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FIAIZ

COMUNIDAD APOCALIPSIS

Apocalipsis 5

CVA 

Domingo 20 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

1. Ap 19,19-21

 

Introducción:

 

                                          Algunas personas reciben un calificativo de estos tiempos: son unos “alternativos”. La palabra engloba de todo: medio hippies, antisistema, anarcos, ocupas, gente de pelaje raro, personas que no van en la corriente general. Son los “alternativos”. Pero, en realidad, la mayoría de ellos son personas interesantes porque se han puesto ante el sistema haciéndole frente no tanto con una oposición cuanto con la búsqueda de un camino alternativo. Cuando hablamos de vidas y de acciones alternativas nos referimos a modos de proceder que son una auténtica locura en un mundo en el que la pérdida del buen sentido es lo corriente. Pero se trata de la verdadera sensatez. Los testigos alternativos nos hacen salir de lo ilusorio y nos revelan la verdad de las cosas, el sentido profundo de la vida, la dirección recta hacia la utopía que nos puede iluminar y mover. Son gente que nos dirige una palabra viva e inquietante que nos anima a dar cara a situaciones engañosas en las que fácilmente nos sentimos atrapados.

                                          Es que el vidente del Apocalipsis es cierto que quiere hacer frente al sistema, porque el sistema le está machacando. Pero, como decimos, lo hace por el camino de la confrontación, la lucha contra “la fiera”. Pero el teólogo propone el camino de lo alternativo: el “jinete” (que es Jesús) vencerá al sistema porque se ha situado en modos alternativos de vida, no tanto por haber desplegado un poder superior al del cruel sistema. El muerto “fuera de las murallas” es fuerza para irse situando en la alternatividad.

 

***

 

Texto:

 

                                          19Vi a la fiera y a los reyes de la tierra con sus tropas reunidos para hacer la guerra contra el jinete del caballo y su ejército. 20Capturaron a la fiera y con ella al falso profeta que efectuaba señales a su vista, extraviando con ellas a los que llevaban la marca de la fiera y veneraban su estatua. 21A los dos los echaron vivos en el lago de azufre ardiendo. A los demás los mató el jinete con la espada que sale de su boca, y las aves todas se hartaron de su carne.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                                          Este muchacho es Pablo Llobera, un educador medioambiental de Madrid. Da el perfil de un alternativo. Está muy metido en la red de huertos ecológicos de Madrid y en todo lo que lleva a una vida alternativa, sostenible, sencilla y disfrutante con el medio ambiente. Su cabeza bien amueblada y su anhelo sencillo de otro estilo de sociedad hace que uno crea en el valor de lo alternativo, por mucho que el sistema se empeñe en decir que no hay otro camino de futuro sino el suyo. Como él hay muchas personas que ignoramos, pero que están ahí. Crean futuro.

                                          Oramos: Te damos gracias, Señor, por quienes miran con otra mirada la realidad; te bendecimos por quienes bendicen la tierra con humanidad; te alabamos por quienes construyen caminos de novedad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                                          El “jinete” que tipifica el Mesías podrá hacer frente al sistema por una razón simple: Jesús ha sido uno que se ha situado fuera del sistema, lo ha cuestionado cuando se ha considerado incuestionable, su misma muerte “fuera de las murallas” es un dato no sistémico. Él ha propuesto y ha empujado en la dirección de lo alternativo (Mc 9,42-49). Su fuerza radica en sus propias acciones vitales.

                                          Oramos: Gracias, Jesús, por tu visión profunda de lo alternativo; gracias por tu generosidad que ha superado la tentación del lucro y del egoísmo; gracias por tu fuerza que nos contagia.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                                          Solamente desde fuera, desde el no hacer parte, se puede soñar en poder vencer a la enorme fuerza del sistema. La “nube de testigos” que hablan de caminos alternativos en la sociedad son el verdadero respiro y el horizonte que siempre estará abierto para quien anhele otro tipo de sociedad.  A los alternativos sociales se les acusa con facilidad de falta de realismo. Pero ellos son los verdaderamente realistas porque leen la realidad con más humanidad.

