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Juan 26

CVJ

Domingo, 13 de diciembre de 2009

 

VIDA ACOMPAÑADA

Plan de oración con el Evangelio de Juan

 

26. Jn 6,14-15

 

Introducción:

 

                El argumento de la fuerza es, todavía, un gran argumento: por la fuerza se invaden países, por la fuerza se ordena el mundo de la economía, por la fuerza se impone un género sobre otro y una persona sobre otra, por la fuerza se quiere apabullar con ideas u opiniones, por la fuerza se empuja al débil a la cuneta de la exclusión. La fuerza sigue siendo un dinamismo auténticamente operativo. Quien trabaje por desactivarlo se verá, él mismo, muchas veces empujado por un vendaval de fuerzas que quieren sojuzgar y acallar el anhelo de una vida sin el empleo de la fuerza. En el seno mismo de la familia, de la pareja, cuando la puerta de casa se cierra, es, con frecuencia, el argumento de la fuerza el que conduce las relaciones. ¿No es posible a los humanos vivir sin el argumento de la fuerza?

                El texto de esta semana es la reacción a la propuesta del compartir sobre la base del todo no siendo obstáculo la pobreza. Parece que la reacción normal habría sido la aceptación del planteamiento de Jesús, abrir la "bolsa" de cada uno/a para poner sobre la mesa aquello de que se dispone en el deseo de compartir. Pero no. La reacción es el empleo de la fuerza para aprovechar el liderazgo de Jesús en beneficio exclusivo de quien ve ahí un filón de ganancias. Por eso "iban a llevárselo por la fuerza para hacerlo rey". En realidad, no querían tanto encumbrar a Jesús cuanto hacer valer el argumento de su fuerza, sabiendo que, luego, le sacarían partido. Gente de la fuerza, en vez de personas del compartir. Ahí se describe el extravío de lo humano que nos aleja de la humanización, del sentido y del gozo de vivir. ¿Aprenderemos de la mano del Evangelio el paulatino abandono de la fuerza?

 

***

Texto:

 

                        14La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

                -Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

                        15Jesús, sabiendo que iban a llevárselo por la fuerza para proclamarlo Rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

 

***

 

Ventana abierta:

 

 

                Este es un dibujo muy popularizado de Hypatia de Alejandría. Esta figura nos es más conocida hoy debido a la película "Ágora" de Amenábar. Más allá de certezas históricas (no se sabe mucho de ella), parece indudable que murió descuartizada por alguna horda de cristianos fanáticos porque no quiso convertirse al cristianismo. Arrollada por la devastación de la fuerza, como tantas otras personas de las que ni siquiera se guardará en la historia el mínimo recuerdo. Pero el Evangelio les da la razón porque cree que su muerte injusta no ha sido en vano, ya que la fuerza no tendrá la última palabra, sino que serán el bien, el respeto, la tolerancia y el amor quienes, al final, saldrán airosos. ¿Es posible mantener hoy en día en pie y viva esta convicción?

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes sucumbieron a la fuerza manteniéndose en sus convicciones; gracias por quienes sembraron respeto, tolerancia y amor; gracias por quienes, aunque olvidados, fueron víctimas inocentes del inhumano vendaval de la fuerza.

 

***

 

Desde la persona de Jesús:

 

                Dice el texto que Jesús "se retiró de nuevo al monte, él sólo". Ese "de nuevo" indica que Jesús frecuentaba aquella soledad. Quizá no era la primera vez que el vendaval de la fuerza pretendía arrollarle, que el torbellino de los intereses particulares quería tragarlo. Pero él, hombre fiel y resistente, se opuso con todas sus fuerzas. Y esas fuerzas las halló en la soledad, en el monte, en la oración, en el alejamiento de los circuitos de poder. Había que tener claras las cosas, lúcidas las opciones para no dejarse trastornar por  los agradables cantos de quien promete días de gloria, aunque en el fondo esté su insaciable sed de poder.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu fidelidad mantenida en contra de crisis internas y externas; gracias por ir a la soledad para encontrar sentido y orientación; gracias por mantenerte lúcido cuando suena en tu entorno la melodía del poder.

 

***

 

Ahondamiento personal:

 

                Entre "aquellos hombres" que, dice el texto eran unos cinco mil, habría, sin duda, gentes de buena voluntad que, sin segundas intenciones, querían proponer a Jesús un liderazgo mayor que el del mismo Elías el Profeta. Eso es justamente lo que hace el poder: so capa de liderazgo, de beneficio para el colectivo, de mejora para la comunidad, en realidad, lo que propone es la ganancia de quien encumbra en el poder. Por eso, si uno/a pretende mantenerse crítico ante el poder, lo que ha de hacer es, en primera instancia, alejarse, lo más posible, de los entramados de poder, de cualquier poder, del poder cotidiano, laboral, familiar, social que está al alcance de la mano. Como entres en la maraña del poder, no saldrás bien parado de ella.

                Oramos: Que nos alejemos de todo entramado de poder; que mantengamos la capacidad crítica en la lejanía de toda instancia de poder; que nos sintamos bien fuera de las estructuras de poder.

 

***

 

Desde la comunidad virtual:

 

                El mecanismo del compartir no nos puede llevar a ser avasalladores con el argumento de la fuerza. Al contrario, el respeto, la tolerancia, el diálogo, la capacidad de reconocer en el camino del otro/a un camino válido habrían de alejarnos de la fuerza. Esos son los valores básicos sobre los que se asienta nuestra comunidad virtual. Si ha podido "resistir" durante años ha sido por esa flexibilidad que no exige nada a nadie, sino que acoge cualquier decisión que se tome. Desde el momento en que usáramos la fuerza, estaríamos destruyendo lo construido.

                Oramos: Que el respeto nos sea siempre un valor querido; que la tolerancia fundamente nuestra relación; que el diálogo sea nuestra mejor manera de acercarnos al corazón del otro/a.

 

***

 

Para orar:

 

El vendaval llega a la orilla sin previo aviso
de repente todo está lleno de su fuerza
todo gira, todo vuela
como en una gigantesca composición
como en un nuevo orden.

El vendaval llega
y se impone en forma natural
es imposible negársele
y no hay defensas que no rompa
y no hay equilibrio que no altere

El vendaval llega
y se va dejando sus marcas,
dejando cual estela de frenesí
y desmesurada intensidad
la desolación.

 

Es entonces cuando tú, Señor,

Nos dices, quedo, humilde:

ven al monte,

ven al silencio,

sosiégate,

encuentra de nuevo el rumbo.

 

***

 

 

13/12/2009 18:57 fiaiz #. COMUNIDAD SAN JUAN

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fiaiz

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