ESPÍRITU DE ASÍS 2013

 

1

ORACIÓN

 

PRIMER MOMENTO:

1.- Me encuentro con Dios en el rostro del pobre

 

Lectura de Mt 25, 31-40

 

Animador de la oración.        Detengámonos unos momentos a mirar con valentía la realidad de nuestro mundo y pidamos la gracia de contemplar el rostro de Dios en el rostro empobrecido y sufriente de nuestros hermanos, mirando, contemplando y escuchando con un corazón tocado por la gracia de Dios que ve donde otros no logran descubrir nada.

 

            Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • “La parábola gigantesca del rico Epulón y el pobre Lázaro” y descubrir que en este banquete de la humanidad que Dios preparó para todos sus hijos, hay muchos a quienes no se les permite entrar y están a la puerta, como Lázaro, esperando que les echen las migajas de la mesa.

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • “La parábola del Buen samaritano”. A todos esos tirados en la cuneta de la vida, apaleados por la insolidaridad de tantos que pasan de largo, haciendo la vista gorda como el levita y el sacerdote, para no toparse con ellos ni complicarse la vida y siguen su camino de egoísmo con un corazón cerrado e indiferente.

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • A esos niños abandonados con su soledad a cuestas, de esos jóvenes que deambulan por nuestras calles sin rumbo, porque se les cerraron las puestas de la esperanza para encontrar un trabajo digno que les hiciera sentirse alguien y soñar con un proyecto de futuro.

 

Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • Esas filas interminables en las oficinas de empleo, y los rostros entristecidos de tantos padres y madres que cada mañana buscan traer un trozo de pan y afecto a sus hijos y regresan con las alforjas vacías y se sienten derrotados y desesperados, porque, a pesar de sus esfuerzos, no tienen cómo alimentar y educar a sus hijos.

 

Todos: Haznos sensibles, capaces de dejarnos afectar al escuchar…

  • Los llantos de esos niños golpeados por la pobreza antes de nacer y que arrastrarán por toda su vida secuelas irreparables por falta de alimentación adecuada y de condiciones dignas de toda persona humana

 

Todos: Haznos sensibles, capaces de dejarnos afectar y mirar con ojos compasivos…

  • Esos campos de refugiados en tierra extraña, privados de un techo acogedor, de un trabajo digno que les haría sentirse alguien, de una esperanza cierta cuyo horizonte no se vislumbra por ninguna parte.

 

Canto: ¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Todos: Permítenos, Señor, contemplar con el corazón…

  • La cara inexpresiva de tantos ancianos que se sienten un estorbo y un peso para la sociedad de la eficiencia y del éxito y casi les da vergüenza vivir

 

Todos: No permitas, Señor, que nuestros oídos se cierren ante…

  • El clamor, sordo a veces y amenazante otras, de tantas personas varadas por la marea de una sociedad sin entrañas de misericordia y convertidas en unos “don nadies”, sin voz ni voto en el concierto de su país.

 

Todos: Toca, Señor, nuestro corazón para mirar con ojos compasivos…

  • La brecha que se ensancha y ahonda cada día más entre hombres y mujeres que tienen una misma dignidad: la de ser hijos de Dios.

 

Canto:¿cuándo te vimos, Señor, con hambre y con sed,

                        Desnudo o extranjero, enfermo o en la cárcel?

                        ¿Cuándo te vimos, Señor?

 

Animador de la oración A muchos nos escuece por dentro el corazón ante situaciones inhumanas e injustas de indiferencia, desprecio, marginación del otro, y que no revelan el espíritu evangélico que nos lleva a descubrir a Dios en todos y muy especialmente en los más empobrecidos y marginados.

