Facebook Twitter Google +1     Admin

Ejercicios Semana Santa 2009

Fidel Aizpurúa Donazar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GESTA DE JESÚS

Hacer el camino de Jesús que se entrega a la historia

(Notas para una semana de retiro)

Montiel, 5-12 de abril de 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Logroño 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción:

 

  • La intención de esta semana de retiro es clara y elemental: Acompañar la Gesta Iesu,  la entrega de Jesús, su muerte y su resurrección. Hacerlo en el marco del silencio y la contemplación. Que entre en nosotros/as por vía de la espiritualidad, más que del raciocinio.
  • Para ello tomaremos los textos de la pasión del Evangelio de Juan que son textos para la contemplación, para el ahondamiento. Hay que leer siempre lo que hay detrás del relato. Desear no quedarse en la mera narración. Conectar con el fondo
  • Insistiremos en el valor del silencio, la oración y el tono contemplativo del retiro para que se nos hagan más presentes los acentos que el texto joánico quiere suscitar.
  • La celebración acompañará nuestro caminar y el centrarnos en ella nos unirá más al Mensaje.

 

 

Día 6 (mañana): El arresto de quien es salvador:

 

a) El texto: Jn 18,1-14:

 

18,1Dicho esto, Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. 2(También Judas, el traidor, conocía el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos).

3 Judas entonces, tomando la compañía y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas.

4Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó a él  y les dijo:

                -¿A quién buscáis?

                5Le contestaron:

                -A Jesús el Nazareno.

                Les dijo Jesús:

                -Yo soy

                (Estaba quieto también con ellos Judas, el traidor).

6Al decirles, entonces, "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra.

7Les preguntó otra vez:

                -¿A quién buscáis?

                Ellos dijeron:

                -A Jesús el Nazareno

                8Replicó Jesús:

                -Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos.

                9Y así se cumplió lo que había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste".

10Entonces, Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco.

11Dijo entonces Jesús a Pedro:

                -Mete la espada en la vaina. ¿El amargo trago que me ha dado mi Padre, no lo voy a beber?

12La patrulla, el tribuno y los guardias de las autoridades judías prendieron a Jesús, lo ataron 13y lo llevaron primero a Anás (porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año); 14era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo".

 

  • Los ojos de la carne veían un triste arresto, como todos; la fe "ve" a quien le salva. Mirar desde la fe; adorarlo como arrestado, aunque conserve toda su integridad.
  • El mal, personificado en Judas, entra en lucha con el bienhechor que es Jesús. Jesús en el torbellino del mal y del pecado. Como nosotros en todo. ¿Cómo puedo mantener viva su adhesión al Padre? Alabarle por ello.
  • Él es el revelador de Dios (soy yo, como en Ex 3,14), más que un simple arrestado. En su pobreza se desvela el amor entregado del Padre, su unión con lo nuestro, su amparo desde el amor que se da.
  • Se le venera (caen por tierra). Un arrestado, pero venerable; un pobre, pero digno de adoración. Adorar a un pobre que se nos entrega.
  • Jesús se ofrece sin que eso acarree pérdidas ni riesgos para el discipulado. Él ha cuidado hasta el final de los suyos. Su soledad es el rostro de su amor; la huída de los discípulos el de su debilidad. Nos protege en su desamparo, cuidado de nosotros/as en su noche oscura.
  • Es el último sumo sacerdote (corte de la oreja: según Ex 20,29 se hacía una incisión en la oreja del sumo sacerdote el día de su consagración), el definitivo, el último y definitivo rey (Malco significa "rey"). A pesar de su arresto, en Jesús hay una definitividad, una plenitud de la vida y de la historia. Es el hombre, la persona plenificada.
  • Aunque fuera un "maniatado", era quien reconstruía la historia. Era el libre que nos liberaba, el "siervo maniatado" (Is 53,7), libre en su entrega pobre.

 

b) Derivaciones:

 

  • Aprender a "leer" como por detrás. Contemplar con gozo hondo a ese Jesús que se entrega. Sentirse cerca.
  •  Jesús nos muestra el designio del Padre: que el amor envuelva la vida. Por eso la suya es una entrega que tiene como base el amor. Desde ahí solamente puede explicarse su "gesta", su "éxodo" en Jerusalén (Lc 9,31).
  • Su debilidad histórica no lo hace más venerable. Situarse más allá de la debilidad. Lo interesante está más allá. Dejarse deslumbrar por un Jesús que se entrega a fondo, que termina por aceptar el difícil designio del Padre.
  • Un Jesús que nunca ha querido pérdidas.  "No he perdido a los que me diste" (18,9); . "Así tampoco quiere vuestro Padre del cielo que se pierda uno de esos pequeños." (Mt 18,14). Sentirse amparado por el anhelo de Jesús y el Padre que nos quiere sin pérdidas.

 

c) Consecuencias:

 

  • Tener por cierto que el mal nunca tendrá la última palabra. Por muy fuerte que sea su influencia en nosotros/as, en la sociedad, el bien (al que está destinado nuestra vida y desde la que se entiende) triunfará. Hemos nacido naturalmente para entender y para querer.
  • La defensa del hermano como tarea fraterna de primer orden. Del mismo modo que Jesús nos defiende. Librar al hermano de cualquier "arresto", acompañarle si hace presa en él, en la limitación.
  • Captar que Dios se revela en nuestra historia pobre. Su pobreza no es obstáculo para que Dios se revela en ella. Hay detrás de lo que aparece la hermosura que atrae al mismo Dios.
  • Acercarse a los "maniatados" de la sociedad, a los arrestados, a quienes soportan más el peso de la vida. Sintonía con ese mundo duro de las pobrezas hasta intuir la "belleza", lo positivo, que anida en ellas.
  • Oponerse prácticamente a toda violencia. Más aún, irse apuntando a la no-violencia activa. Anhelar  un mundo, una familia, una Congregación, una Iglesia, una sociedad, sin violencia.

 

d) Oración:

 

  • Repasar el texto gustándolo.
  • Leer Is 53: cuarto canto del siervo.
  • Leer, pensar, en estos testimonios de personas arrestadas sin justicia, como Jesús, ponerse cerca de tantos...

 

El 26 de marzo de 1976, secuestrado de mi domicilio, encapuchado y maniatado, fui trasladado al Liceo Militar General Espejo, donde me mantuvieron por espacio de 15 días. Durante ese tiempo pasaron por ese lugar cerca de 500 detenidos." (Enrique Carmelo Durán, Legajo N° 5188). "Fui secuestrado junto a toda mi familia el 29 de marzo de 1976. Nos trasladaron a la Comisaría 25ª de Guaymallén, donde estuvimos toda la noche para ser trasladados al día siguiente al Palacio de Policía, donde permanecimos por 10 días en la sección D-2, De allí nos separaron. Yo fui al Liceo Militar General Espejo. En ese lugar estaban detenidas varias personalidades del gobierno constitucional destituido, periodistas, sindicalistas, etc. El trato era correcto, pero cuando nos llevaban a interrogar éramos encapuchados y se nos amenazaba con una bayoneta en el cuello" (José Vicente Nardi, Legajo N° 6834).

 

 

Día 6 (tarde): Nuestro mejor testigo:

 

a) El texto: Jn 18,15-27:

 

                15Simón Pedro y también otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, 16mientras Pedro se quedó fuera a la puerta.

Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.

17La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

                -¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?

                El le dijo:

                -No lo soy.

                18Estaban allí los criados y los guardias quienes habían encendido un fuego de carbón, porque hacía frío, y se calentaban. (También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose).

19El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. 20Jesús le contestó:

                -Yo he hablado abiertamente a todo el mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hecho nada a escondidas. 21¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ahí los tienes; ellos saben lo que he dicho yo.

                22Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

                -¿Así contestas al sumo sacerdote?

                23Jesús respondió:

                -Si he faltado en el hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?

                24Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

25Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

                -¿No eres tú también de sus discípulos?

                Él lo negó diciendo:

                -No lo soy.

                26Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

                -¿No te he visto yo con él en el huerto?

                27Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

 

  • Una escena paradójica: Pedro, el libre, niega ser discípulo; Jesús, el maniatado, da testimonio de la doctrina y los discípulos. Escena en duro contraste. ¿Cómo pudo Pedro negar al que tanto le amaba? ¿Cómo pudo sucumbir a la coacción del ambiente? ¿Hasta dónde somos presos de nuestra debilidad? Pero Jesús no le retirará su apoyo ni las funciones de animador de la comunidad (Lc 22,32).
  • Mejor le hubiera ido sin discípulos (el grupo siempre era peligroso), pero nunca se desdijo de ellos. Aunque muchas veces fueron un entorpecimiento para su actividad misionera, no prescindió de ellos, nunca les recriminó nada, nunca los maltrató.
  • Jesús es un testigo íntegro, que nunca pierde los papeles, un testigo con el apoyo del Padre. Para Jn, Jesús es el testigo definitivo, el que nunca deja de decirrnos que lo nuestro tiene futuro, que el Padre nos ampara. Ni en las situaciones más adversas se apea de estas certezas.
  • Pedro niega su discipulado, su re-producir a Jesús; es la manera de negar lo más vivo de la adhesión. Se desdice del camino andado cuando sabe que ese camino ha sido para él amparo y vida. Capaces de desdecirnos de nuestras más hondas certezas. Ese es el rostro de nuestra debilidad.
  • Provisionalmente el gallo, canto de la tiniebla, triunfa. Pero su triunfo no será a perpetuidad.  Luego Jesús "saldrá cantando del sepulcro", como dice la himnodia.

 

b) Derivaciones:

 

  • Un Jesús siempre a favor de la persona; en él, nuestro mejor aliado, nuestro testigo fiel (Ap 1,5). Con él estamos seguros; bajo su amparo se pueden controlar los miedos. Mientras tengamos su amparo vamos seguros.
  • Más allá de los abandonos, Jesús sigue acompañando, testificando a nuestro favor. Nunca dejará de hacerlo por muchas que sea nuestras negaciones, nuestros días lejos de él.
  • La densidad de la fe se mide por un seguimiento que re-produce las prácticas de Jesús hoy. Si no se re-produce la senda de Jesús, si no se le sigue, en realidad nada se sabe de él. Necesitamos un seguimiento activado que defina la identidad cristiana.
  • Ha sonado la hora de un seguimiento activado. Es nuestro mayor problema y nuestra mayor posibilidad. La ilusión por el seguimiento es la que puede sacarnos de muchas de nuestras situaciones de cansancio y de rutina.
  • Los fracasos han de ser asumidos en un horizonte de posibilidad. No somos solamente nuestro fracaso; somos más, hay posibilidades. Jesús, en Jn, asume su fracaso sin desestabilizarse, sin perder su orientación básica. Ése es el ideal. "¿Qué es el éxito, qué el fracaso? La canción del pescador se sumerge en las aguas", reza un poema oriental. Sumergirse en las aguas no quiere decir que lleguemos a ahogarnos. Jesús nos ampara y nunca tolerará que el fracaso nos rompa.

