UN CAUDAL QUE NO DESAPARECE

Una introducción sensata y espiritual a los Evangelios

 

Introducción

 

         Queremos hacer una introducción a los Evangelios en dos partes: una primera en que nos acerquemos de manera sensata y racional al fenómeno de los Evangelios. Creemos que el hecho creyente ha de tener en el cimiento el componente de una cierta racionalidad, de lo contrario, se propicia el abandono de la fe o el fundamentalismo. “Somos buscadores de la verdad, no sus dueños”, decía san Agustín.

         Una segunda parte apuntará a la experiencia espiritual, entendida ésta como un valor humano y también desde el lado cristiano. La experiencia espiritual adulta puede salir beneficiada por la que subyace a las páginas del Evangelio.

         Pero, para empezar, queremos leer un texto de M. Vicent, Inspiración,  en El País,  30 de marzo de 2014, p.72):

 

“Permanecen en el aire todavía los versos de Safo y de Píndaro que se perdieron; las melodías que inventaron los pastores de Virgilio soplando una caña o el filo de una hoja seca, música de la naturaleza que se llevó el viento; los cánticos, las danzas rituales, las plegarias a unos dioses que también ignoramos; la filosofía y las tragedias escritas en pergaminos que se pudrieron o se hundieron en el polvo o ardieron en la biblioteca de Alejandría. Permanecen en el aire todavía los cuentos narrados de viva voz sobre las alfombras en las esquinas de Bagdad; los consejos de los sabios budistas, místicos y sufíes, que no encontraron respuesta en el corazón de los discípulos y siguieron viaje en el tiempo. Solo una mínima parte de toda la belleza y sabiduría que se ha creado desde el fondo de los siglos en este planeta ha llegado hasta nosotros, pero el resto de ese inmenso caudal no ha desaparecido. Si fueron rimas, canciones o fábulas están todavía suspendidas en la atmósfera; si las enseñanzas grabadas en tablillas de barro, en papiros, vitelas o pasta de celulosa se convirtieron en ceniza o estiércol habrán fecundado la tierra y ahora dan fruto en árboles llenos de pájaros; si un día naufragaron las naves griegas o latinas, los bajeles sarracenos o los barcos cristianos que transportaban dioses de bronce, ánforas con aceite y vino, monedas de oro o mapas de islas del tesoro, ese sagrado cargamento forma parte del mar que ahora navegamos. También han sido infinitos los crímenes que han quedado sin castigo, los ríos de sangre que se han evaporado, los gritos de dolor que llegaban hasta el horizonte. Los nombres de los asesinos impunes componen un cielo muy estrellado. Existen hazañas y matanzas que nunca fueron contadas, enigmas de la historia que han quedado sin resolver, vicios y perversiones que tampoco han sido confesados. El aire de un arte y un horror desconocidos respiramos, pero ese soplo es el sueño que excita solo la imaginación de los poetas, de los músicos, de los pintores, de todos los artistas y al final se hace carne. Realmente la inspiración no es más que el don gratuito que tienen algunos seres para respirar esa carga perdida de belleza y maldad y rescatarla del poder del viento”.

 

         Quiero subrayar dos frases:

 

1)   Solo una mínima parte de toda la belleza y sabiduría que se ha creado desde el fondo de los siglos en este planeta ha llegado hasta nosotros, pero el resto de ese inmenso caudal no ha desaparecido. No hemos de ser tan cegatos para valorar solamente aquellos que vemos, tocamos, justificamos histórica o textualmente. Aunque no podamos hacerlo, ese caudal no ha desaparecido. 

2)   Realmente la inspiración no es más que el don gratuito que tienen algunos seres para respirar esa carga perdida de belleza y rescatarla del poder del viento. Lo que queremos hacer es inspirar nuestra vida, darle horizonte, luz interior. Respirar esa carga de belleza humana y sacarla del poder del viento. Es algo que enriquece el camino humano.

 

1. Una introducción sensata a los Evangelios

 

         Vamos a hacerla en forma de preguntas. No se responden matemáticamente, pero el ponerlas encima de la mesa de la reflexión puede dar pie a un diálogo de sensatez y hondura.