            El mundo tiene que ver a hombres y mujeres que sepan identificarse con los que sufren, con los que viven a la intemperie, con los que sobran en este mundo de eficacia, hasta dar la vida en su ayuda. Y todo porque están convencidos, desde una fe vigorosa, que con todos ellos se identifica el Señor. Por eso esta tarde rezamos juntos y pedimos:

 

La mirada del Evangelio. (recitamos pausadamente a dos coros) 

 

1.- Ayúdanos a cambiar, Señor, nuestra mirada mundana, egoísta, acomodada, poco comprometida, temerosa.

Ayúdanos a cambiar para mirar las cosas, el mundo, la vida, con tu mirada y desde tus ojos.

 

2.- Quítanos las anteojeras que vamos construyendo a lo largo de los años, que  nos aíslan del dolor y del sufrimiento de los que caminan a nuestro lado. Sacude nuestro corazón para aprender a ver con los ojos llenos de Evangelio y Esperanza de Reino. Corre ya el velo de nuestros ojos para que viendo, podamos conmovernos por los otros y movernos desde lo profundo de cada uno para acudir a dar una mano (y la otra, y la vida toda…) a los que están caídos al borde del camino, los que esta sociedad ciega ha tirado a un lado porque no cuentan o no interesan a las leyes del mercado.

 

1.- Convierte nuestra mirada para hacer posible y cotidiano el milagro del Buen Samaritano, ver al otro y acercarse, no pasar de largo, compartir, ser generoso, darlo todo por el hermano.

¡Cuántas cosas son posibles, mi buen Dios, si cambiamos la mirada, si no damos la espalda, si no vivimos encerrados!

Abre nuestros ojos, ten compasión de nosotros, como pedía el ciego del evangelio, que no veamos borroso, no sea que confundamos el camino y creamos encontrarte donde tú no estás, donde tú no te has quedado.

 

2.- Descúbrenos, Señor, tu presencia viva entre los pobres. Que te reconozcamos en el desnudo, el hambriento, el que está solo, en el preso, el enfermo, y tantos otros, Señor, en quienes nos sales al encuentro cada día, sin que a veces lo advirtamos, por tener el corazón endurecido y los ojos cegados.

 

1.- ¡Conviértenos, Señor! Devuélvenos la mirada confiada de los niños, la transparencia que habla de lo que abunda en el alma. No permitas que cerremos los ojos y creamos hallarte dentro nuestro, sin buscarte y encontrarte por donde andas a diario.

 

2.- Que la ambición, el conformismo, la comodidad y las falsas seguridades no nublen nuestra mirada. Desata ya mismo un vendaval que se lleve la nube de nuestras explicaciones fáciles, y también las difíciles. A Dios no vale con explicarlo, hay que vivirlo y contemplarlo donde a Él se le antoja estar y no donde a nosotros nos conviene ver.

Será tan difícil, Señor, que nos demos cuenta que no estás en el crucifijo de madera tallada que adoramos, sino ahí, tirado entre los que ni siquiera miramos.

 

Todos. Ayúdanos, Señor, a ver… y a cambiar…, a verte… y a optar…, a utilizar esos lentes maravillosos que nos dejaste para mirar el mundo, la realidad, la vida: La mirada del Evangelio, para ver con los ojos de Dios.

 

 

SEGUNDO MOMENTO:

2.- Bienaventuranzas de la Solidaridad

 

Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

 

1.- Felices los que siguen al Señor por la senda del buen Samaritano.

Los que se atreven a andar tras sus pasos, a superar las dificultades del camino, a vencer los cansancios de la marcha.

Los que al andar van trazando sendas nuevas para que otros sigan, entusiasmados, y continúen la obra del Señor.

Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre, tan presente en estos tiempos, tan cercano para algunos, para otros tan lejano.

 

2.- Felices los que dan la vida por los demás. Los que trabajan duro por la justicia anhelada. Los que construyen el Reino desde lugares remotos. Los que, anónimos y sin primeras planas, entregan su vida para que otros vivan más y mejor. Los que con su diario sacrificio abren huellas de humanidad nueva en un mundo mellado por el egoísmo del “dios-mercado”.