                                          Oramos: Que leamos la realidad con humanidad; que no se agote en nosotros el deseo de un horizonte social nuevo; que agradezcamos la “nube de testigos” que nos hablan de otra realidad posible.

                                         

***

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                                          Los que hacemos parte de la comunidad virtual somos gente normal. No se nos podría conceptuar de alternativos puros. Pero sí que hay una tendencia a lo distinto, a lo no común, a no dejarse atrapar del todo por el sistema. Todo lo que nos ayudemos en esa dirección nos hará mucho bien. Y en pequeñas cosas, podemos ayudarnos.

                                          Oramos: Que nos ayudemos a ser personas más auténticas; que confrontemos nuestras actitudes para mejorarlas; que valoremos a quien plantea caminos alternativos, aunque sean sencillos.

 

 

***

 

Palabras de luz:

 

Es una locura malgastar los recursos del mundo con instrumentos militares de muerte mientras la miseria social y la desesperación colocan a nuestro alrededor toda una corte de condenados.

 

Es locura crear la ilusión de un cambio político y social mientras se mantienen firmes hábitos engañosos.

 

Es locura renegar de las propias palabras con actos que hacen el juego a aquello que se pretendía sustituir.

 

Es locura rechazar con brutalidad y determinación particulares las actividades fecundas y entusiastas que surgen entre nosotros.

 

La locura avanza, prolifera intensamente. Tras una fachada de moderación y de acción paciente los peores instintos del hombre son armados, recompensado y lanzados sobre este mundo. ¿Cómo no soñar en la alternatividad?

 

Ph. Berrigan

 

***

 

Para estos días:

 

                                          No tengamos vergüenza en vivir pequeños modos alternativos de vida, más allá de las opiniones del “sentido común”.

 

Apocalipsis 4

CVA 

Domingo 13 de octubre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

4. Ap 20,1-3

 

Introducción:

 

                Hay mucha gente que, con sobradas razones, ha llegado a la conclusión de que cada vez vamos a peor de que nuestra sociedad no tiene remedio y se encamina hacia el caos. Hay quien hace de este postulado el principio de sus actividades inhumanas. Pero también son muy numerosas las personas que se levantan cada mañana pensando que hacer el bien es el sentido de su vida. Más aún, hay quien se levanta sin pensar en eso, pero de hecho van dejando tras de sí un rastro de hechos de bondad que reconcilia a los humanos con lo mejor de sí mismos. Derrotan al mal, aunque ellos no lo sepan; ponen cerco al espíritu del mal, aunque ellos no planteen así; arrinconan a quienes explotan a sus semejantes, aunque se extrañarían que se lo dijéramos. Por eso, se puede decir con propiedad que es cierto que el mal no tendrá la última palabra, que el amor radical triunfará por encima de todo desamor y que mantener estas certezas no es cosa de locos utópicos o de ingenuos que no viven en el mundo.

                El pasaje que proponemos esta semana habla de ese sueño, exponer a su manera tal utopía: un mundo, una historia, con el “dragón” sujetado y preso, con el mal arrinconado, con la destrucción enterrada para siempre. Es cierto que el vidente parece querer decir que esas situaciones encerramiento del mal van a durar solo “mil años”, pero que, luego, el mal volverá a las andadas. Pero el teólogo apostilla en 3c diciendo que después el mal estará suelto “por poco tiempo”. Es decir, el mal tiene sus días contados, quizá sus años o siglos contados, pero dejará de manar esa fuente de dolor porque su origen ha sido cerrado con la muerte entregada de Jesús. Vivir en esta esperanza es la que puede alejarnos de cualquier maldad que se cruce en nuestro camino y que no apartemos los ojos de la senda de la bondad, por humilde y modesta que sea.

