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FIAIZ

Juan 15

CVJ

Domingo, 14 de junio de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

 Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

15. Jn 4,27-30.39-44

 

Introducción:

 

                En épocas pasadas parece que se valoraba más la experiencia a la hora de acceder a un puesto de trabajo o de ocupar un cargo. Hoy suena menos el tema de la experiencia. Sin embargo, todo queremos que cuando alguien nos hace un trabajo o servicio, tenga experiencia. Los mayores decían que "la experiencia era un grado". Algo de verdad hay en esas expresiones tradicionales. Porque la experiencia es el fruto de la cercanía, de la implicación, del camino andado juntos/as. Las teorías pueden ser buenas, pero si no están contrastadas por la simple práctica, son realidades muchas veces vacías. De ahí que una persona experimentada es garantía de haber atinado y se puede depositar en él la confianza.

                Es que los Evangelios, como el de esta semana, hablan, mucho más que de teorías, de experiencias. Al fin y al cabo, eso es lo que cuenta. Lo que uno/a sabe de Jesús no es lo que ha aprendido en los libros, sino lo que realmente ha experimentado en la verdad de su vida. Aquellos de Samaría llegaron a experimentar, a saber por ellos mismos, qué pretendía Jesús. Lo acogieron, lo escucharon, pensaron lo que decía, se apuntaron a su programa. Y de ahí brotó la experiencia. Había nacido la adhesión que no se hunde a la primera de cambio. Una fe evangélica sin experiencia personal y comunitaria es una vaciedad. Por el contrario, cuando se habla de Jesús y del Evangelio desde la experiencia, aunque ésta sea modesta y pobre, se nota que hay algo dentro. Eso anima a quien lo vive y a quien le escucha. Quizá nos sobre teorías religiosas y nos falte simple experiencia de vida con Jesús. Eso nos habría de interesar cada vez más.

 

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Texto:

 

                        27En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: "¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?".

                        28La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:

                        29-Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿será éste el Mesías?

                        30Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.

                        39En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: "Me ha dicho todo lo que he hecho". 40Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días. 41Todavía creyeron muchos más por su palabra, 42y decían a la mujer:

                -Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.

                        43Al cabo de dos días salió de allí para Galilea, 44pues Jesús había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia tierra.

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Ventana abierta:

 

                Este señor es Enrique Moreno, una de las máximas figuras mundiales en materia de transplantes. Su profundo conocimiento del tema le viene de una dilatada experiencia. A sus 70 años ha trasplantado a más de 1400 personas de hígado y a otros muchos de otras vísceras. Cientos de personas le deben la vida. Antes de realizar su primer trasplante estuvo preparándose durante 26 años, operó a infinidad de animales, participó en muchos cursos y seminarios. Una experiencia conquistada a base de ánimo, ilusión y esfuerzo. Una experiencia que vale su peso en oro.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes hacen de su vida un camino de experiencia; gracias por quienes pone su experiencia al servicio de los demás; gracias por quienes permanecen en la brecha de la búsqueda y de la seriedad en su trabajo.

 

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Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto de san Juan que Jesús "se quedó allí (en Samaría) dos días". El tiempo suficiente para hacer una experiencia inicial de él (Dice Oseas: "En dos días os sanaré y al tercero os daré la vida": Os 6,4). En ese poco de tiempo han iniciado el camino de la experiencia. Hacer experiencia de Jesús no es, únicamente ni sobre todo, tarea de uno/a mismo/a. Es, ante todo, trabajo y don del mismo Jesús. Él hace experiencia con nosotros/as, él nos anima, enseña y alienta. Una experiencia que brota de Él tiene que ser una buena experiencia.

                Oramos: Te alabamos, Señor, porque has hecho camino con nosotros; te bendecimos porque te has prestado a que te experimentemos; te damos gracias porque nos has facilitado todos los días medios sencillos para hacer experiencia de ti.

 

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Ahondamiento personal:

 

                En el texto de esta semana leemos que los samaritanos estuvieron "oyendo" a Jesús. No es el mero escuchar como quien oye llover. Es, sin duda, escuchar pensado, preguntado, orando, acogiendo. Esos son los caminos de la verdadera experiencia creyente. No basta, lo sabemos, saber mucho, aprender datos, conocer de memoria el Evangelio. Hay que darle vueltas a esto dentro hasta que vayan brotando, casi sin percatarnos de ello, actitudes y comportamientos que se parezcan, cada vez más, a los que ha tenido el mismo Jesús.

                Oramos: Que escuchemos ahondando; que escuchemos acogiendo; que escuchemos poniendo en práctica poco a poco lo que escuchamos.

 

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Desde la comunidad virtual:

 

                La experiencia de Jesús no es solamente, ni quizá sobre todo, una experiencia individual sino, más bien, colectiva, comunitaria. Por eso, aquellos de Samaría decían "sabemos" que es el Salvador del Mundo. Todo el colectivo ha tenido una experiencia comunitaria de Jesús. Para experimentarle a Él es imprescindible la mediación de la comunidad. En ese sentido tenemos una suerte porque esta comunidad virtual, en sus diversas formas, nos va ayudando a aquilatar nuestra experiencia de Jesús. Brota el agradecimiento.

                Oramos: Gracias a quienes nos animan a la experiencia de Jesús; gracias a quienes nos hacen más cercano el rostro de Jesús; gracias a quienes ahondan en el Evangelio.

 

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Para orar:

 

Se fiel a la verdad,

sigue a tu corazón

No te dejes llevar,

busca en tu vida razón!
Siente la alegría de vivir

según la voz de tu alma,
Y no dejes de pensar

que es Dios el que te habla,
más no cambies su voz

por tus palabras!

 

(Brotes de olivo)

 

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