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FIAIZ

Filipenses 11

CVF 

Domingo 14 de diciembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

11. Filp 2,25-30

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Texto:

               

                Cuando se habla de que alguien se ha jugado el cuelo por una causa y, sobre todo, por amor y entrega a una persona, todos nos admiramos y reconocemos su enorme valía. Dar cosas a otro es asunto loable. Pero dar la vida a otro, exponerla  por el bien del otro es harina de otro costal. Muchas personas no dan nada y menos su vida. Pero siempre ha habido en el caminar humano personas que, incomprensiblemente, han creído que era hermoso entregar la vida a la causa de los demás. Lo han hecho por motivos religiosos o filantrópicos o, simplemente, por un hondo y oscuro movimiento de amor hacia el otro. Hay gente que ha hecho esto de golpe; hay gente que los va haciendo poco a poco, cada día. Exponer la vida es prueba máxima de amor, de amistad hondísima.

                Algo de eso le ha pasado a Pablo en relación con la comunidad de Filipos: ellos no solamente le han ayudado en momentos muy difíciles para él, sino que alguno de los miembros de la comunidad ha expuesto su vida por ayudarle. Da su nombre: Epafrodito que “estuvo para morirse” cuando fue a socorrer a Pablo. ¿Cómo no iba Pablo a llevar a aquella comunidad en lo hondo del corazón? Era la prueba máxima de amistad. No es de extrañar que dijera que, de haber ocurrido su muerte, la pena habría caído sobre su corazón.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

                Esta es la Hna Paciencia, religiosa africana que se contagió del ébola por atender a un enfermo y que, posteriormente, ayudó con su propia sangre a que la enfermera española Teresa Romero saliera de las garras de esa gravísima enfermedad. Dice que lo haría mil veces porque “dar vida a otros es lo más hermoso que se puede hacer en la tierra”. Dar vida hasta el límite, de una vez o cada día, ese es buen camino de humanidad.

                Oramos: Gracias por quienes dan vida sin reservas; gracias por quienes, dando vida, se sienten felices; gracias por quienes dan vida en maneras sencillas y cotidianas.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                No descubrimos nada nuevo si decimos que Jesús cumple lo que Pablo dice de Epafrodito y mucho más: ha dado vida hasta el límite, incluso cuando ese límite ha sido violento e injusto. Lo tenía claro: “Yo he venido para que tengan vida, y la vida les rebose” (Jn 10,10)  Lo suyo no era hablar de Dios, traer una religión, demandar una moral distinta. Lo suyo era dar vida rebosante. Ese es el sentido hondamente verdadero de su vida.

                Oramos: Gracias, Señor, dador de vida; gracias por tu vida rebosante; gracias por no haberte guardado el valor de tu vida.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Una valor hondo es el de ser generoso con la vida. Ser generoso con cosas, con dinero, con tiempo, con ayuda son cosas muy valiosas. Pero ser generoso con el corazón es otro paso. Es algo más que simples sentimientos. Es estar dispuesto a apoyar al otro con lo más valioso que tiene tu vida, tus días, tu aprecio, tu comprensión, tu cercanía, tu fidelidad, tu abrazo, tu fraterno cuestionamiento, tu consejo, tu escucha activa, tu estar ahí.

                Oramos: Que la generosidad toque el corazón; que la generosidad tome rostro cercano, que la generosidad sea creativa.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Podemos, lo sabemos, ayudarnos a esas entregas de fondo que aunque no comprometan la vida en modos extremos la van moldeando con la realidad de los otros. Vidas entrelazadas y vidas expuestas. Algo de eso es lo que puede irnos aportando el trabajo orante. Asís es, si orar no llevara a mezclar nuestras vidas cada día más sería un mero ejercicio religioso. Por eso, quien ora, mezcla su vida con quienes ora.

                Oramos. Que mezclemos nuestra oración y nuestra vida; que nos miremos y nos sintamos relacionados, que nos importen y amemos los caminos de los otros.

 

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Palabras que alientan:

 

Que nadie por tu culpa haya pasado hambre,

haya sentido miedo o frío.

Que nadie haya dejado de vivir por tu culpa,

ni temido la muerte, ni deseado morir.

Que ninguno haya dicho tu nombre con espanto

o mirado tu rostro con desprecio.

Que los demás te lloren cuando partas.