 

***

 

Texto:

 

                20,1Vi entonces un ángel que bajaba del cielo llevando la llave del abismo y una cadena grande en la mano. 2Agarró al dragón; la serpiente primordial, el diablo o Satanás, y lo encadenó por mil años. 3Lo arrojó al abismo, echó la llave y puso un sello encima, para que no pueda extraviar a las naciones antes de que se cumplan los mil años. Después tiene que estar suelto por un poco de tiempo.

 

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La luz de la vida:

 

 

 

                Este Señor es Christian Felber. Ha escrito un libro: “La economía del bien común”. Viene a ser una alternativa a la economía capitalista de componente humanitario. Un progreso entendido de modo humano. Dice que un buen grupo de empresas están afiliándose a esa filosofía en sus procesos de producción y que los resultados son francamente positivos. Son personas que, de un modo tocable, van haciendo verdad la intuición y certeza de que el mal, la opresión económica, tiene el tiempo contado y que se puede caminar en otra dirección. Debemos mucho a personas así.

                Oramos: Gracias por quienes siembran humanidad; gracias por quienes anteponen la persona al beneficio; gracias por quienes abren vías nuevas de bondad y solidaridad.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido uno que, con medios harto modestos, ha “encadenado” al diablo. Y no solo por los relatos evangélicos de “expulsión de demonios”, sino por toda su obra de beneficencia con los débiles. Su actividad exorcista era un símbolo de su actitud vital. Uno que ha hecho retroceder el mal. Daba igual que se le reconociera esa labor o no; daba igual que los notables de este mundo se enteraran de esta actividad o no; era igual que ese humilde trabajo estuviera enterrado en la pequeña e ignorada comarca rural de Galilea. La obra tenía valor más allá de sus límites. El bien avanzaba; el mal retrocedía.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu lucha desigual contra toda maldad; gracias por tu siembra hermosa de bondad; gracias por tu poner un dique al poder que oprime a los débiles.

 

***

 

 

 

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Estos momentos sociales son especialmente propicios para creer que el mal se hace fuerte y que no retrocede. Pero no es así: cuanto más arrecia la crueldad económica, tanto más brota la solidaridad; cuanto más se empeñan los poderosos en explotar a los débiles, tanto más surgen ideas pequeñas de amparo; cuanto más se menosprecia al desposeído social, tanto se más conmueve el corazón de los sencillos y se ponen en marcha mecanismos de acogida. El hecho social muestra que el embate del mal no se lleva todo por delante.                Oramos: Te alabamos, Señor, por las personas solidarias y humildes; te bendecimos por quienes se conmueven ante el sufrimiento ajeno; te damos gracias por quienes socorren de manera simple y directa a quien anda mal.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Experimentamos en nuestros momentos de relación que tener a raya el mal devastador es fácil entre nosotros porque hay un cimiento de respeto y de amor. Con esos elementos el mal tiene poco que hacer. Por eso, cuanto más los cultivemos, tanto más nos inmunizamos contra la devastación del mal que afecta a toda realidad histórica. En ese sentido, como decimos muchas veces, el mayor bien que nos hace la comunidad virtual quizá no sea tanto la oración cuanto la contribución a humanizar nuestra vida.

                Oramos: Que nos respetemos con cuidado; que nos queramos con delicadeza; que nos preocupemos con sensatez.

 

***

 

Palabras de luz:

 

JESUCRISTO asumió nuestra naturaleza 

entera, hasta el extremo: 

murió, 

antes pasó hambre, sed, perdió un amigo,

otro le traicionó dándole un beso, 

lloró, sintió cansancio, miedo, melancolía...

Una vez escribió, y lo hizo como todos, 

sobre la arena. 

 

Enrique García-Máiquez, 

 

***

 

Para estos días:

 

                Procura durante estos días ser lo más fiel posible a los dictados del corazón cuando te pide ser bondadoso con los demás.

