es la humildad del personaje principal que es una limpiadora; el agua es la que guarda con vida al monstruo que han atrapado los poderosos; el agua es el escenario del amor y de la danza de los personajes principales. Es como si sin agua no pudiera haber amor.

            Algo parecido le pasa a Jesús: su amor toma, a veces, la forma de agua: por eso dice que él bautiza con agua, que si uno no nace del agua y del espíritu no entra en el reino, que si uno bebe de él no volverá a tener sed, que si se cree en él le brotarán dentro fuentes de agua viva. Se ve que en la época de Jesús el agua era un bien muy preciado, de acceso mucho más difícil que en el nuestro. Por eso habla tantas veces del agua.

            Pero el texto más importante sobre el agua es el que leeremos esta tarde en la escena del lavatorio de los pies: ahí el agua se convierte en signo de amor. Por eso es tan importante dejarse lavar los pies, porque si no se entiende eso, es que no se ama. Cuando Jesús lava los pies, en realidad está lavando y perfumando el corazón del otro. Le está diciendo: te lavo los pies porque para mí eres importante, porque me importas, porque estoy contigo.

            Por eso es tan decisivo lavar y dejarse lavar los pies. Es tan decisivo que si uno no entiende esto no puede ser seguidor o seguidora de Jesús. Al fin y al cabo, ser seguidor es lavar pies, amar los lados débiles de la persona, servir las necesidades más elementales, acercarse a los silencios y estar ahí, mirar con empatía como si yo mismo estuviese en esa situación que veo.

            Francisco de Asís tenía una especial predilección por este asunto de lavar los pies. Por eso mandaba que sus hermanos se lavasen los pies unos a otros para significar que eran eso, hermanos y nada más, iguales y nadie por encima del otro. Y, cuando estaba para morir, pidió que le leyeran este pasaje del jueves santo en que Jesús lava los pies a los discípulos, como si dijera que ese era el ideal de quien quiera vivir al estilo franciscano.

            Por eso hoy, jueves santo, día del amor que envuelve a la persona y lo limpia como el agua cuando te lavas, tendrías que emocionarte ante el agua, tocarla, bendecirla, amarla, porque es signo de lo que de verdad debería ser tu vida: un canto al amor cada día, un trabajo fiel por amar, un deseo imparable de no dejar de amar nunca, por muchos que sean los fallos y las dificultades.

Amor en forma de agua, tan fiel como ella, tan limpio como ella, tan humilde como ella, tan servicial como ella, tan sencillo como ella, tan generoso como ella, tan callado como ella, tan perdonador como ella, tan envolvente como ella.

 

Tres preguntas para pensar:

 

  1. 1.      ¿Te parece interesante que Jesús hable tantas veces del agua?
  2. 2.      ¿Es tu amor tan sencillo y fiel como el agua?
  3. 3.      ¿Qué deberías lavar en tu vida para vivir más al estilo de Jesús?

 

 

VIERNES SANTO:

AMOR QUE CRECE CUANDO SE REPARTE

 

            Es una frase que atribuyen a Saint-Exupéry, el autor del El principito: “El amor crece cuando se reparte”. Porque el amor es una realidad que, al darlo al otro, no mengua, sino que aumenta. Es que el amor está hecho para ser repartido, no para ser guardado. El amor guardado es como el agua guardada, estancada: se pudre, se corrompe, se seca.

            Es que la pasión de Jesús que todos los años la recordamos y leemos en el Viernes Santo, más allá de sus aspectos externos que son en lo que se queda mucha gente, es la historia de un amor que se reparte. Efectivamente, la entrega de Jesús es el amor repartido ahsta el límite, hasta el último trozo. El Jesús del Viernes Santo es uno que dio hasta la última migaja de su amor, que no se guardó nada para sí, que se vació totalmente a favor de la persona, a la que amó sin límites.

            En realidad, toda su vida fue un compartir absoluto. Él no salió a los caminos por sus propios dolores, sino por el sufrimiento de los demás. Se dio a todos en los caminos. Él recogió las lágrimas de los demás como si fueran lágrimas suyas y ahí quiso compartir el consuelo con que Dios consuela a los pobres. Él creyó a pie juntillas que compartiendo llega para todos, como lo hizo ver en aquel signo de la multiplicación de los panes.

