CVMc 

Domingo 24 de octubre de 2015

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

1. Mc 1,1-5

 

Una reflexión inicial:

 

            Nos proponemos volver de nuevo al Evangelio. Tras haber caminado por otras partes del NT (Apocalipsis, Filipenses, Hechos…) volvemos de nuevo a la “casa” del Evangelio. Volver significa preguntarse de nuevo por lo más elemental de lo que constituye la utopía de Jesús. Volver es poner los acentos otra vez en lo que es más útil y vivo para nuestra espiritualidad. Volver es aprender un poco más el rostro de Jesús y copiar con más fidelidad sus comportamientos. Volver es quitar óxido a las utopías porque no se puede leer el Evangelio más que desde ellas. Volver es percatarse de que en los caminos trillados de la vida hay valores. Volver es cantar con Jesús de nuevo la melodía de los días, el don hermoso de vivir y respirar.

                Volver es también aprestarse a gustar el texto otra vez, con sus matices, sus insinuaciones, sus valores ocultos. Se trata de meterse un poco más debajo de la piel del texto. Y como dice el título de este trabajo, es volver a percatarse que evangelio y vida van juntos.

 

El texto:

 

                1,1Orígenes de la buena noticia de Jesús, Mesías. Hijo de Dios. 2Como estaba escrito en el profeta Isaías, “Mira, envío mi mensajero delante de ti; él preparará el camino” (Ex 23,20; cf. Mal 3,1); 3”una voz grita desde el desierto: -Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos” (Is 40,3). 4Se presentó Juan Bautista en el desierto proclamando un bautismo en señal de enmienda, para el perdón de los pecados. 5Fue saliendo hacia él todo el país judío, incluidos todos los vecinos de Jerusalén, y él los bautizaba en el río Jordán, a medida que confesaban sus pecados.

 

  • Preparar caminos: Eso es básicamente lo que la persona hace en la vida. Preparar caminos para los hijos, para la sociedad, para las personas. Una tarea hermosa la de preparar caminos para que los anden también otros, no solamente yo. Hacer de la vida un camino, algo transitable, valioso, hermoso.
  • Una enmienda social: De esa habla el bautismo de Juan, no solamente personal. Colaborar a la decencia social, a rectificar caminos que no huelen a justicia. No cansarse. Volver mil veces a la batalla de una política decente.
  • Un bautismo fuera del templo: En el río Jordán, fuera del templo, en la frontera con el desierto. Para construir algo hay que irse acostumbrando a estar bien en los márgenes, porque los márgenes también hacen parte de la vida.

 

Un momento de silencio y oración:

  • Me interesan  los caminos de la vida.
  • No quiero cansarme de las utopías
  • Quiero estar bien en los márgenes

 

 

Un valor: la armonía

 

            Se habla poco de ella, pero sigue siendo un gran valor. El Evangelio y la vida quieren ir en armonía. Puedo lograr armonía:

  • Deja un poco más sitio a Dios en tu vida. Que los criterios evangélicos cuenten realmente en tus días. Cree en el Evangelio, obra conforme a lo que dice. Sin más. La armonía asomará el rostro.
  • No hagas caso de los cantos de sirena de quienes nos dicen: tú preocúpate de que a ti te vaya bien y los demás, allá penas. No, siéntete hermano para que la alegría de vida y su íntima armonía cobren verdad y rostro.
  • Elige lo simple, lo normal, lo cotidiano. No te avergüences de ser como todos, de ser pueblo, de ser comunidad. En lo común vivido con gozo habita la armonía.
  • No te enfades por estar abajo, por no tener mando. Ahí se puede ser feliz, te puedes realizar, puedes estar contento. Estar abajo no es malo para quien aspira a la armonía.
  • Que te afecten las pobrezas, que sean para ti lugar de encuentro. No huyas de ellas, porque ahí se encierra, sin duda, el extraño fulgor de la armonía.
  • Ora con confianza, como quiere Jesús. Gusta del silencio. Ama la contemplación de lo creado. Disfruta con el don que es vivir y respirar.
  • Y pon en tu vida una dosis creciente de alegría. Alegría vivida en las pequeñas cosas, en los sencillos acontecimientos, en lo bello que está en nuestras manos. Si no nos apuntamos a la alegría, ¿cómo vamos a estar en armonía con nuestra sencilla vida?

 

Una imagen:

 

                Una piña, sola y humilde, sobre un bloque de granito. Es como lo nuestro. Ahí seguimos, a pesar y a través de los años: extraña y hermosa, unidos en torno a la Palabra y a la amistad. Una piña y una roca de granito, desnudez y amistad. No se trata de ser testarudos, empeñados en lo imposible. Con modestia y más allá de nuestros avatares, nos sentimos llamados a seguir en esta tarea en torno al Evangelio. Como una piña, sola, pobrecilla y con años. Pero como una piña. Con todo el vigor oculto en su sequedad. Y con todo el ánimo.

 

Un poema:

 

Todo lo bello es frágil: los trenes

cuando olían, la escarcha en los ribazos, la boca

de los niños aún sin término, el tacto

del silencio en los camposantos a la orilla

del mar, la redondez si es fruto, el ruiseñor,

su rama. Acaso la memoria. Todo lo verdadero

es frágil. Y no  es inútil. 

 

Fermín Herrero