Retiro en el Adviento de 2014

 

 

 

 

 

EL AMOR NOS SALVA

El Adviento como  la esperanza de cambiar la conciencia aislada en conciencia relacionada

 

         El papa Francisco suele lograr expresiones felices que nos ayudan a entender mejor lo que nos pasa y, desde ahí, a tratar de construir un proceso de fe. A veces habla de la “canalización de la indiferencia”. Otras, de “la conciencia aislada”. Es aquella que, como en el dibujito de arriba se pone las manos, como orejeras, para no ver más allá de ella misma, cerrada en sus propios interés, ajena a cuanto le rodea si no disturba su bienestar, ingenuo en la maldad, desentendido de la suerte de quienes no están en su esfera, etc.

         ¿Podría entender el Adviento, tiempo de esperanza decimos, como la posibilidad de cambiar, poco a poco, la conciencia aislada en conciencia relacionada? ¿Sería posible ensanchar el campo vital, el horizonte del imaginario, la casa, la mesa y el corazón para que ahí pueda caber alguien más que yo mismo y mis intereses? Eso sí que sería un gran motivo de esperanza. Para uno mismo y para los demás.

Cada vez que se aproxima el Adviento, para huir del cansancio y la rutina de lo cíclico, es preciso intentar llenar de sentido nuevo este tiempo que prepara la Navidad del Señor. Repetir lo de siempre (Adviento es tiempo de esperanza), además de cansino, resulta estéril. Intentemos otra reflexión. Quizá de ella pueda surgir otra práctica cristiana.

 

1. Para “calentar motores”

 

         Todas las reflexiones necesitan previos que nos ayuden a entrar con más profundidad en el tema que nos proponemos. Quizá este poemilla de Eloy Sánchez Rosillo, poeta murciano, pueda ayudarnos a ello.

 

Está llegando un día que me mira

con ojos enigmáticos. 

¿Qué ocurrirá, qué me traerán sus horas?

Nunca se sabe nada de la vida, 

y su hermosura es ésa. 

Piélagos bien cifrados de la luz,

donde nos zarandea y nos cumple lo incierto,

donde el amor nos salva.

 

  • Un día que mira con ojos enigmáticos: En realidad ese “día” que nos mira con sus ojos es el los ojos de los frágiles sociales que nos preguntan en directo: ¿por qué me hacéis esto? ¿Por qué no puedo entrar en tus planes? ¿Por qué caminas por la vida si saber que estoy ahí?
  • No se sabe nada de la vida: Se sabe de la vida en la medida que se sabe de quienes viven y de quienes no viven. Esto segundo es lo que cuenta. ¿Cómo viven quienes no viven? ¿Dónde comen-duermen-sana-defecan-aman? Son preguntas esenciales para quien rompe el muro de su conciencia aislada.
  • Piélagos bien cifrados de luz: Luz es lo que nos hace falta. Luz y valor. Porque datos ya tenemos muchos, informes ya hemos leído, noticias tenemos a todas horas. Luz para ir al fondo humano de la cuestión y valor para dar un pasito y después otro.
  • Nos zarandea: Pero ese zarandeo es benéfico, curativo, activador de lo bueno que hay en nosotros. No habría que temer ese zarandeo, venga de donde venga. No estaría mal exponerse a ese zarandeo, exponerse a que caigan, como cocos del cocotero, las “certezas” falsas y quede lo que tenga que quedar, la verdad, aunque sea escasa.
  • Donde el amor nos salva: Porque así es, o nos salva el amor o estamos perdidos. Por eso, activemos el amor. Pretender tener viva la esperanza con un amor apagado es imposible. Querer romper la “coraza de hierro” que es la conciencia aislada sin amor, es darse contra el muro más compacto que podemos imaginar.

 

2. Un poco de filosofía

 

         Quizá no nos venga mal un poco de filosofía. Vamos a tomar una frase del filósofo H. Husserl:

 

“La conciencia aislada es abstracta no tiene verdad, por lo que tiende hacia el objeto por la tendencia del deseo. Necesita el objeto para realizarse pero la realización del deseo es la eliminación del objeto con lo que la evidencia del objeto del deseo se derrumba”.