 

1.- Felices todos los que trabajan por los pobres. Desde los pobres. Junto a los pobres. Con corazón de pobre.

Contemplando a diario la hermana muerte, temprana, injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados, sin salud, ni educación, ni juegos (infancias robadas por miles desde antaño).

Felices los que viven solidarios dejando el asfalto limpio y prolijo para caminar por senderos pedregosos, polvorientos, que abren al mundo de los que no cuentan en los números o estadísticas de los ministerios de turno.

 

            Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

2.- Felices los que aman al hermano concreto. Los que no se van en palabras, sino que muestran su amor verdadero en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.

Felices los que sueñan, los que intentan que todos aprendan sin distinciones de color, piel o dinero.

Felices los que comparten sus bienes, Don-Regalo del buen Dios, para vivir como hermanos y demostrarlo en la práctica. Los que no guardan con egoísmo sino que brindan y comparten.

 

1.- Felices los que caminan juntos, en búsqueda comunitaria del Reino de Vida Nueva y Fraternidad Realizada. Los que se ayudan en las buenas y en las malas, los que aprenden que más pueden dos juntos que uno solo.

 

2.- Felices todos los que piensan en el hermano y que encuentran su alegría y el gozo y el sentido de la vida en trabajar por los demás, y por el Reino, y por el Señor vivo en medio de nosotros, olvidado, marginado, solo y abandonado en los rostros de los jóvenes, de indígenas, de ancianos, de mujeres solas, de desamparados, y de tantos otros.

 

1.- FELICES,

-Y alzo la voz para que escuchen todos-

LOS QUE VIVEN EL MANDAMIENTO PRIMERO QUE ES AMOR A DIOS Y AL HERMANO.

FELICES, los que encuentran que este amor hoy, se revela en un camino:

SER SOLIDARIO.

 

            Canto: Me ha mostrado, el Señor,

            Lo que es bueno y lo que pide Él de mí:

            Hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él.

 

 

TERCER  MOMENTO:

3.- Oración y letanía.

 

(Tomado de una oración del Obispo Munib Younan, Iglesia luterana de Jordania y Palestina)

"He aquí a Dios mi salvador; estaré seguro y no temeré." (Isaías 12:2)

Padre celestial, te alabamos por haber enviado a tu Hijo, Jesucristo, a nacer en Belén para ser uno de nosotros. Una vez más, y como casi siempre, nos encontramos sumidos en la violencia, el derramamiento de sangre y el odio que parecen no tener fin. Nos sentimos desamparados frente al poder político y militar de este mundo. Miramos en torno y no encontramos salvación en los seres humanos, sino sólo en nuestro Señor encarnado.

Te pedimos que limpies nuestros corazones de sentimientos de rencor y de odio, de frustración y temor. Haz que todos nos volvamos a ti arrepentidos y llénanos de confianza y seguridad en ti, que eres nuestra salvación. Pedimos que todo nuestro sufrimiento nos acerque a ti, y nos haga crecer en fe y confianza en ti, y en amor a todos nuestros vecinos.

Envía tu Santo Espíritu para que consuele a las familias sufrientes, facilite la recuperación de los heridos y mutilados, y cambie los corazones de todos nosotros para hacernos ver que tu voluntad en Tierra Santa es que palestinos e israelíes convivan en justicia e igualdad. Cambia las mentes de los políticos para que transformen las espadas en rejas de arado.

Bendice a tu Iglesia para que sea tu instrumento de paz, llevando consuelo a los afligidos, promoviendo la justicia para los débiles y menesterosos y dando testimonio de tu amor a todas las personas.

En Jesucristo oramos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te glorificamos y alabamos. Eres nuestro único refugio en este mundo turbulento.

      Te glorificamos y alabamos, Dios nuestro.

Dios misericordioso, en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo en Belén te hiciste uno de nosotros, compartiendo y entendiendo nuestra humanidad, nuestros sufrimientos y nuestros problemas.

