CVMc

Domingo, 6 de marzo de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

18. 3,7b-12

 

Una reflexión inicial:

 

            Debido a una especie de histerismo social derivado de la percepción del propio cuerpo, en nuestra sociedad se puede decir que cada vez nos tocamos menos. No está bien vista la excesiva cercanía física. Si se tiene tal cercanía con menores o personas en inferioridad la cosa resulta hasta peligrosa.

No se trata de manosearse, de imponer la caricia a la fuerza, de tocar lo que no se debe y como no se debe. Pero los humanos tenemos el sentido del tacto como vehículo de comunicación, de humanidad y de amor.

Poner diques a esta forma hermosa de comunicación es empobrecer la vida. Cierto que habrá que tener los controles necesarios (como con los otros sentidos). Pero renunciar a la caricia, al abrazo, al calor de los cuerpos, al gozo del encontrarse con la corporeidad del otro es empobrecer el camino humano.

Tocar a otros es propio de humanos; tocar bien, cálidamente, respetuosamente, amorosamente es propio de humanos que tienen activado el mecanismo de la buena relación y del buen amor.

 

El texto:

 

                7bUna enorme muchedumbre procedente de Galilea, de Judea, 8y de Jerusalén, de Idumea, Transjordania y las comarcas de Tiro y Sidón, una muchedumbre enorme que se había ido enterando de todo lo que hacía, acudió a él. 9Dijo a sus discípulos que le tuvieran preparada una barquilla por causa de la gente, para que no lo oprimieran, 10pues, como había curado a muchos, se le echaban encima para tocarlo todos los que padecían algún tormento. 11Y los espíritus inmundos, cuando percibían su presencia, se postraban ante él y gritaban: -Tú eres el Hijo de Dios. 12Pero él les recomendaba una y otra vez a que no lo hicieran público.

                Este texto se sitúa en los tiempos de la “primavera” de Galilea, cuando las cosas iban bien, cuando, según parece, causaba gran impacto en sus compaisanos. Luego las cosas cambiarían.

  • Una muchedumbre enorme: ¿Por qué se acercaba a Jesús tal muchedumbre? Porque no juzgaba a nadie y porque se dejaba tocar. No era un Dios bajado del Olimpo, sino uno como ellos en el que el amor del Dios acogedor se hacía palpable y visible.
  • Para que no lo oprimieran: Jesús es uno que es tocado y que toca (el verbo “tocar” tiene más de 30 empleos en Mc). Tocar como forma de comunicar, de hacer ver que se está al mismo nivel y que lo bueno de uno puede pasar al otro.
  • Se le echaban encima para tocarlo: Jesús no se aleja, no impide que le toquen, quiere hacer ver que es uno con ellos, compañero en el mismo camino a quien se puede abrazar.
  • Los espíritus inmundos huelen su presencia: Porque es una presencia humanizadora y los espíritus inmundos, las ideologías opresoras, el terco anhelo de afianzarse a costa del otro, tiembla ante uno que se deja tocar sin pretender nada del otro.
  • Les conminaba a que no lo hicieran público: Porque dar publicidad a los comportamientos humanos, al amor, es, casi siempre, echarlo a perder, desenfocarlo.

 

Para pensar:

  1. 1.       ¿Te gusta percibir a un Jesús que toca y se deja tocar?
  2. 2.       ¿Tienes necesidad de cultivar más el abrazo, la cercanía reconfortante ante el otro?
  3. 3.       ¿Quién está esperando mi abrazo?

 

Un valor: La cercanía humana

 

                Es algo de una evidencia elemental que un obstáculo para el cultivo del abrazo y la caricia es la lejanía, no solamente física sino cordial. Cuento más lejos, menos posibilidad de abrazos y de caricias. De ahí que haya que recuperar el valor humano de la cercanía:

  • La cercanía es, en primer lugar, física. Si no se recorren caminos comunes, si no se tienen experiencias corporales similares ¿cómo va a brotar el abrazo?
  • Pero es mucho más. Se trata de ir logrando una cercanía de anhelos, de vivencias, de planteamientos, de amores. La cercanía no demanda que pensemos igual que el otro sino que, pensando cada uno como sea, los pensamientos, las vivencias estén cerca, se puedan compartir.
  • La cercanía es gozo y también com-pasión. Se disfruta mucho y también se pasan momentos duros. Ambas realidades habrá de ir mezcladas.
  • La cercanía deja una marca indeleble en el corazón. De ahí que, cuando es buena, sea tan reconfortante para la persona.
  • Hay que saber ser cercano sin ser pesado. La discreción, el respeto y el cuidado han de ser parte de la estrategia del acercarse. Estos matices son compatibles con una verdadera cercanía y cariño.

 

 

 

 

 

Una foto:

 

 

 

            Esta foto dio la vuelta al mundo: el Papa Francisco abraza y besa a un hombre con tumoraciones. No eran contagiosas, ni mucho menos. Pero, ciertamente, no resulta fácil tocar a una persona así. Es una imagen de que las dificultades en el tocar pueden ser superadas con espiritualidad y humanidad. La capacidad “curativa” de la cercanía queda fuera de duda.

 

Un poema

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

C. Vallejo