 

1)    ¿Existió Jesús realmente? Para los historiadores es más difícil demostrar que no que demostrar que sí. Muchos lo han negado basado en el carácter mítico de los Evangelios (M. Onfray de los últimos).

2)    ¿Qué fuentes antigas hay sobre Jesús fuera de los Evangelios? El texto de Flavio Josefo sobre la condena de Jesús (Antigüedades Judías 18:63¸ hacia el año 90). Nerón señala como culpables del incendio de Roma a los cristianos (Tácito, Anales 15:44:3: hacia el 115 d.C.)

3)    ¿Por qué hay solo cuatro Evangelios? Posiblemente hubo más, pero se hizo ya pronto (Ireneo de Lyón, hacia el 160) una lista de cuatro, copiando la idea de Marción.

4)    ¿Tienen algo de histórico los Evangelios) Sí en la medida en que la historia se mezcla a las experiencias de vida (Q, Pablo, Mc-Mt-Lc-Jn).

5)    ¿Son muy diferentes los cuatro Evangelios? Mateo: Jesús es la ley nueva; Marcos: Jesús el Mesías nuevo, sufriente y pacífico. Lucas: Jesús es un modelo a seguir. Juan: Jesús es uno que dice que la vida humana es una vida acompañada.

6)    ¿Qué son y para qué valen los evangelios apócrifos? Son los que no han entrado en la lista (canon: Evangelio de Tomás); contienen relatos míticos con enseñanzas valiosas; tienen algunos datos fiables.

7)    ¿Se ocultan documentos? Todos los organismos científicos los publican (incluidas las universidades católicas). En Qumran no hay rastro de los Evangelios.

8)    ¿Hay alguna manera de separar lo que es historia de lo que es mito en los Evangelios? Difícil como lo es en cualquier apreciación “espiritual” que hacemos los humanos.

9)    ¿Tienen un apoyo textual? Mayor que ninguna obra literaria de la antigüedad (más de 5.000 mss del siglo IV al X). Los textos de la antigüedad (toda la sabiduría griega) estamos leyéndola en las copias medievales de los monasterios.

10)                     ¿Podemos conocer las mismísimas palabras de Jesús? Algunas sí; abba, reino de Dios, etc. Pero más que las palabras concretas es interesante la “voz”, en el pensamiento de fondo.

 

2. Una introducción espiritual y creyente a los Evangelios

 

         Diferenciamos entre espiritual y creyente, aunque ambas pueden relacionarse. Espiritual en cuanto que pueden contribuir al tesoro espiritual de lo humano. Creyente en cuanto que sustentan una fe.

 

a)   Una introducción espiritual

 

1)    El valor de los textos que produce el espíritu humano: Pueden ser de muy diversa índole: científica, espiritual, religiosa, poética. Los textos ennoblecen el espíritu humano. Leer para ser humano.

2)    Los valores del Evangelio: son valores primordiales, comunes, de toda la corriente de vida de la historia: el amor, la paz, el perdón, la fraternidad, la generosidad, la trascendencia, etc. Son valores “de todo el mundo”. Jesús se inscribe en la línea de la humanización. Su valor específico es su ahondamiento: hasta dónde se está dispuesto a llevarlos (hasta la entrega de la propia vida).

3)    Contenido social del Evangelio: No es estrictamente religioso (aunque las religiones cristianas se lo hayan apropiado). Es “social”: la nueva sociedad, la fraternidad humana, el reinado de Dios. Devolver al Evangelio su carga social.

4)    Más allá del historicismo: Son textos para el sentido. Hay que buscar el sentido más allá de la literalidad. La persona siempre en busca de sentido. Los Evangelios pueden ayudar a elaborar las preguntas que no tienen respuesta: qué hacemos en esta vida.

5)    Capacidad de evocación, utopía, horizonte: Porque en la vida no todo es lo que se toca y mide, sino que hay otros dinamismos. El Evangelio puede ayudar a activar esos dinamismos (pasión, utopía, anhelo, búsqueda, pregunta, sueño, etc.).