 

c) Consecuencias:

 

  • Negaciones que no son dogmáticas, pero importantes (separación fe/vida). Negaciones de una fe viva, de una fraternidad jugosa, de una relación constructiva. Negaciones que juegan en nuestra contra. Es preciso caer lo menos posible en ellas.
  • El grupo humano, todo grupo, está hecho de debilidades y fortalezas. Saber que Jesús está con él habría de empujarnos a situarnos más en las fortalezas, en las posibilidades que en sus indudables pegas y limitaciones. Creer en el grupo es el rostro de la fe en el mismo Jesús. Él creyó en su grupo.
  • La fuerza para testimoniar: una experiencia viva de Jesús. De ahí puede venir. Si no, los embates de la vida, o el roer de la simple rutina de cada día harán su obra y nos impedirán un testimonio decidido a favor del hermano cuando aprieten las circunstancias difíciles.
  • Una fe "confesante", desde la experiencia, en un mundo secular. Más que desde la ideas, desde la experiencia, desde lo que uno/a vive, desde lo que elabora. Si es solamente cuestión de ideas, tiene poca eficacia en este mundo nuestro.
  • La fortaleza del testimonio creyente para recuperar el encanto de la vida fraterna. Por el testimonio positivo, cuidadoso, agradable, valorativo del hermano/a se puede ir entrando en ese mundo "encantador" de la relación, sin el cual dicha relación se convierte, con frecuencia, en un peso.

 

d) Oración:

 

  • Releer el texto con sus notas, subrayándolo.
  • Ver también Is 50,4-9, tercero de los cánticos del Siervo de Yahvéh.
  • Que nos ayude este texto de Casaldáliga:

 

Por causa de Tu causa me destrozo
como un navío, viejo de aventura,
pero arbolando ya el joven gozo
de quien corona fiel la singladura.
 
Fiel, fiel..., es un decir. El tiempo dura
y el puerto todavía es un esbozo
entre las brumas de esta Edad oscura
que anega el mar en sangre y en sollozo.
 
Siempre esperé Tu paz. No Te he negado,
aunque negué el amor de muchos modos
y zozobré teniéndote a mi lado.
 
No pagaré mis deudas; no me cobres.
Si no he sabido hallarte siempre en todos,
nunca dejé de amarte en los más pobres.

 

 

Día 7 (mañana): El malhechor-bienhechor:

 

a) El texto: Jn 18,28-32

 

                28Llevaron a Jesús de casa de Caifás al Pretorio. Era el amanecer y ellos no entraron en el Pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua.

29Salió Pilato, afuera, adonde estaban ellos y dijo:

                -¿Qué acusación presentáis contra este hombre?

                30Contestaron diciéndole:

                -Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.

                31Pilato les dijo:

                -Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.

                Los judíos le dijeron:

                -No estamos autorizados para dar muerte a nadie.

32Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.         

 

  • Todo el juicio de Jesús en el ámbito civil. Juan se enfrenta al hondo dilema de la muerte de Jesús: ¿Por qué lo condenó una autoridad civil y a una pena tan terrible? El contexto hay que ponerlo en el todo de lo humano: todos tuvimos parte en esa condena, como todos tenemos parte en cualquier condena, por una razón o por otra. Esta "solidaridad en la condena" habría de hacernos más humildes, más fraternos/as.
  • No quieren contaminarse; ironía: no quieren contaminarse en casa de un pagano y empujan a la muerte. Son las paradojas en las que se mueve nuestra vida, no exentas de hipocresía. No es tan difícil que se nos perdone la debilidad, pero sí la hipocresía.
  • La acusación es más que moral, teológica: no es un "malhechor" porque no ha hecho sino el bien a la persona (siete signos a favor de la persona, toda su vida a favor de la persona). ¿Cómo pudieron acusarle de malhechor a quien más bien había hecho a la persona. "Pasó por la vida haciendo el bien" dice Hech 10,38. Y así era, por encima de acusaciones de maldad.
  • Mayor ironía: la Ley no permite matar y matan. Ellos que dicen amar la Ley, no cumplen su espíritu. El poder de los mecanismos religiosos para desplazar lo importante y hacer bandera de lo secundario.
  • No han entendido el programa del Reino, la posibilidad abierta ante ellos. El peso de la Ley fue insuperable. Al decir que era un malhechor están diciendo que no han entendido que la oferta del Reino estaba destinada no tanto a la religión, sino al bien de la persona. La acusación desvela su hondo desvarío.

 

b) Derivaciones:

 

  • Las incoherencias pueden velarnos el fondo de la experiencia de Jesús, aunque en realidad no podemos vernos libres de un cierto nivel de incoherencia. Pero todavía es peor el engaño, la hipocresía, el decir una cosa y, deliberadamente, hacer otra.
  • Acusar a Jesús de lo que nosotros no hacemos y nos toca hacer. Es otra manera de acusarlo. Así pensamos que nos eximimos de nuestra responsabilidad. En realidad, Jesús acompaña, anima y sostiene para que nosotros/as hagamos lo que debemos hacer. Él no nos suplanta. Acusarle de inoperancia es encubrir nuestra vagancia.
  • Entender la obra de la fe como un bien, humano, social y espiritual. Eso es lo que hace Jesús. bien a cada persona, bien al conjunto social, bien en el ámbito de lo espiritual. El efecto beneficioso de su vida no está circunscrito a un grupo, a una religión, a una Iglesia.
  • Trabajar para que el bien triunfe: decidirse a hacer el bien. Tener el bien, la bondad, por ideal mayor. Trabajar para que prácticamente el bien vaya avanzando, la bondad (que es el bien en acción) vaya copando más estratos en nuestra vida. Para ello, decidirse a hacer el bien. No solamente alabarlo, desearlo, rezar por su logro. Llegar a arremangarse en la tarea de construir la bondad cercana.
  • No estar sujetos a la norma en perjuicio del bien. Porque quizá necesitemos normas para poder convivir, pero si éstas ahogan al bien, no hemos hecho nada. Si entran en colisión normas y bien, el seguidor/a opta decididamente y con todas las consecuencias por el bien de la persona.
  • Peligros de los mecanismos religiosos por su capacidad para desviar lo importante de las cuestiones y situarse en terrenos muy relativos. Desde ahí, se vuelven peso para la persona. Tener controlados esos mecanismos para que sirvan al fin básico de la dicha de la persona y de la construcción de la fe.

 

c) Consecuencias:

 

  • Ponerse a hacer el bien en lo sencillo de cada día, sin exigir razones, si querer pasar siempre la factura, sin esperar siempre el aplauso. Las entregas no se pierden. Así piensa Jesús.
  • La persona como objetivo central del mismo Evangelio. Una realidad innegociable, por encima incluso de la misma realidad de Dios. El amor a la persona desvela la verdad del amor a Jesús y de nuestra adhesión al amor del Padre.
  • No temer la acusación del inhumano, justo precio a situaciones en que uno/a se decide a hacer el bien. Ensanchar las espaldas y el ánimo para que esa persecución haga la menor mella en nuestro interior, en nuestro corazón.
  • Renunciar a cualquier tipo de violencia, incluso en germen, en palabras, en gestos pequeños, en miradas... Renunciar a la violencia para que no brote nunca entre nosotros/as la "acusación de nuestros hermanos" (Ap 12,10).

 

d) Oración:

 

  • Releer pacientemente el texto.
  • Leer Jn 3,14; 8,28; 12,32ss.
  • Ora con este texto de Antonio Pérez Esclarín:

 

La plenitud humana sólo es posible en el encuentro. Uno se constituye en persona como ser de relaciones. Toda auténtica vida humana es vida con los otros, es convivencia.  La persona humana es imposible e impensable sin el otro. Lo propio del ser humano, lo que nos define como personas es la capacidad de amar, es decir, de relacionarnos con otros buscando su bien, su felicidad. Lo que nos deshumaniza  es vivir y morir sin amor. Detrás de cada tirano, cada asesino, cada malhechor, hay un déficit profundo de amor o una mala comprensión del amor.

 

Día 7 (tarde): La verdad que nos plenifica:

 

a) El texto: Jn 18,33-38ª:

 

                33Entró otra vez Pilato en el Pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

                -¿Eres tú el rey de los judíos?

                34Jesús le contestó:

                -¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

                35Pilato replicó:

                -¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?

36Jesús le contestó:

                -Mi realeza no es del mundo. Si mi realeza fuera del mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi realeza no es de aquí.

37Pilato le dijo:

                -Con que, ¿tú eres rey?

Jesús le contestó:

                -Tú lo dices: Soy rey. Yo para esto he nacido y he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

38aPilato le dijo:

                -Y, ¿qué es verdad?

 

  • El pasaje muestra a Jesús como un rey que no se lucra de sus vasallos. Es un rey especial, fraterno, amable, interesado por nuestro éxito. No un déspota al que todos deben servir. Un rey extraño, generoso, a nuestro servicio.
  • Desde ahí da testimonio de "la verdad": ¿qué verdad? La verdad de Dios que dice que la persona tendrá éxito, que la historia tiene horizonte, que estamos creados para la dicha, que nos espera el abrazo del Padre. No da testimonio de una verdad teológica, sino de nuestra verdad existencial, de la verdad para la que hemos sido creados.
  • Para entender esto hay que amar la vida, es preciso comprender que esta vida nuestra, más allá de su limitación es el mejor regalo que el Padre podía hacernos. Mirar la vida como "un valle de lágrimas" es menospreciar al donante, a Dios. Sin amar la vida no podemos entender el testimonio de verdad que da Jesús.
  • Desde aquí el trabajo cristiano sería vivir y dar vida, engendrar vida en torno a sí, defender y amar la vida. Es del todo necesaria la pasión por la vida. Un verdadero apostolado hoy: difundir el gusto por la vida en estos tiempos en que muchos se disgustan por la pobreza de la vida.

