CVA 

Domingo 27 de abril de 2014

 

BUSCAR LUZ

EN TIEMPOS OSCUROS

 Plan de oración con el Apocalipsis

 

26. Ap 13,9-10

 

Introducción:

 

                Otras veces hemos hablado del valor de la resistencia en la que, a decir de Sábato, anida la esperanza. En tiempos de dificultad personal o social, la resistencia es un bien preciado. Hay dos maneras de resistir, con amor o sin él, con buen talante o con malo, amargado o bondadoso, requemado o solidario. Una resistencia lúcida y benigna, sensata y humana es la que puede ser útil en momentos de dificultad. Esa resistencia se nutre de la solidaridad, del amparo que nos damos. En materia de amparo, todo es bueno, por humilde que sea. Ese amparo contribuye a dar cuerpo a la resistencia, a hacerla verdaderamente fuerte y humana a la vez. “No te rindas” reza el conocido poema de Benedetti. Tenemos que darnos ánimo para que la adversidad no nos quiebre. Nos haremos con ello un gran beneficio.

                Es que Apocalipsis en general y el texto breve que proponemos esta semana es un texto de resistencia. En él “aguante y fe” van unidos. Una fe sin aguante no puede pervivir en este mundo secular de hoy. Un aguante sin fe es un anhelo de no fácil logro. Si las dos cosas van unidas, el aguante del fuerte y la fe de quien ama, se puede resistir. Fe en el valor del otro, de su persona con sus limitaciones, de sus posibilidades de cambio, de su fuerza para rebrotar. Y unida a esa fe en el fondo de lo humano, el aguante para encajar limitaciones, fallos, abandonos. Y para dar, en consecuencia, una segunda oportunidad. Fe y aguante, he ahí una buen fórmula para resistir con lucidez y humanidad.

 

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Texto:

 

                9Quien tenga oídos que oiga: El que está destinado al cautiverio, al cautiverio va. Al que tenía que morir a espada, a espada lo mataron (Jr 15,2). ¡Aquí del aguante y de la fe de los consagrados!

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La luz de la vida:

 

 

 

            Esta es la tapa del Informe Foessa 2014 donde se describe la situación real de la sociedad española en esta época de crisis, su gran precariedad y desigualdad y su cohesión que hace el milagro de que la sociedad no explote con más del 25% de paro. Y una de las causas de que no explote es la solidaridad que las familias, el amparo que se dan, desde su dificultad, las familias. Esa resistencia familiar hace que resista la sociedad.

                Oramos: Que la solidaridad no desaparezca de nuestras calles; que la desigualdad mengue en nuestros comportamientos; que las familias amplíen su amparo al débil.

 

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La  luz que es Jesús:

 

                Jesús ha sido uno destinado al cautiverio, a la espada y a la muerte. Pero ha sido un resistente. No se ha quebrado a la primera. Ha aunado en su corazón una fe inquebrantable en el valor de la persona y el aguante de quien no se apea jamás del amor. Por eso, el creyente a la hora de encontrar resortes para aguantar mira a él y de él toma fuerza.

                Oramos: Gracias, Señor, destinado al cautiverio por mantenerte en libertad de corazón; gracias, Señor destinado a la espada, por mantenerte en libertad y entereza; gracias, Señor destinado a la muerte, porque siempre te ha animado el deseo de vida.

 

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La luz que viene de la sociedad:

 

                Tener oídos para oir un mensaje de humanizadora resistencia demanda una fe grande en la persona y una facilidad para no hundirse en los avatares de los días. Más aún, pide que esa fortaleza se comparte, de manera que los más débiles tengan un amparo al que agarrarse. Oír el mensaje de la resistencia humanizadora lleva a no apuntarse al bando del derrotado sin más, del pasota, del insensible, del vencedor a costa de lo que sea, del triunfador sobre las cenizas de la persona avasallada.

                Oramos: Que oigamos con acogida los gritos de quien lo pasa mal; que escuchemos con corazón atento las demandas inapagables de la justicia; que acojamos las situaciones de los frágiles como si fueran nuestras

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La luz que aporta la comunidad virtual:

 

                Estos largos años que hemos ido caminando juntos nos han ayudado a mantenernos en humanidad y acompañamiento por encima de situaciones de dificultad. Es cierto que todos hemos tenido que bregar con situaciones de mayor o menos dificultad. Pero lo comunitario, los caminos compartidos, la misma oración común nos ha hecho más resistentes. Es uno de los mejores beneficios del camino orante. Nos lo agradecemos y lo agradecemos a Jesús.

                Oramos: Gracias por nuestros amparos; gracias por nuestros acompañamientos; gracias por nuestros ánimos.

 

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Palabras de luz:

 

Sólo el amor resistirá

mientras caen como torres dinamitadas

los días, los meses, los años.

 

Sólo el amor resistirá

alimentando silencioso la lámpara encendida,

el canto anudado a la garganta,

la poesía en la caricia del cuerpo abandonado.

 

Algún día,

cualquier día,

doblará otra vez el recodo del camino

lo veré alto y distante,

acercándose,

oiré su voz llamándome,

sus ojos mirándome

y sabrá que el amor ha resistido

mientras todo se derrumbaba.

 

 (Gioconda Belli: El ojo de la mujer, Visor, Madrid)

 

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Para estos días:

 

                Trata de ser lo más fuerte y humano posible si estos días tienes una particular dificultad. Mírale a ÉL.

 

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