 

  1. 1.    La conciencia aislada es abstracta, no tiene verdad: Se basa en cimientos falsos: nadie sufre, todo el mundo vive bien, no hago mal a nadie, es legal, son dineros que me corresponden, lo que me importa es lo mío, etc. Falsas verdades que no, por serlo, no son verdad.
  2. 2.    Tiende hacia el objeto por la tendencia del deseo: No por el bien el otro, ni siquiera por el de sí mismo. El motor es el deseo, la ambición, la irracionalidad de creer que si tengo más soy más, el dejarse llevar por el narcotizante efecto de que estoy en la cresta de la ola.
  3. 3.    La realización del deseo es la eliminación del objeto: Es lo que conlleva, tu deseo conlleva la muerte del “objeto”, de toda persona, situación o entidad que se oponga a tu deseo. En definitiva, la conciencia aislada, por definición, es criminal. Mata sin compasión, destruye sin piedad, aniquila si que le tiemble el pulso.
  4. 4.    Con lo que la evidencia del objeto deseo se derrumba: La conciencia aislada deja ruinas por doquier, termina por dejar a la sociedad como un campo de batalla, destrucción, deslocalización, aniquilación del tejido social, dolor en dosis sociales, un espectáculo dantesco. La conciencia aislada destruye lo humano.

 

3. La luz de la Palabra

 

         Siempre recurrimos a ella sabiendo que los textos evangélicos, que son profundas experiencias de vida y de fe, pueden ser leídos desde muchas perspectivas.

 

a)   Texto evangélico: Lc 12,16-21

 

“Y les propuso esta parábola: -Las tierras de un hombre rico dieron una gran cosecha. Él se puso a echar cálculos: -¿qué hago? No tengo dónde almacenarla. Entonces se dijo: -Voy a hacer lo siguiente: derribaré mis graneros, construiré otros más grandes y almacenaré allá todo mi grano y mis provisiones. Luego podré decirme: ‘Amigo, tienes muchas provisiones en reservas para muchos años: descansa, como y bebe y date la buena vida’. Pero Dios le dijo: -Insensato, esta misma noche te van a reclamar la vida. Lo que tienes preparado, ¿para quién será? Eso le pasa al que amontona riquezas para sí y no es rico para con Dios”.

 

Se inscribe este pasaje en el largo camino de Jesús hacia Jerusalén. En él quiere ir adoctrinando al discipulado cuál es el camino del reino. Una de las lecciones que no hay que acumular porque eso lleva aun indivualismo sin salida. La acumulación tiene como motor al individualismo, aunque este sea una insensatez porque la vida es frágil. El individualismo no puede generar alegría. Todo lo contrario: la soledad del rico que almacena se ve abocada a la tristeza y a la muerte. La generosidad engendra alegría y la tacañería engendra pena. El individualismo de este texto se expresa en varias direcciones:

  • El individualismo tiene a la base la codicia.
  • Si pretendes más ganancias que las que te corresponden estás cogiéndolas de lo que es de otro.
  • La generosidad es lo contrario al individualismo.
  • Los superavits hay que repartirlos.

En ese caso “ser rico para Dios” es serlo en la persona de los desfavorecidos que son “el Dios necesitado”.

 

4. Palabra de Francisco

 

“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado” (EG 2).

 

  • Una tristeza individualista que brota del corazón cómodo …de la conciencia aislada. Por comodidad, la persona tiende a aislarse. Cree que si a ella le va bien, el resto no le importa. La “conciencia aislada” es aquella que piensa que la situación de los demás (sobre todo si son frágiles) nada tiene que ver con él. No dar respuesta al sufrimiento ajeno es ser un sujeto moral inhumano y alejado del seguimiento de Jesús.
  • El entusiasmo por hacer el bien: No se trata solamente de hacer las cosas pasablemente bien, sino hacerlas con algo de entusiasmo. Esta segunda actitud es la que está hecha de alegría y la que reporta alegría. Hacer las cosas por obligación da satisfacción, pero difícilmente alegría. Hace falta un cierto entusiasmo que proviene del motor que es el amor. Si no existe ese motor, las cosas se pueden hacer bien (no es poco) pero no brota la alegría. 
  • Se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Resentidos porque no saben alegrarse por el bien del otro (les resulta más fácil alegrarse de la desgracia ajena); quejosos porque creen que siempre se les está debiendo algo (aunque, con frecuencia, son unos aprovechados); sin vida porque le atenaza una esterilidad profunda que siembran en los demás sin darse cuenta, aunque hagan muchas cosas.
  • Ése no es el deseo de Dios para nosotros. Porque el deseo de Dios es que seamos dichosos, alegres. El Evangelio es una propuesta de dicha. Jesús está más preocupado por nuestra dicha y alegría que por nuestra debilidad y pecado. Vivir en el individualismo es ir en dirección opuesta a la que marca el Jesús del Evangelio.