 

b) Derivaciones:

 

  • Curso de amor a la vida. Curso que habríamos de aprobar: la certeza de que hemos sido creados buenos; la utopía de que estamos destinados/as a la dicha; la seguridad de que el amor es el mejor cauce para vivir. La suerte de vivir la aventura humana; las grandes posibilidades que encierran nuestra vida, etc.
  • El horizonte de la vida no es la muerte, es la vida. No pasamos de una inexistencia a otra inexistencia, sino a una luz, a una plenitud, a un abrazo, a un amparo.
  • Vivir ya en clave resurreccional. ¿Cómo? Quitando losas, dice Jn 11,41. haciendo obra sencilla y cotidiana de liberación, de respiro. Quitando cien años de encima de los pesos de la vida.
  • Una percepción creyente del don de Dios, la vida. Ésta no puede ser un destierro, sino el mejor don del Padre a nuestras personas. Por eso mismo, "gracias, Señor, por habernos creado" (Sta Clara).
  • Dar testimonio de ello; una fe confesante desde la vida, no desde la ideas. Desde las experiencias, como hemos dicho, aunque sean sencillas, cotidianas, comunes.
  • No se tiene la verdad desde las ideas, sino desde la entrega. Las entregas son las que desvelan la calidad de nuestra fe.

 

c) Consecuencias:

 

  • Pasión por la vida. Sin esa pasión es imposible entenderla como el mejor don de Dios a nosotros/as. pasión, buena pasión, más allá de sus límites.
  • Apóstoles del gusto por la vida, como decía el hermano Roger. Para ello, hay que comenzar a gustar la vida uno/a mismo/a, aprender el disfrute y el placer de vivir en modos sencillos y fraternos. Una espiritualidad del placer de vivir es imprescindible para entender lo que ha sido puesto en nuestras manos.
  • Más allá de las verdades religiosas. Que son necesarias, pero no suficientes. Casi se puede decir que el lenguaje religioso está agotado, que ya no puede dar más de sí. Se necesita el lenguaje de lo humano, de lo mezclado al corazón de la persona, de la interioridad.
  • Una vida en creciente verdad, incluida la sinceridad. Porque la sinceridad no elimina la debilidad, ni la justifica, pero la hace más asimilable, por nosotros/as y por los/as demás.
  • Compartir la verdad, forma eximia de fraternidad. Compartir el gozo de saber que hay un horizonte para nuestros días, que no está cerrada la puerta del gozo y que se tiene una visión positiva, honda y creyente de nuestro estar en este mundo.

 

d) Oración:

 

  • Releer el texto valorándolo, subrayándolo.
  • Leer Jn 15,7-17.
  • Orar con este texto:

 

A ti, Señor, presento mi ilusión y mi esfuerzo;
en ti, mi Dios, confío, confío porque sé que me amas.
Que en la prueba no ceda al cansancio,
que tu gracia triunfe siempre en mí.
Yo espero siempre en ti. Yo sé que tú
nunca defraudas al que en ti confía.

Indícame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas.
Que en mi vida se abran caminos de paz y bien,
caminos de justicia y libertad.
Que en mi vida se abran sendas de esperanza,
sendas de igualdad y servicio.
Encamíname fielmente, Señor.
Enséñame tú que eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu lealtad
nunca se acaba; no te acuerdes de mis pecados.
Acuérdate de mí con tu lealtad,
por tu gran bondad, Señor.

Tú eres bueno y recto
y enseñas el camino a los desorientados.
Encamina a los humildes por la rectitud,
enseña a los humildes su camino.
Tus sendas son la lealtad y la fidelidad
para los que guardan tu alianza y tus mandatos.

Porque eres bueno, perdona mi culpa.
Cuando te soy fiel, Señor,
tú me enseñas un camino cierto;
así viviré feliz y enriquecerás mi vida con tus dones.
Tú, Señor, te fías de mí y me esperas siempre.
Tú, Señor, quieres que sea de verdad tu amigo.

Tengo los ojos puestos en ti
que me libras de mis amarras y ataduras.
Vuélvete hacia mí y ten piedad,
pues estoy sólo y afligido.
Ensancha mi corazón encogido
y sácame de mis angustias.

Mira mis trabajos y mis penas
y perdona todos mis pecados.
Señor, guarda mi vida y líbrame de mí mismos.
Señor, que salga de mi concha y vaya hacia ti
y que no quede defraudado de haberme confiado a ti.

Indícame tus caminos, Señor, tú que eres el Camino.
Hazme andar por el sendero de la verdad,
tú que eres la Verdad del hombre.
Despierta en mí el manantial de mi vida,
tú que eres la Vida de cuanto existe.

 

Día 8 (mañana): Burlado, pero rey

 

a) El Texto: Jn 19,1-3:

 

                19,1Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar.

2Y los soldados trenzaron una corona de matas, se la pusieron en la cabeza

y le echaron por encima un manto color púrpura;

3y, acercándose a él, le decían:

                -¡Salve, rey de los judíos!

Y le propinaban bofetadas.

 

  • Lo duro de esta escena no es tanto las heridas que le hacen con la burla, sino el menosprecio que sufre Jesús. El autor quiere decir que, aunque menospreciado, era rey. En los sinópticos Jesús es despojados de esas insignias "reales" cuando va a ser crucificado. En Juan no: se le crucificará con el manto y la corona: despreciado, pero rey.
  • Esto habría de llevar al creyente a aprender la humildad esencial que no es tanto una virtud, cuanto una manera de situarse ante la vida, capaz incluso de encajar el sufrimiento y el menosprecio. La humildad esencial es decisiva para la vida comunitaria.
  • Y luego está la resistencia en la que habita la esperanza: no quebrarse a la primera de cambio, tener aguante, flexibilidad, correa. Un Jesús resistente a la burla, eso es lo que se ve.
  • Finalmente, percibir la total dignidad de Jesús: aunque burlado, su dignidad está intacta. Trabajar el tema espiritual de la dignidad de la persona. Hacer ejercicios de ver más allá del menosprecio, de la debilidad, de la ofensa: más allá está siempre intacta la innegociable dignidad de la persona.

 

b) Derivaciones:

 

  • El desarraigo y la burla. El Reino tiene sus exigencias. No se puede vivir un seguimiento indoloro. Es preciso hacer acopio de fortaleza interior para asimilar lo mejor posible las exigencias del Evangelio. Jesús ha encajado esto con una fuerza increíble.
  • La crítica al poder omnímodo. Porque es preciso decirle al poder que no puede mandar sobre los valores básicos de las personas. Hay que resistir al miedo que quiere infundir el poder para hacernos creer que fuera de su radio de acción no hay vida. Jesús cuestiona lo incuestionable. Ahí radica su profecía.
  • El despojo de toda grandeza. Es algo que caracteriza a Jesús: un Mesías pobres, sin grandeza, sin brillo, sin gloria. ¿Se puede uno/a adherir a un Jesús así? Para eso, como decía Pablo, nos tiene que "tirar lo humilde" (Rom 12,16).
  • El amor que llega hasta dar vida y la da en silencio, sin demandar nada a cambio, sin hundirse cuando no hay aplauso ni agradecimiento. Un Jesús que se entrega en toda su generosidad, que encaja el designio del Padre con todas las consecuencias.
  • La resistencia de quien ama. Porque el amor es lo que ha hecho a Jesús resistente, la entrega es la que le ha llevado a no quebrarse, su hondísima generosidad es la que ha hecho que no exigiera nada, ni siquiera nuestro agradecimiento y amor. Resistente porque ama.

 

 

 

 

c) Consecuencias:

 

  • Entregas contantes y sonantes. Eso es lo que mide el nivel de adhesión a Jesús y a la persona. Si no hay entrega, todo queda en palabras, en sonidos vacíos. Las entregas, que nunca se pierden, han de ser visibles, tocables, en lo cotidiano.
  • Un cristianismo "indoloro" no es el que corresponde a la entrega fuertemente dolorida de Jesús. Toda adhesión conlleva unas exigencias que, a veces, duelen. La adhesión a Jesús no es distinta. Solamente un amor cada vez más incondicional puede soportar los "dolores" del amor. Pero ya lo decía la copla de Juan del Encina: "Más vale tener pasión y dolores que andar sin amores".
  • De lado de los burlados. Ése es el buen lugar, la buena orilla para quien quiera ahondar en el seguimiento. Es lo que ha hecho Jesús. Por eso, el lado humilde de la historia es el que corresponde a quien entiende a Jesús. En ir echando la suerte a ese lado estriba el secreto del Evangelio.
  • Más allá del desprecio. Porque el desprecio es, generalmente, un síntoma de un sentimiento de inferioridad y de que no se ha asumido la realidad difícil. El menosprecio es el arma de los débiles, mientras que el aprecio, aunque fuere con dificultades, es la prueba de la fraternidad.
  • La "doble burla" al débil, porque la debilidad es un agravante de toda burla. Por eso, el seguidor/a ha de huir de burlarse de los débiles para no cometer el verdadero "pecado contra el Espíritu", ya que el Espíritu ha tomado a su cargo la suerte de los más frágiles.
  • Una visión de la dignidad. Es algo de lo que siempre estamos necesitados/as. Una espiritualidad de la dignidad activada es freno de mil inhumanidades. Saber desvelar la dignidad en los más heridos de la vida es prueba de honda humanidad y de recia fe.

 

d) Oración:

 

  • Leer el texto con detención.
  • Percibir que Jesús seguirá siempre en el Evangelio de Juan con esas insignias de realeza. Sigue siendo rey, más allá de toda burla y vilipendio.
  • Orar con este himno de Cols:

 

Cristo, Señor y rey de paz y amor divinos,

Cristo, Señor y rey de humildes y sencillos,

Cristo, Señor y rey de justos perseguidos,

Danos poder vivir tu reino de justicia.

 

Cristo, Señor y rey de todos los amores,

Cristo, Señor y rey, perdón de pecadores,

Cristo, Señor y rey en cruces y en dolores,

Danos poder vivir tu reino de justicia.

 

Cristo, Señor y rey de pobre humillados,

Cristo, Señor y rey de hombres torturados,

Cristo, Señor y rey de santos olvidados,

Danos poder vivir tu reino de justicia.

