CVMc

Domingo, 22 de noviembre de 2013

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

5. 1,16-21a

 

Una reflexión inicial:

 

            Aunque provengamos de familias sencillas, por contagio social, hay en nosotros una cierta tendencia al elitismo, Nos parece que lo privado, lo exclusivo, lo cercado por una tapia es algo de más valor que lo público, lo común, el terreno de todos.

                Por eso hay que trabajar la idea y la práctica de que vivir donde viven las personas, sentirse pueblo, comunidad, etc., no es mala cosa para nosotros, ya que lo común potencia lo personal, nunca va en su contra.

                El Papa Francisco habla de “la alegría de ser pueblo” (EG 268). Es una alegría que hay que construir y practicar. De lo contrario, tendemos a lo elitista.

 

El texto

 

                16Yendo de paso junto al mar de Galilea vio a un cierto Simón y Andrés, el hermano de Simón, que echaban redes de mano en el mar, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo: -Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 19Un poco más adelante vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que estaban en la barca poniendo a punto las redes, 20e inmediatamente los llamó. Dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los asalariados y se marcharon con él. 21aY fueron a Cafarnaún.

  • Simón y Andrés están en el ámbito de privado, en el negocio privado, en sus propios asuntos. La invitación de Jesús “veníos conmigo” está queriendo decir: venid a un terreno nuevo, a un marco nuevo, al que señala mi manera de vivir  que es el marco de lo común, de lo fraterno, de lo universal.
  • Por eso, la expresión “pecadores de hombres” alude a lo universal. Efectivamente, si uno quiere pescar ¿a dónde va? Al río o al mar. Allí están indefectiblemente los peces. Pero si uno quiere “pescar hombres” ¿a dónde tiene que ir? A donde están los hombres. Y ¿dónde están? Por todas partes. Es decir, para “pescar hombres”, para conectar con la persona, tiene uno que tener una mente y unos caminos universalistas, tan universales como los caminos de los humanos que se hallan en toda la tierra. Ser discípulo de Jesús sin sensibilidad por lo común es muy difícil.
  • Los otros dos hermanos, Santiago y Juan, dejan al padre y a los asalariados, optan por la libertad (el padre es sinónimo de sometimiento) y a los asalariados, a aquellos que son dominados. Sin una experiencia de libertad no se puede seguir a Jesús. La vivencia de la comunidad puede ayudar al logro de tal experiencia de liberación.

 

Para pensar un momento:

 

  1. ¿Te tira lo común o te encandila lo privado, lo elitista?
  2. ¿Cómo ir hoy como creyente a los lugares sociales comunes?
  3. ¿Te parece que si no se tiene experiencia de libertad y de gozo no es fácil ver el valor de lo común?

 

 

 

 

Un valor: Construir obras y caminos comunes

 

            Ya lo hemos dicho: hay una tendencia en nosotros que tira más hacia el lado de lo elitista. Por eso lo común se construye con esfuerzo y dedicación. ¿Qué es construir lo común?

  • Creer que en las sendas comunes hay más horizonte que en las particulares.
  • Creer que en las sendas de todos es donde los frágiles tienen más posibilidades de socorro.
  • Creer que, aunque en lo común las cosas vayan más lentas, a la larga perduran más las opciones comunes que las privadas.
  • Creer en lo común lleva a que allí donde vivas te intereses y colabores en la construcción de lo público.
  • Creer en lo común demanda una visión amplia y gozosa del corazón ajeno como lugar de vida y como espacio de amor.
  • Creer en lo común demanda creer en la bondad de la persona, de toda persona, más allá de fallos y limitaciones.
  • Creer en lo común tiene que llevarnos a ser resilientes, a no pensar que porque lo privado triunfe a veces ese es el camino mejor.
  • Creer en lo común nos empuja a eliminar sospechas y a quitar de nuestra vida intereses inconfesables que se instalan en lo oculto de lo privado.
  • Creer en lo común es algo que también toca a la fe, porque la propuesta de Jesús es para todos y el horizonte del reino es un valor para toda la comunidad humana y creacional.

Se verifica aquí de manera clara que evangelio y vida se entremezclan en esta plaza única de la vida común, del gozo compartido, de la fraternidad llevada a sus últimas consecuencias.

 

 

Una imagen

 

            Este es el cartel Foro Cristiano en Zaragoza que tuvo lugar el 7 de noviembre pasado. Un grupo grande de cristianos de muy diversa procedencia que querían “encontrarse para ser”. Era una forma de construir la experiencia común de la fe y de la vida. Puede pensarse que son cosas de poco relieve. Pero los espacios comunes se construyen poco a poco. Andar los caminos del encuentro es, de alguna manera, ser “pescadores de hombres”, construir la propuesta de Jesús.

 

 

Un poema:

 

“Sin pensar en nada me he encontrado en el paraíso. He debido empujar una puerta sin verla”.

Ch. Bobin.