            Por eso, su amor compartido es el que nos ha llegado a nosotros; eso es lo que vemos hoy cuando miramos la cruz: un amor compartido, troceado, desmigado, entregado sin pedir nada a cambio. Un amor que puede ser acogido por cualquier corazón, sin pedir condiciones ni exigir ningún pago a cambio.

            Francisco de Asís lo comprendió muy bien y veía en cada una de las criaturas ese amor compartido, sembrado, desmigado de Jesús que crece en toda la creación. “En las criaturas, buscaba a su amado”, dicen sus biógrafos. Hizo de la búsqueda del amor su verdadera pasión. Y cuando lo encontraba, lo derramaba en los demás, en los más sencillos: amor repartido siempre.

            Si en este Viernes Santo no llegas a ver, más allá del signo de la cruz, el amor compartido de Jesús, tendrías que pedir a Dios y a tus amigos que te presten una gafas de amor hondo, porque de eso se trata hoy: de ver un amor que se comparte. Entenderías entonces fácilmente que tu amor, por pequeño que sea, también ha de ser compartido. Y has de tener por cierto que, al compartirlo, tu amor no se a ser más pequeño, menos vivo, sino que se agrandará, se enriquecerá, tendrá más brillo.

            Amor que se comparte, amor que se divide, amor que se trocea, amor que se desmiga, amor que se mezcla, amor que llega a cualquier rincón, amor de Jesús, amor tuyo. Amor en el Viernes Santo.

 

Para pensar o preguntar:

 

  1. 1.      ¿Crees que tras lo duro de la cruz está el misterio del amor repartido?
  2. 2.      ¿Te parece que si repartes tu amor, éste no disminuye?
  3. 3.      ¿En qué cosa concreta tendrías que dar más amor, más acompañamiento, más amabilidad?

 

SÁBADO SANTO:

LA FUENTE DEL AMOR

 

            La cantante Rosalía hace una versión del poema de san Juan de la Cruz que antes cantara Enrique Morente que comienza diciendo “¡Qué bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche!”. Los místicos se han preguntado muchas veces por “la fuente”. De dónde viene el amor, la belleza, la dulzura, de qué fuente brota lo mejor que tenemos, lo más valioso del corazón, lo más cálido de la ternura. Y no han dudado en responder: de la fuente del amor.

            Algo de eso es lo que celebramos cada año cuando llega la resurrección. Porque ésta no es, principalmente, un dogma, una creencia, un recuerdo de lo que parece que pasó en los albores del cristianismo. Es algo más profundo que eso: es creer que todo brota de la fuente del amor, que lo mejor de nosotros mismos tiene que ver con el amor. Y que si esa fuente del amor se seca, no hay nada que hacer. Todo estaría perdido.

            Jesús habló con aquella mujer de Samaría de una fuente que salta hasta la vida eterna, de una fuente de aguas de plenitud, de aguas que calman cualquier sed. Esa fuente no es otra que el amor en cualquiera de sus variantes. Dante decía que el amor mueve el cielo y las estrellas. Es otra forma de decirlo, pero es verdad. Sin la fuente del amor la vida se volvería inhóspita, seca, sin brillo, gris.

            Celebrar la resurrección es decir que esa fuente del amor sigue manando, que sus recursos no solamente no se han agotado, sino que se han multiplicado. Decir que Jesús ha resucitado es lo mismo que decir que el agua de la fuente del amor está llegando nosotros, que seguimos bebiendo las aguas puras del amor más delicado, que no deberíamos nunca descreer del amor, apearnos de él, renegar para siempre de su abrazo.

            Por todo ello, quien sabe de amor puede saber de la resurrección, y quien deja de lado el amor, deja de lado la resurrección por más que diga que cree en la doctrina. De manera que puedes ser un experto en la resurrección no sabiendo mucha doctrina, sino viviendo con el amor vivo, a flor de piel, interesado siempre por los caminos del corazón.

            A Francisco de Asís también le gustaban las fuentes. Dice un autor de la época que “aquella fuente en la que se manifiesta toda bondad, Jesús, se manifestaba a san Francisco en todas las cosas”. O sea, que todas las cosas le llevaban siempre al mismo lugar: a la fuente del amor, a Jesús que comparte y derrama su amor hasta las últimas consecuencias.

            Puede ser que, incluso con razón, estés cansado del amor, de ser amable, de entregarte, de querer. No te apees del amor. Cobra fuerza y ánimo celebrando este año la resurrección de Jesús como la certeza de que esa fuente del amor que todo lo riega sigue manando y que puede tocar también tu corazón.