 

***

 

 

APOCALIPSIS 2

CVJ 

Domingo 29 de setiembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

2. Ap 20,11-15 

 

Introducción:

 

                El ansia de condena está a flor de piel en  nuestra sociedad (porque lo está, así mismo, en la estructura humana). Nos daríamos un festín si muchos de los políticos, banqueros, sindicalistas, periodistas que hoy andan en todas las salsas fueran encausados y condenados. ¡Todos a la cárcel! Ese es nuestro grito. Pensamos que con la condena se acaba la corrupción, le maldad política, la opresión económica y todos los males. Pero hay personas que van aprendiendo que, junto a una mirada crítica de la realidad, es preciso tener también un fuerte componente de benignidad. Si no, los problemas se enquistan y no hay manera de salir de las situaciones difíciles. Propugnar hoy la benignidad, la comprensión, el no-juicio, es, tal, vez, situarse al margen de lo que piensa la mayoría. Pero hay que pensar si tal benignidad no es lo que la sociedad y la persona necesitan para ponerse y mantenerse en pie de manera humana.

                Es que el texto de esta semana del Apocalipsis es, por muchas vueltas que se le dé, un texto más de los suyos, donde se dice lo de siempre: que Dios juzgará sin piedad a los malos, que se librarán de ello solamente los inscritos en el registro (Dios apunta todo, dice), los elegidos, la élite moral o religiosa,  y que, en definitiva, se les va caer el pelo a los perversos.  Eso dice el vidente. Pero hay indicios de que el teólogo dice otra cosa: perece que otros, no Dios, los que hacen el juicio (de ahí todos los verbos en tercera del plural: abrieron los libros, juzgaron los muertos, echaron leña al fuego, arrojaron al lago de fuego, etc.). Hay como una pasividad por parte del que está sentado en el trono, como si aquello del juicio no fuera realmente con él. Como si se dijera: lo importante y decisivo no es juzgar, sino amar. ¿Cómo se puede amar a quien hace daño? Esa es la gran pregunta.

 

***

 

Texto:

 

                22,11Vi un trono magnífico y brillante y al que estaba sentado en él; huyeron en presencia de la tierra y el cielo y desaparecieron definitivamente.

            12Vi también a los muertos grandes y pequeños, de pie ante el trono de Dios. Se abrieron unos libros y luego un libro aparte, el registro de los vivos. Juzgaron a los muertos por sus obras, según lo escrito en los libros. 13El mar entregó sus muertos, la muerte y el abismo entregaron sus muertos, y cada uno de ellos fue juzgado por sus obras..

            14A la muerte y al abismo los echaron al lago de fuego.

            El lago de fuego es la segunda muerte.15Y a todo el que no estaba inscrito en el registro de los vivos, lo arrojaron al libro de fuego.

 

***

 

La luz de la vida:

 

 

                Este es Francisco Guzmán, un “diverso funcional”, como el mismo se autodenominaba. Murió en esta primavera. Él dejó un texto final que él mismo tituló “Panegírico”. Es más que un testamento. Es un canto de amor a la vida. Un texto para ser copiado y pegado en el corcho y tenerlo mucho tiempo a la vista. No encontraremos en todo él una frase de amargura, de condena, de juicio, para nada ni para nadie. Todo lo contrario, benignidad, sensatez y gozo por la vida. Así se muestra que es posible vivir sin juzgar, incluso en situaciones que, a priori no son fáciles.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes aman la vida; gracias por quienes nunca sale de sus labios una palabra de condena; gracias por quienes siembran luz y esperanza.

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                Se parece algo este “silencio” de Dios ante el avasallamiento del fanatismo al de Jesús en su pasión (Mt 26,63). Ante los fanatismos y sus exclusiones a veces no hay otra solución mejor que callar. Pero, a la vez, Jesús es un crítico, incluso en el trance de su pasión (Jn 18,20-21). De manera que la unión entre silencio y sentido crítico puede ser explosiva. Socialmente es también así: la cháchara del fanático no lleva a nada; la capacidad de análisis social es la que puede hacer que surjan caminos posibles en situaciones difíciles.