 

Cristo, Señor y rey de largas soledades,

Cristo, Señor y rey de luces y verdades,

Cristo, Señor y rey de dones y bondades,

Danos poder vivir tu reino de justicia.

 

Ven ya, Señor y rey, de vida y esperanza,

Ven ya, Señor y rey, termine tu tardanza,

Ven ya, Señor y rey, acabe la añoranza,

Danos poder vivir tu reino de justicia.

 

Día 8 (tarde): La persona íntegra:

 

•a)       El texto: Jn 19,13-16ª:

 

13Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). 14Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos:

                -Aquí tenéis a vuestro Rey.

                15Ellos gritaron:

                -¡Fuera, fuera; crucifícale!

                Pilato les dijo:

                -¿A vuestro rey voy a crucificar?

                Contestaron los Sumos Sacerdotes:

                -No tenemos más rey que al César.

16aEntonces, finalmente,  se lo entregó para que lo crucificaran.

 

  • Para captar la novedad de Juan: el sujeto de quien realmente se sienta en el escaño es ambiguo: desde el punto de vista histórico es Pilato quien se sienta porque él es el juez; pero desde el punto de vista creyente, es Jesús quien se sienta porque con su muerte ejerce un juicio de salvación sobre la historia. Es una imagen de la persona íntegra, más allá de toda adversidad.
  • Se autopresenta como rey (aunque, en realidad, es Pilato quien lo presenta), como señor de la vida. Envuelto como estaba en pobreza era cosa increíble. Pero más allá de esa envoltura era rey, señor y dador de vida.
  • Rechazar la humanidad, rechazar a Dios. Eso es lo que hacen los judíos. Posiblemente no sabían que, al rechazar a Jesús, se estaban apartando de los postulados elementales de su propia Alianza. Nunca estuvo Israel tan lejos de la Alianza como cuando rechazó a Jesús.
  • Por eso, su opción resulta increíble: optan por el César, por aquel que les oprime, por el imperio que les sojuzga, por quien no les deja desarrollarse como pueblo. Parece que una opción de es calibre resulta increíble en boca de un judío. Es la incoherencia humana que puede llevar a extremos increíbles.
  • Jesús, hombre entregado. A Pilato y por Pilato, a los judíos y por los judíos. Pobre y entregado. Pero en esa entrega radica su grandeza, y en esa pobreza su mayor don a nosotros. Solo en apariencia es esto paradójico, porque en el fondo su entrega es la que nos da la vida.

 

b) Derivaciones:

 

  • Una fe expuesta a juicio. Así es la fe de Jesús. Una fe juzgada y condenada, expuesta a las más fuertes amarguras de la historia. Pero también es una fe amparada en su debilidad por la fortaleza del Padre. Ahí tiene su fuerza, su cimiento, su horizonte.
  • La humanidad de Jesús, realidad con Dios dentro, aunque sea una humanidad pobre. No es algo dejado de la mano de Dios, sino con Dios dentro, un Dios que siempre le ha habitado y que nunca le ha dejado sólo (Jn 16,32).
  • Hay opciones increíbles de vida que Jesús tiene que encajar. Cuando él ofrece el horizonte del Reino a personas débiles (el Evangelio no es para "santos", sino para débiles ilusionados) sabe a qué se arriesga. Precisamente porque llega a encajar esto, la pasión no le hace desdecirse de su oferta a nosotros/as.
  • Misterio de entrega, misterio de vida. Porque sin entrega no hay vida, sin donación no hay amor, sin generosidad no se puede abrir la perta del corazón del otro/a.

 

c) Consecuencias:

 

  • Rechazar a la persona es uno de los extraños caminos de los humanos. Habríamos de valorarla siempre, pero la rechazamos con nuestro maltrato. Se opta contra la persona, increíble. Nuestras opciones contra la persona son nuestro mayor delito.
  • La fe en la persona es uno de los postulados del Evangelio y de la pasión. Si no se cree en el valor que Dios ha dado a la persona todo el resto queda sin sentido. Hacer actos de fe explícita en el valor de la persona de nuestros hermanos.
  • Precisamente por eso, cristianizar es humanizar: lo importante de una obra evangelizadora no es tanto dar doctrina religiosa sino generar humanidad (luego puede venir lo otro). Lo importante es que la sociedad funcione con los criterios del Evangelio (libertad, paz, amor, fraternidad, servicio, acompañamiento a los débiles, curación, entrega, generosidad). Eso sería "cristificar" la realidad. Lo otro, la cristianización (que esto tenga el rostro de lo religioso) viene después.
  • Todo esto demanda una fortaleza creyente, una reciedumbre de quien está anclado/a en el Evangelio. Hace falta un rostro "duro como el pedernal" (Ez 3,9) y un corazón tremendamente flexible para ser fuerte, para que la adversidad no eche al traste nuestra opción Jesús. Es preciso ir haciéndose fuerte cada día.
  • Para entender el lado duro de la vida, la "burla" de la historia, se precisa una visión nueva de la historia, aquella que la considera como una historia con Dios dentro, con un Dios que ha venido a poner morada en ella a perpetuidad (Jn 14,23). Eso puede generar equilibrio en nuestro interior y fuerza para arrostrar el lado duro de la existencia.
  • Hemos de hacer un esfuerzo por aclararnos lo más posible en nuestras opciones contradictorias. Pero quizá lo mejor sea ir asumiendo con paz esas contradicciones sin renunciar a la verdad, a la sinceridad. No es lo peor ser contradictorio (lo somos); lo peor es tratar de encubrir nuestras contradicciones para así excusarlas.

 

d) Oración:

 

  • Leer pausada y gustosamente el texto con las notas de la propia Biblia.
  • Meditar con Jn 15,23, frase dura. El rechazo de Jesús, la frialdad con él, la lejanía de él, como rechazo, abandono y lejanía del mismo Dios.
  • Un texto que podría ayudar:

Este hombre es el mismo que conocen los siglos.
Vencedor o vencido, filósofo o esclavo,
justo o impenitente, conforme o vengativo.

Este hombre es el mismo
que ha tirado el guijarro o ha aromado la venda,
que ha escondido el puñal o ha cortado la rosa,
que ha erigido el patíbulo o ha apagado la hoguera.

El que avivó la ira o prendió la alegría;
el que vistió la púrpura o el que anduvo desnudo
o lloró frente al mar o atizó la tormenta.

...O el que desesperado sin esperar blasfema,
o el que ha hundido sus labios en la herida de Cristo
o el que ahoga su llanto profético en la sombra
o el que mide su vida por un grano de trigo.

Todos el mismo hombre que conocen los siglos.
Y en la historia o la fábula diciéndonos hermanos.
Y tú, Dios, perdonando la mentira y el odio
y la sangre vertida que corre en nuestras manos.

Día 9 (mañana): El servicio que fundamenta la comunidad:

a) El texto: Jn 13,1-15:

13,1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo a estar frente al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, les mostró un amor hasta el extremo.

                2Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas, el de Simón Iscariote, que lo entregara) y Jesús, 3sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, 4se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; 5luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

6Llegó a Simón Pedro y éste le dijo:

                -Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

                7Jesús le replicó:

                -Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

                8Pedro le dijo:

                -No me lavarás los pies jamás.

                Jesús le contestó:

                -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

                9Simón Pedro le dijo:

                -Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

                10Jesús le dijo:

                Uno que se ha bañado totalmente no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está enteramente limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.

11(Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios").

12Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

                -¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13Vosotros me llamáis "El Maestro" y "El Señor", y decís bien porque lo soy. 14Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: 15os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

 

  • El Evangelio de Juan usa una tradición propia y anterior en el tema del lavatorio de los pies que el evangelista incorpora a su evangelio. La situación (al comienzo del "libro de la gloria") y el tratamiento amplio y profundo que da al texto hablan de su importancia. Se quiere describir algo que tiene que ser irrenunciable para la comunidad cristiana. El servicio fraterno.
  • Efectivamente, el texto propone el servicio como base de la comunidad. Según Jesús, la comunidad se constituye por el servicio, no por una adscripción religiosa. Por eso, una comunidad que no es servidora, no es la comunidad de Jesús. Esta ha sido su lucha continua con el discipulado, con sus seguidores/as: convertir los "demonios" del poder, de la fuerza, del interés, de mesianismo potente, en servicio y entrega. Un cambio formidable.
  • El evangelista ha añadido al primitivo relato un diálogo con Pedro de carácter casi conminatorio: "Si no te dejas lavar los pies, no tienes nada que ver conmigo". La no comprensión de la centralidad del servicio fraterno hace que los caminos del pretendiente a seguidor/a y los de Jesús difieran, marchen en dirección opuesta. Jesús apuesta por la decisividad del servicio.
  • Por eso, el servicio (el amor) es la ley que fundamenta la comunidad. "En esto conocerán..." (Jn 13,35). La comunidad de Jesús es una comunidad de servidores/as, de personas que han hecho del servicio su planteamiento ético, social y personal más decisivo.
  • Quizá solamente se pueda entender algo de esto si se pone a la base de la experiencia de Dios de Jesús (y de la nuestra) la realidad de un Dios menor, a nuestro servicio, humilde con nosotros, lejos de la omnisapiencia, omnipotencia y omnipresencia con que lo hemos rodeado. Un Dios humilde y menor. Ése es el Dios de Jesús y eso ha sido él mismo.

 

b) Derivaciones:

 

  • Si la verdadera fundamentación de la comunidad creyente es el servicio fraterno, hay que examinarse seriamente cómo van evolucionando nuestras actitudes de servicio. Hay que preguntarse su el egocentrismo nos va comiendo el terreno o es la pasión por el "nosotros" la que nos devora. Para verificar esto segundo, calibremos nuestras actitudes servidoras.
  • Nos puede venir muy bien elaborar y experimentar la realidad de Dios que nos sirve. Esto no es "rebajar" a Dios, sino descubrirlo en su más amorosa actividad y relación con la historia humana. Si marchamos esta perspectiva, quizá brote en nosotros/as con más facilidad el servicio fraterno y sus múltiples y cotidianas consecuencias.
  • Cómo aprender el camino del servicio. Haciendo prácticas pequeñas y diarias, mirando con detención la trayectoria vital del hermano/a (sobre todo si está necesitado/a), en proyectos de vida que tengan al servicio como valor central, cuidando los detalles, porque en ellos está el quid de todo esto.
  • Un seguimiento activado es un seguimiento que sirve. Si la realidad del servicio fraterno no está instalada en nuestra vida, el seguimiento pierde su sentido y, con él, se nubla la misma identidad cristiana. Por eso es tan decisivo el servicio para la mística cristiana.
  • En esa línea se podría decir muy bien que servir es nuestra mejor manera de creer. No se cree tanto por ideas cuanto por obras de servicio al hermano/a, a la sociedad. Por otra parte, en esta sociedad nuestra secular, ése lenguaje del servicio sería elocuente frente a lo agotado del lenguaje religioso.