      Te glorificamos y alabamos, Dios nuestro.

Te agradecemos que te hayas refugiado en Egipto, identificándote con todos los refugiados y las víctimas del poder político.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Te agradecemos que hayas crecido en Nazaret y predicado al pueblo en Galilea, extendiendo tu reino de una manera nueva.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Te agradecemos que hayas sido crucificado en Jerusalén, identificándote con cada persona que sufre y vive bajo la ocupación y la injusticia. En la cruz llevaste el pecado y el sufrimiento de todos los seres humanos y nos reconciliaste contigo y con todos nuestros congéneres humanos.

      Te damos gracias, Dios nuestro.

Oramos por todas las víctimas de la injusticia y la violencia en la actual situación. Oramos también por los responsables de la injusticia y de todas las formas de violencia.

      Señor, ten piedad de nosotros.

Oramos por nuestras madres que están hartas de sangre derramada, asesinatos y uso de las armas. Oramos por las familias afligidas que han perdido sus seres queridos. Oramos por la pronta recuperación de los heridos. Oramos especialmente por los que tienen que vivir con una incapacitación permanente.

      Señor, ten piedad de nosotros.

Jesús, Salvador nuestro, nuestra mirada se dirige a ti, nuestra única ayuda en estos tiempos de congoja

Señor, escucha nuestra oración.

Te pedimos que abras los ojos del mundo a la justicia y la reconciliación. Ayúdanos a ver que la seguridad y la libertad de un pueblo dependen de la seguridad y la libertad del otro.

      Señor, escucha nuestra oración.

Pedimos por los políticos, para que se den cuenta de que la seguridad y la paz que todos deseamos no vendrán por medio de las armas y la fuerza, sino haciendo justicia de modo que los pueblos puedan reconciliarse y forjar juntos una coexistencia equitativa para el futuro.

      Señor, escucha nuestra oración.

Señor Jesús, nos has llamado a ser tus seguidores. Danos tu amor para todos nuestros hermanos. Líbranos y libra a nuestros hijos del odio, el rencor y la denegación de los derechos del prójimo; y llénanos de amor, verdad y justicia, para que podamos reconocer y respetar la dignidad y los derechos de cada uno.

      Señor, escucha nuestra oración.

Señor Jesús, nos has enseñado que el perdón no es el olvido de los derechos de cada uno sino su afirmación. Sabemos que perdonar es ver a Cristo en nuestros enemigos y amarlos como nuestros vecinos. Llévanos a todos a afirmar y respetar nuestra humanidad como don que procede de ti, pues todos hemos sido creados a tu imagen. Danos valor para reconocer mutuamente los derechos humanos, religiosos, civiles y políticos de cada uno.

      Señor, escucha nuestra oración.

Espíritu Santo, dispensador de vida y de nuevos comienzos, ayúdanos a responder fielmente a la llamada de Dios para ser ministros de reconciliación.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Ayúdanos a encontrar maneras de alentar a las personas a abrir sus corazones y confesar su parte en las pasadas injusticias y a encontrar maneras de construir un futuro justo y seguro para nuestros hijos. Danos sabiduría y coraje en este difícil empeño. Cuando las presiones de la situación nos lleven a desesperar, ven con tu Santo Espíritu y renueva nuestra fuerza y nuestra esperanza.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Ven, Espíritu Sanador, y cámbianos y abre caminos para que nosotros cambiemos a otros. Aparta toda injusticia y llena nuestra tierra con una paz justa. Aparta todo el odio y llénanos con amor verdadero.

      Ven, Espíritu Santo, renuévanos.

Dios misericordioso, acepta nuestra oración y nuestra súplica. Tú eres nuestra única fuerza. Nadie puede arrebatarnos el poder de la oración. En nombre de Jesús, nuestro Señor y Redentor, te rogamos.

      Amen.

 

Padre nuestro.

