CVF 

Domingo 12 de octubre de 2014

 

VOLVER A JESÚS

 Plan de oración con Filipenses

 

2. Filp 1,12-19

 

            Mantener la alegría en situaciones de vida favorables es fácil. Lo difícil viene cuando las cosas se tuercen. ¿Cómo poder atisbar la alegría en situaciones difíciles? ¿Cómo esbozar una sonrisa cuando aprieta la pena? ¿Cómo saber que la alegría honda puede sobrevenir en el maremagno del dolor. Hay gente que lo logra. Por eso sabemos que es posible mezclar alegría a las situaciones de dificultad. El saberlo, el verlo en las vidas concretas de personas cercanas es algo que puede animar nuestro camino de vida.

                A Pablo le pasa algo de esto: está en la cárcel, hay gente por ahí que le está haciendole la cama, sufre, como luego dirá, un indudable abandono. Sin embargo, una paz que habita dentro hace que la alegría no le abandone, que la rabia no se apodere de él, que la amargura no le reconcoma. “Me seguiré alegrando porque sé que todo será para mi bien”. Si esto lo dijera alguien que vive en la prosperidad, lo entenderíamos. Pero lo dice un pobre preso, un abandonado, un manipulado por sus mismos compañeros de fe. Posiblemente haya tenido que hacer mucho trabajo de apaciguamiento interior para llegar a este equilibrio. Pero el saber que el “volcánico” Pablo es capaz de vivir en una cierta alegría cuando el abandono aprieta, que las lágrimas no son más poderosas que la paz del corazón, es algo que puede animarnos.

 

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Texto:

 

                12Además, quiero que sepáis, hermanos, que esto que me ocurre más bien ha favorecido el avance de la buena noticia, 13pues el entero pretorio y todos los demás ven claro que estoy en la cárcel por ser cristiano, 14y la mayoría de los hermanos alentados por mi prisión a confiar en el Señor, se atreven mucho más a exponer el mensaje sin miedo.

                15Es verdad que algunos proclaman al Mesías por envidia y antagonismo hacia mí; otros, en cambio, lo hacen con buena intención. 16éstos porque me quieren y saben que me han encargado de defender el Evangelio; 17los otros anuncian al Mesías por rivalidad, jugando sucio, pensando en hacer más penoso mi encarcelamiento.

                18¿Qué más da? Al fin y al cabo, de la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; 19más aún, me seguiré alegrando porque sé que todo será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al espíritu de Jesús el Mesías que me socorre.

 

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La sociedad nos ayuda a volver a Jesús:

 

 

 

            Una foto de tantas en el tema de la inmigración llamada “ilegal”. La dura prueba de pasar el estrecho en patera no borra la sonrisa de este joven africano. Es cierto que seguramente que aún tendrá que sufrir más. Pero el primer gran paso para escapar de la pobreza cree que lo ha dado. La honda pena de ser pobre de solemnidad no lograr borrar la sonrisa del corazón. Esa alegría en la adversidad será su mejor aval para el éxito.

                Oramos: Que los fuertes sean, Señor, alegres; que los débiles mantengan el gozo de vivir; que la pena no hunda a la alegría.

 

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Volver al Jesús del Evangelio:

 

                No cabe duda de que Jesús ha sido uno que ha sabido mantener un cierto gozo en el momento de la oscuridad. Lo revelan pasajes evangélicos como el de Jn 12,27: “Ahora me siento fuertemente agitado; pero qué voy a decir: ‘Padre, líbrame de esta hora’? ¡Pero, si para eso he venido, para esta hora!”. La agitación grande no hace que Jesús pierda el rumbo. Sabe que lo suyo es esta hora, sabe que el padre le amparará, puede, por tanto, seguir en una paz básica aunque el corazón se agite. Esa mezcla es la que da sentido su vida.

                Oramos: Gracias, Señor, por un Jesús que no pierde el rumbo; gracias porque, más allá de su agitación, sigue amando; gracias por sus lágrimas y sus alegrías.  

 

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Volver a los valores hondos:

 

                Uno de esos valores hondos a los que habría que volver es el valor  de la estabilidad de ánimo. Muchos de nosotros perdemos tal estabilidad con mucha facilidad. Cualquier pequeña contradicción nos altera, cualquier sencillo disgusto nos amarga. Es preciso saber relativizar las situaciones diarias para que la paz persista. La paz y la confianza. Como dijo aquel: Quien confía pasaría por esta vida con la calma de los grandes ríos.

                Oramos: Que la paz se instale en nuestro interior; que el gozo no desaparezca del todo; que la estabilidad sea un logro en nuestra vida.

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Volvemos a la comunidad:

 

                A lo largo de los años vamos viviendo en las personas de la comunidad situaciones de honda alegría y, así mismo, momentos de notable dificultad. Compartir ambas realidades obra el efecto beneficioso de que lo bueno aumenta la alegría y lo malo compartida mitiga su mordedura. Es uno de las beneficios de hacer un camino juntos. Mantener esta tónica puede ser bueno para nosotros.

                Oramos: Que nos acompañemos con sencillez; que nos consolemos con amor; que nos animemos con fuerza.

                 

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Palabras que alientan:

 

Y si el final 

no fuera más que un algo

que se enciende

hacia otra parte. 

La fruta

tras el hueso de la fruta. 

La caricia que crea

la carne

en su caída. 

 

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Tu parte:

 

                Trata de mantener la estabilidad emocional lo más que puedas durante estos días, aunque haya momentos de una cierta pena.

                              

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