 

c) Consecuencias:

 

  • Una Iglesia que sirve es la que realmente puede ser ofertable a la sociedad de hoy. Una Iglesia que quiere ofrecer e imponer doctrina sufre un creciente rechazo en esta sociedad nuestra. Nadie rechaza a quien le sirve.
  • Para servir bien hace falta disponibilidad y apertura. Disponibilidad para hacer de lo mío algo común, algo ofrecido, algo servido. Apertura para percibir el sufrimiento del otro/a, su necesidad y la posibilidad de que su vida enriquezca también la mía. El servicio es un camino de ida y vuelta: va del hermano a mí y de mí al hermano.
  • Al servicio fraterno le van muy bien los ámbitos de lo pequeño y marginal, ya que el servicio no emplea el cauce de lo grandilocuente ni de lo central. Por eso, quien anhele caminar en la senda del servicio ha de ir encontrándose a gusto en las cosas modestas y aun marginales, sabiendo que también en esos márgenes hay posibilidad de vida hermosa. Esa vida brotará imparable si hay servidores/as situados ahí.
  • Es un duro servicio el de intentar cambiar las estructuras, ya que éstas parece muchas veces que son inamovibles. Sin embargo, no lo son tanto, si se van dando pasos en la dirección del cambio. Para ello, como Jesús, hay que creer que cuestionar lo incuestionable hace parte del núcleo del seguimiento. No se trata de subvertir por subvertir, sino de ir construyendo unas estructuras (fraternas, familiares, sociales, políticas incluso) más concordes con el sueño humanizador de Jesús.
  • Para que el servicio pueda brotar pujante hay que renunciar a pasar siempre factura. Es preciso tener cuidado ya que metemos la factura en los pliegues más recónditos de lo que decimos hacer con talante servidor. El servicio cristiano es gratuito. Si se recibe un salario es un trabajo, cosa honrada, pero distinta. La gratuidad es imprescindible para elaborar una espiritualidad del servicio cristiano.
  • Nos vendrá muy bien tener controlada la ambición, ya que ésta va pegada a nuestra vida como nuestra propia sombra. A veces su manera de actuar es descarada (toda las ambiciones del poder), otras más sutil (los pequeños deseos que me proporcionan una vida al abrigo de sobresaltos). Es preciso hacer una obra continuada de desenmascaramiento de la ambición. Si no, el servicio será imposible.

 

d) Oración:

 

  • Releer el texto más desde la clave de la incitación al servicio que desde la clave histórica.
  • Leer Jn 10,17ss.
  • Quizá pueda servir este texto:

 

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

 

Día 9 (tarde): El mandamiento del amor asimétrico:

 

a) El Texto: Jn 13,34-35:

 

34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; que como yo os he amado, también vosotros os améis mutuamente. 35La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

 

  • Este texto joánico es una interpolación en el Evangelio de Juan: rompe el discurso del "adonde yo me marcho", emplea una lengua y una temática (la del amor fraterno) que no son propias de su Evangelio. ¿De dónde ha venido aquí este texto? Dicen los técnicos que de 1 Jn. Allí sí que elemento central es el amor al hermano/a. ¿Por qué lo ha metido aquí el cuarto evangelio? Para darle carácter testamentario, para decir que estamos hablando de algo decisivo.
  • El texto habla de la asimetría del amor. Parece que los humanos solamente sabemos amar simétricamente, en corresponsabilidad (y ése es un amor muy hermoso). Pero hay situaciones personales, sociales, familiares, etc. en las que la única manera de amar es asimétricamente, es decir, amar sin que haya correspondencia, sino que se devuelva amor. ¿Es posible mantenerse en ese amor sin desequilibrarse, sin sufrir? El texto dice que por ésa manera de amar se ha de reconocer al verdadero seguidor/a de Jesús. Por otro lado, como dice Rom 5,6, es la manera de amar que Jesús ha tenido con nosotros/as, que no hemos podido devolverle amor porque "estábamos sin fuerzas".
  • Jesús propone este amor asimétrico como distintivo real de la comunidad, como aquello por lo que ha distinguirse el grupo de seguidores/as. No es el distintivo de los creyentes un signo religioso (la santa cruz, como decía el viejo catecismo), sino el amor asimétrico, aquel que ama sin esperanza de recibir amor a cambio, aquel que no se hunde cuando no recibe amor.
  • Todo otro mandamiento queda resumido en éste, porque ésta ha sido la manera de amar de Jesús. Por eso, el amor asimétrico al hermano, es la manera de amar de Jesús y la del mismo Dios que ha unido su éxito a nuestra historia.
  • Así, el amor asimétrico no es un amor de ideas, sino un amor de identificación: se verifica que se ama a Jesús identificándose con su manera de amar. Y su manera de amar ha sido ésta: amar sin esperanza de ser pagado, de ser amado.

 

b) Derivaciones:

 

  • Para amar asimétricamente hay que despojarse del amor a la norma que la constituye centro de la vida. Aquel amor es mucho más que éste, aunque quizá necesitemos de normas para convivir. El amor asimétrico, como el de Jesús, camina por sendas de libertad, de creatividad, de imaginación. Si no, la dureza de muchas situaciones nos hará añorar la casa de la norma, el lugar donde se me devuelve algo porque si no, no puedo soportar esa manera de amar. Jesús ha cuestionado las normas, no por el afán de cuestionarlas sin más, sino porque se situaba en una perspectiva de amor total, asimétrico, única norma para él.
  • Podría considerarse hermosa esta espiritualidad, pero inasequible, inalcanzable. Por eso, aun considerándola interesante, se tendería a abandonarla. Pero resulta que abandonarla es abandonar el mejor sueño de Dios. Él sueña, en efecto, una sociedad en la que el amor llegue hasta los arriesgados límites de lo asimétrico. Cree el amor del Padre que solamente así funcionará esta vida con los criterios humanizadores del Evangelio. Renunciar a esto es renunciar a lo mejor de Jesús y a lo mejor del Padre.
  • La comunidad asentada sobre la asimetría, ése habría de ser el horizonte de la comunidad de Jesús. El horizonte, porque no es fácil llegar a esta realidad que, a veces, parece que nos supera. Pero el intento (estamos en tiempo de intentos) es ya un camino.
  • Como hemos dicho antes, también esto sería imposible sin amar profundamente la vida. Nosotros/as, que somos gente de superficie, creemos que porque todo parece seguir igual (la fuente de las lágrimas, del dolor, de la inhumanidad), que aquí no ha cambiado nada. Pero desde que Jesús ha vivido en el puro amor asimétrico con nosotros/as, todo ha cambiado, o todo puede cambiar. El Espíritu está haciendo en nosotros/as la increíble obra de que el hecho histórico funcione en las maneras del amor entregado y para ello hay que pasar por el amor asimétrico.
  • Jesús nos demanda desde el Evangelio más una opción de amor (de éste amor singular) que una opción de fe, de creencias. Creer en la manera de amar que Jesús ha tenido e intentar trasvasarla a nuestra experiencia diaria es lo que nos exige el Evangelio. Tener ideas religiosas y no caminar en esta senda, es cosa de poco provecho para el anhelo evangélico.

 

 

c) Consecuencias:

 

  • Una fe aprendida desde el amor, así habría de ser la nuestra. No tanto una fe aprendida desde la dogmática, desde el catecismo. Por eso es tan importante el tema del amor fraterno, porque ese es el cauce del verdadero aprendizaje de lo cristiano. Y, desde ahí, se podría hacer una oferta con visos de credibilidad.
  • Las experiencias de asimetría son arriesgadas, porque ahí puede hacer presa el desconsiderado, el injusto. La asimetría no ha de renunciar a la dignidad, aunque ésta sea conculcada. Pero, más allá de este riesgo indudable, las experiencias de asimetría son imprescindibles para el hecho cristiano, para hacerlo creíble, atrayente y auténtico. Una vivencia de lo cristiano sin experiencias de asimetría lleva al empobrecimiento y al descrédito.
  • La espiritualidad de la asimetría se choca contra el cerco que la persona pone a su propio corazón. Ése es su gran reto: querer entregarse a quien se cierra, a quien se enroca, a quien es egoísta. Para seguir empeñados/as en el amor asimétrico no habrá que renunciar a saltar la "valla" del corazón del hermano, siempre que éste abra una rendija en su puerta. ¿Cómo puede abrir esa rendija? A fuerza de amor constante y respetuoso, a fuerza de tenacidad en la espera y en la gratuidad. Si se abre esa rendija, el amor asimétrico empieza a dar sus frutos.
  • Por lo mismo, no hay que perder nunca la esperanza del triunfo de este tipo de amor. Amor asimétrico y esperanza van indisolublemente unidos. Ambos se necesitan. Quizá también vaya emparejada la resistencia porque, como dice Sábato, en ella habita la esperanza.

 

d) Oración:

 

  • Leer el texto con ojos, sentidos, nuevos.
  • Leer Jn 17,21-23.
  • Orar con alguno de estos pequeños textos:

 

"In qua nocte tradebatur"


     Ganando el paso ágil de la intriga,
Tú mismo, por amor, te has entregado;
cautivo por las lanzas de la espiga,
dócil al beso y al bocado.

 
El lavatorio


     A mí lávame el alma. Toda el alma,
desnuda y polvorienta...
     -¡Este lobo de mar que te ha seguido!-
     Sosténmela, Señor, entre tus manos
como para adentrarla en el Camino
definitivamente.

 
A la Virgen del Cenáculo


     Tu voz estremecía su palabra
Y la densa ternura
de tu Maternidad
desbordaba las cuencas de sus ojos...
    
     Tu Corazón velaba ardientemente
su pobre Corazón incomprendido.
Y el pulso de tu Sangre conducía
el Vino derramado de su Sangre...

 

 

Día 10 (mañana): La comunidad que brota de la cruz:

 

a) El Texto: Jn 19,25-27:

 

25Enfrente de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su Madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena.