            En esta vigilia de oración, hemos visto cómo nuestras acciones recaen directa e indirectamente en los demás, y cómo nuestro compromiso continuo y conjunto ha de empezar desde una conciencia clara de que el pan nuestro de cada día es derecho de todos. Por eso, ahora, le pedimos a nuestro Padre cantando que nos dé el pan de cada día:

PADRENUESTRO

 

Oración.

            Señor Jesús, líbranos  de las ataduras para entender que tu Reino se construye hoy y aquí. Haz que nuestra vida sea servicio a la verdad, servicio de los que lo necesiten y los que practican la justicia. Danos, Señor, espíritu de lucha para proclamar la Verdad de tu Evangelio, espíritu inconformista para no pactar con cualquier Reino que halague nuestro vivir, espíritu de libertad para renunciar a la hipocresía interesada. Reina en nosotros, y acepta nuestros deseos de trabajar por un mundo en el que estés Tú.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. R/ AMÉN.

(Se termina cantando o impartiendo la bendición de san Francisco)

 

 

 

 

2

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

 

 

Canto inicial: Himno de la alegría

 

Ambientación

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también en este encuentro ecuménico de oración rememoramos y renovamos el Espíritu de Francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz.

 

Decálogo de Asís

 

            En ambiente de oración y de sosiego, vamos a recordar el DECÁLOGO DE ASÍS con el que los líderes de todas las confesiones religiosas adquirieron un compromiso allá en 1986. Al traerlo hoy a nuestra memoria, nos unimos nosotros a él con nuestro compromiso personal.

            (Lo leen entre varios lectores/as)

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.

2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.

3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.

4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.

5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.

6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

 

 

 

8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

 

            (Silencio con música de fondo)

Oración común

 

         Vamos a desgranar, en clima de oración, una serie de oraciones religiosas que todas demandan el don mesiánico de la paz. Que al orar con ellas se renueve en nosotros el sueño de la paz.

 

1. ORACIÓN BUDISTA POR LA PAZ

 

¡Que se liberen rápidamente a todos los acosados por los sufrimientos del

cuerpo y de la mente!

¡Que sean libres los esclavizados!

¡Que los débiles recuperen la fortaleza!

¡Que toda persona piense en hacer amistad con otros!

¡Que aquellos – niños, jóvenes, adultos y ancianos – que se encuentran en

un desierto, temerosos y sin rastro, sean protegidos por fuerzas celestiales y

que rápidamente logren la paz y la serenidad de Buda!

 

2. ORACIÓN BAHA´I POR LA PAZ

 

Sed generosos en la prosperidad,

y agradecidos en la adversidad.

Sed justos en vuestros juicios

y cuidadosos en vuestros discursos.

Sed lámpara para los que caminan en la oscuridad

y un hogar acogedor para el extranjero.

Sed ojos para los ciegos,

y luz para guiar los pies de los equivocados.

Sed aliento que dé vida al cuerpo de la humanidad,

rocío al corazón humano,

y fruta del árbol de la humildad.

 

 

 

3. ORACIÓN HINDÚ POR LA PAZ

 

Oh Dios, llévanos de lo irreal a lo real

Oh Dios, llévanos de la oscuridad a la luz

Oh Dios, llévanos de la muerte a la inmortalidad.

Oh, Señor Dios, Todopoderoso:

¡Que haya paz en las regiones celestiales!

¡Qué haya paz en la Tierra!

¡Que las aguas estén agradables!

¡Que las hierbas de mayo sean sanas y que los árboles y las plantas traigan

paz a todos!

¡Que toda cosa sea fuente de paz para nosotros!

¡Que los seres benevolentes nos traigan paz!

¡Que la Ley Védica propague paz por todo el mundo!

¡Que tu paz misma conceda paz a toda la humanidad y a mí también!

 

4. ORACIÓN JUDÍA POR LA PAZ

 

Subamos al Monte del Señor

para que caminemos por los senderos del Altísimo.