                Oramos: Señor, te alabamos por tu capacidad para guardar silencio ante acusaciones absurdas; te damos gracias porque no has perdido tu capacidad crítica nunca; te bendecimos por abrir caminos nuevos a la relación humana.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Hay muchas personas que se afanan por emitir juicios, por construir condenas fuera de los tribunales establecidos, por estigmatizar a quienes no piensan como ellos. No contribuyen a hacer luz. Otros, sin embargo, respetan tanto que son capaces de callar cuando no entienden, tratan de ponerse en situaciones sociales que no son las suyas, valoran los esfuerzos de quienes contribuyen a la construcción de un estilo de vida benigno y compasivo y lo hacen si vergüenza, como quien sabe que hace un bien a lo humano.

                Oramos: Que seamos compasivos sin vergüenza; que seamos benignos con generosidad; que nos pongamos en el lugar de los otros para tratar de tener a raya cualquier afán de juicio.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Creemos que nuestras relaciones de comunidad no se basan en el juicio sino en el respeto. De ahí es fácil que brote la benignidad, incluso en actuaciones de personas que no llegamos a comprender muy bien. Además, esta actitud de benignidad nos lleva a valorar los pequeños esfuerzos que muchos de nosotros hacemos por construir una relación familiar, social, laboral, urbana, saludable. Creemos que esto puede ser fuente de bienestar y de vida.

                Oramos: Que nuestra mirada sobre nuestra familia sea benigna; que nuestra valoración de nuestra ciudad sea positiva; que nuestro aprecio a nuestros compañeros de trabajo se fundamente en el respeto.

 

***

 

Palabras de luz:

 

                Cada mañana

Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte
por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
hoy puedes empezar de nuevo.

Patxi Loidi

 

***

 

Para estos días:

 

                Trata estos días de tener una mirada benigna y crítica sobre situaciones sociales y conflictivas que te afecten.

 

***

 

APOCALIPSIS ORIENTACIÓN

CVA

 

PARA INICIAR

UN TRABAJO ORANTE CON EL APOCALIPSIS

 

 

1. El libro del Apocalipsis

 

            Digan lo que digan, el Apocalipsis es auténticamente infumable. No solo el estilo tan desconocido para nosotros (literatura apocalíptica: la “ciencia ficción” de la época), como sus extraños símbolos (que aún muchos se empeñan en explicar), como su hechura general judía (es un libro “bautizado”) hacen que este libro resulte inservible (y nosotros nos empeñamos en trabajar con él).

            La casi totalidad de los comentarios nos dice que es un libro escrito por la comunidad cristiana primitiva que sufre una gran persecución (la del cruel Domiciano u otra local) y que escribe para resistir en la gran tribulación.

            Pero esta ideología de resistencia tiene en el Apocalipsis unas características de militancia y de condena del enemigo que son evidentes. Su ideología es clara: nosotros ahora estamos sufriendo mucho, nos hacen la vida imposible, nos persiguen hasta masacrarnos. Vendrá un día en que el Dios vengador dará la vuelta a la tortilla y ellos serán los castigados al infierno y nosotros los premiados. Es decir es una resistencia en contra de los enemigos.

            Esto hace de Apocalipsis un libro cruel, duro, inmisericorde con quienes no son cristianos, fanático, en suma. No va a la yihad porque no tienen medios, si no, irían a por los paganos. Evidentemente hay que encontrar otra manera de leer este libro extraño.

 

2. La lectura especular

 

            Nosotros vamos a aplicar una teoría literaria que se llama especularidad narrativa.  Especularidad viene de la palabra speculum: espejo.