26Jesús, pues, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

                -Mujer, ahí tienes a tu hijo.

                27Luego dijo al discípulo:

                -Ahí tienes a tu madre.

                Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

 

  • He aquí un texto central en el relato joánico de la pasión, tanto por su situación como por su contenido. Las intenciones del Evangelio de Juan no son narrativas, sino espirituales. Por eso, su gran interés no es tanto narrar la muerte de Jesús cuanto decirnos que de la cruz ha brotado la nueva comunidad, que la entrega de Jesús es el fundamento de esto que llamamos comunidad de seguidores/as. De rechazo está animando a una vida entregada a la comunidad como comprensión correcta de la cruz de Jesús (mediación de vida más que de suplicio).
  • La posibilidad de vivir en integración comunitaria asumiendo la diversidad (como dice 1 Cor) es real. La comunidad está integrada por la mujer y lo que representa (al judaísmo que se ha animado a dar el paso de la adhesión de Jesús) como por el paganismo (representado por el discípulo predilecto). La comunidad que brota de la cruz es integradora, por encima de diversidades y tendencias.
  • Pero, según Juan, son los "paganos" cortan el bacalao. La mujer va a "los asuntos" del discípulo, no al revés. Dejar la dirección a los paganos es lo que ha hecho que la experiencia de Jesús no degenerara en una simple secta del judaísmo. Confiar en el paganismo, en la secularidad, asunto decisivo.
  • La fe de los miembros de la comunidad que brota de la cruz es una fe que ampara: el discípulo no solamente acepta, recibe, sino que acoge. Por parte de la mujer también se requiere tener activado el deseo de ser acogida. Sin acogida no puede brotar esta clase de comunidad.
  • La comunidad es una casa abierta a toda persona y tendencia. La apertura es clave para la integración. Apertura de casa, de mente, de corazón, de vida.

 

b) Derivaciones:

 

  • Ir a los paganos. Este pasaje está escrito después de esa experiencia y la evidencia de que ha funcionado. Cuando la comunidad ha ido hacia los paganos, cuando les ha hecho partícipes de la "dirección" la experiencia cristiana ha cobrado un vuelo inusitado.
  • Aquí se postula otro estilo de comunidad, aquella que está basada más sobre la acogida que sobre la norma, más sobre el amor que sobre la obligación, más sobre la adhesión a Jesús que sobre la estructura. Sin esta perspectiva es difícil captar la novedad que propone el texto.
  • Creer en la cruz que ampara una comunidad abierta. Pensar y vivir la experiencia de la cruz no tanto como algo dolorista, sino como experiencia de fecundidad, de creatividad espiritual y comunitaria. Así la cruz (como luego la resurrección) es más un dinamismo de vida que algo perteneciente al recuerdo o a la mera piedad (o al espectáculo religioso).
  • La acogida a los vientos de la secularidad (fríos, a veces) habría de llevar a experiencias de profecía y de frontera. Si no, ¿cómo vamos a integrar lo diverso? Si no podemos salir de nuestra frontera religiosa, ¿cómo vamos a hacer nuestras las fronteras del mundo?

 

 

c) Consecuencias:

 

  • Para todo esto, ya lo hemos dicho, se requiere apertura, mental y vital. Es preciso quebrar el duro muro de lo inamovible en ideas, planteamientos, rutinas, costumbres, tradiciones, etc. Sin apertura es imposible atisbar la hermosura de una comunidad integradora.
  • Creer en una comunidad nueva no es algo inalcanzable. Se requiere creer en la posibilidad de caminos nuevos asequibles y posibles a personas que arrastran limitaciones, años, historia, pesos consuetudinarios, y otras "losas". A pesar de todo, es preciso creen en que lo nuevo puede brotar. Si no, acoger el mensaje de la comunidad nueva que brota de la cruz (es la tesis de Romanos) es casi imposible.
  • Caminos para esa comunidad: la ilusión como factor primordial; la confianza en Jesús que puede hacer de lo viejo algo nuevo; la certeza de que podemos ayudarnos en caminos de novedad; la práctica (aunque fuere en cosas consideradas nimias) que conlleve un cambio real.
  • Entender y vivir la cruz como acompañamiento y solidaridad participando de manera equilibrada y viva de la suerte de los "crucificados de la historia". No se trata solamente de un sentimiento de piedad (bueno) o de justicia (necesario), sino de simple solidaridad. Una comunidad en que los débiles "nos bauticen" y así nos acepten a la verdadera comunidad de Jesús, a la de los desfavorecidos solidarios.
  • Hacer viva la realidad del crucificado de la forma que sea. La cruz en lado meramente devocional, en el marco del lenguaje religioso, produce ya poco, es camino casi agotado (por mucho que esté inserta en un folclore religioso). ¿Qué tiene que ver la cruz de Jesús y mi vida real, de cada día? Esta clase de preguntas habrá que abordar.

 

d) Oración:

 

  • Leer desde la perspectiva descrita el texto, orarlo.
  • Leer Rom 13,8-14.
  • Orar apoyándose en textos como éste:

Maldita sea la cruz
que cargamos sin amor
como una fatal herencia.

Maldita sea la cruz
que echamos sobre los hombros
de los hermanos pequeños.

Maldita sea la cruz
que no quebramos a golpes
de libertad solidaria,
desnudos para la entrega,
rebeldes contra la muerte.

Maldita sea la cruz
que exhiben los opresores
en las paredes del banco,
detrás del trono impasible,
en el blasón de las armas,
sobre el escote de lujo,
ante los ojos del miedo.

Maldita sea la cruz
que el poder hinca en el Pueblo
en nombre de Dios quizás.

Maldita sea la cruz
que la Iglesia justifica
-quizás en nombre de Cristo-
cuando debiera abrasarla
en llama de profecía.

¡Maldita sea la cruz
que no pueda ser La Cruz!...

 

Día 10 (tarde): Cumplimiento que implica:

 

a) El texto: Jn 19,28-30:

 

28Después de esto, sabiendo Jesús que todo iba llegando a su término, para que se cumpliera aquel pasaje dijo:

                -Tengo sed.

29Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. 30Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:              

-Está cumplido.

E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

 

  • La "entrega del espíritu de Jesús" (Juan evita la palabra "muerte") contiene la espiritualidad de la creación terminada. Los trabajos que el Padre y Jesús realizan para poner en pie a la persona (Jn 5,17) reciben en su muerte el espaldarazo de su verdad: la creación ha entrado en la senda de la plenitud, está siendo "terminada", llegado a su fin.
  • Es la alianza definitiva de Dios con la historia humana, la plenificación de toda otra alianza, la certeza de que el pacto del Padre, su ser familia con nosotros/as, jamás se va a romper. La muerte de Jesús lo garantiza. Si se rompiera, su muerte habría sido en vano.
  • Esta confirmación de lo nuevo radical que empieza, el fin de lo creado, se comienza a dar por encima de toda limitación, de toda norma, de toda constricción histórica, de toda ley (simbolizada en el "vinagre", como en las tinajas de 2,6). No habrá limitación que sea superior al empuje de la muerte creadora y creativa de Jesús.
  • Esta muerte es una plenitud que implica y dinamiza. Implica porque requiere el concurso de lo creado para andar ese camino de plenitud (si no, sería pura magia). Y dinamiza porque la muerte de Jesús ha de ser comprendida y vivida más como un dinamismo que como la rememoración de un simple hecho histórico.
  • La implicación es especial para la comunidad de seguidores/as porque se "entrega el Espíritu" a la comunidad. Ella ha de ser la principal concernida. Hacer dejación de esta responsabilidad ante lo creado empobrece a la comunidad quitándole su misma identidad.

 

b) Derivaciones:

 

  • Para comprender la espiritualidad de la creación terminada se requiere, como requisito imprescindible, amar la creación, el mundo, la historia. Un alejamiento de esta realidad bloquea la vivencia de la creación como realidad terminada e instala al creyente en la mera superficie de lo que se ve, deduciendo que las cosas siguen su cauces, que todo sigue igual.
  • De aquí se deduce que el test que mide esta clase espiritualidad es el simple amor a la vida, en todas sus manifestaciones, sobre todo en aquellos lugares donde corre el riesgo de perder su dignidad.
  • La única manera de activar el seguimiento es vivirlo implicativamente. La contemplación de la entrega de Jesús llama a una creciente implicación en la cristificación del hecho histórico (empeñarse en que el mundo vaya funcionando con los criterios de Jesús: la paz, el amor, el acompañamiento a los débiles, la gratuidad, el perdón, la trascendencia, etc.).
  • La comunidad, depositaria de la obra de Jesús. Ésta es su gran responsabilidad. No es, ante todo, una comunidad de componente religioso, sino espiritual y relacional. Espiritual para acoger este espíritu que Jesús entrega (el de la nueva creación). Y relacional para vivir tal espíritu en las simples relaciones humanas tratando de que sean nuevas.

 

c) Consecuencias:

 

  • En el coro de lo creado. Ahí está la persona inserta. Hasta llegar a ver no solamente que estamos en la tierra, sino que somos tierra, solidarios con todo lo creado. Esto puede llevar a una visión más novedosa de nuestro ser histórico y a comprender mejor la espiritualidad de la creación nueva.
  • Derramar vida en torno será la gran tarea de quien entiende esta espiritualidad. Vivir y dar vida como la gran vocación de las personas, de toda persona, sobre todo de quien recibe el testigo del Jesús entregado. Sobre esa gran vocación se puede apoyar las diversas opciones creyentes y vocacionales explícitas.
  • Activar el seguimiento es una de las grandes tareas que tenemos pendientes las comunidades religiosas, siempre y más en este momento en que suena de una manera particular la llamada al seguimiento. Este es nuestro reto y nuestro problema. Una comunidad seguidora es imposible en la rutina de siempre. Hace falta la pasión por el espíritu de Jesús, por su afán de creación nueva, de vida distinta.
  • Responsables de la entrega de Jesús: así lo tendríamos que ver personal y comunitariamente. Contagiarnos esta responsabilidad sería hacer una gran obra de fraternidad y de fe. Desentendernos de esto, mirarlo como cosa meramente devocional, es abaratar, desnaturalizar, lo más valioso del misterio del Jesús entregado.

 

d) Oración:

 

  • Retomar el texto y leerlo contemplativamente.
  • Leer Jn 4,34: "Para mí es alimento realizar el designio del que me mandó dando remate a su obra".
  • Orar con este breve texto:

 

 Entra en picado

Por aquella kénosis

Que el Verbo aventuró

Desnudamente,

De abismo en abismo,

Hasta el foso fecundo de la muerte.

