CVA 

Domingo 11 de mayo de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

28. Ap 21,1

 

Introducción:

 

                Vivir con sentimiento de novedad no es nada fácil. La rutina de los días, el deterioro, la desgana, la rutina demoledora, hacen que los días se nos vuelvan grises, sin aristas, deslucidos. Hay quien logra superar esa situación. Lo hace a base de entusiasmo sencillo, de cultivo cotidiano de los detalles, de búsqueda de motivaciones en los pliegues del diario caminar. Y lo consigue. Entonces la vida, el trabajo, las relaciones, la ciudadanía, cobran otro color y surgen como setas las pequeñas alegrías que hacen de los días, por sencillos, que sean una gozosa satisfacción. Esto hace que mengüen las fugas, que no haya que buscar fuera lo que se lleva dentro, que le satisfaga a uno la vida que lleva por modesta que sea, que los gozos familiares sean una realidad. No son grandes milagros pero, en conjunto, es el gran milagro de la vida con sentido.

                El Apocalipsis también aspira a lo nuevo ya que lo viejo, la cruda realidad en la que está envuelto, se le hace pesadísima. Pero esa novedad la sueña como una transformación que le dará sin que él actúa. Todo lo más, parece pensar el autor, lo que harér será aguantar, aguardar el día de la cólera y de la justicia cuando todo sea hecho nuevo por Dios y se me den los bienes que se han prometido a quienes vivimos en justicia. El anhelo es hermoso, pero la actitud personal muy deficiente. Otro gallo les habría cantado si, en medio de sufrimientos, trataran de encontrar sentido y alegría los pequeños bienes de la vida, a las situaciones de bondad, a los rasgos de humanidad que se esconden incluso en quienes denominamos como socialmente malos. Su espera de la novedad se habría hecho más gozosa y no menos vida.

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Texto:

 

                21,1Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

 

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La luz de la vida:

 

 

                Este es el Instituto Roslin de Edimburgo. Ahí se clonó la famosa oveja Dolly. Y con ello vino el tema de la clonación, puerta muy peligrosa y rechazable para muchos. Pero, en realidad, es la pregunta por lo nuevo la que está en el fondo de estas investigaciones. Y quizá la bondad: la obtención de células madre para regenerar tejidos ha conseguido crear células protectoras de insulina que podrían servir a pacientes de diabetes. Esto ha devuelto la fe a los científicos sobre la utilidad terapéutica de la clonación. Gente que apunta a lo nuevo.

                Oramos: Que lo nuevo no nos asuste; que lo nuevo sea humano; que lo nuevo sea compartido.

   

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La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido calificado muchas veces como “hombre nuevo”. ¿En qué consistió su novedad? En la fuerza imparable de su amor, en su enamoramiento del pueblo pobre, en su capacidad para generar consuelo con medios humildes, en su decidida opción por acoger a todos y por no juzgar a nadie. Puede parece que son novedades muy comunes, de poco relieve. Pero grandeza no está en el relieve sino en la hondura. Y ésta fue considerable.

                Oramos: Gracias, Señor, por la fuerza imparable de su amor; gracias, por tu enamoramiento del pueblo humilde; gracias por tu capacidad para generar consuelo y reclamar justicia.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Los analistas de la sociedad dicen que estamos en un tiempo axial (como un nuevo eje histórico): se está acabando la sociedad mítica y llegamos a una especie de sociedad espiritual (no religiosa). La novedad puede venir no tanto de los maravillosos inventos técnicos, sino de un planteamiento espiritual nuevo que ha de ser un ahondamiento en la verdad de lo humano, en la certeza de que estamos hechos para vivir el uno con y para el otro.

                Oramos: Que seamos humanos para ser espirituales; que seamos espirituales para caminar solidariamente; que seamos solidarios para descubrir la hermosura de esta vida limitada.

 

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                La comunidad virtual puede ayudarnos a amar y buscar más lo nuevo porque nosotros también estamos amenazados de cansancio. Cada reunión, cada encuentro, cada llamada de teléfono, cada mensaje que se recibe contribuyen a generar novedad y, con ella, brillo de vida, amor a los días. Nada cae en saco roto. Es posible que a veces no nos lo agradezcamos explícitamente. Pero lo cierto es que ayudarnos a que los días brillen un poco más es un favor enorme que nos podemos hacer.

                Oramos: Que nos agradezcamos la pequeñas ayudas que iluminan el días; que no menospreciemos ninguna comunicación; que nos demos a los demás para mejorar nuestra propia vida.

 

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Palabras de luz:

 

Llegamos a esta casa

un día cualquiera

del caprichoso orden de los días,

potestad de Hammurabi, del egipcio

o de Julio Cesar, el Galo.

Ni siquiera encendimos la luz,

pero volvimos y nos quedamos

y trazamos planes modernos

y jugamos con texturas, colores,

medidas y sabores.

 

 

Llegamos a esta casa

otro día y la llenamos

de nosotros mismos.

Nos parecía mentira

que esa redundancia

nos hiciera tan felices.



Vivimos en esta casa,

poblada de texturas, sabores,

bien medida y llena de colores.

No sabemos bien aún

hasta cuando vamos a habitarla

y eso es -seguramente-

lo que más disfrutamos de ella.

El sabor del día único.

La inescrutabilidad de la palabra futuro.

 

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Para estos días:

 

                Trata de mirar la realidad con mirada lo más nueva posible. Pon brillo en tus días.

 

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