            Cuando uno se mira en un espejo ocurre un fenómeno curioso, aunque uno no repare en él: el espejo refleja no solo el rostro que está delante, sino otras muchas cosas que van allá de la mera imagen: ¡qué viejo estás! (dice quien se mira). En realidad eso no “dice” el espejo (que no habla, que no valora), pero sí lo dice. Más aún, se puede formar una cadena especular: uno que escucha a quien se está mirando la valoración ¡qué viejo estás! Puede añadir: ¡Efectivamente, estás hecho un fósil! Esto tampoco lo dice el espejo (que no habla) pero, de alguna manera, sí lo dice.

            Esto se puede aplicar a un texto literario que es una especie de “espejo” que ha creado su autor. Parece que ahí está solo lo que se dice, pero especularmente hay cosas que no se dicen de manera directa, pero si derivadamente. Son cosas que, quizá, no pensó en decirlas ni el mismo autor del “espejo”, del texto, pero yo que leo ahora, las veo, o las valoro, o las tengo en cuenta. Es como si en el texto hubiera no solamente un autor, sino dos, o más.

            Si aplicamos esta teoría al Apocalipsis da como resultado lo siguiente: uno ve a través de todo el libro que hay como dos autores: por un lado está el vamos llamar vidente, el que tiene la visión, el que la ve y la describe; pero hay otro al que llamaremos teólogo, más reflexivo, más ponderado, mejor valorador. La lectura que se ha hecho siempre es la de vidente (Dios castigará a quienes ahora nos persiguen). Pero si leemos desde el teólogo, la cosa cambia: el mundo no es tan malo, siempre hay cauces abiertos de posibilidades nuevas, la tierra encierra la bondad, la sociedad puede regenerarse porque hay mucha gente buena, no hay que elaborar mística de militancia sino de fraternidad (a pesar del mal). Si esto ocurriera en un solo pasaje, quizá habría que sospecha de su arbitrariedad, pero esto pasa en muchos textos.

 

 

 

3. De atrás para adelante

 

            Por otra parte, nosotros vamos a trabajar con Apocalipsis de una manera no corriente: leyendo el texto en sus pasajes principales de atrás para adelante.  Es decir, comenzaremos por el gran sueño del libro (la ciudad nueva, la nueva sociedad de hermanos y de justicia) y de ahí iremos viendo cómo van encajando las demás partes.

            ¿Es de recibo esta manera de leer? Sí, es una manera adulta porque un adulto puede leer de formas diversas y sacarles partido. ¿No leemos con frecuencia el periódico empezando por la última página, yendo para atrás y nos enteramos perfectamente? Creo que tenemos capacidad para hacer con provecho una clase de lectura como esta.

 

4. Espiritualidad social

 

            Además, comenzamos este trabajo con un anhelo que no sabemos si se cumplirá: queremos leer Apocalipsis e incluso orar con él en este momento de la sociedad. Es decir, queremos buscar luz espiritual para actuaciones sociales, para comportamientos de ciudadanía, para creer que se puede seguir siendo hermano en este mundo nuestro.

            Hemos comprobado a lo largo de estos años que uno de los mayores beneficios de nuestro trabajo orante ha sido el hacernos más flexibles, fraternos y acogedores con esta sociedad en la que vivimos tratando de superar sus callejones sin salida. No queremos una fe separada de la vida, no nos interesa una espiritualidad desconectada de la más elemental realidad. Incluso no deseamos una espiritualidad que no tenga que ver con los caminos, a veces peregrinos y errados, de cualquiera de nosotros.

            Desde la Palabra queremos recabar luz para este caminar. Por eso vamos a titular este camino con esa frase de inspiración brechtiana: BUSCAR LUZ EN TIEMPOS OSCUROS. Eso creemos que puede ser la Palabra: una “lámpara para nuestros pasos” (Sal118,115) de hoy. Quizá haya quien piense que no es el Apocalipsis el mejor lugar para encontrar esa luz. Pero con paciencia, deseo y ánimo común podremos lograrlo.