Así tu corazón no habrá albergado el plomo

que lastra las mudanzas.

Así tu corazón será más leve

que la más leve pluma.

 

Amalia Bautista

 

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Tu parte:

 

                Admira y valora a quien se entrega a fondo. Anímate a imitarles en lo que puedas.

                              

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Filipenses 10

CVF 

Domingo 7 de diciembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

10. Filp 2,19-24

 

Introducción:

 

                El papa Francisco ha acuñado unas expresiones interesantes: canalización de la indiferencia, la conciencia aislada. Según él: “el gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada”. Esto es cierto. Pero hay también personas que sortean el peligro y van construyendo en su vida lo contrario: una conciencia relacionada. Sienten que hacen parte de la familia humana y que, por ello, no pueden desentenderse de los otros. Creen que les concierne, de algún modo, el sufrimiento ajeno. Piensan que el camino más productivo es el que se hace en grupo, en comunidad, en proyecto común. Son antídotos vivos de la conciencia aislada.

                San Pablo habla de Timoteo como de uno “de genuina preocupación por vosotros que no busca su interés”. Quizá por eso siempre le fue fiel a Pablo, le aguantó en sus horas bajas, le dio alas en sus momentos más lúcidos, colaboró en la obra de la fe sin dárselas de nada. Una persona de conciencia relacionada. Y todo porque anidaba él el amor más sencillo. Por eso Pablo reconoce que lo trató “como un hijo para con un padre”. La mejor manera de contener el empuje de la conciencia aislada es la buena relación y, en definitiva, el amor al otro.

 

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Texto:

 

                19Confiando en el Señor Jesús, espero enviaros pronto a Timoteo, para animarme al recibir noticias vuestras. 20ª nadie tengo que se le iguale en su preocupación por vosotros; 21pues todos buscan su interés y no el de Jesucristo. 22Conocéis sus méritos. En el anuncio de la Buena Noticia estuvo a mi servicio como un hijo con su padre.23Este es el que espero enviaros en cuanto vea cómo van mis asuntos. 24Y confío en el Señor que también iré yo allá pronto.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

Esta es una foto de despedida de un grupo de médicos cubanos que va a África a luchar contra el ébola. Más de 250 sanitarios ha enviado Cuba. Ningún otro país ha hecho semejante apuesta. Gente que se preocupa de los débiles por encima de ideología asumiendo grandes riesgos. Estas son personas que no viven en los parámetros de la conciencia aislada, sino en la conciencia relacionada. Merecen nuestra admiración y nuestro aprecio.

                Oramos: Que vivamos en la conciencia relacionada; que hagamos frente en nuestra vida a la conciencia aislada; que apoyemos a quien se entrega a los frágiles.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                Uno de los valores del Jesús evangélico que habría que recuperar es su absoluto desinterés. Nunca Jesús es recompensado por el bien que hace; solamente una vez le agradecen explícitamente (aquel leproso samaritano que fue curado). Y a pesar de ello, Él siempre se interesó por la situación de los demás. Una persona que no buscó jamás su interés, sino que hizo suyo el interés de los otros. El Jesús desinteresado es un reflejo de la verdad de Dios: éste es también desinteresado con nosotros.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu desinterés; gracias por haber hecho de los problemas de los demás tu propio problema; gracias por salir a los caminos aunque no hubiera agradecimiento.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Uno de esos valores hondos a los que habría que volver sería el de no ser indiferentes ante las situaciones de fragilidad humana. Que nada nos lleve a la indiferencia, porque esta es la que excluye del horizonte vital la realidad del otro. Contra la indeferencia, el interés real por la vida de la persona y de la creación. Interesados no porque se quiera sacar ningún beneficio, sino porque se anhela lo mejor para aquel a quien se considera hermano de verdad.

                Oramos: Que nada nos sea indiferente; que el dolor ajeno no nos deje indiferentes; que los caminos humanos, por raros que sean, no los miremos con indiferencia.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Otro de los beneficios que nos produce la pertenencia a la comunidad virtual es que, como todo grupo humano, nos ayuda a abrirnos a la realidad del otro. Los problemas de los otros son un poco problemas nuestros; las alegrías de los otros con alegría compartida; las situaciones familiares de cada uno son, de alguna manera, sentidas como situaciones de todos los demás. Esto siempre se puede acrecentar. Por eso, la comunicación es el mejor camino para compartirlas.

