CVF 

Domingo1 de marzo de 2015

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

19. Filp 4,10-14

 

Introducción:

 

                La sobriedad no tiene buena prensa, ni en sí misma, ni socialmente. En sí misma porque relacionamos la austeridad y la sobriedad con la pobreza. No tienen nada que ver, porque la sobriedad contempla las necesidades básicas cubiertas. Pero pensamos que vivir a gusto con lo simplemente necesario es lo mismo que vivir mal. Por otra parte, como socialmente la austeridad ha sido invocada por quienes nos han estado explotando todos estos años, tampoco es un valor que tenga buena prensa. Sin embargo, desde antiguo se ha visto como una gran sabiduría el vivir con lo necesario y no más como un camino de humanidad, de solidaridad y, en definitiva, de gozo vital. No es fácil meter este valor en nuestra vida, pero pensemos también si el desmadre consumista nos ha llevado, realmente, a modos de vida más felices. Más bien, da la impresión de lo contrario.

                Es que el Pablo preso (no olvidemos que Filipenses se escribe desde la cárcel) se autorretrata como un sobrio feliz. Esa visión de la persona que sabe vivir con lo que hay deja entrever que el acento está puesto sobre lo esencial: el amor a Jesús y la buena relación con las personas. El resto, por necesario que sea, será siempre secundario. Es verdad que la pobreza de Pablo ha puesto en evidencia la generosidad de los Filipenses. Pero, en realidad, más que su generosidad, lo que ha evidenciado es su amor. Y ese amor no duda en desprenderse de cualquier cosa, aun de lo necesario, por la persona que se aprecia. El sobrio feliz es, con frecuencia, el más generoso.

 

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Texto:

 

                10Como fiel del Señor, me alegré muchísimo de que ahora pudierais por fin expresar de nuevo vuestro interés por mí; pues, aunque lo sentíais, os faltaban ocasiones. 11No penséis que lo digo porque ando escaso, pues yo he aprendido a arreglarme en toda circunstancia: sé vivir con estrechez y sé tener en abundancia; 12ninguna situación tiene secretos para mí, ni estar harto, ni pasar hambre, ni tener de sobra, ni pasar falta; 13para todo me siento con fuerzas, gracias al que me robustece. 14Con todo, me habéis hecho un favor al tomar como vuestra mi dificultad.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

            Este señor es Pierre Rabhi (Kenadsa, Argelia, 1938) es un agricultor, político, escritor y filósofo francés de origen argelino. Es uno de los precursores e impulsores del agro-ecologismo. Es asimismo partidario del movimiento de regreso a la tierra, y fundador del concepto de “oasis en todos los lugares” Defiende un modo de sociedad más respetuosa con las personas y la tierra, y apoya el desarrollo de prácticas agrícolas respetuosas con el medio y preservando los recursos naturales, principalmente en los países áridos. Ha escrito un libro hermoso sobre la sobriedad feliz, defendiendo un estilo humano de vivir con lo necesario y no más. Modelos de referencia.

                Oramos: Gracias, Señor, por quienes son sensibles a otro tipo de vida; gracias por quienes valoran más las personas que las cosas; gracias por quienes descubren el gozo en lo sencillo.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                Aunque a Jesús le llamaron “comilón y borracho, amigo de pecadores” (Mt 11,19), en realidad fue un hombre sobrio y no amargado (aunque los evangelios no lo describan como una persona bienhumorada). Cuando dice que “el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza” (Mt 8,20), parece que lo dice sin amargura, como una opción elegida, que no le impide disfrutar de la relación y de la vida. Volver al Jesús sobrio nos alejaría de ese otro Jesús cristológico lleno de oropeles que nada tiene que ver con la espiritualidad de la sobriedad.

                Oramos: Gracias, Señor, por tu contenida sobriedad; gracias por tu manera simple de ver la vida; gracias por tu desapegode lo no necesario.

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Como decíamos más arriba, hablar hoy de austeridad en nuestra sociedad es condenarse al fracaso. Sin embargo la austeridad aceptada nos ayuda a convivir entre nosotros, nos acerca a las situaciones reales de los débiles y, como cristianos, nos hace entender algo mejor el misterio abrupto de la cruz de Cristo. De manera, que, bien tomada, la sobriedad es un beneficio para la persona, siempre, como decimos, que lo básico esté cubierto.

                Oramos: Que, por nuestra sobriedad, mejoremos nuestro nivel de relación; que, por nuestra sobriedad, comprendamos mejor la situación de los débiles; que, por nuestra sobriedad, se nos haga más cercano el misterio de la cruz de Jesús.

 

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Volvemos a la comunidad:

 

                Podríamos decir que nuestra relación en la comunidad virtual es sobria, tal vez un tanto excesivamente. Quizá tendríamos que ser más “jugosos”. Pero eso muestra que el trabajo orante nos lleva a la relación, aunque para que sea más jugosa tiene que haber un ingrediente más explícito. Para hacer más verdad nuestro trabajo orante, habría, pues, que echar más “jugo” a nuestra relación. ¿O no?

                Oramos: Que nos preocupemos más, unos de otros; que nos acerquemos más unos a otros; que nos colguemos más unos de otros.

 

               

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Palabras que alientan:

 

 

 Y el discípulo  dijo: 

"¿Es la pregunta a Dios pregunta a Dios solo?". 

    Y el maestro respondió: "Dios cambia con nosotros. Dejó 

de ser Dios antes de existir, porque Él no existe más que por 

nosotros". 

    Y añadió: "Para ser, cada vez, la invariable pregunta a la 

infinita pregunta a nosotros mismos". 

 

EdmondJabès, 

 

 

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Tu parte:

 

                Intenta estos días mirar la posibilidad de ser, a la vez, sobrio y feliz. Coméntalo con alguien.

 

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