 

5. En grupo

 

            Nuestros trabajos orantes siempre se han hecho, más o menos, en grupo, ayudados por “la comunidad virtual” (y no tan virtual porque aquí estamos al cabo de los años). Por eso, vamos a seguir en esa línea.

            Muchas veces solemos repetir, porque así lo creemos, que uno de los mayores frutos de este trabajo (si no el mayor con mucho) ha sido la amistad que hemos ido forjando, la relación, el querernos, en definitiva. Eso no lo vamos a dejar y, en la medida de lo posibles, seguiremos en el empeño con la mayor fidelidad que podamos.

 

 

6. Un largo caminar

 

            Como dice la canción “de misa”: “un largo caminar, por el desierto bajo el sol”. Nuestros trabajos orantes siempre han sido “largos caminares”, de años. No sabemos lo que este de Apocalipsis nos costará (porque lo vamos a leer en gran parte, pero en su absoluta extensión. De cualquier manera si nos apoyamos como hasta ahora, con paciencia, podremos andar el camino, tan largo como sea.

 

            Ponemos este empeño en manos de Jesús, nuestro hermano, nuestra “lámpara” y en  las manos de todo@s nosotro@s.

 

 

Lardero 21 de setiembre de 2013

 

APOCALIPSIS 1

CVA 

Domingo, 22 de setiembre de 2013

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

1. Ap 21,10-11.22-25; 23,3

 

Introducción:

 

                Las sociedades humanas reaccionan ante las grandes dificultades sociales con la exclusión: lo que genera problema, lo distinto, lo problemático, lo extraño, lo indeseable, se excluye. Es la técnica de quitar del cesto la manzana que se considera podrido. Una sociedad excluyente se cree que es una sociedad más fuerte. Pero no es así. Se ha demostrado, hasta científicamente, que es la solidaridad, la acogida y el amparo lo que hace fuertes y durables a las sociedades y que el egoísmo, el desentendimiento y la exclusión debilitan a los pueblos. Por eso, el anhelo y la lucha por una sociedad que no excluya, que abrace e integre, que ampare no solamente es lícita, sino altamente beneficiosa. Y trasladado al plano personal la cosa es clara: cuanto más excluyes, menos humano eres; cuanto más acoges e incluyes, más brilla en ti la luz de lo humano.

                Algo de esto pasa en este pasaje del Apocalipsis con el que abrimos nuestro camino orante en esta etapa. Es el gran sueño del autor que él describe como “la nueva Jerusalén”. El vidente sueña con una ciudad nueva, hermosa, sin presiones religiosas (sin templo), de puertas abiertas, pero, como algo evidente dice que no entrará en la ciudad nada profano, ni idólatras, ni gente de mal vivir. En el fondo se sueña en una sociedad para élites, para gente “de bien”. Se escucha entonces la voz del teólogo que afirma taxativo: “No habrá ya nada maldito”. En la nueva sociedad, en  la sociedad de humanos nada ni nadie debe considerarse “maldito”, excluido, sin derechos, rechazado. Todo el que habita la nueva ciudad es, por el hecho de ser persona, digno de vivir con y para otros. Esto no es un “buenismo” ingenuo y sin raíz, sino un anhelo profundo por el que han dado lo mejor de su vida muchas personas.

 

***

 

Texto:

 

                21,10En visión profética me transportó a la cima de una montaña grande y alta, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, radiante con la gloria de Dios. 11Brillaba como una piedra preciosísima parecida a jaspe claro como cristal...22Templo en ella no vi ninguno, su templo es el Señor Dios, soberano de todo y el Cordero…24Se pasearán las naciones bañadas en su luz…25y sus puertas no se cerrarán de día…27pero nunca entrará en ella nada profano, ni idólatras ni impostores, solo entrarán los inscritos en el registro de los vivos que tiene el Cordero. 22,3No habrá ya nada maldito.