 

b)   Una introducción creyente

 

1)   La experiencia cristiana se asienta en el Evangelio: Es la base de la fe. Ésta no puede ser una base religiosa. Si los valores evangélicos no funcionan, no hay fe cristiana, por mucho que haya estructura religiosa.

2)   La oferta del seguimiento es para gente “marcada”: Porque toda persona lleva su estigma. El grupos de seguidores es gente muy marcada: Judas (traidor), Pedro (ambicioso) Santiago y Juan (violentos), Mateo (corrupto), etc. No es necesario de “puro” para ser seguidor.

3)   El Evangelio es la salvaguarda de la experiencia cristiana: Sin Evangelio la fe cristiana se habría ido a pique hace tiempo. Es la salvaguarda. Recuperar el Evangelio es hacer más fuerte la fe. Es buen tiempo el nuestro para volver al Evangelio en su fuente (Pagola).

4)   Necesidad de formación: la formación bíblica, aunque mejora, es todavía muy superficial. Hay que entrar en niveles mayores de formación, en modos adultos. No es fácil hacerlo solo; mejor en grupo.

5)   Puerta de acceso al misterio: Eso es el Evangelio para los creyentes. Jesús mismo dice en Jn 10 que es la “puerta”. Otros tendrán otras puertas (religiosas o no) para acceder al misterio de la vida, para entender este camino (incluso para acercarse a la realidad de Dios). Los cristianos tenemos la puerta de Jesús que tiene su desarrollo en los Evangelios. Quererse topar con Dios como cristiano sin pasar por esta puerta es complicado.

 

3. Lectura reflexiva de un texto: Jn 14,23

 

“El que ama cumplirá mi mensaje y mi Padre le demostrará su amor: vendremos a él y nos quedaremos a vivir con él”.

 

  • Texto decisivo en Jn
  • El esfuerzo espiritual de los humanos (Siddarta de H. Hesse).
  • La enorme soledad existencial.
  • Condiciones de posibilidad.

 

1)    Amar es el requisito esencial: No se comprende esto si se es religioso, sino si se es un humano que ama. El desamor incapacita para la comprensión, el amor abre las puertas.

2)    Amar es cumplir el mensaje, porque el mensaje lo es de amor. No amar es imposibilitarse para el cumplimiento del mensaje. Ser creyente sin amar (como ser persona) es una imposibilidad.

3)    El Padre le demuestra su amor porque lo suyo es ser Dios de amor. Las otras visiones de Dios, incluso aunque estén presentes en la Biblia (Dios que juzga, etc.) son cuestionables. Los seguidores no en creen en Dios, sino en el Dios de Jesús, el que él ha mostrado: un Dios de amor. Esto es innegociable.

4)    El padre y Jesús han venido a la historia, al fondo, al subsuelo. Nosotros que somos gentes de superficie creemos que todo sigue igual, pero no es así. Ellos se han situado en el fondo de la existencia; desde ahí trabajan para nosotros. La soledad existencial no es tal (aunque no lo veamos): la historia es una realidad acompañada. Nunca estamos dejados de la mano de Dios. Él nunca se va de nuestra casa.

5)    Vienen para quedarse (sentido icoativo). No hay fuga ni vuelta a un “cielo”. Ellos han hecho de nuestra historia, pobre, su cielo. Ahí será preciso toparse con ellos. Fuera de la historia no está el Dios de Jesús.

 

Tres esquemas:

 

a)

 

b)

 

 

 

 

 

 

 

c)

Zona oscura

 

 

Raíces

 

 

 

 

 

Conclusiones

 

  • La complicación histórica, literaria y espiritual de los Evangelios demanda muchos acercamientos (son textos para gente que profundiza).
  • La comprensión personal de un texto así, desde el lado del espíritu humano o desde la fe, exige romper la cáscara que envuelve estos textos.
  • La mejor forma de explicar y vivir estos textos es desde la propia vivencia de lo humano. Cuanto más humano, más capacitado para acercarse con corrección.
  • Una comprensión sensata y razonable de los textos lleva a una enseñanza idéntica de los mismos. Hay que huir de estereotipos, historicismos, simplismos y tradicionalismos sin base.