CVF 

Domingo 9 de noviembre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

6. 2,5-11

 

Introducción:

 

                Otras veces lo hemos dicho en nuestras reflexiones: hay una manera de vivir en la superficie que no exige esfuerzo, pero que nos hace muy vulnerables. Hay otra manera de vivir en profundidad que es costos, exige mucho discernimiento, pero nos hace fuertes. Vivir en profundidad es gustar la vida, disfrutar de lo que se tiene, ahondar en la realidad, no cansarse de discernir, no hablar a tontas y a locas, recabar información y elaborarla, darse cuenta de los trasfondos de las cosas, no creer que todo es blanco o negro, matizar para encontrar la peculiaridad. Cosas así. De cualquier manera vivir en profundidad es la única manera de acercarse a la dicha propia y a la verdad de los otros. Quien lo logra vive con más plenitud y erradica de su vida todo atisbo de envidia.

                Es que la comunidad de Filipos tiene sus fallos, como todas: se quieren sí, son generosos aunque sean pobres, pero la envidia ha sembrado en su campo. Pablo les dice que el mejor antídoto contra la envidia es mirar a Jesús y ver como ha funcionado: un hombre profundo que ahonda en la sencillez de la vida, siendo “uno de tantos”. La grandeza de Jesús no está en su supuesta divinidad, sino en su profunda humanidad. Rebajándose hasta el fondo de la vida ha logrado amar sin envidia, entregarse sin querer medrar, amar sin pretender ningún pago. Ese es, dice Pablo, el modelo a seguir: vivir en profundidad y sencillez el camino humano que tiene delante.

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Texto:

 

                5Entre vosotros tened la misma actitud del Mesías Jesús:

6Él, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

7al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

8se rebajó, obedeciendo hasta la muerte

y una muerte de cruz.

9Por eso Dios lo encumbró sobre todo

y le concedió en título que sobrepasa todo título;

10de modo que a ese título de Jesús

toda rodilla se doble 

-en el cielo, en la tierra, en el abismo-

11y toda boca proclame (Is 45,23)

que Jesús, el Mesías, es Señor

para gloria de Dios Padre.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

Esta mujer es Almudena Bernabéu (Valencia, 1972) es la única mujer española que trabaja en casos de Justicia Universal a través del Center for Justice & Accountability (Centro por la Justicia y la Responsabilidad), una pequeña ONG ubicada en San Francisco (EEUU), desde la que ha conseguido que la Audiencia Nacional procese a la cúpula militar salvadoreña por el asesinato de los jesuitas españoles en 1989. Esta lucha logró la extradición de Ríos Montt a España por el exterminio de más de 200 mil indígenas en Guatemala en los años ochenta y que la violación masiva de mujeres indígenas en este país centroamericano sea considerado genocidio. Gente que profundiza en la realidad dura en la que vive.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                 Habría que intentar volver al Jesús profundo y humilde, notando al religioso (hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, Mesías potente y milagrero que lo puede todo). El Jesús profundo y humilde es aquel que ha bajado al sótano de lo humano hasta llegar a comprenderse y comprendernos en nuestra debilidad como sujetos válidos del Reino. Así es, bajar al fondo de lo humano no solamente no le ha hecho alejarse de nosotros, sino que ha borrado de él todo atisbo de envidia o de odio. Su profundidad es humilde y humana, benéfica y generosa, abrazante y perdonadora.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu profundidad que humaniza; gracias por tu humildad que levanta; gracias por tu amor que nunca mide cuando se da.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Para volver a la profundidad humilde hay que tener siempre activada la herramienta del discernimiento. En la nube del no-saber no se pueden dar pasos en la dirección de la humildad profunda. Viviendo a tontas y a locas, al aire del viento que sopla es difícil tomar opciones de profundidad y de humildad. No habría que cansarse del discernimiento continuado., Habría que aplicarlo a las propias situaciones y a las sociales, a los caminos sencillos de cada día y a los acontecimientos de envergadura que nos ocurren. De esa fuente puede surgir el camino de la humildad profunda.

                Oramos: Que no huyamos del discernimiento continuado; que nos preguntemos por el porqué profundo de las cosas; que miremos lo que nos pasa con detenimiento.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Con la oración, con nuestras conversaciones, con los pequeños intercambios que nos vamos haciendo a lo largo de los meses nos ayudamos a profundizar, a meternos en la vida huyendo de la superficialidad que siempre nos acecha. El mismo trabajo orante nos ayuda a ello un poco. Efectivamente, leer la Palabra con detenimiento y gusto es camino de profundización en ella y en la vida. Nos damos las gracias..

                Oramos: Que leamos la Palabra con gusto y profundidad; que nos hablemos de manera no superficial; que nos ayudemos a leer los acontecimientos con hondura.

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Palabras que alientan:

 

La memoria nos abre luminosos
corredores de sombra.

Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entrada de la noche.

El rayo de tiniebla.

Descendí hasta su centro,
puse mi planta en un lugar en donde
penetrar no se puede
si se quiere el retorno.

Se oye tan solo una infinita escucha.

Bajé desde mí mismo
hasta tu centro, dios, hasta tu rostro
que nadie puede ver y sólo
en esta cegadora, en esta oscura
explosión de luz se manifiesta.

José Ángel Valente

 

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Tu parte:

 

                Trata de leer e interpretar las cosas que pasen estos días con profundidad. No hables a tontas y a locas.

                              

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