 

 

***

 

La luz de la vida:

 

                Esta es Ana Harendt, una filósofa judía de la que se proyecta estos tiempos en los cines una hermosa película. Asistió en Israel al juicio de un nazi terrible, Eichmann, y concluyó que era un mero burócrata que hacíalo que le mandaban, aunque eso fuera llevar miles de personas a la muerte. Y de ahí dedujo que lo peor de una sociedad es la “banalización del mal”, el hacer mal al otro porque lo manda la sociedad. Y añadía: “el mal puede ser extremo, pero solo el bien es radical y humano”. Personas de las que tomamos luz para seguir empeñados en la nueva sociedad.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes nos dan luz de humanidad; gracias por quienes nos abren los ojos a la realidad del otro; gracias por quienes no desisten de sus sueños de humanidad.

 

 

***

 

La  luz que es Jesús:

 

                El perfil de la vida de Jesús que dan los evangelios es claro: para él nadie ha sido maldito. Por eso ha mezclado su vida con los excluidos sociales, los ha amparado, ha convivido con ellos, se ha alegrado y apesadumbrado a la vez que ellos. Él ha puesto en clave de verdad comprobable eso que dice Apocalipsis de que “no hay nadie maldito”. Había comprendido que Dios amparaba su corazón muchas veces desolado; y ese amparo lo extendió a toda persona, a toda realidad.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por Jesús que nunca excluyó a nadie; te bendecimos por él, que supo abrazar a todos; te damos gracias por sus caminos que siempre fueron incluyente y nunca excluyentes.

 

***

 

La luz que viene de la sociedad:

 

                Estamos asistiendo entre perplejos y esperanzados a la posibilidad de que la guerra de Siria no se aumente con la guerra que pretenden imponer “los policías del mundo”. Es verdad lo que dice el papa Francisco de que loas guerras son el fracaso mayor de los humanos. Crece en el mundo la sensación de que las guerras no tienen buena salida. Al fondo de toda acción armada hay un abismo de exclusión. Quienes hacen algo, por poco que sea, por la paz, son los mejores constructores de la nueva sociedad, se lo reconozcan o no.

                Oramos: Que crezca el número de quienes construyen la paz; que no nos ciegue nunca el sentimiento profundo de exclusión que se transforma en violencia; que demos algún paso concreto en la dirección de la paz.

 

               

**

 

La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Poca y quizá tenue, pero valiosa. Nos ayudamos a iluminar nuestro camino en formas muy sencillas, pero siempre útiles. El ánimo que nos damos con nuestras palabras, con nuestro recuerdo, con nuestra presencia, con la cercanía, con la oración, contribuye a poner rostro al anhelo de la sociedad nueva, del mundo sin exclusión. Puede parecer poco, lo repetimos. Pero si va en la dirección de la acogida, del abrazo, del amparo y de la preocupación por el otro, resulta algo impagable.

                Oramos: Que nos demos luz acogiéndonos; que nos demos luz amparándonos; que nos demos luz con una saludable preocupación por los demás.

 

Palabras de luz:

 

“Permite, Padre, que mi patria se despierte en ese cielo donde nada teme el alma, y se lleva erguida la cabeza;  donde el saber es libre; donde no está roto el mundo en pedazos por las paredes caseras; donde la palabra surte de las honduras de la verdad; donde el luchar infatigable tiende sus brazos a la perfección; donde la clara fuente de la razón no se ha perdido en el triste arenal desierto de la yerta costumbre; donde el entendimiento va contigo a acciones e ideales ascendentes... ¡Permite, Padre mío, que mi patria se despierte en ese cielo de libertad!” (Rabindranath Tagore, Gitanjali, nº 35).

 

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Para estos días:

 

                Trata con respeto y aprecio en tu trabajo a las personas que no son de tu país, de tu color, de tu religión.

 

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