 

5. La conciencia aislada

 

         Es algo que nos afecta, que nos moldea. Algo que conviene discernir, mirar de frente, encajar. Quizá la reflexión pueda ayudarnos:

  • No nos damos cuenta: Eso es lo peor; nos aislamos sin conciencia de ello; no nos fijamos en lo que pasa en cuestión social aunque la prensa me lo ponga en las narices; no nos parece que lo que se dice y se vive tenga que ver con nuestro día a día. El aislamiento es lo normal.
  • Es normal: Consideramos normal la situación de los excluidos, la situación de los países empobrecidos, la situación de quienes están al margen. Nos parece normal que nosotros tengamos medios de vida y otros no los tengan. A veces hasta damos razones para este desequilibrio.
  •  Tomamos posiciones: Para guardar nuestro tren de vida tomamos posiciones, políticas, sociales, de consumo. Nos ponemos en el lado de quienes viven desde lo privilegiado. Luego justificamos ideológicamente el lugar en que nos hemos situado.
  • Callamos: Nos instalamos en una mudez que nos beneficia. Hablar es complicarse; reivindicar tiene un tinte de “violencia” que nos parece incompatible con la fe cristiana. Mudez.
  • Nos coge el cansancio: Porque, a veces, nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos roto la coraza de nuestro aislamiento. Pero vistos los pocos resultados, nos cansamos. Estar “cansado” es otra forma de aislamiento.
  • Nos dejamos llevar: No pensar, no hablar, vivir un tanto abotargado, ir donde va todo el mundo, dejarse llevar por la corriente. Aislados y manipulados.

 

6. El antídoto

 

         ¿Se puede revertir esta situación? Pues claro. Hay posibilidad de romper la conciencia aislada desde el punto en el que uno está. Basta trabajar un poco:

  • Mirar: Abrir lo más posible los ojos a la realidad en sus lados frágiles, no apartar la mirada, enterarse, recortar noticias, contactar.
  • Dignidad común: Cultivar incansablemente la espiritualidad de la dignidad, saltar el muro de las pobrezas y descubrir la hermosura de la persona.
  • Desplazarnos: Desde donde estamos, desplazarse hacia los márgenes, sin violencia, pero con interés.
  • Hablar con humanidad: Porque la manera de hablar es, para nosotros y para los demás, una catequesis verdadera. Hablar con humanidad, hablar con cierta pasión de esos lados de la fragilidad humana. Hablar con pasión de la justicia, más allá de nuestros fallos morales.
  • Lucidez: Recabar datos, acercarse a los problemas, no cansarse del mundo de la relación. Místicos de ojos abiertos, espiritualidad histórica, vivencia horizontal de la fe.

 

Conclusión

 

         Es posible hacer mella en la coraza de la conciencia aislada. Lo que se logre será un buen Adviento, porque eso generará en nosotros y en nuestro entorno una indudable esperanza. La misma encarnación de Jesús, la Navidad, puede ser considerada como un tiempo de conciencia relacionada, en contra de la conciencia aislada. La buena relación es la traducción sencilla e inmediata de la encarnación. Ciertamente, “el amor nos salva”.

 

UN ITINERARIO EN ADVIENTO

 

         Quien quisiera hacer como un itinerario de Adviento con este asunto de la conciencia aislada podría dedicar:

 

1ª semana: A “salir” de uno, a mirar, a enterarse de la manera que pueda de dónde están hoy los principales agobios y problemas de la gente frágil. Confeccionar una lista.

 

2ª semana: A pensar-ahondar-rezar. Meditar en lo que está ocurriendo, hacer alguna pequeña reflexión personal para escribirla en la hoja parroquial, para la catequesis, para la comunidad, para uno mismo. Asimilar lo que se ve.