                Oramos: Que compartiendo los problemas aminoren su aguijón; que compartiendo alegrías aumente el gozo; que compartiendo situaciones familiares, nos sintamos más familia.

               

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Palabras que alientan:

 

Y el discípulo  dijo: 

"¿Es la pregunta a Dios pregunta a Dios solo?". 

    Y el maestro respondió: "Dios cambia con nosotros. Dejó de ser Dios antes de existir, porque Él no existe más que por nosotros". 

    Y añadió: "Para ser, cada vez, la invariable pregunta a la infinita pregunta a nosotros mismos". 

 

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Tu parte:

 

                Trata en estos días de no sucumbir a la indiferencia ni al aislamiento. Ábrete a los demás con gozo y esperanza.

                              

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Filipenses 9

CVF 

Domingo 30 de noviembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

9. Filp 2,16-18

 

Introducción:

 

                La sangre derramada es un fracaso, el mayor de los fracasos. Da igual que sea la sangre quienes mueren en la guerra, en atentados, en crímenes o en martirios. La sangre derramada es un fracaso porque la sangre es el lugar de la vida y derramar la vida, aun por las causas consideradas más nobles, no deja de ser un fracaso rotundo. La única sangre “derramada” llena de humanidad es la de los donantes de sangre que, con parte de la suya, dan vida a otros. Por eso, exaltar a los mártires, de cualquier condición que sean, es una inhumanidad. No ponemos en duda la ofrenda de quienes se entregan hasta el final. Pero hacerlo con la sangre es un fracaso. Los humanos habríamos de haber encontrado, hace ya tiempo, el camino hermoso de la entrega sin sangre, la entrega del amor.

                Es que san Pablo, contagiado de la mística martirial de la época, dice que la entrega de su sangre será un éxito del que hay que alegrarse y celebrarlo. Lo sentimos, pero estamos “contra Pablo”. Es verdad que valoramos su decisión de ir hasta el final y si ello implica la donación de la vida nos quitamos el sombrero. Pero, aun así, no deja de ser un fracaso. El verdadero éxito habría sido que, mediante la entrega de los cristianos, hasta los paganos descubrieran ahí un camino de amor. Si no lo descubrieron y el cristianismo fue causa de muerte, eso es, no lo dudemos, un fracaso que estamos llamados a corregir. Entregar la vida por una religión es un desatino; hacerlo por otro es, por un lado, un tremendo gesto de amor. Por otro, un fracaso, porque existen caminos de entrega sin sangre. Habría que dar con ellos.

 

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Texto:

                Ésa será mi gloria el día del Mesías: la prueba de que no he corrido ni me he fatigado en vano. 17Y si ahora debo derramar mi sangre como libación sobre el sacrificio y la liturgia de vuestra fe, me alegro y lo celebro con vosotros; 18también vosotros, alegraos y celebradlo conmigo.

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

            Esta es la juez argentina María Servini que ha ordenado la detención de varios ministros españoles de la época franquista por sus posibles crímenes y represalias contra los republicanos. Más allá de connotaciones políticas traemos a colación esto para percibir, una vez más, la inutilidad de la sangre derramada y su pervivencia en el tiempo como una “inutilidad” a la que hoy quizá habría que juzgar y condenar. Se derramó la sangre por unos “ideales” político. Ahora se ve que fue una necedad.

                Oramos: Que nunca derramemos la sangre de nadie; que veamos la necedad de toda sangre derramada; que anhelemos la justicia para aquellas personas cuya sangre fue derramada injustamente.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                Uno de los “valores” de la vida de Jesús es la injusticia y la inutilidad de su muerte. Es verdad que poner la firma a lo se ha dicho y se ha vivido con la sangre propia derramada violentamente es dar carta de ciudadanía a una vida. Pero la muerte violenta de Jesús fue, en el fondo, su mayor fracaso. La dicha que sembró, la alegría que suscitó, la compasión que produjo, el amor que sembró y difundió, esos fueron, no lo dudemos, sus grandes éxitos. Eso habría que celebrar de él como un triunfo, no su cruz.

                Oramos: Gracias, Señor, por la dicha que sembraste; gracias por la alegría que suscitaste; gracias por la compasión que tuviste.   

