CVMc

Domingo, 20 de diciembre de 2015

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

9. 1,35-38

 

Una reflexión inicial:

 

            La vida de las personas, tanto a nivel individual como social, oscila entre el encerrarse y el salir. La tendencia a encerrarse es fuerte cuando las cosas no nos van bien o cuando nos van demasiado bien. El aislamiento no es bueno ni para quien quiere huir ni para quien se desentiende de los demás.

                De ahí que mejor medicina sea salir, pisar la calle, estar en el terreno del otro,  hacerse una idea de cuáles son los parámetros lejanos. Saliendo es como se entera uno de la verdadera dimensión de lo humano.

                Hoy es día de elecciones generales en España. Si miramos con detalle los programas de los principales partidos veremos que palabras como “amor”, “bondad”, “bien común”, “preocupación por los demás”,. “dolor ajeno”, etc. no tienen ningún sitio. Desvelan la cerrazón ideológica y social que los sustenta.

                Sin embargo, el éxito de un programa social y político ¿no sería el salir hacia la realidad y necesidad del otro? ¿Iría peor el país porque se pretendiera “políticamente” que los ciudadanos se quisieran más, como decía Tabaré Vazquez? Creemos que no.

                Mirar la realidad del otro, salir hacia ella, tenerla en consideración: he aquí una de las claves no solamente de la gobernabilidad, sino de la misma vida cristiana y humana.

 

El texto

 

            35Por la mañana, se levantó muy de madrugada y salió; se marchó a un despoblado y allí se puso a orar. 36Echó tras él Simón, y los que estaban con él; lo encontraron 37y le dijeron: -¡Todo el mundo te busca! 38Él respondió: -Vamos a la otra parte, a las poblaciones cercanas, a predicar también allí, pues para eso he salido.

 

  • Marcos es quien más habla de la oración de Jesús. Es una oración “dura”: en la noche (muy de madrugada) y en el desierto (en despoblado). Jesús ora buscando sentido y lo hace en la aspereza de la noche y del campo solitario. Indica eso que su búsqueda es dura, a contracorriente.
  • Se puede sospechar, por lo que sigue, que el tema de la oración de Jesús es si va “al otro lado” o no. En el otro lado del lago están los paganos. ¿Hay que ir a los paganos? ¿Esos condenados también tienen derecho al reino? ¿También son hijos amados de Dios, siendo como son unos paganos? Algo de eso es lo que quiere discernir Jesús.
  • Cuando Pedro le dice que le busca todo el mundo, se refiere al “todo el mundo” de los judíos. Es como si le dijera: deja de dar vueltas a lo que está claro. Lo tuyo es ser Mesías de los judíos; deja a los paganos que vayan a su ruina.
  • Jesús se crece y propone ir “a la otra orilla”. Ha comprendido que el éxito de su misión incluye el “salir” a los otros, a los más desprestigiados, a los condenados de antemano, a los despreciados desde la cuna. Por eso, en el salir está la clave de su éxito.
  • La primera misión cristiana llevó al cristianismo a respirar cuando salió a los paganos, como Jesús. Si se hubiera quedado en los estrechos límites de Palestina, se habría ahogado.

 

Para pensar un poco:

 

  1. ¿Crees que Jesús plantea bien la cosa cuando se decide a “salir”?
  2. ¿Qué tendríamos que hacer los cristianos hoy para “salir”?
  3. ¿Por qué nos cuesta tanto ponernos en la piel del otro?

 

Un valor: la apertura

 

            Quizá nos cueste salir porque adolecemos de apertura. Encerrados en nosotros mismos, nos incapacitamos cada vez más para salir.

  • Para salir hay que superar el síndrome de la conciencia aislada, de que si a mí me va bien, los demás que se las apañen. Ese no mirar al lado del débil y encegarse en el propio es fatal.
  • Hay que superar la autorreferencialidad, creer que todo se mide en la vida por lo que yo pienso, por lo que yo vivo, por los que yo soy. Esto empequeñece a la persona y lleva a una distorsión de la realidad que nos hace alejarnos de los demás sin remedio. 
  • Hay que superar, así mismo, la indiferencia, el pasotismo, esa dejadez ante las cosas y las personas refugiados en el falso aserto de que todo da igual y que nunca cambia nada. No es cierto, aunque las cosas no cambien y mejoren como uno desearía.
  • En la apertura de mente, de corazón, de casa, de ideas, de planteamientos sociales y políticos hay una clave no solamente para la saludable convivencia, sino también para el mismo amor. Pretender amar y ser amado cerrándose es equivocar cien por cien el camino.

  

Una imagen

 

            Esta imagen es elocuente. El Papa Fancisco, con gesto cansado, está sentado al mismo nivel que el imán de la mezquita del PK5 de Centroáfrica, el barrio donde se han atrincherado los musulmanes de Bangui cercados por las milicias cristianas. El Papa quiso ir ahí, a la boca del lobo (las balas andan libres) para pedir la paz y orar por la convivencia. Un “salir” peligroso pero elocuente, profético. Salir tiene sus riesgos, pero quizá sea un cauce para deponer la violencia y asome la nariz la posible convivencia.