CVMc

Domingo, 24 de enero de 2016

 

 

VIDA Y EVANGELIO:

UN MISMO CAMINO

Plan de oración con el Evangelio de Marcos

 

12. Mc 2,14

 

Una reflexión inicial:

 

            Desde niños nos han enseñado que el mundo se dividía en buenos y malos. El éxito estaba en adherirse a los buenos y escapar de los malos. Pero esta división falla más que una escopeta de feria porque ni los buenos son tan buenos como ellos dicen, ni los malos son tan malos como nosotros decimos.

                A los “buenos” a veces se les pilla en grandes maldades. Y a los “malos” se les descubren, con frecuencia, maravillosas bondades.

                Por eso, hay que buscar otra manera de dividir o, mejor, de enfocar a las personas, incluso sin dividir. Esa manera es enfocar a la persona, toda persona, más allá de su comportamiento moral, como una persona digna.

                Efectivamente, toda persona es digna en su fondo y como tal ha de ser mirada y respetada. Otra cosa es su comportamiento moral, que puede ser bueno o malo. Y como tal habrá que discernirlo.

Pero la dignidad va emparejada al hecho de ser persona. Y, por eso mismo, nunca se puede perder. Otra cosa es que la dignidad se halle más o menos oscurecida, más o menos aceptada, más o menos tenida en cuenta. Pero siempre estará ahí aunque quede velada por la inmoralidad, la fragilidad, la postergación o cualquier otro velo.

La espiritualidad de la dignidad es básica no solamente para la convivencia social, sino para la relación elemental, para el amor. Cuando se aleja uno de la dignidad por una pérdida de respeto y de cariño, se cae en el precipicio de la inhumanidad.

 

El texto:

 

            15Yendo de paso vio a Levi de Alfeo sentado al mostrador de los impuestos y le dijo: -Sígueme. Él se levantó y lo siguió.

 

  • Jesús va “de paso”. Es el andar de la profecía, de quien anda buscando colaboradores para un proyecto. Jesús necesita de nosotros para que su oferta pueda arraigar en nuestra historia.
  • Levi está “sentado en el mostrador de los impuestos”, en el lugar mismo de la limitación. Es un “jefe de malos”, ya que los recaudadores eran tenidos por escoria, colaboracionistas y opresores, corruptos con amparo de la ley. A uno así se le ofrece el reino no en base a su moralidad, sino en base a su dignidad.
  • La propuesta de seguimiento es sin matices, sin explicaciones, sin una negociación de por medio. Es como el flechazo del amor: o se ama o no se ama. O se sigue o no se sigue. No hay que andar con muchas disquisiciones.
  • La respuesta es inmediata. Le sigue dejando todo empantanado, como quien acepta sin condiciones. Un “malo” responde al resorte de su dignidad y conecta con la propuesta de Jesús.

 

Para pensar en silencio:

 

  1. 1.       ¿Miro a las personas desde la dignidad?
  2. 2.       ¿Sé separar dignidad y moralidad?
  3. 3.       ¿Descubro en los “malos” aspectos positivos y buenos?

 

 

 

Un valor: la bondad original

 

                Dice el Papa Francisco hablando de san Francisco de Asís que  “por la reconciliación universal con todas las criaturas, de algún modo Francisco retornaba al estado de inocencia primitiva”. Esa “inocencia primitiva” no es estar en babia o ser un simplón. Se trataría de activa dinamismo como estos:

-          Mantener la capacidad de sorpresa que uno lleva dentro, el “niño/a” que no deberíamos abandonar.

-          Hacer de la bondad de toda creatura algo de lo que uno no se apea nunca. Creer en la bondad básica de todo corazón.

-          Hay que pensar que si se trata a la persona desde la dignidad, ésta, con frecuencia, responde positivamente.

-          Es preciso vivir cada jornada, cada situación, como una posibilidad, incluso más allá de la adversidad. Si se logra esto, se mira al mundo de otra manera.

-          Habrá que poner en un segundo plano ideas, prejuicios, velos, estereotipos que se van apegando a nuestra vida a lo largo de los días. Hay que obrar con discernimiento, pero sin retorcimiento.

 

Una imagen:

 

      Estos son los “bomberos de Lesbos”, jóvenes españoles que han ido a la isla de Lesbos con el único afán de tratar de evitar que el número de refugiados ahogados en el Egeo crezca más. Las autoridades los han visto como un peligro y los han encarcelado, aunque, ulteriormente, los pusieron en libertad. Son gente que no mira los componentes morales o sociales de los refugiados. Los ven como personas dignas de ayuda y se aprestan a ello. No hace falta más.

 

Un poema:

 

Desde que su madre tiene la enfermedad de Alzheimer, P. no habla con ella más que del presente. Pasan largos ratos juntos discutiendo la forma de las nubes del cielo. Un día ella le pide venir urgentemente "para ver una maravilla": es para  mostrarle el gato dormido sobre un cojín. Otro día pasa de la risa al llanto ante un pequeño limón que brota en el limonero de su jardín. Su enfermedad hace de ella una visionaria sin escritura. Los éxtasis que sufre le permiten ver los milagros que  nuestras pretensiones descuidan.

 

Ch. Bobin