 

3ª semana: A Acercarse físicamente a esos ámbitos de fragilidad. Alguna visita o contacto con personas frágiles. Ir en plan de ver, escuchar, animar, sentirse cerca.

 

4ª semana: A aumentar el nivel de relación con mi entorno personal como preparación al “misterio de relación” que es la Navidad.

 

 

 

ORAMOS

 

1. Canto inicial

 

DICHOSO QUIÉN SE ACUERDA DEL HERMANO

PORQUE CUMPLE EL MANDAMIENTO DEL SEÑOR. (BIS)

 

En su casa habrá riqueza y abundancia,

cada día de lo suyo podrá dar,

el que es justo y es clemente y compasivo,

como luz en las tinieblas brillará.

 

2. Oración (todos)

 

Danos, Señor, un corazón

cada día más amplio

capaz de acoger

incluso a quienes viven

en cierto desamparo.

Que creamos en su dignidad

y que vertamos sobre su vida

un poco de humanidad y aprecio.

Te lo pedimos…

 

3. Una lectura de Santiago Agrelo

 

El pasado día 15, fiesta de Santa Teresa de Jesús, se produjo en la frontera de Melilla una de esas brechas por las que se asomó a nuestra conciencia un episodio en la vida de un hombre, sólo unos minutos de su tiempo: agentes de la guardia civil agreden en territorio español a un emigrante que está bajando de la valla, a golpes lo dejan inconsciente, y en ese estado, sin tomar ningún tipo de precaución sanitaria, lo mueven y por una paso abierto en la valla lo devuelven a territorio marroquí.

La evidencia del daño injustamente causado, de la violencia gratuita ejercida, del trato humillante dispensado, exige que exprese, como obispo, la solidaridad de esta Iglesia con ese hombre –con todos los emigrantes- y nuestra comunión con él, y hace urgente que esta Iglesia reconozca públicamente a esos emigrantes –bautizados o no- como hijos suyos, y que a toda persona de buena voluntad, también a las autoridades de los pueblos y a las fuerzas del orden, pida para ellos en justicia lo que se les debe, y por solidaridad lo que necesitan.

En ese fragmento de realidad de la frontera que hemos podido conocer, hay un aspecto que considero necesario señalar por significativo e inquietante.

Un hombre bajaba por la valla de la frontera, y cayó en manos de unos vigilantes, que lo molieron a palos hasta dejarlo medio muerto.

Ellos, los vigilantes de la frontera, fueron los primeros en verlo desvanecido, pero no lo atendieron, simplemente se desentendieron de él y lo echaron al otro lado de la frontera.

Mientras se lo llevaban, a su lado pasó un vehículo médico, que no se detuvo; lo mismo hizo una ambulancia,  que tampoco se detuvo; y de largo pasaron también unos ciudadanos que hacían su caminata de siempre contra el colesterol y los kilos.

Es como si en ese jirón de realidad fronteriza, la parábola del buen samaritano se hubiese quedado sin el personaje principal, sin el samaritano compasivo.

Esa ausencia es sobrecogedora. Se nos ha permitido ver una parábola de la indiferencia globalizada. ¿Será una parábola de la realidad en que vivimos?

 

4. Oración común: Malaventuranzas del siglo XXI (P. Zabala)

 

Desgraciados quienes se creen dueños de su cuerpo porque acabarán convirtiéndolo en mercancía y no descubrirán el gozo de saber que SON un cuerpo.

 

Desgraciados quienes no reconocen sus propias dudas, porque acabarán en el dogmatismo.

 

Desgraciados quienes se creen poseedores de la verdad, porque acabarán tratando violentamente de imponerla.

 

Desgraciados quienes no superan el miedo a cometer errores, porque no avanzan en el camino hacia la verdad.

 

Desgraciados quienes, por orgullo, no piden ayudan cuando la necesitan, porque se niegan a admitir su fragilidad y pierden la ocasión de conocer a quienes los aman de verdad.

 

Desgraciados quienes van de víctimas por la vida, reclamando atención constante, porque se encontrarán sólos cuando de verdad necesiten cuidados.

 

Desgraciados quienes nos atrevemos a juzgar a los demás, porque  desconocemos la interioridad de las personas y olvidamos nuestros propios fallos.