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Un valor social hondo al que habría que volver sería el de hacer todo lo posible por evitar la muerte de otra persona. Quien lo ha hecho, merece estar en el panteón de los verdaderamente humanos. Evitar una muerte violenta es un signo vivo de lo que Dios quiere hacer con nosotros: evitar nuestra muerte en cualquiera de los sentidos. Es que quien evita la muerte está diciendo con ello que se sitúa al lado de lo vivo de manera decidida y práctica. Quien da vida es benefactor de la vida.

                Oramos: Que demos vida y evitemos así la muerte; que nos opongamos a toda práctica que conlleve la muerte de otro; que nos ilusionen los trabajos de quienes quieren evitar la muerte de sus semejantes.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Nuestra comunidad virtual es una comunidad que no demanda “dar la sangre”, sino darnos comprensión, acompañamiento, apoyo. Ese ha de ser nuestro mayor éxito. No se nos exige la sangre; pero sí se nos demanda que compartamos, cuanto más podamos, los valores del corazón. Eso es lo que ha de dar sentido a este tipo de relación humana y creyente. Nuestra mística “martirial” es la de la bondad del corazón ofrecido al otro/a.

                Oramos: Que nos comprendamos por amor; que nos acompañemos por amor; que nos apoyemos por amor.            

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Palabras que alientan:

 

Y si el final

no fuera más que un algo

que se enciende

hacia otra parte. 

La fruta

tras el hueso de la fruta. 

La caricia que crea

la carne

en su caída. 

 

Vanesa Pérez-Sauqillo

 

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Tu parte:

 

                Intenta estos días no hacer daño a nadie, no se causa de “muerte” para nadie.

                              

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Filipenses 8

CVF 

Domingo 23 de noviembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

8. Filp 2,14-15

 

Introducción:

 

                Dice el papa Francisco que hay personas que se vuelven con el tiempo “requejosas”. Quejándose y quejándose. Acercarse a ellas es entrar en un ambiente contaminado del que uno quiere escapar a toda costa. Pero, por el contrario, muchas personas, movidas no solamente por el sentido del deber, sino también por el amor, hacen las cosas ágilmente, sin quejarse, si estar subrayando siempre el lado negativo de personas y situaciones. Puede que sean de natural optimista, pero más que eso, son gente que se lanza a hacer las cosas con generosidad y con dedicación sin estar situados a perpetuidad en el lamento. Constituyen una bocanada de aire fresco para las relaciones humanas.

                Dice san Pablo a los de Filipos que hay que hacer las cosas “sin protestas ni discusiones”. Para que la relación comunitario funcione medianamente hay que huir de las protestas que desvelan un disgusto y de las discusiones que, con frecuencia, encierran ansia de poder. Esa manera sencilla de hacer las cosas sin poner el grito en el cielo es lo que, según Pablo, constituye al cristiano en “lumbrera del mundo”. Porque es cierto que la sociedad está harta de litigios, disputas, rencillas y situaciones tensas. Busca un poco de sosiego, de armonía y de quietud. Las envidias y rencillas que surgen en la comunidad de Filipos recibirían un buen bálsamo con esta actitud de sencilla disponibilidad de unos para con otros. Esto es lo que frenaría situaciones más dramáticas que a veces llevan a verdaderas escisiones.

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Texto:

 

                14Cualquier cosa que hagáis sea sin protestas ni discusiones, 15para ser irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha en medio de una gente torcida y depravada, 16entre la cual brilláis como lumbreras en medio del mundo, manteniendo un mensaje de vida. El día del Mesías eso será una honra para mí, que mis trabajos no fueron inútiles ni mis fatigas tampoco.17Y aun suponiendo que mi sangre haya de derramarse sobre el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo sigo alegre y me asocio a vuestra alegría; 18 pues lo mismo vosotros, estad alegres y asociaos a la mía. 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

            A todo el mundo nos sorprendió aquella simpática foto en que un niño pequeño, con la cabeza gacha, algo avergonzado, separa en el terreno de juego a dos adultos, quizá padres, que se enzarzan en una pelea. Detrás una mujer señala con la mano como diciendo: hacedle caso. Otro niño mira perplejo admirado de la capacidad de disputa de los adultos. Toda una metáfora, toda una lección. El mundo al revés.