Con su fuerza transformaremos las espadas en arados

y nuestras lanzas en herramientas de podar.

Las naciones no alzarán la espada contra otras,

ni se adiestrarán más para la guerra.

Y ninguno tendrá miedo,

porque la boca del Señor ha hablado.

 

5. ORACIÓN MUSULMANA POR LA PAZ

 

En el nombre de Alá,

el Bueno, el Misericordioso.

Alabado sea, el Señor del universo

que nos ha creado y nos ha formado

repartiéndonos en tribus y naciones.

¡Que nos conozcamos y no nos despreciemos!

Si el enemigo está dispuesto a hacer la paz,

dispongámonos también nosotros a buscarla.

Y confía en Dios, porque Alá, el señor, es el único que escucha

y sabe todas las cosas.

Siervos de Dios,

llenos de gracia son aquellos que caminan en la Tierra con humildad

y saludan a sus semejantes diciendo “Paz”.

 

6. ORACIÓN SINTOÍSTA POR LA PAZ

 

Si las personas que viven al otro lado del océano que nos rodea

son nuestros hermanos y hermanas.

¿Por qué hay tantos problemas constantes en este mundo?

¿Por qué suben vientos y olas en el océano que nos rodea?

Yo sólo deseo que el viento sople todas las nubes

que están colgadas en las cimas de las montañas.

 

7. ORACIÓN CRISTIANA POR LA PAZ

 

Señor, haz de mi, un instrumento de tu paz;

donde haya odio, ponga amor;

donde hay ofensa, perdón;

donde hay duda, fe;

donde hay desesperanza, esperanza;

donde hay tinieblas, luz;

donde hay tristeza, alegría.

Oh Maestro,

que no me empeñe tanto.

En ser consolado como consolar.

En ser comprendido como comprender.

En ser amado como amar.

Porque dando se recibe.

Perdonando se es perdonado.

Y muriendo a si mismo

se resucita a la vida eterna.

 

Padre nuestro

 

            Recitamos la oración de Jesús que es la oración de todos los que se saben hijos de Dios y, por ello, constructores de la paz. Padre nuestro…

 

Oración final

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

Canto final: Caminamos hacia el sol

 

 

1.Caminamos hacia el sol

esperando la verdad;

la mentira, la opresión,

cuando vengas cesaran.

 

Llegará con la luz

la esperada libertad. (2)

 

2.Construimos hoy la paz

en la lucha y el dolor;

nuestro mundo surge

ya en la espera del Señor.


 

 

3

CELEBRACIÓN ESCOLAR

 

1. Signo inicial

 

            En el local en que se haga la celebración (o en el patio) se coloca en el centro una gran silueta de la paloma de la Paz. Luego se invita a que los niños dibujen rápidamente el perfil de una de sus manos dentro de la paloma de la paz.

            Mientras tanto se escucha (se puede copiar de Youtube) o se canta:

 

Tus manos son palomas de la paz, 
tus manos son palomas de la paz. 
Puedes tener la suerte de encontrar 
en tus manos palomas de la paz.
 
La paz que estás buscando te la regala Dios, 
Él siembra la semilla en nuestro corazón. 
Tú puedes conseguir que el mundo 
llegue a ser sementera que brota del Amor.
 
No dejes que el rencor destruya tu ilusión, 
que el odio se despierta cuando nace el sol. 
Tú puedes construir, viviendo en libertad, 
un camino a la nueva humanidad.
 
Si luchas en la vida por buscar la paz 
uniéndote a los hombres en un mismo afán, 
al fin podrás cantar gritando la verdad: 
"son mis manos palomas de la paz".
 

2. Decálogo de Asís

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también  rememoramos y renovamos el Espíritu de Francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz. Por eso vamos a leer el DECÁLOGO DE ASIS al que se competieron aquellos líderes religiosos y que hoy hacemos nuestro:

 

            (Lo leen entre 10  lectores/as)

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.