 

Desgraciados quienes ponen su autoestima en acumular bienes materiales, porque no han descubierto que la auténtica consiste en ser personas, sujetos libres, cuyo yo más íntimo es la relación con otros tús.

 

Desgraciados quienes no han superado al miedo a libertad, porque desconocen la felicidad de volar autónomamente en comunidad.

 

Desgraciados los que reducen la espiritualidad a la búsqueda de un silencio interior que les haga sentirse bien, sin comprometerse para aliviar a los sufrientes.

 

Desgraciados los que con las elucubraciones del mal allá, se resignan ante las injusticias de acá, sin luchar por la fraternidad que aúna justicia y libertad.

 

Desgraciados quienes no saben imitar al paciente Job, interpelando a Dios por el mal en el mundo, porque no descubrirán la auténtica oración.

 

Desgraciados quienes han convertido a Dios en un objeto al que tratan de definir, porque desconocen a ese Tú cuyo amor nos convierte en personas.

 

Desgraciados quienes han prostituido el nombre de Dios, porque lo han convertido en un ídolo que exige sacrificios humanos.

 

Desgraciados quienes han reducido la religión a dogma, rito y pito, porque han hecho del Evangelio una Mala Nueva.

 

Desgraciados los que matan, violan, empobrecen y arrebatan Derechos Fundamentales de sus hermanos, porque son MALDITOS del Abbá de Jesús.

 

5. Evangelio: Lc 12,16-21

 

 “Y les propuso esta parábola: -Las tierras de un hombre rico dieron una gran cosecha. Él se puso a echar cálculos: -¿qué hago? No tengo dónde almacenarla. Entonces se dijo: -Voy a hacer lo siguiente: derribaré mis graneros, construiré otros más grandes y almacenaré allá todo mi grano y mis provisiones. Luego podré decirme: ‘Amigo, tienes muchas provisiones en reservas para muchos años: descansa, como y bebe y date la buena vida’. Pero Dios le dijo: -Insensato, esta misma noche te van a reclamar la vida. Lo que tienes preparado, ¿para quién será? Eso le pasa al que amontona riquezas para sí y no es rico para con Dios”.

 

Se inscribe este pasaje en el largo camino de Jesús hacia Jerusalén. En él quiere ir adoctrinando al discipulado cuál es el camino del reino. Una de las lecciones que no hay que acumular porque eso lleva aun indivualismo sin salida. La acumulación tiene como motor al individualismo, aunque este sea una insensatez porque la vida es frágil. El individualismo no puede generar alegría. Todo lo contrario: la soledad del rico que almacena se ve abocada a la tristeza y a la muerte. La generosidad engendra alegría y la tacañería engendra pena. El individualismo de este texto se expresa en varias direcciones:

  • El individualismo tiene a la base la codicia.
  • Si pretendes más ganancias que las que te corresponden estás cogiéndolas de lo que es de otro.
  • La generosidad es lo contrario al individualismo.
  • Los superavits hay que repartirlos.

En ese caso “ser rico para Dios” es serlo en la persona de los desfavorecidos que son “el Dios necesitado”.

 

6. Compartir y PN

 

7. Oración final (todos)

 

Tu presencia inunda nuestra frágil existencia, ya que has querido venir a cada uno de nuestros corazones para llenarlos de vida y de sentido.

Tu presencia es bálsamo para el sufrimiento que tantas veces nos asalta y nos oprime.

Tu presencia se convierte en fortaleza para el desaliento que nos causa nuestra debilidad.

Tu presencia es gracia y vida que aviva nuestras ilusiones y las hace realidad, llenándonos de esperanza.

Tu presencia nos une, nos hace pueblo de Dios y nos abre a nuevos horizontes que no se desvanecen ante la materialidad del mundo.

Tu presencia nos transforma, nos hace sentir hijos de un mismo Padre, Dios, y hermanos entre nosotros.

Tu presencia convierte nuestros duros corazones de piedra en corazones de carne, capaces de sentir como suyas las penas y las alegrías de los demás.

Tu presencia nos enseña a comprender la profundidad de amar y nos impulsa a hacerlo a tu imagen.

 

8. Canto final

 

Caminamos hacia el sol
esperando la verdad;
la mentira, la opresión,
cuando vengas cesarán.

LLEGARÁ CON LA LUZ,
LA ESPERADA LIBERTAD. (bis)