                Oramos: Que amemos con generosidad; que no disputemos entre humanos; que seamos crecientemente pacientes.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                Es evidente que el Jesús del Evangelio es una persona que no tiene siempre la queja en los labios. Todo lo contrario. El perfil general es el de una persona en armonía y paz. Y de su disponibilidad nadie duda (basta recordar aquella escena de Jn 3 en que esperaba a Nicodemo de noche). Pero a veces se queja de la incredulidad de los de su tierra o de la dureza de Jerusalén. No es propiamente una queja, sino el asombro de que una propuesta de humanidad sea rechazada por prejuicios o por interese. Es la queja del profeta.

                Oramos: Que tu disponibilidad, Señor, nos haga disponibles; que tus quejas proféticas nos animen a denunciar la injusticia; que tu armonía nos ayude a construir la nuestra.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                El valor de la disponibilidad no está en sus mejores momentos porque queda vencida por el interés y el lucro. Si algo se paga, se hace; si no se paga, se llama uno andana. Sin embargo, las personas disponibles son gente apreciada, requerida y buscada. No solamente porque te hace favores y no e cobra, sino porque se desvela en ellas un ideal de humanidad: el momento en que todos podamos estar disponibles para todos.

                Oramos: Que crezca nuestra disponibilidad; que aumente nuestra capacidad de servicio; que agradezcamos la bondad de quienes sirven.

  

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Volvemos a la comunidad:

 

                Las pequeñas cosas que hacemos en la comunidad virtual las hacemos sin refunfuñar porque hemos experimentado el gozo de ser grupo orante. No obstante, siempre hay un margen para crecer en disponibilidad, para echar una mano en pequeñas cosas que nos pueden ayudar a mejorar nuestro camino vital o nuestra actividad orante. Quien lo haga, contribuye espléndidamente a la construcción de lo fraterno y muestra ser persona agradecida con quienes le ayudan. 

                Oramos: Que no nos cansemos de estar disponibles; que agradezcamos a quien nos ayuda a vivir con gozo; que echemos una mano a quien vive con nosotros.

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Palabras que alientan:

 

Está llegando un día que me mira

con ojos enigmáticos. 

¿Qué ocurrirá, qué me traerán sus horas?

Nunca se sabe nada de la vida, 

y su hermosura es ésa. 

Piélagos bien cifrados de la luz,

donde nos zarandea y nos cumple lo incierto,

donde el amor nos salva. 

 

Eloy Sánchez Rosillo,

                                   

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Tu parte:

 

                Sé cuidadoso en los detalles durante estos días, sobre todo con las personas que tienes más cerca.

                              

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Filipenses 7

Filipenses 6

CVF 

Domingo 9 de noviembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

6. 2,5-11

 

Introducción:

 

                Otras veces lo hemos dicho en nuestras reflexiones: hay una manera de vivir en la superficie que no exige esfuerzo, pero que nos hace muy vulnerables. Hay otra manera de vivir en profundidad que es costos, exige mucho discernimiento, pero nos hace fuertes. Vivir en profundidad es gustar la vida, disfrutar de lo que se tiene, ahondar en la realidad, no cansarse de discernir, no hablar a tontas y a locas, recabar información y elaborarla, darse cuenta de los trasfondos de las cosas, no creer que todo es blanco o negro, matizar para encontrar la peculiaridad. Cosas así. De cualquier manera vivir en profundidad es la única manera de acercarse a la dicha propia y a la verdad de los otros. Quien lo logra vive con más plenitud y erradica de su vida todo atisbo de envidia.

                Es que la comunidad de Filipos tiene sus fallos, como todas: se quieren sí, son generosos aunque sean pobres, pero la envidia ha sembrado en su campo. Pablo les dice que el mejor antídoto contra la envidia es mirar a Jesús y ver como ha funcionado: un hombre profundo que ahonda en la sencillez de la vida, siendo “uno de tantos”. La grandeza de Jesús no está en su supuesta divinidad, sino en su profunda humanidad. Rebajándose hasta el fondo de la vida ha logrado amar sin envidia, entregarse sin querer medrar, amar sin pretender ningún pago. Ese es, dice Pablo, el modelo a seguir: vivir en profundidad y sencillez el camino humano que tiene delante.

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Texto:

 

                5Entre vosotros tened la misma actitud del Mesías Jesús:

6Él, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

7al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

8se rebajó, obedeciendo hasta la muerte

y una muerte de cruz.