 

Día 11 (mañana): Promesas de triunfo:

 

a) El texto: Jn 19,38-42:

 

38Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo.

39Llegó también Nicodemo, el que al principio había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

 40Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos.

41Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. 42Y como era para los judíos el día de la preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

 

  • Se narra un entierro en el lenguaje de unas bodas: perfume de mirra y áloe (perfumes de boda: Sal 44,8), lienzos (nupciales), huerto (lugar de amor y de vida). Se está queriendo decir que, aunque se entierra a un difunto, en realidad se está enterrando a un destinado a la vida, a uno en quien en el fondo anida la vida.
  • Reaparece Nicodemo (por tercera vez), el que había ido a verle de noche. Algo quedó en el fondo de este personaje. Es imagen de la adhesión que avanza muy poco a poco, pero avanza. Empieza a comprender que Jesús es un destinado al triunfo, más allá de su pobre vida y de su terrible muerte.
  • Mirra y áloe, como hemos dicho, son los perfumes nupciales. La vida de Jesús está destinada al amor total, a las bodas más hondas, aquellas que unen al Padre (a través de él) y a la historia, nosotros. Perfecto levir que se ha llevado a la mujer (a lo humano) a casa, amparándola y sosteniéndola, por lo que nadie (ni Juan Bautista) le ha tenido que "desatar" la correa de la sandalia en señal de menosprecio (Jn 1,27).
  • Los lienzos están referidos a los lienzos del lecho nupcial. Es Jesús el novio que alegra el oído de todos sus amigos (Jn 3,29), en cuya presencia no hay que ayunar (Mc 2,19) porque, en realidad, siempre estará con nosotros/as. Gozo por este Jesús, pobre y muerto, pero destinado al más profundo amor.
  • El huerto es signo de vida (Cantar). La pasión de Jesús, según Jn, está enmarca en ese huerto (18,1 y 19,41). Quiere indicar que, más allá de la muerte, la entrega de Jesús es pura fecundidad, puro amor que da vida. No es, pues, una muerte estéril, sino de enorme vigor creativo, fuerza creadora de vida.
  • El entierro se hace en el día de la "preparación": es un formidable anuncio de vida, la preparación para la plenitud que comienza. Hemos llegado a esa plenitud. La superficialidad no habría de hacernos creer que todo sigue igual, porque las raíces de la vida han empezado a dar su gran cambio, el giro hacia la dicha total.

 

b) Derivaciones:

 

  • La vida y la alegría como meta de la existencia, no el sufrimiento y el dolor. Por lo tanto, comprender el triunfo de Jesús como triunfo del amor ha de ir llevando a una espiritualidad del disfrute y de la alegría, más que una elaboración de la tristeza que aumente el dolor. Esto no conlleva el olvido de las limitaciones ni la lucha contra ellas. Pero pone el acento en el horizonte de la dicha.
  • Un anuncio de vida y gozo: así ha de ser comprendida la muerte de Jesús. El "anuncio de un nuevo amanecer", como dice Hech 26,23, de un nuevo horizonte. Si el gozo de la resurrección no es comprendida desde esa enorme posibilidad de dicha y de amor que encierra, le falta lo más importante.
  • Los perfumes de la comunidad no son la mirra y el áloe, sino el respeto, la gratuidad, la paciencia, la solicitud, la benignidad, el no devolver mal por mal, la preocupación real por lo que le preocupa realmente al hermano/a (Sal 133).
  • Jesús es esposo de la vida, de la creación, de las personas. Lo suyo es ampararnos con amor, disfrutar con nosotros/as en los gozos del amor. Esto ha de llevar a la comunidad seguidora a una esponsalidad vital, a un preocuparse con amor los otros y por las cosas. No se trata únicamente de una consecuencia de la fe, sino de algo más vivo: una amorosa de situarse en el mundo
  • La promesa de fecundidad que encierra la persona de Jesús ha de animarnos a conjurar el peligro de esterilidad que amenaza a toda vida y animarnos a ser "fecundos para Dios" y para los demás. Una vida fecunda, creadora de vida, generosa con la vida. para ello, es preciso tener entrañas capaces de engendrar, vivas, sensibles, humanizadas. Las entrañas duras no pueden engendrar.
  • Es preciso anunciar la vida desde una valoración humanizadora de la vida, desde un gozo esencial por la vida, desde un compromiso real con la vida en sus lados más débiles. Esta clase de anuncios es buena para el hecho social y se hace siempre libre de condicionamientos estructurales.

 

 

 

•c)       Consecuencias:

 

  • Apostar por la vida es una exigencia de la resurrección, más allá de toda limitación, de todo desengaño, de toda muerte. Creemos que va ser una apuesta ganada, nunca perdida. Jesús ha apostado así y ha ganado, el padre "lo ha exaltado" (Filp 2,9).
  • El disfrute de lo sencillo es un "arte resurreccional", porque no es únicamente mero disfrute, sino la evidencia de que la resurrección gozosa afecta a todos los aspectos de la vida; éste ha de ser el modo de disfrute de la vida fraterna. Desde ahí se puede pretender ser alternativa para modos de disfrute consumistas basados en el "mucho".
  • Un amor que se difunde, que se expande como los perfumes. Se difunde no sobre todo por una confesión explícita, sonora, de escaparate de las verdades religiosas, sino por el camino de estilos de vida sencillos, pero luminosos. De eso estamos necesitados hoy.
  • El entierro de Jesús en pobreza pero con capacidad de germinación de amor habla de la superioridad de la significatividad sobre la relevancia. A aquella estamos llamados/as (hacer con gusto y sentido lo que hacemos, aunque sea cosa humilde) y a esta otra no (a que se venda nuestro producto, a que estemos en el candelero y el escaparate).
  • ¿Qué espera de nosotros la sociedad? Que vivamos un estilo de vida luminoso, fraterno, compasivo y amante de esta vida tan limitada. Que curemos esta vida cuanto podamos. Que acompañemos los silencios de quien anda mal y sufre el peso de los días. Que mantengamos la utopía de que este mundo nuestro va, sin duda, a mejor, por encima de sus persistentes y enormes limitaciones.

 

d) Oración:

 

  • Leer el pasaje desde esta perspectiva "nupcial".
  • Leer Jn 4,14; 3,6; 4,6; 5,1.13.
  • Orar apoyados en este texto:

 

¿Dónde está tu victoria, muerte extraña?

¿Dónde está tu derrota, muerte amiga?

Nos llevas, te llevamos, en la entraña,

grano en tu surco, de tu surco espiga.

 

Juntos crecemos. Tú hacia el ocaso,

cumplida la misión que nos fecunda.

Nosotros hacia el día, por el "paso"

de tu garganta abierta. La profunda

 

soledad de tu abismo se ha llenado

con el grito de Dios crucificado,

con tu muerte en Su muerte redentora.

 

¡Victoria derrotada en Su agonía,

oh hermana temporal, vientre del Día,

umbral de los "levantes de la aurora"!

 

Día 11 (tarde): Una resurrección del lado de la vida:

 

a) El Texto: Jn 20,1-10:

 

                1El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. 2Echó a correr y fue adonde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo:

                ­-Han quitado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

                3Salió, pues, Pedro y también el otro discípulo camino del sepulcro. 4Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; 5y, asomándose, vio los lienzos ordenados; pero no entró. 6Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: contempló los lienzos ordenados 7y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con los lienzos, sino envolviendo un lugar. 8Entonces, finalmente, entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

9Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos. 10Los discípulos se fueron de nuevo a sus casas.

 

  • Este texto joánico recoge en sus dos primeros versos un testimonio muy antiguo sobre el hecho resurreccional: algo ocurrió con el cuerpo de Jesús que luego dio pie a la espiritualidad de la resurrección. Pero, más a la base, estaba el "amor de los que le habían amado desde el principio", como dice Flavio Josefo. Ese amor fue el chispazo que llevó al incendio posterior de la fe en la resurrección.
  • Refleja también el relato las tensiones de las tendencias diversas de la primitiva comunidad: Pedro, el llamado a confirmar la fe de los hermanos, no entra; el discípulo amado sí. Se está queriendo decir que ha sido el paganismo quien más ha ahondado en la resurrección y sus consecuencias. Las comunidades de fuerte componente judío han sido más remisas a la hora de confesar la fe en la resurrección porque les era un formidable impedimento la muerte deshonrosa que había sufrido Jesús y que ellos/as habían presenciado.
  • ¿Cuál es el argumento principal por el que el discípulo "al fin" cree? porque ve los lienzos en el suelo y el sudario envolviendo "determinado lugar". Los judíos llamaban al templo "el lugar". Lo que quiere decir: que el discípulo ha comprendido que "el lugar", el templo y lo legal que en él se representa, está envuelto en un sudario, es una realidad muerta a la que no hay que prestar ya caso. Mientras que los lienzos, símbolos de vida y amor, están en el suelo, en la realidad que tocan nuestros pies, nuestra vida. La vida está envuelta por el triunfo de Jesús. Por eso, "uno cree" en la resurrección en la medida en que se apunta a los lienzos, a la vida en el marco de la débil historia.
  • Sí la resurrección es una opción por la vida. Ésta ha sido la misma opción de Jesús. Eso es lo que la Escritura quiere revelar a quien lee en profundidad.
  • Pero el camino de la fe es un proceso. Por eso, los discípulos vuelven "a casa", a sus asuntos de siempre. Solamente han dado todavía pasos pequeños, iniciales. Pero la cosa ha comenzado. La fuerza de la resurrección respeta nuestros ritmos. Tiene vigor, tiene potencia, pero es compasiva y se adecua a nuestro paso.