2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.

3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.

4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.

5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.

6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.

8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

Oración común

 

         Y como en nuestro colegio tenemos amigos y amigas de otras religiones vamos a rezar juntos con algunas oraciones hermosas de esas religiones

 

            (Se eligen las que convengan)

 

1. ORACIÓN BUDISTA POR LA PAZ

 

¡Que se liberen rápidamente a todos los acosados por los sufrimientos del

cuerpo y de la mente!

¡Que sean libres los esclavizados!

¡Que los débiles recuperen la fortaleza!

¡Que toda persona piense en hacer amistad con otros!

¡Que aquellos – niños, jóvenes, adultos y ancianos – que se encuentran en

un desierto, temerosos y sin rastro, sean protegidos por fuerzas celestiales y

que rápidamente logren la paz y la serenidad de Buda!

 

3. ORACIÓN HINDÚ POR LA PAZ

 

Oh Dios, llévanos de lo irreal a lo real

Oh Dios, llévanos de la oscuridad a la luz

Oh Dios, llévanos de la muerte a la inmortalidad.

Oh, Señor Dios, Todopoderoso:

¡Que haya paz en las regiones celestiales!

¡Qué haya paz en la Tierra!

¡Que las aguas estén agradables!

¡Que las hierbas de mayo sean sanas y que los árboles y las plantas traigan

paz a todos!

¡Que toda cosa sea fuente de paz para nosotros!

¡Que los seres benevolentes nos traigan paz!

¡Que la Ley Védica propague paz por todo el mundo!

¡Que tu paz misma conceda paz a toda la humanidad y a mí también!

 

4. ORACIÓN JUDÍA POR LA PAZ

 

Subamos al Monte del Señor

para que caminemos por los senderos del Altísimo.

Con su fuerza transformaremos las espadas en arados

y nuestras lanzas en herramientas de podar.

Las naciones no alzarán la espada contra otras,

ni se adiestrarán más para la guerra.

Y ninguno tendrá miedo,

porque la boca del Señor ha hablado.

 

5. ORACIÓN MUSULMANA POR LA PAZ

 

En el nombre de Alá,

el Bueno, el Misericordioso.

Alabado sea, el Señor del universo

que nos ha creado y nos ha formado

repartiéndonos en tribus y naciones.

¡Que nos conozcamos y no nos despreciemos!

Si el enemigo está dispuesto a hacer la paz,

dispongámonos también nosotros a buscarla.

Y confía en Dios, porque Alá, el señor, es el único que escucha

y sabe todas las cosas.

Siervos de Dios,

llenos de gracia son aquellos que caminan en la Tierra con humildad

y saludan a sus semejantes diciendo “Paz”.

 

6. ORACIÓN SINTOÍSTA POR LA PAZ

 

Si las personas que viven al otro lado del océano que nos rodea

son nuestros hermanos y hermanas.

¿Por qué hay tantos problemas constantes en este mundo?

¿Por qué suben vientos y olas en el océano que nos rodea?

Yo sólo deseo que el viento sople todas las nubes

que están colgadas en las cimas de las montañas.

 

7. ORACIÓN CRISTIANA POR LA PAZ

 

Señor, haz de mi, un instrumento de tu paz;

donde haya odio, ponga amor;

donde hay ofensa, perdón;

donde hay duda, fe;

donde hay desesperanza, esperanza;

donde hay tinieblas, luz;

donde hay tristeza, alegría.

Oh Maestro,

que no me empeñe tanto.

En ser consolado como consolar.

En ser comprendido como comprender.

En ser amado como amar.

Porque dando se recibe.

Perdonando se es perdonado.

Y muriendo a si mismo

se resucita a la vida eterna.

 

Padre nuestro

 

            Recitamos la oración de Jesús que es la oración de todos los que se saben hijos de Dios y, por ello, constructores de la paz. Padre nuestro…

 

Oración final (todos juntos) 

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones. Amén.