9Por eso Dios lo encumbró sobre todo

y le concedió en título que sobrepasa todo título;

10de modo que a ese título de Jesús

toda rodilla se doble 

-en el cielo, en la tierra, en el abismo-

11y toda boca proclame (Is 45,23)

que Jesús, el Mesías, es Señor

para gloria de Dios Padre.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

Esta mujer es Almudena Bernabéu (Valencia, 1972) es la única mujer española que trabaja en casos de Justicia Universal a través del Center for Justice & Accountability (Centro por la Justicia y la Responsabilidad), una pequeña ONG ubicada en San Francisco (EEUU), desde la que ha conseguido que la Audiencia Nacional procese a la cúpula militar salvadoreña por el asesinato de los jesuitas españoles en 1989. Esta lucha logró la extradición de Ríos Montt a España por el exterminio de más de 200 mil indígenas en Guatemala en los años ochenta y que la violación masiva de mujeres indígenas en este país centroamericano sea considerado genocidio. Gente que profundiza en la realidad dura en la que vive.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                 Habría que intentar volver al Jesús profundo y humilde, notando al religioso (hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, Mesías potente y milagrero que lo puede todo). El Jesús profundo y humilde es aquel que ha bajado al sótano de lo humano hasta llegar a comprenderse y comprendernos en nuestra debilidad como sujetos válidos del Reino. Así es, bajar al fondo de lo humano no solamente no le ha hecho alejarse de nosotros, sino que ha borrado de él todo atisbo de envidia o de odio. Su profundidad es humilde y humana, benéfica y generosa, abrazante y perdonadora.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu profundidad que humaniza; gracias por tu humildad que levanta; gracias por tu amor que nunca mide cuando se da.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Para volver a la profundidad humilde hay que tener siempre activada la herramienta del discernimiento. En la nube del no-saber no se pueden dar pasos en la dirección de la humildad profunda. Viviendo a tontas y a locas, al aire del viento que sopla es difícil tomar opciones de profundidad y de humildad. No habría que cansarse del discernimiento continuado., Habría que aplicarlo a las propias situaciones y a las sociales, a los caminos sencillos de cada día y a los acontecimientos de envergadura que nos ocurren. De esa fuente puede surgir el camino de la humildad profunda.

                Oramos: Que no huyamos del discernimiento continuado; que nos preguntemos por el porqué profundo de las cosas; que miremos lo que nos pasa con detenimiento.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Con la oración, con nuestras conversaciones, con los pequeños intercambios que nos vamos haciendo a lo largo de los meses nos ayudamos a profundizar, a meternos en la vida huyendo de la superficialidad que siempre nos acecha. El mismo trabajo orante nos ayuda a ello un poco. Efectivamente, leer la Palabra con detenimiento y gusto es camino de profundización en ella y en la vida. Nos damos las gracias..

                Oramos: Que leamos la Palabra con gusto y profundidad; que nos hablemos de manera no superficial; que nos ayudemos a leer los acontecimientos con hondura.

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Palabras que alientan:

 

La memoria nos abre luminosos
corredores de sombra.

Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entrada de la noche.

El rayo de tiniebla.

Descendí hasta su centro,
puse mi planta en un lugar en donde
penetrar no se puede
si se quiere el retorno.

Se oye tan solo una infinita escucha.

Bajé desde mí mismo
hasta tu centro, dios, hasta tu rostro
que nadie puede ver y sólo
en esta cegadora, en esta oscura
explosión de luz se manifiesta.

José Ángel Valente

 

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Tu parte:

 

                Trata de leer e interpretar las cosas que pasen estos días con profundidad. No hables a tontas y a locas.

                              

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Filipenses 5

CVF 

Domingo 2 de noviembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

5. Filp 2,1-4

 

Introducción:

 

                Podría parecer que en la sociedad de hoy solamente hay gente que mira por lo suyo. Esto se afianza cuando lo “suyo” pretender que sea también lo de los demás. Pero no es totalmente así, Siempre ha habido gente que, mirando en la dirección del otro, le ha preocupado lo de los demás hasta el extremo de hacer suyas causas que no eran la suya. Eso les ha llevado a ofrecer tiempo, apoyo económico, preocupaciones, anhelos para que la realidad del otro salga a flote. Estos que no van solo a lo suyo son empuje para soñar con una sociedad del futuro interimplicada, fraterna, interrelacionada. Son personas que, con otro lenguaje, creen que la causa de los débiles es, de algún modo, su causa.