 

b) Derivaciones:

 

  • ¿Cómo fue posible un nuevo comienzo? Es la gran pregunta de la teología (Moltmann, Küng). El amor desde el principio quizá fue el detonante (quizá junto a la sensibilidad y el valor de las mujeres). Lo cierto es que la llamita del triunfo de Jesús provocó un incendio que aún arde.
  • El amor y la vida son los verdaderos motores de la fe en la resurrección. De ellos nace y a ellos vuelve. Sin amor y sin inmersión en la vida la resurrección se sitúa únicamente en el plano de las creencias, no en el de los dinamismos.
  • La resurrección como dinamismo más que como creencia. ¿Cómo lograrlo? Poniendo el acento ya desde ahora más en el gozo, en la fuerza, en el amparo que provoca la resurrección (antropologización de la fe) que en lo ideológico o en las prácticas religiosas. Si uno/a experimenta que la resurrección realmente le potencia por dentro, que le mueve a pequeños planteamientos, que lo sustenta en el gozo y en la alegría, vamos por buen camino.
  • Trabajos por dar vida: éstos son trabajos resurreccionales, sobre todo si se hacen en el ámbito donde la vida está más oscurecida. Trabajos por alegrar, por acompañar, por comprender, por ayudar, por aliviar, por acoger, por sostener...éstos son los trabajos resurreccionales.
  • Ir creciendo: proceso de adultez cristiana. A esto también tendría que ayudarnos la reflexión y la oración en torno a la resurrección. Porque el hecho religioso ha envuelto estas realidades de comportamientos que requieren más madurez, más poner el acento donde está realmente lo importante.

 

c) Consecuencias:

 

  • Agradecidos por vivir. Gracias a la vida, como reza la canción de M. Sosa. La vivencia de la resurrección, de tiempo de Pascua, habría de ser una continua acción de gracias por la vida (tendría que sonar, en las preces, en las oraciones, en las reflexiones comunes, en los disfrutes comunes).
  • Activar cada día el amor. Porque mucho de nuestra espiritualidad, lógicamente, se juega en el cada día, en las pequeñas actuaciones diarias. Vivir la Pascua en la conciencia de que cada día de su cincuentena es una oportunidad para agradecer y disfrutar la vida.
  • Vivir procesualmente la Pascua yendo de menos a más (no de más a menos). Que no se diluya el tiempo de Pascua a la vez que asoma el verano. Tiempo de gozo creciente, de alegría creciente, de disfrute creciente. Una final de la Pascua fruto de un camino hermoso de ahondamiento en el gozo del resucitado.
  • Para ir incorporando esta espiritualidad se precisan modos de vida creyente adulta. Hemos de ir abandonando cada vez más prácticas que no nos ayuda a una manera impactante, vibrante, de vivir la resurrección de Jesús. Hay que preguntarse a medida que la Pascua avanza: ¿qué me está haciendo vibrar?
  • Sentir que se vive, sentir que la vida late en todas nuestras venas, que late en las realidades de la tierra. Percibir el bullir de la vida, ese algo que la mueve por dentro. La fe en la resurrección es para corazones bullentes, que hierven en el hervor mismo de la existencia.

 

d) Oración:

 

  • Leer el texto gustándolo.
  • Leer Jn 4,20; 5,13; 11,48.
  • Apoyarse en textos como éste:

 

El llanto vegetal
del incienso. Y el agua.
Y el fuego del pedernal...
Porque hoy empieza todo,
hoy habla lo elemental.
 
Y el Verbo se hace Luz
en la carne labrada de la cera...
 
Como en Belén tu Madre, en la gozosa
alba de ocaso de tu Navidad,
sobre esta cuna de inmortalidad,
en retorno de amor, vela tu Esposa.
 
Ni el día. Ni la aurora.
Ni los hombres... ¡Tú, Noche veladora
entre las flores del huerto!
 
¡Sólo tú sabes la hora!
 
¡Ha vuelto la golondrina
del Aleluya!
 
Tu Cuerpo es la Primavera.
Todas las rosas se cifran
en tus cinco rosas nuevas.
 
Cuando El llegó
¿qué hora daba, Madre,
tu Corazón?
(Mientras no llegaba,
daba la hora
de la esperanza).
Pero cuando llegó
¿qué hora daba...?
 
Tú, la primera. Habías de ser Tú.
¡Si hasta que vino a verte,
no hubo resucitado enteramente!
 
Hoy, Madre Fuente, conresucitado,
me renuevo en la muerte del Bautismo,
para volver a ser, ya hombre, el mismo
que nací de tu seno inmaculado.
 
¡Yo te seré testigo de Sábado:
como este exultante Diácono!

 

Día 12 (mañana): Tocar las llagas para curar la vida:

 

a) El texto: Jn 20,19-29:

 

            19Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

-Paz a vosotros.

20Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

21Jesús repitió:

-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

22Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

-Recibid Espíritu Santo; 23a quienes libréis de los pecados, quedan libres; a quienes se los mantengáis, les quedan mantenidos.

24Pero Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25Así que los otros discípulos le decían:

                -Hemos visto al Señor.

                Pero él les contestó:

                -Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

                26A los ocho días, estaban otra vez los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

                -Paz a vosotros.

                27Luego dijo a Tomás:

                -Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

                28Contestó Tomás:

                -¡Señor mío y Dios mío!

29Jesús le dijo:

                -¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

 

 

  • He aquí lo que se denomina una "escena de reconocimiento": un personaje es reconocido por alguna de sus características personales e intrasferibles. Aquí, porque toca las llagas. La comunidad no tenía, al parecer, graves problemas en adherirse a un resucitado. La dificultad estribaba en aceptar que el resucitado de ahora es el llagado de entonces. El texto establece la total conexión entre ambos. Creer en el resucitado implica aceptar al Jesús llagado, la limitación de la historia. Más aún, se le reconoce porque el llagado ha tocado las llagas de la vida: al mostrar sus llagas y al invitar a tocarlas fuertemente está invitando a hacer obra de resurrección tocando las llagas. Nadie ha tocado las llagas como Jesús, nadie ha curado como él. Ahí lo reconoce Tomás, la comunidad.
  • La comunidad: Jesús en medio. Se hace Jesús "presente en el centro" (dos veces). Es signo de lo que es la comunidad: Jesús en medio y los discípulos en torno a él y vueltos los unos/as a los otros/as. Sin esta circularidad no es posible entender el mensaje del tocar las llagas. La comunidad se apoya en Jesús, que ha tocado llagas, y se anima a reproducir su comportamiento curativo.
  • La unión entre el llagado y el resucitado lleva a una mística de conexión entre triunfo y limitación, teniendo por seguro que aquella envolverá y superará a esta. Quedarse en las llagas es algo no lleva a una solución; es preciso dar a la historia débil un horizonte de utopía y de amor solidario que hable de la posibilidad de superar los precios, las llagas, inherentes al hecho histórico.

 

b) Derivaciones:

 

  • Reconocer, más que "creer". Porque de algo de eso se trata. No tanto de ser poseedor/a unas ideas, sino de la experiencia de haber ido en la vida reconociendo al resucitado, su lenguaje, sus presencias, en medio de los acontecimientos. Quien sabe más de reconocimientos, sabe más del resucitado.
  • Una comunidad en torno al Resucitado: la mejor manera de definir la comunidad cristiana. No tanto por adscripción religiosa cuanto por experiencias de comunidad en torno a Jesús. La Pascua es tiempo bien para activar y poner rostro a esas experiencias.
  • La historia como don mayor (único). Por muy limitada que se la perciba. Éste es el don mayor de Jesús a nuestra vida. ¿Cómo no agradecerla, cómo no mirarla con benignidad, cómo no hermanarse profundamente con ella, cómo no descender a su fondo, a su verdad?
  • El gran anuncio de curar es el gran anuncio de la resurrección. No se trata de anunciar un dogma, cuanto de proponer un cauce de curación y de gozo. Y eso que no se trata de mágicas curaciones, sino del acompañamiento a ese esfuerzo titánico por ir humanizado la historia (en el que todavía hemos logrado poco, al parecer). Él apoya este esfuerzo y su apoyo es definitivo para saber de su éxito.
  • Sintonía con los llagados, algo que deriva de la fe en la resurrección. No únicamente por solidaridad o compasión, sino adhesión del resucitado-llagado. Todo lo que les afecta concierne a quien se adhiere a Jesús.

 

c) Consecuencias:

 

  • Una tarea siempre delante. Ésa es la tarea de curar llagas. Es preciso ir dándole solución haciendo pequeñas prácticas, cotidianas maneras de aliviar las llagas de la vida. ése es el modo resurreccional que se puede vivir ya desde ahora (el "quitar las losas" de Jn 11).
  • Testimoniar la resurrección desde estilos de vida. De esto andamos ayunos, esto es lo que nos hace falta: maneras de decir con la vida que el resucitado-llagado es quien dinamiza nuestro plan diario de vida. Es preciso aspirar a comunidades que transparenten la presencia de Jesús en sus maneras de concebir las cosas cotidianas (el trabajo, la relación social, el dinero, la idea política, la solidaridad con los injustamente tratados, etc.). Si no "hablamos" ese lenguaje, el mensaje de la resurrección enmudece.
  • Amar esta casa nuestra, la vida, por pobre que se la quiera. Amarla cuidándola, mejorándola, sanándola, abrazándola. Hay que preguntarse (aunque nos parezca una cuestión excesiva) si cuando dejemos el mundo quedará un poco mejor que como lo encontramos. Si no tuviéramos respuesta, se nublaría el mensaje de la resurrección, hondo mensaje de mejora histórica.
  • Creer que algo ha cambiado, romper la superficialidad que parece decirnos que todo sigue igual. "Resucitado está en cada lágrima y en cada muerte como el júbilo y vida escondidos que vencen cuando parecen morir", decía Rahner. Y es verdad.
  • No temer tocar y sus consecuencias. Porque el temor sería lo puesto a la fe, a la adhesión a Jesús. Si esta es fuerte, el temor mengua y las consecuencias, a veces, duras, del tocar pueden ser más llevaderas. Activar la confianza y la adhesión para tener a raya al temor.

 

d) Oración:

 

  • Releer el texto con aprecio.
  • Leer Jn 13,5.14; 19,30.
  • Apoyarse para orar en textos como éste:

 

Entonces veré el sol con ojos nuevos

y la noche y su aldea reunida;

la garza blanca y sus ocultos huevos,

la piel del río y su secreta vida.

 

Veré el alma gemela de cada hombre

en la entera verdad de su querencia;

y cada cosa en su primero nombre

y cada nombre en su lograda esencia.

 

Confluyendo en la paz de Tu mirada,

veré, por fin, la cierta encrucijada

de todos los caminos de la Historia

 

y el reverso de fiesta de la muerte.

Y saciaré mis ojos en Tu gloria,

para ya siempre más ver, verme y verte.

 

 

           

 

 

21/03/2009 20:56 fiaiz #. RETIROS

Comentarios » Ir a formulario

fiaiz

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next