 

Signo final

 

Se distribuye una pegatina con el cartel del Espíritu de Asís de este año (La fe auténtica, constructora de paz).

 

Se escucha el “Himno de la alegría”.

 

 

4

EUCARISTÍA

 

Monición de entrada:

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nosotros también en esta eucaristía rememoramos y renovamos el Espíritu de francisco de Asís y de todos aquellos que, a lo largo de la historia, han sido constructores de Paz.

 

Canto de entrada: Qué alegría cuando me dijeron (Estrofa: “Desead la paz a Jerusalén…”).

 

Acto penitencial

 

  • Porque hemos fallado en nuestro compromiso de proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso…Señor, ten piedad.
  • Porque no hemos educado a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria…Cristo, ten piedad.
  • Porque no hemos promovido la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos…Señor, ten piedad.

 

Gloria

 

            Cantemos la gloria de Jesús, el constructor del amor y de la paz.

 

Monición a las lecturas:

 

            La voz potente del libro del Eclesiástico de alza hoy para recordarnos que “los gritos del pobre atraviesan las nubes hasta alcanzar a Dios”. El anhelo de la justicia sigue vivo.

            San pablo nos dice que Dios le dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje de Jesús. Ese mensaje contiene el sueño de un mundo más justo para los pobres.

            El publicano del Evangelio queda justificado por su realismo y su humildad. Esas son las condiciones imprescindibles para ser personas de paz.

 

Preces

 

Oremos a Jesús que dijo, “bienaventurados los constructores de la paz” por las necesidades del mundo, de la Iglesia y de todos nosotros:

 

  • Para que la Iglesia se comprometa a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia. Roguemos al Señor.
  • Para que los gobernantes se comprometan a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca. Roguemos al Señor.
  • Para que las religiones nos comprometamos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz. Roguemos al Señor.
  • Para que los gobiernos locales se comprometan a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.
  • Para que nosotros nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.

 

Te lo pedimos con el amparo de todos los que, como Francisco de Asís, han sido constructores de paz en este mundo, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

 

 

Canto de ofrendas: Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz

 

Canto de paz: Quiero ser, oh Señor, instrumento de tu paz

 

Canto de comunión: Cristo te necesita para amar…

 

Oración final:

 

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

Canto final: María, reina de la paz.

 

 

5

CELEBRACIÓN EN FRATERNIDAD

 

REFLEXIONAMOS

 

El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II convocó una Jornada mundial de oración por la paz, en Asís, en la que acudieron los representantes de todas las grandes religiones mundiales. Participaron 50 representantes de las Iglesias cristianas (además de los católicos) y 60 representantes de otras religiones mundiales. Por primera vez en la historia se realizaba un encuentro de este tipo.

La intuición del Papa fue simple y profunda: reunir a los creyentes de todas las religiones mundiales en la ciudad de San Francisco, acentuando la oración por la paz, uno al lado del otro, ante el horror de la guerra.

Nuestra comunidad ora también por la paz y se suma a los esfuerzos de todas las personas que construyen la paz en su casa, en su trabajo, en su familia.

 

ORAMOS:

 

Lectura del libro del Eclesiástico 35,15b-17. 20-22ª:

 

El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor y su grito alcanza las nubes. Los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.

 

(Breve silencio y oramos juntos)

Señor,

en esta Jornada del Espíritu de Asís

oramos con las palabras del papa Francisco:

“Estamos seguros que el Señor está con nosotros

y, por tanto, nuestro caminar debe perseverar

gracias a la esperanza que infunde fortaleza”.

Que perseveremos en el anhelo de paz

y que, como decía Francisco,

que la paz que predicamos

habite siempre en nuestros corazones.

Te lo pedimos, por JSCNS. Amén.

 

NOS COMPROMETEMOS:

 

  • Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre las personas, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.

 

LEMA: LA FE AUTÉNTICA, CONSTRUCTORA DE PAZ