                Es que la comunidad de Filipenses es una comunidad de gente buena, pero no son personas sin contradicciones, incoherencias y fallos. Hay un nivel notable de egoísmo, de ir a lo de cada uno. Lo que engendrará mucha rivalidad porque cuando cada uno tira a lo suyo pretende, de alguna manera, que lo de los demás también sea suyo. De ahí a mirar al otro, aunque sea cercano, aunque sea familiar, como un “enemigo” a derrotar hay un paso. Por eso dice taxativamente Pablo: “que nadie mire únicamente por lo suyo, sino también por lo de los demás”. Mirar por lo de los demás exige, en primer lugar, mirar en la dirección de los demás, de sus intereses, de su beneficio. Consiste en dejar de ser uno mismo centro único de su propio corazón y abrir la puerta sabiendo que cuantas más personas entren en ese centro del corazón de la persona, tanto más feliz será uno mismo. Porque un corazón ocupado no es un corazón empobrecido, sino todo lo contrario.

 

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Texto:

                2,1Entonces, si hay un estímulo en el Mesías y un aliento en el amor mutuo, si existe una solidaridad de espíritu y un cariño entrañable, 2hacedme feliz del todo y andad de acuerdo, teniendo un amor recíproco y un interés unánime por la unidad. 3En vez de obrar por egoísmo o presunción, cada cual considere humildemente que los otros son superiores 4y nadie mire únicamente por lo suyo, sino también cada uno por lo de los demás.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

Este señor es José L. Olaizola, abogado y escritor (ganó el Planeta en 1983). Ahora es presidente de una ONG (Somos uno) para luchar contra la prostitución infantil en Tailandia. Gente que se complica la vida con la situación de otros cuando podía vivir pacíficamente en su tierra, en su casa, sin problemas. Gracias a estos que se complican puede haber esperanza para colectivos frágiles.

                Oramos: Gracias por quienes se complican en las causas perdidas; gracias por quienes miran por los demás; gracias por quienes dan vida amando a otros.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                A nadie le cabe duda de que Jesús fue uno que se complicó la vida por causas ajenas, por la situación de quienes, expulsados de la dicha, aspiraban a salir de situaciones de dificultad. Lo dijo con mucha claridad: No hay amor mayor que dar la vida a favor de otros” (Jn 15,13). Y él llevó esa máxima hasta el final en su propia vida. Por eso, todo se reduce a ver cuánto está uno dispuesto a empeñar por la dicha y la felicidad de otros. El resto, puede que sean palabras.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por tu entrega generosa; te bendecimos porque has firmado tu entrega con la vida; te damos gracias por habernos dado tu alma.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Uno de los valores que nuestra sociedad habría de recuperar porque está muy necesitada de él es creer que el mundo no se acaba en mis intereses. Ensanchar el alma, ese es el valor, porque quizá somos personas de alma estrecha, hasta el punto que todo lo miramos desde la perspectiva única de nuestro interés. Ensanchar el alma es un gran beneficio para toda persona y quien lo hace alcanza unas cotas de dicha que antes no conocía. El darse es, sin duda, una ganancia.

                Oramos: Que nos demos a los demás con alegría; que creamos en el potencial de nuestra alma; que ensanchemos los límites de nuestro corazón.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                La comunidad virtual nos hace un gran beneficio, además de conectarnos con la Palabra, cuando ensancha nuestra alma interesándonos por los caminos de los demás. Por eso, cuanto más compartamos esos caminos, hasta donde se pueda, tanto más saldremos ganando todos. Que, por el cauce que sea, la comunicación sea fácil y con ella se intensifique la relación y el amor.

                Oramos. Que nuestra comunicación sea fraterna; que nos demos nuestros caminos; que nos acompañemos en ellos.

               

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Palabras que alientan:

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el misterio cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso forajido,

para que todo cobre otro sentido,
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única

Jesús Munárriz.

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Tu parte:

 

                Trata estos días de no ir solamente a lo tuyo. Que los intereses ajenos puedan ser, en parte, tus intereses.