            Fuente amor, fuente de ternura, fuente de amable calor, fuente de consuelo cuando las cosas no van bien, fuente de energía para estar siempre atento a la vida, fuente de compasión que levanta el ánimo, fuente de empeño para hacer bien las cosas. Fuente de amor: eso es la resurrección.

 

Para pensar y orar:

 

  1. 1.      ¿Cómo te imaginas la fuente del amor?
  2. 2.      ¿Crees que la resurrección es, sobre todo, cuestión de amor?
  3. 3.      ¿Cómo ayudarnos a no desanimarnos cuando no sabemos amar o cuando creemos que nos aman?

 

 

DESIERTO:

Y APARECES TÚ

 

            Tiene la cantante María Rozalén una canción simpática: “Ahora vas, y apareces tú”. Viene a decir que, cuando tenía mi vida organizada a mi gusto y capricho, apareces tú, aparece el otro. Y uno entonces no sabe qué hacer, si cerrarse en su rutina o abrirse al misterio del otro con todos sus interrogantes.

            Es que podríamos hacer este desierto, próxima ya la Pascua, en esas maneras que tiene Jesús de aparecerse a nuestra vida. Lo tenemos todo organizado, todo planeado y, de repente, aparece Él y las cosas se mueven, empiezan a ir de otra manera. Vamos a pensarlo:

  • Jesús se aparece cuando no queremos saber de nadie y cuando nos cerramos a los demás. Se aparece en el rostro de quien lo pasa mal y nos dice: no te cierres, acógeme, ponte en mi lugar.
  • Jesús se aparece cuando no te falta de nada y consigues todos tus caprichos para decirte: hay gente que lo pasa mal, lo tuyo no es solamente tuyo, hay alguien que espera algo de ti.
  • Jesús se aparece cuando quieres no pensar en tu vida, dejarte llevar superficialmente, andar siempre como flotando. Jesús se aparece y te dice: ahonda, piensa un poco, plantéate las cosas con un poco de seriedad.
  • Jesús se te aparece cuando sabes que te estás aprovechando de alguien y sabes que estás haciendo daño a los demás. Se te aparece y te dice: no hay derecho a que hagas sufrir a nadie y menos a quien te quiere.
  • Jesús se te aparece cuando siempre estás con cara amargada e incordiando a quien te rodea. Se te aparece y te dice: disfruta de lo sencillo, alégrate con lo que tienes, mira en derredor y verás cosas hermosas aunque sean pequeñas. Si no sabes disfrutar, no sabes de la vida.
  • Jesús se aparece te alejas del que sufre, cuando no te importan las situaciones de los pobres, cuando solo vas a lo tuyo. Jesús te dice: mi rostro es el de esos que no quieres ver, mis manos son las que se tienden a ti, mi cuerpo es el de quien anda postrado por la vida.
  • Jesús se te aparece cuando dices que no te interesa cómo va la sociedad, que tú pasas de todo, que no te interesa ni la política ni nada. Jesús te dice: somos familia, somos humanidad. Tienes responsabilidades adquiridas con la sociedad. No es de recibo que te alejes. Has de pensar en colaborar.
  • Jesús se te aparece cuando quieres imponerte a los demás, tener siempre razón, estar por encima de los otros. Jesús te dice: si sirves puedes estar más contento, si te haces hermano del otro tu corazón puede saltar de alegría.
  • Jesús se te aparece cuando lo sientes lejos, cuando no tienes ganas de rezar, cuando no sabes dónde está. Y te dice: yo sigo contigo, yo nunca te dejo, no me alejo jamás de tu casa, de tus preocupaciones, de tu corazón.

Jesús no se aparece para trastocar tus planes sin más, sino para  hacerte ver que él está contigo todo el tiempo, sosteniéndote e impulsándote. Si en este desierto lo ves más cercano a ti, si lo “palpas”, sería algo estupendo y verdadero. Él te abraza; siente su abrazo.

 

Para trabajar en el “desierto”:

 

  1. 1.      Trata de poner a alguno de los puntos anteriores un pasaje de los evangelios que, a tu juicio, conecte con él.
  2. 2.      ¿Te parece que la canción de Rozalén puede decir algo de lo que hemos dicho?
  3. 3.      ¿Qué o quién te habla hoy más de Jesús?
  4. 4.      ¿En qué situación se te está “apareciendo” hoy Jesús?