               

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Filipenses 3

CVF 

Domingo 12 de octubre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

3. 1,21-26

 

Introducción:

 

                Uno de los fenómenos sociales más estremecedores es el que podríamos denominar como “la conciencia aislada”. Se da cuando uno se sitúa en la vida como único centro, como si no existiera más que él y sus intereses, como si lo que está fuera y los que están ahí (sobre todo los frágiles) no fueran de mi incumbencia. Esto puede llegar a situaciones límite: me beneficio yo, me alegro yo, me va bien a mí, el resto no me interesa. Se ha aislado la conciencia. No hay manera de romper esta dialéctica más que a base de generosidad, de mirar en la dirección del otro, de creer que cuando doy yo también gano. Es difícil cuando el aislamiento ha llegado a enquistarse. Por eso mismo, hay que prevenirlo.

                Pablo es uno que, como muestra el texto que traemos a la reflexión y a la oración ha sido muy generoso con los de Filipos porque ellos también han  sido generosos con Pablo. De tal manera que éste, ya viejo y en la cárcel, sueña con acabar este camino y estar con Jesús. Pero está dispuesto a seguir lo que haga falta con los filipenses si ellos se van a beneficiar. Saber Pablo que él también saldrá enriquecido. Es una conciencia relacionada, no aislada, la suya. Si no hubieran mediado comportamientos de generosidad, esto habría sido probablemente imposible.

 

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Texto:

 

22 Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. 23 Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, 24 pero por vuestro bien es preferible que permanezca en este cuerpo. 25 Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos vosotros, para que progreséis yos  alegréis en la fe.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

            Una foto sobre el ébola que, por desgracia, puede parecer anodina. Pero se refiere a un artículo de la prensa donde se dice que 20 médicos del movimiento Médicos sin Fronteras se han infectado en África con el virus del ébola en el cuidado a los infectados de esta grave enfermedad. Son personas de la máxima generosidad. No conoceremos sus nombres, pero son los hermanos más generosos de la humanidad, capaces de dar hasta su vida por un ideal humanitario. Nunca se lo pagaremos.

                Oramos: Que agradezcamos a quienes se entregan; que agradezcamos más a quienes no piensan en ellos a la hora de amar; que agradezcamos sobre todo a quienes ofrecen su vida.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                Dice el Evangelio cuando habla del bautismo de Jesús que éste “en un bautismo en masa” se acercó a recibir el bautismo de Juan. Entre la masa, como uno más, como alguien que dice cómo va a ser su mesianismo: una oferta al pueblo, no un modo de enriquecimiento personal; una ofrenda a los débiles, no un camino de gloria para él mismo; un darse sin reserva ninguna, no un acumular riquezas u honores para sí. La verdadera vocación de Jesús es darse al pueblo porque se siente hondamente pueblo, hondamente hermano. Su generosidad es el camino de gloria.

                Oramos. Gracias, Señor, por tu imparable generosidad; gracias por mirar en la dirección de los frágiles; gracias por no construir tu gloria a nuestra costa.

                 

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Volver a los valores hondos:

 

                Uno de los valores que habría que recuperar sería el de ampliar la conciencia, relacionarla más. Porque por egoísmo, comodidad o interés, la conciencia tiende a estrecharse, a ceñirse únicamente a los propios intereses de uno mismo. Cuanto más ampliemos la conciencia más posibilidad de relación. Esta ampliación solamente puede darse en la generosidad cotidiana.

                Oramos: Te alabamos, Señor, por quienes van más allá de su egoísmo; te bendecimos por quienes luchan contra la comodidad; te damos gracias por quienes van más allá de sus intereses.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                La oración en común no solamente nos ayuda animar la fe, también nos empuja a salir de nosotros mismos, a ir pensado y viviendo las situaciones del otro un poco como nuestras. Hacerlo con los miembros de la comunidad virtual es un gran paso; ir más allá a ámbitos ciudadanos más amplios, todavía mejor. Este es uno de los buenos frutos de la oración.

                Oramos: Que ampliemos horizontes con los miembros de la comunidad; ampliemos con la familia y la sociedad; que nos interese todo lo humano.

 

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Palabras que alientan:

 

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente,
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.

Sólo le pido a Dios,
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

 

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Tu parte:

 

                Intenta ampliar tu horizonte de vida; que lo de más allá de tus intereses te sea valioso.

                              

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